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Aceptación y EMDR en el Trauma

El documento describe cómo los recuerdos traumáticos pueden activar el sistema nervioso como una respuesta de protección, aunque ya no haya peligro real. Esto causa malestar emocional que las personas intentan evitar no recordando o limitando actividades. La aceptación, reviviendo recuerdos de forma segura, permite distanciarse emocionalmente. EMDR acelera este proceso estimulando el cerebro como si se estuviera huyendo del peligro, engañando al sistema nervioso para que sienta distancia del recuerdo.
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Aceptación y EMDR en el Trauma

El documento describe cómo los recuerdos traumáticos pueden activar el sistema nervioso como una respuesta de protección, aunque ya no haya peligro real. Esto causa malestar emocional que las personas intentan evitar no recordando o limitando actividades. La aceptación, reviviendo recuerdos de forma segura, permite distanciarse emocionalmente. EMDR acelera este proceso estimulando el cerebro como si se estuviera huyendo del peligro, engañando al sistema nervioso para que sienta distancia del recuerdo.
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psicòlACT

Aceptación y EMDR

Trauma y Aceptación.

Desde un punto de vista evolutivo resulta muy adaptativo que


nuestro sistema nervioso almacene la información de aquellos
acontecimientos que han sucedido a lo largo de nuestra
biografía y que han supuesto un riesgo para la supervivencia.

Gracias a este aprendizaje el organismo nos “avisa” frente a


cualquier circunstancia que tenga elementos en común con
situaciones “peligrosas”. Para informarnos genera dos
sistemas de alarma, pensamientos y sensaciones físicas.

El sistema de alerta no sólo se activa cuando ya estamos


involucrados en el riesgo, si no que cuando aparece cualquier
detalle que se parezca a la situación que ya vivimos, y fue
almacenada como peligrosa. Cuanto antes sepamos que podemos
estar en riesgo, antes tomaremos las medidas necesarias.

Todo ese funcionamiento, que es muy adaptativo en la selva se


complica en el zoo, que es nuestra sociedad actual.

(Para más información sobre la vida en la selva


[Link]

En la selva el sistema nervioso no se pondría en alerta salvo


que sucediera algo en el exterior del organismo que se
pareciera al recuerdo que tiene el animal.

Cabe recordar que frente a cualquier muestra de posible


riesgo, y consecuente activación del sistema nervioso, los
animales (incluidos los humanos) en la selva lo que harían
sería ponerse a salvo, por habitualmente corriendo.

Por ejemplo, si un animal cruzando un camino está a punto de


caer por un barranco, su organismo se activará para evitar la
caída. Después de esta experiencia, es muy adecuado que en el
futuro cuando esté en altura y se aproxime a un precipicio,
se active algún sistema que le recuerde el posible peligro, y
que le “recomiende” tomar las medidas necesarias. En este caso,
alejarse o buscar un camino alternativo.

[Link]
psicòlACT

Recuerda la ansiedad como sistema de protección en


[Link]

En el zoo y para los seres humanos, no tiene por qué pasar


nada en el exterior, si no que las imágenes mentales o
palabras (pensamientos) relacionadas con la situación de
peligro que vivimos pueden provocar la respuesta de
protección del organismo. Ser capaces de responder a los
pensamientos nos permite reaccionar antes. Ya no necesitamos
tener que estar en el precipicio para protegernos, si no que
la palabra “precipicio” ya nos sirve para ponernos alerta.

Cuando la persona escucha la palabra precipicio, tiene una


reacción emocional como si estuviera frente al precipicio,
pero en esas circunstancias no hay nada externo frente a lo
que protegerse. De tal manera que la persona experimenta
pensamientos y emociones desagradables, pero no le ayudan a
tomar medidas frente a ningún riesgo, porque no está presente
externamente.

Las personas en esta situación, nos intentamos proteger del


malestar que nos generan las palabras y las imágenes que
están relacionadas con los recuerdos. La estrategia más
habitual para que no nos afecte, es intentar no recordar. Este
esfuerzo, si bien es muy lógico, desgraciadamente por las
reglas que rigen nuestra mente, lo único que hace es provocar
un efecto paradójico y perjudicial. Porque contra más
luchamos contra un pensamiento más importancia cobra.

Además, en el intento de no recordar podemos intentar no


vivir ninguna circunstancia que esté relacionada con la
situación de peligro que vivimos en el pasado. Esto conlleva
la correspondiente limitación vital. Probablemente, la
persona dejará de realizar actividades que haría libremente
si no le generarán el malestar relacionado con el recuerdo.

La persona que sufrió después de estar a punto de caer por un


barranco, evitará situaciones de altura, pero también
intentará no escuchar conversaciones ni programas de
alpinismo. Y paradójicamente, toda esa experiencia en lugar
de quedar más lejana en el tiempo, será cada vez más presente,

[Link]
psicòlACT

porque le condiciona en la actualidad, y progresivamente con


mayor intensidad.

La alternativa a este intento por conseguir que el recuerdo


no nos perjudique intentando eliminarlo, como si quisiéramos
que no nos hubiera ocurrido nunca, es la aceptación. Es
aprender a vivir de la manera menos dolorosa posible los
inevitables efectos emocionales de esa experiencia.

Para ello, se fomenta la re-experimentación de los


pensamientos y las sensaciones físicas que aparecen como
consecuencia de la aparición del recuerdo. Pero con algunas
condiciones:

• Marcando una clara distinción entre el momento en el


que ocurrió el recuerdo y el presente.
• Aprendiendo a observar de una manera calmada los
pensamientos y las emociones.
• Creando unas circunstancias de seguridad: el lugar
donde se realiza, la posibilidad de parar en el caso de
desearlo o avanzar progresivamente al ritmo establecido
por la persona.

Esta re-experimentación facilita la aceptación, es decir, que


la persona se dé permiso para vivir pausadamente los efectos
de la situación que vivió en un momento. La aceptación, como
dejar de luchar contra una parte de nuestra propia biografía.
Si se logra, aunque al inicio pueda parecer lo contrario, lo
que obtiene es que nos distanciamos del recuerdo, no
desaparece pero parece haber quedado en el pasado, y sus
efectos se viven menos intensamente.

Aceptación y EMDR.

Una estrategia que ha demostrado ser eficaz para la


aceptación de los recuerdos traumáticos o vividos como
peligros es el EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento a
través de los Movimientos Oculares).

Consiste en la estimulación bilateral del cerebro, - por


ejemplo haciendo que mire a derecha o izquierda; o golpeando
con suavidad y alternativamente en las dos manos del paciente

[Link]
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– mientras este rememora algún acontecimiento que le genera


malestar.

Este tipo de práctica facilita y acelera el proceso de


reprocesamiento del recuerdo, favoreciendo la aceptación y
sus efectos, el distanciamiento emocional de las imágenes o
palabras que están relacionados con el recuerdo.

Teoría extraña sobre el mecanismo de acción

En la actualidad no hay ninguna evidencia sobre por qué el


EMDR facilita la aceptación de los recuerdos. Existen
diferentes modelos y teorías, pero ninguna demostrada. A
continuación te ofrezco la propia que no está basada en
ninguna evidencia.

El planteamiento es que si estuviéramos en la selva y nos


enfrentáramos a una situación que nos recuerda a algún
peligro, lo que haríamos sería protegernos. Para ello,
probablemente identificaríamos el mejor camino de huída y
procederíamos a alejarnos.

Para decidir por dónde huir posiblemente miraremos a lado y


lado para comprobar la mejor ruta, con la correspondiente
activación del sistema nervioso. Este movimiento y la
repercusión cerebral es lo que se imita en el proceso de EMDR.

Cuando finalmente huimos, la actividad será correr, que


supone la activación alternativa de la parte derecha e
izquierda del cuerpo, y la correspondiente estimulación
cerebral. Al aplicar EMDR mediante tapping – estimulación
táctil – se podría estar influyendo sobre el sistema nervioso
de una forma equivalente.

Por tanto, de alguna manera, al estimular el sistema nervioso


por estos medios lo podríamos estar “engañando”,
transmitiéndolo la sensación de que se está huyendo, con la
correspondiente sensación de distancia respecto al peligro,
que es el resultado de la aceptación.

[Link]
psicòlACT

Si bien es cierto que no nos estaremos moviendo como lo


haríamos en la selva, lo cierto es que neuronalmente sí que
estaríamos generando una estimulación equivalente.

Podemos sustituir el riesgo de caer por el precipicio, por una


violación, un atraco, un atentado, bullying, o la humillación
de un ser querido, etc. La persona queriendo protegerse del
malestar que le genera intentará no estar en contacto con
cualquier circunstancia que le haga recordar. Mediante la
aceptación añadiéndole los efectos de EMDR podemos hacer que
esos recuerdos tengan menor relevancia en el presente, y se
vivan de una forma distante, con una respuesta emocional
menos intensa al rememorarlos en el presente.

[Link]

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