Una pila eléctrica o batería eléctrica es el formato industrializado y comercial de la celda galvánica o voltaica.
Es un dispositivo que convierte energía química en energía eléctrica por un proceso químico transitorio, tras lo cual cesa su
actividad y han de renovarse sus elementos constituyentes, puesto que sus características resultan alteradas durante el
mismo. Se trata de un generador primario. Esta energía resulta accesible mediante dos terminales que tiene la pila, llamados
polos, electrodos o bornes. Uno de ellos es el polo positivo o cátodo y el otro es el polo negativo o ánodo.
La estructura fundamental de una pila consiste en dos electrodos, metálicos en muchos casos, introducidos en una disolución
conductora de la electricidad o electrolito.
Las pilas, a diferencia de las baterías, no son recargables, aunque según países y contextos los términos pueden
intercambiarse o confundirse. En este artículo se describen las pilas no recargables.
Principio de funcionamiento
Aunque la apariencia de cada una de estas celdas sea simple, la explicación de su funcionamiento dista de serlo y motivó una
gran actividad científica en los siglos XIX y XX, así como diversas teorías.
Las pilas básicamente consisten en dos electrodos metálicos sumergidos en un líquido, sólido o pasta que se llama electrolito. El
electrolito es un conductor de iones.
Cuando los electrodos reaccionan con el electrolito, en uno de los electrodos (el ánodo) se producen electrones (oxidación), y
en el otro (cátodo) se produce un defecto de electrones (reducción). Cuando los electrones sobrantes del ánodo pasan al
cátodo a través de un conductor externo a la pila se produce una corriente eléctrica.
Como puede verse, en el fondo, se trata de una reacción de oxidación y otra de reducción que se producen simultáneamente.
El voltaje, tensión o diferencia de potencial que produce un elemento electroquímico o celda electroquímica viene
determinado completamente por la naturaleza de las sustancias de los electrodos y del electrolito, así como por su
concentración. Walther Nernst obtuvo el premio Nobel de química de 1920 por haber formulado cuantitativamente y
demostrado las leyes que rigen este fenómeno. La conexión de elementos en serie permite multiplicar esta tensión
básica cuanto se quiera.
Las propiedades puramente eléctricas de una pila se representan mediante el modelo adjunto. En su forma más
sencilla está formado por una fuente de tensión perfecta —es decir, con resistencia interna nula— en serie con un
resistor que representa la resistencia interna. El condensador de la versión más compleja es enormemente grande y
su carga simula la descarga de la pila. Además de ello entre los terminales también aparece una capacitancia, que
no suele tener importancia en las aplicaciones de corriente continua.
Símbolo de una pila (izquierda); modelo eléctrico simplificado (centro); modelo más elaborado (derecha)
Una vez fijada la tensión, la ley de Ohm determina la corriente que circulará por la carga y consecuentemente el
trabajo que podrá realizarse, siempre naturalmente que esté dentro de las posibilidades de la pila, que no son
infinitas, viniendo limitadas fundamentalmente por el tamaño de los electrodos —lo que determina el tamaño externo
de la pila completa— y por su separación. Estos condicionamientos físicos se representan en el modelo de generador
como una resistencia interna por la que pasaría la corriente de un generador ideal, es decir, de uno que pudiese
suministrar una corriente infinita al voltaje predeterminado.
Conforme la célula se va gastando, su resistencia interna va aumentando, lo que hace que la tensión disponible sobre
la carga vaya disminuyendo, hasta que resulte insuficiente para los fines deseados, momento en el que es necesario
reemplazarla. Para dar una idea, una pila nueva de las ordinarias de 1,5 V tiene una resistencia interna de unos
350mΩ, mientras que una vez agotada puede aumentar considerablemente este valor. Esta es la razón de que la
mera medición de la tensión con un voltímetro no sirva para indicar el estado de una pila; en circuito abierto incluso
una pila gastada puede indicar 1,4 V, dada la carga insignificante que representa la resistencia de entrada del
voltímetro, pero, si la medición se hace con la carga que habitualmente soporte, la lectura bajará a 1,0 V o menos,
momento en que esa pila ha dejado de tener utilidad. Las actuales pilas alcalinas tienen una curva de descarga más
suave que las previas de carbón; su resistencia interna aumenta proporcionalmente más despacio.
Cuando se necesita una corriente mayor que la que puede suministrar un elemento único, siendo su tensión en
cambio la adecuada, se pueden añadir otros elementos en la conexión llamada en paralelo, es decir, uniendo los
polos positivos de todos ellos, por un lado, y los negativos, por otro. Este tipo de conexión tiene el inconveniente de
que si un elemento falla antes que sus compañeros, o se cortocircuita, arrastra irremisiblemente en su caída a
todos los demás.
Como todas las reacciones químicas, las que se producen dentro de una pila son sensibles a la temperatura,
acelerándose normalmente cuando ésta aumenta, lo que se traducirá en un pequeño aumento de la tensión. Más
importante es el caso de la bajada, pues cuando se alcanzan las de congelación muchas pilas pueden dejar de
funcionar o hacerlo defectuosamente, cosa que suelen advertir los fabricantes. Como contrapartida, si se almacenan
las pilas refrigeradas, se prolongará su buen estado.
Tipos de baterías desechables
Baterías de zinc-carbono
Son las más baratas y antiguas (fueron inventadas en 1865). En el lado negativo, almacenan menos energía que el resto y también
duran menos. En esta batería, n el electrodo negativo, el zinc se convierte en cinc y electrones, que proporcionan energía al circuito.
En el electrodo positivo, el óxido de manganeso se convierte en óxido de manganeso y amoníaco.
Baterías alcalinas
Las pilas alcalinas se parecen mucho a las de zinc-carbono, pero almacenan más energía y duran más (por lo que cuestan más).
Pueden mantenerse cargadas durante varios años, lo que las convierte en una fuente de energía muy confiable. En este caso en el
electrodo positivo, el óxido de manganeso se convierte en óxido de manganeso e iones hidroxilo. Por otro lado, en el electrodo
negativo, el zinc reacciona con los iones hidroxilo para liberar los electrones que alimentan el circuito.
Pilas de botón
Las pilas de botón se usan en dispositivos como relojes de cuarzo o audífonos. Funcionan de la misma manera que las pilas alcalinas
comunes, con materiales de electrodos similares y electrolitos alcalinos; otras usan litio y electrolitos orgánicos y generan la energía
a través de diferentes reacciones químicas.
Tipos de baterías recargables
Baterías plomo-ácido
Las baterías de plomo-ácido tienen seis celdas separadas, cada una de las cuales produce 2 voltios. Cada célula tiene un electrodo de
metal de plomo “esponjoso” (negativo), un electrodo de dióxido de plomo (positivo) y un electrolito de ácido sulfúrico. En un automóvil
la batería se descarga (cede un poco de su energía) para ayudar a que el motor de gasolina arranque, y se recarga cuando el motor
comienza a generar energía eléctrica a través del alternador.
Baterías Níquel-Cadmio
Estas baterías se usan como reemplazo de baterías desechables de 1.5 voltios en cosas como juguetes, linternas y herramientas
eléctricas. Son relativamente baratas, pueden cargarse y descargarse cientos de veces y, si se tratan de forma adecuada, duran una
década.
Baterías Níquel-metal-hidruro
Las baterías de hidruro metálico de níquel funcionan de manera similar, pero sufren menos el llamado “efecto memoria” (Durar
menos con cada recarga). Además, al no llevar cadmio se las considera más ecológicas.
Baterías de iones de litio
Las baterías de iones de litio son el tipo de baterías recargables de más rápido crecimiento y las encontramos en móviles,
reproductores de MP3 y portátiles. ¿Qué tiene de bueno el litio? Es un metal liviano que produce iones fácilmente. Las últimas baterías
de iones de litio pueden almacenar aproximadamente el doble de energía que las recargables de Niquel tradicionales, funcionan a
voltajes más altos y son más respetuosas con el medio ambiente, pero no duran tanto. Aun así, pueden cargarse y descargarse
cientos de veces y, por lo general, duran varios años.
Hasta que se extendió el uso de los dispositivos portátiles como los móviles en la década de 1980 y 1990, las baterías recargables
eran poco comunes en cosas como linternas y juguetes, ya que no duraban tanto como las desechables.