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Título: Productividad Extrema. La energía que mueve tu emprendimiento (versión beta)
© 2018, Girona.
1ª edición
Todos los Derechos Reservados.
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cualquier forma, te recomiendo que consultes al autor, es la manera más sencilla de
evitarte sorpresas desagradables que a nadie gustan.
La versión que tienes ante ti es una versión beta del libro, recibirás la versión final cuando
se termine esta fase de test, los contenidos no se modificarán sustancialmente pero
seguramente tengas acceso a más materiales y mejor edición.
El autor no puede garantizarte que los resultados obtenidos por él mismo al aplicar las
técnicas aquí descritas, vayan a ser los tuyos.
Básicamente por dos motivos:
Sólo tú sabes qué porcentaje de implicación aplicarás para implementar lo aprendido (a
más implementación, más resultados).
Aunque apliques en la misma medida que él, tampoco es garantía de obtención de las
mismas ganancias, ya que incluso podrías obtener más, dependiendo de tus habilidades
para desarrollar nuevas técnicas a partir de las aquí descritas.
Aunque todas las precauciones se han tomado para verificar la exactitud de la información
contenida en el presente documento, el autor y el editor no asumen ninguna
responsabilidad por cualquier error u omisión.
No se asume responsabilidad por daños que puedan resultar del uso de la información
que contiene.
Así pues, buen trabajo y mejores Éxitos.
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TABLA DE CONTENIDOS
Introducción
Capítulo I.
La Fuerza De Voluntad
Capítulo iI.
Análisis Financiero Personal
Capítulo iiI.
La Fuerza Del Estado De Flujo
Capítulo iII.
Los Ciclos De Tu Evolución
Capítulo Iv.
Sistema de Gestión De Tiempo
Capítulo V.
La Fuerza De la Habilidad Única
Capítulo VI.
La Fuerza De La Procrastinación
Capítulo VII.
La Fuerza de La Visión
Conclusión
Recursos Y Links De Interés
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PRODUCTIVIDAD EXTREMA
La productividad extrema está basada en cinco fuerzas principales, de las que voy a
hablarte en este libro y que seguro que te van a dar la claridad necesaria para que te
conviertas en una persona altamente productiva.
Pero antes de entrar en materia, te quiero hablar de finanzas.
¿Por qué de Finanzas?
Porque es necesario para explicarte la primera de estas cinco fuerzas que vamos a ver.
Cuando hablamos de finanzas, todos tenemos en mente los ingresos y los gastos que
recibimos cada mes.
Pero en la economía de una persona o de una empresa, hay dos cosas más a tener en
cuenta…
Una son los activos.
Los activos son todas esas cosas que tenemos en propiedad o negocios, que nos
generan ingresos regulares cada mes o cada día.
Y la otra son los pasivos, que son las deudas o las cosas que tenemos que pagar, una
hipoteca, préstamos, etc.
Esta es la estructura de las finanzas de toda persona o de toda empresa: ingresos,
gastos, activos y pasivos.
Pero estas estructuras varían en función de la economía de cada persona. Veámoslo con
detalle.
Personas con recursos económicos escasos
Una persona “pobre”, que tiene poco dinero porque tiene un pequeño sueldo o por el
motivo que sea, normalmente, utiliza sus ingresos para cubrir gastos y ya está.
Alguien realmente pobre no tiene pasivos, no tiene deudas, porque los bancos no le
prestan dinero, es decir, no tiene nada más que lo que ingresa ese mes y con ello vive.
Personas de clase media
La clase media tiene ingresos también pero, normalmente, lo primero que hacen con
estos ingresos es cubrir las deudas de la hipoteca y toda una serie de cosas más que le
van restando de lo que ingresan. Lo que queda después, normalmente, no les llega para
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gastos y así van añadiendo más y más pasivos, por lo cual, cada vez van siendo más
pobres.
Si lo hicieran bien, tendrían menos pasivos, pero normalmente lo que hace la clase media,
es que está hipotecada, tienen deudas de tarjetas de crédito… Cuando les llega el dinero
tienen que pagar deudas y luego, lo que queda, pues se lo pueden gastar.
Personas ricas
¿Los ricos qué hacen?
Los “ricos”, lo que tienen principalmente son activos que trabajan para ellos, inversiones,
patrimonios, etc.
Estos activos lo que hacen, es pagarles los ingresos, o sea, estos activos producen
ingresos.
Igual tienen también ingresos de trabajo, pero son principalmente los propios activos que
tienen, los que les generan ingresos que, en parte, les sirven para cubrir los gastos.
Pero normalmente, con los ingresos que tienen, vuelven a construir más activos.
Entonces se crea ese flujo de los ingresos para crear más pasivos y ese es el flujo que
retroalimentan con los ingresos que generan, creando más y más activos, con lo que cada
vez son más y más ricos.
Y seguro que te estarás preguntando: “Vale Miquel, muy interesante, pero ¿qué tiene que
ver esto con productividad extrema?”
Pues, tal y como estás a punto de comprobar a lo largo del libro, tiene muchísimo que ver.
Así que ha llegado el momento de conocer la primera de las fuerzas.
¡Vamos allá!
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CAPÍTULO I.
LA FUERZA DE VOLUNTAD
La fuerza de voluntad es como una batería.
Cuando te levantas cada mañana, tienes una fuerza de voluntad, ¿verdad?
Y esta fuerza de voluntad es como una batería que contiene la energía que tienes esa
mañana. Es como si fuera tu dinero.
Pero la fuerza de voluntad es limitada, se recarga, pero no es infinita, sino que está ahí y
cuando se agota, se agota.
Por lo tanto, lo único que puedes hacer con ella es invertirla bien.
Hasta ahí vamos bien, ¿verdad?
Pero ahora viene la segunda parte y es que, además de la fuerza de voluntad, también
tienes una resistencia que generan las decisiones que tomas y las diferentes cosas que
quieres conseguir: si tienes que ir a trabajar, si tienes que levantarte a las cinco de la
mañana, etc.
Esa resistencia está ahí y es la que va a agotando tu fuerza de voluntad.
Y luego, como en las finanzas, también tienes dos cosas: los hábitos positivos y
las tendencias negativas.
¿Ya ves por dónde va la cosa?
Es una estructura absolutamente similar a la de las finanzas: la fuerza de voluntad serían
como nuestros ingresos, las resistencias nuestros gastos, los hábitos positivos nuestros
activos y las tendencias negativas nuestros pasivos.
Hay personas que piensan: “Ay, es que no tengo fuerza de voluntad”. No estoy de
acuerdo, siempre hay fuerza de voluntad.
¿El problema cuál es?
Que para los pobres, a nivel de productividad, como están motivados por el ingreso que
tienen, emplean su fuerza de voluntad para hacer lo que tienen que hacer y nada más.
Mientras, la clase media lo que hace es gastar la fuerza de voluntad en tendencias, en
cosas que hacen que no les sirven, que les agotan, como irse de fiesta, rodearse de
personas que les desmotivan, no poner foco en lo que hacen…
Que está bien, pero al final no son cosas que les ayudan realmente como persona y no
les generan energía positiva, sino que les agotan aún más las reservas. La energía que
les queda apenas les da para trabajar.
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En cambio, los que realmente son altamente productivos, lo que hacen es invertir esta
fuerza de voluntad en la generación de hábitos positivos. Estos hábitos positivos, a su
vez, retroalimentan la fuerza de voluntad que les sirve para vencer la resistencia de las
cosas del día a día.
Entonces, si vas invirtiendo tu fuerza de voluntad en cosas que te construyan una
sensación positiva, que te aumenten esa fuerza de voluntad, en lugar de en tendencias
que te están frenando, que te están impidiendo crecer, etc., vas a tener cada vez más y
más fuerza de voluntad.
Cuando miras a una persona altamente productiva, extremadamente productiva, ves a
una persona que ha invertido adecuadamente la fuerza de voluntad limitada que tiene
cada día.
Piensa que todos tenemos unos ingresos, una fuerza de voluntad. Las personas que
consiguen obtener grandes resultados, es porque han reinvertido esos ingresos en
hábitos que hacen aumentar su fuerza de voluntad.
A nivel de productividad, ese es el ciclo que nos carga de energía, que nos hace tener
más fuerza.
Por eso, a lo largo de este libro, verás que hay cosas que son contradictorias, como
levantarse a las cinco de la mañana, que quizá pienses que es algo que tienes que evitar.
Pero, a la vez, también es un hábito positivo que, si lo tienes, te dará más fuerza de
voluntad.
La clave está en medir si cada una de las cosas que tienes en tu vida, te está cargando
de energía y te está permitiendo entrar en un estado más positivo, de más fuerza, o eso
no va contigo.
Te propongo que cuando vayas a analizar alguna de los 2.000 millones de técnicas de
productividad que podrás encontrar, evalúes esa técnica en base a la inversión en fuerza
de voluntad. En definitiva, se trata de hacer una buena inversión. ¿Estás haciendo una
buena inversión en activos, en hábitos positivos, al ponerla en práctica? Porque si no,
quizás, esa técnica no sea buena para ti.
El apalancamiento de la productividad.
Los hábitos positivos eliminan las resistencias.
Por ejemplo, si tienes el hábito de hacer ejercicio cada día, cuando tienes que hacer
ejercicio no vas a usar la fuerza de voluntad. Es el hábito el que genera que vayas a hacer
ejercicio.
Sin embargo, cuando no tienes el hábito de hacer ejercicio, tienes que hacerlo por fuerza
de voluntad y entonces se te agotan las pilas.
Lo mismo pasa si tienes que levantarte temprano por fuerza de voluntad, hacer
meditación por fuerza de voluntad, ir a correr por fuerza de voluntad…
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Llega un momento en el que se te agota y te tiras la tarde mirando series en el sofá,
porque ya no tienes la fuerza para vencer a la resistencia.
Es el cultivo de estos hábitos positivos el que te va a permitir el apalancamiento, como en
finanzas, a nivel de productividad.
En definitiva, todos tenemos una inversión diaria de fuerza de voluntad, la diferencia está
en dónde la invertimos.
Los buenos inversores construyen hábitos que eliminan la resistencia de forma
automática, cada día, cada mes… Saber invertir bien tu fuerza de voluntad es lo que te
permitirá tener más recursos para la siguiente etapa.