Tornay Suarez
Tornay Suarez
0. Presentación
1
Agradecemos a las instituciones que nos facilitaron la documentación: Archivo General de la Provincia de
Santa Fe, Junta Provincial de Estudios Históricos, colegas y amigos. Hacemos especial mención al
material facilitado por un pionero estudioso de las colonias del Pájaro Blanco, Guido Tourn.
2
Se indagarán las fuentes para reinterpretar las “nuevas” formas de empleo que
supuso la expansión capitalista –teniendo en cuenta que la esclavitud había sido abolida-
en una coyuntura de reforzamiento de las formas compulsivas captación de mano de
obra en áreas de frontera que transformó el espacio geográfico y humano a partir de la
sustitución de un modo de trabajo precapitalista, colectivo y libre, por otro coercitivo,
disciplinado y expropiador de medios de subsistencia autónoma, con empleo de varones,
mujeres y niños desarraigados de su núcleo social y afectivo. Con ello se pretende
completar las interpretaciones sobre la formación del mercado de trabajo capitalista, que
frecuentemente han privilegiado su identificación con las formas laborales asalariadas
para la segunda mitad del siglo XIX y el siglo XX, ya sea desconociendo –al menos en
profundidad- la política de reimposición de la servidumbre indígena en espacios que
luego serían centrales en la producción primaria exportable, o explicándola como un
elemento marginal o residual y en proceso de agotamiento o transición hacia la
“verdadera” forma del trabajo capitalista difundida con la inmigración europea.
Para la segunda mitad del siglo XIX los Abipones prácticamente estaban
desintegrados y disminuidos en número; la documentación oficial y privada ya no los
menciona a excepción de los que persistían en la reducción de San Jerónimo del Sauce,
originaria del Rey a 70 leguas al Norte de Santa Fe y relocalizada por Estanislao López
en las cercanías de la ciudad, en el pago del Sauce. “Sacarlos de su natural”, fue la
premisa que orientó las acciones de particulares y autoridades varias, y que constituyó
un atentado a la pervivencia de su sociedad: sus capacidades y posibilidades se
disminuían conforme se los alejaba de los montes.
3
Informes de entradas al Chaco justificadas a partir del robo ocasionado por malones indígenas presentan
cifras crecidas de cabezas de ganado tomadas: Guillermo Moore menciona 4000 animales vacunos
extraídos de la Colonia Malabrigo, que en su paso a la frontera habían dejado “rastros de cien varas de
anchura”. AGPSF, Min. Gob., T. 42, 1875, Exp. 25, Extr. 77, fs. 1338-1340.
4
Información suministrada por Gabriel Carrasco en el Primer Censo General de la Provincia de Santa Fe,
República Argentina, verificado bajo la administración del Dr. D. José Gálvez, del que Carrasco fue
Director y Comisario General, 1887, pp. 599-625.
4
década de 1870 y 80 los expedicionarios privados y castrenses daban cuenta de las
posibilidades de alimentación asegurada dentro del monte. 5
Los mapas de la época representan al área chaqueña con un blanco absoluto, como
un enorme espacio carente de asentamiento humano, limitado por ríos y líneas de
fuertes y ciudades; propiamente un desierto desde el punto de vista de la sociedad
blanca. Se estima que la población nómade sumaba 10.000 almas hacia la época del
primer censo provincial.6 Pese a que la estimación de una cifra certera de habitantes del
Chaco es dificultosa, la referencia de Carrasco puede complementarse con la imagen
cualitativa que dejaron los expedicionarios de las décadas de 1870 y 80. Sin pretender
hacer una etnografía indígena ni mucho menos, el norteamericano Guillermo Moore –
asentado junto a otros de su patria en las primeras colonias del Norte provincial- esbozó
una semblanza de algunos de sus rasgos sociales y vida en los montes durante las dos
expediciones al Chaco que realizó con un contingente de voluntarios de las Colonias
California, Eloisa, Alejandra y Romang a mediados de 1875. 7 Detrás del lenguaje hostil
hacia la población nómada chaqueña, que busca establecer su inferioridad y justificar su
persecución y matanza, aparece una sociedad indígena que hasta entonces había
logrado preservarse al margen de la dominación blanca, que habitaba densamente los
montes en aldeas cercanas unas de otras e integradas por una red de caminos
5
Archivo General de la Provincia de Santa Fe (en adelante AGPSF), Ministerio de Gobierno (en adelante
Min. Gob.), T. 42, 1875, Exp. 25, Extr. 77, fs. 1341-1366 sobre la relación escrita por Juan Grobet acerca
de la expedición al Chaco mandada por Guillermo Moore. El informe deja constancia de la riqueza de los
montes, contraponiendo a ellos la escasez de recursos alimenticios en el campo abierto: “En toda la parte
de llanura que recorrimos hoy no hemos encontrado qué cazar; solo hallamos una gran víbora que no
matamos por temor de hacer ruido. Esto nos hace suponer que no hay agua en estos parajes”. El discurso
sobre los indígenas basado en la descalificación no impedía copiar de ellos sus estrategias de
supervivencia: “Establecemos nuestro campo bajo palmeras negras que se hallan en la orilla del monte.
Gran cantidad de estos árboles han sido cortados por los indios, probablemente con el objeto de comer la
médula que se encuentra en el nacimiento de las hojas. Imitamos a los indios y encontramos esta
legumbre excelente sobre todo cuando está cocida.” Luego de poner en cautiverio a mujeres y niños, los
observaron alimentarse: “En la cena vemos a los indios comer raíces que se asemejan algo a la mandioca;
nos dicen que provienen de una especie de cactus enredadera del cual hemos visto cantidades en esos
montes; es el alimento favorito de los jabalíes. Cuando cogimos estos indios tenían una buena provista de
ratones sin cola y parece que este manjar ha seducido a nuestro comandante porque se ha comido uno”.
6
Carrasco, Gabriel. Primer Censo General… [Link].
7
AGPSF, Min. Gob., T. 42, 1875, Exp. 25, Extr. 77, fs. 1336-1366. El expediente consta de tres
documentos: una carta del 31/7/1875 al gobernador de Santa Fe Servando Bayo escrita posiblemente por
encargo de Guillermo Moore, un informe sintético de esa expedición de julio firmada por Marcos Grobet a
ruego de Moore, y una relación diaria de la expedición al Gran Chaco comandada por Moore en el mes de
septiembre y escrita por Juan Grobet, de 50 páginas de extensión. Con estos informes se pretende
legitimar ante el Estado provincial la acción de los particulares, que por otro lado no ha sido bien vista por
las autoridades militares nacionales de la frontera, a juzgar por lo que el propio escribiente de Moore relata
sobre el final del informe.
5
conocidos como la palma de la mano por sus habitantes. El testimonio de Moore luego
de los avances, matanzas y aprisionamiento de cautivos, es elocuente:
“Por algunas chinas a quienes interrogamos supe que a poca distancia de donde nos
encontrábamos hay otra toldería muy rica en haciendas vacuna y lanar y caballar”;
“Tres buenos caminos salen de esta aldea y se dirigen hacia el Norte y el Oeste”;
“se encuentran frecuentemente senderos de indios; han debido habitar estos parajes y debe ser
actualmente uno de sus pasos a juzgar por las osamentas de animales que se encuentran y por las
palmeras tronchadas”;
“Esta región está cruzada en todas direcciones por sendas de los indios; no hemos contado en el
día menos de doce tolderías abandonadas no hace mucho tiempo; creemos que los indios se han
mudado a causa de la gran seca.”;
“Tomando la dirección N.O. seguimos las sendas de los indios y es el mejor medio de llegar hasta
ellos. Hacia las ocho y media hallamos una toldería abandonada, en la cual la leña está aún
preparada para hacer fuego. Un poco más lejos encontramos otra compuesta de seis grandes
chozas abandonadas; a 500 metros de esta última hallamos aún otra compuesta de cuatro chozas
también abandonadas”;
“En la mañana encontramos veintiuna chozas abandonadas desde más o menos tiempo”.8
Las tolderías tenían un número reducido de chozas, que eran alrededor de cinco en
cada caso. Cuando Moore estimó los habitantes de las tolderías, el número que dio no
superaba los 30, con lo que los agrupamientos tribales eran de una población reducida.
Ello hace presuponer que los ataques de malones de 150 indios, como los denunciados
por Moore en la Colonia Malabrigo en junio de 1875, requirieron de la alianza inter-tribal,
es decir, de la activación o mantenimiento de unos lazos étnicos integradores, sostenidos
en la identidad lingüística –y por lo tanto simbólica- y de vida material.
2. El contexto extrarregional
10
En las reiteradas búsquedas de agua dulce, los expedicionarios que iban con Moore hicieron entrar a
sus caballos a pantanos “en el cual nuestros caballos se hunden hasta la rodilla para ir a buscar un poco
de agua en el centro”, alargaron recorridos, volvieron sobre sus pasos, y pasaron agua por “la pierna de un
pantalón para clarificarla un poco”. Sabiendo de algunos recursos naturales, recurrieron al agua de “una
especie de cardos llamados caraguatás por los indígenas; algunas de estas plantas nos proporcionan
hasta medio litro cada una” pero tienen el inconveniente de que “están provistos de fuertes espinas y es
muy difícil cortarlas sin lastimarse las manos”, asunto en el que no son diestros. AGPSF, Min. Gob., T. 42,
1875, Exp. 25, Extr. 77, fs. 1341-1366.
7
con la producción local, excepto los comercializables que lo eran de factura
extrarregional –yerba, tabaco, algodón-, o externa –tejidos, muebles finos, papel-. La
mercancía consumida constituía un repertorio de objetos bastante elemental, a juzgar
por lo manifestado en testamentos e inventarios.11
11
Suárez, Teresa. “El discurso del morir. Testamentos de primera mitad del Siglo XVIII en Santa Fe
colonial”, en Revista Estudios Sociales, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Año 4, Nº 7, segundo
semestre, 1994.
12
Por ejemplo, el gobernador de Santa Fe Mariano Cabal (1868-1871), quien fue comerciante desde muy
joven, propietario de buques mercantes a vapor que navegaban el río Paraná, y además banquero.
13
Silvestri, Graciela. “El imaginario paisajístico en el Litoral y el Sur argentinos”, en Bonaudo, M. (dir.
tomo), Liberalismo, estado y orden burgués (1852-1880), Nueva Historia Argentina, Tomo IV, Buenos Aires,
Sudamericana, 1999, cap. IV.
8
la espera de su puesta en producción por primera vez en su historia a través de la tarea
que emprenderían la inmigración y los capitales europeos.
14
Silvestri, Graciela. “El imaginario paisajístico en el Litoral…”, [Link].
15
Zeberio, Blanca. “Un mundo rural en cambio”, en Bonaudo, M. (dir. tomo), Liberalismo, estado y orden
burgués (1852-1880), Nueva Historia Argentina, Tomo IV, Buenos Aires, Sudamericana, 1999, cap. V.
9
provincial y luego el nacional reclamaron su derecho al control sobre las tierras “libres”
para su inmediata ocupación y privatización en función de sus prioridades fiscales,
siendo que la tierra pública brindaba liquidez y respaldo financiero a Estados con
finanzas desequilibradas. Coincidieron, entonces, los intereses del Estado con los de
empresarios colonizadores, propietarios latifundistas y comerciantes pecuarios. 16
Los productores del proyecto de explotación capitalista para los mercados interno e
internacional serían las unidades económicas inmigrantes, que desde mediados de 1850
producían con mano de obra familiar y eventualmente con algunos peones temporarios,
y los empresarios terratenientes que constituirían su modelo en el latifundio bonaerense,
quienes en cambio dependían de un número importante de trabajadores. Sobre aquéllas
la historiografía –vieja y nueva- construyó el modelo emblemático de ocupación de la
campaña santafesina articulado sobre los pilares de familia, propiedad y agricultura.
Entre 1850 y 1895 Santa Fe parecía ser la tierra de las colonias agrícolas, ya oficiales o
privadas, de ocupantes propietarios o arrendatarios, con las que se transformó en el
principal centro exportador de cereales de Argentina. 17 Pero en tierras del Norte
provincial hubo otros emprendimientos destinados a la exportación: los obrajes
madereros o aserraderos de colonos con extensas propiedades.
Si bien ciertamente la presencia de las colonias agrícolas fue cada vez más
importante en la diversificación de la distribución de la tierra haciendo disminuir hacia el
final del siglo la proporción de tierras en manos de grandes propietarios 18, la imagen de
una provincia definida a partir de la figura del colono y el trabajador rural asalariado
simplificó el modelo del desarrollo capitalista provincial. Pese a la reconocida producción
de estudios que ha tenido el tema del desarrollo del capitalismo agrario santafesino con
investigadores como Ezequiel Gallo, Marta Bonaudo y Elida Sonzogni, entre otros, y la
importante revisión historiográfica que suscita el tema de la conformación de un mercado
de trabajo, el abordaje ha pasado mucho más por la apreciación de la inmigración
16
Zeberio, Blanca. “Un mundo rural en cambio”, [Link]. Los mensajes anuales de gobernadores a la
Legislatura de Santa Fe destaca la importancia fiscal de la venta de tierras a particulares; en Comisión
Redactora de la Historia de las Instituciones de la Provincia de Santa Fe. Historia de las Instituciones de la
Provincia de Santa Fe, Tomo IV, “Documentos correspondientes al Tomo I: Mensajes del Poder Ejecutivo”,
Imprenta Oficial de la Provincia, 1970.
17
Según Zeberio, hacia 1890 las colonias participaban con el 97% del trigo, el 93% del lino y el 64% del
maíz que producía la provincia en su conjunto. En Zeberio, Blanca. “Un mundo rural en cambio”, [Link].
18
La situación unas décadas antes era distinta: un mapa catastral de la provincia de 1872 consignaba que
sólo 360 propietarios poseían más del 40% de la tierra y existían enormes cantidades de tierras en manos
del Estado. Citado en Zeberio, Blanca. “Un mundo rural en cambio”, [Link].
10
europea en la constitución del mercado de trabajo y la formación de las colonias
agrícolas como modelo de ocupación territorial y de transformación social capitalista, que
por el análisis del disciplinamiento de la población rural autóctona destinada a otras
unidades productivas. Éste, a su vez, ha incluido más el tratamiento de lo que podría
llamarse población rural mestiza que la indígena de comunidades chaqueñas
particularmente.
Los estudios más clásicos o tradicionales y los renovados a partir de la historia social
han concebido de manera muy distinta el tratamiento del mundo indígena, ponderando
de modo diferente su importancia, su rol, su situación y su existencia en general. De
todos modos, tanto unos como otros no han tomado mayormente el tema de la población
indígena de la segunda mitad del siglo XIX en la integración del mercado de mano de
obra capitalista. El modelo de la provincia agrícola bajo el patrón de la colonia de
arrendatarios inmigrantes primó en los estudios.
19
Wallerstein, Immanuel. “Llamado a debate sobre un paradigma”, en Impensar las Ciencias Sociales,
México, Siglo XXI Ed., 1998, pp.270-271.
12
los indígenas tuvieron una complejidad mayor que debe ser clarificada a partir de
explicaciones que partan desde la visión y razones estos sujetos subalternos.
La lectura que la historiografía hizo –aún lo hace- del originario suele llevar a: 1-
negar su presencia, y en ello la metáfora del desierto es elocuente; 2-presentarlo como
inimputable, y de ese modo su supuesto atraso, incapacidad e ignorancia han llevado a
protegerlo dando lugar a una abundante bibliografía indigenista; 3-construirlo como el
enemigo salvaje, a quien se debe destruir so pena de quedar expuesto a su “peligrosa
hostilidad”.
¿Qué ventajas se lograban con estas “sacas”? Desde 1852 empezó a cambiar la seguridad de los
caminos y los cantones fronterizos. Pero hay que tener en cuenta que “Los mocovíes no se
doblegan al trabajo, son el azote de las fronteras de Santiago y Santa Fe ” 20…
El Estado santafesino tenía límites difusos hacia el Norte. El avance militar entonces
permitía al mismo tiempo marcar líneas de frontera, (como puede apreciarse en la
cartografía), y capturar indígenas para el trabajo.
El testimonio de Moore:
“Con esta persecución tan tenaz conseguimos a los 14 días dar alcance a los indios en sus
propios toldos a las ocho de la noche…
20
Carrasco pag 604
21
Fuentes: testimonios del Prefecto de Misiones Franciscano Vicente Caloni, publicados en 1884.
Mensajes de los gobernadores: …Relación de Moore…Colección de fotografías de Clementino Paredes en
Museo Histórico de Santa Fe.
13
Apenas empezado a clarear el día, rompimos el fuego y un momento después la victoria más
completa coronaba nuestros esfuerzos. Diecinueve cadáveres indios quedaron en el campo y un
número de heridos que no puede determinarse con precisión pero que pasan de veinte.
“Las chinas y criaturas que también fueron tomadas, se les dio libertad completa por no tener
elementos para poderlas conducir”
Apenas iniciada la expedición de Moore, “tres hombres enviados por el Señor Vatry … de la
Colonia Vanguardia bajo las órdenes de M. Andrieux, ingeniero de la colonia, llegan para
incorporarse a nosotros y tomar parte en la expedición. Andrieux trae una carta de
recomendación escrita por el Señor Vatry a D. Guillermo Moore nuestro jefe. Mr. Andrieux es
francés, los hombres que nos trae son un criollo de esta provincia y dos indios del Rey
14
empleados como peones en la Colonia Vanguardia. Conducen con ellos víveres y caballos que
deben servirles para el viaje. Después de minuciosos datos que recogimos de Mr. Andrieux, el
Señor Moore acepta estos tres hombres como miembros de la expedición y son los llamados
Simón Frutos criollo, Francisco Cabral y Juan Gómez indios. Haciendo regresar estos hombres
nos exponíamos a que fueran a contar al Rey que los extranjeros estaban reunidos para hacer
una expedición al Gran Chaco.
Al día siguiente “los indios enviados por el Señor Vatry habían tocado retirada sin dar aviso a
nadie y llevan doce diversos objetos pertenecientes a la expedición, entre otros el revolver de
Benjamín Moore. Cinco hombres se dedicaron al momento a su persecución pero no pudieron
encontrarlos. Al regreso de nuestros compañeros nos pusimos en marcha con la idea que los
dos indios que acababan de dejarnos han ido a dar aviso a los montaraces directa o
indirectamente y probablemente a hacer fracasar la expedición.(Doc.3)
Los montes fueron siempre un espacio de escape y resistencia. Hacia las diez nos
lanzamos en ésta, atacando indios que acabamos de distinguir huyendo para ganar los
montes. No alcanzamos a prender más que dos mujeres, un hombre y siete criaturas, los
demás se escapan entre el monte en donde no podemos seguirlos..(Doc.3)
Vamos a obligar al indio a servirnos de guía y parece por otra parte bien dispuesto en este
sentido; dice llamarse Huanta y ser compadre de Mateo Villalba, un indio reducido en el Rey.
(…)nos cuenta que hay en las inmediaciones un arroyo que cree conduce al Rey; suponemos
que ha sido de los indios reducidos y que posteriormente echó de menos su primera existencia.
Hijos del monte y de los caraguatas espinosos, por ellos se deslizaban…
La burguesía gobernante en Santa Fe, 2da mitad del siglo XIX justifica los avances
1- como defensivos de la hostilidad del salvaje, 2-ante la necesidad de demarcar la
15
frontera Norte y 3-el objetivo de modernizar la sociedad de acuerdo a un proyecto liberal
republicano.
Ante la agresión expuesta, los originarios se defendieron cada vez que tuvieron
oportunidad. Como consecuencia de ello, desaparecieron las colonias la Vanguardia,
Eloisa y California, que habían sido fundadas y habitadas por de galeses, franceses y
norteamericanos respectivamente. Sobrevivieron, en situación difícil, Alejandra y
22
MINISTERIO DE GOBIERNO - SECCION GOBIERNO - Expd: 025 0 Extr: 0000 Sec: 0001
TOMO: 42 Tipo: SOLICITUDES VS Desde: 1875 Hasta 1875
TEXTO: DOCUMENTOS RELATIVOS A DOS EXPEDICIONES HECHAS AL INTERIOR DEL CHACO POR
GUILLERMO MOORE.
El expediente consta de tres documentos: una carta del 31/7/1875 al gobernador de Santa Fe Servando
Bayo escrita por Guillermo Moore (tal vez firmada a ruego suyo –está dañada-), un informe sintético de esa
expedición de julio firmada por Marcos Grobet a ruego de Moore, y una relación diaria de la expedición al
Gran Chaco comandada por Moore en el mes de septiembre y escrita por Juan Grobet, de 50 páginas de
extensión.
16
Malabrigo. Algunos grupos de familias de aquéllas decidieron permanecer refugiándose
en pueblo Reconquista23.
Cabe destacar, sin embargo, que los indios no tenían, como frecuentemente se
afirma, “un ethos guerrero”. Simplemente que como dependían de los recursos del
bosque, si en sus desplazamientos llegaban a territorio de otros grupos, estos los
rechazaban, pero no luchaban a destruirse.
A los milicos les molesta la iniciativa privada porque afecta el monopolio pretendido de la
fuerza. Por parte de los subalternos es una muestra clara de uso de estrategias de
identificación de conflictos entre los dominantes y aprovechamiento de esas disputas.
Nuestro compañero es informado también que el cuerpo de oficiales (Estado Mayor) está muy
contrariado de que los gringos se ocupen de la seguridad de las colonias y demuestren con muy
pocas fuerzas relativamente a aquellos de que disponen las fronteras que se pueda llegar a
hacer lo que ellos casi nunca consiguen, es decir, matar y prender indios.
23
Guido Tourn, en sus libros Los Galeses en Santa Fe, Colonia Alexandra y el más reciente Historias de
Pioneros, abunda en información sobre estas colonias.
17
Se dice que han sido enviadas notas a Buenos Aires; ignoramos su contenido pero
creemos que el ministro de la guerra nos vitupresará (¿?) la conducta de los que no
temen exponer su vida para castigar los salteadores y recobrar cautivos.
El Fray franciscado Vicente Caloni expresa que los indios “piden” y “aceptan” ser
reducidos, pero él mismo, tanto como otros frailes de su congregación relatan las huidas
y rebeliones.
Es decir, el trabajo indígena provee plusvalía en los obrajes, en las colonias del
Norte provincial con producción maderera (no en la traza de las colonias o parcelas de
cultivo de los colonos sino en las estancias más grandes y los obrajes), en el servicio
doméstico urbano y rural. ¿Cómo es su servidumbre?: con o sin propiedad física de los
indígenas, con o sin prestaciones personales sumadas a las laborales, con o sin salario,
con o sin libertad de movilidad territorial.
La esclavización de indios en la región no había sido una política del Estado colonial
ni de particulares. Es ya de los procesos posindependencia cuando aparecen algunos
esporádicos registros. Darwin en su diario de viaje comenta que Estanislao López vendía
18
algunos indiecitos por unos pocos pesos; pero es en la década de 1870, cuando esto
comienza masivamente Contra la supuesta “mano de obra libre están, asimismo las
referencias de que el empleo es con frecuencia la unidad familiar.
Los partícipes de esta etapa de conquista del Chaco recibieron compensación por la
masacre. En efecto: Empresarios colonizadores, mercenarios extranjeros y nativos,
gobierno provincial, orden religiosa de franciscanos, y cuerpos militares ganaron, capital
en sus diversas formas, propiedades, titulos, cargos y bienes simbolicos.
¿Es por la debilidad del Estado provincial, lo que la vuelve la única institución que
puede recibir contingentes étnicos que deben ser aculturados? ¿es el rol aún fuerte que
desempeña la Iglesia o las órdenes en la conquista territorial y étnica? Tambien hubo
monjas franciscanas (recordemos que la orden tiene a su cargo la enseñanza primaria
en Santa Fe durante todo el siglo XIX) que se encargaron de enseñar las labores
domésticas, las formas de hablar y vestir de la sociedad blanca, y el trato a las futuras
amas/amos a las indias e indiecitos recién traídos de sus tribus
Los indios y su acompañamiento siguen viaje hacia la capital a la cual llegan cerca de las
siete de la noche. Vienen todos con buena salud y son recibidos en casa de Don Patricio
Cullen en donde pasan la noche y son entregados al día siguiente al Señor
Gobernador. . Los resultados de la expedición parecen ser: 19 cautivos (5 mujeres, 1
hombre y 13 niños), 4 muertos (3 hombres y 1 mujer herida).
19
6. Conclusiones
“Sacar a los indios de su natural”, fue la premisa que orientó las acciones de
particulares y autoridades varias, y que constituyó un atentado a la pervivencia de su
sociedad: sus capacidades y posibilidades se disminuían conforme se los alejaba de los
montes. La guerra defensiva de su territorio muestra que los pueblos nómadas tenían
sentido de territorialidad, como toda sociedad, y éste integraba la base de su
cosmovisión, cultura y subsistencia.
Los estudios más clásicos o tradicionales y los renovados a partir de la historia social
han concebido de manera muy distinta el tratamiento del mundo indígena, ponderando
de modo diferente su importancia, su rol, su situación y su existencia en general. De
todos modos, tanto unos como otros no han tomado mayormente el tema de la población
indígena de la segunda mitad del siglo XIX en la integración del mercado de mano de
20
obra capitalista. El modelo de la provincia agrícola bajo el patrón de la colonia de
arrendatarios inmigrantes primó en los estudios.
24
Wallerstein, Immanuel. “Llamado a debate sobre un paradigma”, en Impensar las Ciencias Sociales,
México, Siglo XXI Ed., 1998, pp.270-271.