Definición y Marco de Grupos de Sociedades
Definición y Marco de Grupos de Sociedades
Por otro lado, La ley Española, del 1 de junio de 1992, Ley 13/92, en su artículo 4º, señala que:
“se estará a la definición de Grupo de Sociedades establecida en el artículo 42º del Código de
Comercio”, definiendo a los grupos de sociedades en los siguientes términos: Toda sociedad
dominante de un grupo de sociedades estará obligada a formular las cuentas anuales y el
informe de gestión consolidados en la forma prevista en esta sección. Existe un grupo cuando
una sociedad ostente o pueda ostentar, directa o indirectamente, el control de otra u otras. En
particular, se presumirá que existe control cuando una sociedad, que se calificará como
dominante, se encuentre en relación con otra sociedad, que se calificará como dependiente, en
alguna de las siguientes situaciones: Posea la mayoría de los derechos de voto, tenga la facultad
de nombrar o destituir a la mayoría de los miembros del órgano de administración, pueda
disponer, en virtud de acuerdos celebrados con terceros, de la mayoría de los derechos de voto
y haya designado con sus votos a la mayoría de los miembros del órgano de administración, que
desempeñen su cargo en el momento en que deban formularse las cuentas consolidadas y
durante los dos ejercicios inmediatamente anteriores. En particular, se presumirá esta
circunstancia cuando la mayoría de los miembros del órgano de administración de la sociedad
dominada sean miembros del órgano de administración o altos directivos de la sociedad
dominante o de otra dominada por ésta. Este supuesto no dará lugar a la consolidación si la
sociedad cuyos administradores han sido nombrados, está vinculada a otra en alguno de los
casos previstos en las dos primeras letras de este apartado”. Esta definición ha sido calificada
por Sánchez Calero como una definición amplia de grupo de sociedades. Sánchez Calero, C,
Instituciones de derecho mercantil, Madrid, 1992, p. 357.
Asimismo, según el Reglamento del Consejo 696/93, del 15 de marzo de 1993, relativo a las
unidades estadísticas de observación y análisis del sistema de producción en la comunidad
europea, recoge la siguiente definición de Grupos de empresas: “El grupo de empresas reúne
varias empresas ligadas por vínculos jurídicos y financieros. Puede entrañar una pluralidad de
fuentes de decisión, principalmente en lo que respecta a la política de producción, venta,
beneficios, y unificar determinados aspectos de la gestión financiera y del régimen fiscal.
Constituye una unidad económica que puede efectuar elecciones que afectan en particular a las
unidades asociadas que lo componen”. Para hacer operativa esta definición, es necesario tener
en cuenta dos consideraciones básicas: Los grupos de empresas son detectados a través de
vínculos entre Unidades Legales y los vínculos de control son los relevantes para la correcta
delineación de los Grupos.
Estas consideraciones ya son tenidas en cuenta en las notas explicativas del Reglamento, que
textualmente se dice que la definición se basa en el concepto de grupo contable, tal y como se
propone en el Séptima Directiva. Y además la definición se concreta afirmando que: “un
conjunto de empresas bajo control de la cabeza de grupo. Esta es una unidad jurídica matriz,
que no está controlada (directa o indirectamente) por ninguna otra unidad jurídica. Toda
empresa filial de una empresa filial se considera como filial de la empresa matriz”.
Los alemanes conocen la institución del Konzen, que traducida a nuestro idioma significa “Grupo
de empresas vinculadas entre sí por participaciones financieras” y en cual las empresas
agrupadas permanecen jurídicamente independientes, a la vez que sus participaciones
financieras introducen una integración real y no una simple alianza. Bernard, Y y J.C. Colli.
Diccionario Económico y financiero, 3ª. Edición. Madrid: Asociación para el progreso de la
dirección, 1981, Pág. 817.
En la doctrina Peruana, Hundskopf señala que los grupos de empresas son uniones de empresas
que conservan por sí solas su individualidad, es decir, su independencia por lo menos formal,
aunque en algunas ocasiones no en el aspecto funcional, en donde prima una relación de
subordina una acción-dependencia, que se ejerce sometiendo a las mismas a una dirección
unificada. Hundskopf Exebio, Oswald, “Empresa y sociedad: ¿Por qué grupos de empresas en
lugar de grupos de sociedades?”. Informativo Legal Rodrigo. Vol. 152. Lima: Asesores
Financieros, febrero 1999, pp XVIII in fine – XIX.
La concepción jurídica del grupo de sociedades no es, ni ha sido de elaboración doctrinal sencilla
y/o pacifica. Aspectos como la relación de dependencia o la dirección unitaria, como elementos
constitutivos del grupo, siguen sin aportar claridad al concepto y, por el contario, han
contribuido a oscurecer su comprensión. Falconi Canepa, Julio, Responsabilidad en los Grupos
de sociedades y Tutela de acreedores sociales, Editora Jurídica Grijley, Edición 2005, Pág. 3.
A pesar de dicha situación, la doctrina ha coincidido en destacar ciertos aspectos comunes, tales
como el mantenimiento de la personalidad jurídica de las empresas agrupadas y la existencia de
una dirección unitaria en el Grupo. De este modo, se ha determinado un mínimo conceptual,
entendiéndose que el grupo de sociedades representa un subtipo del fenómeno más amplio de
concentración empresarial, mediante el cual un conjunto de empresas se unen manteniendo su
independencia en un plano jurídico, aunque sometidas a una dirección unitaria en el plano
económico. La citada definición goza de la total aceptación por parte de la doctrina jurídica,
recientemente, Arriba Fernandez, M.L. DE, Derecho de Grupos de Sociedades, Madrid 2004, Pág.
84, del mismo modo, en URIA R, y MENENDEZ A. Curso de Derecho Mercantil, Vol. I, Madrid,
1999, Pág. 1328.
En igual sentido al anterior, destaca el Reglamento de la Ley del Impuesto a la Renta, donde
señala que se entenderá que existe conjunto económico o vinculación económica cuando se de
cualquiera de las siguientes situaciones: Una persona natural o jurídica posea más de treinta por
ciento (30%) del capital de otra persona jurídica, directamente o por intermedio de un tercero,
más del treinta por ciento (30%) del capital de dos (2) o más personas jurídicas pertenezca a una
misma persona natural o jurídica, directamente o por intermedio de un tercero, en cualesquiera
de los casos anteriores, cuando la indicada proporción del capital pertenezca a cónyuges entre
sí o a personas naturales vinculadas hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad, el
capital de dos (2) o más personas jurídicas pertenezca en más del treinta por ciento (30%) a
socios comunes a éstas, las personas jurídicas o entidades cuenten con una o más directores,
gerentes, administradores u otros directivos comunes, que tengan poder de decisión en los
acuerdos financieros, operativos y/o comerciales que se adopten, dos o más personas naturales
o jurídicas consoliden Estados Financieros, exista un contrato de colaboración empresarial con
contabilidad independiente, en cuyo caso el contrato se considerará vinculado con aquellas
partes contratantes que participen, directamente o por intermedio de un tercero, en más del
treinta por ciento (30%) en el patrimonio del contrato o cuando alguna de las partes
contratantes tengan poder de decisión en los acuerdos financieros, comerciales u operativos
que se adopten para el desarrollo del contrato, caso en el cual la parte contratante que ejerza
el poder de decisión se encontrará vinculado con el contrato, En el caso de un contrato de
colaboración empresarial sin contabilidad independiente, la vinculación entre cada una de las
partes integrantes del contrato y la contraparte deberá verificarse individualmente, aplicando
algunos de los criterios de vinculación establecidos en este artículo.
Se entiende por contraparte a la persona natural o jurídica con las que las partes integrantes
celebren alguna operación con el fin de alcanzar el objeto del contrato.
En el caso de decisiones relacionadas con los asuntos mencionados en el artículo 126° de la Ley
General de Sociedades, existirá influencia dominante de la persona natural o jurídica que,
participando en la adopción del acuerdo, por si misma o con la intervención de votos de terceros,
tiene en el acto de votación el mayor número de acciones suscritas con derecho a voto, siempre
y cuando cuente con, al menos, el diez por ciento (10%) de las acciones suscritas con derecho a
voto.
También se otorgará el tratamiento de partes vinculadas cuando una persona, empresa o
entidad domiciliada en el país realice, en el ejercicio gravable anterior, el ochenta por ciento
(80%) o mas de sus ventas de bienes, prestación de servicios u otro tipo de operaciones, con una
persona, empresa o entidad domiciliada en el país o con personas, empresas o entidades
vinculadas entre sí, domiciliadas en el país, siempre que tales operaciones, a su vez, representen
por lo menos el treinta por ciento (30%) de las compras o adquisiciones de la otra parte en el
mismo período. Tratándose de empresas que tengan actividades por períodos mayores a tres
ejercicios gravables, tales porcentajes se calcularán teniendo en cuenta el porcentaje promedio
de ventas o compras, según sea el caso, realizadas en los tres ejercicios gravables inmediatos
anteriores. Lo dispuesto en este párrafo no será de aplicación a las operaciones que realicen las
empresas que conforman la Actividad Empresarial del Estado, en las cuales la participación del
Estado sea mayor al cincuenta por ciento (50%) del capital;(…). Reglamento de la Ley del
Impuesto a la Renta, (Art. 24), aprobado mediante decreto supremo 122—94-EF, 19 de
setiembre de 1994.
Asimismo, el Reglamento de la Ley Antimonopolio y Antioligopolio del Sector Eléctrico,
conceptúa al grupo económico como: “el conjunto de personas o empresas, conformado al
menos por dos personas jurídicas, cuando una de ellas ejerce el control sobre la o las demás, o
cuando el control sobre las personas jurídicas corresponde a una o varias personas naturales
que actúan como una unidad de decisión”. Reglamento de la Ley Antimonopolio y Antioligopolio
del Sector Eléctrico, aprobado por decreto supremo 017-98-ITINCI, 2 de octubre de 1998.
Se trato, de llevar a cabo un anteproyecto de la Ley Marco del Empresariado en el Perú, con la
intención de legislar someramente el tema que de Grupo de Sociedades, habiéndose propuesto
el siguiente articulado: Habrá grupo empresarial además del vínculo de subordinación, exista
entre los empresarios unidad de propósito y dirección. Se entenderá que existe unidad de
propósito y dirección cuando la existencia y actividades de todos los empresarios persigan la
consecución de un objetivo determinado por la matriz o controlante en virtud de la dirección
que ejerce sobre el conjunto, sin perjuicio del desarrollo individual del objeto o actividad de cada
una de ellas. Anteproyecto de la Ley General de la Empresa, José Manuel Calle Fiocco (articulo
89), Comisión de Reformas de Código.
Tipología de Grupos de Sociedades
Los grupos por coordinación se encuentran constituidos por un conjunto de empresas jurídicas
y económicamente independientes que, libre y autónomamente, acuerdan coordinar sus
actividades, sea total o parcialmente, sometiéndose a una dirección unitaria. SACRISTAN
REPRESA, M. “El grupo de estructura partitaria”, Pág. 388.
En el Grupo de coordinación, las sociedades se ubican, por tanto, en un plano de igualdad, razón
por la cual la dirección única a la que deciden someterse nace de la coordinación de voluntades
y de la libre transferencia de competencias que dichas sociedades realizan a favor de una
instancia superior de dirección. MARTINEZ MACHUCA P, La protección de los socios externos,
Bolonia, 1999, pg. 56.
Los grupos de sociedades por subordinación se caracterizan por encontrarse constituidos por un
conjunto de empresas sometidas a la dirección unitaria ejercida por una de ellas sobre las
demás, por lo que la estructura interna de este tipo de grupo se encuentra organizada de
manera jerárquica o vertical. ANTUNEZ J.E, Los Grupos de Sociedades, Pág. 53.
El control interno admite, además, tal y como se mencionó, dos variables, el control interno de
derecho y el control interno de hecho. El control interno de derecho, por su parte, se presenta
cuando el sujeto controlante tiene una participación de tal magnitud en el capital de otra
sociedad que le permite, en última instancia, contar con el quórum y la mayoría absoluta de
votos calculados sobre la totalidad de los posibles de ser emitidos en la asamblea general o en
el órgano de administración de la sociedad a la que controla, de modo que tenga la facultad de
nombrar a la mayoría de los miembros del órgano de administración de la sociedad participada.
AGUINIS, A.M. Control de Sociedades, pag. 51.
El control interno puede ser, además, de hecho cuando prepondera el abstencionismo de los
accionistas de la sociedad dependiente, más que las propias participaciones en el capital de la
sociedad a ser controlada. El control interno de hecho se presenta, por tanto, cuando el sujeto
controlante tiene la titularidad del derecho de voto de un numero de acciones de la sociedad
del derecho de voto de un número de acciones de la sociedad dominada que le permitan hacerse
con el quórum y la mayoría en sus asambleas ordinarias, teniendo en cuenta el desinterés del
resto de acciones en la gestión de la sociedad. RUIZ PERES JL, “Significado del control
empresarial” pag 3333.
El control externo, a su vez, puede presentar dos variantes: el denominado control externo de
derecho y el control externo de hecho. El primero de ellos consiste en la conclusión de un
contrato de dominación mediante el cual la sociedad dominada faculta a la sociedad dominante
a impartir instrucciones vinculantes para su órganos de administración. Por su parte, el
denominado control externo de hecho se concreta mediante relaciones entre empresas que
indirectamente permiten a una de ellas encontrarse en una situación de preponderancia frente
a la otra, pudiendo ejercer una influencia dominante sobre la gestión de la empresa controlada.
La existencia del grupo de sociedades no solo implica el ejercicio del control por la sociedad
dominante sobre las sociedades dominadas, sino que, además, dicho ejercicio debe tener tales
características que suponga la existencia de una dirección unitaria. De no cumplir con estos
parámetros, el ejercicio del control no podría ubicarse dentro de una situación de grupo.
En efecto, no podemos negar la existencia de una especial relación entre el ejercicio del control
y el grupo de sociedades, pero ello no puede llevarnos a desconocer el hecho de que el control
de una sociedad sobre otra no conduce necesariamente a una unificación de los
comportamientos de las empresas agrupadas, hecho que solo se produce con una dirección
unitaria. MARTINEZ MUCHACA, “La Protección de los socios externos, pág. 43.
La importancia de la dirección unitaria se deriva, en buena medida, del hecho de que el control
de sociedades no sea, en sí mismo, un elemento suficiente para determinar la existencia del
grupo, de modo que con este elemento se supera la sola dependencia y se completa el concepto
de grupos de sociedades. EMBID IRUJO, JM, “Notas sobre los grupos de sociedades”, p. 127, del
mismo autor, “Algunas reflexiones sobre los grupos de sociedades”, p. 17.
Mediante la dirección unitaria, el grupo actúa como un todo coordinado y forma una suerte de
empresa policorporativa o unidad económica – empresarial de segundo grado, compuestas por
diversas sociedades vinculadas mediante una política de grupo, determinada por la sociedad
dominante. RUIZ PERIS, J.I, “Aplicaciones del principio de unidad económica de los grupos de
sociedades en el derecho de protector de la competencia español”, en RGD Nº 562-563, 1991,
PP. 6433.
Esa coordinación producto de la dirección unitaria, solo se logra cuando la sociedad dominante
interviene en mayor o en menor medida en la vida social de cada una de las sociedades
dependientes, dicta directrices mediante las cuales define aspectos como la gestión,
organización o planificación empresarial y la política económica del grupo, teniendo en cuenta
no solamente el interés del conjunto, sino también las motivaciones y finalidades que han de
inspirar las conductas de las sociedades dominadas.
Este último hecho implica para la sociedad dominante, por una parte, el deber y el derecho de
emitir las directrices a las sociedades del grupo, a fin de que estas la ejecuten; y, por otra,
desarrollar las acciones correspondientes a fin de vigilar la ejecución de las directrices dadas en
tal sentido.
Los problemas que se presentan los inversionistas minoritarios en los grupos de empresas,
puesto que se carece de normatividad al respecto. Sobre el particular, Oswaldo Hundskopf
Exebio, precisa que son dos los peligros potenciales que corren los inversionistas minoritarios:
los deslizamientos de beneficios y la ausencia de información. El deslizamiento patrimonial
implica la imputación que el sujeto dominante hace de las ganancias o pérdidas de todas las
empresas del grupo a una sola de ellas, pudiendo flexibilizarse dicha impugnación en ambos
sentidos a algunas de esas empresa. En tal orden de ideas, el efecto máximo que potencialmente
se generaría seria la acumulación o aglutinamiento excesivo de beneficios o perjuicios en una
empresa, so pretexto de satisfacer el interés grupal, a tal punto que podría transcurrir el tiempo
sin que podría transcurrir el tiempo sin que varias empresas experimenten “mejoría”, ya que
están destinadas a hacer prosperar al máximo a la empresa del grupo que cuenta con un futuro
más promisorio. Hundskopf Exebio, Oswaldo, “Intereses afectados por la formación de los
grupos de sociedades y sus mecanismos de protección”, p. XVII.
Entre las razones que propician el deslizamiento patrimonial destacado lo que algunos autores
denominan como dilución, nombre que estimamos acertado. La dilución pretende aminorar
hasta donde sea posible la palpitación de los inversionistas minoritarios en el capital social de
una empresa, mediante un agresivo aumento de este capital por parte de quienes detenta la
mayoría accionaria o participacional, aprovechándose de la limitada capacidad económico de
los primeros.
Conjugando lo manifiesto con nuestro tema de grupo de empresas veremos que esa dilución
busca tener el dominio casi absoluto de una de las empresas miembro. Y, para materializar el
aumento de capital, se acudirá a las otras empresas integrantes del grupo, las cuales canalizaran
las utilidades obtenidas a la realización de esa operación; bajo tales circunstancias, es dable
pensar que el momento de capital será significativo y producirá los efectos esperados.
Se entiende el concepto en un sentido amplio, de manera que dicha ausencia puede referirse
tanto a información inmediata como a información mediata.
La temática de los grupos de empresas plantea una serie de problemas en la masa trabajadora,
derivados de interés grupal reinante. Distinguimos con claridad tres situaciones: el
deslizamiento patrimonial, la ausencia de información y la transferencia de personal intragrupo.
Si bien los dos primeros aspectos fueron expuestos respecto a los inversionistas minoritarios,
aquí presentan un contenido ligeramente distinto.
La ausencia de información afecta a los trabajadores cuando se produce en los niveles inmediato
y mediato. Lo primero atañe como que la empresa es el empleador, “la otra parte” de la relación
jurídica laboral y en el centro donde se despliega el trabajo, mientras que lo segundo
corresponde al grupo como unidad empresarial que subsume a la empresa – empleadora y en
el cual se imparten las reglas de actuación conjunta.
Solo si el trabajador conoce la verdadera situación por la que atraviesa tanto la empresa como
el grupo, podrá pronosticar su futuro laboral, negociar contractualmente mayores beneficios,
conformarse con lo recibido y en suma, tener conocimiento de causa para defender sus
intereses.
La transferencia de personal intragrupo, es decir, cuando el trabajador presta sus servicios de
manera iniciarse aceptando o rechazando la transferencia, si puede solicitar la extinción del
contrato de trabajo con derecho a indemnización, si cabe la transferencia a una subsidiaria
ubicada lejanamente, si cada vez que lo transfieren se produce un cese laboral, si el tiempo de
prestación de servicios se computa unitariamente, si conserva los derechos adquiridos, si
perteneciendo al sindicato de la empresa a pesar de haber sido transferido a otra integrante del
grupo, si la transferencia implica la posibilidad de ser colocado en un puesto distinto y que, por
ende, la remuneración varié.
Los tribunales peruanos se han resistido a pronunciarse sobre los grupos de empresas y,
precisamente por esa razón, no contamos con criterios jurisprudenciales que aborden la
problemática. Sin embargo, hay algunas excepciones brindadas por los fueros laborales.
Tresde Cadas mas tarde, y adoptando una posición que desconociera la existencia de los grupos
de empresas como fenómeno jurídico es dictada la resolución del tribunal del trabajo, del 18 de
febrero de 1975, en el proceso promovido por Cesar Robledo Doñiz contra las empresas Pacifico
Compañía de Seguros y Reaseguros y Sociedad Inmobiliaria Cosepa, donde se manifiesta que no
existe solidaridad entre empresas cuando se ha trabajado conjuntamente para ellas y
ulteriormente, solo para una de ellas, aun cuando se de la circunstancias de que ambas
empresas tienen los mismos socios, ya que ambas, compañías cuentan con personería jurídica
independiente.
Al año siguiente a raíz del litigo seguido por Toma Zapata Toledo contra las empresas Viuda de
piedra e hijos y agencias Lambayeque, se metió la resolución del tribunal del trabajo del 8 de
julio de 1976, en la cual se determina que la escisión producida tenía una carácter sui generis,
de modo tal que no podía considerarse que la realización de un cambio en el empresario,
obligándose a ambas a empresas al pago de los beneficios sociales correspondiente al
recurrente. La llamada denominación administrativa ha sido observada en el caso entre
Jacqueline Sheniel Alva y las empresas Distribuidora Sánchez Acuario y Tauro, cuando mediante
resolución de tribunal de trabajo del 24 de febrero de 1982, se cito que habiendo prestado el
trabajador servicios a empresas o negocios conexos y bajo la gerencia de una misma persona,
existe responsabilidad solidaria y corresponde a ellos cumplir con el pago de beneficios sociales
del trabajador.
En el proceso incoado por Rufino Dávila contra las empresas A y F Wiese y Wiese
representaciones, la resolución del tribunal del 16 de octubre de 1985, sienta un importante
precedente al referirse expresamente al grupo de empresas, cuando sostiene que, para
establecer si existe nexo entre las empresas a las que prestó servicios un trabajador que reclama
se sumen los tiempo de servicios prestados a una y otra, se debe comprobar si existe relación
jurídica por parte de capitales mayoritarios de una u otra, si una es subsidiaria o filial de la
primera o si forman parte de un grupo de empresas que se encuentran bajo el control común
directo o indirecto de la empresa que posee la propiedad del mayor numero de las acciones, se
a través del capital pagado u otro medio cualquiera. Sentencia del Tribunal de Trabajo, del 16
de octubre de 1985, en Morales Corrales, Pedro y Alfonso De los Hechos Perez- Albela, Tomo I,
pp. 339-340.
Más recientemente, con motivo de la demanda interpuesta por Arturo Carhuayo Suarez
interpuesta por contra el Grupo Cesca, se expidió la Resolución de la Sala Laboral, del 27 de abril
de 1993, en que se determino que cuando se demande el pago solidario de beneficios sociales,
es necesario acreditar la vinculación existente entre las empresas emplazadas, ya que si bien
estas constituyen un conjunto de sociedades independientes y autónomas, en los hechos no los
si se encuentran sometidas a unas dirección y a un control económico o financiero único, por lo
que deberá responder solidaria y aproximadamente por lo derecho y beneficios sociales
emergentes de la vinculación laboral.
Los consumidores y usuarios deben enfrentar dos problemas: por un lado, productos o servicios
defectuosos y, por otro lado, prácticas monopólicas u oligopólicas. En general, la doctrina se ha
mostrado renuente a desarrollar estos temas vinculados con los grupos empresarial.
Las practicas monopólica u oligopólicas constituyen el segundo gran problema. Se debe precisar
que el monopolio es la presencia de una sola empresa en un mercado, mientras que el oligopolio
es la presencia de un reducido número de empresa en un mercado, configurando ambos
mecanismos distorsiones de la libre competencia. Son dos los efectos principales de esta
situación, a saber: la disminución de la calidad de los productos y servicios y en encarecimiento
de los precios. Dichos efectos serán viables siempre que el grupo de empresas tenga posición
de dominio en el mercado y abuse de ella.
En cuanto a los principales problemas presentados por el grupo de sociedades respecto de los
acreedores sociales, tenemos que la existencia del grupo implica para las sociedades agrupadas
la pérdida en distinto grado de su independencia económica, aunque jurídicamente sean
concebidas de modo independiente.
En efecto, cuestiones como la formación del capital social y la financiación de las sociedades
integradas en un grupo, la conservación del capital en las sociedades agrupadas, entre otros,
son los principales aspectos de peligro que pueden presentar el grupo respecto de los
acreedores sociales de las sociedades integrantes.
En cuanto a la formación del capital social y la financiación de las sociedades del grupo, se
ciernen sobre los acreedores sociales diversos riesgos derivados de los trastornos que afectan
el capital social de la sociedad dominada o dominante. Así, nos podemos encontrar con el
problema de la infracapitalizacion de sociedades y el de financiación del capital en las sociedades
agrupadas.
Teniendo en cuenta la relación entre los perjuicios que se derivan de la ejecución de las
directrices impartidas por la sociedad dominante y el interés del grupo al cual deben estar
sujetas, es importante determinar cuál es la noción de este último, su incidencia en la estructura
organizativa y alcances, a fin de establece si en algún caso es posible que la sociedad dominada
los pueda asumir. Responsabilidad en los grupos de sociedades y tutela de los acreedores social,
Julio Falconi Canepa, edición 2005, Editora Jurídica Grijley EIRL.
Además de los problemas derivados de la ejecución de directivas lesivas para los intereses de
las sociedades dominadas en la etapa de funcionamiento del grupo de sociedades, debemos
señalar que otro de los problemas que amenazan la conservación del capital en las sociedades
dominadas es el referido a la distribución de beneficios por parte de las empresa dominante en
una situación de grupo. Así por ejemplo, esta última podría repartir dividendos, mientras que el
resto de sociedades que componen en el conjunto podrían encontrarse en una situación
patrimonialmente deficitaria.
Sin embargo, la situación no están simple en el caso de los grupos de hecho, es decir, la situación
no es tan simple en el caso de los grupos de hecho, es decir, en aquellos constituidos por la
manifestación de la situación de dependencia y la dirección unitaria, conforme sucede en los
países sin regulación integral sobre la materia.
En ese contexto, los tribunales peruanos han aplicado y vienen aplicando con cierta rigurosidad
la letra de la Ley contenida en el artículo 78º del código civil, imposibilitando de esa forma el
desarrollo jurisprudencial en manera de levantamiento de velo societario.
Uno de los casos que refleja la reticencia de los jueces peruanos para levantar el velo societario
fue el denominada caso de Yanacocha fue constituida en 1992, con la finalidad de explotar una
mina de oro en el Perú. La sociedad se constituyo con la participación de tres empresas
dominantes correspondientes a tres grupos distintos, la empresa de Minas Buenaventura S.A, la
empresa norteamericana Newmont Mining Company y la empresa estatal francesa Bereau de
Recherches Gelifiques et Minieres. Todas esas sociedades acordaron que su representación en
Yanacocha podría efectuarse mediante sociedades filiales y que estas siempre deberían
encontrarse controladas por ellos. Para reflejar el acuerdo adoptado por las tres sociedades, se
estableció un derecho de preferencia en el estatuto de constitución de Yanacocha, indicando
que este no operaria entre otros supuestos, en caso de transferencia por reorganización de las
sociedades tenedoras de la mismas a favor de otras sociedades controlados por los mismos
accionistas o socios”.
La empresa francesa pretendió utilizar la personalidad jurídica de Normandy a fin de burlar los
alcances de la disposición estatuaria.
Dentro de los grupos de empresas los tecnócratas deberían afrontar los problemas de
deslizamiento patrimonial, ausencia de información y transferencia de personal intragrupo,
empero ello no se cumple a plenitud. El deslizamiento patrimonial quizás les preocupe. Ausencia
de información difícilmente existirá porque manejan, precisamente, información privilegiada. Y
la transferencia es probablemente lo más natural, debido a dos razones: los tecnócratas son
comunes a varias empresas del grupo o la contratación de ellos ser realiza ficta o formalmente
por una de las empresas miembro, ya que se les considera como tecnócratas del grupo
empresarial.
Supuestamente parece extraño que la legislación comparada no se haya ocupado de regular los
intereses de los tecnócratas dentro de los grupos de empresas. Sin embargo, tal situación es
completamente entendible. Sucede que os tecnócratas so una realidad especial que los coloca
privilegiadamente frente a la empresa.
Continuando por ese derrotero, la empresa o el grupo de empresas desea mantener a sus
tecnócratas, mientras que las empresas competidoras quieren arrebatárselos. Mo se olvide que
el tecnócrata lleva consigo lo aprendido, ya que si bien los miembros de una organización actúan
colectivamente, aprenden individualmente.
El estado pretende, por un lado, maximizar sus ingresos vía recaudación tributaria, a efectos de
poder cumplir con sus objetivos nacionales y o por otro lado, consolidar su supremacía frente a
los crecientes grupos de empresas o megaempresas, algunos de los cuales aglutinan capitales
superiores al presupuestos anual de un país, lo antagónico es que los propósitos constituyen los
dos problemas contra los que debe bregar todo estado actualmente.
Al respecto debemos indicar que arduo ha sido el debate por conceptualizar a la elusión
tributaria o evasión fiscal. Nosotros consideramos que ambas herramientas para conseguir que
el monto por tributar sea menor al real o que determinada conducta no constituya un hecho
imponible con la salvedad que en la elusión tributaria se utilizan medios legales, mientras que
en la evasión tributaria se aprecia una consulta antijurídica.
Por otro lado, en cuanto a la afectación de la supremacía estatal, es pertinente recordar que
hace mas de 20 años ya se pronosticaba la lucha que se sucintaría entre las empresas y los
estados – nación, hoy podemos decir que ese momento ha llegado y está en toda su
efervescencia.
Por último, en cuanto al marco Legislativo, el artículo 105 de la Ley General de Sociedades señala
que las acciones de una sociedad que es controlada por la sociedad emisora de tales acciones
no dan a su titular derecho a voto ni se computan para formar quórum. Se entiende por sociedad
controlada aquella en la que, directa o indirectamente, la propiedad de más del 50% de acciones
con derecho a voto o el derecho a elegir a la mayoría de los miembros del directorio corresponda
a la sociedad emisora de las acciones.
Al respecto, el Doctor Daniel Echaiz Moreno señala, este es el único artículo de las cerca de 500
normas contenidas en la Ley General de Sociedades, que se refiere específicamente a los grupos
de sociedades, aunque incorrectamente utilice el titulo “control indirecto de acciones”. Es en
realidad la única propuesta que sobrevivió luego del debate en la comisión redactora del
Anteproyecto de la Ley General de Sociedades, a las 22 que se presentaron. Los Grupos de
sociedades constituyen un tema inagotable porque aquí la realidad supera largamente la
normativa, son una latente manifestación empresarial que el derecho no puede negar ni
expresa, ni tácitamente. Como diagnostico inicial, afirmamos que en el Perú se aprecian tres
cuestiones sobre el particular, que no existe una regulación jurídica integral a pesar que desde
el 2000 la proponemos ( ECHAIZ MORENO, Daniel, “Los Grupos de Empresas en el Perú. Análisis
y Propuestas para una legislación Integral. En Gaceta Jurídica, Tomo 82-B, Setiembre 2000, pp.
33 a 42), segunda que la Ley General de Sociedades resulta demasiada escueta y, además errada
cuando se refiere a lo que denomina “control indirecto de acciones” y tercera, que tanto la
Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras Privada de Fondos de Pensiones como
la Comisión Nacional Supervisora de Empresas y Valores, cuentan con una importante
normativa, pero esta es, en uno y otro caso y por su propia naturaleza, sectorial, en tanto se
restringe a los ámbitos financieros y bursátil, respectivamente. ECHAIZ MORENO, Daniel,
“Derecho Societario, Un Nuevo Enfoque Jurídico de los Temas Societarios”, Gaceta Jurídica SA,
Junio 2009, Pág. 257-258.
Respecto al tema del control que es frecuente en los grupos de empresas y para afirmar que es
necesario regular dicho tema, se presenta el caso Backus, el día 20 de diciembre del 2002, se
concreto la adquisición realizada por el grupo Babaria del total de la participación accionariada
del Grupo Polar en unión de cervecerías peruanas Backus y Johnston, con lo cual el primero se
erige en su mayor accionista. Así se puso fin a la denominada “guerra de cerveza”, Backus deja
de ser peruana para convertirse en colombiana y, lo que es más importante desde la perspectiva
del derecho societario, se produjo una toma de control de Bavaria respecto a Backus. Para
comprender este suceso corporativo ampliamente cubierto por la prensa local es menester
retroceder hacia algunos momentos específicos.
Hace aproximadamente ocho años, en diciembre de 1996, se efectuó una de las más grandes
operaciones de fusión empresarial ocurridas en el Perú, en efecto, cervecería Backus y Johnston,
la megaempresa líder del Grupo Backus. A inicios del 2000, se consolidaría aun más en el
mercado con la adquisición de aproximadamente el 97% de participación en el capital social del
grupo Ceversur, con lo que subsume cuatro nuevas empresas a su staff corporativo: compañía
Cervecera del Sur del Perú, embotelladora Caplina, embotelladora frontera y comercial Excel.
Esta última transacción género serios cuestionamientos por considerarse atentatoria de la libre
competencia, ya que el grupo Backus se convierte en el único productor de cerveza de nuestro
país, sin embargo la legislación peruana permite la posición de dominio en el mercado,
sancionando únicamente el abuso del tal posición.
Lo cierto es que unión cervecerías peruanas Backus y Johnston, la sexta cervecera a nivel
latinoamericano y una de la llamadas empresa top en el Perú, empezó a resultar atractiva apara
los inversionistas extranjeros que tenían intenciones de ampliar su radio de acción en un Apis
sudamericano emergente. Es así que el Grupo Romero, titular del 12,8% del accionariado,
recibió en noviembre del 2001 una propuesta de compra por parte del grupo polar, el que le
ofreció UD$ 11, por acción, lo cual al concretarse la transferencia, significo que este aumento su
participación al 24.6%. Posteriormente fue tentado a vender sus acciones a favor del grupo
Cisneros a US$ 16 por acción y lo mismo sucedió con el grupo Brescia a favor del grupo Bavaria
a US $ 21.95 por acción, negocios que se realizaron en el lapso de seis días, por un valor superior
a los 700 millones de dólares y que otorgaron al grupo Bavaria a US$ 21.95 por acción, negocios
que se realizaron en un lapso de seis días, por un valor superior a los 700 millones de dólares y
que otorgaron al grupo Babaria la tenencia accionariada del 24.5%. Esas transferencias
desencadenaron el reclamo del grupo polar, el mismo que denuncio una supuesto concertación
entre el grupo Bavaria y el grupo Cisneros para conseguir el control de unión de cervecerías
peruanas Backus y Johnston en perjuicio de aquel.
Este enfrentamiento concluye cuando el Grupo Bavaria y el Grupo Polar arriban a un acuerdo
según el cual este ultimo transfiere al primero su tenencia accionaria del 24.6% a US$ 27 por
acción lo que significa una inversión superior a los 567 millones de dólares, pagándose el 50% al
contado y el saldo será amortizado en el plazo de un año, esta transacción que se realizo en el
marco de la jornadas bursátil del 20 de diciembre del 2002 en la bolsa de valores de Lima incluye
el retiro de las denuncias presentadas ante la CONASEV por el Grupo Bavaria, el Grupo Cisneros
y el Grupo polar, a través de su empresas Bavaria, Cheswick comercial y Lince Netherlands,
respectivamente. Todo lo explicado se reduce a un tema; la lucha por la toma del control
corporativo de Unión cervecerías peruanas Backus y Johnston.
Las tomas de control de sociedades suelen causar expectativa e incluso, cuando se trata de una
compañía emblemática, como es este caso, pueden llegar a ser traumáticas porque se piensa,
por ejemplo en la dependencia de una empresa extranjera, el eminente despido de los
trabajadores , la perdida de la marca nacional y la fuga de utilidades, sin embargo no se debe de
olvidar su ventajas, mayores oportunidades de crecimiento, la conquista de nuevos mercados,
implantación de tecnologías más avanzadas. ECHAIZ MORENO, Daniel, “Sociedades, doctrina,
Legislación y Jurisprudencia”, Forum casa Editorial, Edicion 2005, Pag. 102- 103
Son responsables solidarios por las obligaciones que una empresa integrante de grupo haya
contraído, esta empresa y el sujeto dominante. No obstante, si el sujeto dominante es una
persona jurídica y resulta ser la deudora se entenderá que son responsables solidarios dicho
sujeto dominante y las demás empresas integrantes de grupo.
Hay utilización indebida de la personalidad jurídica cuando a través de ella se pretende burlar la
Ley, quebrantar obligaciones o perjudicar fraudulentamente a terceros.
En el derecho comparado en cuanto a los problemas que vienen enfrentando a los inversionistas
minoritarios han planteado tres soluciones, que bien podríamos llamar como sigue: el ejercicio
del derecho de separación, la percepción de un dividendo garantizado y el canje accionario o
participacional. (MARTINEZ MACHUCA, Pablo, La protección de los socios externos en los grupos
de sociedades. Zaragoza: Publicaciones del Real Colegio de España, 1999.)
El socio minoritario de una de las sociedades integrantes del grupo verá mermada sus
expectativas, atendiendo a su propia participación minoritaria, aunque podría superar este
problema si es que aunado a otros socios minoritarios celebra un convenio parasocietario, fuera
de este supuesto seria pertinente que aquel socio contase con un derecho de separación. El
doctor Antonio Gaviria Gil, señala que se requieren el establecimiento de protecciones
patrimoniales suficientes que le permitan al socio que no está conforme con la gestión del grupo
separase de la sociedad a la que pertenece.
El ejercicio del derecho de separación es lo que Sergio Le Pera denomina como salida voluntaria
o derecho a receso y que ha sido contemplado por la Ley de Sociedades sueca de 1944, la Ley
de Sociedades Anónimas alemana de 1965 y la Ley de Sociedades comerciales francesa de 1966.
Consiste en la alternativa viable para el inversionista que no desea continuar como titular
minoritario de una empresa integrante de grupo. Implica, consecuentemente, la perdida de la
calidad de accionista o participacionista, el reembolso de la participación en el capital social de
la empresa y, alternativamente, la suscripción de los títulos por otros socios o la amortización
de los mismos y la reducción del capital. Hay autores que grafican esta situación como la opción
de venta que corresponde al inversionista y que, de producirse, genera la obligación de compra
por parte de la empresa emisora de los títulos.
El doctor Daniel Echaiz Moreno, señala que atendiendo al artículo 200 del texto societario no
existe inconveniente alguno para pactar en el estatuto soci