Estimulación basal
La estimulación basal, como concepto, tiene su origen en Alemania en los años setenta creado
por Andreas Fröhlich. Fue el profesor Fröhlich quien inició un proyecto piloto de
escolarización de niños y niñas gravemente discapacitados. Hasta entonces los niños estaban a
cargo de sus familiares ya que era la familia quien tenía que ocuparse de ellos y dar respuesta y
atender a las dificultades y discapacidades de sus hijos. Finalmente se consiguió escolarizar a
estos niños mediante las demandas de los padres de niños gravemente discapacitados y por la
ayuda de Fröhlich. Fue en este momento, que el profesor alemán entendió que tenía que
atender a este alumnado sin exigirles condiciones previas.
Las corrientes pedagógicas del momento exigían a los alumnos procesos de aprendizaje
complejos los cual exigían de conocimientos previos. De esta manera se fomentaba la exclusión
de los alumnos con discapacidad de los diferentes contextos escolares. Fue por ello, que
Fröhlich afirmó que la estimulación basal no es un método ni una técnica. No se trata de una
terapia y pedagogía concreta, sino un tipo de pensamiento que hace que nos acerque a poder
entender y acercarnos a la situación de las personas con discapacidad.
Fröhlich inició un proyecto acompañado por un seguimiento científico sobre la actividad fetal
y en el que investigó y creó el concepto de estimulación basal. Define a su método como basal,
porque los estímulos ofrecidos no exigen ningún tipo de conocimiento ni experiencia previa
para asimilarlos y porque son la base de la percepción más elevada. Además hay que tener en
cuenta de que hay que partir de la realidad corporal de los seres humanos, así como de sus
niveles de desarrollo.
Para la comentada estimulación basal, se incluyen los principios de simetría, contraste y ritmo.
Simetría: A la hora de iniciar la estimulación con el niño o niña plurideficiente, se tiene
que tener presente la posición o colocación de la cabeza ya que esto enlaza y se relaciona
con el control de la postura.
Contraste: Es importante ofrecer una serie de contrastes como por ejemplo, fuerte/flojo,
rápido/lento, movimiento/quietud, etc. a la hora de realizar las distintas estimulaciones.
Ritmo: A las estimulaciones se les debe de otorgar un ritmo teniendo presente los ritmos
biológicos. Además de respetar dichos ritmos biológicos, también, se podrá ir
elaborando un tiempo propio de desarrollo de las estimulaciones.
Objetivos generales del Área de Integración Sensorial
Los objetivos generales del área de integración sensorial según Mirian Paez citado por (Lázaro,
A. 2002, p. 76), son los siguientes:
1. Experimentar, explorar, sentir, percibir, interiorizar e identificar, en la medida de las
posibilidades del alumno/a las sensaciones y percepciones que se obtienen a partir del
propio cuerpo (hambre, sueño, dolor, bienestar…) y de la realidad exterior (los otros,
el ambiente, los objetos, la alimentación)
2. Percibir, interiorizar e identificar diferentes objetos, personas, situaciones y actividades
ampliando el campo perceptivo visual.
3. Experimentar, percibir, interiorizar e identificar las diferentes sensaciones auditivas
vinculadas a las actividades que se realizan.
4. Explorar, percibir e identificar con diferentes materiales, objetos y personas las
sensaciones hápticas (táctiles-cinestésicas).
5. Experimentar, percibir, interiorizar e identificar las diferentes sensaciones olfativas
vinculadas a las actividades que se realizan.
6. Experimentar, percibir, interiorizar e identificar diferentes sensaciones gustativas,
ampliando el campo de preferencias de acuerdo con sus necesidades de nutrición y
salud.
7. Experimentar, percibir, interiorizar e identificar diferentes sensaciones vibratorias
potenciando la transmisión desde cualquier punto del cuerpo y la reacción ante esas
sensaciones.
8. Explorar, percibir, interiorizar e identificar diferentes sensaciones relacionadas con el
movimiento y percibidas a través del sistema laberíntico-vestibular.
Estimulación temprana
La estimulación temprana es una práctica realizada durante los primeros años de vida, en la
cual se pretende desarrollar al máximo las capacidades del niño o niña, teniendo presentes las
etapas del desarrollo. La Estimulación Temprana es un proceso terapéutico-educativo que
intenta promover y favorecer el desarrollo armónico y global del niño, estimulando y/o
rehabilitando las capacidades afectadas totales o parciales, por afecciones de origen congénito
o adquirido, moderando sus efectos y trabajando en este tipo de estimulación.
Para potenciar una correcta integración sensorial, así como promover el desarrollo, ya desde
los primeros meses de vida del niño/a se debe trabajar una estimulación temprana. Es durante
los primeros años de vida, que el niño tiene una mayor plasticidad cerebral, por lo que una
correcta y temprana estimulación promoverá una acción determinante en el desarrollo. Cuanto
menor sea el niño/a, mayor plasticidad cerebral tendrá y adquirirá mayores oportunidades de
desarrollo en los diferentes ámbitos madurativos. Por lo tanto, este tipo de práctica de
estimulación, se debe dar hasta los seis años de edad. Para ello, debemos de conocer el proceso
madurativo y de desarrollo propio de cada etapa de la persona. De esta manera, el profesional
que proporcionará dichos estímulos deberá adaptar cada uno de estos estímulos, dependiendo
de las características de cada persona, así como de la etapa de desarrollo en la que se encuentra,
para conseguir así un desarrollo armónico en todos los ámbitos. Los estímulos ofrecidos por
los profesionales se dan mediante materiales y ejercicios que mayoritariamente se practican para
desarrollar y estimular la capacidad motora del niño/a. (Miriam, 2015)