EL MENSAJE PROSALUD – ESTILO DE VIDA ADVENTISTA
Una característica distintiva de la IASD ha sido el fuerte impulso con que ha trabajado en el área
de la salud, los cambios en estilos de vida tienen como fin mejorar la calidad y cantidad de vida de
las personas, así como lograr la evangelización de la gente del mundo. Al conjunto de medidas
destinadas a influir en el estilo de vida se ha llamado “la reforma en pro de la salud”, “el evangelio
de la salud” o simplemente “la reforma pro-salud”.
“La enfermedad es un esfuerzo de la naturaleza para librar al organismo de las condiciones
resultantes de una violación de las leyes de la salud… hay que indagar la causa. Deben modificarse
las condiciones antihigiénicas y corregirse los hábitos erróneos. Después hay que ayudar a la
naturaleza en sus esfuerzos por eliminar las impurezas y restablecer las condiciones normales del
organismo” (El ministerio de curación, p. 88).
E. White menciono por varias ocasiones la conexión que existe entre el mensaje pro salud como
parte de la gran obra que ha de preparar al pueblo para la venida del Señor y el mensaje del tercer
ángel. Al transgredir los mandamientos y considerarlos de forma ligera han desencadenado las
enfermedades que ahora abundan en el mundo.
La reforma pro-salud no es el mensaje del tercer ángel, está íntimamente relacionada con él. La
proclamación del mensaje del tercer ángel, los mandamientos de Dios y el testimonio de Jesús, es
la preocupación básica de nuestra obra. La presentación de los principios de la salud deben unirse
con este mensaje, pero no deben ser independientes de él ni tampoco ocupar su lugar.
El mensaje Pro Salud - Régimen de alimentación
Daniel y sus amigos –Una de las evidencias más claras que hallamos en las Escrituras con respecto
a la correcta relación entre el mensaje pro salud y el mensaje profético lo hallamos en Daniel
capítulo 1. En él se nos detalla cómo Daniel, Ananías, Misael y Azarías fueron llevados cautivos a
Babilonia desde Jerusalén por parte de los ejércitos del rey Nabucodonosor. El rey tenía la
estrategia de utilizar los mejores recursos de cada nación a la cual conquistaba e incluía los
hombres. Por tanto, para obtener los mejores ministros de su gobierno, tomó para sí los mejores
representantes de Judá, a los príncipes.
Su estrategia de reclutamiento era integral y completa, incluía un cambio completo de
pensamiento y carácter, destacándose 4 estrategias principales:
1. Fueron hechos eunucos. Cumpliendo la profecía de Isaías 39:7, es muy probable que los
hebreos hayan debido ser sometidos al proceso de castración, lo cual ya incluía un cambio
completo en la forma y expectativas de vida.
2. Se les enseñó las letras y lengua de los caldeos: los caldeos eran un tipo especial de brujos
babilónicos, por tanto esta enseñanza incluía más allá de letras y ciencias, sino también diversas
formas de espiritismo reflejadas en los servidores reales (magia, astrología, adivinación y ciencias
caldeas), todas ellas prácticas prohibidas por el Dios de Israel (Lev 19:26, 31; 20:6; Deut 18:10-12).
3. Se les señaló la ración de comida: la expresión que aquí se traduce como “señaló”, se utiliza
sólo en la Biblia en el contexto de un acto creador de Dios. Por tanto no es sólo un cambio de un
régimen alimenticio pagano, sino que tiene profundas implicaciones teológicas y espirituales.
Nabucodonosor se estaba estableciendo como el nuevo dios de los hebreos.
4. Se les cambió los nombres: los nombres en tiempos bíblicos, más que identificar a la persona,
eran demostraciones del carácter. Cambiar el nombre fue un intento de cambiar su carácter.
Daniel (“Dios es mi juez”) pasó a llamarse Beltsasar (Belsasar, “que Bel preserve su vida). Ananías
(“gracia de Dios”) cambio a Sadrac (Sada Acu, “orden de Acu”). Misael (“Quién es como Dios”)
pasó a Mesac (Mesa Acu, “quién es como Acu”) y Azarías (“YHWH ha ayudado”) Abed-Nego (Ardi-
Nabu, “siervo de Nabu”).
Sin embargo Dios protegió a Daniel y a sus amigos. Daniel fue puesto por Dios, en gracia con sus
superiores, y solicito un cambio de alimentación. Pero la dieta impuesta por el rey era mucho más
que eso, involucraba un cambio de dios, así la petición de Daniel conlleva un reconocimiento del
verdadero Dios, que involucra su manera de alimentarse “solo de productos vegetales de
semillas”, que incluye legumbres, vegetales y frutas. La dieta que Daniel pidió es la entregada
originalmente por Jehová y comer tales alimentos era honrar al Creador y manifestarle lealtad a Él
por sobre las deidades babilónicas. Y el resultado final es evidente: la lealtad a Dios (incluso por
sobre la alimentación en sí) resultó en una mejor condición de los hebreos por sobre los demás.
Por lo tanto aquí hallamos una de las evidencias más impresionantes en favor de la reforma de
salud: nos lleva a reconocer a Dios como nuestro Creador y a honrarle como tal (mensaje del
primer ángel). Y tenemos que el mensaje pro salud acompaña al mensaje profético, y es más: el
mensaje de salud posibilita la llegada del mensaje profético. Evidencia de esto lo vemos cuando,
después de cambiar su alimentación, la Biblia dice que “A estos cuatro muchachos Dios les dio
conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda
visión y sueños”. El Señor permitió que el mensaje profético fuera difundido por sus hijos que
seguían el evangelio de la salud.
El Maná - El maná era el alimento que Dios entregó a los hijos de Israel durante su estadía en el
desierto. En Éxodo 16 se encuentra el relato del maná: el Señor hizo caer maná sobre el
campamento de Israel cada día de la semana a excepción del día sábado, ya que el día viernes
debía recogerse doble porción para hacer provisión para el sábado. Sobre las propiedades de este
maná, Éxodo 16:31 dice que era “como semilla de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas
con miel”. El maná contenía todos los nutrientes que necesita el ser humano, puesto que los hijos
de Israel lo comieron durante más de 40 años y su salud nunca se desgastó. El maná era al mismo
tiempo una bendición y una prueba para los israelitas: se nos dice que Dios hizo que Israel pasara
hambre para luego sustentarlos y que los afligió y probó para luego hacerles bien. Además se nos
muestra que la lección que los israelitas debían obtener de esto es que “no sólo de pan vivirá el
hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Jehová”, mismo texto que Cristo utilizó contra las
tentaciones de Satanás cuando tuvo hambre por falta de comida durante 40 días. El maná era el
alimento que Dios mismo prescribió a sus hijos, con el fin de hacerles bien tanto física como
mental y espiritualmente. El mensaje del sábado estaba estrechamente ligado a este alimento
especial, de la misma manera que el reconocimiento de Dios como el Creador. Quien come de lo
que Dios prescribe espera la llegada a la patria prometida por Dios. También aprende, mediante
pruebas y tribulaciones que el hombre vive de lo que Dios manda y ordena. Todos estos elementos
están presentes en el mensaje de los 3 ángeles. Quien sigue el evangelio de la salud recibe
también al Espíritu Santo en su preparación al cielo. Por lo tanto, la correcta alimentación, tiene la
mayor de las importancias.
En 1 Corintios 6:19-20 Pablo menciona que el cuerpo es templo del Espíritu Santo, y que por lo
tanto lo que se relaciona con el cuidado del cuerpo guarda estricta relación con el estado espiritual
de la persona involucrada. Incluso menciona al mismo nivel los desórdenes de la alimentación con
la fornicación, indicando que el cuidado del cuerpo guarda relación estrecha con la espiritualidad.
Nuevamente vemos que el mensaje de los 3 ángeles va juntamente con el evangelio de la salud.
Pablo además menciona la abstención y la disciplina del cuerpo como necesarias para llevar a cabo
la carrera cristiana. Por lo tanto la espiritualidad, el camino del cristiano, va acompañado de una
preparación que incluye el cuidado del alma en su aspecto físico: “Pero los que son de Cristo han
crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gal 5:24). Finalmente Pablo hace una declaración
con respecto del rol de la comida en la vida espiritual: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra
cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Cor 10:31). Cada acción del cristiano debe ir en pro de
la complacencia de nuestro Padre Celestial, y eso incluye ciertamente nuestros hábitos
alimentarios. El apóstol no trata de decirnos, como algunos lo han malentendido, que no importa
lo que comamos con tal de que lo hagamos para Dios, sino que precisamente una acción
aparentemente tan poco espiritual como el alimentarse debe ser hecha con fin de agradar a
nuestro Señor. Por lo tanto lo que comemos y bebemos sí importa, y debe ponerse un cuidado
especial en la alimentación a fin de cumplir con lo que Dios nos pide.
El apóstol Pedro hizo un llamado a los cristianos fieles, diciendo: “Amados, yo os ruego como a
extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1
Ped 2:11). Nuevamente aparece aquí el valor de la abstinencia en el desarrollo espiritual: los
deseos carnales se encuentran en conflicto con el fruto del Espíritu (Gal 5:17), y los hijos de Dios
deben abstenerse de los deseos de la carne. La disciplina del propio cuerpo acompaña al
desarrollo espiritual. Una de las características del mundo en el período previo a la segunda
venida de Cristo es la similitud con el mundo antediluviano. De ellos Cristo mencionó que
realizaban una serie de actividades, que incluían el comer y beber (Luc 17:28-30). Claramente el
problema no era comer y beber, sino que el deber principal que ellos debían haber estado
haciendo era ayudar a Noé con la predicación del mensaje del diluvio y con la construcción del
arca. Del mismo modo, nuestra generación pone énfasis en muchas actividades cotidianas y
descuida la preparación espiritual: la construcción del arca espiritual (la iglesia) y le predicación del
mensaje dado en este tiempo: el triple mensaje angélico. Nuestro mundo moderno dispone de
mucho conocimiento sobre la salud, incluyendo los hábitos correctos de alimentación. Sin
embargo, este mensaje separado del mensaje de los 3 ángeles no tiene valor y no logra la
salvación de los hombres. Es por eso que el evangelio de la salud siempre debe acompañar al
mensaje de los 3 ángeles.
Llamado
Dios ha levantado un pueblo remanente con el fin de prepararnos para difundir el evangelio y
entregar un mensaje de reforma de la salud, que incluya los principios correctos de alimentación e
higiene empezando con nuestro ejemplo. Como IASD debemos anunciar el remedio divino para la
plenitud espiritual, mental y física. Y como el mensaje de los 3 ángeles es el último mensaje
espiritual, la reforma pro-salud es lo que la mente y cuerpo necesitan para soportar los
acontecimientos que sobrevendrán en la tierra. Es por esto que Jesús nos dice “Amado, yo deseo
que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan
1:2).