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La Filosofía Indígena

La filosofía indígena se centra en el "saber ser" y el principio de reciprocidad. Estos conceptos reflejan la estrecha relación entre los indígenas y la naturaleza, a la que ven como su madre. El "saber ser" significa no considerarse dueños de la naturaleza, sino parte de ella. El principio de reciprocidad requiere retribuir a la naturaleza tanto como se recibe de ella como forma de pagamento. Los indígenas rinden tributos a la naturaleza a lo largo de sus vidas por lo que les

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La Filosofía Indígena

La filosofía indígena se centra en el "saber ser" y el principio de reciprocidad. Estos conceptos reflejan la estrecha relación entre los indígenas y la naturaleza, a la que ven como su madre. El "saber ser" significa no considerarse dueños de la naturaleza, sino parte de ella. El principio de reciprocidad requiere retribuir a la naturaleza tanto como se recibe de ella como forma de pagamento. Los indígenas rinden tributos a la naturaleza a lo largo de sus vidas por lo que les

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La filosofía indígena: el “saber ser” y el

principio de reciprocidad.
Ver la vida a través de los ojos de otros es descubrir un mundo de
posibilidades en el que puede haber un 50% de realidad y otro 50% de
fantasía. ¿Pero quién define lo que es real o irreal? Para mí, existen diversas
realidades y estas se entretejen en los cimientos de cada cultura.

La “filosofía indígena” es una de esas tantas formas de ver la vida, sin filtros
y con altas dosis de espiritualidad. Para el Indígena la realidad se representa
simbólicamente en su atuendo, en la danza, en el canto, en la sabiduría de
los mayores, en el poder curativo de las plantas y en su íntima relación con
la naturaleza.
Esta filosofía es mucho más compleja. No se apoya en conceptos religiosos
ni mucho menos en teorías científicas. Es, simplemente, una forma de ser o
de existir. Una manera de pensar que se materializa en las ceremonias que
acompañan cada etapa del ciclo vital y en los rituales de consagración a la
Madre Tierra, porque ella lo es todo. Es más que un espacio geográfico: es
un espacio sagrado en donde todo inicia y termina. Así lo vivía y sentía el
profeta indio, Smohalla, jefe de la tribu amerindia Wanapum, en Norte
América:
¿Me pedís que labre el suelo? ¿Voy a coger un
cuchillo y a hundírselo en el seno a mi madre?
En tal caso, cuando esté muerto, no me
recogerá en su seno. ¿Me pedís que cabe y
arranque piedras? ¿Voy a mutilar sus carnes
para llegar hasta sus huesos? En tal caso, yo
no podría entrar en su cuerpo para nacer de
nuevo. ¿Me pedís que corte la hierba y el heno
y lo venda para enriquecerme como los
blancos? Pero ¿cómo me voy a atrever a cortar
la cabellera de mi madre?” (Eliade, 2004, p.
103)
A diferencia de Smohalla, quien se negaba a trabajar la tierra porque
consideraba que era un pecado herir a la madre, las etnias amerindias que
hoy subsisten cultivan la tierra y toman de ella lo necesario pero lo hacen con
respeto, conscientes de que todo lo que les ha sido dado debe ser retribuido
en igual magnitud a lo recibido. Este pensamiento indígena lo define el filósofo
y teólogo suizo Josep Estermann como Principio de Reciprocidad.
En nuestro día a día este principio se manifiesta en el simple hecho de
responder al saludo de alguien. En la diplomacia, en cambio, es la base sobre
la cual se construyen las relaciones internacionales o el “saber estar entre
los gobiernos”. Para el indígena la reciprocidad consiste en el “saber
ser”, porque no se considera dueño de la naturaleza, sino parte de ella.

La imagen anterior corresponde a la ceremonia de trasmisión de mando del


primer periodo presidencial de Juan Manuel Santos Calderón, celebrada en
el año 2010 en Seijua, en la parte alta de la Sierra Nevada de Santa Marta
(Colombia), en donde se encuentra uno de los templos ceremoniales más
importantes de los Kogui. La línea de saludo de las autoridades indígenas
estaba precedida por el anfitrión, el Mamo Kogui José Shibulata. En esta
imagen se aprecia el principio de reciprocidad desde los dos puntos de vista:
el diplomático y el indígena.
Para los indios serranos, la reciprocidad es la ley que rige sus vidas. Desde
que nace hasta que fallece el indio rinde tributos a la madre naturaleza, por
todo lo bueno que les da y por todo lo malo que el hombre hace con sus actos
y sus pensamientos.
Jacinto Sarabato, Mamo Kogui Afirma:
Los cuatro pueblos que habitan la Sierra
Nevada de Santa Marta: Arhuacos, Koguis,
Wiwas y Kankuamos, son cuatro líneas de
pensamiento con la misión de cuidar su territorio
y lo hacen mediante del PAGAMENTO , desde los
picos nevados hasta las sabanas. Es la
retribución por el beneficio que reciben de la
naturaleza. Así lo estableció en el origen de la
creación Tezhuna, padre de los indígenas.
(Serpa, 2014, p. 44).
Para ellos, una Ley de Origen. Para nosotros, un concepto: “conservación del
medio ambiente”. Y en este punto me pregunto: ¿Son ellos los incivilizados
o salvajes como en su momento fueron tratados? No son los que van por
ahí talando árboles y quemando bosques.

Y esto es solo una reflexión. ¡ Feliz fin de semana!

Fuentes:
Eliade, Mircea (2014). Lo sagrado y lo profano. Barcelona, Editorial
Paidos; Bermúdez, Olga (2005). Dialogo de saberes y la educación
ambiental. Bogotá, Universidad Nacional.
Serpa, Yesenia (2014). Ceremonial del ciclo vital de las etnias Kogui y
Arhuaca de la Sierra Nevada de Santa Marta,Colombia. TFM, Escuela
Internacional de Protocolo.

Imagen: Web Presidencia de la República de Colombia.

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