Los australopitecos (Australopithecus, del latín «australis», del sur, y del griego «πίθηκος» pithekos,
mono) son un género extinto de primateshomínidos. Las especies de este género habitaron
en África desde hace algo más de 3,9 millones de años hasta hace unos 2 millones de años,
del Zancliense (Plioceno inferior) al Gelasiense (Pleistoceno inferior). La mayor novedad aportada por los
australopitecos es que se desplazaban de manera bípeda. El tamaño de su cerebro era similar al de
los grandes simiosactuales. Vivían en las zonas tropicales de África, alimentándose de frutas y hojas. Existe
consenso en que los australopitecos jugaron un papel esencial en la evolución humana al ser una de las
especies de este género la que dio origen al género Homo en África hace unos 2 millones de años, el cual a
su vez dio origen a las especies Homo habilis, H. ergaster y finalmente al hombre moderno, H. sapiens
sapiens.
Homo habilis (del latín homo, 'hombre', y habilis, 'hábil') es un homínidoextinto que vivió en África, en las
edades Gelasiense y Calabriense(principios y mediados del Pleistoceno), 2,4 millones de años atrás. El
descubrimiento de esta especie se debe a Mary y Louis Leakey, quienes encontraron
los fósiles en Tanzania, África, entre 1962 y 1964. Cuando fue descubierto se le consideró como la especie
más antigua del género Homo, puesto ocupado después por H. rudolfensis.
Se observa en ellos un importante incremento en el tamaño cerebral con respecto a Australopithecus, que
se ha calculado entre 650 cm³ (de KNM-ER 1813) y 800 cm³ (de OH 24).
La mayor parte de los restos ha sido hallada en Kenia, en la localidad de Koobi Fora, y en Tanzania, en la
conocida Garganta de Olduvai.
Algunos autores ponen en duda su pertenencia a Homo, conforme a una interpretación restrictiva de la
diagnosis del género, y lo asignan o bien a Australopithecus o bien proponen que se defina un nuevo
género para esta especie en el que se incluya también a Homo rudolfensis.
Homo erectus es un homínido extinto, que vivió entre 2 millones de años y 70 000 años antes del presente
—si se vincula su extinción a la teoría de la catástrofe de Toba— (Pleistoceno inferior y medio). Los Homo
erectusclásicos habitaron en Asia oriental (China, Indonesia). En África se han hallado restos de fósiles
afines que con frecuencia se incluyen en otra especie, Homo ergaster; también en Europa, diversos restos
fósiles han sido clasificados como Homo erectus, aunque la tendencia actual es la de reservar el
nombre Homo erectus para los fósiles asiáticos.
Una característica principal de Homo erectus es la «forma de la bóveda craneal, [...] relativamente baja y
angular», con un marcado toro supraorbitario, «una frente marcadamente huidiza, [...] y la anchura mayor
en una posición muy baja». El volumen craneal, muy variable, fue aumentando a lo largo de su dilatada
historia. Tenía una capacidad mayor que la del Homo habilis y que la del Homo georgicus encontrado en
Dmanisi. Los primeros restos que se encontraron del Hombre de Java muestran una capacidad craneal de
850 cm3, mientras que los que se encontraron posteriormente llegan a los 1100 cm3. Poseía una
fuerte mandíbula sin mentón, pero de dientes relativamente pequeños. Presentaba un mayor dimorfismo
sexual que en el hombre moderno.
Era muy robusto y tenía una talla elevada, hasta 1,80 m de medida.
Producía industria lítica, principalmente Achelense, y probablemente dominaba el fuego.
Homo sapiens (del latín, homo ‘hombre’ y sapiens ‘sabio’) es una especie del orden de
los primates perteneciente a la familia de los homínidos. También son conocidos bajo la denominación
genérica de «hombres». Los seres humanos poseen capacidades mentales que les
permiten inventar, aprender y utilizar estructuras
lingüísticas complejas, lógicas, matemáticas, escritura, música, ciencia y tecnología. Los humanos
son animales sociales, capaces de concebir, transmitir y aprender conceptos totalmente abstractos.
Se considera Homo sapiens de forma indiscutible a los que poseen tanto las características anatómicas de
las poblaciones humanas actuales, como lo que se define como «comportamiento moderno». Los restos
más antiguos de Homo sapiens se encuentran en Marruecos, con 315 000 años.2 Las evidencias más
antiguas de comportamiento moderno son las de Pinnacle Point (Sudáfrica), con 165 000 años.
En paleoantropología, el término humano anatómicamente moderno u Homo sapiens anatómicamente
moderno (Homo sapiens sapiens) es una subespecie que incluye a los seres humanos actuales y a los
miembros anteriores de la especie de Homo sapiens con una apariencia físicaconsistente con
los fenotipos de estos.
Se piensa que los humanos anatómicamente modernos habitaban en África y se dispersaron
hacia Europa y Asia en el Pleistoceno medio, hace aproximadamente 130 000 años, en varios movimientos
migratorios a través de la península árabe.
El ser humano anatómicamente moderno evolucionó de Homo sapiens más primitivos en el Paleolítico
medio, hace unos 200 000 años. Esta evolución señala la llegada de la subespecie Homo sapiens sapiens,
es decir, la subespecie que incluye a todos los humanos modernos. Los restos fósiles de Homo sapiens más
antiguos descubiertos hasta la fecha son de los llamados hombres de Kibish, de hace 195 000 (±5000) años,
descubiertos en 1967 en el valle del río Omo, en el sur de Etiopía, por Richard Leakey.
La evolución biológica es el conjunto de cambios en caracteres fenotípicos y genéticos de poblaciones
biológicas a través de generaciones. Dicho proceso ha originado la diversidad de formas de vida que
existen sobre la Tierra a partir de un antepasado común. Los procesos evolutivos han producido
la biodiversidad en cada nivel de la organización biológica, incluyendo los
de especie, población, organismosindividuales y molecular (evolución molecular). Toda la vida en
la Tierra procede de un último antepasado común universal que existió entre hace 3800 y 3500 millones de
años.
La palabra evolución se utiliza para describir los cambios y fue aplicada por primera vez en el siglo XVIII por
un biólogo suizo, Charles Bonnet, en su obra Consideration sur les corps organisés. No obstante, el
concepto de que la vida en la Tierra evolucionó a partir de un ancestro común ya había sido formulado por
varios filósofos griegos, y la hipótesis de que las especies se transforman continuamente fue postulada por
numerosos científicos de los siglos XVIII y XIX, a los cuales Charles Darwin citó en el primer capítulo de su
libro El origen de las especies.
Sin embargo, fue el propio Darwin en 1859, quien sintetizó un cuerpo coherente de observaciones y
profundizó el mecanismo de cambio llamado selección natural, lo que consolidó el concepto de la
evolución biológica hasta convertirlo en una verdadera teoría científica. Anteriormente, el concepto de
selección natural ya había sido aportado por Al-Jahiz en el año 77, en su Libro de los animales, con
postulados claves sobre la lucha por la sobrevivencia de las especies, y la herencia de características
exitosas mediante reproducción.
La evolución como propiedad inherente a los seres vivos no es materia de debate en la comunidad
científica dedicada a su estudio; sin embargo, los mecanismos que explican la transformación y
diversificación de las especies se hallan bajo intensa y continua investigación científica.
Dos naturalistas, Charles Darwin y Alfred Russel Wallace, propusieron en forma independiente en 1858 que
la selección natural era el mecanismo básico responsable del origen de nuevas variantes genotípicas y en
última instancia, de nuevas especies.
Actualmente, la teoría de la evolución combina las propuestas de Darwin y Wallace con las leyes de
Mendel y otros avances posteriores en la genética; por eso se la denomina síntesis moderna o «teoría
sintética». Según esta teoría, la evolución se define como un cambio en la frecuencia de los alelos de una
población a lo largo de las generaciones. Este cambio puede ser causado por diferentes mecanismos, tales
como la selección natural, la deriva genética, la mutación y la migración o flujo genético. La teoría sintética
recibe en la actualidad una aceptación general de la comunidad científica, aunque también algunas críticas.
Los avances de otras disciplinas relacionadas, como la biología molecular, la genética del desarrollo o
la paleontología han enriquecido la teoría sintética desde su formulación, en torno a 1940. Actualmente
siguen surgiendo hipótesis sobre los mecanismos del cambio evolutivo basadas en datos empíricos
tomados de organismos vivos.