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Guía Completa de Poda en Fruticultura

Este documento describe los conceptos y clasificaciones de la poda en fruticultura. La poda es una práctica cultural que regula el crecimiento vegetativo y reproductivo de las plantas frutales. Existen diferentes tipos de poda según la época, objetivos, forma y intensidad de los cortes. La poda afecta procesos fisiológicos como la dominancia apical y el equilibrio entre crecimiento vegetativo y fructificación.
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Guía Completa de Poda en Fruticultura

Este documento describe los conceptos y clasificaciones de la poda en fruticultura. La poda es una práctica cultural que regula el crecimiento vegetativo y reproductivo de las plantas frutales. Existen diferentes tipos de poda según la época, objetivos, forma y intensidad de los cortes. La poda afecta procesos fisiológicos como la dominancia apical y el equilibrio entre crecimiento vegetativo y fructificación.
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CÁTEDRA DE FRUTICULTURA

[Link]ÓN AGROPECUARIA
FAC. DE CIENCIAS AGRARIAS – U.N.C.
Prof. [Link]. Concepción ARJONA

PODA
INTRODUCCIÓN :

La poda es una práctica cultural más del monte frutal. Está fuertemente
influenciada por las condiciones de clima y suelo, especie, cultivar y portainjerto,
destino de la producción, sistema de conducción, calidad y disponibilidad de mano de
obra, manejo del cultivo: riego, fertilización, etc.

La poda es la práctica cultural que más afecta el crecimiento. Como


respuesta a la poda se producen diferentes efectos, algunos positivos y otros (varios)
negativos.
La estrategia de poda implica por lo tanto conocer y evaluar los efectos
de la poda de forma tal que los beneficios superen los posibles efectos adversos.
Para evaluar esa relación riesgo/beneficio, se exige un conocimiento
profundo de los principios y efectos de poda.
Es más beneficioso no podar que podar mal.

DEFINICIÓN:

Es una práctica cultural mediante la cual se regula la capacidad


vegetativa y reproductiva de la planta. Los principales objetivos son:
1.) Equilibrar crecimientos vegetativos y reproductivos
2.) Optimizar los rendimientos (producción) y calidad
3.) Mantener cosechas continuas en el tiempo, evitar vecería
4.) Favorecer la iluminación y aireación
5.) Controlar el tamaño de la planta para facilitar otras tareas: raleo, cosecha

Según la época, los objetivos perseguidos, la forma, tipo de cortes y la


intensidad, la poda puede clasificarse así :

CLASIFICACIÓN:

Época
Poda invernal : se realiza en receso vegetativo. Tiene efecto vigorizante.
Poda de verano o en verde : se eliminan hojas. Tiene efecto debilitante. Es
fundamental durante la formación de la planta para controlar competencia entre ramas.

Finalidad
Poda de educación: se efectúa en vivero para lograr la ramificación de la
planta.
Poda de plantación: para regular la parte aérea y radicular en el momento de la
plantación.
Poda de formación: define la estructura o esqueleto de la planta, conforme al
sistema de conducción elegido.
Poda de fructificación: para regular la producción y renovar elementos de
fructificación.

2
Poda de rejuvenecimiento: para inducir nueva formación de madera y renovar
plantas debilitadas.

Fo r m a
Manual: el hombre selecciona la madera y dirige los cortes de poda. Mayor
costo pero mejor calidad.
Mecánica: los cortes se efectúan conforme a la calibración previa de la máquina
pero no hay posibilidad de seleccionar bien la madera. Topping: poda en verde sobre
la parte superior de la planta para controlar crecimiento vegetativo y mejorar la
penetración de luz.
Química: con el empleo de productos químicos, generalmente de tipo hormonal,
se induce una respuesta de poda buscada. Ej. : promalina (GA3, GA7, citocininas)
paclobutrazol (PP333-Cultar), ANA, CCC.

Tipo de Corte
Raleo: cuando se elimina una rama desde la base. Favorece la fructificación. En
verde: desbrote
Rebaje: se elimina parte de una rama. Favorece crecimiento vegetativo. En
verde: pinzamiento.

Intensidad
Corta: se elimina 3/ 4 partes de la rama. Muy vigorizante.
Media: se elimina la mitad de la rama. Vigorizante.
Larga: se elimina sólo 1/ 3 partes de la rama, y en algunas situaciones nada.
Poco vigorizante
Fig. 1

OTRAS OPERACIONES

Los cortes de poda definidos, pueden complementarse con otras operaciones


como:

Inclinación o curvado de ramas: permite controlar crecimiento (dominación apical).


Torción: con el fin de lesionar e interrumpir temporariamente los haces vasculares y
debilitar ramas vigorosas.
Incisiones: son cortes efectuados sobre una yema para retener el flujo de savia
(citocininas) obligándola a brotar.
Puede hacerse una incisión o una muesca en forma de ∧ o cuña o de
media luna y se denomina entalladura.
Anillado: es la remoción de un trozo o anillo de corteza para bloquear el flujo de savia
elaborada. No debe ser mayor de 8 mm para asegurar la pronta cicatrización y
posterior conexión vascular. Según el momento en que se practica se obtienen
diversos efectos: mejorar cuaje o disminuir caídas naturales; aumentar el tamaño de
frutos; mejorar la diferenciación floral; adelantar maduración, mejorando color y sólidos
solubles, etc.

3
Debe hacerse sólo en ramas y/o árboles con suficiente vigor ya que es
debilitante. La interrupción de fotosintetizados a la raíz debe ser corta y temporal ya
que las raíces necesitan también energía para absorber agua y nutrientes.

4
5
Fig. 1. Tomado de BALDINI, 1992.

PRINCIPIOS FISIOLÓGICOS - EFECTOS DE PODA

Las plantas no podadas entran antes en producción (precocidad) pero


fácilmente se vuelven improductivas por no permitir la entrada de luz debido a un
crecimiento demasiado libre.
Esas plantas no podadas son también difíciles de mantener en buen
estado sanitario (eficiencia de tratamientos fitosanitarios). Las cosechas son irregulares
(alternancia) de pobre calidad (frutos pequeños, sin colorear, mal ubicados), que
maduran mal.

Sin podar hay excesiva madera que compite por nutrientes y asimilados
con los brotes y fruto. Fig. 2

Fig. 2. Tomado de FEUCHT, 1967.

Dominancia apical: es el efecto inhibitorio que ejerce el meristema apical de la yema


terminal sobre las yemas laterales.
No se conoce bien el mecanismo, sólo que la dominancia existe y debe
tenerse en cuenta. En la dominancia intervienen auxinas, citocininas y giberelinas.
Por dominancia apical, desde el ápice hacia la base, la longitud de las
ramas disminuye y el ángulo de inserción aumenta, hasta las ramas basales que
escasamente crecen y se convierten en yemas fructíferas o latentes o bien caen.
Si el ángulo de inserción es muy agudo, la corteza formada a partir del
cambium se une sin formar suficiente tejido leñoso, dando una unión muy débil.
El grado de dominancia es genético, así hay especies y/o cultivares más
o menos dominantes. El duraznero es la especie menos dominante (hay cultivares que
no tiene dominancia) mientras que el cerezo, manzano, ciruelo europeo y peras son
marcadamente dominantes.
6
El efecto de falta de dominancia se manifiesta por la facilidad de
formación de ramas anticipadas y con buen ángulo de inserción. Ese aspecto es
fundamental en la poda de formación ya que facilita la formación de la planta
asegurando un sistema de conducción sólido y precoz. Fig. 3

Existen métodos mecánicos o fisiológicos para romper la dominancia y


asegurar mejores ángulos de inserción. Ej. poda (rebaje), haciendo ortopedia,
mediante cañas, broches de ropa, tensores, ataduras, etc.
Aplicando citocininas (BAP) + Giberelinas (GA4 + GA7) (Promalina) se
induce brotación de yemas y crecimiento de esas ramas con un mayor ángulo de
inserción.

7
Una incisión por encima de la yema, reteniendo citocininas también
asegura brotación.
Otro método puede ser el rebaje en dos tiempos para lograr un ángulo
mayor. Se rebaja por encima (2-3 yemas) de la yema que necesitamos que brote y una
vez que los brotes tienen 10-12 cm se rebaja por encima de la yema elegida.
Las yemas situadas en lugares donde llega savia bruta en forma
importante producen madera. (Ramas verticales).
Las yemas débilmente alimentados en savia bruta pero bien
aprovisionadas de savia elaborada se transforman en yemas florales. (Ramas
inclinadas a 45º - 60º).
Los árboles jóvenes tienen un fuerte crecimiento apical que inhibe la
diferenciación floral.

Crecimiento Vegetativo y Fructificación: las hojas por fotosíntesis sintetizan


hidratos de carbono (materia seca) que se destina a crecimiento vegetativo (madera y
brotes) y frutos. El crecimiento vegetativo y la fructificación están relacionados y son
antagónicos y competitivos..
Los brotes expresan bien el crecimiento vegetativo pero comparado con
el crecimiento diametral de ramas y tronco y el de raíces, es mínimo.
Si bien el efecto directo de la poda es la reducción del crecimiento de la
planta, ello no siempre es fácilmente visualizado porque queda encubierto con el fuerte
crecimiento de los brotes que nacen cerca de los cortes de la poda invernal,
principalmente localizados sobre ramas verticales de la parte media y superior de la
planta, sobre todo de platas jóvenes, fundamentando esto el concepto “vigorizante” de
la poda de rebaje invernal.
La poda favorece el crecimiento vegetativo de los nuevos brotes pero
reduce el crecimiento vegetativo total.
Como respuesta de poda, sobre todo de rebaje, se altera no sólo la
relación parte aérea/radicular, sino también se reducen los meristemas apicales y se
favorecen la disponibilidad de citocininas (provenientes de las raíces) induciendo una
mejor brotación de las yemas restantes. Esa brotación y nuevos crecimientos producen
auxinas y giberelinas. Las plantas podadas tienen mayor nivel hormonal al inicio de la
temporada que las plantas sin podar, sin embargo algunos autores no pueden
determinar si eso es causa o efecto de poda.
El desafío es disponer suficiente crecimiento vegetativo para asegurar
área foliar sin competir con fructificación.
El tamaño de la planta afecta el equilibrio vegetativo/reproductivo. Una
planta grande tiene una mayor proporción de madera. Por ello el control del
crecimiento de la planta por medio de portainjertos enanizantes mejora la eficiencia
productiva (kg fruta/área de tronco).
El pie enanizante, combinado con variedades más productivas (menos
vigorosas) y sistemas de conducción que no desarrollen grandes estructuras de
madera, son las premisas significativas de la fruticultura moderna para inducir mayor
precocidad, productividad y calidad.
No sólo la poda afecta la relación crecimiento vegetativo y producción.
Otras prácticas como la fertilización, principalmente nitrogenada (y en exceso), induce
también un crecimiento exagerado de brotes, los que compiten no sólo con los frutos
8
cuajados en esa temporada, sino también con la diferenciación de yemas frutales para
la próxima cosecha.
Al mejorar la penetración de la luz se optimiza la fotosíntesis, pero una
poda excesiva (muy intensa o corta) induce un crecimiento muy vigoroso, originando
una copa muy densa que compromete la fotosíntesis por sombreamiento.
El desarrollo de órganos vegetativos y el de los órganos reproductivos
compiten mutuamente. El mejor regulador de crecimiento vegetativo que tiene la planta
es la fruta.
Una planta muy cargada crece poco. Si se eliminan los frutos (poda o
raleo de frutos) la vegetación tanto herbácea como leñosa se activa más, hay más
hojas que elaboran fotosintetizados que aseguran diferenciación de yemas vegetativas
en florales. Si esa competencia no se controla, hay “vecería” o alternancia de
producción.
La poda de rebaje (sobre todo intensa) está asociada a una reducción en
la fructificación debido no sólo a la disminución del número de yemas frutales sino
porque al inducir un fuerte crecimiento de brotes, éstos compiten con los frutos recién
cuajados (mayor caída de frutos) como así también con la diferenciación floral, por
competencia y sombreado y se compromete la cosecha de la próxima temporada.
Con la poda excesiva no sólo se reduce la cantidad de fruta sino también
la calidad, frutos con menor contenido de Ca y Mg, con menor coloración sobre todo
las frutas rojas y menor contenido de sólidos solubles por efecto de sombreado.
La poda de raleo (remoción completa de una rama) al no modificar
demasiado la relación meristema apical/lateral, no induce crecimientos vigorosos por lo
tanto no reduce la fructificación más allá de las yemas frutales que se eliminaron. Los
nuevos crecimientos de vigor moderado desarrollarán bien nuevas yemas frutales.
La principal función de la poda de raleo es mejorar la iluminación en el
interior del árbol, eliminando ramas vigorosas, improductivas.
La poda es el raleo de frutos más eficiente y seguro, siempre que el
podador distinga yemas frutales de yemas vegetativas.
Fruta de calidad se obtiene sólo de flores de calidad. Es difícil evaluar la
calidad de una flor, ello sólo se evidencia al final del ciclo a través de la fruta, en el
galpón de empaque. La luz, nutrientes (nitrógeno otoñal) y agua aseguran flores de
calidad. El estrés hídrico afecta la diferenciación, en cantidad (mayor) y en calidad
(flores imperfectas, pistilos dobles) en olivo, duraznero y otras especies.
Las flores de calidad están siempre ubicadas sobre madera bien
iluminada. Ello se regula sólo mediante una poda bien efectuada.

Efecto luz :

Un objetivo primordial de la poda es mejorar la entrada de luz y asegurar


su distribución uniforme en toda la planta, optimizando así ese recurso disponible
naturalmente.

9
Un nivel mínimo de irradiación asegurará la eficiencia fotosintética para
garantizar una producción de fruta en cantidad y calidad como así también el desarrollo
de la nueva madera productiva (diferenciación floral).

Los sistemas de conducción y el tamaño de la planta contribuyen en la


optimización de la captación de la luz por la planta.

RESUMEN DEL EFECTO DE LA PODA

Crecimiento Vegetativo : En general lo reduce, en un grado o medida que depende


de: época, tipo e intensidad.
- Rebaje intenso (poda corta) en invierno = vigoriza. Producción de madera.
- Raleo en invierno (poda larga) y rebaje en verano = desvigoriza. Induce fructificación.

Fotosíntesis: Al mejorar la iluminación la eficiencia fotosintética es mayor. Si bien con


la poda se reduce el área foliar, los nuevos crecimientos mejor expuestos la
compensan.
Una poda excesiva al producir crecimientos muy vigorosos que producen
sombra disminuye notablemente la fotosíntesis.
Para mejorar la penetración de luz en una copa densa debe ralearse
ramas y no rebajar.

Calidad de frutos: La poda mejora la calidad de frutro: tamaño, color y conservación.


La poda invernal al controlar la carga, mejora el tamaño (debe
complementarse con raleo de frutos).
La poda en verde puede reducir el tamaño de los frutos (estrés).
El color se mejora con la poda al permitir la mejor distribución de luz en la
planta. La poda en verde cerca de maduración (20 - 30 días antes de cosecha) se
recomienda muchas veces para mejorar color en algunas especies y/o cultivares
vigorosos de frutas rojas.
La conservación de la fruta se favorece. Una poda equilibrada asegura el
transporte de Ca y Mg y su penetración en la fruta. Una poda excesiva puede significar
fuerte competencia entre brotes y frutos, produciendo un efecto negativo en frutos. Ej. :
bitter pit en manzanas.

Fructificación. Precocidad . Vecería. En plantas jóvenes la poda de rebaje, invernal


retarda la entrada en fructificación. Se recomienda reemplazarla en lo posible durante
la formación de la planta por ortopedia (inclinación de ramas) y/o poda en verde.
En fructificación al controlar la carga frutal se asegura la continuidad de
la producción evitando la alternancia o el añerismo. Plantas sin podar siempre se
comportan como veceras.

Cuaje: la poda mejora la floración y cuaje, asegurando mejor disponibilidad de


nutrientes, agua y fotoasimilados. Una poda excesiva puede comprometer cuaje por
competencia nutricional y hormonal durante la primera etapa del crecimiento de frutos
y los brotes, intensificándose las caídas naturales de frutos.

10
Para inducir:
Crecimientos Vegetativos: poda de rebaje (corte invernal, sobre madera joven
y ramas ángulos cerrados).

Fructificación: raleo de ramas, poda larga, ramas con ángulos abiertos, poda
de verano.

PODA DE FORMACIÓN – SISTEMAS DE CONDUCCIÓN

INTRODUCCION

La poda de formación se inicia en el vivero (poda de educación) y dura


toda la vida de la planta, ya que aún durante la poda de fructificación, una vez formada
la planta, se debe mantener y considerar la forma establecida o el sistema de
conducción seleccionado.
Según el sistema de conducción, la especie, condiciones de la planta, etc
se efectuarán distintas operaciones: rebaje de ramas para inducir ramificación, raleo de
ramas, incisiones, inclinación de ramas, podas en invierno o en verano.
En especies con fuerte dominancia, para lograr ramificaciones se puede
rebajar o mejor aún efectuar incisiones, de esta manera la planta responde más
equilibradamente sin la formación de ramas con ángulos muy cerrados. Este rebaje
para romper dominancia puede efectuarse en invierno pero se recomienda retrasarlo
hasta la primavera, coincidente con la brotación y así lograr ramas menos vigorosas y
con mejor ángulo de inserción que darán formaciones más sólidas y precoces.
Otra forma para logra mejores ángulos es el rebaje en dos tiempos ya
descripto. También pueden emplearse reguladores del crecimiento como citocininas y
giberelinas (promalina). Para ciertos sistemas de conducción donde se requiere un eje
con libre crecimiento este rebaje no debe efectuarse.
La poda invernal de rebaje es vigorizante y retrasa la entrada en
fructificación, por lo tanto los nuevos sistemas de conducción adaptados a
plantaciones en alta densidad, tratan de reemplazar el rebaje por poda en verde y
operaciones oportunas de inclinación de ramas a 45º - 60º (ortopedia).
Si bien la especie y/o cultivar, su hábito de crecimiento y vigor, la
distancia de plantación y las condiciones de clima y suelo son determinantes en la
elección del sistema de conducción no debe olvidarse la tradición o costumbres del
personal que finalmente podará, por ello para los nuevos sistemas de conducción
resulta más conveniente capacitar gente “sin experiencia” en poda, que tomar personal
“con experiencia” porque aún sin proponérselo, instintivamente y en forma espontánea
tienden a ejecutar la poda ya conocida, haciendo fracasar muchos sistemas.
La poda de formación es la que se realiza con el fin de lograr la estructura
de la planta, conforme al sistema de conducción elegido, capaz de soportar grandes
producciones de máxima calidad durante toda la vida del cultivo.
La selección del sistema de conducción es muy difícil de realizar. Deben
considerarse varios aspectos ya que afectará toda la vida del monte frutal (diez años o
más).
11
Establecer la densidad de plantación (número de plantas por unidad de
superficie) significa también un riesgo alto, ya que tan grave como no ocupar el
espacio asignado para la planta, es quedar anticipadamente con efecto de sombra y
que nos obligue a podar en verde o bien erradicar plantas.
El objetivo fundamental de la poda de formación es inducir suficiente
crecimiento vegetativo (complementado con un programa especial de riego y
fertilización) para formar la planta y ocupar el espacio asignado en el menor tiempo
posible.
Cuáles son las exigencias de un buen sistema de conducción?. Debe
inducir precocidad, productividad y calidad de fruta, y además ser fácil de formar y de
mantener (costos).
Cualquier sistema que cumpla esas premisas básicas es bueno. Para
lograr esos objetivos el sistema de conducción debe ser capaz de usar apropiada y
eficientemente el factor luz.

Factores principales a considerar


LUZ
La fruticultura de avanzada se sustenta en la máxima productividad, con
fruta de la mejor calidad y al menor costo con el fin de alcanzar suficiente rentabilidad,
para poder competir ventajosamente en mercados cada vez más exigentes.
Para alcanzar dichos objetivos deben integrarse y optimizarse todos los
factores de producción, en especial: la luz, que debe ser interceptada en su totalidad y
distribuida uniformemente en toda la planta.
El potencial productivo de una variedad está determinado genéticamente,
pero fuertemente influenciado por la luz (fotosíntesis). La eficiencia fotosintética
depende genéticamente de la especie y/o cultivar, influyendo principalmente las
características de la lámina foliar, la disposición de la misma (horizontal) y sobre todo
por la disponibilidad de luz en cantidad y calidad.
La actividad fotosintética decae con menos de 30 % de flujo de fotones
fotosintéticamente activos de la máxima luz (1000 µE m-² s-1) que incide sobre la
parte superior y externa de la planta. El crecimiento vegetativo y la diferenciación floral,
se comprometen como así también la calidad de frutos (color, sabor). Distribución de la
luz en la planta. Fig. 4.

12
Fig. Nº4. Tomado de BALDINI, 1992
Otro parámetro para evaluar la optimización de la luz es la relación
superficie/volumen(S/V) dada principalmente por la forma y el tamaño de la planta.
Árboles de forma paralepípeda y cónica tienen una mayor relación S/V
que las formas globosas. Para una misma forma el tamaño menor (plantas chicas)
ofrece también una mayor relación S/V. Fig. Nº5.

Fig. Nº5. Tomado de BALDINI, 1992


El índice de cobertura de suelo está determinado por la densidad de
plantación y por la forma y disposición de la copa de los árboles. Así los sistemas de
conducción que conforman un plano horizontal (parral) son los que aseguran la
máxima luz interceptada.
13
La disponibilidad de la luz en la copa esta influenciada principalmente por
la latitud, por la distancia de plantación (sombreado entre plantas de hileras vecinas),
por la orientación de las hileras (mejor N-S)y por la densidad de [Link].Nº6

Fig. Nº6. Tomado de BALDINI, 1992.

Analizado en profundidad el factor luz, se señalan otros aspectos


importantes a considerar en la selección del sistema de conducción.

ESPECIE. CULTIVAR. PORTAINJERTO.


Debe considerarse el hábito de crecimiento y vigor de la planta. En lo
posible, el sistema de conducción debe adaptarse al hábito natural de vegetar de la
planta, intentar cambios drásticos puede significar un fracaso, por los altos costos que
ello significará y por la pérdida segura de la precocidad en producción. Siempre la
planta tenderá naturalmente a tomar su hábito de crecimiento por lo que el costo de
mantenimiento del sistema será afectado notablemente.
Especies y/o cultivares con marcada dominancia apical, difíciles de
ramificar y con ángulos de inserción muy cerrados o agudos son muy difíciles de
conducir. Ej.: la mayoría de las cultivares de peral, ciruelo europeo, cerezos, algunas
de ciruelo japonés como Larry Ann, Friar, etc.

COSTOS. INVERSIÓN INICIAL Y MANEJO.


Debe considerarse el destino de la producción: consumo en fresco o
industria. Una alta inversión inicial puede significar finalmente una economía al facilitar
otras labores culturales futuras, ejemplo: raleo de frutos, cosecha, tratamientos
fitosanitarios, etc.

MANO DE OBRA.
Importa no sólo por el costo, sino por que debe asegurarse la
disponibilidad y oportunidad de mano de obra capacitada. Muchos sistemas de
conducción fracasan por no contar con mano de obra en el momento oportuno.
Ejemplo: poda en verde, ortopedia, etc., exigen intervenir en un momento especial y no
pueden retrasarse ni suspenderse.

CLIMA
14
Algunos sistemas de conducción y poda están más comprometidos o
expuestos, bajo ciertas condiciones adversas. El viento aumentará el ramaleo de frutos
en sistemas de poda larga, mientras que las formaciones a bajo viento están más
expuestas a daños por heladas, etc.

SUELO. DENSIDAD DE PLANTACIÓN.


La calidad del suelo está muy relacionada con la expresión de vigor que
puede ofrecer una especie y/o cultivar y el portainjerto, por lo tanto con la densidad de
plantación. Suelos fértiles exigirán mayor distanciamiento entre plantas e hileras para
evitar problemas de falta de luz que significaría un desequilibrio y/o pérdida de la
dominancia.
Los sistemas de conducción han ido evolucionando y cambiando, pero
siempre bajo las premisas vistas: precocidad - productividad - calidad - costos. Deben
adaptarse a la forma de vegetación de la especie y/o cultivar, ser fáciles de formar y
mantener (costos), evitando las podas severas, reemplazándola por posicionamiento
de ramas u ortopedia para no retrasar la entrada en fructificación (precocidad) y que
aseguren la entrada de luz para lograr el equilibrio vegetativo / productivo,
(productividad) y calidad de frutos, exigencias todas de la fruticultura moderna.
Las causas del cambio o evolución de los sistemas de conducción en
fruticultura están siempre relacionadas con razones de tipo económico - operativas,
tendientes a reducir principalmente los jornales de poda y cosecha, los que inciden
marcadamente en los costos de producción.
Tratar de mecanizar la cosecha en los casos factibles, por ejemplo frutos
secos: almendro, nogal, o los destinados a la industria: aceitunas para aceite, ciruelas
europeas para desecar. En otros casos donde la mecanización de la cosecha no es
posible, por ejemplo frutos destinados a consumo en fresco o ciertas industrias
(aceitunas de mesa, duraznos en mitades) se trata al menos de simplificar o facilitar las
actividades (poda-raleo-cosecha) mediante plataformas porta-operarios, para lo cual se
desarrollan sistemas de conducción que forman verdaderas murallas productivas
(palmetas).
La densidad de plantación también se incrementó en la fruticultura
moderna. Esto es posible por la disponibilidad de portainjertos enanizantes para
algunas especies, como así también por la aplicación de técnicas especiales de poda
en verde, ortopedia, etc. tendientes a controlar el crecimiento vegetativo y formar
plantas fáciles de operar desde el suelo o con escaleras de menos peldaños. Junto al
menor costo de producción que ello significa se presenta también la precocidad de
producción por unidad de superficie, asegurando una mejor rentabilidad empresarial.

CLASIFICACIÓN DE LOS SISTEMAS DE CONDUCCIÓN

Existen diversos criterios para clasificar los sistemas de conducción.


1) En función del volumen o forma de las plantas: a-) Formas en volumen o
globosas:vasos; b-) Formas planas o apoyadas: palmetas, marchand, ipsilón, cordón
horizontal; c-) Formas piramidales: eje central, pirámide, HYTEC.
2) En función de la permanencia o no del eje de la planta : a) Eje central, solaxe,
palmetas, marchand y b-) Vasos, ipsilón.

15
3) En función de la necesidad de emplear elementos de sostén: a-) Sistemas libres:
vasos pirámides y b-) Sistemas apoyados: palmetas, ípsilon, cordón. Existen, sin
embargo, situaciones en las que se pueden conducir palmetas sin apoyo o sostén y
vasos que exigen en empleo de sunchos o cintas rígidas para dar mayor solidez a la
estructura y evitar rotura de ramas por exceso de fruta. Muchos vasos clásicos de
nuestra fruticultura obligan al apuntalamiento de sus ramas constituyendo una especie
de sostén aunque sólo sea temporario, mientras la planta mantiene su fruta y una vez
cosechada son eliminados con los consiguientes costos y riesgos (deben ser
colocados oportunamente para evitar daños como escaldadura de frutas por el sol) que
ello significa.
El concepto de alta, media o baja densidad también es subjetivo y
diferencial entre las especies. Así especies vigorosas como nogal, olivo, donde no hay
disponibilidad de portainjertos enanizantes, no admiten la misma clasificación que otras
especies como manzano que puede reducir el tamaño de las plantas tanto con
portainjerto muy enanizantes como también con cultivares de crecimiento restringido
(spur o dardíferas). Así densidades de 156 o 277 planta / ha. (distanciamiento de 6 x 6
u 8 x 8 m) pueden significar densidades medias a alta para olivo o nogal y son para
manzano extremadamente bajas.
Corelli y Sansavini (1991) clasifican los sistemas en función de la
2
superficie ocupada por la planta (m / pl.) en :
2
1) Baja densidad (40 – 20 m / pl. – 250 – 500 pl./ha) ;
2) Media densidad (20 – 10 m2 / pl. – 500 – 1000 pl. / ha.);
3) Alta densidad (10 – 3.5 m2 /pl.-1000 - 3000 pl./ha.) y
4) Muy alta densidad o sistema prado (1,5 -1 m2 / pl. – 6000 – 10.000 pl./ha.)
Cada una de esas densidades admiten sistemas de conducción
diferentes y distanciamientos también variables. Sin embargo, excepto en el sistema
prado las tres restantes densidades mantienen el distanciamiento entre las filas o
hileras muy semejantes, 4-5-6 metros y modifican sustancialmente las distancias entre
plantas en la hilera para alcanzar las diferentes densidades, adaptables a los
diferentes sistemas de conducción.
El mínimo distanciamiento para un sistema de baja densidad sería 5 x 4
(20 m2 / pl. = 500 pl. / ha.) mientras que para una densidad media será 4 x 2,5 m
2 2
(10 m / pl. = 1000 pl. / ha.) y de 4 x 1 m ( 4 m /pl. – 2500 pl. / ha.) para alta densidad.
Cuando se establecen los distanciamiento mínimos el más limitante es
entre las hileras, para evitar sombreado entre hileras vecinas. Esa distancia debe
contemplar (para nuestra latitud) al menos 1 m más que la altura final de la planta. Si
por ejemplo, para nuestra combinación variedad / portainjerto y las condiciones de
suelo, la altura potencial de dicha planta es 3m, el distanciamiento mínimo entre las
hileras será de 4 m.

PRINCIPALES SISTEMAS DE CONDUCCIÓN

VASO: consiste en una planta con 3-4 ramas primaria o brazos , bien distribuidos en el
espacio, sobre los cuales se ubican dos ramas secundarias también bien espaciadas
sobre las que se disponen las ramas productivas. Esta planta recibe la iluminación por
la parte superior y central ya que no tiene eje.
16
Existen diferentes variantes de vaso, adaptados a distintas situaciones y/o
especies. Hay vasos clásicos como el descripto y otros como el vaso con brazos y eje
de prolongación sobre los que se distribuyen las ramas secundarias. Otros: vasos
californiano, español, modificado, retardado, etc. Fig. 7.
Según la altura donde se insertan los brazos, se clasifican en plantas: a-)
de bajo viento(60-80 cm); b-) medio viento (80-120 cm.) y c-) alto viento (más de 120
cm.). La altura a la que se formará la planta dependerá de las condiciones y
necesidades de cada cultivo. En zonas con riesgos altos de helada y/o cuando la
maquinaria no es desplazable, no deberá formarse plantas muy bajas ya que los daños
serán mayores, así mismo dificultan también los tratamientos de control de malezas
mecánicamente o con herbicidas.
En zonas con fuertes vientos tampoco pueden recomendarse los
sistemas de alto viento, sólo empleados en situaciones muy particulares (no
recomendables), cuando se asocian frutales y ganadería, por ejemplo.
Para los sistemas de conducción y situaciones donde se practicará
cosecha mecánica se precisan troncos suficientemente altos (100 cm) para poder
operar el vibrador, asimismo las ramas o brazos deben ser erguidos o verticales para
facilitar la transmisión ascendente de las vibraciones y hacer eficiente el sistema.
La altura final de una planta está determinada fundamentalmente por su
vigor (especie y/o cultivar, portainjerto, suelo, etc.) y no por la altura del tronco, por lo
tanto las copas más productivas y fáciles de manejar son las formadas a bajo o medio
viento.

Formación del vaso: Puede iniciarse según la especie, a partir de plantas con ramas
anticipadas (duraznero, ciruelo japonés) o sin ramas anticipadas (manzano, peral,
cerezo, ciruelo europeo). Importa también la calidad de las ramas anticipadas que
provienen del vivero: vigor medio, buenos ángulos de inserción y yemas bien forma-
das.
La formación se inicia en la plantación, donde se debe controlar la calidad
de planta: relación parte aérea /raíz, raíces bien ramificadas y sanas. Si la planta no
trae ramas anticipadas o son de mala calidad (débiles, yemas mal formadas) se
rebajará a la altura de tronco elegida y las ramas anticipadas a 1-2 yemas.
Si la planta es muy débil y no tiene suficiente altura se rebajará a 2-3
yemas por encima del injerto y luego en primavera se elige un brote de buen vigor.
Durante la primavera, cuando los brotes tienen 15-20 cm. de longitud se eligen 3-4
bien ubicados: distanciados lo suficiente (15 cm.) los dos brotes superiores
principalmente, para evitar en el futuro el efecto horqueta (ramas que se rajan por
efecto del peso de la fruta) y bien distribuidas en el espacio: 90º - 120º y con buen
ángulo de inserción. Esos brotes seleccionados se dejan crecer libremente y los
restantes se despuntan para evitar competencia (no se ralean para proteger al tronco
de escaldaduras y aprovechar la actividad fotosintética y el traslado y reserva de
hidratos de carbono la raíz. Se interviene “pellizcando” (tantas veces) como sea
necesario durante la temporada de activo crecimiento, sobre todo si se asegura
suficiente fertilización nitrogenada y riego adecuado (cortos y frecuentes).
En el 1er. Invierno se eliminaran (raleo) las ramas despuntadas y las
ramas seleccionadas se rebajarán para inducir la ramificación y formación de ramas
secundarias.
17
Si durante la temporada de crecimiento anterior se hubieran formado y
seleccionado ramas anticipadas, que actúan como secundarias, se debe rebajar
también en invierno, ganando tiempo en la formación. Estas ramas secundarias se
seleccionan también según su mejor distribución y ubicación, bien expuestas e
iluminadas para asegurar la mejor formación de madera frutal.
El vaso puede formarse: a-) con las 3 ramas primarias como guías o eje
de prolongación y ubicar tantas secundarias como corresponda por posición y vigor; o
b-) ubicando 2 ramas secundarias por cada brazo primario.
Durante el 2º verano se procede también a controlar con despunte todas
las ramas que no sean de estructura y que significan competencia.
En el 2º invierno se ralean las ramas despuntadas y se rebajan según el
vigor, las primarias y secundarias seleccionadas para inducir y formar las ramas
terciarias sobre las secundarias y que serán las verdaderas productoras de fruta.
A partir del 3º invierno, con la planta ya formada, se inicia la poda de
fructificación.
Vaso californiano:es una adaptación desarrollada en [Link]. para
duraznos para industria, fundamentalmente por la facilidad o practicidad de su
formación y por la adecuación para un manejo de poda de fructificación larga (sin
rebajar las brindillas) y que permita la mecanización de cosecha (vibradores). También
selecciona 3 ramas primarias bien ubicadas y suficientemente largas (80-100 cm.) y en
el extremo seleccionan dos ramas que actuarán como secundarias también largas y al
extremo de estas otras dos terciarias.
Se llama también poda o vaso dicotómico porque de cada primaria y
secundaria se eligen dos ramas opuestas. Sobre estas ramas se ubican y distribuyen
las brindillas largas, sin despuntar, que constituirán en el futuro los porta-cargadores o
hungers.
Vaso español: es una adaptación especial para cerezos. Aprovechando
la condición de especie vigorosa (los portainjertos enanizantes no están aún muy
difundidos) y la necesidad de hacer poda en verde, en parte para no retrasar la
precocidad y además por la mejor posibilidad de cicatrización de los tejidos, se trata de
formar un vaso anticipadamente, rebajando temprano en la primavera, apenas que los
brotes seleccionados alcancen 50-60 cm de longitud, de esa manera al romper
dominancia se desarrollan nuevos brotes que se utilizaran como ramas secundarias.
Ese manejo (rebaje) se hace sólo con las 3 ramas bien ubicadas y seleccionadas como
primarias, las restantes se mantienen durante toda la temporada con crecimiento muy
controlados, por sucesivos despuntes. En el invierno siguiente (lo más cercano posible
a la primavera) se definirán las ramas de estructura primarias y secundarias) y las
restantes que habían sido muy controladas en su crecimiento, se dejan, no se ralean,
para constituir futuros ramilletes productivos que aseguran precocidad y para contener
el excesivo vigor de la planta con su producción (la fruta es el mejor regulador de
crecimiento y el más “valioso” que tiene la planta).
Durante la segunda estación de crecimiento se termina de completar el
vaso: ramas terciarias. Con poda en verde se retienen todas los brotes vigorosos, solo
se ralean ramas mal ubicadas (hacia el interior de la copa o muy verticales), dejando
sólo sin despuntar los brotes débiles (menos de 20-30 cm.) dispuestos en posición
horizontal que aseguran una pronta diferenciación de yemas florales.

18
El vaso así formado difiere de los anteriores (clásicos y californiano) por la
longitud de las ramas primarias y secundarias que difícilmente superan los 40 - 45
cm de longitud, estando muy provista la planta de ramilletes en todas las estructuras
gruesas. Dichos elementos de fructificación luego de 4-5 años se auto-eliminan por
falta de luz.
Vaso retardado: es una formación propia o factible de realizar con
cultivares de hábito de crecimiento cerrado y muy precoces (duraznero, ciruelo
japonés). Se deja la planta crecer casi libremente con su eje natural, seleccionando
bien las 3 ramas de estructura primaria, las restantes ramas que salen del eje se las
controla en verde sólo para evitar competencias con las ramas primarias.
En el invierno se rebajan las ramas primarias para inducir la formación de
las secundarias y asegurar la estructura definitiva de la planta. Las demás ramas se
dejan sin rebajar (ramas temporarias), sólo se ralean aquéllas mal ubicadas, con
ángulos muy cerrados, que se dirigen hacia el centro o muy verticales que crearían
zonas sombrías improductivas.
En la primavera las ramas temporarias sobre el eje central, florecerán y
darán una pequeña producción que servirá para retener crecimientos vigorosos que
puedan originarse de los rebajes efectuados en invierno en la parte basal de la planta
para formar el vaso. Se mantiene esta estructura productiva sólo 1-2 temporadas hasta
que se asegure una buena formación del vaso, evitando crear situaciones de
competencia cuando el vaso definitivo empiece a fructificar, por lo tanto en ese
momento, se debe rebajar el eje central y las ramas temporarias. Se denomina
entonces vaso retardado porque luego de 2-3 cosechas recién queda definida la
estructura de verdadero vaso, logrando producciones muy precoces.
Todas estas últimas variantes corresponden a manejos muy exigidos
tanto en fertilización y riego, como en controles de carga, para evitar que se
“envejezca” el sistema de conducción aún antes de iniciarse la producción.
Vaso clásico: propio de las plantaciones en baja densidad, con plantas
vigorosas, asegura una estructura sólida formada con suficiente poda de rebaje, pero
así también resulta muy poco precoz.
Vaso californiano: más rápidamente formado e inducido a fructificar
pronto, no tiene solidez propia suficiente para sostener altas producciones y por ello
deben ser apuntaladas sus ramas mediante flejes o zunchos.

19
20
IPSILÓN
Es una adaptación del sistema Tatura desarrollado en Australia para
optimizar la luz (eficiencia fotosintética) y permitir una mayor densidad de plantación
por un menor distanciamiento entre las plantas en la hilera, asegurando el control de
crecimiento de las plantas durante la formación de las plantas por la competencia entre
raíces. El sistema Tatura permite mecanizar tanto la poda como la cosecha.
Consiste en una planta con un tronco bajo (40-50 cm) sobre el cual se
disponen transversalmente a la hilera en forma de V dos ramas opuestas con un
ángulo de 60-70º entre ellos. Con poda en verde, deben controlarse todas las ramas
vigorosas que se forman en la parte central y que impedirían la penetración de luz. Las
ramas productivas de duraznero, (brindillas largas sin despuntar) se ubican hacia
afuera, asegurando una buena exposición de la fruta a la luz y facilitando la cosecha
mecánica por vibración y su recepción en carpas en dos niveles, de forma tal que la
fruta no se golpea ni entre sí ni con las ramas.
El sistema se está difundiendo principalmente en durazneros, no tanto por
la posibilidad de mecanización (se daña la fruta) sino porque permite una mayor
densidad de plantación y sobre todo porque su formación y manejo se asemejan al
vaso ya que al ipsilon se lo puede considerar prácticamente como un vaso de dos
brazos y poda larga. Fig. 8.

EJE CENTRAL
Otras formas de conducir los frutales, en donde la planta mantiene su eje
y la forma piramidal, constituyen sistemas de conducción que responde a la misma
base fisiológica y funcional, pero con pequeñas diferencias adaptadas a diferentes
situaciones regionales o de especies. Existen por lo tanto diversos sistemas con eje
central: palmetas, Marchand, eje central, spindel-bush, huso, fuseto, HYTEC, solaxe,
etc. Todos derivados de la pirámide en cuanto a la forma y ventajas para captar luz
pero con diferencias sustanciales en cuanto a los principios de su formación. Fig. 9.
La pirámide se estructura a base de poda, por lo tanto se retrasa la
entrada en fructificación, mientras que estos sistemas mantienen también la forma
piramidal o en un plano como las palmetas o el Marchand, pero en la formación para
21
lograr la estructura correspondiente emplean poda en verde, sin rebajes o sólo
mínimos y controlan las dominancias con ubicación e inclinación de ramas, permitiendo
sólo el raleo de ramas innecesarias, induciendo así a una fructificación precoz.
Estos sistemas consisten básicamente en plantas que mantienen durante
toda la vida el eje central o “leader” y sobre él se disponen ramas en posición inclinada
(45º - 60º) según el vigor de las mismas. Esa disposición de ramas sobre el eje varía
según las especies y/o cultivares, adaptándose al hábito natural de los mismos,
pudiendo estar ubicados en planos superpuestos lo suficientemente separados (50-80
cm) para asegurar la iluminación o bien en forma helicoidal no importando demasiado
la distancia entre los mismos siempre que no se superpongan entre ellas.
La diferencia fundamental entre un eje central, fuseto, huso, spindelbush,
HYTEC, etc. y las palmetas o el sistema Marchand, radica en la distribución espacial
de las ramas en los primeros mientras que en los otros, todas las ramas que se dirigen
hacia el interfilar son raleadas constituyendo finalmente una pared productiva o
sistema de conducción en plano vertical.
La “cruceta” muy difundida en nuestra fruticultura y en Chile surge de una
modificación adaptación de la palmeta clásica de ramas oblicuas, permitiendo al piso
inferior de la palmeta una expansión hacia el interfilar (ganando superficie o volumen
productivo) y para poder ubicar o posicionar dichas ramas debió incorporarse al
espaldero o estructura básica de la palmeta, dos alambres paralelos que se sostienen
sobre un poste transversal originándose así la cruceta. Sería entonces en híbrido entre
eje central (en la parte inferior) y palmeta (parte superior).
Una de las dificultades o limitantes más grande que tienen los sistemas
en eje central es la pérdida de equilibrio entre el eje y las ramas laterales, como así
también por la marcada dominancia apical que puede presentarse y que origina
sombreamiento de la parte central y baja de la planta.
Se debe procurar que el eje central mantenga su liderazgo durante toda
la vida, por ello las diferencias diametrales entre el eje y la rama inserta debe
mantenerse siempre en 3:1.
Cuando una rama de estructura supera el diámetro del eje central se
desequilibra completamente la planta. Esas diferencias deben controlarse con una
mayor inclinación de la rama para inducir una mayor fructificación y por efecto de carga
contra-restar vigor evitando que el eje quede subordinado.
Según la especie y/o combinación variedad /portainjerto, se consigue más
o menos fácil la ramificación sobre el eje. Cuando por dominancia apical se deba
recurrir a alguna práctica para lograr brotación de las yemas, se trata en lo posible que
no sea rebajando el eje, recurriendo mejor a las incisiones, solas o combinadas con el
tratamiento con promalina, en casos limitantes al rebaje tardío y/o en dos tiempos.
Algunas modificaciones del eje central se basan en el tratamiento que se
le da al eje, así el spindelbush desarrollado para peral se maneja con rebajes del eje
para lograr la ramificación a la altura deseada, prolongando luego la planta o eje con el
brote más apical y vertical que se logra. En el sistema HYTEC se rompe parcialmente
la dominancia del eje mediante la torsión del mismo, de esa manera se logra la
ramificación y si el eje queda muy debilitado se reemplaza con algún brote vertical.
El eje central desarrollado para olivo se denomina mono-cono y se basa
en los mismos principios, selección de ramas sobre el tronco principal, manteniendo la

22
forma piramidal y el espaciamiento apropiado de las ramas para permitir la entrada de
luz.

Fig. 9. Eje Central

PALMETA
Es un sistema de conducción muy difundido en Italia. La palmeta original
de Baldasari, desarrollada como palmeta regular de brazos oblicuos está constituida
por un eje central y ramas dispuestas en forma regular, opuestas e inclinadas (45º-60º)
en el sentido de la hilera. La distancia mínima entre las ramas de los pisos sucesivos
(3 ó 4) no debe ser inferior a 50-60 cm. Sobre esas ramas de estructura se disponen
en posición horizontal las ramas temporarias o productoras.
Según la regularidad en la disposición de las ramas y el grado de
inclinación, la palmeta puede ser regular o irregular de brazos oblicuos u horizontales.
Fig. 10.

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Fig. 10. Palmetas

MARCHAND O BANDERA
Adoptado principalmente para combinaciones de variedad y portainjerto
muy vigorosos y especies muy poco precoces como por ejemplo cerezo. Consiste en
una formación donde la planta esta inclinada a 45º y los brotes que se desarrollan en la
parte dorsal se fijan en posición perpendicular al eje de la planta mientras que las
ramas de la parte inferior se colocan totalmente horizontalizadas para inducir
rápidamente la diferenciación floral. Al igual que la palmeta todas las ramas que salen
de las ramas de estructuras se horizontalizan para desarrollar yemas frutales
anticipadamente. Fig. 11.

24
Fig. 11. Sistema Marchand

CORDÓN HORIZONTAL - LINCOLN CANOPY


Es el sistema principalmente usado para kiwi aunque también adoptado
para duraznero.
Se conduce un tronco lo suficientemente alto 1,2 a 2,0 m y en su extremo
se seleccionan 2 ramas que se entrecruzan para dar mayor resistencia al sistema
(evita el efecto horqueta). Sobre esos brazos o cordones horizontales se disponen los
elementos de fructificación, brindillas largas.
No está muy difundido, es difícil de formar y mantener ya que fácilmente
se forman chupones en la zona superior donde se entrecruzan las ramas obligando a
actuar con poda en verde para evitar competencia y sombreado, con el consiguiente
mayor costo.

SISTEMA PRADO
Permite una muy elevada densidad de plantación (más de 5.000
plantas/ha), distanciadas a 1 - 1,5 x 0,8 - 1,0 m, cortando la planta completa a 30 cm
del suelo con la cosecha mecánica. Este sistema es factible de aplicar en cultivares de
maduración muy temprana de durazneros y en zonas con una estación de crecimiento
lo suficientemente larga para asegurar la brotación y diferenciación floral, luego de la
cosecha, para la próxima producción.
En situaciones donde esa secuencia (cosecha, brotación y diferen-
ciación) no es posible se deja una temporada en reposo para la nueva formación de la
planta y se cosecha así alternadamente.
Estos sistemas con tan alta densidad de plantación exigen el empleo de
plantas de muy buena calidad y económicas (costos) cumpliendo las plantas
autoradicadas (variedades comerciales propagadas agámicamente: estacas o
micropropagación) esas condiciones.
El sistema prado no está aún difundido mundialmente en gran escala a
nivel comercial.

Bases para la formación de los sistemas en eje central


25
1. Partir de una planta de buena calidad: planta terminada (con o sin ramificaciones) o
plantas a ojo dormido.
2. Mantener la dominancia del eje o leader sobre las ramas laterales.
3. Seleccionar buenas ramas: vigor medio, bien espaciadas o distribuidas (garantizar
penetración de luz), buenos ángulos de inserción (resistencia y precocidad) y que se
mantenga la diferencia entre diámetro (1:3-4) respecto al diámetro del eje en el
punto donde se insertan.
4. Raleo, durante la formación, de las ramas muy vigorosas con ángulos cerrados.
5. Establecer la forma piramidal (ramas inferiores de mayor longitud que las
superiores) lo más temprano posible y mantenerla.
6. Ralear ramas cuando sea necesario penetrar luz.
7. Controlar la altura final de la planta y el desarrollo de las ramas laterales.
8. Evitar que las ramas de estructuras, principalmente las inferiores o de la parte
media, pierdan su posición y se verticalicen ya que cerraría la planta perdiendo su
estructura piramidal y por lo tanto su equilibrio.
9. A medida que la planta envejece, renovar las ramas cuando éstas por sucesivas
cargas caigan debajo de la posición horizontal.
10. Control del crecimiento excesivo con mayor carga, poda en verde, poda de raíces,
estrés hídrico, aplicación de reguladores del crecimiento, cloruro de calcio o
cualquier otra práctica adecuada.
El desafío de todos estos sistemas se basa en poder efectuar la ortopedia
o inclinación de ramas oportunamente, por ello la disponibilidad de mano de obra
capacitada en primavera/verano es fundamental. Si se deja crecer libremente la planta,
se presentan muchas situaciones a veces insalvables, porque exigen podas enérgicas
en invierno lo que origina una fuerte respuesta vegetativa que contrarresta la
diferenciación floral, perdiendo así el fundamento del sistema.
Durante la formación de estos sistemas (2-3 años) se exige un control
riguroso para evitar desequilibrios, una vez que la planta entra en fructificación el
sistema se contiene mejor y más equilibradamente.
En los primeros años de formación de una planta, cualquiera sea el
sistema, se contraponen situaciones, por un lado el manejo exigente con fertilización
nitrogenada para lograr importantes crecimientos y formar rápidamente una planta, ello
induce fuertes crecimientos que si los controlamos con poda de rebaje invernal
retrasamos marcadamente la diferenciación floral y nos alejamos del objetivo básico:
precocidad. Por ello, debemos trabajar sobre todo con poda en verde, permitiendo el
máximo crecimiento vegetativo pero sólo de los requeridos para la formación de la
estructura del sistema de conducción elegido.

PODA DE FRUCTIFICACION

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Es la que se efectúa cuando la planta ya está formada, con el fin de regular el
equilibrio vegetativo-reproductivo, garantizando una armónica y racional distribución de
la máxima producción de calidad, manteniéndola constante en el tiempo.
Según la precocidad de la especie y el sistema de conducción, la poda de
fructificación se inicia antes (duraznero, ciruelo japonés, manzano spur/portainjertos
enanizantes, etc) o más tardíamente (ciruelo europeo, cerezo y peral sobre
portainjertos franco, etc.). Si bien se trata de anticipar la fructificación (precocidad),
nunca debe comprometerse la formación de la planta.
Sólo los árboles ya formados y bien conducidos pueden responder a los
principios y objetivos de la poda de fructificación.

OBJETIVOS

- Regular el equilibrio vegetativo/reproductivo.


- Promover y renovar elementos de fructificación.
- Regular la distribución de la fruta en la planta.
- Regular la producción en el tiempo evitando la vecería.

Esos objetivos se logran complementando poda de raleo y de rebaje. La intensidad


de la poda de rebaje (corta o larga) estará en función de: a-) la especie y el cultivar
(duración de los elementos de fructificación), b-) sistema de conducción y poda, c-)
estado de la planta: edad, poda anterior, producción, manejo, etc..
El duraznero que fructifica en brindillas (renovación anual) exigirá una poda más
intensa que el cerezo cuyos elementos de fructificación duran 8-10 años. Situaciones
intermedias corresponden a almendro, damasco, ciruelo japonés (ramilletes de 3-4
años), peral y manzano (dardos de mejor calidad de 3-5 años), ciruelo europeo
(ramilletes de 4-5 años).
El estado de la planta, independientemente de la especie y variedad, definen en
gran medida la intensidad de poda y tipos de corte que prevalecerán. Plantas con una
excesiva producción anterior y que por mal manejo de fertilización, riego, tratamientos
sanitarios, etc. solos o combinados entre ellos, resultarán seguramente con
crecimientos vegetativos tan pobres que no permitirán la renovación del material
reproductivo, obligando a intervenir con una intensidad de poda mayor a fuerza de
rebajes para recuperar crecimientos vegetativos en la próxima temporada.
Una situación contraria puede presentarse para la misma especie y/o cultivar, si
por efecto de una helada se hubiera perdido la producción y no se hubiera manejado
criteriosamente la fertilización nitrogenada (debe ser menor), la planta presentará un
crecimiento vegetativo exagerado, por lo tanto la poda de fructificación deberá ser
menos intensa y sobre todo de raleo para asegurar principalmente una mejor
iluminación.
Siempre durante la poda de fructificación debe considerarse el sistema de
conducción, tratando de mantenerlo, y si hubiera perdido la estructura básica con la
poda deberá tenderse a recuperar equilibradamente el sistema de conducción, aún a
costa de perder parte de la producción de esa campaña pero asegurando las futuras.
Con la poda larga, donde prevalece el raleo sobre el rebaje y éste es mínimo o
nulo, se asegura un potencial productivo mayor (se dejan más yemas frutales), la
floración se retrasa y es más prolongada, disminuyendo en parte los riesgos de
27
daños por helada. Este efecto positivo, debe obligatoriamente ser complementado con
un manejo eficiente de raleo de frutos (época e intensidad apropiados) como así
también de riego y fertilización. Sólo asegurando “eficientemente” esas prácticas
culturales debe recomendarse la poda larga.
Con la poda de fructificación se establece la producción (carga frutal),
ajustándola definitivamente con el raleo de frutos.
La producción potencial (kg/planta) se establece en función de la especie y
cultivar, edad de la planta y tamaño de la misma (portainjerto, suelo,manejo, etc.).
Definido así un potencial de 15.000-35.000 ó 50.000 kg/ha, según sea el caso, cerezo
o duraznos de maduración temprana, o manzanas, y según el número de plantas por
hectárea (densidad de plantación) corresponderá a un rendimiento por planta, luego
dividido por el peso medio del fruto comercializable, se establecerá el número de frutos
por planta. Ese número final por planta, contemplará una polinización y cuaje eficiente
con las posteriores caídas naturales de fruto y el ajuste definitivo con el raleo de frutos.
Queda entonces por establecer como distribuiremos las yemas en la planta, qué
número de brindillas y/o dardos dejaremos con la poda. Así podremos establecer con
la poda una carga de 300 frutos plantas, ubicados en 300 brindillas (poda corta) o en
100- 150 brindillas (poda larga, con tres o dos frutos/brindilla) en el caso de duraznos.
En manzanos deberemos hacer el cálculo distribuyendo los dardos por metro de
ramas, asegurando un fruto por dardo. Con la poda también fijaremos no sólo la
cantidad sino también su distribución en la planta, permitiendo una mayor cantidad de
fruta en la parte superior y media respecto a la parte baja de la planta, asegurando
siempre que esa madera frutal quede bien expuesta a la luz para lograr fruta de calidad
(color y sabor).
En nuestro medio, especies como el almendro de floración temprana, por lo
tanto muy expuesta a daños por heladas, a pesar de tener elementos de fructificación
de corta duración, no son sometidas a podas tan intensas como el ciruelo japonés,
debido en parte para retrasar la floración y prolongar dicho período, además al ser una
fruta cuyo valor no está dado por el tamaño o color (se comercializa la semilla o
almendra) no es tan exigente regular la producción con la poda de rebaje,
asegurándose la renovación de los elementos de fructificación con “luz” (poda de
raleo) y con un manejo apropiado de fertilización.
Un razonamiento semejante puede plantearse en una explotación de damascos
destinados a industria, donde no importa demasiado el calibre de los frutos, entonces
la intensidad de poda será menor que en aquellas situaciones o variedades destinadas
a fruta para consumo en fresco.
Un manejo especial de poda de fructificación merece el olivo, especie vecera
genéticamente y por influencia de manejo. Así en años de alta producción, además de
inhibirse la diferenciación floral por alta carga inicial de frutos, la planta responde con
pobres crecimientos vegetativos (recordar la competencia marcada que ejercen los
frutos sobre los brotes), por lo tanto en la próxima temporada la poda de fructificación
se limitará a un mínimo raleo de ramas, tendiente sólo a mejorar la iluminación de la
planta, dejando todo el material posible para la floración y cuaje. La intensidad de poda
quedará entonces determinada por la cantidad de madera frutal (brindillas) presente en
el momento de efectuar la poda. Si es alta la proporción o cantidad de brindillas, se
podará más intensamente, aún con poda de raleo de ramas solamente, para controlar
así la carga inicial, evitando la inhibición de yemas frutales. Si no se controla con poda
28
esa carga inicial, deberá hacerse luego con raleo de frutos: manual (muy costoso) o
químico (no muy desarrollado aún), por lo tanto la forma más práctica, segura y
económica de regular la producción en olivo es mediante la poda.
Otra especie que merece especial atención en la poda de fructificación es el
nogal, donde existen cultivares tradiciones de producción terminal, menos productivos,
por lo tanto la intensidad de poda es menor y el rebaje no debe efectuarse porque se
eliminaría la producción allí dispuesta. Los nuevos cultivares, de producción lateral,
más productivos, exigirán también una poda más intensa, aún con rebajes, tendiente a
compensar el menor crecimiento vegetativo que se produce por competencia con
frutos.
Recordar que la poda es una práctica cultural más y por lo tanto debe
complementarse con otras como: riego, fertilización, raleo de frutos, tratamientos
fitosanitarios, cosecha oportuna, etc.

PODA DE RAÍCES
Las raíces responden también a la poda y afectan marcadamente la parte
aérea.
La poda de raíces se efectúa mediante una labor profunda, al fin de
verano o principios de otoño, cuando la planta reduce al mínimo la demanda de agua
y nutrientes, coincidente con el período de crecimiento de raíces. Cuando se necesita
fertilizar con P (localizándolo cerca de las raíces) y/o romper alguna capa impermeable
de suelo para mejorar la penetración o percolación de agua, se aprovecha esa labor
profunda como poda de raíces.
Si esa operación se efectúa en primavera / verano, actúa controlando el
crecimiento vegetativo porque se reducen las reservas de HC. y reguladores de
crecimiento y la capacidad de absorber agua y nutrientes.
Debido a que es muy difícil localizar la profundidad y distribución de las
raíces para asegurar su eficiencia, no es una práctica común.
Conviene hacerla un año de cada lado de la planta y dejar aún 3-5 años
sin repetir la operación para evitar efectos negativos.

PODA DE REJUVENECIMIENTO
Mal llamada poda de rejuvenecimiento porque el material nuevo seguirá
siendo adulto no “juvenil” por ello se debería llamar mejor poda de renovación o
vigorización.
Es la poda efectuada cuando se debe recuperar la productividad de una
planta. Cuando por razones de mal manejo: exceso de producción, pobres creci-
mientos, falta de luz, mala nutrición y riego etc., la madera frutal es improductiva y se
aleja del sistema de conducción original, puede recurrirse a la poda de
rejuvenecimiento. Debe evaluarse bien las causas que determinaron ese
envejecimiento y si el sistema radicular de la planta esta sano y no hay síntomas de
afecciones serias como nemátodes, Phytophthora o problemas de compatibilidad de
injerto entre otras causas, puede recomendarse esta poda.
La poda de rejuvenecimiento consistirá en un rebaje muy intenso, en
invierno, induciendo la brotación de yemas latentes cercanas a la zona de los cortes
sobre madera vieja. Los cortes puede ser conveniente protegerlos con una mezcla o
pasta fungicida cicatrizante. Durante la primavera / verano deberán seleccionarse los
29
brotes bien ubicados para renovar las ramas de estructura y de producción. Esta poda
por su intensidad dejará también sin producción la planta ese año, pero para lograr el
objetivo se debe sacrificar esa producción, persiguiendo sólo la obtención de madera
sobre la que se inducirán yemas frutales para las próximas temporadas.
No todas las especies responden bien a esta poda y debe evaluarse bien
las causas que llevaron al cultivo a dicho envejecimiento y estar en condiciones de
revertirlas, antes de tomar la decisión de esta poda. Se exigirá por lo tanto un posterior
manejo apropiado del cultivo, en lo que respecta a las otras prácticas: riego,
fertilización, tratamientos fitosanitarios, poda de fructificación, raleo de frutos, etc.

PODA DE VERANO O PODA EN VERDE


Como su nombre lo indica es aquella que se efectúa cuando la planta
tiene hojas o sea en primavera / verano. Junto con la eliminación de madera se extraen
hojas, por lo tanto se afecta o compromete la fotosíntesis.
Según la época y forma de realizarla se logran los siguientes objetivos:
1º) Durante la formación de las plantas, “pellizcando” o despuntando los brotes que
compiten con los seleccionados para formar la planta, tiene efecto vigorizante. Estos
despuntes se hacen temprano en la temporada cuando los brotes tienen 15-20 cm de
longitud, por lo tanto se induce una nueva brotación que deberá también ser despun-
tada para asegurar el objetivo buscado. Puede emplearse también para inducir una
ramificación necesaria.
2º) En plantas ya formadas para mejorar la iluminación. A mitad o final de la estación
de crecimiento permitirá la penetración de luz y se asegura así la diferenciación floral
(noviembre/diciembre) o la calidad de las yemas ya diferencias (febrero/marzo). La
diferenciación se mejora no sólo al asegurar una mejor disponibilidad de luz (foto-
síntesis), sino también porque actúa controlando un crecimiento vegetativo exagerado
que es antagónico y competitivo con la diferenciación floral.
Por razones de costo, se trata de mecanizar esta poda en verde mediante
el empleo de cierras circulares que se hacen funcionar o actuar sobre la parte superior
de la planta y por ello se conoce a esta operación como “topping”. Algunos autores
consideran contradictorio el efecto, sobre todo si el topping se efectúa temprano en la
estación de crecimiento y se inducen nuevos crecimientos, ya que no se mejora la
entrada de luz sino que se crea una zona más sombría inclusive. El hecho de ser una
poda mecánica, no selectiva exigirá luego ralear manualmente algunas ramas y mejo-
rar así la entrada de luz.
A este topping se debe recurrir generalmente para controlar los
crecimientos vegetativos vigorosos que se producen en especies y/o cultivares de
maduración temprana por lo tanto, sometidos a programas muy exigentes de fertili-
zación, para lograr calibres grandes. Luego de la cosecha de esos frutos (2º quincena
de noviembre, principios de diciembre) la planta responde con un fuerte crecimiento
vegetativo que puede impedir una buena diferenciación floral.
3º) En cultivares de color rojo y planta vigorosas, sombrías, la poda en verde (20 días
previos a cosecha) permitirá una mejor penetración de luz asegurando mejor color y
sabor.
4º) La poda en verde al finalizar la estación de crecimiento, antes que las hojas en-
víen los hidratos de carbono a lugares de reserva o almacenaje: raíz y madera, actúa
controlando el crecimiento o verdadera desvigorización.
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5º) En situaciones climáticas adversas, muy húmedas, al permitir una mejor aireación
se evita el desarrollo de enfermedades.

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BIBLIOGRAFÍA

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BRETAUDEAU, J. 1978. Poda e Injerto de Frutales.

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