Introducción para entender contradicción y sobredeterminación
Lo que pongo a continuación es una serie de notas y apuntes sobre otro texto de Althusser que se llama
Marxismo y Humanismo. S i bien no lo dimos en clase, es un poco confuso entender cuál es la ruptura con los
hegelianos y cuál es la lectura de Althusser sin leer la Ideología Alemana, por eso pensé en incluir esto. No es
para que lo estudien!! , es para entender todo lo que viene después, si fueron al teórico van a ver que muchas
de las cosas que pongo la mencionó la profe. Pero a mí personalmente su explicación no me aclaró mucho, por
eso recurrí a este texto.
Althusser establece que en la ideología Alemana es cuando Marx rompe con las concepciones que había en su
época. Rompe con su conciencia filosófica anterior. Marx comienza a ser auténticamente Marxista cuando
queriendo pensar la historia rompe con las operaciones que había en su época. “Si queremos entender la
historia no podemos partir de las ideas de la historia”
Matriz humanista, idealista, empirista à conciencia = centro gravitacional del hombre. El centro del mundo es el
hombre. Las ideas provienen de la conciencia si el hombre se conoce, conoce al mundo.
Cada hombre es una manifestación de algo superior que ya estaba establecido en otro lugar: Esencia Universal
del Hombre:
FILOSOFÍA DE LA CONCIENCIA:
Fouerbach : ya plantea un materialismo pero no es histórico, supone un movimiento real con Hegel, pero no sale
de la autoconciencia. Hace una crítica de las ideas, la conciencia es producto de las relaciones no algo que
antecede. Enajenación/alienación. La esencia está puesta en otro objeto (Dios, Dinero, Estado) Hay que develar
en qué está puesta esa esencia para recuperarla y volver a la razón. Los hombres reales concretos se
representan su salvación construyendo un mundo ultrasensible un mundo ideal,supraterrenal. El lugar de la
salvación sede de la perfección. Ese mundo es la proyección que hacen los hombres reales de su propia virtud y
así se alienan y se somenten a esa figura que se automatiza y así se resignan a modo de padecimiento. La
crítica supone un programa de acción: La acción política que los hombres se repropien de la esencia que han
proyectado en ídolos. Que reconozcan que esas virtudes son las suyas y instalrar el mundo de la fraternidad en
la tierra.
Contra todo esto toma forma la crítica materialista
Materialismo histórico: Surge como ruptura a la ideología idealista. Propone que no hay que partir del hombre,
sino de las relaciones sociales de los hombres. No son los medios de subsistencia sino las relaciones que se
dan en la producción las que determinan formas políticas, la conciencia. Lo que distingue al materialismo es su
condición relacional, materialismo de las relaciones sociales. Marx rompe con toda la teoría que se funda en la
esencia del hombre. Es el conocimiento de las conidicones materiales de existencia lo que permitirá
comprender. No es la conciencia no es la fuente de la luz, es ella misma un producto social. Formas históricas
determinadas por las relaciones sociales. Y que es lo que va a explicar su condición histórica??? LA DIVISIÓN
DEL TRABAJO. Es la división del trabajo la que explica las diferentes conciencias.
Marx nunca dio una teoría elaborada de la ideología.
Da una aproximación de la ideología a partir de la puesta en prácica en la Ideología Alemana. “Es la vida la que
determina la conciencia” Si damos cuenta de la vida tal cual es podremos dar cuenta de la conciencia.
Ideología según Marx a partir de la lectura de Althusser:
· No es una doctrina.
· Es un sistema de representaciones producto de procesos históricos.
· Sistema de ideas que los hombres no elijen.
· Este sistema está determinado por las formas que adoptan las relaciones sociales.
· La ideología dominante se caracteriza porque los hombres perciben las relaciones sociales como dadas.
La Ideología se define no a partir de su función cognoscitiva, no se trata de contrastar la ideología con la
realidad. La ideología se caracteriza por producir la función práctico social. Para conocer una ideología hay que
conocer las condiciones de su necesidad.
Althusser sostiene que las ideas tienen una formulación material.
Althusser: establece que quien realiza la inversión de Hegel es Fouerbach pero de manera simple y no cambió la
problemática.
Contradicción y Sobredeterminación
Althusser
· Es impulsado por una necesidad política: Riesgo de la liberación de la URSS, fracaso del socialismo, por qué
fracasa? Llamado a releer a Marx, volver a pensar el sistema conceptual de su teoría y seguir produciendo.
· Sostiene que el último intelectual marxista fue Gramsci, y desde entonces no hubo producción marxista.
· Problemática el antihumanismo y el antihistorisismo
· Quiere demostrar que Marx no es determinista.
· Polémica: En qué se distingue la dialéctica Marxista de la dialéctica Hegeliana?
· Va a discutir sobre las lecturas “marxistas” que se realizaron sobre la inversión Hegeliana “ La base determina
la superestructura”.
· Hay una idea de que se puede retener el sistema dialéctico Hegeliano quitando todo su sistema filosófico (La
envoltura mística)
· Para lograr encontrar la dealéctica materialista, hay que leer
o Los textos políticos de Marx.
o Las prácticas del movimiento obrero marxista: las reflexiones producidas por los líderes políticos:
Lennin à Escribe sobre como fue posible la revolución Rusa.
Y Mao à Considera que cuando analizamos estructuras concretas no hay un solo fenómeno explicativo para dar
cuenta. De Mao va a retomar el concepto de contradicción. No alcanza con la contradicción económica
(Capital/trabajo) para pensar la historia. Hay contradicciones principales y secundarias. Es una complejidad de
contradicciones. Entra en juego las leyes de la historia y las situaciones, condiciones concretas, reales de cada
coyuntura.
Marx: No es un materialismo de las cosas, sino de las prácticas.
Que va a sostener entonces? à La inversión es una metáfora. La lectura materialista hace estallar el núcleo.
Pensar una dialéctica materialiesta no es invertir una dialéctica idealista. Supone un modo de pensar la historia
de una forma diferente.
No es posible quedarnos con el método dialéctico hegeliano porque ya supone una concepción de la historia y
de la sociedad idealista. La historia hegeliana es teleológica: proceso de desenvolvimiento de la razón hacia un
fin: El autoconocimiento. Hay una presencia plena de la razón para llegar a la organización social. La relación
hombre naturaleza es crecientemente racional. Filosofía = plena razón= momento histórico. La acción entonces
es orientada por una conciencia, por una inteligencia. Hegel piensa un proceso histórico general en donde se va
creando una racionalidad autónoma con respecto a los fines particulares del mundo. La historia es pensada
como un proceso orientado por la razón autónoma de las pasiones.
La teoría hegeliana piensa cualquier rasgo de la sociedad como la expresión de un principio único , hay una
concepción de origen. En la historia no pasa nada porque se dirige a un fin preestablecido, lo que pasa en le
medio no afecta. Lo racional es artesano de lo real, no hay nada que modifique el proceso que traza la razón. En
el economicismo pasa lo mismo, todo lo que sucede en la sociedad se explica por la contradicción principal
(Capital/trabajo). S i se reduce todo a la razón no se puede hacer una inversión por lo tanto si se coloca la
contradicción económica como único causa/fin no se está realizando una inversión tampoco. El economicista es
tan idealista como Hegel, remplaza las ideas por una idea.
Para Althusser Marx no está haciendo un remplazo de un núcleo por otro. No subordina la especificidad histórica
a una única matríz. Es allí donde entra la sobredeterminación. La pregunta de la teoría no debe dirigirse a la
esencia sino a las articulaciones de prácticas. No pensar a la historia como una conciencia, la historia de la
sociedad es la complejidad de las prácticas que organizan esas complejidades. No hay una única causalidad
que se exprese como única determinación.
Cuando se considera a la contradicción económica como única determinación el tiempo es homogéneo,
simultáneo, todas las historias deberían ser iguales.
Althusser sostiene que todo el proceso histórico es el desarrollo desigual de diferentes contradicciones. Hay una
articulación de temporalidades diferenciales. Cualquier eslabón puede ser determinante en la transformación, en
la ruptura de una sociedad. (Cualquiera puede ser el eslabón más débil que rompa la cadena). El discernimiento
de cuál es el eslabón que puede poner en riesgo a toda la estructura es la práctica política. Sin embargo hay una
dominación de lo económico, hay ciertas prácticas que tienen una mayor eficacia. Contradicción
sobredeterminada: la contradicción Capital – Trabajo, que surge de las relaciones de producción, se encuentra
sobredeterminada. (La sobredeterminación es el exceso de sentido: Freud. El inconsciente-ideología sigue
funcionado. El sentido nunca se cierra) Es un elemento constitutivo de toda sociedad.
Es imposible mantener la ficción de la inversión porque Marx no ha conservado, aunque invirtiéndolos, los
términos del modelo hegeliano de la sociedad sino que los sustituyó por otros. Más aún, trastocó la relación que
reinaba entre ellos. Marx cambió los términos y sus relaciones.
En Marx aparece una concepción nueva de la relación de las instancias determinantes en un complejo
estructura-superestructura que constituye la totalidad social. Nos otorga la determinación en última instancia,
no como el único factor determinante, y la autonomía relativa de la superestructura, ejerce su influencia en la
historia.
La acumulación de contradicciones eficaces sobre la determinación en última instancia por la economía, por
las condiciones materiales de existencia. (Contradicción sobredeterminada) No existe la contradicción simple
y pura.
La revolución en la estructura no modifica al instante la superestructura, las ideologías, ya que tienen
consistencia suficiente para sobrevivir, secretar durante un tiempo las condiciones de existencia de su
sustitución. La nueva sociedad puede provocar la reactivación de elementos antiguos. Esta reactivación solo
puede ser pensada por desde la sobredeterminación.
Ideología y aparatos ideológicos
De qué va el texto:
A través de una visión crítica fundamentada en una postura postestructuralista, Louis Althusser aborda el tema
de la ideología en la sociedad, desprendiendo el concepto de ideología elevándolo a una categoría de análisis,
en síntesis su estudio es denominado como la ideología de la ideología, en este sentido toma en cuenta el papel
de la sociedad como reproductora de elementos ideológicos, la construcción por parte del estado e instituciones
con un poder sensible a la sociedad, Althusser considera como aparatos de estado, término acuñado por Marx,
a los elementos reguladores y represores de una sociedad creados en dos niveles, el primero contiene a las
instituciones gubernamentales como son el gobierno, el sistema de administración y recaudación con sus
respectivas formas de sancionar, y el segundo plano relativo a las funciones formativas como son la religión, la
educación formal en las escuelas, la familia, y los gremios en artes y ciencias.
Estos sistemas de formación, Althusser los denomina aparatos ideológicos del estado, posteriormente aplicado
en las instituciones privadas con una función política impresa en una página en blanco que afecta a la identidad
del individuo. Bajo una postura marxista Althusser retoma los términos de fuerza de trabajo y la repercusión en
las relaciones de producción. En otras palabras el estudio de los valores donde la sociedad en conjunto estamos
inmersos, partiendo del supuesto proceso de las relaciones de producción y la opresión derivada de la
explotación entre las clases sociales y la división del trabajo, durante este proceso la identidad del individuo se
ve alterada en correspondencia de su posición en el sistema.
La investidura de la identidad toma lugar de acuerdo a la serie de actos en la identificación de los valores
impuestos por las leyes de la religión, familia, ética, política, etcétera. La única forma de individualizar al
individuo es sometiéndose a sí mismo, a partir de los valores existentes en la sociedad. La individualidad es
reconocida de la misma manera en que un infante se interna en el orden semiótico lacaniano, por el significado
de reconocer el sometimiento a la ley del padre o la sociedad.
La segunda fuerte influencia para la elaboración de esta obra pertenece a la rama del psicoanálisis tomando
como referencia directa las corrientes de Freud y Lacan, donde se realiza un fuerte cuestionamiento en la forma
en que las leyes influyen al individuo desde que éste ha nacido, determinando cuales son los canales de
distribución hacia el orden establecido por los aparatos de estado. De hecho la diversidad se encuentra
permeada de contradicciones sujetas a las decisiones ideológicas, donde la ideología se encuentra inserta en
las decisiones de clases.
Introducción
Su exposición se centra en la necesidad de renovar los medios de producción para que la producción sea
posible ya que la condición final de la producción es la reproducción de las condiciones de producción.
Partiendo de la base de que toda formación social depende de un modo de producción dominante, podemos
decir que el proceso de producción emplea las fuerzas productivas existentes en y bajo relaciones de producción
definidas. De donde resulta que, para existir, toda formación social, al mismo tiempo que produce y para poder
producir, debe reproducir las condiciones de su producción.
Debe, pues, reproducir:
1) las fuerzas productivas
2) las relaciones de producción existentes.
No hay producción posible si no se asegura la reproducción de las condiciones materiales de la
producción: la reproducción de los medios de producción.
La reproducción de las condiciones materiales de la producción no puede ser pensada a nivel de la empresa
pues no es allí donde se da en sus condiciones reales. Lo que sucede en el nivel de la empresa es un efecto,
que sólo da la idea de la necesidad de la reproducción, pero que no permite en absoluto pensar las condiciones
y los mecanismos de la misma.
La reproducción de la fuerza de trabajo se opera, en lo esencial, fuera de la empresa.
¿Cómo se asegura la reproducción de la fuerza de trabajo? Dándole a la fuerza de trabajo el medio material
para que se reproduzca: el salario. Este representa solamente la parte del valor producido por el gasto de la
fuerza de trabajo, indispensable para su reproducción; aclaremos, indispensable para reconstituir la fuerza de
trabajo del asalariado
(el salario) necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo no está determinado solamente por las
necesidades biológicas, sino también por las necesidades de un mínimo histórico Empero, no basta con
asegurar a la fuerza de trabajo las condiciones materiales de su reproducción para que se reproduzca como tal.
A su vez la fuerza de trabajo debe ser (diversamente) calificada y por lo tanto reproducida como tal.
Diversamente, o sea según las exigencias de la división social-técnica del trabajo, en sus distintos “puestos” y
“empleos”.
¿cómo se asegura esta reproducción de la calificación (diversificada) de la fuerza de trabajo en el régimen
capitalista? Por medio del sistema educativo capitalista y de otras instancias e instituciones.
¿Qué se aprende en la escuela? Se aprenden “habilidades” (savoir-faire). Pero al mismo tiempo, y junto con
esas técnicas y conocimientos, en la escuela se aprenden las “reglas” del buen uso, reglas de moral y de
conciencia cívica y profesional
Entonces la reproducción de la fuerza de trabajo no sólo exige una reproducción de su calificación sino, al
mismo tiempo, la reproducción de su sumisión a las reglas del orden establecido, es decir una reproducción de
su sumisión a la ideología dominante por parte de los agentes de la explotación y la represión, a fin de que
aseguren también “por la palabra” el predominio de la clase dominante.
La escuela (y también otras instituciones del Estado, como la Iglesia, y otros aparatos como el Ejército) enseña
las “habilidades” bajo formas que aseguran el sometimiento a la ideología dominante o el dominio de su
“práctica”.
La condición sine qua non de la reproducción de la fuerza de trabajo no sólo radica en la reproducción de su
“calificación” sino también en la reproducción de su sometimiento a la ideología dominante, o de la “práctica” de
esta ideología.
según Marx la estructura de toda sociedad está constituida por “niveles” o “instancias” articuladas por una
determinación específica: la infraestructura o base económica (“unidad” de fuerzas productivas y relaciones de
producción), y la superestructura, que comprende dos “niveles” o “instancias”: la jurídico-política (el derecho y el
Estado) y la ideológica (las distintas ideologías, religiosa, moral, jurídica, política, etcétera).
Cualquiera puede convencerse fácilmente de que representar la estructura de toda sociedad como un edificio
compuesto por una base (infraestructura) sobre la que se levantan los dos “pisos” de la superestructura
constituye una metáfora, más exactamente una metáfora espacial: la de una tópica. Como toda metáfora, ésta
sugiere, hace ver alguna cosa. ¿Qué cosa? Que los pisos superiores no podrían “sostenerse” (en el aire) por sí
solos si no se apoyaran precisamente sobre su base.
La metáfora del edificio tiene pues por objeto representar ante todo la “determinación en última
instancia” por medio de la base económica. Esta metáfora espacial tiene así por resultado afectar a la base
con un índice de eficacia conocido por la célebre expresión: determinación en última instancia de lo que ocurre
en los “pisos” (de la superestructura) por lo que ocurra en la base económica. A partir de este índice de eficacia
“en última instancia”, los “pisos” de la superestructura se hallan evidentemente afectados por diferentes índices
de eficacia. ¿Qué clase de índices? Se puede decir que los pisos de la superestructura no son determinantes en
última instancia sino que son determinados por la eficacia básica; que si son determinantes a su manera (no
definida aún), lo son en tanto están determinados por la base.
Su índice de eficacia (o de determinación), en tanto ésta se halla determinada por la determinación en última
instancia de la base, es pensado en la tradición marxista bajo dos formas:
1) Existe una “autonomía relativa” de la superestructura con respecto a la base.
2) Existe una “reacción” de la superestructura sobre la base.
No desechamos en absoluto la metáfora clásica, pues ella misma obliga a su superación. Y no la superamos
rechazándola como caduca. Deseamos simplemente tratar de pensar lo que ella nos da bajo la forma de una
descripción. Pensamos que a partir de la reproducción resulta posible y necesario pensar en lo que caracteriza
lo esencial de la existencia y la naturaleza de la superestructura. Es suficiente ubicarse en el punto de vista de la
reproducción para que se aclaren muchas cuestiones cuya existencia indicaba, sin darles respuesta conceptual,
la metáfora espacial del edificio. Sostenemos como tesis fundamental que sólo es posible plantear estas
cuestiones (y por lo tanto responderlas) desde el punto de vista de la reproducción.
El Estado es concebido explícitamente como aparato represivo. El Estado es una “máquina” de represión que
permite a las clases dominantes asegurar su dominación sobre la clase obrera para someterla al proceso de
extorsión de la plusvalía (es decir a la explotación capitalista).
El aparato de Estado, que define a éste como fuerza de ejecución y de intervención represiva “al servicio de las
clases dominantes”, en la lucha de clases librada por la burguesía y sus aliados contra el proletariado, es
realmente el Estado y define perfectamente su “función” fundamental. También allí, como lo señalamos al
referirnos a la metáfora del edificio (infraestructura y superestructura), esta presentación de la naturaleza del
Estado sigue siendo en parte descriptiva.
Así la definición del Estado como Estado de clase, existente en el aparato represivo de Estado, aclara de
manera fulgurante todos los hechos observables en los diversos órdenes de la represión, cualquiera que sea su
campo. Pensamos que, para desarrollar esta teoría descriptiva en teoría a secas, es decir, para comprender
mejor los mecanismos del Estado en su funcionamiento, es indispensable agregar algo a la definición clásica del
Estado como aparato de Estado. Toda la lucha política de las clases gira alrededor de la posesión, es
decir, de la toma y la conservación del poder de Estado por cierta clase o por una alianza de clases o de
fracciones de clases.
Aparatos idológicos del Estado
Para hacer progresar la teoría del Estado es indispensable tener en cuenta no sólo la distinción entre poder de
Estado y aparato de Estado, sino también otra realidad que se manifiesta junto al aparato (represivo) de Estado,
pero que no se confunde con él. Llamaremos a esa realidad por su concepto; los aparatos ideológicos de
Estado.
Designamos con el nombre de aparatos ideológicos de Estado cierto número de realidades que se presentan al
observador inmediato bajo la forma de instituciones distintas y especializadas. Consideraremos aparatos
ideológicos de Estado las instituciones siguientes:
AIE religiosos (el sistema de las distintas Iglesias),
AIE escolar (el sistema de las distintas ?Escuelas?, públicas y privadas),
AIE familiar,
AIE jurídico,
AIE político (el sistema político del cual forman parte los distintos partidos),
AIE sindical,
AIE de información (prensa, radio, T.V., etc.),
AIE cultural (literatura, artes, deportes, etc.).
Aparato represivo del estado: gobierno, la administración, el ejército, la policía, los tribunales, las prisiones, etc.
Mientras que el aparato (represivo) de Estado (unificado) pertenece enteramente al dominio público, la mayor
parte de los aparatos ideológicos de Estado (en su aparente dispersión) provienen en cambio del dominio
privado.
Gramsci, marxista consciente, ya había previsto esta objeción. La distinción entre lo público y lo privado es una
distinción interna del derecho burgués, válida en los dominios (subordinados) donde el derecho burgués ejerce
sus “poderes”. No alcanza al dominio del Estado, pues éste está “más allá del Derecho”: el Estado, que es el
Estado de la clase dominante, no es ni público ni privado; por el contrario, es la condición de toda
distinción entre público y privado.
Hay una diferencia fundamental entre los AIE y el aparato (represivo) de Estado: el aparato represivo de
Estado “funciona mediante la violencia”, en tanto que los AIE funcionan mediante la ideología.
(No existen aparatos puramente represivos.) (No existe aparato puramente ideológico.) Así la escuela y las
iglesias “adiestran” con métodos apropiados (sanciones, exclusiones, selección, etc.)
La ideología con la que funcionan, en realidad está siempre unificada, a pesar de su diversidad y sus
contradicciones, bajo la ideología dominante, que es la de “la clase dominante”.
La misma clase dominante es parte activa de los aparatos ideológicos de Estado, en la medida en que, en
definitiva, es la ideología dominante la que se realiza, a través de sus contradicciones, en los aparatos
ideológicos de Estado.
Los aparatos ideológicos de Estado pueden no sólo ser objeto sino también lugar de la lucha de clases,
y a menudo de formas encarnizadas de lucha de clases. la clase (o la alianza de clases) en el poder no
puede imponer su ley en los aparatos ideológicos de Estado tan fácilmente como en el aparato (represivo) de
Estado.
¿A qué corresponde la “función” de esos aparatos ideológicos de Estado, que no funcionan con la
represión sino con la ideología? ¿Cómo se asegura la reproducción de las relaciones de producción? En
lenguaje tópico (infraestructura, superestructura) diremos: está asegurada en gran parte por la
superestructura jurídico-política e ideológica. Pero dado que hemos considerado indispensable superar
ese lenguaje todavía descriptivo, diremos: está asegurada, en gran parte, por el ejercicio del poder de
Estado en los aparatos de Estado, por un lado el aparato (represivo) de Estado, y por el otro los aparatos
ideológicos de Estado.
Pensamos que el aparato ideológico de Estado que ha sido colocado en posición dominante en las
formaciones capitalistas maduras, como resultado de una violenta lucha de clase política e ideológica
contra el antiguo aparato ideológico de Estado dominante, es el aparato ideológico escolar.
1) Todos los aparatos ideológicos de Estado, sean cuales fueren, concurren al mismo resultado: la reproducción
de las relaciones de producción, es decir, las relaciones capitalistas de explotación.
2) Cada uno de ellos concurre a ese resultado único de la manera que le es propia: el aparato político
sometiendo a los individuos a la ideología política de Estado, la ideología “democrática”, “indirecta”
(parlamentaria) o “directa” (plebiscitaria o fascista); el aparato de información atiborrando a todos los
“ciudadanos” mediante la prensa, la radio, la televisión, con dosis diarias de nacionalismo, chauvinismo,
liberalismo, moralismo, etcétera.
aparato ideológico de Estado cumple muy bien el rol dominante de ese concierto, aunque no se presten oídos a
su música: ¡tan silenciosa es! Se trata de la Escuela: Toma a su cargo a los niños de todas las clases sociales
desde el jardín de infantes, y desde el jardín de infantes les inculca “habilidades” recubiertas por la ideología
dominante (el idioma, el cálculo, la historia natural, las ciencias, la literatura) o, más directamente, la ideología
dominante en estado puro (moral, instrucción cívica, filosofía). Hacia el sexto año, una gran masa de niños cae
“en la producción”: son los obreros o los pequeños campesinos. Otra parte de la juventud escolarizable continúa:
bien que mal se encamina y termina por cubrir puestos de pequeños y medianos cuadros, empleados,
funcionarios pequeños y medianos, pequeño-burgueses de todo tipo. Una última parte llega a la meta, ya sea
para caer en la semidesocupación intelectual, ya para proporcionar, además de los “intelectuales del trabajador
colectivo”, los agentes de la explotación (capitalistas, empresarios), los agentes de la represión (militares,
policías, políticos, administradores, etc.) y los profesionales de la ideología (sacerdotes de todo tipo, la mayoría
de los cuales son “laicos” convencidos).
Ideología
Todos los aparatos ideológicos del Estado funcionan con una ideología básica, que Marx definía como: “el
sistema de ideas, de representaciones que domina al espíritu de un hombre o grupo social”. La teoría de las
ideologías se basa en la historia de las formaciones sociales; por lo tanto en los modos de producción
combinados en ésta y de las luchas de clases que en ellas se desarrollan.
Teoría de la ideología general:
La ideología es pura ilusión, como un sueño, no es absolutamente nada.
La ideología no tiene historia.
La ideología está dotada de una estructura y funcionamiento que constituyen una realidad no-histórica
(omnihistorica).
La ideología es “eterna” en el sentido que decimos que lo es el inconsciente según Freud.
La ideología es una representación imaginaria de la relación con sus condiciones reales de existencia.
Ofrecemos dos tesis para apoyar esta teoría:
Tesis 1: la ideología representa la relación imaginaria de los individuos con sus condiciones reales de existencia.
La palabra ideología significa: ilusión o alusión a algo. Los hombres se representan en forma imaginaria sus
condiciones reales de existencia. La existencia de los grupos de estos cínicos que basan su dominación y
explotación del “pueblo” en una representación falseada del mundo que han imaginado para esclavizar los
espíritus mediante el dominio de su imaginación. Como Marx decía: “es la alienación material que reina en las
condiciones de existencia de los hombres mismos” (trabajo alienado). En la representación imaginaria del
mundo que se encuentra en una ideología están reflejadas las condiciones de existencia de los hombres y por lo
tanto su mundo real.
Toda ideología en su formación necesariamente imaginaria no representa las relaciones de producción
existentes (y las otras relaciones que de allí derivan), sino ante todo la relación (imaginaria) de los individuos con
las relaciones de producción y las relaciones que de ella resultan. En la ideología no está representando
entonces el sistema de relaciones reales que gobiernan la existencia de lo individuos, sino la relación imaginaria
de esos individuos con las relaciones reales que viven.
Tesis 2: la ideología tiene una existencia material.
Los individuos viven en la ideología, cuya deformación imaginaria depende de su relación imaginaria con sus
condiciones de existencia, con las relaciones de producción y de clase. Diríamos que esta relación está dotada
de existencia material. El individuo en cuestión se conoce de tal o cual manera, adopta tal o cual
comportamiento práctico y, además, participa en ciertas prácticas reguladas, que son del aparato ideológico del
cual “dependen” las ideas que el ha elegido libremente con toda conciencia, en su calidad de sujeto.
Todo depende de la noción del sujeto; la ideología interpela a los individuos como sujetos.
La ideología solo existe por el sujeto y para el sujeto, puesto que toda ideología tiene por función la
“constitución” de los individuos concretos en sujeto. Así la ideología no está nada más en las formas materiales
de la existencia de ese funcionamiento. El hombre por naturaleza es un animal ideológico, cuando reconoce en
otro el discurso que argumenta. La ideología transforma a los individuos en sujetos. Noción de Sujeto:
Tesis Central: La ideología interpela a los individuos como sujetos: la ideología sólo existe por y para los sujetos.
La categoría de sujeto es constitutiva de toda ideología sólo en tanto que toda ideología tiene como función la
constitución de individuos concretos en sujetos. La evidencia de que somos sujetos es un efecto ideológico. La
ideología tiene una doble función: reconocimiento (como sujetos) y desconocimientos (del mecanismo) Somos
sujetos que practicamos rituales de reconocimiento ideológico que nos garantizan que somos sujetos, pero
desconocemos el mecanismo del reconocimiento.
La ideología recluta sujetos entre los individuos concretos por medio de la interpelación. El reconocimiento de la
interpelación lo convierte en sujeto. No hay un orden. La existencia de la ideología y la interpelación de los
individuos como sujetos son una sola y la misma cosa.
La ideología es eterna siempre a interpelado a los individuos como sujetos. Esto conlleva que los individuos son
siempre ya sujetos aún antes de nacer. (Sujeción y pre asignación aún antes de nacer)
La interpelación de los sujetos supone la existencia de otro Sujeto, único y central, que interpela a todos los
sujetos. Existe una mutua interdependencia entre el Sujeto y el sujeto. Existe una sujeción. Sujeción al Sujeto.
Existe un mutuo reconocimiento: entre el Sujeto y los sujetos, entre los sujetos y entre el sujeto y sí mismo. Hay
un reconocimiento universal. La interpelación es espectacular, en forma de espejo, y doblemente espectacular
porque ese redoblamiento es constitutivo de la ideología y asegura su funcionamiento.
La garantía absoluta es que los sujetos se reconozcan y se conduzcan como si todo estuviera bien.
Los sujetos marchan solos, con la ideología, se insertan en las prácticas gobernadas por los rituales de los AIE.
Reconocen el estado de las cosas existentes como si fueran así. Es necesario que las cosas sean así para que
la reproducción de las relaciones de producción esté asegurada.
Paradoja: el sujeto es interpelado como sujeto (libre) para que se someta libremente a las órdenes del Sujeto,
por lo tanto, para que acepte (libremente) su sujeción. Los sujetos solo existen por y para su sujeción.
Es necesario un discurso científico para hablar de ideología. No existe un afuera de la ideología, pero sólo el
discurso científico puede considerarse como lugar posible para estudiarla.
Unidad 3: Althusser: Freud y Lacan.
Resumen
Althusser en la nota premilinar señala que hay que volver a Freud. Para volver a Freud hay que:
- Rechazar la capa ideológica y evitar caer en equívocos. Hay una crítica ideológica.
- Identificar y definir los conceptos epistemológicos. Reorganizar la epistemología.
Freud utilizó conceptos prestados de otras ciencias para poder pensar y expresar sus descubrimientos. Estos
conceptos estaban investidos del horizonte ideológico que correspondían a sus disciplinas.
Freud desarrolló una estructura científica constituida por una práctica, una técnica o método y su respectiva
teoría.
¿Qué es el psicoanálisis?
Lacan dice que Freud fundó una ciencia cuyo objeto es el inconsciente.
Lacan buscará discernir una teoría de donde surge la técnica y la práctica psicoanalítica. Intentará volver a la
madurez de Freud.
El psicoanálisis ha sido adecuado a diferentes disciplinas con el afán de ser reconocido científicamente. Esto
fue un error.
Lacan defiende la irreductibilidad del objeto. Se propone dar al descubrimiento de Freud conceptos teóricos
adecuados, definiendo rigurosamente el inconsciente y sus leyes.
¿Cuál es el objeto del psicoanálisis?
El efecto del devenir humano es el inconsciente. No es una historia biológica sino es específicamente humana.
El psicoanálisis tiene un objeto específico, el inconsciente.
Lacan señala que la lingüística estructural arroja luz sobre el inconsciente. Permite su acceso, lo hace
inteligible.
Freud dijo que todo estaba sujeto al lenguaje. Lacan agrega, el discurso del inconsciente está estructurado
como lenguaje.
El inconsciente se manifiesta en los mecanismos de desplazamientos y de condensación en Freud, mientras que
Lacan utiliza las figuras de metáfora y metonimia para su análisis.
Los actos fallidos, el lapsus, el chiste y el síntoma se convierten en significantes inscriptos en una cadena de
un discurso inconsciente que se repite en el desconocimiento del discurso verbal.
Althusser señala que existe un doble discurso, el discurso verbal y el discurso del inconsciente, que tienen un
único campo, la cadena de significantes.
Lacan propone estudiar la estructura formal del lenguaje y sus mecanismos.
La cura se desarrollará en y por el lenguaje. Demostrar el papel del lenguaje es fundamental para la práctica y
la técnica psicoanalítica.
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Aparatos ideológicos del Estado
Louis Althusser
A través de una visión crítica fundamentada en una postura postestructuralista, Louis Althusser
aborda el tema de la ideología en la sociedad, desprendiendo el concepto de ideología
elevándolo a una categoría de análisis, en síntesis su estudio es denominado como la ideología
de la ideología, en este sentido toma en cuenta el papel de la sociedad como reproductora de
elementos ideológicos, la construcción por parte del estado e instituciones con un poder sensible
a la sociedad, Althusser considera como aparatos de estado, término acuñado por Marx, a los
elementos reguladores y represores de una sociedad creados en dos niveles, el primero
contiene a las instituciones gubernamentales como son el gobierno, el sistema de administración
y recaudación con sus respectivas formas de sancionar, y el segundo plano relativo a las
funciones formativas como son la religión, la educación formal en las escuelas, la familia, y los
gremios en artes y ciencias.
Estos sistemas de formación, Althusser los denomina aparatos ideológicos del estado,
posteriormente aplicado en las instituciones privadas con una función política impresa en una
página en blanco que afecta a la identidad del individuo. Bajo una postura marxista Althusser
retoma los términos de fuerza de trabajo y la repercusión en las relaciones de producción. En
otras palabras el estudio de los valores donde la sociedad en conjunto estamos inmersos,
partiendo del supuesto proceso de las relaciones de producción y la opresión derivada de la
explotación entre las clases sociales y la división del trabajo, durante este proceso la identidad
del individuo se ve alterada en correspondencia de su posición en el sistema.
La investidura de la identidad toma lugar de acuerdo a la serie de actos en la identificación de
los valores impuestos por las leyes de la religión, familia, ética, política, etcétera. La única forma
de individualizar al individuo es sometiéndose a sí mismo, a partir de los valores existentes en la
sociedad. La individualidad es reconocida de la misma manera en que un infante se interna en el
orden semiótico lacaniano, por el significado de reconocer el sometimiento a la ley del padre o la
sociedad.
La segunda fuerte influencia para la elaboración de esta obra pertenece a la rama del
psicoanálisis tomando como referencia directa las corrientes de Freud y Lacan, donde se realiza
un fuerte cuestionamiento en la forma en que las leyes influyen al individuo desde que éste ha
nacido, determinando cuales son los canales de distribución hacia el orden establecido por los
aparatos de estado. De hecho la diversidad se encuentra permeada de contradicciones sujetas
a las decisiones ideológicas, donde la ideología se encuentra inserta en las decisiones de
clases.
Texto resumido
Introducción
Decía Marx que aun un niño sabe que una formación social que no reproduzca las condiciones
de producción al mismo tiempo que produce, no sobrevivirá siquiera un año. La condición final
de la producción es la reproducción de las condiciones de producción.
Reproducción de las condiciones de producción
Considerando que toda formación social depende de un modo de producción dominante,
podemos decir que el proceso de producción emplea las fuerzas productivas existentes en y
bajo relaciones de producción definidas.
Para existir, toda formación social, al mismo tiempo que produce y para poder producir, debe
reproducir las condiciones de su producción, que son:
1) las fuerzas productivas
2) las relaciones de producción existentes.
Reproducción de los medios de producción
Desde que Marx lo demostró todo el mundo reconoce que no hay producción posible si no se
asegura la reproducción de las condiciones materiales de la producción
Cualquier economista sabe que todos los años es necesario prever la reposición de lo que se
agota o gasta en la producción: materia prima, instalaciones fijas (edificios), instrumentos de
producción(máquinas), etc.
La reproducción de las condiciones materiales de la producción no puede ser pensada a nivel de
la empresa pues no es allí donde se da en sus condiciones reales. Lo que sucede en el nivel de
la empresa es un efecto, que sólo da la idea de la necesidad de la reproducción, pero que no
permite en absoluto pensar las condiciones y los mecanismos de la misma.
Reproducción de la fuerza de trabajo
La reproducción de la fuerza de trabajo se opera, en lo esencial, fuera de la empresa.
Se asegura dándole a la fuerza de trabajo el medio material para que se reproduzca: el salario,
que figura en la contabilidad de la empresa como ?capital mano de obra? .
Sin embargo ?actúa? como condición de la reproducción material de la fuerza de trabajo, ya que
el salario representa solamente la parte del valor producido por el gasto de la fuerza de trabajo,
indispensable para su reproducción; aclaremos, indispensable para reconstituir la fuerza de
trabajo del asalariado, e indispensable para criar y educar a los niños en que el proletario se
reproduce como fuerza de trabajo.
El salario no está determinado solamente por las necesidades de un S.M.I.G. (Salario mínimo
interprofesional garantizado, sino también por las necesidades de un mínimo histórico.
Este mínimo doblemente histórico está definido por las necesidades históricas impuestas por la
lucha de clase proletaria contra el aumento de la jornada de trabajo y contra la disminución de
los salarios.
Empero, no basta con asegurar a la fuerza de trabajo las condiciones materiales de su
reproducción para que se reproduzca como tal. Dijimos que la fuerza de trabajo disponible debe
ser ?competente?, es decir apta para ser utilizada en el complejo sistema del proceso de
producción. La fuerza de trabajo debe ser (diversamente) calificada y por lo tanto reproducida
como tal. Diversamente, o sea según las exigencias de la división social-técnica del trabajo, en
sus distintos ?puestos? y ?empleos?.
Esta reproducción de la calificación de la fuerza de trabajo tiende a asegurarse cada vez más,
fuera de la producción, por medio del sistema educativo capitalista y de otras instancias e
instituciones.
En la escuela se aprende a leer, escribir y contar, o sea algunas técnicas, y también otras cosas,
incluso elementos de ?cultura científica? o ?literaria? utilizables directamente en los distintos
puestos de la producción. Se aprenden ?habilidades?.
Se aprenden las ?reglas? del buen uso, es decir de las conveniencias que debe observar todo
agente de la división del trabajo, según el puesto que está ?destinado? a ocupar: reglas de
moral y de conciencia cívica y profesional, lo que significa en realidad reglas del respeto a la
división social-técnica del trabajo, reglas del orden establecido por la dominación de clase. Se
aprende también a ?hablar bien el idioma?, a ?redactar? bien, lo que de hecho significa saber
?dar órdenes?, ?saber dirigirse? a los obreros, etcétera.
La escuela (y también otras instituciones del Estado, como la Iglesia, y otros aparatos como el
Ejército) enseña las ?habilidades? bajo formas que aseguran el sometimiento a la ideología
dominante o el dominio de su ?práctica?. Todos los agentes de la producción, la explotación y la
represión, deben estar ?compenetrados? en tal o cual carácter con esta ideología para cumplir
?concienzudamente? con sus tareas, sea de explotados (los proletarios), de explotadores (los
capitalistas), de auxiliares de la explotación (los cuadros), de grandes sacerdotes de la ideología
dominante (sus ?funcionarios?), etcétera.
La condición sine qua non (no puede ser de otro manera) de la reproducción de la fuerza de
trabajo no sólo radica en la reproducción de su ?calificación? sino también en la reproducción de
su ?calificación? sino también en la reproducción de su sometimiento a la ideología dominante,
o de la ?práctica? de esta ideología, debiéndose especificar que no basta decir: ?no solamente
sino también?, pues la reproducción de la calificación de la fuerza de trabajo se asegura en y
bajo las formas de sometimiento ideológico, con lo que reconocemos la presencia eficaz de una
nueva realidad: la ideología.
Infraestructura y superestructura
Según Marx la estructura de toda sociedad está constituida por ?niveles? o ?instancias?
articuladas por una determinación específica: la infraestructura o base económica (?unidad? de
fuerzas productivas y relaciones de producción), y la superestructura, que comprende dos
?niveles? o ?instancias?: la jurídico-política (el derecho y el Estado) y la ideológica (las distintas
ideologías, religiosa, moral, jurídica, política, etcétera).
Cualquiera puede convencerse fácilmente de que representar la estructura de toda sociedad
como un edificio compuesto por una base (infraestructura) sobre la que se levantan los dos
?pisos? de la superestructura constituye una metáfora, más exactamente una metáfora espacial:
la de una tópica. Los pisos superiores no podrían ?sostenerse? por sí solos si no se apoyaran
precisamente sobre su base.
La metáfora del edificio tiene pues por objeto representar ante todo la ?determinación en última
instancia? por medio de la base económica. Esta metáfora espacial tiene así por resultado
afectar a la base con un índice de eficacia conocido por la célebre expresión: determinación en
última instancia de lo que ocurre en los ?pisos? (de la superestructura) por lo que ocurra en la
base económica.
Se puede decir que los pisos de la superestructura no son determinantes en última instancia
sino que son determinados por la eficacia básica; que si son determinantes a su manera (no
definida aún), lo son en tanto están determinados por la base.
Su índice de eficacia es pensado en la tradición marxista bajo dos formas: 1) existe una
?autonomía relativa? de la superestructura con respecto a la base; 2) existe una ?reacción? de
la superestructura sobre la base.
El Estado
La tradición marxista es formal. El Estado es concebido explícitamente como aparato represivo
que permite a las clases dominantes asegurar su dominación sobre la clase obrera para
someterla al proceso de extorsión de la plusvalía.
El Estado es ante todo lo que los clásicos del marxismo han llamado el aparato de Estado que
define a éste como fuerza de ejecución y de intervención represiva ?al servicio de las clases
dominantes?, en la lucha de clases librada por la burguesía y sus aliados contra el proletariado,
es realmente el Estado y define perfectamente su ?función? fundamental.
De la teoría descriptiva a la teoría a secas
Los grandes descubrimientos científicos no pueden dejar de pasar por la etapa de lo que
llamamos una ?teoría? descriptiva. Esta sería la primera etapa de toda teoría, al menos en el
terreno de la ciencia de las formaciones sociales. Se podría encarar esta etapa como transitoria
y necesaria para el desarrollo de la teoría.
La definición del Estado como Estado de clase, existente en el aparato represivo de Estado,
aclara de manera fulgurante todos los hechos observables en los diversos órdenes de la
represión.
Sin embargo, la teoría descriptiva del Estado representa una etapa de la constitución de la teoría
que exige a su vez la ?superación? de tal etapa
Por esto pensamos que, para desarrollar esta teoría descriptiva en teoría a secas, es decir, para
comprender mejor los mecanismos del Estado en su funcionamiento, es indispensable agregar
algo a la definición clásica del Estado como aparato de Estado.
Lo esencial de la teoría marxista del Estado
El Estado sólo tiene sentido en función del poder de Estado. Toda la lucha política de las clases
gira alrededor del Estado. De la toma y la conservación del poder de Estado por cierta clase o
por una alianza de clases o de fracciones de clases. Esta primera acotación nos obliga a
distinguir el poder de Estado y el aparato de Estado por la otra.
Sabemos que el aparato de Estado puede seguir en pie, como lo prueban las ?revoluciones?
burguesas del siglo XIX en Francia, los golpes de estado, las conmociones de estado, el
ascenso de la pequeña-burguesía, etcétera, sin que el aparato de Estado fuera afectado o
modificado; puede seguir en pie bajo acontecimientos políticos que afecten a la posesión del
poder de Estado.
Esta distinción entre poder de Estado y aparato de Estado forma parte, de manera explícita, de
la ?teoría marxista? del Estado desde el 18 Brumario y las Luchas de clases en Francia, de
Marx.
Los clásicos del marxismo siempre han afirmado que: 1) el Estado es el aparato represivo de
Estado; 2) se debe distinguir entre el poder de Estado y el aparato de Estado; 3) el objetivo de la
lucha de clases concierne al poder de Estado y, en consecuencia, a la utilización del aparato de
Estado por las clases (o alianza de clases o fracciones de clases) que tienen el poder de Estado
en función de sus objetivos de clase y 4) el proletariado debe tomar el poder de Estado
completamente diferente, proletario, y elaborar en las etapas posteriores un proceso radical, el
de la destrucción del Estado (fin del poder de Estado y de todo aparato de Estado).
Los aparatos ideológicos del Estado
Los clásicos del marxismo, en su práctica política, han tratado al Estado como una realidad más
compleja que la definición dada en la ?teoría marxista del Estado?. Ellos reconocieron esta
complejidad en su práctica, pero no la expresaron correspondientemente en teoría.
Para hacer progresar la teoría del Estado es indispensable tener en cuenta no sólo la distinción
entre poder de Estado y aparato de Estado, sino también otra realidad que se manifiesta junto al
aparato (represivo) de Estado, pero que no se confunde con él. Llamaremos a esa realidad por
su concepto; los aparatos ideológicos de Estado.
¿Qué son los aparatos ideológicos de Estado (AIE)?
Designamos con el nombre de aparatos ideológicos de Estado cierto número de realidades que
se presentan al observador inmediato bajo la forma de instituciones distintas y especializadas.
Consideraremos aparatos ideológicos de Estado las instituciones siguientes:
AIE religiosos (el sistema de las distintas Iglesias),
AIE escolar (el sistema de las distintas ?Escuelas?, públicas y privadas),
AIE familiar,
AIE jurídico,
AIE político (el sistema político del cual forman parte los distintos partidos),
AIE sindical,
AIE de información (prensa, radio, T.V., etc.),
AIE cultural (literatura, artes, deportes, etc.).
Diferencias entre el AIE y el aparato (represivo) de Estado.
En un primer momento podemos observar que si existe un aparato (represivo) de Estado, existe
una pluralidad de aparatos ideológicos de Estado. Suponiendo que ella exista, la unidad que
constituye esta pluralidad de AIE en un cuerpo no es visible inmediatamente.
En un segundo momento, podemos comprobar que mientras que el aparato (represivo) de
Estado (unificado) pertenece enteramente al dominio público, la mayor parte de los aparatos
ideológicos de Estado (en su aparente dispersión) provienen en cambio del dominio privado.
¿Con qué derecho podemos considerar como aparatos ideológicos de Estado instituciones que
en su mayoría no poseen carácter público sino que son simplemente privadas?
El Estado, que es el Estado de la clase dominante, no es ni público ni privado; por el contrario,
es la condición de toda distinción entre público y privado. Digamos lo mismo partiendo esta vez
de nuestros aparatos ideológicos de Estado. Poco importa si las instituciones que los
materializan son ?públicas? o ?privadas?; lo que importa es su funcionamiento. Las instituciones
privadas pueden ?funcionar? perfectamente como aparatos ideológicos de Estado.
Hay una diferencia fundamental entre los AIE y el aparato (represivo) de Estado: el aparato
represivo de Estado ?funciona mediante la violencia?, en tanto que los AIE funcionan mediante
la ideología.
Todo aparato de Estado, sea represivo o ideológico, ?funciona? a la vez mediante la violencia y
la ideología, pero con una diferencia muy importante que impide confundir los aparatos
ideológicos de Estado con el aparato (represivo) de Estado. Consiste en que el aparato
(represivo) de Estado, por su cuenta, funciona masivamente con la represión (incluso física),
como forma predominante, y sólo secundariamente con la ideología. (No existen aparatos
puramente represivos.)
De la misma manera, pero a la inversa, se debe decir que, por su propia cuenta, los aparatos
ideológicos de Estado funcionan masivamente con la ideología como forma predominante pero
utilizan secundariamente, y en situaciones límite, una represión muy atenuada, disimulada, es
decir simbólica. (No existe aparato puramente ideológico.) Así la escuela y las iglesias
?adiestran? con métodos apropiados (sanciones, exclusiones, selección, etc.) no sólo a sus
oficiantes sino a su grey. También la familia... También el aparato ideológico de Estado cultural
(la censura, por mencionar sólo una forma), etcétera.
Si los AIE ?funcionan? masivamente con la ideología como forma predominante, lo que unifica
su diversidad es ese mismo funcionamiento, en la medida en que la ideología con la que
funcionan, en realidad está siempre unificada, a pesar de su diversidad y sus contradicciones,
bajo la ideología dominante, que es la de ?la clase dominante?. Si aceptamos que, en principio,
?la clase dominante? tiene el poder del Estado (en forma total o, lo más común, por medio de
alianzas de clases o de fracciones de clases) y dispone por lo tanto del aparato (represivo) de
Estado, podremos admitir que la misma clase dominante sea parte activa de los aparatos
ideológicos de Estado, en la medida en que, en definitiva, es la ideología dominante la que se
realiza, a través de sus contradicciones, en los aparatos ideológicos de Estado. Ninguna clase
puede tener en sus manos el poder de Estado en forma duradera sin ejercer al mismo tiempo su
hegemonía sobre y en los aparatos ideológicos de Estado.
Los aparatos ideológicos de Estado pueden no sólo ser objeto sino también lugar de la lucha de
clases, y a menudo de formas encarnizadas de lucha de clases. la clase (o la alianza de clases)
en el poder no puede imponer su ley en los aparatos ideológicos de Estado tan fácilmente como
en el aparato ideológicos de Estado tan fácilmente como en el aparato (represivo) de Estado, no
sólo porque las antiguas clases dominantes pueden conservar en ellos posiciones fuertes
durante mucho tiempo, sino además porque la resistencia de las clases explotadas puede
encontrar el medio y la ocasión de expresarse en ellos, ya sea utilizando las contradicciones
existentes, ya sea conquistando allí posiciones de combate mediante la lucha.
Sobre la reproducción de las relaciones de producción
¿Cómo se asegura la reproducción de las relaciones de producción?
Está asegurada en gran parte por la superestructura jurídico-política e ideológica.
Tres características:
1) Todos los aparatos de Estado funcionan a la vez mediante la represión y la ideología, con la
diferencia de que el aparato (represivo) de Estado funciona masivamente con la represión como
forma predominante, en tanto que los aparatos ideológicos de Estado funcionan masivamente
con la ideología como forma predominante.
2) En tanto que el aparato (represivo) de Estado constituye un todo organizado cuyos diferentes
miembros están centralizados bajo una unidad de mando los aparatos ideológicos de Estado
son múltiples, distintos, ?relativamente autónomos? y susceptibles de ofrecer un campo objetivo
a contradicciones que, bajo formas unas veces limitadas, otras extremas, expresan los efectos
de los choques entre la lucha de clases capitalista y la lucha de clases proletaria, así como sus
formas subordinadas.
3) En tanto que la unidad del aparato (represivo) de Estado está asegurada por su organización
centralizada y unificada bajo la dirección de representantes de las clases en el poder, que
ejecutan la política de lucha de clases en el poder, la unidad entre los diferentes aparatos
ideológicos de Estado está asegurada, muy a menudo en formas contradictorias, por la
ideología dominante, la de la clase dominante.
El rol del aparto represivo de Estado consiste esencialmente en asegurar por la fuerza (sea o no
física) las condiciones políticas de reproducción de las relaciones de producción que son, en
última instancia, relaciones de explotación. El aparato de Estado asegura mediante la represión
(desde la fuerza física más brutal hasta las más simples ordenanzas y prohibiciones
administrativas, la censura abierta o tácita, etc.) las condiciones políticas de la actuación de los
aparatos ideológicos de Estado.
Aquí interviene masivamente el rol de la ideología dominante, la de la clase dominante se
asegura la ?armonía? entre el aparato represivo de Estado y los aparatos ideológicos de Estado
y entre los diferentes aparatos ideológicos de Estado.
En las formaciones sociales del modo de producción ?servil? comprobamos que, aunque existe
un aparato represivo de Estado único, formalmente muy parecido al que nosotros conocemos, la
cantidad de aparatos ideológicos de Estado es menor y su individualidad diferente. Por ejemplo,
la Iglesia (aparato ideológico de Estado religioso) en la Edad Media acumulaba numerosas
funciones (en especial las escolares y culturales) hoy atribuidas a muchos aparatos ideológicos
de Estado diferentes. Junto a la Iglesia existía el aparato ideológico de Estado familiar. Existía
también un aparato ideológicos de Estado político. Existía un poderoso aparato ideológico de
Estado ?pre-sindical. Las ediciones y la información también tuvieron un innegable desarrollo,
así como los espectáculos, al comienzo partes integrantes de la iglesia y luego cada vez más
independientes de ella.
Existía un aparato ideológico de Estado dominante, la Iglesia, que concentraba no sólo las
funciones religiosas sino también las escolares y buena parte de las funciones de información y
?cultura?. Si toda la lucha ideológica del siglo XVI al XVII, desde la primera ruptura de la
Reforma, se concentró en la lucha anticlerical y antirreligiosa, ello no sucedió por azar sino a
causa de la posición dominante del aparato ideológico de Estado religioso.
El aparato ideológico de Estado que ha sido colocado en posición dominante en las formaciones
capitalistas maduras, como resultado de una violenta lucha de clase política e ideológica contra
el antiguo aparato ideológico de Estado dominante, es el aparato ideológico escolar.
Lo que la burguesía pone en marcha como aparato ideológico de Estado número uno, y por lo
tanto dominante, es el aparato escolar que reemplazó en sus funciones al antiguo aparato
ideológico de Estado dominante, es decir, la Iglesia. Se podría agregar: la pareja
Escuela-Familia ha reemplazado a la pareja Iglesia-Familia.
¿Por qué el aparato escolar es realmente el aparato ideológico de Estado dominante en las
formaciones sociales capitalistas y cómo funciona?
Por ahora nos limitaremos a decir que:
1) Todos los aparatos ideológicos de Estado, sean cuales fueren, concurren al mismo resultado:
la reproducción de las relaciones de producción, es decir, las relaciones capitalistas de
explotación.
2) Cada uno de ellos concurre a ese resultado único de la manera que le es propia: el aparato
político sometiendo a los individuos a la ideología política de Estado
La Escuela toma a su cargo a los niños de todas las clases sociales desde el jardín de infantes,
y desde el jardín de infantes les inculca ?habilidades? recubiertas por la ideología dominante.
Hacia el sexto año, una gran masa de niños cae ?en la producción?: son los obreros o los
pequeños campesinos. Otra parte de la juventud escolarizable continúa: bien que mal se
encamina y termina por cubrir puestos de pequeños y medianos cuadros, empleados,
funcionarios pequeños y medianos, pequeño-burgueses de todo tipo.
Una última parte llega a la meta, ya sea para caer en la semidesocupación intelectual, ya para
proporcionar, además de los ?intelectuales del trabajador colectivo?, los agentes de la
explotación (capitalistas, empresarios), los agentes de la represión (militares, policías, políticos,
administradores, etc.) y los profesionales de la ideología (sacerdotes de todo tipo, la mayoría de
los cuales son ?laicos? convencidos).
Cada grupo está prácticamente provisto de la ideología que conviene al rol que debe cumplir en
la sociedad de clases: rol de explotado: rol de agente de la explotación (saber mandar y hablar a
los obreros: las ?relaciones humanas?); de agentes de la represión (saber mandar y hacerse
obedecer ?sin discutir? o saber manejar la demagogia de la retórica de los dirigentes políticos),
o de profesionales de la ideología que saben tratar a las conciencias con el respeto, es decir el
desprecio, el chantaje, la demagogia convenientes.
Por supuesto, muchas de esas virtudes contrastadas (modestia, resignación, sumisión por una
parte, y por otra cinismo, desprecio, altivez, seguridad, grandeza, incluso bien decir y habilidad)
se enseñan también en la familia, la iglesia, el ejército, en los buenos libros, en los filmes, y
hasta en los estadios. Pero ningún aparato ideológico de Estado dispone durante tantos años de
la audiencia obligatoria (y, gratuita), 5 a 6 días sobre 7 a razón de 8 horas diarias, de formación
social capitalista.
Con el aprendizaje de algunas habilidades recubiertas en la inculcación masiva de la ideología
de la clase dominante, se reproduce gran parte de las relaciones de producción de una
formación social capitalista, es decir, las relaciones de explotados a explotadores y de
explotadores a explotados. Ésta es una de las formas esenciales de la ideología burguesa
dominante: una ideología que representa a la escuela como un medio neutro, desprovisto de
ideología, en el que maestros respetuosos de la ?conciencia? y la ?libertad? de los niños que
les son confiados por sus ?padres?, los encaminan hacia la libertad, la moralidad y la
responsabilidad de adultos mediante su propio ejemplo, los conocimientos, la literatura y sus
virtudes ?liberadoras?.
Esta representación ideológica de la escuela la hace tan ?natural? e indispensable, y hasta
bienhechora, a los ojos de nuestros contemporáneos como la iglesia era ?natural?,
indispensable y generosa para nuestros antepasados hace algunos siglos.
La escuela (y la pareja escuela-familia constituye el aparato ideológico de Estado dominante,
aparato que desempeña un rol determinante en la reproducción de las relaciones de producción
de un modo de producción amenazado en su existencia por la lucha de clases mundial.