pH del Suelo1
La acidez de un suelo depende de la concentración de iones hidrogeno [H +] en la
disolución de las aguas y se caracteriza por el valor del pH “logaritmo negativo de
base 10 de la concentración de H+”; pH = -log10 [H+]. Es un elemento de
diagnóstico de suma importancia, siendo el efecto de una serie de causas y a su
vez causa de muchos problemas agronómicos.
El pH es una medida de la concentración de hidrógeno expresado en términos
logarítmicos. Los valores del pH se reducen a medida que la concentración de los
iones de hidrógeno incrementan, variando entre un rango de 0 a 14. Los valores por
debajo 7.0 son ácidos, valores superiores a 7.0 son alcalinos y/o básicos, mientras
que los que rondan 7.0 son denominados neutros. Por cada unidad de cambio en
pH hay un cambio 10 veces en magnitud en la acidez o alcalinidad ( por ejemplo: un
pH 6.0 es diez veces más ácido que uno de pH 7.0, mientras que un pH 5.0 es 100
veces más ácido que el de 7.0).
Las letras pH son una mera abreviación de “pondus hydrogenii“, traducido del latín
como potencial de hidrógeno. Sorensen en 1909, introdujo el concepto para
referirse a concentraciones muy pequeñas de iones hidrógeno. Puede decirse en
términos muy básicos, que las sustancias capaces de liberar iones hidrógeno (H +)
son ácidas y las capaces de ceder grupos hidroxilo (OH -) son básicas o alcalinas.
Cuando nos referimos al pH del suelo, solemos hacerlo a la disolución de
las aguas del suelo en un momento dado. Así, con base en la concentración de los
iones hidrógeno [H+] podemos clasificar los suelos según su grado de acidez :
Clasificación de suelo Grado de acidez
Muy ácido pH < 5,5
Ácido 5,6< pH < 6,5
Neutro 6,6 > pH < 7,5
Básico o ligeramente alcalino 7,6 > pH > 8,5
Muy alcalino pH > 8,6
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[Link] Publicado por Juan José Ibáñez el 2 abril, 2007.
El rango óptimo de pH sobre el que crecen vigorosamente la mayor parte de las
plantas cultivadas oscila entre 6.0 a 7.0. Es decir hablamos de suelos
moderadamente ácidos o neutros. Este hecho es debido a que la mayor parte de
las sustancias nutritivas para las plantas, presentes en la solución del suelo, son
fácilmente asimilables o absorbidas por las raíces en dicho intervalo.
El pH del suelo aporta una información de suma importancia en diversos ámbitos
de la edafología. Una de la más importante deriva del hecho de que las plantas tan
solo pueden absorber los minerales disueltos en el agua, mientras que la variación
del pH modifica el grado de solubilidad de los minerales. Por ejemplo, el aluminio y
el manganeso son más solubles en el agua del suelo a un pH bajo, y cuando tal
hecho ocurre, pueden ser absorbidos por las raíces, siendo tóxicos a ciertas
concentraciones. Por el contrario, determinadas sales minerales que son
esenciales para el desarrollo de las plantas, tal como el fosfato de calcio, son
menos solubles a un pH alto, lo que tiene como resultado que bajo tales
condiciones sean menos disponibles con vistas a ser absorbidos y nutrir las
plantas. Obviamente en la naturaleza, existen especies vegetales adaptadas a
ambientes extremadamente ácidos y básicos. Empero las producciones
agropecuarias suelen basarse en cultivares que soportan ambientes iónicos de las
soluciones del suelo menos extremos. En la práctica, resulta infrecuente encontrar
suelos con pH inferiores a 3,5 o superiores a 10.
Para finalizar, el pH del suelo influye en el desarrollo de las plantas y viceversa, la
acidez también, en parte, el resultado de los lixiviados y descomposición de los
restos vegetales, así como de la actividad biológica del suelo. A modo de ejemplo,
el intercambio catiónico realizado por las raíces de las plantas disminuye la estima
del pH del suelo, influyendo también la descomposición del humus, así como la
respiración de los organismos del suelo.