FASCISMO
El fascismo es una ideología y un movimiento político que surgió en la Europa de entreguerras
(1918-1939) creado por Benito Mussolini. El término proviene del italiano fascio (‘haz, fasces’), y
éste a su vez del latín fasces (plural de fascis).
El proyecto político del fascismo es instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía
dirigista,1 2 mientras su base intelectual plantea la sumisión de la razón a la voluntad y la acción,
aplicando un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas o revanchistas
que conducen a la violencia ya sea de las masas adoctrinadas o de las corporaciones de seguridad
del régimen contra los que el Estado define como enemigos por medio de un eficaz aparato de
propaganda. Aunque el número de las ideologías contra las que se afirma es más amplio:
“El fascismo tiene sus enemigos agrupados en estos tres frentes: el social-comunista, el demo
liberal-masónico y el populismo católico.”
Revista F. E. 1933 [8]
El fascismo es una ideología política fundamentada en un proyecto de unidad monolítica
denominado corporativismo, por ello exalta la idea de nación frente a la de individuo o clase;
suprime la discrepancia política en beneficio de un partido único y los localismos en beneficio del
centralismo; y propone como ideal la construcción de una utópica sociedad perfecta, denominada
cuerpo social, formado por cuerpos intermedios y sus representantes unificados por el gobierno
central, y que este designaba para representar a la sociedad.
NARZISMO
Nazismo es la contracción de la palabra alemana Nationalsozialismus, que significa
nacionalsocialismo, y hace referencia a todo lo relacionado con la ideología y el régimen que
gobernó Alemania de 1933 a 1945 con la llegada al poder del Partido Nacionalsocialista Alemán de
los Trabajadores de Adolf Hitler (NSDAP, Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei), el
autoproclamado Tercer Reich y Austria a partir de la Anschluss
El nazismo es una ideología alemana gestada en los años 20 pero que no alcanzará importancia
hasta los años 30, momento en que las duras condiciones de paz impuestas en el Tratado de
Versalles (1919) se juntan con la grave crisis mundial del Jueves Negro en 1929 (ver Gran
Depresión). En Alemania la situación es más acuciante aún, ya que a los devastadores efectos
económicos se sumaba la obligación de pagar el tributo de la derrota en la Primera Guerra
Mundial.
El nazismo transforma, sin mucha dificultad, ese culto a la fuerza del más fuerte que es el ario en
un antisemitismo puro y simple, utilizando la preexistente leyenda de una conspiración judía para
hacerse con el control mundial
NAZISMO Y HITLER:
Se ha sugerido que Hitler "es uno de esos pocos individuos de los cuales se puede decir con
absoluta certeza que: sin él, el curso de la historia habría sido diferente",37 o, que sin él, las cosas
habrían sido muy diferentes.38
Hay poca duda que Hitler poseía un carisma y capacidad oratoria, pero también una ambición
excepcional. Alguien quien -con una falta de escrúpulos absoluta- estaba dispuesto a sacrificar lo
que fuera considerara necesario en aras de sus objetivos.
Copia (falsificada) del Carnet de Afiliación al Partido de los Trabajadores de Hitler. El número real de su membresía era el
550 (55, el 500 era agregado para dar la impresión de un grupo más grande) pero con posterioridad el número de Hitler
fue reducido para dar la impresión que Hitler fue uno de los fundadores del "partido".46
FALANGISMO
La Falange, a través de su entonces líder y cofundador, José Antonio Primo de Rivera, participó en
las diferentes conspiraciones e intentonas militares que se produjeron para derrocar a la
república. En los últimos meses, ya en marcha la conspiración que llevaría al levantamiento, con la
Falange virtualmente excluida, Primo de Rivera se mueve activamente intentando que ésta juegue
un papel más determinante.
En la actualidad, en su mayoría, los grupos que se denominan falangistas, reniegan de su pasado
franquista y se reafirman en los principios ideológicos de la Falange de los años treinta.
Virtualmente fuera de la vida política, los partidos inspirados en la ideología falangista son vistos
públicamente en distintos actos, principalmente en manifestaciones «antiseparatistas» y
xenófobas,19 en los espacios televisivos de propaganda institucional de las elecciones y durante
manifestaciones en fechas históricas como el 20 de noviembre. Su presencia y relevancia en la
política española de este periodo democrático ha sido escasa.
SEGUNDA REPUBLICA:
En 1933, Primo de Rivera comienza a interesarse por la ideología fascista.30 En febrero junto a
Manuel Delgado Barreto (antiguo colaborador de su padre), director del diario conservador La
Nación, lanzan el periódico El Fascio. Al intento se suman Rafael Sánchez Mazas y Juan Aparicio
López.
De El Fascio sólo llegará a imprimirse un número y buena parte de sus ejemplares fueron retirados
por la policía. En ese número colaboran con sus artículos el propio Primo de Rivera (que firma el
artículo Orientaciones para un nuevo Estado bajo la inicial "E" de Marqués de Estella) y Ramiro
Ledesma. Completan el periódico extensos artículos sobre Mussolini y Hitler.
GUERRA CIVIL:
En la Guerra Civil, los falangistas participaron activamente en la represión ejercida por los
sublevados.14 Numerosas unidades quedaron en la retaguardia encargadas de esta labor y,
aunque en gran medida operaron como mero brazo ejecutor de los mandos militares, también
ejercieron acciones de forma autónoma, principalmente durante los años 1936 y 1937.89
Paralelamente, fueron objeto asimismo de la violencia en la zona republicana. En el frente,
lucharon encuadrados en sus propias unidades y bajo las órdenes del mando militar.