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Caso 7 Vinader

El documento analiza la sentencia de un caso judicial sobre un periodista acusado de imprudencia temeraria profesional por publicar artículos con imputaciones delictivas sobre personas sin verificar la información. El resumen del Tribunal Supremo, la solución desde otras doctrinas y posibles soluciones alternativas se discuten en el documento.
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El documento analiza la sentencia de un caso judicial sobre un periodista acusado de imprudencia temeraria profesional por publicar artículos con imputaciones delictivas sobre personas sin verificar la información. El resumen del Tribunal Supremo, la solución desde otras doctrinas y posibles soluciones alternativas se discuten en el documento.
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13

CASO VINADER <•>

SÁNCHEZ-VERA GÓMEZ-TRELLES, Javier


Profesor Titular de Derecho Penal
Universidad Complutense de Madrid

SUMARIO:
I. LOS PRONUNCIAMIENTOS JUDICIALES
II. S O L U C I Ó N DEL TRIBUNAL SUPREMO DESDE LA CAUSALIDAD;
JUICIO CRÍTICO
III. S O L U C I Ó N DESDE LA D O C T R I N A DE LA NO P U N I C I Ó N , «PER SE»,
DE LA PARTICIPACIÓN IMPRUDENTE
IV S O L U C I Ó N DESDE LA AFIRMACIÓN DE LA POSIBILIDAD DE
PARTICIPACIÓN IMPRUDENTE Y EL ANÁLISIS DE LA IMPUTACIÓN
OBJETIVA
V. «DESl DERATA»

Javier Vinader, periodista, prestando sus servicios, por cuenta y a


las órdenes de la revista «Interviú», de gran difusión, cumpliendo en-
cargo que le había dado dicha empresa, estableció contacto con el
también procesado F. Ros, quien, empero, en el momento del en-

{*) Sentencia de la Audiencia Nacional (Sala de lo Penal) de 17 de noviembre de 1981. El


relato de los lieclios es un extracto de sus hechos probados —manteniendo en lo posible
su propia redacción—.

© LA LEY 259
Casos que hicieron doctrina en Derecho penal 13. Caso Vinader

juiciamiento se encontraba huido de la justicia, motivo por el cual A raíz de insertarse dichos artículos en «Interviú», la mayor parte
no fue juzgado en la misma Sentencia que Vinader. Ros, que había de las personas en ellos aludidas, en unión de sus familiares, ante
sido Policía Nacional y decía haber servido en el País Vasco, fue pro- el temor de sufrir represalias por parte de ETA se vieron obligadas a
porcionando a Vinader datos e informaciones concernientes a perso- tener que abandonar el País Vasco y dejar las actividades, negocios
nas allí residentes y que Ros alegaba estaban implicadas en hechos o intereses que en él tenían, según informa la Policía. Igualmente
que tenían por finalidad combatir el terrorismo de signo contrario a raíz de la inserción del primero de los artículos en «Interviú»,
practicado por ETA. Vinader, que en ningún momento tuvo cabal co- el principal aludido y antes de tener lugar la publicación del se-
nocimiento sobre la veracidad o incerteza de las informaciones que gundo, don X. X. X., dirigió al señor director de dicha revista una
Ros suministraba y que suponían gravísimas imputaciones delictivas patética carta, y cuyo texto íntegro se incorpora a la declaración de
contra personas concretas y determinadas, sin preocuparse cumpli- hechos probados, totalmente respetuosa, en la que dice que todas
damente de indagar dichos extremos y consciente de que su publica- las imputaciones que se le hacen son falsas, agrega que debido a
ción podía suponer gran riesgo contra la integridad de las personas a su publicación se ve obligado a abandonar el País Vasco y cerrar
que se referían e indiferente ante el mal o males que éstas pudieran su casa y negocio, y concluye rogando se publique dicha carta; no
sufrir, fue plasmando dichas informaciones por escrito, acompaña- habiéndose acreditado en este proceso si dicha petición fue o no
das de fotografías de algunos de los interesados, en dos artículos de atendida, aunque sí consta que otros medios de difusión lo hicieron.
la citada revista «Interviú» (20 a 26 de diciembre de 1979; y 27 de Como consecuencia directa e inmediata de la publicidad dada a los
este mes a 2 de enero de 1980). Antes de entrar en contacto Vinader hechos ya referidos, el día 5 de enero de 1980, personas no identi-
ficadas, pero pertenecientes a ETA se presentaron en el repetido bar
con Ros, éste lo había estado con otro periodista de «Interviú», don
«Y. Y.», dando muerte a su propietario —X.X.X.—; en igual modo, el
Manuel; habiendo sufrido Ros, durante el curso de dicha época que
23 de enero Eta mató a don X. H.
permanecieron en el País Vasco, un atentado en su persona perpetra-
do por personas no identificadas. Los dos artículos —parte íntegra de
los hechos probados—, pueden resumirse como sigue: En el presente proceso no se ha aportado prueba alguna suficiente
tendente a acreditar la veracidad de las actuaciones delictivas que en
los artículos citados se imputan; ni tampoco se ha traído constancia
A) Se alude profusa e insistentemente a don X. X. X. diciéndose
de que se tramiten otros procesos en los que dichos imputados por
con respecto al mismo, entre otras cosas, que es propietario de un
«Interviú» hayan sido procesados, ni condenados, por la comisión de
club denominado «Y. Y.», que es un fanático y peligroso ultraderechis-
tales u otros hechos. La Defensa del acusado Vinader ha alegado en el
ta, confidente asiduo de la Policía y Guardia Civil; que tiene su propio
acto del juicio oral que los hechos que se describen en los dos artícu-
servicio para detectar etarras; que dispone de suficientes contactos
los de autos publicados en «Interviú» eran públicos y notorios en V. V.
para la compraventa de armas; que es el máximo organizador de las
y zonas colindantes, extremos sobre los que ha traído prueba convin-
acciones de comandos incontrolados; que propuso a Ros realizar un
cente al proceso [sic], pero además este Tribunal declara probado que
cursillo de terrorismo teórico y práctico; B) También se hacen im-
no podían serlo, toda vez que la inmensa mayoría de ellos, aún en el
putaciones delictivas a otras personas concretas [...]; C) se detallan
supuesto dudoso de su íntegra o parcial veracidad, son evidentemente
los preparativos para un proyectado asesinato [...]. D) Se citan varios por su propia esencia y procedimientos utilizados para obtenerlos,
bares en los que se dice se reúnen los activistas de dichos comandos clandestinos y secretos, y lo más que pudieran conocer de ellos los
ukraderechistas, y entre ellos el Bar «B.», de cuyo dueño, que era don vecinos de V. V. y sus alrededores, sería la filiación ideológica de al-
D. X. H., se dice que se divierte, además, participando en enfrenta- guna de las personas mencionadas en dichos reportajes, o parciales
mientos con los «abertzales» (...); E) A dichos artículos se incorporan actividades de alguna de ellas, «meramente sospechadas».
fotografías de X. X., R. R., Ch., y D.

® LA LEY © LA LEY 261


Casos que hicieron doctrina en Derecho penal 13. Caso Vinader

I. LOS PRONUNCIAMIENTOS JUDICIALES que le fue atribuido, el cual —según su defensa— no sería objetivamente
previsible; y ello podría implicar, además, una vulneración del derecho
1. La sentencia de instancia que resolvió el proceso, dictada por la Au-
a la presunción de inocencia. Otras cuestiones controvertidas fueron la
diencia Nacional, condenó al periodista Vinader como responsable en
concurrencia o no de dolo eventual o culpa consciente, así como, sobre
concepto de autor de un delito de imprudencia temeraria profesional, con
todo, la decisión sobre la autoría o participación —ya cooperación nece-
resultado de dos asesinatos y graves daños a un grupo de personas y fami-
saria o complicidad, ya inducción—: así por ejemplo, según el Tribunal
lias, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabi-
Constitucional, en sí misma sería imaginable la culposa creación en otro de
lidad criminal, a la pena de siete años de prisión, así como a satisfacer en
la decisión de ejecutar el hecho, pero tal comportamiento no constituiría
concepto de responsabilidad civil la cantidad de 10 millones de ptas. a los
inducción, sino una imprudencia a título de autoría; todo ello, a su vez,
herederos de los dos asesinados (en su defecto, la responsable civil subsi-
también tiene que ver con la denominada prohibición de regreso.
diaria Ediciones Zeta S.A.). El Ministerio Fiscal había calificado los hechos,
por lo que respecta a Vinader, como de complicidad en dos asesinatos. A todo ello nos referimos a continuación, sin que sea posible en el redu-
Dicha sentencia fue plenamente confirmada por el Tribunal Supremo*", y, cido marco de estas líneas ir más allá de una presentación de los distintos
algo más tarde, el Tribunal Constitucional denegó el amparo solicitado por problemas jurídicos que el llamado «caso Vinader» dejó al descubierto'^*,
Vi nadería'.

2. Muchas fueron las cuestiones jurídicas discutidas durante el proceso, II. SOLUCIÓN DEL TRIBUNAL SUPREMO DESDE LA CAUSALIDAD;
de las cuales algunas habrán de ser dejadas de lado aquí, en aras de la exi- JUICIO CRÍTICO
gida brevedad del presente comentario. No así, en cambio, si el periodista
1. El Tribunal Supremo, en su sentencia confirmatoria, asumió plena-
Vinader habría o no desempeñado su profesión conforme a Derecho y a la
mente la existencia de causalidad entre las publicaciones de Vinader y el
/ex arí/s, si existiría ausencia de nexo causal entre su actividad y el resultado
resultado de muerte de las personas por él citadas, así como la afirmación
de la previsibilidad del resultado y, por último, entonces, la inexistencia de
un supuesto cubierto por la doctrina de la prohibición de regreso.
(1) En su sentencia de la Sala de lo Penal (2.^) de 29 de enero de 1983.
(2) STC 105/1983, de 23 de noviembre. En realidad, la denegación del amparo no aporta Para el Tribunal, en la fecha de la sentencia sería doctrina pacífica que
demasiado a nuestra discusión, pues la desestimación se basa —en general, acertada- debía reputarse autor de un determinado hecho no sólo a quien hubiese
mente—, en la constatación por el Alto Tribunal de su carencia de ciertas competencias
revisoras {vid., específicamente respecto del caso Vinader, por todos, BALLARÍN IRIBARREN, realizado la acción directamente, sino también a quien, sin haberla realiza-
«Derechos Fundamentales y relaciones entre particulares (La Drittwirkung en la jurispru- do, hubiese causado el resultado, pues un resultado típico en los delitos de
dencia del Tribunal Constitucional)», REDC24 (sept.-dic. 1988), págs. 283 ss., págs. 301 lesión podría ser el efecto de conductas de personas diferentes que hubie-
ss.; HERREROTEIEDOR, «Responsabilidad de los periodistas, el reportaje neutral», en CCPJ,
ran coadyuvado a producirlo en relación causal, aun sin que entre ellas hu-
Honor, intimidad y propia imagen, CDI, 1993, págs. 269 ss.). Finalmente, ei Sr. Vinader
fue indultado. La relevancia del caso se debe no sólo a las controvertidas cuestiones biese mediado acuerdo o ni siquiera se conociesen entre sí; de este modo,
jurídicas que el supuesto de hecho suscita, sino también a un claro apoyo de múltiples el mismo resultado —la muerte de las dos personas— podría ser imputado
medios de comunicación en favor del periodista; así, de la hemeroteca, véase, por todos, a título de dolo a unos —a los asesinos etarras—, mientras que a otros se
diado ABC, pág. 35 del 5-12-1983, en recuadro a modo de manifiesto: «La justicia es-
pañola se ha pronunciado desde sus más altas instancias sobre el caso Vinader. Vivimos les imputaría a título de culpa — a Vinader—. Por lo demás —siempre se-
en un Estado de Derecho que descansa sobre la independencia del poder judicial y el
respeto a las sentencias (...]; desde el punto de vista jurídico [...] Vinader es culpable.
Pero tenemos sobrados motivos para afirmar que, desde el punto de vista periodístico,
(3) Por ello, también por lo que a la cita bibliográfica se refiere, la misma se limitará preci-
la responsabilidad real de los reportajes [...] no corresponde a Vinader, víctima propi-
samente en aquellos autores que de forma expresa han ejemplificado de la mano de este
ciatoria de una operación a la que en gran parte era ajena. Por eso entendemos que el
Gobierno [...] debe indultarle». supuesto de hecho, teniendo que renunciar a la amplísima bibliografía en general sobre
la participación imprudente, la prohibición de regreso, etc.

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Casos que hicieron doctrina en Derecho penal 13. Caso Vinader

gún el Tribunal Supremo—, existiría consenso en lo utópico de pretender 2. La conclusión alcanzada por la sentencia logró escasa acogida entre
establecer la relación de causalidad entre una determinada conducta y un la doctrina. Una de las primeras voces en erigirse en contra de la resolución
resultado lesivo con certeza matemática, por lo que habría que contentarse judicial fue la de GIMBERNAT. Y así, en su conferencia titulada «Relación de
con las conclusiones que se obtengan de la investigación hecha aplicando causalidad en la exigencia de responsabilidades penales con motivo del
las reglas de la experiencia, es decir, sentando el corolario de que existe ejercicio del derecho a la libre expresión de las ideas (El caso Vinader) »^^\
causalidad cuando aplicando dichas máximas o el común sentir de las rechaza la solución de la Audiencia Nacional desde dos puntos de vis-
gentes procede entender que el agente, al tiempo de realizar la conducta ta: el de la causalidad, y el de la inaplicación del principio in dubio pro
de que se trate, pudo y debió prever o conjeturar que con la misma ponía reo. Y así, mientras la Audiencia Nacional había tenido por probado que
en riesgo o peligro un bien jurídicamente protegido. «como consecuencia directa e inmediata de la publicidad dada a los he-
chos ya referidos» se habrían producido los dos asesinatos, GIMBERNAT en-
Por último, el Tribunal Supremo también dio respuesta a la posibilidad tiende empero que si los autores materiales de las dos muertes no habían
de entender interrumpido dicho nexo causal: para que la prohibición de sido hallados ni juzgados, sería ciertamente imposible determinar si fue
regreso pudiese entrar en consideración —se argumentó frente a las pre- el comportamiento de Vinader quien causalmente habría proporcionado a
tensiones de la defensa de Vinader—, sería menester que la acción dolosa los terroristas la localización de tos posteriormente asesinados o si, por el
del tercero constituyese uno de los acontecimientos extraños a los que la contrario, los etarras habrían identificado ya, por su cuenta, a los supuestos
doctrina y jurisprudencia vendrían reconociendo virtualidad para romper ultraderechistas para darles muerte con independencia de la publicación.
el nexo causal'*, pero lo cierto es que en el caso de autos la acción dolosa En otras palabras, no sería posible concluir nada sobre si existió o no rela-
posterior —de los etarras— y la anterior conducta culposa —de Vinader— ción de causalidad entre la conducta de Vinader y las muertes, por mucho
fueron consideradas por el Tribunal Supremo homogéneas en orden a la que el contenido de los artículos periodísticos y la proximidad temporal
producción del resultado, viniendo a constituir, pues, dos trazos de una con que se produjeron los asesinatos, a los pocos días, hagan aparecer co-
misma cadena causal, sin que por ende, procediera acoger la desconexión mo muy probable que fuera Vinader el que los condicionó. Por ello, ante
causal entre publicación y resultado; Vinader habría lanzado la semilla del esta falta de seguridad —y con esto introduce GIMBERNAT el segundo de sus
peligro en campo abonado —se dijo—, por cuanto conocía que existían parámetros críticos— debiera haberse aplicado el inveterado principio in
personas dispuestas a recogerla y llevarla a sus últimas consecuencias, por dubio pro reo: como quiera que, tras el proceso probatorio, se desconoce
lo que el Tribunal Supremo consideró que no podía considerarse al perio- con certeza si los asesinos etarras habrían o no conocido las informaciones
dista jurídicamente ajeno al resultado producido; el peligro, en fin, no ha- publicadas por Vinader, es decir, nada se podría concluir sobre si habrían
bría sido más que la posibilidad cognoscitiva de que se produjera el daño, o no determinado su comportamiento en virtud de dichos datos facilitados
es decir, el daño era plenamente previsible'^', ya que la organización nacio- por el periodista, debería concluirse lo más beneficioso para el reo, ergo:
nalista ETA —como es sabido— tiene como práctica habitual dar muerte a que ello no fue así, luego; que no existió causalidad. De este modo, a la luz
los que reputa ser sus enemigos.

(4) Por todos, el entonces Magistrado del Tribunal Supremo, Ruiz VADILLO, en A A . V V . , «Re- (6) Voz crítica tan temprana, que dicha conferencia fue pronunciada el 1 de diciembre de
lación de causalidad en la exigencia de responsabilidades penales con motivo del ejer- 1962 dentro del ciclo «Libertad de expresión y Derecho Penal», organizada por el CCPJ
cicio del derecho a la libre expresión de las ideas», en Libertad de expresión y Dereclio y el Instituto de Criminología de la UCM, tras la sentencia de primera instancia pero an-
penal, Madrid, 1985, págs. 73 ss., 98 ss. tes de la confirmatoria del Tribunal Supremo. Vid., la reproducción de dicha conferencia
(5) Cfr. MARTÍNEZ ESCAMILLA, La imputación objetiva del resultado, Madrid 1992, págs. 350 ss. —entre otros lugares— en GIMBERNAT ORDEIC, Estudios de Derecho Penal, 3." ed., Madrid
con nota 469, quien, por lo demás, parece favorecer la postura de distinguir entre autor 1990, págs. 92 ss., págs. 96; del mismo modo, últimamente, la magnífica exposición de
y partícipe también en la imprudencia, págs. 346 ss. nota 452, cuestión ésta que aborda- PoiAiNO NAVARRETE/POLAINO-ORTS, Cometer delitos con palabras. Teoría de los actos del
remos inmediatamente. habla y funcionalismo¡urídico-penal, Madrid, 2004, págs. 89 ss., 95.

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Casos que hicieron doctrina en Derecho penal 13. Caso Vinader

de esta doble perspectiva —causalidad y apreciación pro reo del resultado III. SOLUCIÓN DESDE LA DOCTRINA DE LA NO PUNICIÓN, «PER
probatorio alcanzado— GIMBERNAT concluye que la resolución penal debió SE», DE LA PARTICIPACIÓN IMPRUDENTE
ser absolutoria.
1. Dejando de lado la cuestión causal, otras opiniones, entre las que
3. La solución crítica de GIMBERNAT parte de una premisa: sería recha- destacan las de LUZÓN PEÑA">, DÍAZ Y GARCÍA CONLLEDO"°* O ROSO CAÑADILLAS""
zable la conformación misma de los hechos probados, es decir, en verdad ofrecen su visión de la problemática desde la teoría de la participación
y frente a la sentencia debiera haberse llegado a la conclusión probatoria por imprudencia. Así, consecuentes con su concepción general de que la
de que se desconocía si el comportamiento de Vinader influyó o no en el misma ha de ser no punible —expuesta con todo detalle por Roso—, han
de los terroristas, y no, como pretendió el juzgador, que los asesinatos fue- afirmado que aun cuando estuviera probada la relación de causalidad entre
ran «consecuencia directa e inmediata» de la publicación de los artículos los artículos periodísticos y el comportamiento de los asesinos, de todas
periodísticos. formas la conducta imprudente del periodista no habría «determinado ob-
jetivamente» el curso causal. Así, como todo este tipo de comportamientos
Se trata de la cuestión de la prueba indiciaría en materia de causalidad. imprudentes, simplemente habría «favorecido o incluso incitado el curso
Ciertamente no, como en otras ocasiones, del problema de la dificultad causal», pero ello no sería suficiente: estaríamos sólo ante una participa-
de la denominada prueba científico-natural de la relación de causalidad ción culposa no punible, una provocación o incitación imprudente de los
(casos Contengan, Colza, etc.), sino del valor que se quiera otorgar a la únicos autores, los asesinos, que fueron quienes «exclusivamente deter-
prueba indiciaría sobre la causalidad en el caso concreto'^', de modo tal minaron y, más aún, dolosamente dominaron», la producción de ambos
que para algunos —como lo fue para el Tribunal Supremo— en nuestro su- resultados de muerte.
puesto de hecho hubo tal prueba bastante, en atención a que los asesinatos
tuvieron lugar sólo días más tarde de la publicación, a que el «objetivo» Además, se añade, si se partiese de un concepto restrictivo de autor en
estaría suficientemente señalado, y a que —como también se ha querido los delitos imprudentes, este sería un caso claro de participación impru-
recordar— hasta el propio GIMBERNAT habría reconocido que las máximas dente y no de autoría imprudente —como defendería la posición unitaria
de la experiencia apuntan a que probablemente fue el comportamiento de de autor—, de modo tal que, aunque se quisiese admitir la punibilidad en
Vinader el que condicionó los asesinatos™. general de dicha participación imprudente —que los autores citados, re-
chazan—, de todas formas probablemente se llegaría a la misma solución
4. En suma, una posición doctrinal conduciría ya, en este primer envite, de no punibilidad porque no existiría imputación objetiva del resultado al
a la falta de responsabilidad de Vinader, por ausencia —pro reo— de cau- partícipe.
salidad, mientras que la sentencia y alguna posición doctrinal, en cambio,
considerarían correcta la afirmación causal —o al menos restarían su ne- 2. Una nueva solución, pues, también conducente a la no punición de
cesidad—, pasando pues al análisis de la forma de intervención (autoría o Vinader. En todo caso, para quienes no quieran estar de acuerdo con sus
participación) imprudente del periodista en el hecho doloso ajeno; esta op-
ción, a su vez, puede conducir igualmente a la no punición —como a con-
tinuación veremos— o a distintas modalidades de intervención punible. (9) Entre otros en LUZÓN PEÑA, La determinación objetiva del hecho. Observaciones sobre la
autoría en los delitos dolosos e imprudentes de resultado, ADPCP 1989, págs. 8 8 9 ss.,
págs. 9 0 4 ss.
(10) Vid. LUZÓN PEÑA/DÍAZ Y GARCÍA CONLLEDO, entre otros trabajos en el conjunto «Determina-
ción objetiva y positiva del hecho y realización típica como criterios de autoría». Anuario
(7) Cfr. GÓMEZ BENI'TEZ, Causalidad, imputación y cualiíicación por el resultado, Madrid, 1988, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Alcalá de Henares VIII, 2 0 0 0 (número
nota 7 8 en pág. 5 8 , sobre el «caso Vinader». extraordinario en homenaje al Prof. Dr. D. Luís García San Miguel), págs. 5 3 ss., 8 6 ss.
(8) Así, CHOCLÁN MONTALVO, Deber de cuidado y delito imprudente, Barcelona, 1998, págs. (11) Vid. Roso CAÑADILLAS, Autoría y participación imprudente. Granada, 2 0 0 2 , págs. 4 9 1 ss.,
1 3 0 ss., con nota 8 3 , afirmando para el «caso Vinader», pues, la relación causal. 4 9 7 , 502 ss.

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Casos que hicieran doctrina en Derecho penal 13. Caso Vinader

planteamientos generales —no punibilidad, per se, de toda la participación periodísticos, no supone un caso de autoría, sino de participación, bien
imprudente—, de todas formas la misma enmarca y plantea otro punto de por facilitación del hecho principal (complicidad, material o psíquica)'"*,
discusión necesario: si estamos ante un supuesto de participación —y no bien por incitación al mismo (inducción). ¿Por qué habría de dejar de serlo
de autoría— por mucho que el cuadro de imputación subjetiva haya sido a cuando la conducta es imprudente en vez de dolosa?""' ¿Cómo se puede
título de imprudencia y no de dolo. pretender de peor derecho a quien actúa imprudentemente —autor— fren-
te a quien lo hace con dolo —complicidad o inducción—? Probablemente
IV. SOLUCIÓN DESDE LA AFIRMACIÓN DE LA POSIBILIDAD DE PAR- se argumentará que no se le sitúa en peor posición, puesto que el autor
TICIPACIÓN IMPRUDENTE Y EL ANÁLISIS DE LA IMPUTACIÓN imprudente tiene en todo caso menos pena que el partícipe doloso. Pero
OBJETIVA entonces, la pregunta podría y debería ser reformulada: ¿cómo se puede
colocar en peor situación a quien tan sólo facilita imprudentemente el re-
1. En consonancia con lo resuelto por el Tribunal Supremo, algtjn autor sultado, y por tanto, indirectamente —se le pretende, no obstante ello, «au-
se ha pronunciado a favor de acoger la figura de la autoría imprudente tor» imprudente—, respecto de quien crea imprudentemente el resultado
—y no la de la participación— como forma de intervención de Vinader, de forma directa —igualmente autoría—? O , considerando nuestro caso:
pues «los artículos periodísticos se elaboraron y divulgaron con la grave ¿es lo mismo publicar una información con tal imprudencia que la misma
infracción del deber de cuidado que apreció el Tribunal Supremo, creando facilita o coadyuva a que un tercero mate a otro, que matar directamente
conscientemente la situación de riesgo para las personas a que aquellos por imprudencia a alguien? De hecho, para un sector doctrinal, en el caso
reportajes se referían»"^'. que nos ocupa ni tan siquiera se llega al umbral participativo de la induc-
ción o complicidad psíquica, sino que habría que pensar en la figura de
Frente a ello, y aun cuando hayamos de remitirnos para una comple-
la provocación"", siendo en todo caso mayoritario el sector doctrinal que
ta fundamentación a los numerosos estudios monográficos de la doctri-
afirma que la forma dogmáticamente adecuada de tratamiento del caso
na científica, hemos de exponer brevemente nuestra convicción de que la
debe ser desde el prisma de la participación imprudente y no desde una
respuesta penal adecuada debe partir de la —plenamente posible en abs-
supuesta autoría^^^\
tracto— participación imprudente y no necesariamente de una automática
afirmación de autoría para todos los casos de imprudencia —presupuesto, 3. Pues bien, así las cosas, tras la anterior afirmación el análisis debe
que se quiera afirmar en general la responsabilidad del periodista—. avanzar, y debe hacerlo, como ya apuntase en su momento la doctrina para
este caso concreto Vinader [«ámbito de protección de la norma»""] en el
2. En efecto, si es que queremos partir de que el periodista extendió su
ámbito de organización a costa de esferas jurídicas ajenas — a la luz de los
límites del ejercicio profesional del periodismo y de la libertad de informa-
ción—, es decir, si es que deseamos afirmar que la publicación se encuentra (13) Vid. GUTIÉRREZ RODRÍGUEZ, La responsabilidad penal del coautor, Valencia, 2 0 0 1 , págs.
209 ss., 3 0 0 ss.
allende del riesgo permitido, el periodista entonces debe responder como (14) Cfr. SANCHEZ-VERA GÓMEZ-TRELLES, «Intervención omisiva, posición de garante y prohibición
partícipe imprudente —y no como autor (Tribunal Supremo)— en el hecho de sobrevaloración del aporte», ADPCP 1995, págs. 187 ss., 2 4 6 ss. (caso Vinader).
doloso de los terroristas. En efecto, facilitar información sobre vivienda o (15) En contra, para el caso Vinader, GÓMEZ RIVERO, La inducción a cometer delito. Valencia,
actividades de la víctima, que es en definitiva lo que recogían los artículos 1995, págs. 3 5 6 ss.
(16) Cfr. ROBLES PLANAS, «Participación en el delito e imprudencia», RDPC 9 (2002), págs. 2 2 3
ss., 2 3 9 ss.; en contra (autoría), LÓPEZ PERECRÍN, La complicidad en el delito. Valencia,
1997, págs. 2 7 3 ss. nota 7 9 .
(12) CALDERÓN CEREZO, «Autoría y participación en el delito imprudente, concurrencia de cul- (17) BARREIRO, jorge, «La imprudencia profesional», en La imprudencia, CDI, Madrid, 1993,
pas», en La imprudencia, CDI, 1 9 9 3 , págs. 1 3 ss., pág. 4 0 ; lo., «Responsabilidad criminal págs. 2 2 1 ss., págs. 2 5 0 ss.; crítico con la aplicación hecha al caso Vinader de la teoría de
en delitos cometidos por medio de difusores mecánicos», en Problemas de autoría, CDI, la imputación objetiva: COBOS GÓMEZ DE LINARES, «Imputación objetiva y sentencia penal»,
1994, págs. 2 3 2 ss. en Causalidad e imputación objetiva, CDJ, Madrid, 1994, págs. 1 1 ss., págs. 3 0 ss.
Casos que hicieron doctrina en Derecho penal 13. Caso Vinader

seno de la imputación objetiva, teoría todavía no demasiado desarrollada de indagar dichos extremos» y estando acreditado que en el proceso no se
en el momento de la sentencia, pero que hoy día puede ofrecer importantes aportó «prueba alguna suficiente tendente a acreditar la veracidad de las
réditos para el supuesto de hecho. actuaciones delictivas que en los artículos citados se imputan»; añadiéndo-
se que tampoco se habría «traído constancia de que se tramiten otros pro-
En primer lugar, hemos de preguntarnos si el periodista creó un riesgo cesos en los que dichos imputados por "Interviú" hayan sido procesados,
jurídicamente desaprobado para la vida y, en caso de respuesta afirmativa a ni condenados, por la comisión de tales u otros hechos». Con dureza ha
esta primera cuestión, si el mismo fue el que en definitiva se concretó en el sido criticada la sentencia desde el punto de vista del derecho a la libertad
resultado acaecido. Los problemas de causalidad, pues, puede que pasen de información"'', pero lo cierto es que sin una mínima comprobación por
a un segundo plano, como lo demuestra lo sencillo que es, como siempre, parte del periodista de la veracidad de las informaciones publicadas, es
analizando el supuesto de hecho desde el prisma general de la imputación dudosa la plausibilidad de tal crítica sin ulteriores argumentos'^°'.
objetiva —y por ende de la posición de garante—, aseverar la irrelevancia
de que se ponga el acento en la acción (con su correspondiente requisito Sin embargo, dicho riesgo jurídicamente desaprobado no parece serlo
de la causalidad) o en la omisión (sin causalidad, ex nihilo nihil fit). Así, es en relación a la vida'^", sino al honor, o, lo que es lo mismo, en el re-
hecho probado que tras la publicación del primer artículo —el cual situaría sultado que objetivamente podría haberse concretado dicha creación de
al periodista en posición de garante por injerencia (art. 11 CP)—, y hasta un riesgo jurídicamente desaprobado sería en el propio de un delito de
la muerte de las personas aludidas —pasando por la publicación incluso calumnias, pero no en el de un delito de homicidio o asesinato. Se trata
de un segundo artículo—, el Sr. Vinader pudo siquiera intentar impedir el de la cuestión de imputación objetiva atinente a la responsabilidad por
resultado mediante una rectificación, como de hecho uno de los que lue- daños o consecuencias subsiguientes a un primer comportamiento: existe
go fue asesinado se lo solicitó: don X. X. X. dirigió «una patética carta, un primer riesgo y, tras é l , terceras personas o incluso la propia vícti-
totalmente respetuosa, en la que dice que todas las imputaciones que se ma son quienes condicionan el resultado con riesgos adicionales, lo que
le hacen son falsas, agrega que debido a su publicación se ve obligado a obliga a no precipitarse en la aparente conclusión de que, creado un ries-
abandonar el País Vasco [...] y concluye rogando se publique dicha carta». go jurídicamente desaprobado, per se habría de imputársele el resultado
Si a tal omisión, a modo de comisión por omisión ex art. 11 del código pe- final acaecido. El hecho de crear el primer riesgo no significa que defini-
nal, le es imputable el resultado, es, pues, una cuestión que ya no tendría tivamente haya que imputar cualquier resultado subsiguiente, pues ello
que ver, como siempre en la omisión, con una causalidad físico-naturalista sería un absurdo retorno particular a la teoría que se trataba de superar:
—efectivamente no probada, como ya analizamos supra—; por lo demás, la conditio sine qua non, a modo de una mera reformulación: una suerte
el análisis desde la comisión por omisión no convierte al garante en autor
versus partícipe, pues él se hallaba unido al suceso, tanto en la parte ac-
tiva del mismo —publicar—, como en la omisiva —no impedir— por el
(19) Entre otros: SATAOLALLA LÓPEZ, «Jurisprudencia del Tribunal Constitucional sobre la libertad
mismo tipo de aporte, que a nuestros efectos hemos querido considerar de
de expresión: una valoración», RAP 128 (mayo-agosto 1992), págs. 185 ss., pág. 194: en
participación (facilitación del hecho, creación del dolo, etc.): principio de el caso Vinader la «defendida [por ei propio TC] prioridad o primacía de la libertad de
prohibición de sobrevaloración del aporte"*'. información ha sido ignorada olímpicamente».
(20) Así, SÁNCHEZ LÁZARO, Intervención delictiva e imprudencia, Granada, 2004, págs. 417
ss., por lo demás con una exposición sobre el caso Vinader que no puede dejar de ser
4. Vinader creó un riesgo jurídicamente desaprobado, pues es sobrepa- consultada.
sar el riesgo permitido publicar una información sobre una supuesta im- (21) FEIIÓO SÁNCHEZ, «La imprudencia en el Código Penal de 1995 (cuestiones de lege lata y de
plicación terrorista de ciertas personas, «sin preocuparse cumplidamente legeferenda)», CPC 62 (1997), págs. 325 ss.; ID., «Una polémica doctrinal interminable:
¿son típicas en el Derecho penal español la participación imprudente y la participación
en el delito imprudente?», LL 2000, pág. 5 de www.laleydigital.es: «el periodista no ma-
ta» y «no crea el riesgo que explica el resultado de muerte» y sobre la participación
(18) Wd. supra, nota 14. imprudente en general.

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Casos que hicieron doctrina en Derecho penal 13. Caso Vinader

de «el riesgo del riesgo es riesgo de lo concretado». — D e la mano del dos por la s e n t e n c i a — E l disparo de nuestro ejemplo es la publicación
clásico ejemplo del médico en estado de embriaguez: A dispara a B con de una noticia falsa obviando toda comprobación sobre su veracidad, por
intención de matarlo, B, herido grave, es trasladado a un hospital donde mínima que fuera.
es operado de urgencia; debido precisamente a que el equipo médico no
Los hechos probados están redactados —lo fueron por una Sala que
pudo llevar a cabo el preceptivo estudio preoperatorio, una complicación
condenó— de una forma que prácticamente obligan a afirmar que el riesgo
no valorada de la anestesia conduce al fallecimiento; el resultado debe
concretado es uno más de los riesgos creados [«como consecuencia directa
ser imputado —homicidio consumado pues—, ya que es producto de
e inmediata de la publicidad dada a los hechos (...) ETA mató a (...)»], co-
un mero fallo incidental o sobrevenido, elenco de los riesgos creados;
mo mucho —tal y como se expuso— un mero fallo incidental del primero
el médico no se extralimitó en su rol, y estamos sin duda ante una va-
(en todo caso: imputación). Sin embargo, esa misma redacción apunta a
riante del riesgo producido o, todavía más: es, sencillamente, uno más
que lo esencial en la infracción del deber de cuidado —cuando no del do-
de los riesgos creados —morir por la propia herida de bala que destroza
lo— es la parte omisiva del suceso —Vinader pudo intentar evitar, y nada
órganos cuya pérdida de función es incompatible con la vida, por shock
hizo—, pero ello conduce a que sea muy comprometido afirmar que el
hipovolémico, por una complicación de la operación de urgencia, etc.—.
periodista, con una posibilidad rayana en la certeza —como es exigido—,
Variante: ídem, pero el fallecimiento se produce por una crasa impericia
de todas formas hubiera impedido el resultado en caso de haber rectificado
del médico que opera en estado de embriaguez, como últimamente hacía
la noticia. Desde esta perspectiva, el resultado podría no ser imputado, o,
desde que cayó en una depresión; no debe imputarse dicho resultado
lo que es lo mismo, la calificación jurídica debería permanecer en la figura
—ergo: tentativa de homicidio— por cuanto el médico se comporta fuera
de la tentativa. Como es sabido, el omitente tiene que tener tal posibilidad
de su rol, no se trata de una mera incidencia o riesgo accesoriamente
de impedir el resultado, para que pueda ser punible en grado de consu-
condicionado, dicho brevemente: una operación en manos de un médico
mación su comisión por omisión. —Como tantas veces sucede, ahora ya,
borracho es también un riesgo para quien que no ha sido objeto de un
con una conformación de hechos de la sentencia pensada para otra visión
disparo doloso.
de la subsunción y sus categorías, así como para otra calificación jurídica
muy distinta a las posibilidades que aquí estamos presentando, es difícil
5. Estos son los parámetros en los que probablemente deba moverse la
emprender una discusión sobre bases fácticas seguras.
actual discusión del caso Vinader. En realidad el ejemplo más próximo en
caso de imputación al periodista sería aquel consistente en que el médico,
quien resulta ser enemigo acérrimo de la víctima del disparo, aprovechan- V. «DESl DERATA»
do que ha sido traída a su mesa de operaciones, la mata, como el primer
1. Lo políticamente correcto —si es que tales términos caben en el pre-
autor suponía. La mejor correlación con el caso que nos ocupa reside en
sente contexto— parece ser concluir que el periodista no responde. Sin
que en este otro ejemplo el comportamiento posterior es doloso sin duda
embargo, desde la perspectiva que acabamos de exponer, ello no es tan
—en realidad, también pensamos que lo es el del médico borracho, pero
seguro y se echa de menos en la discusión doctrinal un fundamento real-
por evitar polémicas—, y además, quien disparó, podía prever que la víc-
mente convincente al respecto; más bien, parece presuponerse su ausencia
tima caería en manos de dicho médico y hasta de sus intenciones: «cons-
de responsabilidad —¿«justicia material»?— y, a partir de ahí, se inicia la
ciente de que su publicación podía suponer gran riesgo contra la integridad
discusión sobre si lo correcto es afirmarla desde la ausencia de causalidad,
de las personas a que se referían e indiferente ante el mal o males que éstas
desde la doctrina de la participación imprudente y sus implicaciones, etc.
pudieran sufrir [...]. Antes de entrar en contacto Vinader con Ros, éste lo
había estado con otro periodista de "Interviú", don Manuel; habiendo su-
frido Ros, durante el curso de dicha época que permanecieron en el País
(22) Cosa distinta es la crítica que merezca el hecho de que se haya llegado a tal conclusión
Vasco, un atentado» —todo ello, respetando los hechos declarados proba- probatoria.

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Casos que hicieron doctrina en Derecho penal 13. Caso Vinader

2. La posición de garante por injerencia —tal y como la afirmábamos hacer nada, incluso tras el primer asesinato—, una publicación sin com-
supra— después de la publicación del primer artículo es indudable. Más probación alguna, y un aspecto subjetivo de menos a más, todo ello según
—si dejamos de lado el problema de la tentativa recién expuesto—: tras hubiesen sido aquilatados los hechos probados de haberse planteado la
la carta de quien luego resultó ser el primer asesinado, e incluso tras su Sala a quo todas estas cuestiones.
propia muerte, hasta que 13 días después se produjo la segunda muerte,
3. Sean las anteriores reflexiones tomadas como nuevas posibilidades de
el suceso adquirió una dramática fase omisiva que ni puede, ni debe ser
solución del «caso Vinader», al hilo de la evolución de la dogmática penal
desdeñada. A la luz de ello y sin comprobación alguna por parte del perio-
que ha ido haciendo variar la forma de abordar el supuesto de hecho: des-
dista de la veracidad de sus informaciones, no parece que pueda entrar en
de la simple causalidad naturalista hasta la normativista posición de garan-
su socorro la teoría de las acciones neutrales —el simple ejercicio del rol
te en la acción u omisión y los deberes de impedir junto a sus posibilidades
de periodista—. Y sí, empero, como decimos, la doctrina del aumento del
de cumplimiento. Con ello estas líneas tocan a su fin, según lo anunciado:
riesgo, siquiera sea en esa importante parte omisiva del suceso, si no como
repasar las distintas opiniones del «caso Vinader» (//, /// y IV.1 a 3)y dejar
inducción, sí como complicidad psíquica en comisión por omisión. Si el
puertas abiertas para la futura discusión científica que haya de encontrar la
conocimiento que, a pesar de lo atribuido en los hechos probados —más
mejor solución {IVA a 5 yV).
bien: modificándolos, por incorrectos—, se desea afirmar que tenía Vina-
der, no lo fuese del riesgo concreto (dolo), lo sería en todo caso del riesgo
en abstracto (imprudencia), luego sea como fuere habría que afirmar la
participación imprudente, en el mejor de los casos. En suma: una compli-
cidad psíquica imprudente a dos asesinatos (u homicidios) en comisión por
omisión (por injerencia). La alternativa tal y como apuntábamos supra —de
haberse practicado prueba y plasmado en los hechos probados las posibili-
dades de impedir el resultado—: en su caso, una —no punible— tentativa
de complicidad psíquica imprudente en comisión por omisión.

Y es que, entre la impunidad y los 7 años de prisión que se impusieron,


hoy día la dogmática probablemente ofrezca otras varias soluciones, que
no fueron indagadas en su momento: según acabamos de ver, por ejemplo,
la rebaja de la pena en un grado ex art. 63, desde una penalidad a su vez
ya rebajada por la imprudencia: art. 142 del código penal versus asunción
del art. 138 o 139 CP como hecho principal; todo ello, lógicamente, si es
que no consideramos que la imprudencia habría sido leve y, por tanto, que
debamos partir del art. 621.2 del Libro III del código penal, en lugar de!
citado art. 142. En definitiva, penas rebajadas que desde luego no hubieran
supuesto el ingreso en prisión de Vinader, pero que no obstante ello hubie-
ran reflejado la gravedad de lo acaecido: siempre ha sido una constante
afirmar la importancia de que en el título de imputación final aparezcan
los elementos normativos que realmente concurrían, y aquí, de este modo,
ello se lograría; constaría una intervención distinta a la del autor (¿cómplice
psíquico?), un relevante componente omisivo del suceso —días y días sin

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