Oratoria: textos Lisias
La oratoria se trata de la capacidad de hablar con elocuencia con intenciones persuasivas (docere, delectare,
persuadere, movere) y que participaba de un gran reconocimiento político y social en Grecia, ya que en la
antigüedad la palabra poseía un gran valor. Para ello utiliza el eikós (fundamento de la credibilidad). Debido
a que la oratoria se encarga de alabar o rechazar a hombres de la misma forma que lo hace la épica, se
considera que Homero es el creador de la oratoria.
Dentro de ella, existen tres tipos: política o deliberativa (Tó sumboleutikon génos), epidíctica o demostrativa
(Tó epideiktikon genos) y forense o judicial (Tó dikanikon genos), que es la que nos compete en este texto.
Así, en los textos de Lisias encontramos el concepto de parresía, término griego que muestra el derecho de
todo ciudadano a exponer libremente su opinión en asambleas, ya que éste como orador/retor se encargaba
de componer discursos para que fueran expuestos por los acusados/acusadores en asamblea pública. Es
durante la guerra del Peloponeso, la cual vive de lleno nuestro autor, cuando se desarrolla plenamente en
Atenas la oratoria y consigue su máximo esplendor.
Poesía judicial o forense: Se trata de un modelo de discurso que se expone ante un tribunal, que debe dar
un veredicto sobre un hecho pasado en favor del acusado o de la defensa, y su desarrollo total será llamado
Actio, donde al acabar la exposición se pedirá la absolución o castigo del acusado (Los gnomai son las
sentencias). Los discursos forenses eran escritos por profesionales para que los pronunciaran los propios
interesados. A estos profesionales se les llamó “logógrafos” y ganaron merecida fama de oradores. Fue
Antifonte de Ramnunte quien creó la estructura de los discursos judiciales:
a) Proemio o introducción (), que incluye la “captatio benevolentiae.”
b) Narración, con las circunstancias y exposición de los hechos (). Exposición concisa y clara de los
hechos sobre los que se va a deliberar y sobretodo el uso de la verosimilitud (que, quien, como, donde,
porqué y cuando).
c) Pístis () o demostración, pruebas (constitutio causae). Se plantea el tema del que se va a hablar.
Testimonios y argumentos en favor de las tesis propias.
d) Conclusión () su objetivo es recapitular para atraerse de nuevo al tribunal.
Antes de Antifonte debemos mencionar a Gorgias, …..Después de él, destacaron otros oradores como
Trasímaco, Andócides, Lisias, Iseo, Isócrates, Licurgo, Demóstenes, Esquines e Hipérides, quienes
desarrollaron su actividad oratoria dentro de los siglos V-IV en Atenas.
Pero será con Lisias con quien consiga su máximo esplendor, meteco (445-380). Educación esmerada y
gran orador, pues en un centenar de procesos sólo perdió dos veces. Se conservan una treintena de discursos
de los 233 que escribió sobre asuntos privados de sus clientes. Lo que más se admira en él es la extraordinaria
facultad de crear un personaje y de prestarle sentimientos, palabras y tono de acuerdo con la condición de
su cliente, es decir la “etopeya”. Como lo exige su finalidad, la elocuencia de Lisias se basa en hechos. Se
expresa con sencillez, sin adornos: pureza de la lengua ática, sencillez de la frase, claridad de conceptos y
exposición de los hechos, período pulido y conciso.
Los gnomai son las sentencias