MISA DE PRIMERA COMUNIÓN – UN
GUIÓN LITÚRGICO
1 de julio de 2016 — 20 comentarios
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MONICIÓN ANTES DE LA ENTRADA DEL SACERDOTE
Nosotros hemos recibido una tradición que viene de los Apóstoles, según la cual
el Señor Jesús, antes de dar su vida por nosotros, reunido con ellos para celebrar
la Pascua, tomó pan, dio gracias a Dios, lo bendijo y se lo dio diciendo: «Tomen
y coman todos de Él, porque esto es mi cuerpo». Acabada la cena, tomó el cáliz
lleno de vino, dando de nuevo gracias a Dios, lo bendijo y lo dio a sus discípulos
diciendo: «Tomen y beban todos de él, éste es el cáliz de mi sangre, que será
derramada por ustedes y por todos para el perdón de los pecados». Y les dijo
después: «Hagan esto en memoria mía».
***
Esta tarde, siguiendo la invitación del Señor, vamos a cumplir su mandato.
Vamos a celebrar la Eucaristía en la que los niños y niñas de nuestra Comunidad,
por primera vez, recibirán a Cristo en el sacramento de su Cuerpo y de su
Sangre.
***
Para favorecer el clima de oración y de escucha y por respeto al lugar y al
momento en el que nos encontramos, a partir de ahora, todos los teléfonos
celulares deberán estar apagados.
***
Los invito a ponernos de pie. Vamos a recibir al sacerdote y a sus ministros,
entonando el canto de entrada.
Inicia el Canto de entrada
SALUDO DEL SACERDOTE
ACTO PENITENCIAL
Sacerdote:
Pidamos ahora perdón por nuestros pecados y por los pecados del mundo
entero.
En nuestra vida hay muchas cosas que no son como deberían ser. A menudo
nos preocupamos sólo de nosotros mismos y novivimos el amor que Jesús nos
enseñó.
Ahora lo reconocemos delante de Él, para que nos dé su fuerza y su gracia.
Yo confieso ante Dios todopoderoso…
Dios todopoderoso tenga misericordia…
SEÑOR, TEN PIEDAD
GLORIA
ORACIÓN COLECTA
Señor, Tú que recibiste con especial cariño a los niños y niñas que se acercaban
a Ti, recibe con bondad la sencillez de estos hijos tuyos que vienen por primera
vez a recibir Tu cuerpo y Tu Sangre. Defiéndelos de todos los peligros del cuerpo
y alma, y guárdalos siempre en Tu Amor. Tú que vives y reinas con el Padre en
la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.
MONICIÓN ANTES DE LA PRIMERA LECTURA
Cuando sentimos hambre y no tenemos nada para comer, estamos de mal
humor, nos quejamos.
Los israelitas, en el desierto del Sinaí, pasaron hambre y protestaron.
Dios escuchó su queja y puso al alcance del pueblo un alimento desconocido
para ellos, pero capaz de saciar su hambre. Moisés al verlo exclamó: «Éste es
el pan que el Señor les da de comer».
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Éxodo(16, 2-4a. 12a. 12c. 13b-15)
En aquellos días, la comunidad de los israelitas protestó contra Moisés y Aarón
en el desierto, diciendo:
«¡Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en
Egipto, cuando nos sentábamos junto a la olla de carne y comíamos pan hasta
hartarnos! Nos han sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta
comunidad».
El Señor dijo a Moisés:
«Yo haré llover pan del cielo: que el pueblo salga a
recoger la ración de cada día. He oído las murmuraciones de los israelitas. Diles:
“Por la mañana se saciarán de pan; para que sepan que yo soy el Señor, su
Dios”».
Por la mañana, había una capa de rocío alrededor del campamento. Cuando se
evaporó la capa de rocío, apareció en la superficie del desierto un polvo fino,
parecido a la escarcha. Al verlo, los israelitas se dijeron:
«¿Qué es esto?»
Pues
no sabían lo que era. Moisés les dijo:
«Es el pan que el Señor les da de comer».
Palabra de Dios.
MONICIÓN ANTES DEL SALMO
Dios nos regala un pan que nos hace estar siempre vivos por dentro. Ese pan es
Jesús. Por eso le pediremos cantando:
Salmo responsorial(Sal 144, 10-11. 15-16. 17-18)
R. Danos, Señor, el pan de la vida.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
Que te bendigan todos tus fieles;
Que proclamen la gloria de tu reino,
Que den a conocer tus maravillas.
R. Danos, Señor, el pan de la vida.
Los ojos de todos Te están aguardando,
Tú les das la comida a su tiempo;
Abres tu mano generosa,
Y sacias de favores a todo viviente.
R. Danos, Señor, el pan de la vida.
El Señor es justo en todos sus caminos,
Es bondadoso en todas sus acciones;
Cerca está el Señor de los que lo buscan,
De los que lo invocan sinceramente.
R. Danos, Señor, el pan de la vida.
MONICIÓN ANTES DE LA SEGUNDA LECTURA
Cuando participamos de una misma mesa y de un mismo pan, nos sentimos más
unidos. San Pablo nos lo recuerda en este pasaje que vamos a escuchar.
Cuando comemos del mismo pan, que es Jesús, quedamos tan unidos con Él
que formamos un solo cuerpo.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (10, 16-17)
Hermanos: El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la
sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de
Cristo?
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo,
porque comemos todos del mismo pan.
Palabra de Dios.
MONICIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cuando compartimos nuestro pan con los demás, les damos algo que nos hace
vivir.
Este gesto o signo hizo Jesús en la ultima Cena para decir a sus discípulos que
entregaba su vida por nosotros. Cada vez que celebramos la Misa, el sacerdote
recuerda el gesto de Jesús, parte el pan que es Jesús y nos lo entrega. Cuando
lo comemos, Jesús nos une a Él, nos da su vida, para que nosotros vivamos
compartiendo nuestra vida y nuestras cosas con los demás.
ALELUYA
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo —dice el Señor— el que coma de este
pan vivirá para siempre. (Jn 6, 51)
ALELUYA
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas(22, 14-16. 19-20)
Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo: «He deseado
enormemente comer esta comida pascual con ustedes, antes de padecer,
porque les digo que ya no la volveré a comer, hasta que se cumpla en el reino
de Dios».
Y, tomando pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:
«Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía».
Después de cenar, hizo lo mismo con la copa, diciendo: «Esta copa es la nueva
alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes».
Palabra del Señor.
HOMILÍA
MONICIÓN ANTES DE ENCENDER LA VELA
Sacerdote:
Queridos niños y niñas, este Cirio Pascual que hoy se encuentra encendido
junto al Altar, representa a Jesús resucitado.
En el día de su bautismo, Jesús empezó a iluminar sus corazones. Por eso el
sacerdote entregó a sus papás y padrinos una vela que significa la luz de Cristo.
A lo largo de estos años ustedes han ido conociendo en qué consiste ser
cristianos y amigos de Jesús.
Ahora ustedes mismos van a recibir esa Luz, para decirles a todos que Cristo
es la Luz que ilumina nuestra vida y nos enseña el camino para llegar al cielo.
Monitor:
En este momento algunos padrinos y madrinas van a acercarse a encender las
velas del Cirio Pascual y pasarán la luz a todos los niños y niñas.
RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS DEL BAUTISMO
Sacerdote:
Queridos niños y niñas, cuando eran pequeños, sus papás y padrinos
prometieron en su nombre que ustedes renunciaban al mal, al egoísmo y a la
mentira y que iban a seguir a Jesús y sus enseñanzas. Hoy que ya son más
grandes y se encuentran aquí porque quieren recibirlo por primera vez en la
Comunión, los invito a que todos juntos renovemos las promesas de nuestro
bautismo y hagamos personalmente la profesión de nuestra fe católica.
Sacerdote: ¿Están ustedes dispuestos a luchar contra el pecado, que se
manifiesta entre otras cosas en el egoísmo, la envidia, la venganza y la mentira?
Todos:Sí, estoy dispuesto.
Sacerdote: ¿Están ustedes dispuestos a perdonar a quienes los ofendan, a
amar incluso a quienes no los quieren bien, a ayudar a quienes los necesiten,
aunque no sean sus amigos?
Todos:Sí, estoy dispuesto.
Sacerdote: ¿Creen ustedes en Dios Padre Todopoderoso, creador del Cielo y
de la Tierra?
Todos:Sí, creo.
Sacerdote: ¿Creen ustedes en Jesucristo, su Único Hijo, Nuestro Señor, que
nació de Santa María, Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos
y está sentado a la derecha del Padre?
Todos:Sí, creo.
Sacerdote:¿Creen en el Espíritu Santo, Señor y Dador de Vida?
Todos:Sí, creo.
Sacerdote:¿Creen ustedes en la Santa Iglesia Católica, en la comunión de los
Santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la
Vida Eterna?
Todos: Sí, creo.
Todos: Esta es nuestra fe. Esta es la fe de la Iglesia, que nos gloriamos de
profesar en Jesucristo Nuestro Señor.
ORACIÓN UNIVERSAL
Oremos hermanos, al Padre, por estos niños y niñas que hoy por primera vez
participan plenamente del Banquete del Señor, y por todo el pueblo de Dios.
A cada petición diremos:
¡Escúchanos, Padre!
1. Para que la Iglesia sea una casa de puertas abiertas, donde todos puedan
experimentar el amor del Padre. OREMOS.
2. Para que los pueblos que viven la ceguera de la guerra, del odio y del rencor
encuentren la paz y la alegría del perdón. OREMOS.
3. Para que en el corazón de todos los hombres y mujeres del mundo crezcan
sentimientos de amor y de generosidad. OREMOS.
4. Para que los niños abandonados y los que no tienen lo necesario para vivir
dignamente encuentren amor y ayuda. OREMOS.
5. Para que los niños y niñas que hoy recibirán la Primera Comunión, valoren
siempre este primer encuentro con Jesús Eucaristía. OREMOS.
6. Para que sus padres y padrinos los ayuden, con el ejemplo de su vida, a seguir
fielmente a Cristo. OREMOS.
7. Para que sus catequistas y todos los que les han ayudado a crecer en la fe,
sigan realizando su misión con fidelidad y amor. OREMOS.
8. Para que nosotros seamos un ejemplo de servicio a los demás y sepamos
poner esperanza a nuestro alrededor. OREMOS.
Escucha, Padre, nuestras plegarias y derrama tu amor sobre nosotros y sobre
todos los hombres y mujeres del mundo. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro
Señor.
MONICIÓN ANTES DEL OFERTORIO
Hasta este momento de la Misa, oramos y escuchamos la Palabra de Dios. Ahora
vamos a preparar la Mesa de la Eucaristía.
Pondremos el pan y el vino sobre el Altar para que se conviertan en el Cuerpo y
la Sangre de Jesús, el alimento que nos da vida eterna.
Acompañaremos el pan y el vino con una ofrenda para los pobres. Jesús nos
enseña que debemos ser compartidos, porque no podemos amarlo a Él si no
ayudamos a nuestros hermanos necesitados.
También realizaremos la Colecta con la ayudamos a cuidar nuestro templo
porque nos sentimos responsables de las necesidades materiales de nuestra
Comunidad.
Canto del Ofertorio
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, las ofrendas que Te presentamos. Son pruebas de nuestra
gratitud por el más precioso don que podemos recibir: Tu Hijo Jesucristo. Te
rogamos que este mismo pan y vino que Te ofrecemos se conviertan para
nosotros hoy en el Pan de Vida y el Cáliz de Salvación. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
MONICIÓN ANTES DE LA PLEGARIA EUCARÍSTICA
Vamos a empezar ahora el momento más importante de nuestra celebración.
Juntos daremos gracias a Dios por todas las cosas buenas que ha hecho por
nosotros y sobre todo le daremos gracias por la cosa más grande que ha hecho:
enviarnos a Jesús, para que esté con nosotros, para que nos enseñe a vivir
amando de verdad, tal como Él nos ama.
Después, dando gracias, el sacerdote repetirá las palabras y los gestos que
Jesús hizo el día antes de su muerte, los gestos con los que nos dejó enel pan y
en el vino su Cuerpo y su Sangre, para que fueran alimento para nuestra vida,
para que pudiéramos estar siempre muy unidos a Él.
Ahora pues, prestemos mucha atención a lo que vamos a hacer, a escuchar y a
decir.
PLEGARIA EUCARÍSTICA PARA LAS MISAS CON NIÑOS I
SANTO
PADRE NUESTRO
CORDERO DE DIOS
MONICIÓN ANTES DE LA COMUNIÓN
Sacerdote:
Queridos hermanos:
Jesús nos está invitando a recibirlo en su Cuerpo y en su Sangre.
Comulgar es recibir a Jesús.
Es decirle «sí» a Jesús.
Es renovar nuestra amistad con Él y querer parecernos cada día más a Él.
***
Monitor:
En este momento, los niños y niñas, acompañados por sus padrinos y madrinas,
atendiendo las indicaciones de las catequistas, se irán acercando de manera
ordenada a los reclinatorios y —de rodillas, respondiendo «Amén» al sacerdote,
comulgarán reverentemente el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
A los demás la Sagrada Comunión será llevada a sus lugares por los Ministros.
Cantos de Comunión
ACCIÓN DE GRACIAS
Catequista:
Jesús está en nuestro corazón.
En silencio démosle gracias y pidamos que siempre lo sintamos cerca.
(Breve silencio).
***
Canto: Dios está aquí…
Un niño:Jesús, tú eres nuestro hermano, nuestro amigo. Te damos gracias
porque has venido a nuestro corazón y estás con nosotros. Te queremos.
Gracias por nuestros padres y familiares que hoy nos acompañan.
Canto: Jesús está aquí…
Una niña:Gracias por nuestros catequistas y por las personas que nos han
ayudado a prepararnos para la Primera Comunión. Gracias por todas las cosas
buenas que hay en nosotros y en todas las personas que tenemos a nuestro
lado. Por todo, gracias, Señor.
Canto: Mi hermano está aquí…
Un niño:María, a ti también queremos darte gracias. Tú eres nuestra madre, y
nos quieres como hijos tuyos que somos. Tú nos has dado a Jesús, a quien
nosotros hoy hemos recibido por primera vez en el sacramento de la Eucaristía.
Una niña:Queremos ser sencillos como tú lo fuiste, María; dispuestos a cumplir
la voluntad del Señor, como tú la cumpliste. Queremos ser personas abiertas a
los demás y amigos de todos, como tú nos enseñaste, María.
Un niño: En este día de nuestra Primera Comunión, queremos decirte que eres
nuestra madre, que no nos vamos a olvidar de ti. Nos recordaremos siempre de
lo que nos ha enseñado Jesús, tu Hijo y nuestro Señor. Y te damos gracias,
María, porque sabemos que tú le pides al Señor por nosotros.
Canto: María está aquí…
ORACIÓN DESDPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que la Hostia que hemos recibido en Comunión, nos permita permanecer
unidos a Ti y dar frutos que siempre permanezcan, por Jesucristo nuestro Señor.
MONICIÓN ANTES DE LA BENDICIÓN FINAL
Queridos niños y niñas, esta Misa —que está por terminar— es para Ustedes un
punto de partida: es la Primera de muchas Comuniones.
Como discípulos de Jesús —pequeños y grandes— seguiremos siendo
convocados a celebrar la Eucaristía en el Día del Señor. Para crecer como
cristianos. Y para que a ninguna de nuestras familias le falte una luz del Domingo,
que es Jesús, en la Palabra y en la Comunión: nuestro amigo y hermano, fuente
de la alegría y del amor que necesitamos durante la semana.
***
Ahora, con un corazón agradecido por el regalo de este Día, dispongámonos a
recibir la Bendición del sacerdote.
BENDICIÓN FINAL
Canto de salida
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