CINCEL
Se denomina cincel, palabra proveniente del Latín scindere,1 a una herramienta manual
diseñada para cortar, ranurar o desbastar material en frío mediante el golpe con un
martillo adecuado. El filo de corte se puede deteriorar con facilidad, por lo que es
necesario un reafilado. El extremo puede ser plano, dentado o de toro.
Funcionamiento del cincel y elección del tipo adecuado
La diversidad de modelos de cincel plantea el interrogante de qué herramienta elegir de
acuerdo a la aplicación y el material empleado. Por ello, las características de las partes
descritas en la figura de arriba cobran gran importancia a la hora de la decisión.
Por empezar, el mango del cincel debe ser lo suficientemente largo como para
sostenerlo con la mano. Si no fuera así, la cabeza de la herramienta quedaría apenas
por encima de la mano, pudiendo causar lesiones. Los cinceles demasiado largos
tienden a flexionarse, son difíciles de maniobrar y se parten fácilmente, por ello es
importante buscar un equilibrio en las dimensiones del mango.
La aplicación que vamos a dar al cincel está relacionada con la posición en que
utilizaremos la herramienta. Si ésta se mantiene en un ángulo de 90 grados con
respecto a la superficie de la pieza de trabajo, el cincel cumple la función de separación
de la pieza en dos mitades. Si se mantiene en un ángulo menor a 90 grados, entonces
cumple la función de extracción de viruta.
Los orígenes del cincel, se remontan a las épocas de los hombres primitivos quienes
utilizaban herramientas manuales construidas en piedra, las cuales luego de un largo
avance, se convirtieron en herramientas eléctricas. La historia se traslada a
aplicaciones del cincel en labrado de piedra, hueso, cuero, madera y metal. Sin
embargo, los materiales usados hasta ese entonces, eran maleables y por lo tanto no
poseían la dureza requerida para realizar un trabajo sin deformaciones.
Posteriormente, con la llegada de la era de los metales y con la ayuda de dichos
avances, los cinceles evolucionaron en piezas de cobre, bronce y oro. No obstante, las
transformaciones lograron que el cincel adquiriera la robustez necesaria para que hoy
en día pueda usarlo en diferentes tareas y sea una herramienta de corte ideal para
procesos y transformaciones.
Mundial de Tornillos, es una empresa que se ha dedicado a la comercialización de
máquinas, herramientas para construcción, elementos de fijación y afines con el
objetivo de ofrecerle productos de calidad. Por ello le cuenta sobre el cincel, sus tipos y
diferentes usos. Siga leyendo y conozca cómo puede utilizar esta herramienta dentro de
su empresa y hogar.
Tipos y usos de los cinceles
Cada tipo de cincel tiene una aplicación diferente y no debe faltar dentro de su caja de
herramientas. Los diferentes tipos, se distinguen fundamentalmente en dos aspectos: la
dureza del material con el que se vaya a trabajar y el ángulo del filo. Con el fin de
escoger el más adecuado, es necesario conocer las distintas alternativas que podrá
encontrar, por ejemplo:
Cincel de punta aguda: Usado para trabajar láminas delgadas o para realizar pequeñas
aberturas.
Cincel de punta diamante: Es el más apropiado para los rincones y para realizar
ranuras en formas de V.
Cincel de punta plana: Puede utilizarlo para realizar ranuras en aquellas partes planas.
Cincel para repujado: Este tipo de cincel puede ser utilizado para hacer un relieve, el
cual permite que el diseño tenga un efecto tridimensional.
Cortafrío o cortafierros: Utilizado para cincelar superficies planas, cortar láminas y
varillas delgadas.
Cincel para ranuras de engrase: Empleado para llevar a cabo canales en cojinetes y
ranuras pequeñas.
Adicional a ello, existen cinceles especializados para azuelos, aletas, cemento, hueco e
infinidad de trabajos. Con el Tornillero además de encontrar herramientas Stanley.
También podrá adquirir cinceles de diferentes tipos. Cotícelos y adquiéralos en este
enlace.
Procedimiento
El cincelado se realiza sobre una plancha de metal algo dúctil y no demasiado dura, de
algunas décimas de milímetro de espesor,
generalmente cobre (0,8mm), alpaca (0,3mm) y en trabajos de calidad, plata (0,5mm)
(las medidas son ejemplos). Para ser trabajado el metal se corta en planchas
aproximadamente del tamaño deseado, y se lo pega en un preparado de resina vegetal
o lacre con el que se ha cubierto totalmente el recipiente. De esta manera la resina
amortiguará los golpes que se otra manera lastimarían mucho el material, además de
permitir que la pieza pueda ser trasladada cómodamente. El cincelado no es una
artesanía que requiera mucho espacio. En piezas de formas especiales, como cuchillos,
mates y demás, la chapa es doblada y soldada antes de ser cincelada, y una vez dada
la forma definitiva se la pega en la resina. El cincelado se trabaja "de arriba", es decir
que, al contrario del repujado, el artesano trabaja sobre la superficie que quedará a la
vista cuando la pieza esté terminada.
Una vez pegada la pieza en el lacre se marca la figura que se ha de cincelar. Existen
muchos medios para hacerlo, como calcar un dibujo o dibujar con lápiz sobre el metal, y
luego marcar en material con un punzón, buril, o cualquier cosa afilada. Entonces
comienza el verdadero trabajo de cincelado. Con un cincel recto o levemente curvo
(resercador o uñete según la jerga) según la forma del dibujo se va marcando
definitivamente la figura. Los golpes del martillo sobre la cabeza del cincel deben ser
seguidos y parejos para producir una línea prolija. De esto resulta un surco del ancho
de la punta del cincel y cuya profundidad varía de acuerdo a la fuerza con que fueron
dados los golpes, como muestra la parte A de la Figura 1.
Figura 1
Cuando todo el dibujo está marcado se procede a hundir las partes que van hundidas
con un cincel de cabeza plana, a la manera de un bajorrelieve (parte B de la Fig.1). De
esa manera ya la parte alta se destaca con respecto al resto. En general se vuelve a
marcar la pieza varias veces, de acuerdo a la profundidad que se le quiera dar.
Finalmente la pieza se despega de la resina. Si lo que se quiere es un bajorrelieve o se
está trabajando en una objeto con una forma especial (cuchillo, etc.) sólo queda
limpiarla y darle brillo: si se desea un alto relieve, a la pieza se la trata como muestra
la Figura 2.
Figura 2
Los trabajos cincelados suelen ser limpiados con ácido al terminar, para que brillen.
Materiales del cincelado
Para realizar un cincelado se necesitan:
Una plancha de metal moldeada y cortada a voluntad.
Un juego de cinceles que se adecuen a las necesidades del dibujo.
Un recipiente, preferentemente de forma hemisférica, lleno hasta el borde del preparado
de resina.
Un preparado de resina o lacre llevado a la ductilidad deseada mediante agregados de
tiza para endurecer y grasa para ablandar.
Un martillo de punta ancha y plana.
El cincelado logra el mismo efecto sobre el metal que el de un lápiz sobre un papel: un
dibujo con detalles de luces y sombras tan preciso que logra un efecto de verdaderos
relieves y profundidades, sin que la superficie deje de ser plana. Si se puede dibujar, se
puede cincelar.
El repujado es un trabajo específico dentro de lo que llamamos cincelado. El termino
deriva de la palabra francesa ´repulsare´ que significa empujar hacia afuera. Lo que
caracteriza al repujado es que permite dar importantes volúmenes en la superficie de la
chapa sobre la cual se trabaja. Esto se logra con cinceles especiales para tal fin. Se
trabaja por el reverso, es decir, logramos los volúmenes del frente hundiendo el metal
por el reverso. Según la superficie a repujar, su forma, tamaño del área y su
profundidad, se usarán diferentes "cinceles repujadores".
La labor del orfebre comienza en una etapa previa al contacto con el metal; es la etapa
del DISEÑO, donde la creatividad del artista comienza a tomar forma.
Hay dos métodos para abordar el cincelado: el "cincelado francés" y el
"cincelado español".
En el cincelado francés primero se perfilan por el frente las figuras del dibujo con
cinceles trazadores. Esto permite que el metal desplazado por los trazadores produzca
en el reverso un relieve de las líneas cinceladas, lo cual nos permite ver con claridad las
áreas a repujar.
En el cincelado español se trabaja directamente repujando por el reverso, sin previo
cincelado de los perfiles, y por lo tanto no tenemos las líneas guía que deja marcadas el
cincelado francés.
Con un método u otro, el repujado se realiza de la misma manera.
Cómo somos nuevos en el oficio, vamos a empezar trabajando con el método francés,
cogiendo destreza con los cinceles.
Una vez hayamos plasmado y detallado el dibujo en papel, lo fijaremos sobre la lámina
de metal. Esta fina lámina, en este caso de 0,7 mm de grosor, la apoyaremos sobre la
pez, que es una mezcla de resina y almagra elaborada por el orfebre, vertida en un
recipiente semiesférico. Con un puntero y por medio de golpes, marcaremos a base de
un trazo de puntos las líneas principales del dibujo, que nos servirán posteriormente de
referencia.
Una vez tenemos todo el dibujo punteado, retiramos el papel de la lámina, calentamos
ligeramente la pez para pegar la chapa a ella sin que queden huecos, y trazamos con
un cincel trazador. La pez cede ante la presión provocada por los golpes, y permite de
esta manera la deformación del metal.
Ya hemos cincelado todo el dibujo y lo tenemos marcado por el reverso.
Despegamos la lámina de metal, le damos la vuelta, calentamos la plancha y la
colocaremos sobre la superficie de pez con la cara posterior hacia arriba, donde
podremos ver el dibujo marcado. Una vez enfriada la pez, la lámina quedara totalmente
sujeta.
Ahora se golpea con los cinceles abultadores y el martillo, de forma que a la placa de
metal le van saliendo cavidades en esa cara (protuberancias en la opuesta). Los golpes
son suaves pero rápidos y con la mano izquierda debemos sujetar el cincel
verticalmente, al mismo tiempo que lo vamos desplazando sobre la superficie de la
lámina siguiendo las líneas previamente marcadas. De esta forma iremos obteniendo
en relieve los “volúmenes” deseados. Es a esta técnica realizada por el reverso a la que
se denomina REPUJADO.
Con los sucesivos golpes la lámina se deforma y se endurece por lo que es necesario
cada cierto tiempo soltarla de su fijación y recocerla para ablandarla (del orden de 5 a 6
veces por pieza), lo que se efectúa calentándola con un soplete hasta casi ponerla al
rojo, y dejándola enfriar a temperatura ambiente.
Tras concluir esta fase del trabajo ya tenemos esbozada la obra, y obtenidos los
volúmenes deseados. Damos la vuelta a la lámina y la volvemos a fijar sobre la misma
base de pez, cuidando de que no queden huecos entre ambas. Continuamos por el
lado del derecho, dotando de detalle a la pieza mediante lo que conocemos como
CINCELADO, que consiste en retocar valiéndonos de martillo y cinceles hasta lograr un
acabado mucho más perfeccionado.
Golpeamos sobre la pieza con el cincel, que se sujeta con una mano, y el martillo con la
otra. Los golpes son continuos, y entre uno y otro se va desplazando la herramienta,
que con sus extremos recto, curvo, ancho o estrecho, sigue la traza del dibujo, lo que
dará lugar a pequeñas acanaladuras o incisiones sobre la lamina.
Se marcan los trazos principales y contornos que seguidamente se pueden sombrear
con distintos cinceles que disponen en sus puntas de rayado en cuadricula.
También se utiliza el cincelado para retocar piezas realizadas mediante fundición, que el
cincelador perfecciona.
Las herramientas a utilizar serán: Martillo, cinceles y pez griega, que podemos usarla
más o menos dura dependiendo de si vamos a repujar o a cincelar.