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Monografia de Inseguridad Ciudadana en Bolivia

Este documento presenta la concepción actual de la seguridad ciudadana y el sistema penal en el mundo. Explica que la seguridad es fundamental para el desarrollo de las sociedades y que la globalización ha traído nuevas formas de criminalidad. También introduce la criminología administrativa, que estudia el crimen desde las oportunidades y riesgos, y enfatiza la cooperación entre ciudadanos y policía para reducir riesgos y aumentar la seguridad.

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Monografia de Inseguridad Ciudadana en Bolivia

Este documento presenta la concepción actual de la seguridad ciudadana y el sistema penal en el mundo. Explica que la seguridad es fundamental para el desarrollo de las sociedades y que la globalización ha traído nuevas formas de criminalidad. También introduce la criminología administrativa, que estudia el crimen desde las oportunidades y riesgos, y enfatiza la cooperación entre ciudadanos y policía para reducir riesgos y aumentar la seguridad.

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La concepción actual de la seguridad ciudadana y el

Sistema Penal en el mundo


Enviado por germancardona1

1.
2. La criminología administrativa y la seguridad ciudadana
3. Seguridad ciudadana y atribuciones del ciudadano en la represión del delito.
Abuso de esa atribución, el problema policial
4. La seguridad ciudadana en Bolivia
5. La seguridad ciudadana y el nuevo Sistema Penal, la aberración de los
Tribunales de Sentencia Penal conformados con jueces ciudadanos en
Bolivia
6. Conclusión

I.- INTRODUCCIÓN.-
Para un mejor entender la concepción de seguridad ciudadana, debemos analizar primero lo
que significa el termino seguridad.
Manuel Osorio en su Diccionario Jurídico dice del concepto de seguridad: "como una exención
de peligro o daño", este concepto demasiado restrictivo y limitado, no da mayor amplitud del
término, otros doctrinarios dicen de la seguridad, que consiste en contrarrestar el peligro
mediante un equilibrioentre fiabilidad y riesgo aceptable.
La seguridad es la base principal para el desarrollo de los pueblos, sociedades y naciones, la
nueva concepción del neoliberalismo con su teoría estrella, laglobalización, ha sido
acompañado con un crecimiento de una cultura del delito. Anota Pozzo, ...en la actual situación
en la que vive el mundo y en cualquier otra a presentarse, no puede haber civilización sin
seguridad, así como no puede existir un Estado-nación sin seguridad y eso vale para todos los
pueblos de la tierra y sobre todo en aquellos que tienen ecuaciones mínima de poder, en un
mundo cada vez más globalizado, complejo, mercantilizado y técnico - por tanto - ...no puede
existir desarrollo sin seguridad y seguridad sin desarrollo, lo importante es definir cual es
primero, la seguridad o el desarrollo.
La seguridad, es un término que estuvo unido siempre a la concepción de Estado-nación,
emergiendo sobre todos los conceptos, la seguridad de Estado por encima de la seguridad
individual de las personas. Desde que surgen los Estados en el contexto político universal, a la
seguridad se le asigna la concepción integral de la disposición de todos los medios con los que
cuenta una sociedad o Estado-nación, para brindar protección y fiabilidad de desarrollo a
la comunidad.
Durante la guerra fría, se desarrolló en el mundo la seguridad nacional integral del Estado, que
consistía en la seguridad externa y la seguridad interna o publica. La seguridad externa estaba
relacionada con la defensa de la integridad territorial, la soberanía y la independencia nacional,
la subsistencia y continuidad del Estado-nación, esta seguridad se la atribuía exclusivamente a
las Fuerzas Armadas, institución que tenían y tienen actualmente la misiónexclusiva y
monopólica de garantizar la seguridad externa y soberanía nacional. La seguridad interna o
publica del Estado-Nación, consistía en garantizar el orden publico, el imperio de
la constitución y leyes del Estado-nación y su cumplimiento estaba generalmente
encomendado a las fuerzas policiales en la mayoría de los estados democráticos.

En esta concepción política de la seguridad integral nacional de la década de los años sesenta a
los ochenta, estaba dirigida a contrarrestar el avance de laideología marxista, la que avanzaba
por dos frentes, el externo a través de la exportación de la ideología propiciado por la Ex -
URSS mediante elfinanciamiento subversivo bélico en los Estados tercermundista o que tenían
un alto grado de pobreza y la interna a través de las agrupaciones sindicales, universitarias,
obreras y campesinas, que asumieron como propia la ideología marxista como una forma de
lucha de clases.
Al final de la guerra fría y la caída del muro de Berlín, arrastró consigo esta vieja concepción de
la seguridad estatal, llevándose la temida ideología socialista que había mantenido una larga
lucha entre dos naciones egemonizantes y polarizantes de la época, Estados Unidos de
Norte América y la Ex- - URSS.
El neoliberalismo surge como una nueva teoría de la economía de mercado, en el que no se
oponían resistencias alguna a la voluntad de la propiedadprivada como aspiración
individualista y el espíritu emprendedor del hombre, avanza por la faz de la tierra como una
aplanadora que absorbía todo a su paso y convencía al mas encarnizado comunista, de que la
mejor forma de desarrollar los pueblos y universalizando a la sociedad en todos los campos,
desde la cultura, hasta la educación, pasando principalmente por la economía, era la
universalización de las necesidades y las negociaciones, esta nueva teoría viene a llamarse la
teoría de la globalización, fundada en un neoliberalismo de libertad de mercado y la liberación
de las fronteras aduaneras. Con esta nueva doctrina mercantilista de la nueva era de la teoría
globalizante de la economía mundial en el contexto neoliberal, resurge y se expande
confuerza un nueva industrialización exportadora y el consumismo de bienes de uso,
de servicios y de capital, la tecnologización de los medios deproducción, la libre competencia,
la cibernética en las comunicaciones satelitales con acceso fácil a todos los habitantes
del planeta tierra, se expande lainversión en recursos hidrocarburíficos en países
tercermundistas mediante un proceso de capitalización llevada adelante con
un procedimientototalmente corrompido, trayendo con ello la delincuencia de cuello blanco,
que crea un descontento total del pueblo.
La globalización trae consigo nuevas formas de criminalidad. La globalización se constituye en
un sistema promotor de muchas otras formas de oportunidades para la criminalidad en los
diferentes planos sociales, creando oportunidades de economía informales, enriquecimiento
ilícitos a través todas formas de delincuencia, desde crímenes económicos y financieros a partir
de la economía legal que lleva a los actores a la economía ilegal, delitoscontra el
medio ambiente, la generalización del narcotráfico ilegal, tráfico de armas, terrorismo,
el fraude, la corrupción de altos dignatarios del poder ejecutivo, legislativo y judicial promovida
por la empresa privada y transnacionales, el contrabando, el autotrófico internacional.
Todos estas formas delictivas, ha determinado el surgimiento de una clase social descontenta,
que ha expresado su desacuerdo con el sistema y las autoridades mediante pronunciamientos
en masas, que también ha dado origen a los delitos de masas, en la que las victimas es el mismo
pueblo, es decir el pueblo comete delitos de masas contra si mismo, mediante la manifestación
violenta, bloqueando carreteras, aeropuertos, calles y avenidas, causando graves daños
económicos a pasajeros, turistas, empresarios, transportistas, al comercio internacional,
daños materiales a la propiedad privada mediante el robo agravado en masa (saqueo),
destrucción material de los medios de transportes (incendio de medios de transportes tanto
de dominio públicos -policiales- como privados masivos), asesinato en masa de presuntos
infractores de la ley (linchamiento o ajusticiamiento por manos propias), todo esto trae una
nueva forma de inseguridad globalizada de la población en general.
La nueva economía globalizada tiene como consecuencias un mayor uso y abuso del alcohol, las
drogas, la prostitución infantil, refuerza la extrema derecho (neo nazismo), el terrorismo, el
fraude, y con todo ello nace la nueva sociedad de la cultura del crimen.
Estas nuevas formas de criminalidad, obliga a que los Estados readecuen sus políticas de
seguridad, dando origen a la concepción de la nueva seguridad nacional, dividida en seguridad
general asumida por el gobierno central a través de su fuerza policial, la seguridad regional
asumida por los gobiernos regionales y la seguridad local asignada a las administraciones
municipales.
De esta nueva concepción de la seguridad, nace la diversificación de la misma. Se habla de la
seguridad militar, la seguridad policial, la seguridad jurídica, la seguridad laboral, la seguridad
industrial, la seguridad medioambiental, la seguridad ciudadana, etc.
II.- LA CRIMINOLOGÍA ADMINISTRATIVA Y LA SEGURIDAD CIUDADANA.-
Surgen nuevas escuelas criminalísticas que se dedican a estudiar las nuevas formas de
delincuencias surgidas en el mundo, entre ellas la escuela "de la criminología administrativa",
teoría originada en Inglaterra y Holanda que tiene como sus máximos exponentes a Taylor y
O’Malley, basan sus estudios en la teoría neoliberal del crimen en Europa, quienes introducen
la teoría de la sociedad de riesgos, consistente en que la delincuencia ha crecido, gracias al
crecimiento de la economía, según estos teóricos, el comportamiento delictivo es producto de
oportunidades y restricciones, renaciendo el viejo refrán "la oportunidad hace al ladrón",
dando preferencia al estudio del crimen desde el punto de vista del entorno o de la situación en
las que se cometen los delitos, es decir se orienta el estudio al acto criminal y a las situaciones
en que este se comete, llegando a la conclusión, que las víctimas son los responsables de la
comisión de los delitos, determinando que la clase social, la etnia y el sexo son solo factores que
causan riesgos. Según la escuela de la "nueva criminología administrativa" la lucha contra el
crimen o delincuencia debe basarse en la reducción del riesgo y la redistribución del mismo, es
decir a la reducción de las oportunidades que expone el mismo ciudadano para la comisión de
los delitos por parte de los delincuentes.
En esta reducción de los riesgos, la población local juega un papel importante, como por
ejemplo tomar medidas preventivas como responsabilidadindividual de cada ciudadano, la
policía solo puede combatir el crimen con mayor eficiencia, si existe una cooperación estrecha y
abierta con la población, esta repartición de las responsabilidades entre los individuos, la
población y la policía, permite una estrechez del riesgo y la fiabilidad, lo que lleva a determinar
que el riesgo pueda reducirse en la medida que se alcanza una fiabilidad de la población en su
institución policial.
La policía, constituye el pilar fundamental para la represión de la delincuencia, en la medida
que mantenga una relación estrecha como primer punto de contacto del Estado por medios de
sus instituciones públicas con los individuos que conforman la población. Si la policía como
"sistema experto estatal" falla como punto de acceso hacia el individuo-población, por que falla
algún elemento de la propia institución, o por que hay alguna disfunción en su relación con el
Estado, con los ciudadanos o con ambos, se quiebra la transmisión de la fiabilidad, esta falla
puede estar imputada a los elementos decorrupción de los miembros de la institución, a la
insubordinación de los elementos policiales hacia el Estado o al poder legalmente constituido, a
la falta de profesionalismo de sus miembros, a la improvisación de sus planes, programas,
insuficiente dotación de personal, levantamiento de sus miembros contra el poder legalmente
constituido, tal como ocurre permanentemente con la fuerza policial boliviana, entre los
episodios mas recordados tenemos, las huelgas policiales, el levantamiento de la Policía
Nacional ocurrido en la ciudad de La Paz en el recordado suceso del febrero negro del año
2.003, esta disfunción policial-individuo-población, rompe la generación / transmisión de la
fiabilidad.
El contacto con esa policía que no genera confianza, resulta en ese caso decepcionante y
constituye una total quiebra de confianza en el "sistema experto de la seguridad" y en los
sujetos "agentes policiales", lo que conlleva a que la población recurra a la justicia por manos
propias, llevando a la sociedad que se encuentra harta de una policía que no ha logrado
satisfacer las necesidades de la población, a cometer el delito en masa, el asesinato por medio
de linchamientos, retrocediendo a la época de la barbarie humana.

En respuesta a estos hechos, surge el concepto de la seguridad ciudadana, que ha dado lugar a
mucha confusión en su real concepción, por lasorganizaciones tanto publicas como privadas, el
individuo y la población en general, inclusive la misma policía nacional ha conceptualizado
erróneamente la seguridad ciudadana, entendiéndola como si se tratara de una función y
obligación estatal de proporcionar con sus fuerzas policiales, seguridad permanente a
la ciudadanía, sin embargo esta no es la concepción actual de la seguridad ciudadana. Por esa
errada concepción, en las dos últimas elecciones tanto nacionales como municipales, se ha
usado a la seguridad ciudadana como bandera de campaña política, con ofertas orientadas en
esa obligación estatal de brindar seguridad permanente y estrecha a los ciudadanos, por
ejemplo, ofertas de incremento de agentes policiales, municipales, dotación de medios
motorizados y equipos a la institución policial, incremento de patrullajes policiales por los
barrios como manera de garantizar la seguridad ciudadana, no solo los candidatos
presidenciales en sus planes de gobiernos hacían estas ofertas eleccionarias, también los
candidatos municipales en sus planes de gobiernos han llegado incluso ha involucrar al ejército
en la seguridad ciudadana, este error ha sido incrementado por la mala información sobre el
concepto de seguridad ciudadana proporcionada por los mismos medios de comunicación.
El mismo legislador boliviano entiende erróneamente el concepto de seguridad ciudadana, al
aprobar la Ley de Seguridad Ciudadana No. 2494, asigna el siguiente concepto: "La Seguridad
Ciudadana, es el Sistema armónico de condiciones jurídicas, sociales, culturales, de género,
políticas e institucionales que de manera igualitaria y equitativa, garantizan mejor calidad de
vida para la comunidad, las instituciones públicas y organismos del Estado a través de la
convivencia pacífica". Este vendría a ser el resultado o finalidad de la seguridad ciudadana,
pero no podemos entenderlo como el concepto.
Sin embargo, la seguridad ciudadana se origina en la medida que las nuevas políticas son
presentadas como "democráticas" que implican cambios en la relación Estado-Sociedad Civil,
impulsando el primero la participación activa de la comunidad, propiciando la creación de los
Consejos de Prevención del Delito y la Violencia. Desde ellos se incentiva la coparticipación
activa vecinal, empresariado privado, policial y gubernamental en la gestión deestrategias de
prevención del delito, asignando funciones obligatorias ineludibles a los gobiernos municipales
y departamentales o en su caso, estaduales, de organizar a los vecinos, empresariado privado,
instituciones cívicas, vecinales, con capacidades de responsabilidades sobre seguridad
ciudadana mediante la creación de los Consejos de Prevención del Delito y la Violencia,
constituyendo éstos, espacios de "participación ciudadana" obligatoria en su propia seguridad.
Se ha formado el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana, los Consejos departamentales o
estaduales y los consejos Provinciales e incluso los comités municipales sobre seguridad
ciudadana, para que con el apoyo técnico de la policía como "experto en seguridad" y el
Ministerio Público como defensor de la sociedad y el Estado, se organicen a los vecinos y sus
instituciones vivas, cívicas y vecinales, con la finalidad de la participación activa en
proporcionarse su propia auto seguridad.
III.- SEGURIDAD CIUDADANA Y ATRIBUCIONES DEL CIUDADANO EN LA
REPRESION DEL DELITO. ABUSO DE ESA ATRIBUCIÓN, EL PROBLEMA
POLICIAL.-
La seguridad ciudadana no es un tema reciente, sino data de mucho tiempo atrás, se ha tocado
el tema en foros en el marco de organismos internacionales y en citas bilaterales y
multilaterales presidenciales de diferentes países, buscando la unificación de mecanismos
y métodos de la lucha contra la delincuencia que ha venido en aumento progresiva y
sostenidamente.
Por ello y con el fin de facilitar que la ciudadanía se involucre con mayor responsabilidad y
compromiso serio en la seguridad vecinal y propia, se han readecuado normas penales y
procedimentales con ese objetivo, que permitan al ciudadano facultades represivas del delito.
En nuestra legislación procedimental, se autoriza al ciudadano que proceda a la detención del
delincuente siempre y cuando sea la condición de "in fraganti" y entregarlo a las autoridades
llamadas por ley, pero este facultad he derivado en abuso de sus atribuciones ciudadanas
represivas, que producto de la disfunción de la policía con el Estado y la población, habiéndose
quebrado la generación / transmisión de la fiabilidad del "sistema experto" hacia la población y
la falta de credibilidad del sistema penal, la ciudadanía en su lucha desesperada contra la
delincuencia ha desencadenado su desconfianza en el sistema, con los asesinatos en masa por
medio del linchamientos a personas que fueron aprehendidos por los mismos ciudadanos
delinquiendo en forma in fraganti y en otros casos por confusión, quienes fueron
inocentemente asesinados, previamente torturados, quemados, mutilados, en una actitud de
venganza despiadada contra la disfunción del sistema penal.
El asesinato de masa es un delito muy difícil de controlar, es una expresión de violencia
desmesurada e incontrolable, producto de la euforia psicópata de la muchedumbre, que solo
basta que alguien pronuncia una sola palabra que lleve al linchamiento, para que toda la masa
solo piense en ello y se llegue hasta el asesinato, este comportamiento en masa es producto -
como dijimos anteriormente- de la falta de fiabilidad en el sistema punitivo, empezando por la
policía, por lo que se requiere de un cambio profundo en el sistema policial, para que el
ciudadano vuelva a retomar la fiabilidad en el "sistema experto". El principal problema es que
este sistema está exageradamente corrompido y la población ha perdido totalmente la
credibilidad en la policía. El ciudadano se siente mas seguro cuando hay ausencia policial que
cuando existe presencia policial, por el miedo generalizado a ser detenidos, interceptados o
hasta acusados con fines extorsivos, el ciudadano le tiene miedo al policía no por lo que
representa su autoridad, sino, por lo que representa la capacidad extorisiva, sin embargo nada
se hace al interior, no existe la mínima voluntad de cambiar esta cultura de la extorsión
policial, sus miembros en forma general utilizan la detención contra cualquier ciudadano con
fines extorsivos, principalmente en los barrios pobres y alejados de las ciudades capitales, en
las provincias, cantones, municipios pequeños y pueblos fronterizos, agentes plenamente
identificados por las autoridades superiores como extorsionadores no son procesados, mucho
menos dados de baja, existe al interior una forma de proteccionismo interno. El problema para
que exista esta especie de proteccionismo al interior de la policía, es por que, ninguno de sus
miembros tiene la capacidad y dignidad moral para procesar a un policía corrupto, se
demuestra objetivamente esta afirmación, por las permanentes detenciones de policías
en servicio activo formando parte de bandas de asaltantes e incluso en momento de cometer
asaltos, así mismo por las permanentes denuncias entre los mismos policías contra sus altos
jefe de formar parte de bandas nacionales e internacionales de delincuentes, incluso se han
hecho denuncias contra los comandantes nacionales, departamentales y de reparticiones
policiales de estos hechos delictivos, sin embargo hasta ahora no existen sentenciados por estas
denuncias, por lo tanto, en las actuales condiciones es imposible la depuración policial, se
tendría que retirar a todos sus miembros actuales y empezar de cero con nuevos agentes
policiales y con una nueva formación –este es el sentir y pensamiento de todos los ciudadanos
bolivianos, lo saben, lo comentan, lo murmullan, pero nadie lo dice en vos alta a los cuatro
vientos y de frente al mundo entero en voz alta o por escrito para que llegue a todos, el temor?
No se a qué, a decir la verdad?, a querer tapar el sol con un dedo?, a ocultar desde el cielo el
inmenso océano?. Todos estos elementos de disfunción del sistema policial explicados, han
hecho que se rompa por completo la generación / transmisión de la fiabilidad hacia el
ciudadano y a la población en general.
IV.- LA SEGURIDAD CIUDADANA EN BOLIVIA.-

Hasta la década de los años ‘90, Bolivia era el país que mas se jactaba de ser el Estado con
menor índice de criminalidad de América Latina, desgraciadamente ahora no podemos decir lo
mismo, hoy por hoy, es uno de los Países que tiene uno de los mayores índices de criminalidad
y uno de los motivos principales para que la curva de nivel de la criminalidad ascienda
vertiginosamente, es el alto índice de corrupción tanto en la administraciónpública como
privada, además de ser un país antiguamente con criminalidad poco violenta, ahora se ha
convertido en uno de los países con la criminalidad más violenta de Sud América,
principalmente por los asaltos a mano armada a conductores de vehículos, instituciones
bancarias, comerciales, librecambistas, transeúntes o personas y domicilios particulares, en su
mayoría con saldos fatales, en la que los asaltantes asesinan a sus víctimas alevosamente y
a sangre fría, con total desprecio de la vida.
Este vertiginoso incremento, ha llevado al Estado a promulgar la Ley No. 2494 de Seguridad
Ciudadana, en la que se crea el Consejo Nacional, los Consejos Departamentales y Provinciales
de Seguridad Ciudadana, pero la errónea concepción de esta nueva forma de la seguridad, ha
llevado al legislador a crear mediante esta ley,, los consejos de seguridad solamente con
autoridades públicas, tal como lo dispone el Art. 4 de la mencionada norma, conformado por El
Presidente de la República, El Presidente del Congreso, los Ministerios de la Presidencia, de
Gobierno, de Defensa Nacional, de Hacienda, de Educación, y de Salud y Deportes, El
Presidente de la Corte Suprema de Justicia, el Fiscal General de la República y Comandante
Nacional de la Policía, el Art. 9 crea los Consejos Departamentales conformado por los
Prefectos, Presidentes de la Brigadas Parlamentarias Departamentales, Presidentes de las
Cortes Superiores de Justicia de los Distritos, Fiscales de Distritos, Alcaldes de Capitales
departamentales y Comandantes Departamentales de la Policía, en la Provincias, la ley crea los
Consejos Provinciales conformado por Subprefectos, Alcaldes, corregidores, hilacatas y
Mallcus. Como se puede comprobar, que en los mencionados consejos de seguridad ciudadana
no existe o no se ha permitido la participación activa de organizaciones ciudadanas, privadas,
instituciones vivas y representativas del pueblo o ciudadanía, quienes son los mas llamados a
integrar los Consejos de Seguridad Ciudadana, motivo por el cual en Bolivia, el Gobierno y la
policía no han logrado la implementación de la seguridad ciudadana, mientras que la
delincuencia violenta sigue su incremento vertiginoso.
A.- Causas que impidieron para la implementación de la seguridad ciudadana en
Bolivia.-
1.- La errónea concepción por el Estado y sus organizaciones públicas encargadas de organizar
y poner en marcha la seguridad ciudadana. No se la ha entendido en su real concepción, la
amplitud de este nuevo concepto de la seguridad. Debemos estar conscientes que hoy por hoy,
el Estado no está en la capacidad de satisfacer eficientemente las necesidades de seguridad de
la población, por lo que es necesario integrar a la ciudadanía a que sea partícipe activa del su
nuevo rol que le corresponde cumplir en su auto seguridad y con conciencia de
responsabilidad.
2.- La falta de generación / transmisión de la fiabilidad de la policía hacia la población y sus
instituciones vivas, como consecuencia de la disfunción del sistema policial -por la pérdida
total de confianza del ciudadano en la fuerza policial.
3.- Falta de capacitación técnico-profesional del organismo experto en seguridad ciudadana -la
policía- que permita una verdadera integración de la ciudadanía a la seguridad ciudadana.
B.- La seguridad ciudadana es participación activa de la ciudadanía.-Para que se
pueda concretar una verdadera integración del ciudadano a su auto seguridad, se debe integrar
a los Consejos de Seguridad Ciudadana a los tres poderes del Estado y todas las instituciones
públicas que hemos mencionado anteriormente, mas la Iglesia Católica como religión oficial
del Estado, también otras iglesias, las instituciones cívicas, vecinales, empresariado privado,
asociaciones de profesionales, organizaciones laborales, sistema universitario público y
privado, sistema de educación escolar públicos y privados, medios de comunicación de masas
televisivos, impresos y radiodifusión, organizaciones deportivas, asociaciones y fraternidades
culturales, científicas, productivas, campesinas y de pueblos originarios.
Ante la globalización de la delincuencia y su integración de esta a la delincuencia y
problemática de seguridad local (glocal), solamente con una integración total de la sociedad
civil y su responsabilidad consciente en su auto seguridad puede cumplirse con la seguridad
ciudadana. Lo mas importante de esta nueva concepción de seguridad, es que no se requiere de
recursos, ni públicos menos privados, es simplemente comprometer a la población con su
participación activa en forma personal, copartisipativa y organizada, a integrarse al sistema de
seguridad, que bajo la dirección técnica de la fuerza policial estatal, se organice a los vecinos a
través de policías comunitarias, vecinales, rondas de vecinos integrada con la seguridad
privada, empresarial, industrial, de los servicios de transportes público, con sistemas de
comunicación que integre a los vecinos con la fuerza policial. Todo este sistema de seguridad
ciudadana bajo la coordinación, el apoyo, asesoramiento, integración y auxilio permanente de
la fuerza policial estatal como organismo experto público, se logrará un verdadera seguridad
ciudadana.
V.- LA SEGURIDAD CIUDADANA Y EL NUEVO SISTEMA PENAL, LA
ABERRACIÓN DE LOS TRIBUNALES DE SENTENCIA PENAL CONFORMADOS
CON JUECES CIUDADANOS EN BOLIVIA.-
Como ya se ha dicho anteriormente, el mundo ha experimentado desde mediados del Siglo XIX
una industrialización de todo orden de bienes de uso,consumo y servicios inimaginables, que
también ha incidido en el incremento desmesurado de una gama y formas innumerables de
delincuencia. Bajo laóptica de que, la producción de riquezas apareja el incremento de la
delincuencia, se han asumido una serie de concepciones de seguridad desde el punto de vista
científico, incluso en Argentina, en la Universidad Nacional de Lanus-Buenos Aires, se ha
creado una carrera a nivel Licenciatura con el grado académico de "Seguridad Ciudadana",
habiéndose asumido la necesidad de desarrollarse con seguridad, de allí extraen algunos
doctrinario la posición dicotómica del concepto de seguridad-desarrollo, "sin seguridad no
puede existir desarrollo y sin desarrollo no puede existir seguridad".
El desarrollo de la producción industrial de bienes de uso y servicios de la modernidad, ha
favorecido el surgimiento de una gama de nuevas formas de delitos, entre ellos tenemos por
ejemplo el tráfico ilícitos de narcóticos, de armas, de emigrantes, el autotráfico nacional e
internacional, los delitos del circulación de tráfico vehicular, prostitución infantil, delitos
medioambientales, contrabando (evasión tributaria), delitos económicos y financieros
(cometidos por delincuentes de cuello blanco), la corrupción pública y privada (cohecho activo
y pasivo), tráfico de influencias, etc. Son hechos punibles que nos implican a todos los
ciudadanos, por que todos somos en alguna medida víctimas de estos delitos, toda vez que en la
discusión entre el bien y el mal es el pueblo siempre el que pone las víctimas, sin embargo entre
el incremento de la delincuencia y los medios y formas de combatirlo, ha sufrido una especie
de vectores contrapuestos, mientras que la delincuencia crecía, el surgimiento de los Derechos
Humanos se ocupado de disminuir y contrarrestar la lucha abierta para combatirla.
Desde la declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, a través de una serie de
convenciones, foros y organizaciones internacionales y nacionales que se ocupan de los
Derechos Humanos, se han preocupado de desarrollar una tendencia permanente en los
diferentes estados y sus legislaciones, a disminuir y contrarrestar los métodos fuertes que se
usaban en la lucha contra la delincuencia y de disminuir las condenas en los sistemas punitivos
de los Estados, y es mas, ciertas organizaciones principalmente religiosas, han abogado incluso
por el perdón estatal de condenados por ciertos delitos cometidos, principalmente con el
jubileo 2000 propiciado por la Iglesia Católica. Este acontecimiento mas de tinte de derechos
humanos que religioso, ha incrementado la delincuencia en las calles al haberse liberado
condenados por delitos de tráfico de estupefacientes, robos agravados, violaciones agravadas,
tentativas de homicidios, etc. Delincuentes que en su mayoría han vuelto a reincidir en los
mismos u otros delitos mas graves aun, sembrando el pánico en entre la población, sintiéndose
ésta totalmente insegura, desamparada y desprotegida hasta en sus propios domicilios,
situaciones en las que los vecino no podía dormir siquiera tranquilo en su cama, este hecho ha
demostrado que el ser humano es muy difícil hacerle entender que debe reencausar
su conducta y su vida, en su libre decisión personal como forma de disposición voluntaria de su
vida, ha escogido el camino del mal.
Este incremento de el delincuencia que se ha experimentado en el plano principalmente local a
partir del año 2.000, ha obligado a las autoridades, a readecuar la política estatal de lucha
contra la delincuencia, ha atacarla con mayor agresividad, incrementando sobre todo los
efectivos policiales, adquirir nuevos medios de persecución como motocicletas principalmente,
equipos policiales de control de personas, dotación de armas al personal policial y a
implementar la seguridad ciudadana, el que por su errónea concepción no puede hasta el
momento ponerse en marcha en la forma que está concebida.
Los Derechos Humanos impulsado por diferentes organizaciones mundiales y regionales de
cada parte del planeta como la ONU, la OEA, CE, Amnistía Internacional, la Asamblea
Permanente de los Derechos Humanos, Organizaciones No Gubernamentales etc., han
levantado la bandera de la democratización del derecho punitivo en los Estados Sociales de
Derecho como lo es el nuestro, sin embargo, en el marco de esta democratización, nuestros
legisladores por sus erróneo comprender y entender del alcance y significado de la
democratización del derecho penal, han ido mas allá de la valoración jurídica democrática,
quizás por la ignorancia del legislador o talvez impulsados por el descontento generalizado de
la población con su sistema penal –integrado por la policía, el ministerio publico y el poder
judicial con las respectiva leyes penales- en ese afán de satisfacer ese descontento generalizado
del ciudadano común ante la total desconfianza y falta de credibilidad en el sistema, degradado
por la corrupción generalizada de ese sistema punitivo o sancionador, el legislador ha creado
un tribunal sui generis y único en el mundo, el Tribunal de Sentencia Penal conformado por
dos Jueces Técnicos y tres Jueces Ciudadanos, que en su equivocada concepción de la
democratización de la justicia penal, ha dado lugar a la legalización de la ilegalidad al permitir
legalmente el ejercicio Ilegal de la profesión del Abogado.
El Abogado como jurista científico, estudia no a memorizar la ley, sino a interpretar la norma
mediante los diferentes métodos de interpretación jurídica, para ello se ha preparado pasando
cinco años en las aulas universitarias estudiando el origen de la ley, los métodos de creación de
la norma, las influencias históricas, sociales, culturales, geográficas, estudia a identificar al
delincuente, bueno podríamos hablar de muchas elementos de la formación científica del
Abogado, para luego ejercer la profesión como Juez, Fiscal, Defensor, Asesor Jurídico,
consultor jurídico, Jurisconsulto, Doctrinario o Docente universitario, por lo que, el único
profesional que se encuentra capacitado para desempeñar estas funciones es el Abogado y no
un ciudadano que no estudio para este trabajo. Me imagino Yo como abogado o Militar, que el
estado me haya asignado la tarea de dirigir la construcción de un edificio publico, mas
propiamente del Palacio de Justicia de Santa Cruz, me pregunto y al lector también, estoy apto
para cumplir esta función que es propia de la profesión de un Ingeniero Civil?. Talvez algunos
dirán que no es Igual comparar las funciones de un Abogado o militar con las de un Ingeniero,
o que no existe relación entre estas comparaciones, que la Profesión de Abogado es mas fácil,
que la ingeniería es mas compleja, etc. Existirán una serie de justificaciones de parte de
personas y juristas que apoyan su implementacion, pero les digo, que no existe ninguna
diferencia entre las comparaciones que expongo; como militar fui formado para planificar y
conducir a mis soldados en la conquista de un objetivo que se me ha asignado en una operación
concreta y como Abogado para Interpretar la Ley y aplicarla también en un caso concreto. Me
pregunto también, que si un ciudadano como Juez, esta capacitado par interpretar
científicamente la Ley, estudiar el delito y al delincuente, las circunstancias que se cometió el
delito, que se tenga hacer un análisis criminológico, analizar y determinar la conexitud de
delitos, para aplicarla en el caso concreto que le tocó conocer?, dejo al lector la respuesta.
Pero no quiero terminar este tema de la democratización del derecho penal en Bolivia sin antes
hacer un análisis crítico de las aberraciones que ha cometido nuestro legislador boliviano y que
solo en nuestro país ocurren legislaciones inversas, que producto de la improvisación, la
todología y la corrupción de nuestros políticos y profesionales que tienen la especialidad de la
"todología".
Se han cometido aberraciones en nuestras legislaciones que no guardan ninguna relación con el
alcance de los conceptos que ha trazado y determinado la comunidad internacional en su lucha
contra la delincuencia y la democratización de la justicia, me refiero concretamente al tema de
la seguridad ciudadana, que no ha marchado por el error interpretativo de la concepción en su
verdadera dimensión de esta nueva forma de la seguridad y, de la democratización del derecho
penal, que también ha sido mal entendido o se ha pretendido satisfacer descontentos o
frustraciones del pueblo.
La democratización no significa concederle al ciudadano la legitimación para administrar
justicia, no se encuentra capacitado o formado científicamente para ello, sino, significa que
bajo los principios universales de que, la ley no reconoce fueros ni privilegios, es general y de
cumplimiento obligatorio para todos, la accesibilidad a la tutela judicial y a la justicia de todos
los ciudadanos y en igualdad de condiciones, sin restricciones, con aplicación plena de los
principios de publicidad, oralidad, contradicción, debido proceso, presunción de inocencia,
gratuidad, imparcialidad, derecho a la defensa, guardando elrespeto a los derechos
fundamentales del las víctimas como del imputado y que la administración de justicia no se
encuentre en manos de una solapersona como juez, sino, en varios jueces, es decir, en
tribunales colegiados de jueces formados científicamente para administrar justicia y que las
resoluciones adoptadas que resuelvan sobre las libertades de las personas y sus derechos
reconocidos judicialmente, sean en votación democrática por mas de un juez.
VI.- CONCLUSIÓN.-

Podemos concluir el presente trabajo, diciendo que ante el incremento desmesurado de la


delincuencia, creando una suerte de desamparo total del Estado a la seguridad de la ciudadanía
en general, es necesario incorporarla esta a su auto seguridad en forma integrada a la fuerza
policial, pero que, para ello deba existir una generación / transmisión de la fiabilidad de la
policía hacia la población y sus instituciones vivas, en la forma que el ciudadano se siente
totalmente apoyado y protegido y por que no decirlo, tutelado en su función de auto seguridad
como parte de la seguridad ciudadana y no tenga el permanente temor que en cualquier
momento un policía pueda detenerlo con fines extorsivos, o que el policía de tránsito le
extienda un boleta de infracción para que presionado por la detención de su vehículo, se vea
obligado a recurrir a la coima o cohecho para evitar esa boleta de infracción, o evitar ser
conducido a las oficinas de tránsito, o cuando un elemento policial tenga que realizar
una investigación, no tenga que pedirle dinero bajo cualquier pretexto o que para que se haga
un informe policial o técnico, cuando es su obligación del policía cumplir con su trabajo sin
esperar a cambio retribuciones.
Esta necesidad de seguridad ciudadana, es decir de la participación activa de la ciudadanía en
su propia seguridad, ha influenciado en el sistema penal, al permitir la norma procesal que el
ciudadano tenga facultades para detener a un delincuente in fraganti y que pueda constituirse
posteriormente en un testigo de cargo de mucha importancia y peso en el juicio.
Este trabajo fue realizado en el marco del Módulo: "La Tutela Penal y Globalización
Económica" , esperando que le sirva de mucho al gentil lector.
Por: Germán Rómulo Cardona Álvarez, Doctorante del primer Programa de Doctorado en
"Derecho, Empresa y Justicia" impartido en Bolivia-Santa Cruz-UAGRM, por la Universidad de
Valencia- España en la modalidad de Beca Internacional, bajo la gestión de dos grandes
promotores dignos de reconocimiento y ejemplarizadora tarea, la ilustrísima Dra. Silvia Barona
Vilar como Directora del Programa y el ilustrísimo Dr. Jesús Olavaria Iglesias como Secretario,
ambos distinguidos profesores de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia, bajo
los auspicios económicos de la Generalitat Valenciana y distinguidísimos docentes del
programa y de la misma casa superior de estudios, U.V., mi eterno agradecimiento, gratitud y
reconocimiento a todos ellos.
Germán Rómulo Cardona Álvarez

a inseguridad ciudadana
Una serie de lamentables hechos que se produjeron recientemente con la pérdida de
vidas y la reacción de la comunidad frente a la delincuencia abre un escenario para un
amplio debate en el que confluyen varias alternativas, pero cuyo origen innegablemente
no es otro que la pobreza y sus consecuencias que se convierten en delitos como parte
de una reacción social, en un país en el que contradictoriamente se habla de macro cifras
y hasta de planes suntuarios para gastar los recursos del Estado.

La reacción de la población ante los recientes delitos fue pedir la "pena de muerte" para
los culpables, aunque tal figura ha sido rechazada en diferentes niveles de la comunidad y
especialmente con una abierta exhortación del Cardenal de la Iglesia Católica, Julio
Terrazaas, que aboga por el respeto a la vida y propone una justicia equitativa, que
contemple también mejorar los niveles de vida de toda la población.

Hay circunstancias especiales que deben ser consideradas serena, pero


responsablemente en los niveles de Gobierno, donde parecería que se minimizan ciertos
hechos y se hace culto a la "cifrología" para mostrar una bonanza que está en la "libreta
de ahorro del Estado" pero que no llega a los sectores donde las necesidades extremas
de sobrevivencia conducen al delito para salvar la contingencia entre la vida y la muerte.

Bajo esas condiciones la mentada seguridad ciudadana queda reducida a las


posibilidades ciudadanas de "sálvese quien pueda" porque además la Policía casi
siempre está ocupada en perseguir políticos, en contener manifestaciones, en levantar
bloqueos, en corretear a opositores y en resguardar los lugares estratégicos en que se
desarrolla la actividad oficial, restando importancia a la seguridad ciudadana bajo el
argumento de que ese objetivo es tarea de todos y no sólo de la Policía.

Y las consecuencias de ese modo de actuar se observan en las violentas reacciones


populares, mostrando justamente la desconfianza que existe con la Policía y con el
Ministerio Público, donde los delincuentes aparentemente son "favorecidos" por
circunstanciales medidas que permiten su libertad y hasta su reincidencia delictiva,
poniendo en riesgo la seguridad de las personas.

El problema, según los observadores, radica en la falta de oportunidades para la


población, especialmente la que tiene responsabilidad de sostener una familia, no hay
fuentes de empleo y por tanto no hay seguridad ciudadana, y hablar de ese concepto no
significa simplemente disponer guardias, sino que además los mismos estén dotados
convenientemente para enfrentar el delito, pero que además puedan cumplir sus
funciones principales de preservar la seguridad ciudadana y no la de "apagar incendios
sociales".

Por el otro lado hay la esperanza de que los nuevos magistrados revaloricen la justicia
como tal, pues todavía predomina la inequidad en el juzgamiento de ciertos ciudadanos,
lo que muestra una justicia subordinada al poder central que afecta los derechos humanos
y altera el orden constituido.

Los hechos recientes, lamentables por su magnitud y por los efectos que se han
desatado, merecen repensar con urgencia en los programas de Gobierno para que el
desarrollo de estos últimos sean de beneficio colectivo traducidos en una disminución del
desempleo y en la creación de oportunidades de trabajo para contrarrestar la delincuencia
y la inseguridad ciudadana.

tags: La Patria, Noticias de Bolivia, Periodico, Diario, Newspaper, La inseguridad ciudadana

INSEGURIDAD CIUDADANA - BOLIVIA - POLITICAS DE ESTADO


Publié le 23/06/2009 à 22:24 par ichazorTags : bolivia seguridad ciudadana politicas de estado

No terminan de sorprender. Parece que existe una especie de


competencia del absurdo.
Hace unos días en una conversación, con una sobrina, recordé un
dicho, que solía utilizar para explicar a los europeos con quienes
trabaje, que en Bolivia, las cosas no son así.
Que, entre la lógica y lo absurdo, existe una comunión.
Lo utilizo, Simón I. Patiño, el magnate del estaño, “con las mulas,
no es así”, luego, Geddes, en la biografía que escribió sobre el
personaje, explica el por qué de tal frase.
Resulta que Patiño, al descubrimiento de “La salvadora” hoy
Huanuni, tenía serios conflictos para llegar con su material a la
ciudad de Oruro, hablo con un compadre, arriero, le oferto hacerle
un préstamo para que compre mas animales (incremente su
capacidad de carga), le ofreció un contrato de transporte (que
asegurase el pago de la deuda y beneficios), el arriero de apellido
Rojas, le dio como respuesta, es que con las mulas no es así,
patrón.
Las mulas escogen las sendas por las que caminan, a las mulas
les salen heridas en el lomo, con la carga, a veces las mulas no
desean trabajar, otras yo no deseo hacerlo, ve patrón, con las
mulas no es así.
Sabias palabras que Simón I. Patiño, tomo como ejemplo para toda
la vida, que utilizo, cada vez que le fuese presentado un proyecto
que en cifras o papel podría ser excelente.
Es que “con las mulas no es así”.
Hoy, 23 de junio del 2009, escuche el discurso, del Ministro de
Estado en la Cartera de Gobierno, en el acto de celebración de un
aniversario de la Policía Nacional. Lic. Alfredo Rada Velez
Cuesta entender la lógica, utilizada, es que en su concepto la falta
de seguridad ciudadana es culpa de la no ejecución presupuestaria
de las Prefecturas Departamentales, de su falta de políticas de
Seguridad Ciudadana, que como consecuencia de aquel impasse,
la Policía Nacional, carece de medios, para encararla.
Ayer fue el Sr. Comandante de ese cuerpo policial, quien afirmo, la
culpa es de los jueces que dejan en libertad a los delincuentes.
Argumentos que compiten, en verdad que lo hacen, sobre el
primero creí que es obligación del Estado Plurinacional de Bolivia,
el brindar seguridad ciudadana, proporcionar a los miembros de la
policía los medios físicos, capacitación, materiales, y equipos para
su correcto desempeño, así lo hace y maravillosamente, en lo que
respecta a represión, control de motines, manifestaciones y otras
propuestas sociales del “Neo liberalismo”.
Considere que era prioridad estratégica del Estado (cuanto me
cuesta escribir esa, palabra…..), el mantener un mando único del
cuerpo policial, por lo menos así lo dice la Constitución hecha a la
medida del partido en función de gobierno.
Creí, que pensar departamentalizar, el mando de los cuerpos
policiales, sería considerado un acto de traición a la patria, inducir
al separatismo, atentar contra la seguridad del Estado, planificar
magnicidios (existentes o imaginarios), actos de terrorismo, y en
fin todo el adorno de dialéctica que ellos utilizan.
Sobre el segundo, supongo de la calidad de la prueba recae en el
que plantea la acusación, si ellos detiene a un ciudadano en
comisión de un delito, las pruebas deben ser
profesionalmente colectadas, probadas, documentadas, con la
Fiscalía, es el órgano director de las investigaciones, que un Juez,
cuando conoce la causa evalúa, la calidad de la prueba puesta a su
consideración, vela por el respeto de los derechos humanos
del imputado y dicta un fallo en beneficio de la justicia.
Considero que existen una Constitución Política del Estado, un
Código de Procedimiento Penal, que pese a todo, son normas
coherentes, sujetas a la universalidad del derecho.
Si existiese parcialización judicial, existe el Tribunal Superior, al
cual recurrir, el Consejo de la Judicatura, y por último el Tribunal
Constitucional.
Si alguno de estos organismos no funciona adecuadamente, no es
por falta de norma, es por falta de voluntad política, no se permite
designar las ternas de postulantes, de las cuales el Presidente en
ejercicio escoge a uno.
El tema es amplio, complejo, por lo que recurrí al análisis de varios
estudios, escogí el más adecuado a mi modesto entender, un
estudio de la Fundación, Friedrich, Ebert, Stiftung, que con el
título “ LA SEGURIDAD CIUDADANA COMO POLITICA DE
ESTADO” fue escrito por varios expertos, con una visión
latinoamericana, la experiencia en Chile, los autores, conocidos
especialistas:
Santiago Escobar, Jaqueline Muniz, Rafel Sanseviero,
Marcelo Sain, Jose Marcelo Zacchi.
Estudio del cual extraje algunos párrafos ilustrativos, limitado a la
simple expresión de conceptos por limitantes de espacio que usted
señor lector sabrá comprender:

Por lo mismo, abominan de soluciones que se sitúan fuera de la


legitimidad democrática, que se basan en la concentración
ilimitada de un poder económico que permite satisfacer de
manera privada una necesidad que es pública, o en el uso de la
coerción extrema por parte de grupos sociales singulares o de
gobiernos con vocación totalitaria

El tema se puede ejemplificar con aquellos


problemas emergentes de mayor notoriedad.

En primer lugar, la aparición de delincuentes Primerizos, lo que


estaría evidenciando un estado de necesidad estructural en
vastos sectores
de la población adulta que induce
a delinquir a personas que nunca han
estado expuestas a este tipo de conductas.

Con todo, sin perjuicio de las urgencias, el ejercicio


gubernamental hecho con vocación y responsabilidad
democráticas exige un adecuado equilibrio entre la dimensión
política de los problemas y la dimensión técnica de los mismos,
a fin de evitar la tentación populista o el sesgo tecnocrático en
el diseño de las soluciones

Esta dimensión se hace crítica en aquellos aspectos específicos


de la seguridad referidos al orden público interno o la
delincuencia, debido a que las decisiones implican aspectos
tan cruciales como el diseño institucional de las policías, la
formulación de una política criminológica,de un sistema judicial
y penitenciario, cuya eficiencia roza permanentemente con las
libertades
ciudadanas y la calidad de la democracia
y sus instituciones.

No existe posibilidad de programas exitosos, que vinculen


policía y comunidad sin la construcción de rutinas de confianza
entre ambas, guiadas por la ética de la cooperación
y no la sumisión de uno a otro. Esto es
fundamental para el control civil de la policía

La responsabilidad estatal
El Estado está obligado a proveer un orden jurídico y una
orientación
política en materia de seguridad ciudadana.
La responsabilidad estatal se desarrolla en torno a alcanzar la
máxima eficiencia de los procedimientos policiales y judiciales,
para el control y la represión del delito, y a la generación de
políticas de regulación y fomento, que permiten que las otras
responsabilidades se expresen.

La eficiencia estatal no se mide por la ausencia de delitos, sino


por la percepción ciudadana de que la seguridad está bajo
control.
Por ello, el Estado es el garante final
de la calidad de la seguridad ciudadana de que gozan los
habitantes de un país.

Por: Rene Ichazo Paz

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Commentaires (2)
[Link] estafador le 11/01/2011
[Link] - bymasterz@[Link] estafador peruano
Alguien sabes de este tipo que si es estafador por que yo deposite los 450
nuevos soles y ni siquiera me da mi cuenta vip asi que quiero saber, o si
es una simple estafa para poder denunciar a este sujeto Moises Huaylla
Caceres su web es [Link]

escribanle y saquen sus dudas, solo responde hasta llenar el formulario y


adios, ya no responde mas te expulsa de su chat, se hace el loko, y dice
que esta saturado, montones de mensaje que le escriben, y que no tiene
tiempo para activarlo y que muy pronto lo activara el registro VIP y hasta
en la actualidad no responde

los datos de pago que da es :

-TITULAR: Moises Huaylla Cáceres

- BANCO DE LA NACION [Peru]: Cuenta Nº: 04-226-896339

-TITULAR: Moises Huaylla Caceres

- BANCO DE CREDITO [Peru u Otros Paises]: Cuenta Nº: 285-19777692-0-31

la cosa que es un serrano xD le pague por ser usuario vip y poder gosar de
las descargas que estan aqui [Link]

porque despues que lo hallas bajado te pide Usuario y Clave y es por eso
pague pensando que era real

pero todo es una verdadera estafa por este chivolo que aun se maneja sus
20 años

no paguen a este degenerado que aun se pasa toda la vida robando a la gente,
incluso le pague 2 veces

si alguien lo conoce, se ubica en la ciudad imperial del Cusco, ya estaran


tras sus pasos
Flore le 22/08/2011
[Link] ME AYUDO MUCHO, ERES UN MENTIROSO NU

Inseguridad ciudadana y miedo al delito


Enviado por Abogado Daniel Bohorques

Partes: 1, 2

1. Concepto de seguridad
2. Seguridad Nacional
3. Bases legales de la seguridad ciudadana
4. Política criminal y/o políticas de seguridad
5. Inseguridad
6. Teorías que explican la inseguridad y miedo al delito
7. El miedo como negocio (el negocio del miedo)
8. Aspectos jurídico-procesales de la ciudadanía frente al sistema de
administración de Justicia Penal
9. Recomendaciones
10. Conclusiones generales
11. Bibliografía

Concepto de seguridad
Proviene del latin securitas; que a su vez se deriva del objetivo securus, el cual está compuesto
por "se y cura", cuidado o procuración, lo que significa sin temor, despreocupado o sin temor a
preocuparse. Libre de todo peligro, daño o riesgo.
La Seguridad forma parte de la naturaleza de todo ser vivo considerada como un principio vital
que como tal su comprensión no exige, de por sí una definición[1]
Concepto jurídico: Cualidad del ordenamiento jurídico, que implica la certeza de
sus normas y, consiguientemente, la previsibilidad de su aplicación. En España es un principio
constitucional.
Concepto social: Organización estatal que se ocupa de atender determinadas necesidades
económicas y sanitarias de los ciudadanos.
Ciudadano: Habitante de las ciudades antiguas o de Estados modernos como sujeto
de derechos políticos y que interviene, ejercitándolos, en elgobierno del país.[2]
Una definición dentro de las Ciencias de la Seguridad es "Ciencia, interdisciplinaria, encargada
de evaluar, estudiar y gestionar los riesgos a que se encuentra sometido una persona un bien o
el ambiente". Se debe diferenciar la seguridad sobre las personas (seguridad física), la
seguridad sobre el ambiente (seguridad ambiental), la seguridad en
ambiente laboral (seguridad e higiene, en ingles conocido como safety).

La Seguridad como Necesidad Básica


Según la pirámide de Maslow, la seguridad en el ser humano ocupa el segundo nivel dentro de
las necesidades de déficit. Según la teoría de las necesidades de Bronislaw Malinowski, la
seguridad es una de las siete necesidades básicas a satisfacer por el ser humano. Son muchas
las organizacionesque trabajan para lograr la seguridad, como la ONU.

Fuente:[Link]

Seguridad Nacional
La seguridad nacional se refiere a la noción de relativa estabilidad, calma o predictibilidad
que se supone beneficiosa para el desarrollo de un país; así como a
los recursos y estrategias para conseguirla (principalmente a través de la defensa nacional).
mientras que los objetivos clásicos de la seguridad nacional consistían en prevenir o rechazar
amenazas militares de estados (la guerra clásica), en la actualidad las amenazas a la seguridad
nacional son más difusas, e incluyen el terrorismo, los riesgos medioambientales y fenómenos
sociales de escala global como las migraciones masivas.
La Seguridad de la Nación se refiere principalmente a 3 aspectos:
1. La Seguridad del Territorio: cuyo fin es la preservación del territorio nacional de la
ocupación, transito o invasión ilegal de otras personas o naciones que no estén debidamente
autorizados para ingresar al país.
2. La Seguridad de la Población: que está referida a la protección de la colectividad de
situaciones que amenacen o atenten contra su libertad, seguridad o bienestar.
3. La Seguridad de las Libertades: cuyo fin es la garantía del cumplimiento de las
libertades internas y externas, a las que se tiene derecho por mandato constitucional.
De tal forma que la Seguridad es un elemento indispensable para el bienestar de la sociedad, de
la colectividad, ya que protege los derechos de la nacióntanto en el ámbito interno como
externo.
La seguridad ciudadana es la acción integrada que desarrolla el Estado, con la colaboración
de la ciudadanía y de otras organizaciones de bien público, destinada a asegurar su convivencia
pacífica, la erradicación de la violencia, la utilización pacífica y ordenada de vías y de espacios
públicos y, en general, evitar la comisión de delitos y faltas contra las personas y sus bienes.[3]
ANTECEDENTES DE LA SEGURIDAD CIUDADANA
El origen moderno del concepto seguridad ciudadana; es consecuencia directa de otro
concepto del siglo XVIII al inicio de la Edad Contemporánea: el orden público. Este es un
concepto liberal que aparece en el artículo 9 de la Declaración de los Derechos del Hombre y
del Ciudadano de 1789, documento fundamental de la Revolución Francesa:
Nadie puede ser inquietado por sus opiniones, incluso las religiosas, siempre y cuando su
manifestación no altere el orden público establecido por laley.
Además el artículo cuatro del mismo documento relaciona la libertad individual con este
concepto:
La libertad consiste en poder hacer todo lo que no sea perjudicial al otro. Así, el ejercicio de los
derechos naturales de cada hombre no tiene otro límite que aquellos que aseguren a los otros
miembros de la sociedad el disfrute de estos mismos derechos; estos límites sólo pueden estar
determinados por la ley.
En este sentido, si extendemos el concepto de orden público como limitación a la libertad
ideológica del artículo noveno, a la definición de libertad individual del artículo cuarto, aparece
el concepto de orden público: El orden público se establece como garantía y límite de
la libertad y, como ésta, consiste en que nadie puede hacer nada que sea
perjudicial a los demás.(Subrayado nuestro).
Con el tiempo este concepto de orden público evolucionó hacia el de seguridad ciudadana,
mucho más amplio, y que incorpora los valores del Estadosocial y democrático de Derecho;
hasta el punto que el concepto va más allá de forzar a los ciudadanos a la obediencia de la
norma, sino garantizar lacalidad de vida de los mismos.[4]
Diferencia entre Seguridad Ciudadana y Seguridad Pública
La seguridad ciudadana domina el debate sobre la lucha contra violencia, la expresión está
conectada con un enfoque preventivo y, hasta cierto grado, liberal a los problemas de violencia
y delincuencia. El término pone énfasis en la protección de los ciudadanos y la seguridad
ciudadana también está ligada a realizar acciones por los mismos ciudadanos, y logra un
entorno que les permita vivir tranquilamente.
Se entiende por Seguridad Ciudadana, para efectos de la Ley, a la acción integrada que
desarrolla el Estado, con la colaboración de la ciudadanía, destinada a asegurar su convivencia
pacífica, la erradicación de la violencia y la utilización pacífica de las vías y espacios públicos.
Del mismo modo, contribuir a la prevención de la comisión de delitos y faltas.
La diferencia con la seguridad pública es que el estado es quien debe garantizar que el orden
social se mantenga y también se encarga del resguardo de los bienes ciudadanos para que estén
protegidos.
Enfoque de la Criminología en materia de Seguridad
La criminología crítica ha rechazado el término "seguridad", porque en América Latina este
concepto aparecía vinculado a las políticas represivas de "Ley y Orden", que han servido de
contención a la protesta social; a la vez que se asoció a la coartada de una supuesta "seguridad
nacional" que sirvió delegitimación a los más aberrantes regímenes autoritarios. La seguridad
no existe si no involucra al desarrollo humano, al respeto a los derechos y garantías, al acceso a
bienes y servicios, y el acceso a la Justicia. Para medir la seguridad, esta revisión debe hacerse
en cada lugar, en cada caso concreto, y en cada tiempo.

Bases legales de la seguridad ciudadana


De acuerdo a lo planteado por (Wilmer de Jesús Ruiz y Jesús Daniel Ruiz; 2012)[5] tenemos,
que los hombres necesitan vivir en sociedad, por lo que se desarrollan ciertas reglas
de conducta que rigen su modo de vida, para su control social; en tal sentido,
la Constitución como norma suprema, establece lo siguiente:
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela[6]
Artículo 55: Toda persona tiene derecho a la protección por parte del Estado, a través de los
órganos de seguridad ciudadana regulados por ley, frente a situaciones que constituyan
amenaza, vulnerabilidad o riesgo para la integridad física de las personas, sus propiedades, el
disfrute de sus derechos y el cumplimiento de sus deberes.
La participación de los ciudadanos y ciudadanas en los programas destinados a la prevención,
seguridad ciudadana y administración de emergencias será regulada por una ley especial.
Los cuerpos de seguridad del Estado respetarán la dignidad y los derechos humanos de todas
las personas. El uso de armas o sustancias tóxicas por parte del funcionariado policial y de
seguridad estará limitado por principios de necesidad, conveniencia, oportunidad y
proporcionalidad, conforme a la ley.
Artículo 322: La seguridad de la Nación es competencia esencial y responsabilidad del
Estado, fundamentada en el desarrollo integral de ésta y su defensa es responsabilidad de los
venezolanos y venezolanas; también de las personas naturales y jurídicas, tanto de derecho
público como de derecho privado, que se encuentren en el espacio geográfico nacional.
Artículo 326: La seguridad de la Nación se fundamenta en la corresponsabilidad entre el
Estado y la sociedad civil, para dar cumplimiento a los principios
de independencia, democracia, igualdad, paz, libertad, justicia, solidaridad, promoción y
conservación ambiental y afirmación de los derechos humanos, así como en la satisfacción
progresiva de las necesidades individuales y colectivas de los venezolanos y venezolanas, sobre
las bases de undesarrollo sustentable y productivo de plena cobertura para
la comunidad nacional. El principio de la corresponsabilidad se ejerce sobre los ámbitos
económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar.
Artículo 332: El Ejecutivo Nacional, para mantener y restablecer el orden público, proteger a
los ciudadanos y ciudadanas, hogares y familias, apoyar las decisiones de las autoridades
competentes y asegurar el pacífico disfrute de las garantías y derechos constitucionales, de
conformidad con la ley, organizará:
 1. Un cuerpo uniformado de policía nacional.
 2. Un cuerpo de investigaciones científicas, penales y criminalísticas.
 3. Un cuerpo de bomberos y bomberas y administración de emergencias de carácter civil.
 4. Una organización de protección civil y administración de desastres.
Los órganos de seguridad ciudadana son de carácter civil y respetarán la dignidad y los
derechos humanos, sin discriminación alguna.
Los órganos de seguridad ciudadana son de carácter civil y respetarán la dignidad y los
derechos humanos, sin discriminación alguna.
La función de los órganos de seguridad ciudadana constituye una competencia concurrente con
los Estados y Municipios en los términos establecidos en esta Constitución y en la ley.
En la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación[7]encontramos que esta viene a ratificar la
orientación constitucional de conceptualizar la seguridad como una categoría que va más allá
de la tradicional concepción de amenazas o agresiones bélicas, como se exponía anteriormente
en la teoría de la seguridad nacional; en cambio se promueve la concepción proactiva de lo que
constituye las acciones de seguridad y defensa, que por supuesto trasciende el ámbito militar,
presentándose una visión más amplia de seguridad de la Nación, asociadas al desarrollo
holístico, sustentable y a mejorar la calidad de los ciudadanos.[8] Así lo consagra en sus
artículos 2, 5, 8 y 23:
Artículo 2. La seguridad de la Nación, está fundamentada en el desarrollo integral, y es la
condición, estado o situación que garantiza el goce y ejercicio de los derechos y garantías en los
ámbitos económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar, de los principios
y valoresconstitucionales por la población, las instituciones y cada una de las personas que
conforman el Estado y la sociedad, con proyección generacional, dentro de
un sistema democrático, participativo y protagónico, libre de amenazas a su sobrevivencia,
su soberanía y a la integridad de su territorio y demás espacios geográficos.
Corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad
Artículo 5. El Estado y la sociedad son corresponsables en materia de seguridad y defensa
integral de la Nación, y las distintas actividades que realicen en los ámbitos económico, social,
político, cultural, geográfico, ambiental y militar, estarán dirigidas a garantizar la satisfacción
de los intereses y objetivos nacionales plasmados en la Constitución y las Leyes.
Pluralidad política y participación ciudadana
Artículo 8. El Estado debe fortalecer, a través de sus órganos gubernamentales, la
institucionalidad democrática sobre la base de la pluralidad política y la libre participación
ciudadana en los asuntos públicos, por medio de los mecanismos establecidos en la
Constitución y las leyes, apoyándose en los principios de honestidad, participación,
celeridad, eficacia, eficiencia, transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad en el
ejercicio de la función pública y en el principio de corresponsabilidad que rige la seguridad de
la Nación.
Órganos de seguridad ciudadana
Artículo 23. De acuerdo con lo previsto en la Constitución y las leyes, el Ejecutivo Nacional
organizará un cuerpo uniformado de policía nacional, un cuerpo de investigaciones científicas,
penales y criminalísticas, un cuerpo de bomberos y una organización de protección civil que
atenderá las emergencias y desastres, las cuales sin menoscabo de las funciones específicas que
se les asignen deben trabajar coordinadamente a los fines de garantizar la preservación del
orden interno.
Así mismo la Ley de Coordinación de Seguridad Ciudadana[9]cuyo objeto es regular la
coordinación entre los órganos de seguridad ciudadana, suscompetencias concurrentes,
cooperación reciproca y el establecimiento de parámetros en el ámbito de su ejercicio. Para este
Decreto Ley, se entiende por Coordinación, el mecanismo mediante el cual el Ejecutivo
nacional, los estados y los Municipios unen esfuerzos para la ejecución de acciones tendientes a
desarrollar los principios de comunicación, reciprocidad y cooperación que permitan
garantizar la Seguridad Ciudadana.[10]

Política criminal y/o políticas de seguridad


Por políticas públicas de seguridad ciudadana, se pueden entender como las actividades
diseñadas, que están dirigidas o coordinadas por el Estado para identificar la problemática
delictiva y para adoptar medidas tendientes a minimizar los efectos de la delincuencia. De tal
manera, es preciso para reducir estos índices, la implementación inmediata de políticas de
seguridad ciudadana efectivas y eficaces. Al respecto, en la necesidad de implementación de
políticas de seguridad ciudadana, en el diseño de estas políticas, es primordial el acatamiento al
marco constitucional e internacional referente a los derechos humanos, la ley, la democracia, la
gobernabilidad, la participación ciudadana y la relación directa con la comunidad.[11]
Estadísticas en cuanto a los Últimos Planes implementados desde el año 1999.
Entre 1999 y 2013 se aplicaron en Venezuela 20 planes de seguridad para disminuir el índice
delictivo que se registra desde el inicio del tercer milenio.
En el año 99 se reportaron en el país unas 5 mil 968 personas fallecidas a manos de la
delincuencia, de acuerdo con cifras del Observatorio Venezolano de la Violencia, lo cual sería
un alza de 318%. Según esta misma organización, la cifra llegó a unas 25 mil el año pasado,
incluso con planes que integraron a militares al monitoreo de las zonas rojas del país. Estos
fueron los programas ejecutados para atacar las estadísticas de crimen (Ver Cuadro):

Nº DENOMINACIÓN AÑO

1 PLAN NACIONAL DE DESARME CARCELARIO 1999

2 PLAN NACIONAL DE SEGURIDAD CIUDADANA 1999

3 PLAN BRATTON (ALCALDÍA METROPOLITANA DE CARACAS) 2000

4 PLAN ESTRATÉGICO DE PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA 2001

5 PLAN CONFIANZA 2001

6 PLAN NACIONAL DE CONTROL DE ARMAS 2002


7 PLAN PILOTO DE SEGURIDAD 2003

8 PLAN INTEGRAL DE SEGURIDAD MISIÓN CARACAS 2003

PLAN ESTRATÉGICO NACIONAL DE CONVIVENCIA Y SEGURIDAD


9 2006
CIUDADANA

10 PLAN CARACAS SEGURA 2008

11 PLAN RUTA SEGURA (DISTRITO CAPITAL) 2008

12 PLAN NOCHE SEGURA 2009

13 PLAN AUTOPISTA SEGURA (DISTRITO CAPITAL) 2009

14 DISPOSITIVO BICENTENARIO DE SEGURIDAD (ACTIVO) 2009

15 OPERACIÓN CANGREJO 2009

16 MADRUGONAZO AL HAMPA 2009

17 GUARDIA DEL PUEBLO (ACTIVO) 2009

18 MISIÓN A TODA VIDA VENEZUELA 2012

19 OPERATIVO MADRIGUERA (DISTRITO CAPITAL) 2013

20 PLAN PATRIA SEGURA 2013

Fuente: [Link]
1999/2014/01/20/298110

Inseguridad
La sensación o percepción de ausencia de seguridad que percibe un individuo o un conjunto
social respecto de su imagen, de su integridad física y/o mental en su relación con el
mundo.[12]
La Real Academia Española define la Inseguridad como la falta de Seguridad (…) por lo tanto la
inseguridad implica la existencia de un peligro o de un riesgo.[13]
Inseguridad ciudadana
Es todo acto agresivo o violento que actúa contra los derechos fundamentales reconocidos en la
Constitución; es decir: Derecho a la Vida, a la Integridad Física, a la Libertad Personal, a la
Inviolabilidad del Domicilio y a la Propiedad. Se puede entender que cualquier hecho que
atente contra la libertad del individuo y ponga en peligro o lesione algunos de esos derechos se
considera causa de inseguridad.
La inseguridad tiene una doble realidad: Una objetiva, (la victimización), corresponde a las
cifras o datos objetivos de los hechos criminales ocurrido en un tiempo y lugar determinado, y
una subjetiva (la sensación colectiva de inseguridad), la percepción que tiene la sociedad de la
posibilidad de ser víctima de la delincuencia[14]
Según (Vertzberger; 1998) La noción de inseguridad tiene tres dimensiones:
 a) Inseguridad Objetiva: Se expresa por un conjunto de indicadores estadísticos sobre la
ocurrencia de hechos que pueden ser relacionados de alguna forma con algún tipo
de delito contra las personas o contra la propiedad. En las sociedades democráticas, esas
cifras están a la disposición de los ciudadanos, aunque en ellas estén más interesadas las
instancias especializadas que el hombre común.
 b) Inseguridad subjetiva: es el nivel de riesgo percibido por la población que puede
coincidir o no con el nivel objetivo, pero que es un componente esencial del clima social.
Esta dimensión es primordial para cualquier programa dirigido a la prevención, ya que se
vive como real y por lo tanto tiene consecuencias reales para la vida de la gente.
 c) Inseguridad tolerable: es el nivel de riesgo que estamos dispuestos a asumir.
La modernidad no es otra cosa que la asunción de la vida como un conjunto de de riesgos
que hay que tomar. Cada cultura tiene representaciones colectivas sobre que riesgos tomar y
en qué medida son admisibles o no.[15]
Diferencias entre Seguridad e Inseguridad ciudadana
Mientras la inseguridad va ligada a la desprotección, la seguridad ciudadana se refiere a la
existencia de un orden público ciudadano que elimina las amenazas de violencia en la
población y permite la convivencia segura.

Seguridad Inseguridad

Estado de Calma Angustia Colectiva

Defensa Indefensión

Protección a la Sociedad Violación de los Derechos Humanos

Bienestar Común Desestabilización Social

Políticas de Estado Transformadoras Inoperancia del Estado

Estadísticas del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV)


Las muertes por violencia en Venezuela no son simples estadísticas, pero las estadísticas
ayudan a entender la magnitud de la crisis de seguridad que vive el país. Como parte de
una investigación hecha por ODH Grupo Consultor, es posible hacer un análisis a partir del
contraste de las cifras nacionales con otros referentes y de esta manera contextualizar los
índices nacionales en la dinámica global y entender la magnitud de la crisis.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se puede hablar de una epidemia
de homicidios cuando asesinan a 10 ciudadanos por cada 100 mil habitantes. Ya en la década
de los noventa, Venezuela vivía una crisis de seguridad. Desde 1998, el crecimiento de la tasa
de homicidios ha sido vertiginoso y, una década más tarde, las cifras oficiales y las registradas
por ONGS como el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), comenzaron a presentar
crecientes diferencias en 2008. Para 2013, mientras el Gobierno Central habla de 39 muertes
por cada 100 mil habitantes, el OVV habla de 79. En cualquier caso, estamos hablando de una
cifra que oscila entre 11 mil y casi 25 mil venezolanos muertos por violencia en un año, cifras
que llenan de tristeza a la familia venezolana y que a continuación se señalan en el siguiente
grafico:
Gráfico 1: tasa de homicidios, Venezuela 1990-2013

Aunque la inseguridad es un problema de muchos países de Latinoamérica, en 2013 México,


un país que afronta una importante crisis motivada por elnarcotráfico, presentó tasas de
homicidios dolosos y/o culposos menores a la tasa oficial venezolana de 39. En el caso de, por
ejemplo, el llamado Triángulo del Norte, coordenadas donde se vive un espiral de violencia
impulsada por el crimen organizado, las tasas de El Salvador y Honduras fueron 39,6 y 39,3
respectivamente, muy similares a la tasa oficial venezolana. En el caso de Honduras, se habla
de 75,1, casi 2 veces nuestra cifra oficial, pero inferior a la calculada por el OVV. En otros países
de Latinoamérica, como Colombia, Panamá y Ecuador, las tasas fueron de 31,4, 16,0 y 10,9,
respectivamente, todas por debajo de la tasa oficial venezolana, tal como lo muestra el gráfico
siguiente:
Gráfico 2: Tasa de homicidios en Latinoamérica año 2013
Cuando se compara el número de muertes violentas en Venezuela con las registradas en
algunos desastres naturales y situaciones de guerra de otros países durante 2013, el problema
adquiere dimensiones más alarmantes. En 2012 y 2013, en Siria murieron 47.000 y 73.000
personas respectivamente. Esto representa entre 4 y 6 veces las muertes registradas
(oficialmente) en Venezuela durante 2013. Pero para el año 2013, en Irak murieron menos
personas que en Venezuela. Por otra parte, desastres naturales como los tifones Bopha (2012) y
Haiya (2013) que azotaron a Filipinas, o el huracán Sandy (2012) que golpeó las costas de
Canadá, EEUU y el Caribe, murieron menos personas que en Venezuela durante 2013. Aunque
la naturaleza de loseventos es distinta, las cifras revelan que el problema de seguridad en
Venezuela es tan catastrófico como un desastre natural o una situación de guerra, al menos en
cuanto al número de víctimas.
Gráfico 3: Muertes violentas, Venezuela 2013 vs desastres naturales y situaciones
de guerra 2012-2013[16]

Como para algunos analistas el hecho de hablar de muertes totales puede verse como una
pérdida de perspectiva, al hablar de la tasa de muertes violentas registradas en Venezuela y la
de Irak entre 2003 y 2013, la venezolana supera (oficialmente) a la de la nación
en conflicto desde 2008.
Gráfico 4: tasa de muertes violentas, Venezuela vs Irak 2003-2013
Atacar una epidemia de homicidios exige atacar el problema de la impunidad. En marzo de
2013, expertos en DDHH precisaron que apenas un 2% de los homicidios registrados en
Venezuela entre 1999 y 2012 habían sido resueltos por el Ministerio Público. Aún más: entre
1998 y 2011, la tasa de detenciones cayó de 110 a 11 detenidos por cada 100 homicidios según
las cifras oficiales (según el OVV cayó a 8). Es decir, suponiendo que se detuviera a un
sospechoso por cada homicidio, en 2011 al menos 89% de los asesinatos quedaron impunes. El
17 de diciembre de 2013, el Comisario Sierralta reportó que en 2013 se habían detenido a 6.178
personas por delito de homicidio. Con esta cifra, la tasa oficial de detenciones por cada 100
homicidios subiría a 53, mientras que la calculada con las muertes registradas por el OVV sería
de 25. En el mejor de los casos, en 2013 al menos 47% de los homicidios quedaron impunes.
Luego de que el Gobierno Central ha implementado alrededor de 20 planes de seguridad,
según cifras oficiales, entre 1999 y 2013 los homicidios se triplicaron (según las cifras del OVV
se quintuplicaron). Además, las detenciones por homicidios cayeron, al menos, a la mitad. Si
bien estas estadísticas ayudan a entender la magnitud de la crisis de seguridad que se vive en
Venezuela, también evidencian que las muertes de venezolanos no se pueden quedar en
simples estadísticas, permitiendo que la frialdad de la sociedad supere a la de los números.

Teorías que explican la inseguridad y miedo al delito


Criminólogos como Lolita Aniyar de Castro, han señalado que la inseguridad y miedo al delito
constituyen una de las áreas menos exploradas, esta carencia probablemente se relaciona con la
naturaleza del problema y la falta de herramientas apropiadas para medir los sentimientos de
temor en la población. Cabe destacar que trabajar sobre la inseguridad resulta importante en el
ámbito de la prevención ya que, por un lado, puede contribuir a reducir el número de personas
victimizadas, pero asimismo, una alta sensación de inseguridad puede contribuir a brindar
condiciones para el aumento de la criminalidad como efecto adverso. No cabe duda de que la
sensación de inseguridad lleva al desarrollo de conductas más violentas y a incrementar una
espiral que produce una especie de norma de ley de la selva, donde el mecanismo central que se
desarrolla es la autodefensa más que la mutua protección. En este sentido, se traen a colación
cinco teorías contemporáneas que han servido de base en estudios previos para medir los
niveles de inseguridad y miedo al delito. Estas teorías son: teoría de las ventanas rotas o
incivilidad, victimización, vulnerabilidad física, vulnerabilidad social yredes sociales.
Cronológicamente, la primera teoría que se propuso en esta área de estudio fue:
Teoría de las ventanas rotas o incivilidad.
En el año 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Philip Zimbardo realizó un
singular experimento de psicología social. Dejó dos autosabandonados en la calle, dos autos
idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno de estos vehículos lo dejó en el Bronx,
para ese entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro vehículo en Palo Alto,
una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con
poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las
conductas de la gente en cada sitio. Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser
vandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, es decir, todo lo
aprovechable se lo llevaron, y lo que no pudieron llevarse lo destruyeron.
En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto. Es común atribuir a la
pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más
conservadoras. Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el vehículo
abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable,
los investigadores decidieron romper un vidrio del automóvil de Palo Alto, California. El
resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx de Nueva York y el robo, la
violencia y el vandalismo redujeron el vehículo a la misma condición de deterioro y destrucción
que el del barrio pobre. ¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario
supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo? Entonces, no se trata
de pobreza, evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología, elcomportamiento
humano resultado de su formación y con las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto
abandonado transmite una idea de deterioro, desinterés, despreocupación que va destruyendo
los códigos de convivencia, tales como la ausencia de ley, de normas, de reglas, dejando la
sensación de que todo vale nada. Cada nuevo ataque que sufrió el auto reafirmó y multiplicó
esa idea, hasta que la escalada de actos, cada vez peores, se vuelve incontenible, desembocando
en una violencia irracional.
En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la teoría de las
ventanas rotas. Si se rompe un vidrio de una ventana de una casa y nadie lo repara, pronto
estarán rotos todos los demás. La misma teoría desde un punto de vista criminológico,
concluye que el mecanismo causal que opera en este caso son las señales de incivilidad en una
comunidad cuando esta exhibe signos de desorden social y/o deterioro físico, y esto es algo que
parece no importarle a nadie, entonces allí se crean las condiciones para que surja y prosperen
mayores niveles de sensación de vulnerabilidad frente al delito, y finalmente se traduce en una
mayor sensación de inseguridad.
Skogan (1990) procedió a distinguir entre desorden físico y desorden social. Por desorden físico
entendió la presencia de terrenos vacantes, basura en las calles, viviendas abandonadas y el uso
de grafiti, y por desorden social se refirió a una diversidad de elementos conductuales como
serían la ingestión de bebidas alcohólicas en espacios públicos, el acoso a transeúntes, en
especial a las mujeres, y la presencia de adolescentes en las calles y sin supervisión de adultos,
determinando que tales elementos indicaban un rompimiento del orden social y en
consecuencia una mayor sensación de miedo al delito.
Los seguidores de esta teoría argumentan que la Policía debe impedir los actos de incivilidad
mediante la represión de toda conducta infractora, incluyendo el consumo de alcohol en las
calles, jóvenes ruidosos en las esquinas, habitantes de la calle, entre otros problemas sociales.
Para esto se implemento el modelo de tolerancia cero que en Nueva York se tradujo en el
aumento de los abusos policiales, ligados a la represión de los denominados actos de
incivilidad.
Esta teoría fue llevada a la práctica por el comisionado de Policía William J. Bratton, primero
en Boston y luego en Nueva York, donde fue imitado por Giuliani para resolver el problema de
inseguridad que padecía la ciudad. Uno de los principales componentes de la estrategia fue lo
que se denominó el patrullaje preventivo de carácter agresivo basado en la represión y el
castigo de cualquier acto de incivilidad.
En resumen, el modelo de "tolerancia cero" se concentró en tres aspectos específicos:
 Focalizar la atención en las faltas y contravenciones que afectan la calidad de vida;
 Trabajar en las comunidades, no con ellas, para la reducción de estas faltas.
 Evaluar los riesgos y sobre todo, las poblaciones que constituyen un riesgo para la seguridad
que en la práctica son los sectores marginados.
Efectos negativos del modelo de la Tolerancia Cero
El modelo de tolerancia cero en Nueva York se tradujo en el aumento de los abusos policiales,
ligados a la represión de los denominados actos de incivilidad.
Las denuncias llegaron a nueve mil solo en 1996, un número considerable teniendo en cuenta
que la Policía de esa ciudad tenía treinta y ocho mil efectivos. El control de las poblaciones
sobre la base de su raza o procedencia nacional adquirió la forma de una fuerza de ocupación
blanca en zonas de población latina y negra.
Dos casos resaltan en este tipo de abusos: el de un inmigrante haitiano que fue torturado y
violado dentro de un recinto policial y el de un inmigrante de Guinea que fue asesinado por
cuatro policías porque se negó a obedecer la orden de detenerse. En ambos casos los policías
fueron absueltos y recibieron apoyo del entonces alcalde Giuliani. De manera contemporánea,
se encuentra:
Teoría de la vulnerabilidad física.
La teoría de la vulnerabilidad física predice que el miedo a la delincuencia será más alto entre
aquellos individuos con menor capacidad física para defenderse de un ataque. Los elementos
correlativos que han sido considerados en la prueba de esta teoría han sido la edad y el género.
Las evidencias a favor de esta teoría son también muy considerables. Muchos estudios previos
coinciden en que los individuos de edad avanzada sufren de mayores niveles de inseguridad
que los jóvenes. Cabe destacar que en el caso de Venezuela lamentablemente nadie está exento
de peligro y que la gran mayoría de las muertes violentas representa a la población juvenil.
Dentro del ámbito de vulnerabilidad se encuentra:
Teoría de la vulnerabilidad social
Esta teoría parte de la idea de que la sensación de inseguridad puede ser predicha según el
grado de vulnerabilidad o desventaja frente al delito que algunos sectores de la población
comparten en razón de su menor capacidad de prevención del delito y/o recuperación de los
daños que el delito ocasiona. Es decir, por vulnerabilidad social se entiende la incapacidad
factual y compartida por un estrato socioeconómico de prevenir la victimización o bien de
recuperarse de la misma.
Esta situación de vulnerabilidad o de menor capacidad para prevenir el delito y/o recuperarse
frente él, incrementaría la sensación de inseguridad en grandes grupos de población. El
componente causal que opera en este caso es que estratos sociales más vulnerables, por
ejemplo la población con bajosingresos o sin ingresos constantes, no tienen la misma capacidad
que la población de altos ingresos ni para prevenir el delito ni para recuperarse una vez que han
sido victimizados. En el caso de los venezolanos, se debe hacer referencia a la crisis del factor
socioeconómico por la cual está atravesando el país, que no solo genera más pobreza, sino
también inseguridad económica, desempleo, aumento del índice delictivo y todo ello se resume
en una inseguridad ciudadana latente en la sociedad.
Posterior a todas las teorías anteriores, se ubica la teoría de las redes sociales.
Teoría de las redes sociales:
Esta teoría predice que los medios masivos de comunicación, especialmente la televisión,
cultivan la sensación de inseguridad a los televidentes. La premisa es que los medios de
comunicación son parte de la red social de los individuos, más aún, para algunos individuos los
medios masivos de comunicación son los únicos o bien los principales medios
de información sobre la inseguridad y la delincuencia en su localidad. A este respecto se dice
que existe un incentivo económico para la difusión masiva de noticias relacionadas con el
crimen, lo que al final resulta en un incremento en los niveles de inseguridad personales. Al
mitificar el relato del acontecimiento delictivo, lo descontextualizan y pierde su significado real,
lo convierten en la telenovela de la cotidianidad que se confunde con la realidad misma, todo
esto con la finalidad de aumentar las ventas en el caso de la prensa escrita y la sintonización
cuando se trata del medio televisivo.
Teoría de la victimización
La Victimización puede ser definida como; los efectos psicosociales inducidos sobre la víctima y
su entorno social por los hechos ocurridos interpersonales y sociales que están y son tipificados
penalmente como delitos.
La teoría de la victimización postula que las víctimas de un delito sufren de mayores niveles de
inseguridad frente a aquellos que no han tenido tal experiencia de victimización, en tal
sentido, La victimización puede ser: directa o indirecta.
La experiencia directa, es aquella sufrida por la persona en cuestión puede aumentar la
sensibilidad al riesgo, llevándolos a percibir situaciones de peligro de forma más frecuente y
exagerada.
La indirecta se refiere a individuos que tienen amigos, parientes o vecinos victimizados. Estas
personas influenciadas por la victimización de otros, también pueden presentar una
mayor percepción de riesgo y miedo.
El mecanismo causal de esta teoría consiste en la idea de que la experiencia de la victimización
conlleva efectos psicológicos y/o materiales duraderos, aumentando la proclividad individual a
sentirse más inseguro, frente a la circunstancia contraria de la no victimización.
MIEDO AL DELITO
Concepto de Temor al delito: Es el sentimiento de vulnerabilidad o desprotección ante la
posibilidad de ser víctima de un delito; se considera la perspectiva cognitiva de este temor, es
decir, la creencia que los individuos puedan ser víctima o no de un delito en los próximos doce
meses.
Históricamente, es relevante resaltar, que durante largas décadas la criminología clásica
concibió a la victimización como el único factor determinante en la constitución del temor
subjetivo al delito. Es más, durante un largo tiempo el temor al delito se consideró como un
problema secundario, al cuál no se debía otorgar una mayor importancia, pues estaba
intrínsicamente ligado a la victimización. No existía la posibilidad de pensar que el temor
existiera en forma independiente a la variabilidad de la tasa total de delitos y, por lo tanto,
existía cierta proporcionalidad entre los grados de victimización y los niveles de temor. Un alto
grado de temor sólo lo podíamos explicar por elevados números de delitos. Si bien es cierto que
lo prioritario en materia deseguridad ciudadana es la disminución de los delitos en sí,
la literatura internacional advierte que hoy una de las consecuencias más nefastas de la
delincuencia es precisamente el temor asociado a ella. Cuando la sensación de inseguridad se
considera tan peligrosa como la amenaza real de un victimario, se enfrenta un problema social
preocupante.
Ahora bien, desde el punto de vista conceptual, es adecuado establecer ciertas diferencias entre
temor a la delincuencia y miedo a la delincuencia. El temor se refiere a una situación
permanente y no necesariamente objetiva, aunque pueda operar objetivándose en alguna
figura, como con el delincuente común. En forma contraria, el miedo da cuenta de una
situación objetiva y no permanente. Si queremos dar cuenta de un problema social, que mezcla
la sensación subjetiva de las personas que se mantiene en el tiempo con una estructura
social determinada que genera esta tipo de sensación, se opta por elconcepto de temor a la
delincuencia. Por este motivo, es adecuado conceptualmente hablar de temor al delito, es decir,
una percepción personal pero que se mantiene por un tramo determinado de tiempo.
Es necesario entender el miedo al crimen, no ya desde una óptica puramente criminológica
vinculada al ámbito de la delincuencia, sino como un componente de una temática mayor: la
percepción de seguridad, que desde una perspectiva de calidad de vida, incluye aspectos
ambientales, laborales y de participación ciudadana, entre otros.
Todo ello hace que el miedo al delito se haya constituido en un área de actuación específica
dentro de las políticas criminales, por los efectos individuales y sociales, a nivel de
comportamientos y de salud mental que pueden conllevar niveles altos de temor.
A nivel individual, el miedo al delito puede llevar a conductas de protección dentro y fuera
del hogar, de tipo evitativo o activo. Por ejemplo, las personas pueden buscar vivir en edificios
con sistemas de vigilancia que restringen el acceso a desconocidos, otro ejemplo es la entrega
de publicidad, dotarse de sistemas de alarmas para el hogar, mascotas de vigilancia e
incluso armas. Las personas pueden también alterar algunos hábitos deinteracción social,
como evitar salir de casa o contestar el teléfono a partir de ciertas horas.
En casos de extrema desintegración social o de alto miedo a los delincuentes, pueden
surgir formas colectivas de autodefensa, por ejemplo, la aparición
de grupos de justicia privada en barrios de mucha violencia armada y de frecuentes robos
padecidos por los habitantes así como la aparición de grupos de vigilancia de vecinos que
patrullan el barrio para evitar la venta de droga en el sector por parte de traficantes callejeros.
Estas formas de justicia privada tienden a aparecer en condiciones de alto miedo al crimen y, al
mismo tiempo, de baja eficacia percibida en el sistema judicial, ya que se ha encontrado que un
mayor miedo al delito, una alta insatisfacción con la policía y unas actitudes más punitivas
hacia la delincuencia se relacionan entre sí.
Entre los efectos sociales del miedo a la victimización está la inhibición de la comunicación,
la desvinculación de procesos organizativos, el aislamiento social, el cuestionamiento
de valores y la desconfianza comunitaria. En cuanto a la desintegración social se trata del
progreso de desintegración de lacomunidad que puede darse como resultado del miedo al
crimen. Es el caso de habitantes de una comunidad que perciben el lugar en el que viven como
peligroso por la presencia de sumergidos sociales , bandas, prostitución, venta de drogas, y
buscan trasladarse a otras zonas más seguras, lo que trae como consecuencia que sus anteriores
residencias se deterioren, bajen los precios de los canones de arrendamiento, y en el lugar
acaban residiendo personas con bajos recursos económicos, entre ellos delincuentes, con lo que
las tasas de delitos aumentan confirmando lo que temían y percibían los antiguos residentes.
En lo que se refiere a la desvinculación de procesos organizativos, hay investigaciones sobre el
trauma psicosocial que la represión política permanente (la cual es una forma más de
victimización criminal) instaura en la población una internalización del terror, lo cual afecta a
la cohesión social, debilitándola, y haciéndola más proclive a ser sometida por el agente del
terror. De acuerdo con ello, el temor inducido por la victimización criminal, en sus múltiples
manifestaciones, puede tener diferentes efectos sobre el tejido social, del cual
la cultura ciudadana sería uno de sus componentes, ya que ésta involucra aspectos de
comunicación entre los ciudadanos, respeto por las normas de convivencia cotidiana en
aspectos como el cuidado del medio ambiente, del espacio público, de las normas de tránsito,
pago puntual de impuestos, entre otros, de respeto a las normas legales, y de participación en
laadministración pública y en los organismos ciudadanos que la vigilan.
La ciudadanía suele asociar espontáneamente la inseguridad con la delincuencia. Es decir, la
percepción de amenaza es generada por el delincuente, y es la representación de éste lo que
explicaría los altos índices de temor. Así, la inseguridad descansaría además de las tasas reales
de delitos, en la definición metafórica del delincuente, en un delincuente omnipotente y
omnipresente lo que provoca un temor exagerado y muchas veces sobredimensionado.
El temor al delito, se ha asociado a una amplia variedad de estados emocionales, actitudes y
percepciones, entre las que se incluyen desconfianza en el otro, ansiedad, percepción de riesgo,
temor a los extraños, entre otras. Desde esta lógica, el temor al delito ha sido definido como un
fenómeno complejo, en el cual los esquemas mono-casuales para su explicación han debido ser
abandonados. Para estudiar el temor al delito hay que asumir un enfoque multicausal para
comprenderlo en su complejidad.
Para la literatura criminológica al no existir una única perspectiva sobre el temor al delito, se
ha buscado "resolver" el debate mediante una distinción entre dos perspectivas. La primera es
la noción emocional, según la definición anglosajona es "feeling afraid "o "worry". Esta noción
apela al temor frente a situaciones delictivas o peligrosas. La segunda es la noción cognitiva del
temor o "fear", que está vinculado a un análisis por el sujeto que, tomando en cuenta
diversas variables personales y de contexto, estima la probabilidad de ser víctima de un delito.
Uno de los aspectos que diferencia a los seres humanos, es su capacidad de anticipar amenazas
y experimentar emociones respecto de ello. Esta anticipación es el resultado de
un proceso cognitivo mediado por la imagen social existente en torno al fenómeno delictual.
Por consiguiente, es lasociedad la que provee a los individuos las condiciones interpretativas
para que los individuos transformen sus actuales prácticas sociales en función al temor al
delito, que más allá de ser una percepción personal, es una construcción que se socializa cada
día más. Es por esta razón, que es erróneo plantear que el temor frente a una amenaza delictiva
es una simple respuesta emocional.
Además del ámbito conceptual en torno al temor, existe un aspecto metodológico que genera
permanentes debates. Esto último se refleja en que el temor posee características mensurables,
tales como su intensidad (desde la preocupación al terror o pavor), predominio (segmento de la
población que percibe temor frente a cierta circunstancias) y duración en el tiempo. Estas
dimensiones del temor se manifiestan de diverso modo dependiendo del objeto al que está
referido. De acuerdo al tipo de delito y grado de violencia del mismo, variará la intensidad y
predominio del temor; y según se trate de un delito que puede ser sufrido personalmente
(miedo personal) o por otros (miedo altruista).
Modelos Conceptuales que contribuyen al entendimiento del temor al delito y
variables asociados a ellos:
En términos generales, la literatura especializada ha rescatado, principalmente,
tres modelos conceptuales que pueden contribuir a un mejor entendimiento del temor que
sienten las personas ante la delincuencia: modelo de vulnerabilidad, explicado anteriormente
en la teoría de la vulnerabilidad; el modelo de la victimización y modelo del control social los
cuales se explican a continuación:
Modelo de la Victimización:
Este modelo establece que individuos que han sido víctimas en el pasado de algún delito van a
estimar un riesgo mayor de ser víctima en el futuro, y, como resultado, van a sentir un mayor
temor ante la delincuencia, en especial cuando son delitos violentos o sexuales. El supuesto es
que las víctimas comienzan a sentir mayor temor debido al delito que experimentaron y no por
que hayan sido antes más temerosas.
Ante este panorama, es muy frecuente proponer que el temor ante el delito es, relativamente,
irracional o existiría un desajuste entre los hechos del mundo objetivo y la expectativa subjetiva
de los individuos. Sin embargo, la paradoja "temor victimización", se puede explicar no sólo
considerando la victimización individual como determinante del temor ante el delito, sino
también otros factores que influyen en este temor, como es la victimización vicaria. Ésta se
genera cuando el temor que siente una persona aumenta si algún cercano ya sea un familiar, un
amigo o un vecino ha sido víctima de un delito recientemente. No obstante, son los medios de
comunicación una de las mayores influencias de la victimización vicaria en el temor de las
personas, siendo ellos la principal fuente de donde los individuos extraen información sobre
actos delictivos.
Modelo del control social:
Este modelo es uno de los más relevantes para comprender diversos factores que están
asociados a la generación de temor. Por un lado, se sugiere que la falta de control que las
personas sienten tener sobre su medio ambiente social y la desorganización que perciben en él,
incrementa la percepción de temor. Por otro lado, este modelo abarca la percepción sobre las
autoridades públicas y postula que si se percibe inactividad en las autoridades, el temor ante la
delincuencia se incrementa, lo que se relaciona tanto con la confianza
como evaluación a instituciones encargadas del orden.
- Confianza y evaluación a las instituciones y su relación con el temor:
Pese a que el concepto de confianza ha sido poco explorado en las ciencias sociales, durante las
últimas décadas ha adquirido una notoria relevancia en el debate académico debido al rol que
ha adquirido el concepto de capital social. Instituciones académicas, organismos
internacionales y organizaciones no gubernamentales, ponen el acento en el desarrollo y
consolidación del capital social, el cuál se expresa en la cantidad y calidad de interacciones
sociales de una sociedad como una red de valores, normas y confianzas entre los individuos.
La evidencia empírica internacional señala que la presencia de capital social, y por lo tanto,
confianza interpersonal, tiende a disminuir los niveles de temor, así como generar iniciativas
de prevención comunitaria. Sin embargo, esta relación también puede ser inversa, pues se ha
sostenido que la criminalidad influye directamente sobre el capital social por medio del
desarrollo de un clima generalizado de temor que remplaza el espíritu de cooperación y
participación comunitaria. La mala evaluación a instituciones públicas aumenta la posibilidad
de sentir temor al delito.
Ahora bien, la confianza puede estar orientada a nivel interpersonal así como orientada a las
instituciones públicas. En relación al segundo caso, el aumento de la criminalidad debe ser
enfrentado por instituciones públicas que cuenten con la confianza ciudadana. De lo contrario,
el aumento de las tasas delictuales puede conducir a la organización de grupos que toman
la ley por sus propias manos lo que, a su vez, puede provocar la reacción desmedida por parte
de los policías. Ante este panorama, el resultado final podría ser la sensación general de que las
instituciones del Estado de Derechono son eficaces para reducir el crimen.
Cuando se desconfía de instituciones como las policías o el sistema judicial, se contribuye a la
sensación de inseguridad ciudadana, debido a la percepción de poca eficacia y profesionalismo
en su rol, lo que se explicaría, en el plano internacional, que sólo los delitos más grave sean
denunciados. Sin embargo, las razones de la poca tendencia a denunciar serían distintas según
los estratos socioeconómicos. Mientras los estratos altos no denuncian porque consideran poca
la posibilidad de castigar al delincuente o recuperar lo robado, los estratos bajos creen que al
denunciar puede existir represalia debido a que, en algunas ocasiones, existe una cierta
relación cercana entre víctima y víctimario. En general, se detecta un menor nivel de denuncia
en los estratos bajos que altos lo que indica su mayor desconfianza a las instituciones policiales
y judiciales.
En relación a la confianza y evaluación, debemos en primer lugar, diferenciar entre ambos
elementos. Mientras la confianza se dirige a la creencia de compartir un mundo común y tener
"fe" en sus integrantes e instituciones, la evaluación explica la calidad de un servicio. Es por
ello, que el hecho de confiar en una institución no indica, necesariamente, que se evalué bien a
ella, es decir, que entreguen un buen servicio. En el tema específico del poder judicial - en
general en América Latina se sufre un proceso de desprestigio que se manifiesta en
diversas encuestas, en especial, porque los individuos lo consideran "blando" respecto a la
criminalidad además de sospechas de corrupción entre sus funcionarios. Existe una tendencia
generalizada a considerar que la ineficiencia de los jueces se debe a que no aplican "mano
dura", penas más drásticas y un mayor encarcelamiento a los delincuentes. Es bajo este clima
de demanda por mayor "mano dura", donde emergen las posibilidades del éxito de gobiernos
populistas con soluciones represivas de excesiva violencia que no apuntan a las causas
profundas del problema.
En referencia a las policías, el panorama latinoamericano tampoco se presenta alentador.
Numerosas son las críticas que se han establecido a las policías por parte de la ciudadanía:
inadecuados procesos de selección de personal, deficiente formación, falta de probidad, abusos
policiales, acusaciones decorrupción, entre otras.
La percepción de la población no es homogénea entre diferentes estratos socioeconómicos y
comunas de residencia. Los sectores caracterizados por condiciones sociales más vulnerables,
presentan menores niveles de confianza a las instituciones relacionadas con la seguridad que
otros sectores, lo que indica que existe una relación distinta entre la comunidad y la policía en
ambos sectores comunales.
- Participación Comunitaria en el combate a la delincuencia y sus efectos en el
temor:
Durante los últimos años, el avance de la criminología ha abandonando esquemas explicativos
mono-causales de la delincuencia apostando más a una perspectiva multicausal, cuyo
planteamiento señala que son múltiples los factores que inciden para que un individuo cometa
un delito. Esta "sensibilidad" por las diversas variables asociadas a la delincuencia, generaron
las condiciones donde las políticas públicas anti delictivas cambiaran de perspectiva,
abandonando en parte el tradicional énfasis en el control y represión de la delincuencia y
otorgando una mayor relevancia al tema de la prevención del delito, al menos si se quiere
obtener resultados a largo plazo atacando el problema desde sus bases. Dentro de las políticas
de prevención, diversas estrategias antidelictivas en el mundo han propuesto que la seguridad
no sólo es responsabilidad del Estado y de las policías, sino también de la comunidad,
enfatizando la concepción de coproducción de seguridad, donde la participación comunitaria
en la prevención del delito es su mejor ejemplo. Ahora bien, pese al énfasis en la comunidad
para este tipo de participación, tanto el panorama mundial como nacional indican un bajo nivel
de participación, lo que permite concluir que la falta de interés en la participación es un
indicador de un tipo de vida y de relaciones sociales propias de nuestros días.
Ahora bien, al igual que en todos los esquemas conceptuales anteriores que explicaban el
temor, la participación comunitaria no es homogénea entre residentes de sectores distintos y
pertenecientes a ciertos estratos socioeconómicos. Como en el estrato bajo no existen mayores
recursos para la seguridad, comienzan a gestarse mecanismos de prevención comunitaria,
aunque las personas que viven en estas condiciones socioeconómicas, no estén conscientes que
son medidas de prevención. Sin embargo, estas iniciativas son contingentes, nacen para
solucionar un hecho puntual, y se presentan dificultades para lograr una organización más
duradera. En ocasiones estas medidas comunitarias pueden adquirir un sentido negativo como
el ajusticiamiento con las propias manos cuya expresión máxima es el linchamiento, fenómeno
más frecuente en los estratos socioeconómicos bajos.[17]

El miedo como negocio (el negocio del miedo)


Según el autor argentino Alberto Binder (2010) parece que un conjunto de prejuicios, falta
de conocimiento o inexperiencia es lo que conduce a la falta de claridad en la formulación de
las políticas y la comprensión del fenómeno que son dos caras de una misma moneda. Se utiliza
la idea de peste.
De acuerdo a este mecanismo la violencia y la inseguridad es un mal indeterminado, en su
extensión, en sus formas y en sus causas, pero tangible y mortal. Esta llamada peste genera
mecanismos de defensa que la historia ha estudiado con detalle, permite dividir a la sociedad
en cuatro categorías: los enfermos, las potenciales víctimas, los transmisores y los
incontaminables. Ciertos sectores sociales son los que producen el mal o ya están enfermos, el
protagonista central es el conjunto de personas que pueden ser afectadas y siempre se
presentaran algunos que están por afuera de este circuito.
Las razones del miedo en la sociedad son muchas y comprensibles: desde aquellas
efectivamente vinculadas a la criminalidad, la violencia o la agresión cotidiana hasta las
vinculadas a la incertidumbre general sobre el futuro, en una sociedad donde los riesgos han
aumentado y las redes de protección social o estatal se han debilitado. Es evidente, pues, que
una persona de clase media, en términos generales, tiene muy buenas razones para sentir
temor sobre su presente o su futuro. Las crisis cíclicas de que sufre un país no ayudan, por
cierto, a disminuir ese temor.
Pero lo más grave no es que la sociedad transite: una época de incertidumbre sino las formas de
lucro que se han construido alrededor de ese temor. En primer lugar, el mercado de la
seguridad privada esta estructurado de tal manera que la inseguridad es el negocio y la
condición de su expansión. Esto no es un hecho menor, porque ese mismo mercado es
productor de visiones sobre el problema criminal, a la vez que genera una dinámica que
complica muchas soluciones. No por una razón ideológica que impide la participación de
fuerzas no estatales en la solución de ese problema, sino por el hecho másconcreto de que, aquí
y ahora, su forma de crecimiento es parasitaria de la ineficacia estatal y aprovecha esa
ineficacia para captar recursos estatales y utilizarlos en su provecho. Como ocurre con toda
actividad económica es probable que esta sea solamente una lógica de expansión y que en algún
momento el mismo mercado de la seguridad deberá cambiar de dinámica para centrarse en la
provisión de seguridad, pero todavía no se sabe hasta dónde puede llegar esa expansión y qué
daños perdurables puede dejar, tanto en la generación de miedo social como en las
posibilidades de las fuerzas estatales de responder al problema de la seguridad de los
ciudadanos. Una intervención estatal profunda, para modificar la dinámica mercado de
seguridad es también una acción necesaria para modificar las percepciones que tenemos del
fenómeno criminal y de las posibilidades reales de solucionarlo o controlarlo.
Otra forma de lucro tiene que ver con las nuevas formas de espectáculo de la violencia. Sin
duda la crónica policial es un género que ha cautivado a las audiencias de todo tipo. Las
noticias policiales no son más que una forma del mismo género. Pero, la potencia de los medios
de comunicación, el realismode la ficción y hasta el consistente entrenamiento para matar a
través de los videojuegos que ocurre con miles de niños y adolescentes, forman un mercado de
la violencia de grandes magnitudes.
Cualquier pedagogo no tendría problemas en destacar la vital importancia de los medios
masivos de comunicación en la educación de la ciudadanía. Pero esto no debe ser visto
exclusivamente en el plano moral; al contrario, los efectos mas perniciosos se encuentran en
la educación de la percepción misma. La violencia y la muerte se encuentran frivolizadas en
nuestro mercado de la violencia y ello hace que nuestra percepción también se vuelva frívola. Si
un niño o un adolescente juegan a matar personas todos los días, eligiendo el arma, el blanco y
apuntando con saña para causar el mayor daño, ¿podemos tener la expectativa razonable de
que la violencia constituya para él un hecho que sea repudiado, no ya moralmente, sino en el
plano de la sensibilidad? Evidentemente no. Lo mismo sucede si recibimos imágenes reales o
ficticias (o a través de un relato intermedio donde se mezclan realidad, ficciones y arquetipos).
En definitiva, nuestra percepción del fenómeno criminal y de la violencia esta mediada por un
mercado de la violencia que se ha expandido a través de los medios masivos de comunicación.
Cuáles puedan ser los mecanismos de intervención en ese mercado es una cuestión difícil, en
particular frente a la sensibilidad de toda intervención estatal en los medios de comunicación.
De todos modos, sin caer en el recurso fácil a la censura previa, existen innumerables
mecanismos que permitirán un control y un debate mucho más profundo sobre la incidencia de
esta dimensión tanto en los aspectos subjetivos como objetivos.
La tercera forma de lucro es más profunda aún; se trata de la generación del miedo como forma
de desarticulación social y política. Una ciudadanía temerosa se encuentra mucho más
dispuesta a bajar sus niveles de control y a renunciar a la idea central de representatividad por
la de cuidado, señorío, resguardo. Es decir, formas más o menos amplias de mesianismo
o caudillismo, que han sido típicas del desarrollo social y político, justamente por la
incertidumbre y el miedo que ha caracterizado a nuestra vida social a lo largo de la historia.
Esto genera una forma patológica de diálogo político que se observa con claridad en nuestra
época. Por una parte, la ciudadanía mantiene el tema de la inseguridad como una de sus
prioridades y como una interpelación permanente. Por otra parte, la dirigencia política
se muestra preocupada y atenta. Sin embargo, este aparente punto de conexión no produce
políticas consistentes. Al contrario, pareciera que mantener este canal abierto y sin solución es
la mejor forma de mantener a la sociedad expectante y atemorizada y a la oferta electoral
abierta pero descomprometida. Es decir, esto le permite a la dirigencia política hablar de
seguridad, sin asumir mayores compromisos. La ganancia está en el tipo de vínculo con la
sociedad, pero esa demanda no se convierte en fuerza de transformación (lo que llevaría a la
dirigencia a enfrentarse a sectores burocratizados y corporativos que manejan todavía el
sistema de seguridad).
De este modo, la demanda de seguridad es mantenida en medias aguas y se vuelve inoperante,
tanto en el corto como en el mediano plazo. El fenómeno "Blumberg", por ejemplo, es un
muestra casi exquisita de desarticulación social, independientemente de las opiniones que
podamos tener sobre su visión del problema y sus propuestas. La falta de acuerdos entre los
actores políticos, la falta de tecnificación de las propuestas de los partidos, la repetición en
soluciones ya gastadas, etc. son una muestra de un dialogo patológico entre la dirigencia
política y la sociedad. Esto ha llegado a tal magnitud que se puede decir que el tipo de diálogo
que existe entre la sociedad y su dirigencia política es también una condición de ineficacia del
control de criminalidad.
La retórica de la mano dura aparece como la forma más eficaz de conjugar todas estas formas
de lucro con un discurso social aparentemente preocupado pero incapaz de construir
soluciones complejas y serias a un problema de gran magnitud. En primer lugar plantea el
problema como una cuestión de debilidad y por lo tanto la solución como un problema de
fortaleza. Nada más alejado de la realidad. El binomio debilidad-fortaleza es inútil a la hora de
diseñar política de seguridad o de comprender el problema de la criminalidad. En consecuencia
su visión del problema es de un simplismo que oculta las causas más evidentes y por ello es
funcional al mantenimiento de buena parte de las condiciones de ineficacia en el control de la
criminalidad.
En segundo lugar, es una retórica que asusta ya que pese a que ha influido en la toma de
decisiones en la última década, poco produce en términos concretos, con lo que mantiene
vigente la visión de la peste y el milenarismo. Finalmente es una retórica que agrava el
problema, ya que en el fondo su discurso es un llamado a la autodefensa (el "métale bala al
delincuente"). Es decir tras la retórica de la más dura se esconde una cultura del linchamiento.
Pero la emergencia de la retórica de la mano dura, en especial en nuestras versiones
vernáculas, que tan poco tienen que ver con las políticas de ''tolerancia cero" o las
formas integrales de control de la criminalidad, no es solo una estrategia demagógica de la
dirigencia política sino que responde al intento final de mantener una forma de gobierno del
sistema de seguridad que ha sido tradicional en nuestro país y que también condiciona las
visiones que tenemos del problema de la criminalidad.

Aspectos jurídico-procesales de la ciudadanía frente al sistema


de administración de Justicia Penal
En este punto se tratará de los aspectos jurídicos procesales a los que se enfrenta la víctima y
los testigos en el proceso penal, bien sea por iniciarse un proceso por denuncia o por flagrancia
de un hecho punible y el temor que siente la ciudadanía, no sólo de ser víctima de un delito,
sino también de ser víctima del proceso penal.
Es bien conocido que la finalidad del proceso penal es, de conformidad con lo establecido en el
artículo 13 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica del Código Orgánico
Procesal Penal (COPP)[18], establecer la verdad de los hechos por las vías jurídicas y la justicia
en la aplicación del derecho; y uno de los objetivos del proceso es la protección y reparación del
daño causado a la víctima del delito, siendo obligación del Ministerio Público velar por esos
intereses en todas las fases del proceso. Así también, deberán la policía y demás organismos
auxiliares otorgarle a esas víctimas un trato acorde con su condición de afectados y facilitar su
participación en los trámites en que deba participar (art. 120 COPP).
Ahora bien, en esa búsqueda de la verdad todo ciudadano se encuentra en la obligación de
denunciar, bien sea por ser víctimas directas de un delito o porque han presenciado la comisión
del mismo, y, la omisión de denunciar acarrea sanciones penales. Pero es el caso que suelen no
hacerlo por distintas razones; mientras los ciudadanos de estratos altos no denuncian porque
consideran poca la posibilidad de castigar al delincuente o recuperar lo robado, los ciudadanos
de estratos bajos creen que al denunciar puede existir represalia debido a que, en algunas
ocasiones, existe una cierta relación cercana entre víctima y victimario. Generalmente, se
detecta un menor nivel de denuncia en los estratos bajos que altos lo que indica su mayor
desconfianza a las instituciones policiales y judiciales, ya que el daño sufrido por la víctima del
delito suele verse incrementado como consecuencia de su contacto con el sistema de justicia
(victimización secundaria).
Esta situación ha sido tomada en cuenta por los altos Tribunales de la República, en materia de
niños, niñas y adolescentes, al pronunciarse la Sala Constitucional en la sentencia número 1049
del 30 de julio del 2013, dejando asentado con carácter vinculante que "los Jueces y Juezas
con Competenciaen materia Penal que integran los distintos Circuitos Judiciales de la
República, podrán emplear la práctica de la prueba anticipada, prevista en el artículo 289 del
Código Orgánico Procesal Penal, previa solicitud del Fiscal del Ministerio Público o cualquiera
de las partes, para preservar el testimonio de los niños, niñas y adolescentes, ya sea en
condición de víctima o en calidad de testigo, sobre el conocimiento que éstos tienen de los
hechos.". En el caso de los niños, niñas o adolescentes que participan en el proceso penal en
condición de víctima, resulta evidente que están expuestos a ser revictimizados como
consecuencia de las declaraciones que reiteradamente deben exponer ante diversos
funcionarios de la cadena de investigación y en cada una de las etapas del proceso,
circunstancia que en muchas ocasiones conduce a que, por ejemplo, los niños, niñas y
adolescentes víctimas se resistan a comparecer a los actos procesales por temor de encontrarse
con el victimario o, en otras casos, por afectaciones de naturaleza emocional o psicológica al
recordar constantemente el hecho lesivo, especialmente, cuando se trata de delitos como abuso
sexual, actos lascivos, entre otros de esta especie.
Cabe destacar, que la persona que se enfrenta a un proceso penal no sólo es revictimizada al
momento de deponer ante un funcionario judicial; ésta víctima, que pasa a ser víctima del
proceso (ya que sufre del retardo procesal, siendo citado constantemente a la celebración de
audiencias que son diferidas, interfiriendo esto con su jornada laboral ya que se pierden horas
de espera, y recibiendo malos tratos del personal que labora en los Circuitos Judiciales) es
colocada frente a frente con su victimario desprovista de protección por parte del Estado, a
pesar de existir una Ley de Protección a la Víctima, Testigos y Demás Sujetos
Procesales[19]que, en opinión del equipo, ha pasado a ser prácticamente letra muerta, ya que
no se aplican las disposiciones allí contenidas; dificultando así la veracidad del testimonio, ya
que éstas personas son fácilmente localizables.
Esta situación la viven no sólo las víctimas de los delitos, sino también los testigos (e inclusive,
bajo la vigencia del Código Orgánico Procesal Penal anterior, los escabinos quienes
representaban la participación ciudadana directa en la administración de Justicia en el proceso
penal), en todos y cada uno de los casos anteriores el resultado es que estos ciudadanos que de
alguna u otra manera intervienen en el proceso penal sienten temor de afrontar el proceso, por
ser ignorados, maltratados o extorsionados por los funcionarios, en algunos casos los
judiciales, en otros los policiales (en países como el nuestro, no sólo se teme al delincuente
común sino también al funcionario policial); sufren del retardo procesal, así como también
sufren de lo engorroso que suelen ser los trámites para la devolución de sus objetos y en el peor
de los casos, se ven amenazados y amedrentados por sus agresores al no existir realmente
confidencialidad de sus datos y en consecuencia, hay una gama de motivos que impiden una
colaboración seria con el proceso penal, se crea más impunidad y disminuye día a día la poca
credibilidad que tienen los venezolanos del sistema de administración de justicia.

Recomendaciones
 Como recomendación general, la superación de la problemática de la inseguridad está
vinculada a la mejora sustancial de la situación económica del país, a través de la
implementación de políticas que logren la reactivación del aparato económico productivo,
con la consiguiente disminución de las altas cifras de desempleo y pobreza, siendo estas
algunas de las causas del aumento de la delincuencia.
 Se debe desarrollar una ambiciosa política que fortalezca la educación y que impacte
contundentemente la deserción escolar.
 Fortalecer la participación ciudadana en todos sus niveles, incluyendo, las Universidades, y
los Institutos dedicados a la investigación, para que se actúe en cumplimiento del principio
de corresponsabilidad con el Estado, dónde además de reconocer los problemas, se pase de
la conflictividad, a medidas claves que conlleven a una mejor calidad de vida.
 Realizar un estudio multifactorial a nivel nacional para determinar cuáles son los factores
que influyen en las fallas de las políticas públicas implementadas por el Estado.
 Revisar de manera selectiva y exhaustiva todas las unidades encargadas del control
interno dentro de todas las instituciones que conforman la Administración Pública, a los
fines de poder detectar y atacar las serias debilidades en torno a la eficiencia y la eficacia en
la prestación de losservicios a los ciudadanos.
 Al lado de la "cifra negra" deben sacarse a la luz las "cifras doradas", ya que tienen una
vinculación estrecha con la violencia callejera; porque la impunidad es un elemento
generador de violencia, y porque conocer la extensión de la delincuencia organizada evitaría
la expansión de las actividades económicas ilegales, la corrupción, y muchas formas de
violencia que se ponen en práctica para garantizar impunidades y obtener recursos.
 Como actividad preventiva a corto plazo se debe evitar la victimización: Aunque a veces las
campañas informativas sobre cómo no ser víctima de delitos pueden contribuir a expandir
el terror, es necesario que la gente genere hábitos de prudencia. Estudios serios de la
Victimología, sobre las llamadas "víctimas propiciatorias", demuestran que hay personas
que atraen sobre sí las miradas menos sanas.

Conclusiones generales
El Estado es el administrador por excelencia, que tiene como obligación garantizar el bienestar
social, entre los principios Constitucionales nos encontramos con el de la Seguridad de
la Nación, que trae como consecuencia la seguridad Ciudadana, tal como lo establece el
Artículo 55 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, además es importante
resaltar que la seguridad ciudadana no solo es responsabilidad del Estado si no que hay
corresponsabilidad con la participación ciudadana, en los programas destinados a la
prevención del delito, que así como existe la seguridad ciudadana está la inseguridad, todo esto,
como resultado de unas políticas gubernamentales ineficaces y de una cultura pobre por parte
de la sociedad, debido a la ausencia de valores y al estado de necesidad económica en
ocasiones. Como consecuencia de lo prenombrado llega el temor fundado del delito, en virtud a
que aun estando vigente una garantía constitucional y habiendo una obligación por parte del
estado, no se cumple lo protegido, razón esta que genera el temor de los ciudadanos al libre
desenvolvimiento, puesto que habiendo un Estado de Libertad, se obedece el temor de
desplazarse.
En Venezuela ha venido evolucionando el índice de criminalidad, cifras que se ven reflejadas en
las distintas estadísticas realizadas por las diferentes instituciones públicas, estudios realizados
por las ONG y Consejos comunales, reflejan que los motivos del crecimiento del índice delictual
se motiva a las políticas nefastas e ineficaces por parte del Estado. Hoy en día la dificultad que
tiene la colectividad de acceder a los distintos medios de bien social, crea el caos y trae como
resultado el aumento de la criminalidad, sobre todo en las sociedades menos favorecidas.
A pesar de que se han creado múltiples políticas por parte del ente estatal, los resultados han
sido más negativos que positivos, se le ha otorgado poder de dirección a la comunidad que fue
excluida en gobiernos diferentes, pero que dicho otorgamiento no resulto ser lo que se quería o
se esperaba. Cabe destacar que ha repercutido adicionalmente en el desempleo, la inseguridad
y el estado de pobreza la mala gestión del sistema económico, el control que se viene dando
sobre la obtención de los víveres alimenticios y de higiene personal, ha creado otro monstruo
de la delincuencia en el Sistema económico, implantando cada vez mas normas represivas a la
ciudadanía, esto a su vez genera una nueva expansión del delito, inicia otro tipo Penal en el
medio económico inserto en el Sistema, tal como se evidencia con la entrada en vigencia de la
Ley Especial de Costos y Precios justos, cuya norma regula por un lado y genera delito por otro,
pues a veces la persona prefiere incurrir en el delito y poder acceder a lo necesitado que
cumplir la norma y morir de hambre. Así mismo es necesario resaltar las políticas
penitenciarias, las cuales son paños de agua caliente, pero que no extinguen la verdadera
problemática, es más fácil para el ente administrador inventar una Libertad, que reinsertar
verdaderamente a una persona a la sociedad, un juez prefiere realizar una resolución donde
otorgue una Libertad cuando hay mucha insistencia, que interactuar o involucrarse con un
privado de libertad que le produce repulsión, olvidándose así de lo que establece la Dra. María
Gracia Moráis cuando en su concepto de Juez de Ejecución establece que el perfil que debe
tener, es de una persona con dotes vocacionales muy particulares, que debe poseer una
formación académica amplísima con cualidades superiores de humanismo, espíritu abierto y
empatía, siendo la realidad, un hechos distinto al deber ser.
La falta de interés por parte del Estado en la estructuración de las familias Venezolanas, deja
entre ver, que es más económico arriar a la sociedad por medio de un sistema penal y represivo,
que aplicar políticas de formación y contención familiar, política esta que amerita de
un presupuesto real y palpable para las mismas, dichas estrategias que deben ser diferentes a
las misiones establecidas, que no se mantienen en su totalidad desde su inicio. Así como lo
referido a otras políticas se quedaron en un lindo sueño que al despertar se reflejan en el
hacinamiento carcelario, el colapso de las morgues del país, las largas colas para obtener un
alimento de la cesta básica cuando llegan los suministros, el impedimento de tomar unas
vacaciones y entre tantas limitaciones que viven a diario los Venezolanos, lo que se deduce en el
miedo generado por la Inseguridad en un Estado que supuestamente "garantiza" la Seguridad.

Bibliografía
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Autor:
Abogado Daniel Bohorques
UNIVERSIDAD DE CARABOBO
FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS
ESCUELA DE DERECHO
DIRECCIÓN DE POSTGRADO
ESPECIALIZACIÓN EN DERECHO PENAL
Venezuela- Edo. Carabobo, Julio de 2014
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[2] Real Academia Española, [Página Web en línea]. Disponible en:
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[5] Ruiz, Wilmer y Ruiz Jesús. Prevención Y Seguridad Como Combatir El Delito. Editorial
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[6] CONSTITUCIÓN. (1999). Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, 5453,
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[7] Ley Orgánica de Seguridad de la Nación. (2002) Gaceta Oficial de la República Bolivariana
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[8] Ob. Cit. P. 195.
[9] Decreto Con Fuerza de Ley de Coordinación de Seguridad Ciudadana. (2001) Gaceta Oficial
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[10] Ob. Cit. P. 198.
[11] Ob. Cit. P. 201.
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