DIURÉTICOS
Diurético es un término que procede del latín tardío diuretĭcus, aunque su origen
etimológico más lejano se halla en el griego dioureîn (que puede traducirse
como “orinar”). Un diurético es aquello que incrementa la eliminación de orina.
Los diuréticos son sustancias que favorecen la expulsión de la orina al incentivar la
micción.
Existen tres clases de diuréticos. Cada clase actúa de manera algo diferente, pero todos los
diuréticos reducen la cantidad de sal y líquido en el organismo, lo cual ayuda a reducir la
presión arterial.
1. Diuréticos tiazídicos
Los diuréticos tiazídicos son eficaces para tratar la hipertensión porque reducen la cantidad
de sodio y líquido en el organismo. Los tiazídicos son la única clase de diuréticos que
dilatan (ensanchan) los vasos sanguíneos, lo cual también ayuda a reducir la presión
arterial.
2. Diuréticos ahorradores de potasio
Los diuréticos ahorradores de potasio se utilizan para reducir la cantidad de líquido en el
organismo. A diferencia de los otros diuréticos, éstos medicamentos no ocasionan una
pérdida de potasio del organismo.
3. Diuréticos de asa
Los diuréticos de asa actúan sobre los riñones aumentando el flujo de orina. Esto ayuda a
reducir la cantidad de líquido en el organismo lo cual disminuye la presión arterial.
Algunos ejemplos de diuréticos tiacídicos incluyen los siguientes:
Clorotiazida (Diuril)
Clortalidona
Hidroclorotiazida (Microzide)
Indapamida
Metolazona
Algunos ejemplos de diuréticos del asa incluyen los siguientes:
Bumetanida (Bumex)
Ácido etacrínico (Edecrin)
Furosemida (Lasix)
Torasemida (Demadex)
Algunos ejemplos de diuréticos que conservan el potasio incluyen los siguientes:
Amilorida
Eplerenona (Inspra)
Espironolactona (Aldactone)
Triamtereno (Dyrenium)
ANTIGLUCEMICO
Un antidiabético es un medicamento usado para reducir los niveles de glucosa en sangre,
por lo que se indica en el tratamiento de la diabetes mellitus. Con la excepción de la
insulina, exenatida, liraglutida, lixisenatida y dulaglutida. La selección de los diferentes
tipos de antidiabéticos depende de la enfermedad, la edad y condición de salud del paciente,
así como otros factores.
Existen varias familias de antidiabéticos orales, que se distinguen por su estructura química
y/o por su mecanismo de acción. Las más importantes son las siguientes:
Biguanidas. Aumentan la sensibilidad de los tejidos periféricos a la insulina, aunque
precisan de ésta para ser efectivas, puesto que no estimulan su producción. Actualmente
sólo se utiliza la metformina, puesto que otras biguanidas aptas como fármacos
hipoglucemiantes (como la fenformina y la buformina) han sido retiradas del mercado por
sus importantes efectos secundarios.
Tiazolidindionas (comúnmente llamadas «glitazonas»). Actúan uniéndose
selectivamente al receptor hormonal nuclear PPARgamma, lo que implica una regulación
genética en la transcripción. Con ello incrementan la sensibilidad del músculo, la grasa y el
hígado a la insulina. Las más utilizadas son la rosiglitazona y la pioglitazona.
Sulfonilureas. Estimulan la secreción de insulina, para luego, a largo plazo, aumentar la
respuesta metabólica a la insulina circulante, posiblemente por inducir la formación de
nuevos receptores celulares de insulina, o bien por aumentar la sensibilidad de los ya
existentes. Entre ellas cabe destacar: gliclazida, glimepirida y glibenclamida.
Meglitinidas (o «glinidas»). Presentan un perfil farmacológico y toxicológico similar al de
las sulfonilureas, estimulando la secreción de insulina. Son capaces de controlar algo mejor
la hiperglucemia posprandial, aunque precisan una dosificación repartida en el transcurso
del día, coincidiendo con las principales comidas. A este grupo pertenecen repaglinida y
nateglinida.
Inhibidores de la dipeptil peptidasa 4 (DPP 4). Su administración da lugar a una
inhibición de la actividad de esta enzima, lo que origina un aumento de los niveles
endógenos de las hormonas incretinas GLP-1 (péptido 1 similar al glucagón) y GIP
(polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa).
Mediante este aumento de los niveles de las incretinas, potencian la sensibilidad a la
glucosa de las células beta, favoreciendo la secreción de insulina dependiente de glucosa.
Las moléculas comercializadas de este grupo son vildagliptina y sitagliptina.