Comunicación y Motivación Directiva
Comunicación y Motivación Directiva
COMUNICACIÓN Y MOTIVACIÓN
DEL DIRECTIVO:
Un modelo antropológico
Mª Dolores Moragas Freixa
Tesis Doctoral dirigida por el Prof. Dr. Miquel Bastons
UNIVERSITAT INTERNACIONAL DE CATALUNYA
2010
1
Mª Dolores Moragas Freixa
2
Mª Dolores Moragas Freixa
ÍNDICE DE CONTENIDO
INTRODUCCIÓN..................................................................................... 7
Objetivos .......................................................................................................7
Hipótesis .......................................................................................................9
Justificación .......................................................................................................9
Metodología .....................................................................................................12
Estructura .....................................................................................................14
Agradecimientos .....................................................................................................16
1. PRIMERA PARTE. LA COMUNICACIÓN: CONCEPTUALIZACIÓN Y ESTADO DE LA
CUESTIÓN ................................................................................................19
3
Mª Dolores Moragas Freixa
4
Mª Dolores Moragas Freixa
5
Mª Dolores Moragas Freixa
6
Mª Dolores Moragas Freixa
INTRODUCCIÓN
Objetivos
1
Para facilitar la lectura de nuestro trabajo y hacerlo más ágil y menos repetitivo, vamos a utilizar
siempre el masculino genérico cuando hacemos referencia al directivo, aunque damos por supuesto que
muchos de ellos son mujeres. Hemos recortado las repeticiones del estilo él/ella, o directivo/a que
hubieran interrumpido y ralentizado el discurso.
7
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2
RODRIGO ALSINA, M. (1995): Los modelos de la comunicación, Ed. Tecnós, Madrid, p. 19.
8
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Hipótesis
Los anteriores objetivos nos llevan a formular las siguientes hipótesis de trabajo:
3. El directivo que mejor comunica es el que tiene interés por la otra persona,
porque es el único capaz de lograr un tipo de comunicación que cumple su
función unitiva de personas y de organizaciones.
Justificación
Nuestro interés por la comunicación interpersonal del directivo data de años atrás.
El contacto permanente con directivos nos llevó a constatar las diferencias que había
en su tipo de comunicación y las repercusiones que tenía en la buena marcha de la
organización. Decidimos explorar el campo desde estudios procedentes de la
psicología, las habilidades de comunicación, la dirección de empresas, la sociología, la
cultura, etc. Sin embargo, había algunos aspectos sobre la comunicación que la
literatura consultada no respondía, o cuando lo hacía, era de forma vaga e
indeterminada. Esto nos llevó a profundizar en ellos. Muy pronto echamos en falta una
visión sistematizada de los aspectos centrales de la comunicación que estuviera
basada en el directivo como ser humano.
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plenamente su rol como directivo. Una comunicación que no contempla al ser humano
en su totalidad olvida su elemento central básico, sin el cual no existiría. Constatamos
que en la literatura había la tendencia a confundir la persona con su rol, y esto
conducía a que los estudios se centraran en buscar soluciones para que el directivo
mejorara dicho rol en sí. Se enfatiza el desarrollo de técnicas comunicativas, el trabajo
en equipo, o aspectos referentes a su psicología, la empatía, la percepción o la
escucha activa. Sin embargo, los estudios se apartan del análisis de la persona en sí
misma, que ni estudiaban ni cuestionaban. Vimos que dichos trabajos carecían de
bases epistemológicas, ontológicas y axiológicas de raíz antropológica.
El directivo tiene un rol activo en la empresa pero, ante todo, es una persona. Sin
embargo, esa persona, que es la que produce la comunicación, en gran parte de la
literatura queda reducida a funciones. A pesar de ello, la propia literatura procedente
de la Teoría de la comunicación señala la necesidad de un fuerte conocimiento
humanista para interpretar las explicaciones científicas sobre temas relacionados con
los seres humanos3. La carencia de dicho conocimiento es lo que, a nuestro entender,
no está desarrollado de forma sistemática y no es tenido en cuenta, por lo que se
producen disfunciones incluso en la interpretación de los hechos.
3
LITTLEJOHN, S. W. y FOSS, K. A. (2008): Theories of Human Communication, Ed. Thomson
Wadsworth, Belmont (CA), pp. 8-9.
10
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4
HEATH et al. (2006): “The Processes of Dialogue: Participation and Legitimation”, Management
Communication Quarterly, 19, pp. 341-375.
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Metodología
Captar el inmenso dinamismo de la interacción comunicativa nos ha supuesto
fragmentar la realidad para poder analizarla. Hemos realizado un corte transversal en
la comunicación del directivo para ver qué áreas inciden en ella. Cada una de ellas
aporta a nuestra investigación los aspectos precisos para su desarrollo. El mismo corte
transversal que hemos llevado a cabo supone una foto fija que no se da en la realidad,
pero que hemos debido hacer para intentar captar una serie de elementos cuya
observación sería imposible de otro modo.
En primer lugar, tomamos los fundamentos sobre el ser humano que aporta la
Antropología filosófica. La amplitud de su base aristotélico – tomista nos pareció que
era la que mejor estudiaba y de modo más completo la persona humana con todos sus
mecanismos internos, alejándose de un ser humano empequeñecido, reactivo y
contemplado sólo como función.
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Mª Dolores Moragas Freixa
Todos estos factores hacen posible que se puedan poner en contacto las dos
teorías. De esta forma, pueden sustentar y desarrollar nuestro modelo, dado que son
las que mejor se adaptan a nuestro modo de entender la comunicación interpersonal
de los directivos. De ellas extraeremos las principales variables a tener en cuenta en
su elaboración.
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Estructura
Hemos dividido el trabajo en tres partes. Cada una de ellas aporta un aspecto del
conocimiento requerido para nuestro estudio.
En la tercera parte de esta obra, hemos puesto en relación las dos teorías de forma
que nos permitan analizar la calidad de la comunicación interpersonal de los directivos.
14
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Hemos relacionado los elementos ontológicos de la teoría de Martín Algarra con los
tipos ideales de directivo estudiados por Pérez López. Previamente, exploramos un
tema que nos parece de la mayor importancia para la comunicación del directivo:
conocer sus condiciones iniciales (en la comunicación), es decir, de qué ideas parte y,
consiguientemente, qué emite, qué ve el subordinado de lo que muchas veces el
directivo no es consciente. La comunicación es de mayor o menor calidad según
dichas condiciones iniciales, que afectan de entrada a la interacción. El directivo, a
modo de sonar, emite señales a su alrededor que son captadas por otros y que tienen
distintas procedencias. Cuantos menos ruidos emite, mejores son sus condiciones
iniciales y mayor probabilidad de éxito hay en su comunicación. Este es un tema de
gran relevancia y muy amplio, que hemos analizado tan sólo de forma general a partir
de unas variables seleccionadas en función de la repercusión que tienen en la propia
persona, y que requeriría posterior investigación empírica de las variables que los
componen.
En nuestro estudio, queda patente la íntima relación que hay entre la comunicación
interpersonal del directivo y la calidad de los motivos que le llevan a la acción.
Asimismo, se pone de manifiesto cómo la comunicación es de mayor o menor calidad
según la pobreza o riqueza de los propios elementos de la comunicación. Se establece
también que la comunicación es intrínseca a la función directiva, por lo que la atención
a su calidad es de especial relevancia para que el directivo lleve a cabo su trabajo con
éxito. Todo esto conduce a señalar la importancia de la competencia comunicativa del
directivo para lograrlo, competencia que nuestro trabajo contribuye a perfilar.
15
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Agradecimientos
En primer lugar, quiero agradecer a mi director de tesis, Prof. Dr. Miquel Bastons,
decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UIC, el inestimable
tiempo que me ha dedicado, la prontitud en sus respuestas, su siempre atenta
disposición y sus certeras indicaciones y comentarios, que han contribuido a centrar el
tema de estudio y a evitar desviaciones. Su conocimiento de las teorías de Pérez
López ha contribuido a que pudiera desarrollar el tema en profundidad.
A mis compañeros del IESE, al ex director del Programa MBA Prof. Francisco
Iniesta, quien me animó a realizar este estudio. A Teresa Gener, directora de Personal
del IESE, por su ánimo continuado y su apoyo durante estos años. Al Dr. Brian Legget,
profesor Ordinario de Comunicación Pública y Retórica del IESE, por sus consejos e
ideas desde el inicio de mi proyecto. Al Dr. Pablo Cardona, profesor Ordinadio de
Dirección de Personas en las Organizaciones, por sus aportaciones a mis estudios
sobre el liderazgo. A mis compañeros de trabajo, especialmente a Carlos Schmidt por
su aliento y ayuda. Todos ellos han seguido de cerca el desarrollo de este trabajo y he
contado siempre con su apoyo.
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Y finalmente, pero antes que a nadie, quiero agradecer a mis hijos, a mi madre y al
resto de mi familia y amigos la extraordinaria paciencia y comprensión que han
demostrado durante estos largos años.
17
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1. PRIMERA PARTE. LA COMUNICACIÓN: CONCEPTUALIZACIÓN Y
ESTADO DE LA CUESTIÓN
1.1. El concepto de comunicación
1.1.1. Introducción
5
LITTLEJOHN, S. W. (1989): Op. cit., p. 4, citado en MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Teoría de la
comunicación: una propuesta, Tecnos, Madrid, p. 48.
6
GARCÍA JIMÉNEZ, L. (2007): Las teorías de la comunicación en España: un mapa sobre el territorio
de nuestra investigación (1980-2006), Tecnos, Madrid, p. 65.
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1.1.2. Definiciones de comunicación y ramas de significado
Son centenares las definiciones y las teorías que se han desarrollado sobre la
comunicación procedentes de las distintas áreas y siguiendo los postulados y escuelas
de cada época. La fragmentación del campo es tal que ya en 1970 hubo una revisión
de las 95 definiciones de comunicación que habían aparecido tan sólo de entre los
años cincuenta y sesenta9. Años más tarde, Anderson identificó 249 teorías diferentes
y, desde entonces, su número no ha parado de crecer10.
7
PETERS, J. D. (1994): “The gaps of which communication is made”, Critical Studies in Mass
Communication, 11, pp. 117-140; RODRIGO ALSINA, M. (2001): Teorías de la comunicación: ámbitos,
métodos y perspectivas, Aldea Global, Publicaciones UAB, U. Jaume I, UPF, UV.
8
ADLER, R, B. y RODMAN, G. (2006): Understanding Human Communication, Harcourt Brace
College Publishers, p. 6.
9
DANCE, F. E. X. (1970): “The «concept» of communication”, Journal of Communication, 20, pp.
201-210.
10
ANDERSON, J. A. (1996): Communication theory: Epistemological foundations, Guilford Press,
New York.
11
DANCE, F. E. X. (1970): Op. cit., pp. 201-210.
12
PETERS, J. D. (1999): Speaking into the air: a history of the idea of communication, University of
Chicago Press, Chicago, pp. 6-8.
20
Mª Dolores Moragas Freixa
1.1.2.1. La comunicación como transmisión de la información
13
CAREY, J. W. (1989): Communication as culture: Essays on media and society, Unwin Hyman,
Winchester, Massachussets; DEETZ, S. A. (1994): “Future of the discipline: The challenges, the research,
and the social contribution”, American pragmatism and communication research, en S. A. Deetz (Ed.),
Thousand Oaks, California; PEARCE, W. B. (1989): Communication and the human condition, Southern
Illinois University Press, Carbondale, Illinois; PETERS, J. D. (1989): “John Locke, the individual, and
the origin of communication”, The Quarterly Journal of Speech, november, pp. 387-399.
14
ARISTÓTELES (2007): Ética a Nicómaco, Alianza, Madrid, cap. VIII y IX.
21
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15
BRAJNOVIC, L. (1979): El ámbito científico de la información, Eunsa, Pamplona, p. 36.
16
YEPES, R. y ARANGUREN, J. (1998): Fundamentos de Antropología. Eunsa, Pamplona, p. 283.
17
E.g. PETERS, J. D. (1986): “Institutional Sources of Intellectual Poverty in Communication
Research”, Communication Research, 13, cap. 4; CAREY, J. W. (1989): Op. cit.; KRIPPENDORFF, K.
(1997): “Seeing oneself though others´eyes in social inquiry”, Transgressing discourses: Communication
and the voice of other, SUNY Press, Albany, New York, pp. 47-72; DEETZ, S. A. (1994): Op. cit., pp.
565-600; PEARCE, W. B. (1989): Op. cit.
18
CRAIG, R. T. (1999): “Communication Theory as a Field”, Communication Theory, p. 125.
19
DONATI, P. (1987): “Le radici culturale e idiologiche delle nuove tecnologie dell´informazione:
ovvero gli equivoqui Della societá relaciónale”, Internacional Seminar Media 87, Fondazione RUI,
Roma, p. 8 y ss, citado en LLANO, A. (1988): La nueva sensibilidad, Espasa Calpe, Madrid, p. 106.
22
Mª Dolores Moragas Freixa
1.1.2.2. La comunicación como proceso
20
HARRISON, R. (1989): “Nonverbal Communication”, Human Communication as a Field of Study, en
Sarah Sanderson King (Ed.), State University of New York, Albany, New York, p. 113.
21
GUDYKUNST, W. B. (1995): “Anxiety/Uncertainty Management (AUM) Theory. Current Status”,
Intercultural Communication Theory, en R. L. Wiseman (Ed.). Sage, Londres, pp. 8-58.
22
ECO, U. (2000): Lector in fabula, Lumen, Barcelona, p. 35.
23
GARCÍA JIMÉNEZ, L. (2007): Op. cit., p. 44.
24
RODRIGO ALSINA, M. (2001): Op. cit., p. 46.
25
GIFREU; J. (1991): Estructura general de la comunicació pública, Pòrtic, Barcelona, pp. 67-68.
26
DEETZ, S. A. (1994): Op. cit., pp. 565-600.
27
CAREY, J. W. (1989): Op. cit.
28
CRAIG, R. T. (1999): Op. cit., p. 125.
29
GERBNER, G. (1956): “Toward a General Model of Communication”, Audio Visual Communiction
Review, 4, pp. 171-199, citado en MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 107.
23
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1.1.2.3. La comunicación como intercambio
30
RODRIGUEZ PORRAS, J. M. (1977): La comunicación interpersonal, FHN-112, IESE Business
School, p. 5.
31
ROMANO, V. (1993): Desarrollo y Progreso. Por una ecología de la comunicación, Teide,
Barcelona, p. 10.
32
HEATH et al. (2006): Op. cit., pp. 341-375.
33
DEETZ, S. y SIMPSON, J. (2004): “Critical organizational dialogue: Open formation and the
demand of «otherness»”, Dialogic approaches to communication, en R. Anderson, L. Baxter, & K.
Cissna (Eds.), Lawrence Erlbaum, New York, pp. 141-158.
24
Mª Dolores Moragas Freixa
34
TARDE, G. (1986): La opinión y la multitud, Taurus, Madrid, p.93.
35
TARDE, G. (1986): Op. cit., p.120.
36
PETERS, J. D. (1999): Speaking into the air: a history of the idea of communication, University of
Chicago Press, Chicago, pp. 81-83.
37
PETERS, J. D. (1989): “John Locke, the individual, and the origin of communication”, The Quarterly
Journal of Speech, November, pp. 387-399; CAREY, J. W. (1989): Op. cit; DEETZ, S. A. (1994): Op.
cit.; PEARCE, W. B. (1989): Op. cit.
38
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 65.
39
BOHM, D. (1996): On dialogue, en L. Nichol (Ed.), Routledge, Londres.
25
Mª Dolores Moragas Freixa
1.1.3. Recapitulación
40
PETERS, J. D. (1999): Speaking into the air: a history of the idea of communication, University of
Chicago Press, Chicago, p. 286.
26
Mª Dolores Moragas Freixa
1.2. El propósito de la comunicación humana
1.2.1. Introducción
Cualquier directivo, como persona que es, precisa de la comunicación de forma vital
y existencial, lo mismo que sus colaboradores. Los teóricos señalan que identidad y
comunicación están intrínsecamente unidas41. A través de la comunicación la persona
aprende quién es, ya que su autoconocimiento proviene de sucesivas interacciones
con personas y del feed-back que de ellos recibe. Comparte materia, conocimientos y
acciones y desarrolla con otros la sociedad y el entorno: “Sin comunicación no habría
sociedad, faltaría el compartir, la posibilidad de aprender y enriquecerse por el saber
de otros, la posibilidad de crecer o de disfrutar de la amistad”42. Su importancia es de
tal calibre, que algunos teóricos argumentan que es el primer objetivo de la existencia
humana, ya que el hombre no puede vivir sin dialogar43. El ser humano es un ser
constitutivamente dialogante, relacional44, que va desarrollando su identidad a medida
41
E.g. ADLER, R, B. y RODMAN, G. (2006): Op. cit., p. 9.
42
YEPES, R. y ARANGUREN, J. (1998): Op.cit., p. 280.
43
GOLDSMITH, W. (1990): The Human Career: The Self in the Symbolic World, Basil Blackman,
Cambridge, Massachussets.
44
YEPES, R. y ARANGUREN, J. (1998): Op. cit., p. 67.
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Mª Dolores Moragas Freixa
que se construye. En él, ser es actuar, por lo que “en el actuar “le va” su propio ser”45.
Y para ser más precisa de la comunicación.
Vemos, por tanto, como no hay nada más vital a uno mismo que la propia esencia y
su desarrollo en todos los ámbitos en los que vive. En la empresa, la persona tiene
oportunidad de desarrollarse no sólo profesionalmente, sino como ser humano. De ahí
nace la necesidad de que el directivo conozca en profundidad la comunicación. Desde
su posición de poder puede contribuir o no al desarrollo identitario de sus
colaboradores.
1.2.2. La construcción personal: ser idéntico a sí mismo
45
LLANO, A. (1988): Op. cit., p. 194.
46
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 168.
28
Mª Dolores Moragas Freixa
47
Se hace referencia aquí a la concepción aristotélica de felicidad. ARREGUI, J. V. y CHOZA, J.
(2002): Filosofía del Hombre: una antropología de la intimidad, Rialp, Barcelona, p. 476.
48
YEPES, R. y ARANGUREN, J. (1998): Op. cit., pp. 75-76.
49
FRANKL, V. (1987): El hombre doliente, Herder, Barcelona, p. 244.
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Mª Dolores Moragas Freixa
ser uno mismo. De ahí el valor de los modelos. Este tema es de especial relevancia
para los directivos, ya que son un referente de identificación para sus colaboradores.
1.2.3. Autoconocimiento y desarrollo personal
La vida del directivo/a está conectada con las de otras personas y es, en parte,
responsable de ellas50. Forma parte de una empresa, una familia, una sociedad y una
cultura concretas que tienen unas tradiciones determinadas51, que hereda junto con
una variedad de deberes, expectativas correctas y obligaciones52. Constituyen los
datos previos de su propia vida. Las tradiciones le dotan de vínculos con su propio
pasado, enraizándolo y dándole estabilidad y pertenencia.
Como ser temporal que es, se realiza y es él mismo cuando actúa tanto en sí
mismo como en el entorno en el que vive, en el que puede descubrir o no su lugar y su
misión. El hombre puede tener un conocimiento objetivo; pero no puede tener un
conocimiento objetivo de sí mismo. Es trascendente a sí mismo53. El objeto del
autoconocimiento es el mismo ego concreto, en yo en cuanto tal54. “El
autoconocimiento asegura que el ser, que objetivamente soy yo, constituya
subjetivamente mi ego, pues yo tengo la experiencia de mi subjetividad”55.
El tiempo y el espacio son los instrumentos diarios que posee para su desarrollo
integral y para su construcción identitaria, por lo que precisa conocer el sentido de su
vida. De otro modo, las acciones pueden interpretarse de forma separada, sin formar
parte de un todo global vital. Proceder de forma unitaria en todos los ámbitos, con los
mismos criterios y según unos parámetros reales, da unidad a su vida, porque las
acciones están unidas por un hilo conductor. Buscar el sentido es lo mismo que
existir56.
El sentido que dé a su vida será según los fines que quiera conseguir. Decide
conforme a unos valores o criterios en los que influyen aspectos psicológicos,
50
MacINTYRE, A. (2004): Tras la virtud, Crítica, Barcelona, p. 252.
51
El valor de la tradición ha sido puesto de relieve por la hermenéutica. En su objetivo de interpretar la
realidad, estudia sucesos que unen el pasado con la actualidad e iluminan la realidad. Destaca la
exploración científico-técnica de la naturaleza, que sólo puede explicar algunas de las causas por las que
se produce pero no puede explicar el para qué se produce, su sentido.
52
MacINTYRE, A. (2004): Op. cit., p. 271.
53
FRANKL, V. (1987): Op. cit., p. 246.
54
WOJTYLA, K. (1982): Persona y acción, BAC, Madrid, p. 49.
55
WOJTYLA, K. (1982): Op. cit., p. 57.
56
FRANKL, V. (1987): Op. cit., p. 248.
30
Mª Dolores Moragas Freixa
El desarrollo personal se lleva a cabo cuando el ser humano se conoce, sabe quién
es y adónde va como ser humano. El autoconocimiento lleva a ser conscientes del
propio temperamento, es decir, su realidad genética, que no se puede cambiar pero sí
dirigir58. El hombre debe conocerlo, porque influye en su percepción de la realidad. El
carácter es lo que el ser humano va formando a partir de su temperamento. El proceso
se inicia con unos impulsos que siente y que se traducen en unos comportamientos
concretos. Si persisten, acaban transformándose en hábitos que expresan el modo de
ser de cada uno y pueden ser positivos o negativos. Los hábitos se aprenden o se
desaprenden por repetición, requieren entrenamiento y acaban desarrollando,
modificando y conformando el carácter, que es el resultado de nuestra conducta. En
ella interviene la libertad, porque se pueden seguir los impulsos o no hacerlo.
Tener hábitos es factible gracias a las virtudes, mediante las cuales las personas
consiguen desarrollar sus competencias personales y se desarrollan como seres
humanos59. Las virtudes facilitan el desarrollo de la voluntad, necesaria para conformar
ese carácter, articulando e integrando los distintos aspectos de la vida. Contribuyen a
hacer estable a la persona, y facilitan que sus futuras decisiones sean correctas o aún
mejores60. Ayudan a adquirir los hábitos precisos para incrementar la capacidad
cognoscitiva y práctica, única forma real de ganar tiempo a la propia vida y
aprovecharla61. Hacen posible alcanzar altas cotas de libertad con respecto al entorno
a través de la racionalidad y del desarrollo de competencias. Lo que lleva a cabo
reincide sobre sí mismo, porque se da una retroalimentación –o feed-back- que
cambia las condiciones de partida y le permiten avanzar –o retroceder- en su propio
desarrollo62. Esta idea es importante para nosotros, pues lo desarrollaremos más
adelante bajo el nombre de condiciones iniciales.
57
ARREGUI, J. V. y CHOZA, J. (2002): Op. cit., pp. 459-467.
58
La comunibiología sostiene que muchos aspectos importantes del comportamiento individual
comunicativo tienen base genética y por lo tanto son difíciles de cambiar. Por eso, las técnicas de
comunicación no se pueden aprender fácilmente y por cualquiera. BEATTY, M. J., McCROSKEY, J. C.,
VALENCIC, K. M. (2001): The biology of communication: A communibiological perspective, Hampton
Press, Cresskill, New Jersey.
59
ARISTÓTELES (2007): op. cit, II, pp. 1106-1120.
60
PÉREZ LÓPEZ, J. A (1991): Teoría de la Acción Humana en las organizaciones, Rialp, Madrid, p.
61.
61
LLANO, A. (1988): Op. cit., p. 131.
62
YEPES, R. y ARANGUREN, J. (1998): Op. cit., p. 77.
31
Mª Dolores Moragas Freixa
Las virtudes tienen, además, repercusión pública, porque el ser humano es social.
Sus virtudes repercuten en la sociedad. Por tanto, son necesarias para mantener la
cohesión social. Su ausencia conduce al efecto opuesto al crecimiento, es decir, a
disminuir, empeorar, retroceder, perjudicar o limitar. Ese crecimiento o disminución en
virtudes provoca que la persona se personalice o despersonalice, se humanice o
deshumanice, según desarrolle o dilapide las cualidades que existen en él63. La
pérdida de identidad puede ser percibida desde el exterior a través del rostro, ya que
toda despersonalización implica un proceso de degradación, réplica de su propio
desorden, que inspira incertidumbre en las demás personas.
La construcción implica cambio, pero no tiene por qué suponer ruptura identitaria,
porque el ser subsiste desarrollándose a partir de lo bueno. La persona está presente
toda ella en cada uno de sus estados y a lo largo de distintas situaciones. Subsiste y
perdura en todos los momentos de su vida a lo largo de los sucesivos acontecimientos
de los que aprende. Pero “que el ser vivo sea siempre el mismo no implica que
siempre sea lo mismo”64. Lo que permite que siga siendo el mismo que era antes es
que su yo subsiste en la continuidad espacio-temporal, no la materia. La integración de
todas sus acciones formando su individualidad y le hace ser quien es. La adecuada
integración de los cambios en sí mismo hace de él alguien flexible.
Para ello, habría que conocer esa realidad objetiva para edificar conforme a ella. De
otro modo, podría suceder que se pensara que se construía cuando en realidad no era
así. Esto nos lleva a la necesidad de la presencia de un bien y un orden mejor que
63
MARÍAS, J. (1996): Persona, Alianza Editorial, Madrid.
64
ARREGUI, J. V. y CHOZA, J. (2002): Op. cit., p. 425.
65
SPAEMANN, R. (1987): Ética: cuestiones fundamentales, EUNSA, Pamplona, p. 23.
66
WOJTYLA, K. (1982): Op. cit., pp. 202-203.
32
Mª Dolores Moragas Freixa
1.2.4. La comunicación y el proceso identitario
67
No contemplar en la persona a alguien que subsiste en todas las acciones conduce a ver las acciones de
forma aislada y sin repercusión en la construcción identitaria y ha dado lugar a interpretaciones
deconstruccionistas que disuelven la identidad. FERRER, U. (1990): Perspectivas de la acción humana,
PPU, Barcelona, p. 124.
68
BARBOTIN, E. (1977): El lenguaje y el cuerpo, EUNSA, Pamplona, pp. 35-88.
69
BARBOTIN, E. (1977): Op. cit., p. 43
33
Mª Dolores Moragas Freixa
70
Es el denominado efecto Pigmalión, que describiremos más adelante. MAUSS, M. (1968): Sociologie
et anthropologie, PUF, Paris, pp. 209-211.
71
YEPES, R. y ARANGUREN, J. (1998): Op. cit., p. 67.
34
Mª Dolores Moragas Freixa
En este punto, los roles han tenido mucha incidencia. Los roles contribuyen a la
identificación de la persona y definen unos derechos y unos deberes en cada ámbito
de actuación. Sin embargo, una persona no tiene tantas identidades como roles
desempeña (como profesional, padre / madre, amigo, esposo, etc.) sino que su
persona es el punto de intersección de todos ellos, integrándolos. Fragmentar la
persona en las funciones propias de cada rol provoca disfunciones tanto a nivel
cognoscitivo como en la praxis. Por el contrario, construir una sola identidad conduce a
que tengan cabida todos los personajes que interpreta y den como resultado a una
sola persona variada pero única, que se realiza cuando se posee y gobierna a sí
misma: “El yo habita un personaje cuya unidad se produce como unidad de un
personaje”74.
Conjugar ser individual y social parece antagónico, pero el ser humano se hace
más persona cuanto más se da a los demás. Esta paradoja implica que los otros no
son un límite a su libertad, sino que le ayudan a ser más y a crecer. La solución a este
dilema, según Stein, se consigue por medio del autodominio de la persona tanto en
sus dimensiones sustancial y relacional, como en la pluralidad de estados psíquicos y
en sus relaciones interpersonales75. Hay una díada yo-tú, que para su desarrollo
precisa de reciprocidad de acciones: dar, aceptar y devolver, acciones que se realizan
72
ALVIRA, R. (1986): “Filosofía política y filosofía de la comunicación”, Filosofía de la comunicación,
en YARCE, J. et al (Eds.), Universidad de Navarra, Pamplona, p. 175.
73
Desde Descartes y Locke la identidad personal se entiende de un modo atómico o autorreferencial, al
margen de cualquier conexión significativa con el otro73. FERRER, U. (1990): Op. cit., p. 144.
74
MacINTYRE, A. (2004): Op. cit., p. 267.
75
MacINTYRE, A. (2004): Op. cit., p. 87.
35
Mª Dolores Moragas Freixa
de forma desinteresada y teniendo una actitud proactiva en ellas. Romper este círculo
virtuoso implica frustrarse como persona, ya que alguien no puede dar. Esta díada
requiere de un vínculo de amistad para producir la conciencia de nosotros76. Este
aspecto explica la necesidad de la relación social y de la amistad, requerida también
en la empresa -por ser una organización compuesta por seres humanos-, si se
pretende que ésta alcance la unidad.
1.2.5. La intencionalidad de las acciones
76
YEPES, R. y ARANGUREN, J. (1998): Op. cit., p. 63.
77
WATZLAWICK, P., JACKSON, D., BEAVIN, J. (1976): Teoría de la comunicación humana,
Tiempo contemporáneo, Buenos Aires, p. 49.
36
Mª Dolores Moragas Freixa
mantienen compromisos y promesas que han hecho incluso cuando hacerlo exige un
sacrificio personal fundamental78.
Conocer al agente personal tiene sus dificultades, debido a la complejidad del ser
humano. Sin embargo, en las acciones está presente la persona que las lleva a cabo y
en ellas se muestra cómo es. Pero, para conocer las acciones adecuadamente se
precisa observar qué hace e identificar sus intenciones a largo y muy largo plazo,
relacionándolas a lo largo del tiempo. Además, también se conoce al ser humano por
su participación en la relación comunitaria79. El conocimiento de sus prioridades
permite predecir sus comportamientos. Los motivos y los hábitos hacen patente al
agente personal. La actuación es un hecho consciente, porque hay libre voluntad, y
puede tener un valor moral, positivo o negativo80.
1.2.6. Recapitulación
78
NUSSBAUM, M. C. (2008): Paisajes del pensamiento: la inteligencia de las emociones, Paidós,
Barcelona, p. 434.
79
WOJTYLA, K. (1982): Op. cit., pp. 12-13.
80
WOJTYLA, K. (1982): Op. cit., p. 48.
81
La Filosofía del diálogo trata esta temática. Véase, por ejemplo, BUBER, M. (1969): Yo y tú, Nueva
Visión, Buenos Aires.
82
YEPES, R. y ARANGUREN, J. (1998): Op. cit., p. 35.
37
Mª Dolores Moragas Freixa
ayuda; (7) las virtudes contribuyen al desarrollo personal; (8) el feed-back con el
entorno cambia las condiciones de partida en la siguiente interacción; (9) de la
contribución a la construcción ordenada deriva el concepto de buena comunicación;
(10) la importancia de la reflexión para la construcción personal; (11) el diálogo es
transformador; (12) la paradoja de ser individual y social; (13) los roles y su
repercusión en la idea de identidades múltiples y cambiantes, que provoca la
desintegración; (14) la unidad de la persona; (15) la idea de comunidad, en la
construcción personal a través de un nosotros; y (16) las intenciones muestran a la
persona, su interés real por el otro y conocimiento del mundo.
Todos estos aspectos completan y amplían los conceptos que hemos tratado en el
epígrafe sobre las ramas de significado de la comunicación. Nos permiten constatar
que la unidad que el directivo precisa para la buena marcha de su organización
procede inicialmente de su propio interior. Su propio desarrollo personal está
intrínsecamente relacionado con el de otras personas, con lo que la comunicación
tiene valor unitivo e integrador tanto para sí mismo a través de otros como para los
demás a través suyo.
38
Mª Dolores Moragas Freixa
Fruto de los temas tratados hasta este momento, podemos establecer que la
comunicación – comunión, a la que de aquí en adelante denominaremos comunión –
unión, sólo puede llevarse a cabo cuando la persona es íntegra, es decir, entera,
civilizada, cultivada y desarrollada. Es el requisito necesario para que pueda
producirse. Esta comunicación no siempre resulta de las interacciones. Sin embargo,
se producirá con mayor probabilidad si se tiene como objetivo el bien del otro, porque
éste puede percibirlo, ver que él mismo es tenido en cuenta y querido por el otro. Esto
contribuye a reforzar la unión, creándose un círculo virtuoso.
Los temas que hemos desarrollado hasta este momento nos permiten una primera
definición del concepto comunicación – unión, al que le añadimos la idea de
construcción:
Sin embargo, esta misma definición apunta a otra posibilidad: que tal unión y
construcción no tenga lugar. Por tanto, en último término, estaríamos frente a una
comunicación que conduciría a la desunión y a la destrucción, como resalta el vocablo
griego koinóo señalado anteriormente.
39
Mª Dolores Moragas Freixa
para nuestro estudio. Los iniciamos con el estudio del concepto sociedad de la
comunicación. Su conocimiento es importante, porque pone de manifiesto hasta qué
punto el término comunicación ha influido en la sociedad actual y nos da las claves
para comprender la amplitud de su contenido, en el que todavía estamos inmersos.
1.3. Los estudios sobre la comunicación
1.3.1. Introducción: la sociedad de la comunicación
83
BRETON, P. (2000): La utopía de la comunicación, Nueva Visión, Buenos Aires, p. 38.
40
Mª Dolores Moragas Freixa
84
ROSENBLUETH, A., WIENER, N. y BIGELOW, J. (1943): “Behavior, Purpose and Teleology”,
Philosophy of Science, 10, pp. 18-24.
85
PETERS, J. D. (1999): Op. cit., p. 2.
86
Citado en BRETON, P. (2000): Op. cit., p. 127.
87
BRETON, P. (2000): Op. cit., p. 128.
41
Mª Dolores Moragas Freixa
1.3.2. La relación entre el lenguaje y la comunicación
88
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 87.
89
LLANO, A. (1988): Op. cit., p. 223.
90
LLANO, A. (1988): Op. cit., p. 224.
42
Mª Dolores Moragas Freixa
1.3.3. Los estudios sobre comunicación intrapersonal
91
LLANO, A. (1986): Filosofía del lenguaje y comunicación, Jorge Yarce, pp. 84-85.
92
LLANO, A. (1986): Op. cit., p. 89.
93
BLAKE, R. H., y HAROLDSEN, E. O. (1975): A taxonomy of concepts in communication, Hastings
House, New York, p. 197; O'SULLIVAN, T., HARTLEY, J., SAUNDERS, D., y FISKE, J. (1983): Key
concepts in communication, Methuen, London; WATSON, J., y HILL, A. (1989): A dictionary of
communication and media studies (2nd ed.), Edward Arnold, London, p. 91; APPLBAUM, R.,
43
Mª Dolores Moragas Freixa
ANATOL, K., HAYS, E.R., JENSEN, O.O., PORTER, R.E., MANDEL, J. E. (1973): Fundamental
concepts in human communication, Canfield Press, San Francisco, California, pp. 12-31; ROBERTS, C.
V., EDWARDS, R., y BARKER, L. L. (1987): Intrapersonal communication processes, Gorsuch
Scarisbrick, Scottsdale, AZ.
94
THAYER, L. (1987): On communication: Essays in understanding, Ablex, Norwood, New Jersey, p.
77.
95
CUNNINGHAM, S. (1992): Intrapersonal Communication Processes: A review and critique, Aitken
& Shedletsky, pp. 3-18.
96
E.g. ROBERTS, C. V. (1985): The definition and delimitation of intrapersonal communication: A
physiological perspective, Paper presented at the annual meeting of the Speech Communication
Association, Denver, Colorado.
97
MERRILL, J. C., y LOWENSTEIN, R. L. (1979): Media, messages and men (2nd ed.), Longman,
New York, p. 8.
44
Mª Dolores Moragas Freixa
Sin embargo, en los planteamientos que se llevan a cabo en estos enfoques habría
que remarcar que una cosa es decir que la comunicación está arraigada en procesos
intrapersonales que tienen una importante dimensión psicofisiológica, y la otra es
llegar a la conclusión que estos sucesos o procesos sean en sí mismos comunicación.
Martín Algarra entiende que “el carácter social de la comunicación implica la negación
del carácter comunicativo de lo denominado “comunicación intrapersonal”. Hablando
con propiedad, no parece que lo que se quiere decir con esa expresión sea algo
diferente del mero pensamiento, la imaginación, la sensación o la percepción de cada
uno”98. En la comunicación intrapersonal no hay díadas, ni lenguaje propiamente
dicho, ni mensaje que pueda ser interpretado ni compartido ya que no está disponible
para otras personas. No hay nadie que actúe de espejo y con quien se produzca una
relación. De este modo, aparece la reflexión de si el concepto comunicación
intrapersonal no es más que un neologismo de conceptos como “mente” o “alma”.
En el fondo del debate hay una realidad, que es el mundo interior de la persona en
el que se asocian imágenes e ideas por la razón discursiva, y se recibe, almacena y
recupera información. Incluso en nuestra lengua diaria existen expresiones del estilo
“diálogo interno”, “hablar consigo mismo", “obedecer su conciencia” con lo que, en
cierto modo, inferimos que alguna forma de comunicación debe ocurrir dentro el
individuo. Sin embargo, la comunicación es fundamentalmente social, porque la
identidad se desarrolla siempre con los demás, como premisa básica y fundamental.
1.3.4. Los estudios sobre la comunicación interpersonal
98
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., pp. 63-64.
45
Mª Dolores Moragas Freixa
99
BERGER, C. R. (2005): “Interpersonal Communication: Theoretical Perspectives, Future Prospects”,
Journal of Communication, September, pp. 415-447.
100
CÁCERES, Mª D. (2003): Introducción a la comunicación interpersonal, Síntesis, Madrid, pp. 48-
49.
101
FREY, L. R., BOTAN, C. H., FRIEDMAN, PL G. y KREPS, G. L. (1991): Investigating
Communication, Prentice Hall, Englewood Cliffs, p. 32.
46
Mª Dolores Moragas Freixa
Una situación comunicativa concreta viene dada por el espacio y el tiempo en que
ocurre, así como por el conjunto de normas sociales que la caracterizan. Estos actúan
102
CÁCERES, Mª D. (2003): Op. cit., p. 139.
103
EKMAN, P. y FRIESEN, W. (1976): “Constantes culturales en la expresión y la emoción”, Teoría e
investigación en psicología social actual, en Torregrosa, J. R. (Ed.). IOP, Madrid.
104
ARGYLE, M. (1984): Psicología del comportamiento interpersonal, Alianza Editorial, Madrid.
105
BENNIS y WARREN G. (1961): “Interpersonal Communication”, The planning of change, en
Bennis, Warren G., Kenneth D. Benne y Robert Chin, Holt, Rinehart and Winston (Eds.), Nueva York, p.
409.
47
Mª Dolores Moragas Freixa
1.3.5. Recapitulación
106
ROUSSEAU, D. M. y FRIED, Y. (2001): “Location, location, location: Contextualizing
organizational research”, Journal of Organizational Behavior, 22, pp. 1-13.
107
PETERS, J. D. (1986): “Institutional Sources of Intellectual Poverty in Communication Research”,
Communication Research, 13, p. 528.
108
CRAIG, R. T. (2005): “How We Talk About How We Talk: Communication Theory in the Public
Interest”, Journal of Communication, December, p. 663.
48
Mª Dolores Moragas Freixa
1.4. La Teoría de la comunicación y su campo de estudio
1.4.1. Introducción
109
A modo de ejemplo podemos destacar que, por ejemplo, en España se confunde comunicación e
información, y en Francia se confunde información con comunicación de masas; RODRIGO ALSINA,
M. (2001): Op. cit., p. 44.
110
RODRIGO ALSINA, M. (1995): Los modelos de comunicación. Tecnos, Madrid.
111
CRAIG, R. T. (1999): “Communication Theory as a Field”, Communication Theory, pp. 125-126.
112
PETERS, J. D. (1986): “Institutional Sources of Intellectual Poverty in Communication Research”,
Communication Research, 13, p. 528.
49
Mª Dolores Moragas Freixa
113
PFAU, M. (2008): “Epistemological and Disciplinary Intersections”, Journal of Communication, 58,
pp. 597-602.
114
Delia, Littlejohn y Moragas son autores de grandes compendios de las teorías de la comunicación.
DELIA, J. G. (1987): “Communication Research: A History”, Handbook of Communication Science, en
Charles R. Berger y Steven Chafee (Eds.), Sage, Beverly Hills, pp. 20-98; LITTLEJOHN, S. W. y FOSS,
K. A. (2005): Theories of Human Communication, Thomson Wadsworth, Belmont, California;
MORAGAS, M. de (1985): Sociología de la comunicación de masa. Gustavo Gili, Barcelona.
115
KATZ, E., PETERS, J. T. y ORLOFF, A. (Eds.) (2006): Canonic text in Communication Research.
Are There any? Should There Be? How about These?, Polity Press, Cambridge, p. 6.
116
ROGERS, E. M. (1994): A History of Communication Study: A Biographical Approach, The Free
Press, Nueva York.
117
RODRIGO ALSINA, M. (2001): Teorías de la comunicación: ámbitos, métodos y perspectivas,
Aldea Global, Publicaciones UAB, U. Jaume I, UPF, UV.
118
McQUAIL, D. (1991): Introducción a la Teoría de la comunicación de masas, Paidós, Barcelona.
119
FESTINGER, L. (1982): “Teoría de la disonancia cognitiva”, La ciencia de la comunicación
humana, en W. SCHRAMM (Ed.), Grijalbo, Barcelona, pp. 21-32; CUNNINGHAM, S. (1992): Op. cit.,
pp. 3-18.
120
HOVLAND, C. I. (1948): “Social Communication”, Proceedings of the American Philosophical
Society, 92, p. 371.
121
DONSBACH, W. (2006): “The Identity of Communication Research”, Journal of Communication,
56, pp. 437-448. W. Donsbach es presidente de la ICA (International Communication Association).
50
Mª Dolores Moragas Freixa
La diferencia entre teorías ha producido que se definan unas por contraste de otras,
no por lo que tienen en común. Hay que resaltar también el gran lastre que supone
para la Teoría de la comunicación el modelo de información. En un esfuerzo de querer
sistematizar el campo, Craig propone un metamodelo que ordena las teorías de la
comunicación partiendo de las tradiciones filosóficas en las que se fundamentan, y que
pasamos a exponer a continuación126. Su propuesta ha sido bien aceptada por muchos
autores127 y va estableciéndose como un referente en el campo, a pesar de las
críticas128.
122
MYERS, D. (2001): "A Pox on All Compromises: Reply to Craig (1999)", Communication Theory,
11, p. 218.
123
MARTÍN ALGARRA, M. (2009): “La comunicación como objeto de estudio de la teoría de la
comunicación”, Anàlis,i 38, pp. 152-153.
124
LITTLEJOHN, S. W. (1992): “An overview of contributions to human communication theory from
other disciplines”, Human communication theory. Comparative essays, Harper & Row, New York, pp.
243-286.
125
CRAIG, R. T. (2005): “How We Talk About How We Talk: Communication Theory in the Public
Interest”, Journal of Communication, December, pp. 660-667.
126
CRAIG, R. T. (1999): “Communication Theory as a Field”, Communication Theory, pp. 119-161;
CRAIG, R. T. (2007): “Pragmatism in the Field of Communication Theory”, Communication Theory, pp.
125-145.
127
E.g. GRIFFIN, E. (2006): A first look at communication theory, McGraw-Hill, Boston;
LITTLEJOHN, S. W. y FOSS, K. A. (2005), Op. cit.; MILLER, K. I. (2005): Communication theories:
Perspectives, processes, and contexts, McGraw-Hill, Boston.
128
Myers lo considera una imposición, mientras que Russill considera su metamodelo como una Teoría
de la comunicación dentro de la tradición pragmática. MYERS, D. (2001): Op. cit., pp. 231-240;
RUSSILL, C. (2004): Toward a pragmatist theory of communication, Doctoral dissertation, The
Pennsylvania State University, University Park, PA. (UNI nº. 3140078). ProQuesti Information and
Learning Company Ann Arbor, Michigan.
51
Mª Dolores Moragas Freixa
1.4.2. Principales tradiciones y modelos de la Teoría de la
comunicación
Su primer estudio delimitó siete tradiciones a las que posteriormente añadió una
octava. Las ocho tradiciones son: la tradición retórica, la semiótica, la fenomenológica,
la cibernética, la socio-psicológica, la sociocultural, la crítica y la tradición pragmática.
Cada una comprende un cuerpo de pensamiento que contribuye a una
conceptualización diferente a las otras, con sus problemas distintivos, vocabulario,
creencias que afirma o reta, y líneas de argumentación.
129
Matriz de Craig (1999): “Communication Theory as a Field”, Communication Theory, pp. 133-134.
52
Mª Dolores Moragas Freixa
Comunidad, pluralismo,
Arte, método, Signo, símbolo, Sociedad,
Fuente, receptor, Comportamiento, Ideología, dialéctica, interdependencia,
Vocabulario comunicador, icono, índice, estructura, práctica,
Experiencia, self y el señal, información, variable, efecto, opresión, aumento intereses,
audiencia, sentido, referente, ritual, norma,
metadiscursivo estrategia, código, lenguaje,
otro, diálogo, genuino, ruido, feedback, personalidad, emoción,
socialización,
de la inconsciencia, consecuencias,
como: apoyo, apertura. redundancia, percepción, cognición, resistencia, investigación, discurso,
corriente, lógica, medio, cultura, identidad,
network, función actitud, interacción. emancipación. participación,
emoción. (in)comprensión. co-construcción.
cooperación.
El individuo es un
Plausible La comprensión Todos necesitamos La comunicación refleja
Identidad de mente producto de la Autoperpetuación en Necesitamos cooperar a
cuando se Poder de las requiere un contacto humano, la personalidad; las
y cerebro; valor de sociedad; cada el poder; riqueza, pesar de nuestras
palabras; valor del lenguaje común; debemos tratar a los creencias y sentimientos
refiere a bases la información y la sociedad tiene una valor de la libertad, diferencias; cada uno
juicio informado; peligro otros como personas, predisponen los juicios;
comunes lógica; los sistemas cultura diferente; las igualdad y la razón, tiene su propio punto de
improbabilidad de omnipresente de respetar las las personas en los
complejos pueden acciones sociales la discusión produce vista y merece que se le
metadiscursivas la práctica. la falta de diferencias, buscar un grupos se influyen unas
ser impredecibles. tienen efectos no- conciencia, insight. oiga.
como: comunicación. terreno común. a otras.
intencionados.
53
Mª Dolores Moragas Freixa
La mediación
La lengua es una El “sentido” consiste La semiótica falla en Los sistemas de
Lengua-palabra, intersubjetiva ocurre en
ficción; el en relaciones explicar factores que signos no son El sentido no está
significante-significado actividades prácticas
Contra la Todo uso de significado e funcionales dentro influyen en la autónomos; existen fijado por un código;
son distinciones coordinadas, no sólo a
semiótica signos es retórico. intersubjetividad de sistemas producción e sólo en prácticas es un lugar de
falsas. El lenguaje través de signos; el
son dinámicos de interpretación de los compartidas por las conflicto social.
constituye el mundo. sentido emerge a través
indeterminados. información. mensajes. comunidades.
de la interacción.
La experiencia del
La autenticidad es El self y el otro La conciencia otro significa tomar su
La experiencia del otro La experiencia La intersubjetividad
un mito peligroso; son posiciones La introspección individual está perspectiva en la
no está fenomenológica está producida por
la buena del sujeto fenomenológica asume constituida interacción; yo-tú
Contra la experimentada debe ocurrir en el procesos sociales
comunicación determinadas falsamente socialmente, por lo depende de ns.-ellos; la
fenomenología directamente sino sólo cerebro como que la
tiene que ser semióticamente, autoconciencia de los tanto está comunicación debe ser
como constituida en proceso de fenomenología falla
artística, y por existe sólo en y problemas cognitivos. distorsionada juzgada por sus
su conciencia de ego. información. al explicar.
tanto, estratégica. como signos. ideológicamente. consecuencias, no por
su “autenticidad”.
Los modelos
La razón práctica Las explicaciones El funcionalismo falla La comunicación no
El observador debe La cibernética es cibernéticos fallan al
no puede (o no funcionalistas en explicar el sentido La cibernética refleja puede ser bien
Contra la ser incluido en el demasiado racionalista. explicar cómo
debe) ser reducida ignoran sutilezas como experiencia el dominio de la presentada en los
cibernética sistema, haciéndolo Por ej. subestima el emerge el sentido
a cálculos del sistema de encarnada, razón instrumental. modelos de los sistemas
indeterminado. papel de la emoción. en las interacciones
formales. signos. consciente. formales de información.
sociales.
54
Mª Dolores Moragas Freixa
El dilema de la
reflexibilidad: cuando
La razón práctica Los sistemas de los
La teoría crítica está rutinizada como
está basada en La crítica es sistemas de auto- La teoría crítica La teoría crítica es
impone un marco práctica social llega a no
Contra la teoría situaciones No hay nada fuera inmanente en cada organización confunde hechos y elitista sin ninguna
interpretativo, y falla ser reflexiva. La
crítica particulares, no en del texto encuentro auténtico explican los valores, e impone una influencia real en el
en apreciar los paradoja del pluralismo:
principios con la tradición conflictos y cambios ideología dogmática cambio social
sentidos locales un punto de vista que
universales sociales
puede no tener ningún
punto de vista
55
Mª Dolores Moragas Freixa
1.4.2.1. La tradición retórica
130
ARISTÓTELES (1998): Retórica, Alianza Editorial, Madrid, p. 52.
131
PETERS, J. D. (1999): Speaking into the air: a history of the idea of communication, University of
Chicago Press, Chicago, pp. 70-72.
132
PETERS se refiere fundamentalmente a la llamada "Teoría del signo" desarrollada por Agustín sobre
todo en la obra De Magistro. "Signo es un marcador de realidades interiores y exteriores. Señala y muestra
cosas que lo anteceden, pero no tiene rol legítimo como agente de imaginación o invención" (p. 68 de
Speaking into the air).
56
Mª Dolores Moragas Freixa
aportación es relevante para nuestro estudio, pues señala la presencia de una realidad
objetiva previa al comunicador.
Una de las teorías más útiles ofrecidas por esta tradición es la “péntada dramatística”
de Burke136. Se trata de un modelo de análisis de la acción humana. La vida aparece
como una construcción dramática, sujeta a unas pautas concretas de pre-presentación;
esto es, una construcción simbólica de la realidad. Es de interés para nuestro estudio la
idea de Burke de que la acción de la retórica y la comunicación se amplifican en los
espacios de identidad a los que califica como ámbitos ‘consubstanciales’, porque en
ellos se comparten ‘substancias’ comunes como la amistad, vecindad, aficiones,
creencias, valores, etc. Reconoce, por tanto, el valor y la necesidad que estos espacios
aportan a la construcción identitaria ya que permiten unos escenarios en los que se
lleva a cabo el compartir algo, y señala el valor de la amistad, la fuerza unitiva.
133
CRAIG, R. T. (1999): “Communication Theory as a Field”, Communication Theory, pp. 135-136.
134
MARTÍN ALGARRA, M. (2009): Op. cit., p. 158.
135
LEGGETT, B. (2006): Developing your persuasive edge, Eunsa, Pamplona, p. 22.
136
BURKE, K. (1969): A Grammar of motives, University of California Press, Berkeley.
57
Mª Dolores Moragas Freixa
1.4.2.2. La tradición semiótica
137
Históricamente, el estudio de la retórica fue abandonado durante unos siglos a causa de la manipulación
de la que fue objeto, en el que el mensaje se utilizaba sólo de forma brillante y atractiva para convencer sin
atender a la calidad de sus elementos.
138
CRAIG, R. T. (1999): Op. cit., pp. 136-137.
139
MANETTI, G. (1993): Theories of the sign in classical antiquity, Indiana University Press,
Bloomington.
140
LOCKE, J. (1997): An Essay Concerning Human Understanding, en R. Woolhouse (Ed.), Penguin
Classics, Londres.
141
PETERS, J. D. (1999): Op. cit., pp. 81-83.
58
Mª Dolores Moragas Freixa
142
MÉNDEZ, P. y JÁUREGUI, I. (2005): “Identidad y Patología: Occidente, una civilización
ensimismada”, Revista Observaciones Filosóficas, 1; www.observacionesfilosóficas.net/identidad.html
143
SAUSSURE, F. de (1974): Curso de lingüística general, Losada, Buenos Aires, en RODRIGO
ALSINA, M. (1995): Los modelos de comunicación. Tecnos, Madrid, p 61.
144
MORRIS, Ch. (1938): Foundations of the Theory of Signs, University of Chicago Press, Chicago;
CARNAP, R. (1960): Meaning and Novelty, University of Chicago Press, Chicago.
145
WATZLAWICK, P., JACKSON, D., BEAVIN, J. (1976): Op. cit., p. 23.
59
Mª Dolores Moragas Freixa
Con posterioridad, este modelo fue completado por Reboul, quien añadió un valor a
cada función del lenguaje148. Kerbrat-Orecchioni lo reformula añadiendo la competencia
lingüística y paralingüística, la competencia ideológica y cultural y las circunstancias
situacionales, etc.149. Cuestiona la homogeneidad del código e introduce el concepto de
competencia, porque considera irreal que dos personas de la misma comunidad
lingüística hablen exactamente la misma lengua de la misma forma.
146
JAKOBSON, R. (1975): “Lingüística y Teoría de la comunicación”, Ensayos de lingüística general,
Seix Barral, Barcelona, pp. 79-84.
147
JAKOBSON, R. (1960): “Concluding Statement: linguistics and poetics”, Style in Language, en T. A.
Sebeok (Ed.), MIT Press.
148
REBOUL, O. (1980): Language et idéologi,. Presses Universitaires de France, París.
149
KERBRAT-ORECCHIONI, C. (1980): L´enontiation, Armand Colin, Paris.
150
RODRIGO ALSINA, M. (1995): Op. cit., p. 89.
60
Mª Dolores Moragas Freixa
151
SCHÜTZ, A. (1962): El problema de la realidad social, Amorrortu, Buenos Aires.
152
RODRIGO ALSINA, M. (1995): Op. cit., p. 87.
153
ECO, U. (1977): Tratado de semiótica general, Lumen, Barcelona.
154
RODRIGO ALSINA, M. (1995): Op. cit., p. 91.
61
Mª Dolores Moragas Freixa
Esta tradición continúa actualmente en las teorías del lenguaje, del discurso, la
interpretación, la comunicación no verbal, la cultura y los medios de comunicación155.
De la tradición semiótica resaltaríamos el valor que da a la mediación mediante signos y
la necesidad de un lenguaje común para la comprensión. Entre los límites que se
atribuyen destacamos los que proceden de la tradición sociopsicológica, que señala el
fallo en la explicación de factores que influyen en la producción e interpretación de los
mensajes. La tradición crítica argumenta contra la semiótica que el sentido no está
fijado por un código. Añadiríamos en este punto que la comunicación precisa de un
lenguaje conforme a un referente estable que no sea fruto del consenso o de distintas
concepciones subjetivas. La misma semiótica indica que las palabras son, en
ocasiones, difícilmente definibles y que tienen varios sentidos. Eso no implica que no se
pueda conocer su contenido. Tener unos códigos comunicativos estables basados en la
realidad objetiva facilita su delimitación.
1.4.2.3. La tradición fenomenológica
155
CONESA, L. y NUBIOLA, J. (1999): Filosofía del lenguaje, Herder, Barcelona.
156
El término fenomenología aparece por primera vez en el siglo XVIII en la Historia de la filosofía en los
trabajos teóricos de Lambert sobre la ciencia. DE WAELHENS, A. (1988): “Phénoménologie”,
Encyclopaedia universales, 14, París.
62
Mª Dolores Moragas Freixa
Husserl, el autor más significativo de esta tradición, propone la superación del problema
sometiendo a duda la propia duda metódica y aceptando la realidad de la experiencia,
de lo fenoménico, y del mundo de la vida cotidiana. Describe la comunicación como la
experiencia de diálogo con otros, que es donde se produce la auténtica relación y
explica la interacción de la identidad.
Comparte con la retórica el impulso para buscar un campo común entre diversas
opiniones pero difiere de ella en cuestiones de autenticidad versus artificio, y de la
semiótica en la relación entre lenguaje y sentido. La fenomenología, desde el punto de
vista retórico, parece ingenua e idealista al afrontar problemas comunicativos prácticos,
mientras que la retórica, desde el punto de vista fenomenológico, parece cínica o
pesimista acerca del potencial para el auténtico contacto humano.
157
CRAIG, R. T. (1999): Op. cit., p. 138.
158
MARTÍN ALGARRA, M. (2009): Op. cit., p. 160.
159
BUBER, M. (1995): Yo y Tú, Caparrós Editores, Madrid, cit. en MARTÍN ALGARRA, M. (2009): Op.
cit., p. 161.
63
Mª Dolores Moragas Freixa
para la comunicación. Además, se pregunta sobre los fines humanos. Sin embargo, esta
tradición corre el riesgo de caer en un self autónomo irreal, en un individualismo
extremo o en un altruismo genérico, desinteresado de la persona concreta, de su bien,
de su dignidad, de su misión y de su desarrollo. Son especialmente interesantes las
teorizaciones sobre la desinformación y la mentira, así como sobre sus consecuencias
perniciosas que llevan a la falta de comunicación y a la soledad.
1.4.2.4. La tradición cibernética
160
MARTÍN ALGARRA, M. (2009): Op. cit., p. 161.
64
Mª Dolores Moragas Freixa
Su conceptualización tiene límites, porque no profundiza en lo que las cosas son, con
lo que en su concepto de comunicación cabe todo: la teoría de sistemas, la teoría de la
información, la inteligencia artificial, las ciencias cognitivas, la teoría social funcionalista,
el análisis de redes o las propuestas sobre la comunicación interpersonal de Palo
Alto162. Al concebir el pensamiento tan sólo como un procesamiento de la información,
abre la puerta a considerar que el pensamiento individual es comunicación intrapersonal
y que los grupos, organizaciones y las sociedades también piensan. De ese modo, la
cibernética trata la comunicación no sólo entre humanos, sino también entre máquinas o
animales. De esta forma, se difuminan las barreras entre seres humanos, animales y
máquinas. Debido a estas limitaciones, el modelo cibernético no se puede aplicar al
lenguaje, porque las personas no somos máquinas y no podemos prever el proceso
comunicativo -que depende de múltiples factores-, por lo que nunca es estable163.
161
CRAIG, R. T. (1999): Op. cit., pp. 141-142.
162
MARTÍN ALGARRA, M. (2009): Op. cit., p. 162-163.
163
CRAIG, R. T. (1999): Op. cit., p. 141.
164
SHANNON, C. y WEAVER, W. (1949): The Mathematical Theory of Communication, University of
Illinois Press, Urbana, Illinois.
165
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Teoría de la comunicación: una propuesta, Tecnos, Madrid, p. 100.
65
Mª Dolores Moragas Freixa
Fuente de Fuente
Transmisor Receptor Destino
información de ruido
Mensaje Señal Señal Mensaje
recibida
166
RODRIGO ALSINA, M. (1995): Op. cit., p. 45.
167
DANCE, F. E. X. (1967): “A Helical Model of Communication”, Human Communication Theory, New
York.
66
Mª Dolores Moragas Freixa
1.4.2.5. La tradición sociopsicológica
168
KATZ, A. y LAZARSFELD, P. F. (1979): La influencia personal, Hispano Europea, Barcelona.
169
RODRIGO ALSINA, M. (1995): Op. cit., p. 75.
170
APPLBAUM, R. F. y ANATOL, K. W. E. (1972): “The Factor Structure of Source Credibility as a
Function of the Speaking Situation”, Speech Monographs, 39, pp. 216-222.
67
Mª Dolores Moragas Freixa
68
Mª Dolores Moragas Freixa
Uno de los modelos más antiguos y que mayor repercusión ha tenido en la Teoría de
la comunicación es el de Lasswell173. Fue el primero que delimitó los componentes del
proceso comunicativo y contribuyó a establecer la fundamentación teórica en
comunicación. Influido por la concepción conductista imperante en la época sobre los
procesos de la comunicación de masas, Lasswell parte de que la comunicación
pretende un efecto sobre el receptor (de donde se derivará la intencionalidad
manipuladora del emisor), de la prepotencia del emisor (y por tanto, el poder) y de la
impotencia del receptor. Este autor sostiene que para describir un acto de comunicación
hay que contestar a cinco preguntas174: (1) quién (análisis del control) dice (2) qué
(análisis del contenido); (3) en qué canal (análisis de los medios); (4) a quién (análisis
de la audiencia); (5) con qué efectos (análisis de los efectos). La utilidad de este modelo
proviene de su sencillez. Ha contribuido al estudio de la influencia política, de la
comunicación sobre temas tanto políticos como ideológicos, al estudio de las
características y funciones de los individuos con influencia política, y de los canales a
través de los que se comunican y ejercen su influencia175.
173
LASSWELL, H.D. (1955): "The structure and functions of communications in society", Reader in
Public Opinion and Communication, en BERELSON, B. Y JANOWITZ, M. (Eds.), Free Press, Glencoe,
Illinois.
174
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., pp. 96-98.
175
STATERA, G. (1985): “Las investigaciones sobre los efectos de los mass-media”, Sociología de la
comunicación de masas, III, Propaganda política y opinión pública, en M. de Moragas (Ed.), Gustavo Gili,
Barcelona, pp. 154-191.
176
SCHRAMM, W. (1954): “How Communication Works”, The Process and the Effects of Mass
Communication, en Wilbur SCHRAMM (Ed.), University of Illinois Press, Urbana, cap. 1.
69
Mª Dolores Moragas Freixa
ello, el modelo es circular. La circularidad del mensaje se produce porque cada persona
es fuente y destino, transmite y recibe, estableciéndose por lo tanto un proceso de feed-
back. Este modelo indaga sobre los efectos del mensaje y estudia el papel de los
líderes de opinión y su efectividad basada en una competencia reconocida por el grupo,
de si es digno de confianza y sabe adaptar su mensaje al destinatario177.
Apunta dos conclusiones sobre los efectos de la comunicación: (1) el mensaje tiene
muchas más probabilidades de éxito si guarda consonancia con las actitudes, valores y
metas del receptor, y (2) los efectos de la comunicación son el resultado de varias
fuerzas de las cuales el comunicador sólo puede realmente controlar una. El
comunicador puede dar forma a su mensaje y decidir cuándo y dónde transmitirlo, pero
la respuesta dependerá de la situación en que se recibe la comunicación, de la
personalidad del receptor y de las normas y relaciones grupales del receptor178. Este
modelo tiene en cuenta la memoria común, que hace que los procesos de feed-back
sean efectivos y distingue los dos procesos básicos en la comunicación: la
comunicación interpersonal y la comunicación de masas. Schramm constata la
pluralidad de canales que se utilizan en la comunicación. Destaca que en la
comunicación interpersonal además de la voz existe la expresión del rostro, gestualidad,
vestido, postura del cuerpo, etc.
177
RODRIGO ALSINA, M. (1995): Op. cit., pp. 49-61.
178
RODRIGO ALSINA, M. (1995): Op. cit., p. 59.
179
RODRIGO ALSINA, M. (1995): Op. cit., p. 71-85.
70
Mª Dolores Moragas Freixa
Sin embargo, casi ningún modelo resalta que la comunicación es el origen que
explica todos los demás factores: psicológicos, sociológicos, culturales, económicos. El
hombre está antes de todo, y para su correcta construcción e identificación necesita
poder referirse a una verdad objetiva, previa a la comunicación.
180
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., pp. 104-108.
181
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 71.
71
Mª Dolores Moragas Freixa
1.4.2.6. La tradición sociocultural
182
MCLEOD, J. M. (1967): “The contribution of Psychology to Human Communication Theory”, Human
Communication Theory: Original Essays, en Frank E. X. Dance (Ed.), Holt, Rinehart and Winston, New
York, pp. 202-235.
183
WHITE, D. M. (1950): “The Gatekeeper: A Case Study in the selection of News”, Journalism
Quarterly 27, 74, pp. 383-390.
184
MARTÍN ALGARRA, M. (2009): NO Op. cit., p. 166.
185
SCHOENING, G. T. y ANDERSON, J. A. (1995): “Social action media studies: Foundational
arguments and common premises”, Communication Theory, 5, pp. 93-116; CRONEN, V. E. (1996):
“Coordinated management of meaning: The consequentiality of communication and the recapturing of
experience”, The consequentiality of communication, en S. J. Sigman (Ed.), Erlbaum, Hillsdale, New
Jersey, pp. 17-65.
72
Mª Dolores Moragas Freixa
La tradición sociocultural muestra que las interacciones cotidianas con los otros
dependen y están condicionadas en gran medida tanto por las pautas culturales como
por las estructuras sociales preexistentes producidas por nuestras interacciones
cotidianas previas. Pero, al mismo tiempo, la interacción social es también un proceso
creador que permite una buena cantidad de improvisación y que, colectivamente y a
largo plazo, produce el mismo orden social que hace posible la interacción. Mattelart
refleja la paradoja de que las posiciones rupturistas que se enfrentan a la hegemonía
del orden establecido de los sistemas imperantes, en cuanto triunfan, se convierten
ellas mismas en el orden establecido hegemónico imperante y, por ello, en objeto de
enfrentamiento por parte de nuevas posiciones revolucionarias o rupturistas187.
186
CRAIG, R. T. (1999): Op. cit., pp. 144-149.
187
MATTELART, A. y MATTELART, M. (1997): Historia de las teorías de la comunicación, Paidós,
Barcelona.
73
Mª Dolores Moragas Freixa
1.4.2.7. La tradición crítica
188
CRAIG, R. T. (1999): Op. cit., pp. 146-149.
74
Mª Dolores Moragas Freixa
De este modo, para la teoría crítica, una actividad que simplemente reproduce el
orden social existente, o incluso una que produce un nuevo orden social, no es
auténtica comunicación. Para que ésta se produzca, es recurrentemente necesario que
los comunicadores articulen, cuestionen y discutan abiertamente los presupuestos que
los separan acerca del mundo objetivo, normas morales, y experiencia interior190. De
este modo se consigue un orden social basado en una comprensión mutua que es
fidedigna y distinta de la manipulación estratégica, la conformidad opresiva, o el rito
vacío. Consideran que el diálogo utilizado es defectuoso cuando no consigue mover a
los participantes hacia la reflexión sobre las condiciones socioculturales que
potencialmente lo incapacitan. La tradición crítica cuestiona, por tanto, estas
condiciones socioculturales y piensa que, haciéndolo, construye un diálogo genuino.
189
CRAIG, R. T. (1999): Op. cit., p. 147.
190
HABERMAS, J. (1984). The theory of communicative action: Vol. 1. Reason and the rationalizacion of
society (T. McCarthy, Trans.), Beacon Press, Boston, pp. 75-101; DEETZ, S. A. (1992): Democracy in an
age of corporate colonization: Developments in communication and the politics of everyday life, SUNY
Press, Albany, New York; DEETZ, S. A. (1994): “Future of the discipline: The challenges, the research,
and the social contribution”, American pragmatism and communication research, en S. A. Deetz (Ed.),
Thousand Oaks, California, pp. 565-600; CRAIG, R. T. (1999): Op. cit., p. 145.
75
Mª Dolores Moragas Freixa
comunicación. La teoría crítica, por su parte, reprocha a las demás tradiciones no ver
sus propios presupuestos ideológicos y sus falsas pretensiones de neutralidad política.
1.4.2.8. La tradición pragmática
En la revisión que Craig lleva a cabo sobre la literatura pragmática, observa que los
problemas de comunicación se extienden más allá de la inconmensurabilidad per se
hasta incluir condiciones que presumiblemente tienden a trabajar en contra de la
comunidad pluralista, como la no participación, la falta de reflexibilidad por la carencia
191
RUSSILL, C. (2004): Op. cit.
76
Mª Dolores Moragas Freixa
de referentes estables y la escasa autocrítica que conduce al dogmatismo, así como las
prácticas discursivas disfuncionales192.
La matriz de las tradiciones sistematizada por Craig permite el orden del campo y
comparar distintos puntos de vista entre ellas, así como advertir sus coincidencias. Es
de resaltar su validez para poner de manifiesto las nociones que unen o se oponen. En
ella se debaten temas que afectan a la comunicación, como la estrategia frente a la
autenticidad, la intencionalidad frente a la funcionalidad, la eficacia de las técnicas de
persuasión, el problema de la razón instrumental como distorsión ideológica. Estos
temas pueden ser ahora reconocidos como centrales y definidores del campo de la
Teoría de la comunicación.
1.4.3. Recapitulación
192
E.g. LANGSDORF, L. y SMITH, A. R. (Eds.) (1995): Recovering pragmatism´s voice: The classical
tradiction, Rorty, and the philosophy of communication, SUNY Press, Albany, New York; PERRY, D. K.
(2001): American pragmatism and communication research, Lawrence Erlbaum Associates, Mahwah, New
Jersey; SIMONSON, P. (2001): “Varieties of pragmatism and communication: Visions and revisions from
Peirce to Peters”, Communication and community, en K. K. PERRY (Ed.), Lawrence Erlbaum Associates,
Mahwah, New Jersey, pp. 25-36; CRAIG, R. T. (2007): “Pragmatism in the Field of Communication
Theory”, Communication Theory, p. 134.
193
CRAIG, R. T. (2007): Op. cit., p. 142.
77
Mª Dolores Moragas Freixa
aporta un contenido sobre el que el emisor no tiene potestad, porque es previo a él; (4)
los efectos “latentes” de la comunicación, que muestran las consecuencias a largo plazo
de los comportamientos humanos y cómo afectan a la credibilidad del emisor y la actitud
de otros hacia él y cómo inciden en su capacidad comunicativa; (5) la existencia de
unos espacios de identidad; (6) la producción y reproducción de sentido; (7) la riqueza
comunicativa del lenguaje; (8) el estudio de los procesos y los códigos comunicativos;
(9) los estudios del diálogo, la relación y las interacciones; (10) el yo y del otro; (11) el
valor de las experiencias personales; (12) el valor terapéutico de la comunicación; (13)
la influencia del entorno social; (14) el feed-back; y (15) los efectos de la comunicación.
78
Mª Dolores Moragas Freixa
1.5. Teoría de la comunicación de Martín Algarra
1.5.1. Introducción
194
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Teoría de la comunicación: una propuesta, Tecnos, Madrid, p. 47.
195
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit.
79
Mª Dolores Moragas Freixa
Esto produce una realidad social determinada que dependerá, en última instancia de
cómo es cada persona y del enfoque con el que contempla la vida, del sentido que le da
y si actúa conforme a ello.
196
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., pp. 60-65.
197
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 56.
198
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 59.
199
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 59.
80
Mª Dolores Moragas Freixa
Ese “algo que compartir” es la realidad, que es “una y única. Y así se nos presenta.
No obstante, el carácter limitado de nuestra inteligencia nos obliga a parcelar esa
realidad con diversos criterios para de ese modo ser capaces de comprenderla”200. Para
conocerla precisa de la especulación, de la reflexión y de la ayuda de otros seres
humanos, que desde sus distintos puntos de vista, contribuyen a conocer aspectos que
no se conocerían, tanto de uno mismo, como del mundo y de los demás: “Es
precisamente éste uno de los motivos por los que nos comunicamos: necesitamos saber
cosas que nosotros no podemos llegar a conocer por observación directa, pero que
otros, que merecen nuestra confianza, sí llegan a observar”201.
Esta realidad se hace presente a las demás personas a través de un producto que la
representa. Para conseguirlo, el ser humano debe transformar ese mundo que ve en un
conocimiento que pueda ser expresado y compartido, lo que implica capacidad de
producir símbolos202. Dado que el ser humano es variado, su forma de expresar estos
símbolos también lo es, pues en ella está implicada toda la persona reflejándola, con
sus objetivos y motivos.
Además, la realidad se puede conocer también por su carácter epifánico: “Si las
cosas no se mostraran –si no tuvieran apariencia- no las percibiríamos. El dominio que
los individuos tienen de su apariencia es muy limitado203. Las cosas son más de lo que
parecen. Tienen una historia y un contexto que las hace ser como son, y aportan sus
propias cualidades a él. El hecho de que “aparezcan” como son implica que la realidad
viene dada, lo que impide que el individuo pueda darle una finalidad significativa
subjetiva a su expresión.
200
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 37.
201
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., pp. 159-160.
202
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 59.
203
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 58.
204
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., pp. 68-69.
205
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 70.
81
Mª Dolores Moragas Freixa
1.5.2. La finalidad de la comunicación
La comunicación, como acción humana que es, tiene la finalidad que hemos
señalado anteriormente: “El fin de la comunicación es el desarrollo de cada persona,
que nunca se da solo, sino que lleva consigo el desarrollo de la humanidad. Este fin de
la comunicación se traduce concretamente (…) en la reducción de las diferencias
individuales, en alcanzar la comunión o unión y la integración social”206. Así el ser
humano es miembro de la comunidad sin perder la propia identidad. Esta finalidad es el
efecto que el emisor desea al inicio del proceso207. No se trata ya de un contacto
desvinculado, ni de un proceso atractivo con un objetivo de poder, ni se trata de una
relación: “La auténtica comunicación hace descubrir a los copartícipes los vínculos
naturales que existen entre ellos al tiempo que permite el desarrollo total de la persona.
“La comunicación crea comunidad sin anular la individualidad, dándole carácter
personal. Esto se alcanza en el compartir una realidad por medio de la interacción de la
expresión a través de un producto hecho para dar a conocer algo, y la interpretación de
ese producto como la realidad que se comparte y como el resultado del deseo de
compartir”208.
206
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 165.
207
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 158.
208
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 166.
209
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., pp. 168-169.
82
Mª Dolores Moragas Freixa
Vamos a ahondar ahora en la distinción que realiza este autor de los elementos que
integran la comunicación, teniendo en cuenta su naturaleza.
1.5.3. Elementos ontológicos de la comunicación
210
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 158.
211
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 66.
212
MARTÍN ALGARRA, M. (2002): “Claves para una ética integral de la comunicación”, Ética de la
información y de la comunicación, en José Ángel Agejas y Francisco Serrano (Eds.), Ariel, Barcelona, p.
293.
213
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Teoría de la comunicación: una propuesta, Tecnos, Madrid, p. 293.
83
Mª Dolores Moragas Freixa
ellas. Las relaciones apresentativas unen un dato presente con otro que no lo está, en
virtud de una relación previa entre ellos.
Observa también que los modelos analizan las funciones de las acciones, pero no en
qué consisten. De esta forma, la comunicación queda reducida a un proceso técnico y
no es contemplada como proceso cognoscitivo, de comprensión y socialización215. Esta
carencia ilustra, según el autor, “las dos grandes maneras de concebir el fenómeno de
la comunicación: la comunicación relacional, el mero contacto, o la comunicación
simbólica, la interacción significativa que tiene como finalidad la comprensión de los
copartícipes”216.
214
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., pp. 115-126.
215
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 125.
216
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 123.
84
Mª Dolores Moragas Freixa
Medios para la
Burke Actor Acto Propósito
acción
En una segunda etapa, recoge todos los elementos y los agrupa atendiendo a su
naturaleza. Como resultado de esta agrupación, aparecen tres tipos de elementos
ontológicos que están necesariamente siempre presentes en una situación de
comunicación 218:
217
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. Cit. p. 117.
218
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., pp. 126-134.
219
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 127.
85
Mª Dolores Moragas Freixa
Una vez agrupados los elementos según su naturaleza, Martín Algarra procede a
estudiarlos.
1.5.3.1. Elementos subjetivos
La consideración ontológica (por lo que son) en vez de funcional (por lo que hacen)
de quien realiza la acción de la comunicación lleva al autor a agrupar los distintos
elementos que aparecen en los modelos como uno solo. Los denomina elementos
subjetivos, porque todos poseen la misma naturaleza aunque la función que
desempeñen en el proceso comunicativo cambie alternativamente: la misma persona es
emisora y receptora en las interacciones comunicativas: “Aunque los actores
desempeñen funciones o acciones diferentes, son entitativamente lo mismo: seres
humanos que dotan libremente a sus comportamientos de una finalidad determinada.
Por eso hablamos de actores de la comunicación para referirnos a los elementos
subjetivos, a los sujetos de la comunicación, sin dejar de tener en cuenta las funciones
que esos sujetos realizan”220.
Son la fuente, el transmisor o receptor, el quién y a quién, son alguien. Son personas
situadas en el tiempo y el espacio, con su historia personal, que ayuda a caracterizarlos
y a comprender correctamente lo que dicen y hacen. Separar los elementos subjetivos
permite que la persona sea destacada como importante en sí misma, por su propia
dignidad, independiente de la función que realiza. Martín Algarra reconoce que los
elementos subjetivos son los que plantean una mayor complejidad de los que
componen la situación de comunicación, puesto que, aunque son todos lo mismo –
personas –, sin embargo, sus roles en la comunicación y el modo de llevarlos a cabo
pueden ser muy diversos.
Este autor también separa las acciones realizadas por los elementos subjetivos de
ellos mismos, porque considera que tienen entidad suficiente como para ser tratadas
independientemente de quien las lleve a cabo. Separa así la persona de la acción que
lleva a cabo, porque las personas pueden hacer una cosa u otra, pero desde el punto
de vista de las acciones es irrelevante, porque ellas son más importantes que sus
220
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 128.
86
Mª Dolores Moragas Freixa
acciones. Sin embargo, para la comunicación, las acciones tienen una relevancia
máxima, hasta el punto que Martín Algarra las separa.
1.5.3.2. Elementos objetivos
Son ese algo que se comparte. Pueden ser un mensaje, señal, concepto,
acontecimiento, medios para la acción, etc. Son el vehículo a través del cual se
distribuye la realidad. Empieza en el elemento subjetivo que inicia el proceso hasta el
otro elemento subjetivo que lo finaliza. Ese algo se transmite en tres tipos de realidades:
El ser humano es el único sujeto que puede preguntarse qué hay fuera de él y
del que, al mismo tiempo, él forma parte. Como parte del referente real, es
especial, porque puede tener el mundo en su cabeza, un mundo inalcanzable,
trascendente. Pero, de hecho, cuando lo contempla, ve la realidad. Al analizarla,
ésta se falsea, porque debe fragmentarse para entenderla.
87
Mª Dolores Moragas Freixa
Vemos, por lo tanto, cómo los tres tipos de elementos objetivos se distinguen por su
naturaleza: el referente real es considerado en cuanto que es en sí; el referente mental,
es considerado en cuanto que es en alguien como resultado de un estímulo sensorial o
intelectual producido por algo distinto de quien le da entidad; y el producto apresentador
es considerado por lo que representa o significa.
221
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 131.
222
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 131.
223
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 131.
88
Mª Dolores Moragas Freixa
1.5.3.3. Elementos práxicos
Ese conocimiento del mundo hay que poseerlo previamente para poder comunicar,
aunque sea de forma parcial e imperfecta, de forma que coincidan lo más posible el
referente real y el mental. Si no coinciden, el conocimiento es erróneo y se está fuera de
la realidad. Las acciones que un ser humano lleva a cabo tienen mucho que ver con lo
que se conoce, porque se suele actuar conforme a ello.
Las acciones, como elementos de la comunicación, están incluidas tan sólo de forma
implícita en los modelos de la comunicación (“dice”, “descodificar”, “codificar”,
“interpretar”…), pero están ausentes de forma explícita en la mayoría de ellos. Se
recogen como funciones que realizan los que participan en el proceso comunicativo que
describen, más que como elementos con entidad y significado propio.
Martín Algarra describe los elementos práxicos como “las acciones, lo que pasa en la
comunicación. Nos encontramos ante lo nuclear. Preguntarse sobre las acciones de
comunicación es preguntarse en última instancia sobre qué es la comunicación”226. Las
acciones son comunicativas y forman una secuencia, que es la interacción, compuesta
224
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 134.
225
El planteamiento aristotélico sobre la posibilidad de conocimiento del mundo ha sido retomado por
distintos autores. Véase, por ejemplo, MacINTYRE, A. (2004): Op. cit.
226
MARTÍN ALGARRA, M. (2002): “Claves para una ética integral de la comunicación”, Ética de la
información y de la comunicación, en José Ángel Agejas y Francisco Serrano (Eds.), Ariel, Barcelona, p.
289.
89
Mª Dolores Moragas Freixa
227
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Teoría de la comunicación: una propuesta, Tecnos, Madrid, pp. 135-
156.
228
La teoría de la relevancia en la comunicación sostiene que comunicar no consiste simplemente en
concretar los pensamientos o ideas en forma de palabras y hacerlos llegar al destinatario para que, al
recibirlos, recupere los pensamientos e ideas que estaban en la mente del emisor, sino que el contexto, el
momento y quiénes son el emisor y el destinatario son los que aportan los elementos necesarios para
acercar su contenido al pensamiento.
229
MARTÍN ALGARRA, M. (2002): “Claves para una ética integral de la comunicación”, Ética de la
información y de la comunicación, en José Ángel Agejas y Francisco Serrano (Eds.), Ariel, Barcelona, p.
290.
230
MARTÍN ALGARRA, M. (2002): Op. cit., p. 289.
90
Mª Dolores Moragas Freixa
1.5.3.3.1. La expresión comunicativa
- Expresión: “es una acción, lo cual implica un autor que se expresa. La expresión
es una acción significativa que tiene como finalidad manifestar lo que se piensa
o siente. Por tanto, la finalidad de la expresión es precisamente el significado”234.
La expresión no siempre es comunicativa. Para que lo sea debe reunir unas
condiciones peculiares235, ya que no toda expresión humana es comunicativa, ni
231
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Teoría de la comunicación: una propuesta, Tecnos, Madrid, p. 56.
232
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 66.
233
Además, el lenguaje consta de unas implicaturas, concepto que permite expresar cómo es posible
comunicar más de lo que se dice.
234
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 155.
235
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 68.
91
Mª Dolores Moragas Freixa
El mundo y las personas tienen una apariencia, es decir, un aspecto propio, ya que
están hechos de unos “materiales” característicos suyos. Cada persona dispone de los
materiales que tiene para expresar. Expresar, como acción libre que es, implica manejar
esos materiales, esos aspectos de la propia identidad. A eso se refiere Martín Algarra
con el concepto "gestión de las apariencias". En la comunicación hay que manejar (en el
236
MARTÍN ALGARRA, M. (2002): “Claves para una ética integral de la comunicación”, Ética de la
información y de la comunicación, en José Ángel Agejas y Francisco Serrano (Eds.), Ariel, Barcelona, p.
289.
237
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Teoría de la comunicación: una propuesta, Tecnos, Madrid, p. 73.
238
MARTÍN ALGARRA, M. (2002): “Claves para una ética integral de la comunicación”, Ética de la
información y de la comunicación, en José Ángel Agejas y Francisco Serrano (Eds.), Ariel, Barcelona, p.
290.
92
Mª Dolores Moragas Freixa
sentido de gestionar) la propia “apariencia” para que refleje lo que uno es y lo que
quiere hacer y decir (expresar). Sin embargo, la mayoría de las veces, cuando alguien
se expresa no tiene voluntad explícita de comunicarse, no tiene “intención” de
comunicarse. Hay acciones involuntarias pero comunicativas: “Por tanto, incluso
aquellas acciones aparentemente involuntarias, pero claramente comunicativas, son
comunicativas porque son libres, aunque a veces no sean deliberadas”239.
1.5.3.3.2. La interpretación comunicativa
239
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Teoría de la comunicación: una propuesta, Tecnos, Madrid, p. 72;
MARTÍN ALGARRA, M. (2000): “Hablar para entenderse. No existe la comunicación solitaria”,
Conferencia pronunciada el 27 de octubre del 2000, www.arvo.net/documento.asp?doc=041810d
240
MARTÍN ALGARRA, M. (2002): “Claves para una ética integral de la comunicación”, Ética de la
información y de la comunicación, en José Ángel Agejas y Francisco Serrano (Eds.), Ariel, Barcelona, p.
291.
93
Mª Dolores Moragas Freixa
241
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Teoría de la comunicación: una propuesta, Tecnos, Madrid, p. 152.
242
MARTÍN ALGARRA, M. (2000): “Hablar para entenderse. No existe la comunicación solitaria”,
Conferencia pronunciada el 27 de octubre del 2000, www.arvo.net/documento.asp?doc=041810d
243
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Teoría de la comunicación: una propuesta, Tecnos, Madrid, p. 123.
94
Mª Dolores Moragas Freixa
acercar, integrar. Pero hay realidades con apariencia comunicativa que producen
el aislamiento, el engaño y el desconocimiento244.
1.5.4. Recapitulación
244
MARTÍN ALGARRA, M. (2002): “Claves para una ética integral de la comunicación”, Ética de la
información y de la comunicación, en José Ángel Agejas y Francisco Serrano (Eds.), Ariel, Barcelona, p.
292.
95
Mª Dolores Moragas Freixa
Llegados a este punto, podemos dar un paso adelante. Dado que nuestro interés
está en facilitar un marco a los directivos que les permita comunicar mejor, eso implica
que debe conocer dónde se encuentran los problemas a la luz de la Teoría de la
comunicación, análisis que vamos a realizar a continuación. Nos surge la siguiente
pregunta:
96
Mª Dolores Moragas Freixa
1.6. Los problemas comunicativos a la luz de las teorías de
la comunicación
1.6.1. Introducción
1.6.2. Los problemas de comunicación según las tradiciones de
la Teoría de la comunicación
245
WEAVER, W. (1949): Recent Contributions to The Mathematical Theory of Communication.
246
BITZER, L. F. (1968). “The rhetorical situation”, Philosophy and Rhetoric, 1, pp. 1-14.
97
Mª Dolores Moragas Freixa
La semiótica los enfoca como falta de comprensión o distancia entre puntos de vista
subjetivos247. Así, consideramos que el problema de comunicación puede surgir como
consecuencia del subjetivismo de los agentes que impida toda referencia a una realidad
estable y, por tanto, carecen de un terreno común de entendimiento. Las dificultades
pueden aparecer también si las subjetividades concuerdan pero ambas están fuera de
la realidad y conducir incluso a que dos personas compartan algo que les perjudica.
Esta tradición sugiere reducir la distancia entre puntos de vista subjetivos a través del
uso de códigos compartidos.
98
Mª Dolores Moragas Freixa
puede ser persona, animal o máquina. De esta forma, la solución a los problemas desde
esta tradición se reduce a unos problemas del proceso.
249
CRAIG, R. T. (1999): Op. cit., p. 143.
250
CRAIG, R. T. (1999): Op. cit., p. 145.
251
CRAIG, R. T. (1999): Op. cit., p. 147.
252
CRAIG, R. T. (2007): “Pragmatism in the Field of Communication Theory”, Communication Theory,
p. 138.
99
Mª Dolores Moragas Freixa
Las ideas aportadas por las tradiciones sobre el origen de los problemas de
comunicación son valiosas y dan pautas para evitarlos, pero no ofrecen un mapa claro y
sistemático dentro de la propia comunicación humana, sino que se enfocan en otras
áreas. Al apoyarse débilmente en una antropología que contemple al ser humano de
forma completa, el diagnóstico que ofrecen es disperso.
1.6.3. Los elementos ontológicos y la ubicación de los
problemas comunicativos
253
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Op. cit., p. 40.
100
Mª Dolores Moragas Freixa
254
ATHOS, A. G. y GABARRO, J. J. (1978): Interpersonal Behavior. Communication and
Understanding in Relationships, Englewood Cliffs, New Jersey, p. 59.
255
PETERS, J. D. (1999): Op. cit., p. 269.
256
CRAIG, R. T. (1999): “Communication Theory as a Field”, Communication Theory, pp. 136-137.
101
Mª Dolores Moragas Freixa
257
POLO, L. (1986): “Ser y comunicación”, Filosofía de la comunicación, en YARCE, J, et al (Eds.),
Universidad de Navarra, Pamplona, pp. 61-75,
258
ECO, U. (2000): Lector in fabula, Lumen, Barcelona, p. 35.
102
Mª Dolores Moragas Freixa
En ocasiones, puede ocurrir que los mensajes sean muy claros, pero que no gusten.
Hay transmisión, pero no se está de acuerdo en el contenido. Estos no son problemas
de comunicación, sino de distinto paradigma de los agentes. Además, puede haber
problemas de comunicación que provienen de que los elementos objetivos no se
corresponden con la intención de los elementos subjetivos260.
En cuanto a los elementos práxicos, vienen marcados por los motivos, por la
intencionalidad de los elementos subjetivos consecuencia, en muchas ocasiones, de un
conocimiento del mundo defectuoso. La libertad y las intenciones de la persona
impregnan sus acciones, el para qué actúa y pueden ocasionar múltiples problemas en
la comunicación. Las acciones comunicativas son las que menos ruidos originan y más
credibilidad dan al emisor, porque crean confianza. El agente es percibido como
desinteresado y leal, y capaz de mantener relaciones positivas. Hay intenciones no
comunicativas que pueden llevar a comportamientos oportunistas. El engaño, es decir,
259
NEWMAN, J. H. (2005): Carta al Duque de Norfolk, Rialp, Madrid, pp. 115-142.
260
GARCÍA JIMÉNEZ, L. (2007): Op. cit., p. 52.
103
Mª Dolores Moragas Freixa
la ocultación del referente real por el emisor, penetra en los elementos objetivos y
práxicos a través de medios distintos, como la mentira261, el simulacro262, la
manipulación o la desinformación263. Todos ellos son la forma a través de la cual el
agente lleva a cabo ese engaño. Estos comportamientos oportunistas acaban
provocando inestabilidad al descubrirse la manipulación, y derivan en resistencia a
aceptar a quien así procede como interlocutor o a hacerlo bajo sospecha, puesto que
afecta a su credibilidad264.
261
Señala Martín Algarra que “la mentira no es incapacidad de interpretar lo que me dicen (eso haría
imposible la mentira), sino la imposibilidad de interpretar lo que me hacen”, debido a la ausencia de claves
interpretativas. MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Teoría de la comunicación: una propuesta, Tecnos,
Madrid, p. 156.
262
Crea una realidad ficticia. BAUDRILLARD, J. (2002): Cultura y simulacro, Kairós, Barcelona, p. 11.
263
La desinformación se produce en el mismo mensaje, en informar mal o en no informar. Señala Fraguas
de Pablo que la desinformación es “la acción del emisor que procede al ensamblaje de los signos con la
intención de disminuir, suprimir o imposibilidad la correlación entre la representación del receptor y la
realidad del original”. FRAGUAS DE PABLO, M. (1985): Teoría de la desinformación, Alhambra, D. L.,
Madrid, p. 11.
264
RODRIGO ALSINA, M. (1993): La construcción de la noticia, Paidós, Barcelona, p. 14.
265
MARTÍN ALGARRA, M. (2000): “Hablar para entenderse. No existe la comunicación solitaria”,
Conferencia pronunciada el 27 de octubre del 2000, www.arvo.net/documento.asp?doc=041810d
266
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Teoría de la comunicación: una propuesta, Tecnos, Madrid, p. 71.
267
MARTÍN ALGARRA, M. (2000): “Hablar para entenderse. No existe la comunicación solitaria”,
Conferencia pronunciada el 27 de octubre del 2000, www.arvo.net/documento.asp?doc=041810d
104
Mª Dolores Moragas Freixa
Los tres tipos de elementos subjetivos, objetivos y práxicos van unidos. A través de
la comunicación el ser humano va reduciendo las distancias que le separan de las otras
personas y va compartiendo cada vez más cosas con el otro. Salvar los múltiples fallos
comunicativos que pueden ir produciéndose en las interacciones sólo se consigue
llegando a esa persona única que hay frente a nosotros y queriendo su bien. Es lo único
que genera la confianza necesaria y provoca que de base existan ya las condiciones
óptimas para que se produzca esa comunicación. Según vaya solucionando los distintos
problemas que se le plantean en la vida, el agente conoce más el mundo, a sí mismo y
a los demás, y se va capacitando para tener una comunicación cada vez de mayor
calado, que le repercute constantemente en clave positiva produciendo círculos
virtuosos. Al autoconocerse, conoce cada vez más la realidad, con lo que las
probabilidades de que transmita mejor algo que conoce son mayores.
¿Cómo reducir la cantidad de ruidos que hemos señalado? Para buscar una solución
debemos volver a los elementos de la comunicación y tratar de reducir los ruidos en
cada uno de ellos. En la comunicación se requieren dos personas. Puede ocurrir que
una de ellas no quiera colaborar en la comunicación, es su libertad. Para reducir los
ruidos de forma efectiva sólo se puede actuar en uno mismo, es decir, en el elemento
subjetivo más controlable porque está a nuestro alcance: uno mismo. La reducción de
los ruidos en los elementos subjetivos proviene de la integración y unidad interna de la
persona. A mayor unidad personal mayor calidad de la comunicación y menor emisión
de ruidos. Lo mismo ocurrirá con los elementos práxicos, ya que las acciones son
realizadas por los elementos subjetivos. Al mismo tiempo, como el producto
apresentador refleja al emisor, se evitan una parte de ruidos. Falta la adecuación al
receptor de forma que interprete el mensaje con la menor cantidad posible de ruidos,
que requerirá del mayor conocimiento y unión con él.
105
Mª Dolores Moragas Freixa
1.6.4. Recapitulación
Recapitulando este epígrafe sobre los ruidos, hemos podido ver cómo el origen
primero de los problemas de comunicación interpersonal es la propia persona, que es la
que tiene la clave para reducir al máximo una buena parte de ellos. Si se conoce
parcialmente a sí misma y al mundo este desconocimiento cae en cascada sobre los
distintos elementos de la comunicación: sobre los subjetivos, porque se conoce y
conoce más a los otros, por lo que pueden desarrollarse; sobre los elementos objetivos,
porque al coincidir el referente real con el mental la calidad del producto apresentador
mejora; y sobre los elementos práxicos, porque incide en las intenciones del autor que
actúa conforme a ellos, lo que hace que sea visto como alguien confiable. Produce que
el otro se interese por él y tenga ganas de participar.
1.7. Consideraciones finales
106
Mª Dolores Moragas Freixa
107
Mª Dolores Moragas Freixa
108
Mª Dolores Moragas Freixa
109
Mª Dolores Moragas Freixa
2. SEGUNDA PARTE. LA FUNCIÓN DIRECTIVA Y LA COMUNICACIÓN
INTERPERSONAL
2.1. Introducción
268
TOMPKINS, P. y WANCA-THIBAULT (2001): The New Handbook of Organizational
Communication, en Jablin, F. y Putnam, L. (Eds.), Sage Publications, Inc., London, p. 21.
269
PUTNAM, L y FAIRHURST, G. (2001): “Discourse Analysis in Organizations”, The new Handbook
of Organizational Communiction: advances in Theory, Research, and Methods, en Jablin, F. and Putnam,
L. (Eds.), Sage Publications Inc., London, p. 68.
111
Mª Dolores Moragas Freixa
270
CORNELISSEN, J. (2004): Corporate Communications: Theory and practice, Sage Publications Ldt,
London, p. 9.
112
Mª Dolores Moragas Freixa
2.2. Teoría de la acción humana de Pérez López: fundamento
de la acción comunicativa
2.2.1. Introducción
En la labor de investigación que llevó a cabo sobre las organizaciones, Pérez López
observó que la mayor parte de los estudios partían de un paradigma reducido de
persona. Este hecho afectaba tanto a las relaciones con los subordinados, como a las
acciones y decisiones de los directivos, porque dejaba de lado los temas antropológicos
que hemos analizado previamente. Apoyándose en el pensamiento aristotélico-tomista
Pérez López amplía el enfoque tradicional de la toma de decisiones del directivo. Su
acercamiento científico al estudio del ser humano parte de su interés en la función
directiva que éste desempeña y en su influencia en las organizaciones y en su entorno.
Resalta que, debido a su posición privilegiada, si el directivo es capaz de desarrollar
relaciones sanas, repercute positivamente en sus colaboradores y en la organización en
la que trabaja. Eso le lleva a centrar su campo de estudio en la persona del directivo.
2.2.2. La persona, un sistema libremente adaptable
271
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1974): Organizational Theory: a Cybernetic Approach, IESE Publishing, WP,
5, julio, p. 3.
272
McGUIRE, J. W. (1964): Theories of Business Behavior, Prentice Hall, pp. 24-25.
273
ASHBY, W. R. (1966): “Design of a Brain”, Science Paperbacks, Chapman Hall Ltd.
113
Mª Dolores Moragas Freixa
1. Sistema estable. La persona se entiende como si fuera una cosa, una máquina.
Como consecuencia, presupone que la persona no aprende nunca a través de la
experiencia, por lo que no puede modificar sus reglas de decisión como
consecuencia de la realización de sucesivas interacciones. En una interacción,
un sistema estable tan sólo reacciona. Es pasivo.
274
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Teoría de la Acción Humana en las organizaciones, Rialp, Madrid, p.
43-44.
275
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1974): Organizational Theory: a Cybernetic Approach, IESE Publishing, WP,
5, julio, p. 5-7.
114
Mª Dolores Moragas Freixa
276
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Fundamentos de la dirección de empresas, Rialp, Madrid, p. 53.
115
Mª Dolores Moragas Freixa
2.2.3. La satisfacción de necesidades y los motivos que llevan a
la acción
La persona percibe que las necesidades que tiene se satisfarán si actúa de una
determinada forma. Los motivos expresan la realidad según las preferencias de la
persona, sus valores280. Son las satisfacciones que pretende el agente al realizar una
acción, el resultado que intenta con la realización de la acción281. Estos resultados
pueden ser (1) extrínsecos, es decir, observables desde el exterior, reacciones del
entorno a la acción del agente, con lo que la propia interacción sale mejorada o
debilitada. Se pueden percibir y producen satisfacciones, agradables o desagradables;
(2) internos, o sea, el aprendizaje del agente activo, no se puede percibir desde fuera,
277
E.g. MASLOW, A. (1963): Motivation and personality, Harper & Row Publishers, New York;
McGREGOR, D. (1966): Leadership and Motivation, The M. I. T. Press, Cambridge, Massachusetts.
278
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., pp. 59-60.
279
FERREIRO, P. y ALCÁZAR, M. (2002): Gobierno de personas en la empresa, Ariel, Barcelona, p.
35.
280
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Teoría de la Acción Humana en las organizaciones, Rialp, Madrid, p.
87.
281
VÉLAZ RIVAS, J. I. (1996): Motivos y motivación en la empresa, Diaz de Santos, Madrid, p. 41.
116
Mª Dolores Moragas Freixa
pero son los que posibilitan o dificultan la resolución de problemas en el futuro; y (3)
externos, es decir, el aprendizaje del agente reactivo.
De este modo, y de acuerdo con los resultados que pretende obtener, hay tres tipos
de motivos que mueven a la acción282:
- Trascendentes: la acción se lleva a cabo por los resultados que provoca en otras
personas distintas de quien la ejecuta. Por ejemplo, la ayuda que se presta a un
compañero de trabajo o el dar un buen servicio al cliente. Son aspectos de la
realidad que determinan el logro de aprendizajes de las otras personas con las
que se interacciona, o sea, los resultados externos. La persona que actúa por
motivos trascendentes es capaz de actuar por motivos que van más allá de su
propia persona y se preocupa por los demás, a los que en primer lugar, escucha.
Desea transmitir lo aprendido a otras personas, buscando el bienestar de la
organización en su conjunto y la mejora de la calidad humana en el trabajo283.
282
CHINCHILLA, N. y PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1990): ¿Empresa o negocio? Distintos enfoques para la
dirección de personas en las organizaciones, IESE PUBLISHING, p. 5; PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993):
Fundamentos de la dirección de empresas, Rialp, Madrid, p. 55.
283
SUÁREZ RUZ, E.: “Evolución de las teorías de la motivación y la comunicación en la empresa”, en
BEL MALLÉN, J. I. (coord.): Comunicar para crear valor, EUNSA, p. 99.
117
Mª Dolores Moragas Freixa
Los motivos extrínsecos aparecen en muchas las teorías de la decisión284. Simon los
denomina intangible egoistic values285. Los motivos intrínsecos aparecen también con
frecuencia, por ejemplo en McGregor, McClelland286 o en Herzberg287. No obstante, su
contenido es más restringido que el que Pérez López plantea288. Los motivos
trascendentes aparecen también ocasionalmente bajo la forma genérica de altruismo,
other motivation, etc., pero de nuevo su contenido es muy distinto. Pérez López aporta
la explicación de las relaciones entre los tres motivos y que en cualquier acción los tres
motivos pueden estar presentes, aunque el peso de cada uno de ellos varía en cada
persona, peso que define la calidad de su estructura motivacional. Así, el valor real de
una acción concreta depende del valor de los resultados extrínsecos, intrínsecos o
trascendentes, porque los tres están presentes en ella289.
De este modo, la persona actúa según el resultado que prevé que va a obtener con
su acción. Tiene como consecuencia el establecimiento de tres centros como fuente de
solución de sus problemas -y, por tanto, de su felicidad- y se construye alrededor de
ellos. El primero es de procedencia externa. Eso quiere decir que la persona ve en el
entorno la solución a sus problemas. El segundo implica que sólo lo que procede de
dentro de él mismo le hace crecer y le realiza, por lo que él es el origen y el destino de
todo lo que hace, con lo que se encierra en sí mismo. El tercer tipo de resultado prevé
algo muy distinto: hay otras personas alrededor suyo, y él puede contribuir a su
desarrollo. Esto provoca no sólo la construcción del otro, sino la de uno mismo no como
intención, sino como consecuencia. Esta conceptualización encaja con nuestra idea de
la comunicación interpersonal, porque precisa de dos agentes para la construcción de
los dos. La calidad de la construcción personal dependerá del centro que elija la
persona. Ése será su eje vertebrador.
284
E.g. McGREGOR, D. (1966): Op. cit., pp. 259 y ss.
285
SIMON, H. A. (1976): Administrative Behavior, The Free Press, Nueva York, p. 111
286
McCLELLAND, D. (1987): Estudio de la motivación humana, Narcea, Madrid.
287
HERZBERG, F. (1959): The motivation to work, Wiley & Sons, New York.
288
ARGANDOÑA, A. (2006): La ética en la economía y en las organizaciones: ¿es posible una
integración efectiva?, IESE Business School, OP nº 06/17, p. 4.
289
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 56.
118
Mª Dolores Moragas Freixa
2.2.4. Las motivaciones
Esas necesidades que la persona pretende cubrir cuando actúa le producen unas
satisfacciones determinadas que originan unos impulsos hacia su logro. Una auténtica
teoría de la motivación humana no sólo debe señalar los motivos presentes en las
interacciones humanas, sino que “ha de explicar también cómo llegan a influir cada uno
de esos motivos en la formación del impulso motivacional del decisor”290. Este impulso,
esta fuerza que le lleva a la acción, es a lo que Pérez López denomina motivación y es
mayor o menor según el atractivo que tengan las satisfacciones que el decisor pretende
alcanzar con esa acción.
Para conseguir este tipo de satisfacciones hay dos alternativas: (1) usar como criterio
de selección los deseos, es decir, la motivación espontánea; y (2) analizar lo que
conviene y generar una motivación racional, que analiza entre las distintas alternativas,
las evalúa y decide.
Tanto la motivación espontánea como la racional pueden ser causadas por motivos
extrínsecos y por motivos trascendentes294. Los procesos a los que dan origen son muy
diferentes, ya que en ellas entran en juego la libertad, las virtudes, la memoria, el
290
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 57.
291
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., pp. 162-166.
292
ARIÑO, M. A. (2002): Toma de decisiones y gobierno de organizaciones, Deusto, Barcelona, p. 48.
293
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1977 b): Libertad y economía, nota técnica FHN-113, IESE, diciembre, p. 11.
294
Las motivaciones espontánea y racional fueron identificadas por Aristóteles y recibieron el nombre de
virtudes. PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Fundamentos de la dirección de empresas, Rialp, Madrid, p. 163.
119
Mª Dolores Moragas Freixa
Vamos a analizar con más detalle estos dos tipos de motivaciones, porque influyen
en gran manera en la comunicación interpersonal:
120
Mª Dolores Moragas Freixa
Tanto los motivos como la motivación causan la conducta, pero lo hacen de distinta
manera: la motivación empuja como causa eficiente, es decir, como energía que
impulsa a actuar, origen, principio y fuente de la acción. En cambio, los motivos atraen a
la causa final, finalidad, razón o móvil de los actos298. Olvidar la distinción lleva a
equívocos. Los motivos no son directamente operativos, son sólo resultados posibles,
más o menos atractivos para el sujeto, pero no producen directamente la acción.
297
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 168.
298
VÉLAZ RIVAS, J. I. (1996): Op. cit. p. 40.
299
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., pp. 60-61.
121
Mª Dolores Moragas Freixa
De esta forma, Pérez López destaca la paradoja que existe en el hecho de que
contribuir al desarrollo del otro no es sólo una cuestión de sentimiento, sino de esfuerzo,
dedicación y tiempo.
2.2.5. La construcción de relaciones
Como hemos señalado en la primera parte, para el desarrollo personal el ser humano
necesita aprender. Para eso actúa y experimenta. El aprendizaje se lleva a cabo a
través de experiencias que tienen lugar en sucesivas interacciones con otras personas.
Según sea esa interacción, llevará a dos tipos de relaciones300:
- relación operativa: viene determinada por lo que cada uno sabe hacer. No
importa el nivel jerárquico de la persona, porque se establece por la función
misma del trabajo. Es una relación observable.
300
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Teoría de la Acción Humana en las organizaciones, Rialp, Madrid, p.
35.
122
Mª Dolores Moragas Freixa
123
Mª Dolores Moragas Freixa
racional. En una díada con agentes que tengan diferente capacidad de gobierno, su
nivel de satisfacción afectiva es el de quien la tenga menor, porque la capacidad de
tener satisfacciones afectivas está limitada por la potencia de gobierno que cada uno
tiene de sí.
El amor es el impulso que uno tiene y que le lleva a tener mayores satisfacciones
estructurales. En el gráfico, si B aumenta su potencia de gobierno, aumentará también
su satisfacción afectiva. Puede intentar también que C suba su potencia de gobierno.
Para ello, si C se mueve por motivación espontánea y se le quiere ayudar, hay que
facilitar que amplíe su motivación racional. De ahí la importancia del conocimiento de la
realidad.
2.2.6. El dinamismo del aprendizaje
124
Mª Dolores Moragas Freixa
reacción
Agente Agente
Aprendizaje Aprendizaje
activo reactivo
acción
El aprendizaje es el concepto que utiliza para “recoger los cambios en las respectivas
reglas de decisión, cambios que han sido producidos por la propia realización de la
interacción”304. El aprendizaje es el ajuste automático del mecanismo de elección por el
que el organismo aumenta su habilidad de alcanzar el equilibrio. Dependiendo de la
particular “historia” del sistema, puede “mejorar” o “poner en peligro” sus capacidades
de adaptación. De este modo, alguien aprende cuando sabe algo que no sabía y le
permite resolver un problema que antes no podía, tomando una decisión mejor.
303
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Op. cit., p. 40.
304
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Fundamentos de la dirección de empresas, Rialp, Madrid, p. 54.
125
Mª Dolores Moragas Freixa
305
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Teoría de la Acción Humana en las organizaciones, Rialp, Madrid, pp.
53-54.
306
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Op. cit., p. 67.
126
Mª Dolores Moragas Freixa
Sin embargo, puede utilizarse para bien o para mal, por ejemplo, para robar
bancos. En ese caso se pondría la racionalidad operativa en qué hacer para
aprender a robar bancos y se desarrollaría una virtualidad. Puede ser al revés,
por ejemplo, alguien que no sabe inglés y quiere aprender porque se le abren
puertas profesionales. Precisará de racionalidad y virtualidad, por el esfuerzo
que le va a suponer. Si al cabo de un tiempo no consigue saber esa lengua,
como mínimo ha desarrollado la potencia operativa.
El único lenguaje de comunicación son las acciones: al cabo del tiempo se ve lo que
le importamos al otro. La potencia de gobierno crece cuando la motivación para la
acción ha sido racional por motivos trascendentes. Se es mejor directivo, porque se
conoce a sí mismo y puede conocer mejor al subordinado. Éste se da cuenta de que el
directivo busca su bien real, con lo que aumenta la confianza en él y la relación se
refuerza.
127
Mª Dolores Moragas Freixa
2.2.6.1. El aprendizaje positivo y las virtudes morales
Por esa razón, basa sus estudios en Aristóteles, por considerar que de él procede el
enfoque y la metodología que posibilitan la producción de auténtico conocimiento
científico –leyes universales y necesarias – acerca de los fenómenos éticos: “es la única
que aborda de raíz el problema ético fundamental: la valoración de los actos humanos
desde el punto de vista de su contribución al logro del fin último subjetivo de un ser
humano, es decir, de su felicidad”307. Esta forma de enfocar la acción permite ver si hay
un desarrollo positivo o negativo de hábitos con respecto al fin último y si alcanza o no
el equilibrio estructural.
Las virtudes morales son las herramientas que le capacitan para tomar las
decisiones que le acercan a su felicidad. Su forma de entenderlas entronca con la que
hemos analizado en la primera parte, a las que aporta nuevas consideraciones.
307
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Op. cit., p. 57.
308
PÉREZ LÓPEZ, J. A. y CHINCHILLA, N. (1991): Eficacia social y autocontrol, IESE Publishing,
FHN-232, p. 3.
128
Mª Dolores Moragas Freixa
Las virtudes morales son hábitos estables que se generan por repetición de actos y,
por tanto, se aprenden. Se desarrollan a través del conocimiento experimental y facilitan
que sus futuras decisiones sean correctas o cada vez más correctas. Con su ejercicio,
la persona se maneja a sí misma, porque gobierna sus motivos, impulsos, tensiones,
etc. La libertad es el origen de la fuerza que impone la motivación racional sobre el
impulso de la motivación espontánea a través de las virtudes morales, y da origen al
querer del agente. Para que la persona sea capaz de querer y de poner en práctica lo
que su racionalidad le indica, se precisa la virtualidad del agente, es decir, su desarrollo
en virtudes. Si alguien tuviera un desarrollo perfecto en virtudes supondría que para él
toda acción posible sería factible.
309
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Fundamentos de la dirección de empresas, Rialp, Madrid, pp. 160-164.
129
Mª Dolores Moragas Freixa
Una elección puede ser acertada, es decir, válida a corto plazo pero sin tener en
cuenta las consecuencias posteriores, y ser errónea a la vez, cuando el conocimiento
del valor de las acciones no coincida con el valor real de esas mismas acciones. Esto le
lleva a distinguir entre una acción correcta y una acción acertada. La primera se adecúa
a su valor real, y la segunda, la acertada, puede ser errónea debido a que el valor
conocido no coincida con el valor real313. En este proceso son de gran importancia las
intenciones del decisor, ya que una elección desacertada debida a ignorancia inevitable
no genera vicios morales.
310
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Teoría de la Acción Humana en las organizaciones, Rialp, Madrid, p.
65.
311
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Fundamentos de la dirección de empresas, Rialp, Madrid, pp. 173-175.
312
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 175.
313
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Teoría de la Acción Humana en las organizaciones, Rialp, Madrid, p.
65.
130
Mª Dolores Moragas Freixa
2.2.6.2. El aprendizaje negativo
Este concepto es uno de los más novedosos estudiados por Pérez López314. El
término fue acuñado por él mismo para referirse a un aprendizaje contraproducente
“que facilita el logro de unos resultados, cuando ese logro en sí mismo implica la
destrucción de las condiciones que son necesarias para seguir alcanzándolos”315.
Provoca que al agente activo le resulte cada vez más difícil resolver sus problemas y
que al agente reactivo con el que interacciona esté cada vez menos motivado para
reaccionar como el primero quiere. Cada vez resuelve peor los problemas y no sabe por
qué316.
314
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Op. cit., pp. 49-71.
315
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Op. cit., p. 52.
316
ARIÑO, M. A. (2002): Op. cit., pp. 64-66.
131
Mª Dolores Moragas Freixa
El fruto del aprendizaje negativo es que, paulatinamente, lo que más desea es lo que
tiene consecuencias más desastrosas para él. Inutiliza su potencia de gobierno, lo que
provoca que le sea cada vez más difícil establecer relaciones de confianza con
cualquier otra persona y le incapacita para que otros se interesen por él. De ahí la
importancia de la racionalidad, que contribuye a que la persona amplíe su abanico de
elección, y a través de la virtualidad, de modo que sea capaz de elegir y llevar a cabo el
mejor plan de acción, creciendo en libertad.
2.2.7. Las intenciones y la racionalidad en las acciones
En el estudio de las acciones, Pérez López afirma que la intención del agente es la
meta, propósito o finalidad buscados por la libertad cuando impulsa la deliberación que
produce la motivación racional319. Basándose en la distinción que hace la Filosofía
clásica a la hora de tomar una decisión, distingue entre los fines subjetivos de un
decisor y sus fines objetivos. Los fines subjetivos se refieren a las satisfacciones que
busca el decisor, y los llama también intenciones o formulación del propósito. Los fines
objetivos expresan la configuración que ha de tener la realidad externa al propio decisor
317
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Op. cit., p. 53.
318
FERREIRO, P. y ALCÁZAR, M. (2002): Gobierno de personas en la empresa, Ariel, Barcelona, p.
93.
319
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Op. cit., p. 155.
132
Mª Dolores Moragas Freixa
para que consiga la satisfacción buscada. Un fin subjetivo puede lograrse a través de
distintos fines objetivos320. Pérez López distingue tres tipos de fines, tanto para los
subjetivos como para los objetivos, según el tipo de resultado (extrínseco, intrínseco o
trascendente) que se quiere conseguir con la acción.
Una misma acción puede realizarse con distintas intenciones, porque a veces se
actúa por distintos motivos o por una combinación de ellos. La intención del agente
frente a un plan concreto de acción es la única variable que determina que el
aprendizaje del agente sea positivo o negativo. Pérez López sostiene que: “Lo que
humaniza o deshumaniza a una persona no es lo que hace. Es lo que busca, lo que
quiere conseguir al hacerlo. No es el contenido objetivo de un trabajo lo que perfecciona
como persona al sujeto que lo realiza. Ese contenido objetivo puede, en todo caso,
perfeccionar más o menos las habilidades operativas de la persona. Ese contenido no
tiene ninguna importancia respecto al perfeccionamiento o deterioro de la persona en sí
misma. Desde este punto de vista, tan sólo cuentan los motivos, las intenciones que se
tienen al hacerlo”322.
320
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Fundamentos de la dirección de empresas, Rialp, Madrid, p. 194.
321
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 195.
322
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1988): Europa: una tarea en común, IESE Publishing, FHN-201, p. 11.
323
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Teoría de la Acción Humana en las organizaciones, Rialp, Madrid, pp.
167-170.
133
Mª Dolores Moragas Freixa
Las intenciones implícita y explícita del agente vienen determinadas por su libertad.
Impulsan datos abstractos que dan idea de posibles planes de acción y los evalúan. A
estos procesos se les llama deliberación y tienen como resultado la elección de un plan
de acción (es decir, produce la motivación racional para aplicarlo). Sin embargo, no
todas las deliberaciones son iguales. A la calidad de las deliberaciones Pérez López la
denomina racionalidad. Informa al agente sobre la eficiencia y consistencia de sus
planes de acción324. Admite gradaciones y es un hábito, por lo que implica un
aprendizaje. La racionalidad es la capacidad de diseñar planes de acción distintos de
los que más le apetecen. Virtualidad y racionalidad se influyen mutuamente y, juntas,
tienen la función de transformar la intención del agente en motivación actual, es decir, la
que impulsa al agente en el momento de la acción.
2.2.8. Criterios para la elección de una acción
324
ARIÑO, M. A. (2002): Op. cit., p. 75.
325
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Op. cit., p. 54.
134
Mª Dolores Moragas Freixa
como un proceso a través del cual el ser humano puede ir descubriendo en qué
consiste su felicidad”326. Este proceso conducirá al aprendizaje de la persona, que va
desarrollando sus capacidades evaluativas de forma que puede ponderar correctamente
todos los valores afectados por sus decisiones.
Toda decisión se toma conforme a unos criterios, es decir, unos motivos que
responden a la forma en que cada persona entiende la realidad. Se corresponden con
sus valores y le dan el impulso preciso para conseguir lo que desea327. El decisor,
debido a sus limitaciones humanas, nunca podrá conocer a priori todas las
consecuencias ligadas a una acción para garantizar que su decisión va a ser perfecta,
aunque tiene indicaciones como ser humano que le indican su logro último al que debe
tender, y le facilitan el conocimiento.
Para saber cómo son las acciones, su valor y repercusiones, Pérez López plantea
tres criterios de evaluación siguiendo los tres tipos de resultados (extrínsecos, internos y
externos) que el decisor desea obtener teniendo en cuenta el dinamismo de la acción. A
estos criterios los denomina: eficacia, eficiencia y consistencia:
326
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Op. cit., p. 54.
327
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Op. cit., p. 119.
328
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Fundamentos de la dirección de empresas, Rialp, Madrid, p. 54.
329
ARIÑO, M. A. (2002): Op. cit., p. 27.
135
Mª Dolores Moragas Freixa
Si las interacciones no tienen en cuenta los tres criterios, el plan puede ser
inconsistente cuando destruye su propia eficacia a medida que se aplica337. De ese
modo, la consistencia refleja la contribución –positiva o negativa – de un plan de acción
330
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Teoría de la Acción Humana en las organizaciones, Rialp, Madrid, p.
36.
331
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Fundamentos de la dirección de empresas, Rialp, Madrid, p. 54.
332
ARIÑO, M. A. (2002): Op. cit., p. 63.
333
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Teoría de la Acción Humana en las organizaciones, Rialp, Madrid, p.
42.
334
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Op. cit., p. 36.
335
ARIÑO, M. A. (2002): Op. cit., p. 27.
336
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1973): Anthropology and sociology. A Cybernetical Approach, WP nº 6.
Revisado por José Mª Rosanas en 2007, IESE Publishing, pp. 2-3.
337
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Teoría de la Acción Humana en las organizaciones, Rialp, Madrid, p.
41.
136
Mª Dolores Moragas Freixa
a la conservación de las condiciones internas del agente reactivo que son necesarias
para que existan interacciones.
Eficacia, eficiencia y consistencia son necesarias para evaluar de forma completa las
consecuencias dinámicas de la aplicación de un plan de acción. La decisión es más o
menos consistente si pretende y facilita el desarrollo de la racionalidad o de la
virtualidad de la otra persona, es decir, que aprenda a tener en cuenta la repercusión de
sus acciones en los demás, desarrollando por tanto, los motivos trascendentes. Sin
embargo, el grado de consistencia de una decisión depende también de cada agente
reactivo concreto y de su capacidad de desarrollar su virtualidad y su racionalidad. De
ahí la necesidad de conseguir que ambos agentes se muevan por motivos
trascendentes y para eso, es necesario que quieran aprender338.
2.2.9. Recapitulación
338
ARIÑO, M. A. (2002): Op. cit., p. 83.
137
Mª Dolores Moragas Freixa
El planteamiento que Pérez López realiza de la acción, nos lleva a afirmar que dicha
acción es comunicativa en el sentido que defendemos de comunicación – unión por
varias razones:
2. porque explica y demuestra que la mejor acción es la que lleva a cabo una
persona que pone un mayor peso en la motivación racional por motivos
trascendentes, es decir, se mueve por el bien del otro.
138
Mª Dolores Moragas Freixa
Sólo la persona que actúa bajo las premisas expuestas es capaz de conseguir la
comunicación – unión. La acción que presenta este autor es una acción comunicativa
que construye personas y relaciones y, por tanto, cohesiona. Apunta a un directivo
comunicador, unificador y constructor. Su teoría de la acción coincide en sus premisas
antropológicas con la teoría de Martín Algarra. De esta forma, en último término, es una
teoría que explica los elementos práxicos de la comunicación. Esto hace que podamos
tomarla como base que sustente nuestro modelo de comunicación interpersonal de los
directivos fundamentando la de Martín Algarra.
2.3. El directivo y sus funciones: ¿comunicar es una función
directiva?
2.3.1. Introducción
Pérez López define al directivo como un profesionall cuyo trabajo consiste en dirigir a
otras personas para conseguir que una empresa alcance sus finalidades339. A esa
cualidad se le suele denominar liderazgo. Si atendemos a su significado, esta palabra
tiene doble sentido: estar delante y, a la vez, guiar a otros. Ambas acepciones implican
actividad, acción y un para qué, que conduce a pensar en las funciones directivas que
debe llevar a cabo340. El liderazgo depende de muchos factores: de la persona, de los
seguidores, de las condiciones y que los esfuerzos coordinados que constituyen la
organización341. Es una actividad humana compleja que difícilmente puede hallar una
definición que la abarque de modo más o menos completo. El análisis de este concepto
nos adentra en un campo de estudio de gran alcance que es tratado desde distintas
perspectivas. La comunicación es precisa para que el directivo pueda llevar a cabo sus
339
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1998): Liderazgo y ética en la dirección de empresas, Deusto, Bilbao, p. 79.
340
BARNARD, C. I. (1962): Organization and Management, Harvard University Press, pp. 81-84.
341
BARNARD, C. I. (1962): Op. cit.
139
Mª Dolores Moragas Freixa
2.3.2. La función directiva según los estudios de la Teoría de las
organizaciones
342
TAYLOR, F. W. (1984): Management científico, Orbis, Barcelona.
343
FAYOL, H. (1985): Administración industrial y general: previsión, organización, mando,
coordinación, control, Orbis, Barcelona.
140
Mª Dolores Moragas Freixa
344
MAYO, E. (1986): The Human Problems of an Industrial Civilization, Ayer, New Hampshire.
345
ROETHLISBERGER, F. J. y DICKSON, W. J. (1949): Management and the worker, Harvard
University Press, Cambridge, Massachusetts.
346
E.g. HERZBERG, F., MAUSNER, B. y SNYDERMAN, B. (1959): The Motivation to work, John
Wiley & Sons, Inc., New York; MASLOW, A. (1963): Op. cit.
347
TOMPKINS, P. y WANCA-THIBAULT. (2001): Op. cit., p. 21.
348
BLAU, P. M. (1964): Exchange and power in social life, Wiley, New York.
349
SIMON, H. A. (1976): Op. cit., pp. 155-171.
141
Mª Dolores Moragas Freixa
Simon afirma que sin comunicación no puede haber organización, porque no hay
posibilidad de que el grupo influya en el comportamiento del individuo. En la toma de
decisiones, el individuo que va a tomar la decisión no tiene toda la información relevante
completa, sino que está repartida entre varias personas. Por esta razón se tiene que
montar un proceso que transmita dicha información. Además, aparte del sistema formal,
se precisa una red informal de comunicación construido alrededor de las relaciones
sociales de los miembros de la organización. En él es de especial valor la amistad, ya
que el comportamiento de los individuos en las organizaciones no sólo está orientado
hacia los objetivos de la organización, sino que también lo está hacia sus logros
personales y, en ocasiones, ambas cosas no son consistentes350.
142
Mª Dolores Moragas Freixa
Selznick destacó que la principal función del directivo era la construcción de los
valores esenciales y la competencia distintiva de la organización354. Para lograrlo, debe
definir la misión institucional y su rol, personificar el propósito institucional, defender la
integridad institucional y ordenar conflictos internos. Desarrolla la idea de una
institución, que es la organización infundida de valores. Frente a la idea anterior de un
352
McCLELLAND, D. (1953): The achievement motive, Appleton-Century-Crofts, New York.
353
BARNARD, C. I. (1968): The functions of the executive, Harvard University Press, Cambridge,
Massachusetts.
354
SELZNICK, P. (1957): Leadership in Administration. A Sociological Interpretation, Row, Peterson
and Company, Evanston, Illinois, pp. 22-27.
143
Mª Dolores Moragas Freixa
liderazgo mecánico, jerárquico y burocratizado, destaca que el líder debe ser creativo355
y que debe lograr la participación de los empleados en la empresa. Esto será posible
según los distintos grados de compromiso con ella. Todo esto afecta a la comunicación
interpersonal, porque implica de forma implícita un líder que trabaja con valores y una
misión empresarial. Pero, a pesar del desarrollo de la conceptualización de líder llevada
a cabo por Selznick, no supone un cambio cualitativo en la concepción de la persona.
A partir de los años 60 las teorías de la organización van siendo influidas por las
ciencias sociales. Se estudia la percepción de los miembros de la organización sobre lo
que es la buena supervisión y hasta qué punto la distancia informativa puede suponer
un problema en las organizaciones. La comunicación empieza a estudiarse en sí misma.
A partir de los 70, se presta especial atención al trabajo de grupo y las redes de
comunicación organizacional, en particular la adjudicación de los roles clave en la
organización. Se populariza el término “trabajadores del conocimiento”. El nivel de
preparación técnica de los colaboradores había aumentado con respecto al de épocas
anteriores, y se precisaban otras funciones de dirección. Drucker afirma que la esencia
de la moderna organización es que los trabajadores del conocimiento, con distintas
habilidades, trabajen juntos con un mismo propósito para obtener resultados356. Las
grandes corporaciones pueden contribuir a esto y es su responsabilidad lograrlo.
Mintzberg destaca el papel de la comunicación verbal como la principal característica
del Management, precisa para lograr un buen clima organizativo357. Se estudiaron
cuáles eran los componentes e implicaciones en el clima entre el superior-subordinado,
grupo de trabajo y la comunicación organizativa global.
355
SELZNICK, P. (1957): Op. cit., pp. 62-63.
356
DRUCKER, P. F. (1972): “The Concept of Corporation”, Business & Society Review, Blackwell
Publishing Limited.
357
MINTZBERG, H. (1973): The nature of managerial work, Harper Collins.
358
COLLINS, J., y PORRAS, J. (1994): Build to Last, HarpersBusiness, New York.
359
SCHEIN, E. H. (1985): Organizational culture and leadership, Jossey-Bass, San Francisco.
144
Mª Dolores Moragas Freixa
cambian360 y tienen visión y energía para conducir el cambio361. De esta forma, surge
otra de las funciones relevantes de los directivos: liderar los cambios que se producen
en las organizaciones.
Como resumen de este epígrafe, podemos resaltar que el interés que hay en la
comunicación en los primeros tiempos desde los estudios de la teoría de la organización
procede tan sólo de la necesidad de obtener beneficios. Por ello, en la comunicación
sólo se valora la transmisión. Posteriormente se ve que, para conseguir ganar dinero, se
precisa que el empleado esté satisfecho para que quiera cooperar en ella y la empresa
sea más productiva. El interés se desplaza entonces al individuo, al sistema informal y a
facilitar sus necesidades operativas, de conocimiento y técnicas, entre las que se
incluye la comunicación. Al mismo tiempo, ya Barnard apunta la necesidad de un
liderazgo que modele y cree valores, por que se destaca la relación entre la
comunicación y la autoridad. La importancia de la comunicación hasta el punto de
señalarse que la comunicación verbal es la principal característica del Management.
Pero el interés por la persona está lejos.
360
COLLINS, J. C. y PORRAS, J. L. (1997): Built to last: successful habits of visionary companies,
HarperBusiness, New York.
361
KOTTER, J. P. y HESKETT, J. L. (1992): Corporate culture and performance, Free Press, New York.
362
BENNIS, W. G. (1989): On becoming a leader, Addison-Wesley Pub. Co., Reading, Massachusetts.
363
KOUZES, J. M. y POSNER, B. Z. (2009): “To Lead, Create a Shared Vision”, Harvard Business
Review, January, pp. 20-21.
145
Mª Dolores Moragas Freixa
Siguiendo esta idea de Olivares acerca de la necesidad de una teoría general del
desarrollo humano que permita comprender la profundidad del liderazgo, proponemos
que la teoría de Juan Antonio Pérez López no sólo sustente las teorías del liderazgo,
sino también las teorías de la comunicación interpersonal en el aspecto pragmático de
la acción comunicativa del directivo, porque ambas están relacionadas, como hemos
mostrado en epígrafes previos. Su teoría es la única que aporta un modelo completo
tanto de la acción humana como que rol del directivo que es, al mismo tiempo, el
elemento subjetivo de la comunicación, su origen y su destino.
2.3.3. La función directiva según las investigaciones de Pérez
López
Pérez López define la organización como “un conjunto de personas cuyos esfuerzos
–cuyas acciones- se coordinan para conseguir un cierto resultado u objetivo que
interesa a todas ellas, aunque su interés pueda deberse a motivos muy diferentes”366.
364
OLIVARES, O. J. (2008): “The formulation of a leadership development praxis: linking intentions to
outcomes”, Leadership & Organization Development Journal, 29, Nº 6, pp. 530-543.
365
BANDURA, J. A. (2006): “Toward a Psychology of Human Agency”, Perspectives on Psychological
Science, 1, Nº 2, pp. 164-180.
366
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Fundamentos de la dirección de empresas, Rialp, Madrid, p. 14.
146
Mª Dolores Moragas Freixa
Para que una organización exista, se necesitan formular unos objetivos alcanzables,
que las personas que actúan sepan hacerlo, y que quieran hacerlo. Todo ello es lo que
deben lograr los directivos.
2.3.3.1. Funciones de los directivos
Cualquier acción que realiza una persona dentro de la organización modifica el nivel
de eficacia, atractividad y unidad de la empresa. Para evitar la autodestrucción -
aprendizaje negativo- hay que facilitar el desarrollo del conocimiento evaluativo de sus
miembros, es decir, su capacidad de moverse por motivos trascendentes. Estas tres
dimensiones de una organización son las que pueden incidir en los tres los tipos de
motivos de la persona, de forma que la organización les resulte motivante y les induzca
a cooperar.
Para lograr esa organización estable el directivo debe realizar sus actividades a
través de las siguientes funciones:
367
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 19.
147
Mª Dolores Moragas Freixa
2. Comunicar ese propósito, los resultados a conseguir: que las personas sepan y
sean capaces de hacer el objeto que se ha establecido. Implica cómo hacerlo.
Ese objeto debe aprovechar y desarrollar las capacidades de hacer cosas y de
aprender que tienen los empleados. Es su función comunicadora, que
estudiaremos específicamente en un apartado posterior. Está unida a su estilo
de dirección.
3. Motivar hacia ese propósito: que quieran hacer lo que se les indica. Dependerá
del para qué del objeto. La motivación dependerá de la configuración que el
directivo haga de la misión y de si ha sido debidamente comunicada. La misión
debe ser capaz de dar sentido al trabajo de las personas en la empresa.
Constituye su función motivadora. Está unida a los valores.
2.3.3.2. Actividades directivas y toma de decisiones
Las actividades directivas presentes en los procesos de qué, cómo y para qué se dan
tanto dentro de las actividades programadas y especificadas en el sistema formal como
en el sistema informal. Estas últimas, o sea, las no programadas, suplen todo lo que les
falta a las primeras para la resolución de los problemas y constituyen las actividades
directivas por antonomasia – aunque dentro de las actividades directivas está incluido el
diseño del sistema formal368. El directivo debe velar para que las normas contempladas
368
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 124.
148
Mª Dolores Moragas Freixa
Pérez López clasifica las actividades directivas en tres grandes grupos ligados a los
procesos de dirección:
– Actividades de liderazgo: son las que generan la motivación que sea necesaria
para la puesta en marcha del propósito, acudiendo a motivos distintos de los que
no son satisfechos a través de los incentivos asignados por el sistema formal370.
El directivo toma decisiones porque tiene que resolver problemas. Si los resuelve,
estará en mejor situación que en el momento de la decisión y alcanzará satisfacciones.
Para que la acción resuelva los problemas hacen falta tres condiciones:
149
Mª Dolores Moragas Freixa
ocurrir que se tomen decisiones que a corto plazo son beneficiosas pero, a largo plazo,
dejan al directivo en peor situación. Cualquier acción puede resolver o no el problema,
pero puede tener otros resultados no previstos en su planteamiento.
En la primera parte hemos analizado los criterios para medir la calidad de las
acciones. A continuación pasamos a estudiar cómo Pérez López los aplica a la acción
directiva. Dado que la comunicación es una acción humana, estos criterios los
utilizaremos también para medir la calidad de las acciones comunicativas.
2.3.3.3. La aplicación de los criterios de eficacia, eficiencia y
consistencia a la acción directiva
Las acciones del directivo pueden medirse con los mismos criterios que cualquier
acción humana. En la empresa hay unos parámetros que las evalúan. El criterio de
eficacia mide los ingresos esperados así como los recursos que se han de asignar como
retribución para cada decisión concreta del directivo371. El total de retribuciones
necesarias no puede exceder del total de contribuciones obtenidas. Una decisión es
más o menos eficaz según sea mayor o menor el beneficio que produzca la aplicación
del plan de acción elegido. De este modo, el beneficio es el parámetro que mide la
eficacia. Sin embargo, aunque se obtengan muchas ganancias puede ocurrir que un
plan sea incorrecto y que genere aprendizajes que tiendan a autodestruir su propia
eficacia, pero sería un plan irracional.
371
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., pp. 143-148.
372
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 149.
150
Mª Dolores Moragas Freixa
Una decisión directiva será más eficiente cuanto más mejore la capacidad de
aprendizaje de la empresa, de modo que ésta pueda hacer mejor lo que tiene que
hacer373. Las organizaciones van siendo capaces de resolver sus problemas cada vez
mejor, en cuyo caso el aprendizaje sería positivo u operativo, o peor, con lo que el
aprendizaje sería negativo374.
373
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 151.
374
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 150.
375
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 156.
151
Mª Dolores Moragas Freixa
Los tres resultados se producen siempre. Los resultados externos son los que
resuelven en problema, pero los intrínsecos y trascendentes se producen también, se
quiera o no. Lo peor es una decisión eficaz e inconsistente: hace cada vez más difícil
que el agente reactivo colabore con el activo en la resolución de problemas con lo que,
al final, se destruye la eficacia.
376
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 182.
377
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 188.
378
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 184.
379
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 184.
152
Mª Dolores Moragas Freixa
2.3.3.4. Las dimensiones de la dirección
2.3.3.4.1. La dimensión estratégica de la dirección
380
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., pp. 129-132.
381
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 130.
153
Mª Dolores Moragas Freixa
Este directivo dirige y coordina las acciones de los empleados a través del sistema
formal de la organización. El estratega fija las metas organizativas según el entorno, y
diseña y maneja los sistemas operativo y retributivo para satisfacer esas demandas
externas. A través de esos sistemas consigue el control de los trabajadores y que estén
ligados a la organización. Piensa que si logra diseñar la empresa como una maquinaria,
de forma que sus piezas encajen bien mecánicamente, habrá conseguido la perfección
organizativa.
382
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 129.
383
CARDONA, P. (2001): “Dirección por competencias: evaluación y coaching”, en ALVAREZ DE
MON, S., CARDONA, P., CHINCHILLA, N., MILLER, P., PÉREZ LÓPEZ, J. A., PIN, J. R.,
POELMANS, S., RODRÍGUEZ LLUESMA, C., RODRÍGUEZ PORRAS, J. M., TORRES, M. (2001):
Paradigmas de liderazgo: claves de la dirección de personas, McGraw-Hill, p. 84.
384
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 278.
154
Mª Dolores Moragas Freixa
2.3.3.4.2. La dimensión ejecutiva de la dirección
La función ejecutiva comprende las competencias interpersonales, que son las que
permiten el desarrollo de las capacidades de los empleados para que puedan
desarrollar bien su función. Cardona y Chinchilla definen las competencias como
comportamientos observables y habituales387. Un estudio realizado por estos autores
sobre las competencias directivas más valoradas por las empresas a la hora de
contratar directivos muestra la comunicación en sexto lugar388. El directivo marca la
estrategia y los planes de acción, pero debe también comunicarlos y asegurarse que las
personas sepan qué han de hacer y cómo, y que tengan las capacidades precisas para
llevar a cabo su trabajo. Por eso, el ejecutivo está dotado de grandes dotes de relación
y de comunicación. Tiene capacidad para descubrir en profundidad las debilidades y los
puntos fuertes de quienes trabajan con él y sabe cómo sacarles partido y diseña tareas
que los motiven. De esta forma consigue aumentar la competencia distintiva de la
empresa, su saber hacer coordinado. Afirma Pérez López que, en ocasiones, “llega a
discernir capacidades potenciales para hacer cosas en personas que ignoran que las
poseen, y es capaz de estructurar y repartir las tareas de modo tal que ese producto
vendible sea también producible”389. Se preocupa por la estructura de la organización, la
385
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 130.
386
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., pp. 132-134.
387
CARDONA, P. y CHINCHILLA, N. (1999): “Evaluación y desarrollo de las competencias directivas”,
Harvard-Deusto Business Review, 89, marzo-abril.
388
CARDONA, P., CHINCHILLA, N. y GARCÍA-LOMBARDÍA, P. (2001): Las competencias
directivas más valoradas, OP núm. 01/4, IESE Publishing.
389
CHINCHILLA, N. y PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1990): ¿Empresa o negocio? Distintos enfoques para la
dirección de personas en las organizaciones, IESE PUBLISHING, p. 11.
155
Mª Dolores Moragas Freixa
2.3.3.4.3. La dimensión de liderazgo de la dirección
390
ALVAREZ DE MON, S., CARDONA, P., CHINCHILLA, N., MILLER, P., PÉREZ LÓPEZ, J. A.,
PIN, J. R., POELMANS, S., RODRÍGUEZ LLUESMA, C., RODRÍGUEZ PORRAS, J. M., TORRES, M.
(2001): Paradigmas de liderazgo: claves de la dirección de personas, McGraw-Hill.
391
CARDONA, P. y GARCÍA-LOMBARDÍA, P. (2005): Cómo desarrollar las competencias de
liderazgo, EUNSA, Pamplona, p. 39.
392
PÉREZ LÓPEZ, J. A. y CHINCHILLA, N. (1990): Op. cit.
393
A lo largo de este trabajo, al líder le denominamos también líder trascendente o líder antropológico.
156
Mª Dolores Moragas Freixa
Este directivo sabe que los sistemas de control son limitados - aunque se precise de
ellos para aplicar el poder- y que el mejor medio de control es el autocontrol. Por eso
procura influir positivamente ayudando a desarrollar la motivación trascendente de sus
colaboradores. El poder que desarrolla el líder es el poder afectivo, o autoridad, que es
la capacidad de estimular comportamientos de otros a través de motivos trascendentes,
porque confía en sus decisiones. Pérez López subraya que las nociones de poder y la
autoridad procedentes de los modelos psicosociológicos no distinguen entre poder
394
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 226.
395
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 139.
157
Mª Dolores Moragas Freixa
manipulativo y autoridad: “una persona tiene autoridad respecto a otra si, y solamente
si, esta última confía en los motivos impulsores de las acciones de la primera. La
confianza en las intenciones de quien manda es lo único que puede dar origen a la
autoridad. Y sería un contrasentido que alguien confiase en los motivos de otra persona
si entre esos motivos no se encontrasen los motivos trascendentes”396.
El líder consigue un espacio de confianza mutua con sus colaboradores a partir del
cual se puede ir desarrollando la relación interpersonal y grupal. Resaltamos este punto,
porque es uno de los que ser requiere para conseguir una fluida comunicación
interpersonal. En ellos, procura desarrollar los motivos trascendentes de sus
subordinados potenciando su sentido de responsabilidad y del deber, y enseñándoles a
valorar sus acciones y su impacto en otras personas. Les muestra cómo autocontrolarse
y adaptar su comportamiento a las necesidades y momentos vitales de otros. Sabe que
puede influir en las acciones de sus colaboradores e incluso en ocasiones imponerlas,
pero que nunca podrá conseguir controlar las intenciones que les llevan a actuar de un
modo u otro, porque son seres humanos únicos, irrepetibles y libres: “Pero son
precisamente esas intenciones las que busca mejorar un líder”399. Si consigue tal
objetivo, habrá desarrollado su conocimiento evaluativo, es decir, su capacidad de amor
396
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 139.
397
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991 b): El poder… ¿Para qué?, IESE Publishing, TDN-85, p. 10.
398
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Fundamentos de la dirección de empresas, Rialp, Madrid, pp. 140-141.
399
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 135.
158
Mª Dolores Moragas Freixa
y de amistad, con lo que se refuerzan los circuitos virtuosos que se generan tanto en el
interior de las personas como en la organización400.
Sin embargo, por más que el directivo quiera apoyar al desarrollo de esos motivos
trascendentes, el subordinado actúa movido por ellos sólo si quiere hacerlo401. De este
modo, la única forma que tiene de contribuir al desarrollo de estos motivos es: (1) no
siendo obstáculo para que sus subordinados actúen por motivos trascendentes cuando
quieran hacerlo; (2) instruyéndoles acerca del valor real de sus acciones, valorando las
consecuencias que tienen para las otras personas, por lo que actúa sobre su
conocimiento abstracto, ayudándoles a pensar y a manejar información; y (3) siendo
ejemplar.
2.3.3.5. El concepto de unidad organizativa: el desarrollo de la
confianza
159
Mª Dolores Moragas Freixa
La calidad de una organización, es decir, su grado de unidad puede medirse por los
esfuerzos o sacrificios que las personas están dispuestas a hacer para mejorar las
cosas, sin estar obligadas a ello y sin que las observen406. Dicho grado depende de tres
elementos: (1) la calidad de las operaciones y metas de la organización, en cuanto
éstas representan la contribución de la acción de la organización a la satisfacción de
necesidades humanas. Es la calidad del sistema formal; (2) la calidad motivacional de
los individuos, en cuanto dicha calidad expresa hasta qué punto son capaces de
moverse por motivación trascendente. Es la calidad del sistema espontáneo; y (3) la
calidad de la comunicación. Por ella, los empleados perciben el valor de sus acciones
en el seno de la organización para la satisfacción de necesidades de otros, es decir, si
se les tiene en cuenta o no. La comunicación no puede suplir deficiencias del sistema
formal o del sistema espontáneo.
404
FERREIRO, P. y ALCÁZAR, M. (2002): Op. cit., p. 131.
405
ARIÑO, M. A. (2002): Op. cit., p. 131.
406
FERREIRO, P. y ALCÁZAR, M. (2002): Op. cit., pp. 139-140.
160
Mª Dolores Moragas Freixa
La confianza puede ser funcional y personal. La primera puede darse también hacia
una máquina, mientras que la segunda sólo se da entre las personas y es la que
determina el grado de unidad entre ellas. Cuando la confianza es sólo funcional, el
directivo confía en que el empleado realizará una determinada tarea por el poder que él
tiene para imponerle un comportamiento: Desde este punto de vista, lo más confiable es
una máquina409. No atiende a las características personales del otro. En cambio, la
confianza personal consiste en la seguridad que un decisor tiene en que la persona con
la que interacciona se mueve por motivos trascendentes en sus decisiones. Por las
experiencias que ha tenido con él, sabe que lo que le ocurre le importa al otro410. De
este modo, la auténtica confianza se da a nivel personal. Este tipo de confianza nunca
se da entre dos personas que se mueven sólo por motivos extrínsecos, ya que no
conciben que alguien pueda moverse haciendo algún sacrificio por otro.
407
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1998): La toma de decisiones directivas: ¿Cómo generar confianza?, In
memoriam 2 junio. IESE, p. 54.
408
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Fundamentos de la dirección de empresas, Rialp, Madrid, p. 157.
409
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 158.
410
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 158.
161
Mª Dolores Moragas Freixa
La confianza produce en el decisor “un cierto grado de seguridad acerca de que las
personas en las que confía no acudirán a ningún tipo de comportamiento oportunista en
sus futuras relaciones con él. De este modo, el decisor puede ahorrarse toda una serie
de costes –los llamados costes de transacción- que tienen su origen en las medidas que
hay que tomar para asegurarse contra las consecuencias de los posibles
comportamientos oportunistas de otros decisores”413.
La unidad de una empresa está ligada a la confianza mutua entre los miembros de la
empresa. Toda relación estructural entre dos personas crece o decrece según el tipo de
interacciones que han tenido. A consecuencia de esto, la confianza aumenta o
disminuye. Cuando los miembros de una organización reconocen el valor de lo que la
empresa hace para otras personas, y actúan por ese motivo, entonces hay identificación
411
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1998): La toma de decisiones directivas: ¿Cómo generar confianza?, In
memoriam 2 junio. IESE, p. 174.
412
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1988): Europa: una tarea en común, IESE Publishing, FHN-201, p. 11.
413
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Fundamentos de la dirección de empresas, Rialp, Madrid, p. 157.
162
Mª Dolores Moragas Freixa
2.3.4. La función comunicativa del directivo en la teoría de
Pérez López
Define la comunicación del directivo como un modo de actuar: “La comunicación (…)
consiste en todo el conjunto de actuaciones por las que trata de conseguir que los
subordinados se muevan por motivación racional por motivos trascendentes, es decir,
se muevan por el propio valor de lo que están realizando al cooperar” 415. Ese modo de
actuar, es decir, palabras y acciones, se produce en los tres niveles de la función
directiva: (1) en la formulación del propósito, donde el directivo transmite lo que se ha de
hacer a través de los sistemas formales; (2) en la “comunicación” del propósito, donde
los estilos de dirección facilitan una mayor o menor participación de los empleados en
las operaciones o decisiones; y (3) en la motivación, a través de la que el directivo
transmite unos valores ayudando al subordinado a descubrirlos. Eleva los motivos de
quienes le siguen416.
De este modo, el directivo comunica a través del sistema formal e informal, ambos
necesarios. El primero establece las vías de las acciones de los miembros de la
organización y unos procedimientos que transmiten los valores de los directivos que
acaban conformando una cultura. El segundo se va conformando con dichas acciones y
414
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1998): La toma de decisiones directivas: ¿Cómo generar confianza?, In
memoriam 2 junio. IESE, p. 14.
415
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Fundamentos de la dirección de empresas, Rialp, Madrid, p. 259.
416
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 259.
163
Mª Dolores Moragas Freixa
Debemos recordar que el paradigma psicosocial incluye las variables del mecanicista
y el antropológico el de las otros dos. Siguiendo las dimensiones del directivo de Pérez
164
Mª Dolores Moragas Freixa
Esos valores, para que sean comunicativos, es decir, que produzcan la unidad,
tienen que estar referenciados a la realidad objetiva. “El comportamiento de los
directivos concreta los valores reales que se viven en una empresa. Si esos valores son
aquellos que pueden hacer crecer la confianza mutua, es decir, la unidad de la
165
Mª Dolores Moragas Freixa
organización, esos directivos serán auténticos líderes. Caso contrario, su actuación, por
más sistemas formales que se acumulen para intentar evitarlo, producirá la
desintegración de la organización”417. De este modo, la unidad sólo es capaz de llevarla
a cabo el directivo-líder que ha descubierto y hecho suyos esos valores, aplicándolos en
sus decisiones. Es entonces cuando puede comunicarlos a otros y puede desarrollar a
otras personas.
Esa comunicación del directivo apunta a satisfacer dichas necesidades reales de los
subordinados, se está refiriendo a la realidad objetiva, no a impresiones o deseos
417
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit. p. 280.
418
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 259.
419
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 260.
166
Mª Dolores Moragas Freixa
2.3.5. Recapitulación
Sostiene el autor que “el único tipo de cualidad que siempre es necesario que
posean los directivos es el liderazgo, para que las empresas se unan421”. Esta
afirmación de Pérez López es de interés para nosotros, porque si la dimensión de
liderazgo es una cualidad imprescindible para el directivo, -ya que contempla la unidad
420
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 260.
421
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 126.
167
Mª Dolores Moragas Freixa
Los principales temas que plantea Pérez López con respecto a las funciones del
directivo, y que son necesarios para la construcción de una organización estable son:
(1) la unidad, (2) la confianza, (3) la identificación con la empresa; y (4) el papel de los
motivos trascendentes como requisito para lograr los tres primeros. Por este motivo,
abordaremos su estudio más adelante enriqueciendo estos conceptos con aportaciones
procedentes de la literatura del liderazgo.
168
Mª Dolores Moragas Freixa
2.4. La perspectiva relacional del liderazgo y los estudios
sobre la comunicación del directivo
422
Las teorías de la contingencia se basan en el comportamiento del directivo en distintas situaciones. Los
estilos de liderazgo se centran en rasgos de personalidad (haremos referencia a ellos dentro del liderazgo
transformador). El liderazgo situacional adapta diferentes estilos de liderazgo a cada situación.
423
CARDONA, P. (2001): Liderazgo relacional, IESE Publishing, FHN-332.
424
Ver BURNS, G. J. (1978): Leadership, Harper Touchbooks, New York, p.54, citado en CARDONA, P.
y GARCÍA-LOMBARDÍA, P. (2005): Cómo desarrollar las competencias de liderazgo, EUNSA,
Pamplona, pp. 47-59.
425
CARDONA, P. (2000): “Trascendental Leadership”, The Leadership & Organization Development
Journal, 21, 4, pp. 201-206.
169
Mª Dolores Moragas Freixa
2.4.1. El liderazgo transaccional: la relación contractual
2.4.2. El liderazgo transformador: la relación de desarrollo
profesional
Burns estudia el liderazgo transformador y lo define como “el proceso por el cual los
líderes inducen y animan a los seguidores a conseguir ciertos objetivos que encarnan
los valores, motivaciones, necesidades y expectativas de ambas partes, líder y
seguidores. La relación que les une no tiene como base únicamente el poder, sino que
se sustenta en la reciprocidad mutua de las verdaderas necesidades que han de ser
atendidas”428. Estos líderes reconocen una necesidad existente y los motivos de sus
seguidores y buscan satisfacer necesidades más altas que las que emergen en el
liderazgo transaccional. Traspasan los límites de las formas e introducen el pathos,
porque se dan cuenta de que la gente realiza mejor su labor si actúan así. De esta
forma, son más cercanos a sus subordinados y mejora su nivel de motivación, con lo
426
CARDONA, P. (2001): Liderazgo relacional, IESE Publishing, FHN-332. p. 12.
427
CARDONA, P., (2001): Op. cit., p. 7.
428
BURNS, G. J. (1978): Op. cit., citado en CARDONA, P. y GARCÍA-LOMBARDÍA, P. (2005): Op.
cit., p. 54.
170
Mª Dolores Moragas Freixa
que éstos hacen más de lo que deben429. Esta transformación se consigue: (1)
aumentando el nivel de conciencia del subordinado sobre la importancia de los
resultados designados y los medios para alcanzarlos; (2) intentando que el subordinado
trascienda de sus propios intereses por el bien del equipo y de la organización; y (3)
alterando el nivel de necesidades de los empleados o expandiendo su portafolio de
necesidades y deseos. Sin embargo, en estos puntos no aparece el empleado único, y
deja en el aire a qué se refiere con el “bien” de los empleados.
Las amplias características del líder transformador han supuesto el auge de los
estudios de distintos tipos incluidos en él. El carisma de estos líderes ha llevado a que
se desarrolle el liderazgo carismático433. Este líder aparece en condiciones de crisis,
cambio y turbulencia y es capaz de reducir las percepciones de amenaza y de difusión
429
BASS, B. M. (1985): Leadership and Performance beyond Expectations, New York, Free Press.
430
TICHY, N. M. y DEVANA, M. A. (1986): The transformational leader, Wiley, New York.
431
CARDONA, P. (2001): Op. cit.
432
CARDONA, P. (2001): Op. cit., p. 7.
433
HOUSE, R. J. (1977): “A 1976 theory of charismatic Leadership”, Leadership: The cutting edge, en J.
G. Hunt y L. L. Larson (Eds.), Cargondale, IL: Southern Illinois University Press, pp. 189-207; CONGER,
J. A. y KANUNGO, R. S. (1988): Charismatic Leadership in organizations. Thousand Oaks, CA: Sage.
171
Mª Dolores Moragas Freixa
Este tipo de liderazgo diagnostica qué pasa y cómo ocurre la relación pero no
profundiza en los motivos trascendentes. El líder es alguien en cierta forma superior a
los demás, distante. Produce la idea de que su interés en el subordinado es debido a
434
El término procede de la sociología y la política. Ha sido tradicionalmente atribuido a Weber, describe
a un individuo con grandes habilidades personales, capaz de producir efectos profundos en otros.
435
EREZ, A. et al. (2008): “Stirring the Hearts of Followers: Charismatic Leadership as the transferal of
Affect”, Journal of Applied Psychology, 93, 3, pp.602-615.
436
Hay múltiples revisiones sobre ella, e.g. NEWCOMBE, M. J. y ASHKANASY, N. M. (2002): “The
role of affect and affective congruence in perceptions of readers: an experimental study”, The Leadership
Quarterly, 13, pp. 601-614.
437
DANSEREAU, F., GRAEN, G. B., y HAGA, W. (1975): “A vertical dyad linkage approach to
leadership in formal organizations”, Organizational Behavior and Human Performance, 13, pp. 46-78;
GRAEN, G. B. y UHL-BIEN, M. (1995): “Relationship-based approach to Leadership: development of
leader-member Exchange (LMX) theory of Leadership over 25 years: applying a multi-level multi-domain
perspective”, Leadership Quarterly, 6, 2, pp. 219-247.
438
Recibe distintos nombres: seguidor, miembro, subordinado, etc.
439
SCHRIESHEIM, C. A., CASTRO, S. L. y COGLISER, C. C. (1999): “Leader-Member Exchange
(LMX) Research: a comprehensive review of theory, measurement, and data-analytic practices”,
Leadership Quarterly, 10, 1, pp. 63-113.
172
Mª Dolores Moragas Freixa
que lo precisa para obtener resultados en la empresa. Por eso investiga también la
comunicación como instrumento para alcanzar dichos beneficios.
440
TOMPKINS, P. y WANCA-THIBAULT (2001): Op. cit., p. 27.
441
SIAS, P. M. y JABLIN, F. M. (1995): “Differential superior-subordinate relations, perceptions of
fairness, and coworker Communications”, Human Communication Research, 22, pp. 5-38.
442
BERSON, Y. y AVOLIO, B. J. (2004): “Transformational Leadership and the dissemination of
organizacional goals: a case study of a telecommunication firm”, Leadership Quarterly, 15, 5, pp. 625-646;
FLAUTO, F. J. (1999): “Walking the Talk: The Relationship Between Leadership and Communication
Competence”, The Journal of Leadership Studies, 6, pp. 86-97.
173
Mª Dolores Moragas Freixa
En los estudios sobre comunicación del líder transformador cabe destacar los que
hacen referencia a su competencia comunicativa y a su estilo comunicativo, que
pasamos a reseñar a continuación.
2.4.2.1. La competencia comunicativa y el estilo comunicativo del
directivo
443
E.g. JABLIN, F. y SIAS. P. M. (1988): Communication Competente, en Handbook of organizational
communications, pp. 819-864; McCROSKEY, J. D. (1982): “Communication competence and
performance: A pedagogical perspective”, Communicacion Education, 31, pp. 1-8.
444
E.g. WIEMANN, J. M. y BACKLUND, P. (1980): “Current theory and research in Communications
competente”, Review of Educational Research, 50, pp. 185-199; MONGE, P. R., BACHMAN, S. G.,
DILLARD, J. P, y EISENBERG, E. M. (1981): “Communicator competente in the workplace: Model
testing and scale development”, Communication yearbook, 5, en M. Burgoon (Ed.), New Brunswick, NJ:
Transaction Books, pp. 505-507.
445
FLAUTO, F. J. (1999): Op. cit., pp. 86-97.
446
McCROSKEY, J. D. (1982): Op. cit., pp. 1-8.
447
PORTER, H., WRENCH, J. S. y HOSKINSON, C. (2007): “The Influence of Supervisor Temperament
on Subordinate Job Satisfaction and Perceptions of Supervisor Sociocommunicative Orientation and
Approachability”, Communication Quarterly, 55, 1, Febrero, pp. 129-153.
448
JABLIN, F. y SIAS. P. M. (1988): Op. cit., p. 820.
174
Mª Dolores Moragas Freixa
449
JABLIN, F. M., CUDE, R. L., HOUSE, A, LEE, J., y ROTH, N. L. (1994): “Communication
competence in organizations: Conceptualization and comparison across multiple levels of analysis”,
Organization-communication: Emerging perspectives, 4, en L. Thayer & G. Barnett (Eds), Norwood, NJ:
Ablex, pp. 114-140; MADLOCK, P. E. (2008): “The Link Between Leadership Style, Communicator
Competence, and Employee Satisfaction”, Journal of Business Communication, 45, 61, pp. 61-78.
450
WHEELESS, V. E., y BERRYMAN-FINK, C. (1985): “Perceptions of women managers and their
communicator competencies”, Communication Quarterly, 33, pp. 137-148.
451
REINSCH, L., y SHELBY, A. N. (1996): “Communication challenges and needs: Perceptions of MBA
students”, Business Communication Quarterly, 59, pp. 36-53.
452
DIRKS, K. T., FERRIN, D. L. (2002): “Trust in Leadership: Meta-analytic findings and implications
for organizacional research”, Journal of Applied Psychology, 87, 4, 611-628.
453
HALL, R. J. y LORD, R. G. (1995): “Multi-level information-processing explanations of followers´
leadership”, The Leadership Quarterly, 6, pp. 265-281.
175
Mª Dolores Moragas Freixa
Este deseo de conocerlo ha conducido a los estudios del afecto y las emociones en
el trabajo456. El afecto positivo interactúa con las condiciones de trabajo influyendo en la
motivación. Tiende a facilitar la flexibilidad, la solución de problemas efectivos, la toma
de decisiones, el pensamiento y la evaluación de los acontecimientos457. Se ha
454
ROBERTS, K. H. y O´REILLY, C. A. III (1974): “Measuring organizacional communications”,
Journal of Applied Psychology, 59, 3, pp. 321-326.
455
YEAGER, S. J. (1978): “Measurement of independent variables which affect communications: a
replication of Roberts and O´Reilly”, Psychological Reports, 43, pp. 1319-1324.
456
FOX, S., y SPECTOR, P. E. (2002): “Emotions in the workplace: The neglected side of organizational
life introduction”, Human Resource Management Review, 12, pp. 167-171; LORD, R. G., y KLIMOSKI, R.
J. & Kanfer, R. (2002): Emotions in the workplace: Understanding the structure and role of emotions in
organizational behavior, San Francisco: Jossey-Bass.
457
ASPINWALL L. G., y TAYLOR, S. E. (1992): “Modeling cognitive adaptation: A longitudinal
investigation of the impact of individual differences and coping on college adjustment and performance”,
Journal of Personality and Social Psychology, 63, pp. 989-1003; ISEN, A. M. (1993): “Positive-affect and
decision making”, Handbook of emotions, en M. Lewis & J. Haviland (Eds.), Guilford Press, New York.
pp. 261-270; TAYLOR, S. E., y ASPINWALL, L. G. (1996): “Mediating and moderating processes in
psychosocial stress: Appraisal, coping, resistance, and vulnerability”, Psychosocial stress: Perspectives on
176
Mª Dolores Moragas Freixa
El liderazgo transformador engloba también una serie de liderazgos que van más allá
de los aspectos que hemos tratado hasta ahora, que constatan otras necesidades y
cualidades. Los analizamos a continuación.
2.4.2.2. Los liderazgos positivos
structure, theory, life-course, and methods, en H. B. Kaplan (Ed.). Academic Press, San Diego, California,
pp. 71-110; WEISS, H. M., NICHOLAS, J. P., y DAUS, C. S. (1999): “An examination of the joint effects
of affective experiences and job beliefs on job satisfaction and variations in affective experiences over
time”, Organizational Behavior and Human Decision Processes, 78, pp. 1-24.
458
EREZ, A., y ISEN, A. M. (2002): “The Influence of Positive Affect on the Components of Expectancy
Motivation”, Journal of Applied Psychology, 87, 6, pp. 1055-1067.
459
E.g. GORDON, M. E. y STEWART, L. P. (2009): Conversing About Performance, Management
Communication Quarterly, 22, 3, pp.473-501; DEETZ, S. (1990): “Reclaiming the subject matter as a
guide to mutual understanding: Effectiveness and ethics in interpersonal interaction”, Communication
Quarterly, 38, pp. 226-243.
460
AVOLIO, B. J. y GARDNER, W. L. (2005): “Authentic leadership development: Getting to the root of
positive forms of Leadership”, The Leadership Quarterly, 16, pp. 315-338.
461
BROWN, J. E. y TREVIÑO, L. K. (2006): “Ethical leadership: A review and future dimensions”, The
Leadership Quarterly, 17, pp. 595-616.
462
FRY, L. W. (2003): “Toward a theory of spiritual leadership”, The Leadership Quarterly, 14, pp. 693-
727.
463
GREENLEAF (1977): Servant Leadership: A journey into the nature of legitimate power and
greatness, New York: Paulist Press; PAROLINI, J., PATTERSON, K. y WINSTON, B. (2009):
“Distinguishing between transformational and servant leadership”, Leadership & Organization
Development Journal, 30, 3, pp. 274-291.
177
Mª Dolores Moragas Freixa
propósito, con sentido y valores y son ejemplo de imitación para los seguidores, inspiran
entusiasmo y aumentan el compromiso con la organización. Ya el simple título de
liderazgo positivo incluye la posibilidad de que el liderazgo sea también negativo, es
decir, que incluya directrices y formas de comportamiento que conlleven aprendizaje
negativo. De este hecho se resaltan los efectos, pero no se aborda la existencia de
dicho aprendizaje ni se conceptualiza. De estos distintos tipos de liderazgo positivo,
vamos a tratar aquí el liderazgo auténtico por ser el más relevante. El liderazgo servidor
lo abordaremos en el liderazgo trascendente.
El liderazgo auténtico incluye temas como el sacrificio por el bien común, que
construye confianza y gana la aceptación de los seguidores como modelo de rol464.
Avolio y Gardner hallan sus raíces en la filosofía de Ricoeur465. Bass y Steidlmeier
diferencian el líder “auténtico” del líder “pseudo” transformador. Para ellos, el líder
auténtico tiene una visión más realista de su propio yo y se ve conectado con amigos,
familia y la comunidad. Es alguien que quiere lo mejor para los demás y quiere
transformar a la persona. Les estimula intelectualmente en una apertura que tiene una
dimensión más alta. Trata a cada persona como individuo y la provee de coaching,
mentoring y de oportunidades de desarrollo, porque desea que todos se desarrollen
como líderes. Construye su carácter y valora el papel que tienen en ello las virtudes así
como sus repercusiones, porque la persona virtuosa se transforma a sí misma,
transforma a los otros y a su entorno social. Aboga hacia la recuperación de la noción
de verdad y de su búsqueda, revisando actuaciones de los sofistas. En cambio, el
“pseudo” líder quiere mantener la dependencia de los demás hacia él y puede ser
narcisista y manipulador466. Denominan pseudo-líder al directivo carismático que puede
tener un fondo egoísta. El liderazgo auténtico tiene amplias raíces en el tipo de
liderazgo trascendente, que desarrollaremos en el siguiente apartado, pero no
desarrolla los aspectos relacionados con la interiorización de la misión en cada persona,
que hace que cada una de ellas se transforme, a su vez, en líder de otros, lo que
provoca que toda la organización tienda a ser trascendente.
464
BASS, B. M. y STEIDLMEIER, P. (1999): Op. cit., pp. 181-217.
465
AVOLIO, B. J. y GARDNER, W. L. (2005): Op. cit., pp. 315-338.
466
MACCOBY, M. (2000): “Narcissistic Leaders: The incredible Pros, the Inevitable Cons”, Harvard
Business Review, enero-febrero, pp. 92-100.
178
Mª Dolores Moragas Freixa
El liderazgo positivo está influido por la psicología social. Valora los líderes éticos
como guías de otros por su atractividad y credibilidad como modelos de rol467. Tienen el
eje interno y se comportan más éticamente, porque perciben la conexión entre su propio
comportamiento y los resultados que producen468. Estos líderes se preocupan por temas
como el altruismo469 o por la responsabilidad social interpersonal470, entendida como la
ayuda mutua entre empleados más allá de lo requerido en el trabajo471. Su resultado es
una mejora del trabajo personal que contribuye al funcionamiento del grupo y de la
organización.
Como resumen de este epígrafe sobre liderazgo transformador, cabe destacar que
dentro de este tipo se han incluido modelos diferentes. La misma distinción que realizan
los académicos entre liderazgo “pseudo” transformador y liderazgo “auténtico” lleva a la
necesidad de una nueva categoría para distinguir unos líderes transformadores de
otros: “Esta distinción aparece de manera natural cuando utilizamos los tres motivos de
Juan Antonio Pérez López”472. Aunque los tipos de liderazgo positivo plantean
características propias del líder trascendente, ninguno de ellos se plantea el modelo de
persona subyacente. Se centran en la actuación que rezuma un cierto deber moral
kantiano y un cierto idealismo. Falta una fundamentación clara antropológica de sus
afirmaciones, y explicación de por qué se producen estos fenómenos. Son múltiples
líneas de investigación, muchas de ellas sin relación unas con otras.
467
BANDURA, A. (1986): Social foundations of thougt and action, Prentice-Hall, Englewood Cliffs, New
Jersey.
468
TREVIÑO, L. K. (1986): “Ethical Decision making in organizations: A person-situation interactionist
model”, Academy of Management Review, 11, pp. 601-617.
469
E.g. SINGH, N., y KRISHNAN, V. R. (2008): “Self-sacrifice and transformational Leadership_
mediating role of altruism”, Leadership & Organization Development Journal, 29, 3, pp. 261-274.
470
BOWLER, WM. y BRASS, D. (2006): “Relational Correlates of Interpersonal Citizenship Behavior: A
Social Network Perspective”, Journal of Applied Psychology, 91, 1, pp. 70-82.
471
BATEMAN, T. S., y ORGAN, D. W. (1983): “Job satisfaction and the good soldier: The relationship
between affect and employee “citizenship.” ”, Academy of Management Journal, 26, pp. 587-595;
SETTOON, R. P. y MOSSHOLDER, K. W. (2002): “Relationship quality and relationship context as
antecedents of person –and task-focused interpersonal citizenship behavior”, Journal of Applied
Psychology, 87, pp. 255-267.
472
CARDONA, P. (2001): Liderazgo relacional, IESE Publishing, FHN-332, pág. 4.
179
Mª Dolores Moragas Freixa
2.4.3. El liderazgo trascendente: la relación de confianza
Este tipo de liderazgo incorpora a los otros dos. De esta forma, las principales
características del liderazgo trascendente son, además de negociación y control de los
resultados -que subsume del paradigma mecanicista- y de crear y comunicar una visión
-que incorpora del paradigma psicosocial-, la capacidad de servicio y de motivación para
llevar a cabo la misión encomendada, incluso por encima de sus propios intereses477. El
líder trascendente genera un tipo de compromiso entre sus colaboradores que se basa
en la confianza personal y en la motivación trascendente. Sirve a los demás y también
es transaccional y carismático, pero servir a otros le impide ser manipulador en el
sentido negativo del término. Este liderazgo se crea a través del ejemplo. La línea que
separa al líder transformador del trascendente es que el primero está más centrado en
el yo, apartándose de los seguidores.
473
CARDONA, P. y GARCÍA-LOMBARDÍA, P. (2005): Op. cit., p.55.
474
CARDONA, P. y REY, C. (2005): La dirección por misiones, Deusto, Barcelona.
475
CARDONA, P. (2000): “Transcencental Leadership”, The Leadership & Organization Development
Journal, 21, 4, p. 206.
476
CARDONA, P. (2000): Op. cit., pp. 201-206.
477
CARDONA, P. (2001): Liderazgo relacional, IESE Publishing, FHN-332, pp. 4-8.
180
Mª Dolores Moragas Freixa
Parte de un planteamiento de que el ser humano es más activo que pasivo, que está
influido pero no determinado por el entorno. Esta persona está inclinada naturalmente
hacia el crecimiento y el desarrollo más que programada por su entorno social, porque
cada persona tiene una voluntad y subjetividad libre, única e inalienable. Es un ser que
478
CARDONA, P. (2001), Op. cit., p. 13.
479
BARGE, J. K. (1994): Leadership communications skills for organizations and groups, New York: St.
Martin´s Press, p. 21.
480
GREENLEAF, R. K. (2002): Servant Leadership: A journey into the nature of legitimate power and
greatnes, Paulist Press, New York.
481
LIDEN, R. C., WAYNE, S. J., ZHAO, H., y HENDERSON, D. (2008): “Servant leadership:
Development of a multidimensional measure and multi-level assessment”, The Leadership Quarterly, 19,
pp. 161-177; COVEY, S. R. (1997): Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, Paidós, Barcelona.
181
Mª Dolores Moragas Freixa
2.4.3.1. Estudios sobre la integridad y variables a las que afecta
El concepto de persona que hemos desarrollado a lo largo de este estudio está casi
ausente en la literatura del liderazgo (a excepción de Pérez López). Se habla de
“individuos”, de “recursos humanos” y de “gente”, pero no de personas. Si recordamos
la tabla 2.1 de la comunicación del directivo en la teoría de la acción directiva de Pérez
482
WEAVER, G. R., TREVIÑO, L. K., y COACHRAN, P. L. (1999): “Corporate ethics programs as
control systems: Influences of executive commitment and environmental factors”, Academy of Management
Journal, 42, pp. 41-57.
182
Mª Dolores Moragas Freixa
Cuando la persona es íntegra se percibe como justa. Este tema es abordado desde
la literatura de la justicia. Uno de los temas más estudiados en ella es el interés
483
MELÉ, D. (2009): Op. cit., pp. 227-244.
484
MOORE, G. (2008): “Re-imagining the morality of Management: a modern virtue ethics approach”,
Business Ethics Quarterly, 18, 4, pp. 483-511.
485
HOVLAND, C. I., JANIS, I. L., y KELLEY, H. H. (1953): Communication and persuasión, Yale
University Press, New Haven, CT, p. 721.
486
SIMONS, T. (2002): “Behavioral integrity: The perceived alignment between manager’s words and
deeds as a research focus”, Organization Science, 13, pp. 18-35.
487
PODSAKOFF, P. M., AHEARNE, M., y MacKENZIE, S. B. (1997): “Organizational citizenship
behavior and the quantity and quality of work group performance”, Journal of Applied Psychology, 82, pp.
262-270.
488
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Behavioral Integrity: Relationships With Employee Citizenship and Deviant Behavior”, Journal of Applied
Psychology, 91, 3, pp. 622-635.
489
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and its causes”, Research on negotiation in organizations, 6, en R. J. Lewicki, R. J. Bien, & B. H. Sheppard
(Eds.), JAI Press, Greenwich, CT, pp. 3-27.
183
Mª Dolores Moragas Freixa
184
Mª Dolores Moragas Freixa
2.4.3.2. Estudios sobre la confianza
499
GIFFIN, K. (1967): “The contribution of studies of source credibility to a theory of interpersonal trust
in the communications process”, Psychological Bulletin, 68, 2, pp. 104-120.
500
HOVLAND, C. I., JANIS, I. L., y KELLEY, H. H. (1953): Op. cit.; GIFFIN, K. (1967): Op. cit., pp.
104-120.
501
SCHOORMAN, F. F., MAYER, R. C. y DAVIS, J. H. (2007): “An integrative model of organizational
trust: past, present and future”, Academy of Management Review, 32, 2, pp. 344-354.
502
SCHOORMAN, F. F., MAYER, R. C. y DAVIS, J. H. (2007): Op. cit., pp. 344-354.
503
E.g. LUNDEEN, E- J. y SCHULDT, W. J. (1989): “Effects of therapists´ self-disclosure and a physical
barrier on subjets´ perceptions of the therapist: An analogue study”, Psychological Reports, 64, pp. 715-
720.
504
MELLINGER, G. D. (1956): “Interpersonal trust as a factor in communication”, Journal of Abnormal
and Social Psychology, 52, pp. 304-309.
505
E.g. MAYER, R. C., DAVIS, J. H., SCHOORMAN, D. D. (1995): Op. cit., pp. 709-734; JOHSON-
GEORGE, C., SWAP, W. C. (1982): “Measurement of specific interpersonal trust: construction and
validation of a scale to assess trust in a specific other”, Journal of Personality and Social Psychology, 43,6,
pp. 1206-1317; ROUSSEAU, D. M., SITKIN, S. B., BURT, R. S., CAMERER, C. (1998): “Not so
different alter all: a cross-discipline view of trust”, Academy of Management Review, 23, pp. 393-404.
506
MAYER, et al., (1995): Op. cit
507
ELOLA CEBERIO, A. (2006): Antecedents and consequences of trust in Manager-subordinate
relationships, Tesis doctoral, IESE.
185
Mª Dolores Moragas Freixa
508
FERRIN, D. L., BLIGH, M. C. y KOHLES, J. C. (2008): “It takes two to tango: An interdependence
analysis of the spiraling of perceived trustworthiness and cooperation in interpersonal and intergroup
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509
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Business Ethics Quarterly, Philosophy Documentation Center, p. 205.
510
WICKS, A.C., BERMAN, S.L. Y JONES, T.M. (1999): “The Structure of Optimal Trust: Moral and
strategic Implications”, Academy of Management Review, 24,1, pp. 99-116.
511
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to-face contact Fosters mutual cooperation in mixed-motive conflicts”, Journal of Experimental Social
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512
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513
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360.
514
BLAU, P. M. (1964): Op.cit.
515
WHITENER, E. M., BRODT, S. E., KORSGAARD, M. A., WERNER, J. M. (1998): “Managers as
initiators of trust: an exchange relationship framework for understanding managerial trustworthy behavior”,
Academy of Management Review, 23, 3, pp. 57-74.
516
BURKE, C. S. et al. (2007): “Trust in Leadership: A multi-level review and integration”, The
Leadership Quarterly, 18, p. 623.
186
Mª Dolores Moragas Freixa
comunicativo percibido (más activo que pasivo); y la atracción personal del emisor por el
receptor.
517
E.g. MUCHINSKY, P. M. (1997): “An intraorganizational analysis of the Roberts and O´Reilly
organizacional communication questionnaire”, Journal of Applied Psychology, 62, pp.184-188; ROBERTS,
K.H. y O´REILLY, C. A. (1974 a): “Failures in upward communication in organizations: Three possible
culprits”, Academy of Management Journal, 17, pp. 205-215; ROBERTS, K.H. y O´REILLY, C. A. (1974
b): “Measuring organizational communication”, Journal of Applied Psychology, 59, pp. 321-326;
YEAGER, S. J. (1978): Op. cit., pp. 1319-1324.
518
NAHRGANG, J. D., MORGESON, F. P. y ILIES, R. (2008): “The development of leader-member
exchanges: Exploring how personality and performance influence leader and member relationships over
time”, Organizational Behavior and Human Decision Processes, 108, pp. 256-266.
519
LEWICKI, R. J., y BUNKER, B. B. (1995): “Trust in relationships: A model of trust development and
decline”, Conflict, cooperation, and justice, en B. B. Bunker & J. Z. Rubin (Eds.), Jossey-Bass, San
Francisco, CA, pp. 133-173.
520
E.g. DUNN, J. R. y SCHWEIZER, M. E. (2005): “Feeling and believing: The influence of emotion on
trust”, Journal of Applied Psychology, 88, pp. 736-748.
521
WHITENER, et al. (1998): Op. cit.
522
ELOLA CEBERIO, A. (2006): Op. cit.
523
BURKE, C. S. et al. (2007): Op. cit., pp. 606-632.
187
Mª Dolores Moragas Freixa
Diversos autores han mostrado que la confianza tiene influencia en procesos como la
comunicación, cooperación y compartir la información525. Uno de los efectos es la
comunicación ascendente526 y el aprendizaje del grupo. Unos miembros aprenden de
otros, hay feed-back y se discuten las cosas de forma abierta, se forman nuevas líneas
de comunicación que llevan a la innovación y al ajuste de estrategias para remediar los
errores527. Los estudios empíricos muestran la interrelación entre confiabilidad percibida,
cooperación y reciprocidad en las relaciones interpersonales e intergrupales528. Se
desarrollan a lo largo del tiempo529, con lo que la relación entre líder y subordinado crece
constantemente. La confianza promueve, además, el deseo de interaccionar e incluso
mejora la satisfacción con la comunicación. En el diálogo, pensar juntos aumenta la
diversidad de los significados y emergen nuevas ideas. En estos espacios de
conversación, se oye la “voz” de las personas, y hace que se pueda practicar la
reciprocidad, con lo que se evita el uso recurrente del dominio, aumentando la
propensión de las personas a cooperar530. También se ha estudiado empíricamente el
círculo virtuoso que engendra la relación entre confianza y cooperación531. La confianza
se muestra también en la comunicación cara a cara532. Los agentes expresan su
524
WHITENER, et al. (1998): Op. cit.
525
FERRIN, D. L., DIRKS, K. T., Y SHAH, P. P. (2003): “Many Routes Howard Trust: a social network
analysis of the determinants of interpersonal trust”, Academy of Management Best Conference Paper (OB.
C1-C6); REMPEL, J. K.., HOLMES, J. G., ZANNA, M. P. (1985): “Trust in close relationships”, Journal
of Personality and Social Psychology, 49, pp. 95-112.
526
BURKE, C. S. et al. (2007): Op. cit., p. 613.
527
EDMONSON, A. C., BOHMER, R. M., y PISANO, G. P. (2001): “Disrupted routines: team learning
and new technology implementation in hospitals”, Administrative Science Quarterly, 46, pp. 685-716.
528
FERRIN, D. L., BLIGH, M. C. y KOHLES, J. C. (2008): Op. cit., pp. 161-176;
529
FERRIN, D. L., BLIGH, M. C. y KOHLES, J. C. (2008): Op. cit., pp. 161-176.
530
FORD, J. D., y FORD, L. W. (1995): “The role of conversations in producing intentional change in
organizations”, Academy of Management Review, 20, pp. 541-561.
531
BURKE, C. S. et al. (2007): Op. cit., pp. 606-632; ROBINSON. S. L. y “, D. M. (1994): Violating the
psychological contract: not the exception but the norm”, Journal of Organizational Behavior, 15, pp. 245-
259.
532
FERRIN, D. L., BLIGH, M. C. y KOHLES, J. C. (2008): Op. cit., pp. 161-176.; NAQUIN, C. E. y
PAULSON, G. D. (2003): “Online bargaining and interpersonal trust”, Journal of Applied Psychology, 88,
pp. 113-120.
188
Mª Dolores Moragas Freixa
533
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WW. Norton; LEE, D. Y., UHLEMANN, M. R. y HAASE, R. F. (1985): “Counselor verbal and nonverbal
responses and perceived expertness, trustworthiness, and attractiveness”, Journal of Counseling
Psychology, pp. 181-187.
534
BARNEY, J. B. y HANSEN, M. H. (1994): “Trustworthiness as a source of competitive advantage”,
Strategic Management Journal, 15, pp. 175-190.
535
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accountability in organizations: implications for dysfunctional leader behavior”, Leadership Quarterly, 15,
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536
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Strategic Persistence and Reorientation: an Empirical Exploration”, Strategic Management Journal, John
Wiley & Sons, Inc. / Business, pp. 585-608.
537
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repair”, Academy of Management Review, 34, 1, pp. 85-104; KIM, P. H. DIRKS, F. T., COOPER, C. D.
(2009): “The repair of trust: A dynamic bilateral perspective and multilevel conceptualization”, Academy of
Management Review, 34, 3, pp. 401-422; DIRKS, K. T., LEWICKI, R. J., y ZAHEER, A. (2009):
“Repairing relationships within and between organizations: Building a conceptual Foundation”, Academy of
Management Review, 34, 1, pp. 68-84.
189
Mª Dolores Moragas Freixa
Cuando existe una relación de confianza se confía en las intenciones (esto es, la
disposición de hacerse vulnerable a otro en la presencia de riesgo) y se confía en las
creencias, es decir, en las cualidades de la persona, como su competencia, integridad o
benevolencia, reparar la confianza se refiere, por tanto a mejorar ambos aspectos538. El
que ha dañado quiere ser considerado confiable de nuevo.
Vemos, por tanto, cómo los datos empíricos corroboran la teoría de Pérez López y la
validan, y permiten que podamos tomarla como base de nuestro modelo.
2.4.3.3. Estudios sobre la identidad profesional y la identificación
con la empresa
538
KIM, P. H. DIRKS, F. T., COOPER, C. D. (2009): Op. cit., pp. 401-422.
539
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540
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541
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190
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542
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attachment: The effects of compliance, identification, and internalization on prosocial behavior”, Journal of
Applied Psychology, 71,3, pp. 492-499; MAEL, F. y ASHFORTH, B. E. (1992): “Alumni and their alma
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543
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constructive social comparison”, Social Comparison: Contemporary Theory and Research, en J. Suls, T. A.
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544
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545
ELSBACH, K. D. y BHATTACHARYA, C. B. (2001): Op. cit., pp. 393-413.
546
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547
ASHFORTH, B. E. (2001): Role transitions in organizational life: An identity-based perspective,
Mahwah, NJ: Erlbaum.
191
Mª Dolores Moragas Freixa
través del tiempo y que son definitorios de su self548. Estos enfoques se llevan a cabo
desde el paradigma psicosocial.
548
CHREIM, S., WILLIAMS, B. E., y HININGS, C. R. (2007): “Interlevel influences on the
reconstruction of professional role identity”, Academy of Management Journal, 59, 6, pp. 1515-1539.
549
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550
IBARRA, I. (1999): “Provisional selves: Experimenting with image and identity in professional
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551
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552
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fairness in problems of resource allocation: Allocators versus recipients”, Journal of Personality and Social
Psychology, 72, pp. 1061-1074.
192
Mª Dolores Moragas Freixa
con respecto a una única identidad personal, ya que aluden en ocasiones a distintas
identidades, como muchos de los estudios consultados.
2.4.4. Recapitulación
553
LEPAK, D. P. y SNELL, S. A. (1999): “The human resource architect: toward a theory of human
capital allocation and development”, Academy of Management Review, 22, pp. 31-48.
554
VAN VELSOR, E. y McCAULEY, C. D. (2004): “Introduction: our view of Leadership development”,
The Center for Creative Leadership Handbook of Leadership Development, en McCauley, C. D. y Van
Velsor, E. (Eds.), 2nd ed., Jossey-Bass, San Francisco, CA, pp. 1-22.
193
Mª Dolores Moragas Freixa
con la unidad interna de la persona, sus acciones y el significado de éstas, lleva a que
la investigación constate múltiples cuestiones aisladas unas de otras, pero sin relación
con la realidad humana o viéndola de forma parcial. Pérez López aporta una teoría que
tiene como consecuencia que la persona sea un líder primero para sí mismo. Afecta al
centro de la persona y conlleva que ésta debe informarse, formarse y entrenarse en sus
acciones. No todos los directivos están dispuestos a actuar en un campo cuyos
resultados se ven a largo plazo y que requiere que él personalmente comprometa su
vida en el liderazgo, y no sólo unas acciones externas desgajadas de su yo íntimo.
2.5. Consideraciones finales sobre la función del liderazgo y
la comunicación interpersonal del directivo
194
Mª Dolores Moragas Freixa
comunicación para que logre esa influencia y cómo debe ser el sistema formal de
comunicación para que refleje el mensaje con precisión y sin ruidos.
555
BARNARD (1962): Op. cit., pp. 90-91.
195
Mª Dolores Moragas Freixa
subordinados tratando de influir para que actúen por motivos de mayor calidad556. De
este modo, el uso de la comunicación como una competencia básica en las relaciones
interpersonales, es perfectamente válida en su modelo, porque es compatible con el
bien del subordinado.
556
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 259.
196
Mª Dolores Moragas Freixa
3. TERCERA PARTE. UN MODELO SINTÉTICO DE COMUNICACIÓN
DIRECTIVA
3.1. Introducción
197
Mª Dolores Moragas Freixa
El directivo que mejor comunica es el que se mueve por motivación racional por
motivos trascendentes, porque es el único capaz de lograr que la comunicación – unión
que cumpla su función unitiva de personas y organizaciones.
557
Rodrigo Alsina señala que “un modelo es una explicación simplificada de la realidad, una construcción
teórico-hipotética realizada por el investigador a través de la que interpreta el mundo”. RODRIGO
ALSINA, M. (1995): Los modelos de comunicación, Tecnos, Madrid, p. 19.
198
Mª Dolores Moragas Freixa
3.2. Los directivos según los paradigmas organizativos de
Pérez López
558
CHINCHILLA, N. y PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1990): Op. cit., pp. 1-9; CHINCHILLA, N. (2001):
"Distintos enfoques para la dirección de personas en las organizaciones", pp. 3-8, en ALVAREZ DE MON,
S., CARDONA, P., CHINCHILLA, N., MILLER, P., PÉREZ LÓPEZ, J. A., PIN, J. R., POELMANS, S.,
RODRÍGUEZ LLUESMA, C., RODRÍGUEZ PORRAS, J. M., TORRES, M. (2001): Paradigmas de
liderazgo: claves de la dirección de personas, McGraw-Hill.
559
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., pp. 134-135.
560
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 278.
561
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 89.
199
Mª Dolores Moragas Freixa
562
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., pp.132-134.
563
NUSSBAUM, M. C. (2008): Paisajes del pensamiento: la inteligencia de las emociones, Paidó,
Barcelona, p. 434.
564
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p.134.
200
Mª Dolores Moragas Freixa
El modelo mecanicista se limita a coordinar acciones. Los otros dos se mueven más
en el plano de satisfacer las motivaciones de los individuos. La diferencia entre el
modelo psicosocial y el antropológico es que éste último supone que “la satisfacción de
motivaciones actuales (lo que los individuos quieren en un momento determinado) es
exactamente lo mismo que la satisfacción de necesidades reales (lo que los individuos
querrían si fuesen capaces de valorar correctamente la realidad)”566. Y esto requiere un
análisis de las motivaciones humanas. Por eso la teoría de la motivación ocupa un lugar
esencial dentro de los conocimientos para entender y manejar las organizaciones. Esos
motivos producen unas acciones, cuyas características inciden directamente en la
calidad de la comunicación. Dichas acciones son, como hemos visto, uno de los
factores que inciden en ella.
565
CHINCHILLA, N. (2001): Op. cit., p. 4, en ALVAREZ DE MON, et. als. (2001): Op. cit.;
CARDONA, P. (2001): “Dirección por competencias: evaluación y coaching”, p. 4, en ALVAREZ DE
MON, S., et. als. (2001): Op. cit.
566
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., pp. 30-31.
201
Mª Dolores Moragas Freixa
3.3. Las condiciones iniciales del directivo como persona
El directivo se comunica como persona y como rol, hecho que produce las primeras
distorsiones. Parte de un conocimiento del mundo que produce en él unas condiciones
iniciales que comunica -consciente o inconscientemente- a sus colaboradores. El
concepto que Martín Algarra denomina “Conocimiento del mundo”, y que es previo a las
acciones, lo incluimos dentro de las condiciones iniciales. Pensamos que inciden
directamente en ellas, hecho que repercute a su vez en la calidad de su comunicación.
Señalamos expresamente de nuevo que el conocimiento del mundo es uno de los
factores que, según este autor, tienen más incidencia en la calidad de la comunicación.
Si, tal como hemos visto en la primera y segunda parte, existe un referente real que
indica un orden, puede ocurrir que pequeñas diferencias en su percepción den lugar, a
lo largo del tiempo, a grandes diferencias que faciliten u obstaculicen la comunicación
interpersonal. Sostenemos que las “condiciones iniciales” son las variables que tienen
un mayor peso y pueden tener un mayor impacto en el desarrollo de su comunicación –
unión.
567
FERREIRO, P. y ALCÁZAR, M. (2002): Op. cit., pp. 210-211.
568
POINCARÉ, J. H. (1908): Ciencia y método, citado en GONZÁLEZ, J. L. (2005): El taller de las
ideas: diez lecciones de historia de la ciencia, de Recio, UCM, Madrid, p. 340.
202
Mª Dolores Moragas Freixa
Las condiciones iniciales afectan a su relación con los demás, porque son altamente
informativas. El directivo/a se muestra como es en lo que dice y hace: palabras,
acciones, expresividad, historia, tradiciones, forma de pensar, etc. Todo ello contribuye
a hacer de él quien es en ese momento y eso es lo que comunica a sus colaboradores.
Dichas condiciones emanan de él y son captadas e interpretadas de distintas formas en
su entorno laboral. Contribuyen a que quienes le rodean se ubiquen con respecto a él,
569
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1991): Teoría de la Acción Humana en las organizaciones, Rialp, Madrid, p.
18.
570
BALLE, F. (1991): Comunicación y Sociedad, Tercer Mundo, Bogotá, en RODRIGO ALSINA, M.
(1995): Op. cit.
571
WATZLAWICK, P., JACKSON, D., BEAVIN, J. (1976). Teoría de la comunicación humana, Tiempo
contemporáneo, 4ª Ed, Buenos Aires, p. 22.
572
MAUSS, M. (1968): Op. cit., p. 369
203
Mª Dolores Moragas Freixa
ya que informan sobre su interior, cómo piensa, qué le mueve, cómo actúa y qué
esperar de él; y repercuten en hacer creíble y confiable tanto su mensaje como su
persona.
Las siete variables seleccionadas son de cariz antropológico, por lo que inciden en el
desarrollo propio y en el de los demás. Es su terreno común. Las cuatro primeras se
refieren a su aspecto individual de persona, y las tres últimas, a su aspecto social:
573
JOHNS, G. (2006): The essential impact of context on organizational behavior, Academy of
Management Review, 31, 2, 386-408.
574
BERGER, P. L. Y LUCKMANN, T. (2001): La construcción social de la realidad, Amorrortu
editores, Buenos Aires, p. 34.
204
Mª Dolores Moragas Freixa
5. Relación con el entorno. Según el paradigma de persona del que parta cada
emisor, variará su relación con el entorno. El pensamiento técnico-científico
influye en que lo considere un “algo” externo manipulable y no vea en él a
personas completas. Indica la actitud hacia él. Colabora y construye comunidad
o por el contrario se defiende de él por considerarlo una amenaza a su
575
FONTRODONA, J.: Ciencia y práctica en la acción directiva. Un enfoque peirceano para la dirección
de empresas, Tesis doctoral nº 71, Universidad de Navarra, p. 169.
576
PAREYSON, L. (1982): Verità e interpretazione, Mursia, Milano, p. 86.
577
SPERBER, D. y WILSON, D. (1994): La Relevancia: Comunicación y Procesos Cognitivos. Visor,
Madrid
578
LLANO, A. (1988): La nueva sensibilidad, Espasa Calpe, Madrid, p. 85.
579
WOJTYLA, K. (1982): Op. cit., p. 47.
580
SPAEMANN, R. (1987): Op. cit., pp. 47-48.
581
MacINTYRE, A. (2004): Op. cit., p. 267.
205
Mª Dolores Moragas Freixa
6. Sentido del trabajo. Los seres humanos actúan sobre el entorno a través de su
trabajo y le dan un sentido. El sentido subjetivo que le den es uno de los medios
más significativos que tiene para lograr su propio desarrollo582. Si no hay
autoafirmación con él, el ser humano se deshumaniza paulatinamente. A través
del trabajo transforma su entorno y lo humaniza. Según como valore su propio
trabajo se valora a sí mismo, y valorará a los demás también según el trabajo
que realicen.
7. Sus objetivos vitales. Estás latentes en el fondo de las relaciones sociales que
mantiene y de la autoestima que se tiene. Según la finalidad que vea que tiene
como ser humano, enfocará su propia vida, su trabajo, sus relaciones
interpersonales y estará dispuesto e involucrado en mayor o menor grado tanto
en su construcción personal como en la de otros, así como en la construcción
social. Sus acciones revelan cómo es él583.
582
CHOZA, J. (1990): La realización del hombre en la cultura, Rialp, Madrid, pp. 338-339.
583
WOJTYLA, K. (1982): Op. cit., p. 22.
584
FERRER, U. (2002): ¿Qué significa ser persona?, Palabra, Madrid, p. 153.
585
LLANO, A (1988): Op. cit., pp. 206-207.
206
Mª Dolores Moragas Freixa
3.4. La comunicación en el paradigma mecanicista
3.4.1. Introducción
3.4.2. Condiciones iniciales de la comunicación del directivo
mecanicista
586
En este tipo de condiciones iniciales influye de forma directa la fragmentación propia de la cultura de
la postmodernidad.
207
Mª Dolores Moragas Freixa
- Para construir su identidad debe hacer muchas cosas, a fin de tener más. Por
eso su afán es acumular dinero, posesiones, tarjetas, cargos…. Cuánto más
tenga, más es él. Puede llegar a cuidar de forma obsesiva su máquina humana
para que funcione lo mejor posible y caer en el hedonismo, consumismo y
utilitarismo. No contempla las virtudes. Su autoconocimiento no pasa de ser
externo. Vive volcado hacia fuera y no se conoce interiormente. No tiene ni
interés ni dedica tampoco tiempo a hacerlo. No se construye de forma ordenada
según unos parámetros objetivos, sino que construye pensando que todo vale
igual. Al no referenciar sus acciones con una realidad objetiva, comunica
volubilidad de criterios y de principios, y no produce confianza.
587
GARCÍA JIMÉNEZ, L. (2007): Op. cit., p. 130.
208
Mª Dolores Moragas Freixa
- Para el directivo mecanicista el valor del trabajo se reduce al dinero que gana y
al reconocimiento que obtiene a través de él. Consume, viaja y deslumbra, es su
forma de sentirse vivo. Hace cosas, y ese hacer le da sentido a su vida. Cuántas
más cosas hace, más sentido tiene su vida. Por otra parte, para este paradigma
el ser humano tiene un valor puramente “económico”, está ligado a las
aplicaciones tecnológicas y a los procesos de producción, “trabajar” tiene sentido
de obligación588 y la persona vale según el trabajo que realiza.
- Sus objetivos vitales son tener cada vez más cosas materiales, estar rodeado de
ellas. Esta visión marca su vida entera, porque limita su área de lucha a
aspectos tan sólo materiales y hedonistas. La idea de la espiritualidad humana
588
MAFFESOLI, M. (2004): “De la modernidad a la posmodernidad”. Conferencia organizada por la
Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Católica San Antonio, Murcia, noviembre
209
Mª Dolores Moragas Freixa
210
Mª Dolores Moragas Freixa
Auto-
Qué es
Enfoque de conocimiento Relación
persona Identidad Sentido del Objetivos
Paradigma la y con el
personal trabajo vitales
del directivo realidad construcción entorno
Motivos Aprendizajes
personal
Separación
persona y
Es más cuanto más
entorno.
tiene. Obtención de
Maldición.
Sistema estable: Lo que le dicen cosas materiales.
Trueque
no aprende. Existe lo que ve Plano utilitarista. que es y vale.
interesado. Obligación.
y toca. El tiempo es oro.
Mecanicista Extrínsecos No interesan, No contempla las Sus roles
Anulación Galeras.
son irrelevantes. Lo que tiene virtudes. jerárquicos No tiene sentido
autonomía
resultado. (profesional, último.
personal.
Estáticos. estado civil…).
Monotonía.
Nihilismo.
Dominio /
Tener
desapego /
parasitaria
211
Mª Dolores Moragas Freixa
3.4.3. La comunicación del directivo mecanicista
¿Qué ocurre cuando una persona con un paradigma mecanicista ejerce una función
directiva?
Como hemos visto en la segunda parte de nuestro estudio, Pérez López afirma que
las funciones que debe llevar a cabo un directivo son: formular un propósito,
comunicarlo y asegurarse de que los colaboradores saben conseguirlo, y motivar hacia
ese propósito. El mecanicista formula un propósito a seguir y lo transmite. Para el
directivo mecanicista, comunicar equivale a informar, dar órdenes, instrucciones y
directrices que hay que cumplir. Estamos frente a la línea de significado que entiende
comunicación como transmisión y emisión de mensajes. Considera que la comunicación
es un gasto para la empresa y una herramienta estratégica de gestión. Por eso le es tan
necesario conocer muy bien el proceso de funcionamiento de la comunicación y que
esté muy bien diseñado. Pero muchos de los problemas que ocurren en la empresa no
son de comunicación, sino que son problemas de motivación. No tiene en cuenta los
afectos ni los sentimientos de los colaboradores. Su comunicación no es afectiva, sino
puramente racional, va al logos. Eso no quiere decir que su mensaje sea racional y
lógico, sino que es un mensaje, el suyo, y es el bueno.
212
Mª Dolores Moragas Freixa
A través del sistema formal transmite: (1) lo que se espera de las personas a nivel
profesional: especificando los objetivos y dando la información necesaria para la
realización de su trabajo, como contenido, objetivos y responsabilidades; y (2) lo que las
personas recibirán de la organización a cambio de realizar bien su trabajo, es decir,
incentivos y remuneraciones, así como información sobre programas, horarios, turnos,
vacaciones, traslados, primas, condiciones de seguridad social y laboral. Todos estos
factores contribuyen a que el sistema formal sea eficaz589. El cómo se hace, en los
cauces formales de la comunicación puede ser muy diverso: entrevistas de apreciación,
encuestas de opinión, preguntas a la dirección, boletín de la empresa, buzón de
sugerencias, tablón de anuncios. El directivo mecanicista atiende a todos estos
sistemas necesarios y los lleva a cabo con gran éxito. Dispone de expertos en técnicas
que controlan los procesos de comunicación. El sistema formal comunicativo es el
principal punto fuerte de la comunicación mecanicista.
Sin embargo, si este directivo sólo se comunica con sus subordinados a través del
sistema formal, transmite que lo que a él le interesa es tan sólo la producción, todo
científico, controlado, sin margen de errores. Este tipo de comunicación fomenta los
motivos extrínsecos. Es una comunicación inhumana, propia de máquinas. No hay
comunicación interpersonal.
589
FERREIRO, P. y ALCÁZAR, M. (2002): Op. cit., pp. 201-202.
213
Mª Dolores Moragas Freixa
590
POLO, L., y LLANO, C. (1997): Antropología de la acción directiva, Unión Editorial, Madrid, p. 135.
591
TARDE, G. (1986): Op. cit., pp.122.
214
Mª Dolores Moragas Freixa
En la organización formal:
1. Transmisión.
(Organigrama, sistema y estrategia).
2. Mensaje al que hay que - Órdenes.
- Un buen sistema.
reducir la incertidumbre. - Información.
- Canales claros.
3. Técnica para el qué. - Instrucciones.
Que hagan lo que - Dice lo que quiere que se entienda,
4. Sistema estático. - Directrices.
digo. sin ruidos.
5. Proceso.
- Unidireccional, lineal.
Mecanicista 6. Instrumental, quiere que Comunica la
- Descendente.
hagan, no que entiendan función
- Ordeno y mando.
nada.
Dominio / Control - Reduce la incertidumbre.
7. Lo más visible, no lo que Va al logos
Eficaz (que reporte beneficios).
significa.
En el sistema informal
(Importa el Qué)
- irrelevante, que digan lo que
Centrada en el emisor
quieran.
Tabla 3.3: El directivo mecanicista y la comunicación interpersonal.
3.4.4. La calidad de la comunicación del directivo mecanicista
según los elementos ontológicos
Debido a que nuestro interés está centrado en la comunicación del directivo, y por la
acusada tendencia existente en la empresa a confundir persona y rol, hemos
215
Mª Dolores Moragas Freixa
desdoblado los elementos subjetivos del modelo de Martín Algarra -que contempla sin
divisiones-, entre modelo de persona del que parte y su función profesional. En cuanto a
los motivos, es preciso recordar que un directivo se mueve por todo tipo de motivos:
puede tener uno, dos o los tres tipos. Que tenga competencia estratégica no quiere
decir que sea automáticamente mecanicista, porque puede tener también capacidad
ejecutiva o de líder. Todo esto dependerá de la calidad de sus motivos.
216
Mª Dolores Moragas Freixa
Tabla 3.4: La calidad de la comunicación del directivo mecanicista según los elementos ontológicos.
217
Mª Dolores Moragas Freixa
1. Elementos subjetivos
Este reducido conocimiento del ser humano provoca que el directivo se sienta
inseguro en la relación interpersonal, que se esconde bajo formas fuertes y palabras
enérgicas. Por eso, no se siente cómodo en la comunicación interpersonal y la reduce a
una comunicación entre roles.
2. Elementos objetivos
592
Sostienen Polo y Llano que el aprendizaje es la disminución del error, en POLO, L., y LLANO, C.
(1997): Op. cit., p. 85.
593
POLO, L., y LLANO, C. (1997): Op. cit., p. 71.
218
Mª Dolores Moragas Freixa
3. Elementos práxicos
Las acciones son conceptualizadas como aisladas, estáticas, sin aprendizajes ni hilo
que las una. No se anticipan consecuencias de sus acciones en los demás y no hay
interés por el otro. Maneja las cosas como él cree que son, apoyándose en el poder
219
Mª Dolores Moragas Freixa
coactivo para conseguirlas. Sus actos son mecánicos, voluntaristas. Valora tan sólo el
rol del emisor, el suyo, por su poder jerárquico, y atribuye su autoridad y credibilidad a
su propia persona, confundiéndola con su rol de directivo. No espera respuesta del
subordinado, sólo su trabajo mecánico.
220
Mª Dolores Moragas Freixa
221
Mª Dolores Moragas Freixa
Vemos, por tanto, que este tipo de comunicación interpersonal del directivo presenta
unas carencias de relevancia en sus elementos comunicativos, y que resultan en que la
comunicación sea pobre, deficiente y con muchas lagunas. Producen un gran número
de problemas en la comunicación que tienen que ver con la ausencia de conocimiento
propio y del mundo, y con todos los elementos que acabamos de analizar. Un problema
añadido puede ser utilizar de forma estratégica la comunicación para cubrir cualquier
tipo de deficiencia en estos campos, porque este hecho será descubierto por sus
colaboradores y ocasionará aún más dificultades.
En cualquier empresa hay todo tipo de personas movidas por todo tipo de motivos.
Nuestra siguiente pregunta es: ¿Qué ocurre cuando un directivo mecanicista se
comunica con subordinados que se mueven por motivos extrínsecos, intrínsecos o
trascendentes?
3.4.5. El directivo mecanicista y la calidad de la comunicación
según los motivos de sus subordinados
La comunicación viene marcada por la persona que más poder tiene en la relación,
es decir, por el directivo. En este caso la relación que hay entre ellos es contractual,
222
Mª Dolores Moragas Freixa
El subordinado mecanicista cuenta con que su jefe no le va a hacer caso, con lo que
va a la suya. Simplemente cumple con lo que toca. En momentos difíciles, su
comunicación se llena de agravios y quejas contra el directivo, que generaliza contra la
empresa, porque no se siente unido con ninguno de ellos. Si sus quejas no son
atendidas, dichas quejas alcanzan a sus compañeros y puede llegar a ser un empleado
tóxico, haciendo pagar su descontento a personas más débiles que él. La manera de
tratarle del directivo es a base de pagarle más, sancionarle o darle más poder y
protagonismo. Su lenguaje muestra su fuerza a base de hechos consumados, piquetes,
huelgas, empujando a otros. Mantiene el poder a su nivel, y no le importa que lo que le
594
CHINCHILLA, N. (1996): Rotación de directivos, Gestión 2000, Barcelona, p. 134.
223
Mª Dolores Moragas Freixa
pidan sea racional y lógico. Como al directivo mecanicista, lo que le importa únicamente
es su punto de vista. En caso de negociación, los dos pretenden que el otro haga lo que
él quiere y a la fuerza: “así aprenderán”.
224
Mª Dolores Moragas Freixa
225
Mª Dolores Moragas Freixa
595
CHINCHILLA, N. (1996): Op. cit., p. 121.
226
Mª Dolores Moragas Freixa
Motivos
Motivos dominantes del subordinado
dominantes
del directivo
Extrínsecos Intrínsecos Trascendentes
mecanicista
Desencuentro a múltiples
niveles: persona, mensaje,
forma de comunicar,
El directivo:
coherencia, etc.
- Se entienden bien si - no entiende los motivos
tienen los mismos intrínsecos del psicosocial.
El directivo:
objetivos. - sólo ve sus manos o su
- no entiende los motivos
- Trueque interesado de cerebro.
del subordinado: lo
información. - importa el tiempo
considera un ingenuo y
- Hay que transmitir / saber presencial.
débil.
lo que hay que hacer.
- emite con pocas claves
Extrínsecos - No tienen interés en El subordinado:
interpretativas.
establecer una relación - ve que no le entiende.
interpersonal. - se aferra al manual de
El subordinado:
- Se instrumentalizan funciones.
- interpreta más de lo que
mutuamente. - necesita que le hagan
el directivo cree.
caso.
- ve la imposibilidad de la
Múltiples problemas de
comunicación
comunicación Problemas de
interpersonal.
comunicación
Problemas de
comunicación
3.4.6. Los efectos de la comunicación mecanicista
227
Mª Dolores Moragas Freixa
596
POLO, L., y LLANO, C. (1997): Op. cit., p. 77.
597
GRUNIG, J. E. y HUNT, T. (2003): Dirección de Relaciones Públicas, Gestión 2000, Barcelona, p.
379.
598
Estos aspectos están señalados en la Teoría X de McGregor.
228
Mª Dolores Moragas Freixa
- Usa el poder,
pero se juega la
autoridad de - Vínculo Que hagan lo que
mañana. contractual: sólo Sistema mecánico digo
- Aprendizaje cumple.
Relación
negativo: crecen - Desmotivación Éxito técnico y
únicamente
las acciones - Falta de Suma de piezas: normativo.
profesional
Directivo posibles y compromiso. (YO y los demás)
229
Mª Dolores Moragas Freixa
da opción al fallo comunicativo, porque no hay feed-back. El éxito es, por tanto, siempre
técnico. El mensaje apunta al logos, a que se entienda, y no tiene en cuenta su efecto
contrario, la contaminación, el koinóo ni el aprendizaje negativo. Tampoco valora que la
confianza es un factor que permite que la interacción se siga desarrollando y que el
éxito de la interacción determina que receptor quiera o no seguir interaccionando en el
futuro. Ignora que el éxito comunicativo incide de lleno en la motivación del colaborador.
Al contrario, no espera ningún tipo de reacción por su parte. Así, se mueve siempre en
el paradigma de la obligación.
Los colaboradores hacen lo que el directivo mecanicista les manda, pero si exige lo
que no es justo, estarán más desmotivados y la comunicación será más tóxica: tendrá
230
Mª Dolores Moragas Freixa
que gritar más o le saldrá más caro que hagan lo que quiere. Puede ocurrir también que
comunique un plan que sea incorrecto y que genere aprendizajes que reduzcan la
eficacia de la empresa.
3.4.7. Recapitulación
599
LLANO, A. (1992): El humanismo en la empresa, Rialp, p. 19.
231
Mª Dolores Moragas Freixa
3.5. La comunicación en el paradigma psicosocial
3.5.1. Introducción
3.5.2. Condiciones iniciales de la comunicación del directivo
psicosocial
El directivo psicosocial tiene un conocimiento propio y del mundo más amplio que el
mecanicista, porque su modelo de persona es más desarrollado y sus condiciones
iniciales también.
600
GRUNIG, J. E. y HUNT, T. (2003): Op. cit., p. 279.
601
CRAIG, R. T. (1999): Op. cit., pp. 142-144.
232
Mª Dolores Moragas Freixa
- Este directivo concibe la realidad a nivel más profundo que el mecanicista, pero
concede al consenso y a la construcción social el origen de su existencia. En
último término, la realidad es lo que él ve y quiere, según sus deseos y
apetencias, por lo que es únicamente subjetiva602. Elige y decide a su gusto,
prescindiendo de si eso que elige es real o no: simplemente es su elección y él
decide lo que las cosas son. Su actitud es proactiva o reactiva, según sus
intereses y deseos. Se da normas a sí mismo, desconectadas de la realidad y la
polis, con lo que las normas son puramente formales y racionales603. Asigna
libremente el valor a cada cosa, lo que comporta peligros de arbitrariedad604.
602
BERGER, P. L. y LUCKMANN, T. (1997): Modernidad, pluralismo y crisis de sentido, Barcelona,
Paidós, p. 74.
603
LLANO, A. (1988): La nueva sensibilidad, Espasa Calpe, Madrid, p. 84.
604
LLANO, A. (1988): Op. cit., p. 81.
605
LIPOVETSKY, G. (1986): La era del vacío, Anagrama, Barcelona, p. 53.
606
LIPOVETSKY, G. (1986): Op. cit., p. 54.
607
LIPOVETSKY, G. (1986): Op. cit., p. 59.
233
Mª Dolores Moragas Freixa
608
FITZGERALD, T. K. (1993): Metaphors of Identity. A Culture-Communication Dialogue, Albany,
State University of New York Press, p. 13.
609
GOFFMAN, E. (1989). Estigma. La identidad deteriorada, Buenos Aires, Amorrortu, p. 80.
610
MacINTYRE, A. (2004): Op. cit., p. 51.
234
Mª Dolores Moragas Freixa
611
BAUMAN, Z. (2006): Amor líquido, Fondo de cultura económica, México, p. 31.
235
Mª Dolores Moragas Freixa
612
BAUMAN, Z. (2007): Vida de consumo, Fondo de cultura económica, Buenos Aires, p. 67.
613
MAFFESOLI, M. (2004): “De la modernidad a la posmodernidad”. Conferencia organizada por la
Facultad de Ciencias Sociales, noviembre, Universidad Católica San Antonio, Murcia.
614
BAUMAN, Z. (2007): Op. cit., p. 132.
236
Mª Dolores Moragas Freixa
Qué es Auto-
Paradigma Enfoque de conocimiento Relación
persona Identidad Sentido del Objetivos
del la y con el
personal trabajo vitales
directivo realidad construcción entorno
Motivos Aprendizajes
personal
237
Mª Dolores Moragas Freixa
3.5.3. La comunicación del directivo psicosocial
615
FERREIRO, P. y ALCÁZAR, M. (2002): Op. cit., pp. 203-206.
616
PÉREZ LÓPEZ, J. A. y CHINCHILLA, N. (1990): Op. cit., p. 11.
238
Mª Dolores Moragas Freixa
ser una herramienta estratégica de gestión, por lo que la utiliza a fondo. De esta forma,
ejerce el control a través de la comunicación. En este sentido se parece al directivo
estratega, pero corregido por la experiencia de la realidad humana: conoce más al ser
humano, su psicología, sentimientos y emociones y sabe cómo funciona. La persona
aparece ya como parte del sistema comunicativo, aunque siendo influida, más que
como influenciadora. Ya no es una simple antena, como en la comunicación del
directivo mecanicista, sino alguien complejo que hay que conocer para poder gobernar y
satisfacer sus necesidades. El colaborador sigue siendo instrumental para el directivo,
una función, pero más sofisticada. Ahora trata de fidelizarlo con campañas o con
convenciones y felicitaciones navideñas. Al igual que el modelo anterior, mezcla la
persona con su rol, pero tiene en cuenta la psicología de la persona para adaptarse a
ella. El principal problema de este tipo de directivo es su falta de racionalidad y
virtualidad. Sólo se mueve por sus propios deseos, emociones y sentimientos. El
inconveniente de la comunicación del directivo psicosocial es su desconocimiento del
ser humano completo y de la comunicación interpersonal unitiva, que trata de manipular
a través de las técnicas. Ajusta la comunicación al otro para conseguir lo que él quiere.
Procura el apoyo de su colaborador prestando importancia a su conocimiento
psicológico y a su individualidad. Puede confundir la comunicación con el discurso
público, con lo que mezcla la técnica con la praxis. Piensa que comunicación es
persuasión para tener éxito en sus objetivos empresariales y personales, y desconoce el
elemento central que tiene la realidad objetiva en ella.
617
GOLEMAN, D. (1999): La inteligencia emocional, Kairós, Barcelona.
239
Mª Dolores Moragas Freixa
Este tipo de directivo sigue usando igualmente a la persona, aunque de forma más
inteligente que el estratega. Confunde apoyar al subordinado con estimular sus
sentimientos y el diálogo, que acaba usando de forma estratégica. Por ejemplo, sabe
que si tiene un empleado con algún familiar enfermo, trabajará mejor si está arropado
en ese momento y lo consuela, porque necesita que trabaje. De ese modo, aniquila el
diálogo interponiendo los propios objetivos y estrategias como barrera contra la propia
experiencia de uno mismo y la del otro620.
618
Recordemos que Pérez López alude a las tres funciones directivas: formular el propósito, comunicarlo
y motivar par que se logre.
619
VÉLAZ RIVAS, J. I. (1996): Op. cit., p. 22.
620
CRAIG, R. T. (1999): Op. cit., p. 139.
621
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., pp. 149-155.
622
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 54.
623
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 149.
240
Mª Dolores Moragas Freixa
aprendizaje negativo. Esto depende del para qué, de si tiene en cuenta al otro como
persona o si sólo es un medio para conseguir sus objetivos.
El tipo de poder que utiliza este directivo es el poder manipulativo. Ordena el saber
hacer operativo de la organización de forma que resulte aceptable para las personas
que trabajan en ella. Estimula comportamientos a través de potenciar los motivos
intrínsecos para influir en otros. El directivo que usa este poder consigue que los demás
hagan cosas por ser él quien manda / comunica / pone retos / emociona, etc., con
independencia de incentivos externos. Para tener este tipo de poder es necesario saber
utilizar la persuasión y ser comunicador. La comunicación del directivo ejecutivo es en sí
misma una forma de control. Tiene en cuenta no sólo el organigrama, sino la estructura
real de la empresa, es decir, las personas concretas que hay en ese organigrama, con
su forma de hacer y su psicología. Se espera su colaboración e ideas, por lo que se
facilita la comunicación ascendente y lateral, unidireccional y bidireccional, mucho más
precisa y que provoca mayor seguridad en el receptor624. Sin embargo, puede caer en
la instrumentalización de las personas con tal de conseguir la atractividad, con lo que
puede destruir la organización por aprendizaje negativo.
624
LEAVITT, H. J. (1978): Managerial Psychology, The University of Chicago Press, Chicago, p. 117-
126.
625
BONO, J. E. y JUDGE, T. A. (2003): “Self-concordance at work: Toward understanding the
motivational effects of transformational leaders”, Academy of Management Journal, 46, pp. 554-571;
CONGER, J. A., KANUNGO, R. N., y MENON, S. T. (2000): “Charismatic leadership and follower
effects”, Journal of Organizational Behavior, 21, pp. 747-767.
626
Aristóteles desarrolló y definió la retórica como: “la facultad de considerar en cada caso lo que puede
ser convincente”. ARISTÓTELES (1998): Op. cit., p. 52.
241
Mª Dolores Moragas Freixa
Atractiva
627
LLANO, A. (1988): Op. cit., p. 137.
628
BASS, B. M. y STEIDLMEIER, P. (1999): Op. cit., pp. 181-217.
242
Mª Dolores Moragas Freixa
3.5.4. La calidad de la comunicación del directivo psicosocial
según los elementos ontológicos
1. Elementos subjetivos
Los motivos que lo mueven a la acción son tanto extrínsecos – que incorpora del
paradigma mecanicista-, como intrínsecos, que son los que le conducen a desarrollar
sus competencias a través del reto, los aprendizajes y a disfrutar con su trabajo.
2. Elementos objetivos
- Referente real. Sólo lo tiene en cuenta si coincide con lo que él piensa y siente,
de otro modo, lo niega. Considera que existe sólo eso y que el referente real se
construye. Aunque entrevea su existencia, queda siempre supeditado a sus
deseos.
243
Mª Dolores Moragas Freixa
3. Elementos práxicos
- Expresión comunicativa:
244
Mª Dolores Moragas Freixa
- Interpretación comunicativa
245
Mª Dolores Moragas Freixa
246
Mª Dolores Moragas Freixa
Palabras, imágenes.
Motivos extrínsecos e
intrínsecos
Historias, símiles,
Manipula la cuentos, moralejas… Técnica y sentimental.
Sistema
El que siento / realidad a su Claves de
ultraestable
Psicosocial me gusta. antojo Comunicación no Se manipula interpretación
(animal complejo) Rol y Ve lo externo y
(sentimental). verbal. para quedar operativas y Perder / ganar.
emociones las emociones.
bien. emocionales.
Aprende siempre en
Es subjetivo. (Se ajuste o no Tiene en cuenta las
positivo
a la realidad). apariencias. Poder manipulativo.
Toda experiencia es
Que impacte.
buena: acumulación
Tabla 3.9: La calidad de la comunicación del directivo psicosocial según los elementos ontológicos.
247
Mª Dolores Moragas Freixa
3.5.5. El directivo psicosocial y la calidad de la comunicación
según los motivos de sus subordinados
248
Mª Dolores Moragas Freixa
La pasión y convicción con que se expresan las palabras no son óbice para que
ambos desconfíen de sus respectivas intenciones cuando no hay coherencia entre
palabras, hechos y acciones y se vea la manipulación y los intereses particulares.
249
Mª Dolores Moragas Freixa
250
Mª Dolores Moragas Freixa
- Directivo: - Directivo:
Quiere motivarle con la Se entienden bien. Las claves de interpretación
comunicación. limitadas a su paradigma.
Tiene que darle órdenes. Valoran las formas, su Incoherencia entre lo que
preparación técnica. piensa, dice y hace.
- Subordinado:
Intrínsecos
Su comunicación es inútil, Transmisión utilitarista - Subordinado:
prefiere que le diga qué hay Interpreta todas las claves,
que hacer. Los problemas entre ellos implícitas y explícitas.
son debidos a la
Problemas de “comunicación”. Problemas de
comunicación. comunicación.
3.5.6. Los efectos de la comunicación del directivo psicosocial
251
Mª Dolores Moragas Freixa
252
Mª Dolores Moragas Freixa
630
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 102.
631
McCROSKEY, J. D. (1982): Op. cit., pp. 1-8.
632
FLAUTO, F. J. (1999): Op. cit., pp. 86-97.
633
JABLIN, F. M., CUDE, R. L., HOUSE, A, LEE, J., y ROTH, N. L. (1994): Op. cit., pp. 114-140;
MADLOCK, P. E. (2008): Op. cit., pp. 61-78.
634
JABLIN, F. y SIAS. P. M. (1988): Op. cit., p. 820
635
HALL, R. J. y LORD, R. G. (1995): Op. cit., pp. 265-281.
253
Mª Dolores Moragas Freixa
Al ser una comunicación centrada en lo que el emisor quiere conseguir de ella puede
ser un ordeno y mando camuflado de psicologismo. De esta forma, la comunicación se
utilizará para atraer a los colaboradores, instrumentalizándolos, porque, en el fondo, lo
que se pretende es que les guste lo que lo que el directivo dice. La comunicación puede
transformarse así en un querer que me admiren y que trabajen lo que quiero. El
empleado sigue importando tan sólo como fuerza productiva.
3.5.7. Recapitulación
254
Mª Dolores Moragas Freixa
propio empleado, que puede sentirse más cómodo con otro tipo de relación o incluso en
otra empresa. El nivel de confianza se limita a ser operativo y técnico.
3.6. La comunicación en el paradigma antropológico
3.6.1. Introducción
A lo largo del estudio que estamos realizando, se han mostrado distintas cualidades
de la comunicación interpersonal y su calidad. No nos parece aventurado predecir que
el directivo - líder es el mejor comunicador y es el único que tiene la máxima
competencia comunicativa. Vamos a constatarlo a lo largo de epígrafes siguientes.
3.6.2. Condiciones iniciales de la comunicación del directivo
antropológico
255
Mª Dolores Moragas Freixa
- Enfoca la realidad como algo objetivo que puede conocer y que busca
continuamente, por lo que es humilde y realista. No ve la realidad como le
gustaría que fuera, sino como es en realidad, dotada de orden y armonía interna.
Trata de adaptar su comportamiento a ella, lo que le enfrenta a elecciones y
acciones morales, así como la existencia de un bien y un mal objetivos como
criterios de medida, que le indican cómo construirse de forma que sea cada vez
más humano y despliegue al máximo sus potencialidades. Tiene la suficiente
disciplina como para captar los valores más altos, que son los que producen más
gozo636. Es precisamente el conocimiento de la realidad lo que hace que la
acción sea buena637.
636
SPAEMANN, R. (1987): Op. cit., p.51.
637
SPAEMANN, R. (1987): Op. cit., p.105.
638
SPAEMANN, R. (1987): Op. cit., p. 50.
639
SPAEMANN, R. (1987): Op. cit., p. 104-105.
256
Mª Dolores Moragas Freixa
640
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): 53.
641
CHINCHILLA, N. (2003): “Familia y profesión, un desafío cotidiano”, The grandeur of ordinary life.
Edizione Università della Santa Croce, Roma, p. 115.
257
Mª Dolores Moragas Freixa
acción
reacción
642
CHINCHILLA, N. y MORAGAS, M. (2007): Op. cit., pp. 9-10.
643
NOELLE-NEUMANN, E. (1974): “The Spiral of Silence: A Theory of Public Opinion”, Journal of
Communication, 24, pp. 43-51.
258
Mª Dolores Moragas Freixa
Toda su vida está unida, y cada elemento refuerza a los otros. Vive una única vida
preguntándose siempre qué es lo mejor para él y para los demás, procurando conocerlo
y ponerlo en práctica apoyándose en el desarrollo de las virtudes. Este directivo es una
persona armónica e integrada, más centrada en su eje interno, porque no depende del
entorno ni de sus apetencias y tiene más control sobre su vida647.
El directivo - líder transmite buen hacer en todas las áreas, y eso proporciona
seguridad y estabilidad a su alrededor. Los subordinados confían en él porque ven que
actúa correctamente fuera de la empresa y dentro de ella. En tiempos difíciles es un
referente, por su estabilidad y buen juicio.
Las condiciones iniciales del directivo - líder vienen marcadas porque personifica,
vive y transmite unos valores que le dan credibilidad y hacen de él alguien confiable.
Esto hace que sus colaboradores estén dispuestos a escucharle y a seguirle.
644
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1998): Op. cit., p. 165.
645
La felicidad aristotélica, entendida como la plenitud del ser.
646
FRANKL, V. (1987): Op. cit., p. 244.
647
BROWN, J. E. y TREVIÑO, L. K. (2006): Op. cit., pp. 595-616.
259
Mª Dolores Moragas Freixa
Auto-conocimiento
Qué es persona Enfoque
Paradigma y Identidad Relación con Sentido del
de la Objetivos vitales
del directivo construcción personal el entorno trabajo
Motivos Aprendizaje realidad
personal
- Construcción unitaria - Descubrir y realizar
conforme a la realidad. - La persona es su misión personal,
entorno. familiar, profesional y
Sistema
- Desarrolla virtudes. social.
libremente
- Individual y - Compromiso, Es oportunidad de:
adaptable.
La realidad es - Desarrollar a otros le social. fidelidad, cuidado. - Lograr el máximo
la que es. desarrolla a él. - Ser útil a los desarrollo personal.
Persona única
- Se - Impacta demás
Extrínsecos e irrepetible.
Hay un orden - Alinea corazón y razón. comunica positivamente. - El tiempo es para el
interno. para su servicio a otros.
Antropológico Intrínsecos Racionalidad y
- Reforzada por el construcción - Desarrollo de la - Transformar el
virtualidad.
Hay que compromiso. . relación entorno - Contribuir a que
Trascendentes.
descubrirla. estructural. otros desarrollen su
Virtudes operativas y - Los roles misión.
En positivo y
Es objetiva. morales. son para - Construye
negativo
servir. comunidad. Actitud proactiva - Dejar un legado.
(Puede
Ser más
destruirse).
- Unidad en la
Importancia de diversidad Trascendencia y
la humildad felicidad aristotélica
260
Mª Dolores Moragas Freixa
3.6.3. La comunicación del directivo – líder
Pero además, pone en primer término el valor de la comunicación como medio para
construir personas, organizaciones y la misma sociedad. Valora su papel activo en la
edificación de la convivencia y cohesión personal, familiar, profesional y social.
Comparte con sus colaboradores su vida diaria y los retos que se les plantean y procura
fomentar el desarrollo de la relación estructural, es decir, de la capacidad de confiar y
amar de sus colaboradores. Se vale de la comunicación como medio para satisfacer
necesidades reales de otros y enseñarles para que, a su vez, lo repliquen con las
personas que les rodean. Aprovecha su posición privilegiada para influir positivamente
en su entorno.
261
Mª Dolores Moragas Freixa
648
Esto no debe llevarnos al idealismo. No podemos olvidar los límites que hay en las actuaciones
humanas.
649
LLANO, C. (2004): Humildad y liderazgo. Ruz, México.
262
Mª Dolores Moragas Freixa
Este directivo valora el contenido del mensaje en sí mismo, porque une o desune, se
quiera o no. Si se deforma la realidad infravalorando su contenido intrínseco, la
credibilidad de los líderes se resiente y se pone en peligro la confianza653. Por eso, el
directivo - líder valora la coherencia entre lo que dice y lo que hace, porque el mensaje
650
ARIÑO, M. A. (2002): Op. cit., p. 27.
651
ARIÑO, M. A. (2002): Op. cit., p. 64.
652
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 36 y 156.
653
BASS, B.B. (1998): “The ethics of transformational leadership”, Ethics, the heart of Leadership, en J.
Ciulla (Ed.), Westport, CT: Praeger., p. 173.
263
Mª Dolores Moragas Freixa
Este tipo de comunicación es más difícil que los otros dos, porque requiere un mayor
esfuerzo en conocimiento y virtud. Ya no importa si la comunicación es bidireccional,
ascendente, descendente y lateral, lo que importa es la persona. Está íntimamente
relacionada con la ética, porque las acciones son comunicativas y dotadas de intención.
Los directivos transmiten sus valores en acción a través de los criterios por los que
toman sus decisiones. Lo que hace posible que su acción directiva sea comunicativa en
sentido pleno, es porque comunica virtud. Esto provoca que ambos agentes refuercen
su relación con perspectiva de futuro. La comunicación del directivo - líder va dirigida al
ethos, a la persona única e irrepetible, y sintoniza con los valores que la ponen en
marcha, la motivan y comprometen. No olvida el logos ni el pathos, porque la persona
esta compuesta por las tres.
654
E.g. MAYER, R. C., DAVIS, J. H., SCHOORMAN, D. D. (1995): Op. cit., pp. 709-734; SHAW, R.
B. (1997): Op. cit.; WHITENER, E. M., BRODT, S. E., KORSGAARD, M. A., WERNER, J. M. (1998):
Op. cit., pp. 513-530; HOVLAND, C. I., JANIS, I. L., y KELLEY, H. H. (1953): Op. cit., p. 721.
264
Mª Dolores Moragas Freixa
recepción del feed-back y enseña a otros cómo darlo. Es coach de sus subordinados, y
promueve que éstos lo sean a su vez de otros.
Sistema
LOGOS QUÉ
formal
Sistema
informal
Valores
ETHOS PARA QUÉ
Según Pérez López, una acción será correcta cuando deja al emisor y al receptor en
mejor situación para decidir después, por lo que debe tenerse en cuenta tanto el corto
265
Mª Dolores Moragas Freixa
como el largo plazo. De otro modo puede ocurrir que las interacciones a corto plazo
sean beneficiosas, pero a largo dejen al directivo en peor situación. Este directivo valora
los compromisos y la palabra dada, por lo que crea unidad y comunidad, porque es
capaz de establecer nexos y relaciones entre las personas. Crea espacios de
comunicación fundamentalmente a través del sistema informal. La comunicación ya no
sólo es una técnica que ha de ser atractiva, sino que tiene un contenido profundo que
transmite su forma de ser y de enfocar la vida. El comportamiento ético de los miembros
de la empresa es el causante último de la comunicación.
Cómo es la
Paradigma del Fin de la
La comunicación es Qué comunica comunicación
directivo comunicación
(calidad)
1. Medio para la construcción
identitaria.
Que quieran lo que Importa la coherencia: Eficaz
2. Medio para lograr la unión
quiero.
entre personas.
- Lo que dice. Eficiente
3. Medio para compartir
(Confían en su - Cómo lo dice.
Antropológico conocimientos y experiencias.
integridad). - Cómo se comporta. Consistente
4. Medio para el desarrollo
- Para qué lo dice.
profesional y personal.
Construye confianza (Incide en los aprendizajes
5. Medio para construir
y afectividad. Ethos positivos de ambas partes).
empresa y desarrollar el
entorno.
655
HACKMAN, J. R. (2005): “Rethinking team Leadership or team Readers are not music directors”,
New directions in the psychology of leadershi, en D. M. Messick y R. M. Kramer (Eds), Mahwah, NJ:
Lawrence Erlbaum, pp. 115-142.
266
Mª Dolores Moragas Freixa
que produce confianza y refuerza así la relación estructural. El conocimiento del otro y
de su confiabilidad permite subsanar los malentendidos, porque se le suponen unos
motivos trascendentes que hacen que se dude de que las intenciones de su acción
fueran malas, por lo que el mismo error es puesto en tela de juicio. De este modo, la
expresividad se antepone a la expresión y la conduce y evita problemas que se
hubieran producido si no fuera así.
3.6.4. La calidad de la comunicación del directivo – líder según
los elementos ontológicos
1. Elementos subjetivos
2. Elementos objetivos
267
Mª Dolores Moragas Freixa
- Producto apresentador. Valora, sobre todo, la comunicación oral, y usa todo tipo
de productos apresentadores porque busca adaptarse a cada persona en
particular. Como la conoce y sabe qué se adaptará mejor a ella, qué la
beneficiará y qué facilitará su trabajo. Los símbolos que usa son una muestra de
sus valores. Dado que tiene un paradigma de persona completo, es capaz de
expresar un mayor conocimiento sobre ella que los demás son capaces de
interpretar, porque los intuyen por el simple hecho de que son verdaderos.
656
Realidad metafísica, emocional y moral.
268
Mª Dolores Moragas Freixa
3. Elementos práxicos
- Expresión Comunicativa
269
Mª Dolores Moragas Freixa
- Interpretación comunicativa
270
Mª Dolores Moragas Freixa
271
Mª Dolores Moragas Freixa
Tabla 3.14: La calidad de la comunicación del directivo – líder según los elementos ontológicos.
272
Mª Dolores Moragas Freixa
3.6.5. El directivo – líder y la calidad de la comunicación según
los motivos de sus subordinados
El subordinado psicosocial trabaja bien con el directivo – líder, aunque tampoco hay
un encaje de motivos que les una. Como su comunicación sólo funciona a nivel
profesional le impide profundizar en la relación con el directivo e incorporarse totalmente
a la empresa. Su comunicación en clave emocional y técnica limita su calidad, ya que
no comprende diversos aspectos más antropológicos ni en el directivo ni en los
compañeros. Se concibe a sí mismo como un buen comunicador, pero no es consciente
273
Mª Dolores Moragas Freixa
El directivo – líder impacta positivamente en él, ya que crea el contexto para que
crezca. La forma que tiene de hacerlo es procurando que desarrolle su motivación
racional por motivos trascendentes. Para ello, debe generar alternativas de forma que el
colaborador sea consciente de que sus acciones y omisiones impactan en terceros, y
ser ejemplar. Puede parecer que este tipo de directivo es vulnerable, pero no lo es,
porque usa el poder de forma debida, - cosa que el psicosocial no haría- y es lo que le
hace ganar autoridad657.
Ambos valoran las mismas cosas y parten de unas condiciones iniciales semejantes,
que origina que exista un margen de confianza muy amplio en el marco en el que se
mueven, lo que les facilita su labor profesional. Usan todos los tipos de comunicación,
pero son los únicos capaces de establecer la comunicación – unión, porque ambos se
mueven por motivos trascendentes. La comunicación que se establece entre ellos es
clara, y ambos eliminan los malos entendidos y errores, porque se enfrentan a ellos sin
reservas y los solucionan. Su confianza mutua provoca ambientes de colaboración y de
amistad. Su expresión contiene todas las claves interpretativas precisas para su
correcta comprensión, y son interpretadas por el receptor en su totalidad. Como el
interés último es el bien del otro, son relaciones de largo recorrido.
657
Pérez López habla de cómo la autoridad se pierde por el uso incorrecto del poder: su uso injusto, no
usarlo cuando debe usarse y su uso inútil. PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., pp. 140-141.
274
Mª Dolores Moragas Freixa
Problemas de Problemas de
comunicación comunicación
658
CHINCHILLA, N. (1996): Op. cit., p. 123.
275
Mª Dolores Moragas Freixa
3.6.6. Los efectos de la comunicación del directivo – líder
659
MARTÍN ALGARRA, M. (2003): Op. cit., p. 66.
660
Citado en segunda parte. HOVLAND, C. I., JANIS, I. L., y KELLEY, H. H. (1953): Op. cit., p. 721.
276
Mª Dolores Moragas Freixa
661
KORSGAARD et al., 2002
662
LEWICKI, R. J., y BUNKER, B. B. (1995): Op. cit., pp. 133-173.
663
COLQUITT, J. A. (2001): Op. cit., pp. 386-400.
664
BROCKNER, J., DeWITT, R. L., GROVER, S., y REED, T. (1990): Op. cit., pp 389-407;
McFARLIN, D. B., y SWEENEY, P. D. (1992): Op. cit., pp. 626-637.
665
ARIÑO, M. A. (2002): Op. cit., p. 149.
666
ORDÓÑEZ ORDÓNEZ, M. (1995): “De la motivación extrínseca a la automotivación”, La nueva
gestión de los Recursos Humanos, Gestión 2000, AEDIPE, Madrid.
667
SULLY de LUQUE, M., WASHBURN, N. T., WALDMAN, D. A. y HOUSE, R. J. (2008):
“Unrequited Profit: How Stakeholder and Economic Values Relate to Subordinates´ Perceptions of
Leadership and Firm Performance”, Administrative Science Quarterly, 53, pp. 626-654.
277
Mª Dolores Moragas Freixa
genuinos por él, y que le respeta668. Esto le lleva involucrarse más, afecta a su
reciprocidad y está dispuesto al intercambio de favores669.
668
KORSGAARD et al., 2002
669
CIALDINI, R. (1993): Influence: The psychology of persuasion. New York: Morrow.
670
HARRISON, R. (1989): “Nonverbal Communication”, Human Communication as a Field of Study.
Sarah Sanderson King (Ed.), State University of New York, Albany, New York, p. 113.
278
Mª Dolores Moragas Freixa
Efectos
Para el Éxito
de la Para el directivo Para la relación Para la empresa
empleado comunicativo
comunicación
Institución:
Que quieran lo que
- Autoridad. - Mejora su NOSOTROS.
quiero.
- Reconocimiento. capacidad - Unión, cohesión,
- Credibilidad. evaluativa y comunión.
- Construcción de Éxito cognoscitivo y
- Integridad. estructural - Comunidad de
tejido social. estructural.
- Aprendizajes (racionalidad y personas.
positivos. virtualidad). - Identificación con
- Relación unitiva. Aprendizaje
- Compromiso. - Vínculo de la misión de la
Directivo motivacional y
- Construcción lealtad e empresa.
líder - Compromiso evaluativo.
relación estructural. identificación. - Convivencia.
estable.
- Deja legado. - Proactividad. - Equipo.
Basado en el
- Comportamiento que - Comprometido - Multiplicación del
- Interesada en el poder afectivo.
comprende al otro. con la misión de conocimiento:
bien del otro.
- Crea espacios para la empresa y con aumento de la
Paradigma de la
la comunicación y el los demás. eficacia y
confianza /
diálogo. - Es líder de otros. atractividad.
responsabilidad
- Competitividad.
671
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): Op. cit., p. 212.
279
Mª Dolores Moragas Freixa
672
FERREIRO, P. y ALCÁZAR, M. (2002): Op. cit., pp. 209-210.
673
BOWEN, D. E., GILLILAND, S. W., y FOLGER, R. (1999): Op. cit., pp. 7-23.
674
BASTONS, M. (2000): La toma de decisiones en la organización, Ariel, Barcelona, p. 70.
675
E.g. ARGYRIS, C. (1964): Integrating the individual and the organization, Wiley; McGREGOR, D.
(1966): Leadership and Motivation, The M. I. T. Press, Cambridge, Massachusetts.
676
ALVAREZ DE MON, S. (2004): Liderazgo e influencia: el arte de la comunicación, en VVAA:
Comunicar para crear valor, EUNSA, Pamplona, p. 80.
280
Mª Dolores Moragas Freixa
3.6.7. Recapitulación
Los temas que acabamos de tratar nos permiten afirmar que “comunicar” no sólo es
comunicar “bien” en el sentido de tener establecido un buen proceso, o de transmitir,
porque se puede transmitir muy bien y no lograr la comunicación – unión debido a que
el mensaje no sea comunicativo. Comunicar “mejor” tampoco es comunicar “más”
dando mucha información, sino distinguir la que es relevante. La calidad de la
677
Calder y Pfeffer (1977 y 1981) aplicaron la teoría de la atribución procedente de la psicología social al
liderazgo.
281
Mª Dolores Moragas Freixa
comunicación del directivo tiene que ver con si esa comunicación ha podido cumplir su
función unitiva y desarrolladora de personas y organizaciones.
La calidad se aprecia no en el proceso en sí, sino en los efectos que produce, lo cual
nos lleva a analizar la calidad de:
282
Mª Dolores Moragas Freixa
de conseguir por la escasa influencia que el directivo tiene sobre ellos. Lo que siempre
puede hacer es actuar sobre sí mismo para poseer esa condición necesaria e
imprescindible que requiere la comunicación – unión del directivo - líder.
283
Mª Dolores Moragas Freixa
que deben establecerse para asegurar que los empleados cumplan las órdenes
pueden ser tan complejos como la misma organización y, por tanto, ineficaces.
Esto nos permite afirmar que dirigir bien es comunicar bien, por lo que la
comunicación - unión es la principal función del liderazgo, porque consigue tener
impacto organizativo positivo al transmitir unidad, sentido, claridad, pasión, ilusión… de
modo contagioso. El éxito de la comunicación del directivo es tan central en la función
directiva que afecta a todo: a las buenas relaciones interpersonales, a la formación de
equipos y a la cultura y la marcha de la propia empresa. Influye además fuera de la
organización, en las familias de los empleados y en la misma sociedad en la que viven.
678
SIMS, D. E., FRITZSCHE, B. A., y SALAS, E. (2003): “The decision to trust: weighing the
antecedents”, Paper presented at the Society for Industrial Organizational Psychology, Chicago Il.
284
Mª Dolores Moragas Freixa
3.7. Consideraciones finales a este capítulo
En este capítulo hemos visto qué es lo que resulta al aplicar distintos criterios que
nos permitan analizar la calidad de la comunicación en el directivo mecanicista,
psicosocial y antropológica, que tienen unas repercusiones de valor para la empresa.
Con el objetivo de facilitar la visualización la comunicación de los distintos tipos de
directivo añadimos, a continuación, unas tablas comparativas que recogen los distintos
aspectos y características analizadas en esta tercera parte de nuestra obra.
285
Mª Dolores Moragas Freixa
286
Mª Dolores Moragas Freixa
Me construyo yo solo
Existe lo que Reto y
según mis deseos y mi - Contacto entre
veo y quiero, Tantas como oportunidad Sentirse realizado.
Sistema realidad. persona y entorno.
según mis roles. personal de:
ultraestable. - Sentirse bien.
deseos y - disfrutar Disfrutar.
Extrínsecos Tener cognoscitivo y de - Relación operativa,
apetencias. La que siento - aprender
Psicosocial habilidades técnicas y
y me apetece.
superficial y
- realizarse. Escepticismo.
Intrínsecos Dinámico, pero operativas. utilitarista, según
Libertad es
aprende siempre intereses,
elegir. Elección de Actitud reactiva o
en positivo. Virtudes operativas. emociones y
identidad. proactiva (según Carpe diem
sentimientos.
Subjetiva. intereses).
Saber hacer más.
- Construcción unitaria
conforme a la realidad. - Descubrir y realizar su
Sistema libremente
- Desarrolla virtudes. - La persona es misión personal,
adaptable.
La realidad es - Desarrollar a otros le entorno. Es oportunidad de: familiar, profesional y
- Individual y
la que es. desarrolla a él. - Compromiso, social.
Persona única e social.
- Alinea corazón y razón. fidelidad, cuidado. - Ser útil a los - Lograr el máximo
Extrínsecos irrepetible.
Hay un orden - Reforzada por el - Impacta demás desarrollo personal.
- Se comunica
interno. compromiso. positivamente. - El tiempo es para el
Antropológico Intrínsecos Racionalidad y para su
- Desarrollo de la - Transformar el servicio a otros.
virtualidad. construcción.
Hay que Virtudes operativas y relación estructural. entorno - Contribuir a que otros
Trascendentes
descubrirla. morales. - Construye desarrollen su misión.
- Los roles son
comunidad. - Dejar un legado.
En positivo y para servir.
Es objetiva. Ser más - Unidad en la Actitud proactiva
negativo
diversidad Trascendencia y
(Puede destruirse).
Importancia de felicidad aristotélica
la humildad
287
Mª Dolores Moragas Freixa
Tabla 3.18: Calidad de la comunicación de los directivos según los elementos ontológicos.
Elementos subjetivos Elementos objetivos Elementos práxicos
(Sujetos) (Lo que se transmite y comparte) (Funciones de los E. S.: es lo nuclear, lo que pasa)
Paradigma
Referente Referente Producto Expresión
del Comunicativa Interpretación comunicativa
Modelo real mental apresentador
directivo Rol (es en sí, se (es en alguien (Vehículo que (producción del vehículo)
persona
muestra: por estímulo plasma la realidad Expresión
epifánico) sensorial) conocida) Expresividad Expresividad Expresión
(social)
- Motivos
extrínsecos. Fuerza la Palabras.
Técnica: limitada a lo
- Sistema realidad.
escrito / verbalizado.
estable No Imágenes. Imagen
Claves de
(máquina). distingue (Se ajusta o externa,
Mecanicista - No aprende la persona
Positivista.
no al referente Números. cargo, dinero y
interpretación Sólo ve lo externo. Clave de dominio, ganar /
operativas. perder.
evaluativamente de su rol. real, según poder.
- No distingue la época, Comunicación
Poder coactivo.
persona de sus intereses…). escrita.
acciones.
- Motivos
extrínsecos e
intrínsecos - Palabras,
- Sistema Manipula la imágenes.
ultraestable El que realidad a su - Historias,
Técnica y sentimental.
(animal siento / me antojo símiles, cuentos, Claves de
complejo) Rol y gusta. (sentimental). moralejas… interpretación Ve lo externo y las
Psicosocial - Aprende emociones - Comunicación no
Se manipula
operativas y emociones.
Perder / ganar.
para quedar
siempre en (Se ajuste o verbal. emocionales.
bien. Poder manipulativo.
positivo Es subjetivo. no a la - Tiene en cuenta
- Toda realidad). las apariencias.
experiencia es - Que impacte.
buena:
acumulación
- Motivos - Palabras,
extrínsecos, imágenes,
Interpreta
intrínsecos y comunicación no Claves de
El que es, Lucha por que totalmente. Técnica, sentimental y
trascendentes. No verbal. interpretación
es uno y se ajuste al racional.
- Sistema confunde - Tiene en cuenta Se muestra operativas,
Antropológico libremente persona y
único. real, trata de
las apariencias y como es. emocionales,
Ve la totalidad de
conocer la la realidad
adaptable. rol. la realidad. racionales y
Es objetivo. realidad. personal que se Poder afectivo.
- Aprende en - Usa el más morales.
muestra.
positivo y indicado según el
negativo. receptor.
288
Mª Dolores Moragas Freixa
Tabla 3.19: Tabla resumen de la comunicación interpersonal según los paradigmas del directivo.
Paradigma del Fin de la Cómo es la comunicación
La comunicación es Qué comunica
directivo comunicación (calidad)
En la organización formal:
(Organigrama, sistema y estrategia).
1. Transmisión.
- Un buen sistema.
2. Mensaje al que hay que reducir la - Órdenes.
- Canales claros.
incertidumbre. - Información.
- Dice lo que quiere que se entienda, sin ruidos.
3. Técnica para el qué. - Instrucciones.
Que hagan lo que digo.
4. Sistema estático. - Directrices.
- Unidireccional, lineal.
Mecanicista 5. Proceso.
- Descendente.
6. Instrumental, quiere que hagan, no Comunica la función
Dominio / Control - Ordeno y mando.
que entiendan nada.
- Reduce la incertidumbre.
7. Lo más visible, no lo que significa. Va al logos
(Importa el Qué)
Eficaz (que reporte beneficios).
Centrada en el emisor
En el sistema informal
- irrelevante, que digan lo que quieran.
289
Mª Dolores Moragas Freixa
Tabla 3.20: Tabla resumen de los efectos de la comunicación según paradigmas del directivo.
Paradigma
Para el directivo Para el empleado Para la relación Para la empresa Éxito comunicativo
social
- Cambia su capacidad
operativa.
Organismo: YO + TÚ (suma de Que hagan lo que quiero.
- Vínculo emocional.
yoes)
- Reactivo o proactivo en lo que
- Adhesión a su persona, no a - Relación operativa.
le gusta y le motiva.
Directivo la empresa.
- Colaboración espontánea: les
- Networking. Éxito relacional.
psicosocial - Estructura horizontal.
enciende el corazón.
- Gestiona su imagen. - Relación emocional. - Es más operativa. Basado en el poder manipulativo.
- Individualista.
- Competencia técnica.
- Sentimental.
- Sentimental y emotiva. Paradigma del deseo / reto
- Se apunta o se siente
manipulado.
- Autoridad.
Institución: NOSOTROS.
- Reconocimiento. Que quieran lo que quiero.
- Mejora su capacidad
- Credibilidad. - Construcción de tejido
evaluativa y estructural - Unión, cohesión, comunión.
- Integridad. social. Éxito cognoscitivo y estructural.
(racionalidad y virtualidad). - Comunidad de personas.
- Aprendizajes positivos.
- Vínculo de lealtad e - Identificación con la misión
- Compromiso. - Relación unitiva. Aprendizaje motivacional y
Directivo - Construcción relación
identificación. de la empresa.
evaluativo.
líder - Proactividad. - Convivencia.
estructural. - Compromiso estable.
- Comprometido con la - Equipo.
- Deja legado. Basado en el poder afectivo.
misión de la empresa y con - Multiplicación del
- Comportamiento que - Interesada en el bien del
los demás. conocimiento: aumento de
comprende al otro. otro. Paradigma de la confianza /
- Es líder de otros. la eficacia y atractividad.
- Crea espacios para la responsabilidad
- Competitividad.
comunicación y el diálogo.
290
Mª Dolores Moragas Freixa
Tabla 3.21: Calidad de la comunicación según motivos del directivo y del subordinado.
El directivo:
El directivo: - Las claves de interpretación limitadas a
Se entienden bien.
- Quiere motivarle con la comunicación. su paradigma.
Tiene que darle órdenes. Incoherencia entre lo que piensa, dice y
Valoran las formas, su preparación técnica.
hace.
Intrínsecos El subordinado:
Transmisión utilitarista
- Su comunicación es inútil, prefiere que le diga El subordinado:
qué hay que hacer. - Interpreta todas las claves, implícitas y
Los problemas entre ellos son debidos a la
explícitas.
“comunicación”.
Problemas de comunicación.
Problemas de comunicación.
El directivo:
El directivo:
- Intenta desarrollar los motivos del
- Emite con todas las claves interpretativas Dinámicas interpersonales cada vez más
subordinado.
Intenta desarrollar los motivos del subordinado. positivas.
Trascendentes El subordinado:
El subordinado:
- Intenta manipular al directivo con su
- No las entiende. Piensa que es un ingenuo.
comunicación.
Comunicación - unión
Problemas de comunicación
Problemas de comunicación
291
Mª Dolores Moragas Freixa
4. CONCLUSIONES
El hecho de que cada ser humano sea único e irrepetible produce ya una primera
barrera a superar en la díada comunicativa: son dos y no una única persona. A esto
hay que añadir otras diferencias como la cultura, la edad, ser hombre o mujer, el nivel
de estudios, los motivos, etc. Sin embargo, el hecho de ser distintos y proceder de
diversos entornos es lo que los hace únicos y, por tanto, valiosos para la empresa.
Son personas diversas pero comparten una naturaleza común cuyo conocimiento
permite partir de unas premisas comunes que facultan su acercamiento y unión en lo
esencial, sin eliminar las características particulares. La diversidad es unidad en la
diferencia y es lo que da vida y aporta complementariedad y riqueza a la organización,
que precisa de gente diversa para su vitalidad y para llevar a cabo con éxito sus
objetivos empresariales. Sin embargo, la diversidad es contemplada en ocasiones
como una dificultad y se tiende a uniformizar. En ocasiones, el dilema unidad /
diversidad parece de difícil solución. La unidad se consigue en la relación de amistad
entre dos personas y se contagia a los demás. De ahí procede la importancia de
prestar atención a cualquier factor que conduzca a la unión y cohesión en la empresa.
En este punto la comunicación interpersonal del directivo es la clave que permite estos
objetivos, tal como se ha señalado a lo largo de nuestro trabajo.
Del análisis que hemos desarrollado podemos destacar las siguientes conclusiones:
293
Mª Dolores Moragas Freixa
4.1. La comunicación – unión es la base de la
comunicación interpersonal del directivo
294
Mª Dolores Moragas Freixa
295
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4.2. La calidad de la comunicación depende de la calidad
de sus elementos ontológicos
Dado que el directivo es, ante todo, una persona, decidimos analizar qué tipo de
comunicación era la que se producía en cada uno de los distintos tipos de directivo.
Para ello, aplicamos los elementos ontológicos de Martín Algarra a los distintos tipos
ideales de directivos señalados por Pérez López. Esto nos permitió constatar la
pobreza de los elementos comunicativos de alguno de ellos y, por tanto, la abundante
presencia de toda clase de ruidos y problemas de comunicación.
296
Mª Dolores Moragas Freixa
– Los elementos práxicos, es decir, las acciones, son comunicativas cuando los
motivos del agente son trascendentes. Es el único directivo que transmite un
abanico completo de claves de interpretación capaz de adaptarse a cualquier
tipo de receptor tanto extrínseco, como intrínseco o trascendente. La calidad
de las acciones viene dada por los motivos que mueven al emisor y su
aprendizaje será positivo o negativo según sean éstos.
4.3. Hay una relación directa entre comunicación y
motivación
297
Mª Dolores Moragas Freixa
personas, sus necesidades y los motivos que las llevan a actuar, y eso implica una
calidad distinta de comunicación.
– La comunicación del directivo – líder logra que los empleados quieran contribuir
al máximo con el proyecto empresarial y que se desarrollen como personas en
su trabajo. Como este directivo se mueve por motivación racional por motivos
trascendentes, su comunicación despliega toda su potencia unitiva.
298
Mª Dolores Moragas Freixa
4.4. El directivo – líder es el único directivo que consigue la
comunicación – unión
– Tiene interés real por sus colaboradores. De esta forma crea unidad y
comunidad, porque es capaz de establecer nexos y relaciones entre las
personas. Para él, cada persona es única, por lo que individualiza su
comunicación con cada uno tratando de servirle, siéndole útil y contribuyendo a
su desarrollo. No cae en un igualitarismo de trato, sino que conoce y potencia
las cualidades personales y profesionales de cada uno. Enseña el valor real de
la comunicación a los demás, porque lo ha descubierto y aprendido él
previamente. Por eso enseña a sus colaboradores a incluir los motivos
trascendentes en sus decisiones.
299
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300
Mª Dolores Moragas Freixa
4.5. El liderazgo está unido a la comunicación – unión
Como dice Pérez López, el directivo – líder es quien mejor realiza la función
directiva, porque es el único que posee el único tipo de cualidad necesaria para que
las empresas se unan: la cualidad de liderazgo679. Así pues, podemos concluir que:
679
PÉREZ LÓPEZ, J. A. (1993): 126.
301
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4.6. Éxito de la comunicación – unión del directivo
302
Mª Dolores Moragas Freixa
4.7. Evaluación y desarrollo de la competencia
comunicativa del directivo
303
Mª Dolores Moragas Freixa
transmita a sus subordinados algo que no ha dicho la dirección por ese motivo. Otra
fuente de la mala calidad de la comunicación de un directivo puede estar también en la
cultura empresarial, o en su entorno personal. De esta forma, antes de proceder a
montar un plan de acción, hay que ver qué parte del problema tiene la empresa en la
falta de competencia comunicativa del directivo.
304
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4.8. Sugerencias de nuevas investigaciones
305
Mª Dolores Moragas Freixa
306
Mª Dolores Moragas Freixa
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ÍNDICE DE TABLAS
Tabla 1.1: R. T. Craig. Matriz de las ocho tradiciones (1999 y 2007)………………………………………………………57
Gráfico 1.1: Modelo de Shannon y Weaver de un análisis científico‐matemático de la comunicación…..68
Tabla 1.2: Orden de los elementos según las variables de Lasswell…………………………………………………………….. .87
Tabla 1.3: Categorización de los elementos de la situación de comunicación…………………………………………87
Gráfico 2.1: Potencias de gobierno y satisfacción afectiva……………………………………………………………….…126
Gráfico 2.2: La acción humana y sus dinamismos…………………………………………………………………………………127
Tabla 2.1: La comunicación del directivo en la teoría de la acción directiva de Pérez López…………………………166
Tabla 3.1: Distintas concepciones o modelos de personas y de organización……………………………………………..203
Tabla 3.2: “Condiciones iniciales” de la comunicación del directivo mecanicista……………………………………. …..213
Tabla 3.3: El directivo mecanicista y la comunicación interpersonal…………………………………………………………….217
Tabla 3.4: La calidad de la comunicación del directivo mecanicista según los elementos ontológicos…………..219
Tabla 3.5: Calidad de la comunicación según motivos de los subordinados…………………………………………………229
Tabla 3.6: Los efectos de la comunicación del directivo mecanicista……………………………………………………………231
Tabla 3.7: “Condiciones iniciales” de la comunicación del directivo psicosocial……………………………………………239
Tabla 3.8: El directivo psicosocial y la comunicación interpersonal……………………………………………………………..244
Tabla 3.9: La calidad de la comunicación del directivo psicosocial según los elementos ontológicos……………249
Tabla 3.10: Calidad de la comunicación de un directivo psicosocial según motivos de los empleados………….253
Tabla 3.11: Efectos de la comunicación del directivo psicosocial…………………………………………………………………256
Gráfico 3.1: La relación directivo – subordinado y sus dinamismos…………………………………………………………….260
Tabla 3.12: “Condiciones iniciales” de la comunicación del directivo antropológico…………………………………….262
Gráfico 3.2: La comunicación en el sistema formal e informal…………………………………………………………………….267
Tabla 3.13: El directivo antropológico y la comunicación interpersonal……………………………………………………….268
Tabla 3.14: La calidad de la comunicación del directivo – líder según los elementos ontológicos………………….274
Tabla 3.15: Calidad de la comunicación antropológica según motivos de los subordinados………………………….277
Tabla 3.16: Efectos de la comunicación del directivo antropológico…………………………………………………………….281
Tabla 3.17: Condiciones iniciales de la comunicación del directivo según paradigmas………………………………….289
Tabla 3.18: Calidad de la comunicación de los directivos según los elementos ontológicos………………………….290
Tabla 3.19: Tabla resumen de la comunicación interpersonal según los paradigmas del directivo……………….291
Tabla 3.20: Tabla resumen de los efectos de la comunicación según paradigmas del directivo…………………292
Tabla 3.21: Calidad de la comunicación según motivos del directivo y del subordinado………………………………293
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