Agresión y violencia
Agresión y violencia
Cristina Andrés Hernández
Jeffrey Alexander Ruiz
Ana Maria Rodríguez
Universidad de san buenaventura
Facultad de ciencias humanas y sociales
Motivación
2017
Agresión y violencia
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Conducta agresiva
Las conductas agresivas son características de las especies tanto humanas como de tipo
animal, estas comprenden patrones de movimiento como posturas, mordiscos, golpes y
siseos. Se configuran por los patrones genéticos que se organizan en circuitos neurales que
facilitan su desarrollo. Estas conductas agresivas pueden ser tanto de reproducción, es decir
conductas de cortejo o protección de las crías; como también de autodefensa expresado en
ataques reales o conductas de amenaza , en otros casos estas conductas autodefensivas se
pueden mostrar como sumisión que es cuando se acepta la derrota o se evita desafiar al
oponente o a la amenaza.
Uno de los sistemas que intervienen en conductas agresivas como la depredaciòn es
la rama simpatica, que se activa significativamente cuando el sujeto se esta defendiendo o
cuando hay un ataque con alguien de su misma especie, normalmente en busca de comida,
sin embargo la rama simpatica puede no activarse cuando el sujeto es quien realiza el
ataque ofensivo.
Una característica importante de la conducta agresiva es su organización de tipo
jerárquico, está configurado por circuitos neurales del tronco encefálico que parece estar
controlado por el hipotálamo y la amígdala. Estos sistemas se encargan de los movimientos
musculares que realiza un animal para el ataque o defensa de sí mismo.
Un factor importante que influye en la conducta agresiva es el entorno y el análisis
de este está controlado por el sistema límbico y los sistemas perceptivos. Un ejemplo de las
conductas agresivas puede ser las que tiene el gato, su conducta de predación se estimula a
través de la activación de la sustancia gris periacueductal del mesencéfalo, esto se evidencia
en conductas como girar, arquear el lomo, erizar el pelo, retraer las orejas, entre otras.
El ataque predatorio no es sinónimo de ingesta ya que el ataque o la depredación no
siempre está ligada al buscar alimento, esto depende de la estimulación cerebral que reciba
el animal, por ejemplo, la estimulación de ataques predatorios resulta reforzante en
comparación a los ataques de tipo defensivos que resultan aversivos.
Otro sistema que interviene en estas conductas es la sinapsis serotonérgica del
prosencéfalo, el aumento de la actividad de esta inhibe la agresión, mientras que la
eliminación de sus axones facilita la agresión debido a que elimina el efecto inhibitorio;
esto también se podría ver como la inhibición o activación de las conductas de riesgo.
Control hormonal de la agresividad:
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Las conductas agresivas están también determinadas por hormonas como los
andrógenos y la testosterona en los machos. Los andrógenos activan o inhiben las
conductas agresivas direccionadas hacia la reproducción dependiendo de la edad, del
animal o sujeto, se ha demostrado también que esta tiene un efecto organizador en el
desarrollo del cerebro, se ha evidenciado que la androgenización en edades tempranas hace
al animal más sensible a la activación de esta hormona en una edad más avanzada. La
testosterona aumenta o disminuye la agresividad dependiendo de la cantidad hormonal que
posea el animal o sujeto.
Una estructura involucrada en la conducta agresiva es el área preóptica medial esta
actúa como mediadora de la activación de los andrógenos , esta hormona es sensible a su
activación mediante la implantación de testosterona; esta área parece relacionarse también
con la conducta maternal.
Los andrógenos también tienen influencias en la conducta agresiva de las hembras,
esto depende del ciclo de ovulación al que está expuesta, entonces, la hembra es más
agresiva antes y durante la ovulación. La testosterona al igual que en los machos, facilita la
conducta agresiva. Dependiendo de las características individuales de cada persona, en las
mujeres se evidencian o no cambios en sus conductas antes de la menstruación, esto
depende de su estabilidad emocional.
Los andrógenos y la progesterona determinan la conducta agresiva maternal, debido
a los factores ambientales, el comportamiento de sus crías y en algunas especies, su
relación con el macho durante el periodo prenatal estimula o inhibe la agresión hacia sus
crías.
En los humanos factores como el alcohol y conductas delictivas pasadas pueden
estimular la activación de los andrógenos y producir una conducta agresiva más frecuente y
con mayor intensidad, sin embargo, se desconoce si la frecuencia de las conductas agresivas
está ligada a que las mismas aumenten, este fenómeno se ve más evidenciado en los
hombres.
Conducta violenta
En concordancia con lo anterior, Ardila y Ostrosky-Solis (2008), manifiestan que el
fenómeno de la violencia posee un factor neurobiológico, el cual se ubica en el lóbulo
frontal y otras zonas del encéfalo como lo son: el cerebro medio y la neocorteza. Por su
parte, Alcázar et al., (2010) en su estudio sobre la neuropsicología de la agresión impulsiva,
expresan que las conductas violentas se encuentran asociadas con alteraciones funcionales
y estructurales de los circuitos cerebrales. Los autores afirman que a partir de las técnicas
de neuroimagen, algunos estudios han comprobado el compromiso de la corteza prefrontal
y el sistema límbico en la generación de las conductas agresivas, y en general se ha
enmarcado la conducta violenta desde las neurociencias de esta manera
Agresión y violencia
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Desde el psicoanálisis se explica que el hombre tiene una tendencia natural a la
maldad, la agresión, la crueldad que proviene del odio primordial y que tiene incidencias
sociales, esto impulsado por una pulcion "La pulsión de muerte
del organismo vivo se defiende de la imbricación de lo pulsional de diversas maneras,
deflexionándola, utilizando la musculatura, agrediendo, transformándola en pulsión de
destrucción o agresión..." (Freud, S.).
Al hablar de violencia Hay una presencia simbólica específica que permite una
agresividad con una cierta finalidad. Hay una licencia del super-yo para ejercer una acción
que es un hecho perverso en sí. Es un fenómeno individual y también cultural-grupal. La
culpa en el parricidio llevó a instaurar normas. Es la estructura de normatividad la que
permite deslindar la agresividad de la violencia. Hay una presencia simbólica específica
que permite una agresividad con una cierta finalidad. Hay una licencia del super-yo para
ejercer una acción que es un hecho perverso en sí. Es un fenómeno individual y también
culturalgrupal. La culpa en el parricidio llevó a instaurar normas. Es la estructura de
normatividad la que permite deslindar la agresividad de la violencia.
En términos funcionales la violencia está en el origen del poder, pero no es su
determinante. En la prehistoria dominaba el más fuerte, pero a poco andar el poder nace del
conjunto, de la unión de los más débiles que cooperan entre sí para superar la desigualdad
propuesta por el dominante. Claro está entendiendo poder como la capacidad humana no
sólo de actuar sino de actuar en concierto, el poder no es nunca propiedad de un individuo,
pertenece al grupo y existe sólo mientras éste no se desintegra
Tabla 1. Diferencias entre agresividad y violencia.
Agresividad Violencia
Innata Humana
Inevitable Evitable
Biológica No biológica
La cultura puede inhibirla Resultado de la evolución cultural
Impulso para la supervivencia Utiliza instrumentos/ Es dirigida
Agresión y violencia
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Referencias
Martino, Catalina (2000). La agresividad – La violencia. Buenos aires: Asociación
Psicoanalítica Internacional
Carlson, Nelson (1999). Phycology od behavior (Coll, et all). Barselona. Editorial Ariel.