EL MORRO
La migración del
vulcanismo andino
Ariel Ortiz Suárez1 y Guillermo Ojeda1
Sitios de Interés
Geológico
de la República Argentina
EDITOR
Comisión Sitios de Interés Geológico de la República Argentina (CSIGA):
Gabriela Anselmi, Alberto Ardolino, Alicia Echevarría, Mariela Etcheverría, Mario Franchi,
Silvia Lagorio, Hebe Lema, Fernando Miranda y Claudia Negro
COORDINACIÓN
Alberto Ardolino y Hebe Lema
DISEÑO EDITORIAL
Daniel Rastelli
Referencia bibliográfica
Sitios de Interés Geológico de la República Argentina. CSIGA (Ed.) Instituto
de Geología y Recursos Minerales. Servicio Geológico Minero Argentino,
Anales 46, I, 446 págs., Buenos Aires. 2008.
ISSN 0328-2325
Es propiedad del SEGEMAR • Prohibida su reproducción
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BUENOS AIRES - 2008
EL MORRO
La migración del
vulcanismo andino
Ariel Ortiz Suárez1 y Guillermo Ojeda1
RESUMEN
El Morro constituye uno de los mejores ejemplos de las manifestaciones volcánicas de edad neógena que se encuentran en las
Sierras Pampeanas. Su compleja historia geológica y su particular morfología, que lo destaca en el paisaje de la región, han
concentrado la atención de los investigadores provocando una serie de controversias sobre su origen.
Su forma es casi circular, con un diámetro de 9 kilómetros, y se eleva más de 400 metros sobre la llanura circundante. En la parte
superior presenta una depresión de unos 4 kilómetros de diámetro.
Las efusiones volcánicas, que ocurrieron entre 6 y 2 millones de años atrás, son episodios vinculados con el levantamiento de la
cordillera andina y su especial interés radica en que se produjeron muy lejos de la misma.
ABSTRACT
El Morro is one of the best examples of the Neogene volcanic activity present in the Sierras Pampeanas. Its complex geological
history and its special morphology which stands out from the surrounding countryside has attracted the attention of investigators,
leading to a series of controversies about its origin.
Its form is more or less circular with a diameter of 9 kilometres and it stands more than 400 metres above the surrounding
plain. At its summit is a depression some 4 kilometres in diameter. The volcanic eruptions which took place between 6 and
2 million years ago are related to the elevation of the Andean Cordillera and are of special interest because their origin is
rooted so far away.
INTRODUCCIÓN algunos lugares de la sierra de Pocho (Figura 1),
al paisaje regional se superpone un relieve vol-
Las Sierras Pampeanas, ubicadas en la re- cánico. Las formas particulares que presenta este
gión centro occidental de la República Argenti- relieve inspiraron diferentes leyendas entre los
na, constituyen una serie de elevaciones que se primitivos habitantes y llamaron la atención de
caracterizan por una morfología de bloques alar- numerosos investigadores, ya desde el siglo XIX.
gados en sentido norte-sur. En la provincia de En 1964, Sosic describió: «El Morro, con
Córdoba se halla el cerro Champaquí, que es la rasgos geomorfológicos muy distintos de los de
mayor altura de estas sierras, con 2.790 metros las demás Sierras Pampeanas, se individualiza
sobre el nivel del mar. desde lejos como una montaña aislada. Vién-
Las sierras de Córdoba y San Luis, que cons- dolo a vuelo de pájaro tiene la forma de un
tituyen las estribaciones más australes de las enorme cráter, dentro del cual se destacan pe-
Sierras Pampeanas, están separadas entre sí por queños cerros volcánicos cupuliformes. Sus la-
el valle del Conlara (Figura 1) -amplia depresión deras son sumamente abruptas y están surca-
de origen tectónico. En la sierra de San Luis – das por quebradas de corto recorrido.» (Foto-
desde La Carolina hasta el cerro El Morro– y en grafías 1 y 2).
1. Departamento de Geología. Facultad de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, Universidad Nacional de San
Luis
Ariel Ortiz Suárez y Guillermo Ojeda
Este conjunto de serranías, que se encuen-
tra en el sector nordeste de la provincia de San
Luis, se eleva sobre la planicie que constituye la
terminación sur del valle del Conlara (ver figura
1). Dista 90 kilómetros de la ciudad de San Luis y
70 kilómetros de Villa Mercedes, las dos pobla-
ciones más importantes de la provincia.
Las localidades más cercanas son La Toma, a
20 kilómetros al oeste y San José del Morro, ubi-
cada en el extremo suroeste del cerro (Figura 2).
La Toma es una ciudad reconocida por su
tradición minera, allí existen moliendas de mi-
nerales y una importante industria de artesanías
de ónix verde, roca que se extrae de canteras
ubicadas en las proximidades.
Existen buenos accesos a la región; desde
la ciudad de San Luis se llega por la ruta provin-
cial 20. Esta autopista, actualmente en construc-
ción, se dirige a la localidad de Achiras (Córdo-
ba) y bordea por el norte al cerro El Morro. Tam-
Figura1. Mapa de ubicación con los principales rasgos bién se puede acceder desde Villa Mercedes,
geológicos de la región.
recorriendo la ruta nacional 148 hacia el norte
(Figuras 1 y 2).
UBICACIÓN DEL ÁREA También existe un camino de tierra, en buen
estado de conservación, que rodea al cerro por
El Morro, cuya cima se halla a 1.550 metros su parte sudoriental (Figura 2). El ascenso pue-
sobre el nivel del mar, ocupa una superficie de realizarse en vehículos especiales desde la
aproximada de 60 kilómetros cuadrados. Las estancia La Morena o por senderos para caballos
lomadas que lo acompañan forman las sierras de desde el paraje La Esquina. El acceso a pie por
Los Morrillos y de Yulto, tal como puede verse cualquier senda puede llevar unas dos horas y el
en la figura 2. grado de dificultad es moderado.
Fotografía 1. Vista del cerro El Morro desde el oeste.
Fotografía 2. Vista, desde el nordeste, del interior de la depresión central del cerro.
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El Morro
ANTECEDENTES
Los estudios realizados en el cerro, nume-
rosos y variados, se han ocupado de distintos
aspectos de la geología del basamento, de las
mineralizaciones de wolframio y de las caracte-
rísticas del vulcanismo. La geología del basamen-
to y el vulcanismo neógeno han sido analizados
desde el siglo XIX; existen menciones en De
Moussi (1860), Avé Lallemant (1875) y Bracke-
busch (1876).
El primer estudio geológico general de esta
comarca fue realizado por Pastore en 1915; con
posterioridad numerosos investigadores dieron
a conocer, con mayor detalle, diferentes aspec-
tos de su geología.
Asimismo, aunque los detalles de los distin-
tos eventos aún no están claramente precisados,
sobre la base de la información existente, espe-
cialmente en los trabajos de Pastore (1915), Gerth
(1927), Llambías y Brogioni (1981), Brogioni (1987;
1990), Otamendi (1990), Ramos y otros autores
(1991), Grosso (1993) y Sorba (1996), se puede
intentar hacer una reconstrucción de los aconte-
cimientos volcánicos ocurridos en el cerro.
LA HISTORIA EVOLUTIVA DE LA
REGIÓN DE EL MORRO Figura 2. Mapa geológico del cerro El Morro y de las sierras
de Los Morrillos y de Yulto.
La variedad de rocas que aquí se encuen-
tran reflejan la compleja historia geológica de en el fondo marino formando las rocas origina-
la región, que comenzó en el Precámbrico supe- les (protolitos).
rior y continúa hasta la actualidad. Probablemente como resultado de una co-
La historia geológica se puede dividir en lisión entre continentes se originó una cadena
tres etapas principales. La primera correspon- montañosa; estas rocas fueron plegadas y en
de a la formación del basamento cristalino y parte desplazadas hacia sectores más profun-
abarca un período de más de 200 millones de dos de la corteza donde, a causa de la mayor
años. En la segunda etapa, transcurrida duran- presión y temperatura a que fueron sometidas,
te el Neógeno, tuvieron lugar los episodios vol- cambiaron su estructura y mineralogía. De este
cánicos que le imprimieron sus características modo se transformaron en las rocas metamór-
distintivas, mientras que la tercera etapa se ficas que constituyen el basamento cristalino
inició en el Cuaternario y continúa hasta nues- de la región.
tros días. Posteriormente -hace aproximadamente 380
millones de años- y a una profundidad aproxi-
Primera etapa mada de 5 kilómetros, se produjo la intrusión de
una masa de roca fundida, que al cristalizar for-
Su inicio no está claramente establecido, mó el Granito San José del Morro. Tal como pue-
pero probablemente se sitúe en tiempos precám- de verse en la figura 2, este granito forma un
bricos, durante el Proterozoico superior (Ver cuerpo de diseño aproximadamente circular que
‘Ubicándose en el tiempo’ al final del capítulo). asoma en todo el sector norte de la sierra de
En esa época, existía un mar en el cual se Yulto. También existe un pequeño afloramiento
producían efusiones volcánicas submarinas. La aislado en cercanías de la estancia La Morena
presencia de este ambiente quedó registrada en (Figura 3) que se supone forma parte del cuerpo
los sedimentos y vulcanitas que se depositaron mayor.
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Ariel Ortiz Suárez y Guillermo Ojeda
Figura 3. Cerro El Morro en tres dimensiones. Vista panorámica desde el sudoeste.
Hacia el final de esta primera etapa la re- Estas rocas volcánicas de edad neógena se ex-
gión se comportó como un área estable, y la ca- tienden por más de 70 kilómetros, desde la lo-
dena montañosa soportó un prolongado proceso calidad de La Carolina hasta El Morro, formando
de erosión, que condujo a la formación de una una faja de orientación noroeste-sudeste. Su
extensa peneplanicie, es decir un área llana con origen ha sido interpretado como resultado de
escasas elevaciones de poca altura. Durante este la migración del vulcanismo andino hacia el in-
proceso la erosión fue eliminando las capas ro- terior del continente (ver Recuadro).
cosas más superficiales hasta dejar expuestas las
rocas formadas en profundidad. Tercera etapa
Segunda etapa Ya hacia el final de la etapa anterior, El
Morro habría llegado a su configuración actual.
Esta etapa se desarrolló probablemente du- Durante el Cuaternario, y luego de que cesaran
rante el Neógeno, cuando la región fue afectada los procesos eruptivos, es probable que el cli-
por los grandes cambios que modificaban el bor- ma haya evolucionado a un régimen más húme-
de occidental del continente Sudamericano, de- do, lo que provocó la instalación de una impor-
bidos al levantamiento de la cordillera de los tante red de drenaje centrífuga que fue labran-
Andes. do una superficie de colinas y lomadas sobre la
Los enormes esfuerzos y deformaciones pro- secuencias volcánicas (Grosso, 1993). Toda la
ducidos por la orogenia andina, provocaron que región fue sometida a erosión, al mismo tiem-
el rígido basamento cristalino se fracturara en po que recibía el aporte de sedimentos finos
grandes bloques, configurando sierras como las transportados por el viento. Estos sedimentos –
de Yulto y de Los Morrillos, y como el resto de en su mayor parte loéssicos– cubren las rocas
las Sierras Pampeanas. suavizando las asperezas o rugosidades del re-
Probablemente en forma más o menos si- lieve y forman las extensas llanuras de la pro-
multánea se produjeron emisiones volcánicas. vincia de San Luis.
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El Morro
UNA UNIDAD MORFOESTRUC- (domos) como los del cerro Mogote (Fotografía 3)
TURAL, DISTINTAS HIPÓTESIS y los de los cerros El Tala, del Hueco y Pajoso, que
están señalados en la figura 3. Parte del material
El Morro es una unidad cuya génesis todavía rocoso en estado de fusión que no llegó a ser
hoy suscita controversias, ya que para explicar extruido, dio lugar a la formación de un cuerpo
su forma y su estructura han sido propuestas dis- magmático viscoso ubicado en profundidad, no muy
tintas hipótesis. lejos de la superficie (Figura 4 a, b y c).
De acuerdo con Pastore (1915), Brogioni Esta fase, llamada de tumescencia y vulca-
(1990), Otamendi (1990), Ramos y otros (1991), nismo inicial, habría ocurrido hace alrededor de
Grosso (1993) y Sorba (1996), es posible recons- 6,5 millones de años atrás, durante la disminu-
truir la historia de los eventos volcánicos acae- ción del ángulo de subducción de la placa pací-
cidos y diferenciar tres fases. fica. De acuerdo con Ramos y otros (1991), este
En la primera, las emisiones volcánicas –de cambio motivó la desaparición del magmatismo
composición andesítica– originaron las coladas de en los Andes y su migración hacia sectores más
lava del cerro Horqueta (Figura 3) y varios cuerpos internos del continente (ver recuadro).
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Fotografía 3. Domo del cerro Mogote.
La segunda fase se habría iniciado hace 2 ó canismo explosivo con altas columnas eruptivas
3 millones de años atrás, y durante la misma (Figura 4 d). La salida rápida de grandes volú-
las características del vulcanismo cambiaron menes de material piroclástico provocó el hun-
drásticamente. Esto se debió a que el magma dimiento del techo, originando una depresión
habría incorporado gran cantidad de agua que al central o caldera de forma casi circular (Figura
pasar rápidamente a fase vapor, generó un vul- 4 e), como postulan Pastore (1915) y Brogioni
(1990).
Los eventos volcánicos habrían concluido
hace aproximadamente 2 millones de años, con
una tercera y póstuma fase, a la que se adjudi-
can algunos domos pos-caldera empobrecidos en
agua -como el del cerro Bayo- y también otros
cuerpos menores (diques) (Figura 4 f).
Este modelo evolutivo presenta, sin embar-
go, algunos inconvenientes. De modo similar a
muchos aparatos volcánicos, El Morro tiene una
silueta de cono truncado, pero a diferencia de
aquéllos casi todo el cerro está constituido por
rocas metamórficas del basamento cristalino y
no por rocas volcánicas, las cuales integran sólo
afloramientos restringidos (Figura 2).
Algunos autores, como Costa y otros (2005),
aceptan que la fase de tumescencia ha produci-
do el abovedamiento de los terrenos meta-
mórficos. Pero también consideran que, debido
a la ausencia de grandes volúmenes de rocas
volcánicas piroclásticas en los alrededores, re-
sulta difícil aceptar que se haya producido el
colapso y hundimiento del techo.
Un enfoque diferente fue presentado en
1981 por González Díaz, quien interpretó a este
Figura 4. Diagramas de evolución de la caldera de El Morro.
a- ascenso de un cuerpo magmático viscoso, b- cerro como un monadnock, que ya constituía una
abovedamiento del basamento cristalino, c-primeras emisio- forma elevada del paisaje antes de los episodios
nes volcánicas, d- generación de vulcanismo explosivo con
altas columnas eruptivas, e- rápida liberación de gran canti- volcánicos, es decir, era un remanente que ha-
dad de material piroclástico, consecuentemente se produce
el hundimiento del techo y se origina la caldera, f- genera- bría sobrevivido a los procesos erosivos que for-
ción de domos y diques pos-caldera. maron la peneplanicie regional.
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El Morro
Fotografía 4. Depósitos volcaniclásticos extra caldera cercanos a la estancia La Morena.
LOS DISTINTOS TIPOS DE ROCAS 1980, debido a la disminución de los precios in-
ternacionales del tungsteno, se las dejó de tra-
Las rocas metamórficas del basamento bajar. Este metal es utilizado en la elaboración
cristalino han sido agrupadas en la región bajo de filamentos de lámparas y en la industrializa-
el nombre de Complejo Metamórfico Conlara ción del acero, ya que posee la propiedad de
y Granito San José del Morro -tal como se conferirle una mayor resistencia a altas tempe-
muestra en la figura 3- y pueden ser observa- raturas.
das en las sierras de Los Morrillos y de Yulto, Otro mineral de importancia económica en
como así también en los faldeos del cerro El la región es el cuarzo, explotado en el cerrito
Morro. Blanco (Figura 2) ubicado al sudoeste de San José
Los tipos de rocas metamórficas son varia- del Morro.
dos y dependen, en parte, de los protolitos de
los cuales se originaron. Es así como, entre otras,
encontramos rocas tales como esquistos, gneises, OTROS ASPECTOS DE INTERÉS
migmatitas, anfibolitas y mármoles.
Entre las vulcanitas se distinguen rocas Como ya se ha mencionado, la peculiar mor-
lávicas y piroclásticas. Las primeras están re- fología del cerro llamó la atención de los primi-
presentadas por lacitas y andesitas, mientras que tivos habitantes de la región y dio origen a una
de las segundas se pueden reconocer brechas y serie de leyendas, varias de ellas recopiladas por
tobas que se generaron por la caída de material Vidal de Battini (1984). Algunas hablan de una
volcánico, fragmentado al ser expulsado violen- laguna de donde salía una niña de cabellos de
tamente durante la actividad volcánica, y la oro junto a un toro con aspas de oro. También
generación de la caldera, pudiéndose distinguir las leyendas y los lugareños mencionan temblo-
depósitos de intra y de extracaldera (Otamendi, res y truenos y dicen que el cerro se «enoja»
1990), estos últimos observables en el cerro La con la gente extraña.
Guardia y en cercanías de la estancia La Morena Por otra parte, la localidad de San José del
(Fotografía 4). Morro ocupa un lugar especial en la historia de
San Luis, puesto que en sus inicios funcionaba
como una antigua posta en el llamado camino
YACIMIENTOS MINERALES real que unía Buenos Aires con Santiago de Chi-
le, y servía de puesto de avanzada contra los
En la zona, especialmente en las sierras de ataques indígenas.
Los Morrillos y de Yulto, se encuentran numero- En la actualidad es posible visitar allí la ca-
sas manifestaciones de scheelita y wolframita. pilla construida en el siglo XVIII, la cual fue en
Estos minerales, que poseen wolframio o tungs- parte restaurada y declarada Monumento Histó-
teno en su composición, han sido de gran impor- rico Nacional en 1981. En un breve recorrido
tancia en la minería de la provincia de San Luis y pueden también observarse algunas antiguas
dieron lugar a la explotación de minas, espe- casas que conservan los contrafuertes típicos de
cialmente en la década del 40. Alrededor de las viviendas del siglo XIX.
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Ariel Ortiz Suárez y Guillermo Ojeda
UBICÁNDOSE EN EL TIEMPO
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