ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE
VALIDACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DE LA GUÍA DE DETECCIÓN DE
CONSUMO PROBLEMÁTICO DE ALGOHOL Y DROGAS EN ADOLESCENTES
DEP- ADO EN POBLACIÓN CHILENA
Autor
Patricio Schman Vargas
Docente Guía Dr. Ricardo Pérez- Luco A.
Asesor Temático Sergio Chesta S.
Tesis para optar al grado de Magister en Psicología Jurídica y Forense
Universidad de la Frontera
Temuco, Noviembre de 2016
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 2
Resumen
El presente trabajo corresponde a un estudio transversal de tipo descriptivo
correlacional, que se orientó a caracterizar psicométricamente y determinar los puntos de
corte para población adolescente chilena de la Guía de detección de consumo problemático
de alcohol y otras drogas “DEP- ADO”. Para ello se contó con una muestra total de 1630
adolescentes de ambos sexos de la zonas centro y sur de Chile, con edades entre 14 y 19
años de edad, los cuales se dividieron en dos sub muestras; una compuesta por adolescentes
convencionales, estudiantes de distintos liceos del país (N= 1099) y otra de adolescentes
condenados por la ley 20.084 a ser partícipes de programas de intervención especializada
(N= 531). Los resultados dan cuenta de adecuados índices con confiabilidad en los diversos
factores que el instrumento propone en ésta versión, además de correlaciones directas y
significativas al contrastar los puntajes obtenidos por los evaluados en el DEP- ADO, con
los obtenidos en el Factor “Consumo de sustancias” del instrumento POSIT, lo que da
cuenta de validez concurrente; finalmente se establecen puntos de corte para la realidad
nacional chilena, lo que permite la adecuación de una herramienta que identifica
audazmente el consumo problemático de sustancias en adolescentes y permite a los
profesionales que intervienen con éste grupo, direccionar y evaluar el impacto de procesos
de intervención en la línea de la drogodependencias.
Palabras Clave: Adolescencia, consumo problemático de sustancias, DEP- ADO- Tamizaje
Summary
This work corresponds to a transverse descriptive correlational study, which was
aimed at characterizing psychometrically and determine cutoffs for Chilean adolescent
population of detecting Guide problematic use of alcohol and other drugs "DEP- ADO".
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For it counted on a total sample of 1630 adolescents of both sexes of the central and
southern areas of Chile, aged 14 and 19 years of age, who were divided into two sub
samples; a composite by conventional teenagers, students from different high schools in the
country (N = 1099) and another teen convicted by law 20,084 to share in specialized
intervention programs (N = 531). Results demonstrated adequate reliability indices in the
various factors that the instrument proposed in this release, direct and meaningful to
compare the scores obtained by the DEP- ADO evaluated with those obtained in Factor
"correlations consumption substances "the POSIT instrument, which realizes concurrent
validity; finally cutoffs for the Chilean national reality are established, allowing the
adaptation of a tool that boldly identifies the problematic substance use in adolescents and
allows professionals involved with this group, addressing and assess the impact of
intervention processes in the line of drug dependence.
Keywords: Adolescence, Problematic substance use, DEP- ADO, Screening
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Índice
I. Resumen ………………………………………………………… 2
II. Introducción …………………………………………………………. 5
III. Objetivos ………………………………………………………… 11
IV Marco Conceptual ………………………………………………………… 12
V. Metodología ………………………………………………………… 24
VI. Resultados ………………………………………………………… 32
VII. Discusión ………………………………………………………… 47
VIII. Referencias ………………………………………………………… 53
IX. Anexo A ………………………………………………………… 56
X. Anexo B ………………………………………………………… 57
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Introducción
El consumo de sustancias es una problemática transversalmente relevante en la
sociedad puesto su progresivo aumento en las distintas esferas socioeconómicas ha sido un
denominador común y de alto impacto. Solo en Chile, el estudio desarrollado por el
Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol
(SENDA, 2015) da cuenta de que un incremento profundo en la ingesta de alcohol y
marihuana, además de una mayor precocidad en las edades de inicio de ésta conducta, lo
que ha supuesto una creciente incorporación de éstas sustancias en los rangos etáreos más
susceptibles, como lo es la adolescencia, periodo evolutivo en que se observa un aumento
entre 5 y 10 puntos en la prevalencia del consumo de marihuana y alcohol respecto de la
realidad encontrada el año 2012; sin embargo la percepción de riesgo asociado a esto, no
varía, Hecho que supone un escenario potencialmente problemático, puesto advierte la
masificación de espacios para los adolescentes, que los predisponen a la vinculación con
otros factores que son favorecedores de comportamientos asociados a la desadaptación
social.
Por otro lado, la ingesta de sustancias, modifica las condiciones físicas o químicas del
organismo, mediante una acción directa sobre el sistema nervioso central alterando su
estructura y funcionamiento (World Health Organisation, WHO, 2002). A su vez, afecta la
conciencia del individuo (Pérez, 2000) con efectos en el comportamiento (Parrott et al.,
2004). La palabra Consumo describe específicamente el comportamiento de entrar en
contacto con la droga, ya sea por vía oral, por absorción anal o vaginal (Salazar, Varela,
Cáceres, 2004; Salazar, Varela, Cáceres y Tovar, 2005, 2006).
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Sin embargo, Las consecuencias físicas del consumo de sustancias como el tabaco o
el alcohol están sólidamente documentadas. Así, si el consumo habitual del tabaco está
relacionado con enfermedades tan graves como el cáncer o el enfisema pulmonar, en el
caso del alcohol los datos disponibles son igualmente concluyentes. El inicio precoz en el
consumo de alcohol es uno de los principales predictores del consumo abusivo posterior
(Grant y Dawson, 1997). Por otra parte, cada vez son más los estudios que revelan que el
consumo de alcohol y de otras drogas durante la adolescencia puede alterar el desarrollo
neurológico normal del cerebro, lo que tendría un importante impacto a nivel psicológico y
comportamental (Spear, 2002). Chambers, Taylor y Potenza (2003) han encontrado efectos
permanentes sobre el córtex prefrontal, fundamental en funciones psicológicas como el
aprendizaje y seguimiento de normas o la regulación emocional. Estos efectos pueden
generar un desequilibrio entre los sistemas cerebrales relacionados con el placer y el control
conductual, haciendo más vulnerable a las adicciones al adolescente consumidor. También
existen evidencias sobre daños en otras zonas cerebrales como el hipocampo, que se
encuentra implicado en procesos de aprendizaje y memoria (DeBellis et al., 2000). En
cuanto al cannabis, su consumo abusivo puede generar daños en las vías respiratorias
semejantes a los ocasionados por el tabaco (Iversen, 2005).
Sin embargo es necesario constatar que el consumo de sustancias en adolescentes
presenta ciertas características diferenciales, dentro de la cuales se encuentra: Una mayor
tendencia a consumir distintas sustancias (policonsumo); un mayor poder de influencia por
parte de familia y amigos; muchas veces los adolescentes presentan rápidamente una
dependencia; el síndrome de abstinencia a alcohol es raro en este grupo etario; la tolerancia
no está necesariamente presente en los cuadros de dependencia; los problemas de salud
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física no se dan tan frecuentemente asociados al uso del alcohol; entre otros aspectos
(Minsal, 2007).
Por otro lado, cabe relevar que las intervenciones psicológicas constituyen el núcleo
central y crítico de los tratamientos de los trastornos adictivos. Los modelos psicológicos
constituyen actualmente los modelos conceptuales básicos que informan las intervenciones
terapéuticas y que pueden dar mejor respuesta a necesidades básicas de los tratamientos
como son el incremento de la motivación, la atención a la diversidad psicológica y la
reducción de las recaídas (Becoña, 2009).
En el contexto sanitario actual de una Medicina eficiente que busca proporcionar
mejor las necesidades de los pacientes a los sistemas de cuidados, es imprescindible
conocer y monitorizar los problemas que presentan los pacientes y su gravedad, así como
evaluar los resultados de nuestras intervenciones de una forma estandarizada (Bobes et al.,
2007)
A pesar de los esfuerzos realizados en las últimas décadas para clasificar los
trastornos por uso-abuso y/o adicción a sustancias psicoactivas, tanto por parte de la
Organización Mundial de la Salud (OMS) a través de la Clasificación Internacional de
Enfermedades (CIE), como de la Asociación de Psiquiatría Americana (APA) a través de su
Manual de Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM), no se ha
conseguido captar suficientemente la realidad clínica. En estos momentos en que la gestión
clínica ha tomado una gran relevancia, resultan imprescindibles medidas pragmáticas que
permitan evaluar tanto la intensidad como la gravedad clínica así como la necesidad de
cuidados y tratamientos para nuestros pacientes (Bobes et al., 2007).
En Chile, el año 2006 el Ministerio del Interior, a través de la Secretaría Ejecutiva del
Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes – CONACE (Actual Servicio
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Nacional para la Prevención y Rehabilitación del consumo de Drogas y Alcohol, SENDA),
en conjunto con el Ministerio de Salud – MINSAL, el Servicio Nacional de Menores –
SENAME – y el Fondo Nacional de Salud – FONASA, establecen, los términos de
referencia del proceso de selección para entidades públicas y privadas autorizadas
sanitariamente, que tengan interés en ser instituciones ejecutoras del Programa de
Tratamiento Integral de Adolescentes Infractores de Ley con Consumo Problemático de
Alcohol – Drogas y otros Trastornos de Salud Mental, que surge para dar respuesta a lo
planteado en la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente, Nº 20.084 (CONACE, 2006).
Sumado a esto, el Ministerio de Salud, a través de la Subsecretaría de Salud Pública,
establece a través de su Norma Técnica 85, las características de debe tener el tratamiento
ofrecido a jóvenes infractores. En esta norma, se señala que en el marco del tratamiento con
adolescente infractores debe realizarse una Evaluación Diagnóstica Integral que cumpla con
lo siguiente. (MINSAL, 2006):
(a) La confirmación diagnóstica del consumo problemático se realizará en un plazo
no mayor a una semana desde el primer contacto con el equipo clínico. (b) El tiempo para
la realización del diagnóstico clínico e integral no deberá ser mayor a un mes. (c) El
diagnóstico integral se realizará mediante entrevistas individuales, entrevistas familiares y
trabajos grupales, y los exámenes de laboratorio e imaginología necesarios poniendo
énfasis en el rescate de los recursos y competencias de los jóvenes y su familia. (d) El
proceso de evaluación diagnóstica integral del adolescente, será de responsabilidad del
equipo clínico que está aplicando el plan.
Junto con esto, en la misma norma técnica el Senda señala que se debe contar con
instrumentos diagnósticos que consideren las diferentes áreas del compromiso
biopsicosocial evaluadas por el equipo interdisciplinario, acotadas a la realidad social y
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cultural del joven, familia y contexto. Incluye las áreas de salud física y mental, Área
psicosocial y Área de consumo de drogas, considerando esta última una Evaluación del
patrón de consumo (criterios de dependencia y consumo perjudicial CIE-10), además de las
siguientes variables adicionales por tratarse de población infanto adolescente (MINSAL,
2006):
(a) Edad de inicio del consumo. (b) Sustancia o droga consumida. (c) Frecuencia del
consumo actual. (d) Consumo sostenido. (e) Consumo socializado o no. (f) Vía de
administración. (g) Consecuencias de la intensidad del consumo. (h) Motivación al
consumo física y psicológica.
Todo esto sugiere que, además de las intervenciones orientadas a la reducción del
consumo problemático de sustancias, se requiere abordar todas aquellas áreas que se ven
afectadas por el mismo, y que a la vez operan como factores de riesgo para una recaída
futura. Un punto crítico que se enfrenta durante el proceso de derivación a tratamiento tiene
que ver con dos aspectos centrales: que la derivación sea expedita y que la evaluación sea
acuciosa (Droppelmann, & Hein, 2010). Las evaluaciones usualmente requieren una
inversión importante de tiempo para ser desarrolladas con propiedad. Asimismo, es posible
observar que en la actualidad en Chile las evaluaciones diagnósticas de los adolescentes
derivados a tratamiento suelen ser poco expeditas y altamente dependientes del juicio
subjetivo de cada evaluador. Si bien, para el diagnóstico se utilizan los criterios
establecidos por manuales diagnósticos de los trastornos mentales, como es el caso del
DSM IV, estos no incorporan los riesgos asociados al consumo de drogas, ni tampoco
orientan las áreas y aspectos relevantes a intervenir. Contar con procedimientos de
diagnóstico y derivación válidos, confiables y costo-efectivos se ha vuelto un elemento
necesario para mejorar la efectividad de las intervenciones, y además para favorecer la
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adherencia de los casos a cada tratamiento. Las experiencias internacionales sugieren que la
velocidad y la precisión de los procesos de diagnóstico y derivación pueden ser mejoradas
sustancialmente con la introducción de instrumentos estructurados de evaluación que
permitan apoyar el juicio clínico del evaluador (Winters, 1999). Es en este contexto en que
surgen los llamados instrumentos de “screening”.
En términos generales el “screening” se refiere a un proceso de recopilación de
información inicial, que se efectúa con la finalidad determinar si es necesario desarrollar
una evaluación más profunda de alguna de las áreas exploradas (Quiroga, Avala y Klaasen,
2004). En el caso específico del screening orientado a detectar problemas relacionados con
el consumo de drogas, lo que se busca es detectar signos o síntomas indicadores de riesgo
que pueden mostrar serios problemas relacionados con la ingesta de sustancias y que deben
explorarse a través de métodos más acuciosos. En contextos en que existe escaso tiempo
para desarrollar evaluaciones más completas, el uso de instrumentos de este tipo brinda una
importante orientación en el descarte de problemas relacionados con las drogas, ahorrando
tiempo y orientando la toma de decisión en el manejo de cada caso en particular (Quiroga,
Avala y Klaasen, 2004).
Sin embargo se requiere también del desarrollo de herramientas que permitan realizar
una evaluación del impacto obtenido por la intervención en parámetros objetivos,
valorables en una escala de medida, ello puede lograrse únicamente cuantificando el
fenómeno analizado, a partir de la fragmentación de los elementos que lo constituyen. Una
aproximación a ello es El cuestionario de Detección de Consumo problemático de alcohol y
drogas en adolescentes (DEP ADO) el que fue creado para responder a las necesidad de
intervención en la región de Québec en Canada (Landry, et al. 2004). Se hace necesario por
lo tanto, la adaptación, validación y estandarización de este tipo de instrumentos en Chile,
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por ello la presente investigación pretende responder a la interrogante: ¿Cuáles son las
características psicométricas y los puntajes de corte de la Guía DEP- ADO en población
adolescente chilena convencional e infractora?
Objetivos
Objetivo general
- Determinar las características psicométricas y los puntos de corte para la Guía DEP-
ADO en población adolescente chilena convencional e infractora.
Objetivos específicos.
- Evaluar confiabilidad por consistencia interna del DEP - ADO.
- Determinar validez concurrente del DEP – ADO usando como criterio las
puntuaciones obtenidas en la escala de consumo de sustancias del POSIT.
- Establecer puntos de corte a partir de los puntajes obtenidos en los diferentes
factores del DEP- ADO, para diferenciar niveles de consumo problemático y
consecuencias del consumo.
- Establecer normas para la población de adolescentes chilenos en cada uno de los
factores del DEP- ADO y en su puntuación general.
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Hipótesis de la investigación
- H1: Las escalas del DEP- ADO, poseen adecuados niveles de confiabilidad por
consistencia interna.
- H2: Existe correlación directa y significativa entre las escalas del DEP- ADO y la
Escala de “consumo de sustancias” del POSIT.
- H3: Los adolescentes infractores presentan niveles de consumo de sustancias
significativamente superiores a los reportados por los adolescentes convencionales.
Marco Conceptual
Patrones de consumo: tolerancia, dependencia
Comprender la dinámica abusiva y problemática del consumo de sustancias,
requiere en un primer momento clarificar los conceptos que dan origen a éste fenómeno,
puesto con ello es posible encuadrar el marco comprensivo sobre el cual se fundamentan
los parámetros concretos que determinan la diferenciación entre lo que puede ser entendido
como un elemento que requiera intervención especializada.
En una primera aproximación, un concepto importante de comprender es el abuso
de sustancias es entendido por el DSM IV Tr, como un patrón desadaptativo de consumo
que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativo, expresado por uno o más
problemas asociados, durante un período de 12 meses, en una de las siguientes cuatro áreas
vitales: Incapacidad para cumplir las obligaciones principales, Consumo en situaciones
peligrosas como la conducción de vehículos, Problemas legales, Consumo a pesar de
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dificultades sociales o interpersonales asociadas (Avellaneda, Pérez y Font- Mayolas,
2010).
Puede observarse al respecto que el concepto descansa en la existencia de un
conjunto de dificultades asociadas al consumo de sustancias y no tanto en la cantidad o
frecuencia con la que se realiza el consumo. Con ello se deja entrever que establecer un
umbral de ingesta como criterio para el diagnóstico de estos problemas es algo arbitrario,
que carece de mucho valor, si se tiene en cuenta que sus efectos varían enormemente
dependiendo de las características personales de cada individuo (sexo, edad, peso, etc.), así
como del tipo de sustancias consumida (Varela, Cáceres y José, 2010). Es por ello que la
Organización Mundial de la Salud (OMS), define la drogodependencia como un estado
psíquico y algunas veces físico resultante de la interacción entre un organismo vivo y un
producto psicoactivo, que se caracteriza por producir modificaciones de la conducta y otras
reacciones que incluyen siempre un deseo incontrolable de consumir droga, continua o
periódicamente, a fin de experimentar nuevamente sus efectos psíquicos y evitar a veces el
malestar de su privación (Serrano, Rodriguez y Louro, 2011). En la actualidad, el concepto
ha sido remplazado por “consumo problemático de drogas”, el cual ha sido acuñado desde
la década de los noventa y no implica un cambio terminológico meramente cosmético, sino
un traslado desde una concepción de trastorno mental individual de base
caracterológica/biológica a una concepción basada en las consecuencias del uso
problemático para el individuo y su comunidad (Guitart et al., 2012).
En esta premisa surgen conceptos que se asocian a fenómenos relevantes de definir,
uno de ellos es el de dependencia, la cual dice relación con la necesidad de incrementar la
dosis consumida para alcanzar los efectos que anteriormente se conseguían con dosis
menores, esto ocurre por la adaptación celular a sustancias especificas en este caso las
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drogas, fenómeno de alta relevancia que dice relación con la ingesta de una sustancias
específica por un periodo de tiempo determinado en cantidades que siguen una lógica de
crecimiento continuo. De la mano a esto se desprende otro fenómeno, el cual dice relación
a la necesidad tanto físico y/o psicológico de continuar consumiendo la sustancia de manera
permanente, con el propósito de evitar los síntomas que se desprenden de la abstinencia,
hecho comprendido como dependencia (Serrano, Rodríguez y Louro, 2011).
El consumo de alcohol y drogas en Chile: ¿Un problema de salud pública?
Analizar el consumo de sustancias en un determinado contexto, involucra la
imperante necesidad de comprender inicialmente los parámetros globales sobre los cuales
se desarrolla este comportamiento en la población objetiva, marco sobre el cual Chile se
considera como uno de los países con mayor prevalencia a nivel mundial; realidad
altamente preocupante que invita a desarrollar estrategias de detección precoz que permitan
a los diversos actores del sistema direccionar oportunamente estrategias de prevención
efectivas y especializadas.
En efecto, los estudios desarrollados por SENDA, advierten una preocupante
realidad al consignar que al año 2012, el 55.8% de la población expresa haber consumido
alcohol de manera frecuente, valor que resulta más problemático al ser contrastado con lo
reportado por la población adolescente, grupo en que se visualiza un porcentaje de 32.2%
expresan mantener este tipo de conductas.
De la mano a esto, el décimo primer estudio nacional de drogas y alcohol en
población general, el cual persiguió “Describir la magnitud del consumo de drogas lícitas e
ilícitas y su distribución geográfica en la población de 12 a 64 años de edad, que reside en
zonas urbanas de 30.000 habitantes o más, de 108 comunas, en las quince regiones del
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país” y “Describir las tendencias del consumo de drogas a nivel nacional y regional,
tomando como base la serie de estudios nacionales de drogas en población general”.
Mediante el cual se determinó un aumento de 8.1 puntos porcentuales de diferencia entre
los años 2012 y 2014 para el consumo de alcohol, valor que al ser contrastado por sexo
arroja un porcentaje mayor de hombres que de mujeres, no obstante precisa un crecimiento
mayor en el género femenino.
Junto a lo anterior y en relación al consumo de marihuana, los resultados
encontrados describen un aumento gradual de la ingesta de dicha sustancia, el cual se
acompaña de un porcentaje igual al 62.2 de jóvenes entre 12-25 años que manifiestan haber
comenzado a consumirla durante el último año evaluado.
En el caso de la cocaína, la prevalencia de personas que refieren consumirla,
aumenta de 1.3 a 2.2 en el año 2014, respecto al año 2012, fenómeno que se explica por el
significativo crecimiento de consumidores hombres y de personas en los niveles socio
económicos medios y que da cuenta de la forma en que la sustancia se abre espacio en las
diversas esferas sociales, independiente de la condición de ingreso monetario en que se
encuentren las personas.
Realidad similar es la que se visualiza al precisar la prevalencia de personas que,
habiendo sido evaluadas, alcanzan niveles de ingesta de marihuana y alcohol
problemáticas, categoría que es comprendida por la Organización Mundial de la Salud
(2014) y la Clasificación internacional de enfermedades (CIE- 10), como un estado de
intoxicación crónica y periódica originada por el consumo repetido de una droga, natural o
sintética, caracterizada por una compulsión a continuar consumiendo por cualquier medio,
una tendencia al aumento de la dosis (tolerancia), una dependencia psíquica y física de los
efectos, y por implicar consecuencias perjudiciales para el individuo y la sociedad. A su
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vez, se comprende consumo problemático de drogas como aquel que directa o
indirectamente produce consecuencias negativas para la salud, familia, grupo de pares,
escuela, seguridad personal y funcionamiento social. Diagnóstico sobre el cual se aprecian
aumentos porcentuales de 0.7% y 1% respectivamente. Resultados que a simple vista no
parecen ser preocupantes, sin embargo resultan serlo si se comprende que dicha diferencia
surge en un periodo de tiempo de dos años.
Es por ello que analizar la adicción a las drogas, en una lógica que entregue un
marco explicativo sobre las causas que la subyacen, resulta de vital importancia; sentido
sobre el cual el Modelo Biopsicosocial contempla este fenómeno desde una óptica
multicausal, incluyendo factores biológicos, psicológicos y sociales. Este modelo ha sido
desarrollado desde los años 80, sostiene que la vulnerabilidad a la adicción está
determinada por la compleja interacción entre el estado físico (funcionamiento del cuerpo),
el estado psicológico (cómo el sujete percibe el mundo, elabora y se comporta) y las
dinámicas sociales (dónde y con quién se relaciona el sujeto). Este modelo, que mira desde
esta variedad de perspectivas, permite entender mejor un fenómeno complejo (dónde no
hay relaciones causales lineales) a la vez que posibilita integrar una gama de intervenciones
complementarias. Los principales factores psicológicos asociados al consumo problemático
de drogas son los evolutivos, las características de personalidad (se asocian las siguientes
características al consumo problemático: dependencia afectiva, labilidad afectiva, baja
autoestima, incapacidad de planificar el futuro (falta de proyecto de vida), agresividad,
egocentrismo, permanente temor al abandono, retraimiento social, escasa tolerancia a la
frustración). Otro factor psicológico que actualmente se estudia en este contexto es la
resiliencia, como adaptación positiva frente a factores de riesgo. Los factores sociales
asociados al consumo problemático de drogas están referidos a la familia, grupo de pares,
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comunidad, sociedad, principalmente cómo estos contextos favorecen un desarrollo pleno
de los sujetos y cómo fomentan o limitan el uso problemático de drogas (Fundación Tierra
de Esperanza, 2013).
La adolescencia y el consumo de sustancias
La adolescencia es reconocida en la sociedad occidental como una fase de transición
en el desarrollo de la personalidad, en donde se abandona el mundo infantil buscando un
espacio psicológico y social en el mundo adulto (Castejón y Navas, 2009; Pérez y Navarro,
2011). Los cambios físicos, psicológicos y cognitivos producidos durante esta etapa,
desembocan generalmente en el afán por experimentar sensaciones nuevas, lo que puede
suponer amenazas a la salud o riesgos al bienestar personal (Emler y Estévez, 2011).
El eje motivador de esta etapa es según la psicología evolutiva la búsqueda y
delimitación de la identidad (Erikson, 1969; Páramo, 2009), por lo que con frecuencia se
trata de un periodo crítico en el inicio y experimentación de conductas de riesgo (Cava,
Murgui y Musitu, 2008). En ese sentido, los comportamientos de riesgos más frecuentes
durante la adolescencia pueden ser clasificados en 4 grandes grupos: abuso de alcohol y
drogas; relaciones sexuales no protegidas o embarazo precoz; bajo rendimiento, fracaso o
deserción escolar y delincuencia, crimen o violencia (Campo-Arias, Cogollo y Díaz, 2008).
Dichos comportamientos podrían darse de manera conjunta en varios casos, como en el
estudio realizado por Rioseco, et al. (2009), el cual evidencia una mayor presencia de
trastornos psicopatológicos en el grupo de infractores, con elevada prevalencia de trastorno
disocial y abuso de sustancias y una menor capacidad intelectual. Una de las relaciones más
estrechas, es la que parece existir entre el abuso de sustancias y la comisión de delitos. Las
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prevalencias son elevadas; el abuso de alcohol alcanza a uno de cada cuatro infractores de
ley.
En cuanto al fenómeno del consumo de alcohol y otras drogas durante la
adolescencia, existe consenso en la literatura científica respecto de la necesidad de
comprender la adolescencia como una etapa evolutiva en la cual existe mayor
vulnerabilidad en la comisión de comportamiento de riesgo en general (Cava, Murgui y
Musitu, 2008; Páramo, 2009). Así, los comportamientos de riesgo y de trasgresión
vinculados a las características de la adolescencia, se asocian a la necesidad de probar
límites y experimentar situaciones y emociones nuevas, habitualmente bajo la influencia del
grupo de pares y con dificultades para valorar apropiadamente las consecuencias de sus
acciones (Zambrano, Muñoz y Andrade, 2014). Dichos comportamientos pueden resultar
de la presencia de ciertos factores de riesgo, es decir, de la presencia de ciertas variables
que pueden corresponder tanto a características de personalidad como a rasgos
situacionales (Bringas, Herrero, Cuesta y Rodriguez, 2006), cuya presencia en una persona
o en su entorno aumenta la probabilidad de aparición de una determinada conducta
desajustada (Pons, 2006). Sin embargo, existe consenso entre distintos autores en la
necesidad de distinguir el comportamiento de riesgo que surge a propósito de las
características propias de la adolescencia, de aquellos que se han gestado en un proceso de
desadaptación social iniciada tempranamente en el desarrollo (Farrington, 2005; Giller,
Hagell y Rutter, 1998; Dionne y Zambrano, 2009).
Sin embargo, junto con conocer las consecuencias asociadas a la ingesta de
sustancias, es necesario comprender aquellas variables que funcionan como ejes
explicativos respecto a los motivos que propician a este grupo específico a iniciarse y
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mantener este comportamiento en sus vidas; aspecto sobre el cual los estudios
contemporáneos han sido categóricos en plantear la presencia de factores socioculturales de
alta relevancia, puesto inciden en los procesos de construcción de significados que los
adolescentes tienen sobre la droga (Torres et al., 2010). Sin duda el ejemplo más presente
de esto, es lo que ha ocurrido a nivel nacional e internacional con la marihuana, principal
droga ilícita consumida en todo el mundo, la cual es ingerida mayoritariamente en grupo y
cuenta con una carga ideológica importante y es comprendida como una forma de
socialización ampliamente validada entre los distintos grupos etáreos (Alvarado- Chacón,
2011). Particularmente en los adolescentes actuales es interpretada como una forma de
compartir con grupos similares sus creencias, formas de pensamiento y manejo de la
realidad; asumiendo el consumo como un componente más de muchos otros que forman
parte de la elección en su estilo de vida.
El manejo de la dimensión espiritual en algunos jóvenes involucra el consumo de
marihuana como parte de un ritual de socialización y de trascendencia del ser humano, para
otros jóvenes en el proceso mismo de la socialización están presentes la música y el arte,
dimensiones que potencializan a través del consumo de marihuana (Gonzáles et al., 2013).
Sentido sobre el cual fenómenos como la adicción, cobran un significado distinto, puesto el
adolescente que se significa así mismo como adicto asume su consumo como un
componente de su estilo de vida y a la vez dimensiona la sustancia como un factor de riesgo
para la salud. El consumo de la sustancia psicoactiva forma parte de una de las tantas
dimensiones que están presentes en la cotidianidad del adolescente sin adquirir una
significancia mayor que las demás; igual constructo es manejado en la significancia de
factor de riesgo, el cual se constituye en una probabilidad, mas no es un condicionante
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único o exclusivo de su salud. Por otro lado está el consumidor reconocido así mismo como
no adicto, el consumo no representa una necesidad interna, sino un elemento de
socialización (Gonzáles Trujillo, 2014). El significado de adicción no es representado por
los jóvenes por la frecuencia del consumo o la cantidad del mismo, sino por la distinción
entre sensación de necesidad y sensación de liberación presente en ellos (Suarez y Jesús,
2015). Acepciones que conducen inherentemente a una reflexión sobre los focos y
prioridades de acompañamiento en los procesos de intervención a jóvenes consumidores de
sustancias psicoactivas, como es el caso de la marihuana, en donde deben existir diferentes
formas de aproximación al acompañamiento institucional que incorporen las
representaciones sociales del consumo de marihuana desde la mirada del consumidor
(Beverido, Salas, & De San Jorge, 2015).
Consecuencias del consumo de sustancias en adolescentes
Las consecuencias físicas del consumo de sustancias como el tabaco o el alcohol
están sólidamente documentadas. Así, si el consumo habitual del tabaco está relacionado
con enfermedades tan graves como el cáncer o el enfisema pulmonar, en el caso del alcohol
los datos disponibles son igualmente concluyentes (Varela, Cáceres y José, 2010). El inicio
precoz en el consumo de alcohol es uno de los principales predictores del consumo abusivo
posterior (Grant y Dawson, 1997). Por otra parte, cada vez son más los estudios que revelan
que el consumo de alcohol y de otras drogas durante la adolescencia puede alterar el
desarrollo neurológico normal del cerebro, lo que tendría un importante impacto a nivel
psicológico y comportamental (Spear, 2002). Chambers, Taylor y Potenza (2003) han
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encontrado efectos permanentes sobre el córtex prefrontal, fundamental en funciones
psicológicas como el aprendizaje y seguimiento de normas o la regulación emocional. Estos
efectos pueden generar un desequilibrio entre los sistemas cerebrales relacionados con el
placer y el control conductual, haciendo más vulnerable a las adicciones al adolescente
consumidor (Oliva, Parra y Sanchez, 2008). También existen evidencias sobre daños en
otras zonas cerebrales como el hipocampo, que se encuentra implicado en procesos de
aprendizaje y memoria (DeBellis et al., 2000). En cuanto al cannabis, su consumo abusivo
puede generar daños en las vías respiratorias semejantes a los ocasionados por el tabaco
(Iversen, 2005).
Sin embargo el consumo de sustancias en la adolescencia no está únicamente
relacionado con consecuencias negativas nivel neurobiológico, aspecto sobre el cual José et
al. (2003) clasifican además elementos asociados a “problemas escolares, entre los que se
menciona bajas en el rendimiento y en algunos casos posterior fracaso escolar; “relaciones
sexuales no planificadas”, que decantarían en embarazos no deseados; “accidentes de
tráfico”, los cuales son explicados en un 60% por la presencia de alcohol y otras sustancias;
“problemas de carácter legal”, puesto la ingesta de sustancias sería un movilizador que
desinhibe a los jóvenes y promueve a ejecutar comportamientos de riesgo y/o delictivos y
“problemas afectivos”, entre los que destaca una alta relación entre la ingesta de alcohol y
un alto porcentaje de suicidios, cuando este va acompañado de estados de malestar
emocional. Diversos autores han explicitado la inherente funcionalidad que tiene además el
alcohol y la marihuana como movilizadores para el involucramiento de los adolescentes en
el consumo de drogas con mayores niveles de adicción, por lo que resulta altamente
necesario la detección temprana de ésta conducta a fin de ejecutar acciones preventivas que
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 22
reduzcan la probabilidad de que éste fenómeno se complejice (Martínez, Banqueri y
Lozano, 2012).
Modelo transteórico del cambio
El consumo de sustancias en adolescentes presenta características propias que se
inscriben en esta etapa del ciclo vital. Esto hace que el tratamiento de drogas y alcohol en
jóvenes sea complejo, porque el adolescente en plena etapa de independencia, se debe
enfrentar al desafío de comprometerse en un programa terapéutico estructurado. La
búsqueda de autonomía y autoafirmación por parte del sujeto, puede atentar contra la
posibilidad de pedir ayuda a tiempo, cuando el joven ve como algo negativo el someterse a
tratamiento (Gámez y Amellali, 2014).
Esta premisa plantea implícitamente el desafío de comprender las dinámicas sobre
las cuales un proceso de intervención orientado a reducir el daño ejercido por el consumo
de sustancias resulta exitoso, cuestión en la que se ha precisado la disponibilidad de cambio
por parte del sujeto, como uno de los elementos centrales del éxito, tarea sobre la cual el
modelo transteórico del cambio aporta lineamientos altamente relevantes y claros para el
abordaje con personas en conducta adictiva, modelo creado por Proschaska y Di Clemente,
quienes en un intento por integrar de manera sistemática formas de intervención en
psicoterapia y cambio conductual, incluyendo psicoanálisis, teoría conductual, teoría
Rogeriana, y otras formas de intervención en psicoterapia, propusieron el modelo
transteórico del cambio (Cabrera, Gómez y Mateus, 2013). El cual contemplo análisis que
les permitieron identificar 10 procesos de cambio que parecían ser relevantes para lograr
el cambio de conducta, los que posteriormente se sistematizaron en una de las propuestas
con mayor relevancia en su modelo, las etapas del cambio (Catalá, Pelliecer, Muñoz y Diez,
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 23
2000): 1. Precontemplación: es probable que el paciente concurra por constricción externa
(orden judicial, familiares, etc.), manifestando negación del problema y sin considerar
realmente el cambio. El riesgo de abandono aquí varía entre un 40% y un 60%, e incluso a
un 80% en casos relacionados con el consumo de sustancias; 2. Contemplación: el sujeto
reconoce tener un problema, se muestra más receptivo a la información en cuanto a su
problema y las posibles soluciones, aunque vacila en cuanto al momento de iniciar el
cambio, dudando aún sobre sus beneficios; 3. Preparación: en esta etapa la persona se halla
lista para la actuación, habiendo dado algunos pasos en pos del objetivo; 4. Acción: se
refiere al momento en que se hacen más evidentes los pasos que se toman para lograr el
cambio. Su duración es de 6 meses; 5. Mantenimiento: sigue a la acción y dura otros 6
meses, el propósito en este estadio radica en sostener los cambios logrados a través de la
modificación del estilo de vida y la prevención de recaídas; 6. Finalización: el cliente ya no
necesita de la utilización de ningún proceso de cambio a fin de impedir la recaída o el
regreso al problema.
Es importante destacar que, al intentar cambiar un problema, gran parte de los
sujetos recaen al menos una vez en el proceso, pero la mayoría de ellos suele volver a
empezarlo desde la etapa de contemplación o preparación, para luego pasar a la acción. Es
por esto que se dice que el cambio no sigue un patrón lineal, sino más bien uno en espiral
(Ramos, 2016).
La mayoría de los sujetos incorporan nuevas estrategias y conocimientos a partir de
los experimentados en las recaídas. También es primordial que el interventor recuerde que
los estadios del cambio son específicos para cada conducta problemática (Bonal, Almenares
y Barzán, 2013).
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 24
Metodología
La presente investigación se desarrolla bajo el alero del paradigma cuantitativo,
puesto que el problema de investigación propuesto es fundamentado a partir de evidencia
teórica y está orientado hacia una descripción específica y acotada del fenómeno estudiado;
por lo tanto es dirigido hacia la evaluación de datos medibles numéricamente (Hernández,
Fernández y Baptista, 2006) que son recogidos a partir del uso de instrumentos
predeterminados, para después ser analizados a partir de procedimientos estadísticos tanto
descriptivos como relacionales. Siguiendo así, un proceso secuencial, donde cada “etapa ha
precede a la siguiente” (Hernández, Fernández y Baptista, 2006, pp. 28) y entregando
implícitamente la posibilidad de ser replicado en el tiempo, facilitando la comparación con
estudios que se desarrollen sobre la misma corriente teórica de este (Hulley y Cummings,
1997).
Diseño
La investigación propuesta centró sus esfuerzos en la búsqueda de información que
permita describir las relaciones que se establecen a partir de las categorías de las variables
evaluadas en el grupo particular sobre el cual se apliquen los instrumentos que pretendieron
ser caracterizados; por esta razón se comprende que el estudio se ubica estratégicamente
bajo el alero de los “estudios descriptivos- correlaciónales” (Hernández, Fernández y
Baptista, 2006, p. 104), que persiguen en esencia la comprensión de los fenómenos a partir
de la vinculación de las diversas dimensiones que lo constituyen.
En consecuencia, basándose en la tipología establecida por Hernández, Fernández y
Baptista (2006), el presente estudio cae dentro de la categoría de los estudios “transeccional
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 25
descriptivo- correlacional, puesto que se limita a establecer relaciones entre las variables,
pretendiendo analizar dichas relaciones” (p.212).
Población
La investigación se ejecuta con adolescentes escolarizados y adolescentes
infractores de ley de ambos sexos, de las zonas Norte, Centro y Sur de Chile.
Los reportes expuestos en la plataforma del Instituto nacional de estadísticas, dan
cuenta que la población total de personas entre los 14 y los 19 en Chile es de 1.346.539
individuos, de los cuales 688.256 son del género masculino y 658.283 del femenino,
quienes en su conjunto correspondes al 7,5% de la población Total (INE, 2014).
Respecto a la población de personas, correspondientes al rango etáreo situado entre
los 14 a 19 años de edad, ingresados al sistema judicial en Chile por haber cometido un
delito, los reportes entregados por el Servicio Nacional de Menores (SENAME, 2014), dan
cuenta que de un total de 19.667, 2.129 corresponderían al género femenino y 17.538 al
masculino.
Participantes
Los sujetos que decidieron voluntariamente ser partícipes de la presente
investigación, pertenecen al grupo etáreo situado entre los 14 y 19 años de edad y
corresponden a una muestra total de 1.630 personas, clasificados en dos grupos, uno de
adolescentes escolarizados y otro de adolescentes infractores de ley.
La elección de los sujetos se realizó a través de un muestreo no probabilístico
intencionado (Hernández, Fernández y Baptista, 2006), puesto que se consideró a cada
persona que cumplía con los criterios de selección en un intervalo de tiempo específico, con
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 26
el objetivo de reclutar a toda la población accesible durante el periodo de estudio. Los
cuales constituyeron dos sub muestras:
Sub Muestra 1. Compuesta por 1099 adolescentes de ambos sexos de 14 a 19 años
de edad, que se encontraban cursando educación media en establecimientos educacionales
municipales y particulares subvencionados de las regiones Metropolitana, Bío Bío,
Araucanía, y Los Ríos de Chile, que no presenten delitos por autoreporte; considerando
como criterios de inclusión: (a) tener entre 14 y 19 años de edad, (b) ser estudiante formal
de algún establecimiento educacional municipal o particular subvencionado, (c) aceptar
participar del estudio.
Sub Muestra 2: Conformada por infractores constó de un total de 531 sujetos de 14
a 19 años, pertenecientes a ambos sexos, ingresados a programas de intervención por haber
cometido algún delito judicializado, que aceptaron participar del estudio del proyecto
FONDEF D08I-1205, y que fueron evaluados con el DEP-ADO; considerando los
siguientes criterios de inclusión: (a) tener entre 14 y 19 años de edad, (b) estar
cumplimiento sanción en algún programa de intervención especializada, (c) aceptar
participar del estudio.
Procedimiento de recogida de datos
La presente investigación se desarrolló sobre el marco de una estrategia formal,
debido a que el grupo etario sobre el cual fueron aplicados los instrumentos que permitieron
obtener la información necesaria para el posterior análisis, requirió obligadamente cumplir
con procedimientos que autoricen desde diversas figuras su realización. Para ello los datos
fueron recabados solo sobre el consentimiento de las autoridades vinculadas a los
establecimientos desde donde se extraerán los sujetos y de un adulto responsable que
autorice bajo firma, la voluntad del adolescente por participar en el estudio (Ver Anexo 2),
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 27
puesto que estos tienen derecho a conocer los motivos y la forma en la que utilizará la
información que brinde, así como la facultad de decidir o no su participación en el proceso
investigativo (Galindo & Funquene, 2007).
En el caso de los adolescentes convencionales, el procedimiento contemplo
establecer contacto presencial con los directores y/o sostenedores de los establecimientos
educativos a fin que ellos autoricen el ingreso de los profesionales al contexto,
posteriormente al establecer contacto con el grupo objetivo se invitó a participar a los
adolescentes, quienes debieron completar una carta de asentimiento informado (Ver Anexo
A), la cual es muestra comprobable de su voluntario ingreso en éste proceso. Junto con lo
anterior, para el resguardo de aquellos casos menores de 18 años de edad, se solicitó a la
presidenta del centro general de padres la lectura, completación y firma de una carta de
consentimiento informado (Ver Anexo B).
En el caso de los adolescentes infractores, la muestra utilizada corresponde a los
participantes del proyecto FONDEF D08I-1205. Para los cuales se realizó un primer
contacto con los responsables institucionales, quienes otorgaron la aprobación para acceder
a éste grupo; posteriormente fueron participe del estudio aquellos adolescentes que
voluntariamente quisieron ser parte de la investigación, aspecto que se formalizó a través de
la firma de una carta de asentimiento informado en el caso de los menores de edad, y una
carta de consentimiento informado en aquellos jóvenes que eran mayores de edad. Todos
los participantes fueron previamente informados de los resguardos éticos de la
investigación (FONDEF D08i-1205, 2013).
Instrumentos
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 28
Guía para la detección de consumo problemático de alcohol y drogas en
adolescentes "DEP-ADO". Es un cuestionario breve que permite evaluar el uso de alcohol
y drogas en los adolescentes y hacer una primera identificación de los problemas de
consumo y del riesgo asociado a este. Puede ser administrado como una entrevista guiada o
ser auto-administrado bajo supervisión de un profesional. Su utilización sirve tanto para los
objetivos de descarte y referencia como para la investigación y seguimiento
epidemiológico.
Al inicio, esta pauta fue concebida para los operadores sociales de primera línea que
deseaban utilizar un instrumento rápido y válido en el plano científico, que les permitiese
identificar a los adolescentes que tuvieran una problemática de consumo de alcohol o
drogas. Ha sido preparado, en parte, con la ayuda del cuestionario Indice De Gravité D´Une
Toxicomanie pour les Adolescents (IGT- ADO, versión 3.0) (Índice de Gravedad de una
Toxicomanía para los Adolescentes IGT - ADO) utilizado por un grupo de investigadores
(as) del RISQ, para la evaluación sistemática de los jóvenes que presentan problemas de
consumo de sustancias psicoactivas (Landry et al, 2004). Puede ser utilizada por lo tanto en
el marco de un continuum con este instrumento de evaluación en el sentido que los
adolescentes que hayan obtenido la puntuación máxima que los categoriza bajo consumo
problemático, para ser enseguida evaluados con el IGT-ADO.
Una primera versión de la DEP-ADO se publica se puso a prueba durante el la
primavera y el verano de 1999, con adolescentes escolarizados, pertenecientes a programas
de sanción y de rehabilitación con el fin de comprobar la validez. Procedimiento que
entrego resultados favorables y que permitieron la construcción de una versión mejorada
(versión 2.0, noviembre de 1999), que ha sido ampliamente utilizado en Quebec en algunas
regiones europeas.
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 29
Al respecto el RISQ ha llevado a cabo más estudios para evaluar las propiedades
psicométricas, tanto en términos de la validez de constructo, la convergencia y de criterio
(0.84 de sensibilidad, especificidad 0.91), además de pruebas de confiabilidad con
metodología Test Re Test (0,94) y Consistencia interna (Entre 0.61 y 0,86). Los análisis
factoriales permitieron identificar además de un factor global, tres factores que facilitan la
detección clínica (consumo de alcohol y cannabis, consumo de otras drogas y
consecuencias de consumo de alcohol y drogas). Los resultados del estudio permiten
concluir que la versión original del DEP-ADO es confiable y válida, que dieron lugar a la
inclusión de algunos cambios para una tercera versión (versión 3.1, Octubre 2003). Esta
última versión es más rigurosa psicométrica y clínicamente, y por ende proporciona una
herramienta más eficiente.
Posteriormente, en Chile Molina y Vizcarra (2009), desarrollan un proceso
investigativo que permite caracterizar psicométricamente las escalas propuestas en ésta
última versión del DEP- ADO, en la realidad nacional. Para ello, se trabajó con una muestra
de 638 estudiantes de primer año de la Universidad Austral de Chile (UACH), también una
muestra clínica de 25 adolescentes, que participaban en programas de rehabilitación
conductual o de drogas, a quienes se les aplico el instrumento, en conjunto con la Escala
AUDIT, resultados que posteriormente fueron expuestos a análisis que dio cuenta de
correlaciones directas y significativas entre ambos instrumentos y con ello permitieron
concluir la presencia de validez concurrente en el DEP- ADO. Por otro lado, se ejecutaron
también análisis de consistencia interna para los factores expuestos originalmente por los
autores, los que arrojaron valores alfa entre 0.38 y 0.73 para las distintas escalas.
Instrumento para la detección de problemas propios de la adolescencia
asociados al uso de drogas “POSIT”. Este es un cuestionario de auto reporte desarrollado
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 30
por un panel de expertos en investigación clínica (Radehert, 1995) bajo el patrocinio de
NIDA. Este cuestionario se implementó como parte de un programa de evaluación y
derivación denominado Adolecent Assessment Refereal System (AARS), el cual estaba
compuesto por la escala POSIT, por una batería de instrumentos de evaluación en
profundidad y por un directorio de servicios de atención para el adolescente. De esta
manera, se logró establecer un flujograma de procedimientos que abarcaba desde la
pesquisa hasta la derivación del caso. La escala POSIT, representa el primer paso del flujo,
donde busca detectar oportunamente problemas de jóvenes que usan y/o abusan de drogas.
A través de la aplicación de este instrumento, se busca identificar las áreas funcionales que
se encuentran comprometidas y que deben ser evaluadas con la finalidad de definir el
tratamiento adecuado para cada caso (Danseco y Marques, 2002). Sus ámbitos de
aplicación son variados, tales como la escuela, servicios de salud, justicia, servicios de
protección, entre otros. Está diseñado para ser usado en población adolescente de entre 12 y
19 años con una duración estimada de aplicación de 30 minutos. La versión original de
POSIT está compuesta por 139 ítems, con opciones de respuesta dicotómicas, que evalúan
10 áreas funcionales usualmente afectadas por el abuso de sustancias (Ver Figura 1). Cada
ítem busca evaluar la presencia de problemas actuales del sujeto que sugieren que existe
riesgo de presentar algún problema clínico (Danseco y Marques, 2002).
1.- Abuso de sustancias: 17 ítems (todos son “red flags”), busca pesquisar uso de drogas.
2.- Estado de salud física: 10 ítems, indaga en problemas físicos y médicos posiblemente
derivados del consumo de drogas/alcohol.
3.- Estado de salud mental: 22 ítems, mide sintomatología asociada a problemas
psiquiátricos y emocionales.
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 31
4.- Relaciones familiares: 11 ítems, evalúa procesos de funcionamiento del grupo familiar
como comunicación, cohesión, conflicto y estilo parental.
5.- Relaciones con los pares: 10 ítems (todos son “red flags”), busca evaluar la calidad de
las relaciones con los amigos y la presencia de conductas desviadas entre estos.
6.- Estatus educacional: 26 ítems indaga en la presencia de posibles problemas de
aprendizaje
7.- Estatus vocacional: 18 ítems, mide la falta de motivación por buscar empleo.
8.- Habilidades sociales: 11 ítems, busca evaluar la ausencia de habilidades sociales y de
relaciones significativas.
9.- Tiempo libre y recreación: 12 ítems establece si existe un pobre uso del tiempo libre
y falta de participación en actividades deportivas.
10.- Conductas agresivas/delincuencia: 16 ítems, busca indagar en la presencia de
conductas agresivas o delictivas asociadas al consumo de drogas.
Figura 1: Áreas funcionales que mide el cuestionario POSIT
Plan de análisis
La construcción de un estudio descriptivo- correlacional, cimentado sobre el
paradigma cuantitativo requiere de la utilización de verificadores de carácter numérico que
permitan realizar interpretaciones objetivas y establecer asociaciones entre las variables que
constituyen la investigación (Hulley y Cummins, 1997). Por esta razón el proceso de
análisis de los datos se llevó a cabo siguiendo la corriente estadística que utiliza métodos
matemáticos para organizar, sintetizar y analizar datos, utilizando como motor de análisis el
programa estadístico “Statistical Package for the Social Science” [SPSS], a través de los
siguientes pasos:
Análisis exploratorio: Una primera etapa se pretende realizar una observación previa de
los datos, a fin de identificar la presencia de valores atípicos u otras anomalías que
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 32
pudiesen llevar a resultados obtenidos sobre una base que no contenga la totalidad de los
datos o bien datos erróneos. Para ello se extraerán gráficos de caja con aquellas variables
numéricas.
Análisis descriptivo: Con el objetivo de caracterizar la muestra sobre la cual se realizará
el estudio, en una segunda instancia se pretende construir tablas de frecuencia y gráficos
con variables categóricas; de esta forma se hará posible tener una visión general de la
realidad subjetiva sobre el grupo específico desde donde se extraerá la muestra.
Análisis de Consistencia interna: El indicador más utilizado para cuantificar la
consistencia interna de los test es el Alpha de Cronbach, el cual se basa en la utilización
del promedio de las varianzas o correlaciones existentes entre los ítems del instrumento
que tributan al concepto que se pretende medir (Hulley y Cummins, 1997). Sus
resultados se presentan en una expresión numérica que fluctúa entre los valores 0 y 1,
donde se comprende que entre más alejados estén estos de 0 mayor será la confiablidad
del instrumento. No obstante, los valores mínimos aceptados por prácticamente todos los
autores tienen como plataforma basal los resultados que superan coeficientes de 0,50
(Barraza, 2006).
Resultados
La construcción de un estudio cimentado sobre el paradigma cuantitativo requiere
de la utilización de verificadores de carácter numérico que permitan realizar
interpretaciones objetivas y establecer asociaciones entre las variables que constituyen la
investigación (Hulley y Cummins, 1997). Por esta razón el proceso de análisis de los datos
se llevó a cabo siguiendo la corriente estadística que utiliza métodos matemáticos para
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 33
organizar, sintetizar y analizar datos a través de métodos como la utilización del programa
estadístico “Statistical Package for the Social Science” (SPSS).
Este apartado está construido en un orden lógico establecido a partir de los objetivos
e hipótesis planteadas. Estructurándose en tres grandes dimensiones de análisis, una
orientada a caracterizar la muestra en función de características sociodemográficas de los
sujetos y posteriormente otra directamente relacionada con la ejecución de procedimientos
orientados a dar respuesta a los objetivos e hipótesis propuestos para ésta investigación.
Caracterización de la muestra
Previo a la presentación de los resultados obtenidos tras la ejecución de los análisis
que responden a los objetivos que sostienen el proceso investigativo, se procede a
caracterizar la muestra y con ello dar cuenta del grupo específico sobre el cual estos análisis
tienen lugar.
Tabla 1
Distribución de la muestra según sexo y tipo de accesibilidad al sujeto
Hombres Mujeres Totales Promedio
Edad
Convencionales N 591 508 1.099
15,9
% 36% 31% 67%
Infractores N 473 58 531
16,1
% 29% 4% 33%
Totales N 1.064 566 1.630
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 34
% 65% 35% 100% 16
Respecto de ello, en un primer momento se hace posible dar cuenta, como se
expone en la Tabla 1, que la muestra estuvo constituida por dos tipos de sujetos, los cuales
fueron categorizados según su comportamiento y la forma en que el investigador logra
acceder a ellos, elementos bajo los cuales se consigna la presencia de una categoría
denominada “adolescentes convencionales”, correspondiente a aquellos sujetos
entrevistados en su contexto escolar y otra denominada “adolescentes infractores”,
correspondiente al grupo de sujetos adolescentes que siendo judicializados bajo la ley
20.084, fueron sancionados a participar de un programa de reinserción social.
En este marco, se puede apreciar que, del total de la muestra (N= 1630), el 67%
corresponde a adolescentes “convencionales”, de los cuales 591 son hombres y 508 son
mujeres; mientras que, para la categoría “infractores, la cual contempla un total de 531
(33%) sujetos, la cantidad de hombres fue 473 y de mujeres 58; cifra que permite advertir
una frecuencia mayor de hombres en programas de sanción ejecutadas bajo la ley de
responsabilidad penal adolescente.
10%
29%
32%
29%
Bío Bío La Araucanía Metropolitana Los Ríos
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 35
Figura 2. Distribución de la muestra según región de procedencia
El gráfico que se muestra arriba, permite apreciar que, del total de los casos
participantes de la investigación, el mayor porcentaje corresponde a adolescentes de ambos
sexos residentes en la región de la Araucanía, Metropolitana y de Los Ríos, macro sectores
que concentran el 90% de los sujetos; mientras que el 10% restante corresponden a
adolescentes de ambos sexos residentes en la región del Bio bio.
Análisis por objetivo
En función del primer objetivo específico planteado, el cual decía relación con
“Evaluar confiabilidad por consistencia interna del instrumento DEP – ADO”, se ejecutaron
análisis de confiabilidad, utilizando el coeficiente Alfa de Cronbach, el cual permitió
obtener los siguientes resultados:
Tabla 2.
Análisis de confiabilidad de las Escalas del DEP- ADO
Factor Valor Alfa (α) N° de Elementos
Consumo de alcohol .585 4
Consumo de Marihuana .531 4
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 36
Consumo de otras drogas .574 9
Consecuencias .857 10
Escala Total .812 23
El análisis de confiabilidad ejecutado, da cuenta que, para la escala total; la cual es
construida con la información aportada por todos los reactivos del instrumento, con
excepción de aquel que evalúa el consumo de tabaco; posee un valor Alfa, que puede ser
considerado como “bueno” según la clasificación de George y Mallery (2003, p. 231) es
decir que los ítems que componen el DEP- ADO, estarían altamente correlacionados y por
ende medirían el mismo constructo. En esta misma línea se encuentra el factor que evalúa
las consecuencias que se desprenden de la ingesta de sustancias, el cual posee un valor alfa
cercano a “.9”, valor que es considerado por estos mismos autores como “excelente”.
Mientras que los análisis ejecutados en función de los factores asociados al
consumo de sustancias propiamente (Alcohol, Marihuana y otras drogas), permiten
determinar la presencia de valores alfa de Cronbach, que pueden ser categorizados como
aceptables según la clasificación de Nunnally (1967, p. 226).
Posteriormente, y en función del segundo objetivo específico planteado, el cual
suponía la ejecución de un análisis que permitiese comprobar que el instrumento mida el
constructo que pretende ser medido (Oliden, 2003), se planteó un análisis de validez
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 37
concurrente, utilizando como medio de contraste los resultados obtenidos tras la aplicación
del “POSIT” a la muestra y se procedió a construir una matriz de correlaciones bivariada
utilizando el coeficiente de correlación de Spearman, puesto se trabajó sobre los puntajes
transformados a escalas ordinal, tal como los expresa en su lógica de análisis cada test, lo
que permitió determinar el grado de correlación existente entre los resultados obtenidos en
cada uno factor, los cuales se muestran en la siguiente tabla:
Tabla 3
Análisis de Validez concurrente
POSIT DEP- ADO
Alcohol Marihuana Otras Consecuencias Puntaje
Drogas Total
Abuso de ,456** ,428** ,459** ,478** ,423**
sustancias ,000 ,000 ,000 ,000 ,000
Salud física -,077** -,073** -,070** -,086** -,079**
,002 ,004 ,006 ,001 ,002
Salud mental -,042 -,048 -,045 -,041 -,046
,106 ,062 ,079 ,112 ,075
Relaciones -,162** -,174** -,154** -,186** -,185**
Familiares ,000 ,000 ,000 ,000 ,000
Relación con pares ,015 -,033 -,036 -,027 -,004
,546 ,188 ,152 ,294 ,877
Estatus -,182** -,195** -,184** -,214** -,208**
educacional ,000 ,000 ,000 ,000 ,000
Estatus vocacional ,222** ,190** ,189** ,220** ,229**
,000 ,000 ,000 ,000 ,000
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 38
Habilidades -,140** -,151** -,134** -,175** -,156**
sociales ,000 ,000 ,000 ,000 ,000
Tiempo libre y ,155** ,118** ,118** ,149** ,156**
recreación ,000 ,000 ,000 ,000 ,000
Cond agresivas ,078** ,078** ,082** ,080** ,081**
,002 ,002 ,001 ,002 ,002
La ejecución de éste análisis permite precisar que existe una relación directa
significativa (p≤ .000) entre los 5 factores estimados por el DEP- ADO y el Factor “abuso
de sustancias” del POSIT, el cual busca pesquisar la presencia de problemas en el sujeto a
consecuencia del uso de drogas, conceptualización que se asimila en gran medida a lo que
procura evaluar el Factor de “Consecuencias” del DEP- ADO, con el cual además es
posible observar una correlación relativamente mayor (rs=,478), en comparación con los
otros resultados obtenidos al cruzar éste factor del POSIT, con los restantes del DEP- ADO,
los cuales reflejan resultados similares, pero menores a los obtenidos al determinar la fuerza
en que los factores mencionados se correlacionan.
Una realidad diferente se aprecia al cruzar los diversos factores que evalúa el DEP-
ADO, con los puntajes obtenidos por los sujetos en los factores “Relaciones Familiares” y
“Relaciones con pares” del POSIT, puesto los resultados obtenidos dan cuenta
principalmente de correlaciones inversas, aun cuando los reactivos de ambos instrumentos,
fueron construidos en una lógica comprensiva que indica una mayor presencia del factor, a
medida que el puntaje es mayor. Razón por la cual se procedió a revisar los ítems del
POSIT, lo que permitió advertir que, aun cuando el instrumento estaría orientado a detectar
la presencia de problemáticas asociadas a la ingesta de sustancias; las Escalas restantes a la
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 39
de “Abuso de sustancias”, suponen la presencia de ítems que se orientan a la obtención de
información contextual, no relacionada directamente con el constructo específico que
evalúa el DEP- ADO; por ésta razón se considera pertinente basar las conclusiones que
hagan referencia a la evidencia de validez expuesta, basándose en los resultados obtenidos
al correlacionar el primer Factor del POSIT, con todos los del DEP-ADO.
Como tercer elemento de análisis, en función del cumplimiento del tercer objetivo
propuesto, el cual supuso “Establecer puntos de corte para la detección del consumo
problemático de drogas a partir de los puntajes obtenidos en el DEP- ADO”, objetivo que
además es la piedra angular del presente trabajo, se procedió a ejecutar diversos
procedimientos sistemáticos que siguieron un orden lógico y estricto, a fin de la adecuada
estandarización del Test.
Paso 1.
El primer análisis que se consideró para el cumplimiento del objetivo que se estipula
en el párrafo anterior, fue la ponderación de los puntajes obtenidos en los ítems 2b, 3, 4a,
4b y 5. Para ello, se utilizaron distintos criterios, los cuales a su vez conllevaron también la
ejecución de distintos análisis, los que se describen a continuación.
El ítem 2b, el cual supone la identificación de un factor histórico, relacionado con la
edad de inicio del consumo regular de alguna de las sustancias que se menciona en el
primer apartado del instrumento.
Para la estimación de los puntajes ponderados de este ítem, como su resultado es
expresado en una variable de tipo continua, se procedió a calcular el promedio obtenido
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 40
por los sujetos de la muestra “adolescentes convencionales” y “adolescentes
infractores”, resultados que se muestran en la siguiente tabla:
Tabla 4:
Promedio edad de inicio regular de los adolescentes infractores y convencionales
Muestra Promedio edad de Inicio del consumo regular (µ)
Adolescentes Convencionales 14,27
Adolescentes infractores 12,88
Los valores que se muestran en la tabla 4, fueron considerados el referente para
establecer el puntaje ponderado del ítem 2b. De esta manera se consignó con un valor de 3
a todos aquellos adolescentes que manifestasen presentar una edad de inicio del consumo
regular a los 13 años o menos, en coherencia con ello, se consideró pertinente asignar un
valor “2” a todos aquellos adolescentes que manifestasen presentar una edad de inicio del
consumo regular entre los 14 y 15 años; finalmente, para el caso de aquellos que
manifestasen un inicio entre los 16 años o más, se le asignó un valor “1”.
En el caso del ítem 3, el cual supone el reporte del evaluado respecto de si “se ha
inyectado drogas alguna vez”, es preciso considerar que el modo de utilización de una
sustancia es un elemento importante en la evaluación de los riesgos. Los consumidores
de drogas por medio de las vías intravenosas (UDI) están particularmente en muchos
niveles, (intensidad del consumo, problema de salud física, comportamientos delictivos,
etc.), razón por lo cual, bajo todo el conocimiento que existe en ésta materia, se consigna
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 41
por medio de juicio profesional, la mantención del puntaje asignado originalmente por el
autor, sin modificaciones.
El ítem 4, en la versión del instrumento que es objeto de la presente investigación, a
diferencia de la versión previa, posee una subdivisión de dos preguntas (4a y 4b), las
cuales hacen referencia a la situación más reciente en cuanto a la utilización de
“alcohol” por una parte y de “otras drogas” por otra. Interrogantes para las que se asigna
un valor de “2 puntos” a cada una, cuando el adolescente refiere haber consumido dentro
de los 30 días previos, valor que, al igual que en el caso anterior es asignado bajo juicio
profesional.
Finalmente para el ítem 5, el cual dice relación con obtener información respecto de la
frecuencia en que el o la adolescente entrevistado (a), consumieron una cantidad de
tragos igual o superior a los establecidos según la OMS, como el umbral de tolerancia
por sexo para experimentar embriaguez. De esta manera la estimación del puntaje
ponderado se realiza en función del cálculo de la cantidad de veces que el (la) sujeto
reporta haber ingerido más de una cantidad igual o superior de 8 tragos en el caso de los
hombres y 6 tragos en el caso de la mujer, durante los últimos 12 meses.
Se consignan de ésta manera los siguientes rangos:
Tabla 5
Valores ponderados según frecuencia de ingesta de alcohol en altas cantidades,
durante un año.
Frecuencia de consumo Valor Ponderado
Ninguna Ves 0
1 o 2 veces 1
De 3 a 12 veces 2
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 42
De 13 a 24 veces 3
25 veces o más 4
Paso 2.
Posterior a la ponderación de los puntajes asignados a los ítems, se procedió a
dividir en quintiles los puntajes obtenidos por el total de los sujetos en cada Factor, lo que
permitió estimar resultados según tramo y diferenciarlos según la clasificación estipulada
para la muestra en los criterios “convencional” e “infractora”.
Este ejercicio entregó indicadores diferenciados para cada una de las escalas, en cada
muestra, tal como se expone en la Tabla 6, la cual permite apreciar que en el caso de los
adolescentes convencionales, el 20% menor no presenta indicadores de consumo, mientras
que en la muestra de infractores para la escala de Alcohol, puntúa en 3, Marihuana 2, Otras
drogas 2, Consecuencias 1 y Total 11. En esta misma línea, en el percentil 80, es posible
apreciar en todas las escalas, existen diferencias de aproximadamente 5 puntos entre los
puntajes obtenidos por los sujetos de las distintas muestras, mientas que en la Escala Total,
dicha diferencia se amplifica en 17 puntos, puesto los adolescentes convencionales tienen
14 puntos en éste Factor y los infractores 31.
Tabla 6
Quintiles para la escala total y los cuatro factores separados por muestra
Factor Percentil 20 Percentil 40 Percentil 60 Percentil 80
Convencio Infract Convencio Infract Convencio Infract Convencio Infract
nal ora nal ora nal ora nal ora
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 43
Resultado 0,0000 3,0000 1,0000 7,0000 4,0000 9,0000 6,0000 11,000
Factorial
Alcohol
Resultado 0,0000 2,0000 0,0000 4,0000 1,0000 6,0000 3,0000 8,0000
Factorial
Marihuana
Resultado 0,0000 2,0000 0,0000 3,0000 0,0000 5,0000 3,0000 7,0000
Factorial
Drogas
Resultado 0,0000 1,0000 0,0000 3,0000 0,0000 5,0000 2,0000 7,0000
Factorial
Consecuen
cias
Resultado 0,0000 11,000 2,0000 20,000 6,0000 25,000 14,0000 31,000
puntaje
total
Paso 3.
Un tercer paso en el proceso construcción de los puntos de corte para el instrumento
fue establecer el promedio de los valores obtenidos por ambas muestras en los distintos
factores y la escala Total, cálculo que se ejecutó bajo la lógica tradicional para la obtención
de media aritmética, la cual contempló la suma de los puntajes obtenidos por los
adolescentes convencionales e infractores, en cada uno de los percentiles estimados, para
posteriormente dividirlos por dos; acción que dio lugar posteriormente a los puntos de corte
por quintil.
Paso 4.
Una vez calculados los promedios de los puntajes obtenidos por los sujetos en cada
uno de los quintiles estimados para los distintos factores y la escala total, se procedió a
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 44
definir los puntos de corte que más tarde darían lugar a las categorías del semáforo, los
cuales quedaron estimados de la siguiente manera:
Factor Categorías (Semáforo)
Verde Amarillo Rojo
Alcohol 0- 3 Puntos 4- 8 Puntos 9+ Puntos
Marihuana 0- 1 Puntos 2- 5 Puntos 6+ Puntos
Otras Drogas 0- 1 Puntos 2- 4 Puntos 5+ Puntos
Consecuencias 0- 1 Puntos 2- 4 Puntos 5+ Puntos
Escala Total 0-6 Puntos 7-22 Puntos 23+ Puntos
De esta manera, se consideró como punto de corte, los promedios obtenidos por los
sujetos de ambas muestras en el quintil 1 (Q1) y el Quintil 4 (Q4), los cuales se
consideraron para el semáforo correspondiente a la categoría de “Sin problema aparente”,
Semáforo verde, resultado del promedio de los puntajes obtenidos por ambas muestras en el
Q1; mientras que el promedio de los puntajes obtenidos por los sujetos de ambas muestras
ubicados en el Q4, fue considerado como el valor mínimo en la categoría de “Consumo
problemático”, Semáforo verde. En coherencia con esto, todos aquellos valores que
quedaron entre los puntajes estimados para el semáforo Verde y Rojo, son aquellos que
configuran el color Amarillo del semáforo.
Paso 5.
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 45
Finalmente, se establecieron los puntajes máximos teóricos por cada uno de los
Factores que evalúa el instrumento y además la Escala Total: Resultados que se muestran a
continuación:
Tabla 6
Valores Máximos Teóricos por Factor y Escala Total del DEP-ADO
Factor Valor Máximo Teórico
Alcohol 14 puntos
Marihuana 10 puntos
Otras Drogas 43 puntos
Consecuencias 20 puntos
Escala Total 85 puntos
Finalmente, en función del cumplimiento de aquel objetivo específico que
especificaba “Establecer normas para población de adolescentes chilenos en cada uno de
los factores”, se procedió a ejecutar un análisis basado en la construcción de puntajes
estandarizados que pudiesen ubicar la posición de los adolescentes en un percentil
específico, resultados que se muestran en la siguiente tabla.
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 46
Tabla 7.
Puntajes estandarizados para adolescentes, según escala total
Alcohol Marihuana Otras Consecuencias Puntaje
Percentil
Percentil
Drogas Total
H M H M H M H M H M
1 1
5 5
10 10
15 15
20 1 1 20
25 1 2 1 25
30 2 1 3 1 30
35 3 1 5 2 35
40 3 2 1 1 7 2 40
45 4 2 1 1 1 9 3 45
50 5 3 2 2 1 11 4 50
55 5 3 3 2 2 14 5 55
60 6 4 3 1 3 1 3 16 7 60
65 7 5 4 2 4 2 3 1 19 9 65
70 8 5 5 2 4 2 4 1 22 11 70
75 9 6 6 3 5 2 5 2 24 14 75
80 9 7 7 4 5 3 5 2 26 17 80
85 10 8 7 5 6 4 6 3 28 20 85
90 11 8 8 6 8 5 7 4 31 24 90
95 12 10 9 8 10 7 8 6 35 28 95
99 13 12 10 10 16 15 10 9 42 40 99
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 47
Discusión
Los diversos resultados encontrados en función de los objetivos propuestos para el
proceso investigativo, permiten determinar la presencia de indicadores numéricos, objetivos
y cuantificables, que dan cuenta de que el instrumento que motiva la puesta en práctica de
la investigación, posee adecuados índices de confiabilidad y consistencia interna. Puesto
aún cuando en los factores de Alcohol, Marihuana y otras drogas, los valores Alfa, se
ubicaron en un rango cercano al .60, supusieron un aumento considerable respecto a los
encontrados previamente en el estudio que antecede al que este trabajo se refiere. Más aún,
es absolutamente necesario e indispensable, analizar estos resultados en función de la
cantidad de ítems que estas escalas poseían, puesto en términos estadísticos, el análisis que
se encuentra a la base de su determinación, supone la presencia de sensibilidad a la
incorporación de nuevas variables (Camacho- Sandoval, 2008).
De esta manera, se hace imperativo analizar los resultados obtenidos en los factores
Alcohol, Marihuana y otras drogas, sobre una lógica que trascienda la interpretación basada
únicamente en la dinámica numérica, donde el establecimiento de rangos aceptables
contempla una posición, puesto, aun cuando el resultado se expresa en éste lenguaje, su
valoración se sujeta a una discusión relacionada con elementos tales como los expuestos
clásicamente por Thorndike y Hagen (1978), quienes manifiestan que “la valoración de la
confiabilidad de un proceso de medición debe hacerse siempre en relación con la
superioridad que manifieste sobre la confiabilidad de otros procesos de medición existentes
con relación a la misma variable”, respecto a lo que la investigación nacional ofrece dos
propuestas para la población específica sobre la cual se ejecuta el proceso investigativo:
una de la mano al Cuestionario “Crafft”, el cual se puede ser auto aplicado y se utiliza
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 48
como mecanismo de detección precoz para consumo problemático de sustancias en
población adolescente. No obstante no cuenta con una validación sobre parámetros
cuantificables en la realidad local y posee un acercamiento a ello en un grupo de
adolescentes argentinos (N= 286), sobre los cuales se ejecutaron análisis de consistencia
interna, los cuales arrojaron valores alfa entre 0.60 y 0.64 (Bertini et al., 2014).
Por otro lado, como segunda opción, es posible precisar la adaptación del
Cuestionario POSIT a la realidad nacional, instrumento que posee una estructura factorial
construida por medio de análisis inter jueces, la cual dio lugar a un total de 10 factores, que
permitirían detectar la presencia de problemáticas propias del proceso adolescente, entre las
que se destaca, el abuso de sustancias (Droppelmann y Hein, 2010). Sin embargo, en la
actualidad no se cuenta con una validación que contenga valores basados en indicadores
objetivos, como los son el cálculo del Alfa de Cronbach. Por esta razón y bajo el
conocimiento concreto de que, en este momento histórico en Chile, no se cuenta con un
instrumento construido bajo una metodología que permita establecer puntos de
comparación respecto a los indicadores de consistencia interna, se comprende que el DEP-
ADO, como herramienta que permita analizar integralmente el consumo problemático de
sustancias, en función de su frecuencia, cantidad, consecuencias asociadas a ello y además
la incorporación de elementos históricos en la determinación de los puntajes; es pionero y
por ello, la valoración de los valores Alfa de Cronbach obtenidos, debe hacerse en función
del aporte que éste instrumento otorga, puesto no existe un elemento de comparación real
en torno al constructo que está a la base de él.
Además de los anterior, no se puede perder de vista que, los puntajes Alfa
calculados para las escalas generales poseen niveles adecuados, cercanos a 0.90, lo que
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 49
estaría dando cuenta que existe una coherencia entre los factores propuestos y estos
entregan información que se relacionan de manera directa con el constructo evaluado.
Estos resultados además permiten precisar que el DEP- ADO, es una herramienta
pertinente a ser utilizada en la realidad nacional chilena sobre el grupo etáreo específico en
que se aplicó, validó y estandarizó y con ello, sugiere a los profesionales que trabajan con
este grupo, la posibilidad de contar con un instrumento confiable y de fácil comprensión
que otorga lineamientos concretos y específicos respecto a la pertinencia de derivar a algún
dispositivo de intervención especializada sobre el control en la ingesta problemática de
sustancias a un adolescente y de la mano a esto, devolver al evaluado los resultados que la
completación de los diversos ítems le entregan, por medio del establecimiento de categorías
lúdicas, basadas en una lógica de fácil comprensión, puesto el significado de los colores del
semáforo es un aprendizaje básico para desenvolverse funcionalmente en cualquier
contexto social, de ésta manera, la presencia de un color rojo, permite advertir tácita la
necesidad de detenerse y de generar acciones que faciliten la modificación de dicho estado
en la persona (da rosa Pureza at al., 2014). Premisas que son comprendidas como tareas
centrales que debiese desarrollar un instrumento de tamizaje que persiga la detección
precoz del consumo problemático de sustancias, puesto responde a los tres elementos
centrales que dicen relación con que la posibilidad de identificar una situación que de otra
forma no se detectaría, ayudar al adolescente a identificar las consecuencias del consumo y
permitir en caso necesario derivar al adolescente a una evaluación integral y tratamiento
(SENDA, 2014; INJUV, 2014; Maturana, 2011 y Araya, Norambuena y Pemjean, 2013)
Es por ello, que la presente investigación debe comprenderse como un avance
significativo en la forma de abordar la problemática asociada a la evaluación del consumo
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 50
de sustancias, el cual previamente suponía la presencia de la puesta en práctica de acciones
que concluían en un proceso ejecutado en tiempos que no responden a la inmediatez que
requiere el abordaje asociado a la identificación de consumo en niveles inadecuados para
un adolescente. Esto, debido a que el DEP ADO, es una herramienta que se aplica
eminentemente en una modalidad de entrevista guiada, que permite al profesional
comprender con claridad los elementos que debe preguntar, pero junto con ello, le permite
indagar con mayor profundidad respecto a las dinámicas que están a la base del consumo,
pudiendo con ello rescatar elementos cualitativos de alta relevancia en la comprensión de
las causas que subyacen la presencia de una ingesta problemática de sustancias, elementos
de alta relevancia para el proceso de intervención y el abordaje del caso.
Sin embargo las utilidades del instrumento en términos prácticos, habría sido
ampliamente validada por los profesionales que ejecutan procesos de evaluación en
programas de intervención especializada con adolescentes en conflicto con la justicia,
espacios en que se utilizaría como una herramienta que permite detectar la presencia
consumo problemático en los usuarios y con ello tomar decisiones oportunas para la
derivación asistida a programas de tratamiento; sin embargo, aun cuando el instrumento era
ampliamente funcional y adecuado para ser utilizado con la población adolescente, se
estaría haciendo sobre las normas establecidas originalmente, las cuales fueron construidas
con sujetos del mismo rango etáreo, pero en un país distinto; por ello, la presente
investigación sugiere la resolución a una problemática, que posiciona a la guía DEP- ADO,
como una herramienta que, habiendo sido probada en población chilena resultó útil y ahora
culmina su proceso de adaptación, para ser administrada por profesionales especializados y
formados, con fines prácticos que le permitan ejecutar acciones y tomar decisiones
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 51
tempranamente para que, aquellos sujetos con un consumo categorizado en los colores
“rojo o amarillo” en el semáforo, puedan recibir la atención necesaria que les permita
reducir el daño ejercido por la droga en sus vidas. Elemento trascendental al momento
comprender que la ingesta de sustancias en niveles inadecuados, es una problemática
necesaria de ser abordada con un énfasis especial en el periodo adolescente, puesto estaría
asociada a comportamientos de riesgo y conductas delictivas (Andrews y Bonta, 2006).
Por otro lado, resulta absolutamente necesario y de amplia utilidad conocer los
niveles de consumo que la sociedad actualmente mantiene en éste momento del desarrollo
evolutivo, puesto existe en Chile, así como en varios países del mundo, una amplia mayoría
de personas que apoyan indiscriminadamente la legalización de sustancias como la
marihuana, sin analizar con detención el impacto que ésta tiene colateralmente en los
adolescentes (Monckeberg, 2014), posturas para las que además, espontáneamente se han
ido construyendo discursos sociales que declaran la necesidad tácita de utilizar la sustancia
como un elemento que favorece procesos curativos, lo que a su vez ha facilitado la
identificación de la marihuana como una sustancia que participa en los procesos identitarios
de los adolescentes, quienes se encuentran en un periodo de alta permeabilidad en ésta
materia y por ende se encuentran mayormente susceptibles a ser partícipes de corrientes de
pensamiento que promuevan la utilización de drogas como algo naturalizado y aceptado
(Flores, 2013). Es por ello que hoy, más que en otro momento histórico, resulta relevante y
necesario, generar herramientas amigables que le permitan a los profesionales tomar
decisiones carentes de sesgos y con ello, promuevan el abordaje concientizado del caso.
Junto con lo anterior además, resulta igualmente relevante que el evaluado sea capaz
de comprender sobre conceptos construidos empíricamente, la necesidad de ser partícipe en
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 52
una instancia que le permita reducir su ingesta de sustancias, puesto este acto de “darse
cuenta” y concientizar su ingesta como algo problemático, es el principio de la
voluntariedad, fenómenos transversalmente relevantes en los procesos de intervención.
Todo esto en función de que, todas aquellas construcciones discursivas que apoyen
la ingesta de sustancias como una conducta aceptada, encuentren un punto de encuentro con
la realidad y les permitan con ello a los adolescentes, derribar argumentos que sostengan la
ausencia de problematización sobre ésta temática tan sensible en la sociedad actual
(Noriega Duche et al., 2015).
Finalmente es imprescindible comprender que diagnóstico de consumo en
adolescentes no es suficiente con los criterios CIE-10, ya que estos fueron diseñados para
población adulta y pueden subestimar el consumo adolescente. Razón por la que la
propuesta actual que encabeza el MINSAL incluye la realización de un diagnóstico
integral, que implica tener en consideración los patrones de consumo, las consecuencias
que este consumo tiene sobre los ámbitos biopsicosociales del adolescente, y considerando
los riesgos asociados; tarea en la que el DEP ADO responde a todos los lineamientos
específicos necesarios, entre los que destaca la posibilidad de “determinar si el adolescente
está utilizando una o más sustancias, definir el tipo de sustancias que utiliza, determinar la
vía de administración y el riesgo asociado a ésta, caracterizar la edad de inicio de consumo,
definir los patrones de consumo y caracterizar los efectos del consumo sobre los distintos
ámbitos del funcionamiento del adolescente, tanto en el ámbito social cercanos, como el
biológico y psicológico (MINSAL, 2006).
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 53
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ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 62
ANEXO A
CARTA DE COMPROMISO
Yo ________________ Director del establecimiento educacional ________________
y ______________________ Jefe de UTP del mismo, autorizan la realización del estudio
de estandarización de dos instrumentos de evaluación de adolescentes denominados
“Inventario de Personalidad de Jesness Revisado (JI-R)” y “Guía de detección de consumo
problemático de alcohol y drogas (DEP-ADO)”, lo anterior con respaldo del proyecto de
investigación FONDEF D08i-1205, ejecutado por la Universidad de La Frontera con
financiamiento del CONICYT y en el marco de la formación de postgrado en Psicología
Jurídica y Forense impartida por el Departamento de Psicología de la misma Universidad
El establecimiento educacional se compromete a realizar una reunión entre los
investigadores, el centro de padres, la dirección y Unidad Técnico Pedagógica para
informar del presente estudio; y a su vez disponer de las coordinaciones de horarios y salas
necesarias para que los investigadores realicen la aplicación de un cuadernillo con
cuestionarios a cursos completos de estudiantes que asisten regularmente de primero a
cuarto medio.
A su vez los investigadores a cargo, con posterioridad a la toma de datos y antes de la
finalización del año calendario, comprometen la devolución de los resultados más
importantes a la dirección, UTP y Centro de Padres, a través de cinco indicadores:
Comportamiento prosocial, niveles de consumo de alcohol y drogas, comportamiento
abusivo con pares, niveles de victimización y desarrollo de valores positivos en la
población escolar de su establecimiento.
Ante cualquier duda o inquietud sobre el proceso de evaluación, el establecimiento
podrá acudir directamente a los investigadores al correo electrónico cnarvaezf@[Link],
luciaergas@[Link], o al director del proyecto de investigación Dr. Ricardo Pérez-Luco
[Link]-luco@[Link]
__________________________ _________________________
Director (a) Jefe (a) UTP
__________________________ _________________________
Establecimiento Educacional Fecha
Dr. Ricardo Pérez-Luco Arenas
Director Proyecto FONDEF D08i-1205
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 63
ANEXO B
CONSENTIMIENTO INFORMADO
El Centro de Padres del Liceo _______________________ declara su voluntad
para que estudiantes de 1º a 4º Medio participen en el estudio de estandarización de dos
instrumentos de evaluación de adolescentes denominados: “Inventario de Personalidad de
Jesness Revisado (JI-R)” y “Guía de detección de consumo problemático de alcohol y
drogas (DEP-ADO)”, realizado por investigadores del Magíster en Psicología Jurídica y
Forense de la Universidad de La Frontera y con respaldo del proyecto FONDEF D08i-
1205, ejecutado por esta Universidad con financiamiento CONICYT.
Tenemos conocimiento que los estudiantes responderán voluntariamente un
cuadernillo con cuestionarios acerca de sus comportamientos sociales y sus características
personales y que sus respuestas serán siempre confidenciales, es decir, sólo conocidas por
el equipo investigador y de ninguna manera podrán individualizarse en la difusión de
resultados, pues serán anónimas. Y aceptamos participar de la devolución de los resultados
más importantes en una jornada compartida con la dirección del establecimiento y UTP,
antes del término del año calendario 2013.
Estamos en conocimiento que por toda duda o inquietud sobre el estudio en
cualquier fase de éste, podremos acudir a los investigadores al correo electrónico
luciaergas@[Link], o al director del proyecto Dr. Ricardo Pérez-Luco [Link]-
luco@[Link]
______________________ ______________________ ______________________
Nombre, cargo y firma Nombre, cargo y firma Nombre, cargo y firma
LICEO Ciudad, fecha
Dr. Ricardo Pérez-Luco Arenas
Director Proyecto FONDEF D08i-1205
ESTANDARIZACIÓN DEP- ADO EN CHILE EN POBLACIÓN ADOLESCENTE 64