SELECCIÓN DE BANDAS (CORREAS)
La selección de una correa consiste en comprobar que la tensión de
tracción sobre ella en el ramal de más cargado no supere la tensión
máxima admisible. Si las correas son dentadas, se debe considerar
la resistencia al salto del diente y la cizalladura del diente. Pasos del
proceso de diseño:
1.Decidir la Potencia a transmitir, Velocidades de giro de las poleas,
Horas diarias de funcionamiento previstas, Distancia aproximada
entre los ejes, Tipo de máquina, Condiciones de funcionamiento…
2.Corregir la potencia a transmitir para las condiciones operativas.
3.Selección de la sección de la correa en función de la potencia a
transmitir y de la velocidad de giro de la polea pequeña.
4.Elección de los diámetros primitivos de las poleas para que
cumplan la relación de transmisión y acuerde a los diámetros
recomendados.
5.Cálculo de la longitud primitiva de la correa de acuerdo con la
configuración geométrica.
6.Determinación del arco de contacto.
7.Cálculo de la potencia que puede transmitir una correa.
8.Determinación del número de correas necesario.
9.Cálculo del ancho de las poleas.
Nota. - Para evitar problemas de fatiga es recomendable usar
diámetros de poleas suficientemente grandes.
Correas trapezoidales
Las correas trapezoidales o correas en "V" trabajan a partir
del contacto que se establece entre los flancos laterales de la
correa y las paredes del canal de la polea.
Según las normas ISO las correas trapezoidales se dividen
en dos grandes grupos: las correas de secciones con los perfiles
clásicos Z, A, B, C, D y E, y las correas estrechas de secciones
SPZ, SPA, SPB Y SPC. En la figura adjunta se representa
esquemáticamente una sección tipo de correa trapezoidal o
correa en "V":
Figura 1. Esquema de una correa trapezoidal
donde,
a es el ancho de la cara superior de la correa;
h es la altura o espesor de la correa;
ap es el denominado ancho primitivo de la correa.
En la siguiente tabla se muestran los valores de los
parámetros anteriores según el perfil de correa:
Tabla 1. Perfiles normalizados para correa trapezoidal
Las correas trapezoidales o en "V" trabajan en condiciones
óptimas cuando lo hacen a velocidades lineales dentro del rango
de los 20-22 m/s. Las correas en "V" no deben trabajar a
velocidades superiores de los 30 m/s, dado que la elevada
fuerza centrífuga que se genera terminaría sacando la correa de
la ranura de la polea. Por otro lado, si funcionasen a velocidades
más baja también necesitarían un proceso de equilibrado
estático para conseguir un trabajo más óptimo.
Constitución
La siguiente figura muestra una sección tipo de una correa
trapezoidal, así como de las partes principales que la compone:
Figura 2. Elementos de una correa trapezoidal
donde,
1, es el núcleo;
2, tensores o fibras resistentes;
3, recubrimiento.
a) Núcleo
La parte del núcleo está constituido de una mezcla de
cauchos especiales que le proporcionan a la correa una alta
resistencia mecánica y una gran capacidad de flexión para un
rango de temperatura de trabajo amplio, de entre -10 ºC y 90 ºC.
No obstante, esta parte de la correa es sensible al contacto
con aceites, grasas, u otros agentes químicos, por lo que se
recomienda evitar un prolongado contacto de la correa con
estas sustancias.
b) Tensores o fibras resistentes
Para mejorar la resistencia a tracción de las correas y evitar
que se alarguen o deformen se incluyen estos elementos
tensores, generalmente hechos de fibras sintéticas (poliéster o
fibra de vidrio) que ofrecen una gran resistencia a la fatiga.
Debido a que las correas se ven sometidas a continuos y
repetitivos ciclos de carga y descarga, es el agotamiento por
fatiga lo que condiciona realmente la vida útil de las correas, de
ahí la importancia de estos elementos.
c) Recubrimiento
Es una envolvente textil que recubre y protege a los demás
elementos de la correa. Consiste en una tela mixta de algodón-
poliéster que ofrece una excelente resistencia a la abrasión,
además de proporcionar un elevado coeficiente de rozamiento
o fricción con la superficie de la polea.
Un elevado coeficiente de rozamiento entre correa y polea es
importante porque así se evita cualquier riesgo de
deslizamiento, lográndose una mejor y óptima transmisión de
potencia.
Además, el material que constituye el recubrimiento debe
ofrecer una buena resistencia a los agentes de la intemperie que
puedan dañar la correa, como aceites, polvo, a las altas
temperaturas y radiación.
Otro factor importante es la electricidad estática que se
genera durante el funcionamiento de una correa. La
acumulación de electricidad estática se produce,
fundamentalmente, por el continuo rozamiento de las partes de
la correa con las partículas del aire. La tela del recubrimiento
debe ofrecer una buena conductividad eléctrica que ayude a
evacuar esta acumulación de electricidad estática, porque de lo
contrario podría dar lugar a la generación de chispas con el
consiguiente peligro de incendio.
Longitud primitiva
La longitud o desarrollo lineal de una correa se mide montada
sobre poleas y convenientemente tensada. En esta situación el
desarrollo de una correa variará en función de la línea de
referencia de la sección que se tome para realizar la medición.
Así, se denomina longitud primitiva de la correa (Lp) a la que
resulta de realizar la medición de su longitud a la altura del
ancho primitivo (ap) de la sección.
Para efectuar correctamente la medición de la longitud
primitiva de la correa, ésta debe estar, como ya se ha dicho,
convenientemente tensada. Para poder aplicar el tensado a la
correa, las dos poleas sobre las que se monte la correa deben
ser una fija y la otra desplazable con el objeto de poder aplicarle
a esta última la carga (Q) de tensado.
Figura 3. Esquema de montaje de una transmisión por correa
La carga (Q) de tensado a aplicar será función de la sección
de la correa que se trate, su desarrollo primitivo y del diámetro
de poleas, según se indica en la siguiente tabla:
Tabla 2. Cargas (Q) de tensado
La distancia entre ejes de poleas (E) se mide con la correa ya
montada y tensada. Para que la medición sea correcta se debe
hacer girar las poleas cuatro o cinco vueltas a fin que la correa
encaje bien en la ranura.
La longitud primitiva (Lp) de la correa para este caso concreto,
donde los diámetros de las poleas son iguales y el ángulo de
contacto igual a 180º, resulta inmediato aplicando la siguiente
expresión:
Lp = 2 · E + Π · d
donde,
E es la distancia entre ejes de las poleas, en mm;
d es el diámetro primitivo de las poleas, en mm;
Lp es la longitud primitiva de la correa, en mm.
Como ya se dijo al principio de este apartado, la longitud o
desarrollo de la correa variará en función de qué línea de
referencia de la sección se tome. Así, si se toma la cara externa
de la sección de la correa como referencia, resultará una
longitud nominal mayor que la longitud primitiva, y por el
contrario, si se toma la cara interna, entonces la longitud nominal
obtenida será menor que la longitud primitiva. Es decir, que
Desarrollo externo = Longitud primitiva nominal (Lp) + C1;
Desarrollo interno = Longitud primitiva nominal (Lp) - C2;
Los coeficientes C1 y C2 que hay que sumar o restar a la
longitud primitiva para obtener los desarrollos exteriores o
interiores de la correa, se adjuntan en la siguiente tabla en
función del tipo de sección:
Tabla 3. Coeficientes C1 y C2
Identificación
Las correas trapezoidales se identifican por sus dimensiones
físicas. Así, para proceder a su identificación se coloca en primer
lugar una letra que indica la sección de la correa, seguido por
un número que expresa la longitud nominal de la correa.
Figura 4. Identificación de correa trapezoidal
3- Correas dentadas o síncronas
Cuando se requiere transmitir elevados régimen de potencia,
en transmisiones que son compactas, lo cual va a suponer el
empleo de poleas de reducido diámetro y elevadas velocidades
de giro, lo normal es utilizar poleas dentadas o síncronas.
Las poleas dentadas garantizan una relación de transmisión
constante al disminuir el riesgo de deslizamiento sobre la polea.
Por otro lado, la incorporación del dentado a la correa le
confiere de una mayor flexibilidad longitudinal lo que le permite
poder adaptarse a poleas de diámetros más pequeños.
Figura 5. Elevada flexibilidad en correas dentadas
En definitiva, para aplicaciones donde se requiera exactitud
en la relación de transmisión, unido a exigencias de altas
velocidades de giro, o que por consideraciones de diseño no sea
posible el engrase o lubricación de los componentes de la
transmisión, entonces el empleo de correas dentadas o
síncronas es la mejor opción.
Por último indicar que los requerimientos de un tensado inicial
de la correa, como ocurre con las correas trapezoidales, no son
tan exigentes para el caso de las dentadas.
Constitución
La siguiente figura muestra la sección tipo de una correa
síncrona, así como de las partes principales que la compone:
Figura 6. Elementos de una correa dentada
donde,
1, es el núcleo de la correa,
2, indica las fibras de refuerzo,
3, es el recubrimiento exterior de la correa.
a) Núcleo
El núcleo de este tipo de correa está compuesto de un caucho
de altas prestaciones reforzado con fibras sintéticas orientadas
de tal modo que le proporciona una gran rigidez en sentido
transversal.
De igual manera, el cojín que es la parte del núcleo que queda
por encima de los tensores de refuerzo consta de fibras
sintéticas orientadas que le proporcionan del mismo modo una
elevada rigidez transversal.
Figura 7. Elevada rigidez transversal
En el caso de las correas síncronas, el núcleo de los dientes
ofrece una gran rigidez y es la parte de la correa que absorbe la
mayor parte de los esfuerzos, como ya se vio en una figura
anterior, descargando de tensiones el resto de la correa.
Por otro lado, en las correas síncronas se distinguen dos tipos
de perfiles de dientes normalizados: trapezoidal y curvilíneos.
La gran ventaja conseguida con los perfiles curvilíneos es que
la zona de alta concentración de tensiones se sitúa en el centro
del diente, frente a las correas dentadas de perfil trapezoidal,
donde los mayores niveles de tensión se concentran en la
esquina de la base del diente del lado que arrastra la polea,
reduciendo su duración.
Figura 8. Distribución de tensiones en correas dentadas
En la figura anterior se aprecia que el perfil curvilíneo se
adapta mejor a la dentadura de la polea y redistribuye mejor las
tensiones.
b) Tensores o fibras resistentes
Fibras sintéticas, generalmente fibra de vidrio, de alta
tenacidad y elevada estabilidad dimensional que evita la
deformación longitudinal de la correa.
c) Recubrimiento
Envolvente textil que recubre a la correa y proporciona
protección de los agentes nocivos exteriores.
De igual forma que para las correas trapezoidales, el
recubrimiento debe tener buenas propiedades de conductividad
para eliminar la electricidad estática que se vaya acumulando,
así como de comportarse adecuadamente para un amplio rango
de temperaturas de trabajo (generalmente, de -10 ºC a 90 ºC),
y de ofrecer buena resistencia a los aceites.
Series normalizadas
Las correas dentadas están normalizadas según la forma de
los dientes (curvilíneo o trapezoidal) y el paso entre ellos.
A continuación en la siguiente tabla se indican las distintas
series normalizadas y dimensiones para las correas dentadas
con perfil de dientes trapezoidal:
Tabla 4. Dimensiones y tolerancias para correas dentadas de perfil
trapezoidal
En la siguiente tabla se muestran las series normalizadas y
dimensiones de correas dentadas con perfil de diente curvilíneo
HTD:
Tabla 5. Dimensiones para correas dentadas de perfil curvilíneo
A continuación se incluye una serie de datos técnicos que son
necesarios para poder seleccionar y diseñar de forma adecuada
la correa síncrona que sea válida a los requerimientos para cada
situación de trabajo.
Así, mediante las siguientes gráficas se puede seleccionar el
tipo de correa más adecuada según la magnitud de la potencia
a transmitir (Pc) y la velocidad de giro de la transmisión (N):
Figura 9. Ábaco para selección de correas dentadas de perfil
trapezoidal
Figura 10. Ábaco para selección de correas dentadas de perfil
curvilíneo HTD
En la siguiente tabla se indica el esfuerzo máximo admisible,
peso por unidad de longitud y anchuras de base normalizadas
para correas síncronas, según datos del fabricante:
Tabla 6. Datos de esfuerzo admisible, peso y anchura de correas
síncronas
Por último, en la siguiente tabla se muestran unas consignas
o recomendaciones de uso para correas síncronas:
Tabla 7. Recomendaciones de uso para correas síncronas
SELECCIÓN DE POLEAS
La colocación de la correa de manera correcta en el canal o
ranura de la polea influye considerablemente en el rendimiento
de la transmisión y en la vida útil de la correa.
Para conseguir una buena colocación de la correa en la
ranura de las poleas es condición imprescindible un perfecto
alineamiento entre poleas. Para ello es necesario que los ejes
del motor sean paralelos y que la correa trabaje
perpendicularmente a dichos ejes.
Es síntoma de que existe un mal alineamiento entre poleas
cuando uno de los flancos de la correa está más desgastado
que el otro, o que un lado del canal aparece más pulido que el
otro. Un ruido constante de la transmisión o un calentamiento
excesivo de los rodamientos son también síntomas de un mal
alineamiento entra poleas.
Por otro lado, como ya se ha indicado, la correa en "V" trabaja
por rozamiento entre los flancos laterales de la correa y las
paredes del canal de la polea. Es por ello muy importante que
los flancos de la polea se presenten perfectamente lisos y
limpios. La presencia de suciedad o de partículas de polvo en la
polea es muy perjudicial al convertirse en abrasivos que
terminan desgastando a la superficie de la correa.
Figura 11. Colocación de la correa en el canal de la polea
La posición correcta de la correa será aquella en la que su
base mayor quede por encima de la polea, lo cual va a asegurar
un contacto continuo entre la ranura y los flancos de la correa.
En ningún caso la correa debe tocar el fondo del canal de la
polea, dado que de producirse, la correa empezaría a patinar, y
esto provocaría su desgaste inmediato.
Por ello, en poleas con canales muy gastados deben ser
reemplazadas de inmediato, dado que las correas pueden tocar
el fondo del canal lo que terminaría "quemando" la correa y
perdería su capacidad de transmitir la potencia.
Diámetro mínimo
La elección del diámetro correcto de las poleas es
sumamente importante, dado que un diámetro excesivamente
pequeño para una sección de correa determinada significaría
una flexión excesiva de ésta, lo que terminaría reduciendo su
vida útil. Como norma general, al aumentar el diámetro de la
polea aumentará la vida útil de la correa.
A continuación se incluye una tabla donde se indica, según la
norma BS 3790, los diámetros de polea válidos para cada
sección de correa. Diámetros inferiores a los indicados en la
siguiente tabla, según la sección de la correa, no deben
emplearse:
Tabla 8. Diámetros mínimos de poleas
siendo,
V diámetro válido de polea;
R diámetro de polea especialmente recomendado.
Ajuste de la distancia entre poleas
Toda transmisión por correas flexibles debe ofrecer la
posibilidad de ajustar la distancia entre centros de poleas, es
decir, de poder variar la distancia que separa los ejes de giro de
las distintas poleas que permita realizar las siguientes
operaciones:
- hacer posible el montaje inicial de la correa sin forzarla;
- una vez montada, poder realizar la operación de tensado
inicial;
- durante la vida útil de la correa, para poder compensar el
asentamiento de la correa o su alargamiento que se produce por
el uso.
Figura 12. Ajuste de la distancia entre poleas
En la siguiente tabla se indica la variación mínima de la
distancia entre ejes de poleas necesario para la instalación y
tensado de las correas:
Tabla 9. Desplazamientos mínimos para el montaje
Operación de tensado
La operación de tensado de las correas, necesaria y previa a
la puesta en servicio de la transmisión, se llevará a cabo una
vez asegurada la correcta alineación entre poleas.
En primer lugar, una vez montada la correa, se le da a ésta
un pequeño tense por el lado de la transmisión. El ramal tenso
de una correa es aquel que se dirige hacia la polea motriz. Una
vez dada esta pequeña tensión se le daría varias vueltas
manualmente a la transmisión para asegurarse una mejor
colocación de la correa en el canal.
Posteriormente se debe ajustar los centros de las poleas
hasta aumentar algo más la tensión de la correa, conectando
posteriormente el motor de accionamiento durante varias
vueltas con el fin de permitir a las correas asentarse
correctamente en las ranuras de las poleas.
Se para de nuevo el motor, y a continuación se ajusta la
distancia entre centros hasta alcanzar la tensión correcta.
Por último quedaría comprobar que la tensión dada es la
correcta y recomendada por el fabricante. Para la medición de
la tensión que tiene una correa se procederá como a
continuación se expone.
Figura 13. Medida del tensado
Como muestra la figura anterior, la medida del tensado
consiste en esencia en someter a la correa a una determinada
deflexión mediante la aplicación de una fuerza F perpendicular
al tramo medio (Lt) de la correa, mediante el uso de un tensor
resorte, dispositivo que permite medir la magnitud de la fuerza
aplicada. La longitud del tramo (Lt) puede ser calculada también
por la siguiente expresión:
siendo,
E la distancia entre ejes de poleas;
d el diámetro de la polea menor;
D el diámetro de la polea mayor.
La deflexión a conseguir es de 0,02 mm si la longitud del
tramo (Lt) es menor a 500 mm, o de 0,01 mm si excede de 500
mm. A continuación se anota el valor de la fuerza F aplicada
para conseguir estas deflexiones y se compara con los valores
dados en la tabla siguiente suministrada por los fabricantes de
correas.
Tabla 10. Fuerza de deflexión para medir el tensado de correas en "V"
Una fuerza F medida por debajo del mínimo indicado en la
tabla anterior significaría que le falta tensado a la correa, y por
encima que la correa estaría trabajando en sobre tensión.
No obstante, cuando se instalan correas nuevas, éstas deben
tensarse a su valor máximo permitido, dado que tras las
primeras horas de funcionamiento una correa nueva tienden a
perder rápidamente algo de la tensión inicial por su deformación
hasta que alcanza la estabilidad.