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Tesis 4

Este estudio tuvo como objetivo validar y estandarizar la Guía de Detección de Consumo Problematico de Alcohol y Drogas en Adolescentes (DEP-ADO) para la población adolescente chilena. Se aplicó el DEP-ADO y el instrumento POSIT a una muestra de 1630 adolescentes de 14 a 19 años de edad divididos en dos submuestras. Los resultados mostraron adecuados índices de confiabilidad del DEP-ADO y correlaciones significativas con el POSIT, lo que indica validez concurrente. Finalmente, se estable

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Este estudio tuvo como objetivo validar y estandarizar la Guía de Detección de Consumo Problematico de Alcohol y Drogas en Adolescentes (DEP-ADO) para la población adolescente chilena. Se aplicó el DEP-ADO y el instrumento POSIT a una muestra de 1630 adolescentes de 14 a 19 años de edad divididos en dos submuestras. Los resultados mostraron adecuados índices de confiabilidad del DEP-ADO y correlaciones significativas con el POSIT, lo que indica validez concurrente. Finalmente, se estable

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ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE

VALIDACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DE LA GUÍA DE DETECCIÓN DE

CONSUMO PROBLEMÁTICO DE ALGOHOL Y DROGAS EN ADOLESCENTES

DEP- ADO EN POBLACIÓN CHILENA

Autor

Patricio Schman Vargas

Docente Guía Dr. Ricardo Pérez- Luco A.

Asesor Temático Sergio Chesta S.

Tesis para optar al grado de Magister en Psicología Jurídica y Forense

Universidad de la Frontera

Temuco, Noviembre de 2016


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 2

Resumen

El presente trabajo corresponde a un estudio transversal de tipo descriptivo

correlacional, que se orientó a caracterizar psicométricamente y determinar los puntos de

corte para población adolescente chilena de la Guía de detección de consumo problemático

de alcohol y otras drogas “DEP- ADO”. Para ello se contó con una muestra total de 1630

adolescentes de ambos sexos de la zonas centro y sur de Chile, con edades entre 14 y 19

años de edad, los cuales se dividieron en dos sub muestras; una compuesta por adolescentes

convencionales, estudiantes de distintos liceos del país (N= 1099) y otra de adolescentes

condenados por la ley 20.084 a ser partícipes de programas de intervención especializada

(N= 531). Los resultados dan cuenta de adecuados índices con confiabilidad en los diversos

factores que el instrumento propone en ésta versión, además de correlaciones directas y

significativas al contrastar los puntajes obtenidos por los evaluados en el DEP- ADO, con

los obtenidos en el Factor “Consumo de sustancias” del instrumento POSIT, lo que da

cuenta de validez concurrente; finalmente se establecen puntos de corte para la realidad

nacional chilena, lo que permite la adecuación de una herramienta que identifica

audazmente el consumo problemático de sustancias en adolescentes y permite a los

profesionales que intervienen con éste grupo, direccionar y evaluar el impacto de procesos

de intervención en la línea de la drogodependencias.

Palabras Clave: Adolescencia, consumo problemático de sustancias, DEP- ADO- Tamizaje

Summary

This work corresponds to a transverse descriptive correlational study, which was

aimed at characterizing psychometrically and determine cutoffs for Chilean adolescent

population of detecting Guide problematic use of alcohol and other drugs "DEP- ADO".
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 3

For it counted on a total sample of 1630 adolescents of both sexes of the central and

southern areas of Chile, aged 14 and 19 years of age, who were divided into two sub

samples; a composite by conventional teenagers, students from different high schools in the

country (N = 1099) and another teen convicted by law 20,084 to share in specialized

intervention programs (N = 531). Results demonstrated adequate reliability indices in the

various factors that the instrument proposed in this release, direct and meaningful to

compare the scores obtained by the DEP- ADO evaluated with those obtained in Factor

"correlations consumption substances "the POSIT instrument, which realizes concurrent

validity; finally cutoffs for the Chilean national reality are established, allowing the

adaptation of a tool that boldly identifies the problematic substance use in adolescents and

allows professionals involved with this group, addressing and assess the impact of

intervention processes in the line of drug dependence.

Keywords: Adolescence, Problematic substance use, DEP- ADO, Screening


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 4

Índice

I. Resumen ………………………………………………………… 2

II. Introducción …………………………………………………………. 5

III. Objetivos ………………………………………………………… 11

IV Marco Conceptual ………………………………………………………… 12

V. Metodología ………………………………………………………… 24

VI. Resultados ………………………………………………………… 32

VII. Discusión ………………………………………………………… 47

VIII. Referencias ………………………………………………………… 53

IX. Anexo A ………………………………………………………… 56

X. Anexo B ………………………………………………………… 57
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 5

Introducción

El consumo de sustancias es una problemática transversalmente relevante en la

sociedad puesto su progresivo aumento en las distintas esferas socioeconómicas ha sido un

denominador común y de alto impacto. Solo en Chile, el estudio desarrollado por el

Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol

(SENDA, 2015) da cuenta de que un incremento profundo en la ingesta de alcohol y

marihuana, además de una mayor precocidad en las edades de inicio de ésta conducta, lo

que ha supuesto una creciente incorporación de éstas sustancias en los rangos etáreos más

susceptibles, como lo es la adolescencia, periodo evolutivo en que se observa un aumento

entre 5 y 10 puntos en la prevalencia del consumo de marihuana y alcohol respecto de la

realidad encontrada el año 2012; sin embargo la percepción de riesgo asociado a esto, no

varía, Hecho que supone un escenario potencialmente problemático, puesto advierte la

masificación de espacios para los adolescentes, que los predisponen a la vinculación con

otros factores que son favorecedores de comportamientos asociados a la desadaptación

social.

Por otro lado, la ingesta de sustancias, modifica las condiciones físicas o químicas del

organismo, mediante una acción directa sobre el sistema nervioso central alterando su

estructura y funcionamiento (World Health Organisation, WHO, 2002). A su vez, afecta la

conciencia del individuo (Pérez, 2000) con efectos en el comportamiento (Parrott et al.,

2004). La palabra Consumo describe específicamente el comportamiento de entrar en

contacto con la droga, ya sea por vía oral, por absorción anal o vaginal (Salazar, Varela,

Cáceres, 2004; Salazar, Varela, Cáceres y Tovar, 2005, 2006).


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 6

Sin embargo, Las consecuencias físicas del consumo de sustancias como el tabaco o

el alcohol están sólidamente documentadas. Así, si el consumo habitual del tabaco está

relacionado con enfermedades tan graves como el cáncer o el enfisema pulmonar, en el

caso del alcohol los datos disponibles son igualmente concluyentes. El inicio precoz en el

consumo de alcohol es uno de los principales predictores del consumo abusivo posterior

(Grant y Dawson, 1997). Por otra parte, cada vez son más los estudios que revelan que el

consumo de alcohol y de otras drogas durante la adolescencia puede alterar el desarrollo

neurológico normal del cerebro, lo que tendría un importante impacto a nivel psicológico y

comportamental (Spear, 2002). Chambers, Taylor y Potenza (2003) han encontrado efectos

permanentes sobre el córtex prefrontal, fundamental en funciones psicológicas como el

aprendizaje y seguimiento de normas o la regulación emocional. Estos efectos pueden

generar un desequilibrio entre los sistemas cerebrales relacionados con el placer y el control

conductual, haciendo más vulnerable a las adicciones al adolescente consumidor. También

existen evidencias sobre daños en otras zonas cerebrales como el hipocampo, que se

encuentra implicado en procesos de aprendizaje y memoria (DeBellis et al., 2000). En

cuanto al cannabis, su consumo abusivo puede generar daños en las vías respiratorias

semejantes a los ocasionados por el tabaco (Iversen, 2005).

Sin embargo es necesario constatar que el consumo de sustancias en adolescentes

presenta ciertas características diferenciales, dentro de la cuales se encuentra: Una mayor

tendencia a consumir distintas sustancias (policonsumo); un mayor poder de influencia por

parte de familia y amigos; muchas veces los adolescentes presentan rápidamente una

dependencia; el síndrome de abstinencia a alcohol es raro en este grupo etario; la tolerancia

no está necesariamente presente en los cuadros de dependencia; los problemas de salud


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 7

física no se dan tan frecuentemente asociados al uso del alcohol; entre otros aspectos

(Minsal, 2007).

Por otro lado, cabe relevar que las intervenciones psicológicas constituyen el núcleo

central y crítico de los tratamientos de los trastornos adictivos. Los modelos psicológicos

constituyen actualmente los modelos conceptuales básicos que informan las intervenciones

terapéuticas y que pueden dar mejor respuesta a necesidades básicas de los tratamientos

como son el incremento de la motivación, la atención a la diversidad psicológica y la

reducción de las recaídas (Becoña, 2009).

En el contexto sanitario actual de una Medicina eficiente que busca proporcionar

mejor las necesidades de los pacientes a los sistemas de cuidados, es imprescindible

conocer y monitorizar los problemas que presentan los pacientes y su gravedad, así como

evaluar los resultados de nuestras intervenciones de una forma estandarizada (Bobes et al.,

2007)

A pesar de los esfuerzos realizados en las últimas décadas para clasificar los

trastornos por uso-abuso y/o adicción a sustancias psicoactivas, tanto por parte de la

Organización Mundial de la Salud (OMS) a través de la Clasificación Internacional de

Enfermedades (CIE), como de la Asociación de Psiquiatría Americana (APA) a través de su

Manual de Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM), no se ha

conseguido captar suficientemente la realidad clínica. En estos momentos en que la gestión

clínica ha tomado una gran relevancia, resultan imprescindibles medidas pragmáticas que

permitan evaluar tanto la intensidad como la gravedad clínica así como la necesidad de

cuidados y tratamientos para nuestros pacientes (Bobes et al., 2007).

En Chile, el año 2006 el Ministerio del Interior, a través de la Secretaría Ejecutiva del

Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes – CONACE (Actual Servicio


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 8

Nacional para la Prevención y Rehabilitación del consumo de Drogas y Alcohol, SENDA),

en conjunto con el Ministerio de Salud – MINSAL, el Servicio Nacional de Menores –

SENAME – y el Fondo Nacional de Salud – FONASA, establecen, los términos de

referencia del proceso de selección para entidades públicas y privadas autorizadas

sanitariamente, que tengan interés en ser instituciones ejecutoras del Programa de

Tratamiento Integral de Adolescentes Infractores de Ley con Consumo Problemático de

Alcohol – Drogas y otros Trastornos de Salud Mental, que surge para dar respuesta a lo

planteado en la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente, Nº 20.084 (CONACE, 2006).

Sumado a esto, el Ministerio de Salud, a través de la Subsecretaría de Salud Pública,

establece a través de su Norma Técnica 85, las características de debe tener el tratamiento

ofrecido a jóvenes infractores. En esta norma, se señala que en el marco del tratamiento con

adolescente infractores debe realizarse una Evaluación Diagnóstica Integral que cumpla con

lo siguiente. (MINSAL, 2006):

(a) La confirmación diagnóstica del consumo problemático se realizará en un plazo

no mayor a una semana desde el primer contacto con el equipo clínico. (b) El tiempo para

la realización del diagnóstico clínico e integral no deberá ser mayor a un mes. (c) El

diagnóstico integral se realizará mediante entrevistas individuales, entrevistas familiares y

trabajos grupales, y los exámenes de laboratorio e imaginología necesarios poniendo

énfasis en el rescate de los recursos y competencias de los jóvenes y su familia. (d) El

proceso de evaluación diagnóstica integral del adolescente, será de responsabilidad del

equipo clínico que está aplicando el plan.

Junto con esto, en la misma norma técnica el Senda señala que se debe contar con

instrumentos diagnósticos que consideren las diferentes áreas del compromiso

biopsicosocial evaluadas por el equipo interdisciplinario, acotadas a la realidad social y


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cultural del joven, familia y contexto. Incluye las áreas de salud física y mental, Área

psicosocial y Área de consumo de drogas, considerando esta última una Evaluación del

patrón de consumo (criterios de dependencia y consumo perjudicial CIE-10), además de las

siguientes variables adicionales por tratarse de población infanto adolescente (MINSAL,

2006):

(a) Edad de inicio del consumo. (b) Sustancia o droga consumida. (c) Frecuencia del

consumo actual. (d) Consumo sostenido. (e) Consumo socializado o no. (f) Vía de

administración. (g) Consecuencias de la intensidad del consumo. (h) Motivación al

consumo física y psicológica.

Todo esto sugiere que, además de las intervenciones orientadas a la reducción del

consumo problemático de sustancias, se requiere abordar todas aquellas áreas que se ven

afectadas por el mismo, y que a la vez operan como factores de riesgo para una recaída

futura. Un punto crítico que se enfrenta durante el proceso de derivación a tratamiento tiene

que ver con dos aspectos centrales: que la derivación sea expedita y que la evaluación sea

acuciosa (Droppelmann, & Hein, 2010). Las evaluaciones usualmente requieren una

inversión importante de tiempo para ser desarrolladas con propiedad. Asimismo, es posible

observar que en la actualidad en Chile las evaluaciones diagnósticas de los adolescentes

derivados a tratamiento suelen ser poco expeditas y altamente dependientes del juicio

subjetivo de cada evaluador. Si bien, para el diagnóstico se utilizan los criterios

establecidos por manuales diagnósticos de los trastornos mentales, como es el caso del

DSM IV, estos no incorporan los riesgos asociados al consumo de drogas, ni tampoco

orientan las áreas y aspectos relevantes a intervenir. Contar con procedimientos de

diagnóstico y derivación válidos, confiables y costo-efectivos se ha vuelto un elemento

necesario para mejorar la efectividad de las intervenciones, y además para favorecer la


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 10

adherencia de los casos a cada tratamiento. Las experiencias internacionales sugieren que la

velocidad y la precisión de los procesos de diagnóstico y derivación pueden ser mejoradas

sustancialmente con la introducción de instrumentos estructurados de evaluación que

permitan apoyar el juicio clínico del evaluador (Winters, 1999). Es en este contexto en que

surgen los llamados instrumentos de “screening”.

En términos generales el “screening” se refiere a un proceso de recopilación de

información inicial, que se efectúa con la finalidad determinar si es necesario desarrollar

una evaluación más profunda de alguna de las áreas exploradas (Quiroga, Avala y Klaasen,

2004). En el caso específico del screening orientado a detectar problemas relacionados con

el consumo de drogas, lo que se busca es detectar signos o síntomas indicadores de riesgo

que pueden mostrar serios problemas relacionados con la ingesta de sustancias y que deben

explorarse a través de métodos más acuciosos. En contextos en que existe escaso tiempo

para desarrollar evaluaciones más completas, el uso de instrumentos de este tipo brinda una

importante orientación en el descarte de problemas relacionados con las drogas, ahorrando

tiempo y orientando la toma de decisión en el manejo de cada caso en particular (Quiroga,

Avala y Klaasen, 2004).

Sin embargo se requiere también del desarrollo de herramientas que permitan realizar

una evaluación del impacto obtenido por la intervención en parámetros objetivos,

valorables en una escala de medida, ello puede lograrse únicamente cuantificando el

fenómeno analizado, a partir de la fragmentación de los elementos que lo constituyen. Una

aproximación a ello es El cuestionario de Detección de Consumo problemático de alcohol y

drogas en adolescentes (DEP ADO) el que fue creado para responder a las necesidad de

intervención en la región de Québec en Canada (Landry, et al. 2004). Se hace necesario por

lo tanto, la adaptación, validación y estandarización de este tipo de instrumentos en Chile,


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 11

por ello la presente investigación pretende responder a la interrogante: ¿Cuáles son las

características psicométricas y los puntajes de corte de la Guía DEP- ADO en población

adolescente chilena convencional e infractora?

Objetivos

Objetivo general

- Determinar las características psicométricas y los puntos de corte para la Guía DEP-

ADO en población adolescente chilena convencional e infractora.

Objetivos específicos.

- Evaluar confiabilidad por consistencia interna del DEP - ADO.

- Determinar validez concurrente del DEP – ADO usando como criterio las

puntuaciones obtenidas en la escala de consumo de sustancias del POSIT.

- Establecer puntos de corte a partir de los puntajes obtenidos en los diferentes

factores del DEP- ADO, para diferenciar niveles de consumo problemático y

consecuencias del consumo.

- Establecer normas para la población de adolescentes chilenos en cada uno de los

factores del DEP- ADO y en su puntuación general.


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 12

Hipótesis de la investigación

- H1: Las escalas del DEP- ADO, poseen adecuados niveles de confiabilidad por

consistencia interna.

- H2: Existe correlación directa y significativa entre las escalas del DEP- ADO y la

Escala de “consumo de sustancias” del POSIT.

- H3: Los adolescentes infractores presentan niveles de consumo de sustancias

significativamente superiores a los reportados por los adolescentes convencionales.

Marco Conceptual

Patrones de consumo: tolerancia, dependencia

Comprender la dinámica abusiva y problemática del consumo de sustancias,

requiere en un primer momento clarificar los conceptos que dan origen a éste fenómeno,

puesto con ello es posible encuadrar el marco comprensivo sobre el cual se fundamentan

los parámetros concretos que determinan la diferenciación entre lo que puede ser entendido

como un elemento que requiera intervención especializada.

En una primera aproximación, un concepto importante de comprender es el abuso

de sustancias es entendido por el DSM IV Tr, como un patrón desadaptativo de consumo

que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativo, expresado por uno o más

problemas asociados, durante un período de 12 meses, en una de las siguientes cuatro áreas

vitales: Incapacidad para cumplir las obligaciones principales, Consumo en situaciones

peligrosas como la conducción de vehículos, Problemas legales, Consumo a pesar de


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 13

dificultades sociales o interpersonales asociadas (Avellaneda, Pérez y Font- Mayolas,

2010).

Puede observarse al respecto que el concepto descansa en la existencia de un

conjunto de dificultades asociadas al consumo de sustancias y no tanto en la cantidad o

frecuencia con la que se realiza el consumo. Con ello se deja entrever que establecer un

umbral de ingesta como criterio para el diagnóstico de estos problemas es algo arbitrario,

que carece de mucho valor, si se tiene en cuenta que sus efectos varían enormemente

dependiendo de las características personales de cada individuo (sexo, edad, peso, etc.), así

como del tipo de sustancias consumida (Varela, Cáceres y José, 2010). Es por ello que la

Organización Mundial de la Salud (OMS), define la drogodependencia como un estado

psíquico y algunas veces físico resultante de la interacción entre un organismo vivo y un

producto psicoactivo, que se caracteriza por producir modificaciones de la conducta y otras

reacciones que incluyen siempre un deseo incontrolable de consumir droga, continua o

periódicamente, a fin de experimentar nuevamente sus efectos psíquicos y evitar a veces el

malestar de su privación (Serrano, Rodriguez y Louro, 2011). En la actualidad, el concepto

ha sido remplazado por “consumo problemático de drogas”, el cual ha sido acuñado desde

la década de los noventa y no implica un cambio terminológico meramente cosmético, sino

un traslado desde una concepción de trastorno mental individual de base

caracterológica/biológica a una concepción basada en las consecuencias del uso

problemático para el individuo y su comunidad (Guitart et al., 2012).

En esta premisa surgen conceptos que se asocian a fenómenos relevantes de definir,

uno de ellos es el de dependencia, la cual dice relación con la necesidad de incrementar la

dosis consumida para alcanzar los efectos que anteriormente se conseguían con dosis

menores, esto ocurre por la adaptación celular a sustancias especificas en este caso las
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 14

drogas, fenómeno de alta relevancia que dice relación con la ingesta de una sustancias

específica por un periodo de tiempo determinado en cantidades que siguen una lógica de

crecimiento continuo. De la mano a esto se desprende otro fenómeno, el cual dice relación

a la necesidad tanto físico y/o psicológico de continuar consumiendo la sustancia de manera

permanente, con el propósito de evitar los síntomas que se desprenden de la abstinencia,

hecho comprendido como dependencia (Serrano, Rodríguez y Louro, 2011).

El consumo de alcohol y drogas en Chile: ¿Un problema de salud pública?

Analizar el consumo de sustancias en un determinado contexto, involucra la

imperante necesidad de comprender inicialmente los parámetros globales sobre los cuales

se desarrolla este comportamiento en la población objetiva, marco sobre el cual Chile se

considera como uno de los países con mayor prevalencia a nivel mundial; realidad

altamente preocupante que invita a desarrollar estrategias de detección precoz que permitan

a los diversos actores del sistema direccionar oportunamente estrategias de prevención

efectivas y especializadas.

En efecto, los estudios desarrollados por SENDA, advierten una preocupante

realidad al consignar que al año 2012, el 55.8% de la población expresa haber consumido

alcohol de manera frecuente, valor que resulta más problemático al ser contrastado con lo

reportado por la población adolescente, grupo en que se visualiza un porcentaje de 32.2%

expresan mantener este tipo de conductas.

De la mano a esto, el décimo primer estudio nacional de drogas y alcohol en

población general, el cual persiguió “Describir la magnitud del consumo de drogas lícitas e

ilícitas y su distribución geográfica en la población de 12 a 64 años de edad, que reside en

zonas urbanas de 30.000 habitantes o más, de 108 comunas, en las quince regiones del
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 15

país” y “Describir las tendencias del consumo de drogas a nivel nacional y regional,

tomando como base la serie de estudios nacionales de drogas en población general”.

Mediante el cual se determinó un aumento de 8.1 puntos porcentuales de diferencia entre

los años 2012 y 2014 para el consumo de alcohol, valor que al ser contrastado por sexo

arroja un porcentaje mayor de hombres que de mujeres, no obstante precisa un crecimiento

mayor en el género femenino.

Junto a lo anterior y en relación al consumo de marihuana, los resultados

encontrados describen un aumento gradual de la ingesta de dicha sustancia, el cual se

acompaña de un porcentaje igual al 62.2 de jóvenes entre 12-25 años que manifiestan haber

comenzado a consumirla durante el último año evaluado.

En el caso de la cocaína, la prevalencia de personas que refieren consumirla,

aumenta de 1.3 a 2.2 en el año 2014, respecto al año 2012, fenómeno que se explica por el

significativo crecimiento de consumidores hombres y de personas en los niveles socio

económicos medios y que da cuenta de la forma en que la sustancia se abre espacio en las

diversas esferas sociales, independiente de la condición de ingreso monetario en que se

encuentren las personas.

Realidad similar es la que se visualiza al precisar la prevalencia de personas que,

habiendo sido evaluadas, alcanzan niveles de ingesta de marihuana y alcohol

problemáticas, categoría que es comprendida por la Organización Mundial de la Salud

(2014) y la Clasificación internacional de enfermedades (CIE- 10), como un estado de

intoxicación crónica y periódica originada por el consumo repetido de una droga, natural o

sintética, caracterizada por una compulsión a continuar consumiendo por cualquier medio,

una tendencia al aumento de la dosis (tolerancia), una dependencia psíquica y física de los

efectos, y por implicar consecuencias perjudiciales para el individuo y la sociedad. A su


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 16

vez, se comprende consumo problemático de drogas como aquel que directa o

indirectamente produce consecuencias negativas para la salud, familia, grupo de pares,

escuela, seguridad personal y funcionamiento social. Diagnóstico sobre el cual se aprecian

aumentos porcentuales de 0.7% y 1% respectivamente. Resultados que a simple vista no

parecen ser preocupantes, sin embargo resultan serlo si se comprende que dicha diferencia

surge en un periodo de tiempo de dos años.

Es por ello que analizar la adicción a las drogas, en una lógica que entregue un

marco explicativo sobre las causas que la subyacen, resulta de vital importancia; sentido

sobre el cual el Modelo Biopsicosocial contempla este fenómeno desde una óptica

multicausal, incluyendo factores biológicos, psicológicos y sociales. Este modelo ha sido

desarrollado desde los años 80, sostiene que la vulnerabilidad a la adicción está

determinada por la compleja interacción entre el estado físico (funcionamiento del cuerpo),

el estado psicológico (cómo el sujete percibe el mundo, elabora y se comporta) y las

dinámicas sociales (dónde y con quién se relaciona el sujeto). Este modelo, que mira desde

esta variedad de perspectivas, permite entender mejor un fenómeno complejo (dónde no

hay relaciones causales lineales) a la vez que posibilita integrar una gama de intervenciones

complementarias. Los principales factores psicológicos asociados al consumo problemático

de drogas son los evolutivos, las características de personalidad (se asocian las siguientes

características al consumo problemático: dependencia afectiva, labilidad afectiva, baja

autoestima, incapacidad de planificar el futuro (falta de proyecto de vida), agresividad,

egocentrismo, permanente temor al abandono, retraimiento social, escasa tolerancia a la

frustración). Otro factor psicológico que actualmente se estudia en este contexto es la

resiliencia, como adaptación positiva frente a factores de riesgo. Los factores sociales

asociados al consumo problemático de drogas están referidos a la familia, grupo de pares,


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 17

comunidad, sociedad, principalmente cómo estos contextos favorecen un desarrollo pleno

de los sujetos y cómo fomentan o limitan el uso problemático de drogas (Fundación Tierra

de Esperanza, 2013).

La adolescencia y el consumo de sustancias

La adolescencia es reconocida en la sociedad occidental como una fase de transición

en el desarrollo de la personalidad, en donde se abandona el mundo infantil buscando un

espacio psicológico y social en el mundo adulto (Castejón y Navas, 2009; Pérez y Navarro,

2011). Los cambios físicos, psicológicos y cognitivos producidos durante esta etapa,

desembocan generalmente en el afán por experimentar sensaciones nuevas, lo que puede

suponer amenazas a la salud o riesgos al bienestar personal (Emler y Estévez, 2011).

El eje motivador de esta etapa es según la psicología evolutiva la búsqueda y

delimitación de la identidad (Erikson, 1969; Páramo, 2009), por lo que con frecuencia se

trata de un periodo crítico en el inicio y experimentación de conductas de riesgo (Cava,

Murgui y Musitu, 2008). En ese sentido, los comportamientos de riesgos más frecuentes

durante la adolescencia pueden ser clasificados en 4 grandes grupos: abuso de alcohol y

drogas; relaciones sexuales no protegidas o embarazo precoz; bajo rendimiento, fracaso o

deserción escolar y delincuencia, crimen o violencia (Campo-Arias, Cogollo y Díaz, 2008).

Dichos comportamientos podrían darse de manera conjunta en varios casos, como en el

estudio realizado por Rioseco, et al. (2009), el cual evidencia una mayor presencia de

trastornos psicopatológicos en el grupo de infractores, con elevada prevalencia de trastorno

disocial y abuso de sustancias y una menor capacidad intelectual. Una de las relaciones más

estrechas, es la que parece existir entre el abuso de sustancias y la comisión de delitos. Las
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 18

prevalencias son elevadas; el abuso de alcohol alcanza a uno de cada cuatro infractores de

ley.

En cuanto al fenómeno del consumo de alcohol y otras drogas durante la

adolescencia, existe consenso en la literatura científica respecto de la necesidad de

comprender la adolescencia como una etapa evolutiva en la cual existe mayor

vulnerabilidad en la comisión de comportamiento de riesgo en general (Cava, Murgui y

Musitu, 2008; Páramo, 2009). Así, los comportamientos de riesgo y de trasgresión

vinculados a las características de la adolescencia, se asocian a la necesidad de probar

límites y experimentar situaciones y emociones nuevas, habitualmente bajo la influencia del

grupo de pares y con dificultades para valorar apropiadamente las consecuencias de sus

acciones (Zambrano, Muñoz y Andrade, 2014). Dichos comportamientos pueden resultar

de la presencia de ciertos factores de riesgo, es decir, de la presencia de ciertas variables

que pueden corresponder tanto a características de personalidad como a rasgos

situacionales (Bringas, Herrero, Cuesta y Rodriguez, 2006), cuya presencia en una persona

o en su entorno aumenta la probabilidad de aparición de una determinada conducta

desajustada (Pons, 2006). Sin embargo, existe consenso entre distintos autores en la

necesidad de distinguir el comportamiento de riesgo que surge a propósito de las

características propias de la adolescencia, de aquellos que se han gestado en un proceso de

desadaptación social iniciada tempranamente en el desarrollo (Farrington, 2005; Giller,

Hagell y Rutter, 1998; Dionne y Zambrano, 2009).

Sin embargo, junto con conocer las consecuencias asociadas a la ingesta de

sustancias, es necesario comprender aquellas variables que funcionan como ejes

explicativos respecto a los motivos que propician a este grupo específico a iniciarse y
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 19

mantener este comportamiento en sus vidas; aspecto sobre el cual los estudios

contemporáneos han sido categóricos en plantear la presencia de factores socioculturales de

alta relevancia, puesto inciden en los procesos de construcción de significados que los

adolescentes tienen sobre la droga (Torres et al., 2010). Sin duda el ejemplo más presente

de esto, es lo que ha ocurrido a nivel nacional e internacional con la marihuana, principal

droga ilícita consumida en todo el mundo, la cual es ingerida mayoritariamente en grupo y

cuenta con una carga ideológica importante y es comprendida como una forma de

socialización ampliamente validada entre los distintos grupos etáreos (Alvarado- Chacón,

2011). Particularmente en los adolescentes actuales es interpretada como una forma de

compartir con grupos similares sus creencias, formas de pensamiento y manejo de la

realidad; asumiendo el consumo como un componente más de muchos otros que forman

parte de la elección en su estilo de vida.

El manejo de la dimensión espiritual en algunos jóvenes involucra el consumo de

marihuana como parte de un ritual de socialización y de trascendencia del ser humano, para

otros jóvenes en el proceso mismo de la socialización están presentes la música y el arte,

dimensiones que potencializan a través del consumo de marihuana (Gonzáles et al., 2013).

Sentido sobre el cual fenómenos como la adicción, cobran un significado distinto, puesto el

adolescente que se significa así mismo como adicto asume su consumo como un

componente de su estilo de vida y a la vez dimensiona la sustancia como un factor de riesgo

para la salud. El consumo de la sustancia psicoactiva forma parte de una de las tantas

dimensiones que están presentes en la cotidianidad del adolescente sin adquirir una

significancia mayor que las demás; igual constructo es manejado en la significancia de

factor de riesgo, el cual se constituye en una probabilidad, mas no es un condicionante


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 20

único o exclusivo de su salud. Por otro lado está el consumidor reconocido así mismo como

no adicto, el consumo no representa una necesidad interna, sino un elemento de

socialización (Gonzáles Trujillo, 2014). El significado de adicción no es representado por

los jóvenes por la frecuencia del consumo o la cantidad del mismo, sino por la distinción

entre sensación de necesidad y sensación de liberación presente en ellos (Suarez y Jesús,

2015). Acepciones que conducen inherentemente a una reflexión sobre los focos y

prioridades de acompañamiento en los procesos de intervención a jóvenes consumidores de

sustancias psicoactivas, como es el caso de la marihuana, en donde deben existir diferentes

formas de aproximación al acompañamiento institucional que incorporen las

representaciones sociales del consumo de marihuana desde la mirada del consumidor

(Beverido, Salas, & De San Jorge, 2015).

Consecuencias del consumo de sustancias en adolescentes

Las consecuencias físicas del consumo de sustancias como el tabaco o el alcohol

están sólidamente documentadas. Así, si el consumo habitual del tabaco está relacionado

con enfermedades tan graves como el cáncer o el enfisema pulmonar, en el caso del alcohol

los datos disponibles son igualmente concluyentes (Varela, Cáceres y José, 2010). El inicio

precoz en el consumo de alcohol es uno de los principales predictores del consumo abusivo

posterior (Grant y Dawson, 1997). Por otra parte, cada vez son más los estudios que revelan

que el consumo de alcohol y de otras drogas durante la adolescencia puede alterar el

desarrollo neurológico normal del cerebro, lo que tendría un importante impacto a nivel

psicológico y comportamental (Spear, 2002). Chambers, Taylor y Potenza (2003) han


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 21

encontrado efectos permanentes sobre el córtex prefrontal, fundamental en funciones

psicológicas como el aprendizaje y seguimiento de normas o la regulación emocional. Estos

efectos pueden generar un desequilibrio entre los sistemas cerebrales relacionados con el

placer y el control conductual, haciendo más vulnerable a las adicciones al adolescente

consumidor (Oliva, Parra y Sanchez, 2008). También existen evidencias sobre daños en

otras zonas cerebrales como el hipocampo, que se encuentra implicado en procesos de

aprendizaje y memoria (DeBellis et al., 2000). En cuanto al cannabis, su consumo abusivo

puede generar daños en las vías respiratorias semejantes a los ocasionados por el tabaco

(Iversen, 2005).

Sin embargo el consumo de sustancias en la adolescencia no está únicamente

relacionado con consecuencias negativas nivel neurobiológico, aspecto sobre el cual José et

al. (2003) clasifican además elementos asociados a “problemas escolares, entre los que se

menciona bajas en el rendimiento y en algunos casos posterior fracaso escolar; “relaciones

sexuales no planificadas”, que decantarían en embarazos no deseados; “accidentes de

tráfico”, los cuales son explicados en un 60% por la presencia de alcohol y otras sustancias;

“problemas de carácter legal”, puesto la ingesta de sustancias sería un movilizador que

desinhibe a los jóvenes y promueve a ejecutar comportamientos de riesgo y/o delictivos y

“problemas afectivos”, entre los que destaca una alta relación entre la ingesta de alcohol y

un alto porcentaje de suicidios, cuando este va acompañado de estados de malestar

emocional. Diversos autores han explicitado la inherente funcionalidad que tiene además el

alcohol y la marihuana como movilizadores para el involucramiento de los adolescentes en

el consumo de drogas con mayores niveles de adicción, por lo que resulta altamente

necesario la detección temprana de ésta conducta a fin de ejecutar acciones preventivas que
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 22

reduzcan la probabilidad de que éste fenómeno se complejice (Martínez, Banqueri y

Lozano, 2012).

Modelo transteórico del cambio

El consumo de sustancias en adolescentes presenta características propias que se

inscriben en esta etapa del ciclo vital. Esto hace que el tratamiento de drogas y alcohol en

jóvenes sea complejo, porque el adolescente en plena etapa de independencia, se debe

enfrentar al desafío de comprometerse en un programa terapéutico estructurado. La

búsqueda de autonomía y autoafirmación por parte del sujeto, puede atentar contra la

posibilidad de pedir ayuda a tiempo, cuando el joven ve como algo negativo el someterse a

tratamiento (Gámez y Amellali, 2014).

Esta premisa plantea implícitamente el desafío de comprender las dinámicas sobre

las cuales un proceso de intervención orientado a reducir el daño ejercido por el consumo

de sustancias resulta exitoso, cuestión en la que se ha precisado la disponibilidad de cambio

por parte del sujeto, como uno de los elementos centrales del éxito, tarea sobre la cual el

modelo transteórico del cambio aporta lineamientos altamente relevantes y claros para el

abordaje con personas en conducta adictiva, modelo creado por Proschaska y Di Clemente,

quienes en un intento por integrar de manera sistemática formas de intervención en

psicoterapia y cambio conductual, incluyendo psicoanálisis, teoría conductual, teoría

Rogeriana, y otras formas de intervención en psicoterapia, propusieron el modelo

transteórico del cambio (Cabrera, Gómez y Mateus, 2013). El cual contemplo análisis que

les permitieron identificar 10 procesos de cambio que parecían ser relevantes para lograr

el cambio de conducta, los que posteriormente se sistematizaron en una de las propuestas

con mayor relevancia en su modelo, las etapas del cambio (Catalá, Pelliecer, Muñoz y Diez,
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 23

2000): 1. Precontemplación: es probable que el paciente concurra por constricción externa

(orden judicial, familiares, etc.), manifestando negación del problema y sin considerar

realmente el cambio. El riesgo de abandono aquí varía entre un 40% y un 60%, e incluso a

un 80% en casos relacionados con el consumo de sustancias; 2. Contemplación: el sujeto

reconoce tener un problema, se muestra más receptivo a la información en cuanto a su

problema y las posibles soluciones, aunque vacila en cuanto al momento de iniciar el

cambio, dudando aún sobre sus beneficios; 3. Preparación: en esta etapa la persona se halla

lista para la actuación, habiendo dado algunos pasos en pos del objetivo; 4. Acción: se

refiere al momento en que se hacen más evidentes los pasos que se toman para lograr el

cambio. Su duración es de 6 meses; 5. Mantenimiento: sigue a la acción y dura otros 6

meses, el propósito en este estadio radica en sostener los cambios logrados a través de la

modificación del estilo de vida y la prevención de recaídas; 6. Finalización: el cliente ya no

necesita de la utilización de ningún proceso de cambio a fin de impedir la recaída o el

regreso al problema.

Es importante destacar que, al intentar cambiar un problema, gran parte de los

sujetos recaen al menos una vez en el proceso, pero la mayoría de ellos suele volver a

empezarlo desde la etapa de contemplación o preparación, para luego pasar a la acción. Es

por esto que se dice que el cambio no sigue un patrón lineal, sino más bien uno en espiral

(Ramos, 2016).

La mayoría de los sujetos incorporan nuevas estrategias y conocimientos a partir de

los experimentados en las recaídas. También es primordial que el interventor recuerde que

los estadios del cambio son específicos para cada conducta problemática (Bonal, Almenares

y Barzán, 2013).
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 24

Metodología

La presente investigación se desarrolla bajo el alero del paradigma cuantitativo,

puesto que el problema de investigación propuesto es fundamentado a partir de evidencia

teórica y está orientado hacia una descripción específica y acotada del fenómeno estudiado;

por lo tanto es dirigido hacia la evaluación de datos medibles numéricamente (Hernández,

Fernández y Baptista, 2006) que son recogidos a partir del uso de instrumentos

predeterminados, para después ser analizados a partir de procedimientos estadísticos tanto

descriptivos como relacionales. Siguiendo así, un proceso secuencial, donde cada “etapa ha

precede a la siguiente” (Hernández, Fernández y Baptista, 2006, pp. 28) y entregando

implícitamente la posibilidad de ser replicado en el tiempo, facilitando la comparación con

estudios que se desarrollen sobre la misma corriente teórica de este (Hulley y Cummings,

1997).

Diseño

La investigación propuesta centró sus esfuerzos en la búsqueda de información que

permita describir las relaciones que se establecen a partir de las categorías de las variables

evaluadas en el grupo particular sobre el cual se apliquen los instrumentos que pretendieron

ser caracterizados; por esta razón se comprende que el estudio se ubica estratégicamente

bajo el alero de los “estudios descriptivos- correlaciónales” (Hernández, Fernández y

Baptista, 2006, p. 104), que persiguen en esencia la comprensión de los fenómenos a partir

de la vinculación de las diversas dimensiones que lo constituyen.

En consecuencia, basándose en la tipología establecida por Hernández, Fernández y

Baptista (2006), el presente estudio cae dentro de la categoría de los estudios “transeccional
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 25

descriptivo- correlacional, puesto que se limita a establecer relaciones entre las variables,

pretendiendo analizar dichas relaciones” (p.212).

Población

La investigación se ejecuta con adolescentes escolarizados y adolescentes

infractores de ley de ambos sexos, de las zonas Norte, Centro y Sur de Chile.

Los reportes expuestos en la plataforma del Instituto nacional de estadísticas, dan

cuenta que la población total de personas entre los 14 y los 19 en Chile es de 1.346.539

individuos, de los cuales 688.256 son del género masculino y 658.283 del femenino,

quienes en su conjunto correspondes al 7,5% de la población Total (INE, 2014).

Respecto a la población de personas, correspondientes al rango etáreo situado entre

los 14 a 19 años de edad, ingresados al sistema judicial en Chile por haber cometido un

delito, los reportes entregados por el Servicio Nacional de Menores (SENAME, 2014), dan

cuenta que de un total de 19.667, 2.129 corresponderían al género femenino y 17.538 al

masculino.

Participantes

Los sujetos que decidieron voluntariamente ser partícipes de la presente

investigación, pertenecen al grupo etáreo situado entre los 14 y 19 años de edad y

corresponden a una muestra total de 1.630 personas, clasificados en dos grupos, uno de

adolescentes escolarizados y otro de adolescentes infractores de ley.

La elección de los sujetos se realizó a través de un muestreo no probabilístico

intencionado (Hernández, Fernández y Baptista, 2006), puesto que se consideró a cada

persona que cumplía con los criterios de selección en un intervalo de tiempo específico, con
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 26

el objetivo de reclutar a toda la población accesible durante el periodo de estudio. Los

cuales constituyeron dos sub muestras:

Sub Muestra 1. Compuesta por 1099 adolescentes de ambos sexos de 14 a 19 años

de edad, que se encontraban cursando educación media en establecimientos educacionales

municipales y particulares subvencionados de las regiones Metropolitana, Bío Bío,

Araucanía, y Los Ríos de Chile, que no presenten delitos por autoreporte; considerando

como criterios de inclusión: (a) tener entre 14 y 19 años de edad, (b) ser estudiante formal

de algún establecimiento educacional municipal o particular subvencionado, (c) aceptar

participar del estudio.

Sub Muestra 2: Conformada por infractores constó de un total de 531 sujetos de 14

a 19 años, pertenecientes a ambos sexos, ingresados a programas de intervención por haber

cometido algún delito judicializado, que aceptaron participar del estudio del proyecto

FONDEF D08I-1205, y que fueron evaluados con el DEP-ADO; considerando los

siguientes criterios de inclusión: (a) tener entre 14 y 19 años de edad, (b) estar

cumplimiento sanción en algún programa de intervención especializada, (c) aceptar

participar del estudio.

Procedimiento de recogida de datos

La presente investigación se desarrolló sobre el marco de una estrategia formal,

debido a que el grupo etario sobre el cual fueron aplicados los instrumentos que permitieron

obtener la información necesaria para el posterior análisis, requirió obligadamente cumplir

con procedimientos que autoricen desde diversas figuras su realización. Para ello los datos

fueron recabados solo sobre el consentimiento de las autoridades vinculadas a los

establecimientos desde donde se extraerán los sujetos y de un adulto responsable que

autorice bajo firma, la voluntad del adolescente por participar en el estudio (Ver Anexo 2),
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 27

puesto que estos tienen derecho a conocer los motivos y la forma en la que utilizará la

información que brinde, así como la facultad de decidir o no su participación en el proceso

investigativo (Galindo & Funquene, 2007).

En el caso de los adolescentes convencionales, el procedimiento contemplo

establecer contacto presencial con los directores y/o sostenedores de los establecimientos

educativos a fin que ellos autoricen el ingreso de los profesionales al contexto,

posteriormente al establecer contacto con el grupo objetivo se invitó a participar a los

adolescentes, quienes debieron completar una carta de asentimiento informado (Ver Anexo

A), la cual es muestra comprobable de su voluntario ingreso en éste proceso. Junto con lo

anterior, para el resguardo de aquellos casos menores de 18 años de edad, se solicitó a la

presidenta del centro general de padres la lectura, completación y firma de una carta de

consentimiento informado (Ver Anexo B).

En el caso de los adolescentes infractores, la muestra utilizada corresponde a los

participantes del proyecto FONDEF D08I-1205. Para los cuales se realizó un primer

contacto con los responsables institucionales, quienes otorgaron la aprobación para acceder

a éste grupo; posteriormente fueron participe del estudio aquellos adolescentes que

voluntariamente quisieron ser parte de la investigación, aspecto que se formalizó a través de

la firma de una carta de asentimiento informado en el caso de los menores de edad, y una

carta de consentimiento informado en aquellos jóvenes que eran mayores de edad. Todos

los participantes fueron previamente informados de los resguardos éticos de la

investigación (FONDEF D08i-1205, 2013).

Instrumentos
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 28

Guía para la detección de consumo problemático de alcohol y drogas en

adolescentes "DEP-ADO". Es un cuestionario breve que permite evaluar el uso de alcohol

y drogas en los adolescentes y hacer una primera identificación de los problemas de

consumo y del riesgo asociado a este. Puede ser administrado como una entrevista guiada o

ser auto-administrado bajo supervisión de un profesional. Su utilización sirve tanto para los

objetivos de descarte y referencia como para la investigación y seguimiento

epidemiológico.

Al inicio, esta pauta fue concebida para los operadores sociales de primera línea que

deseaban utilizar un instrumento rápido y válido en el plano científico, que les permitiese

identificar a los adolescentes que tuvieran una problemática de consumo de alcohol o

drogas. Ha sido preparado, en parte, con la ayuda del cuestionario Indice De Gravité D´Une

Toxicomanie pour les Adolescents (IGT- ADO, versión 3.0) (Índice de Gravedad de una

Toxicomanía para los Adolescentes IGT - ADO) utilizado por un grupo de investigadores

(as) del RISQ, para la evaluación sistemática de los jóvenes que presentan problemas de

consumo de sustancias psicoactivas (Landry et al, 2004). Puede ser utilizada por lo tanto en

el marco de un continuum con este instrumento de evaluación en el sentido que los

adolescentes que hayan obtenido la puntuación máxima que los categoriza bajo consumo

problemático, para ser enseguida evaluados con el IGT-ADO.

Una primera versión de la DEP-ADO se publica se puso a prueba durante el la

primavera y el verano de 1999, con adolescentes escolarizados, pertenecientes a programas

de sanción y de rehabilitación con el fin de comprobar la validez. Procedimiento que

entrego resultados favorables y que permitieron la construcción de una versión mejorada

(versión 2.0, noviembre de 1999), que ha sido ampliamente utilizado en Quebec en algunas

regiones europeas.
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 29

Al respecto el RISQ ha llevado a cabo más estudios para evaluar las propiedades

psicométricas, tanto en términos de la validez de constructo, la convergencia y de criterio

(0.84 de sensibilidad, especificidad 0.91), además de pruebas de confiabilidad con

metodología Test Re Test (0,94) y Consistencia interna (Entre 0.61 y 0,86). Los análisis

factoriales permitieron identificar además de un factor global, tres factores que facilitan la

detección clínica (consumo de alcohol y cannabis, consumo de otras drogas y

consecuencias de consumo de alcohol y drogas). Los resultados del estudio permiten

concluir que la versión original del DEP-ADO es confiable y válida, que dieron lugar a la

inclusión de algunos cambios para una tercera versión (versión 3.1, Octubre 2003). Esta

última versión es más rigurosa psicométrica y clínicamente, y por ende proporciona una

herramienta más eficiente.

Posteriormente, en Chile Molina y Vizcarra (2009), desarrollan un proceso

investigativo que permite caracterizar psicométricamente las escalas propuestas en ésta

última versión del DEP- ADO, en la realidad nacional. Para ello, se trabajó con una muestra

de 638 estudiantes de primer año de la Universidad Austral de Chile (UACH), también una

muestra clínica de 25 adolescentes, que participaban en programas de rehabilitación

conductual o de drogas, a quienes se les aplico el instrumento, en conjunto con la Escala

AUDIT, resultados que posteriormente fueron expuestos a análisis que dio cuenta de

correlaciones directas y significativas entre ambos instrumentos y con ello permitieron

concluir la presencia de validez concurrente en el DEP- ADO. Por otro lado, se ejecutaron

también análisis de consistencia interna para los factores expuestos originalmente por los

autores, los que arrojaron valores alfa entre 0.38 y 0.73 para las distintas escalas.

Instrumento para la detección de problemas propios de la adolescencia

asociados al uso de drogas “POSIT”. Este es un cuestionario de auto reporte desarrollado


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 30

por un panel de expertos en investigación clínica (Radehert, 1995) bajo el patrocinio de

NIDA. Este cuestionario se implementó como parte de un programa de evaluación y

derivación denominado Adolecent Assessment Refereal System (AARS), el cual estaba

compuesto por la escala POSIT, por una batería de instrumentos de evaluación en

profundidad y por un directorio de servicios de atención para el adolescente. De esta

manera, se logró establecer un flujograma de procedimientos que abarcaba desde la

pesquisa hasta la derivación del caso. La escala POSIT, representa el primer paso del flujo,

donde busca detectar oportunamente problemas de jóvenes que usan y/o abusan de drogas.

A través de la aplicación de este instrumento, se busca identificar las áreas funcionales que

se encuentran comprometidas y que deben ser evaluadas con la finalidad de definir el

tratamiento adecuado para cada caso (Danseco y Marques, 2002). Sus ámbitos de

aplicación son variados, tales como la escuela, servicios de salud, justicia, servicios de

protección, entre otros. Está diseñado para ser usado en población adolescente de entre 12 y

19 años con una duración estimada de aplicación de 30 minutos. La versión original de

POSIT está compuesta por 139 ítems, con opciones de respuesta dicotómicas, que evalúan

10 áreas funcionales usualmente afectadas por el abuso de sustancias (Ver Figura 1). Cada

ítem busca evaluar la presencia de problemas actuales del sujeto que sugieren que existe

riesgo de presentar algún problema clínico (Danseco y Marques, 2002).

1.- Abuso de sustancias: 17 ítems (todos son “red flags”), busca pesquisar uso de drogas.
2.- Estado de salud física: 10 ítems, indaga en problemas físicos y médicos posiblemente
derivados del consumo de drogas/alcohol.
3.- Estado de salud mental: 22 ítems, mide sintomatología asociada a problemas
psiquiátricos y emocionales.
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 31

4.- Relaciones familiares: 11 ítems, evalúa procesos de funcionamiento del grupo familiar
como comunicación, cohesión, conflicto y estilo parental.
5.- Relaciones con los pares: 10 ítems (todos son “red flags”), busca evaluar la calidad de
las relaciones con los amigos y la presencia de conductas desviadas entre estos.
6.- Estatus educacional: 26 ítems indaga en la presencia de posibles problemas de
aprendizaje
7.- Estatus vocacional: 18 ítems, mide la falta de motivación por buscar empleo.
8.- Habilidades sociales: 11 ítems, busca evaluar la ausencia de habilidades sociales y de
relaciones significativas.
9.- Tiempo libre y recreación: 12 ítems establece si existe un pobre uso del tiempo libre
y falta de participación en actividades deportivas.
10.- Conductas agresivas/delincuencia: 16 ítems, busca indagar en la presencia de
conductas agresivas o delictivas asociadas al consumo de drogas.

Figura 1: Áreas funcionales que mide el cuestionario POSIT

Plan de análisis

La construcción de un estudio descriptivo- correlacional, cimentado sobre el

paradigma cuantitativo requiere de la utilización de verificadores de carácter numérico que

permitan realizar interpretaciones objetivas y establecer asociaciones entre las variables que

constituyen la investigación (Hulley y Cummins, 1997). Por esta razón el proceso de

análisis de los datos se llevó a cabo siguiendo la corriente estadística que utiliza métodos

matemáticos para organizar, sintetizar y analizar datos, utilizando como motor de análisis el

programa estadístico “Statistical Package for the Social Science” [SPSS], a través de los

siguientes pasos:

 Análisis exploratorio: Una primera etapa se pretende realizar una observación previa de

los datos, a fin de identificar la presencia de valores atípicos u otras anomalías que
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 32

pudiesen llevar a resultados obtenidos sobre una base que no contenga la totalidad de los

datos o bien datos erróneos. Para ello se extraerán gráficos de caja con aquellas variables

numéricas.

 Análisis descriptivo: Con el objetivo de caracterizar la muestra sobre la cual se realizará

el estudio, en una segunda instancia se pretende construir tablas de frecuencia y gráficos

con variables categóricas; de esta forma se hará posible tener una visión general de la

realidad subjetiva sobre el grupo específico desde donde se extraerá la muestra.

 Análisis de Consistencia interna: El indicador más utilizado para cuantificar la

consistencia interna de los test es el Alpha de Cronbach, el cual se basa en la utilización

del promedio de las varianzas o correlaciones existentes entre los ítems del instrumento

que tributan al concepto que se pretende medir (Hulley y Cummins, 1997). Sus

resultados se presentan en una expresión numérica que fluctúa entre los valores 0 y 1,

donde se comprende que entre más alejados estén estos de 0 mayor será la confiablidad

del instrumento. No obstante, los valores mínimos aceptados por prácticamente todos los

autores tienen como plataforma basal los resultados que superan coeficientes de 0,50

(Barraza, 2006).

Resultados

La construcción de un estudio cimentado sobre el paradigma cuantitativo requiere

de la utilización de verificadores de carácter numérico que permitan realizar

interpretaciones objetivas y establecer asociaciones entre las variables que constituyen la

investigación (Hulley y Cummins, 1997). Por esta razón el proceso de análisis de los datos

se llevó a cabo siguiendo la corriente estadística que utiliza métodos matemáticos para
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 33

organizar, sintetizar y analizar datos a través de métodos como la utilización del programa

estadístico “Statistical Package for the Social Science” (SPSS).

Este apartado está construido en un orden lógico establecido a partir de los objetivos

e hipótesis planteadas. Estructurándose en tres grandes dimensiones de análisis, una

orientada a caracterizar la muestra en función de características sociodemográficas de los

sujetos y posteriormente otra directamente relacionada con la ejecución de procedimientos

orientados a dar respuesta a los objetivos e hipótesis propuestos para ésta investigación.

Caracterización de la muestra

Previo a la presentación de los resultados obtenidos tras la ejecución de los análisis

que responden a los objetivos que sostienen el proceso investigativo, se procede a

caracterizar la muestra y con ello dar cuenta del grupo específico sobre el cual estos análisis

tienen lugar.

Tabla 1

Distribución de la muestra según sexo y tipo de accesibilidad al sujeto

Hombres Mujeres Totales Promedio


Edad
Convencionales N 591 508 1.099
15,9
% 36% 31% 67%

Infractores N 473 58 531


16,1
% 29% 4% 33%
Totales N 1.064 566 1.630
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 34

% 65% 35% 100% 16

Respecto de ello, en un primer momento se hace posible dar cuenta, como se

expone en la Tabla 1, que la muestra estuvo constituida por dos tipos de sujetos, los cuales

fueron categorizados según su comportamiento y la forma en que el investigador logra

acceder a ellos, elementos bajo los cuales se consigna la presencia de una categoría

denominada “adolescentes convencionales”, correspondiente a aquellos sujetos

entrevistados en su contexto escolar y otra denominada “adolescentes infractores”,

correspondiente al grupo de sujetos adolescentes que siendo judicializados bajo la ley

20.084, fueron sancionados a participar de un programa de reinserción social.

En este marco, se puede apreciar que, del total de la muestra (N= 1630), el 67%

corresponde a adolescentes “convencionales”, de los cuales 591 son hombres y 508 son

mujeres; mientras que, para la categoría “infractores, la cual contempla un total de 531

(33%) sujetos, la cantidad de hombres fue 473 y de mujeres 58; cifra que permite advertir

una frecuencia mayor de hombres en programas de sanción ejecutadas bajo la ley de

responsabilidad penal adolescente.

10%
29%

32%

29%

Bío Bío La Araucanía Metropolitana Los Ríos


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 35

Figura 2. Distribución de la muestra según región de procedencia

El gráfico que se muestra arriba, permite apreciar que, del total de los casos

participantes de la investigación, el mayor porcentaje corresponde a adolescentes de ambos

sexos residentes en la región de la Araucanía, Metropolitana y de Los Ríos, macro sectores

que concentran el 90% de los sujetos; mientras que el 10% restante corresponden a

adolescentes de ambos sexos residentes en la región del Bio bio.

Análisis por objetivo

En función del primer objetivo específico planteado, el cual decía relación con

“Evaluar confiabilidad por consistencia interna del instrumento DEP – ADO”, se ejecutaron

análisis de confiabilidad, utilizando el coeficiente Alfa de Cronbach, el cual permitió

obtener los siguientes resultados:

Tabla 2.

Análisis de confiabilidad de las Escalas del DEP- ADO

Factor Valor Alfa (α) N° de Elementos

Consumo de alcohol .585 4

Consumo de Marihuana .531 4


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 36

Consumo de otras drogas .574 9

Consecuencias .857 10

Escala Total .812 23

El análisis de confiabilidad ejecutado, da cuenta que, para la escala total; la cual es

construida con la información aportada por todos los reactivos del instrumento, con

excepción de aquel que evalúa el consumo de tabaco; posee un valor Alfa, que puede ser

considerado como “bueno” según la clasificación de George y Mallery (2003, p. 231) es

decir que los ítems que componen el DEP- ADO, estarían altamente correlacionados y por

ende medirían el mismo constructo. En esta misma línea se encuentra el factor que evalúa

las consecuencias que se desprenden de la ingesta de sustancias, el cual posee un valor alfa

cercano a “.9”, valor que es considerado por estos mismos autores como “excelente”.

Mientras que los análisis ejecutados en función de los factores asociados al

consumo de sustancias propiamente (Alcohol, Marihuana y otras drogas), permiten

determinar la presencia de valores alfa de Cronbach, que pueden ser categorizados como

aceptables según la clasificación de Nunnally (1967, p. 226).

Posteriormente, y en función del segundo objetivo específico planteado, el cual

suponía la ejecución de un análisis que permitiese comprobar que el instrumento mida el

constructo que pretende ser medido (Oliden, 2003), se planteó un análisis de validez
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 37

concurrente, utilizando como medio de contraste los resultados obtenidos tras la aplicación

del “POSIT” a la muestra y se procedió a construir una matriz de correlaciones bivariada

utilizando el coeficiente de correlación de Spearman, puesto se trabajó sobre los puntajes

transformados a escalas ordinal, tal como los expresa en su lógica de análisis cada test, lo

que permitió determinar el grado de correlación existente entre los resultados obtenidos en

cada uno factor, los cuales se muestran en la siguiente tabla:

Tabla 3

Análisis de Validez concurrente

POSIT DEP- ADO


Alcohol Marihuana Otras Consecuencias Puntaje
Drogas Total
Abuso de ,456** ,428** ,459** ,478** ,423**
sustancias ,000 ,000 ,000 ,000 ,000
Salud física -,077** -,073** -,070** -,086** -,079**
,002 ,004 ,006 ,001 ,002
Salud mental -,042 -,048 -,045 -,041 -,046
,106 ,062 ,079 ,112 ,075
Relaciones -,162** -,174** -,154** -,186** -,185**
Familiares ,000 ,000 ,000 ,000 ,000
Relación con pares ,015 -,033 -,036 -,027 -,004
,546 ,188 ,152 ,294 ,877
Estatus -,182** -,195** -,184** -,214** -,208**
educacional ,000 ,000 ,000 ,000 ,000
Estatus vocacional ,222** ,190** ,189** ,220** ,229**
,000 ,000 ,000 ,000 ,000
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 38

Habilidades -,140** -,151** -,134** -,175** -,156**


sociales ,000 ,000 ,000 ,000 ,000
Tiempo libre y ,155** ,118** ,118** ,149** ,156**
recreación ,000 ,000 ,000 ,000 ,000
Cond agresivas ,078** ,078** ,082** ,080** ,081**
,002 ,002 ,001 ,002 ,002

La ejecución de éste análisis permite precisar que existe una relación directa

significativa (p≤ .000) entre los 5 factores estimados por el DEP- ADO y el Factor “abuso

de sustancias” del POSIT, el cual busca pesquisar la presencia de problemas en el sujeto a

consecuencia del uso de drogas, conceptualización que se asimila en gran medida a lo que

procura evaluar el Factor de “Consecuencias” del DEP- ADO, con el cual además es

posible observar una correlación relativamente mayor (rs=,478), en comparación con los

otros resultados obtenidos al cruzar éste factor del POSIT, con los restantes del DEP- ADO,

los cuales reflejan resultados similares, pero menores a los obtenidos al determinar la fuerza

en que los factores mencionados se correlacionan.

Una realidad diferente se aprecia al cruzar los diversos factores que evalúa el DEP-

ADO, con los puntajes obtenidos por los sujetos en los factores “Relaciones Familiares” y

“Relaciones con pares” del POSIT, puesto los resultados obtenidos dan cuenta

principalmente de correlaciones inversas, aun cuando los reactivos de ambos instrumentos,

fueron construidos en una lógica comprensiva que indica una mayor presencia del factor, a

medida que el puntaje es mayor. Razón por la cual se procedió a revisar los ítems del

POSIT, lo que permitió advertir que, aun cuando el instrumento estaría orientado a detectar

la presencia de problemáticas asociadas a la ingesta de sustancias; las Escalas restantes a la


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 39

de “Abuso de sustancias”, suponen la presencia de ítems que se orientan a la obtención de

información contextual, no relacionada directamente con el constructo específico que

evalúa el DEP- ADO; por ésta razón se considera pertinente basar las conclusiones que

hagan referencia a la evidencia de validez expuesta, basándose en los resultados obtenidos

al correlacionar el primer Factor del POSIT, con todos los del DEP-ADO.

Como tercer elemento de análisis, en función del cumplimiento del tercer objetivo

propuesto, el cual supuso “Establecer puntos de corte para la detección del consumo

problemático de drogas a partir de los puntajes obtenidos en el DEP- ADO”, objetivo que

además es la piedra angular del presente trabajo, se procedió a ejecutar diversos

procedimientos sistemáticos que siguieron un orden lógico y estricto, a fin de la adecuada

estandarización del Test.

Paso 1.

El primer análisis que se consideró para el cumplimiento del objetivo que se estipula

en el párrafo anterior, fue la ponderación de los puntajes obtenidos en los ítems 2b, 3, 4a,

4b y 5. Para ello, se utilizaron distintos criterios, los cuales a su vez conllevaron también la

ejecución de distintos análisis, los que se describen a continuación.

 El ítem 2b, el cual supone la identificación de un factor histórico, relacionado con la

edad de inicio del consumo regular de alguna de las sustancias que se menciona en el

primer apartado del instrumento.

Para la estimación de los puntajes ponderados de este ítem, como su resultado es

expresado en una variable de tipo continua, se procedió a calcular el promedio obtenido


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 40

por los sujetos de la muestra “adolescentes convencionales” y “adolescentes

infractores”, resultados que se muestran en la siguiente tabla:

Tabla 4:

Promedio edad de inicio regular de los adolescentes infractores y convencionales

Muestra Promedio edad de Inicio del consumo regular (µ)


Adolescentes Convencionales 14,27
Adolescentes infractores 12,88

Los valores que se muestran en la tabla 4, fueron considerados el referente para

establecer el puntaje ponderado del ítem 2b. De esta manera se consignó con un valor de 3

a todos aquellos adolescentes que manifestasen presentar una edad de inicio del consumo

regular a los 13 años o menos, en coherencia con ello, se consideró pertinente asignar un

valor “2” a todos aquellos adolescentes que manifestasen presentar una edad de inicio del

consumo regular entre los 14 y 15 años; finalmente, para el caso de aquellos que

manifestasen un inicio entre los 16 años o más, se le asignó un valor “1”.

 En el caso del ítem 3, el cual supone el reporte del evaluado respecto de si “se ha

inyectado drogas alguna vez”, es preciso considerar que el modo de utilización de una

sustancia es un elemento importante en la evaluación de los riesgos. Los consumidores

de drogas por medio de las vías intravenosas (UDI) están particularmente en muchos

niveles, (intensidad del consumo, problema de salud física, comportamientos delictivos,

etc.), razón por lo cual, bajo todo el conocimiento que existe en ésta materia, se consigna
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 41

por medio de juicio profesional, la mantención del puntaje asignado originalmente por el

autor, sin modificaciones.

 El ítem 4, en la versión del instrumento que es objeto de la presente investigación, a

diferencia de la versión previa, posee una subdivisión de dos preguntas (4a y 4b), las

cuales hacen referencia a la situación más reciente en cuanto a la utilización de

“alcohol” por una parte y de “otras drogas” por otra. Interrogantes para las que se asigna

un valor de “2 puntos” a cada una, cuando el adolescente refiere haber consumido dentro

de los 30 días previos, valor que, al igual que en el caso anterior es asignado bajo juicio

profesional.

 Finalmente para el ítem 5, el cual dice relación con obtener información respecto de la

frecuencia en que el o la adolescente entrevistado (a), consumieron una cantidad de

tragos igual o superior a los establecidos según la OMS, como el umbral de tolerancia

por sexo para experimentar embriaguez. De esta manera la estimación del puntaje

ponderado se realiza en función del cálculo de la cantidad de veces que el (la) sujeto

reporta haber ingerido más de una cantidad igual o superior de 8 tragos en el caso de los

hombres y 6 tragos en el caso de la mujer, durante los últimos 12 meses.

Se consignan de ésta manera los siguientes rangos:

Tabla 5

Valores ponderados según frecuencia de ingesta de alcohol en altas cantidades,


durante un año.

Frecuencia de consumo Valor Ponderado


Ninguna Ves 0
1 o 2 veces 1
De 3 a 12 veces 2
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 42

De 13 a 24 veces 3
25 veces o más 4

Paso 2.

Posterior a la ponderación de los puntajes asignados a los ítems, se procedió a

dividir en quintiles los puntajes obtenidos por el total de los sujetos en cada Factor, lo que

permitió estimar resultados según tramo y diferenciarlos según la clasificación estipulada

para la muestra en los criterios “convencional” e “infractora”.

Este ejercicio entregó indicadores diferenciados para cada una de las escalas, en cada

muestra, tal como se expone en la Tabla 6, la cual permite apreciar que en el caso de los

adolescentes convencionales, el 20% menor no presenta indicadores de consumo, mientras

que en la muestra de infractores para la escala de Alcohol, puntúa en 3, Marihuana 2, Otras

drogas 2, Consecuencias 1 y Total 11. En esta misma línea, en el percentil 80, es posible

apreciar en todas las escalas, existen diferencias de aproximadamente 5 puntos entre los

puntajes obtenidos por los sujetos de las distintas muestras, mientas que en la Escala Total,

dicha diferencia se amplifica en 17 puntos, puesto los adolescentes convencionales tienen

14 puntos en éste Factor y los infractores 31.

Tabla 6

Quintiles para la escala total y los cuatro factores separados por muestra

Factor Percentil 20 Percentil 40 Percentil 60 Percentil 80


Convencio Infract Convencio Infract Convencio Infract Convencio Infract
nal ora nal ora nal ora nal ora
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 43

Resultado 0,0000 3,0000 1,0000 7,0000 4,0000 9,0000 6,0000 11,000


Factorial
Alcohol
Resultado 0,0000 2,0000 0,0000 4,0000 1,0000 6,0000 3,0000 8,0000
Factorial
Marihuana
Resultado 0,0000 2,0000 0,0000 3,0000 0,0000 5,0000 3,0000 7,0000
Factorial
Drogas
Resultado 0,0000 1,0000 0,0000 3,0000 0,0000 5,0000 2,0000 7,0000
Factorial
Consecuen
cias

Resultado 0,0000 11,000 2,0000 20,000 6,0000 25,000 14,0000 31,000


puntaje
total

Paso 3.

Un tercer paso en el proceso construcción de los puntos de corte para el instrumento

fue establecer el promedio de los valores obtenidos por ambas muestras en los distintos

factores y la escala Total, cálculo que se ejecutó bajo la lógica tradicional para la obtención

de media aritmética, la cual contempló la suma de los puntajes obtenidos por los

adolescentes convencionales e infractores, en cada uno de los percentiles estimados, para

posteriormente dividirlos por dos; acción que dio lugar posteriormente a los puntos de corte

por quintil.

Paso 4.

Una vez calculados los promedios de los puntajes obtenidos por los sujetos en cada

uno de los quintiles estimados para los distintos factores y la escala total, se procedió a
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 44

definir los puntos de corte que más tarde darían lugar a las categorías del semáforo, los

cuales quedaron estimados de la siguiente manera:

Factor Categorías (Semáforo)


Verde Amarillo Rojo
Alcohol 0- 3 Puntos 4- 8 Puntos 9+ Puntos
Marihuana 0- 1 Puntos 2- 5 Puntos 6+ Puntos
Otras Drogas 0- 1 Puntos 2- 4 Puntos 5+ Puntos
Consecuencias 0- 1 Puntos 2- 4 Puntos 5+ Puntos
Escala Total 0-6 Puntos 7-22 Puntos 23+ Puntos

De esta manera, se consideró como punto de corte, los promedios obtenidos por los

sujetos de ambas muestras en el quintil 1 (Q1) y el Quintil 4 (Q4), los cuales se

consideraron para el semáforo correspondiente a la categoría de “Sin problema aparente”,

Semáforo verde, resultado del promedio de los puntajes obtenidos por ambas muestras en el

Q1; mientras que el promedio de los puntajes obtenidos por los sujetos de ambas muestras

ubicados en el Q4, fue considerado como el valor mínimo en la categoría de “Consumo

problemático”, Semáforo verde. En coherencia con esto, todos aquellos valores que

quedaron entre los puntajes estimados para el semáforo Verde y Rojo, son aquellos que

configuran el color Amarillo del semáforo.

Paso 5.
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 45

Finalmente, se establecieron los puntajes máximos teóricos por cada uno de los

Factores que evalúa el instrumento y además la Escala Total: Resultados que se muestran a

continuación:

Tabla 6

Valores Máximos Teóricos por Factor y Escala Total del DEP-ADO

Factor Valor Máximo Teórico


Alcohol 14 puntos
Marihuana 10 puntos
Otras Drogas 43 puntos
Consecuencias 20 puntos
Escala Total 85 puntos

Finalmente, en función del cumplimiento de aquel objetivo específico que

especificaba “Establecer normas para población de adolescentes chilenos en cada uno de

los factores”, se procedió a ejecutar un análisis basado en la construcción de puntajes

estandarizados que pudiesen ubicar la posición de los adolescentes en un percentil

específico, resultados que se muestran en la siguiente tabla.


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 46

Tabla 7.

Puntajes estandarizados para adolescentes, según escala total

Alcohol Marihuana Otras Consecuencias Puntaje


Percentil

Percentil
Drogas Total

H M H M H M H M H M
1 1
5 5
10 10
15 15
20 1 1 20
25 1 2 1 25
30 2 1 3 1 30
35 3 1 5 2 35
40 3 2 1 1 7 2 40
45 4 2 1 1 1 9 3 45
50 5 3 2 2 1 11 4 50
55 5 3 3 2 2 14 5 55
60 6 4 3 1 3 1 3 16 7 60
65 7 5 4 2 4 2 3 1 19 9 65
70 8 5 5 2 4 2 4 1 22 11 70
75 9 6 6 3 5 2 5 2 24 14 75
80 9 7 7 4 5 3 5 2 26 17 80
85 10 8 7 5 6 4 6 3 28 20 85
90 11 8 8 6 8 5 7 4 31 24 90
95 12 10 9 8 10 7 8 6 35 28 95
99 13 12 10 10 16 15 10 9 42 40 99
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 47

Discusión

Los diversos resultados encontrados en función de los objetivos propuestos para el

proceso investigativo, permiten determinar la presencia de indicadores numéricos, objetivos

y cuantificables, que dan cuenta de que el instrumento que motiva la puesta en práctica de

la investigación, posee adecuados índices de confiabilidad y consistencia interna. Puesto

aún cuando en los factores de Alcohol, Marihuana y otras drogas, los valores Alfa, se

ubicaron en un rango cercano al .60, supusieron un aumento considerable respecto a los

encontrados previamente en el estudio que antecede al que este trabajo se refiere. Más aún,

es absolutamente necesario e indispensable, analizar estos resultados en función de la

cantidad de ítems que estas escalas poseían, puesto en términos estadísticos, el análisis que

se encuentra a la base de su determinación, supone la presencia de sensibilidad a la

incorporación de nuevas variables (Camacho- Sandoval, 2008).

De esta manera, se hace imperativo analizar los resultados obtenidos en los factores

Alcohol, Marihuana y otras drogas, sobre una lógica que trascienda la interpretación basada

únicamente en la dinámica numérica, donde el establecimiento de rangos aceptables

contempla una posición, puesto, aun cuando el resultado se expresa en éste lenguaje, su

valoración se sujeta a una discusión relacionada con elementos tales como los expuestos

clásicamente por Thorndike y Hagen (1978), quienes manifiestan que “la valoración de la

confiabilidad de un proceso de medición debe hacerse siempre en relación con la

superioridad que manifieste sobre la confiabilidad de otros procesos de medición existentes

con relación a la misma variable”, respecto a lo que la investigación nacional ofrece dos

propuestas para la población específica sobre la cual se ejecuta el proceso investigativo:

una de la mano al Cuestionario “Crafft”, el cual se puede ser auto aplicado y se utiliza
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 48

como mecanismo de detección precoz para consumo problemático de sustancias en

población adolescente. No obstante no cuenta con una validación sobre parámetros

cuantificables en la realidad local y posee un acercamiento a ello en un grupo de

adolescentes argentinos (N= 286), sobre los cuales se ejecutaron análisis de consistencia

interna, los cuales arrojaron valores alfa entre 0.60 y 0.64 (Bertini et al., 2014).

Por otro lado, como segunda opción, es posible precisar la adaptación del

Cuestionario POSIT a la realidad nacional, instrumento que posee una estructura factorial

construida por medio de análisis inter jueces, la cual dio lugar a un total de 10 factores, que

permitirían detectar la presencia de problemáticas propias del proceso adolescente, entre las

que se destaca, el abuso de sustancias (Droppelmann y Hein, 2010). Sin embargo, en la

actualidad no se cuenta con una validación que contenga valores basados en indicadores

objetivos, como los son el cálculo del Alfa de Cronbach. Por esta razón y bajo el

conocimiento concreto de que, en este momento histórico en Chile, no se cuenta con un

instrumento construido bajo una metodología que permita establecer puntos de

comparación respecto a los indicadores de consistencia interna, se comprende que el DEP-

ADO, como herramienta que permita analizar integralmente el consumo problemático de

sustancias, en función de su frecuencia, cantidad, consecuencias asociadas a ello y además

la incorporación de elementos históricos en la determinación de los puntajes; es pionero y

por ello, la valoración de los valores Alfa de Cronbach obtenidos, debe hacerse en función

del aporte que éste instrumento otorga, puesto no existe un elemento de comparación real

en torno al constructo que está a la base de él.

Además de los anterior, no se puede perder de vista que, los puntajes Alfa

calculados para las escalas generales poseen niveles adecuados, cercanos a 0.90, lo que
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 49

estaría dando cuenta que existe una coherencia entre los factores propuestos y estos

entregan información que se relacionan de manera directa con el constructo evaluado.

Estos resultados además permiten precisar que el DEP- ADO, es una herramienta

pertinente a ser utilizada en la realidad nacional chilena sobre el grupo etáreo específico en

que se aplicó, validó y estandarizó y con ello, sugiere a los profesionales que trabajan con

este grupo, la posibilidad de contar con un instrumento confiable y de fácil comprensión

que otorga lineamientos concretos y específicos respecto a la pertinencia de derivar a algún

dispositivo de intervención especializada sobre el control en la ingesta problemática de

sustancias a un adolescente y de la mano a esto, devolver al evaluado los resultados que la

completación de los diversos ítems le entregan, por medio del establecimiento de categorías

lúdicas, basadas en una lógica de fácil comprensión, puesto el significado de los colores del

semáforo es un aprendizaje básico para desenvolverse funcionalmente en cualquier

contexto social, de ésta manera, la presencia de un color rojo, permite advertir tácita la

necesidad de detenerse y de generar acciones que faciliten la modificación de dicho estado

en la persona (da rosa Pureza at al., 2014). Premisas que son comprendidas como tareas

centrales que debiese desarrollar un instrumento de tamizaje que persiga la detección

precoz del consumo problemático de sustancias, puesto responde a los tres elementos

centrales que dicen relación con que la posibilidad de identificar una situación que de otra

forma no se detectaría, ayudar al adolescente a identificar las consecuencias del consumo y

permitir en caso necesario derivar al adolescente a una evaluación integral y tratamiento

(SENDA, 2014; INJUV, 2014; Maturana, 2011 y Araya, Norambuena y Pemjean, 2013)

Es por ello, que la presente investigación debe comprenderse como un avance

significativo en la forma de abordar la problemática asociada a la evaluación del consumo


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 50

de sustancias, el cual previamente suponía la presencia de la puesta en práctica de acciones

que concluían en un proceso ejecutado en tiempos que no responden a la inmediatez que

requiere el abordaje asociado a la identificación de consumo en niveles inadecuados para

un adolescente. Esto, debido a que el DEP ADO, es una herramienta que se aplica

eminentemente en una modalidad de entrevista guiada, que permite al profesional

comprender con claridad los elementos que debe preguntar, pero junto con ello, le permite

indagar con mayor profundidad respecto a las dinámicas que están a la base del consumo,

pudiendo con ello rescatar elementos cualitativos de alta relevancia en la comprensión de

las causas que subyacen la presencia de una ingesta problemática de sustancias, elementos

de alta relevancia para el proceso de intervención y el abordaje del caso.

Sin embargo las utilidades del instrumento en términos prácticos, habría sido

ampliamente validada por los profesionales que ejecutan procesos de evaluación en

programas de intervención especializada con adolescentes en conflicto con la justicia,

espacios en que se utilizaría como una herramienta que permite detectar la presencia

consumo problemático en los usuarios y con ello tomar decisiones oportunas para la

derivación asistida a programas de tratamiento; sin embargo, aun cuando el instrumento era

ampliamente funcional y adecuado para ser utilizado con la población adolescente, se

estaría haciendo sobre las normas establecidas originalmente, las cuales fueron construidas

con sujetos del mismo rango etáreo, pero en un país distinto; por ello, la presente

investigación sugiere la resolución a una problemática, que posiciona a la guía DEP- ADO,

como una herramienta que, habiendo sido probada en población chilena resultó útil y ahora

culmina su proceso de adaptación, para ser administrada por profesionales especializados y

formados, con fines prácticos que le permitan ejecutar acciones y tomar decisiones
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 51

tempranamente para que, aquellos sujetos con un consumo categorizado en los colores

“rojo o amarillo” en el semáforo, puedan recibir la atención necesaria que les permita

reducir el daño ejercido por la droga en sus vidas. Elemento trascendental al momento

comprender que la ingesta de sustancias en niveles inadecuados, es una problemática

necesaria de ser abordada con un énfasis especial en el periodo adolescente, puesto estaría

asociada a comportamientos de riesgo y conductas delictivas (Andrews y Bonta, 2006).

Por otro lado, resulta absolutamente necesario y de amplia utilidad conocer los

niveles de consumo que la sociedad actualmente mantiene en éste momento del desarrollo

evolutivo, puesto existe en Chile, así como en varios países del mundo, una amplia mayoría

de personas que apoyan indiscriminadamente la legalización de sustancias como la

marihuana, sin analizar con detención el impacto que ésta tiene colateralmente en los

adolescentes (Monckeberg, 2014), posturas para las que además, espontáneamente se han

ido construyendo discursos sociales que declaran la necesidad tácita de utilizar la sustancia

como un elemento que favorece procesos curativos, lo que a su vez ha facilitado la

identificación de la marihuana como una sustancia que participa en los procesos identitarios

de los adolescentes, quienes se encuentran en un periodo de alta permeabilidad en ésta

materia y por ende se encuentran mayormente susceptibles a ser partícipes de corrientes de

pensamiento que promuevan la utilización de drogas como algo naturalizado y aceptado

(Flores, 2013). Es por ello que hoy, más que en otro momento histórico, resulta relevante y

necesario, generar herramientas amigables que le permitan a los profesionales tomar

decisiones carentes de sesgos y con ello, promuevan el abordaje concientizado del caso.

Junto con lo anterior además, resulta igualmente relevante que el evaluado sea capaz

de comprender sobre conceptos construidos empíricamente, la necesidad de ser partícipe en


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 52

una instancia que le permita reducir su ingesta de sustancias, puesto este acto de “darse

cuenta” y concientizar su ingesta como algo problemático, es el principio de la

voluntariedad, fenómenos transversalmente relevantes en los procesos de intervención.

Todo esto en función de que, todas aquellas construcciones discursivas que apoyen

la ingesta de sustancias como una conducta aceptada, encuentren un punto de encuentro con

la realidad y les permitan con ello a los adolescentes, derribar argumentos que sostengan la

ausencia de problematización sobre ésta temática tan sensible en la sociedad actual

(Noriega Duche et al., 2015).

Finalmente es imprescindible comprender que diagnóstico de consumo en

adolescentes no es suficiente con los criterios CIE-10, ya que estos fueron diseñados para

población adulta y pueden subestimar el consumo adolescente. Razón por la que la

propuesta actual que encabeza el MINSAL incluye la realización de un diagnóstico

integral, que implica tener en consideración los patrones de consumo, las consecuencias

que este consumo tiene sobre los ámbitos biopsicosociales del adolescente, y considerando

los riesgos asociados; tarea en la que el DEP ADO responde a todos los lineamientos

específicos necesarios, entre los que destaca la posibilidad de “determinar si el adolescente

está utilizando una o más sustancias, definir el tipo de sustancias que utiliza, determinar la

vía de administración y el riesgo asociado a ésta, caracterizar la edad de inicio de consumo,

definir los patrones de consumo y caracterizar los efectos del consumo sobre los distintos

ámbitos del funcionamiento del adolescente, tanto en el ámbito social cercanos, como el

biológico y psicológico (MINSAL, 2006).


ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 53

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ANEXO A

CARTA DE COMPROMISO

Yo ________________ Director del establecimiento educacional ________________


y ______________________ Jefe de UTP del mismo, autorizan la realización del estudio
de estandarización de dos instrumentos de evaluación de adolescentes denominados
“Inventario de Personalidad de Jesness Revisado (JI-R)” y “Guía de detección de consumo
problemático de alcohol y drogas (DEP-ADO)”, lo anterior con respaldo del proyecto de
investigación FONDEF D08i-1205, ejecutado por la Universidad de La Frontera con
financiamiento del CONICYT y en el marco de la formación de postgrado en Psicología
Jurídica y Forense impartida por el Departamento de Psicología de la misma Universidad
El establecimiento educacional se compromete a realizar una reunión entre los
investigadores, el centro de padres, la dirección y Unidad Técnico Pedagógica para
informar del presente estudio; y a su vez disponer de las coordinaciones de horarios y salas
necesarias para que los investigadores realicen la aplicación de un cuadernillo con
cuestionarios a cursos completos de estudiantes que asisten regularmente de primero a
cuarto medio.
A su vez los investigadores a cargo, con posterioridad a la toma de datos y antes de la
finalización del año calendario, comprometen la devolución de los resultados más
importantes a la dirección, UTP y Centro de Padres, a través de cinco indicadores:
Comportamiento prosocial, niveles de consumo de alcohol y drogas, comportamiento
abusivo con pares, niveles de victimización y desarrollo de valores positivos en la
población escolar de su establecimiento.
Ante cualquier duda o inquietud sobre el proceso de evaluación, el establecimiento
podrá acudir directamente a los investigadores al correo electrónico cnarvaezf@[Link],
luciaergas@[Link], o al director del proyecto de investigación Dr. Ricardo Pérez-Luco
[Link]-luco@[Link]

__________________________ _________________________

Director (a) Jefe (a) UTP

__________________________ _________________________

Establecimiento Educacional Fecha

Dr. Ricardo Pérez-Luco Arenas


Director Proyecto FONDEF D08i-1205
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 63

ANEXO B

CONSENTIMIENTO INFORMADO

El Centro de Padres del Liceo _______________________ declara su voluntad


para que estudiantes de 1º a 4º Medio participen en el estudio de estandarización de dos
instrumentos de evaluación de adolescentes denominados: “Inventario de Personalidad de
Jesness Revisado (JI-R)” y “Guía de detección de consumo problemático de alcohol y
drogas (DEP-ADO)”, realizado por investigadores del Magíster en Psicología Jurídica y
Forense de la Universidad de La Frontera y con respaldo del proyecto FONDEF D08i-
1205, ejecutado por esta Universidad con financiamiento CONICYT.
Tenemos conocimiento que los estudiantes responderán voluntariamente un
cuadernillo con cuestionarios acerca de sus comportamientos sociales y sus características
personales y que sus respuestas serán siempre confidenciales, es decir, sólo conocidas por
el equipo investigador y de ninguna manera podrán individualizarse en la difusión de
resultados, pues serán anónimas. Y aceptamos participar de la devolución de los resultados
más importantes en una jornada compartida con la dirección del establecimiento y UTP,
antes del término del año calendario 2013.
Estamos en conocimiento que por toda duda o inquietud sobre el estudio en
cualquier fase de éste, podremos acudir a los investigadores al correo electrónico
luciaergas@[Link], o al director del proyecto Dr. Ricardo Pérez-Luco [Link]-
luco@[Link]

______________________ ______________________ ______________________

Nombre, cargo y firma Nombre, cargo y firma Nombre, cargo y firma

LICEO Ciudad, fecha

Dr. Ricardo Pérez-Luco Arenas


Director Proyecto FONDEF D08i-1205
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 64

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