-nos encontramos en un sistema interactivo a gran escala en un sentido
llamativamente nuevo. A diferencia de lo que ocurria siglos atr�s, las relaciones
transacciones culturales contemporaneas parecen escaparse de las limitaciones
geogr�ficas, temporales y tecnol�gicas que hac�an de ellas anteriormente procesos
que requer�an de un esfuerzo considerable. (25)
-Sin embargo, debido a condiciones hist�ricas precisas que han tenido lugar durante
los �ltimos 4 siglos, la naturaleza misma de este tipo de intercambios se ha
transformado: los intereses expansionistas de occidente en el siglo XV, los grandes
avances tecnol�gicos de fines del siglo XVIII y del siglo XIX, el capitalismo de
imprenta (como lo llama Anderson) y el nacimiento en todo el mundo de las
comunidades imaginadas descritas pro Anderson, entre otros, han cambiado
radicalmente el flujo y yuxtaposici�n de relaciones en el globo. 26-27
-A pesar de que en apariencia las condiciones relacionales actuales nos llevarian a
pensar en una suerte de aldea global, la realidad no refleja esto. Son necesarias
nuevas herramientas para aproximarse de una forma m�s completa a los desafi�s
contempor�neos.
-Experiencias de vida fracturadas y afectadas en gran profundidad por la
onmipresencia de los intercambios culturales en nuestras vidas. Como un ejemplo de
esto, el autor hace referencia a una cierta nostalgia por un pasado que no vivimos,
pero que de todos modos hace parte instr�nseca de nuestra constituci�n como
individuos. Y es esta apenas una de las multiples contradicciones y fracturas de la
�poca contemporanea, amplificadas por las condiciones materiales de existencia que
la permean.
-A pesar de que autores como Baudrillard apuntan hacia "dep�sito sincr�nico de
escenearios culturales [...] un mundo de signos flotantes y completamente
disociados de sus significantes sociales", Appadurai apunta mas all� afirma que
estas representaciones nost�lgicas del pasado parten de fuerzas globales mayores
que llevan a que el hechos hist�ricos y especificidades culturales dispares sean
percibidos como una modalidad normalizada del presente.
-El nuevo sistema de representaciones de las imagenes ya no tienen como su centro a
Estados Unidos, sobrepasandolo. Es apenas otro nodo relacional. Appadurai se�ala
que el mundo en que vivimos se caracterizar�a por el nuevo papel que juega la
imaginaci�n en la vida social. Con la finalidad de comprender esto, se�ala que se
debe recurrir a la idea de las imaenes producidas mecanicamente (como es usado por
la Escuela de Francfort), la idea de comunidad imaginada de Anderson y la idea
francesa del imaginario, entendido como un paisaje construido de aspiraciones
colectivas.
-Appadurai indica que la imagen, lo imaginado y el maginario son claves importantes
de aproximaci�n a la imaginaci�n como pr�ctica social: un campo organizado de
pr�cticas sociales, un trabajo (en su dimensi�n productiva y transformadora) y una
forma de negociacion de posiciones de agencia y espectros de posibilidades
globalmente definidas.
Homogeneizaci�n y heterogeneizaci�n:
-A pesar de que la mayor�a de te�ricos que abordan las nuevas tensiones de
homogeneizaci�n y heterogeneozaci�n propias de nuestra realidad contempor�nea
suelen preferir la primera en sus an�lisis, la segunda es igual de importante y
presente. A medida que los flujos de cultura e informaci�n se trasladan, las
metropolis empiezan a aclimatarse rapidamente y nacionalizar elementos diversamente
culturales en relaci�n con los propios, algunos de los cuales desean evitar m�s que
otros.
-La complejidad de la econom�a global actual tiene que ver con ciertas
dislocaciones fundamentales ente la econom�a, la cultura y la pol�tica. Para poder
aproximarnos a estas dislocaciones necesitamos dar atenci�n a cinclo planos de
flujos culturales: el paisaje �tnico; el paisaje medi�tico; el paisaje tecnol�gico;
el paisaje financiero; el paisaje ideol�gico. Son paisajes debido a sus
irregularidades y no son fijos, sino que son constructos.
-Estas dimensiones componene los mundos imaginados de Anderson
-Paisaje �tnico: El paisaje de personas que constituyen el cambiante mundo en que
vivimos.
-Paisaje tecnol�gico: la configuraci�n global de la teconol�ga y el propio hecho de
que la tecnolog�a actualmente se desplaza a altas velocidades a trav�s de cualquier
l�mite.
-Paisaje financiero: hace referencia a la impredecibilidad y dislocaci�n
permanente de los flujos de capital financiero, a escala planetaria y simult�nea en
m�ltiples mercados.
-Paisaje medi�tico: tanto la distribuci�n del equipamento electr�nico necesario
para la producci�n y diseminaci�n de informaci�n, como a las imagenes del mundo
producidas y puestas en circulaci�n por estos medios.
-Paisaje ideol�gico: consiste tambi�n en im�genes directamente pol�ticas y se
relacionan con las ideolog�as e los estados de movimientos pol�ticos espec�ficos.
-La desterritorializaci�n es una de las fuerzas centrales del mundo moderno y
tambien el nucleo de gran parte de los fundamentalismos globales. La
desterritorializaci�n es terreno f�rtil para aprimarnos a muchos fen�menos propios
de lo contempor�neo.
-Las relaciones entre estado y naci�n actualmente se caracterizan por na tenci�n
constante entre ambas partes, las cuales intentan apropiarse de la otra. Las ideas
sobre lo nacional parecen parecen estar aumentando en escala, sobrepasando las
fronteras existentes.
-Un cambio que pasa por medio de todas estas dimensiones dislocadas se relacuina
entre la producci�n y el consumo en la econom�a global actual. El fetichismo en su
sentido marxista ha sido reemplazado por un fetichismo de la producci�n y el
fetichismo del consumidor.
-Fetichismo de la producci�n: la ilusi�n creada por los sitios donde tiene lugar la
producci�n transnacional contempor�nea, que enmascaran a todos los elementos que la
componen con el disfraz del idioma y el espect�culo del control local de la
producci�n, la productividad nacional y la soberan�a nacional.
--En la medida en que los distintos tipos de zonas de libre comercio se
convirtieron en los nuevos modelos productivos en general, la propia producci�n se
convirtio en un fetiche, hechando sombra no sobre las relaciones sociales sino
sobre las relaciones de producci�n.
-Fetichismo del consumidor: el consumidor se transforma en un signo (tanto en el
sentido del simulacro de Baudrillard como en el sentido de una mascara que reviste
la verdadera posici�n de agencia).
La obra de la reporudcci�n en la era del arte mec�nico