ATEROSCLEROSIS
La aterosclerosis es una enfermedad en la que se deposita placa
dentro de las arterias. Las arterias son vasos sanguíneos que llevan
sangre rica en oxígeno al corazón y a otras partes del cuerpo. La
placa está compuesta por grasas, colesterol, calcio y otras sustancias
que se encuentran en la sangre. Con el tiempo, la placa se endurece
y estrecha las arterias, con lo cual se limita el flujo de sangre rica en
oxígeno a los órganos y a otras partes del cuerpo.
La aterosclerosis puede causar problemas graves, como ataque
cardíaco, accidentes cerebrovasculares (derrames o ataques
cerebrales) e incluso la muerte. Otros nombres para la aterosclerosis
son: Arteriosclerosis o también Endurecimiento de las arterias.
ENFERMEDADES RELACIONADAS CON LA ATEROSCLEROSIS
La aterosclerosis puede afectar a cualquiera de las arterias del cuerpo, incluidas las del corazón,
el cerebro, los brazos, las piernas, la pelvis y los riñones. Como consecuencia, pueden
presentarse diferentes enfermedades según las arterias afectadas.
Enfermedad coronaria: conocida también como enfermedad de las arterias coronarias, ocurre
cuando la placa se acumula dentro de las arterias coronarias. Estas arterias llevan sangre rica en
oxígeno al corazón.
Enfermedad de las arterias carótidas: se presenta si la placa se deposita en las arterias que
quedan a ambos lados del cuello (arterias carótidas). Estas arterias llevan sangre rica en oxígeno
al cerebro. Si el flujo de sangre que va al cerebro está reducido o bloqueado se puede presentar
un accidente cerebrovascular.
Enfermedad arterial periférica: se presenta si la placa se deposita en las principales arterias que
suministran sangre rica en oxígeno a las piernas, los brazos y la pelvis. Si el flujo de sangre a estas
partes del cuerpo está reducido o bloqueado, la persona puede tener adormecida esa parte del
cuerpo, sentir dolor y, a veces, tener infecciones peligrosas.
Enfermedad renal crónica: La enfermedad renal crónica puede presentarse si la placa se
deposita en las arterias renales. Estas arterias llevan sangre rica en oxígeno a los riñones. Puede
llegar a causar insuficiencia renal.
CAUSAS
A medida que el organismo envejece, el endurecimiento de las arterias se convierte en algo
común entre los pacientes: las placas se acumulan y estrechan las arterias, haciéndolas, además,
más rígidas. Aunque no se conocen las causas exactas de esta enfermedad hay algunas
circunstancias que pueden convertirse en factores de riesgo y provocar la aparición de esta
afección, como son:
Fumar.
Niveles de colesterol y triglicéridos altos
Hipertensión arterial.
Obesidad.
Sedentarismo.
Realizar comidas con alto porcentaje de grasas saturadas.
Otro factor de riesgo, pero menos decisivo a la hora de desarrollar ateroesclerosis, es tener
algún familiar de primer grado que haya padecido esta enfermedad a una edad temprana. Los
hombres son más proclives a padecer ateroesclerosis; en cambio, cuando las mujeres alcanzan
el estado de la menopausia, el riesgo se iguala entre hombres y mujeres.
SÍNTOMAS
Al comienzo de la ateroesclerosis los síntomas son prácticamente nulos y no comienzan a
aparecer hasta que la obstrucción en las arterias es grave. Cuando esto ocurre, aparece un dolor
fuerte en el área afectada. Estos síntomas suelen presentarse cuando el flujo sanguíneo a una
parte del cuerpo se vuelve lento o se bloquea. Puede provocar dolor torácico y dificultad a la
hora de respirar.
Las zonas de afectación más frecuentes son el corazón, la carótida, las arterias cerebrales y las
de las extremidades inferiores. En algunas personas los síntomas se aparecen cuando están en
reposo y en cambio, en otras, sólo aparecen cuando realizan algún tipo de actividad.
PREVENCIÓN
Para prevenir la ateroesclerosis, se deben evitar factores de riesgo tales como el consumo de
grasas saturadas y colesterol, la hipertensión, fumar o la falta de ejercicio. Por ello, los
especialistas recomiendan llevar una dieta equilibrada y saludable y realizar actividades físicas
con carácter rutinario para evitar la aparición de este tipo de afecciones.
DIAGNÓSTICO
En primer lugar, para diagnosticar la ateroesclerosis, el especialista llevará a cabo un examen
físico para comprobar los síntomas del paciente, y, además, realizará una de las siguientes
pruebas o, dependiendo del caso, una combinación de las mismas:
Cateterización cardiaca: Se inyecta un contraste en la arteria coronaria afectada y, a
continuación, se realiza una prueba de rayos X. Sirve para localizar los lugares en donde
hay estrechamientos u obstáculos y otro tipo de irregularidades.
Hacer una prueba de ultrasonidos, llamada Doppler, consistente en enviar ondas
sonoras a los vasos sanguíneos para valorar el flujo de la sangre. Si este sonido es débil
o nulo, significará una obstrucción en la arteria.
Contrastar la presión de la sangre en los tobillos y en los brazos para delimitar si existe
una buena o mala circulación en la sangre. Si la diferencia de presión es grande, eso
significaría que el paciente presenta ateroesclerosis.
Realizar un escáner nuclear cuando el paciente está reposando, o bien después de haber
llevado a cabo una actividad física; esta prueba puede revelar qué áreas del corazón no
están recibiendo suficiente sangre.
TRATAMIENTOS
El tratamiento puede variar de una persona a otra debido a la edad o el estado de salud, y
dependiendo de donde se encuentre localizada la ateroesclerosis. Pero, por lo general, el
procedimiento para tratar la ateroesclerosis es:
Modificar y disminuir los hábitos propios del paciente: Reducir el colesterol, el
tabaquismo o la falta de ejercicio.
Administrar distintos tipos de medicamentos, como anticoagulantes para prevenir la
formación de coágulos, o medicamentos antiagregantes plaquetarios para reducir la
capacidad de adhesión de las plaquetas, ya que éstas producen coágulos.
También se pueden recetar medicamentos para disminuir la presión arterial y el
colesterol.
Tratamientos quirúrgicos como la angioplastia, que abre las arterias obstruidas, o un
bypass de la arteria coronaria que se utiliza en los pacientes que tienen angina de pecho
debido a la obstrucción en las arterias coronarias.
ALIMENTOS RECOMENDADOS PARA LA ARTERIOSCLEROSIS
Los alimentos recomendados para la arteriosclerosis serán aquellos que ayuden a la circulación
y que controlen el colesterol y los triglicéridos, igualmente deberás incrementar el consumo de
frutas y vegetales crudos. A continuación te especificamos cuáles son estos alimentos:
Pescados: el omega 3 será tu mejor aliado, este es esencial para el organismo por sus
propiedades vasodilatadoras y antiinflamatorias. Elige pescados como el salmón, los
boquerones, merluza, las anchoas, atún, caballa, sardinas y el bonito.
Aceites: de sésamo, linaza y girasol, son otra fuente de omega 3, también puedes
encontrarlo en los frutos secos.
Carnes magras: pollo, pavo, conejo, cortes de la ternera como el lomo , el vacío y el
solomillo; cortes del cerdo como el lomo, el lomo, la paleta y el solomillo.
Especias: a la hora de aderezar tus comidas utiliza ingredientes naturales como el orégano,
el tomillo, ajo, perejil, pimienta negra, vinagre, nuez moscada y albahaca, estas contienen
principios activos que mejoran la circulación.
Verduras: pimientos, cebolla, alcachofa, tomate, espinaca, acelgas, calabaza y brócoli. Estos
aportan vitamina C, son antioxidantes, mejoran la circulación y reducen el colesterol.
Frutas: sobre todo cítricas como la naranja, el limón y la fresa, también las uvas, el mango y
el aguacate.
Legumbres: frijoles, guisantes, lentejas y garbanzos, estos permitirán metabolizar las grasas
mejor.
Avena: ayuda al intestino a disminuir la absorción del colesterol.
Soja: en cualquiera de sus presentaciones.
Hay que destacar que la ingesta de líquido también es un factor importante para tratar la
arteriosclerosis, aparte del agua puedes beber otros líquidos que serán beneficiosos:
Zumos naturales.
Caldos de verdura hechos en casa y bajos en sal.
Batidos con yogur desnatado.
Té verde.
Té rojo.