Carbohidratos
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particular en la fructosa. Este monosacárido forma parte calorías por día. Casi un 50% de este incremento pro-
(junto con la glucosa) de la sacarosa, disacárido cono- viene de calorías líquidas, en particular, de bebidas
cido más comúnmente como “azúcar de mesa”. La saca- azucaradas, elaboradas en su mayor parte con fruc-
rosa (fructosa y glucosa) es añadido a una gran variedad tosa. Se considera que el consumo de fructosa contri-
de alimentos elaborados (yogur, cereales, salsas, paste- buye a la mayor tasa de obesidad de los países indus-
les, bizcochos) y bebidas (té, café, refrescos)2. trializados, al existir una relación temporal, paralela y
En este capítulo analizamos la relación entre el directa entre su consumo y el incremento de la obesi-
azúcar (glucosa + fructosa) y las enfermedades car- dad. En algunos grupos de población de Estados Uni-
diovasculares, para responder a la siguiente pre- dos, la ingesta de estas bebidas supone el 15% de las
gunta: ¿la ingesta de azúcar, en cuantía abundante, se calorías diarias recomendadas.
asocia un mayor riesgo de padecer enfermedad car- Por otro lado, el azúcar es un ingrediente esencial de
diovascular? nuestro día a día. Supone un rápido e importante aporte
energético. Forma parte de la hidratación oral, tan rele-
vante en los deportistas. Puede ayudar a las personas
Estado actual del problema mayores y a enfermos con falta de apetito a consumir
alimentos nutricionalmente muy deseables. El azúcar y
Las enfermedades cardiovasculares constituyen la la sal son los dos grandes conservantes naturales, de
principal causa de muerte en la población española. En hecho, durante siglos y hasta el advenimiento del frío
nuestro país la prevalencia de los principales factores de industrial, no hubo otros conservantes1. Además, un
riesgo cardiovascular es elevada3-4. En el estudio ERICE5 aspecto de gran importancia, relacionado con la faceta
(agregación de ocho estudios epidemiológicos transversa- lúdica o afectiva es el placer que proporciona. No con-
les, realizados en España entre 1992 y 2001) los factores cebimos una fiesta sin pastel, una Navidad sin turrones
de riesgo cardiovascular más frecuentes fueron la hiper- ni una boda sin tarta.
colesterolemia (46,7%), hipertensión arterial (37,6%), Sin embargo, parece necesario reflexionar sobre las
tabaquismo (32,2%), obesidad (22,8%) y diabetes melli- proporciones epidémicas que está alcanzando la obesi-
tus (6,2%). Esta prevalencia de diabetes mellitus con- dad, con el objetivo de establecer las estrategias tera-
trasta con la obtenido por el Grupo MAPA-Madrid en péuticas más oportunas y en este contexto, analizar el
la Comunidad de Madrid (10,6%)4 y con el dato más papel de ciertos alimentos, como es el caso de las bebi-
reciente de Soriguer et al6 en España (13,8%; IC 95%, das azucaradas, así como la evidencia disponible para,
12,8% a 14,7%), de los cuales la mitad desconocían a partir de ello, ofrecer mensajes poblacionales de
sufrir diabetes (6,0% [IC 95%, 5,4% a 6,7%]. moderación/restricción de su consumo.
Los habitantes de los países desarrollados consu- Por tanto, ¿la ingesta de azúcar, por encima de las
mimos ahora más calorías que antaño. La obesidad, cantidades recomendadas (OMS: 10% del valor caló-
definida como un exceso de grasa corporal, es el rico total de la dieta en forma de azúcares), se asocia un
resultado de un balance positivo de energía, y es la mayor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular?
forma más frecuente de malnutrición. El consumo de Este es el tema que analizaremos en el presente capí-
calorías ha aumentado un promedio de 150 a 300 tulo (tabla I).
Tabla I
Anáisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas, Oportunidades) del postulado general: la ingesta de azúcar,
en cuantía abundante, se asocia un mayor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular
Fortalezas Debilidades
Elementos propios (internos) del binomio azúcar y enferme- Elementos propios del binomio azúcar y enfermedad cardio-
dad cardiovascular que fortalecen esta relación: vascular que debilitan esta relación:
• Posibles efectos deletéreos del azúcar: • Estudio Carmen22.
• – Obesidad3. • La reducción de grasas y leve aumento de Hidratos de car-
• – Reducción de HDL9. bono se asocia a pérdida de peso24.
• – Hiperuricemia11. • Paradoja australiana25.
• Aumento del peso al nacer38.
Amenazas Oportunidades
Elementos externos del binomio azúcar y enfermedad cardio- Elementos externos del binomio azúcar y enfermedad cardio-
vascular que “amenazan” esta relación: vascular que nos ofrecen la posibilidad para demostrar una
• La genética influye en el desarrollo de obesidad26. relación científica directa:
• El consumo excesivo de grasas se asocia a obesidad27. • Fomento de la educación en hábitos dietéticos saludables
• Papel de la microbiota intestinal en la obesidad30. (ámbito familiar, escolar, profesionales de la salud)24.
• El sedentarismo también influye en la obesidad31.
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R5P + ATP
PRPPs
PRPP
ATP
ADP O2
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Tabla II
Características de tres estudios13-15 publicados sobre la relación entre el consumo de bebidas azucaradas y la obesidad
en distintos grupos de población. El primero de ellos pone de manifiesto una interacción significativa entre un factor
importante de nuestra dieta (bebidas azucaradas) y la predisposición genética a la obesidad. En los dos siguientes,
efectuados en grupos poblacionales de diferentes edades, se evidenció que la reducción de bebidas azucaradas
y la educación dietética favorecieron la disminución de peso
dantes. En pacientes con HTA y diabetes esta asocia- El examen conjunto de la evidencia científica existente
ción es más intensa que en la población general. Se a día de hoy, no permite demostrar de una forma convin-
estima que, en comparación con individuos con niveles cente que los efectos atribuidos a las bebidas azucaradas
séricos de uratos normales, los pacientes con hiperuri- sean exclusivos de las bebidas refrescantes azucaradas y
cemia tienen un riesgo medio de padecer cardiopatía podrían asociarse a cualquier bebida calórica12.
isquémica o HTA esencial 10 veces mayor. Esta aso-
ciación patológica puede explicarse por la disfunción
endotelial. La hiperuricemia no solo puede ser causa de Debilidades
daño endotelial, sino consecuencia del mismo. La hipe-
ruricemia puede explicarse por un exceso de produc- El postulado de que la ingesta de azúcar, en cuantía
ción de uratos ocasionado por un mayor aflujo de AMP abundante y en todo caso muy por encima del nivel de
(fig. 1). Pero también, el aumento sérico de uratos consumo actual, se asocia un mayor riesgo de padecer
puede ser consecuencia de una disminución de su enfermedad cardiovascular presenta debilidades; no
excreción renal relacionada con la resistencia al efecto todos los trabajos apoyan esta afirmación. Así, en el
hipoglucemiante de la insulina y/o al deterioro de la estudio CARMEN13 en el que se sustituyó la grasa por
función renal (nefroangioesclerosis). Para algunos carbohidratos (simples o complejos) no se apreciaron
autores el género puede influir en la relación entre efectos perjudiciales en el perfil lipídico. Este trabajo
hiperuricemia e HTA, con una asociación significativa resaltó la importancia de una dieta baja en grasas y ele-
más intensa en hombres que en mujeres. vada en carbohidratos para el control de la obesidad y
Es preciso reseñar que mucha literatura sobre el con- sus problemas de salud asociados.
sumo de bebidas calóricas procede de América del Otros trabajos están en sintonía con la idea anterior.
Norte, no siendo posible diferenciar los resultados Una dieta de bajo contenido en grasas y más elevada en
obtenidos relativos a las bebidas edulcoradas con azú- hidratos de carbono (entre ellos los azúcares), en suje-
car de las que contienen otros endulzantes (como el tos con sobrepeso y síndrome metabólico, pueden ofre-
high fructose corn syrup). cer una discreta pérdida de peso.
Recientemente se han publicado tres estudios que nos La gran mayoría de las investigaciones de tipo epi-
muestran la influencia de las bebidas azucaradas (ricas en demiológico que han demostrado una relación positiva
fructosa) en el desarrollo de obesidad de niños, adoles- entre el consumo de azúcar y la prevalencia de obesi-
centes y adultos8-9-10 (tabla II). Estos tres estudios llegan a dad se han realizado en Estado Unidos y en Europa. Sin
formular una conclusión común: son las calorías admi- embargo, en otros lugares no ha sido posible establecer
nistradas en exceso las posibles responsables. de forma tan clara esta relación (i.e. “paradoja austra-
Algunos trabajos han relacionado el consumo de liana”)14. En Australia se relacionaron las tendencias de
bebidas azucaradas materno con el incremento del peso la obesidad y del consumo de azúcar durante los últi-
de los hijos al nacer. La tendencia temporal paralela, mos 30 años y se contrastaron con las observadas en
estimada a partir de datos comerciales de compra, entre Inglaterra y en Estados Unidos. Los resultados confir-
el consumo de sacarosa, en el país donde se realizó el maron que en un determinado periodo, en Australia se
estudio (Noruega) y el mayor porcentaje de bebés con produjo una disminución sustancial de la ingesta de
sobrepeso, apoya esta hipótesis11. azúcares y durante ese mismo período la obesidad
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había experimentado un incremento significativo. En embargo producen más del doble de energía que éstos.
otras palabras, los esfuerzos para reducir el consumo Son además muy fáciles de almacenar como reserva
de azúcar puede disminuir su consumo, pero no pare- energética para ocasiones de escasez en la disponibili-
cen limitar la incidencia de obesidad. dad de los hidratos de carbono. A pesar de que su con-
Por otro lado, el informe de la OMS sobre Dieta, Ali- sumo ha disminuido en los países desarrollados9, las
mentación y Prevención de Enfermedades Crónicas principales encuestas poblacionales españolas, y de
presentado en 2003, no muestra evidencia científica casi todos los países occidentales, ponen aún de relieve
que pueda correlacionar el consumo de azúcares con la un exceso de ingesta de grasa en la población general e
obesidad.. A igual conclusión llegan el Institute of infantil (por encima de un 40% en ambos casos), muy
Medicine en 2002, una conferencia de expertos de la lejos de las recomendaciones establecidas. Esto hace
FAO y de la OMS en 1998, y una conferencia cele- que pongamos en muy estrecha relación el excesivo
brada por la UE en 2001. Más recientemente, la Autori- consumo de grasa, todavía presente en nuestra pobla-
dad Europea de Seguridad Alimentaria y Nutrición ción, y la obesidad.
(EFSA) en su opinión sobre las cantidades diarias reco- Otro elemento que puede ser una amenaza para el
mendadas de ingesta de carbohidratos señaló que no postulado general (azúcar-enfermedad cardiovascular)
era posible determinar un límite o umbral superior de son los cambios en la flora intestinal. Se ha postulado
ingesta en el contexto de la obesidad al no existir datos que variaciones sustanciales en la comunidad micro-
suficientes para determinar dicho límite. biana intestinal podrían constituir una causa ambiental
de sobrepeso y obesidad. Estos cambios también pue-
den acontecer como consecuencia de la obesidad, en
Amenazas particular de la dieta desequilibrada que, a menudo,
acompaña al exceso de peso. En modelos animales de
Si el consumo excesivo de azúcar (por encima de los experimentación una dieta de elevado contenido
límites recomendados) posee realmente un efecto dele- en grasa puede inducir cambios en la flora intestinal
téreo sobre la salud en tanto que se asocia a un incre- independientemente de la coexistencia de obesidad. En
mento del riesgo de desarrollar obesidad y de padecer los seres humanos, la obesidad se ha asociado a una
alguna enfermedad cardiovascular, ¿por qué a similar diversidad reducida y alterada de la flora intestinal,
ingesta de azúcar unas personas incrementan su peso y pero las diferencias observadas no son homogéneas
otras no? La predisposición genética, los diferentes entre los diferentes trabajos.
patrones alimentarios asociados al consumo de exce- Otro factor muy relevante que puede cuestionar la
sivo de azúcar, o el grado de actividad física, podrían relación azúcar-enfermedad cardiovascular es el
explicar esta variabilidad. sedentarismo. Hay indicadores que muestran con clari-
Los factores genéticos contribuyen de forma deter- dad que nuestra sociedad es cada día más sedentaria.
minante a padecer obesidad. Esta influencia oscila Uno de los indicadores más relevantes es el número de
entre un 40% y un 70%15. Se han identificado hasta 32 horas que vemos la televisión, así como el número de
loci intensamente asociados con el índice de masa cor- usuarios. Otro indicador de importancia creciente es el
poral (IMC) de los adultos8. La evidencia de que estos uso de internet y de “pantallas”, en general. La mayoría
loci puedan contribuir/determinar el IMC en la infancia de estos indicadores indirectos de sedentarismo, y su
y la adolescencia es cada vez es mayor. Incluso algunos tendencia creciente, refuerzan la importancia de una
loci podrían afectar al cambio de peso durante toda la reducción del gasto energético como elemento patogé-
vida. Es decir, el IMC de la adolescencia tiende a ser nico sobre el cual pivota la obesidad.
similar al de la edad adulta; los adolescentes obesos y Por tanto, aún quedan muchas incertidumbres para
con sobrepeso son propensos a serlo también en la edad precisar qué factor es el más influyente en el exceso de
adulta. Y no solo esto, también existen estudios que peso; sin duda existen otros elementos diferentes al
demuestran que determinados genotipos pueden expli- azúcar que contribuyen a la obesidad.
car parte de la variabilidad que se observa en el IMC y
en el porcentaje o en la distribución de la grasa corpo-
ral. La comprensión de los diferentes mecanismos que Oportunidades
determinan el aumento de peso en la infancia y adoles-
cencia hasta llegar a la edad adulta es importante, desde Si el aumento del consumo de azúcar por encima de
una perspectiva clínica y preventiva. Este conoci- las cantidades recomendadas se asocia a un incremento
miento podría ofrecer información muy útil en relación de los factores de riesgo vasculares y de las enfermeda-
a posibles efectos atenuantes (tales como la actividad des cardiovasculares, los profesionales de la salud dispo-
física o las dietas individualizadas) que pudieran tener nemos de una gran oportunidad para modificar esta cir-
capacidad de modificar el protagonismo genético. cunstancia. Para abordar este problema con éxito
Por otro lado, el exceso de grasa es uno de los princi- debemos considerar que cualquier alimento, consumido
pales factores de riesgo para desarrollar resistencia a la en exceso, puede conllevar desequilibrios nutricionales
insulina y obesidad. Las grasas no son tan abundantes así como impactar negativamente en el estado de salud
en la naturaleza como los hidratos de carbono, pero sin por lo que nunca es aconsejable. Debemos conocer las
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países desarrollados, en un contexto nutricional centrado cia de diabetes en una población adulta de Madrid (España).
sobre todo en disminuir la ingesta de grasa y sal para Gaceta Sanit 2011; 26: 243-50.
5. Gabriel R, Alonso M, Segura A, Tormo MJ, Artiago LM, Bane-
reducir la incidencia de enfermedades cardiovasculares, gas JR et al. Prevalencia, distribución y variabilidad geográfica
el posible consumo excesivo de azúcares se ha relacio- de los principales factores de riesgo cardiovascular en España.
nado con el aumento del consumo de bebidas azucara- Análisis agrupado de datos individuales de estudios epidemio-
das, que tienen una diana poblacional clara, sobre todo lógicos poblacionales: estudio ERICE. Rev Esp Cardiol 2008;
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La epidemia actual de obesidad se acompaña de una cual A, Carmena R et al. Prevalence of diabetes mellitus and
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que ofrece además otros muchos beneficios. Aunque se 8. Qibin Q, Audrey Y, Kang J, Jense MK, Curhan GC and
necesiten más estudios, existe un fundamento suficiente Pasquale LR. Sugar-sweetened beverages and genetic risk of
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parte de un estilo de vida saludable. Quizás prestando children. N Engl J Med 2012; 367: 1397-406.
atención a otros aspectos importantes de nuestros hábi- 10. beling CB, Feldman H and Chomitz VR. A Randomized trial of
tos (hacer deporte, evitar en exceso las grasas animales, sugar-sweetened beverages and adolescent body weight. N
Engl J Med 2012; 367: 1407-16.
no consumir tóxicos…), podemos contribuir a reducir la 11. Grundt JH, Nakling J, Eide GE, Markestad T. Possible relation
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