HISTORIA DEL TERERÉ
Se cree que ya era creado y bebido por los Guaraníes antes del siglo XVII a partir de ahí
también los Jesuitas lo empezaron a probar e implementar en su consumo el (Yerba Mate) o
“ka’ay” como es llamado y conocido en el dulce idioma Guaraní. El tereré está compuesto de
agua (Y) y yerba (ka’a).
Los mismos Jesuitas valoraban y admiraban las propiedades del ka’a (yerba) porque cuando
ingerían el sumo de la yerba se daban cuenta de que más pronto desaparecía la sed que
cuando se toma agua pura y natural.
Luego de hacerse un estudio de la vida de los Guaraníes se supo que ellos no tomaban mate
ni el llamado “tereré´´ con bombilla, ellos solo consumían el sumo de la hoja de la yerba
como un té. Además, fumaban la hoja de la yerba cruda como cigarros que se hacen de las
hojas de tabaco.
Según un Historiador llamado Ruiz Díaz de Guzmán fue el Gobernante Hernando Arias de
Saavedra quien durante un recorrido entre los prisioneros Guaraníes hostiles encontró entre
ellos un polvo que resulto ser yerba (ka’a), luego investigaron sus propiedades y origen y
como vieron que se podía utilizar en su consumo le dieron una buena aceptación en su
cultivo y comercialización. El lugar donde por primera vez se cultivo fue en Misiones parte de
la Provincia de Argentina, Corrientes y el Paraguay actual (zonas del Paraguay Occidental)
además en las zonas de Mato Grosso do Sul y partes del Río Grande del Sur.
DOS HISTORIAS!
La historia del tereré en Paraguay y su creación tienen 2 versiones distintas.
La Primera es:
Durante la Guerra del Chaco entre (Paraguay-Bolivia 1932-1935). Los soldados Paraguayos
tomaban el mate con agua fría para no prender fogatas ya que sus enemigos bolivianos
podrían aprovechar para ver donde están apostados y así emprender un ataque sorpresa. Un
detalle para tener en cuenta también es que en suelos del Chaco Paraguayo son muy altas
las temperaturas y tomar agua fría con yerba mate sería la única opción para calmar el calor.
La Segunda es:
Quizás las tropas Paraguayas tomaban aguas de tajamares donde el agua no era salada, el
Chaco se conoce como lugar del agua salada, como escaseaba el agua dulce recurrían al
método de evaporar la orina y luego poner en un recipiente con alguna yerba y machacar
bien para sacar el gusto de la orina y poder consumirla.