Escrito de Informe
Escrito de Informe
Los suscritos, con el carácter de autoridades responsables en el juicio constitucional que al rubro se señala,
con fundamento en el artículo 149 de la Ley de Amparo, comparecen respetuosamente ante esa honorable
autoridad judicial federal para rendir el informe justificado solicitado en los siguientes términos:
Son ciertos los actos que se reclaman al ciudadano presidente de la República, únicamente en lo que se
refiere a la promulgación del decreto de 22 de julio de 1994, publicado en el Diario Oficial de la Federación
de 26 de julio de 1994, en el que se contiene el Estatuto de Gobierno del Distrito Federal. la promulgación del
decreto de 30 de diciembre de 1994, publicado en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 31 de diciembre de
1994, que contiene la Ley de Ingresos y la promulgación del decreto de 30 de diciembre de 1994, publicado
en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 31 de diciembre de 1994 que contiene el Código Financiero del
Distrito Federal, y en particular por lo que se refiere al capítulo IV, del título tercero, que regula el impuesto
sobre nóminas, específicamente los artículos 178, 179 y 180.
En relación a lo anterior es de señalarse que los actos reclamados del ciudadano presidente de la
República, que se admiten como ciertos, se encuentran debidamente ajustados a estricto derecho por encontrar
su fundamento en el artículo 89, fracción I de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
No son ciertos los actos que se reclaman de los ciudadanos jefe del Departamento del Distrito Federal,
secretario de Finanzas, tesorero del Distrito Federal; y administrador tributario local de Parque Lira, en la
forma en que lo plantea la parte quejosa.
Actos futuros probables. No cabe conceder el amparo, cuando la demanda se funda en actos de esta
naturaleza.
Recursos que deben agotarse antes de acudir al amparo, que señala la ley, aunque ésta no
consigne el procedimiento suspensional, si de acuerdo con la Ley de Amparo tampoco puede paralizarse
el acto reclamado. El artículo 73, fracción XV, de la Ley de Amparo, dice que es improcedente el juicio de
garantías, si de acuerdo con la ley que rige el acto procede algún recurso, siempre que conforme a ésta se
puedan suspender los actos reclamados sin mayores requisitos que los que se consignan en aquella a propósito
de la suspensión definitiva, y de ello hay que entender que a través de esa disposición el legislador pretendió
limitar la tramitación de los juicios constitucionales, en materia administrativa, a los que la ley no señale
recurso alguno para revocar, modificar o confirmar en vía ordinaria el acto reclamado.
Mas como el juicio de garantías no consiente una interpretación rigorista, hay que entender que el
mismo es improcedente cuando no se interpone recurso ordinario, pese a que no exista el procedimiento
suspensional en la ley ordinaria, si de acuerdo con las normas que señala la Ley de Amparo tampoco puede
obtenerse la suspensión del acto reclamado, pues de aceptar lo contrario se pecaría contra la idea de limitar los
juicios constitucionales y contra la de dar a la autoridad administrativa la oportunidad de enmendar a través de
los recursos que señala la Ley, las violaciones en que pudiera haber incurrido.
Tribunal Colegiado del Noveno Circuito. Amparo en Revisión A-227/71. Emilio Becerra González. 5
de octubre de 1971. Mayoría de votos. Ponente: Carlos Hidalgo R. Disidente: Carlos Villegas Vázquez.
Semanario Judicial de la Federación. Séptima Época. Volumen XXXVI, Páginas 121 y 122.
4. Cabe señalar a su señoría que la quejosa no acredita su interés jurídico en este juicio por lo que se surte en
la especie la causal de improcedencia prevista en el artículo 73, fracción V, en relación con la causal de
sobreseimiento a que se refiere la fracción III, del artículo 74 de la Ley de Amparo, en virtud de que el
promovente a través de su demanda de amparo únicamente se concreta a realizar afirmaciones de carácter
general, sin aportar pruebas para demostrar que le asiste el derecho en el presente caso.
Sobre este punto, resulta aplicable el criterio sustentado por la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, en ejecutoria publicada en la Página 191, Primera Parte, correspondiente a los Volúmenes 109-114,
Séptima Época del Semanario Judicial de la Federación, que a la letra dice:
Interés jurídico, comprobación del. Los sujetos que se consideren afectados por la ley que se
impugna de inconstitucional, para comprobar su interés jurídico en el juicio de amparo, combatiéndola por
estimarla inconstitucional, deben demostrar que están bajo los supuestos de la Ley. La comprobación se puede
hacer por cualquiera de los medios de prueba previstos en las leyes; y si no existe ninguna que demuestre que
los quejosos estén bajo los supuestos de la ley, debe sobreseerse el juicio de amparo.
5. Nuevamente resulta aplicable la causal de sobreseimiento e improcedencia del juicio, porque en contra de
la supuesta indebida motivación y fundamentación alegada por la parte quejosa, debió de agotar el recurso
señalado en el párrafo anterior, así como después acudir en juicio ante el Tribunal de lo Contencioso
Administrativo del Distrito Federal y el no hacerlo provoca que se actualice la causal de improcedencia
prevista en el artículo 73, fracción XV de la Ley de Amparo.
1. Para que una contribución se considere constitucional debe reunir los requisitos fundamentales que señala
la fracción IV del artículo 31 constitucional, esto es, que sea proporcional, que sea equitativo, que se destine
al pago de los gastos públicos y que se establezca en ley; y que además debe atender a la capacidad
contributiva de los sujetos a los que se dirige, por lo que resulta inexacta la afirmación de la parte quejosa,
pues el impuesto sobre nóminas no es desproporcionado ni inequitativo y por ende tampoco es violatorio de la
fracción IV del artículo 31 constitucional invocado; porque basta con tomar en consideración que el artículo
179 del Código Financiero del Distrito Federal establece como tasa para el pago de dicho gravamen, la de 2%
sobre el monto total de las erogaciones que por concepto de remuneraciones al trabajo personal subordinado
efectúen los sujetos pasivos del impuesto, tasa que por su cuantía, de ninguna manera resulta
desproporcionada e inequitativa, y en lo absoluto ruinosa pues afecta al sujeto pasivo en su capacidad
contributiva, atendiendo en forma mediata a la riqueza del contribuyente cuando realiza erogaciones o gastos,
además porque conforme a la técnica tributaria que rige a los impuestos indirectos, la riqueza de las personas
es mayor, igual o menor, según efectúen más, iguales o menores gastos por concepto de remuneraciones a los
trabajadores.
Por su parte, la propia Suprema Corte de Justicia de la Nación ha resuelto en diversas tesis
jurisprudenciales, que se considera que una contribución es desproporcionada e inequitativa, cuando el
gravamen es exorbitante y ruinoso, siendo claro que en el referido impuesto sobre nóminas no suceden estos
aspectos, razón por la cual deben desestimarse de plano los argumentos del quejoso, y más cuando se aprecia
que el mismo no prueba la pretendida falta de proporcionalidad e inequidad de la contribución que combate,
no obstante estar obligado a ello en términos de las tesis jurisprudenciales que a continuación se invocan:
Impuestos, validez constitucional de los. De acuerdo con el artículo 31, fracción IV de la Carta
Magna, para la validez constitucional de un impuesto se requiere la satisfacción de tres requisitos
fundamentales: primero, que sea establecido por la ley. Segundo, que sea proporcional y equitativo. Tercero,
que se destine al pago de los gastos públicos. Si falta alguno de estos tres requisitos necesariamente será
contrario a lo estatuido por la Constitución general.
Tesis Jurisprudencial 57 Visible en la Página 112 de la Primera Parte del último Apéndice al
Semanario Judicial de la Federación.
Amparo en Revisión 8359/64. Mario Estrada. Unanimidad de 19 votos. Séptima Época. Volumen 52.
Primera parte. Página 44.
Amparo en Revisión 1630/71. Braulio Tavizón Gámez y Coagraviados. Unanimidad de 15 votos.
Séptima Época. Volumen 61. Primera Parte. Página 37.
Amparo en Revisión 1572/73. Macon’s de México, S. A. Unanimidad de 15 votos. Séptima Época.
Volumen 61. Primera Parte. Página 37.
Amparo en Revisión 3820/54. Mariano Fernández. Unanimidad de 19 votos. Séptima Época.
Volumen 74. Primera Parte. Página 21.
Amparo en Revisión 8215/82. Fausto Rico Alvarez. Mayoría de 15 votos. Séptima Época.
Volúmenes 193-198. Primera Parte. Página 104.
Apéndice al Semanario Judicial de la Federación 1917-1988. Primera Parte. Tribunal Pleno. Volumen
I. Página 163.
2. En relación con lo expresado por la parte quejosa, en el sentido de que el impuesto sobre nóminas aplica la
tasa de 2%, sobre el total de las erogaciones realizadas por concepto de remuneraciones al trabajo personal
subordinado, resultando esto inequitativo y desproporcional, es de señalarse que tales argumentos son
improcedentes, ya que el Estado, al establecer las contribuciones grava la riqueza que detentan los
particulares, y que de acuerdo con la técnica fiscal, puede manifestarse a través de diversas formas, como son:
a) La obtención de ingresos;
b) Sobre la propiedad de un patrimonio o capital, y
c) Por la realización de gastos o erogaciones destinados a adquirir bienes o servicios.
En el caso de la imposición sobre los ingresos, ésta se origina en el momento en que se da la riqueza de los
sujetos pasivos al obtener ingresos, ya sea en efectivo o bienes; cuando la imposición recae sobre el
patrimonio o el capital, se grava la riqueza que obtienen los contribuyentes; son ejemplo de ello el impuesto
predial y el impuesto sobre tenencia o uso de vehículos; a este tipo de impuestos se les ha denominado
directos por recaer sobre las personas que perciben los ingresos, o son propietarios o poseedores de bienes o
de un capital. Cuando la imposición es al gasto o a las erogaciones, ésta se presenta cuando las personas al
obtener y poseer la riqueza hacer uso de ella para adquirir los bienes y los servicios que les son necesarios
para su subsistencia y pleno desarrollo como seres humanos (personas físicas), o en su caso, destinándolo
como satisfactores que requieren para producir nuevos bienes o prestar servicios (personas físicas o morales),
a estos impuestos se les denomina indirectos ya que gravan el empleo de la riqueza que se refleja a través del
gasto que realiza el contribuyente, a más gasto una mayor capacidad contributiva. En los mencionados
impuestos indirectos la proporcionalidad se presenta al gravar más a la persona que efectúa mayores gastos.
3. En el impuesto sobre nóminas existe una relación entre el objeto y la base, ya que en esta contribución la
capacidad contributiva se encuentra en conexión con las cantidades que se erogan por concepto de la
remuneración al trabajo personal subordinado y, por ese motivo son de causación, que demuestran la
capacidad económica de los contribuyentes, resultando además que la capacidad contributiva no tiene nada
que ver con el mayor o menor número de trabajadores, o de mano de obra o personal altamente calificado o
tecnificado, sino con la cantidad total que se erogue por concepto de remuneración al trabajo personal
subordinado, independientemente del número de empleados a quienes se cubra, por lo que la tasa fija de 2%
sobre el total de las erogaciones que efectúa el patrón no viola el principio de proporcionalidad tributaria, ya
que el contribuyente de este impuesto que realice más erogaciones, es quien tendrá que pagar más en relación
con otro causante que efectúe menos erogaciones y asimismo pagarán igual cantidad quienes realicen los
mismos gastos.
Los anteriores razonamientos se encuentran sustentados en las siguientes tesis jurisprudenciales,
mismas que a la letra dicen:
Nóminas, impuesto sobre. La tasa fija de 2% prevista en el artículo 45-H de la Ley de Hacienda
del Departamento del Distrito Federal no viola el principio de proporcionalidad tributaria. La tasa fija de
dos por ciento sobre el total de las erogaciones para el cálculo del monto del impuesto sobre nóminas,
establecida por el artículo 45-H de la Ley de Hacienda del Departamento del Distrito Federal, publicada en el
Diario Oficial de la Federación de treinta y uno de diciembre de mil novecientos ochenta y siete, cumple con
el requisito de proporcionalidad tributaria, toda vez que la capacidad contributiva de los causantes del
impuesto sobre nóminas a la que atiende este gravamen está en relación directa con los gastos o erogaciones
que realicen por concepto de remuneración al trabajo personal subordinado.
Amparo en Revisión 2159/88. Francisco de Icaza Dufour, 23 de mayo de 1989. Mayoría de dieciséis
votos.
Amparo en Revisión 1718/88. Alcon Laboratorios, S. A. de C. V. 25 de mayo de 1989. Mayoría de
dieciséis votos.
Amparo en Revisión 143/89. Panificadora Churubusco, S. A. de C. V. 25 de mayo de 1989. Mayoría
de dieciséis votos.
Amparo en Revisión 1717/88. Constructora Maple, S. A. de C. V. 5 de septiembre de 1989. Mayoría
de diecisiete votos.
Amparo en Revisión 2286/88. Johnson and Johnson de México, S. A. de C. V. 5 de septiembre de
1989. Mayoría de diecisiete votos. Apéndice Informe 1989. Primera Parte. Pleno. Página 560.
Nóminas, impuesto sobré. Los artículos 45-G a 45-I de la Ley de Hacienda del Departamento del Distrito
Federal, no violan el principio de proporcionalidad tributaria, puesto que su objeto es indicativo de
capacidad contributiva del sujeto del impuesto. Los artículos 45-G a 45-I de la Ley de Hacienda del
Distrito Federal, publicada en el Diario Oficial de la Federación de treinta y uno de diciembre de mil
novecientos ochenta y siete, que establece el impuesto sobre nóminas, no violan el principio de
proporcionalidad tributaria exigido por el artículo 31, fracción IV de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos. Esta Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido que dicho principio consiste en
que los sujetos pasivos de un tributo deben contribuir a los gastos públicos en función de su respectiva
capacidad contributiva, esto es, para que un gravamen sea proporcional debe existir congruencia entre el
impuesto creado por el Estado y la capacidad contributiva de los causantes. Ahora bien, esa congruencia
existe en el impuesto sobre nóminas mencionado, toda vez que su objeto consiste en las erogaciones en dinero
o en especie que se realizan como contraprestación por el trabajo personal subordinado, es indicativo de
capacidad contributiva de los causantes, puesto que tales erogaciones son manifestaciones de riqueza de
quienes las efectúan.
Amparo en Revisión 2159/88. Francisco Icaza Dufour, 23 de mayo de 1989. Mayoría de 16 votos.
Amparo en Revisión 1718/88. Alcon Laboratorios, S. A. de C. V. 25 de mayo de 1989. Mayoría de
16 votos.
Amparo en Revisión 143/89. Panificadora Churubusco, S. A. de C. V. 25 de mayo de 1989. Mayoría
de 16 votos
Amparo en Revisión 1659/89. Promotora de Hoteles, S. A. de C. V. 5 de septiembre de 1989.
Mayoría de 16 votos.
Amparo en Revisión 2282/88. Aplicaciones Farmacéuticas, S. A. de C. V. 5 de septiembre de 1989.
Mayoría de 16 votos.
Jurisprudencia 10. Informe 1989. Primera Parte. Pleno. Página 567. S.
C.J.N. Octava Época.
4. El principio de equidad que deben mantener los impuestos se cumple cuando el legislador otorga en la
norma jurídica un principio de igualdad a todos los sujetos pasivos de una misma contribución, este principio
se cumple en el artículo 178 del Código Financiero del Distrito Federal al establecer que los sujetos pasivos
del mencionado tributo son las personas físicas o morales que se coloquen en los siguientes supuestos
normativos: que efectúen erogaciones en dinero o en especie por concepto de remuneración al trabajo
personal subordinado y que las mismas las realicen en el Distrito Federal; al ubicarse en esta hipótesis de
causación cualquier persona física o moral se convierte en contribuyente del impuesto sobre nóminas.
Sirve de apoyo a los razonamientos jurídicos expuestos con antelación la tesis jurisprudencial que a
continuación se transcribe:
Nóminas, impuesto sobre. Los artículos 45-G a 45-I de la Ley de Hacienda del Departamento del
Distrito Federal no violan el principio de equidad tributaria, puesto que colocan en plano de igualdad a
todos los sujetos pasivos del impuesto. Los artículos 45-G a 45-I de la Ley de Hacienda del Departamento
del Distrito Federal, publicada en el Diario Oficial de la Federación de treinta y uno de diciembre de mil
novecientos ochenta y siete que establecen el impuesto sobre nóminas, cumplen con el principio de equidad
tributaria exigido por el artículo 31, fracción IV de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
El artículo 45-G, antes indicado, señala que el objeto de dicho gravamen lo constituyen las erogaciones en
dinero o en especie por concepto de remuneración al trabajo personal subordinado e igualmente establece que
los sujetos pasivos del tributo son las personas físicas y morales que, en el Distrito Federal, efectúen esas
erogaciones. Esta Suprema Corte ha sostenido que la equidad tributaria consiste en la igualdad ante la misma
ley de todos los sujetos pasivos de un mismo impuesto, los que, en esas circunstancias, deben recibir un
tratamiento idéntico en lo concerniente a la hipótesis de causación. El artículo 45-G mencionado cumple con
tal requisito, toda vez que señala como sujeto del impuesto sobre nóminas a las personas físicas y morales
que, en el Distrito Federal, realicen erogaciones en dinero o en especie por concepto de remuneración al
trabajo personal subordinado. Por tanto, todas las personas que efectúen tales erogaciones en el Distrito
Federal son sujetos pasivos del mencionado impuesto sobre nóminas, razón por la cual el citado artículo 45-G
satisface los requisitos de universalidad y generalidad respecto de quienes se ubiquen en la hipótesis de dicho
gravamen.
Amparo en Revisión 2159/98. Francisco de Icaza Dufour. 23 de mayo de 1989. Mayoría de dieciséis
votos.
Amparo en Revisión 1718/88. Alcon Laboratorios, S. A. de C. V. 25 de mayo de 1989. Mayoría de
dieciséis votos.
Amparo en Revisión 143/89. Panificadora Churubusco, S. A. de C. V. 25 de mayo de 1989. Mayoría
de dieciséis votos.
Amparo en Revisión 2282/88. Aplicaciones Farmacéuticas, S. A. de C. V. 5 de septiembre de 1989.
Mayoría de dieciséis votos.
Amparo en Revisión 3008/88. Grupo Industrial Myasa, S. A. de C. V. 5 de septiembre de 1989.
Mayoría de dieciséis votos.
Amparo en Revisión 3028/88. Constantino Almazán Gutiérrez, 6 de junio de 1989. Unanimidad de
veinte votos.
Informe 1989. Primera Parte. Pleno. Página 631.
6. Ahora bien, es conveniente hacer algunas consideraciones respecto a los impuestos al gasto, para
determinar una vez más de qué manera cumplen éstos con las garantías de proporcionalidad y equidad
establecidas en la fracción IV del artículo 31 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Al principio de la civilización romana, como en Grecia, los impuestos directos a los ciudadanos eran
considerados humillantes e indignos, sólo en casos de emergencia se acudía a la imposición directa. Dice el
historiador Mommsen:
“No existían impuestos directos, puesto que no había presupuestos de gastos. No eran necesarios, por
otra parte, para satisfacer la cargas públicas, pues el Estado no pagaba, ni el ejército, ni las prestaciones ni los
servicios públicos en general.” (Theodor Mommsen, Historia de Roma, 5a. Edición, Tomo I, Editorial
Aguilar, Madrid, Página 111.)
“Impuestos directos e indirectos. En la actualidad hay dos corrientes sobre lo que debe entenderse
por un impuesto directo y un impuesto indirecto. La primera, que todavía predomina, sobre todo en la
enseñanza, considera que el impuesto directo es aquél que no es repercutible y el indirecto el que sí lo es. La
corriente moderna, que está respaldada por tratadistas como Einaudi, Sommers, Hugh Dalton, Giannini,
etc., estima que es inexacto que haya impuestos que no sean repercutibles, pues todos los gravámenes pueden
ser repercutidos por el contribuyente; que lo correcto es considerar como impuestos directos aquéllos que
gravan los rendimientos y como indirectos los que gravan los consumos. Por ello, los partidarios de la
segunda posición entienden que lo correcto es hablar de que los impuestos directos son aquéllos que gravan
los rendimientos y los impuestos indirectos los que afectan los consumos, distinguiéndose unos de otros en
que los directos no gravan un hecho real, sino una situación hipotética, como es la utilidad fiscal, y en cambio,
los indirectos recaen sobre hechos ciertos, reales, como la producción, el consumo, la explotación, la
enajenación, etcétera.”.
“Impuestos reales e impuestos personales. Otra clasificación que está tomando importancia en
México, ante la anunciada reforma fiscal, es la que divide los impuestos en reales y personales. Los impuestos
reales son los que se desatienden de las personas y exclusivamente se preocupan por los bienes o las cosas que
gravan: en cambio, en los impuestos personales se atienden a las personas, a los contribuyentes, como los
paga-dores de los mismos.”
“Sin embargo, en la actualidad Francia ha introducido una innovación en la materia tributaria, y está
criticando fuertemente a los Estados Unidos de Norteamérica, porque el peso de la recaudación lo hace recaer
en los impuestos directos, o sea en el impuesto sobre la renta, y aquel país estima, en cambio, que el peso de
la recaudación debe recaer en los impuestos indirectos y el impuesto sobre la renta, o sea el directo, sola-
mente debe complementar el rendimiento de aquéllos. Francia, que ha sido el país que ha introducido las
principales innovaciones en materia fiscal desde el siglo pasado, en la actualidad hace recaer el peso de su
recaudación en los impuestos indirectos.”
Como se advierte, los impuestos directos y los indirectos constituyen conceptos ampliamente
examinados en la doctrina fiscal, sin que, como se ha visto, las garantías tributarias que establece el texto
constitucional impongan limitaciones o establezcan siquiera diferencia alguna entre este tipo de impuestos,
por lo que es constitucional que el legislador ordinario imponga tributos al ingreso o al gasto, según el caso,
siempre y cuando cumplan con los principios de proporcionalidad y equidad que fija el propio texto
constitucional.
Así, es obvio que, dada la diferencia técnico jurídica esencial, entre ambos tipos de tributo (los
impuestos al ingreso y los impuestos al gasto o a los consumos), será y deberá ser distinta la forma en que
cumplan con los principios constitucionales, especialmente en cuanto a la proporcionalidad, principio por el
cual se entiende que el tributo deberá atender a la capacidad económica o contributiva del sujeto pasivo de la
relación jurídica tributaria.
Luego entonces, precisado lo anterior, resulta que el impuesto establecido en la ley reclamada por la
parte quejosa, sí resulta constitucional por respetar el principio de proporcionalidad, pues se trata de un típico
impuesto real e indirecto que grava el egreso y sólo de manera indirecta el ingreso con que el contribuyente
puede efectuar ese gasto, que atiende a la actividad gravada que en este caso es la realización de erogaciones
en dinero o en especie en el Distrito Federal por concepto de remuneración al trabajo personal subordinado y
que establece como tarifa un porciento fijo de tributación para todos los contribuyentes.
En consecuencia, el impuesto denominado por el Código Financiero del Distrito Federal, sobre
nóminas, no tiene porqué atender a la capacidad económica del contribuyente desde el punto de vista de sus
ingresos o incremento patrimonial, sino desde el punto de vista de sus gastos o erogaciones que en este caso
son los relativos a las erogaciones que el contribuyente realice por concepto de remuneraciones en dinero o en
especie al trabajo personal subordinado.
Por tratarse de un impuesto real, al impuesto de este tipo no le interesan todas las erogaciones del
contribuyente, sino únicamente las gravadas, pues por eso tiene naturaleza real, de acuerdo con lo que se
comentó.
Por lo demás, se insiste, tratándose de impuestos al gasto, lo que cuenta para la proporcionalidad es
la cantidad o volumen de erogaciones que la empresa o contribuyente realice, en este caso, por concepto de
nóminas o remuneraciones a sus trabajadores, pues según los principios que rigen los impuestos reales el
contribuyente que efectúa mayores gastos es porque tiene los ingresos para realizarlos y, de esta manera
indirecta, se grava ese ingreso.
Razonar al contrario sería desconocer toda la mecánica del impuesto real, sin que además hubiera
base alguna para ello en el artículo 31, fracción IV constitucional, pues como se ha visto, la proporcionalidad
se cumple de diferente manera en los impuestos reales que en los personales, y así, aunque ambos atienden a
la capacidad económica, lo hacen de diferente manera.
A mayor abundamiento, los impuestos reales, entre ellos, el relativo al pago por remuneración al
trabajo subordinado que nos ocupa, denominado impuesto sobre nóminas, no viola la garantía de
proporcionalidad y equidad establecida en el artículo 31, fracción IV constitucional, pues es indudable que
para establecerlo, el legislador tomó en cuenta los elementos objetivos que en el caso se presentan (ya que se
trata de un impuesto real), como lo son, entre otros, la existencia de una fuente de trabajo, el pago de salarios
a los trabajadores, y específica y principalmente el volumen en que se realiza la actividad gravada, es decir,
que sí se cumple con las garantías constitucionales señaladas.
En efecto, únicamente en los impuestos denominados personales, es en donde debe atenderse, para
cumplir con la proporcionalidad, al complejo patrimonial global del contribuyente, mientras que en los
impuestos reales sólo se atiende un aspecto específico y determinado de este patrimonio, es decir, al volumen
de la actividad gravada desentendiéndose de la totalidad patrimonial del sujeto, por lo tanto, la capacidad
contributiva para efectos de pago de ese impuesto real se mide únicamente en virtud del volumen de la
actividad gravada, ya que sólo se considera un factor real, objetivo, aislado del complejo patrimonial que es la
persona jurídica o sujeto de la norma.
Es aplicable, en la especie, la Tesis de Jurisprudencia número 4, sostenida por el Pleno de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, publicada a fojas 54, de la Primera Parte del Informe de Labores rendido por
su Presidente al finalizar el año de 1989, que a la letra dice:
Gastos y erogaciones de las personas. El Estado tiene facultad de gravarlos en ejercicio de su
potestad tributaria. El artículo 31, fracción IV de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, otorga
al legislador ordinario la facultad de determinar cómo y en qué forma los mexicanos deben contribuir al gasto
público. El legislador tiene facultad para seleccionar el objeto del tributo siempre que éste satisfaga los
principios establecidos en la Constitución.
El precepto constitucional señalado no establece como requisito que los gravámenes se impongan
sólo a los ingresos, a los bienes o al capital. Al no existir restricción constitucional en este sentido, el Estado
está facultado para gravar erogaciones o gastos en dinero o en especie que revelen la capacidad contributiva
de quienes los efectúan y, por ende, sean susceptibles de ser objeto de imposición por parte del Estado.
Asimismo, es menester señalar que el legislador está plenamente facultado para imponer la
contribución que ahora se combate, en atención a que cumple cabalmente con los principios de
proporcionalidad, equidad, destino y legalidad, al tenor de la tesis de jurisprudencia que enseguida se
transcribe:
Contribuciones, objeto de las. El legislador tiene libertad para fijarlo, siempre que respete los
requisitos que establece el artículo 31, fracción IV de la Constitución. Es inexacto que el artículo 31,
fracción IV de la Constitución, al otorgar al Estado el poder tributario, establezca que el objeto de las
contribuciones quede limitado a los ingresos, utilidades o rendimientos de los contribuyentes, pues tan
restringida interpretación no tiene sustento en esa norma constitucional, que otorga plena libertad al legislador
para elegir el objeto tributario, con tal de que respete los principios de proporcionalidad, equidad y destino.
7. Por su parte, es de capital importancia consignar que el impuesto en cuestión cumple cabalmente con el
principio de equidad, puesto que, como ya quedó precisado con antelación, tratándose de impuestos reales es
técnicamente adecuado el establecimiento de una tarifa consistente en un porciento único o fijo sobre la
cantidad gravada, pues lo que importa es la magnitud o volumen con que se realice ésta, y no de manera
directa, los ingresos de los contribuyentes.
8. La comparación establecida por la parte quejosa entre el impuesto sobre nóminas del Distrito Federal, con
un impuesto al parecer semejante, establecido según indica, en el estado de Baja California, no es procedente,
en primer lugar porque, como ya se dijo, existen resoluciones que establecieron jurisprudencia respecto del
impuesto atacado en el escrito de demanda de amparo, que tiene eficacia en el ámbito territorial del Distrito
Federal y, en segundo lugar, porque no prueba la parte quejosa la existencia del precedente que invoca, ni
particulariza el precedente, en cambio, en el impuesto de las nóminas para el Distrito Federal sí existe
jurisprudencia, como ya se señaló.
9. En relación con la certidumbre de los elementos esenciales del impuesto, igualmente resulta ser infundado
e inoperante puesto que erróneamente la parte quejosa expresa que el impuesto a debate no señala en forma
exacta el objeto y la base del gravamen y deja al arbitrio de las autoridades exactoras la fijación de los
elementos del impuesto, pues era necesario precisar qué son “erogaciones”, “salarios”, “demás prestaciones”,
“remuneraciones”, y “relación laboral”, de tal manera que se le deja en incertidumbre, violando la garantía de
legalidad.
El argumento de la parte quejosa no tiene fundamento alguno, en virtud de que para que se considere
que una contribución cumple con el principio de legalidad, el legislador debe definir en el propio cuerpo legal
en el que la establezca, todos y cada uno de los términos que utilice para establecer sus elementos
fundamentales, lo cual es erróneo, pues pretende imponer al legislador la obligación de establecer en el
Código impugnado una obligación que no existe, consistente en que defina cada una de las palabras que
utilice al establecer tales elementos, pasando por alto que la honorable Suprema Corte de Justicia de la Nación
ha sostenido en la tesis jurisprudencial que a continuación se cita, que se cumple con el multicitado principio
de legalidad tratándose de contribuciones cuando en la ley correspondiente se establecen los elementos
fundamentales de la contribución.
Séptima Época. Primera Parte. Volúmenes 91-96. Página 90. Amparo en Revisión 5332/75 Blanca
Meyerberg de González. Unanimidad de 15 votos.
Volúmenes 91-96. Página 90. Amparo en Revisión 331/76. María de los Ángeles Prendes de la Vera.
Unanimidad de 15 votos
Volúmenes 91-96. Página 90. Amparo en Revisión 5464/75. Ignacio Rodríguez Treviño. Unanimidad
de 15 votos.
Volúmenes 91-96. Página 90. Amparo en Revisión 5888/75. Inmobiliaria Havre, S. A. Unanimidad
de 15 votos.
Volúmenes 91-96. Página 90. Amparo en Revisión 1008/76. Antonio Hernández Abarca. Unanimidad
de 15 votos.
En el caso bastará la simple lectura de los artículos 178, 179 y 180 del Código Financiero del Distrito Federal,
para percatarse de que el impuesto sobre nóminas cumple cabalmente con el principio multicitado, al incluir
los siguientes elementos:
Sujetos: Personas físicas y morales que realicen erogaciones en dinero o en especie por concepto de
remuneración al trabajo personal subordinado. Art. 178.
Objeto: Erogaciones por concepto de remuneración al trabajo personal subordinado. Art. 178.
Base: Monto total de las erogaciones en dinero o en especie. Art. 179.
Tasa: 2% sobre la base. Art. 179.
Época de pago: Dentro de los primeros 15 días del mes siguiente al momento en que se realicen las
erogaciones por el trabajo personal subordinado. Art. 180.
Como corolario de lo anteriormente expuesto, cabe citar la tesis jurisprudencial visible en la página
565, Primera Parte, Pleno, del Informe correspondiente al año de 1989, que enseguida se transcribe:
Nóminas, impuesto sobre. Los artículos 45-G a 45-I de la Ley de Hacienda del Departamento del
Distrito Federal, no violan el principio de legalidad tributaria porque sí definen el objeto del impuesto. Los
artículos 45-G a 45-I de la Ley de Hacienda del Departamento del Distrito Federal, publicada en el Diario
Oficial de la Federación de treinta y uno de diciembre de mil novecientos ochenta y siete, no violan el
principio de legalidad tributaria establecido por el artículo 31, fracción IV de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, toda vez que el objeto del impuesto se encuentra claramente definido en el
artículo 45-G, el cual determina que el hecho gravable consiste en las erogaciones en dinero o en especie que
se realicen para remunerar el trabajo subordinado de una persona como contraprestación por sus servicios, la
cual se encuentra prevista por los artículos 82 y 84 de la Ley Federal del Trabajo.
Por su parte, es de capital importancia consignar que la base de tributación del tantas veces referido
impuesto sobre nóminas, claramente se encuentra señalada en el artículo 179 del Código Financiero del
Distrito Federal, mismo que establece que se aplicará la tasa sobre el monto total de las erogaciones realizadas
por concepto de remuneración al trabajo personal subordinado, luego entonces es claramente falso que no se
señala en forma exacta la base de tributación del gravamen combatido, máxime que no se deja al arbitrio de la
autoridad administrativa la fijación de la base, contrariamente a lo que expone la promovente, puesto que la
disposición del legislador es muy clara al fijar la base que es el monto total de los pagos que se efectúen a los
trabajadores como remuneración a su trabajo, que efectúe el empleador o patrón.
10. Toda vez que ha quedado demostrada la constitucionalidad del Código Financiero del Distrito Federal, los
actos reclamados de las autoridades tienen plena validez.
11. La parte quejosa sólo afirma, pero no prueba que exista la liquidación y cobro que manifiesta que se le
hizo por las autoridades responsables.
PRIMERO. Tenernos por presentados en tiempo y forma, en términos del presente ocurso, rindiendo
el informe con justificación solicitado.
SEGUNDO. En virtud de las causales de improcedencia y sobreseimiento hechas valer, sobreseer el
presente juicio.
TERCERO. Tener por ofrecidas y exhibidas las pruebas a que se ha hecho referencia en el punto 7,
de este informe justificado, y en el momento procesal oportuno negar el amparo y protección de la justicia de
la Unión a la quejosa.
CUARTO. Con fundamento en el artículo 19 de la Ley de Amparo tener designados como delegados
a los ciudadanos licenciados en derecho ____________________
QUINTO. Tener como domicilio para recibir notificaciones la Oficialía de Partes de la Procuraduría
Fiscal del Distrito Federal, ubicada en el Edificio Principal de la Secretaría de Finanzas del Distrito Federal,
situada en Doctor Lavista, número 144, Acceso 1, Tercer Piso, Colonia Doctores, Código Postal 06720, en
esta ciudad.
Atentamente.
Sufragio efectivo. No reelección. Con fundamento en el artículo 19 de la Ley de Amparo, firma este informe
por sí y en representación del presidente de la República, el ciudadano jefe del Departamento del Distrito
Federal
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Por ausencia, del ciudadano titular y con fundamento en los artículos 4o. y 20, fracción I de la Ley Orgánica
de la Administración Pública del Distrito Federal y 55 de su Reglamento Interior El ciudadano secretario de
Gobierno
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