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La Guerra Del Anillo - J R R Tolkien PDF

Este volumen narra la Batalla del Abismo de Helm y la inundación de Isengard por los Ents, así como el viaje de Frodo, Sam y Gollum hacia el Paso de Cirith Ungol. Asimismo, describe las batallas de los Campos del Pelennor y la llegada de Aragorn con la flota de Umbar, además de relatar el proceso de escritura de estas escenas por parte de Tolkien.

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La Guerra Del Anillo - J R R Tolkien PDF

Este volumen narra la Batalla del Abismo de Helm y la inundación de Isengard por los Ents, así como el viaje de Frodo, Sam y Gollum hacia el Paso de Cirith Ungol. Asimismo, describe las batallas de los Campos del Pelennor y la llegada de Aragorn con la flota de Umbar, además de relatar el proceso de escritura de estas escenas por parte de Tolkien.

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La

Batalla del Abismo de Helm, la inundación de Isengard, y cómo Frodo,


Sam y Gollum llegaron al Paso de Cirith Ungol son algunos de los grandes
episodios que Christopher Tolkien recoge en este tercer volumen de la
Historia de El Señor de los Anillos. Se denomina Guerra del Anillo a la gran
guerra que se libró a finales de la Tercera Edad en la Tierra Media entre
Sauron y su ejército y los Pueblos Libres. El inicio de la Guerra del Anillo
tiene lugar tras la celebración del Concilio de Elrond (25 de octubre de 3018),
pues fue allí donde se decidió que el Anillo de Sauron debía ser destruido y
se elaboró el plan para llevar esto a cabo. Sin embargo, otros textos sitúan el
inicio de esta guerra en el doble ataque de Sauron al Bosque Negro y a
Osgiliath (20 de junio de 3018).
Durante la Guerra del Anillo, Sauron lanzó una ofensiva global que afectó a
toda la Tierra Media, atacando lugares tan distantes como pueden ser
Erebor, Lórien, Cuernavilla o Minas Tirith. A lo largo de este conflicto, se
produjeron múltiples batallas más como son la de los Vados del Isen, la de
Isengard, la Batalla de Cuernavilla, la Batalla de Pelargir, la Batalla de los
Campos del Pelennor y la Batalla del Morannon. Tras la muerte de Saruman,
concluyó la Guerra del Anillo. Al ser destruido el Anillo Único, se produjo la
Caída de Barad-dûr y la desaparición de Sauron. Cuando Sauron fue
derrotado, sus aliados en la guerra se rindieron y el Rey Elessar perdonó a
los Hombres del Este y los dejó partir en libertad, estableció la paz con los
Haradrim y liberó a los esclavos de Mordor, dándoles en posesión las tierras
que rodeaban el Lago Núrnen. Finaliza la Guerra del Anillo y con ella la
Tercera Edad, con la partida de Frodo y Bilbo junto con los Tres Guardianes
de los Anillos, el día 29 de septiembre del año 3021 de la Tercera Edad
rumbo a las Tierras Imperecederas.

[Link] - Página 2
J. R. R. Tolkien

La Guerra del Anillo


Legendarium: La Historia de El Señor de los Anillos - 3
Edición de Christopher Tolkien

ePub r1.0
Titivillus 21.06.15

[Link] - Página 3
Título original: The War of the Ring. The History of «The Lord of the Ring». Part Three
J. R. R. Tolkien, 1990
Edición y comentarios: Christopher Tolkien
Traducción: Elías Sarhan
Revisión: Estela Gutiérrez Torres
Ilustración de portada: The Mûmakil of Harad, por John Howe
Diseño de cubierta: VM Ripoll Arias

Editor digital: Titivillus


ePub base r1.2

[Link] - Página 4
NOTA DEL EDITOR DIGITAL

El texto impreso que ha servido de base para la elaboración de la presente edición


digital presenta una estructura compleja que, en ciertos aspectos, dificulta su
adaptación al formato digital. En los párrafos siguientes se expone el criterio que se
ha seguido en lo relativo a la edición, así como las diferencias que a este respecto el
lector se va a encontrar en relación al libro impreso.

Referencias perdidas: Los cuatro ejemplares que conforman La Historia de El Señor


de los Anillos están repletos de referencias al material publicado en los primeros
cinco volúmenes de La Historia de la Tierra Media. Por motivos editoriales, en la
edición en español no se hace referencia por página a estos volúmenes, siendo en
ocasiones la mención vaga e imprecisa. En esta edición digital se subsana la carencia
gracias a la información obtenida de un artículo publicado por el Departamento de
Traducción Irreverente de la Universidad Autónoma de Númenor. Para mayor detalle,
se remite al lector al epígrafe que se incluye al final del libro, donde se reproduce el
texto introductorio de dicho escrito; puede consultarse el artículo completo en la
página web del Departamento ([Link]
Las referencias contenidas en el índice que se encuentra al final de este artículo se
incluyen como anotaciones al final del libro, marcadas como (N. del E. D.); cuando la
referencia esté incluida en una de las notas propias del texto y pueda dar lugar a
confusión, se ha situado entre llaves.

Paginación: Existen múltiples referencias a páginas de éste y de otros libros de La


Historia de El Señor de los Anillos, tanto en el texto como en el Índice final. Para
ajustar esta edición digital a la paginación del libro en papel y poder así localizar
fácilmente la página de referencia se ha optado por señalar el comienzo de cada
página mediante su número entre corchetes y en color gris. Si existe un punto y
aparte, la marca estará a veces situada al final del párrafo precedente para evitar
incluirla en el comienzo de línea.
Esto permite mantener el Índice final, que contiene importante información sobre los
nombres utilizados y sus variantes.

Tamaño de fuente: En las secciones donde se alternan textos originales con


comentarios de Christopher, según criterio de este último, su aportación «aparece en
letra más pequeña y se puede distinguir con facilidad». Se ha mantenido así en esta
edición. Sin embargo, en aquellas secciones donde hay exclusivamente texto de
Christopher en letra más pequeña, se ha modificado y su aportación aparece a tamaño
normal.

Anotaciones: Las notas de Christopher con comentarios del mismo al texto se

[Link] - Página 5
encuentran en el original con numeración correlativa por secciones al final de las
mismas y comenzando en cada una en 1. Se ha sustituido por numeración continuada
al final del libro. Las referencias a un número de nota dentro del texto se han
corregido a la numeración modificada.
Por esta razón, determinados números de página aparecerán por duplicado. Al haber
agrupado las notas al final de la edición, y al existir páginas del libro impreso donde
coinciden texto y anotaciones de Christopher, el número de página se duplica en estos
casos apareciendo tanto en la parte relativa al texto como en la nota correspondiente.

Inglés antiguo: Tolkien utiliza caracteres especiales en algunas palabras. Todos ellos
son perfectamente visualizados en los lectores que incorporan el conjunto de códigos
Unicode (UTF16) para caracteres latinos. Pero hay bastantes dispositivos que sólo
reconocen caracteres en el espectro de UTF8 (0-255). Por compatibilidad con estos
últimos se ha incorporado una fuente incrustada que simula dichos caracteres. Esta
fuente es similar a la Times New Roman, por lo que se recomienda su uso en el lector
para evitar diferencias visuales entre letras.

[Link] - Página 6
Ilustración original: The Mûmakil of Harad, John Howe

[Link] - Página 7
Antro de Ella-Laraña

[Link] - Página 8
El Sagrario

[Link] - Página 9
[Link] - Página 10
TENGWARS DE PORTADA

Texto en inglés
In The War of the Ring is traced the story of the victory at Helm’s Deep
and the drowning of Isengard by the Ents. Then is told of the

journey of Frodo with Samwise and Gollum to the Morannon, of the


meeting with Faramir, and the stairs of Kirith Ungol, of the Battle of the
Pelennor Fields, and of the coming of Aragorn in the fleet of Umbar.

Texto en español
En La Guerra del Anillo se traza la historia de la victoria del Abismo de Helm
y la inundación de Isengard por los Ents. A continuación se relata el

viaje de Frodo con Samsagaz y Gollum al Morannon, el


encuentro con Faramir, y las escaleras de Kirith Ungol, la Batalla de los
Campos del Pelennor, y la llegada de Aragorn en la flota de Umbar.

[Link] - Página 11
NOTA DEL EDITOR

El presente volumen, La Guerra del Anillo, fue escrito y publicado originariamente


como parte integral de la «Historia de la Tierra Media». Los cuatro volúmenes de esta
historia dedicados a El Señor de los Anillos están publicados en castellano, con la
autorización de Christopher Tolkien, como una obra independiente dividida en cuatro
partes: El Retorno de la Sombra, La Traición de Isengard, La Guerra del Anillo y El
fin de la Tercera Edad.

[Link] - Página 12
INTRODUCCIÓN

[5]
El título de este libro procede de la misma fuente que La Traición de Isengard, una
lista de seis títulos, uno para cada «Libro» de El Señor de los Anillos, que mi padre
sugirió a Rayner Unwyn en una carta fechada en marzo de 1953 (Cartas de J. R. R.
Tolkien, n.º 136). La Guerra del Anillo era el título propuesto para el Libro quinto, y
yo lo he adoptado para este volumen porque dedica casi la mitad de sus páginas a la
historia de ese libro, mientras que la primera parte atañe a la victoria de El Abismo de
Helm y a la destrucción de Isengard. La segunda parte describe el proceso de
escritura del viaje de Frodo a Kirith Ungol, y la he llamado «El Anillo va hacia el
Este», que fue el título propuesto por mi padre para el Libro cuarto.
En la Introducción a El Retorno de la Sombra expliqué que una gran cantidad de
manuscritos se quedó en Inglaterra cuando en 1958 el grueso de los papeles, en su
mayor parte esbozos y primeros borradores narrativos, se trasladó a Marquette
University, y aventuré que se debía al hecho de que en aquella época los manuscritos
se hallaban dispersos en diferentes lugares. Pero es evidente que los materiales del
manuscrito para El Retorno del Rey se preservaron con el conjunto principal de
papeles porque nada quedó atrás de los Libros quinto y sexto aparte de algunos
esbozos narrativos y del primer borrador del capítulo «Minas Tirith». En
consecuencia, en mi narración del Libro quinto me he basado casi exclusivamente en
copias de una gran cantidad de manuscritos procedentes de Marquette, sin los cuales
la redacción de la última parte de La Guerra del Anillo habría sido completamente
imposible. Agradezco a todos los que han colaborado en este aspecto con su
desinteresada ayuda, sobre todo al señor Taum Santoski, quien ha sido responsable
fundamental del trabajo aquí presente. Además, me ha aconsejado en muchos puntos
concretos que precisaban un examen [6] minucioso de los papeles originales, y ha
pasado mucho tiempo tratando de descifrar los manuscritos en los que mi padre
escribió un texto a tinta sobre otro a lápiz. También le doy las gracias a las señoritas
Tracy J. Muench y Elizabeth A. Budde por su colaboración a la hora de reproducir el
material, y al señor Charles B. Elston por hacer que me fuera posible incluir en este
libro varias ilustraciones de los manuscritos de Marquette: las páginas con bocetos
del Sagrario, de las montañas en la entrada del Valle Sagrado, de Kirith Ungol, del
plano de Minas Tirith y del dibujo de página entera de Orthanc («5»).
Este libro sigue la disposición y presentación de sus predecesores: las referencias
a los volúmenes previos de «La Historia de la Tierra Media» se dan en general con
iniciales (así pues, «TI» alude a La Traición de Isengard), CA, DT y RR se usan

[Link] - Página 13
como abreviaturas de La Comunidad del Anillo, Las Dos Torres y El Retorno del Rey,
y las referencias de página siempre se hacen a la edición en tapa dura de tres
volúmenes de El Señor de los Anillos (SA). En varias partes del libro la historia
textual resulta muy compleja. Es evidente que la historia de la evolución de El Señor
de los Anillos sólo se puede dilucidar mediante la ordenación y la interpretación
correctas de los manuscritos, y que debe narrarse en esos términos; en consecuencia,
la historia textual no se puede simplificar mucho. También he empleado bastante las
letras identificativas para los manuscritos con el fin de clarificar la narración y tratar
de evitar ambigüedades. En los Libros cuarto y quinto los problemas de
sincronización cronológica se agudizaron: a veces se percibe una seria tensión entre
los puntos indudables de la narración y las exigencias de una estructura cronológica
completamente coherente (y el intento de corregir la confusión temporal bien podría
conducir a una confusión geográfica). La cronología es tan importante en esta parte
de El Señor de los Anillos que no pude descuidarla, aunque he colocado casi todas
mis complicadas reflexiones, y a menudo no concluyentes, en «Notas sobre la
cronología» al final de los capítulos.
En todo este libro he usado acentos para los nombres de los Rohirrim (Théoden,
Éomer, etc.).
El señor Charles Noad volvió a leer las pruebas independientemente y comprobó
un gran número de citas, incluyendo [7] las referidas a otros pasajes del libro, con un
rigor y esmero aparentemente imposibles de lograr. Además, he adoptado algunas de
sus sugerencias para aumentar la claridad y coherencia de la narración. Estoy muy en
deuda con él por su generoso e importante trabajo.
Estoy muy agradecido por los mensajes de los señores Alan Stokes y Neil
Gaiman, quienes han explicado la referencia de mi padre en sus comentarios sobre el
origen del poema «Errantería» (La Traición de Isengard, p. 103): «La comencé hace
muchos, muchos años, en un intento por continuar con el modelo que vino a mi
mente de forma espontánea: las primeras seis líneas, en las que, supongo, tenían una
parte Comprendes la rima de la escudilla». La referencia es a una canción jacobita
que ataca a Guillermo de Orange como usurpador de la corona inglesa, que le
arrebató a su suegro, Jacobo II, y a quien amenazó con ahorcarlo. El primer verso de
esta canción reza así en la versión dada por Iona y Peter Opie en The Oxford
Dictionary of Nursery Rhymes (n.º 422):

¿Cuál es la rima para gachas?


¿Cuál es la rima para gachas?
El rey tenía una hija hermosa
y se la dio al Príncipe de Orange.

El verso se conoce de diversas formas (en una de las cuales la primera línea es
¿Conoces la rima de la escudilla? y la última y se la dio a un hombre de Orange).
Éste, entonces, es el remoto origen del alimento del Mensajero Feliz:

[Link] - Página 14
Había un pasajero feliz,
un mensajero, un recadero;
llevó una pequeña escudilla
y naranjas como alimento.

[Link] - Página 15
PRIMERA PARTE

LA CAÍDA DE SARUMAN

[Link] - Página 16
I
LA DESTRUCCIÓN DE ISENGARD
(Cronología)

[11]
La escritura de la historia desde «El Rey del Castillo de Oro» hasta el final del primer
libro de Las Dos Torres fue un proceso muy complejo. La «historia de Isengard» no
se concibió ni se escribió como una serie de «capítulos» bien definidos en la que no
se iniciaba uno hasta que el anterior no hubiera alcanzado un estado evolutivo
avanzado, sino que se desarrolló como un todo, y las alteraciones de la estructura que
surgieron a medida que evolucionaba produjeron desbarajustes en todo el relato.
Debido al método de escritura que mi padre empleaba en esa época (pasajes de
borradores muy toscos y fragmentarios que se introducían en un manuscrito acabado
que, a su vez, sufría muchas correcciones con lo cual el conjunto avanzaba y
cambiaba al mismo tiempo), resulta muy difícil esclarecer el desorden textual de esta
parte de El Señor de los Anillos y es imposible trazar una secuencia clara.
La causa principal de esta situación es la cuestión de la cronología; considero que
el mejor modo de enfocar la escritura de esta parte del relato es tratar de delinear
primero los problemas a los que se enfrentaba mi padre y remitir de nuevo a estas
consideraciones cuando se citen los textos presentes.
La historia tiene ciertos «momentos» y relaciones narrativos fijos. Pippin y Merry
encontraron a Bárbol en el bosque de Fangorn y éste los llevó a la «casa éntica» de la
Sala del Manantial a pasar la noche. Aquel mismo día Aragorn, Gimli y Legolas se
encontraron con Éomer y su compañía, que regresaban de la batalla con los Orcos, y
por su parte pasaron la noche junto al campo de batalla. Para el propósito que nos
ocupa éste se puede llamar el «Día 1», ya que los eventos anteriores no tienen
relevancia aquí; la fecha real según la cronología de este período en la redacción de
El Señor de los Anillos es domingo 29 de enero (véase TI 430, 475-476).
El Día 2, 30 de enero, se celebró la Cámara de los Ents; y ese día Aragorn y sus
compañeros se encontraron con Gandalf, que había vuelto, y juntos iniciaron la gran
cabalgata hasta Eodoras. Mientras marchaban hacia el sur por la noche, Legolas vio
que a lo lejos, en dirección al Paso de Rohan, se elevaba una gran humareda, y le
preguntó [12] a Gandalf qué era, a lo que Gandalf respondió «¡La batalla y la
guerra!» (al final del capítulo «El Caballero Blanco»).
Cabalgaron toda la noche, y llegaron a Eodoras en la madrugada del Día 3, 31 de
enero. Mientras hablaban con Théoden y Lengua de Serpiente en el Castillo de Oro
en Eodoras, la Cámara de los Ents aún seguía retumbando a lo lejos en Fangorn. En
la tarde del Día 3, Théoden, en compañía de Gandalf, sus compañeros y una hueste
de los Rohirrim partió hacia el oeste desde Eodoras, a través de las llanuras de Rohan

[Link] - Página 17
en dirección a los Vados de Isen; y aquella misma tarde finalizó la Cámara de los
Ents,[1] y los Ents iniciaron su marcha hacia Isengard, donde llegaron después de la
puesta del sol.
Es aquí donde surgen los problemas cronológicos. Aparecen (o aparecerán, a
medida que la historia evolucione) los siguientes elementos (algunos previsibles de
alguna manera en el esbozo que bauticé «La historia prevista desde Fangorn»,
TI 511-512), que deben introducirse en un patrón temporal coherente. Los Ents
atacarían Isengard y la inundarían desviando el curso del río Isen. Una gran fuerza
abandonaría Isengard; los Jinetes en los Vados del Isen serían rechazados hasta la otra
orilla del río. Los Rohirrim que venían desde Eodoras verían una gran oscuridad en la
dirección del Valle del Mago, y se encontrarían con un jinete solitario que regresaba
de la batalla en los Vados; Gandalf cabalgaría a toda velocidad al oeste montado en
Sombragrís. Théoden y su escolta, con Aragorn, Gimli y Legolas, se refugiarían en
un profundo desfiladero de las montañas del sur, y allí una gran batalla se resolvería
con una victoria a pesar de ser una derrota segura, gracias a la llegada de los «árboles
que se mueven», y el regreso de Gandalf y del señor de los Rohirrim, a quien
pertenecía dicha fortaleza. Por último, Gandalf, con Théoden, Aragorn, Gimli,
Legolas y una compañía de los Jinetes dejarían el refugio y cabalgarían a Isengard,
ahora anegada y en ruinas, y se encontrarían con Merry y Pippin sentados sobre los
escombros ante las puertas.

En el comienzo original de «El Abismo de Helm», como se verá al inicio del


siguiente capítulo, la cabalgada desde Eodoras vio «una gran humareda y vapor» que
se elevaba sobre Nan Gurunír, el Valle del Mago,[2] y se encontró con el jinete
solitario que retornaba de los Vados del Isen, el mismo día (Día 3, 31 de enero) que
salieron del Castillo de Oro. El jinete (Ceorl) les contó que los jinetes habían sido
rechazados con grandes pérdidas a la otra orilla del Isen el día anterior (Día 2, 30 [13]
de enero); y debió de haber sido «el humo de la batalla» lo que vio Legolas por la
noche elevándose desde el Paso de Rohan mientras cabalgaban hacia el sur desde
Fangorn; por supuesto, no podía ser el vapor procedente de la inundación de Isengard
provocada por los Ents (véase arriba). En esta historia original, Théoden y sus
hombres, con Aragorn, Gimli y Legolas, se refugiaron en el Abismo de Helm (que
aún no se llamaba así) aquella misma noche (Día 3).
Parece ser que ya aquí había un desbarajuste cronológico, pues los eventos de los
Días 1-3 según el esquema anterior se habían fijado relacionándolos unos con otros, y
los Ents tenían que llegar a Isengard después del anochecer del Día 3 (31 de enero);
sin embargo, según el comienzo original de «El Abismo de Helm», la hueste
procedente de Eodoras ve la «gran humareda y vapor» elevándose por encima de Nan

[Link] - Página 18
Gurunír (sin duda causados por la inundación de Isengard) la noche del mismo día.

II

Este esquema temporal se cambió convenientemente: Théoden y su hueste


acamparon en el llano la primera noche que pasaron fuera de Eodoras (Día 3, 31 de
enero), y fue en la mañana del segundo día de la marcha (Día 4, 1 de febrero) cuando
vieron la gran nube sobre Nan Gurunír:

Mientras cabalgaban vieron una gran espiral de humo y de vapor, brotando de la


sombra profunda de Nan Gurunír; al elevarse recibió la luz del sol y se diseminó
en montones de nubes resplandecientes que flotaron con el viento sobre las
llanuras en dirección a ellos.
—¿Qué piensas de eso, Gandalf? —preguntó Théoden—. Se diría que el Valle
del Mago está en llamas.
—Siempre flota una humareda sobre ese valle en estos tiempos —dijo Háma
—, pero nunca vi antes nada parecido.

Ahora es al anochecer del segundo día de la marcha cuando se encuentran con el


jinete Ceorl que viene de los Vados, y en la noche de ese día es cuando tuvo lugar la
batalla de Cuernavilla. Por lo tanto, ahora la cronología es:

(Día 3) 31 de enero Gandalf, Théoden y los Rohirrim se marchan de Eodoras y


acampan para pasar la noche en las llanuras. Los Ents llegan a Isengard
después del anochecer y tras la partida [14] de la hueste de Orcos inician la
inundación del Círculo de Isengard.
(Día 4) 1 de febrero La hueste procedente de Eodoras ve por la mañana el
vapor que sube debido a la inundación de Isengard; por la tarde se encuentra
con Ceorl y se entera de la derrota del día anterior en los Vados del Isen; y
llega al Abismo del Helm por la noche. Batalla de Cuernavilla.

Parece imposible no concluir que el final del capítulo «El Caballero Blanco» (el
avistamiento de Legolas del humo en el Paso de Rohan el Día 2, 30 de enero)
escapara a la revisión cuando la fecha de la (Segunda) Batalla de los Vados del Isen
se cambió al 31 de enero.

III

En la forma original de lo que se convertiría en el comienzo de «El Camino de


Isengard», Gandalf y Théoden, con Aragorn, Gimli y Legolas y un grupo de Jinetes,

[Link] - Página 19
partieron del Abismo de Helm poco después del fin de la batalla de Cuernavilla, sin
descansar nada; esto fue el Día 5, 2 de febrero, y llegaron a Isengard poco después
del mediodía del mismo día. Mientras se acercaban a Nan Gurunír

vieron que brotada de las sombras profundas una vasta espiral de humo y de
vapor; al elevarse recibía la luz del sol y se diseminaba en resplandecientes olas
en el cielo, y el viento las empujaba sobre la llanura.
—¿Qué piensas de eso, Gandalf? —preguntó Théoden—. Se diría que todo el
Valle del Mago está en llamas.
—Siempre flota una humareda sobre ese valle en estos tiempos —dijo Éomer
—; pero nunca vi antes nada parecido. Más que humos, son vapores. Algún
maleficio que Saruman está preparando para darnos la bienvenida.

Este diálogo se extrajo de su emplazamiento anterior en el comienzo de la historia de


«El Abismo de Helm» (véase II más arriba), y se sustituyó a Háma, muerto en
Cuernavilla, por Éomer, y en «El Abismo de Helm» se insertó un episodio distinto,
tal como el que se encuentra en DT 173, donde lo que se ve en el noroeste es «una
sombra que descendía arrastrándose desde el Valle del Mago», y no hay mención de
humo o de vapor.
De nuevo el motivo de estos cambios fue cronológico: la hueste en marcha que
había salido de Eodoras no debía ver grandes vapores [15] elevándose desde Isengard
el Día 4, sino la «sombra veladora» de los Ucornos mientras descendían al Valle del
Mago. De ese modo:

(Día 4) 1 de febrero Por la mañana la hueste procedente de Eodoras ve a lo


lejos la sombra de los árboles que se mueven en el noroeste; la inundación de
Isengard no comenzó hasta la noche. Por la noche la Batalla de Cuernavilla.
(Día 5) 2 de febrero Por la mañana Théoden y Gandalf y su compañía cabalgan
a Isengard, y la encuentran anegada.

IV

Más tarde la cronología fue sustituida por la de «El Camino de Isengard» en DT,
según la cual Théoden y Gandalf y su compañía no dejan el Abismo de Helm hasta
muy avanzado el Día 5, pasan la noche acampados debajo de Nan Gurunír, y no
llegan a Isengard hasta el mediodía del Día 6 (3 de febrero). Esta cronología está
expuesta en un esquema temporal (mis adiciones aparecen entre corchetes):

[Día 3] 31 de enero Los Ents llegan a Isengard por la noche. Entran a la fuerza.
[Día 4] 1 de febrero Amanece, se marchan al norte a hacer diques. Todo ese día
Merry y Pippin solos hasta el crepúsculo. Gandalf llega a Isengard al

[Link] - Página 20
anochecer, y se encuentra con Bárbol. La inundación de Isengard comienza
entrada la noche. [Batalla de Cuernavilla].
[Día 5] 2 de febrero Isengard echa vapores todo el día y una columna de humo
se eleva por la noche. [Gandalf, Théoden, etc. la ven desde su campamento
bajo Nan Gurunír]. Los Ucornos regresan por la noche a Isengard.
[Día 6] 3 de febrero Mañana, Bárbol retorna a las Puertas. Coloca a Merry y a
Pippin de guardia. Llega Lengua de Serpiente. [Gandalf, Théoden, etc. arriban
poco después del mediodía].

Ésta es la cronología de SA, según aparece en La Cuenta de los Años, aunque las
fechas reales son, desde luego, distintas (en SA 2 de marzo = 31 de enero en este
esquema).

Creo que es así como evolucionó la cronología; pero según se verá en los capítulos
siguientes, en los borradores de pasajes muy avanzados desde el punto de vista
narrativo aparecen esquemas temporales [16] anteriores, porque, como ya he dicho,
toda esta parte de SA se escribió como un todo. Así pues, por ejemplo en el primer
borrador de la historia de Merry de la destrucción e inundación de Isengard (en DT en
el capítulo «Restos y despojos»), la cronología corresponde al esquema descrito antes
en II, y junto a él mi padre escribió: «La inundación no debe comenzar hasta la noche
de la batalla de Cuernavilla».
A pesar del modo en que se escribió esta parte de la historia, creo que, de hecho,
lo más conveniente será dividir mi narración en capítulos que correspondan a los de
Las Dos Torres; ello inevitablemente acarrea un cierto avance y retroceso en términos
de la secuencia real de escritura, pero espero que esta narración preliminar aclarará la
variable base cronológica en los diferentes textos.

[Link] - Página 21
II
EL ABISMO DE HELM

[17]
Un primer borrador de esta historia, abandonado después de haber avanzado algo, difiere de forma tan esencial de
su forma en Las Dos Torres que lo transcribo aquí en su totalidad. Este texto lleva el número de capítulo XXVIII,
sin título. Sobre la cronología véase pp. 12-13, § I.

Había un camino muy trillado que bordeaba las estribaciones de las Montañas
Tenebrosas hacia el noroeste. Subía y bajaba sobre la verde campiña ondulada,
vadeaba numerosos riachos de aguas veloces. A lo lejos y a la derecha la sombra de
las Montañas Nubladas se acercaba cada vez más. Bajo la distante cumbre de
Methedras se extendía en sombras oscuras el valle profundo de Nan Gurunír; una
gran humareda y vapor se elevaba allí y flotaba hacia ellos sobre la llanura.[3]
Deteniéndose rara vez, cabalgaron hasta que cayó la noche. El sol se hundía ante
ellos. Detrás, venía la oscuridad.
Sus lanzas se vieron coronadas por un rojo llameante cuando los últimos rayos de
luz tiñeron las nubes por encima de Tindtorras;[4] los tres picos se recortaban en la
puesta de sol sobre el brazo más septentrional de las Montañas Tenebrosas. En esa
última luz rojiza los hombres de la vanguardia divisaron a un jinete que cabalgaba
hacia ellos. Mientras se acercaba, la hueste se detuvo a esperarlo.
El hombre llegó, exhausto, con el yelmo abollado y el escudo hendido. Se apeó
lentamente del caballo y allí se quedó un rato, jadeante. Al cabo de un rato preguntó:
—¿Está aquí Éomer? Habéis llegado al fin, pero demasiado tarde y con fuerzas
demasiado escasas. La suerte nos ha sido adversa desde la muerte de Théodred.[5]
Ayer nos hicieron retroceder por el recodo del Isen con grandes pérdidas; muchos
hombres perecieron al cruzar el río. Luego, por la noche, otras fuerzas atravesaron el
río y atacaron el campamento. Toda Isengard [18] ha de estar vacía; y el Mago ha
armado a los hombres salvajes de las colinas y al diseminado pueblo del Folde Oeste,
[6] y también los lanzó contra nosotros. Nos dominaron. Cayó el muro de protección.

Trumbold [> Herulf > Heorulf],[7] el señor de la Marca del Oeste, se ha replegado con
todos los hombres que pudo reunir a su fortaleza bajo Tindtorras. Los demás se han
dispersado. ¿Dónde está Éomer? Decidle que delante no queda ninguna esperanza:
debería regresar a Eodoras antes de que los lobos de Saruman lleguen allí.
Théoden adelantó el caballo.
—¡Ven, acércate, Ceorl! —dijo—. Aquí estoy. La última hueste de los Eorlingas
se ha puesto en camino. No volverá sin presentar batalla.
La cara del hombre se iluminó con una expresión de sorpresa y alegría. Se irguió,
y luego se arrodilló a los pies del Rey ofreciéndole la espada mellada.

[Link] - Página 22
—¡Ordenad, mi señor! —exclamó—. ¡Y perdonadme! No lo sabía, creía que…
—Creías que me había quedado en Eodoras, agobiado como un árbol viejo bajo la
nieve de los inviernos. Así era cuando partiste. Pero un viento ha sacudido un poco la
fría carga —dijo Théoden—. Dadle a este hombre un caballo fresco. ¡Vayamos al
auxilio de Trumbold [> Heorulf]!
Cabalgaron de nuevo hacia adelante, espoleando a los caballos. De pronto,
Gandalf habló con Sombragrís, y como una flecha disparada desde un arco el caballo
se alejó. Apenas alcanzaron a verlo partir: un relámpago de plata al atardecer, un
viento sobre las hierbas, una sombra que volaba y desaparecía. Durante un rato
Crinblanca y los caballos del Rey se afanaron por ir tras él, pero si hubieran
marchado al trote habrían tenido la misma posibilidad de alcanzarlo.
—¿Qué significa esto? —preguntó Háma a uno de sus camaradas—. Siempre
aparece y desaparece así, de improviso.
—Si Lengua de Serpiente estuviera aquí, no le sería difícil explicarlo —dijo el
otro.
—Cierto —dijo Háma—, pero yo, por mi parte, esperaré hasta que lo vuelva a
ver.
—Si es que lo volvemos a ver —dijo el otro. [19]
Era de noche y la hueste aún cabalgaba a toda velocidad, cuando oyeron los gritos
y los cuernos de los exploradores que se habían adelantado. Las flechas silbaron por
encima de sus cabezas. Estaban cruzando un valle ancho, una hondonada en las
montañas. En el otro lado las Tindtorras estaban ocultas en la oscuridad. Unas millas
más allá aún estaba la abertura de la gran grieta en las colinas que los lugareños
llamaban la Garganta de Heorulf:[8] escarpado y angosto, entraba serpeando bajo las
Tindtorras, y desde donde nacía en el valle, sobre un espolón de roca, se había
construido la plaza fuerte del Baluarte de Heorulf.[9]
Los exploradores regresaron al galope para anunciar que unos jinetes montados
en lobos ocupaban el valle, y que una horda de orcos y de hombres salvajes, en
verdad muy grande, avanzaba en tropel hacia el sur por el llano para ganar las puertas
del Nerwet.[10]
—Hemos encontrado a algunos de nuestros hombres que fueron abatidos mientras
huían —dijo uno de los exploradores—; y hemos tropezado con compañías
desperdigadas, que erraban de un lado a otro, sin jefes que las guiaran. Pero muchos
se dirigen al Baluarte de Herulf, y dicen que Herulf ya está allí.
—Será mejor que no planteemos batalla en la oscuridad, ni que aguardemos el día
aquí en campo abierto, sin conocer el poderío de la hueste que se aproxima —dijo
Éomer, que se había acercado al lado del Rey—. ¿Qué aconsejas, Aragorn?
—Que crucemos las líneas enemigas que tenemos delante, y que acampemos ante
la Puerta de Nerwet para defenderla si hiciera falta, mientras los hombres que han
luchado descansan detrás de nuestro escudo protector.
—¡Que así sea! —dijo Théoden—. Partiremos hacia allá en muchas [y separadas

[Link] - Página 23
comp]añías: que un hombre con buena visión nocturna y que conozca [bien la tierra]
marche delante de cada una.[11]
En este punto mi padre se detuvo, y regresó a «Era de noche y la hueste aún cabalgaba a toda velocidad …». En
este último pasaje aparecen por primera vez el Abismo de Helm («La Garganta de Heorulf») y Cuernavilla («El
Baluarte de Heorulf») sobre su «espolón de roca»; Heorulf es el precursor de Erkenbrand del Folde Oeste. [20]

La noche había caído, y la hueste aún cabalgaba a toda velocidad. Se habían


desviado al norte y se encaminaban hacia los vados del Isen, cuando oyeron los gritos
y los cuernos de los exploradores que se habían adelantado. Las flechas silbaron
encima de ellos. En ese momento se encontraban en el lado exterior de un valle
ancho, una hondonada en las montañas del sur. La parte más occidental de las
Tindtorras estaba oculta en la oscuridad; bajo sus pies [> los picos], a unas millas de
distancia, se encontraba la abertura de la gran grieta en las colinas que los lugareños
llamaban la Garganta de Heorulf [> se encontraba el verde valle en el que se abría
una gran grieta en las colinas. Los lugareños la llamaban el Abismo de Helm],[12] en
recuerdo de algún héroe de antiguas guerras que había tenido allí su refugio. Cada
vez más escarpado y angosto entraba serpeando bajo las Tindtorras, en los riscos
poblados de cuervos que se levantaban como torres imponentes a uno y otro lado,
impidiendo el paso de la luz. Donde nacía en el valle, sobre [añadido: el Puesto de
Piedra] un espolón de tierra, se había construido la fortaleza de la Azada (¿Baluarte?)
de Heorulf.[13] Puesto de Piedra [> la fortaleza de la Puerta de Helm. Allí Heorulf, el
Señor de la Frontera, tenía su baluarte].
Entonces uno de los exploradores volvió al galope para anunciar que unos jinetes
montados en lobos ocupaban el valle y que una horda de orcos y de hombres salvajes,
en verdad muy grande, avanzaba en tropel hacia el sur por el llano en dirección a la
Fortaleza de Heorulf.
—Hemos encontrado muertos a muchos de nuestros hombres que trataron de huir
en esa dirección —dijo el explorador—. Y hemos tropezado con compañías
desperdigadas, que erraban de un lado a otro, sin jefes que las guiaran. Algunos se
dirigen a la Garganta [> la Puerta de Helm], pero parece que Nothelm [> Heorulf] no
está allí. Tuvo que cambiar sus planes, y los hombres no saben adónde ha ido. Unos
dicen que hoy se ha visto a Lengua de Serpiente [> Unos dicen que al atardecer
vieron a Lengua de Serpiente yendo al norte, y al anochecer un viejo montado en un
gran caballo marchó por el mismo camino].
—Bueno, esté o no Nothelm en el Baluarte, [> —Mal fin le espera a Lengua de
Serpiente si Gandalf le da alcance —dijo Théoden—. [21] No obstante, ahora echo de
menos a mis dos consejeros, el antiguo y el nuevo. Pero me parece que esté o no
Heorulf en su Baluarte,] en este trance no hay otra alternativa que ir hacia allá —dijo
Théoden—. ¿Qué aconsejas tú? —preguntó, volviéndose hacia Éomer, que se había
acercado al lado del Rey.
—Malo sería que plantáramos batalla en la oscuridad —dijo Éomer—, o aguardar

[Link] - Página 24
el día aquí a campo abierto sin conocer el poderío de la hueste que se aproxima.
Crucemos las líneas enemigas que nos separan de la Garganta de Heorulf [> la
fortaleza] y acampemos ante el Baluarte [> su puerta]. Luego, si no conseguimos
escapar, podremos retroceder al interior del Baluarte. Hay cavernas en el desfiladero
[> Abismo de Helm] donde pueden ocultarse centenares de hombres; y me han dicho
que desde allí hay caminos secretos que suben por las colinas.
—¡No te fíes de ellos! —dijo Aragorn—. Saruman ha estado espiando toda esta
región desde hace años. Sin embargo, en estos parajes nuestra defensa quizá pueda
resistir mucho tiempo.
—Partamos, entonces —dijo Théoden—. Cabalgaremos hasta allá en muchas
compañías separadas. Un hombre con buena visión nocturna y que conozca bien la
tierra marchará delante de cada una.
Interrumpo el texto aquí para comentar algunos aspectos de la historia. A primera vista los nombres presentan
un problema inextricable, pero creo que la evolución fue, más o menos, como sigue. Mi padre dudaba si
«Heorulf» («Herulf») era el señor actual del «Baluarte» o el héroe por cuyo recuerdo había recibido su nombre la
«Garganta». Cuando en el pasaje citado más arriba escribió «que los lugareños llamaban la Garganta de Heorulf,
en recuerdo de algún héroe de antiguas guerras que había tenido allí su refugio», se había decidido por lo último, y
por lo tanto el nombre del presente «Señor de la Marca» (precursor de Erkenbrand) se cambió y pasó a ser
Nothelm. Entonces, modificándolo de nuevo, Nothelm volvió a ser Heorulf, mientras que el desfiladero recibió su
nombre en recuerdo de Helm: Helmshaugh (nota 12), luego el Abismo de Helm. La fortaleza (la Azada, o el
Baluarte, de Heorulf) que se levanta sobre El Puesto de Piedra ahora se llama (según parece) Puerta de Helm, que
en SA corresponde a la entrada al Abismo de Helm, ante la cual se había construido el Muro del Bajo.
Creo que la imagen del gran desfiladero y de la fortaleza levantada [22] en el espolón o «azada» surgió
mientras mi padre escribía el primer borrador del nuevo capítulo. En el esbozo de «La historia prevista desde
Fangorn» (TI 512) se halla presente la súbita partida al galope de Gandalf montado en Sombragrís, y «con su
ayuda y la de Aragorn, los Isengardos son repelidos»; no hay ninguna sugerencia de un desfiladero o baluarte en
las colinas del sur. Así que de nuevo en el presente relato Gandalf no dice nada antes de marcharse al galope;
mientras que en DT le dice a Théoden que no vaya a los Vados del Isen, sino que cabalgue al Abismo de Helm. De
ese modo, en la historia original los jefes de la hueste no decidieron emprender la marcha hacia el Baluarte hasta
que no «se oyeron los gritos y cuernos de los exploradores que se habían adelantado» y «las flechas silbaron
encima de ellos»; en DT (donde la redacción actual del pasaje apenas se modificó) la hueste se hallaba «en la
hondonada a la entrada del Valle del Bosque» cuando sucedieron esas cosas.
Este texto concuerda bastante con el Primer Mapa (la sección IVE, trazada de nuevo, TI 373). En esta época la
hueste se encontraba «en el lado exterior de un valle ancho, una hondonada en las montañas del sur»; y la
«Garganta de Heorulf» estaba en alguna parte cerca del extremo occidental de esta «hondonada». De hecho, en
este punto el Primer Mapa no es tan claro como mi nuevo dibujo, pero el que realicé en 1943, basado
minuciosamente en el Primer Mapa (véase TI 351), muestra sin lugar a dudas que el Abismo de Helm entra en las
Tindtorras (Thrihyrne) desde un punto muy al norte y oeste de la «bahía en las montañas»: el Valle del Folde
Oeste, que en el presente texto aún no ha sido mencionado (véase nota 6).[14]
En la página del manuscrito acabado, en el que se alcanzó la forma final de este pasaje (DT 175), el texto
reza: «Algunas millas más allá, del otro lado del Valle del Folde Oeste, había una hondonada ancha y verde en las
montañas, y desde allí un desfiladero se abría paso entre las colinas». No hay duda de que esto es correcto y de
que era lo que mi padre pretendía: la gran hondonada en las montañas era, desde luego, el Valle del Folde Oeste.
Sin embargo, por alguna oscura razón (ya que no hay ninguna ambigüedad en el manuscrito), en el texto
mecanografiado que se basó en éste la oración pasó a ser: «Algunas millas más allá, del otro lado del Folde Oeste,
había una hondonada ancha y verde en las montañas, y desde allí un desfiladero se abría paso entre las colinas».
Este error se conservó en Las Dos Torres.
En esta narración original, fue durante la noche del día de la partida de Eodoras cuando la hueste llegó a la
fortaleza de las colinas; más tarde[15] sería en la noche del segundo día (para la cronología véanse pp. 12-14,
§§ I-II). En la historia ulterior se dice (DT 172) que «Cuarenta [23] leguas o quizá más, a vuelo de pájaro, desde
Edoras hasta los Vados del Isen», lo que concuerda perfectamente con el Primer Mapa, donde la distancia es de

[Link] - Página 25
casi 2,5 cm, o 125 millas (= poco más de 40 leguas). Quizá fuera un examen más detallado del mapa lo que
provocó el aumento en un día de la cabalgata por el llano. Por otra parte, el estado actual de la cronología
presentaba además un problema evidente: véanse pp. 12-13, § I.
El borrador original continúa:

Aragorn y Legolas cabalgaron con el éored de Éomer. Esta compañía no


necesitaba más guía que la aguda vista de Legolas, o la de un hombre que conociera
el largo y ancho de la tierra mejor que el mismo Éomer. Lentamente, y tan en silencio
como pudieron, cabalgaron en la noche, apartándose del llano y trepando hacia el
oeste entre los imprecisos repliegues de las estribaciones montañosas. Encontraron
pocos enemigos, excepto de tanto en tanto una pandilla de orcos vagabundos que huía
antes de que los jinetes pudieran matar a muchos; pero los rumores de la guerra
siempre crecían al paso de la hueste. Pronto pudieron escuchar un canto ronco, y si se
volvían a mirar, podían ver antorchas rojas, innumerables puntos de luz
incandescente, que serpenteaban subiendo desde los bajíos. Debieron de haber talado
todo un bosque para conseguir tantas. De cuando en cuando la luz estallaba,
resplandeciente.
—Es un ejército muy grande, y nos pisa los talones —dijo Aragorn.
—Traen fuego —dijo Éomer—, e incendian todo cuanto encuentran a su paso:
niaras, cabañas y árboles. Tendremos una gran deuda que pagarles.
—No falta mucho para que arreglemos cuentas —dijo Aragorn—. ¿Hay algún
terreno cerca en el que podamos volvernos y combatir?
—Sí —dijo Éomer—. Del otro lado de la ancha boca del valle, a alguna distancia
de la Puerta de Helm, hay un declive tan abrupto y escarpado que para quien se
aproxima es como si se encontrara con una muralla. Lo llamamos [Cerca Alta
Stanscylf >][16] la empalizada de Helm. En algunas partes tiene veinte pies de altura,
y en la parte superior ha sido coronada con una muralla de grandes piedras, apiladas
en días antiguos. Allí resistiremos. Y hacia allí irán también las otras compañías. Hay
tres [24] caminos que suben a través de las brechas del risco:[17] debemos
mantenerlos a toda costa.
Reinaba la oscuridad, sin estrellas ni luna, cuando llegaron a la [Cerca Alta >]
Empalizada de Helm. Éomer los condujo por un sendero ancho y empinado que subía
a través de un profundo paso en el risco y desembocaba en el nuevo llano situado un
poco más atrás de la muralla. Lo atravesaron sin ser molestados. No había nadie ante
ellos, ni amigo ni enemigo.[18] De inmediato Éomer puso guardias sobre las [brechas
>] Calas. Poco tiempo después llegaron las otras compañías, subiendo lentamente por
el valle desde diversas direcciones. Unos grandes prados empinados se extendían
entre la muralla y el Puesto de Piedra. Allí dejaron a los caballos bajo la vigilancia de
los hombres que pudieron apartar de la guarnición de la muralla.
Gimli se apoyaba en una gran piedra situada en un punto alto de la [Cerca Alta >]
empalizada, no lejos de la entrada por la que habían llegado. Legolas se hallaba sobre
la piedra, jugueteando con el arco y escudriñando la oscuridad.

[Link] - Página 26
—Esto me gusta más —dijo el enano, pisando con fuerza el suelo—. El corazón
siempre se me anima en las cercanías de las montañas. Hay buenas rocas aquí. Esta
región tiene los huesos sólidos. Lo siento bajo mis pies. Dadme un año y un centenar
de los de mi raza, y haré de este lugar un baluarte donde todos los ejércitos se
estrellen como un oleaje.
—No lo dudo —dijo Legolas—. Pero tú eres un enano, y los enanos son gente
extraña. A mí no me gusta este lugar, y sé que no me gustará más a la luz del día.
Pero tú me reconfortas, Gimli, y me alegro de tenerte cerca con tus piernas robustas y
tu hacha poderosa.
Unas formas vagas subieron hasta donde estaban. Eran Éomer y Aragorn, que
marchaban juntos por la línea de la muralla.
—Estoy preocupado —dijo Éomer—. La mayoría ha llegado ya; pero aún falta
una compañía, y también el Rey y su guardia.
—Si me das unos hombres fuertes y valientes, me llevaré a Gimli y a Legolas,
aquí presentes, y bajaremos un trecho por el valle en busca de nuevas —dijo Aragorn.
—Y encontrarías más de las que buscas —dijo Gimli.
—Es probable —dijo Éomer—. Esperaremos un rato. [25]
El tiempo pasó, lento, cuando de pronto, a poca distancia valle abajo, estalló un
clamor de gritos. Sonaron los cuernos.
—Algunos de nuestros hombres han caído en una emboscada o han sido atacados
por la retaguardia —exclamó Éomer—. Théoden estará entre ellos. Aguardad aquí,
mantendré a los hombres en la muralla y seleccionaré a unos pocos para ir a ver qué
pasa. Volveré en seguida.
Los cuernos sonaron de nuevo, y en la queda oscuridad pudieron oír el fragor de
las armas. Al poco rato Éomer regresó con veinte hombres.
—De esta misión me encargaré yo —dijo Aragorn—. Tú eres necesario en la
muralla. ¡Vamos, Legolas! Tus ojos nos serán útiles. —Bajó corriendo la cuesta.
—Allá donde va Legolas, voy yo —dijo Gimli, y corrió tras ellos.
Los vigías de la muralla no vieron nada durante un rato, luego, de repente, se
oyeron gritos más fuertes y alaridos más salvajes. Una voz clara resonó, reverberando
en las colinas. ¡Elendil! Dio la impresión de que abajo, lejos, resplandeció una llama
blanca en las sombras.
—Por fin Tizona irá a la guerra —dijo Éomer.
Un jinete apareció ante la brecha principal y lo dejaron entrar.
—¿Dónde está el Rey Théoden? —preguntó Éomer.
—Entre su guardia —dijo el hombre—. Pero muchos van a pie. Caímos en una
emboscada, y los orcos surgieron del suelo entre nosotros, incapacitando a muchos de
nuestros caballos. Crinblanca y el Rey escaparon, pues el corcel ve en la oscuridad y
saltó por encima de las cabezas de los orcos. Pero Théoden desmontó y luchó con su
guardia. Herugrim cantó una canción que hacía tiempo no se escuchaba. Aragorn está
con ellos, e informa que una gran hueste de orcos le pisa los talones. ¡Guarneced la

[Link] - Página 27
muralla! Si puede vendrá por la brecha principal.
El ruido de la batalla se aproximó. Los que estaban en la muralla no podían hacer
nada para ayudar. No había muchos arqueros entre ellos, y éstos no podían disparar
en la oscuridad mientras tuvieran delante a sus amigos. Uno a uno fueron entrando
los hombres de la compañía que faltaba, hasta que se agruparon todos menos cinco.
Por último lo hizo la guardia del [26] Rey a pie, con el Rey entre ellos, tirando de
Crinblanca por las bridas.
—¡Apresuraos, Señor! —gritó Éomer.
En ese momento se oyó un grito salvaje. Los orcos estaban atacando las [brechas
>] entradas a ambos lados, y antes de que el Rey hubiera sido conducido a lugar
seguro fuera de la oscuridad, apareció una hueste de formas oscuras que marchó
hacia la gran abertura. Brilló un fuego blanco. En su camino se pudo ver durante un
momento a Aragorn hijo de Arathorn: a un lado tenía a Gimli, al otro a Legolas.
—¡Regresad ahora, compañeros! —gritó Aragorn—. Yo os seguiré.
En el mismo instante en que Gimli y Legolas volvían corriendo a la muralla, él
dio un salto adelante. Ante la llama de Tizona los orcos huyeron. Luego, lentamente,
Aragorn retrocedió caminando hacia atrás. Mientras lo hacía paso a paso, un gran
orco avanzó, al tiempo que otros marchaban tras él con cautela. Cuando Aragorn por
fin dio la vuelta para subir corriendo hasta la entrada, el orco saltó en su persecución,
pero una flecha gimió y éste cayó cuan largo era y yació inmóvil. Durante un rato
ninguno de los demás se atrevió a acercarse.
—¡Certera es la flecha del arco elfo y penetrantes son los ojos de Legolas! —dijo
Aragorn al reunirse con el elfo y correr juntos a la muralla.
De ese modo por fin la hueste del Rey consiguió entrar en la fortaleza, y quedó
acorralada ante la boca del Abismo de Helm. La noche aún era joven, y todavía
quedaban muchas horas de oscuridad y de peligro. Théoden estaba ileso; pero le dolía
la pérdida de tantos caballos de su guardia, y miró a Crinblanca que sangraba en el
lomo: le había dado una flecha perdida.
—Hermosa es la marcha, amigo —dijo—, pero a menudo el camino es amargo.
—No os apenéis por Crinblanca, señor —dijo Aragorn—. La herida es leve. Yo la
atenderé, lo mejor que pueda, mientras el enemigo se mantenga a distancia. Han
sufrido pérdidas más dolorosas que las nuestras, y más sufrirán si se atreven a atacar
este lugar. [27]
En este punto el borrador original deja de ser una narración desarrollada, pero continúa en forma de esbozo
que se aproxima a la narración. Se escribió sobre un débil texto a lápiz, según parece muy similar.

Hay un ataque. Un ejército sin fin. Arpeos, escalas de cuerda, muertos apilados.
Los jinetes bloquean las brechas con piedras traídas de las alturas, y con cuerpos. Los
orcos no dejan de entrar. Los Jinetes pierden pocos hombres, la mayoría en las
brechas. En una ocasión los orcos se acercaron a los caballos. Entrada la noche, la
luna (¿menguante?) brilló a intervalos, y los defensores vieron a una multitud

[Link] - Página 28
hormigueante bajo la muralla. Lentamente los muertos se fueron apilando.
Hombres salvajes con cotas de malla de acero forzaron la entrada del norte, y
volviéndose al sur empezaron a expulsar a los hombres de la muralla. Los orcos
treparon. Cuando amanece los Hombres de Rohan ceden cada vez más terreno. Los
caballos son conducidos hasta el Abismo de Helm, con el Rey. Establecen un muro
protector y retroceden despacio en dirección al Puesto de Piedra.
Sale el sol, y entonces todos se quedan con la mirada fija: defensores y atacantes.
A una milla o así de la Empalizada, formando un gran semicírculo de norte a sur,
contemplan un portento. Los hombres se frotan los ojos pensando que sueñan o que
están mareados por las heridas y el cansancio. Donde antes había sólo tierras altas y
cuestas cubiertas de hierba, ahora hay un bosque de grandes árboles. Como hayas
eran, cubiertos de hojas marchitas, y como antiguos robles con ramas enredadas, y
pinos rugosos se erguían oscuros entre ellos. Los orcos cejaron. Los Hombres
Salvajes titubearon, gritando con voces aterradas, pues venían de los bosques que hay
bajo las faldas occidentales de las Montañas Nubladas.
En ese momento sonó una trompeta desde el Puesto de Piedra. Théoden salió al
galope con su guardia y una compañía (¿de hombres de Heorulf?). Cargaron cuesta
abajo y embistieron a los Hombres Salvajes, y los rechazaron y destrozaron por sobre
el risco.
—¡Esto es brujería! —dijeron [¿los hombres?]—. ¿Qué presagiará? [28]
—Quizá sea brujería —dijo Éomer—. Pero no parece ser una estratagema de
nuestros enemigos. Mirad lo consternados que están.
Siguen unas pocas líneas de notas muy rápidas y en parte ilegibles:

A menudo sus caballos podían ver de noche; pero los hombres no veían en la noche tan bien como los
orcos. Rohan está en desventaja en la oscuridad. Tan pronto como aclara son capaces de luchar. Los orcos no
son rivales para los jinetes en las cuestas que hay delante del Puesto de Piedra. Misiones de combate desde el
Abismo de Helm y el Puesto de Piedra. Los orcos se tiran desde la muralla. Es en ese momento cuando ven el
Bosque.
Los orcos atrapados. Los árboles los apresan. Y el bosque está lleno de gente de Herulf. Gandalf ha
reunido a los extraviados. [? Unos] 500. Casi ningún atacante escapa. De modo que la desesperanza se torna
en victoria. Mientras tanto Herulf, a quien Gandalf pide que mantenga el … cabalgó … otra fuerza enviada …
Eodoras. Ésta ahora se halla atrapada entre Herulf y las fuerzas victoriosas del Rey. En una batalla en el llano
…… terror provocado por Aragorn y Gandalf. La hueste, que no desea descansar, se lanza sobre los
supervivientes que huyen [? de vuelta a] Isengard.

Es posible, pero muy improbable, que la oración que comienza con «Mientras tanto Herulf, a quien Gandalf ha
pedido que mantenga el» finalice: «camino oriental [rode, “cabalgó”, por road, “camino”], ha repelido a otra
fuerza enviada a Eodoras».
Ésta, entonces, era la historia original del Abismo de Helm, que evolucionaría a una forma mucho más
compleja con la aparición de un elaborado sistema de fortificación a lo ancho de la boca del Abismo (a propósito,
la descripción y el relato de Las Dos Torres se pueden seguir de forma muy precisa en el dibujo de mi padre, «El
Abismo de Helm y Cuernavilla», en Pinturas y dibujos de J. R. R. Tolkien, n.º 26). En esta primera narración la
«fortaleza» constaba sólo del súbito declive natural que había en la tierra a lo ancho de la boca del valle,
fortificado con un parapeto de grandes piedras; en éste había tres «brechas», una palabra que mi padre cambió por
«entradas», quizá para insinuar que se habían abierto a propósito. No se indica la naturaleza del «baluarte» de
Heorulf en el Puesto de Piedra; y toda la batalla del Abismo de Helm tuvo lugar a lo largo de la línea de la
Empalizada de Helm.

[Link] - Página 29
Un fragmento aislado de borrador que no llegó a utilizarse corresponde evidentemente a la historia original y
se puede incluir aquí: [29]

Aragorn estaba muy por detrás de las defensas atendiendo la herida del lomo de
Crinblanca, y diciéndole palabras tranquilizadoras al caballo. Mientras la fragancia de
la athelas se elevaba en el aire, su mente volvió a la defensa de La Cima de los
Vientos, y a la huida de Moria.
—Es un largo viaje —se dijo a sí mismo—. Escapamos de un trance sin
esperanza sólo para encontrar otro con menor esperanza aún. Pero, ay, Frodo, mi
corazón se sentiría más feliz si tú estuvieras aquí, con nosotros, en este lugar sombrío.
¿Por dónde vagas ahora?
En esta misma página hay un esbozo en el que aparece por primera vez el cambio radical de la historia del
ataque.

Cuando Éomer y Aragorn llegan a la Empalizada los detiene un centinela.


Heorulf ha dejado vigías en la Empalizada. Informan que el fuerte de la Puerta de
Helm está guarnecido, en su mayor parte por hombres mayores, y casi todo el pueblo
de la Frontera Occidental se ha refugiado en el Abismo. En las cavernas hay grandes
provisiones de víveres y forraje.
Luego sigue la historia anterior hasta el rescate del Rey.[19]
Éomer y Aragorn llegan a la conclusión de que no pueden mantener la
Empalizada en la oscuridad (sin arqueros). La Empalizada tiene más de una milla —
¿2 millas?— de largo. La hueste principal y el Rey marchan al Puesto de Piedra. Los
caballos son conducidos al Abismo. Aragorn y Éomer con unos pocos hombres (sus
caballos preparados en la retaguardia) mantienen las entradas tanto tiempo como se
atreven. Las bloquean con piedras que han hecho bajar rodando desde la muralla.
El ataque a las entradas. Pronto los Orcos trepan por la muralla intermedia y
consiguen entrar. ¿Escalas de cuerda? Los hombres salvajes penetran por la Entrada
Norte. Los defensores huyen. Tremendo ataque contra la boca del Abismo donde se
levanta un alto muro de piedra. [Añadido aquí, pero al mismo tiempo: parapeto
coronado de piedras. Aquí G[imli] pronuncia sus palabras. Reducir descripción de la
Empalizada de Helm – no está fortificada]. Los orcos bullen alrededor de la base del
Puesto de Piedra. Luego describir el ataque igual que arriba.[20] Orcos se amontonan
pasando sobre el muro. Los hombres salvajes trepan [30] por encima de los cuerpos
de los trasgos muertos. La luna … los hombres luchan en la cima del muro.[21]
Desventaja de los Jinetes. El muro es tomado y Rohan rechazado hacia el desfiladero.
Amanecer. Éomer y Aragorn se dirigen al Puesto de Piedra para estar junto al Rey en
la Torre.
Ven a la luz del sol el portento del Bosque.
Carga de Théoden (Éomer a su izquierda, Aragorn a su derecha). [? Con el día
cambia su suerte]. Los hombres salen a caballo. Pero la hueste es vasta, sólo está
desconcertada por el Bosque. Casi [? los vigías podían] creer que había subido por el

[Link] - Página 30
valle mientras la batalla rugía.
Los árboles deberían llegar hasta la misma Empalizada. Gandalf sale al galope
desde el corazón del bosque. Y cabalga a través de los orcos como si fueran ratas y
cuervos.
Mi padre comenzó una nueva versión del capítulo antes de que los elementos importantes de la historia y el
escenario físico estuvieran claros, y en consecuencia éste (el primer manuscrito acabado) es un documento muy
complicado. Sólo después de haberlo empezado amplió la cabalgata desde Eodoras en un día más y describió la
tormenta procedente del Este (DT 172-174); y cuando la comenzó aún no se había dado cuenta de que la
Empalizada de Helm no era el escenario del gran ataque: «lo que de verdad sucedió» fue que los hombres que
guarnecían la Empalizada fueron empujados adentro, y la defensa del reducto se hallaba en la línea de un gran
muro situado más arriba, en la boca del desfiladero, (el «Muro del Bajo») y Cuernavilla. En este punto del
manuscrito se puede ver que la historia cambiaba a medida que mi padre escribía: al responder Éomer a la
pregunta de Aragorn «¿Hay algún terreno cerca en el que podamos volvernos y combatir?» (p. 23), empieza igual
que antes describiendo de la fortificación de la Empalizada («coronada con una muralla de grandes piedras,
apiladas en días antiguos»), pero al final de la réplica dice que la Empalizada no se puede mantener:

—… Pero no podemos defenderla mucho tiempo, pues no poseemos las suficientes


fuerzas. Se acerca a las dos millas de punta a punta, y la atraviesan dos anchas
brechas. No podremos mantenerlos a raya hasta que lleguemos al Puesto de Piedra y
estemos detrás del muro que guarda la entrada al Abismo. Es alto y fuerte, pues
Heorulf lo hizo reparar y levantar no hace mucho. [31]
Inmediatamente después de esto se introdujo la Corriente del Bajo, y las dos brechas en la Empalizada fueron
reducidas a una: allí «fluye una corriente que sale del Abismo, y junto a ella el camino corre desde la Puerta de
Helm hasta el valle».[22] Sin embargo, en esta fase la historia final todavía no se había alcanzado, sino que sigue el
esbozo recién citado (p. 29):

El Rey y la mayor parte de su hueste marcharon entonces a guarnecer el Puesto de


Piedra y el muro de Heorulf. Pero los hombres de la Frontera del Oeste no quisieron
abandonar la empalizada mientras hubiera alguna esperanza del regreso de Heorulf.
Éomer y Aragorn y unos pocos hombres elegidos se quedaron con ellos para guardar
la brecha; porque a Éomer le pareció que podrían causar grandes daños a la
vanguardia del enemigo y luego huir rápidamente antes de que la fuerza principal de
los orcos y los hombres salvajes consiguieran entrar por la fuerza.
A partir de este punto la historia se desarrolló en una serie, muy compleja textualmente, de cortos borradores
que llevaron a formas más acabadas, mientras que partes anteriores del capítulo se cambiaron para acomodar la
nueva idea de que el reducto era el escenario de la batalla. Para seguir dicha evolución en todos sus detalles haría
falta una gran cantidad de espacio, y sólo he anotado ideas narrativas desechadas y otros puntos de particular
interés.
Antes de la aparición la historia (DT 182-185) de la misión de combate que Éomer y Aragorn llevaron a cabo
desde la poterna, el rechazo del ataque contra las grandes puertas de Cuernavilla se concibió de otra manera:

Entonces avanzó vociferando una compañía de los hombres salvajes, entre ellos
llevaban el tronco de un árbol enorme. Los orcos se apiñaban en torno a ellos. El
árbol fue balanceado por muchas manos fuertes y golpeó los maderos de las puertas
con un estampido. En ese momento sonó un grito. Entre las rocas que había sobre el
sendero plano y estrecho bajo la fortaleza y el borde se habían ocultado unos pocos

[Link] - Página 31
hombres valientes. Aragorn los dirigía.
—Vamos, vamos —gritó—. ¡Sal de la vaina, Tizona! —Una espada centelleó
como fuego blanco—. ¡Elendil, Elendil! —exclamó, y su voz reverberó en los riscos.
[32]
—¡Mirad, mirad! —dijo Éomer—. Tizona ha ido a la guerra al fin. ¿Por qué no
estoy con él? Teníamos que desenvainar las espadas juntos.
Nadie pudo resistir la arremetida de Aragorn, o el terror de su espada. Los orcos
huyeron, los hombres de las colinas fueron abatidos o escaparon dejando el ariete en
el suelo. El peñón se había despejado. Entonces Aragorn y sus hombres dieron media
vuelta para regresar corriendo y cruzar las puertas mientras aún quedaba tiempo. Sus
hombres ya habían entrado cuando volvió a centellear el relámpago. El trueno cayó.
De entre los abatidos en la cima de la calzada tres orcos enormes se levantaron de un
salto: en sus escudos se podía ver la mano blanca. Los hombres gritaron una
advertencia desde las puertas y Aragorn se volvió un instante. En ese momento el
más avanzado de los orcos arrojó una piedra: le dio en el yelmo y se tambaleó, y cayó
sobre una rodilla. El trueno retumbó. Antes de que pudiera incorporarse y retroceder
los tres orcos se lanzaron sobre él.
En este punto esta historia fue substituida por la de la salida de la poterna. En la forma del manuscrito
definitivo de esta parte, Aragorn, mirando las puertas, después de las palabras (DT 184) «Los golpes de los arietes
habían sacado de quicio los grandes goznes y habían doblado las trancas de hierro; muchos maderos estaban
rotos», añadió: «Las puertas no resistirán otra embestida semejante». Estas palabras no se incluyeron en la copia a
máquina que se realizó después, pero no hay nada en el manuscrito que sugiera que no debían incluirse, y parece
claro que se omitieron por error (sobre todo teniendo en cuenta que dan fuerza a la respuesta de Éomer: «Sin
embargo, no podemos quedarnos aquí, de este lado de los muros, para defenderlos»).
El grito de Gimli cuando salta sobre los Orcos que se habían echado encima de Éomer: Baruk Khazâd!
Khazâd ai-mênu! aparece en esta forma desde el primer relato de la escena. Años más tarde, después de la
publicación de SA, mi padre comenzó un análisis de todos los fragmentos de las otras lenguas (Quenya, Sindarin,
Khuzdul, el Habla Negra) que aparecen en el libro, pero, desgraciadamente, antes de haber alcanzado el final de
CA, las notas, al principio completas y elaboradas, se habían reducido a apuntes, en su mayor parte imposibles de
interpretar. Aquí tradujo Baruk como «hachas», sin ningún comentario ulterior; ai-mênu se analiza como aya,
menu, pero los significados no resultan claramente legibles: lo más probable aya «sobre», menu «acus. pl.
vosotros». [33]
Hay un detalle curioso en el comentario de Gimli después de rescatar a Éomer durante la salida de la poterna
(DT 185): «Hasta ahora no había hachado nada más que leña desde que partí de Moria». Contradice
completamente las palabras de Legolas en «La partida de Boromir», cuando él y Gimli se encuentran con Aragorn
junto al cuerpo de Boromir cerca de Parth Galen: «Hemos perseguido y matado a muchos orcos en el bosque»;
comparen también el borrador de un pasaje posterior (TI 451), en el que, cuando Aragorn, Legolas y Gimli parten
en persecución de los Orcos, Gimli dice: «… los que atacaron a Boromir no eran los únicos. Legolas y yo nos
encontramos con algunos al sur, sobre las faldas occidentales de Amon Hen. Matamos a muchos, cayendo
furtivamente sobre ellos entre los árboles…». No creo que tenga ninguna «explicación»: se trata, sencillamente,
de una incongruencia nunca descubierta.[23]
Los «hombres salvajes de las colinas» en el ataque al Abismo de Helm venían del «Folde Oeste», unos valles
en el lado occidental de las Montañas Nubladas (véase p. 18 y nota 6), y este empleo de «Folde Oeste» sobrevivió
hasta una fase tardía de la revisión del manuscrito: se hallaba aún presente en el borrador de lo que se convirtió en
«El camino de Isengard».[24] Antes de que se realizara el cambio de aplicación, el Valle del Folde Oeste se
llamaba «el Valle de la Frontera Occidental».
A este respecto hay dos pasajes notables. El diálogo entre Aragorn, Éomer y Gamelin, Señor de la Frontera
del Oeste, en el Muro del Bajo, mientras oyen los gritos de los hombres salvajes (DT 187-188), tiene esta forma
en un borrador desechado:

[Link] - Página 32
—Los oigo —dijo Éomer—, pero a mis oídos son sólo como el griterío de los
pájaros y el bramido de las bestias.
—Sin embargo, entre ellos hay muchos que gritan en la lengua del Folde Oeste
[luego > en la lengua de las Tierras Brunas] —dijo Aragorn—, un habla humana que
antaño se consideró agradable para el oído.
—Son ciertas tus palabras —dijo Gamelin, que había trepado al muro—. Conozco
esa lengua. Es antigua, y antaño se hablaba en muchos valles de la Marca. Pero ahora
se usa con odio mortal. Gritan regocijándose por nuestra perdición. «¡El rey, el rey!»
gritan. «¡Capturaremos a su rey! ¡Muerte para los Forgoil! ¡Muerte para los Cabezas-
de-Paja! ¡Muerte para los ladrones del Norte!». Ésos son los nombres que nos dan.
No han olvidado en medio milenio la ofensa que les infligieran los señores de Gondor
[34] al otorgar la Marca a Eorl el Joven como recompensa por su servicio a Elendil e
Isildur, mientras ellos no participaban. Es ese antiguo odio el que Saruman ha
inflamado. …
Comparen con esto el pasaje del borrador de «El Rey del Castillo de Oro» (TI 521), en el que Aragorn, al ver en
uno de los tapices del Castillo de Oro la figura del hombre joven sobre un caballo blanco, dijo: «¡Contemplad a
Eorl el Joven! Así vino del Norte a la Batalla del Campo de Gorgoroth» … la batalla en la que Sauron fue vencido
por Gil-galad y Elendil.[25] Sobre el lapso de tiempo mucho más breve que mi padre concebía en esta época, véase
TI 528 nota 583.
Un borrador inicial muy rápido para el parlamento entre Aragorn, de pie sobre las puertas de Cuernavilla, y el
enemigo, en el nivel inferior, muestra una idea completamente distinta de la que hay en DT (pp. 192-193):

Aragorn y el Capitán del Folde Oeste.


Éste dice que si entregan al Rey, todos podrán partir con vida. ¿Adónde? A Isengard. Luego la Frontera
Occidental nos será devuelta, y toda la … tierra.
¿Quién lo dice? Saruman. Ésa es una gran garantía.
Aragorn increpa al hombre del Folde Oeste por [??ayudar] a los Orcos. El Capitán es humillado.
El capitán de los Orcos se mofa. En la necesidad se deben aceptar las únicas condiciones útiles. ¡Somos
los Uruk-hai, nosotros matamos!
Los orcos le disparan una flecha a Aragorn mientras retroceden. Pero el Capitán del Folde Oeste abate al
arquero.

En el dorso de la página en la que se introdujo nueva la historia del ataque (p. 29) mi padre escribió los
siguientes nombres: Rohirwaith Rochirchoth Rohirhoth Rochann Rohann Rohirrim; y también Éomeark Éomearc.
No sé si Rochann, Rohann tienen que relacionarse con el empleo de Rohan en las pp. 27, 28, aparentemente como
vocablo para designar a los Jinetes.[26]
En un borrador del pasaje que describe la carga desde Cuernavilla, el Rey cabalgó con Aragorn a su derecha y
Háma a su izquierda. Sobre la muerte de Háma ante las puertas de Cuernavilla, véase p. 57 nota 34.
Por último, en el final del capítulo, Legolas, al ver el extraño Bosque tras la Empalizada de Helm, dijo: «—
¡Esto es magia pura! “Hojaverde, Hojaverde, cuando tu última flecha se haya disparado, bajo extraños árboles
caminarás”. ¡Venid! Quisiera ver este bosque, antes de [35] que cambie el sortilegio». La cita es del acertijo en
verso que le dirigió Galadriel y le transmitió Gandalf («El Caballero Blanco», TI 507):

Hojaverde, Hojaverde, portador del arco élfico,


lejos del Bosque Negro crecen muchos árboles en la tierra.
¡Cuando hayas disparado tu última flecha, bajo extraños árboles caminarás!

Sus palabras no se corrigieron en el manuscrito, y sobrevivieron en la copia a máquina posterior (véase p. 479).

[Link] - Página 33
III
EL CAMINO DE ISENGARD

[38]
En principio este capítulo formaba parte de «El Abismo de Helm», y cuando se separaron recibió el título de
«Hacia Isengard» (Capítulo XXIX). El borrador preliminar era mucho más voluminoso que el de «El Abismo de
Helm», porque la primera versión de la historia estaba muy avanzada en un manuscrito claro cuando se desechó
definitivamente. Interpretar los papeles correspondientes a este capítulo resulta especialmente difícil, ya que hay
que distinguir entre los borradores (a menudo muy similares) para los pasajes de la primera versión y los
borradores para los pasajes de la segunda.
Las diferencias básicas entre la versión original y la de Las Dos Torres son las siguientes: Gandalf y Théoden
y sus compañeros abandonaron el Abismo de Helm poco después del fin de la batalla (véase p. 14, § III); no
vieron a los Ents al dejar el bosque misterioso, y no bajaron a los Vados del Isen; pero sí se encontraron y
hablaron con Bregalad el Ent, que llevaba un mensaje de Bárbol, en el curso de su cabalgada a Isengard, donde
llegaron el mismo día. En este capítulo transcribiré las partes de la versión original que difieren considerablemente
de la variante posterior, citando el manuscrito final de esa versión, pero también transcribiré algunos pasajes de
los borradores iniciales en las notas.[27]
No obstante, lo primero que tenemos es un esbozo que mi padre escribió a todas luces antes de comenzar a
trabajar en el capítulo. Lo escribió rápidamente con el lápiz blando, a menudo casi ilegible, que solía utilizar en
los bocetos preliminares, pero en este caso repasó a tinta una gran parte del esbozo.

Reunión de los capitanes. Éomer y Gimli regresan del Abismo. (¿Los dos heridos
y los atiende Aragorn?) Gandalf explica que ha cabalgado por los alrededores
agrupando a los hombres dispersos. La llegada del Rey había apartado Isengard de
Eodoras. Pero él [Gandalf] había hecho regresar a algunos hombres para defenderla
contra los intrusos. Erkenbrand[28] había sido [? emboscado] y los pocos caballos
supervivientes del desastre de [39] los Vados del Isen se habían perdido. Había [?
retrocedido por la fuerza] a las colinas.
Le preguntan a Gandalf acerca de los Árboles. La respuesta está en Isengard, dijo
él. Partiremos ahora hacia allí a toda velocidad… los que quieran.
Aragorn, Éomer, Gimli, Legolas, el Rey Théoden y su escolta y [? una fuerza] …
a Isengard. Erkenbrand. Gamelin. Restauración de Cuernavilla.
Pasan por un gran …… pasillo entre los árboles que [? ahora parece haberse
abierto]. No se ve a ningún orco. Extraños murmullos y ruidos y medias voces entre
los árboles. [Añadido: Gandalf comenta su táctica. Gimli describe las cavernas. Aquí
empezó a sobrescribir a tinta]:
El sol brilla en el llano. Ven a una figura alta y gigantesca avanzando a zancadas
hacia ellos. Los Jinetes desenvainan las espadas, y se asombran. La figura saluda a
Gandalf.
Soy Bregalad la Ramaviva, dijo. Me envía Bárbol.
¿Qué desea?, preguntó Gandalf.
Desea que os deis prisa. ¡Quiere saber qué ha de hacer con Saruman!
¡Hum!, musitó Gandalf. Qué problema. ¡Dile que ya voy!

[Link] - Página 34
Qué era eso, dijo Théoden. ¿Y quién es Bárbol?
Era un Ent, contestó Gandalf. Y también lo es Bárbol.
Se apresuran y entran en Nan Gurunír. Allí encuentran un montón de ruinas. Los
grandes muros de Isengard estaban rotos y desperdigados en desorden. Sólo la torre
de Orthanc se erguía solitaria en medio de esa desolación, de la que ascendía una
gran humareda. La bóveda enorme aún se mantiene, pero delante hay un montón de
escombros. Sobre los escombros estaban sentados Merry y Pippin, almorzando.[29] Se
pusieron en pie de un salto, y como Pippin tenía la boca llena, Merry habló.
—¡Bienvenidos a Isengard, señores! —dijo—. Somos los guardianes de la puerta.
Meriadoc hijo de Caradoc de Los Gamos me llamo; y mi compañero es Peregrin hijo
de Paladin de Alforzada.[30] Lejos en el Norte está nuestro hogar. El señor Saruman
está dentro, pero [por desgracia se encuentra indispuesto y no puede recibir invitados.
>] en este momento está encerrado con un tal Lengua de Serpiente hablando de
asuntos urgentes.
—Es posible que nosotros podamos colaborar en el debate [40] —rió Gandalf—.
Pero ¿dónde está Bárbol? No tengo tiempo para bromear con jóvenes hobbits.
—Así que por fin os encontramos —dijo Aragorn—. Nos habéis dado un largo
viaje.
—¿Cuánto tiempo lleváis en Isengard? —preguntó Gimli.
—Menos de un día —repuso Pippin.[31]
Paso ahora a la primera versión de la historia, es decir, el primer manuscrito acabado y coherente. En esta
versión las palabras de Théoden con Gandalf sobre marchar a Isengard (DT 148-149) tienen un resultado distinto:

—De todas maneras, yo iré a Isengard —dijo Gandalf—. Que los que estén
extenuados descansen, pues pronto habrá otras cosas que hacer. No me quedaré
mucho tiempo. Mi camino me lleva al este. ¡Buscadme en Eodoras, antes de la luna
llena!
—No —dijo Théoden—. En la hora oscura que precede al alba dudé de ti. Pero
ahora no volveremos a separarnos. Iré contigo, si tal es tu consejo. Ahora enviaré
mensajeros por todos los valles de la Marca con las nuevas de la victoria; y
convocarán a todos los hombres, viejos y jóvenes, para que se reúnan conmigo en
Eodoras antes de que mengüe la luna.
—¡Bien! —exclamó Gandalf—. Entonces dentro de una hora cabalgaremos de
nuevo…[32]
Después de una breve hora en que descansaron y rompieron el ayuno, los que
iban a marchar a Isengard se prepararon para partir.[33]
La narración del trato a los hombres de las Tierras Brunas y de los entierros (DT 200-201) alcanza su forma
definitiva,[34] pero la descripción de la partida de los árboles durante la noche y del valle una vez que se hubieron
marchado, relatada casi con las mismas palabras que en DT,[35] se introdujo por primera vez en este punto,
mientras que en DT se posterga hasta muy avanzado el capítulo (pp. 211-212). El cruce del bosque, y la
descripción que le hace Gimli a Legolas de las Cavernas del Abismo de Helm, tienen en el manuscrito acabado de
la primera versión casi la misma forma que en DT (pp. 201-205), pero con una ligera diferencia estructural: la

[Link] - Página 35
compañía ya había dejado los árboles y llegado a la bifurcación del camino cuando tuvo lugar esta conversación:
[41]

Atravesaron el bosque y descubrieron que habían llegado al fondo del valle,


donde se bifurcaba el camino que descendía del Abismo de Helm: un sendero iba a
Eodoras y el otro a los vados del Isen. Legolas volvió la cabeza con tristeza.
—Son los árboles más extraños que he visto en mi vida —dijo…
Así pues, al final de la conversación la vieja versión difiere de nuevo:

—Cuentas con mi promesa —dijo Legolas—. Pero ahora debemos dejar todo eso
atrás. ¿A qué distancia estamos de Isengard, Gandalf?
—A unas doce [luego > catorce > once] leguas desde la hondonada del Valle del
Bajo hasta el muro exterior de Isengard[36] —dijo el mago, dando media vuelta.
—¿Y con qué nos encontraremos allí? —preguntó Gimli—. Quizá tú lo sepas,
pero yo no puedo imaginarlo.
—Yo no lo sé con certeza —le respondió Gandalf—. Desde que estuve anoche las
cosas pueden haber cambiado de nuevo. Pero pronto lo sabremos todos. Si estamos
ansiosos por conocer la respuesta a los acertijos, ¡aceleremos el paso!
[Añadido: «—¡Guíanos! —dijo Théoden—. ¡Pero no dejes que Sombragrís
imponga un ritmo que no podamos seguir!
La compañía cabalgó entonces tan rápido como le fue posible, por los amplios
pastos del Oestemnet»].
De este modo las Cavernas del Abismo de Helm no reciben aquí por parte de Gandalf el nombre de «las Cavernas
Centelleantes de Aglarond», que no se añadió en el texto de la copia a máquina hasta una fase posterior (véase
p. 95).
A partir de este punto la primera versión de la historia varía considerablemente con respecto a la de Las Dos
Torres (pp. 205 ss.).

El sol brillaba sobre el valle que los rodeaba. Después de la tormenta la mañana
era fresca, y una brisa soplaba ahora desde el oeste, entre las montañas. Las praderas
se movían subiendo y bajando como el oleaje entre largas lomas y valles pequeños,
como un mar ancho y verde. A su izquierda largas pendientes descendían velozmente
hasta el Río Isen, una cinta gris que se curvaba hacia el oeste, serpenteando hasta
perderse de vista por [42] el gran Paso de Rohan, en dirección a las lejanas playas de
Belfalas.[37] Debajo de ellos se encontraban los vados del Isen, donde el río se
extendía en bajíos pedregosos entre terrazas altas y herbosas. No fueron por ese
camino. Gandalf los condujo directamente al norte y pasaron de largo, cabalgando
por el terreno alto del este del río; sin embargo, mientras marchaban otros ojos se
volvían hacia los vados rocosos y el campo de batalla donde tantos hombres de la
Marca habían caído.[38] Vieron cuervos volando en círculo y graznando, y el viento
les trajo el aullido de los lobos. Las aves carroñeras se congregaban en los vados, y ni
siquiera el día brillante las había alejado de su trabajo.
—¡Ay! —exclamó Théoden—. ¿Hemos de abandonar a los corceles y jinetes de

[Link] - Página 36
la Marca para que los destrocen las aves carroñeras y los lobos? ¡Apartémonos de
este camino!
—No es necesario, señor —dijo Gandalf—. La tarea nos llevaría mucho tiempo,
si aún no estuviera hecha; pero no es así. Ningún caballo o jinete de los vuestros yace
allí insepulto. Sus tumbas son profundas y sus túmulos altos; ¡y que largo tiempo
custodien los vados! Mis amigos han trabajado aquí.[39] Es con los orcos, sus amos,
con quienes las bestias de rapiña celebran sus festines: ésa es la amistad de los de su
especie.
—Mucho has hecho en una noche y un día, Gandalf, amigo mío —dijo Théoden.
—Con la ayuda de Sombragrís… y de otros —respondió Gandalf—. Y esto es lo
que puedo deciros para confortaros: las pérdidas en las batallas del vado fueron
menos dolorosas de lo que al principio creímos. Muchos hombres se dispersaron pero
no fueron muertos. A algunos los guié para que se unieran a Erkenwald, y a algunos
volví a reunirlos y los envié de vuelta a Eodoras. Descubrí que todas las fuerzas de
Saruman se apresuraban hacia el Abismo de Helm; pues la gran fuerza que debía ir
directamente a Eodoras se desvió y se unió a los que perseguían a Erkenwald.
Cuando se supo que vos, el Rey Théoden, os hallabais en el campo, y Éomer a
vuestro lado, los dominó un afán enloquecido. Tomaros prisionero y matar a Éomer
era lo que más deseaba Saruman. Sin embargo, yo temí que jinetes de lobo y los
crueles saqueadores pudieran ser enviados rápidamente a Eodoras y causar gran daño
allí, ya que estaba desguarnecida. Pero ahora creo que no tenéis nada que temer;
encontraréis [43] que el Castillo de Oro estará allí para daros la bienvenida a vuestro
regreso.
Llevaban cabalgando alrededor de una hora desde que dejaran el Valle, y ya los
oscuros y montañosos brazos del Nan Gurunír se extendían ante ellos. Parecía lleno
de humo. De él fluía el río, ahora junto a su izquierda. De pronto advirtieron que una
extraña figura avanzaba a zancadas hacia el sur, junto a la corriente, en dirección a
ellos.
Este último párrafo fue sustituido por el siguiente:

Llevaban cabalgando alrededor de una hora [> Era casi mediodía. Llevaban
cabalgando dos horas][40] desde que dejaran el Valle, y los brazos montañosos del
Nan Gurunír comenzaron a extenderse hacia ellos. Parecía que había niebla alrededor
de las colinas, y de las profundas sombras vieron brotar una vasta espiral de humo y
de vapor; al elevarse capturaba la luz del sol y se diseminaba en resplandecientes olas
por el cielo, y el viento las impulsaba sobre la llanura.
—¿Qué piensas de eso, Gandalf? —preguntó Théoden—. Se diría que todo el
Valle del Mago está en llamas.
—Siempre flota una humareda sobre el valle en estos tiempos —dijo Éomer—;
pero nunca vi antes nada parecido. Más que humos son vapores. Algún maleficio que
Saruman está preparando para darnos la bienvenida.

[Link] - Página 37
—Es probable —dijo Gandalf—. Si es así, pronto lo averiguaremos.[41]
Del valle hirviente fluía el río Isen, ahora junto a su izquierda. Mientras miraban
hacia el norte, de pronto advirtieron que una extraña figura avanzaba a zancadas
hacia el sur, junto a la margen este de la corriente. Iba a gran velocidad, caminando
tieso como una garza zancuda, y, sin embargo, la rapidez de los largos pasos era más
bien como el batir de alas; y al acercarse vieron que era muy alto, como un troll, o un
árbol joven.
Muchos de los jinetes gritaron sorprendidos, y algunos desenvainaron las espadas.
Pero Gandalf alzó una mano.
—Aguardemos —dijo—. Es un mensajero que viene a verme.
—Un mensajero extraño para mis ojos —dijo Théoden—. ¿Qué clase de criatura
será? [44]
—Hace mucho que no os sentáis junto al fuego a escuchar las leyendas —
respondió Gandalf—; y es en eso, más que en el pelo cano, en lo que mostráis vuestra
edad, sin aumento alguno de sabiduría.[42] Hay niños en vuestra tierra que del
enmarañado ovillo de muchas historias podrían haber respondido a vuestra pregunta
con sólo echar un vistazo. Ahí viene un Ent, un Ent de Fangorn, que vuestra lengua
llama el Bosque del Ent… ¿acaso que pensasteis que le habían puesto ese nombre por
pura fantasía?[43] No, Théoden, no es así: para ellos vosotros no sois más que historia
pasajera; poco les interesan todos los años que van desde Eorl el Joven a Théoden el
Viejo.
Théoden guardó silencio, y toda la compañía se detuvo, observando con ojos
asombrados a la extraña figura mientras se acercaba rápidamente a su encuentro.
Hombre o troll, tenía diez o doce pies de altura, fuerte pero delgado, vestido con
prendas ceñidas de color gris y pardo moteado, o de lo contrario su piel suave era
como la corteza de un serbal. No llevaba armas, y al acercarse levantó largos y bien
formados brazos y las manos de muchos dedos en señal de paz. Se detuvo delante de
ellos, a unos pocos pasos, y sus ojos claros, de un gris profundo con destellos verdes,
los miraron con solemnidad, pasando de cara en cara de los hombres agrupados en
torno a él.[44] Luego habló despacio, y su voz era resonante y musical.
—¿Es ésta la compañía de Théoden, señor de los campos verdes de los Hombres?
—preguntó—. ¿Está Gandalf aquí? Busco a Gandalf, el caballero blanco.
—Estoy aquí —dijo Gandalf—. ¿Qué deseas?
—Soy Bregalad Ramaviva —respondió el Ent—. Me envía Bárbol. Está ansioso
por obtener noticias de la batalla, y de los Ucornos.[45] También lo preocupa
Saruman, y espera que Gandalf vaya pronto a tratar con él. [Añadido: De la torre no
salen señal o sonido algunos].
Gandalf guardó silencio durante un momento, mesándose la barba, pensativo.
—Tratar con él —dijo—. Eso puede tener muchos significados [> Eso puede
tener más de un significado].[46] Pero qué pasará, no puedo decirlo hasta que vaya.
Dile a Bárbol que estoy en camino, y que me apresuraré. Y mientras tanto, Bregalad,

[Link] - Página 38
dile que [45] no se preocupe por los Ucornos. Han cumplido su cometido, sin recibir
ningún daño. Regresarán.
—Son buenas nuevas —dijo el Ent—. ¡Ojalá nos volvamos a encontrar pronto!
Levantó la mano, se volvió y regresó río arriba, a tanta velocidad que antes de que
la compañía del rey se hubiera recuperado de su asombro ya estaba lejos.
Los jinetes aumentaron entonces el ritmo de la cabalgada. Por fin llegaron al
largo valle del Nan Gurunír. La tierra se alzaba escarpada, y los largos brazos de las
Montañas Nubladas, extendiéndose hacia las llanuras, se levantaban a ambos lados:
colinas empinadas y pedregosas, desnudas de árboles. El valle estaba abrigado, se
abría sólo hacia el Sur iluminado por el sol, y lo bañaba el río joven que serpenteaba
en su centro. Alimentado por muchos manantiales y corrientes menores entre las
colinas lavadas por la lluvia, fluía y bullía en su lecho, ya de aguas profundas e
impetuosas antes de encontrar la llanura; y antaño a su alrededor se había extendido
una tierra apacible y fértil.[47]
La descripción de Nan Gurunír es casi igual que la de DT (p. 213), pero después de las palabras «Muchos se
sentían intranquilos y se preguntaban a qué triste fin los llevaría ese viaje», sigue:

Pronto llegaron a un ancho puente de piedra que se extendía sobre el río con un
solo arco, y al cruzarlo encontraron un camino que, con una amplia curva hacia el
norte, los llevó a la gran carretera que conducía a los vados: estaba pavimentada con
piedras, bien escuadradas y cuidadas, y ni una brizna de hierba se veía en las junturas
o grietas. Sabían que no muy lejos de ellos debían alzarse las puertas de Isengard;
tenían el corazón apesadumbrado, pero sus ojos no podían atravesar la niebla.
De este modo, la columna negra coronada por la Mano Blanca se encuentra ausente. Al hallarse en la margen
este del Isen cruzan el río por un puente, y llegan a «la gran carretera que conducía a los vados». En DT siguieron
este camino por la orilla occidental del Isen que subía desde los vados, y fue en este punto donde el camino se
convirtió en «una calle ancha, pavimentada con grandes piedras planas».[48] [46]
La descripción del Anillo de Isengard que aparece en el borrador preliminar es casi idéntica a la de DT
(pp. 213-215),[49] pero la descripción de la torre de Orthanc experimentó muchos cambios, que se pueden
relacionar con una serie de ilustraciones de la misma época. Para conseguir una mayor claridad en mi narración he
clasificado estas ilustraciones en A, B, C y D.
La descripción que aparece en el borrador preliminar es la siguiente:

(A) Y en el centro del que salían todos los caminos enlazados había una torre, un pináculo de piedra. La base,
de doscientos pies de altura, era un gran cono de roca que habían dejado los antiguos constructores y
aplanadores de la llanura, pero ahora encima se levantaba una torre de albañilería, nivel sobre nivel, camino
sobre camino, cada cuerpo de columnas más pequeño que el anterior. Terminaba de repente y en llano, de
modo que en la cima había un amplio espacio de cincuenta pies de ancho, al que se llegaba por una escalera
que subía por el centro.

Esta descripción concuerda con el dibujo titulado «Orthanc (1)» que se reprodujo como frontispicio en La
Traición de Isengard,[50] excepto por una cosa: en el texto había «un amplio espacio de cincuenta pies de ancho»
en la cima, mientras que en el dibujo la torre está coronada por tres pináculos o cuernos (véase «C» más abajo).
En el manuscrito final de la primera versión, la descripción comienza del mismo modo,[51] pero después de
«que habían dejado los antiguos constructores y aplanadores de la llanura», continúa:

(B) … una torre de albañilería maravillosamente alta y delgada, como un cuerno de piedra, que en la punta se

[Link] - Página 39
ramificaba en tres púas; y entre las púas había un estrecho espacio donde un hombre podía estar a mil pies
por encima del valle.

Esto acompaña al dibujo denominado «Orthanc (2)», reproducido en la p. 47, donde el cono de la base es negro y
más empinado que en «Orthanc (1)», y la torre mucho más delgada. Junto a esta segunda descripción de la torre
mi padre escribió más tarde:

(C) Or – si se adopta el primer dibujo [es decir, «Orthanc (1)»] (pero con la roca en forma de cono, como en el
segundo) [es decir, «Orthanc (2)»]:
[una torre de albañilería] maravillosamente alta y fuerte. Tenía siete niveles circulares que disminuyen de
diámetro y [47] altura, y en la cima había tres cuernos negros de piedra sobre un estrecho espacio donde
un hombre podía estar a mil pies de altura por encima del llano.

Orthanc «2», «3» y «4»

[Link] - Página 40
[48]

Orthanc «5»

[Link] - Página 41
Esto concuerda exactamente con «Orthanc (1)». Así pues, parece probable que el dibujo sea posterior a la primera
descripción «A» ya que difiere de «A» en que la torre tiene tres cuernos en la cima.
Los textos «B» y «C» se desecharon al mismo tiempo y se sustituyeron en el manuscrito por el siguiente
(todos los escritos pertenecen a todas luces al mismo período):

(D) Y en el centro, del que salían todos los senderos enlazados, se erguía una isla en un estanque, un gran
cono de roca, de doscientos pies de altura que habían dejado los antiguos constructores y aplanadores [>
allanadores] de la planicie, negro, liso y muy duro. Una sima profunda lo dividía desde el extremo hasta el
centro en dos grandes colmillos y sobre la sima había un poderoso arco de albañilería, y sobre el arco se
cimentaba una torre, [49] maravillosamente alta y fuerte. Tenía siete niveles circulares, que decrecían de
diámetro y altura, y en la cima había tres cuernos negros de piedra en un estrecho espacio, donde un hombre
podía estar a mil pies por encima del llano.

Esta concepción aparece ilustrada en los dibujos «Orthanc (3)» y «(4)», en la misma página que «Orthanc (2)» y
reproducida en la p. 47 (la diferencia entre las dos se introduce en sucesivas descripciones de la torre en «La voz
de Saruman», pp. 77-78). En el dorso de la página de «Orthanc (1)» mi padre escribió: «Está equivocado. La roca
debería ser más empinada y estar hendida, y la torre debería tener sus cimientos sobre un arco (con “cuernos” más
grandes en la cima), tal como se muestra en el pequeño boceto (3)». También escribió: «Omitir la corriente de
agua», pero lo tachó. En «Orthanc (1)» se ve un arroyo o «foso» que rodea el cono de la base. En la descripción
«D» la torre se yergue en «una isla en un estanque» («en el lago», véase nota 51).
Por último, en el primer manuscrito se insertó un anexo con la descripción definitiva que aparece en DT
(pp. 214-215): «Un pico y una isla de roca, negra y rutilante: cuatro poderosos pilares de piedra facetada se
fundían en uno, pero cerca de la cima se abrían y se separaban como cuernos, de pináculos agudos como puntas de
lanza, afilados como puñales». La única diferencia con respecto al texto definitivo es que mi padre escribió
primero que la cima de Orthanc se elevaba trescientos pies por encima del llano; pero lo cambió, quizás
inmediatamente, a quinientos pies, igual que en DT. En este anexo escribió: «para concordar con el Dibujo (5)»,
que se reproduce en la p. 48. Aquí la idea se ve radicalmente modificada, y los «cuernos», ahora cuatro, han
dejado de ser un artificio que coronan la torre de decrecientes niveles cilindricos para convertirse en una parte
integral de la maravillosa estructura de Orthanc.[52]
Las versiones sucesivas de la descripción de la torre difieren en las afirmaciones que se hacen acerca del
nombre Orthanc (la primera sobre el tema aparece en una nota desechada que se escribió para el manuscrito de
«Bárbol», TI 491: «Quizá no sea la simple casualidad que Orthanc, que en Élfico significa “punta de roca”, en la
lengua de Rohan sea “una máquina”»). El borrador preliminar, siguiendo la descripción «A», dice:

Ésta era Orthanc, la ciudadela de Saruman, cuyo nombre (por elección o por azar) tenía un doble significado;
pues en la lengua de la Marca Orthanc significaba artificio ingenioso, invento, (máquina como las que tienen
quienes fabrican máquinas), pero en la lengua élfica quiere decir corazón de piedra, colina [? atormentada].
[50]

El texto original del primer manuscrito acabado, siguiendo la descripción «B», dice:

… pues en la lengua de la Marca orthanc significaba «artificio ingenioso», pero en la lengua élfica quiere
decir «Colmillo de Piedra».

En este texto se añadió más tarde «Colina Hendida», cuando surgió la idea de la gran hendidura que había en el
cono de la base. Siguiendo la descripción («D») de esta idea, la afirmación sobre el significado del nombre es la
forma definitiva: «en lengua élfica orthanc significaba Monte del Colmillo, pero en la antigua lengua de la Marca
quería decir Espíritu Astuto». Por lo tanto, tal vez el origen de la traducción «Monte del Colmillo» esté de hecho
relacionado con la descripción del cono que se dividía «en dos grandes colmillos».
Desde este punto y hasta el final del capítulo el manuscrito de esta versión coincide casi en todos los
pormenores con el texto de DT,[53] pero en el borrador preliminar hay algunos detalles interesantes.
La respuesta de Gandalf al discurso inicial de Merry (quien se declara a sí mismo «Meriadoc, hijo de Caradoc
de Los Gamos»), que termina «pues de otro modo habría salido sin duda a dar la bienvenida a huéspedes tan
honorables», originalmente tuvo esta forma:

—Sin duda —rió Gandalf—. Pero no sé qué diría si encontrara a dos jóvenes hobbits burlándose de él
delante de sus puertas. Sin duda fue él quien te ordenó que vigilaras las puertas y estuvieras atento a su

[Link] - Página 42
llegada.

La primera observación de Pippin y su efecto en los Jinetes eran como sigue:

—… Aquí estamos sentados en el campo de la victoria en medio de las ruinas saqueadas de un arsenal y
vosotros os preguntáis cómo hemos encontrado esto o aquello.
Todos los Jinetes que estaban cerca se rieron, y ninguno con más fuerza que Théoden.

La estrepitosa risa de Théoden se conservó en el manuscrito acabado, pero luego se restableció su seriedad (por lo
menos de expresión) y se eliminó la risa.
El diálogo sobre los hobbits continuaba de este modo en el borrador: [51]

—… Este día está destinado a mostrar maravillas, pues aquí veo vivos a otros personajes de leyenda: los
medio altos.
—Hobbits, si sois tan amable —dijo Pippin.
—Hobbits —dijo Théoden—. ¿Hoppettan?[54] Intentaré recordarlo. Ninguna historia de las que había
oído les hace justicia.

En el manuscrito acabado Théoden dijo: «¿Hobbits? Es un nombre extraño, pero no lo olvidaré». En el borrador
preliminar dijo después: «todo lo que se cuenta entre nosotros es que lejos, en el Norte, más allá de muchas
colinas y ríos (algunos dicen que más allá del mar) vive el pueblo de los medianos, los [holbylta(nos) >]
holbytlanos que moran en agujeros en las dunas de arena…». Aquí es donde aparece por primera vez la palabra
Holbytla.[55] El manuscrito sigue así, y Théoden no dice, como hace en DT, «Ha habido cambios extraños en
vuestra lengua».
Una disertación completamente distinta y mucho más larga sobre el tema del tabaco fue pronunciada por
Merry en el primero de varios borradores de este pasaje:

—Para empezar —dijo Théoden—, no se decía que echaran humo por la boca.
—Puede ser. No aprendimos ese arte hasta hace unas pocas generaciones. Se dice
que fue Elias Tobiasson de Mugworth[56] el que llevó la hierba a Casaseñorial, en la
Cuaderna del Sur. Era un hobbit que había viajado mucho. La cultivaba en su jardín y
secaba las hojas a la manera que había aprendido en algún país lejano. Nunca
supimos dónde, ya que la geografía no era su punto fuerte y jamás podía recordar los
nombres; pero según la cuenta de las leguas que él llevó con los dedos la gente
calculó que fue en el lejano Sur, a 1200 millas o más de Casa Señorial. [Aquí está
escrito Valle Largo].
—Se dice que los hombres beben humo en el lejano Sur, y he oído que los magos
lo hacen. Pero siempre pensé que era parte de sus conjuros o un proceso que los
ayudaba a forjar profundos pensamientos.[57]
—Mi señor —dijo Merry—, es reposo y placer y la culminación de la fiesta. Y
me alegro de que los magos lo conozcan. Entre los restos que flotaban en el agua que
anegó Isengard, encontramos dos barriles, y al abrirlos qué descubrimos sino algunas
de las más finas hojas que he tocado u olido jamás. La hoja de Casaseñorial es
bastante buena, pero ésta…[58] Huele a la sustancia [52] que a veces fuma Gandalf
cuando regresa de algún viaje. Aunque a menudo se alegraba mucho de bajar a
Casaseñorial.
En esta época, y aún en el mismo contexto (conversación en la Puerta de Isengard), mi padre desarrolló la
disquisición de Merry en tres borradores más hasta que adquirió una forma parecida a § 2 De la hierba para pipa
en el Prólogo de SA. En la fase siguiente, el relato que le hace a Théoden sobre la historia del tabaco en la

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Comarca[59] prosigue de esta manera:

—Se dice que aprendimos el arte de los viajeros enanos, y que durante cierto
tiempo la gente solía fumar diversas hierbas, algunas más agradables y otras más
impuras. Pero fue Tobías Smygrave[60] de Valle Largo, en la Cuaderna del Sur, el
primero que cultivó en su jardín una verdadera hierba para pipa en el año 902. Y la
mejor hierba casera todavía viene de allí. No se sabe con seguridad hace cuánto que
Tobías consiguió la planta, pues nunca lo dijo, y los Smygrave son propietarios de
todas [> la mayoría (de)] las cosechas hoy en día.
—En el lejano Este los hombres rústicos beben humo, o eso es lo que he oído —
dijo Théoden—. Y se dice que los magos también lo hacen. Pero creí que no era más
que parte de sus conocimientos secretos, y un recurso que los ayudaba a pensar.
—Tal vez lo haga, señor —dijo Merry—, pero ni siquiera los magos la usan por
otra razón que la del pueblo corriente. Es reposo y placer y la culminación de la
fiesta. …
El resto del borrador es igual que el primero, excepto en que Merry dice: «Bastante buena es la fronda de
Valle Largo, pero ésta la supera en mucho» (véase nota 58), y dice que Gandalf «no desdeñaba la de Valle Largo si
se quedaba hasta que su provisión escaseaba. Antes de que Saruman dedicara mayor esfuerzo a cosas peores, en el
pasado debió de tener alguna sabiduría».
En la siguiente versión, es probable que el contexto se haya sustituido por la conversación entre los hobbits y
Aragorn, Gimli y Legolas después de que Gandalf y Théoden se hubieran marchado (véase p. 64 y nota 75). Aquí
aparece Tobías (no Tobold) Corneta,[61] la fecha del primer cultivo de la planta en sus jardines pasa a ser 953 («de
acuerdo con nuestra cronología»), y Merry dice que «algunos creen que la consiguió en Bree», a lo que Aragorn
replica: [53]

—Supongo que es verdad. La gente de Bree fumaba mucho antes que la de la


Comarca, y no hay que ir lejos para encontrar la razón. Los montaraces van allí,
como recordaréis, a menos que ya hayáis olvidado a Trotter el montaraz. Y fueron los
Montaraces, como los llaman en Bree, y no los magos o los enanos, quienes llevaron
el arte al Norte, y encontraron plantas que crecerían en lugares abrigados. Pues la
planta no proviene de Bree. Se cuenta que muy lejos, en el Este y el Sur, crece de
forma silvestre, y que es más grande y tiene más hojas; pero algunos sostienen que la
trajeron de allende el mar. Sospecho que Saruman consiguió su hoja comerciando,
porque tenía pocos conocimientos o interés en cultivar cosas. Aunque en los días
antiguos se podría haber cultivado una buena cosecha en el valle cálido de Nan
Gurunír.
Por último, y todavía en el mismo contexto, el pasaje alcanzó una extensión que mi padre evidentemente
consideró excesiva para este lugar, ya que lo marcó «Ponerlo en el Prólogo».[62] Ahora la fecha del primer cultivo
de hierba para pipa en Valle Largo que realizó el «Viejo Toby» (diminutivo aún de Tobías) pasa a ser «alrededor
del año 1050», «en los tiempos de Isengrim Tuk I»;[63] y Merry ahora dice del Viejo Toby:

—… Sabía mucho sobre hierbas, aunque no era viajero. Se cuenta que fue a menudo
a Bree; ciertamente nunca se alejó de la Comarca más allá de Bree. Algunos dicen
que consiguió la planta en Bree; y he oído que la gente de allí afirma conocer su

[Link] - Página 44
utilidad desde mucho antes que la gente de la Comarca. No hay duda de que hoy en
día crece bien en el lado sur de la Colina de Bree. Y es probable que desde allí el arte
se extendiera en los últimos siglos, entre los enanos y la gente que, hoy como
siempre, vienen al oeste.
—Te refieres a los Montaraces —dijo Aragorn sonriendo—. Como bien
recordarás, ellos van a Bree. Y si realmente quieres conocer la verdad, te la contaré.
Fue el pueblo que los de Bree llaman Montaraces los que trajeron la planta desde el
Sur. Porque no es originaria de Bree ni de la Comarca, y tan al norte solo florece en
lugares cálidos y abrigados. A esta planta la llamamos [Fuilas > Marlas > Romloth >]
Galenas Verde. Pero hace tiempo que crece de forma silvestre sin que la cuiden. El
mérito [54] sin duda se debe a los hobbits: fueron los primeros en ponerla en pipas.
Ni siquiera a los magos se les ocurrió antes, aunque por lo menos uno que yo conozco
aprendió a hacerlo, y es ahora tan hábil en el arte como en todas las demás cosas a las
que se dedica.
—Más de uno —dijo Merry—. Es bastante probable que Saruman copiara la idea
de Gandalf: parece que su mayor habilidad era hurgar en la mente de los demás. Pero
en este caso me alegro. Entre los restos que flotaban en el agua…
Esta versión concluye con las palabras de Merry: «La Hoja de Valle Largo es bastante buena, pero ésta es
mejor. Me pregunto de dónde vendrá. ¿Creéis que la cultivó Saruman?». Y Aragorn contesta: «Supongo que sí.
Antes de dedicar mayor esfuerzo a cosas peores, debió de tener cierta sabiduría. Y este valle cálido da una buena
cosecha, si se la cuida como es debido».
Cuando escribió el primer manuscrito acabado mi padre ya había decidido trasladar la mayor parte del pasaje
al Prólogo, pues Merry no dice más que las pocas palabras que Gandalf le permite en DT (p. 219), con Tobías en
lugar de Tobold y la fecha 1050.
Por último, en la conversación cerca del final del capítulo en el manuscrito (de la que no hay ningún borrador
inicial) se introduce el encuentro con Bregalad durante el viaje a Isengard, y dice así:

—Ha pasado el mediodía —dijo Gandalf—, y por lo menos nosotros todavía no


hemos comido. Sin embargo, me gustaría ver a Bárbol lo antes posible. Si Bregalad le
llevó mi mensaje, Bárbol lo ha olvidado durante sus trabajos. A menos que, como no
parecería increíble, nos dejara algún mensaje con estos guardianes de las puertas, que
el almuerzo les ha hecho olvidar.
—¡Válgame el cielo! Sí, desde luego —dijo Pippin, dándose una palmada en la
frente—. «Todo se encadena», como diría Mantecona. Desde luego. Dijo: Saludad al
Señor de Rohan adecuadamente. Decidle que Saruman está encerrado en Orthanc, y
que estoy ocupado cerca de la puerta norte.[64] Si él y Gandalf me disculpan, y
cabalgan hacia allí para encontrarse conmigo, les daré la bienvenida.
—Entonces, ¿por qué no lo dijiste antes? —preguntó Gandalf.
—Porque Gimli interrumpió mis palabras adecuadas —contestó [55] Merry—. Y
después pareció que los hobbits se habían convertido en la principal maravilla y el
tema de la conversación.
El capítulo no terminaba entonces con las palabras de Pippin: «Un viejo muy simpático. Muy amable», sino
que continuaba con «Gandalf y la escolta del Rey se alejaron cabalgando, doblando hacia el este para rodear los

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destruidos muros de Isengard», que en DT es el comienzo de «Restos y despojos».

De la segunda fase evolutiva del texto hay muchos más borradores, también discontinuos e íntimamente
relacionados con el texto final. En la narración puede observarse cómo aparecen nuevos elementos y cambian
otros: el retraso de la partida del Abismo de Helm, los Ents en la orilla del bosque de los Ucornos[65] que
reemplazaron el encuentro con Bregalad, el cruce de los Vados, el río seco, el túmulo funerario, el Isen que de
pronto vuelve a fluir por la noche. Al principio, aunque la hora de la partida se había trasladado al atardecer, el
encuentro con Bregalad aún se hallaba presente, pero terminaba de forma distinta: porque a pesar del mensaje de
Gandalf a Bárbol, «para sorpresa de todos, él [Bregalad] alzó la mano y se fue dando zancadas, no de vuelta al
norte sino hacia el Valle, donde el bosque ahora estaba tan oscuro como un gran pliegue de noche». La escena en
los Vados también evolucionó en etapas sucesivas: al principio no se mencionaba túmulo funerario, luego dos
veces, una en cada margen del Isen, y finalmente apareció la isla o islote en medio del río.[66] El pasaje que
describe la partida de los Ucornos desde el Valle del Bajo y la Quebrada de la Muerte (véase p. 40) primero se
trasladó para que quedara (en apariencia) después de la respuesta de Gandalf a la pregunta de Legolas sobre los
Orcos: «Eso, creo, nunca se sabrá» (DT 202), ya que un borrador aislado del pasaje comienza: «Y era verdad.
Porque en la profundidad de la noche, después de la partida del rey, los hombres oyeron una gran ráfaga de viento
en el valle…».[67]
El segundo manuscrito más importante del capítulo era una copia a limpio que permaneció intacta, sólo con
una leve corrección posterior a la escritura. Unos pocos detalles de la primera fase seguían presentes: Caradoc
como padre de Merry; Tobías Corneta y el año 1050; Eodoras; y la forma Rohir, no Rohirrim (las dos últimas se
substituyeron en el manuscrito más tarde). La reunión en Eodoras aún debía celebrarse, igual que en la primera
versión (p. 40), «antes de que mengüe la luna» (después se substituyó por «cuando la luna esté en cuarto
menguante»).
Por último, en la narración de los entierros después de la Batalla de Cuernavilla, los dos túmulos levantados
sobre los Jinetes caídos no [56] eran los únicos: detrás de las palabras «y los del Folde Oeste del otro» (DT 200)
en el manuscrito se lee «Pero a los hombres de las Tierras Brunas los colocaron aparte en un túmulo bajo la
Empalizada» (una información que a través del primer manuscrito completo se remonta al borrador original del
pasaje, véase nota 34). Esta oración se omitió por descuido en la siguiente copia a máquina (que no realizó mi
padre), y el error jamás fue advertido.

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IV
RESTOS Y DESPOJOS

[61]
En principio el primer manuscrito acabado de «El camino de Isengard» formaba parte del capítulo XXVIII «La
Batalla del Abismo de Helm» (el título original), pero creo que se separaron en una fase bastante temprana, con un
nuevo capítulo numerado XXIX, que comenzaba con el encuentro de Gandalf y Théoden junto a la Corriente del
Bajo tras la Batalla de Cuernavilla. El primer manuscrito acabado de XXIX, cuyo título original era «A Isengard»,
continuaba sin interrupción abarcando los posteriores «Restos y despojos» y «La voz de Saruman», pero fue
dividido en XXIX y XXX («Restos y despojos») antes de que se terminara; entonces el XXX incluía también el
posterior de la «Voz de Saruman». De hecho, un esbozo muy tosco y difícil de esta parte de la historia comienza al
final de «El camino de Isengard», y entonces el capítulo debía acabar expresamente con el retorno a Eodoras.

Gandalf pregunta dónde está Bárbol.


(Guardando Orthanc, dice Merry. Algunos Ents aún están demoliendo).
Se lleva a Théoden.
Aragorn lleva a los hobbits a un lado y se sientan, comen y charlan sobre las pilas
de piedras. Aragorn fuma. Conversan sobre magos y tabaco.
Hablan a Aragorn y a Gimli del ataque Orco y Bárbol. Merry desiste de
describirlos; dice pronto los verás. ¿Cómo se los voy a describir a Bilbo? (Eso fue
cuando intentó ordenar sus ideas por primera vez).
Describe la destrucción de Isengard. Saruman no es fuerte ni valiente. Merry
cuenta todo lo que sabe sobre las batallas del Vado. Cómo los árboles persiguieron a
los orcos.
Bárbol derriba las puertas de Isengard. Las flechas no sirven.[68] Saruman huye a
Orthanc y envía fuegos que suben desde el suelo de la llanura. Los Ents chamuscados
enloquecen. Pero [62] Bárbol los detiene. Dejan entrar el Río Isen por la Puerta
Norte[69] e inundan la cuenca. Un humo y un vapor terroríficos. Ruidos terribles,
lobos, esclavos y herreros ahogados. Los Ents destrozan el muro. Envían a los
Galbedirs (Árboles Parlantes) a ayudar a Gandalf. Entierran a los muertos en los
Vados.
Conversación de Gandalf con Saruman. Cabalga sobre la calzada inundada.
Saruman se asoma por la ventana encima de la puerta. Pregunta cómo se atreve a
venir sin permiso. Gandalf dice que pensó que para Saruman todavía era un huésped
en Orthanc.[70]
—Los invitados que se van por el techo no siempre tienen derecho a entrar por la
puerta. —Saruman se niega a arrepentirse o a rendirse.
Gandalf le da a Bárbol la tarea de [? custodiarlo] a él.
—No dudo de que hay caminos excavados bajo Orthanc. Pero cada vez que el
agua descienda déjala entrar de nuevo, hasta que todos estos lugares subterráneos

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queden sumergidos. Luego haz una orilla y planta árboles a su alrededor. Guarda
Orthanc con Ents.
Théoden piensa que un Nazgûl puede llevárselo.
—¡Déjalo! —dice Gandalf—. Si a Saruman se le ocurre esa última traición … no
puedo apiadarme de él por el terrible destino que lo aguarda. Mordor no puede sentir
amor [por] él. En verdad lo que hará
Decir que el propio Saruman debe de tenerlo claro. No sería más dramático [?
hacer] que Saruman ofrezca ayuda: Gandalf dice que no – sabe que si Mordor gana él
está acabado por ahora. Ni siquiera la prueba de que ha luchado contra nosotros lo
ayudará. Sauron sabe que lo hizo sólo por [sus] propios fines. Pero si ganamos
nosotros – con su ayuda tardía espera restablecerse a sí mismo y escapar del castigo.
Gandalf le pide la vara. Él se niega; entonces Gandalf ordena que sea encerrado, igual
que arriba.[71]
Descansan y pasan la noche en las ruinas y regresan a Eodoras.
El banquete al atardecer de su retorno y la llegada del mensajero (ese hombre
ominoso de semblante oscuro)[72] deberían poner fin a este capítulo. [63]
Otro esbozo (en tinta sobre lápiz, aunque el primer texto, más breve, no es muy distinto) reza como sigue:

Bárbol (y Merry y Pippin) relatan los acontecimientos: su llegada a Isengard.


Vieron a Saruman enviar a todas sus fuerzas para aplastar a los Jinetes en el Vado del
Isen. Tan pronto como Isengard quedó casi vacío, los Ents atacaron. Merry y Pippin
describen la ira y fuerza aterradoras de los Ents. En realidad, Saruman apenas tenía
más poder que las palabras astutas, persuasivas cuando no tenía esclavos a mano para
cumplir su voluntad y operar sus máquinas o encender sus fuegos, poco podía hacer
él mismo. Había dedicado todos sus estudios a tratar de descubrir cómo se fabricaban
los anillos. Soltó a sus lobos, pero fueron inútiles. Unos pocos Ents se chamuscaron
con el fuego, entonces enloquecieron. Inundaron Isengard, dejando entrar el río y
bloqueando la salida.
Pasaron todo el día destruyendo y arruinando los muros exteriores y todo lo que
había dentro. Sólo Orthanc los resistió. Entonces, justo antes del anochecer, Gandalf
vino cabalgando como el viento.[73] Les contó el peligro que corría el Rey Théoden.
Una fuerza considerable de árboles que caminan ya había partido en pos de los orcos
la noche anterior. En ese momento los Ents enviaron una fuerza [más] grande y
ordenaron que todos se agruparan en la boca del Valle y que no dejaran salir con vida
a ningún orco. Unos pocos Ents habían ido al Vado del Isen, y enterraron a los
hombres muertos de la Marca.
En el margen junto a las últimas oraciones de este esbozo hay escrito: «¿Debe haber más Ents reales?». Es de
notar que una oración en el texto anterior a lápiz se lee: «Los Ents envían una fuerza de árboles que caminan (con
troncos hendidos). Avanzan sigilosamente en la oscuridad siguiendo a los orcos victoriosos».

No hay mucho digno de mención en el corto borrador inicial o en el primer manuscrito acabado hasta el
comienzo de la historia de Merry sobre el ataque a Isengard (DT 228). No tomaron la comida que habían

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conseguido los hobbits en la caseta de guardia junto a las puertas: Merry y Pippin se fueron a buscarla y
regresaron con ella, y Pippin explicó que «Hay una puerta no muy dentro del viejo túnel que conduce abajo, a
unos almacenes bien aprovisionados» (cf. el esbozo [64] p. 61: se sientan y comen «sobre los escombros de
piedra»). De los Ents, mientras que en DT (p. 225) Pippin dice: «Oh, bueno, ya habéis visto a algunos a la
distancia», aquí dice: «Oh, bueno, habéis visto a Ramaviva»; siendo ésta, por supuesto, una referencia a la versión
anterior de «El camino de Isengard», donde Gandalf y Théoden y su escolta se encontraron con Bregalad en su
marcha desde el Abismo de Helm.[74] Y también dice, como en el esbozo de la p. 61: «Me habría gustado que
Bilbo viera a Bárbol: no se me ocurre cómo conseguiremos describírselo al viejo hobbit, si alguna vez
regresamos».
En un borrador de la conversación sobre las pipas (DT 225-226) Aragorn bajó de un salto del montón de
escombros y se dirigió a las alforjas, que estaban allí cerca. «De ellas sacó una vieja capa y una bolsa gastada de
piel suave. Volvió, se arrebujó en la capa, abrió la bolsa y sacó una pipa de arcilla ennegrecida». Antes de que
Pippin sacara su pipa de repuesto, Merry dijo: «No encontramos ninguna. Los orcos no fuman, y Saruman no le
dio sus hojas a sus esclavos». Y cuando Pippin dijo: «¡Mirad! ¡Trotter el Montaraz ha regresado!», Aragorn
contestó: «Nunca se ha ido. Yo soy Trotter y Aragorn, y pertenezco tanto a Gondor como al Norte».[75]
Se pueden apuntar unos pocos detalles más del comienzo del capítulo. No se menciona que Aragorn
devolviera los puñales de los hobbits,[76] o el broche de Pippin (DT 228). Después de la historia de Merry sobre
Grishnákh,[77] Aragorn habló con más detalles de Sauron y Saruman:

—Todo lo que contáis sobre los orcos de Lugburz (Mordor, supongo, por el Ojo
Rojo) me inquieta —dijo Aragorn—. El Señor Oscuro sabía ya demasiado, y es
evidente que Grishnákh envió un mensaje a través del Río después del combate.
[Pero aún queda alguna esperanza. Saruman se encuentra en un atolladero que él
mismo se ha fabricado. Gandalf no debería tener muchos problemas para convencerlo
de que una victoria de Mordor no sería agradable para él ahora. En verdad (y aquí
Aragorn bajó la voz) no veo qué puede salvarlo, excepto el mismo Anillo. Es bueno
que no tenga idea de dónde está. Y será mejor que nosotros nunca lo mencionemos en
alto: no sé qué poderes tendrá Saruman en su torre, ni qué medios de comunicación
habrá con el Este]. Según se desprende de tu historia, pensó que uno de vosotros
podía ser el Portador del Anillo; y, por lo tanto, Sauron debió de tener la misma duda.
En ese caso, apresurará su ataque al oeste: Isengard ha caído a tiempo. Pero [65]
queda alguna esperanza. Es posible que todas estas dudas ayuden a los pobres Frodo
y Sam. Pero, de cualquier manera, Saruman se encuentra en un atolladero que él
mismo se ha fabricado.
La parte del texto (algo más confusa en el manuscrito de como yo la he representado) que está entre corchetes
fue desechada de inmediato y sustituida por lo que sigue («Según se desprende de tu historia…»); esto se desechó
más adelante, dejando sólo la última oración. Por último, Pippin canta, además de Aunque Isengard sea fuerte y
esté atrancada [sic], el Éntico Ta-ruta, dum-da, dum-da-dum! ta-rara dumda dumda-bum! (véase TI 493).

En el borrador original la historia de Merry (DT 229 ss.) era al principio muy distinta de la definitiva, así que
he reproducido parte del texto (escrito en tinta sobre un lápiz muy débil). Del comienzo de su historia mi padre
escribió en el manuscrito que debería saber menos: «Su relato de la guerra es demasiado detallado».

—… Pasamos la última cresta de las montañas y descendimos al Nan Gurunír luego


de la caída de la noche. Fue entonces cuando tuve por primera vez la impresión de
que el Bosque avanzaba detrás de nosotros, o una gran parte de él: venían todos los
Galbedirs [> Lamorni > Ornómar], como los llaman los Ents en la lengua abreviada
(que parece ser un Élfico antiguo): es decir, Árboles Parlantes, que ellos han

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entrenado y han convertido en medio Ents.[78] Todo esto debió de suceder mientras
vosotros cabalgabais hacia el sur.[79] Según he podido averiguar por Bárbol y
Gandalf, la guerra parece haber ido así: Saruman abrió el juego hace unas semanas, y
atacó el oeste de Rohan. Los hombres de Rohan enviaron un fuerte ejército y
retrocedieron por los vados del Isen, y los Jinetes, de forma más bien irreflexiva, los
persiguieron hasta la parte inferior del Nan Gurunír. Allí cayeron en una emboscada
de la hueste de Saruman y parece que murió uno de los jefes de Rohan. Eso debió de
suceder hace un buen montón de días.[80] Entonces llegaron más hombres de Rohan
procedentes del Folde Oeste,[81] lejos en el sur, y los Jinetes permanecieron a ambas
márgenes del Río impidiendo que los Isengardos escaparan del valle. Hasta entonces
Saruman sólo se estaba defendiendo, pero en ese momento golpeó. [66] Vinieron
hombres de la tierra lejana del oeste, antiguos enemigos de Rohan, y los Jinetes
fueron repelidos por sobre los Vados. Llegamos justo a tiempo para ver la siguiente
fase.
»Mientras descendíamos cautelosamente al Nan-Gurunír —y no hubo señal o
desafío. [sic] Esos Ents y sus rebaños sí que pueden avanzar en silencio si lo desean.
Estás ahí inmóvil, quizás observando el tiempo y escuchando el susurro de las hojas,
y entonces, de pronto, descubres que te hallas en medio de un bosque, todo rodeado
de árboles. ¡«Lúgubre» es la palabra! Estaba muy oscuro, una noche nublada. La luna
salió tarde, y bastante antes de que se elevara había un bosque profundo y sombrío
alrededor de toda la mitad superior del Círculo de Isengard, sin una señal de desafío.
Una luz brillaba en una ventana alta de la torre, eso era todo. Bárbol y algunos de los
Ents mayores siguieron avanzando con sigilo, justo hasta tener a la vista las puertas.
Nosotros estábamos con él. Yo iba sentado sobre el hombro de Bárbol y podía sentir
en él una tensión convulsa, pero aun estando excitados, los Ents pueden ser muy
cautos y pacientes: se quedaron inmóviles como estatuas, escuchando y respirando.
Entonces, de repente, hubo una tremenda agitación. Resonaron las trompetas, y todo
el Círculo reverberó. Creimos que nos habían descubierto, y que la batalla iba a
comenzar. Pero nada de eso. Parece que habían llegado nuevas de que los Jinetes
habían sido derrotados y repelidos por sobre los Vados, pero todavía intentaban
resistir en la margen este. Saruman envió a todas sus fuerzas: prácticamente vació
Isengard. Gandalf dice que es probable que se hallara presa de una gran agitación,
pensando que el Anillo podía haber ido a Eodoras, y pretendía aniquilar a Théoden y
a todo su pueblo antes de que pudieran hacer algo al respecto. Pero le faltaban por
saber un par de detalles fundamentales: el retorno de Gandalf y el levantamiento de
los Ents. Creía que el primero estaba muerto, y que los otros no servían para nada,
que eran estúpidos, un cero a la izquierda. Dos errores muy graves. En cualquier
caso, eso es lo que hizo. Yo los vi partir: filas interminables de Orcos, y
escuadrones/tropas de ellos montados sobre grandes lobos (¿una idea de Saruman?),
y también batallones enteros de hombres. Muchos llevaban antorchas, y pude verles
las caras a la luz de las llamas. Algunos eran Hombres comunes, [67] más bien altos,

[Link] - Página 50
de cabellos oscuros, de rostros no especialmente malignos.
—Serían gente de las Tierras Brunas —dijo Aragorn—. Un pueblo de las tierras
altas del oeste de las Montañas Nubladas, lo que queda de los antiguos pueblos que
antaño vivieron en Rohan y todo alrededor de las Montañas Tenebrosas, al sur y al
norte.
El siguiente diálogo sobre los «hombres-trasgo» como sureño de expresión maligna de Bree, y el cálculo de
Merry de las fuerzas que salieron de Isengard aquella noche, es muy parecido al de DT (p. 231), excepto en que
Aragorn dice que habían tenido que batirse con muchos hombres-trasgo en Cuernavilla «anoche» (véase nota 74),
y que no se menciona el puente del Isen por el que había pasado una parte de la hueste. Luego sigue:

—… Pensé que las cosas se presentaban mal para los Caballeros de la Marca.
Pero al final parece ser que no había otra manera de derrotar a Saruman. Me pregunto
cuánto sabía Gandalf, o cuánto adivinó o planeó. Pero, en cualquier caso, Bárbol no
se movió. Dijo que él se encargaba de Isengard. «Piedra… contra eso podemos
luchar», dijo.
»Pero envió a todo un bosque de los Ornómi[82] valle abajo en pos del ejército,
tan pronto como las puertas de Isengard volvieron a cerrarse. Por supuesto, no sé gran
cosa de lo que pasó allá abajo en el sur; pero vosotros nos lo contaréis después.
—Os lo puedo contar brevemente ahora —dijo Aragorn—. El ejército de
Saruman bajó por las dos márgenes del Isen y venció a los hombres de Rohan, y la
mayoría de los supervivientes se dispersaron. Una gran fuerza al mando de
Erkenwald del Folde Oeste[83] huyó al sur hacia las Montañas Tenebrosas. Nos
encontramos con un superviviente de las batallas de los vados ayer por la tarde, y
apenas tuvimos tiempo de refugiarnos en el Abismo de Helm, un desfiladero en las
colinas, antes de que toda la manada cayera sobre nosotros.
—No sé cómo sobrevivisteis —dijo Merry—. Pero nos ayudasteis. Tan pronto
como todo el ejército se hubo ido empezó la diversión. Bárbol se acercó a las puertas
y comenzó a golpearlas… [68]
El relato de Merry de la destrucción de las puertas de Isengard por parte de los Ents que aparece en el
borrador preliminar era ya muy parecido al de DT (p. 232), pero cuando habla de Saruman se extiende más, y lo
juzga con un grado de desdén y convencimiento que no justifica su experiencia con el señor de Orthanc; y aquí
Aragorn no lo interrumpe con una actitud más cauta hacia el poder innato de Saruman (en realidad la capacidad
hipnótica de la voz del mago no apareció, o, en cualquier caso, no se comprendió por completo, hasta que el
encuentro con él no estuvo escrito).

—No sé qué creía Saruman que estaba pasando. Pero todo lo que he visto me
lleva a pensar que o bien en realidad nunca fue un mago de primera (no a la altura de
su fama, que en parte se debe a Isengard, y encima no es obra suya), o bien se había
degradado… confiando en ruedas y cosas, y no en la sabiduría. Y no parece tener
muchas agallas en ningún sentido: está claro que ha perdido coraje. En realidad ha
pasado a depender de todos sus esclavos organizados. Había un poder intimidador en
él: durante todo el tiempo su principal bien fue el de dominar las mentes o
confundirlas o persuadirlas, supongo. Pero sin la presencia de los ejércitos que hacían

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lo que él ordenaba, sólo era un viejo astuto, muy escurridizo, pero sin valor. ¡Y el
viejo tonto envió a todos sus ejércitos!…
El relato de Merry (en DT correspondiente a Pippin) de la huida de Saruman hacia Orthanc perseguido por
Bregalad, el brote de llamaradas y humaredas de los respiraderos en la llanura de Isengard («Tan pronto como
Saruman regresó a su sala de control, puso en funcionamiento parte de sus máquinas»), las quemaduras de
algunos de los Ents y cómo Bárbol reprime su furia, se hallan presentes en el borrador con todos sus elementos
esenciales, aunque descritos con más brevedad (y el terrible destino del Ent Hayala aún no aparece). El esquema
temporal de esta fase es todavía el descrito en § II en la p. 69, donde el inicio del anegamiento de Isengard se sitúa
más tarde la misma noche (31 de enero) de la llegada de los Ents,[84] y así la historia está más condensada en el
texto del borrador que en DT. Gandalf llegó a Isengard «ayer por la noche» (es decir, el 1 de febrero, la noche de
la Batalla de Cuernavilla); y mientras que en DT (p. 237) Pippin dice que el encuentro de Gandalf y Bárbol lo
sorprendió «pues ninguno de los dos mostraba sorpresa alguna», aquí Merry dice: [69]

—… No sé a quién sorprendió más el encuentro, si a Gandalf o a Bárbol. Creo


que a Gandalf, por una vez. Pues por una mirada que nos echó la primera vez que nos
encontramos, supongo que Bárbol había visto a Gandalf en Fangorn; pero no quiso
decir nada, ni siquiera para consolarnos. Sigue al pie de la letra el dicho élfico de
Gildor: «No te entrometas en asuntos de magos, pues son astutos y de cólera fácil».
[85]
—Pero Gandalf sabía que Bárbol estaba en camino —dijo Gimli—. Sabía que iba
a haber una explosión.
—Pero ni siquiera Gandalf podía adivinar cómo iba a ser —dijo [Merry >] Pippin
—. Nunca había sucedido antes. Y ni siquiera los magos saben mucho de los Ents.
Pero hablando de sorpresas… nosotros fuimos los sorprendidos: después de la furia
asombrosa de los Ents, la llegada de Gandalf fue como un trueno. Teníamos muy
poco que hacer, salvo intentar trotar por ahí detrás de Bárbol (cuando estaba
demasiado ocupado para llevarnos) y ver la diversión. Pasamos un buen rato una vez
que nos dejaron solos y salimos delante de una desbandada de algunos lobos
aterrados, y nos encontramos con dos o tres orcos perdidos. [Pero cuando Gandalf
llegó, me lo quedé mirando boquiabierto, y luego me senté y me eché a reír. >]. Pero
cuando el caballo de Gandalf subió por el camino como un rayo de plata en la noche,
bueno, me quedé boquiabierto, luego me senté y me eché a reír, y después lloré. ¿Y
creéis que dijo me alegro de volver a verte? Qué va. Dijo: «Levántate, Tuk, pedazo
de bobo. ¿Dónde diablos podré encontrar a Bárbol en medio de todas estas ruinas?
¡Rápido, rápido, rápido, muchacho! No dejes que le crezcan barbas a tus pies». Pero
más tarde se mostró un poco más amable, después de ver al viejo Ent: parecía muy
complacido y aliviado. Nos concedió unos minutos de noticias condensadas, una
palmadita en la cabeza, una especie de bendición apresurada, y de nuevo desapareció
hacia el sur. Después de irse conseguimos algunas nuevas más de Bárbol. Pero debe
de haber mucho más que contar. Supongo que deberíamos haber estado mucho más
preocupados e inquietos por vosotros, pero con Bárbol y Gandalf por ahí era difícil
creer de verdad que os pudiera pasar alguna desgracia.
—Sin embargo, casi nos pasa —dijo Aragorn—. Los planes de Gandalf son
peligrosos, y a menudo conducen al filo del cuchillo. [70] En ellos hay gran

[Link] - Página 52
sabiduría, previsión y coraje… pero ninguna seguridad. Tienes que desempeñar tu
parte tal como te viene; de lo contrario no funcionan.
—Después de eso —dijo Merry—, los Ents continuaron y con cuidado y orden
terminaron la inundación de Isengard. No sé qué más hicieron, ¿y vosotros?
—Sí —dijo Aragorn—, algunos fueron a los Vados para enterrar a los hombres de
Rohan que habían caído allí; y para agrupar a todos los (¿cómo dijiste que se
llamaban?) Ornómi, los bosques que se mueven, y llevarlos al Valle del Bajo. Sí, eso
fue una maravilla y una victoria tan grande como la de aquí. No quedó ningún orco.
Fue una larga noche, pero el amanecer fue hermoso.
—Bueno, esperemos que sea el comienzo de cosas mejores —dijo Gimli—.
Gandalf dijo que la marea estaba cambiando.
—Sí —dijo Aragorn—, pero también dijo que se acercaba la gran tormenta.
—Oh —dijo Merry—, lo olvidaba. Poco antes de Gandalf, cerca del crepúsculo,
un caballo cansado subió por el valle rodeado de una manada de jinetes montados en
lobos.[86] Los Ents pronto se encargaron de ellos, aunque uno del pueblo de
Ramaviva, un Ent de serbal, recibió un mal hachazo, y eso enfureció mucho a los
Ents. En el caballo había una especie de hombre raro y retorcido: no me gustó apenas
verlo. Si lo piensas, dice mucho de Bárbol y los Ents en general que a pesar de su
furia, de la batalla y de la herida del amigo de Bregalad, Carandrian, no mataran al
tipo en un arrebato. El miedo y la sorpresa lo envilecían. Dijo que se llamaba Frána, y
que lo habían enviado Théoden y Gandalf con mensajes urgentes para Saruman, y
que en el camino lo habían capturado unos orcos (lo descubrí mirando de soslayo a
Bárbol para ver cómo reaccionaba, sobre todo ante la mención de Gandalf). Bárbol lo
observó a su manera, larga y lentamente, durante unos minutos. Luego dijo: «¡Hum,
ah, bueno, puedes ir a ver a Saruman! Supongo que, de algún modo, sabes muy bien
cómo encontrarlo, aunque aquí las cosas han cambiado un poco. Pero, sea verdad o
falso, poco daño causarás ahora».
»Se lo contamos a Gandalf. Rió y dijo: “Bueno, supongo que de todas las
personas sorprendidas él sufrió la peor conmoción. [71] ¡Pobre Lengua de Serpiente!
Eligió mal. Por un momento me siento lo bastante cruel como para dejar que esos dos
vivan juntos. Poco consuelo se darán el uno al otro. Y si Lengua de Serpiente sale
vivo de Orthanc, será más de lo que merece”.
Junto a este pasaje mi padre escribió: «No, Lengua de Serpiente debe llegar después de Gandalf»; y al pie de
la página: «¿Será Lengua de Serpiente quien mate a Saruman?».

—Bueno —prosiguió—. Nuestra tarea era la de tener listos los cuartos y preparar
las cosas para vosotros. Trabajamos todo el día de ayer y la mayor parte de la noche.
Decid lo que queráis, pero la verdad es que no acabamos hasta casi entrado el
mediodía de hoy. Y aun entonces no sé si debimos dejarlo, lo que pasa es que Pippin
encontró dos barriles flotando en el agua.
El borrador se interrumpe en este punto. La historia del primer manuscrito acabado, desde el inicio del relato

[Link] - Página 53
de Merry, sigue muy de cerca el texto del borrador (pp. 65-70), pero la expresión progresa bastante hacia el texto
de DT. El pasaje sobre los «Árboles Parlantes» (p. 65) se desarrolló de esta forma:

—… Llegaban los Ornómi. Así es como los llaman los Ents en la «lengua
abreviada», que parece ser un élfico antiguo: significa árboles con voces, y hay una
gran hueste de ellos en lo más profundo de Fangorn, árboles que los Ents han
entrenado tanto tiempo que se han vuelto medio énticos, aunque mucho más salvajes,
por supuesto, y más crueles.
Esto fue desechado, probablemente en seguida, y sustituido por un pasaje que en su mayor parte se parece
mucho al de DT (p. 229). En este punto Ornómi se reemplazó por Ucornos durante la redacción y es aquí donde
surgió dicho nombre. Merry ahora duda sobre su naturaleza: «No logro adivinar si son árboles que se han vuelto
énticos, o Ents que se han vuelto arbóreos, o ambas cosas».
Al principio Merry todavía resumía y comentaba el curso de la guerra:

—… Parece que llegaron noticias de que los [Rohir >] Jinetes habían sido derrotados
y rechazados al otro lado del Isen, pero algunos aún intentaban resistir en la margen
este. Se lo sacamos [72] a algunos de los hombres de Saruman que los Ents
capturaron e interrogaron. Saruman creyó que el Rey se había quedado sin ejércitos,
salvo los que mantenía a su lado para guardar su ciudad y su castillo. Decidió acabar
con los Rohir de un golpe decisivo.
Pero debe de haber sido en este punto cuando mi padre escribió en el borrador (p. 65) que Merry debía estar
mucho peor informado acerca de estas cuestiones, y el pasaje anterior fue desechado y sustituido por el texto de
DT (p. 230): «No sé mucho acerca de esta guerra…».
Merry dice ahora (no lo hace en el borrador, p. 66) que cuando la gran hueste salió de Isengard «algunos
bajaron por el camino principal hacia los Vados, pero más se desviaron hacia el puente y la margen este del río».
Esto se cambió en una apresurada corrección a lápiz por «se desviaron hacia donde Saruman construyó un puente
hace poco, según creo». Véase p. 45 y nota 48.
El breve relato que hace Aragorn de lo acontecido en el sur se mantiene, como en el borrador (p. 75), y se
añade la suposición (en el borrador de Gandalf, con las palabras de Merry, p. 66) sobre los propósitos de Saruman:
«… Toda la manada vino aullando detrás de nosotros. Se habían enterado de que el Rey estaba en el campo, de
modo que ninguno fue a Eodoras. Saruman quería al Rey y a Éomer, su heredero, vivos o muertos. Temía que el
Anillo cayera en sus manos tras la batalla de la que escapasteis vosotros». También les hace saber que la fuerza
que huyó hacia el sur desde los Vados a las Montañas Tenebrosas llegaba casi a los mil hombres. En relación con
este pasaje cf. los comentarios de Gandalf a Théoden mientras cabalgaban a Isengard (p. 42).
El juicio que Merry, más bien con un exceso de confianza, hace de Saruman se redujo en etapas hasta casi
alcanzar la extensión que tiene en DT, y la intervención de Aragorn aparece ahora, muy similar a la de DT
(pp. 232-233), acentuando el peligro que supone mantener una conversación privada con el señor de Orthanc.
En esta versión se introduce un nuevo esquema temporal, tal como se ve en la historia de la inundación de
Isengard:

—… Con calma se dispusieron a ejecutar un plan que Bárbol había estado


madurando en su vieja cabeza: inundaron Isengard. El día apuntaba para entonces.
Pusieron una guardia para que vigilara la torre, y los demás simplemente se
desvanecieron en la luz grisácea. Merry y yo nos quedamos solos la mayor parte del
día, vagando y curioseando por los alrededores. Los Ents [73] subieron al norte por el
valle. Excavaron grandes zanjas bajo la sombra de los Ucornos, e hicieron enormes
estanques y diques, y cuando todo estuvo listo, anoche, alrededor de la medianoche,
vaciaron el Isen completamente, y todos los arroyos que pudieron desviar, por una

[Link] - Página 54
abertura de la puerta norte, que bajaba al círculo…
—Sí, esta mañana vimos el inmenso vapor desde el sur, cuando veníamos del
Abismo de Helm —dijo Aragorn…
—Cuando llegó la mañana había una niebla que tenía alrededor de una milla de
espesor —dijo Merry.
—… Bárbol detuvo la entrada de agua hace unas horas, y devolvió la corriente a
su viejo cauce. Mirad, el agua ya está bajando de nuevo. Debe haber algunos
desagües en las cavernas subterráneas. Pero Gandalf vino antes de que comenzara la
inundación. Quizá lo adivinó, o Bárbol le contó el plan, pero él no lo vio. Cuando
llegó la excavación y el embalse no estaban del todo terminados, pero el viejo Bárbol
había regresado, y descansaba. No estaba a más de unas cincuenta yardas de
distancia, dedicado a aliviar los picores que le provocaban las flechas derribando
poco a poco un trozo más del muro sur. …
Éste aún no es exactamente el esquema temporal definitivo de la historia de la destrucción de Isengard
(véanse pp. 14-15, §§ III-IV), pues el grupo que venía del Abismo de Helm todavía llegaba a Isengard en un solo
día (2 de febrero); así pues, Pippin dice que fue «anoche» (1 de febrero) cuando comenzó la inundación, y
Aragorn dice que habían visto la gran humareda de vapor cuando cabalgaban desde el Abismo de Helm «esta
mañana».
Toda la última parte de lo que se convertiría en el capítulo «Restos y despojos» fue desechada y sustituida por
nuevas páginas, idénticas al texto de DT (pp. 235-240, donde se describen el día que Merry y Pippin pasaron solos
mientras los Ents preparaban el desvío del Isen, la llegada de Gandalf, y la anegación del Círculo de Isengard a la
luz de la luna), excepto por la elección de diferentes palabras de vez en cuando. Sin embargo, el esquema
temporal era aún el de las páginas descartadas: aún no se había añadido el día adicional y el tiempo durante el cual
las aguas del Isen entraron en el Círculo era correspondientemente más corto.[87] En esta narración la última parte
de la historia de los hobbits aún difiere respecto a la de DT, y Merry concluye de esta manera: [74]

—… Cuando llegó la mañana había una niebla que tenía alrededor de una milla de
altura, pero empezaba a elevarse y a alejarse del valle. Y el lago se estaba
desbordando, también, saliendo por la puerta destruida, arrastrando montones de
escombros y depositándolos cerca de la salida del viejo túnel. Entonces los Ents
detuvieron la entrada de agua y devolvieron el Isen a su antiguo cauce. Desde
entonces las aguas han vuelto a bajar. Debe haber desagües en alguna parte de las
cavernas subterráneas, o de lo contrario aún no se han llenado. No hay mucho más
que contar. Nuestro papel, el de Pippin y el mío, fue principalmente el de
espectadores: a veces más bien asustados. Estuvimos completamente solos mientras
tuvo lugar la inundación, y pasamos uno o dos momentos malos. La inundación
expulsó a varios lobos aterrados de sus cubiles, y salieron aullando. Nosotros huimos,
pero pasaron de largo. Y de vez en cuando un orco perdido salía apresuradamente de
las sombras y corría dando alaridos, lanzando cuchilladas y rechinando los dientes
mientras huía. Los Ucornos esperaban. Había muchos de ellos en el valle hasta que
despuntó el día. No sé adónde se han ido todos. Parece muy tranquilo ahora, después
de semejante noche. Podría dormir.
Sin embargo, la llegada de Lengua de Serpiente está situada ahora de acuerdo con la indicación del borrador
del texto («Lengua de Serpiente debe llegar después de Gandalf», p. 71): vino «a primeras horas de la mañana», y

[Link] - Página 55
la historia de su llegada es ya muy similar a la de DT, aunque más breve. Aparece la curiosidad de Aragorn por el
tabaco de la Cuaderna del Sur en Isengard (véase nota 75), y Pippin menciona la misma fecha de los barriles que
en DT: «la cosecha de 1417».
Después de «no es un espectáculo muy regocijante», el final del capítulo posterior «Restos y despojos», el
texto pasa directamente a «Atravesaron la ruinosa galería», el inicio de «La voz de Saruman».

[Link] - Página 56
V
LA VOZ DE SARUMAN

[77]
El Libro tercero, capítulo 10, «La voz de Saruman», de Las Dos Torres es, en el primer manuscrito acabado,
sencillamente la continuación del capítulo XXX (véase p. 61). El comienzo de esta parte de la historia es casi
idéntico a la versión definitiva (véase nota 95), pero la conversación con Gandalf es mucho más breve; después de
las palabras de Merry «Sin embargo, no estamos tan mal dispuestos hacia Saruman como antes», continúa:

—¿De veras? —dijo Gandalf—. Bueno, yo voy a hacerle una visita de despedida.
¿Querréis venir conmigo?
—Sí —dijo Gimli—. Me gustaría verlo y saber si es cierto que se parece a ti.
—Puede que no lo veas tan de cerca como para eso —rió Gandalf—. [Siempre ha
sido un pájaro tímido, y quizá los últimos sucesos no >] Puede que no se atreva a
presentarse. Pero he hecho que se oculten todos los Ents, de modo que tal vez
podamos convencerlo.
Llegaron a los pies de Orthanc.
En DT (p. 246) los últimos comentarios de Gandalf se convirtieron en: «¿Y cómo harás para saberlo, Señor
Enano? Saruman puede mostrarse parecido a mí a tus ojos, si conviene a sus designios. ¿Y te consideras lo
bastante perspicaz como para no dejarte engañar por sus ficciones? En fin, ya veremos. Quizá no se atreva a
presentarse al mismo tiempo ante tantas miradas diferentes. …».
La descripción de Orthanc de este texto al principio era así:

… Algunos arañazos y esquirlas pequeñas y punzantes cerca de la base eran las


únicas marcas visibles de la furia de los Ents. En el centro, desde los dos lados, norte
y sur, largos tramos de una ancha escalera, tallada en alguna otra piedra, de color rojo
oscuro, subían hasta la gran sima en la cumbre de la roca. Allí se [78] reunían, y una
plataforma estrecha que había bajo el centro del gran arco cruzaba la grieta; desde allí
las escaleras volvían a bifurcarse, subiendo al oeste y al este hacia puertas oscuras a
cada lado, abriéndose en la sombra del pie del arco.
Éste es el concepto general descrito en la versión «D» del pasaje de «El camino de Isengard» (p. 47), e
ilustrado detalladamente en el dibujo «Orthanc (3)» reproducido en la p. 47. Pero el texto que acabo de transcribir
fue sustituido en el momento de la escritura por el siguiente:

… la furia de los Ents. En dos lados, oeste y este, largos tramos de una ancha
escalera, tallada por algún artífice desconocido en la misma piedra negra, subían
hasta el pie del vasto arco que cruzaba la sima de la colina. En la cabecera de cada
escalera había una gran puerta, y sobre ella una ventana que daba a un balcón con
parapeto de piedra.
Éste es el concepto, algo más simple, que ilustra el dibujo «Orthanc (4)» reproducido en la p. 47. En una fase
posterior, fue desechado y sustituido, mediante un pedazo de papel que se añadió al manuscrito, por la descripción

[Link] - Página 57
de DT, donde, por supuesto, el concepto de Orthanc se había modificado por completo (pp. 47-49, y el dibujo
reproducido en la p. 48).
La descripción de Orthanc era inmediatamente anterior a «Gandalf abrió el camino por la escalera occidental.
Con él fueron Théoden y Éomer, y los cinco compañeros». Por lo tanto, aquí no hay discusión sobre quién subirá
o cuánto se acercarán.
Desde este punto existe un borrador inicial (a tinta sobre un lápiz muy débil, que resulta ilegible) de la
entrevista con Saruman, que se basa fielmente en el primer manuscrito acabado. En esta fase la voz de Saruman
está descrita de otra manera, y al principio también fue así en el manuscrito: «La ventana se cerró. Esperaron. De
pronto habló otra voz, suave, melodiosa, y sin embargo parecía desagradable [> poco agradable: su tono era
despectivo]».[88] Esto se cambió, probablemente en el acto, por: «suave, melodiosa y persuasiva; sin embargo,
ahora su tono era el de alguien que, a pesar de ser de naturaleza amable, está afligido». Todo lo demás que se dice
de la voz en DT (p. 248) aquí está ausente; y la descripción de Saruman es más breve: «Su cara era larga con una
frente alta; tenía ojos profundos y oscuros; el cabello y la barba eran blancos, manchados de hebras oscuras.
“Parecido y diferente”, murmuró Gimli». [79]
En relación al comienzo de la conversación en esta fase (que he extraído del manuscrito acabado en vez del
texto del borrador) cf. el esbozo original en las pp. 62-63.

—¿Bien? —dijo Saruman—. Tienes una voz metálica, Gandalf. Perturbas mi


reposo. Has venido ante mi puerta privada sin permiso. ¿Por qué motivo?
—¿Sin permiso? —dijo Gandalf—. Tengo el permiso de los guardianes de la
puerta que he encontrado. Pero ¿no soy un huésped en esta posada? ¡Mi anfitrión por
lo menos jamás me ha enseñado la puerta desde la primera vez que me admitió!
—Los invitados que se marchan por el tejado no tienen derecho a volver a entrar
por la puerta según les plazca —dijo Saruman.
—Los invitados que son encerrados en el tejado contra su voluntad tienen
derecho a llamar y pedir una disculpa —contestó Gandalf—.[89] ¿Qué tienes que
decir ahora?
—Nada. Desde luego, no ante tu presente compañía. En cualquier caso poco
tengo que añadir a lo que dije en nuestro último encuentro.
—¿No tienes nada de que retractarte?
Saruman hizo una pausa.
—¿Retractarme? —dijo despacio—. Si en mi ansiedad y desilusión te dije algo
poco amistoso, considéralo retirado. Probablemente debí haber arreglado las cosas
hace tiempo. Tú tampoco fuiste amistoso, y persististe en malinterpretarme a mí y a
mis intenciones, o fingiendo que lo hacías. Pero te repito: personalmente no
albergaba malos pensamientos hacia ti; e incluso ahora, cuando tus… tus compañeros
me han hecho tanto mal, estaría dispuesto a perdonarte, si te separas de semejantes
gentes. De momento tengo menos poder para ayudarte que el que tenía; pero aún
pienso que al final hallarás mi amistad más beneficiosa que la de ellos. Después de
todo, los dos somos miembros de una antigua y noble profesión: deberíamos
entendernos el uno al otro. Si de verdad deseas pedirme consejo, estoy dispuesto a
recibirte. ¿No quieres subir?
Este pasaje, cuyo origen aparece en los esbozos dados en TI 249, 512-513, evolucionó hasta convertirse en el
de DT, pp. 253-255. El texto [80] del borrador[90] pasa inmediatamente a «Gandalf rió. “¿Entendernos el uno al
otro?…”», y no se dice nada del efecto de las palabras de Saruman sobre los allí presentes; pero en el manuscrito
sus palabras se cambiaron, parace que en seguida, por una forma algo más próxima a la de DT («una alta y antigua

[Link] - Página 58
orden» en vez de «una antigua y noble profesión»), a lo que siguió el pasaje (DT 253) en el que la voz de Saruman
parecía «el tierno reproche de un rey bondadoso a un ministro equivocado aunque muy querido». Sin embargo, las
palabras «Tan grande fue el poder de la voz de Saruman en este último esfuerzo que ninguno de los que
escuchaban permaneció impasible» no aparecen; todo lo precedente en DT, la prolongada prueba inicial a la mente
y voluntad de Théoden, con las intervenciones de Gimli y Éomer, no se insinúa o sugiere ni en el texto del
borrador ni en el acabado. La entrevista se realiza exclusivamente entre los dos magos.
Del resto del diálogo entre ellos transcribo a continuación el borrador original:[91]

Gandalf rió.
—¿Entendernos mutuamente? No lo sé. Pero, en cualquier caso, yo te entiendo a
ti, Saruman… y bastante bien. ¡No! No creo que suba. Tienes a un excelente
consejero contigo, adecuado para tu entendimiento. Lengua de Serpiente posee
astucia suficiente para dos. Pero se me ha ocurrido que como Isengard es más bien un
lugar ruinoso, antiguo y necesita restauración y arreglos, quizá te gustaría dejarlo…
tomarte unas vacaciones, digamos. En ese caso, ¿no quieres bajar?
Una rápida expresión de astucia pasó por el rostro de Saruman; antes de que
pudiera ocultarla, todos vieron una mezcla de miedo y alivio/esperanza, astucia. A
través de la máscara vieron el rostro de un hombre atrapado, que temía tanto la idea
de quedarse como la de abandonar su refugio. Titubeó.
—¿Para que me despedacen los salvajes demonios del bosque? —dijo—. No, no.
—Oh, no temas por tu pellejo —dijo Gandalf—. No deseo matarte, como lo
sabrías, si en verdad me comprendieses. Nadie te hará daño si yo lo prohíbo. Te doy
una última oportunidad. Puedes irte de Orthanc… en libertad, si lo deseas.
—Hum —dijo Saruman—. Eso suena bien. Más parecido al viejo Gandalf. Pero
¿por qué querría yo dejar Orthanc? ¿Y qué significa «en libertad» exactamente? [81]
—Los motivos para partir los tienes a tu alrededor —dijo Gandalf—. Y en
libertad significa sin ser prisionero. Pero me entregarás la llave de Orthanc, y tu
bastón: prendas de tu conducta. Te serán restituidos, si yo lo considero adecuado, más
adelante.
Durante un momento el semblante de Saruman se oscureció de furia. Luego rió.
—¡Más adelante! —dijo—. Sí, cuando también tengas las llaves de Baraddur,
supongo; y las coronas de los siete reyes, y las varas de los cinco magos,[92] y te
hayas comprado un par de botas muchas tallas por encima de las que calzas ahora. Un
plan modesto. Pero he de pedir permiso para que se me excuse de colaborar.
Acabemos con esta charla. Si quieres pactar conmigo, ¡pacta conmigo! Habla con
sentido… y no vuelvas aquí con una horda de salvajes, ni con esos hombres patanes y
niños estúpidos que llevas a la rastra, prendidos a los faldones.
Abandonó el balcón. Apenas había dado media vuelta cuando una cosa pesada
cayó con violencia desde arriba. Rebotó en la barandilla, pasó cerca de Gandalf y se
rompió [tachado: en pedazos] en la roca junto a la escalera. Parecía haber sido una
bola grande de un cristal oscuro y brillante.
—Canalla traidor —gritó Éomer, pero Gandalf permaneció impasible.
—Esta vez no ha sido Saruman —dijo—. Partió de una ventana más alta. Imagino

[Link] - Página 59
que fue un tiro de despedida de Maese Lengua de Serpiente. Capté el destello de una
mano. Y con mala puntería. ¿A quién crees que iba dirigida, a mí o a Saruman?
—Creo que tal vez tuvo mala puntería porque no pudo decidir a quién odiaba más
(? dijo Gimli).
—Yo también lo creo —dijo Gandalf—. Habrá palabras agradables en la Torre
cuando nos hayamos ido.
—Y será mejor que por lo menos nos pongamos rápidamente fuera del alcance de
las piedras —dijo Éomer.
—Es evidente que Saruman aún no ha perdido la esperanza [añadido: en sus
propias invenciones] —dijo Gandalf—. Bueno, ha de alimentar su esperanza en
Orthanc.
Aquí termina este borrador, de final muy irregular. Es de notar que en este texto no se mencione la orden que
le da Gandalf a Saruman para que regrese al balcón cuando dio media vuelta, y en consecuencia [82] no aparezca
la rotura de la vara (en los bocetos originales de la escena de los esbozos antes mencionados, en los que Saruman
no se hallaba en su torre, Gandalf le arrebató la vara y la rompió con las manos).[93]
Al no existir evidencia alguna de que la idea de la palantír hubiera surgido en una fase anterior o en algún
escrito previo, se debe suponer que ésta es su primera aparición, pero el borrador no determina que mi padre
advirtiera su naturaleza en el momento en que la introdujo como proyectil de Lengua de Serpiente, Gandalf no
dice qué pensó de ella, ni insinúa que pueda tratarse de un artilugio de importancia para Saruman. En la carta a W.
H. Auden del 7 de junio de 1955 mi padre escribió (inmediatamente después del pasaje citado al comienzo de El
Retorno de la Sombra): «No sabía nada de las Palantíri, aunque en el mismo instante en que la piedra de Orthanc
fue arrojada desde la ventana, la reconocí y supe la significación de la “antigua canción” que me había estado
rondando la cabeza: siete estrellas y siete piedras y un solo árbol blanco».[94] Por otro lado, en esta versión inicial
de la escena, vio la bola de cristal destrozada por el impacto, y aún en el manuscrito acabado que siguió
inmediatamente a este borrador escribió que la bola se «rompió en la roca que había junto a la escalera. Parecía
por los fragmentos», antes de interrumpirse en este punto y escribir que golpeó contra la escalera, y que fue la
escalera la que se agrietó y rompió, mientras que la bola resultó ilesa. ¿Qué otra significación podría haber tenido
para la historia si se hubiera roto nada más aparecer?

En el texto acabado el diálogo de Gandalf y Saruman avanza considerablemente hacia la forma de DT, aunque
todavía quedan muchos rasgos del borrador original. Pero ahora se introducen, casi en su forma definitiva, la
orden que Gandalf le da a Saruman para que regrese, su última advertencia y la rotura de la vara. La bola de cristal
rodó aquí escalones abajo, y era «oscura, pero brillaba con un corazón de fuego». En respuesta a la sugerencia de
Aragorn de que Lengua de Serpiente no pudo decidir a quién odiaba más, Gandalf dice: «Sí, es posible. Habrá
alguna discusión en la Torre, ¡cuando nos hayamos ido! Nos llevaremos la bola. Imagino que no es algo que
Saruman hubiera elegido para arrojar».
La carrera de Pippin escaleras abajo para recoger la bola y la rapidez con que Gandalf se la quitó y la envolvió
en los pliegues de la capa se añadieron más tarde (véase p. 98 nota 107). Sin embargo, la importancia de la bola ya
resulta evidente. En esta versión la escena termina de este modo: [83]

—Pero podría haber otras cosas para arrojar —dijo Gimli—. Si la conversación
ha terminado, pongámonos al menos fuera del alcance de las piedras.
—Ha terminado —dijo Gandalf—. He de encontrar a Bárbol y contarle cómo han
ido las cosas.
—Se lo habrá imaginado, supongo —dijo Merry—. ¿Acaso podían haber
terminado de alguna otra manera?
—No lo creo —contestó Gandalf—. Pero yo tenía mis razones para intentarlo. No
busco el poder. Saruman ha gozado de una última y justa alternativa. Ha decidido

[Link] - Página 60
guardar Orthanc por lo menos de nosotros, pues es su última posesión. Sabe que no
tenemos poder para destruirla desde fuera, o de entrar contra su voluntad; sin
embargo, nos podría haber sido útil. Pero las cosas no han salido mal. ¡Deja a un
ladrón estorbar a otro ladrón! [Tachado: Y la malicia ciega la inteligencia]. Creo que,
de haber podido entrar, pocos tesoros habríamos encontrado en Orthanc más
preciosos que el objeto que el tonto de Lengua de Serpiente nos arrojó.
Un chillido estridente, bruscamente interrumpido, partió de una ventana abierta
en lo más alto.
—Me lo imaginaba —dijo Gandalf—. ¡Y ahora vayámonos!
El final del capítulo de DT, el encuentro de Legolas y Gimli con Bárbol, su despedida de Merry y Pippin, y el
verso en el que los hobbits son introducidos en la «Larga Lista», se hallan presentes en este primer texto acabado
casi palabra por palabra, salvo en la misma conclusión, donde sus últimas palabras son breves:

—Déjalo por cuenta de los Ents —dijo Bárbol—. Hasta que los años en que
estuvo atormentándonos hayan pasado siete veces, no nos cansaremos de vigilarlo.[95]

[Link] - Página 61
VI
LA PALANTÍR

[85]
Los borradores y esbozos del inicio de este capítulo muestran que mi padre no estaba en absoluto seguro del curso
inmediato de los acontecimientos cuando la compañía abandonó Isengard. Estas páginas son muy difíciles de
interpretar y de ordenar cronológicamente, pero a mi parecer la que ahora transcribo es la primera que se escribió,
pues trata como acontecimiento real lo que pasaría a ser sólo el plan abandonado («Cuando llegamos, nuestra
intención era volver directamente de Isengard a la morada del rey en Edoras, a través de la llanura», DT 263).

El sol se hundía detrás del largo brazo occidental de las montañas cuando Gandalf
y sus compañeros, y el Rey y los jinetes partieron de Isengard.
Una solemne fila de Ents, erguidos como estatuas ante la puerta, con los largos
brazos levantados asistía a la partida; pero no hacían ruido. Merry y Pippin volvieron
la cabeza cuando marchaban colina abajo y entraban en el camino que conducía al
puente.[96] El sol brillaba en el cielo, pero las largas sombras se extendían ya sobre
Isengard. Bárbol aún estaba allí, como un árbol oscuro en la sombra; los otros Ents
habían regresado a las fuentes del arroyo.
Por consejo de Gandalf la compañía cruzó el puente y luego se alejó del río, hacia
el sur y el este, atravesando la llanura de Rohan en línea recta para volver a Eodoras:
un viaje de unas cuarenta y ocho leguas.[97] Pensaban cabalgar con más sigilo que
velocidad, en el crepúsculo y la noche, con la esperanza de llegar a la casa del Rey al
anochecer del segundo día. Para entonces muchos de los hombres del rey que
lucharon en los Vados y en el Abismo de Helm se habrían agrupado en Eodoras.
—Hemos obtenido la primera victoria —dijo Gandalf—, pero ahora el peligro es
mayor. Había un vínculo entre Isengard y [86] Mordor. No he averiguado de qué tipo
era ni cómo intercambiaban noticias. Sin embargo, creo que los ojos de la Torre
Oscura mirarán ahora en esta dirección.
»Creo que no hay nadie de esta compañía cuyo nombre (y hazañas) no esté ya
escrito en la oscura mente de Sauron. Deberemos caminar en la sombra, si es que
caminamos fuera de casa… hasta que estemos preparados. Por lo tanto, aunque
quizás añada más millas, os aconsejo que os mováis de noche, y que vayáis al sur
para que el día no nos encuentre en la llanura abierta. Después podremos cabalgar
con muchos hombres, o cabalgar tal vez [?? de vuelta al] Valle del Bajo eso sería
mejor por senderos entre las estribaciones de tus propias montañas, Théoden, y bajar
así a Eodoras… largas cañadas alrededor del Sagrario.
Las últimas líneas son un garabato irregular, junto al cual mi padre escribió (al mismo tiempo) «Se encuentran
con los Ucornos que regresan». Como al lado de la afirmación de que «marcharon colina abajo y entraron en el
camino que conducía al puente» apuntó al margen: «No cabalgaron al sur hacia los Vados», y junto a «la
compañía cruzó el puente y luego se alejó del río» escribió: «No, van al sur», parece evidente que fue mientras

[Link] - Página 62
escribía este primer borrador inicial cuando se dio cuenta de que la compañía de hecho no fue directamente a
Eodoras, sino que primero se dirigió al Abismo de Helm, y en consecuencia abandonó este texto.[98]
Una frase desechada de Aragorn (p. 84 nota 94), daba a entender que había meditado el asunto, pero aquí no
aparece claramente la idea de que debió haber algún medio por el que las nuevas fluían con rapidez entre Orthanc
y Barad-dûr. No queda claro por qué Gandalf estaba tan seguro de ello,[99] y uno se preguntaría si la idea no
surgió de la palantír en vez de a la inversa.
En el dorso de esta página hay un esbozo del que es lógico suponer que es inmediatamente posterior al texto
del otro lado. Del hecho de que la compañía no se dirigiera directamente a Eodoras, sino que bajara desde
Isengard a los Vados, se desprende que está basado en el borrador abandonado de la historia. La escritura resulta
excepcionalmente difícil de leer, muy rápida y con la caligrafía característica de mi padre.

Ésta era la Piedra de Orthan[c] [escrito arriba: Piedra de Orthanc piedra de


Orthank Orþancstán] que vigilaba los movimientos [87] de la zona pero su alcance
estaba limitado a unas 100 leguas?[100] Ayudará a vigilar Orthanc desde lejos.
La noche llega rápidamente. Llegan a los Vados y notan que el río está bajando y
secándose de nuevo.[101] Noche estrellada. Cruzan y dejan atrás los montículos.
Se detienen bajo las estrellas y ven la gran sombra negra que pasa entre [? ellos] y
las estrellas. Nazgûl.
Gandalf saca la bola oscura y la mira. Bien, dijo. Muestra poco de noche. Es un
alivio. Todo lo que podían ver [? eran] estrellas y [? a lo lejos] pequeñas formas
parecidas a murciélagos volando en círculo. En el borde había un río en la luna. La
luna ya es visible en Osgiliath dijo Gandalf. Parece que no podemos ver más allá.[102]
Mientras se acercan al Abismo de Helm se eleva una sombra como una niebla. De
pronto oyen un susurro y a ambos lados como se hallan en un sendero … Las
sombras se alejan hacia el norte. Ucornos. Insertar aquí página 3 del Cap. XXIX.
Al día siguiente cabalgan con muchos hombres en el Valle del Folde Oeste y …
por [? senderos sinuosos] entre las montañas. Llegan a la cañada del Sagrario al
segundo día. Y encuentran a gente que vuelve en tropel a Eodoras. Aragorn cabalga
con Éowyn.[103]
Gandalf mira el Cristal Oscuro en la terraza ante la Casa del Rey. Ven con gran
claridad Orthanc – Ents [? moviéndose] …… agua todo muy [? pequeño] y nítido.
Jinetes cabalgando por la llanura desde el oeste y el norte. Extrañas [? figuras de
diversos tipos]. Y desde Minas Tirith. Sólo muestra luces y hombres [? no la región].
La referencia a la «página 3 del capítulo XXIX» remite a la primera versión acabada de «El camino de
Isengard», donde la descripción de la partida del bosque de los Ucornos desde el Valle del Bajo tenía lugar antes
de que Théoden y Gandalf y su escolta marcharan a Isengard, y por lo tanto antes de que atravesaran el bosque
(p. 40). Del paso de los Ucornos en este punto de la historia se deduce que el esquema temporal definitivo no se
había alcanzado aún (véanse pp. 14-15, §§ III-IV): Théoden y Gandalf y su escolta todavía llegaban a Isengard el
día (2 de febrero) siguiente a la Batalla de Cuernavilla y no pasaron la noche del 2 de febrero acampados bajo el
Nan Gurunír (donde en DT, pp. 211-212, oyeron el paso de los Ucornos, y después del cual se [88] situó
definitivamente el pasaje sobre la partida del bosque del Valle del Bajo, y de la Quebrada de la Muerte).
En este esbozo no hay nada que sugiera que la «bola oscura» fuera el medio de comunicación entre Orthanc y
Barad-dûr; en realidad dan a entender más bien lo contrario, pues cuando Gandalf mira su interior en algún lugar
cerca de los Vados del Isen, el alcance de su visión no llega más allá de Osgiliath (aunque sus palabras «Muestra
poco de noche. Es un alivio» revelan su temor de que pudiera hacerlos visibles a un ojo hostil). Por otro lado, en
el borrador narrativo precedente Gandalf se muestra muy preocupado por la cuestión de la comunicación: «Había
un vínculo entre Isengard y Mordor. No he averiguado de qué tipo». Resulta difícil creer que, aunque Gandalf aún

[Link] - Página 63
no había atado cabos, mi padre tampoco lo hiciera. Una explicación posible es que cuando escribió este esbozo sí
conociera ya la importancia del Cristal Oscuro, pero que Gandalf no había comprendido todavía su alcance y
poder totales, o no supiera todavía cómo usarlos. O quizá sea más acertado decir simplemente que en estas notas
encontramos el momento evolutivo en que surge la importancia de la Piedra Vidente: el fatídico «artilugio» —
creado mucho antes— que en la historia final demostrará haber sido de vasta aunque oculta significación para la
Guerra del Anillo.[104]
Se puede citar aquí una pequeña nota garabateada que aparece aislada:

La bola negra-roja muestra movimientos. Ven las líneas de la guerra avanzando. [? Se


ven barcos] y a los hombres de Théoden en el Abismo de Helm y agrupándose en
Rohan.
El contexto es completamente oscuro: porque ¿quién está viendo esas cosas?
Otro texto —un breve e irritante conjunto de notas escritas muy rápidamente con un lápiz débil, vestigios de
ideas efímeras— revelan una reflexión más profunda sobre el significado de la piedra de Orthanc. No puedo
encontrar ninguna indicación clara de su situación en el relato, ni siquiera del lugar que ocupa en la secuencia
cronológica de estos papeles preliminares;[105] pero varios puntos me hacen pensar que precede al texto siguiente:

Dije que Isengard fue destruida, y que la Piedra iba a emprender un viaje, dijo
Gandalf. Y que yo [la miraría >] le hablaría después, cuando pudiera, pero [? en ese]
momento tenía prisa. [89]
auctor (No Creo que el que la bola oscura esté en contacto con Mordor se parece
demasiado a los anillos)
Gandalf descubre que la piedra de Orthanc ve en la distancia. Pero no pudo
descubrir [cómo] usarla. Parecía caprichosa. Parece que todavía mira hacia donde se
utilizó la última vez, dijo.
Por lo tanto, visión del [añadido: 7] Nazgûl sobre las almenas. Miraba hacia
Mordor.
Puede uno ver a quién mira. Quizá, dijo Gandalf. Es peligroso pero tengo
planeado usarla.
Se aparta. Lo han visto [? inclinado sobre ella]. ¿?
No, dijo, ésta es una piedra antigua colocada en una cámara superior de la torre
mucho mucho antes de que la Torre Oscura fuera poderosa. La usaban los [?
guardias] de Gondor. Debía de haber otra en Cuernavilla, y en Minas Tirith, y en
Minas Morghul, y en Osgiliath. (Cinco).
Vieron Cuernavilla. Vieron Minas Tirith. Vieron al Nazgûl sobre las almenas de
Osgiliath. Así Saruman recibía algunas de sus nuevas, dijo.
Las palabras entre paréntesis «No Creo que el que la bola oscura esté en contacto con Mordor se parece
demasiado a los anillos» y auctor al margen (que quiere decir que era un pensamiento de mi padre, no de Gandalf)
se añadieron a tinta. De estas palabras debe deducirse que Gandalf, en las primeras oraciones de este texto,
hablaba con una persona en Mordor: y si esa persona no era otra que el mismo Sauron, tenemos un encantador y
fugaz vislumbre de Gandalf diciéndole al Señor Oscuro que estaba ocupado. Que aquí sólo se mencionen cinco de
las Piedras Videntes (con su emplazamiento) no significa que en esta fase hubiera únicamente cinco, sino que
éstas eran las cinco Piedras del reino del sur (Gondor). En posteriores enumeraciones en Gondor había cinco
Piedras, mientras que en SA había cuatro.
Por último, hay un breve esbozo, terminado con un garabato irregular, que parece anterior al primer borrador
ininterrumpido del capítulo completo.

[Link] - Página 64
La conversación con Saruman empieza alrededor de las 3.15 y termina a eso de
las 4.30 (es decir, cerca de la puesta de sol). La oscuridad llega en torno a las 5.30.
Gandalf los conduce al sur en la oscuridad, porque ahora deben ser más sigilosos que
[90] nunca. (Se pregunta cuál era el enlace entre Saruman y Sauron).
Salen del Nan Gurunír alrededor de las 9 de la noche. Acampan bajo la sombra de
la última colina occidental. Dolbaran. Cabalgarán rápido por la mañana. Dos
mensajeros se adelantan para advertir a los hombres del regreso del rey al Abismo de
Helm y para que una fuerza poderosa lo espere y parta con él. No más de dos o tres
hombres deben cabalgar a campo abierto por la llanura. El rey irá a El Sagrario por
senderos de montaña.
Luego episodio de Pippin y la Piedra.
Gandalf dice que fue así como cayó Saruman. Estudiaba ese tipo de cosas. Los
antiguos videntes de los Hombres de Númenor que construyeron Amon Hen y Amon
Lhaw Una en Cuernavilla, Osgiliath, Minas Tirith, Minas Morghul, Isengard
[Angrenost >] Angost.[106] Así es como Saruman recibía nuevas, aunque Cuernavilla
y Minas Tirith estaban «oscuras», sus bolas perdidas o destruidas. Pero intentó espiar
Barad-dûr y lo atraparon.
Nazgûl.
4 de feb. Cabalgan a los Vados a media mañana (11 a. m.), descansan una hora, y
llegan a la bifurcación del camino del Valle del Bajo a las 3 p. m. Al Abismo de Helm
a las 4. Descansan, agrupan hombres, y cabalgan por senderos ocultos en las colinas.
A los hobbits se les dan póneys, ¡y a Gimli!
5, 6 de feb. Viaje.
7 de feb. El Sagrario. Alegría de la gente. Éowyn sale a recibirlos. El Rey baja por
el valle de la montaña con Éowyn y Éomund [léase Éomer] a su lado, Gandalf,
Legolas, Aragorn junto a ellos. Los hobbits y Gimli…
[? Regencia]. Banquete. Tabaco. Mensajero.
En el texto anterior (p. 88) no se llega a afirmar que las Piedras Videntes de Gondor se «contestaran» o
correspondieran entre sí, pero la idea surgió en este momento, tal como demuestra la duda pasajera de mi padre de
que «la bola oscura esté en contacto con Mordor se parece demasiado a los anillos», mientras que «Puede uno ver
a quien mira» parece referirse más bien a una visión recíproca entre una Piedra y otra que no a una visión de un
tiempo pasado. En este [91] esbozo esa idea está completamente presente y aceptada, y con ella la idea central de
que Saruman se corrompió por sus conocimientos sobre estas cuestiones, ya que el uso de la Piedra de Orthanc lo
tentó a mirar hacia Barad-dûr.
Surge el «episodio de Pippin y la Piedra» (aunque no existen pruebas de que se hubiera plasmado en papel
bajo ninguna forma); y los diversos elementos se entrelazaban ahora en una trama hermosamente articulada. La
idea original (p. 87) de que cuando Gandalf miró en la bola oscura vio «pequeñas formas parecidas a murciélagos
volando en círculo» se conservará, aunque pasará a ser una visión de Pippin, y la explicación de por qué tuvo esa
visión y no otra (cf. «Parece que todavía mira hacia donde se utilizó la última vez», p. 89) será la constante
correspondencia de Saruman y Sauron por medio de las Piedras Videntes (lo que a su vez soluciona el problema
del método de comunicación entre Isengard y la Torre Oscura), de modo que «la piedra de Orthanc tiene la mirada
tan fija en Barad-dûr que hoy sólo alguien con una voluntad de hierro podría mirar en su interior sin que
Barad-dûr le atrajera rápidamente los ojos y los pensamientos» (DT 277).
El esquema temporal definitivo se ha introducido ya (véase p. 15, § IV): Théoden y Gandalf y su escolta
llegaron a Isengard el 3 de febrero y se marcharon aquella tarde, dos noches después de la Batalla de Cuernavilla.
Es de notar que aun cuando la trama había avanzado hasta esta fase, con el «episodio de Pippin y la Piedra», y con

[Link] - Página 65
la primera aparición de un Nazgûl al oeste del Anduin, oscureciendo las estrellas (ya presente en el esbozo de la
p. 87), Gandalf no se vio obligado a adelantarse rápidamente hacia Minas Tirith, sino que asiste a la fiesta en
Eodoras: una fiesta, proyectada en varias ocasiones, que jamás tendría lugar en la versión definitiva. Sobre la
importancia aquí de la referencia al tabaco véanse p. 51-52 y nota 59. Sin embargo, en unas notas a lápiz que se
añadieron más tarde en el esbozo aparece la historia de la súbita partida de Gandalf: «4 de feb. Gandalf y Pippin
llegan al Valle del Bajo antes del amanecer» y «4-5 de feb. Gandalf cabalga toda la noche y todo el día del 5 de
feb. Y llega a Minas Tirith en el crepúsculo del 5 de feb».

No ha sobrevivido ningún otro escrito anterior al primer borrador del capítulo, que, sin embargo, no llega más
allá de las palabras de Gandalf con Pippin después de que tuviera la visión en la Piedra Vidente (DT 271).[107]
Éste se escribió con mucha rapidez y aparentemente sin ninguna redacción preliminar, pero el capítulo tiene ya su
forma definitiva en todos los rasgos esenciales; por supuesto, hay innumerables diferencias de expresión y unas
pocas en detalles insignificantes [92] de la historia, y muchas de esas diferencias se conservaron en el primer
manuscrito acabado del capítulo.[108] La principal, respecto del texto definitivo, consiste en que cuando Gandalf
se arrodilla junto al cuerpo de Pippin (DT 269): «Le quitó la bola y la envolvió de nuevo en el paño. “Tómala y
guárdala, Aragorn”, dijo. “Y te ruego que no la destapes ni la uses”. Entonces tomó la mano de Pippin y se inclinó
sobre él…». De este modo Gandalf le entrega la esfera a Aragorn sólo como un portador en quien puede confiar,
en contraste con la historia de DT (pp. 271-272), donde la entrega de la piedra de Orthanc a Aragorn se realiza en
otro momento y tiene una significación mucho mayor, porque Aragorn la reclama por derecho. En cambio, la
historia de Pippin sobre lo que le sucedió cuando miró en la bola y «vino él» está ya presente en el borrador.
A partir de este punto la historia se preparó muy poco, y durante casi todo el resto del capítulo el primer texto
disponible es el del primer manuscrito acabado, gran parte del cual está escrito sobre lápiz borrado. Este
manuscrito se convirtió más tarde en el capítulo XXXI, con el título «La piedra de Orthanc La Palantír», escrito
sobre un título borrado del que sólo se puede leer «La».
En la primera versión del manuscrito las últimas palabras de Gandalf a Pippin contenían mucha más
información que en DT (pp. 270-271). Parte de ella se trasladó a su conversación con Théoden y Aragorn después
de que hubiera llevado a Pippin de vuelta a la cama: que Pippin lo había salvado del peligroso error de usar él
mismo la Piedra, y que Sauron se equivocaba al pensar que la Piedra, y el hobbit, se hallaban en Orthanc. Pero
aquí Gandalf continúa:

—¡De qué manera tan extraña salen las cosas! Pero ahora empiezo a dudarlo. —
Se mesó la barba—. ¿De verdad me arrojaron esa bola para matarme, después de
todo? ¿O para matarme si podía y otra cosa si fallaba? ¿La arrojaron sin que lo
supiera Saruman? ¡Hum! Quizá las cosas estaban planeadas para salir como
salieron… excepto en que miraste tú, ¡no yo! ¡Hum! Bueno. Han salido así, y no de
otra forma; y es así como hemos de aceptarlas.
»¡Pero, vamos! Esto cambia nuestros planes. Estamos siendo descuidados y
cómodos.
Junto al párrafo que comienza «¡De qué manera tan extraña salen las cosas!» mi padre escribió al margen:
«¡No! porque si Saruman hubiera deseado advertir a Mordor de la ruina de Isengard y de la presencia de Gandalf
y de los hobbits, sólo tendría que haber usado el [93] Cristal normalmente e informar a Sauron direct. ¿? Pero
quizá deseara a) matar a Gandalf, b) deshacerse del vínculo. ¿Quizá Sauron lo estuviera presionando para que se
acercara a la piedra?». A todas luces decidió que esas especulaciones no llevaban a nada y, abandonando la
dirección que habían tomado las palabras de Gandalf, regresó a un punto anterior de sus últimos comentarios a
Pippin.
Así pues, el texto de este primer manuscrito (con nuevas versiones de algunos pasajes, correspondientes de
manera obvia a la misma época) es casi idéntico al de DT (pp. 271-276), hasta los comentarios iniciales de
Gandalf a Pippin sobre las Piedras Videntes mientras cabalgaban al Valle del Bajo. Sólo quedan dos detalles por
señalar. Cuando Gandalf entrega la Piedra a Aragorn (cf. p. 92), aquí dice: «Es una carga peligrosa, pero puedo
confiártela aun contra ti mismo», y Aragorn sólo contesta: «Conozco el peligro. No la destaparé ni la usaré». Por
otra parte, hay una curiosa serie de cambios en la formulación exacta de los comentarios de Gandalf sobre su
fracaso al no comprender de inmediato la naturaleza de la esfera arrojada desde Orthanc. Al principio comentó:
«No dije nada porque no sabía nada. Sólo lo sospeché. Ahora lo sé». En la siguiente versión del pasaje dijo: «Debí

[Link] - Página 66
ser más rápido, pero tenía la mente en Saruman. Y no sospeché la naturaleza real de la piedra; no hasta ahora.
Pero ya conozco el vínculo entre Isengard y Mordor, que me desconcertó durante mucho tiempo». Una nueva
versión del pasaje correspondiente a la misma fase reza: «Y no sospeché la naturaleza de la piedra hasta que la vi
en sus [de Pippin] manos. No estuve seguro hasta ahora». Al volver a revisar el pasaje mucho después, pasó a ser:
«No sospeché la naturaleza de la piedra hasta que fue demasiado tarde. Pero ahora estoy seguro». En la forma
definitiva (DT 272), se cambió una vez más: «No sospeché de inmediato la naturaleza de la piedra. Luego me
sentí cansado, y mientras meditaba en ello, el sueño me venció. ¡Pero ahora estoy seguro!». Está claro que el
significado real de estas formulaciones no tiene grandes diferencias, pero es evidente que el detalle preocupaba a
mi padre: ¿cuánto reflexionó Gandalf sobre la palantír antes de que la experiencia de Pippin despejara las dudas,
y en qué momento lo hizo?
De hecho, en SA se conservó un elemento ambiguo. Ya en el primer manuscrito de «La voz de Saruman»
Gandalf había dicho: «¡Creo que, de haber podido entrar, pocos tesoros habríamos encontrado en Orthanc más
preciosos que el objeto que el tonto de Lengua de Serpiente nos arrojó!». La naturaleza del proyectil de Lengua de
Serpiente no podía estar del todo clara para mi padre por aquel entonces: fue en ese manuscrito, sólo unas pocas
líneas antes, cuando cambió, mientras escribía, la historia inicial de que el globo se había roto en pedazos contra la
roca (p. 82). Pero aun cuando hubo establecido por [94] completo la naturaleza de la palantír, retuvo las palabras
de Gandalf (DT 258) en el momento en que irrumpe en la historia: aunque, como dijo Gandalf en Dol Baran, «No
sospeché de inmediato la naturaleza de la piedra». Pero, entonces, ¿por qué subrayó tanto, cuando se hallaba bajo
la torre, lo de «pocos tesoros habríamos encontrado en Orthanc más preciosos», incluso antes de que el grito de
Lengua de Serpiente reforzara su opinión? Quizá, sencillamente, deberíamos suponer que por lo menos tuvo una
cosa clara de inmediato: era muy poco probable que en Orthanc una gran bola de cristal oscuro fuera sólo un
adorno elegante para el estudio de Saruman.
Ante las palabras «Los hobbits las habrán olvidado, supongo» (las Antiguas Canciones) después de que
Gandalf recitara las palabras de la Canción Altos navíos y altos reyes/ tres veces tres (DT 275), un breve pasaje del
borrador original, que se escribió aparte a tinta y, por lo tanto, no se perdió al borrar el texto a lápiz como sucede
con todo lo demás, comienza así; se trata de la primera estructuración de la historia de Gandalf sobre las Piedras
Videntes, aquí llamadas Palantirs, una palabra que hasta donde llegan los registros aparece por primera vez aquí.

[Las Canciones Antiguas] están todas guardadas en Rivendel. Bárbol recuerda la


mayoría/algunas: [Largos Rollos >] Largas Listas y ese tipo de cosas. Pero los
hobbits las han olvidado casi todas, aun aquellas que llegaron a conocer.
¿Y de qué trata ésa: las siete piedras y las siete estrellas?
Habla de las Palantirs de los Hombres de la Antigüedad, dijo Gandalf. Estaba
pensando en ellas.
¿Y qué son?
La piedra de Orthanc era una, dijo Gandalf.
Entonces no fue fabricada, Pippin titubeó, por el Enemigo, preguntó [? de
repente].
No, dijo Gandalf. Ni por Saruman; superan su habilidad, y quizá también la de
Sauron. No, no había ningún mal en ella. Ha sido corrompida, como tantas de las
cosas que sobreviven. Ay, pobre Saruman, fue su perdición, ahora lo comprendo.
Peligrosos para todos nosotros son los artilugios creados por un conocimiento y
habilidad superiores a los que poseemos. No sabía que quedara alguna Palantir tras la
destrucción de Gondor y de los Elendilions hasta ahora.
Siete pusieron. En Minas Anor, que ahora es Minas Tirith, había una, y una en
Minas Ithil, y otras en Aglarond, las Cavernas [95] Resplandecientes que los hombres
llaman el Abismo de Helm, y en Orthanc. Otras estaban lejos, no sé dónde, quizás en
Fornost, y en Mithlond [tachado: donde Cirdan anclaba los … navíos … ] (en) el
Golfo de Lune donde están los navíos grises. Pero la principal y señora … [? de (las)

[Link] - Página 67
piedras] estaba en Osgiliath antes de que fuera destruida.
En este pasaje aparecen por primera vez Aglarond (véase p. 41) y Fornost, que en el Primer Mapa se llamaba
Fornobel, y también en el mapa que hice en 1943, TI 356. Ésta es también la primera aparición de Cirdan en los
manuscritos de El Señor de los Anillos.
En el primer manuscrito acabado el pasaje avanza hacia la forma de DT. Gandalf dice ahora que «Las
palantirs vinieron de Eldamar, de más allá de Oesternesse. Las hicieron los Noldor: quizá las forjó el propio
Fëanor, en días tan remotos que el tiempo no puede medirse en años». De Saruman dice lo mismo que en el texto
definitivo, pero concluye: «Jamás dijo una sola palabra a ninguno de los miembros del Concilio. No se sabía que
ninguna de las palantirs hubiera escapado de la destrucción de Gondor. Su misma existencia se recuerda sólo en
una Canción Antigua del pueblo de Aragorn». Esto se cambió por: «Ninguno de nosotros sabía que alguna
palantir hubiera escapado de la destrucción de Gondor. Fuera del Concilio ya nadie recordaba entre los elfos y los
hombres que alguna vez existieran cosas semejantes, excepto en una Canción Antigua que conserva el pueblo de
Aragorn».[109]
En el primer manuscrito el resto del capítulo alcanza la forma final salvo en unos pocos detalles. En la
antigüedad había todavía cinco palantirs en Gondor, siendo una aún la de Aglarond (traducido, como en el
borrador, «Cavernas Resplandecientes», pero sustituido por «Cavernas Centelleantes»).[110] De las otras dos,
Gandalf dice aún que estaban lejos, «No sé dónde, pues ninguna canción lo cuenta. Quizás en Fornost, y con
Kirdan en Mith[l]ond[111] en el Golfo de Lune, donde se hallan los navíos grises».
En respuesta a la pregunta de Pippin sobre la llegada del Nazgûl (DT 278), Gandalf sólo dice: «Hubiera
podido llevarte a la Torre Oscura», y en seguida prosigue: «Pero ahora Saruman quedará encerrado en el callejón
sin salida en que él mismo se ha metido». Dice que «Quizá Sauron se entere de que yo estuve en Orthanc, al pie
de la escalinata, con los hobbits prendidos a los faldones. Eso es lo que temo».[112] Y al final del capítulo le dice a
Pippin: «Quizá veas las primeras luces del alba sobre el tejado de oro de la Casa de Eorl. Y en la puesta de sol del
día siguiente verás la sombra del Monte Tor-dilluin caer sobre los blancos muros de la torre de Denethor».[113]
[96]

En el Prefacio a la segunda edición de El Señor de los Anillos mi padre dijo que en 1942 «escribí los primeros
esbozos de lo que sería el Libro III, y los comienzos de los capítulos 1 y 3 del Libro V [“Minas Tirith” y “El
Acantonamiento de Rohan”], y me detuve cuando las almenaras llameaban en Anórien y Théoden llegó al Valle
Sagrado. La visión se había apagado y no era tiempo de ponerse a pensar».[114] Parece que fue a finales de 1942, o
poco después, cuando se detuvo; pues en una carta a Stanley Unwin del 7 de diciembre de 1942 (Cartas, n.º 47)
dijo que el libro había llegado al capítulo XXXI «y requerirá por lo menos seis más (ya esbozados) para
terminarse». Sin ninguna duda este capítulo era «La Palantír» (no «Restos y despojos», Cartas, p. 507, nota sobre
la carta 47).
En el Prefacio a la segunda edición continuó: «Fue durante 1944 cuando … me obligué a narrar el viaje de
Frodo a Mordor», y este nuevo comienzo se puede fechar con mucha precisión, pues en una carta del 3 de abril de
1944 me dijo (Cartas, n.º 58):

Pero he comenzado a revisar el Hobbit nuevamente. He empezado a trabajar (penosamente) en el capítulo que
retoma las aventuras de Frodo y Sam otra vez; y para ponerme en onda he estado copiando y puliendo el
último capítulo escrito (Piedra Orthanc).

Dos días después, el 5 de abril de 1944 (Cartas, n.º 59), me escribió:

Me he embarcado seriamente en un esfuerzo por acabar el libro y me he estado acostando más bien tarde: ha
sido necesario reescribir e investigar mucho. Resulta bastante difícil adquirir de nuevo el ritmo. He vuelto a
Sam y a Frodo, y estoy tratando de elaborar sus aventuras. Unas pocas páginas a cambio de mucho sudar;
pero en este momento se encuentran con Gollum al borde de un precipicio.

En la época que mi padre estuvo «copiando y puliendo» la «Piedra de Orthanc» redactó el segundo
manuscrito del capítulo, con una expresión muy cuidada. Más de un año había pasado desde que se escribiera el

[Link] - Página 68
primer manuscrito del capítulo, pero, sin que ello sea anormal, no realizó cambios de importancia en el nuevo
texto: de este modo, la recepción de Aragorn de la palantír conserva la sencillez de forma (p. 93); Gandalf no
alude a la posibilidad de que Lengua de Serpiente pueda haber reconocido a Aragorn en las escalinatas de [97]
Orthanc (nota 112); Aglarond sigue siendo uno de los antiguos emplazamientos de la palantíri de Gondor, y
Gandalf dice todavía que no sabe dónde estaban las otras «pues ninguna canción lo cuenta», pero tal vez en
Fornost y con Cirdan en los Puertos Grises.[115]

[Link] - Página 69
SEGUNDA PARTE

EL ANILLO VA HACIA EL ESTE

[Link] - Página 70
I
SMÉAGOL DOMADO

[103]
En la carta de junio de 1957 citada en la nota 114 del capítulo anterior (p. 99), mi padre dijo que cuando el largo
paréntesis en la escritura de El Señor de los Anillos «El capítulo 1 del Libro cuarto apenas había llegado a las
palabras iniciales de Sam (DT 285)». Creo posible identificar el comienzo de la nueva historia de Sam y Frodo en
Mordor,[116] abandonada durante tanto tiempo: consiste en un breve texto narrativo inicial que pronto se
descompone en forma de esbozo («A»), y en un relato hecho («B») que termina con las palabras de Sam (DT 287)
«un mendrugo de pan común y un jarro de cerveza… ay, siquiera medio jarro… me caerían de perlas». El
borrador original A era así:

—Bueno, amo, no hay duda de que éste es un sitio desagradable —le dijo Sam a
Frodo.
Llevaban días errando por las duras y desnudas cumbres de Sarn Gebir. Ahora por
fin, en la quinta noche desde su huida,[117] se hallaron en el borde de un risco gris.
Soplaba un frío viento del este. Lejos, abajo, la tierra se extendía verde a los pies del
risco, y lejos, al SO [léase SE], un manto de nubes grises o de sombra flotaba
impidiendo ver más lejos.
—Parece que hemos errado el sitio de medio a medio —continuó Sam—. Allí es
a donde queremos llegar, o no queremos, pero intentamos. Y si vamos a ir, cuanto
más rápido, mejor. Pero no podemos bajar, y si conseguimos bajar todo es un pantano
inmundo. Puaj, ¿lo huele? —Husmeó el viento: frío como era, parecía cargado con el
hedor de una fría descomposición y podredumbre.
—Nos encontramos encima de las Ciénagas de los Muertos que hay entre el
Anduin y el paso de Mordor —dijo Frodo—. Hemos venido por el camino
equivocado – [deberíamos >] debí haber dejado la Compañía mucho antes y bajar
desde el norte, al este de Sarn Gebir y cruzar por tierra firme el Llano de la Batalla.
Pero nos llevaría semanas regresar a pie hacia [104] el norte por esas colinas. No sé
qué hacer. ¿Qué comida nos queda?
Para un par de semanas si somos cuidadosos.
Durmamos.
Aquella noche sospecha de Gollum. Parten hacia el norte.
Al día siguiente pisadas en la roca. Frodo envía a Sam por delante y se esconde
detrás de una roca usando el anillo.[118] Aparece Gollum. Frodo, dominado por un
súbito temor, huye, pero Gollum lo persigue. Llegan hasta un risco un poco más bajo
y menos escarpado que el que tienen detrás. Con miedo de Gollum, comienzan a
descender.
En este punto mi padre abandonó el borrador, y (a mi parecer) continuó inmediatamente con un nuevo
comienzo (B), muy parecido al texto de DT en casi todos los puntos (pero las colinas aún se llaman Sarn Gebir, y

[Link] - Página 71
es «la [tachado: cuarta o] quinta noche desde que huyeran de la Compañía»). Este manuscrito termina cuando
Sam añora el pan y la cerveza, no al final de una página; y estoy seguro de que es el comienzo de capítulo
abandonado al que se refería mi padre.[119] No parece haber forma de saber cuándo lo escribió en relación con el
Libro tercero.[120]
«Unas pocas páginas a cambio de un montón de sudor», dijo mi padre en una carta el 5 de abril de 1944
(véase p. 96), donde me contó que había vuelto a las aventuras de Sam y Frodo; y 45 años después es posible
sentirlo, al leer las páginas en las que luchó (con una caligrafía cada vez más imposible) por descubrir cómo Sam
y Frodo consiguieron bajar finalmente por las serpenteantes colinas hacia las horribles tierras inferiores.
Cuando en 1944 retomó el capítulo, no reescribió el comienzo original (que sobrevive en DT con pocos
cambios), sino que, tomando una hoja nueva, comenzó: «El sol desapareció entre las nubes y la noche cayó
rápidamente» (cf. DT 287). Este texto, que llamaré «C», degenera pronto en un garabato terrible y al final resulta
a veces del todo ilegible.

El sol desapareció entre las nubes y la noche cayó rápidamente. Durmieron por
turnos lo mejor que pudieron, en un recoveco entre las rocas, protegidos del viento
del este.
—¿Los ha vuelto a ver, señor Frodo? —preguntó Sam cuando estuvieron
sentados, pasmados de frío, mascando hojas de lembas en el frío gris del amanecer.
[105]
—Sí, una vez —dijo Frodo—. Pero lo oí husmear varias veces, y más cerca que
antes.
—¡Ah! —dijo Sam—. Parece que se vuelve más osado. Yo también lo oí, aunque
no vi ningunos ojos. Todavía nos sigue: no hay manera de quitárnoslo de encima.
Maldito canalla fisgón. ¡Gollum! Gollum le daría yo en el gaznate si pudiera ponerle
las manos encima. Como si no tuviéramos suficientes problemas delante sin que él
venga por detrás.
—Si por lo menos me atreviera a usar el Anillo —murmuró Frodo—, quizás
entonces podría atraparlo.
—¡No haga eso, amo! —exclamó Sam—. ¡Aquí arriba no! Él lo vería, y no me
refiero a Gollum. Me siento desamparado aquí en el este, si me entiende, atrapados en
la línea del horizonte sin nada entre nosotros y la sombra de allá salvo ese pantano
inmenso y llano.[121] —Miró deprisa por encima del hombro hacia el Este. —
Debemos bajar —dijo—, y bajaremos hoy de una manera u otra.
Pero de nuevo el día llegó a su término y los encontró arrastrándose
fatigosamente a lo largo de la cresta. Varias veces oyeron los pasos que los seguían, y,
sin embargo, por muy rápido que se volvieran, no pudieron ver a su perseguidor. Una
o dos veces se escondieron detrás de una roca grande. Pero pasados unos momentos
el flip-flap de las pisadas se detenían y reinaba el silencio: sólo el viento suspirando
sobre las piedras parecía recordarles una respiración sibilante entre dientes afilados.
Hacia el anochecer Frodo y Sam se vieron obligados a detenerse. Llegaron a un
sitio donde sólo había dos alternativas: bajar o volver atrás. Estaban en la cresta
exterior del este de Emyn Muil,[122] que descendía abruptamente a su derecha.
Durante muchas millas bajaba hacia las tierras húmedas de más allá; aquí, después de
replegarse hacia el norte, de pronto volvía a subir muchas brazas de una vez, para

[Link] - Página 72
continuar en un nivel más alto muy por encima de sus cabezas. Estaban al pie de un
acantilado que daba al SO, cortado como a cuchillo. Seguir avanzando por ahí era
imposible. Pero también se hallaban en la cima de otro acantilado que daba al este.
Frodo se asomó por el borde.
—Es más fácil descender que subir —dijo.
—Sí, siempre puedes saltar o caer, aunque no sepas volar —dijo Sam. [106]
—¡Pero mira, Sam! —exclamó Frodo—. O ha bajado la cresta o han subido las
tierras que hay a sus pies; no estamos tan alto como ayer: a unas 30 brazas,[123] no
mucho más.
—Y ya es bastante —dijo Sam—. ¡Brrr! No me gusta mirar abajo desde una
altura, y eso no es tan malo como bajar.
—Pero por aquí creo que podríamos descender —dijo Frodo—. La roca es
distinta.
En efecto, la cara externa ya no era vertical, sino que se inclinaba un poco hacia
atrás, y la roca parecía estar compuesta de grandes láminas planas que se
resquebrajaban y desmoronaban. Era como si estuvieran sentados sobre los aleros de
un techo enorme de finas ripias o de tejas caídas que habían dejado sus bordes
ásperos hacia arriba.
—Bueno —dijo Sam, poniéndose de pie y ajustándose el cinturón—. ¿Qué le
parece si lo intentamos? Además, le dará a ese malandrín danzante algo en que
pensar.
—Si vamos a intentarlo hoy, más vale que lo intentemos ahora mismo —dijo
Frodo—. Está oscureciendo temprano. Creo que se avecina una tormenta.
En el este, los contornos ya borrosos de las montañas se diluían en una oscuridad
más profunda que comenzaba a extender unos largos brazos hacia ellos. Se oyó el
lejano retumbar del trueno.
—No hay ningún refugio ahí abajo —dijo Frodo—. ¡Pero adelante! —Se acercó
al borde.
—¡No, señor Frodo, yo primero! —gritó Sam.
—¿Por qué tantas ganas? —preguntó Frodo—. ¿Quieres mostrarme el camino?
—Yo no —dijo Sam—. Pero es simple sentido común. Poner abajo al que es más
probable que resbale. No quiero resbalar, pero no quiero resbalar y caerme encima de
usted y derribarlo.
—Pero yo te [? haría] haré lo mismo a ti.
—Entonces tendrá algo blando para caer encima —dijo Sam, pasando las piernas
sobre el borde y volviendo la cara hacia la pared. Los pies encontraron una cornisa y
gruñó—. ¿Y después dónde ponemos las manos? —murmuró.
—Hay un reborde mucho más ancho, más o menos del doble de tu altura, debajo
de ti —indicó Frodo desde arriba—, si puedes deslizarte hasta él. [107]
—¡«Si»! —dijo Sam—. ¿Y luego qué?
—Bajaré junto a ti y lo intentaré, entonces no tendremos que pelear a ver quién es

[Link] - Página 73
primero o segundo.
Frodo se deslizó rápidamente hacia abajo hasta quedar pegado contra el risco a
una o dos yardas a la derecha de Sam. Sin embargo, no pudo encontrar ningún
asidero entre la cima del acantilado y el reborde estrecho a sus pies, y aunque la
pendiente se inclinaba hacia adelante,[124] no tenía ni la destreza ni la serenidad para
pasar a la cornisa más ancha que había abajo.
Más o menos desde este punto el texto se vuelve cada vez más tosco y difícil de leer: he reproducido una hoja
del manuscrito en la p. 108 (para el texto de esa hoja, según he podido interpretarlo, véase la página 110).

[Link] - Página 74
[108]

Una página del primer manuscrito de «Sméagol domado»

[Link] - Página 75
—¡Hum! —gruñó Sam—. Aquí estamos lado a lado, como moscas en un papel
matamoscas.
—Pero por lo menos todavía podemos volver atrás —dijo Frodo—. Por lo menos
yo sí. Hay un asidero justo encima de mi cabeza.
—Entonces será mejor que vuelva usted —dijo Sam—. Yo no puedo hacerlo, y
los dedos de los pies empiezan a dolerme a horrores.
Frodo volvió a trepar con cierta dificultad, pero descubrió que no podía ayudar a
Sam. Cuando se agachó todo lo que se atrevió, la mano estirada de Sam quedaba
fuera de su alcance.
—Señor, me encuentro en un aprieto —dijo el pobre Sam, y la voz le empezó a
temblar. El cielo del este se tornó negro como la noche. El trueno retumbó más cerca.
—Aguanta, Sam —dijo Frodo—. Espera hasta que me quite el cinturón. —Lo
bajó con la hebilla por delante—. ¿Puedes agarrarlo?
—Sí —contestó Sam—. Un poco más abajo hasta que llegue con las dos manos.
—Pero ahora yo no tengo suficiente para agarrarlo, y tampoco puedo echarme
hacia atrás o asegurar el pie en ninguna parte —dijo Frodo—. Me tirarías o me
quitarías el cinturón de las manos. Oh, lo que daría por una cuerda.
—Una cuerda —dijo Sam—. Merecería quedarme aquí colgado toda la noche, de
verdad. No eres más que un pampirolón, [109] Sam Gamyi: eso es lo que me decía el
Tío muchas veces, una palabra que él había inventado. Cuerda. Hay una de esas
cuerdas grises en mi mochila. Ya sabe, la que había en las barcas de Lórien. Me gustó
y la guardé.
—Pero tienes la mochila a tu espalda —dijo Frodo—, y yo no puedo llegar hasta
ella y tú no puedes arrojármela.
—Debería ser así, pero no lo es —dijo Sam—. Usted tiene mi mochila.
[? —¿Cómo es eso?]……
—Ahora dése prisa, señor Frodo, o se me romperán los dedos —dijo Sam—. La
cuerda es mi única posibilidad.
No le llevó mucho a Frodo vaciar la mochila, y, en efecto, al fondo había un largo
rollo de cuerda sed[osa] gris. En un momento Sam [? ató] un extremo alrededor de su
cintura y … agarró … por encima de la cabeza [? con].[125] Frodo se alejó corriendo
del borde y afirmó los pies contra una grieta. A medias izado, a medias trepando, Sam
subió jadeante los pocos pies de acantilado que lo habían obstaculizado. Se sentó y se
masajeó los pies.
—Cabeza hueca y pampirolón —repitió—. Me pregunto cuánto medirá la cuerda.
Frodo se la enrolló [? alrededor de los] codos.
—10, 20, 30, 40, 50, 60, 70, 80 varas hobbits —dijo—. Quién lo hubiera creído.
—Ah, quién —dijo Sam—. Un poco delgada, pero parece muy resistente. Suave
al tacto como la leche. 80 varas.[126] Bueno, uno de nosotros podrá bajar, según
parece, o casi, si no erró demasiado en el cálculo.
—Eso no servirá de mucho —dijo Frodo—. Tú abajo y yo arriba, o al revés. ¿No

[Link] - Página 76
hay nada a lo que atar un extremo aquí arriba?
—¡Cómo! —exclamó Sam—, ¡y dejarlo todo a mano de ese Gollum!
—Bueno —dijo Frodo después de pensarlo un poco—. Yo bajaré con la cuerda y
tú aguantarás el extremo aquí arriba. Pero sólo la utilizaré como precaución. Voy a
ver si puedo encontrar un camino para bajar sin la cuerda. Luego me ayudarás a subir,
y después tú bajarás con la cuerda y yo te seguiré. ¿Qué te parece? [110]
Sam se rascó la cabeza.
—No me gusta, señor Frodo —dijo—, pero parece lo único que podemos hacer.
Es una pena que no pensáramos en eso de trepar por las rocas antes de comenzar.
Tendré que quedarme ahí [? mirando] y esperando para agarrarlo. Tenga cuidado.
Frodo se acercó otra vez al borde. A unas pocas yardas creyó ver un sitio mejor
para bajar.
—Voy a intentarlo por aquí —dijo—. Busca un lugar para apoyar los pies, Sam,
pero no dejes que la cuerda [? se corte] contra un [? borde … afilado]. Puede que la
hayan hecho los elfos, pero yo no la pondría demasiado a prueba. —Pasó por encima
del borde … Sus pies encontraron una cornisa antes de que hubiera tenido que
estirarse por completo: descendía suavemente hacia la derecha. —No tires de la
cuerda a menos que yo grite —dijo, y desapareció.
[127]La cuerda permaneció floja durante largo rato mientras Sam la observaba. De

pronto se puso tensa, y casi lo pilló desprevenido. Afirmó los pies, y preguntándose
[léase se preguntó] qué había pasado y si su amo colgaba ahora suspendido en el aire
en el extremo de la cuerda, pero no hubo ningún grito, y la cuerda volvió a aflojarse.
Después de lo que le pareció un largo rato creyó oír una débil llamada. Escuchó,
volvió a sonar, y con cautela se arrastró hasta el borde recogiendo la cuerda mientras
avanzaba. La oscuridad se acercaba, y abajo parecía profunda; pero en su capa gris,
Frodo, si estaba ahí, era casi invisible. Sin embargo, algo blanco se agitó y el grito
subió con nitidez.
—Todo está bien, no ha sido muy difícil excepto en un sitio. Estoy abajo. [?
Tengo] 3 varas de cuerda que sobran. Despacio [? para soportar] mi peso … Voy a
subir y utilizaré la cuerda.
Al cabo de unos diez minutos reapareció por encima del borde y se arrojó al suelo
al lado de Sam.
—Ya está —dijo—. Me vendrá bien un corto descanso. Ahora bajarás tú. —
Describió la ruta lo mejor que pudo y le dij[o] a Sam que gritara cuando llegara al
sitio malo. —Yo resbalé ahí —dijo— y [? habría caído] de no ser por la cuerda, la
mitad del [111] descenso, una buena caída [? de principio a fin]. Pero creo que yo
puedo … a ti.[128] Suelta la cuerda despacio y quítale el peso en cada reborde que
encuentres. Buena suerte.
Sam se acercó al borde con expresión sombría, [? se volvió], y encontró la
primera cornisa.
—Buena suerte —dijo Frodo.

[Link] - Página 77
… [? de vez en cuando] la cuerda se aflojaba cuando Sam daba con un reborde
para descansar …, pero la mayor parte del tiempo la cuerda aguantó su peso. Pasaron
…… minutos antes de que Frodo lo oyera gritar.
Primero bajó la mochila con la cuerda, luego la soltó. Estaba solo en la cima. En
ese momento se oyó el estampido seco de un trueno y el cielo se oscureció. La
tormenta subía por Emyn Muil camino a los lejanos Rohan y Cuernavilla, donde los
jinetes estaban acorralados.[129] Oyó gritar a Sam desde abajo, pero no pudo entender
sus palabras, ni ver sus manos gesticulantes. Sin embargo, algo lo hizo mirar hacia
atrás. Allí, no muy lejos, en una roca que había detrás y que daba a él, una figura
negra clavaba [? sus centellea(ntes)] ojos como lejanas lámparas en él. Un miedo
irracional lo dominó durante un instante, pues después de todo quien estaba ahí era
Gollum, no era toda una … ……, y llevaba a Dardo en el cinturón y la cota de mithril
bajo la chaqueta: pero no se detuvo a pensar en esas cosas. Se acercó al borde, que de
momento no lo asustaba tanto, y comenzó a bajar. La prisa pareció ayudarlo, y todo
fue bien hasta que llegó al sitio difícil.
Quizá mi padre se encontraba justo en este punto cuando escribió el 5 de abril de 1944, en la carta citada en la
p. 96, que «en este momento se encuentran con Gollum al borde de un precipicio». Desde aquí hasta el final del
borrador hay tantos «sitios difíciles», e incluso caídas en picado, que no intentaré transcribir el texto tal como está.
Sigue una descripción del descenso de Frodo: cómo volvió a resbalar y se deslizó por la cara del risco aferrándose
con los dedos hasta que se detuvo con una sacudida y casi pierde el equilibrio en una cornisa ancha: «y después de
aquello no tardó en llegar abajo». Entonces llegó la gran tormenta de viento y truenos, que dejó un torrente de
lluvia; y alzando la vista «pudieron ver dos diminutos puntos de luz en el borde del risco antes de que la cortina de
lluvia los borrara.
—Gracias al cielo que lo consiguió —dijo Sam—. Casi me da un vuelco [112] el corazón cuando resbaló. ¿Lo
vio? Eso creí, cuando empezó a bajar tan rápidamente.
—Creo que esos pies [? suaves y pegajosos] suyos se encontrarán con un buen acertijo. Pero echemos un
vistazo por aquí. ¿No hay un refugio para la tormenta?».
Buscaron refugio, y encontraron algunas rocas caídas al pie del risco, pero el terreno estaba húmedo y pesado;
ellos no estaban empapados, aparentemente gracias a las capas élficas (este pasaje resulta en su mayor parte
ilegible). La tormenta pasó por Emyn Muil y salieron las estrellas; «lejos de allí el sol se había puesto detrás de
Isengard». El borrador termina con estas palabras de Sam: «No tiene sentido ir por ahí [es decir, hacia las
ciénagas] en la oscuridad y de noche. Aun en este viaje hemos tenido mejores sitios para acampar, pero será mejor
que nos quedemos aquí».

La necesidad de un texto mejor era más que evidente: incluso mi padre tendría problemas con éste una vez se
desvanecieran las ideas elaboradas que había detrás de las palabras. Por lo tanto, volvió a empezar al comienzo del
capítulo, dándole ahora título y número (XXXII) y el manuscrito completo («D») que se desarrolló a partir de este
nuevo comienzo fue el único que hizo (es decir, los textos posteriores son copias a máquina). La apertura del
capítulo (texto B), que se remonta hasta antes del largo paréntesis de 1943-1944 (p. 104), fue escrita de nuevo, y
de hecho alcanzó la forma de DT (pero en el inicio de la historia todavía hace «cinco noches» que dejaron la
Compañía, no tres como en DT: véase la Nota sobre la cronología al final de este capítulo).
Cuando mi padre llegó al punto en que el nuevo borrador (C) retomaba la historia («El sol desapareció entre
las nubes y la noche cayó rápidamente», p. 104), aparte de mejorar la expresión y unir las frases, en principio no
cambió ningún rasgo de la historia hasta el comienzo del intento de descenso, excepto cuando escribió que en el
último día en Emyn Muil, Sam y Frodo habían caminado a cierta distancia del precipicio exterior, quizá para
explicar por qué no se habían dado cuenta que el risco era ahora menos alto y ya no caía en picado; pero aún no
aparece el largo barranco o garganta por el que en DT marcharon hacia el precipicio cuando no pudieron seguir
hacia delante. Los abedules de la garganta tendrían una función narrativa en la versión definitiva de la historia, ya
que «unos pocos tocones viejos y carcomidos llegaban hasta casi el mismo borde del acantilado» (DT 289): Sam
apoyaría el pie en uno de los tocones, y ataría la cuerda allí (DT 293-295), a diferencia del texto C, p. 107 («¿No

[Link] - Página 78
hay nada a lo que atar un extremo aquí arriba?» … «Yo bajaré con la cuerda, y tú aguantarás el extremo aquí
arriba»). [113]
Al principio en C (p. 106) mi padre conservó la historia de que Frodo seguía a Sam por el borde y los dos se
aplastaban contra la cara rocosa uno al lado del otro, hasta que Frodo volvió a subir. Pero mientras escribía lo
cambió: antes de que Frodo tuviera tiempo de decirle algo a Sam.

Un momento después lanzó un grito agudo y se deslizó pendiente abajo. Se


detuvo cuando sus pies chocaron con una cornisa más ancha varios pies más abajo.
Afortunadamente, la cara de la roca se inclinaba hacia adelante y no perdió el
equilibrio. Apenas podía alcanzar con los dedos el reborde que acababa de dejar.
—Bueno, un paso más hacia abajo —dijo—. Pero ¿y ahora qué?
—No lo sé —repuso Frodo, asomándose por el borde—. Está oscureciendo.
Empezaste un poco pronto, antes de que le echáramos un buen vistazo. Pero la
cornisa donde estás se ensancha bastante a la derecha. Si puedes deslizarte hacia allí,
creo que tendrás espacio suficiente para agacharte, bajar las manos y tratar de llegar
al próximo reborde que hay abajo.
Sam arrastró un poco los pies, y entonces se quedó quieto, respirando con fuerza.
—No, no puedo hacerlo —jadeó—. Me estoy mareando. ¿No puedo volver? Los
dedos de los pies empiezan a dolerme horrores.
Frodo se inclinó todo lo que se atrevió, pero no pudo ayudarlo. Los dedos de Sam
estaban muy lejos de su alcance.
—¿Qué podemos hacer? —dijo Sam, y le tembló la voz—. Aquí estoy, pegado
como una mosca a un papel matamoscas, con la diferencia de que las moscas no se
pueden caer y yo sí.
El cielo del este se estaba volviendo tan oscuro como la noche, y el trueno
retumbó más cerca.
—¡Aguanta, Sam! —exclamó Frodo—. Un instante, hasta que me quite el
cinturón.
Una vez eliminado el innecesario incidente de Frodo bajando al primer reborde con Sam para luego volver a subir,
el nuevo texto sigue el anterior (C) —el fracaso del experimento con el cinturón, el súbito recuerdo de Sam de la
cuerda, y cuando le dice a Frodo que llevan las mochilas intercambiadas— hasta «Se sentó lejos del borde y se
masajeó los pies» (p. 107; se sintió «como si lo hubieran rescatado de aguas profundas o de una mina
insondable»). [114]

—¡Cabeza hueca y pampirolón! —murmuró.


—Bueno, ya has vuelto —dijo Frodo, riéndose aliviado—, y ahora puedes
explicarme eso de las mochilas.
—Es sencillo —dijo Sam—. Nos levantamos a la luz tenue de esta mañana y
usted tomó la mía. Me di cuenta e iba a decírselo cuando advertí que la suya era
bastante más pesada que la mía. Supuse que había estado llevando más equipo del
que le correspondía desde que yo partiera con tantas prisas, así que pensé que me
tocaba a mí. Y creí que cuanto menos dijera, menos tendríamos que discutir.
—Fue una insolencia bien intencionada —dijo Frodo—, pero, en cualquier caso,
has sido recompensado por la buena intención.

[Link] - Página 79
Permanecieron sentados un rato y la oscuridad se acrecentó.
—Cabeza hueca —dijo Sam de repente, dándose una palmada en la frente—. Me
pregunto cuánto medirá la cuerda.
En este punto mi padre abandonó esta historia, quizá creyendo que todo se estaba complicando demasiado, y
al rechazar las páginas nuevas regresó, no al comienzo del capítulo sino al principio del borrador C, es decir, al
punto en que Frodo y Sam despertaron en su última mañana en Emyn Muil (p. 104), con Frodo que ahora dice, en
respuesta a la pregunta de Sam «¿Los ha vuelto a ver, señor Frodo?», «No, ya llevo tres noches sin oír nada». A
partir de aquí el manuscrito acabado D se desarrolló como la historia definitiva. Parte se escribió primero en
páginas de borrador independientes,[130] pero parte del borrador a lápiz se repasó a tinta y se incluyó en el
manuscrito. Sin embargo, está claro que la historia final avanzó ahora con seguridad y nitidez, y como hay pocas
diferencias de importancia que observar con la historia de las partes del borrador inicial que he podido leer, dudo
que haya más en las que no pude.
Mi padre descubrió por fin cómo Frodo y Sam conseguían descender Emyn Muil, y resolvió el problema de
dejar la cuerda colgando de la cima del risco para que la usara Gollum haciendo simplemente que no pensaran en
ello hasta que los dos hubieran llegado al fondo. En este texto, el avance de la tormenta está descrito de la
siguiente manera:

Las faldas de la tormenta se levantaban, rotas y cargadas de lluvia, y la batalla


principal había pasado, apresurándose con el viento y el trueno por encima de Emyn
Muil, sobre el Anduin, [115] los campos de Rohan, hacia Cuernavilla, donde el Rey
Théoden estaba acorralado aquella noche, y el Tindtorras se erguía ahora oscuro
contra el último y pálido resplandor.
En una fase posterior (véase Nota sobre la cronología al final de este capítulo) se sustituyó por lo siguiente:

Las faldas de la tormenta se levantaban, rotas y cargadas de lluvia, y la batalla


principal había pasado para extender sus grandes alas sobre Emyn Muil, donde el
pensamiento sombrío de Sauron se detuvo un momento. Desde allí se volvió,
golpeando el valle del Anduin con granizo y relámpagos, y avanzó despacio durante
la noche, milla tras milla, sobre Gondor y los campos de Rohan, hasta que a lo lejos
los Jinetes vieron en la llanura la negra sombra que se movía detrás del sol, cuando
cabalgaban con la guerra hacia el Oeste.
El tío de Sam, el hermano mayor del Tío, propietario de la cordelería «cerca del Campo del Cordelero»,
aparece ahora (cf. TI 276), pero al principio se llamaba Obadiah Gamyi, no Andy.
Los primeros borradores no llegaban al descenso de Gollum por la cara del risco, y puede que mi padre lo
tuviera previsto desde hacía tiempo. En el manuscrito del esbozo «La historia prevista desde Lórien», tachó sus
primeras ideas sobre el encuentro de Frodo y Sam con Gollum, y escribió: «Lugar escarpado donde Frodo ha de
descender un precipicio. Sam va primero de modo que si Frodo cae derribará a Sam. Ven a Gollum bajar a la luz
de la luna como una mosca» (véase TI 384 y nota 435). Pero no hay forma de saber cuándo escribió esto, si fue al
empezar a escribir «Sméagol domado» o al reanudarlo en abril de 1944.
En el borrador inicial la discusión entre Sam y Frodo después de la captura de Gollum, en la que Frodo oyó
«una voz que venía del pasado», era así:

—No —dijo Frodo—. Si lo matamos, tenemos que matarlo ahora, Sam. Pero no podemos hacerlo, no en
esta situación. Va en contra de las reglas. No nos ha hecho ningún daño.
—Pero tiene/tenía la intención, apuesto mi palabra —dijo Sam.
—Puede ser —dijo Frodo—. Pero ésa es otra cuestión. —Entonces le pareció oír una voz que venía del
pasado que le decía: Imagino que aun Gollum puede servir para algo antes de que haya acabado todo. —Sí,
sí, es posible —contestó—. Pero, de cualquier modo, no puedo [116] tocar a la criatura. Me gustaría que
pudiera curarse. Es terriblemente desdichado…

[Link] - Página 80
Sam clavó la mirada en su amo, que parecía hablar con alguien que no estaba allí.

En esta fase evolutiva del capítulo «Una historia antigua», en la parte de la conversación con Gandalf en Bolsón
Cerrado que Frodo estaba recordando, el texto de la versión de la «segunda fase» (dado en RS 331-332) no se
había cambiado mucho. La lectura real del texto («cuarta fase») de «Una historia antigua» (cf. TI 36) es:

—… ¡Qué lástima que Bilbo no haya matado a esa detestable criatura cuando se despidió de él!
—¡Qué tonterías dices a veces, Frodo! —dijo Gandalf—. ¡Lástima! La lástima se lo habría impedido si
hubiera pensado en ello. De cualquier forma, no habría podido hacerlo. Iba contra las Reglas. …
—Por supuesto, por supuesto. Cómo pude decirlo. Entonces, Bilbo no podía hacer nada de ese tipo. Pero
estoy asustado. Y no puedo sentir ninguna lástima por Gollum. ¿Quieres decir que tú y los Elfos habéis dejado
que siguiera viviendo después de esos horribles actos? De cualquier modo, es peor que un trasgo, y nada más
que un enemigo.
—Sí, merecía morir —dijo Gandalf—, y no creo que se lo pueda curar antes de que muera. Sin embargo,
incluso Gollum puede resultar útil para bien antes del fin. En cualquier caso, no lo matamos: era muy anciano
y muy infeliz. Los Elfos del Bosque lo tienen prisionero…

No es frecuente poder determinar el momento preciso en que mi padre regresó a un pasaje muy anterior de El
Señor de los Anillos y lo cambió, pero en este caso es posible. Cuando escribió el pasaje en el manuscrito (D) de
«Sméagol domado», el recuerdo de Frodo de su conversación con Gandalf comenzaba en un punto anterior al del
borrador citado arriba:

De pronto Frodo creyó oír, muy claras pero lejanas, unas voces que venían del pasado.
¡Qué lástima que Bilbo no apuñalara a esa detestable criatura cuando se despidió de él!
¡Lástima! La lástima se lo habría impedido. No podía matarlo. Iba contra las Reglas.
No siento ninguna lástima por Gollum. Merece la muerte. [117]

En este punto mi padre advirtió que Gandalf le había dicho más cosas a Frodo, y en otra página de borrador para
«Sméagol domado», escribió:

¡La merecía! La merece/merecía, sin duda, dijo Gandalf. Muchos de los que viven merecen morir, y algunos
de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures en dispensar la muerte
ni siquiera en nombre de la justicia, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos. No tengo muchas
esperanzas de que Gollum pueda curarse.

Entonces, esto (según creo) se introdujo en el manuscrito de «Sméagol domado» con una forma ligeramente
distinta:

¡Merece la muerte! La merece, sin duda. Muchos de los que viven merecen morir; y algunos de los que
mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures en dispensar la muerte en
nombre de la justicia, temiendo por tu propia seguridad, pues ni el más sabio conoce el final de todos los
caminos. Quizás el Enemigo lo atrape. Quizá no. Hasta Gollum puede hacer algún bien, quiera o no quiera,
antes del fin.

Es muy probable que fuera en esta época cuando mi padre cambió el episodio de «Una historia antigua», pero sin
las palabras «temiendo por tu propia seguridad», y añadiéndolo al pasaje dado en la p. 116: «… ni el más sabio
conoce el fin de todos los caminos. No tengo mucha esperanza de que Gollum se cure antes de morir. Pero aun
Gollum quizá resulte útil para el bien antes del fin». Los dos pasajes, el de «La sombra del pasado» (CA,
pp. 88-89) y el de «Sméagol domado» (DT 303), varían en algunos detalles de la expresión, quizá no siempre
intencionada.
Por último, existe una diferencia interesante entre el episodio en el que Gollum le hace su promesa a Frodo en
la versión de esta época y la que aparece en DT. Cuando Gollum dijo: «Sméagol jurará sobre el precioso», tanto el
borrador inicial como el manuscrito seguían:

Frodo dio un paso atrás.


—¡Sobre el precioso! —dijo—. ¡Oh, sí! ¿Y qué jurará?
—Ser muy, muy bueno —dijo Gollum. Luego, arrastrándose hasta los pies de Frodo …

[Link] - Página 81
Esto se cambió de inmediato, también en el borrador y en el manuscrito, por: [118]

Frodo dio un paso atrás.


—¿Sobre el precioso? —preguntó, perplejo durante un momento: había pensado que Gollum se refería a
su otro yo cuando hablaba con el precioso—. ¡Ah! ¡Sobre el precioso! —dijo, con la desconcertante franqueza
que ya había sobresaltado a Sam [texto de borrador: que sorprendió y alarmó a Sam, y todavía más a
Gollum].
Un anillo para gobernarlos a todos y atarlos en las Tinieblas.
—¿Te atreves a hacer una promesa semejante, Sméagol? … [etc. como en DT, pp. 307-308].

El texto definitivo de este episodio no se sustituyó hasta mucho más adelante.[131]

Nota sobre la cronología


[120]
En este capítulo el relato se inicia la quinta noche desde que Frodo y Sam abandonaran la Compañía. Esa noche
también la pasaron en Emyn Muil, y fue al anochecer del día siguiente (por lo tanto, «la sexta noche») cuando
realizaron el descenso. Como la fecha de la Disolución de la Comunidad y la huida de Frodo y Sam fue el 26 de
enero (sobre la cronología de este período véanse pp. 11-12 y TI 431, 475-476), esto debería significar que el
capítulo empieza la noche del 30, y que bajaron de las colinas la noche del 31. Por otro lado, la gran tormenta se
describe (pp. 114-115) como «apresurándose con el viento y el trueno por encima de Emyn Muil, sobre el Anduin,
los campos de Rohan, hacia Cuernavilla, donde el Rey Théoden estaba acorralado aquella noche». Sin embargo, la
Batalla de Cuernavilla se libró la noche del 1 de febrero (pp. 13-14).
Dos breves esquemas temporales, que llamaré Esquema «A» y Esquema «B», tratan la cuestión de la
cronología del vagar de Frodo en Emyn Muil en relación a acontecimientos de las tierras al oeste del Anduin. El
Esquema «B», que comienza en este punto, es completamente explícito:

Martes 26 de enero a miércoles 1 de febrero Frodo y Sam en Emyn Muil (Sarn Gebir).
Noche feb. 1-2 Frodo y Sam se encuentran con Gollum. (La tormenta que llegó al Abismo de Helm
alrededor de la medianoche de feb. 1-2 pasó sobre Emyn Muil más temprano esa noche).

El esquema «A», que también comienza aquí, dice:

31 de enero Noche fría.


1 de febrero Descenso, anochecer (5.30). Encuentro con Gollum alrededor de las 10 de la noche. Viaje por
la cañada hasta el amanecer.

Según esto, el capítulo empezaría la sexta noche desde la huida de Frodo y Sam, no la quinta.

Desde que se completara La Traición de Isengard, he encontrado dos páginas manuscritas que a todas luces
son notas sobre alteraciones cronológicas necesarias que mi padre hizo en octubre de 1944, unos cuatro meses y
medio después de que llegara al final de Las Dos Torres (véase TI 475-477). El 12 de octubre (Cartas, n.º 84) me
escribió «tropecé con un muy grave error de sincronización (uno o dos días)» que «requerirá fatigosas pequeñas
alteraciones en muchos capítulos»; y el 16 de octubre (Cartas, n.º 85) escribió que lo había resuelto «insertando
un día adicional en la Cámara de los Ents, y días adicionales en la persecución de Trotter y el viaje de Frodo …».
Estas notas enumeran capítulo a capítulo los cambios necesarios (pero no todos). Algunos ya se han
encontrado: las complejas alteraciones de «Los Jinetes de Rohan» en TI 475-476; el día adicional a la Cámara de
los Ents en TI 491-492; y los cambios de «El Caballero Blanco» en TI 499. No hace falta comentar nada más al
respecto. Pero en una nota a «Sméagol Domado» aparece la cuestión de la tormenta; y aquí mi padre escribió que
habría que eliminar la referencia a Théoden y Cuernavilla, porque «no encajará». Apuntó que la tormenta sobre
Emyn Muil tuvo lugar alrededor de las cinco de la tarde del 31 de enero, mientras que los truenos en la Batalla de
Cuernavilla fueron alrededor [121] de la medianoche del 1 de febrero, y que 31 horas para recorrer una distancia
de unas 350 millas era demasiado; pero no se propuso ninguna solución.
He mencionado (TI 431) un complejo esquema temporal posterior a la introducción de los cambios de octubre
de 1944. Al ser una cronología de trabajo importante, en algunos sitios es terriblemente difícil de interpretar, a
causa de alteraciones posteriores y escritos a tinta sobre el lápiz original. Está distribuido en columnas, y describe

[Link] - Página 82
«sinópticamente» y casi en su totalidad los movimientos diarios de todos los personajes importantes de la historia.
Empieza al quinto día de descenso del Anduin y termina al comienzo del ascenso al paso de Kirith Ungol; es fácil
suponer que corresponde al trabajo en la cronología de octubre de 1944, no posterior. En este esquema, que
llamaré «S», mi padre escribió después «material de Timatal Antigua» (Islandés tímatál «cronología»).
En el esquema S la muerte de Boromir y la Disolución de la Comunidad se retrasaron un día, al miércoles 25
de enero.

Enero 25 La Compañía se disolvió. Muerte de Boromir. … Frodo y Sam cruzan el río hacia el este y huyen
al E de Emyn Muil.
Enero 26 Frodo y Sam vagan por Emyn Muil (1.a noche desde la huida).
Enero 27 En Emyn Muil (2.a noche).
Enero 28 En Emyn Muil (3.a noche).
Enero 29 En Emyn Muil (4.a noche).
Enero 30 En el borde de Emyn Muil. Pasan noche fría bajo una roca (5.a noche).
Enero 31 Descenso del Emyn Muil al anochecer. Encuentro con Gollum alrededor de las 10 p. m.
Viaje por la cañada (31 enero/1 feb.).

Por lo tanto, en este esquema el inicio de la historia de «Sméagol Domado» se sitúa la noche del 30 de enero, y se
dice explícitamente que era la sexta noche desde la huida; pero, por algún motivo, mi padre no tenía en cuenta la
quinta noche en Emyn Muil (25 de enero), y en consecuencia llamó quinta a la del 30 de enero. Quizá sea el
mismo error la causa de la discrepancia entre el Esquema B y el texto del capítulo (p. 120). Y, en cualquier caso,
bien podría ser que los registros de estos complicados manejos sean insuficientes, o que existan pistas que yo no
he logrado advertir.
En el Esquema B, igual que en el manuscrito acabado del capítulo (pp. 114-115), aparece explícito que la
tormenta sobre Emyn Muil alcanzó Cuernavilla más tarde esa misma noche; se movía deprisa («apresurándose
con el viento y el trueno»). Sin embargo, en el Esquema S eso no es así; pues (como en la nota de octubre de 1944
antes mencionada) el descenso de Frodo y Sam de Emyn Muil tuvo lugar durante la noche del 31 de enero, pero la
Batalla de Cuernavilla comenzó la noche del 1 de febrero. Originalmente, S no contenía mención alguna de la
gran tormenta, pero mi padre añadió junto a 31 de enero: «Truenos al anochecer», y luego, más adelante, «Se
arrastra hacia el oeste» con una línea que parece llevarla al 1 de febrero. La tormenta en Rohan que poco a poco
dio alcance a los Jinetes cuando cabalgaban al oeste por las llanuras en su segundo día fuera de Edoras (al
comienzo del capítulo de «El Abismo [122] de Helm») y estalló en Cuernavilla a mitad de la noche, se hallaba
presente ya cuando mi padre se puso a escribir «Sméagol Domado». La tormenta en Emyn Muil que avanzaba
hacia el oeste, aunque en realidad no se concibiera con ese propósito, es obvio que tuvo el efecto deseado de unir
las historias ahora separadas al este y el oeste del Anduin. Está claro que el pasaje revisado de la tormenta de
«Sméagol Domado» dado en la p. 115 tenía por objetivo permitir a la tormenta avanzar un día más, y da a
entender que Frodo y Sam descendieron de las colinas el día anterior a la Batalla de Cuernavilla, como en S; y
esto soluciona el problema del tiempo y la distancia observado en la nota de octubre de 1944, que declara que la
gran tormenta no se «apresuró», sino que «pasó despacio durante la noche».
Sin embargo, en La Cuenta de los Años las fechas correspondientes son del todo distintas:

Esquema S
Frodo entra en Emyn Muil (Enero 25) Día 1
En Emyn Muil (Enero 26) Día 2
En Emyn Muil (Enero 27) Día 3
En Emyn Muil (Enero 28) Día 4
En Emyn Muil (Enero 29) Día 5
En Emyn Muil (Enero 30) Día 6
Descenso de Emyn Muil (Enero 31) Día 7
Batalla de Cuernavilla (Febrero 1) Día 8

[Link] - Página 83
La Cuenta de los Años
Frodo entra en Emyn Muil (Febrero 26) Día 1
En Emyn Muil (Febrero 27) Día 2
En Emyn Muil (Febrero 28) Día 3
Descenso de Emyn Muil (Febrero 29) Día 4
(Febrero 30) Día 5
(Marzo 1) Día 6
(Marzo 2) Día 7
Batalla de Cuernavilla (Marzo 3) Día 8
Así pues, en la cronología definitiva la Batalla de Cuernavilla tuvo lugar cuatro noches después del descenso de
Frodo y Sam y del encuentro con Gollum. Sin embargo, la descripción revisada del curso hacia el oeste de la
tormenta que aparece en «Sméagol Domado» (p. 115) se conservaba en la fase de galeradas de El Señor de los
Anillos. En éstas mi padre apuntó al margen del pasaje: «Cronología equivocada. La tormenta de Frodo fue 3 días
antes de la cabalgata de Théoden» (es decir, el 29 de febrero y el 2 de marzo, el día que Théoden se marchó de
Edoras). La versión del pasaje que aparece en DT 293-295 fue sustituida en el último momento: la gran tormenta
recibió un recorrido curvo más amplio, y se sugirió, quizás, un refuerzo de su poder y magnitud mientras pasaba
lentamente sobre Ered Nimrais.

[Link] - Página 84
II
A TRAVÉS DE LAS CIÉNAGAS

[123]
La escritura de este capítulo también se puede fechar con bastante exactitud gracias a las cartas que mi padre me
escribió a Sudáfrica en 1944. El 13 de abril (Cartas, n.º 60) dijo que el día anterior había leído su «capítulo
reciente» («Sméagol Domado») a C. S. Lewis y Charles Williams, y que había comenzado otro. El 18 de abril
(Cartas, n.º 61) escribió: «Espero ver a C. S. L. y a Charles W. mañana por la mañana y leerles mi próximo
capítulo, sobre el pasaje de las Ciénagas de los Muertos y la proximidad de las Puertas de Mordor, que tengo
ahora prácticamente terminado».[132] Y el 23 de abril (Cartas, n.º 62) escribió: «Les leí a Lewis y a Williams mi
segundo capítulo, el pasaje de las Ciénagas de los Muertos, el miércoles [19 de abril] por la mañana. Fue
aprobado. Ahora casi he completado un tercero: las Puertas de la Tierra de las Sombras. Pero esta historia me
sorprende ocupado y he hecho ya tres capítulos con lo que debía ser sólo uno». De hecho, el manuscrito acabado
de «A través de las ciénagas» tenía primero el título de «Kirith Ungol» (que todavía era el nombre del paso
principal a Mordor), pues cuando comenzó a escribir el manuscrito el borrador inicial del capítulo distaba mucho
de estar acabado.
En realidad las ideas fundamentales de esta parte del relato tienen un origen anterior, el esbozo «La historia
prevista desde Lórien» (TI 384-385), cuando calculó que el capítulo tendría el número XXV, ocho por debajo de
lo que resultó al final. En aquel esbozo escribió:

Gollum suplica perdón, y promete ayudar, y al no tener a nadie a quien acudir, Frodo acepta. Gollum dice que
él los conducirá por encima de las Ciénagas de los Muertos a Kirith Ungol. (Riéndose para sí mismo al pensar
que ése es justo el camino por el que desea que vayan). …
Duermen de a dos, de modo que siempre haya uno con Gollum.
Todo el tiempo Gollum está planeando traicionar a Frodo. Los lleva con inteligencia por encima de las
Ciénagas de los Muertos. Hay caras muertas y verdes en las aguas estancadas; y las cañas secas sisean como
serpientes. Frodo siente la fuerza del ojo penetrante mientras avanzan. [124]
Por la noche Sam se mantiene en guardia, sólo fingiendo estar dormido. Oye a Gollum murmurando para
sí, palabras de odio hacia Frodo y codicia por el Anillo.
Los tres compañeros ahora se aproximan a Kirith Ungol, la terrible garganta que conduce a Gorgoroth.
Kirith Ungol significa Valle de Laraña: ahí vivían grandes arañas …

Una única página de notas revela los pensamientos de mi padre cuando por fin se embarcó en la escritura de esta
historia. Las notas no se escribieron en forma de esbozo seguido, ni todas al mismo tiempo, pero las he
reproducido según el orden en que figuran en la página.

Problema de comida. Gollum se atraganta con las lembas (¿pero le hacen bien?).
Se va y regresa con dedos [? y cara] sucios. Una vez lo oyó masticando en la
oscuridad.

Capítulo siguiente

Gollum los hace descender al cauce de agua y luego gira hacia el este. Conduce a
un paraje difícil en el centro de las Ciénagas. En las Ciénagas de los Muertos. Caras
muertas. Si mirabas, en algunos de los pantanos veías tu propia cara toda verde y
muerta y descompuesta. Hacia Kirith Ungol.
Cambio en Gollum a medida que se acercan
Gollum duerme bastante despreocupado, tranquilo al principio; pero a medida que

[Link] - Página 85
se acercan a Mordor parece tener pesadillas. Sam lo oye empezando a discutir
consigo mismo. Es una especie de Smeagol bueno enfadado con un Gollum malo. El
último [? se vuelve] … lleno de odio hacia el Portador del Anillo, añorando ser él
mismo el Amo del Anillo.
Ocultos [? en] una roca cerca de las puertas ven grandes movimientos de entrada
y salida. Explicación de por qué ellos han escapado del movimiento de guerra.
Por el día se echan en lechos de cañas
Sentimiento de peso. El Anillo pesa cada vez más en el cuello de Frodo a medida
que Mordor está más cerca. Siente el Ojo.
Otra página, en cualquier caso escrita antes de que «A través de las ciénagas» hubiera avanzado mucho, esboza la
historia de este modo: [125]

Llegan a un punto en que la garganta desciende hasta las ciénagas. Breve


descripción de éstas (que requieren de 3 a 4 días para cruzarlas). Pantanos donde hay
caras, algunas horribles, algunas hermosas, pero todas descompuestas. Gollum dice
que según dicen son recuerdos (¿?) de todos aquellos que en tiempos remotos cayeron
en la Batalla ante Ennyn Dûr, las Puertas de Mordor, en la Gran Batalla. Si mirabas
en algunas aguas cuando había luna veías tu propia cara pestilente y corrupta y
muerta. Describir los pantanos a medida que se acercan a Mordor como estanques
verdes y ríos contaminados por trabajos químicos recientes.
Se esconden a los pies de las colinas y ven entrar a hombres armados y orcos.
Pronto todo queda despejado. Sauron está reuniendo sus fuerzas y escondiéndolas en
Mordor, preparadas. (Hombres endrinos, y hombres salvajes con pelo largo y
trenzado procedentes del Este; Orcos del Ojo, etc.).
En el lejano Cuerno (Este) de las Puertas hay una torre alta y blanca, Minas Ithil,
ahora Minas Morghul, que guarda el paso. En un principio fue construida por los
hombres de Gondor para impedir que Sauron escapara y estuvo guarnecida por los
guardias de Minas Ithil,[133] pero pronto cayó en sus manos. Ahora impedía que nadie
entrara. Estaba guarnecida de orcos y espíritus malignos. Se había llamado [Neleg
Thilim >] Neleglos el Diente [el Centelleante >] Blanco.[134]
Este último pasaje va acompañado de un pequeño dibujo, reproducido en la p. 128 (n.º I). Hasta ahora, el paso y
principal entrada a Mordor se llamaba Kirith Ungol (cf. la cita de «La historia prevista desde Lórien» en la
p. 123). Al considerar la historia futura a medida que escribía el borrador de «A través de las ciénagas», mi padre
vio que no era así: Kirith Ungol era un camino distinto para atravesar las montañas, y (obviamente) es este
sendero el que tomarán Sam y Frodo. De acuerdo con esto, se proponía cambiar el antiguo emplazamiento de
Minas Morgul que aparece en el Primer Mapa (véase Mapa III, TI 363).[135] Allí el paso de Kirith Ungol estaba
guardado por dos torres, una a cada lado (véase TI 408, nota 461), y Minas Morgul se hallaba más al oeste, del
otro lado de las montañas (es decir, en el lado occidental del extremo septentrional de las Dúath, las Montañas de
la Sombra); en cambio, ahora Minas Morgul pasa a ser la torre que guarda el paso.[136] En una página de borrador
de «La Puerta Negra está cerrada» [126] aparece un esbozo prácticamente idéntico, a lápiz débil. Sin embargo,
resulta claro que no corresponde a éste (el último texto está escrito al lado), sino al presente pasaje; y junto a esa
versión a lápiz del esbozo se lee esta nota:

Es mejor para la historia posterior que Minas Ithil (Morghul) esté en realidad en las Puertas de Mordor en el

[Link] - Página 86
lado Este.

De esta manera, la escena se describe desde el Norte.


En una página usada también para el borrador de «A través de las ciénagas» hay otro esbozo de la torre y del
paso (también reproducido en la p. 128, n.º II), muy similar excepto en un detalle importante: mientras que en el
Esbozo I la grieta de Kirith Ungol está situada inmediatamente debajo de Minas Morgul (que así se yergue sobre
una loma alta o «cuerno» entre la «grieta» y el «paso»), en el Esbozo II Kirith Ungol está en el otro extremo del
paso respecto a la torre. La escena se vuelve a describir desde el Norte, pues el texto que la acompaña reza:
«Kirith Ungol no es la entrada principal sino una grieta estrecha al [S(ud) >] Oeste». Estoy casi seguro de que el
Esbozo II representa una fase posterior del desarrollo de la idea, no su primera aparición.

[Link] - Página 87
[128]

Dos dibujos tempranos de Kirith Ungol

[Link] - Página 88
De la mayor parte de «A través de las ciénagas» hay un borrador preliminar (que en su mayor parte tiene una
caligrafía muy difícil); en este capítulo mi padre no escribió, como solía, un texto a lápiz y luego plasmó una
versión más acabada a tinta encima de él. La historia del borrador no es perfectamente continua, y está claro que
(como de costumbre) perfeccionó el manuscrito acabado —el único que se hizo de este capítulo— en etapas. El
borrador inicial es en su mayor parte muy tosco, escrito a gran velocidad, y a veces el manuscrito acabado
(aunque resulta legible a la perfección: fue el texto del cual mi padre leyó el capítulo a Lewis y a Williams el 19
de abril) es en sí mismo la composición primaria, corregida constantemente y modificada en el acto de escribir.
No obstante, parece que en aquella semana de abril de 1944 casi todas las oraciones del episodio de las Ciénagas
de los Muertos alcanzaron la forma de Las Dos Torres (exceptuando algunos cambios importantes realizados
mucho después).
Sólo en un aspecto el borrador inicial difirió de manera significativa respecto a la historia que aparece en el
manuscrito. Se trata principalmente de una cuestión de estructura narrativa, pero transcribo la mayor parte del
episodio en cuestión, según he podido descifrarlo, a modo de ejemplo. Empiezo en las palabras de Gollum «Hay
serpientes, gusanos, cosas de las ciénagas. Muchas cosas, montones de cosas inmundas. Nada de pájaros»
(DT 319-320). [127]

Así transcurrió la tercera jornada del viaje en compañía de Gollum.[137]


Continuaron toda la noche con sólo breves paradas. Ahora era realmente
peligroso, por lo menos para los hobbits. Avanzaban despacio, manteniéndose en
apretada fila y siguiendo cada movimiento de Gollum con atención. Los pantanos se
hicieron más grandes y ominosos, y cada vez era más y más difícil encontrar lugares
donde podía ponerse los pies sin hundirse en el [? frío] lodo burbujeante. Ya no había
más cañas ni hierba.
De noche cerrada, pasada la medianoche, se produjo un cambio. Se levantó una
ligera brisa y aumentó hasta ser un viento frío: soplaba del Norte y aunque tenía un
olor amargo a ellos les pareció agradable, pues por fin sugería la presencia de aires no
contaminados y empujaba la niebla hedionda hasta formar bancos con oscuros cauces
en medio. El cielo nublado se desgarró y se hizo jirones y la luna casi llena se movió
entre esas [? ruinas]. Gollum se agazapó y musitó algo, pero los hobbits alzaron la
vista esperanzados. Una sombra grande y oscura salió de Mordor como un pájaro
inmenso, cruzó la luna y se alejó hacia el oeste. Era la misma sensación que los
invadió cuando en el …… se tiraron de bruces al lodo. Pero la sombra pasó
rápidamente. Gollum yacía como atontado y tuvieron que despertarlo. Sólo decía
Espectros, espectros [? bajo] la luna. El precioso el preciosos es su amo. Lo ven todo
en todas partes. Él ve. Después de eso [? incluso] Frodo percibió una vez más un
cambio en Gollum. Era [? aún] más servil [y] amigable, pero hablaba más a menudo a
[su] viejo estilo. Tuvieron muchas dificultades para hacerlo proseguir mientras la luna
El último pasaje se escribió de nuevo («Después de eso Sam creyó percibir de nuevo un cambio en Gollum»
…) y el borrador continúa con una descripción del cansancio y la lentitud de Frodo y el peso del Anillo, parecida a
la del texto de DT (p. 325). Luego sigue:

Ahora realmente lo sentía como un peso: y empezaba a ser consciente del Ojo:
era eso tanto como el peso lo que le hacía encogerse y encorvarse al caminar. Se
sentía como alguien escondido en un cuarto (? jardín) cuando entra su enemigo
mortal: [129] sabiendo que está ahí aunque todavía no puede verlo, el enemigo se
yergue para observar y vigilar con su ojo mortal a todos los que llegan. Cualquier

[Link] - Página 89
movimiento estaba cargado de peligro.[138] Probablemente Gollum sentía algo
parecido. Después del paso de la sombra del Nazgûl que volaba a Isengard fue difícil
hacer que se moviera cuando había luz. Mientras hubiera luna sólo se arrastraba sobre
las manos encogiéndose y gimiendo. No era de mucha utilidad como guía y Sam trató
de encontrar un sendero por su cuenta. Al hacerlo, tropezó y cayó sobre las manos en
el lodo pegadizo con la cara encima de un pantano oscuro que parecía una ventana
lustrosa pero sucia bajo la luz de la luna. Arrancando las manos de la ciénaga, saltó
hacia atrás dando un grito. Hay caras muertas …… caras muertas en el pantano, gritó,
¡caras muertas!
Gollum rió. Las Ciénagas de los Muertos, sí, ssí. Así se llaman. No hay que
mirarlas cuando el Ojo Blanco está en lo alto.[139] Qué son, qué son, preguntó Sam
temblando y volviéndose hacia Frodo, que estaba detrás de él. No lo sé, dijo Frodo.
No, no, amo, dijo Sam, son horribles. No obstante, Frodo se arrastró con cautela hasta
el borde y miró. Vio caras pálidas; parecían profundamente sumergidas en el agua:
algunas sombrías algunas espantosas, algunas nobles y hermosas: pero todas
horribles, descompuestas, enfermizas, pudriéndose ……… Frodo retrocedió a rastras
y se tapó los ojos. No sé quiénes son, pero me pareció ver Hombres y Elfos y Orcos,
todos muertos y putrefactos. Sí sí, dijo Gollum cloqueando. Todos muertos y
putrefactos. Las Ciénagas de los Muertos. Hombres y Elfos y Orcos. Hubo una gran
Batalla aquí hace mucho mucho tiempo, precioso, sí, cuando Smeagol era joven y
feliz hace mucho tiempo:[140] antes de que llegara el precioso, sí, sí. Pelearon en el
llano de allá. Las Ciénagas de los Muertos han crecido.
Pero ¿están realmente ahí? Smeagol no lo sabe, dijo Gollum. No puedes llegar a
ellos. Yo nosotros lo intentamos, sí lo intentamos, precioso, una vez: pero no puedes
tocarlos. Sólo formas para ver, quizá, no para tocar, ¡no, precioso! Sam lo miró
sombríamente y se estremeció, creyendo adivinar por qué razón Smeagol había
intentado tocarlos.
La luna se hundía ahora en el oeste, detrás de unas nubes que se alzaban sobre el
lejano Rohan, más allá del Anduin. [130] Continuaron la marcha y de nuevo Gollum
tomó la delantera por [léase: pero] Sam y Frodo descubrieron que él [léase: ellos] no
podían evitar que sus ojos [? fascinados] se desviaran cada vez que pasaban por un
pantano de aguas negras. Al hacerlo alcanzaban a ver caras muertas y pálidas. Al fin
llegaron a un lugar donde Gollum se detuvo, un pantano ancho …… les bloqueaba el
camino.
Los pantanos iluminados por fuegos fatuos revelan caras muertas. La luna
muestra la de ellos.[141]
………… La luna salió de detrás de una nube. Miraron las aguas. Pero no vieron
ninguna cara del pasado desaparecido. Vieron las suyas. …… Sam, Gollum y Frodo
los miraban desde abajo con ojos muertos y lívida carne putrefacta.
¡Salgamos de este lugar asqueroso!
Queda mucho por andar todavía dijo Gollum. Debemos llegar a algún sitio donde

[Link] - Página 90
echarnos antes del día.
Este fragmento de borrador acaba aquí. En el manuscrito el texto se alcanza el de DT casi en todos los puntos:
la secuencia temporal de la historia se ha reconstruido, de modo que el cambio en el clima y el vuelo del Nazgûl
siguen al cruce de los pantanos de las caras muertas; y ya no se sugiere la idea (que se remonta a las notas
preliminares, p. 124) de que la propia cara del que observa se veía reflejada muerta cuando la luz de la luna
brillaba sobre los pantanos.
Es de observar que en el borrador se afirme que el Nazgûl volaba hacia Isengard. En la primera versión del
manuscrito no se dice eso: «… una inmensa forma alada y ominosa: cruzó la luna volando y con un grito mortal
se alejó hacia el oeste, superando a la luna en su maligna velocidad.… Pero la sombra pasó rápidamente, y tras
ella, rugiendo, partió el viento, dejando desnuda y desolada la Ciénaga de los Muertos». Sin embargo, después de
la última oración mi padre añadió, seguramente no mucho más tarde: «El Nazgûl había partido, volando a
Isengard con la velocidad de la ira de Sauron». La reescritura del episodio, de manera que el Nazgûl retorna y,
volando más bajo sobre ellos, regresa a Mordor, se realizó con posterioridad (véase la Nota sobre la cronología al
final de este capítulo); pero las palabras de DT (p. 324) «con un grito siniestro se alejó hacia el oeste» son, de
hecho, un vestigio de la idea original.
Entre otras diferencias y progresos, los siguientes parecen los que más merecen ser comentados.
En el borrador original, y al principio en el manuscrito, la «canción» [131] de Gollum (DT 310-311) era
completamente distinta a partir del primer verso:

Las duras tierras frías Nuestro corazón descansa


con los pies y las manos en aguas húmedas
son crueles. en algún pantano profundo.
Allí el viento chilla, ¡Oh, cómo deseamos
las piedras son frías; probar el pescado
no hay nada que encontrar. tan dulce y frío!

No había ninguna referencia a «Bolsón» ni al acertijo del pez.


La historia de que durmieron todo el día después de bajar de Emyn Muil no estaba presente al principio. En el
borrador preliminar del comienzo del capítulo, Sam, después de comprobar que Gollum dormía de veras
susurrándole pesscado al oído, no se quedó dormido:

El tiempo transcurría con lentitud; pero después de una o dos horas, Gollum de repente se sentó
completamente despierto, como si lo hubieran llamado. Se estiró, bostezó, se levantó y comenzó a trepar fuera
de la cañada. «Hola, ¿adónde vas?», gritó Sam. «Smeagol tiene hambre», dijo Gollum. «Volverá pronto».

En el manuscrito aparece la historia final, hasta el punto en que Sam se queda dormido; pero cuando despierta «el
cielo estaba lleno de una brillante luz diurna». Sin embargo, esto se cambió de inmediato: Sam y Frodo durmieron
todo el día, sin despertarse hasta después de la puesta de sol, y la partida de Gollum en busca de algo para comer
se posterga hasta la noche.[142]
No cabe duda de que la geografía de la región en la que se extendían las Ciénagas de los Muertos había
sufrido cambios sustanciales. En DT se dice (p. 317):

Ahora los hobbits dependían enteramente de Gollum. No sabían, ni podían adivinar a esa luz brumosa, que en
realidad se encontraban a sólo unos pasos de los confines septentrionales de las ciénagas, cuyas
ramificaciones principales se abrían hacia el sur. De haber conocido la región, habrían podido, demorándose
un poco, volver sobre sus pasos y luego, girando al este, llegar por tierra firme a la desnuda llanura de
Dagorlad.

Este pasaje aparece en el manuscrito, y en el borrador original se encuentra en estado embrionario, el cual, aunque
en parte resulta ilegible, [132] se entiende lo bastante bien como para ver que la nueva idea se hallaba presente:
«De hecho, se encontraban en los confines noroeste de las Ciénagas de los Muertos», y «[podrían] haber rodeado
el lado oriental hacia la tierra firme del Llano de la Batalla». El Primer Mapa (Mapas II y IVC, TI 357, 371) y el
gran mapa basado en él que dibujé en 1943, lo contradicen completamente, pues por aquel entonces la Tierra de
Nadie se extendía entre Sarn Gebir (Emyn Muil) y el paso de Mordor. No hay razón alguna para que alguien que
quiera ir al paso (Kirith Ungol en dichos mapas) atraviese las colinas para entrar en la Ciénaga de los Muertos;
tampoco estando en el borde de las ciénagas llegaría a Dagorlad bajo ningún concepto rodeándolas por el este en

[Link] - Página 91
vez de atravesándolas. En esencia, lo que ha sucedido es que las Ciénagas de los Muertos se han trasladado al
sudoeste, de modo que se extienden entre Emyn Muil y las Puertas de Mordor —en la región marcada «Tierra de
Nadie» en el Primer Mapa—, y así pasan a estar junto a Cancha Aguada o Nindalf (véase TI 372, 374-375 y
abajo); ésta es la geografía que aparece en el mapa a gran escala de Gondor y Mordor que acompaña a El Retorno
del Rey.[143]
En respuesta a la pregunta de Frodo de si debían atravesar las Ciénagas de los Muertos, en el borrador original
Gollum dice (cf. DT 318): «—No hace falta. Un poco para atrás y un pequeño rodeo —su brazo flaco señaló el
norte y el este— y podéis llegar con los pies secos al Llano. Dagorlad, es decir, donde se libró la Batalla y Él
perdió el precioso, ssí —añadió eso en una especie de susurro para sí». En este punto el manuscrito es idéntico al
texto de DT, pero más adelante, cuando Gollum habla de las caras muertas en las ciénagas (DT 322), dice: «Hubo
una gran Batalla hace mucho, sí, así le contaron cuando Smeagol era joven, hace mucho, antes de que llegara el
Tesoro. Entonces se lo quitaron al Señor, los Elfos y los Hombres se lo quitaron. Fue una gran batalla. Pelearon en
la llanura durante días y meses y años ante las Puertas de Mornennyn [> Morannon]» (sobre el borrador original
de esto véase p. 129). La referencia de Gollum a la historia del Anillo arrebatado a Sauron fue eliminada mucho
después.
El relato de la mañana posterior a la noche de las caras muertas en los pantanos y el vuelo del Nazgûl, y de las
tierras que atravesaron luego de dejar las ciénagas, difiere en importantes detalles respecto al DT 326-327. El
manuscrito dice (siguiendo un borrador inicial):

Cuando por fin despuntó el día, los hobbits se sorprendieron al ver cuánto más cerca se hallaban las ominosas
montañas: las estribaciones exteriores y las colinas rotas a sus pies no se encontraban ahora a más de una
docena de millas de distancia. Frodo y Sam miraron a su alrededor horrorizados: terribles como habían sido
[133] las Ciénagas en su putrefacción, su final era aún más repugnante. Incluso al lago de las caras muertas
llegaría algún fantasma macilento de verdor primaveral … (etc. como en DT 326).

El pasaje ampliado y alterado que sustituye a éste en DT, introducido en una fase posterior, tiene su origen en
consideraciones geográficas y cronológicas. Con este nuevo pasaje se añadieron dos noches más al viaje (véase
Nota sobre la Cronología al final de este capítulo y el mapa en la p. 138), y durante esta etapa pasan por un país
que desde el final de las ciénagas aparece como «largas y bajas elevaciones, desnudas y despiadadas», y más tarde
se describe como «los áridos marjales de las Tierras de Nadie». Aquí este nombre se recupera de las palabras de
Celeborn a la Compañía en «Adiós a Lórien» (CA 516) y de los viejos mapas: véase TI 372, 374-375 y arriba.
En una página aislada aparecen dos elementos nítidos, aunque es muy probable que ambos se escribieran al
mismo tiempo. El cambio del nombre de las Puertas de Mordor, en el momento de escribir, de Ennyn Dûr (el
nombre en el Esbozo I, p. 128) primero por Morennyn y luego por Mornennyn, muestra que esta página es anterior
a la escritura del texto del manuscrito en el que Gollum habla de las caras muertas en los pantanos, pues allí
aparece Mornennyn (p. 132); sin embargo, es oportuno citarlo en este punto, ya que atañe al fin del capítulo (y al
comienzo del siguiente).

El famoso paso de [Ennyn (Dûr) > Morennyn >] Mornennyn, las Puertas de Mordor, estaba guardado por dos
torres: los Dientes de Mordor [Nelig Morn Mel >] Nelig Myrn. Construido por los Gondorianos tiempo atrás:
ahora siempre guarnecido. Debido al constante paso de armas no se atreven a tratar de entrar, de modo que se
desvían al O y al Sur. Gollum les habla de Kirith Ungol bajo la sombra [de] M. Morgul. Es un paso alto. No
les habla de las Arañas. Se deslizan furtivamente a M[inas] M[orgul].

Este texto va acompañado por otro dibujo del emplazamiento de Kirith Ungol, reproducido en la p. 134. Gracias a
él resulta obvio que el traslado de Minas Morgul para convertirla en la fortaleza que guarda las Puertas Negras fue
una idea pasajera ya abandonada; y sin duda fue en este mismo punto (una vez Minas Morgul volvió a su vieja
posición en las Montañas de la Sombra, bastante al sur de las Puertas Negras) cuando se introdujo en la historia el
viaje al sur por el lado septentrional de las montañas. Pero también resulta obvio que la Torre de Kirith Ungol no
había surgido aún: la hendidura de las arañas pasa por debajo de Minas Morgul, en el lado sur (suponiendo que la
escena [135] se describe desde el Oeste); y la historia original del esbozo «La historia prevista desde Lórien» se
halla presente de nuevo: que Frodo y Sam entraron en Minas Morgul (aunque aquí no se menciona la captura de
Frodo).
En el texto que acompaña al Esbozo I de la p. 128, es Minas Morghul, por encima de las Puertas Negras, la
que se llamaba «el Diente Blanco», Neleglos; ahora aparece (o quizá reaparece, procedente de las dos torres
originales que guardan el paso, véase p. 125) el Diente de Mordor, Nelig Myrn.
Más adelante veremos (p. 143) que en esta fase «las Puertas de Mordor», «las Puertas Negras» (Ennyn Dûr,

[Link] - Página 92
Mornennyn) eran específicamente nombres del paso, no de una barrera construida a través de él.
El otro breve texto de esta página sitúa a Sam oyendo a escondidas la discusión de Gollum consigo mismo
(prevista ya en las notas preliminares para el capítulo, p. 124) en este punto de la historia (aunque parece que en
esta fase mi padre creía que pasaban una noche, no un día, ante las Puertas Negras).

La noche vigilando las [Ennyn D(ûr) >] Mornennyn. Es el turno de guardia de Frodo. Sam duerme y de
pronto despierta pensando que ha oído la llamada de su amo. Pero ve que Frodo se ha quedado dormido.
Gollum está sentado a su lado, mirándolo. Sam lo oye discutir consigo mismo: Sméagol contra «otro». Una
luz pálida y una luz verde se alternan en sus ojos. Pero no es hambre o deseo de comerse a Frodo el motivo de
su lucha: es la llamada del Anillo. Su larga mano no para de adelantarse y de deslizarse hacia Frodo, para
retirarse de nuevo. Sam despierta a Frodo.

La «discusión» definitiva de Gollum se desarrolló por etapas. Las referencias que hace a «Ella» («Ella podría
ayudar»), y el pensamiento efímero de Sam sobre quién podría ser, se añadieron con posterioridad, sin duda
cuando se llegó a esta parte de la historia. Un cambio realizado mucho después alteró lo que los «dos Gollum»
dijeron acerca de Bilbo y del «regalo de cumpleaños»; toscamente en el borrador inicial, y luego en el manuscrito
y en las posteriores copias a máquina, el pasaje leía:

—Oh, no, no si no nos complace. Pero sigue siendo un Bolsón, mi precioso, sí, un Bolsón. Un Bolsón lo
robó.
—No, no lo robó: fue un regalo.
—Sí, lo robó. Nunca se lo dimos, nunca. Lo encontró y no dijo nada, nada. Odiamos a los Bolsón. [136]

Por último, en el manuscrito y las siguientes copias a máquina, el capítulo terminaba con las palabras: «La
noche caía cuando se arrastraron fuera del foso y se deslizaron lentamente por la tierra muerta» (DT 332). Todo lo
que sigue en DT, describiendo la amenaza del Espectro del Anillo que pasa volando invisible en el crepúsculo y
de nuevo después de la medianoche, y la postración de Gollum, se añadieron a las copias mecanografiadas en una
fase posterior (véase Nota sobre la cronología más abajo).

[Link] - Página 93
[134]

Tercer borrador de Kirith Ungol

[Link] - Página 94
Nota sobre la cronología
[139]
Según el estado de la historia en la conclusión de este capítulo, pero antes de que se le realizaran los cambios
correspondientes a la etapa posterior, la cronología era como sigue (a partir de la fecha 1 de febrero, cuando Frodo
y Sam bajaron de Emyn Muil, p. 120):

Feb. 1-2 Noche. Marchan por la garganta. (Jornada 1)


(Día 1) Feb. 2 Duermen en la garganta todo el día.
Feb. 2-3 Noche. Continúan por la garganta y llegan a su final hacia el amanecer. (Jornada 2)
(Día 2) Feb. 3 Entran en las ciénagas y prosiguen el viaje de día («Así transcurrió la tercera jornada del
viaje en compañía de Gollum», texto del manuscrito y DT 319). (Jornada 3)
Feb. 3-4 Noche. Ven las caras muertas en los pantanos. «Era noche cerrada cuando por fin
volvieron a pisar suelo firme», texto del manuscrito y DT 323; seguido del cambio en el clima y
del vuelo del Nazgûl. (Jornada 4)
(Día 3) Feb. 4 Cuando llega el día «las estribaciones exteriores y las colinas rotas a sus pies no se
encontraban ahora a más de una docena de millas de distancia» (p. 132). Se hallaban entre los
montículos de escoria y los fosos venenosos. Pasaron el día escondidos en un foso. Al anochecer
continuaron (noche 4-5 de feb). (Jornada 5)
(Día 4) Feb. 5 (Comienzo del siguiente capítulo) Llegan a la Puerta Negra al amanecer.

Los dos breves esquemas temporales cuyo comienzo se da en la p. 120 exponen esta cronología con exactitud.
El esquema B se escribió aparentemente cuando la historia ya había alcanzado la partida de Henneth Annûn, pero
A acompañaba a la redacción del presente capítulo y apenas se extiende mucho más. Resulta notable que en A los
viajes reales que hicieron estén numerados (como los he numerado yo en la cronología antes transcrita), y bien
puede ser que el «3» junto a febrero 3 explique la declaración citada más arriba: «Así transcurrió la tercera jornada
del viaje en compañía de Gollum», pues era la tercera jornada, no el tercer día.
Los dos esquemas aluden al vuelo del Nazgûl. En B, bajo febrero 3, «el Nazgûl pasa sobre las ciénagas y va a
Isengard», con una adición posterior «y llega allí alrededor de la medianoche». Esto resulta difícil de entender,
porque ya en el manuscrito acabado «era noche cerrada cuando por fin volvieron a pisar suelo firme», y eso fue
antes del cambio en el clima y del vuelo del Nazgûl. En A se dice que «el Nazgûl pasa a primera hora, antes del
amanecer» (de febrero 4), lo que concuerda con el texto del capítulo; pero Théoden y Gandalf y su compañía
dejaron Isengard la noche del 3 de febrero, y acamparon bajo Dol Baran (por encima del cual pasó el Nazgûl)
aquella noche, de modo que esto ofrece igual dificultad.
En las notas de octubre de 1944 (véase p. 120) mi padre comentó, bajo el [140] encabezamiento «A través de
las Ciénagas», que «el Nazgûl de las Ciénagas no puede ser el mismo que voló sobre Dolbaran», e indicó que el
pasaje relevante de ese capítulo, y también el del final de «La Palantír», debían modificarse. Así pues, debió de
ser en esta época cuando se alteró la descripción del vuelo del Nazgûl sobre los pantanos: dio media vuelta y
regresó a Mordor (p. 130); mientras que al mismo tiempo, en «La Palantír», las palabras originales de Gandalf a
Pippin «Te podría haber llevado a la Torre Oscura» (p. 95) se ampliaron con la posterior pregunta de Pippin:
«Pero no venía por mí, ¿verdad?» y la respuesta de Gandalf: «Por supuesto que no. Son 200 leguas o más en vuelo
recto desde Baraddur a Orthanc, e incluso a un Nazgûl le llevaría algunas horas recorrerlas, o eso supongo… no lo
sé. Pero está claro que Saruman miró en la piedra después del ataque de los orcos, y no dudo que le han leído más
pensamientos secretos de los que él pretendía. Han enviado a un mensajero para que averigüe qué está haciendo
…».
El esquema S (en el que las fechas del viaje de Frodo son un día anteriores a las de A y B, véase p. 121) tiene
la siguiente cronología:

(Día 2) Feb. 2 Viaje por los pantanos de día.


Feb. 2-3 Noche. «Episodio de los cirios de los cadáveres» (véase la nota 141).
(Día 3) Feb. 3 Llegan a los montículos de escoria al amanecer. Pasan el día escondidos en un foso, y allí
siguen al anochecer. Gandalf, Théoden, etc. dejan Isengard a la puesta del sol y acampan en
Dolbaran.
(Día 4) Feb. 4 Llegan a la Puerta Negra al alba y se ocultan todo el día. Gandalf y Pippin avistan Edoras al
amanecer.

[Link] - Página 95
En las notas que acompañan a los cambios realizados en octubre de 1944, mi padre indicó también que «el
primer Nazgûl» debía pasar sobre Frodo y sus compañeros al crepúsculo (5 de la tarde) de la noche del 3 de
febrero «justo cuando están a punto de irse de los montículos de escoria», y llegan a Dol Baran a eso de las 11 de
la noche. «El segundo Nazgûl, enviado después de que Pippin usara la Piedra», sale de Mordor alrededor de la una
de la madrugada de la noche de feb. 3-4, debía volar sobre Frodo al final del capítulo «A través de las ciénagas»
antes de que llegue a Morannon. Este Nazgûl sobrevolará Edoras el 4 de febrero, unas seis horas después. «Pero
los dos pueden pasar muy alto y sólo provocarles un leve desasosiego».
El esquema S es confuso en el tema del vuelo de los Nazgûl, ofreciendo diferentes formulaciones, pero en el
resultado concuerda bien con las notas recién citadas; sin embargo, aquí el segundo Nazgûl abandona Mordor «a
las 11 de la noche» o «alrededor de la medianoche», y «explora la llanura y pasa sobre Edoras a las ? 8 de la
mañana». Estos movimientos concuerdan muy bien con la conclusión añadida a «A través de las ciénagas»
(DT 332; véase p. 136), que supongo se introdujo en esta época. Así pues, el Espectro del Anillo que no vieron y
que pasó encima de ellos poco después de que salieran del foso entre los montículos de escoria, «yendo quizás en
una veloz misión desde Barad-dûr», fue el que pasó seis horas después sobre Dol Baran (de camino a [141]
Orthanc «para que averigüe qué está haciendo [Saruman]»); y el que los sobrevoló alrededor de la medianoche,
«apresurándose con terrible velocidad hacia el oeste», fue el enviado después de que Pippin mirara en la palantír.
En la cronología definitiva según aparece en La Cuenta de los Años, se añadieron dos días al viaje al
Morannon, durante los cuales Frodo y sus compañeros atravesaron los «áridos marjales de las Tierras de Nadie»
(véase p. 133):

(Día 2) Mar. 1 Frodo se interna en las Ciénagas de los Muertos al amanecer.


Mar. 1-2 Noche. Frodo llega al final de las Ciénagas bien entrada la noche.
(Día 3) Mar. 2-3 Noche. Frodo atraviesa las Tierras de Nadie.
(Día 4) Mar. 3-4 Noche. Frodo atraviesa las Tierras de Nadie. Batalla de Cuernavilla.
(Día 5) Mar. 4 Amanecer, Frodo llega a los montículos de escoria (y se marcha al anochecer). Théoden y
Gandalf parten del Abismo de Helm hacia Isengard.
(Día 6) Mar. 5 Alba, Frodo tiene a la vista el Morannon. Théoden llega a Isengard al mediodía. Parlamento
con Saruman en Orthanc. Nazgûl alado pasa sobre el campamento de Dol Baran.

Así pues, según la cronología definitiva, ni el Nazgûl invisible que pasó muy alto al final del capítulo «A
través de las ciénagas» (al anochecer del 4 de marzo, y de nuevo una hora después de la medianoche) puede haber
sido el que pasó sobre Dol Baran la noche del 5 de marzo, ni el que sobrevoló Edoras en la mañana del 6 de
marzo. Una cronología rigurosa condujo a esta frustrante conclusión.

[Link] - Página 96
III
LA PUERTA NEGRA ESTÁ CERRADA

[144]
Ya he citado (p. 123) la carta de mi padre de abril de 1944 en la que dijo que «casi he completado» el capítulo que
él llamó «Puertas de la Tierra de las Sombras». Como en la primera copia en limpio del manuscrito de este
capítulo el texto continúa sin interrupción por lo que más tarde se llamó «Hierbas aromáticas y guiso de conejo»,
probablemente en esa fecha había llegado bastante más allá del punto en que «La Puerta Negra está cerrada»
termina en DT (con la decisión de Frodo de tomar el camino del sur); y sus palabras del día 26 lo confirman
(continuación de una carta comenzada el 24 de abril, Cartas, n.º 63): «¡A esta altura tengo necesidad de saber
cuánto más tarde sale la luna cada noche mientras avanza hacia la plenitud y cómo guisar un conejo!».
He limitado mi narración a la parte del nuevo capítulo que corresponde a «La Puerta Negra está cerrada». Se
trata de un fragmento de la historia que en su mayor parte se «escribió solo», y no hay gran cosa que comentar
sobre su evolución; además, se alcanzó de una manera mucho más ordenada que lo habitual durante mucho
tiempo. Tenemos un borrador inicial continuo, fácilmente legible casi en su totalidad, que de hecho se extiende
hasta el punto en que «La Puerta Negra está cerrada» termina en DT, y luego se convierte en un breve esbozo que
lleva a Frodo, Sam y Gollum a la Encrucijada y a subir las Escaleras de Kirith Ungol, lo que demuestra que en esa
época mi padre no tenía idea de lo que les ocurriría en el camino del sur. Tituló el borrador «Kirith Ungol» (el
título original de «A través de las ciénagas», p. 123), convencido de que podría hacerlos llegar hasta allí en este
nuevo capítulo (pero el significado de «Kirith Ungol» era ahora distinto del que tenía cuando se lo dio en el
capítulo anterior, véase p. 125).
Al borrador le siguió una copia en limpio del manuscrito (en este capítulo llamado «el manuscrito», para
distinguirlo del «borrador») que, como ya he dicho, se extiende sin interrupción por «Hierbas aromáticas y guiso
de conejo», y de nuevo el primer título del capítulo era «Kirith Ungol», sustituido por «Las Puertas del País de la
Sombra» (el título que usó mi padre en su carta del 23 de abril), y luego por «Kirith [143] Gorgor: La Puerta
Negra está cerrada». En alguna fase, y por alguna razón, realizó otro manuscrito del capítulo (que termina en el
mismo punto que DT) con su más hermosa letra, y éste fue el que se transcribió en la primera copia a máquina. El
número del capítulo es XXXIV.
En el (primer) manuscrito, el texto es igual al de DT en casi todos los puntos con pocas dudas en la escritura;
pero los nombres que aparecen en la región sufrieron muchos más cambios. El comienzo del relato referente a las
defensas de Mordor y a su historia, difirió en algunos detalles respecto a la versión de DT (p. 333). Las palabras
que siguen a «Pero el poderío de Gondor declinó, y los hombres durmieron»: y durante largos años las torres
estuvieron vacías, están ausentes.[144] El párrafo que comienza con «A la entrada del desfiladero, de pared a
pared, el Señor Oscuro había construido un parapeto de piedra. En él había una única puerta de hierro, y en el
camino de ronda los centinelas montaban guardia» tenía originalmente esta forma, tanto en el borrador como en el
manuscrito:

Ningún parapeto, ni pared ni barrotes de piedra o hierro atravesaba el Morannon;[145] pues la roca a ambos
lados fue perforada y horadada y convertida en cientos de cavernas y de agujeros de gusanos. Una hueste de
orcos acechaba allí. … (etc. como en DT).

Esto se cambió en el manuscrito, tan pronto como se escribió, por el texto de DT, introduciendo el parapeto de
piedra y la única puerta de hierro; de esta manera se ve que hasta este momento la «Puerta Negra» era el nombre
del mismo paso.[146] También al comienzo del pasaje, donde DT reza «y entre esos brazos corría una garganta
profunda. Era Cirith Gorgor, el Paso de los Espectros, la entrada al territorio del Enemigo», tanto el borrador
como el manuscrito dicen «entre esos brazos había una garganta larga. Era el Morannon, la Puerta Negra, la
entrada al territorio del Enemigo». Cuando se introdujo el parapeto y la puerta de hierro, esto se cambió en el
manuscrito por «Era Kirith Gorgor, el Paso Terrible, la entrada al territorio del Enemigo».[147]
En el borrador las Montañas de la Sombra todavía se llamaban las Dúath, igual que en el Primer Mapa (Mapa
III, TI 363); en el manuscrito el nombre es Hebel Dúath, sustituido luego por Ephel Dúath (véase TI 361).[148]
Los «Dientes de Mordor» se llaman en el borrador Nelig Morn (cf. Nelig Morn > Nelig Myrn, p. 133);[149] en el

[Link] - Página 97
manuscrito son Naglath Morn, que con posterioridad se tachó y no fue sustituido.
Es conveniente señalar aquí unos detalles más respecto a los nombres que aparecen en este capítulo. El
nombre Elostirion por Osgiliath, usado en el manuscrito en limpio de «La Palantír» que se había redactado en
abril (p. 99 y nota 115), se mantuvo en el borrador[150] y en el [144] manuscrito siguiente de «La Puerta Negra
está cerrada», aunque en este último Osgiliath se sustituyó más tarde (DT 340). El nombre de la fortaleza de
Sauron en El Bosque Negro sigue siendo Dol Dúghol, el cambio por Dol Guldur se realizó en una fase muy tardía.
[151]
Hay un vestigio curioso en el nombre Buenchico escrito a lápiz sobre Gamyi en el comentario de Sam: «Y lo
que vaya a hacer ahora está más allá del entendimiento de un Gamyi» (DT 337). En la carta que me escribió el 31
de mayo de 1944 (Cartas, n.º 72), mi padre dijo:

Sam, entre paréntesis, no es la abreviatura de Samuel, sino de Samsagaz (Medio-tonto en Inglés Antiguo),
como el nombre de su padre es el Gaffer (Ham) en Inglés Antiguo Hamfast o Stayathome [Quedadoencasa].
Los hobbits de esta clase tienen por lo general nombres muy sajones; y no estoy verdaderamente satisfecho
con el sobrenombre Gamyi y lo habría reemplazado por Buenchico si pensara que tú me lo permitirías.

Contesté que jamás desearía ver Gamyi sustituido por Buenchico, e insistí (sin comprender en absoluto su punto
de vista) en que el nombre Gamyi era para mí la expresión esencial de la «rusticidad hobbit» en su aspecto
«ligeramente cómico», muy importante para el conjunto de la obra. Lo menciono para explicar los posteriores
comentarios de mi padre sobre el tema (28 de julio de 1944, Cartas, n.º 76):

En cuanto a Sam Gamyi: estoy del todo de acuerdo con lo que dices, y no soñaría siquiera en alterar su
nombre sin tu aprobación; pero el objeto de la alteración era precisamente destacar la comicidad, la rusticidad
y, si quieres, el inglesismo de esta joya entre los hobbits. Si lo hubiera pensado al principio, le habría dado a
todos los hobbits nombres muy ingleses que estuvieran a la altura de la comarca. … Dudo de que sea inglés
[es decir, el nombre Gamyi]. … Sin embargo, diría que todo lo que uno imagina del personaje está asociado a
ese nombre.

Y así permaneció Sam Gamyi.


Volviendo ahora a la historia en sí, no hay muchos detalles que mencionar. La distancia desde el hueco en el
que se echaron Frodo y sus compañeros hasta la más próxima de las Torres de los Dientes en el borrador inicial y
en los dos manuscritos se calculó en alrededor de una milla en línea recta (doscientas varas en DT 334). La
descripción de los tres caminos que conducen a la Puerta Negra (DT 337-338) se hallaba presente en todos los
detalles esenciales desde el principio (de hecho, estaban marcados con líneas punteadas en el Primer [145] Mapa,
aunque no se incluyeron en el que yo redibujé),[152] al igual que las severas palabras de Frodo a Gollum (DT 339),
y la conversación sobre el camino del sur; pero los cuentos que Gollum recordaba de su juventud y su descripción
de Minas Morgul (DT 340-342) diferían de la forma final en estos detalles. Cuando Frodo dijo: «Fue Isildur quien
le cortó el dedo al Enemigo», Gollum contestó: «Las historias no decían eso»; luego Frodo dijo: «No, no había
sucedido entonces» (que en el segundo manuscrito pasa a ser «No, no había sucedido cuando se hicieron tus
historias»).[153] En segundo lugar, la referencia de Gollum a «los Centinelas Silenciosos» de Minas Morgul
(DT 342) se añadió al manuscrito, que tal como se había escrito sólo decía: «Nada puede acercarse por el camino
sin que ellos lo noten. Las criaturas de allí adentro lo saben». En tercer lugar, después de la explicación de Gollum
de por qué Sauron no temía un ataque desde Minas Morgul (sus palabras comienzan con «No, no, claro que no.
Los hobbits tienen que verlo, tratar de comprender»), Sam dice:

—No lo dudo, pero aun así no podemos ir por tu camino que sube y pasar el día
con la gente de las puertas y preguntar si vamos bien para la Torre Oscura. No tiene
sentido —dijo Sam—. Bien podríamos hacerlo aquí, y ahorrarnos una larga caminata.
Así pues, su burla de Gollum («¿Has estado hablando con Él recientemente? ¿O te has codeado con los
orcos?»), y la respuesta de Gollum («No bueno el hobbit, no sensato…») están ausentes. Con el texto ampliado
(que se introdujo más tarde en el manuscrito) aparece la segunda referencia a «los Centinelas Silenciosos» (y el
sarcasmo de Sam: «¿O son demasiado silenciosos para responder?»).
El breve texto dado en la p. 133 y reproducido con el dibujo que lo acompaña en la p. 134, en el que Kirith
Ungol se halla «bajo la sombra de Minas Morgul», y en el que Frodo y Sam llegan a entrar en Minas Morgul,
revela que muy poco antes del momento que hemos alcanzado, la historia y geografía posteriores seguían sin

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aparecer. Pero la concepción de las entradas a Mordor evolucionaba muy rápidamente, y el borrador original de
«La Puerta Negra está cerrada» revela otro cambio importante. La conversación que sigue a los comentarios de
Sam sobre lo inútil de recorrer un largo trecho hacia el sur sólo para encontrarse con que también es imposible
entrar sin ser vistos (DT 343), en el borrador era de la siguiente manera:

—No hagas bromas sobre eso —siseó Gollum—. Sed hobbits sensatos. No es
nada sensato tratar de entrar en Mordor, nada [146] sensato. Pero si el amo dice iré o
debo ir, entonces tiene que buscar algún camino. Pero no ir a la ciudad terrible. Aquí
es donde Smeagol ayuda. Él descubrió, él lo conoce… si aún está ahí.
—¿Qué descubriste? —preguntó Frodo.
—Una escalera y un sendero que suben hasta la montaña al sur del paso —dijo
Gollum—, y después un túnel, y luego más escaleras y una hendidura muy por
encima del paso principal: y fue por ese camino por donde Smeagol salió de Mordor
hace mucho tiempo. Pero puede [? haber desaparecido]…
—¿No está vigilado? —preguntó Sam con incredulidad, y creyó ver un súbito
resplandor en el ojo de Gollum.
—Sí, quizá —dijo él—, pero debemos intentarlo. No hay otro camino —y ya no
quiso hablar más.
No fue capaz o no quiso decir el nombre de ese lugar peligroso y del paso alto. Se
llamaba Kirith Ungol, mas los hobbits no lo sabían, y tampoco el significado de ese
terrible nombre.
En la primera versión del manuscrito siguiente esto no se cambió mucho (el sendero y la escalera aún se
hallan al «sur del paso»); el pasaje en el que Frodo interviene y cuestiona la historia de que Gollum hubiera
escapado de Mordor, citando la opinión de Aragorn al respecto, se añadió con posterioridad en un anexo al
manuscrito.[154]
Así pues, Kirith Ungol ha dejado de ser el paso guardado por Minas Morgul, como en el texto dado en la
p. 133, y se ha convertido en una escalera que sube muy por encima; sin embargo, es difícil decir lo que mi padre
pensaba del desarrollo posterior de la historia en esta época. En el texto de la p. 135, Frodo y Sam «entraron en
Minas Morgul», lo que sugiere que la historia de la captura de Frodo en «La historia prevista desde Lórien» se
había abandonado temporalmente; pero no queda claro por qué tendrían que entrar en «la ciudad terrible». No
obstante, con la nueva geografía parece que evitarían Minas Morgul, cruzando las montañas muy por encima de
ella. ¿Significa esto que la Torre de Kirith Ungol ya había sido concebida?
Nada en el borrador o el manuscrito demuestra que sí, aunque esto no constituye una prueba, ya que en todos
los textos del borrador original Gollum se niega a decir con claridad si Kirith Ungol está vigilada (cf. «Las
Escaleras de Cirith Ungol», DT 443: «una torre negra que dominaba el paso de salida. —¡El aspecto no me gusta
nada! —dijo Sam—. De modo que en resumidas cuentas tu camino secreto está vigilado —gruñó, volviéndose a
Gollum»). El resplandor en el ojo de Gollum [147] que Sam vislumbró cuando le preguntó si estaba vigilada debe
significar que Gollum sí lo sabía, pero no indica en absoluto que la guardara una torre. Estoy seguro de que
Gollum pensaba en las arañas (en esta fase evolutiva de la historia). La única otra evidencia se encuentra en el
esbozo que concluye el borrador original de «La Puerta Negra está cerrada»:

Frodo se decide. Acepta tomar el camino del sur.


Tan pronto como anochece emprenden la marcha. Necesitan rapidez y utilizan el
camino, aunque temen encontrarse con soldados que se apresuran a acudir a la
llamada del Señor Oscuro. Gollum dice que tal vez haya unas veinte leguas hasta la
Encrucijada en el bosque. Avanzan lo más rápido que pueden. La tierra se eleva un
poco. Ven el Anduin debajo de ellos resplandeciendo a la luna. Buenas [? aguas]. Al

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fin, tarde en la tercera [el tercer día de su viaje a la luz diurna >] noche del viaje
desde el Morannon llegan a la encrucijada y salen del bosque.
Ven la luna brillando sobre Minas Ithil Minas Morghul.
Suben la primera escalera a salvo. Pero el túnel está negro, con telarañas … se
abren camino y llegan hasta la segunda escalera. Ellos [? habían] llegan [llegado] a
Kirith Ungol. Las arañas se despiertan y los persiguen. Están extenuados.
Desde luego, esto no implica que las arañas fueran el único peligro con el que se enfrentaron al tomar el camino
de Kirith Ungol, pero es posible que lo sugiera.
Sea como fuere, y dejando abierta la cuestión de si mi padre ya había decidido en esta fase que Kirith Ungol
estuviera vigilada por su propia torre, sería interesante saber si dicha decisión se tomó al introducir en el
manuscrito las referencias de Gollum a «los Centinelas Silenciosos». Los Centinelas, llamados «los Vigías», ya
habían aparecido en «La historia prevista desde Lórien» (véase TI 397-399, 401 y nota 453), donde, por supuesto,
eran los vigilantes de Minas Morgul. Aquí Gollum también habla de Minas Morgul (en este punto del capítulo ni
siquiera ha mencionado la existencia de Kirith Ungol). Parecería más bien extraño que mi padre introdujera estas
referencias a los Centinelas Silenciosos de Minas Morgul si ya había decidido que de hecho los encontrarían en la
Torre de Kirith Ungol, lo que da pie a pensar que cuando los escribió en el texto la idea de esa torre no había
surgido aún. Pero se trata de una mera suposición.[155] [148]
El episodio que narra dónde estaba Gandalf mientras Frodo y sus compañeros se ocultaban en la concavidad
ante la Puerta Negra sufrió muchos cambios. El borrador original dice:

Quizás Aragorn se lo podría haber contado, Gandalf les podría haber advertido, pero
Gandalf se encontraba ? cabalgando sobre la verde [? llanura] de Rohan a lomos de
Sombragrís subiendo el camino hacia las puertas vigiladas de Minas Tirith y Aragorn
marchaba a la cabeza de muchos hombres hacia la guerra.
Esto parece ofrecer dos respuestas distintas a la pregunta: ¿dónde estaba Gandalf? En el manuscrito pasa a ser:

Quizás Aragorn hubiera podido decirles ese nombre y explicarles su significado;


Gandalf los habría puesto en guardia. Pero estaban solos; y Aragorn se encontraba
lejos, un capitán de hombres agrupándose para una guerra desesperada, y Gandalf
estaba de pie sobre las blancas murallas de Minas Tirith, sumido en pensamientos
inquietos. Pensaba sobre todo en ellos, y a través de las largas leguas los buscaba su
mente.
En el segundo manuscrito, retomando una revisión del primero, Gandalf vuelve a estar cabalgando por la llanura:

… Pero estaban solos, y Aragorn se encontraba lejos, un capitán de hombres


agrupándose para una guerra desesperada, y Gandalf volaba a lomos de Sombragrís
sobre los campos de Rohan, más veloz que el viento, en dirección a los muros
blancos de Minas Tirith, que centelleaban a lo lejos. Sin embargo, mientras
marchaba, pensaba sobre todo en ellos, en Frodo y en Sam, y a través de las largas
leguas los buscaba su mente.
Más tarde esto se cambió por el texto de DT (pp. 344-345):

… y Gandalf estaba entre las ruinas de Isengard, en lucha con Saruman, retenido por
traición. No obstante, en el momento mismo en que decía a Saruman unas últimas

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palabras, y la palantír se desplomaba en llamas sobre las gradas de Orthanc, los
pensamientos de Gandalf volvían sin cesar a Frodo y Sam; a través [149] de las largas
leguas los buscaba siempre con esperanza y compasión.
Sobre el significado de estos cambios véase la Nota sobre la cronología al final de este capítulo.

El lejano vuelo del Nazgûl (DT 345-346) y la llegada de los sureños que observa y menciona Gollum, no
difieren en el texto del borrador en ningún punto esencial del texto definitivo (excepto en que es Gollum quien los
llama Endrinos); pero el verso de Sam sobre el Olifante no se hallaba presente. De él hay abundantes redacciones
toscas y un texto preliminar anteriores a su incorporación al manuscrito; además, mi padre me lo copió en una
carta escrita el 30 de abril de 1944 (Cartas, n.º 64), cuando la historia había alcanzado el final de lo que se
convirtió en «Hierbas aromáticas y guiso de conejo», diciendo: «Sueltan un gran elefante de tamaño prehistórico,
un elefante de guerra de los Endrinos, y Sam cumple un deseo de toda la vida: ver a un Olifante, un animal sobre
el que existe una canción infantil entre los hobbits (aunque comúnmente se le suponía mítico)».[156]

Nota sobre la cronología


[151]
¿Dónde estaba Gandalf cuando Frodo, escondido ante el Morannon, pensaba en él? Se han dado cuatro versiones
del episodio en cuestión (DT 344-345) en la p. 148. El borrador original (1) no parece aclarar si Gandalf
cabalgaba a través de Rohan o se hallaba casi al final de su viaje, subiendo por el camino hacia las puertas de
Minas Tirith; en el manuscrito siguiente (2) se hallaba en los muros de Minas Tirith; en el segundo manuscrito (3)
de nuevo cabalgaba a través de Rohan; y por último en (4), igual que en DT, se encuentra en las gradas de
Orthanc.
Estas versiones reflejan, por supuesto, los problemas que tuvo mi padre para hacer concordar
cronológicamente los diferentes cursos de la historia. Según la «cronología recibida» en esta época, el día en
cuestión aquí (que Frodo, Sam y Gollum pasaron refugiados ante el Morannon) era el 5 de febrero (véase p. 139);
mientras que Gandalf, Théoden y sus compañeros dejaron Isengard la tarde del 3 de febrero (pp. 15, 91) y
acamparon en Dol Baran esa noche: por ende, la gran cabalgada de Gandalf con Pippin comenzó la noche del 3-4
de febrero.
Al final del manuscrito en limpio de «La Palantír» que mi padre había hecho a comienzos de abril de 1944
(p. 96), Gandalf le había dicho a Pippin [152] mientras pasaban cerca de la boca del Valle del Bajo, siguiendo el
primer manuscrito del capítulo: «Quizá veas las primeras luces del alba sobre el tejado de oro de la Casa de Eorl.
A la puesta de sol del día siguiente verás la sombra púrpura del Monte Mindolluin caer sobre los muros de la torre
de Denethor». Esto se dijo, según la cronología de la época, en las horas que precedieron al amanecer de la noche
del 3-4 de febrero; y, en consecuencia, Gandalf predecía que llegarían a Minas Tirith a la puesta de sol del quinto
día.
Ésta es la cronología implícita en las palabras del borrador original (versión 1). Los posteriores cambios en las
fechas, para que Gandalf y Pippin llegaran a Minas Tirith más tarde y Frodo alcanzara el Morannon antes,
significan que Gandalf no había llegado tan lejos, pero que su cabalgada a través de Rohan aún coincidía con la
estancia de Frodo en el Morannon (versión 3). Sin embargo, en ninguno de los esquemas temporales puede
Gandalf haber llegado a Minas Tirith para entonces, y no encuentro ninguna explicación de la versión 2.
La versión final (4) de este episodio, tal como aparece en DT, refleja, por supuesto, la cronología definitiva,
según la cual Frodo se refugió ante la Puerta Negra el mismo día (5 de marzo) que Gandalf habló con Saruman en
las gradas de Orthanc.

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IV
HIERBAS AROMÁTICAS Y GUISO DE CONEJO

[153]
De este capítulo, que se escribió como continuación de «La Puerta Negra está cerrada» y sólo se separó de él y se
numeró «XXXV» una vez acabado, existe una buena cantidad de (discontinuos) borradores iniciales, algunos
ilegibles, y un manuscrito acabado, parte del cual es la propia composición preliminar. Como en el capítulo
anterior, he dividido los textos en «borrador» y «manuscrito» (en este caso jamás se realizó otro manuscrito, véase
p. 142).
El 24 de abril de 1944, en una carta para mí, ya citada (p. 142), mi padre dijo que el día anterior «luché con un
pasaje recalcitrante de “El Anillo”», y luego prosiguió para decir que «¡A esta altura tengo necesidad de saber
cuánto más tarde sale la luna cada noche mientras avanza hacia la plenitud y cómo guisar un conejo!». Gracias a
los borradores y al manuscrito es fácil reconocer el pasaje recalcitrante: el viaje hacia el sur hasta el punto en que
los pensamientos de Sam se volcaron en la posibilidad de encontrar comida más apetitosa que el pan de viaje de
los Elfos (DT 355).
El borrador original comienza de este modo:

Descansaron durante las pocas horas de luz que quedaban, comieron un poco y
bebieron unos sorbos, aunque tenían la esperanza de conseguir pronto agua en los
arroyos que bajaban al Anduin desde Hebel Dúath. Cuando la oscuridad se acentuó
emprendieron la marcha. La luna no salió hasta tarde y pronto oscureció. Tras unas
pocas millas sobre pendientes quebradas y [? terreno] difícil se dirigieron al camino
del sur, pues tenían que avanzar con rapidez. Con los oídos aguzados y atentos a los
sonidos de un pie o un casco en el camino, tanto por detrás como por delante …
Después de la descripción del camino, que se conservaba en buen estado bajo el Morannon pero más al sur lo
invadía la maleza, el borrador inicial se acaba, y es probable que en este punto mi padre comenzara la escritura del
manuscrito. Aquí aparece la única luz roja en [154] las Torres de los Dientes, pero la perdieron de vista pasadas
sólo unas pocas millas, «girando hacia el sur alrededor de una estribación grande y oscura de las montañas más
bajas», mientras que en DT fue «cuando la noche envejecía y el cansancio empezaba a vencerlos».[157] En este
texto llegaron a las tierras menos desnudas, con pendientes cubiertas de árboles, durante esa primera noche, y los
arbustos que en DT los hobbits desconocían (siendo extraños para ellos) aquí eran «irreconocibles en la
oscuridad». Después de un breve descanso alrededor de la medianoche, Gollum los hizo bajar al camino del sur,
cuya descripción sigue.
Es difícil determinar el orden exacto en que se escribieron los borradores y el manuscrito, pero creo que
probablemente fue en este punto cuando mi padre escribió un esbozo muy breve de la historia futura, junto con
notas sobre los nombres. Es frustrante que a veces los intentos por descifrar su caligrafía hayan resultado inútiles.

Después de muchos esfuerzos y peligros, los días que pasaron en él parecieron


casi un descanso. Según los cálculos de Gollum había unas 20 [cambiado por algún
otro número] leguas desde el Morannon a las defensas exteriores de Minas Morghul,
quizá más. Gollum encuentra comida. Noche de Luna Llena, ven una blanca … lejos
arriba, en la oscura sombra de las colinas a la izquierda, en el extremo delantero de
un ancho [? entrante, sc. valle], Minas Morghul.[158] La noche siguiente llegan a la
encrucijada. Y una gran figura [? de piedra] … [159] de vuelta a Elostirion …
[Tachado: Sarnel Ubed.[160] Ennyn. Aran] Taur Toralt [tachado: Sarn Torath]. Annon

[Link] - Página 102


Torath. Aranath. recordándole a Frodo los Reyes de Sern Aranath. o Sairn Ubed.
Pero le habían arrancado la cabeza y en escarnio algunos orcos? habían puesto …
una bola de arcilla con … El ojo rojo estaba … [? pintado encima].[161]
Sobre Sern Aranath como nombre de los Pilares de los Reyes véase TI 428 nota 484; y cf. DT 430 (al final de
«Viaje a la Encrucijada»): «El breve resplandor iluminó una enorme figura sentada, inmóvil y solemne como los
grandes reyes de piedra de Argonath». No estoy seguro de si Sairn Ubed es una variante de Sern Aranath. En esta
misma página, un poco más adelante, mi padre escribió más notas sobre los nombres (véase p. 160), donde
aparece lo siguiente:

Las dos Piedras de Reyes Sern Ubed (negación)


Sern Aranath [155]

La palabra negación me hace pensar en la descripción de los Pilares de los Reyes en «El Río Grande» (CA 543),
donde en el primer borrador del pasaje (TI 421) «La mano izquierda de cada uno estaba alzada al lado de la
cabeza, mostrando la palma en un ademán de [? advertencia] y negativa».[162]
Del texto se deduce que en ese momento la aparición de Faramir y de la Ventana en el Oeste no estaba
prevista en absoluto, mientras que por otro lado la estatua rota en la Encrucijada ya se hallaba presente.
A mi parecer, la siguiente fase evolutiva del «pasaje recalcitrante» se encuentra en lo que sigue en el
manuscrito a la descripción del camino del sur:

Después de los esfuerzos y peligros que acababan de soportar, los días que
pasaron en el camino parecieron casi agradables, aunque los rodeaba el miedo y por
delante tenían la oscuridad. El tiempo ahora era bueno, a pesar de que el viento que
soplaba del noroeste sobre las lejanas Montañas Nubladas era cortante. Cruzaron las
fronteras septentrionales de la tierra que antaño los hombres llamaban Ithilien, un
país hermoso con lomas boscosas y rápidos arroyos descendentes. Según los cálculos
de Gollum había unas treinta leguas desde el Morannon hasta la encrucijada en lo alto
de Elostirion, y esperaba cubrir esa distancia en tres etapas. Pero quizá la distancia
era mayor o ellos marchaban más despacio que lo que él esperaba, porque al final de
la tercera noche no habían llegado.
Este pasaje se rechazó en seguida, pero antes «treinta leguas» se sustituyó por «veinte», y fue tal vez en ese
momento cuando se añadió una oración en un punto anterior, tras «Gollum opinaba que la marcha era demasiado
lenta» (DT 351): «Según él había veinte leguas desde el Morannon hasta la encrucijada en lo alto de Osgiliath,
[163]
y esperaba que cubrieran esa distancia en tres etapas» (donde DT dice «casi treinta leguas» y «cuatro
etapas»).
En este momento, si he acertado con el orden cronológico, decidió que estaba tratando el viaje desde el
Morannon a la Encrucijada con demasiada precipitación; y su siguiente paso, en la misma página del manuscrito,
fue regresar a la primera noche (la del 5 de febrero):

Toda aquella noche siguieron la laboriosa marcha, y toda la siguiente. El camino


se acercaba cada vez más al curso del Río [156] Grande y se alejaba de la sombra de
Hebel Dúath a su izquierda. La segunda noche la luna estaba llena. Poco antes del
amanecer la vieron hundirse redonda y amarilla en la lejanía, tras el gran valle que
había debajo de ellos. Aquí y allá un resplandor blanco mostraba por donde corría el
Anduin, una corriente poderosa crecida con las aguas del Emyn Muil y del lento y
serpenteante Entaguas. A lo lejos, pálidos fantasmas sobre la niebla, la luna
resplandeciente iluminaba las cumbres de las Montañas Tenebrosas. Allí centelleaban

[Link] - Página 103


en la noche las nieves del Monte Mindolluin; pero aunque los ojos de Frodo miraban
hacia el oeste, preguntándose en qué parte de esa vasta tierra estarían sus viejos
compañeros, no sabía que bajo
Este pasaje fue tachado a su vez. Las últimas palabras se encuentran al pie de una página.[164]
Parece que fue en ese momento cuando mi padre decidió introducir el episodio de los conejos que atrapó
Gollum (basándose en el pasaje donde aparece por primera vez, dado en la nota 162).

Toda aquella noche siguieron la laboriosa marcha. Al primer indicio del día se
detuvieron, y se refugiaron bajo el reparo de una mata de viejos y cobrizos helechos a
la sombra de oscuros pinos. No lejos bajaba el agua, fría de las colinas y buena para
beber.
Durante la caminata, Sam había estado pensando seriamente en la comida. Ahora
que la desesperación de la Puerta infranqueable había quedado atrás, no se sentía tan
inclinado como su amo a no preocuparse por su subsistencia hasta después de haber
llevado a cabo su misión; y de todos modos consideraba prudente economizar el pan
élflco para días más aciagos. Habían pasado al menos dos desde que viera que les
quedaban provisiones sólo para tres semanas.[165] «Tendremos suerte si, al paso que
vamos, llegamos al Fuego en ese tiempo», pensó. «Y tal vez querremos regresar. Tal
vez». Además, al cabo de [? su] larga noche de marcha sentía más hambre que nunca.
Pensando en todo eso se volvió para buscar a Gollum. Gollum se escabullía
deslizándose a cuatro patas por entre los helechos. [157]
—¡Eh! —dijo Sam—. ¿Adónde vas? ¿De caza? A ver, amigo mío, no te gusta
nuestra comida, pero si pudieras encontrar algo adecuado para que un hobbit coma, te
estaría agradecido.
Sí, ssí.
Gollum trae 2 conejos. Furioso por el fuego (a) miedo (b) ira porque se arruinen
los preciosos y jugosos conejos. Frodo lo tranquiliza (¿promesa de pescado?).
Noche de luna llena y visión del Anduin.
Tercera noche. No llegan a la encrucijada. [? Tratando] de apresurarse viajan de
día por el bosque. Llegan a la encrucijada y la escudriñan a través de la maleza.
El rey decapitado con una cabeza de escarnio hecha por orcos y con garabatos
encima.
Esa noche giraron a la izquierda. Visión de Minas Morghul bajo la luna en lo alto
de un entrante.[166]
Aquí termina el texto; el borrador que lo sigue comienza exactamente en el mismo lugar, y en él la historia del
guiso evoluciona hasta casi alcanzar la forma definitiva. En una de las páginas de este texto mi padre escribió una
nota a lápiz: «Describir laureles y hierbas aromáticas mientras marchan». Por ende, fue la preparación de los
conejos lo que llevó a describir los matorrales y hierbas de Ithilien (DT 353-354), «que, según parece, es una
tierra adorable», tal como dijo en la carta del 30 de abril de 1944 (Cartas, n.º 64).
En aquel momento regresó a la copia en limpio del manuscrito y sin cambiar —ni entonces ni después— el
comienzo del capítulo, escribió la historia casi tal como está en DT 352 ss. (desde «Cruzaron así las marcas
septentrionales de ese país que los hombres llamaban antaño Ithilien»). Así pues, en esta fase, la cronología del
viaje era la siguiente:

[Link] - Página 104


Feb. 5 Dejaron el Morannon al anochecer y llegaron a una región menos yerma y con brezales. Tomaron el
camino del sur alrededor de la medianoche (p. 154).
Feb. 6 Se detuvieron al amanecer. Descripción de Ithilien y sus hierbas y flores. El guiso de Sam, y la
llegada de los hombres de Gondor.

Con la introducción de un largo anexo en el siguiente texto mecanografiado, se insertaron un día y una noche
adicionales en el viaje entre el Morannon y el lugar donde cocina Sam (véase Nota sobre la cronología al final de
este capítulo). Al amanecer de ese día añadido se [158] encontraron en una región menos yerma y con brezales, y
pasaron el día escondidos en la espesura de un brezal (DT 351-352); al anochecer partieron de nuevo, y sólo
entonces tomaron el camino del sur.
Al final del episodio de «Guiso de conejo» hay un breve esbozo en el manuscrito sobre la historia futura,
escrito a lápiz con tanta rapidez que me resulta imposible leerlo todo; pero se puede ver que Sam averigua que
Gollum no está; apaga el fuego y baja corriendo a lavar los cacharros; oye voces y de pronto ve a un par de
hombres persiguiendo a Gollum. Gollum los evita y desaparece en un matorral enmarañado. Éstos continúan
colina arriba y Sam los oye reír. «No era un orco», comenta uno. Sam vuelve sigilosamente al lado de Frodo,
quien también ha oído voces y se ha escondido, y ven a muchos hombres trepando despacio hacia el camino.
Otra página que encontré aparte parece ser con bastante probabilidad la continuación de este esbozo, y resulta
igual de difícil de leer. Parece que hay una descripción de hombres como Boromir, vestidos con un verde más
claro, armados con cuchillos; los hobbits se preguntan quiénes son, convencidos de que no se trata de
exploradores de Sauron. Aparece la lucha en el camino entre los hombres de Harad y los hombres de Minas Tirith;
luego sigue:

Un hombre de Tirith se desploma herido por el montículo y cae sobre ellos. Frodo
se le acerca y el hombre grita orco y trata de … pero cae muerto gritando
«¡Gondor!». Los hombres de Harad repelen a los Gondorianos colina [? abajo]. Los
hobbits se alejan sigilosamente por los matorrales. Por último trepan a un árbol. Ven
cómo los Gondorianos luchan y al final ganan. Al anochecer Gollum trepa hasta
ellos. Maldice a Sam por [? atraer enemigos]. No se atreven a volver al camino, sino
que caminan por los claros silvestres de Ithilien esa noche. Ven Luna Llena. No se
encuentran con nadie más.
Bastante más adelante llegan al camino de Osgiliath, y deben regresar dando un
largo [? rodeo] al Este. Espeso bosque de encinas. Gollum sigue de día. La noche del
tercer día llegan al Cruce de Caminos. Ven la estatua rota.[167]

La historia de la emboscada[168] de los hombres del Sur parece no tener continuación en esta fase. Pero desde
el punto en que empieza el esbozo (cuando Sam le dice a Gollum que queda algo de conejo por si decide cambiar
de idea, pero descubre que ha desaparecido, DT 361), la forma definitiva de la historia, que en parte ha
sobrevivido [159] en toscos borradores, se alcanzó sin vacilaciones; aunque, no obstante, con una diferencia
importante: el líder de los Gondorianos no era Faramir, hermano de Boromir. En ese momento era Falborn hijo de
Anborn (y siguió siéndolo en el manuscrito). Mablung y Damrod, los dos hombres que se quedaron a vigilar a
Frodo y Sam,[169] les contaron que Falborn era pariente de Boromir, y que él y ellos «eran Montaraces de Ithilien;
pues descendían de gentes que habitaran antaño en Ithilien, antes de la invasión» (cf. DT 366).
En cuanto a lo demás, la conversación de Falborn con Frodo y Sam es casi idéntica a la que tiene lugar con
Faramir en DT.[170] Mablung y Damrod usaron «a veces el Habla Común, pero a la manera de los días antiguos, a
veces otro idioma propio», aunque la descripción de ese otro idioma (DT 366) se añadió a la copia a máquina que
siguió al manuscrito en algún momento posterior. El relato de los Sureños apenas difiere de la versión definitiva,
pero donde Mablung en DT (p. 367) habla de «Esos malditos Sureños», en el manuscrito dice «Esos malditos
Barangils, pues así los llamamos» (después sustituido por las palabras posteriores). El nombre Barangils está
escrito en el Primer Mapa junto a Endrinos (véase Mapa III, TI 363).
La descripción del Olifante no se modificó nunca salvo en el nombre con el que las grandes bestias se
conocían en Gondor (Mûmak en DT). En el borrador original, Mablung[171] gritó ¡Andabund!, la forma original
del manuscrito. Se cambió por Andrabonn,[172] luego por Múmund. Éstos fueron cambios inmediatos, pues unas

[Link] - Página 105


pocas líneas más adelante aparece «el Múmund de Harad era en verdad una bestia de vastas proporciones», donde
en el borrador del pasaje dice Múmar. Poco después, se introdujo Mâmuk en ambos pasajes: ésta fue la forma que
utilizó mi padre en la carta que me escribió el 6 de mayo de 1944 (Cartas, n.º 66).
Por último, en el manuscrito Damrod grita «¡Ojalá los dioses lo desvíen!», mientras que en DT nombra al
Valar; dioses iba precedido de una palabra rechazada que no soy capaz de leer.
El 30 de abril de 1944 (Cartas, n.º 64) mi padre me describió el curso de la historia que yo no había leído:

[«El Anillo»] está creciendo y brotando otra vez … y expandiéndose de modos inesperados. Hasta ahora en
los nuevos capítulos Frodo y Sam han atravesado Sarn Gebir,[173] han descendido del acantilado, y han
encontrado y temporalmente domesticado a Gollum. Con su guía han cruzado las Ciénagas de los Muertos y
los montones de escoria de Mordor; se han escondido fuera de las puertas principales y las han encontrado
impenetrables, por lo que se pusieron a la busca de una entrada más secreta cerca de [160] Minas Morghul (ex
M. Ithil). Resultará ser la mortal Kirith Ungol, y Gollum actuará con engaño. Pero por el momento se
encuentran en Ithilien (que, según parece, es una tierra adorable); ha habido allí un montón de molestias por
un conejo guisado; y han sido capturados por los Gondorianos y los han visto tender una emboscada a un
ejército Endrino (hombres oscuros del Sur) que marchaban en ayuda de Mordor. Se suelta un gran elefante de
tamaño prehistórico, un elefante de guerra de los Endrinos, y Sam ve gratificado un deseo de toda la vida: ver
a un Olifante … En el próximo capítulo llegarán a Kirith Ungol y Frodo será atrapado. … En conjunto, Sam
se comporta bien y vive a la altura de su reputación. Trata a Gollum más bien como Ariel a Caliban.

Como no mencionó la súbita e inesperada aparición de Faramir en escena hasta una semana después, me da la
impresión que cuando escribió esta carta había avanzado poco o nada más allá del fin del episodio del Olifante;
pues en el manuscrito del capítulo que se convirtió en «Hierbas aromáticas y guiso de conejo» el jefe de los
Gondorianos es Falborn, no Faramir, y aún no existe insinuación alguna de que fuera a desempeñar alguna
función posterior (cf. el esbozo en la p. 158).[174]
Este capítulo (incluyendo lo que se convirtió en «La Puerta Negra está cerrada») le fue leído a C. S. Lewis el
uno de mayo de 1944 (Cartas, n.º 65).

Éste es un lugar conveniente para plasmar las notas sobre los nombres que después se añadieron a la página
transcrita en la p. 154:

Cambiar Montañas Tenebrosas por las Montañas Blancas. Hebel [Orolos >] Huilos Nimr[ ? rais]
Sustituir el Morannon por Kirith Naglath Hendidura de los Dientes
Gorgor
Las dos Piedras de Reyes Sern Ubed (negación)
Sern Aranath
¿Rohar?

A estas notas a lápiz mi padre añadió a tinta:

No Hebel sino Ephel. Et-pele > Eppele. Ephel-duath. Ephel [Nimras >] Nimrais. Ered Nimrath.

Con relación a Kirith Naglath cf. Naglath Morn, p. 143; y sobre la referencia a Sern Ubed y Sern Aranath
véase p. 154. Sobre el cambio de las Montañas Tenebrosas a Blancas véase TI 508.

Nota sobre la cronología


[163]
El breve esquema temporal B sigue la siguiente cronología (véanse las páginas 139, 157):

(Día 3) Feb. 4 Frodo, Sam y Gollum llegan a las Tierras Áridas y a los Montículos de Escoria. Se quedan
allí durante el día y duermen. Por la noche avanzan 12 millas y llegan ante el Morannon el 5 de
febrero.
(Día 4) Feb. 5 Frodo, Sam y Gollum se ocultan durante todo el día. Por el sur cruzan a Ithilien al anochecer.
(Día 5) Feb. 6 Luna llena. Guiso de conejo. Frodo y Sam son capturados por Faramir. Pasan la noche en
Henneth Annûn.

[Link] - Página 106


Hay otros esquemas («C» y «D»), uno obviamente escrito poco después del otro, que comienzan el 4 de febrero.
En su versión original los dos conservan la cronología de B, pero ambos proporcionan también información de
otros acontecimientos, y es ahí donde difieren. El esquema C dice:

(Día 3) Feb. 4 Gandalf y Pippin cruzan los Vados y llegan a la boca del Valle del Bajo alrededor de las 2.30
de la madrugada. [Añadido: y siguen cabalgando hasta el amanecer y luego descansan a reparo.
Emprenden de nuevo la marcha por la noche].
Théoden parte desde Dolbaran y llega al Abismo de Helm poco después del amanecer.
Frodo llega a las Tierras Áridas y a los Montículos de Escoria y permanece allí durante el día.
(Día 4) Feb. 5 Théoden deja el Abismo de Helm en el viaje de retorno. Aragorn sigue cabalgando con
Gimli y Legolas.
Gandalf abandona el sigilo y después de un breve descanso cabalga todo el día hacia Minas
Tirith. Pippin y él llegan a Minas Tirith a la puesta del sol.
Al amanecer del 5 de febrero Frodo llega ante el Morannon. Frodo, Sam y Gollum se ocultan
todo el día y cuando cae la noche parten hacia el sur, a Ithilien.
(Día 6) Feb. 6 Frodo y Sam en Ithilien. Son capturados por Faramir. Batalla con los Sureños. Frodo pasa la
noche en Henneth Annûn. [164]

El esquema D, que sin duda sigue a C, dice (en la versión original):

(Día 3) Feb. 4 Gandalf y Pippin comienzan su viaje a Minas Tirith (cruzan los Vados y llegan a la boca del
Valle del Bajo alrededor de las 2 de la madrugada). Al amanecer llegan a Edoras (7.30). Gandalf,
por temor al Nazgûl, descansa todo el día. Da órdenes al grupo para que vaya a El Sagrario. El
Nazgûl vuelve a pasar sobre Rohan.
(Día 4) Feb. 5 Gandalf cabalga toda la noche del 4-5 y llega a Anórien. Pippin ve las almenaras arder en las
montañas. Ven a mensajeros marchando al Oeste.
Aragorn (con Legolas y Gimli) cabalga deprisa de noche (4-5) a El Sagrario a través de Edoras,
llegan a Edoras por la mañana y pasan al Valle Sagrado. Théoden, con Éomer y muchos hombres,
va por caminos de montaña por la falda meridional [sic] de las montañas hacia El Sagrario,
cabalgando despacio.
Al amanecer Frodo llega ante el Morannon. Cuando cae la noche, Frodo, con Sam y Gollum,
gira al sur, hacia Ithilien.
(Día 5) Feb. 6 Luna llena (sale a eso de las 9.20 de la noche y se pone alrededor de las 6.30 de la mañana el
7 de febrero). Gandalf cabalga toda la noche del 5-6 y avista Minas Tirith al amanecer del 6.
Théoden llega del oeste y entra en el Valle Sagrado unas millas por encima de El Sagrario, y
llega a El Sagrario antes del anochecer. Descubre que el acantonamiento ya está empezando.
Frodo y Sam en Ithilien; capturados por Faramir; batalla con los Sureños; noche en Henneth
Annûn.

Sobre la afirmación en el esquema D de que Théoden bajó al Valle Sagrado unas millas por encima de El
Sagrario véase p. 298. La luna llena del 6 de febrero es la luna llena del 1 de febrero de 1942, tal como se explica
en TI 432.
Se verá que las fechas de estos esquemas temporales tienen su origen en los esquemas A y B (véase p. 139),
según los cuales el día que Frodo pasó en los montículos de escoria fue el 4 de febrero y llegó ante el Morannon al
amanecer del 5 de febrero. Aunque es evidente que estos esquemas corresponden a 1944 y que se hicieron cuando
ya se había escrito el Libro Cuarto o gran parte de él (pp. 209, 259), está claro que son anteriores a los problemas
cronológicos que mi padre mencionó en sus cartas del 12 y 16 de octubre de 1944 (véase p. 120): pues en la
segunda de éstas dice que había realizado pocos cambios en el viaje de Frodo, «dos días desde Morannon a
Ithilien», y esta corrección no se halla presente en los esquemas C y D.
En aquella época el esquema D fue revisado para añadir un día al viaje desde el Morannon a Ithilien, lo que se
realizó revisando las fechas hacia atrás: así pues, Frodo llega ahora ante el Morannon el 4 de febrero, y el 5 está
«tendido en el brezal en los lindes de Ithilien» (véase p. 157 y DT 351); así pues, el episodio del guiso de conejo
aún tiene lugar el 6 de febrero. Como este esquema no comienza hasta el 4 de febrero, es imposible saber cómo se
adelantó la llegada ante el Morannon. [165]
Por lo tanto, es evidente que el esquema S se realizó de acuerdo con las modificaciones cronológicas del
12-16 de octubre de 1944: en S el día adicional del viaje desde el Morannon se hallaba presente desde el principio,
fechado el 5 de febrero (igual que en la revisión del esquema D), porque en este esquema la fecha de la Disolución

[Link] - Página 107


de la Comunidad se postergó del 26 de enero al 25 de enero (véanse pp. 121-140). Por ende, considero que la
cronología de S es la vigente cuando el 16 de octubre mi padre escribió «creo que la he resuelto finalmente»:

(Día 3) Feb. 3 Frodo etc. llegan a los montículos de escoria al amanecer, permanecen en una cavidad todo
el día, y prosiguen la marcha al caer la noche. El Nazgûl pasa volando alto de camino a Isengard
alrededor de las 5 de la tarde. Otro una hora después de medianoche.
Gandalf y la compañía dejan Isengard y acampan en Dolbaran. Episodio de la Piedra de
Orthanc. El Nazgûl sobrevuela a eso de las 11 de la noche.
(Día 4) Feb. 4 Frodo etc. llegan a la cañada a la vista del Morannon al alba, y permanecen escondidos allí
todo el día. Ven entrar a los hombres de Harad. Al anochecer emprenden el viaje hacia el sur.
Gandalf y Pippin cabalgan hacia el este. Avistan Edoras al amanecer. El Nazgûl pasa volando
sobre Edoras alrededor de las 8 de la mañana.
(Día 5) Feb. 5 Frodo etc. llegan a la zona fronteriza y se ocultan en un brezal, donde duermen todo el día.
Por la noche entran en Ithilien.
Gandalf entra en Anórien.
(Día 6) Feb. 6 Frodo etc. acampan en Ithilien. Episodio del guiso de conejo. Faramir captura a Frodo y lo
lleva a Henneth Annûn.
[Gandalf y Pippin llegan a Minas Tirith].

Las entradas originales concernientes a Gandalf el 5 y 6 de febrero en este esquema son ilegibles tras las palabras
«Gandalf entra en Anórien», porque más tarde se escribió sobre ellas, pero es evidente que, igual que en el
esquema D, Gandalf llegó a Minas Tirith al amanecer del 6 de febrero.
En este capítulo surge la referencia respecto de los movimientos de otros miembros de la Compañía original
en el pasaje desechado transcrito en la p. 155, que se interrumpe en el manuscrito pero acaba en la nota 164. En él,
escrito antes de que el episodio del guiso de conejo y la llegada de los hombres de Gondor se introdujeran en la
historia, Frodo caminaba con rumbo sur a través de Ithilien, y entrada la noche del 6-7 de febrero (la segunda de
este viaje) vio la luna llena hundiéndose en el oeste. A la luz vislumbró desde lejos las nieves del Monte
Mindolluin; y en ese mismo momento Gandalf caminaba «sumido en profundos pensamientos» bajo esa montaña
en Minas Tirith. Cuando cambió por completo la historia con la entrada de Faramir, fue desde Henneth Annûn,
antes del amanecer del 7, cuando Frodo vio la puesta de la luna llena de aquella noche, y en el borrador original de
«El estanque vedado» [166] aparecen sus tristes conjeturas sobre el destino de sus anteriores compañeros «de esas
vastas tierras nocturnas» (DT 403). Cuando esto se escribió la historia aún era que Gandalf y Pippin ya habían
llegado a Minas Tirith.
En la cronología definitiva las referencias se alteraron. Pippin, cabalgando con Gandalf a lomos de
Sombragrís, llegó a ver antes de quedarse dormido la noche del 7-8 de marzo «unas cumbres altas y blancas, que
centelleaban como islas flotantes por encima de las nubes a la luz de una luna que descendía en el poniente. Se
preguntó qué sería de Frodo, si ya habría llegado a Mordor, o si estaría muerto, sin sospechar que muy lejos de allí
Frodo contemplaba aquella misma luna que se escondía detrás de las montañas de Gondor antes de que clareara el
día» (El Retorno del Rey, p. 11). Aquélla era aún la noche que Frodo pasó en Henneth Annûn; pero ahora Gandalf
no llegó cabalgando al muro del Pelennor hasta el amanecer del nueve de marzo.

[Link] - Página 108


V
FARAMIR

[167]
El 26 de abril de 1944 mi padre dijo (Cartas, n.º 63) que necesitaba saber cómo se guisaba un conejo; el 30
(n.º 64) escribió que «Se suelta un gran elefante de tamaño prehistórico, un elefante de guerra de los Endrinos»
(pero no menciona nada más); el 4 de mayo (n.º 65), tras leer un capítulo a C. S. Lewis el día 1, «me ocupo ahora
del siguiente»; y el 11 (n.º 67) dijo que le había leído su «cuarto capítulo nuevo (“Faramir”)» a Lewis y Williams
tres días antes.[175] Así pues, según parece, lo que después se llamó «Una ventana al oeste» se acabó en poco más
de una semana. Debieron de ser unos días de trabajo intenso y concentrado, pues tanto la longitud del capítulo
como los numerosos borradores y reestructuraciones de la historia son más que notables. Además, la complejidad
es muy grande, y a mí me ha llevado mucho más de una semana determinar su evolución e intentar describirla
aquí. En las páginas siguientes he analizado a fondo el desarrollo del capítulo ya que «Faramir» está relacionado
con otras partes de El Señor de los Anillos y las palabras de Faramir sobre la historia antigua tienen un interés
especial, sobre todo sus comentarios acerca de las lenguas de Gondor y el Habla Común (que desaparecieron sin
dejar rastro en Las Dos Torres).
Las diversas series de borradores que constituyen la historia del capítulo son tan confusas que, en los casos en
que parecía conveniente y con el fin de clarificar mi exposición, he empleado letras para distinguirlas. Sólo se
hizo un manuscrito, titulado «XXXVI. Faramir»:[176] es un texto nítido y bueno, poco corregido después, que
alcanzó la forma definitiva, aunque con algunas excepciones importantes. Debió de haber sido de este texto (que
en este capítulo llamo «el manuscrito acabado» o, sencillamente, «el manuscrito») que mi padre le leyó «Faramir»
a Lewis y a Williams el 8 de mayo de 1944. En esa época comenzaba en «—Duerme mientras puedas —le dijo
Mablung»: véase p. 163 nota 174.
El borrador original del final de lo que se convirtió en «Hierbas aromáticas y guiso de conejo», que llamaré
«A», continuaba tras las palabras de Sam «Bueno, si esto se ha terminado, me echaré un sueño» (DT 370) de este
modo: [168]

Se volvió y le habló a Frodo al oído.


—Me podría quedar dormido de pie, señor Frodo —dijo—. Y usted tampoco ha
dormido mucho. Pero estos hombres son amigos, según parece: la verdad es que sí
parecen venir de la tierra de Boromir. Aunque no confían del todo en nosotros, no veo
ningún motivo para dudar de ellos. Y, además, si resulta que son enemigos será
nuestro fin de todas formas, así que será mejor que descansemos.
—Dormid si queréis —dijo Mablung—. Os vigilaremos a vos y a vuestro amo
hasta que venga Falborn. Si ha salvado la vida, Falborn regresará aquí. Pero cuando
lo haga tendremos que movernos con rapidez. Todo este alboroto no pasará
inadvertido, y antes de que sea noche avanzada tendremos muchos perseguidores.
Necesitaremos toda la rapidez posible para llegar al río antes que ellos.
Sam tenía la impresión de haber dormido sólo unos pocos minutos, cuando
descubrió al despertar que Falborn había regresado con varios hombres. Estaban
hablando allí cerca. Frodo se hallaba despierto y entre ellos. Estaban debatiendo qué
hacer con los hobbits.
Sam se sentó y escuchó, y comprendió que Frodo no había logrado satisfacer al
jefe de los hombres de Gondor en algunos puntos: qué papel desempeñaba en la

[Link] - Página 109


compañía que partiera de Rivendel, por qué se había separado de Boromir, y adónde
iba ahora. Volvía sin cesar al significado del Daño de Isildur, pero Frodo no quería
contarle la historia del Anillo.
—Pero las palabras decían con el Daño de Isildur en la mano —afirmó Falborn
—. [177] Si tú eres el Medio Alto entonces deberías tener esa cosa en la mano, lo que
sea. ¿No la tienes? ¿O está escondida porque has elegido esconderla?
—Si Boromir estuviera aquí él respondería a tus preguntas —dijo Frodo—. Y
como Boromir estaba en el Rauros muchos días atrás de camino a tu ciudad, si
regresas pronto tendrás las respuestas. Mi papel en la compañía le era conocido,
como a todos los demás y en verdad al Señor Elrond. La misión que se me
encomendó me trae a estas tierras, y no es [? prudente] que cualquier enemigo del
Señor Oscuro la entorpezca.
—Veo que en esto hay más que lo que advertí en un principio —dijo Falborn—.
Pero yo también estoy bajo órdenes: matar [169] o tomar prisionero tanto [? como lo
justifique la razón] a todo aquel que encuentre en Ithilien. No hay motivo para
matarte.
Aquí concluye este borrador apenas legible. Al final hay escrito a lápiz: Se sabe que Boromir está muerto.
Probablemente esto tenga relación con las siguientes notas escritas sobre el esbozo dado en la p. 158 (véase la
nota 167 del capítulo anterior):

¿Se sabe que Boromir está muerto?


Sólo vieron la barca rodeada por una luz que flotaba río abajo y oyeron una voz. ¿Y saben algo de su
marcha a la deriva?
Es el 6 de febrero. Gandalf no llega hasta el anochecer del 5 de feb. y los Montaraces debieron de
abandonar Tirith bastante antes que eso. Apenas hay tiempo para que un mensajero llegue desde Edoras hasta
Minas Tirith (250 millas).
…… 31 de enero a la mañana de [Feb. 4 >] noche de Feb. 3. 3 días y medio.
Los Montaraces debieron de partir la noche del 3 de febrero.
NO.

Sobre la fecha del 6 de febrero véanse pp. 163-165. El 31 de enero fue el día en que Gandalf llegó con Aragorn,
Legolas y Gimli a Edoras y partió con Théoden, cabalgando por los llanos al oeste (véanse pp. 12-13). Es evidente
que mi padre estaba calculando que un hombre que cabalgara 70 millas al día podría haber llevado en persona la
nueva de la muerte de Boromir a Minas Tirith antes de que Falborn y sus hombres dejaran la ciudad para cruzar el
río hacia Ithilien, pero decidió que eso no era lo que había pasado.

En este punto empezó un nuevo texto de borrador («B»), al principio escrito con letra clara, que se inicia con
las palabras de Mablung «—Duerme si quieres»,[178] y continúa como en el borrador original A (p. 168): por
ende, todavía no hay sugerencia alguna de que a los hobbits no se les permitiría seguir su camino (véase nota 174
del capítulo anterior), y el jefe de los hombres de Gondor sigue siendo Falborn. El nuevo texto sigue a A fielmente
(que más tarde sufrió muchas correcciones) casi hasta el final,[179] pero en el punto en que Frodo dice: «No
obstante, quienes afirman oponerse al Señor Oscuro harían bien en no entorpecerla», el diálogo avanza hasta el
mismo punto que en DT (p. 373): «El tono de Frodo era orgulloso, cualesquiera que fuesen sus sentimientos, y
Sam lo aprobó; pero no apaciguó a Falborn», y continúa [170] casi como en la versión definitiva, durante toda la
cauta conversación sobre Boromir, hasta las palabras de Frodo «Aunque hay ciertamente muchos peligros en el
mundo». Ante la respuesta de Falborn «Muchos en verdad, y la traición no es el menor», Sam no interviene en
este texto, y Falborn prosigue: «Pero tú has preguntado cómo sabemos que nuestro capitán está muerto. No lo
sabemos con certeza; no obstante, no lo ponemos en duda». Y le pregunta a Frodo si recuerda algo
particularmente notable que llevara Boromir entre sus avíos, y Frodo teme una trampa y reflexiona sobre el
peligro que corre, igual que en DT (pp. 375-376). Luego sigue:

[Link] - Página 110


—Recuerdo que llevaba un cuerno —dijo por último.
—Recuerdas bien, como alguien que en verdad lo ha visto —dijo Falborn—. Tal
vez puedas verlo entonces con el pensamiento: un gran cuerno de buey salvaje del
[páramo Oriental >] Este, guarnecido de plata y con su nombre escrito [tachado:
colgado de una cadena de plata]. Ese cuerno nos lo trajeron las aguas del Anduin
hace unas [> más de] siete noches. Lo consideramos un mal presagio, que
pronosticaba poca alegría para Denethor padre de Boromir; pues el cuerno se hallaba
partido en dos, como bajo el golpe de una espada o un hacha. Las mitades llegaron a
la orilla separadamente…

La descripción de Falborn de cómo se encontraron las piezas del cuerno prosigue como en DT (p. 378),[180] y
termina con «Pero el crimen siempre sale a la luz, se dice»; luego, él continúa:

—¿Y seguro que tú no sabes cómo quebraron el cuerno, o quién lo arrojó al


Rauros, sin duda con el fin de hundirlo para siempre en los remolinos de la cascada?
—No —dijo Frodo—. No lo sé. Mas ninguno de nuestra Compañía posee el
temperamento para tal acto, y nadie la fuerza, salvo Aragorn. Pero aunque sea un mal
presagio, un cuerno partido no prueba la muerte de su dueño.
Por lo tanto, en esta fase la muerte de Boromir se suponía en Minas Tirith, con la única base del hallazgo de
las piezas de su cuerno encontradas en el río. Pero ahora sigue (y en este punto la letra de mi padre se aceleró
notablemente, dificultando la lectura, algo que a menudo es señal de que se le había ocurrido una nueva idea que
ocasionaría la reescritura y el rechazo de lo precedente, de modo que lo que [171] sigue retrocede, como sucedió,
a una fase de composición más «primitiva»):

—No. Pero el hallazgo del cuerno tuvo lugar después de otra cosa más extraña —
dijo Falborn—. Y ese triste suceso me aconteció a mí, y a otros además [cambiado
por: No —dijo Falborn—. Pero el hallazgo del cuerno tuvo lugar después de otra
cosa más extraña que me aconteció a mí, y a otros además]. Me hallaba sentado de
noche a orillas de las aguas del Anduin, justo antes del primer cuarto de la luna, en la
oscuridad gris, observando la corriente siempre cambiante y el crujir de las tristes
cañas. …
La descripción del bote portando el cuerpo de Boromir se parece mucho a la de DT (p. 376), y es aquí,
extrañamente, cuando Falborn se convierte en el hermano de Boromir, aunque no cambia de nombre: «Era
Boromir, mi hermano muerto». Es como si hubiera entrado inconscientemente en el papel que había preparado
para él. ¿Qué otra cosa podía ser este capitán de Gondor, tan preocupado por la historia de Frodo y el destino de
Boromir? Resumiendo la evolución actual, mi padre escribió en su carta del 6 de mayo de 1944 (Cartas, n.º 66):

En la escena ha aparecido un nuevo personaje (estoy seguro de que no lo inventé, ni siquiera lo quería, aunque
me gusta, pero sencillamente se presentó caminando por los bosques de Ithilien): Faramir, el hermano de
Boromir …

El final de la historia de Falborn es diferente del de la versión definitiva:

—… La barca viró hacia el centro de la corriente y se adentró en la noche. Otros la


vieron, algunos muy cerca, otros a lo lejos. Pero ninguno se atrevió a tocarla, y quizá
ni siquiera las manos malignas de aquellos que ocupan Osgiliath se atrevan a

[Link] - Página 111


estorbarla.
»[? Ésta] creí que se trataba de una visión de mal presagio, e incluso cuando oí la
historia de otros, dudamos, Denethor mi padre y yo, si no más, consideramos que
llevaba mal presagio. Pero nadie duda del cuerno. Yace ahora, partido en dos, sobre
las rodillas de Denethor. Y los mensajeros cabalgan a lo largo y ancho de la tierra
para averiguar nuevas de Boromir.
—Ay —dijo Frodo—. Pues por mi parte ahora ya no dudo de tu [172] historia. El
cinturón de oro se lo regaló en Lórien la Dama Galadriel. Ella fue quien nos vistió
como ves. Este broche es obra de los mismos artífices. —Tocó la hoja [? esmaltada]
que le cerraba el cuello de la capa.
Falborn la miró con curiosidad.
—Sí —dijo—, está trabajada con el mismo [? estilo].
—Aun así —continuó Frodo—, creo que lo que tuviste pudo ser sólo una visión.
¿Cómo es posible que una barca surque los saltos del Rauros y las [? turbulentas]
crecidas, y sólo se le caiga el cuerno, y no zozobre cargada de agua?
—No lo sé —dijo Falborn—. Pero ¿de dónde venía la barca?
—De Lórien; era una embarcación elfa —repuso Frodo.
—Bueno —dijo Falborn—, si queréis tener tratos con la señora de la magia que…
[añadido: mora] en el Bosque de Oro, entonces [sic] deben buscar cosas extrañas y
cosas malignas acontecerán.
Eso fue demasiado para la paciencia de Sam. Se levantó y entró en la discusión.
—El mal no viene de Lórien —dijo—. Con perdón, señor Frodo, pero he estado
escuchando gran parte de esta conversación. Vayamos al grano antes de que todos los
Orcos de Mordor nos caigan encima. Oiga usted, Falborn de Gondor, si es así como
se llama… —Los hombres miraron asombrados (no contentos) al pequeño… hobbit
plantado con pies firmes ante la figura sentada del capitán—. ¿Adónde quiere llegar?
Si piensa que matamos a su hermano, y luego huimos, dígalo. Y diga qué se propone
hacer al respecto.
—Eso pensaba hacer —respondió Falborn—. Si fuera tan precipitado como tú ya
os habría matado hace mucho. Pero nos hemos tomado unos pocos minutos de
conversación para averiguar qué tipo de gente sois. Me marcharé en seguida.
Vendréis conmigo. ¡Y podéis consideraros afortunados!

Aquí concluye este segundo borrador,[181] y entonces mi padre continuó con una tercera versión («C»), que
empieza en el mismo punto que el borrador B (p. 169), con las palabras de Mablung «Duerme, si quieres», y no
llega más allá en el capítulo; pero C está escrito en trozos sueltos de papel, a menudo toscamente, no es continuo,
y de algunas partes de la historia tiene versiones divergentes. Por lo tanto, es [173] evidente que estas páginas
acompañaban al comienzo del manuscrito acabado.
Este tercer borrador C, en el que Falborn se convierte en Faramir,[182] conserva en gran medida la estructura
de B, pero al mismo tiempo la formulación de las frases se acerca considerablemente al diálogo inicial entre
Faramir y Frodo de DT (pp. 371-378). Se realizaron varios cambios complicados, sustituciones y se añadieron
conjunciones nuevas en la trama de este diálogo antes de que mi padre quedara satisfecho con su estructura, gran
parte de los cuales he decidido pasar por alto. Las diferencias esenciales respecto a la versión definitiva son que la
indignación de Sam no explota ante las palabras de Faramir «y la traición no es el menor», sino igual que en el

[Link] - Página 112


segundo borrador B, ante su comentario despectivo sobre Lórien; y que no se había introducido la historia de
Faramir de cómo oyó a lo lejos, «como si fuese sólo un eco de la mente», el sonido del cuerno de Boromir.
Hay algunos puntos determinados que apuntar. Al comienzo de su interrogatorio a Frodo («se parecía
extrañamente al juicio de un prisionero»), Faramir ya no cita las palabras del verso como Con el Daño de Isildur
en la mano (véase p. 168 y nota 177), sino Sosteniendo el Daño de Isildur,[183] y continúa —tanto en el
manuscrito acabado como en el borrador— «Si tú eres ese Mediano del poema, sin duda lo habrás sostenido ante
los ojos de todo el Concilio de que hablas, y Boromir lo vio». En DT (p. 371), donde las palabras que cerraban el
verso eran Pues el Daño de Isildur despertará, / Y el Mediano se adelantará, Faramir dice: «Pero era a la llegada
del Mediano cuando tenía que despertar el Daño de Isildur… Si tú eres ese Mediano del poema, sin duda habrás
llevado esa cosa, lo que sea, al Concilio de que hablas, y allí lo vio Boromir».
Cuando Frodo dice que si alguien puede reclamar el Daño de Isildur, ése sería Aragorn, Faramir contesta,
tanto en el borrador como en el manuscrito: «¿Por qué él y no Boromir, príncipe de la ciudad que fundaron Elendil
y sus hijos?», mientras que en DT (p. 372) dice que «los hijos de Elendil» fueron los fundadores. La historia de
que Elendil se quedó en el Norte y allí fundó su reino, mientras que sus hijos Isildur y Anárion fundaron las
ciudades del Sur, aparece en la quinta versión de «El Concilio de Elrond» (TI 169-170), lo que tal vez implique
que aquella versión de «El Concilio de Elrond» se escribió más tarde de lo que yo suponía.
Como ya he dicho antes, el sonido del cuerno de Boromir a lo lejos aún no se hallaba presente en este tercer
borrador C; y Faramir todavía relata el hallazgo de las piezas del cuerno antes de hablar de la barca fúnebre
bajando por el Anduin. En respuesta a la objeción de Frodo de que «un cuerno partido no prueba la muerte de su
dueño» [174] (p. 171), ahora sigue: «No —dijo Faramir—. Pero el hallazgo de los fragmentos del cuerno tuvo
lugar después de otra cosa más extraña que me aconteció a mí, como si la hubieran enviado para confirmarlo más
allá de toda esperanza». Así pues, las palabras de B «(que me aconteció a mí) y a otros además» se han omitido;
sin embargo, en esta historia de la embarcación que llevaba el cadáver de Boromir, Faramir aún declara que él no
fue el único que la vio: «También la vieron otros, la sombra gris de un navío desde la lejanía». Y todavía en otra
revisión del pasaje que se realizó antes de llegar a la versión definitiva, concluye: «La consideré una visión
procedente de las fronteras del sueño. Pero no dudo de que Boromir está muerto, no importa si su cuerpo de veras
ha salido del Río para adentrarse en el Mar o yace en alguna parte bajo los cielos indiferentes».
El sonido remoto de la llamada del cuerno de Boromir no apareció hasta el manuscrito, donde Faramir dice
que lo oyó «ocho días antes de mi partida para esta arriesgada empresa, hace once días, y casi a esta misma hora»;
DT (p. 375) reza lo mismo, pero con «cinco» en vez de «ocho».[184] Cuando mi padre escribió este pasaje en el
manuscrito, no se detuvo en «ya que podía ser sólo un eco en la mente» y prosiguió: «Y otros lo oyeron, pues
tenemos a muchos hombres que van lejos en la vigilancia de nuestras fronteras, al sur y al oeste y al norte, incluso
llegan hasta los campos de Rohan». Según parece esto se tachó de inmediato.
Ante la indignada y valiente confrontación de Sam con el gran hombre de Minas Tirith, la respuesta de
Faramir en este borrador fue amable:

—… Diga lo que piensa, y diga lo que se propone.


—Eso iba a hacer —repuso Faramir sonriendo, y ahora menos severo—. Si fuera
tan irreflexivo como tú, quizás os hubiera matado hace rato. He dedicado casi toda [?
una hora], a pesar del peligro, para juzgaros con justicia. [? Ahora] si deseáis saber lo
que pienso: dudé de vosotros, naturalmente, tal como debía ser. Pero si soy juez de
las palabras y hazañas de los hombres, tal vez pueda intentarlo con los hobbits. Dudé,
pensando que erais amigos o aliados de los orcos, y aunque la gente como vosotros
no podría haber matado a mi hermano, sí podríais haber ayudado o huido con parte
del botín.
Aquí concluye esta tercera fase del borrador (C).[185] Extrañamente en el manuscrito acabado la intervención
de Sam desaparece por [175] completo: el diálogo entre Faramir y Frodo en el pasaje original alcanza ahora la
forma de DT (pp. 376-377) y Faramir ya no expresa una opinión tan convencional sobre la Dama del Bosque de
Oro (cf. p. 172).
Creo que es obvio que en este punto, en las palabras de Frodo «Vuelve a tu tierra, Faramir, valiente capitán, y
defiende tu ciudad mientras puedas, y déjame partir solo hacia donde me lleve mi destino», la redacción del
manuscrito se interrumpió, y que en aquella época no se había escrito nada más: en otras palabras, este capítulo,

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desde el punto de vista de la escritura, se divide en dos partes; la primera acaba en este punto (aparte de la
ausencia de la indignación de Sam) y alcanzó casi en su totalidad la forma definitiva antes de que la historia
prosiguiera.

Unos bocetos esquemáticos muy toscos, a veces completamente ilegibles, muestran las primera ideas de mi
padre para su continuación. Uno de ellos, muy difícil de leer, comienza en el punto donde C termina el borrador,
con Faramir aún hablándole a Sam: «Pero vosotros no tenéis aspecto de los orcos, ni habláis como ellos, y en
verdad que Frodo, tu amo, tiene un aire que no logro …, quizás un aire élfico». En este texto Faramir no se
muestra dubitativo ni posterga su decisión, sino que concluye con firmeza: «Seréis bien tratados. Pero que no os
quepa la menor duda. Hasta que mi padre, Denethor, no os libere, sois prisioneros de Gondor. Si no queréis que os
maten, no intentéis escapar» (cf. el pasaje dado en la nota 181). Luego sigue:

A los pocos minutos reemprendieron la marcha ladera abajo. Hobbits [?


cansados]. Mablung carga a Sam. Llegan al campamento vallado en un bosque denso,
a 10 millas de distancia. No habían avanzado mucho cuando de pronto Sam le dijo a
Frodo: «¡Gollum! ¡Bueno, gracias al cielo que lo hemos perdido!». Pero Frodo no
está tan seguro. «Todavía tenemos que entrar en Mordor —dijo—, y no conocemos el
camino». Gollum los rescata.
Las últimas tres palabras no están nada claras, pero no me cabe duda de que son ésas: sin embargo, jamás se sabrá
qué historia había detrás de ellas.
Otro breve texto se lee como sigue:

Faramir dice que ya no tiene más dudas. Si es un juez de los hombres. Pero dice que
mucho [más] depende de ello de lo [176] que en un principio había creído. «Debería
—dijo— llevaros de vuelta a Minas Tirith, y si las cosas salieran mal me costaría la
vida. Pero todavía no lo decidiré. Sin embargo, debemos partir en seguida». Dio
algunas órdenes y los hombres se separaron en pequeños grupos y desaparecieron
entre los árboles. Mablung y Damrod se quedaron. «Ahora vendréis conmigo —dijo
—. Aunque quisierais no podríais ir por el camino. Y no podréis avanzar mucho pues
estáis cansados. También nosotros. Iremos a un campamento secreto que hay a 10
millas. Venid con nosotros. Antes de que amanezca tomaremos una decisión».
Ellos … Faramir habló. «No habláis con libertad. No fuisteis amistosos con
Boromir. Veo que S. G. piensa mal de él. Yo lo amaba; sin embargo, lo conocía bien.
El Daño de Isildur. Digo que eso se interpuso entre vosotros de algún modo. Las
reliquias no crean paz entre los compañeros. Historias antiguas».
—Y las historias antiguas nos enseñan a no hablar con indiscreción —dijo Frodo.
—Pero debéis saber que no todo lo que se sabe en Minas Tirith se dice en voz
alta. Por ello despedí a mis hombres. Gandalf estuvo aquí. Nosotros, los gobernantes,
sabemos que I[sildur] se llevó el Anillo Soberano. Ahora bien, ése es un asunto
terrible. Bien puedo adivinar que Boromir, orgulloso, siempre deseoso de la gloria de
Minas Tirith (y por su propio renombre), deseara quizás apoderarse de él. Creo que tú
tienes el Anillo, aunque cómo podría …
El resto de la oración es ilegible. El breve boceto termina con las palabras de Faramir «Yo no lo tocaría ni aunque
estuviera tirado en el camino» y la manifestación de su amor y buenos deseos por Minas Tirith (DT 384); las
últimas palabras son «Te podría aconsejar si me contaras más». Es una pena que el pasaje sobre el Anillo sea tan

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breve y elíptico; sin embargo, el significado debe de ser que los gobernantes de la ciudad sabían que Isildur se
había llevado el Anillo Soberano porque Gandalf se lo había revelado. Por supuesto, esto no coincide en absoluto
con el desarrollo de la historia cuando se escribió.
Otra página de bocetos aún más apresurados e interrumpidos lo retoma desde el punto en que acaba el
primero, por lo cual quizá se trate de su continuación (cf. DT 384, donde las palabras de Faramir «podría tal vez
aconsejarte y hasta ayudarte» van seguidas de «Frodo no respondió»). [177]

Frodo no dice nada más. Algo lo retuvo. ¿Sabiduría? ¿Recuerdo de Boromir? Temor
al poder y la traición de su carga, a pesar de que le gusta Faramir. Hablan de otras
cosas. Razones del declive de Gondor. Rohan (cambiar las palabras de Boromir
diciendo que no llegó hasta allí).[186] Gondor se vuelve como Rohan, le encanta la
guerra como juego: como a Boromir. Sam habla poco. Encantado de que Gollum
parezca olvidado. Faramir calla. Sam habla del poder élfico, de las barcas, las
cuerdas, las capas. De pronto oye las pisadas sordas de Gollum detrás de ellos. Pero
cuando se detienen se escabulle.
De acuerdo con la ley, Faramir les venda los ojos cuando llegan a la fortaleza
secreta. Hablan. Faramir le advierte, le advierte en contra de Gollum. Frodo revela
que ha de ir a Mordor. Habla de Minas Ithil. Sale la luna. Faramir se despide de ellos
por la mañana. Frodo promete regresar a Minas Tirith y entregarse si retorna.
En esta fase, antes de que el capítulo avanzara más, se volvió a introducir la intervención de Sam en el
interrogatorio inicial de Faramir a Frodo, en un lugar anterior en el diálogo (en «y la traición no es la menor»), y
se insertó en un anexo en el manuscrito.[187]

De la última parte del capítulo hay un borrador continuo y en su mayor parte escrito con letra clara, que
presenta muchas de las «superposiciones» típicas de mi padre: cuando la historia toma una dirección equivocada
o, en ciertos aspectos, no le resulta satisfactoria, se vuelve un garabato y se sustituye por una página nueva que
comienza en un punto anterior (con lo que se originan textos casi repetidos). En este borrador se basa el
manuscrito acabado, en el que todavía existen diferencias importantes respecto al texto de Las Dos Torres: se verá
que en esa época la historia pasada de Rohan y Gondor aún tenía que desarrollarse mucho.
El nuevo borrador («D») comienza (igual que el nuevo inicio del manuscrito, que se basa fielmente en D) «Ya
no dudo más de vosotros —dijo Faramir».[188] Desde este punto (DT 378) y hasta el momento en que Sam creyó
entrever a Gollum cuando caminaban por el bosque (DT 385), la historia alcanzó ya en el borrador y casi
completamente el texto final; sin embargo, presenta algunas diferencias interesantes.[189]
Es aquí cuando aparecen por primera vez los Senescales de Gondor, en el borrador el pasaje que habla de ellos
(DT 381) se escribió prácticamente sin vacilaciones o correcciones, a pesar de que no hay [178] ningún material
preliminar. Resulta notable que desde su primera aparición en «La Comunidad del Anillo» (TI 439-440), Denethor
jamás haya sido llamado Rey: es el Señor Denethor, Denethor Señor de la Torre de la Guardia. En consecuencia,
parece más que probable que este elemento fundamental de la historia y el gobierno de Gondor existiera desde
mucho tiempo atrás, aunque hasta ahora no hubiera aparecido en la historia. El linaje de Denethor que aparece en
el borrador se remonta hasta Máraher, el buen senescal, sustituido, posiblemente en el acto, por Mardil (el nombre
del manuscrito); pero el último rey de la dinastía de Anárion, en cuyo lugar gobernó Mardil cuando partió a la
guerra, no era Eärnur. Tanto en el borrador como en el manuscrito se lo llama Rey Elessar.
El texto original de la relación que Gandalf hizo de sus nombres, en palabras de Faramir (quien en el borrador
lo llama «el Peregrino Gris»: «El Caminante Gris»), sufrió complicados cambios, pero al parecer se desarrolló de
este modo:

[Añadido: Mithrandir entre los Elfos. Sharkûn para los Enanos]. [El nombre de mi juventud en el Oeste está
olvidado >] [Olórin >] Olórin era en mi juventud que nadie recuerda; [tachado: Shorab o Shorob en el Este],
[Forlong >] Fornold en el Sur, Gandalf en el Norte. Al Este no voy. [Tachado: No en todas partes]

Entonces el pasaje se volvió a escribir en el borrador, en la misma forma que tiene en DT, pero con los nombres

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Sharkûn y Fornold, este último sustituido más tarde por Incânus. En el manuscrito se lee Sharkûn (por el posterior
Tharkûn). Aquí aparece por primera vez el nombre Olórin, reemplazando a Olórion. Sobre los nombres de
Gandalf «en el Sur», Forlong cambiado por Fornold, no soy capaz de arrojar ninguna luz al respecto; desconozco
si es relevante que en el Apéndice F de SA se diga que el nombre de Forlong, Señor de Lossarnach (quien murió
en la Batalla de los Campos del Pelennor), se encuentra entre los nombres que en Gondor «estaban olvidados y
provenían sin duda de antes de que los barcos de los Númenóreanos se hicieran a la mar».
Las palabras de Faramir sobre el deseo de Gandalf de que le narraran historias de Isildur experimentaron
muchas variaciones: «Estaba ansioso por que le contáramos historias de Isildur, aunque poco podíamos decirle,
[pues Isildur era de Fornost, en el Norte, y el reino de Gondor se mantenía apartado de Anárion. > pues a Gondor
sólo llegaron historias inciertas sobre su fin, sólo rumores de que pereció en el Río abatido por flechas orcas. >]
pues nunca se supo con certeza nada sobre su fin». Sobre la primera aparición del nombre Fornost en los textos,
sustituyendo a Fornobel, véase p. 95. [179]
Un último detalle interesante es que (tanto en borrador como en manuscrito) Faramir dice: «Isildur tomó algo
de la mano de El Sin Nombre, antes de partir de la batalla», mientras que en DT (p. 383) dice «de partir de
Gondor». Cf. «El Concilio de Elrond» en CA (p. 350), donde Gandalf dice: «Pues Isildur no se retiró directamente
de la guerra de Mordor, como han dicho algunos», y Boromir interrumpe: «Algunos en el Norte, quizá. Todos
saben en Gondor que primero fue a Minas Anor y allí habitó un tiempo con su sobrino Meneldil, instruyéndolo,
antes de encomendarle el Reino del Sur». Cf. también el principio de «El desastre de los Campos Gladios» en
Cuentos Inconclusos.
En el punto en que Sam, que escucha pero no participa en la conversación, observa que nadie ha mencionado
a Gollum ni una sola vez y lo ve deslizándose detrás de un árbol, el texto del borrador (que, al ser pronto
sustituido por otro, llamaré «D1») continúa de este modo:

Abrió la boca para hablar, pero no lo hizo. No podía estar seguro, y, «en cualquier
caso, por qué habría de mencionar al viejo bribón mientras no tenga que hacerlo»,
pensó.
Después de un rato Frodo y Faramir empezaron a hablar de nuevo, pues Frodo
quería saber nuevas de Gondor y su pueblo y de las tierras circundantes, y averiguar
qué esperanzas albergaban en su larga guerra.
—Tiempo ha que hemos abandonado toda esperanza —dijo Faramir.
En DT estas últimas palabras aparecen mucho después (p. 393). De este modo, toda la historia de DT 385-393 se
encuentra ausente en esta fase: cuando les vendan los ojos, la llegada a Henneth Annûn, la descripción de la
cueva, el informe de Anborn sobre la «ardilla negra» del bosque, la cena y las historias de Frodo de su viaje
(aunque mi padre sabía que a Frodo y a Sam les vendarían los ojos antes de llegar a la «fortaleza secreta»: véase el
esbozo de la p. 177). Todo esto se halla en el manuscrito acabado prácticamente en su forma definitiva.
El relato de Faramir de la historia de Gondor y la llegada de los Amos de los Caballos (DT 393-396)
evolucionó en dos fases antes de ser escrito en el manuscrito. Ya en la primera versión (D1) las palabras de
Faramir sobre los males y las extravagancias de los Númenóreanos en las Grandes Tierras,[190] y sobre su
obsesión por la muerte se parecen a las que emplea en DT. Pero después de «Señores sin descendencia
holgazaneaban en salones vacíos, o en torres altas y frías interrogaban a las estrellas», continúa: [180]

—… Pero nosotros fuimos más afortunados que otras ciudades, reclutando nuestra
fuerza de la gente robusta de las costas marítimas, y entre el intrépido pueblo de las
Montañas Blancas,[191] donde antaño se demoraron muchos supervivientes de razas
mucho tiempo olvidadas. Y luego llegaron los hombres del Norte, los [Mariscales de
los Caballos >] Rohir. Y les cedimos los campos de [Rohan >] Elenarda [escrito
arriba: Kalen(arda)] que desde entonces llevan el nombre de Rohan,[192] pues no
pudimos resistir su fuerza bruta, y se convirtieron en nuestros aliados y siempre se
han mostrado leales, y aprenden de nuestras tradiciones y hablan nuestra lengua. Sin

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embargo, conservan sus propias tradiciones y lengua entre ellos. Y los amamos
porque nos recuerdan la juventud de los hombres como eran en las viejas historias de
las guerras de los Elfos en Beleriand. En verdad creo que en [? este] aspecto nos
parecemos un poco, y que provienen de aquella antigua raza, los primeros en salir del
Este de donde procedían los Padres de los Padres de los Hombres, Beren y Barahir y
Huor y Húrin y Tuor y Túrin, sí, y el mismo Earendel el medio elfo, primer rey de
Oesternesse, como se ve en ciertas afinidades de lengua y espíritu. Pero ellos jamás
cruzaron el Mar o fueron al Oeste y por ello siempre serán [? extraños]. No obstante,
celebramos matrimonios mixtos, y si han empezado a parecerse a nosotros y no se los
puede llamar hombres salvajes, nosotros empezamos a parecemos a ellos y ya no
somos Númenóreanos. Pues ahora amamos la guerra y el coraje como cosas buenas
en sí mismas, y estimamos al guerrero por encima de los demás. Así lo exigen las
necesidades de nuestros tiempos. …
En este notable pasaje se bosquejan elementos nuevos de la historia antigua que, sin duda, se habían
preparado durante largo tiempo antes de aparecer en cualquier texto narrativo, aunque Eorl el Joven se introdujera
en «El Rey del Castillo de Oro», que salió del Norte para ir a «la batalla del Campo de Gorgoroth» en la que se
venció a Sauron (véase TI 521-522 y nota 583). Que «entre Rohan y Ondor había una gran amistad» se decía en el
borrador original de «Los Jinetes de Rohan» (TI 460), y en el esbozo «La historia prevista desde Fangorn»
(TI 513), después de «Llegan noticias … del asedio de Minas Tirith por los Haradwaith», se añadió: «Théoden
responde que él no le debe lealtad… sólo a los herederos de Elendil». [181]
La mención de Earendel como el «primer rey de Oesternesse» es realmente extraña, aunque considero que es
probable que no sea importante, sino sólo un descuido pasajero: para más detalles véanse p. 184 y nota 201.
Este borrador D1 se prolonga durante cierto tiempo, con una escritura rápida, y volveré a él más tarde; ahora,
en cambio, es conveniente pasar al borrador que lo sustituyó («D2»), y que comienza con la decisión de Sam de no
decir nada sobre Gollum:

—… ¿por qué habría de recordarles al viejo bribón, si ellos han preferido olvidarlo?
Ojalá pudiera olvidarlo yo.
Después de un rato Frodo y Faramir comenzaron a hablar de nuevo, y Frodo hizo
muchas preguntas sobre Gondor y su pueblo y las tierras circundantes, y las
esperanzas que albergaban en su larga guerra. Estaba interesado en esas cuestiones,
pero también deseaba descubrir, si podía, cuánto sabía Faramir de las viejas
tradiciones, y cómo lo sabía. En ese momento recordó que en el Concilio, Boromir
había demostrado muchos conocimientos de esas cosas [tachado: nombrando el
número de los anillos de].
La última parte de esto se cambió para que leyera:

Estaba interesado en esas cuestiones, pero también pensaba en Bilbo. «Querrá


historias de todas esas cosas», pensó. «Hace mucho que no tomo notas en el diario:
quizá lo haga esta noche, mientras descansamos». Entonces sonrió para sí mismo:
«¡Pero él vive en la Casa de Elrond y podrá preguntar más que lo que se recuerda en
Gondor! Oh, bueno, le gustará más oírlo de un hobbit, recuerdos personales. Y así
será, si es que vuelvo a verlo, ¡ay!».

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Todo esto se tachó más tarde de la página, cuando se impuso la estructura posterior de la historia; pero esta
versión del texto continúa (cf. p. 179): «¿Qué esperanzas tenemos? —dijo Faramir—. Tiempo ha que hemos
abandonado toda esperanza. … ». Y después prosigue para desarrollar la discusión de Faramir sobre Gondor y
Rohan a una forma mucho más próxima a la de Las Dos Torres, aunque todavía con diferencias importantes.
Donde en la primera versión D1 (p. 179) decía: «Pero nosotros fuimos más afortunados que otras ciudades,
reclutando nuestra fuerza [182] de la gente de las costas marítimas, y entre el intrépido pueblo de las Montañas
Blancas», ahora dice: «Pero fuimos más sabios y más afortunados que algunos; más sabios porque reclutamos la
fuerza de nuestro pueblo entre la gente robusta de las costas marítimas y entre los intrépidos montañeses de Hebel
Nimrath;[193] más afortunados en que nuestros enemigos se convirtieron en nuestros amigos».[194] Faramir aún no
da indicación alguna sobre el momento en que los Jinetes llegaron del Norte: «Pues en un momento vinieron
hombres del Norte y atacaron nuestras fronteras, hombres de un coraje feroz, pero que no eran servidores del
Señor Oscuro, ni de las hordas salvajes del Este o de las crueles huestes del Sur. Del Norte vinieron los Rohiroth,
[195] los Eorlingas, y al final les cedimos los campos de Kalinarda[196] que desde entonces llevan el nombre de

Rohan; pues ya desde antaño su población era escasa, y no pudimos resistir la fuerza de esos jinetes de cabellos
dorados. Y se convirtieron en nuestros súbditos o de hecho en nuestros aliados…». Continúa de forma muy
similar a DT (pp. 394-395). En el manuscrito acabado Faramir sugiere la fecha de su llegada: «En una época en
tiempos del hijo de Mardil vinieron hombres del Norte…». Pero, desde luego, esto no dice mucho.
Sobre el origen de los Rohiroth el borrador D2 proporciona la siguiente versión. El pasaje se vio sometido a
muchas correcciones, y he indicado las alteraciones importantes:

—… De hecho nuestros maestros de tradición dicen que su sangre y su lengua están


emparentadas con las de nuestro pueblo, ya que descienden [de aquellos de las Tres
Casas del Hombre que no atravesaron el mar rumbo al Oeste >] de las mismas Tres
Casas de los Hombres que los Númenóreanos, no de Beor y Hador y Haleth, sino de
aquellos que no atravesaron el mar rumbo al Oeste a la llamada de los Poderes. Así
pues, tienen un parentesco con nosotros [como los Elfos Exiliados que aún se
demoran en el Oeste (y de ellos es la Dama del Bosque de Oro) y no regresaron al
Hogar de los Elfos con aquellos que sí partieron. Pero nunca han retornado. >], como
el de los Altos Elfos que aquí y allá aún moran en el Oeste de estas tierras con
aquellos que se demoraron y jamás regresaron al Hogar de los Elfos. Ése es el
parentesco de la Dama del Bosque de Oro con el pueblo que ella gobierna.[197] Y por
ello, igual que los Elfos están divididos en tres: los Altos Elfos y los Elfos Medios,
[Los Que no se Fueron los Elfos de los Bosques >] sus hermanos que se demoraron
en las costas, y los Elfos Salvajes [los Recusadores >] de [183] los bosques y las
montañas, así nosotros dividimos a los Hombres, llamándolos los Altos o los
Hombres del [de la Luz >] Oeste, que son los Númenóreanos, y los Medios u
Hombres de la Sombra, como los Rohiroth y otros de su misma familia en el Valle y
el Bosque Negro, y los Hombres Salvajes, o los Hombres de la Oscuridad. Y esta
verdad se ve aún en el parecido de su lengua y espíritu. Sin embargo, los
Númenóreanos sí atravesaron el Mar, aun cuando luego perdieron su reino y
regresaron, y de ese modo se convirtieron en un pueblo separado y así deben
permanecer. No obstante, si los Rohir en algunos aspectos llegaron a parecerse a
nosotros, mejorando en el arte y en gentileza, también nosotros hemos empezado a
parecemos a ellos, y ya no reclamamos con justicia el título de Altos. Nos hemos
transformado en Hombres del Medio, de la Sombra, pero con el recuerdo de otras
cosas. …

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Cuando se corrigió el manuscrito este pasaje se conservó en gran parte, aunque con las siguientes diferencias
importantes: «provienen de las mismas Tres Casas de los Hombres, como los Númenóreanos, no de Hador el de
los Cabellos de Oro, quizás el Amigo de los Elfos, sino de aquellos de sus hijos que no atravesaron el Mar rumbo
al Oeste, desoyendo la llamada»;[198] no hay mención de la Dama del Bosque de Oro; y «el Pueblo Medio o los
Hombres de las Sombras, como los Rohiroth y otros de su misma familia en el Valle y las aguas altas del
Anduin».
Esta división de los Elfos en tres grupos (perdida en Las Dos Torres) es la que se introdujo en el Quenta
Silmarillion después de que los editores devolvieran el manuscrito a finales de 1937 (véase The Lost Road,
pp. 200, 219):[199] los Elfos de Valinor; los Lembi o Los Que no se Fueron; y los Avari, los Renuentes.
El borrador D1, abandonado en la p. 181, continúa con la respuesta de Faramir al comentario de Sam sobre los
Elfos, y tiene un gran interés. Aunque gran parte se conservó en DT (pp. 396-398), la he transcrito en su totalidad.
Al final la letra se acelera y el borrador concluye con notas garabateadas. Los pasajes entre paréntesis aparecen así
en el original.

—No habla usted mucho de los Elfos en sus relatos, señor —dijo Sam,
armándose súbitamente de coraje: sentía cierto temor reverencial por Faramir desde
que se enfrentara a él en defensa de su amo. [184]
—No, Maese Samsagaz —dijo Faramir—, y ahí tocas otro aspecto en el que
hemos cambiado, pareciéndonos más a los otros hombres. Pues (como quizá sepas, si
Mithrandir fue compañero vuestro; y si habéis hablado con Elrond) los
Númenóreanos eran amigos de los Elfos, y provenían de los hombres que ayudaron a
los Gnomos en las primeras guerras, y recibieron como recompensa el regalo del
reino que está en el centro del Mar, a la vista del Hogar de los Elfos, adonde se
retiraban los Altos Elfos [escrito arriba: donde moraban los Altos Elfos]. Pero en las
Grandes Tierras,[200] los hombres y los Elfos se distanciaron a causa de los ardides
del Enemigo [quien había sobornado a la mayoría de los hombres (con la única
excepción de los Padres de los Númenóreanos) para que se pusieran a su servicio] y
de los lentos cambios en el tiempo en los que las especies se alejaban cada vez más
por caminos divergentes. Los Hombres temen y desconfían de los Elfos, sin
distinguir entre los Altos Elfos (que permanecen aquí y allá) y aquellos que, al igual
que ellos mismos, jamás atravesaron el Mar. Y los Elfos desconfían de los hombres,
que tan a menudo han servido al Enemigo. Y nosotros nos volvemos como otros
hombres, incluso como los hombres de Rohan, que no los ven cuando pasan (o se
convencen a sí mismos de que no ven), y que hablan del Bosque de Oro con terror.
Sin embargo, aún hay entre nosotros en Gondor Amigos de los Elfos, más que entre
otros pueblos; pues aunque la sangre de Númenor es escasa en Gondor, todavía está
allí, en verdad tal vez hasta haya sangre élfica: pues nuestros reyes de antaño eran
medio elfos, incluso nuestro primer rey, Elros hijo de Earendel y hermano de Elrond.
[201] Y se dice que la casa de Elendil era una rama más joven de Elros. Hay algunos

en Gondor que tienen tratos con los Elfos, y algunos aún viajan al Bosque de Oro
(aunque a menudo no vuelven). Tenemos una gran ventaja: hablamos una lengua
élfica, o una tan parecida que a veces podemos entenderlos igual que ellos a nosotros.
—Pero usted habla el lenguaje corriente —exclamó Sam—. Como nosotros, o un
poco pasado de moda, si me permite decirlo.

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—Sí —dijo Faramir—, lo hacemos, pues ésa es nuestra lengua. El Habla Común,
como la llaman algunos, proviene de los Númenóreanos, siendo una forma
evolucionada de la lengua que [185] usaban los padres de los hombres, Beren y Túrin
y Earendel y aquellos otros. [De ahí su remoto parentesco con las lenguas de Rohan y
del Valle y del Folde Oeste y de las Tierras Brunas y otros lugares]. Ésta es la lengua
que se ha difundido por todo el mundo occidental entre todos los de buena voluntad,
y también entre otros. Pero los señores de Númenor hablaban la lengua gnómica de
los Noldor, con quienes estaban aliados, y esa lengua, algo cambiada y mezclada, aún
vive entre nosotros, aunque no la hablamos comúnmente. Por esta razón nuestros
primeros nombres estaban en el Alto Élfico Quendiano, como Elendil, Isildur y los
demás, pero los nombres que les hemos dado a los lugares, y que todavía damos a las
mujeres y a los hombres, son élficos. A menudo los sacamos de los viejos relatos: de
ahí proceden los de Denethor, y Mablung, y muchos otros.
Aquí se acaba el borrador D1, y regreso al D2, abandonado en la p. 183 en el mismo punto («No habla usted
mucho de los Elfos en sus relatos, señor»). Al responder a Sam, Faramir dice aquí que los Amigos de los Elfos de
las guerras antiguas de Beleriand «recibieron la recompensa (aquellos que la aceptaron) del regalo del Reino en el
centro del Mar, a la vista del Hogar de los Elfos, que tenían permiso para visitar».[202] Y continúa: «Pero en las
Grandes Tierras los Hombres y los Elfos se distanciaron en los días de la Oscuridad…». Ya no afirma que los
hombres de Rohan sean incapaces de ver a los Elfos, o que finjan para sí que no los ven cuando lo hacen, sino
que, igual que en DT, sólo dice que los evitan; y declara, de nuevo igual que en DT, que por su parte él no iría a
Lothlórien, pues considera «que hoy es peligroso para los mortales, al menos buscar intencionadamente a las
Gentes Antiguas». Sin embargo, la respuesta que da al comentario de Sam «¡Pero usted habla el lenguaje
corriente! Como nosotros, o un poco pasado de moda», se modificó sustancialmente:

—Claro que sí —dijo Faramir—. Pues ésa es nuestra propia lengua, que quizá
preservamos mejor que lo hacéis vosotros en el lejano Norte. El Habla Común, como
la llaman algunos, proviene de los Númenóreanos,[203] siendo sólo una forma que ha
evolucionado con el tiempo de la lengua que los Padres de las Tres Casas [tachado:
Hador y Haleth y Beor] hablaban antaño. Ésta es la lengua que se ha difundido por el
mundo occidental entre [186] todos los pueblos y criaturas que usan palabras, para
algunos sólo una segunda lengua que emplean cuando hablan con los extraños, para
otros la única lengua que conocen. Pero en lo que a mí respecta no se trata de un
idioma élfico. Todas las lenguas de los hombres en este mundo son de procedencia
élfica; pero sólo si uno se remonta a los orígenes. Lo que quiero decir es: [los señores
>] muchos hombres de las Tres Casas abandonaron hace mucho tiempo la lengua
humana y emplearon la lengua de sus amigos los Noldor o Gnomos:[204] una lengua
alto-élfíca [tachado: afín pero modificada del Viejo Élfico del Hogar de los Elfos]. Y
los señores de Númenor siempre conocieron dicha lengua y la utilizaron entre ellos.
Y eso es lo que aún hacemos entre nosotros, los que todavía tenemos sangre de
Númenor en las venas, aunque tal vez la hemos cambiado un poco, mezclándola igual
que nuestra sangre con otras razas. Por esta razón todos nuestros nombres de
ciudades y de campos, colinas y ríos, están en esa lengua, y los nombres de nuestras
mujeres y de nuestros hombres. [Tachado: Sólo en los días antiguos usamos el Viejo

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Alto Élfico para tales propósitos: de esa clase son los de Elendil e Isildur]. En verdad,
muchos de los nombres los sacamos de los relatos de los tiempos antiguos: como
Mablung y Damrod, y el mío propio,[205] y el Denethor de mi padre, y muchos otros.
—Bueno, señor, en cualquier caso me alegra que no piense mal de los Elfos —
dijo Sam—. Es un pueblo maravilloso, creo yo, señor. Y la Dama de Lórien,
Galadriel, tendría que verla, por cierto que tendría que verla, señor. Yo sólo soy un
hobbit, si me comprende usted, y jardinero de oficio en mi tierra…
Este borrador D2 prosigue a lo largo de toda la alocución de Sam (en esencia igual que en DT 397-398), el
modo en que dice bruscamente que Boromir siempre buscó apoderarse del Anillo, y la respuesta de Faramir; pero
ahora, a su vez, se vuelve rápidamente más tosco y menos elaborado (para su continuación más allá de este punto
véase p. 190) y fue sustituido por un nuevo borrador («D3») que comienza en «En verdad, muchos de los nombres
los sacamos de los relatos de los tiempos antiguos …».
En el texto del manuscrito íntegro, el borrador D2 que acabo de transcribir se repitió casi sin cambio alguno
hasta cerca del final. Ahora Faramir dice sobre la lengua élfica de los señores de Gondor que «a [187] veces
podemos entender a los Elfos / y ellos a nosotros [< incluso] cuando hablan secretamente entre sí», pero lo único
que dice en D2 acerca del Habla Común se repite palabra por palabra hasta: «Todas las lenguas de los hombres en
este mundo son de procedencia élfica; pero sólo si nos remontamos a sus orígenes». La siguiente oración en D2
(«Lo que quiero decir es: muchos hombres de las Tres Casas abandonaron hace mucho tiempo la lengua humana y
emplearon la lengua de sus amigos los Noldor o Gnomos») en un principio se incorporó al manuscrito, aunque se
tachó en el momento de la escritura y fue sustituida por lo siguiente (con lo que se eliminó la referencia al
abandono por parte de los hombres de las Tres Casas de su propia lengua; véase nota 204):

—… Lo que quiero decir es: muchos hombres de las Tres Casas aprendieron hace
mucho las lenguas Alto-élficas, ya que se hablaban [en Beleriand >] en Gondolin o
por los Hijos de Fëanor. Y los Señores de Númenor siempre conocieron dichas
lenguas, y usaron el habla de los Gnomos entre ellos. Y es lo que aún hacemos
nosotros, los gobernantes de Minas Tirith, que todavía tenemos sangre de Númenor…
[206]

Y Faramir, al dar ejemplos de nombres tomados «de los relatos de los Días Antiguos», añade Díriel a los que
mencionó antes.
Entre las ocasionales referencias previas al Habla Común, sólo en una ocasión se define su naturaleza, y de un
modo totalmente distinto. Se trata de un borrador temprano para un pasaje del capítulo «Lothlórien» (TI 280-281
nota 302), donde se dice que Frodo no entendía el habla de los Elfos de Lórien «pues la lengua era la vieja lengua
de los bosques y no la de los elfos occidentales que en aquellos días se usaba como lengua común entre muchos
pueblos».
Con el presente pasaje, en sus diversas formas, concerniente al Habla Común y al conocimiento del
Alto-élfico de los Noldor entre los señores de Gondor, se puede comparar lo que se dice en el Apéndice F de El
Señor de los Anillos:

El Oestron era una lengua humana, aunque enriquecida y dulcificada por la influencia élfica. Era en su origen
la lengua de los que los Eldar llamaron Atani o Edain, «Padres de Hombres», específicamente el pueblo de las
Tres Casas de los Amigos de los Elfos que, avanzando hacia el oeste, entraron en Beleriand durante la Primera
Edad y ayudaron a los Elfos en la Guerra de las Grandes Joyas contra el Poder Oscuro del Norte. … [188]
Sólo los Dúnedain entre todas las razas de los Hombres conocían y hablaban la lengua élfica; sus
antepasados habían aprendido la lengua Sindarin, y la transmitieron a sus hijos junto con todo lo que sabían, y
cambió muy poco con el paso de los años. Y los sabios de entre ellos aprendieron también el Alto Élfico,
Quenya, y lo estimaron por encima de toda otra lengua, y en ella dieron nombre a múltiples sitios de
reverencia y fama y a muchos hombres de la realeza y de gran renombre.
Pero la lengua nativa de los Númenóreanos siguió siendo sobre todo su lengua especial ancestral, el
Adûnaic, y a ella volvieron en sus postreros días de orgullo los reyes y señores, abandonando la lengua élfica,

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salvo sólo unos pocos que conservaban su antigua amistad con los Eldar.

Luego sigue una descripción de la difusión del Adûnaic por las costas antes de la Caída de Númenor, que la
convirtió en un Habla Común en aquellas regiones, y del uso que hicieron de ella los Amigos de los Elfos que