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25 Leyendas

1. En Jalisco, existe una leyenda sobre Don Jorge, un hombre misterioso que atacaba a la gente por las noches y drenaba su sangre. Fue perseguido y asesinado, enterrando en el Panteón de Belén, donde creció un árbol sobre su tumba que, según dicen, liberará a Don Jorge si es derribado. 2. En la Ciudad de México, la monja María se ahorcó en un convento después de que su amado la abandonara. Desde entonces, su fantasma se apare
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25 Leyendas

1. En Jalisco, existe una leyenda sobre Don Jorge, un hombre misterioso que atacaba a la gente por las noches y drenaba su sangre. Fue perseguido y asesinado, enterrando en el Panteón de Belén, donde creció un árbol sobre su tumba que, según dicen, liberará a Don Jorge si es derribado. 2. En la Ciudad de México, la monja María se ahorcó en un convento después de que su amado la abandonara. Desde entonces, su fantasma se apare
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LEYENDAS

1. Jalisco. El árbol del vampiro.

La historia cuenta que a la Guadalajara colonial llegó un hombre muy rico de Europa, quien
todas las noches salía vestido de negro y con una actitud misteriosa. Se llamaba Don Jorge.

Cada que salía aparecían animales muertos, pero éstos se empezaron a convertir en
humanos. La gente asustada decidió salir en busca del causante, cuando, cerca del Panteón
de Belén, escucharon gritos. Era Don Jorge, atacando con la boca el cuello de un hombre.

La gente lo persiguió, pero él logró huir, así que el cura de Guadalajara lo fue a buscar a su
hacienda, para hacerle un exorcismo. El Vampiro juró vengarse de todos, cuando alguien le
clavó una estaca en el pecho.

Al morir, lo enterraron en el mismo Panteón de Belén. Pero lo extraño sucedió cuando un


árbol empezó a crecer justo por encima de la lápida de Don Jorge, misma que se rompió. La
leyenda dice que el día que el árbol sea derrumbado o que las raíces rompan por completo
la lápida, Don Jorge, el vampiro, regresará a llevar a cabo su venganza.

Así que no se olviden de visitar el Panteón de Belén cuando vayan a Guadalajara, Jalisco.

2. Ciudad de México. El fantasma de la monja.

María de Ávila, quien vivió en el siglo XVI, se enamoró de un mestizo de apellido Arrutia,
quien quería casarse con ella por su dinero y status social.

Los hermanos de María, Daniel y Alfonso se enteraron de lo que estaba pasando y se


opusieron rotundamente a que ese matrimonio se llevara a cabo, así que le prohibieron a
Arrutia ver a María. Al principio él se negó, pero los hermanos le ofrecieron mucho dinero
que él aceptó para marcharse.

Se fue. Sin ninguna explicación a María, quien cayó en una profunda depresión. Dos años
estuvo así, hasta que sus hermanos decidieron enclaustrarla en el Antiguo Convento de la
Concepción, donde se la pasaba rezando y pidiendo por él.

Un día, no pudo más con el dolor y se ahorcó en un árbol de duraznos en el patio del
convento. La enterraron allí mismo y un mes después de su muerte, su fantasma empezó a
aparecer por las noches, reflejándose en las aguas del convento cuando alguna de las
novicias o monjas se veía el rostro. Desde entonces se prohibió la salida de cualquiera de
ellas al jardín cuando anocheciera.

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La leyenda cuenta que como no podía soportar estar sin su amado, ya muerta salió a
buscarlo y lo mató para estar con él aunque sea en el más allá.

Visita el convento en la calle Belisario Domínguez número 5 en el Centro Histórico. Llega con
el metro Bellas Artes y Garibaldi. Búscalo entre las calles Lázaro Cárdenas, Calle 57 y
Allende.

3. Veracruz. La Mulata.

Cuentan que hace muchos años, en Córdova, existió una mujer misteriosa, porque vivía
aislada del trato social y no se conoció su procedencia. Se dice que era huraña porque su
belleza era tanta que cuando salía a la calle, era víctima de habladurías. Se le conocía
también porque usaba hierbas para hacer curaciones maravillosas y por predecir sucesos
naturales, como temblores y hasta por conjurar tormentas.

Esa fama empezó a inquietar a los habitantes de Córdova, quienes la empezaron a acusar
de bruja. Todos parecían obsesionados con ella, pero el alcalde era el principal. Su nombre
era Martín de Ocaña, un hombre ya de edad que le confesó su amor y le ofreció hasta "las
perlas de la virgen", con tal de que ella estuviera con él, pero la mulata no accedió.

Don Martín, despechado y desairado, la acusó de haberlo hecho tomar un brebaje para que
perdiera la razón. La mulata, a la fuerza, fue llevada a la Fortaleza de San Juan de Ulúa,
donde fue juzgada y castigada a morir quemada en leña verde frente a todo el pueblo.

Mientras esperaba su castigo, logró convencer al guardia para que le regalara un gis. Él no
se pudo resistir y se lo consiguió. La mulata empezó a dibujar en las paredes de su celda un
barco con las velas desplegadas que se mecía sobre las olas del mar.

Era una obra de arte que dejaba perplejo a cualquiera. Fue entonces cuando la mulata
preguntó: ¿Qué es lo que crees que le hace falta al barco? A lo que el carcelero le contestó:
Andar... En eso ella le dijo: Pues mira como anda... La mulata dio un salto y se subió al
barco, despidiéndose del hombre que la resguardaba, quien sólo veía lo que sucedía
asombrado, el barco se perdió en el horizonte que ella dibujó.

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4. Guanajuato. El callejón del beso.

Es conocido por todos, porque apenas mide 68 centímetros de ancho, por lo que los
balcones de las casas están casi pegados. La leyenda de este lugar nace del amor prohibido
de una pareja de enamorados, Carlos y Ana, quienes se citaban clandestinamente en uno de
sus balcones, para demostrarse su amor.

Un día, el padre de ella los descubrió y se opuso por completo a ese amor, al grado de
matar, ahí mismo, al enamorado.

Otra versión de la historia indica que la asesinada fue Doña Ana, quien murió después de
que su padre le enterrara una daga por la espalda.

Don Carlos, al ver la muerte inminente de su amada, besó su mano aún tibia, de ahí el
nombre de este lugar.

Hoy en día, se dice que las parejas que se den un beso en el tercer escalón, tienen
garantizados 7 años de felicidad. Ritual obligado para las parejas que visitan Guanajuato.

5. Xochimilco. La isla de las Muñecas.

En De10.mx, ya hemos hablado de la leyenda de esta particular isla que se encuentra en el


Valle de México. La gente cuenta que Don Julián Santana, un hombre que vivía en una
chinampa, empezó a recolectar muñecas que se encontraba por doquier, para "espantar al
espanto". Y es que se cuenta que cerca de su chinampa, murió una niña ahogada, quien
solía asustar a Don Julián, así que él, en ofrenda de paz, le regalaba las muñecas para que
juegue con ellas.

A lo largo de muchos años coleccionó miles de muñecas, entre las que él encontraba y le
regalaban. Don Julián murió, solo. Y ahora dicen que es él quien de repente se aparece a
cuidar de sus muñecas. Lee la historia más detallada aquí.

No te pierdas de conocer la Isla de las Muñecas dando un paseo en trajinera por los canales
de Xochimilco.

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6. Estado de México. La Llorona.

La historia cuenta que una mujer indígena tuvo un romance con un hombre español; relación
de la que nacieron tres hijos, a quien ella atendía devotamente. Pero, el padre de ellos, no
parecía estar muy contento con la relación, pues cada que ella buscaba formalizar, él se
negaba. Pasó el tiempo y él se terminó casando con una damisela española. Ella no pudo
con lo sucedido y perdió la razón. Aquella mujer indígena se dirigió al Lago de Texcoco y ahí
ahogó a cada uno de sus hijos, para luego suicidarse ella.

Desde entonces, se dice que se escucha el lamento de una mujer joven que viene del lago;
dicen que grita por sus hijos y que se puede ver que es una mujer vestida de blanco y
delgada que deambula sin rumbo hasta esfumarse de nuevo en el lago.

7. Michoacán. La mano de la reja.

Se cuenta que en la ciudad de Morelia, en la calzada de San Diego, existe una casa donde
llegó a vivir Don Juan Núñez de Castro con su esposa Doña Margarita Estrada y su única
hija, Leonor, pero sólo de Don Juan, pues Margarita era su segunda esposa. Mujer que
constantemente humillaba a Leonor, quien tenía una belleza inigualable.

Un día, a Morelia, entonces Valladolid, llegó un noble de la corte del Virrey, quien en un
paseo conoció a Leonor y se enamoró, pidiéndole permiso para cortejarla. Ella aceptó y se
vieron en una ventanilla del sótano de la casa, donde Leonor dormía porque su madrastra no
quería que mostrara su belleza en ningún lugar.

Así pasaron los días de romance, hasta que Doña Margarita los encontró y cerró toda
ventana, dejándolos sin comunicación. Pero él no sabía qué había pasado porque tuvo que
salir corriendo a asuntos del reino. Nadie sabía que Leonor estaba prisionera. Los días
pasaron y ella seguía encerrada.

Buscando comida para mantenerse para su amado, sacaba una mano por la ventanilla para
implorar limosna. La gente ya rumoraba de la mano que salía por la reja, pero Doña
Margarita se había encargado de disipar los rumores.

El enamorado, después de un largo viaje, regresó buscando a Leonor. Cuando llegó a su


casa, se encontró con el padre, quien la mandó a buscar. Fue allí cuando la encontraron
muerta. Su gran amor, le dio sepultura vestida de novia y tanto Doña Margarita, como su
padre y los criados, fueron enviados a prisión.

Se dice que ahora, en la reja del sótano se ve una mano pálida y descarnada que implora
por caridad diciendo: "Un pedazo de pan por el amor de Dios...".

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8. Zacatecas. La piedra negra.

Dos ambiciosos amigos Misael Galán y Gildardo Higinio, decidieron que querían hacerse
ricos y fueron en busca de una mina, que se encontraba por la cordillera que separa al
municipio de Veta grande de la capital Zacatecana.

Durante cinco días buscaron, hasta que encontraron una cueva de aspecto extraño, a la que
se acercaron y donde hallaron una roca brillante semienterrada. Lo que les llamó la atención
y se pusieron a escarbar cerca de ella, pues pensaban que era oro.

Lograron sacar la roca y se acostaron a descansar. Al día siguiente, los jóvenes fueron
encontrados muertos. El acta de defunción dice que perdieron la vida en una riña entre ellos
mismo. Se cuenta que fue la ambición la que acabó con ellos, porque al final la piedra no
tenía ningún valor.

La gente cuenta que quien se encuentra con ella, se vuelve agresivo y ataca sin razón
aparente. Y es que la piedra servía para afilar cuchillos, lo que muchos hicieron, antes de
transformarse en seres violentos.

Ante la caótica situación, se decidió que la roca fuera llevada lejos del alcance humano, justo
en lo alto de un muro posterior de la catedral Zacatecas, debajo de la campana chica.

9. Oaxaca. La princesa Donaji.

El rey Zapoteca Cosijoeza y la reina Coloyocaltzin, tuvieron un hijo llamado Cosijpi, a quien
mandaron a gobernar el Istmo de Tehuantepec, donde tuvo una hija llamada Donají.

En esos tiempos, había guerra entre los zapotecas y los Mixtecos, quienes tomaron a la
princesa como rehén de paz. Pero cuando se vieron amenazados, la decapitaron. Nunca
dijeron dónde había puesto la cabeza. De ahí se generó la duda: ¿dónde está la princesa
Donaji?

Le leyenda cuenta que un pastor se encontraba cuidando sus animales en lo que hoy se
conoce como San Agustín de las Juntas (cerca del aeropuerto internacional de Oaxaca),
cuando encontró un lirio silvestre, flor que se conoce como Azucena, el cual decidió arrancar
desde la raíz. Al momento de cavar, se dio cuenta de que había una oreja hasta ver la
cabeza humana completa, que se dice permanecía intacta. Era la princesa Donají. Su
cabeza y su cuerpo se juntaron y fueron llevados al templo de Cuilapam.

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10. Guerrero. La leyenda del candil.
Cuenta la leyenda que todo esto ocurrió en la Costa Grande de Guerrero. Una mujer había
juntado sus monedas de oro para visitar al papa en el Vaticano. En ese entonces, no había
muchos transportes y la mujer tenía que caminar por la orilla de la playa hasta llegar a
Acapulco; tardaría un día y medio.

El día de su partida llegó y a las 4 de la mañana, sin luna en el cielo, salió guiándose por la
espuma del mar y un candil de petróleo. Pero nada de lo que había planeado resultó, porque
cuando iba caminando, unos hombres la atracaron, la robaron y la mataron.

La mujer no logró su cometido y se dice que ahora se pasea por la costa con un candil. Esto
ocurrió entre Carrizal y Mitla.

11.- Chiapas. Leyenda del Sumidero


Se dice que los chiapanecas eran particularmente agresivos y que su poderío militar era tal
que se duda que alguna vez fueran conquistados por los aztecas.

La leyenda nos dice que los chiapanecas lucharon valientemente contra los conquistadores
españoles. Se cuenta que esta notable población se acabó, no porque los conquistadores la
hubiesen sometido, sino por la decisión propia de quitarse la vida antes que aceptar la
dominación.

Inútilmente, Luis Marín sometió Nandalumí (Pueblo grande) en 1524, pues pronto sus
pobladores volvieron a sus viejas costumbres. En 1528, sabedores de la fiereza de los indios
chiapanecas, los españoles, al mando de Diego de Mazariegos, iban muy bien armados y
con el apoyo de los pueblos vecinos, llegaron hasta el Peñón de Tepechtía, en el Cañón del
Sumidero, donde, se dice, se libró la última batalla contra los valientes nativos.

Después de una feroz batalla pronto se impusieron los españoles. Al verse cercados por el
enemigo y ante el peligro de ser derrotados, los sitiados en vez de rendirse se arrojaron al
precipicio desde la peña que dominaba el río con su altura casi vertical. Familias enteras de
chiapanecas se arrojaron al precipicio muriendo en este suicidio colectivo, según la fuente
colonial más de 15.000, lo que provocó que las aguas del río se tiñeran de rojo.

Conmovido ante el hecho, el capitán español cesó el combate. Con los sobrevivientes
surgieron las primeras encomiendas y en las orillas del río fue fundado un nuevo pueblo:
Villarreal de los indios, la Chiapa de los indios: Chiapa de Corzo, que con la Chiapa de los
españoles: San Cristóbal de las Casas, dieron nombre al estado.
La batalla en el Sumidero fue eternizada en el blasón de armas que el Emperador Carlos V
concedió en 1535 a la ciudad de San Cristóbal de los Llanos de Chiapa.
Realidad o ficción, para los chiapanecos, la leyenda del Sumidero es un símbolo de la lucha
por la ansiada libertad.

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12.- Chiapas. La carretera de san Pascual.
Por las calles empedradas de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, se puede escuchar en el eco
nocturno el rechinar de una carreta vieja, los habitantes saben que es la carreta del santo
pascual, la cual sale de la iglesia, para acompañar a aquellas personas que han de partir a la
otra vida.

Se dice que la carreta de San Pascual, parte del templo de San Pascualito lugar donde se
encuentra su imagen y avanza por las oscuras calles, empujada por un monje esquelético.
Se le vincula con San Pascualito Rey, porque cuando la carreta se detiene en la casa donde
yace algún moribundo, a los pocos minutos este fallece y al hacerlo se retira la carreta. El
rechinar que produce carretilla vieja, tortura a los familiares de cualquier enfermo, orando por
que el santo no se detenga en su casa.

Son escasas las personas que se atreven a mirar por la ventana, pues los más viejos
advierten, que no se le debe ver. Se cree que si el esquelético monje mira a alguien, su
espíritu subirá a la carreta, mientras su cuerpo quedara inmóvil. Los que no soportan el
temor, se alejan de las ventanas, apagan las pocas luces de su casa, mientras que los
curiosos que miran pese al miedo, lo hacen rezando porque aquel caminante no se dé
cuenta. Todo empeora al vincular a la carreta con un viento frio y sepulcral, que invade las
casas por donde se le escucha pasar.

Ese es el peregrinar de aquella entidad, llevándose a los desahuciados por una muerte
tranquila, hasta regresar al lugar de donde partió.

13.- Chiapas. El Sombrerón.


Cuenta la leyenda que El Sombrerón en primer lugar elige a sus víctimas, para hacerse
presente, quienes lo han visto lo describen como un personaje muy alto, fornido y con un
traje elegante de color negro, botonaduras de oro, botas enormes con espuelas de plata. Su
rostro no se le ve con claridad, porque utiliza un enorme sombrero color negro que cubre
parte de su rostro y espalda.

Este personaje se le aparece a quien ha elegido para conquistar su alma, causándole una
conmoción que lo paraliza, impidiéndole moverse o caminar para salvarse; en quien provoca
una angustia, miedo indescriptible, e incapacidad siquiera de hablar o defenderse; el
Sombrerón transmite en su presa descargas incontrolables de escalofrío constante a todo el
cuerpo, y a quien captura en el momento le ofrece riquezas y larga vida; quienes llegan a
caer en su trampa ceden ante los ofrecimientos del Sombrerón y una vez que ha aceptado el
trato los deja abandonados en sitios lejanos a donde inicialmente capturó a la persona.

Cuando ha logrado su objetivo El Sombrerón se aleja del sitio y montado en un enorme


caballo negro azabache atraviesa las calles de San Fernando, en medio de un amedrentado
aullar de perros a su paso. Comentan que han existido lugareños que en medio de su

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curiosidad intentan ver el paso de este personaje y extrañamente se aplican en los ojos,
secreciones de los ojos de un perro, con el cual pueden ver los fantasmas y personajes que
deambulan penando por el espacio, sin embargo el riesgo es mortal, ya que quien llega a
presenciar una visión puede quedar atrapado en esa dimensión y mostrar signos de locura o
incluso terminar con un desenlace fatal.

Y en este cuento los niños no están exentos del riesgo, porque quien es atrapado y ha
vendido su alma al Sombrerón, para liberarse de tal maldición, exige en pago el alma
inocente de un niño para lograr salvarse y es el encargado de robar a infante para ofrecerlo
al Sombrerón.

14.- Chiapas. La Tisigua.


Del náhuatl pipil ti, fuego mas sibat, sigua, mujer: "Mujer de fuego". Fuego en el sentido de
erotismo o sensualidad desmedida. Ente sobrenatural zoque, considerado como una mujer
yoki (ajena a la raza y al idioma, extranjera), o Mala Mujer. La Tisigua es conocida en otras
regiones del estado como Tishanila. Se encuentra en los caminos o en las pozas de los ríos,
con su cabello largo, desplegado para provocar a los hombres que no se han portado bien
social y familiarmente.

Se dice que este personaje fue creado por los viejitos, para que los jovencitos no anduvieran
de parranderos y coscolinos. Fue así como, entre las familias de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
se narraban acontecimientos que se suscitaron en el río Sabinal, río con aguas cristalinas en
aquellas épocas (hoy convertidas en aguas negras que contaminan el ambiente y que dan
un olor pestilente en el Jardín botánico); se comentaba que a los jóvenes que se quedaban
por largas horas bañándose en las hermosas pozas que se formaban junto a los gruesos
troncos de los ahuehuetes (sabinos) se les aparecía la Tisigua, mujer hermosa que les
provocaba el mal conocido como Kojamtokoyo (perder la razón), o los metía en los peroles
de miel caliente de las moliendas.

Cualquier hombre o muchacho zoque, al pasar por alguna poza, cuyas aguas cristalinas eran
refrescadas por la sombra de algún ahuehuete, se incitaba para descansar y bañarse en ella.
Al momento de estar nadando escuchaba detrás de él palmadas, pero al voltear rápidamente
hacia la orilla sólo lograba ver que las hierbas se movían como si alguien que lo estuviera
espiando se ocultara; al proseguir nadando escuchaba nuevamente las palmadas, esta vez
acompañadas de un silbidito como invitación, y casi de inmediato emergía de las aguas
frente a él una hermosa mujer rubia, de larga cabellera, ojos azules y nariz perfilada, vestida
con una túnica de gasa transparente que dejaba ver todo su bien torneado cuerpo.

Al ver aquella divinidad, sentía su ser hervir, sentía que el corazón se le salía y deseaba
impetuosamente en tener una aventura con ella, por lo que empezaba a nadar
vigorosamente hacia ella sin poder alcanzarla. Cuando más contento estaba por alcanzarla,
se dio cuenta que la bella mujer ya estaba fuera del agua detrás de un grueso ahuehuete. Él

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trató de seguirla, pero inmediatamente la guapa mujer moviéndose como víbora se
escabullía por entre la maleza a pesar de las espinas y garfios que abundaban más allá de la
orilla, sin lastimarse; en cambio el pobre muchacho, se iba cayendo y levantando entre el
espinero y la maleza con peligro de pisar una culebra. Su vista estaba clavada en aquella
hermosa cara que le sonreía, en aquellos ojos que le hacían guiños. Se lanzó justo al lugar
exacto atrapándola. La abrazó y se besaron largamente, sin decir palabras. Al poco rato, la
maligna mujer volvía a meterse en la poza y él tras de ella tratando nuevamente de abrazarla
y comérsela a besos.

Ella agarró el sombrero de él, y llenándolo de agua se acercó al joven poniéndoselo en la


cabeza: al verlo con el sombrero que escurría un agua lodosa, olor a azufre, ella regocijada
empezó a dar vueltas sobre si misma, burlándose de él se carcajeaba y sonaba las manos al
palmear sus propios muslos, así la Tisigua celebraba su triunfo. Él queriendo defenderse,
gritaba para reclamarle, pero no podía articular las palabras para hablar con claridad.
Mientras él balbuceaba, todo alelado, idiota, con la mirada perdida, ella, la malvada mujer, la
enloquecedora, desapareció entre los árboles.

Desde ese momento los hombres perdían la razón para siempre, echaban a andar con los
ojos perdidos y la boca abierta, caminando sin rumbo fijo. Ningún curandero podía salvarlos.
Algunos llegaban a decir, que su situación era subsanable si se pedía perdón a la iglesia.
Acababan pidiendo comida de casa en casa, queriendo ver en cada persona que los
socorría, aquella hermosa cara que le sonreía y esos ojos que le hacían guiños, y que fueron
las causas mágicas de su locura.

15.- Chiapas. La leyenda de Doña María de Angulo.


La leyenda cuenta que en la época colonial, doña María de Angulo, señora española bella ya
adinerada, hermosa y muy católica que residía en la antigua ciudad de Guatemala, llegó al
pueblo de Chiapa de la Real a mediados del siglo XVIII en busca de un afamado curandero
indígena que aliviara a su pequeño hijo que era víctima de una extraña enfermedad. De la
antigua Guatemala había pasado por Ciudad Real de Chiapa y por el camino real llegó doña
María de Angulo con su pequeño hijo enfermo y sus sirvientes a Chiapas de la Real Corona

– ¡”Abrir paso, que v a pasar mi señora doña María de Angulo”!…

Refiere la tradición que el curandero llevó al niño a las curativas aguas del Cumbujuyú y
después de haberse bañado durante nueve días el niño sanó de sus males.

Poco tiempo después, durante los 1767 Y 1768, azotó al pueblo de Chiapa una terrible plaga
de langostas que entró por la cuenca del río Grande, la cual destruyó las siembras de maíz,
fríjol, trigo y legumbres, misma que provocó al año siguientes una fuerte hambruna y en 1770
una epidemia que provocó la muerte de cientos de personas y la emigración a otros pueblos
de otros tantos más.

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De acuerdo con el censo de población de 1762 Chiapa tenía 7, 218 habitantes y en 1778
figuraba solo con mil 095 habitantes. Al tener conocimiento de esto doña María de Angulo
regresó al pueblo, en agradecimiento por haber sanado a su hijo, con grandes despensas:
maíz, fríjol, frutas, verduras y dinero, mismas que repartieron de casa en casa sus criados.

¡”Abran campo… Abran campo!, que mi ama doña María de Angulo va a pasar”.

Las mulas llegaban a Chiapas cargadas de animales domésticos y alimento. Por las tardes,
las sirvientas y sirvientes bailaban y danzaban para la diversión de los niños, en recuerdo al
hijo de doña María de Angulo, de allí el origen de la palabra “Parachico”: para diversión de
los chicos.

¡Recordad, caballeros hijosdalgos, que los presentes son para los chicos”!.

Así, cada año se nombra a una joven a quien se le llama María de Angulo y en un carro
alegórico recorre la ciudad, arrojando moneditas pintadas de color oro, dulces, confetis y
golosinas.

Doña María de Angulo es uno de los motivos principales de la fiesta de Chiapa de Corzo, por
ella desfilan carros alegóricos y parachicos y chuntaés donde recorren la ciudad.

16.- Chiapas. El Duende.


Espiíta fabuloso, amo seductor de la tranquilidad y el consuelo, reposo y la frescura;
interruptor de la ociosidad o la meditación, atentador de la paz y el sosiego… duende de odio
que abatiste una costumbre, una necesidad, un deleite, doblegando al hombre a la fatiga sin
reparo, al calor sin mitigación, a la mente sin libredumbre, a la desazón sin calma…

Nuestras tierras del Sur; sierras, bosques, selva y mar, ríos caudalosos y arroyos risueños,
feraz todo como la imaginación y la ansiedad del hombre; precipicio de pasiones, altitud de
amor; lucha y lucha contra los elementos, contra el sol que calcina y el calor que agobia.
Pulmones atormentados, gargantas insaciables, ánimos que se vencen impotentes, laxitud
de músculos. El hombre busca sus remansos, y los hay en las casonas con sus correderas
donde desfila un céfiro que alivia, las sombras caprichosas de los frondosos mangos,
almendros, cocoteros, y algún viejo laurel perdido, viento perfumado que rompe el sereno
espejo de alguna fuente tendida. Y todas las costas, las hamacas.

Ellas recogen el aura que se encierra en los cópulos invisibles de la atmósfera y la pasean
en su vaivén de un lado al otro de nuestros cuerpos agradecidos. Ellas nos dan placidez y la
ternura del tiempo. A la caída de la tarde, en el principio de la noche, el calor abruma y
atenaza y sólo la brisa de la hamaca nos consuela cuando empieza a penetrar el furtivo
frescor de la madrugada con el fino sereno cargado de balsámica humedad.

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Las casas de la costa, casi todas, son de paredes muy altas, sin cuartos distribuidos en su
interior. Un cuadrado o un rectángulo lo aposentan todo, y si esta simple disposición
agregamos un brillante piso de cemento o de rojizos ladrillos, y un techo de tejas coloradas,
ya se tiene una casa fresca y confortable. Poco exigentes, en una esquina puede ubicarse
una sala y en la opuesta el dormitorio; pero si se es escrupuloso de la privacía, un pequeño
cancel formado por bastidores y lona encalada puede satisfacerla. Más donde quiera que se
viva, debe haber una hamaca, que es en todos sentidos lo más funcional y alentador.

Hace muchos años, costumbre de todo el Sureste, era el uso generalizado de las hamacas.
Se hacía uso de ellas para descansar y dormitar en las siestas y para dormir lo más tranquilo
posible por las noches. Más ocurrió que, en la costa de Chiapas, un día dejaron de dormir
sobre el lecho tendido que se mece. Desde entonces, todos se hicieron de una cama o un
simple catre; como el que escoge su propio tormento. La hamaca se abandonaba cuando el
sueño arribaba bajo los párpados sudorosos.

¿Por qué ocurrió este cambio lógicamente inexplicable? En todos los poblados del Sureste,
desde la punta del Caribe, Yucatán, Campeche, Tabasco y el resto de Chiapas y Oaxaca, la
hamaca es útil día y noche. Lecho placentero y necesario. Pero en nuestra costa se enreda
por sí misma enjuta y abandonada o se desprende de sus amarras por las noches. Una
sucesión de acontecimientos inexplicables ocurridos a mucha gente, hizo nacer la sensación
de algo sobrenatural. Una leyenda sirvió para advertir la razón de esta importuna abstención.

Fue a Vicente, un trabajador oaxaqueño que desempeñaba el cargo de caporal en el rancho


ganadero de don Fidel, llamado “Las Brisas”, a quien le pasó algo inusitado. El rancho
estaba situado cerca del mar, por ende ahora germina el cambio con el hallazgo de nuevos
mantos petrolíferos.

Dormía solitario este buen hombre en una apartada cabaña de madera y troncos de
palmeras con techadumbre de guano. Su cuerpo fatigado se tendía sobre la hamaca traída
desde su nativo Juchitán.

Una noche como tantas hay en el lugar, estrelladas en el cielo y silenciosas en el espacio,
cuando todos los rancheros reponían las energías gastadas durante las faenas del campo,
un ser invisible y misterioso se dio la tarea de mecer al cansado Vicente, quien soñando en
una brisa salpicante de frescura, dejaba transcurrir su sueño entre el sonido de trac-trac-trac
que con su amable monotonía, al rozar de los mecates con las vigas de donde se suspende
el aéreo lecho, arrulla al durmiente como madre cariñosa. Más un vendaval empezó a
cambiar el ritmo de la noche. Azotó las hojas de las palmeras y sacudió el tallo de los
arbustos y el tronco soñero de los árboles.

El frío el aire se metieron entre los huecos de la hamaca y abrazaron el cuerpo inerte del
durmiente. Abrió los ojos con azoro y reparó con miedo que una fuerza misteriosa lo estaba

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meciendo; pero entonces con tal fuerza, que el roto compás se alteraba en violentos giros a
punto de estrellarlo contra el techo, creyendo que alguien le hacía una maldad, con ira
comenzó a dar gritos y proferir insultos.

Quería ver la cara del bromista compañero de trabajo, que no reparaba en respeto alguno.
Más temiendo que pudiera ser arrojado contra el techo, se dejó caer presa del pánico. Eran
más de las 12 de la noche. Los demás compañeros que dormían en placidez de una quietud
bienhechora, despertaron alarmados al escuchar los gritos de Vicente.

Miraron por donde venían los gritos e improperios y vieron al amigo transido de coraje, con el
machete en la mano diestra, lanzando al aire imaginarias cortadas, tajos de muerte a quien
no existía. Una luz mortecina de un viejo quinqué con su bombilla de vidrio iluminaba entre
sombras al iracundo Vicente con la boca llena de espuma y los ojos desorbitados.

¿Qué te pasa, Vicente? ¿Te has vuelto loco o acaso sueñas con una criatura del infierno?
¿A quién deseas matar, cuando estás solo con tu sombra?
Al hijo de tal por cual que me tiró de la hamaca y que por un pleito me mata…
Después de un largo silencio, en que nadie se atrevía a hacer conjeturas, Vicente
reflexionando agregó: Pero si es q no veo a nadie… ni ustedes lo ven… ni hemos visto salir
a nadie después de caerme de la hamaca… o es un fantasma o es el dueño de este lecho
de muerte de quien me lanzado de él, molesto por haberme metido entre estas cuerdas…
no, no ha sido un ser humano…

Todos rieron de buena gana. Para disipar el miedo que todos disimulaban, abrieron una
botella de comiteco y libraron hasta la llegada el alba, que señalaba la hora primera de la
faena.

Hechos iguales volvieron a suceder en una y otra estancia. La creencia de un ser fantasmal
dio nacimiento a mil conjeturas del más allá. Alguien había muerto mientras lo mecían en
una hamaca y había vuelto a vengarse de todos los que se arrullaban en el tendido lecho. El
duende se llamó, aquel fenómeno deletéreo, nacido del más allá. De vaquería, como reguero
de pólvora, corrió la versión acaso deformada, en mucho por la imaginación. De las
rancherías pasó a los pueblos y ciudades.

Hubo quien diera señales de haberlo visto y adornó en su magín sus características: Alto y
delgado, como todo se que deambula por el mundo de las fantasías; quién, que no solo no
era alto sino pequeñito como un enano o más grande que un gnomo, como en lo viejos
cuentos del Medievo. Otro que había platicado él y recogido la advertencia de que en las
noches no consentiría que nadie durmiera en hamaca. Estas debieran estar vacías, porque
allí posaban incorpóreos seres que en la vida sobrenatural, extrañaban la caricia de sus
vaivenes.

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Desde entonces, cuando alguien permanece más tiempo del que la tarde tolera, se le
advierte que será lanzado de la hamaca por el duende. Las madres asustaron a sus
pequeños hijos con las narraciones de esta aparición fantástica. De tajo se cortó el viejo
hábito. Y la tradición arrastra la conseja y el temor, en una nueva costumbre: las hamacas
por la noche se quedan, en la costa de Chiapas, vacías. La llenan los espíritus…

17.- Chiapas. La leyenda del Taxista.


Lo que aquí se narra, ocurrió recientemente, quizá de esta fecha a unos 25 o 30 años atrás.
Este fue un caso sorprendente en el que aseguran, les costó la vida a un taxista a quien
llamaremos Pedro, porque sus familiares nos pidieron no mencionar su nombre real.

Nuestro relato empieza cuando comienza un día cualquiera para un manejador y propietario
de un coche de alquiler, de un “carro cerrado” o de un “turismo”, como se le solía llamar a los
taxis hasta no hace mucho aquí en San Cristóbal, Dicen que ese día, muy de mañana se le
acercaron a Pedro, que estaba limpiando su unidad, dos señoras con sendos ramos de
flores y le pidieron que las llevara al panteón de la localidad. Las mujeres subieron al coche y
se hizo el rápido viaje de no más de cinco minutos. Se Cree que como a las 7 de la mañana,
y casi para enfilarse de nuevo a la ciudad, Pedro se sobresaltó, cuando una voz en la parte
posterior del coche, le ordenó que la llevara al centro de la ciudad. Intrigado en la forma en
que había subido la mujer al coche, mientras va circulando por el zócalo de San Cristóbal, no
deja de ver por el espejo retrovisor a aquella mujer que cubre su blanco rostro detrás de un
velo negro.

Al llegar a la altura del templo de Nuestra Señora de La Merced, la mujer ordena al taxista a
pararse y le dice que la espere. Baja del coche y Pedro se da cuenta del bien delineado
cuerpo de la mujer que se dibuja en un entallado vestido negro. Es alta, blanca y se adivina
tras del velo que cubre su rostro, sus bellas facciones. La mujer tarda un rato en el interior
del templo y despues, en vez de subir al carro, hace señas al taxista para que siga
esperándola y ella va hacia el templo del Calvario. Un rato después, la mujer regresa y se
introduce de nuevo al carro, ordena ir al barrio de Guadalupe y hace lo mismo. Baja del carro
y entra al templo, para salir un rato después y ordenar que la lleve a otro barrio, para visitar
otro templo.

Así pasan las horas y el día se va muriendo, finalmente, ya que han visitado todos los
templos de San Cristóbal de las Casas, aquella mujer con voz cansada ordena al taxista a
que la lleve al templo de San Felipe. Ya casi es de noche, las luces mortecinas de algunas
lámparas eléctrica se encienden, cuando la mujer sale del templo de San Felipe y ordena al
taxista a que la lleve de nuevo al cementerio de la ciudad. Allí, la mujer antes de entrar al
panteón, se vuelve al taxista y le pide que por favor cobre a la mañana siguiente lo que le
debe, en su domicilio; se levanta el velo que la cubre la cara y el taxista puede ver en toda su
plenitud el hermoso rostro de la muer, un tanto pálido y demacrado y le entraga un papel
escrito. La bella mujer sin esperar nada desaparece en la entrada del cementerio y el taxista
un tanto enojado, se retira del lugar. Pedro, cansado de un día manejando casi sin parar, va

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a su casa a descansar. Al otro día temprano, se presentan en la dirección que le diera
aquella rara mujer y que es en el barrio de Mexicanos. Toca la puerta y pide hablar con el
propietario de la csa. El dueño sale y el taxista le explica que una mujer utilizó su vehículo y
que le dejó un papel con esa dirección para cobrar. Primero Pedro recibe como respuesta
una sonora carcajada de aquel hombre, y después el mismo, le pregunt más detenidamente
sobre los detallles del servicio y la cara del dueño de aquella casa, se va tornando de la risa
a un estado omás serio. Después invita a pasar al taxista a la casa y le pregunta si es capaz
de reconocer a la mujer que estuvo el día anterior con él.

El dueño de aquella casa, saca un cuadro grande y le enseña a Pedro una fotografía de una
hermosa joven. Pedro, el taxista, la reconoce en el acto, es ella, no hay duda. Pero el dueño
de la casa, dice que eso es imposible, que lo que el taxista dicen no puede ser, que esta
mujer no puede haber sido transportada en el taxis, porque tiene más de diez años de
muerta. al recibir aquella contestación, Pedro se desmaya. Los dueños de la casa, llaman a
otros taxista para que lo auxilien. Es llevado a su casa. Pedro recobra la conciencia y es
capaz de hacer un relato pormenorizado de lo que ha ocurrido. Pero es incapaz de
levantarse de la cama. Ese mismo día, empieza a tener fiebra alta. Se dice que fueron ocho
días de calentura, hasta que por fin murió. Se le achaca su muerte a este extraño suceso.

Cuenta la voz popular,, que todavía en la actualidad, por las mañanas de primavera y en las
frías noches de invierno, de repente, se aparece por la zona del panteón, una guapa mujer
blanca, vestida de negro que pide que la lleven a visitar las iglesias de San Cristóbal.
¿Misterio? si, una leyenda espeluznante que hiela la sangre y nos hace creer en lo
sobrenatural, en lo terrible enigmático, que es el más allá; pero no todo para allí, se cuenta
que aún en la actualidad dos o tres gentes y no precisamente taxistas han sido abordados
por una hermosa mujer que viste de negro y que sale del panteón, aunque, al parecer, no
han corrido con tan mala suerte como le pasó al taxista.

18.- Chiapas. La laguna de Coapilla.


Cuentan los abuelos que cierta vez, ya hace mucho tiempo, existía un pozo el cual servía de
sustento a una familia. La familia estaba conformada por tres personas, el papá, la mamá y
la hija. El señor al morir su mujer se consiguió otra esposa la cual llevó a vivir con ellos. La
niña veía a su madrastra como alguien muy mala, y sí, si era cierto porque la maltrataba
mucho. Cierta vez el señor se fue a trabajar muy iejos y tardaría en regresar, fue así que la
niña se quedó sola con su madrastra.

A la niña la mandaban siempre a traer agua de pozo con un cántaro de barro el cual llenaba
de agua para los quehaceres de hogar, pero la niña siempre rompía el cántaro. Y si la
mandaban otra vez, otra vez rompía el cántaro; ya de tanto la señora se cansaba y le
pegaba a su hijastra. A la madrastra no le convenía que siempre que se iba a traer agua la
niña rompiera un cántaro, por eso ya de tanto hizo un canasto para que trajera el agua.

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La niña al traer agua con el canasto se le salía toda y cuando llegaba a su casa no tenia
nada. La madrastra sabiendo que era imposible traer agua con el canasto le seguía
pegando. La niña al no saber qué hacer decidió tapar los agujeros del canasto con lodo, pero
todavía se escurría el agua. De tanto, la niña comenzó a llorar y llorar. De repente se le
apareció un señor de muy alta estatura y muy bien vestido.

Le preguntó: ¿por qué lloras? Y la niña contestó: es que mi madrastra me regaña porque
rompo los cántaros, y ahora ya no me dio cántaros, me dio un canasto lleno de agujeros.
Pero eso no es problema, llena de agua el canasto y verás que no se saldrá el agua, dijo el
señor. De esa manera, la niña llevó el agua con su madrastra y ya no le pegó, pero le regañó
más por llegar tan tarde a su casa.

La niña volvió al día siguiente al pozo y de nuevo se encontró con el señor. El señor le dijo:
veo que aun así te regañó. Mejor ven conmigo; en mi casa no te regañaran, ni te maltrataran,
allá tu serás la reina. La niña no lo pensó dos veces y acepto ir con el señor. Entonces la
niña cerró los ojos y apareció en una finca, vio borregos, caballos, vacas, gallinas y también
personas que conocía y ya habían muerto.

Entonces la niña estuvo muy contenta. Luego, el papá de la niña regresó del trabajo y le
preguntó a la madrastra dónde estaba su hija, la mujer solo dijo que vio cuando se estaba
ahogando en el pozo. El señor regañó mucho a su mujer y luego se fue a llorar al pozo. De
pronto el hombre apareció de nuevo y le pregunto: ¿por qué lloras? Y el señor contestó: es
que mi hija se ahogó en el pozo y mi mujer no hizo nada.

No te preocupes, dijo el hombre. Tu hija está conmigo en mi rancho, cierra los ojos y verás
que estarás con tu hija. Entonces elseñor cerró sus ojos y apareció donde estaba la niña. El
padre quizo llevarse a su hija pero el señor alto no se lo permitió, a cambio de ella le dio un
cofre lleno de dinero y le advirtió que no lo abrazará antes de tres días y que no lo viera su
mujer.

Entonces el señor se fue a su casa y no le dijo nada a su mujer; pero la mujer se llenó de
curiosidad y abrió el cofre, fue así que todo se convirtió en un enjambre de avispas. Por lo
tanto, la niña se quedó con el hombre para siempre. Se cree que el pozo fue creciendo junto
con la niña, hasta convertirse en una inmensa laguna, “la laguna encantada”.

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19.- Chiapas. La piedra de Huixtla.
Cuenta la leyenda que hace muchos años un brujo de Chiapa de Corzo. Tenía que ir a traer
una campana encantada a Guatemala. Por lo que pidió a Juan No. un hombre grande,
corpulento y decido para que le ayudara a traer ¡a pesada campana desde ese lugar tan.
lejos.

Y así. se prepararon para un largo viaje, una vez listos, los dos partieron con rumbo a un
pueblo de Guatemala, donde otro brujo de ese lugar los esperaba con la campana lista para
ser llevada a Chiapa de Corzo para festejar sus Fiestas Tradicionales de ese entonces.
Al llegar el brujo ios recibió con gusto, pero les advirtió que la campana no debería de tocar
tierra por ningún motivo, por muy cansados que estuvieran no deberían descansar, por que
la campana se convertiría en una enorme roca.

Decididos y confiados de la gran fuerza que poseía Juan No. partieron con rumbo a su
destino. Habían cruzado los municipios de Cacahuatán, Tapachula y iuzantán, ya
montañas. Juan, se veía cansado, el brujo le animaba y decía que no descasara que si no ya
no podrían llegar con la campana a Chiapa de Corzo.

Juan ya muy cansado le pidió que descansaran, -Descansemos un rato dijo Juan… -no, no
podemos descansar dijo el brujo.
– Solo déjame me siento un rato… ¡No!, dijo el bru¡o. vas a
bajar la campana.
– ¡No’., soio me sentare sobre esta roea sin bajar la can-nana
dijo Juan.
– Juan No. con la enorme campana a cuestas se posó sobre una pequeña roca, mientras oí
brujo descanso en eí suelo, iba tan cansado que se quedó dormido. Juan ai ver al Brujo
dormido decidió dejarlo descasar más. Pero íanibién él se quedo dormido debido a la fatiga
que lo venció.

No supieron cuanto tiempo durmieron pero cuando amaneció, solo estaba una Enorme Roca
en forma de campana y había crecido más de su tamaño original.

El brujo muy enojado por haberse quedado dormido, ie dijo a Juan que intentara levantar la
roca, pero todo fue inútil, la enorme roca se había sentado sobre tres grandes piedras y ahí
quedaría para siempre la campana, hoy conocida como la Piedra de Huixíia.

El brujo, muy enojado maldijo a Juan No. Le dijo que su maldición era cuidar por toda la
eternidad a! enorme Piedra

Por eso hoy en día, se oye por las noches que Juan No. sale a recorrer las cercanías de la
Piedra de Huixtla, dicen algunos campesinos del Lugar que lo han visto. Que veces viaja en
un caballo negro, otros dicen que Juan No. tiene una pata de gallo y otra de Caballo y que
solo ahuyenta a ios que se acercan a la piedra por las noches.

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20.- Chiapas. El Negro y la Iglesia de Chamula
Si de por sí el pueblo de San Juan Chamula y sus sincréticas costumbres son excéntricas,
esta leyenda añade aún más de este ingrediente. Hasta hoy los chamulas conservan su
propia organización política, no permiten que algún blanco construya su casa en el pueblo y
son muy celosos de sus costumbres (un verdadero ejemplo de resistencia).

La historia sobre la construcción de su iglesia, donde son realizados sus magnéticos rituales
que combinan la fe católica y la magia, es muy especial, según la leyenda. Como es de
esperarse, cuando los españoles llegaron en 1924 a dominar estas tierras, los chamulas
continuaron con sus costumbres y se negaron a que se construyese una iglesia.

Un capítulo cambió la opinión de los habitantes cuando un negro con fama de chamán y de
tener poderes con la capacidad de aniquilar a sus enemigos comenzó a alarmar a la
población. La influencia de este personaje, pese a no ser chamula, fue haciéndose muy
fuerte.

Los chamulas creyeron que lo anterior quizá estaba sucediendo precisamente por prescindir
de una iglesia. Entonces los habitantes pidieron a este mago que indicara el lugar donde
debía construirse la iglesia, como una especie de reverencia. Entonces el negro en un
pedestal a 40 m de la puerta principal donde hoy está la iglesia se paró. Dio una vuelta
silbando y ocurrió que de lo lejos, dejando atónitos a todos, llegaron piedras que fueron
convirtiéndose en carneros, el conjunto de animales permaneció junto al negro y entre ellos
parecían entenderse, luego fueron convirtiéndose de nuevo en piedras. Hubieron algunas
rocas que no acudieron y el negro molesto las llamó Chajancavitz, que quiere decir El Cerro
de las Piedras Haraganas. Este montículo de rocas rebeldes son las que posan a la
izquierda de la carretera, un poco antes de llegar a Chamula.

21.- Chiapas. El perro y el cocodrilo.


Cuentan los antepasados que cuando salgan a la casería no lleves perros a la laguna o en
las orillas de los ríos porque son enemigos de los cocodrilos también contaban los
antepasados que el perro no tenia lengua y el cocodrilo si, el perro se acerco ala orilla de la
laguna para platicar con el cocodrilo y le dice “tu que te alimentas de los animales prestame
tu lengua yo se casar y si me la prestas yo te traigo animales para que puedas comer” el
cocodrilo se quedo pensando y al otro día el perro le llevo carne y al ver esto el cocodrilo
confió y le presto su lengua al perro y pasaron unos días y el perro le llevaba de comer al
cocodrilo y siguieron pasando los días y el cocodrilo seguía prestándole la lengua, hasta que
un día el perro se acostumbro de andar trayendo la lengua y ya no se la volvió a regresar
nunca ni le llevaba comida, al ver esto el cocodrilo se molesto mucho y desde entonces se
cuenta que cuando un cocodrilo ve a un perro cerca del río o de la laguna se lo come.

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22.- Estado de México. La leyenda de Huitzilopochtli.
La leyenda de Huitzilopochtli cuenta que él era un dios que nació como todo un guerrero,
preparado para la guerra desde el momento de su nacimiento, junto con su armadura y
armas.

La madre de Huitzilopochtli era Coatlicue, quien había tenido también otros 400 hijos,
quienes eran llamados surianos, ellos al enterarse que su madre estaba esperando otro hijo
se enfurecieron y se llenaron de celos, debido a esto decidieron matar a su propia madre.
Los surianos comenzaron a prepararse para matar a su madre, ellos sabían que no eran
igual de poderosos que ella, pero contaban que debido a que ellos eran más, entonces
podrían ganar la batalla, poco a poco se comenzaron a preparar para lo que sería la batalla
donde matarían a su madre.

Uno de los surianos se arrepintió de esto, y le confesó esto a su madre, Huitzilopochtli


también escucho esto desde el vientre de su madre.

Cuando los surianos comenzaron su ataque, fue en el momento donde Huitzilopochtli nació,
como sabia de los planes de su madre él nació preparado para defenderla a toda costa. La
primera en intentar matar a Coatlicue fue Coyolxauhqui pero Huitzilopochtli le corto la cabeza
y la arrojo al cielo, esta se convirtió en la luna, al ver esto, los surianos escaparon pero
Huitzilopochtli comenzó a cazarlos y a convertirlos en estrellas.

23.- Puebla. La Casa de los Enanos.


Es una casa emblemática de puebla es el recuerdo de las casonas porfiristas que se hicieron
en la avenida de la paz en honor del caudillo de la paz que era Porfirio Díaz, curiosamente le
pusieron lamina a la reja que alguna vez debió estar abierta para que se admiraran los
jardines, esta muy bien cuidada pero algo que llama la atención son lo oscuro de las
ventanas siempre están cerradas de tal manera que se ve que es una casa con muchos
problemas por que no entra la luz. Se cuenta que descendientes de esta familia quedaron
dos hermanos un hombre y una mujer y que como no salían se enamoraron y de esta unión
salieron niños deformes enanitos que andan paseando por los jardines y que por eso
pusieron las laminas para que no se vean y la gente no se den cuenta, Casa de los Enanos
en Puebla otros cuentan que no, que realmente una familia normal tuvo una hija deforme y
que al asomarse espantaba a la gente, por esto cubrieron las rejas y ventanas y solamente
la gente de mucha confianza puede entrar, otros cuentan que hay fantasmas y gente de otra
época que revive y que habita la casa todavía.

24.- DF. Fantasma del Metro.


El inspector de Pino Suárez. Cuenta el inspector de la línea del metro DF que durante una de
sus revisiones en las estaciones encontró a un hombre que hacia el mismo trabajo que él,
con la misma ropa inclusive, pero no estaba enterado de que otra persona se encuentre

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trabajando en el recinto, entonces le preguntó cual era su tarea, su nombre y demás cosas,
el hombre le contó que cuando todavía estaba vivo, él se encargaba de hacer las tareas
generales del tren, pero un día de pronto fue atropellado por uno y no pudo seguir con su
trabajo, ni con su vida tampoco, así que de vez en cuando vuelve al lugar de su muerte y
ayuda al empleado de turno.

25.- Cuernavaca. La Dama de los Espejos.


En varios rincones del Estado de Morelos podemos encontrarnos con leyendas, mitos o
simplemente historias de lo que la gente relata que sucedió en aquél lugar.
De hecho, uno de los lugares preferidos para contar una buena historia de terror es el
conocido Panteón de la Leona ubicado en el municipio de Cuernavaca en la colonia Carolina
que en su interior alberga no sólo historias, sino sucesos reales muy terroríficos.

Una de las leyendas preferidas es la de la “Dama de los Espejos”, una tumba que llama
mucho la atención a las personas que la conocen y es que además de ser una tumba única
contiene una esencia escalofriante tiene una historia que a muchos les pondrán los pelos de
punta.

Cuenta la leyenda que una hermosa dama se encontraba en su lecho de muerte por una
enfermedad terminal y antes de morir le pidió a su esposo que su tumba fuera forrada con
espejos lo cual cumplió, ya que en su juventud aquella mujer era de una belleza envidiable.
Antes de morir, su esposo relata que se sentaba frente a su espejo a cepillarse su largo
cabello y admirar su divinidad.

Tiempo después, murió, sin embargo, previo al Día de Muertos, se dice que la “Dama de los
Espejos” sale del panteón y toma un taxi en donde se encuentre y pide que la lleven al
domicilio donde vivía o al mismo panteón. Cuando se baja del vehículo, le pide al taxista que
lo espere unos minutos o que pase al otro día para que le pague. Pero el taxista se lleva una
sorpresa cuando nadie sale del domicilio a liquidarle el pasaje o se da cuenta que la mujer
que entra en panteón desaparece de repente sin dejar rastro alguno.

Cuentan que algunas veces, salió el mismo esposo del domicilio quien le dice a los choferes
que la mujer que entró a la casa tiene mucho tiempo de fallecida lo que hace que al taxista
se le hiele la sangre.

Hoy en día, la tumba de la denominada “Dama de los Espejos” se encuentra muy deteriorada
y olvidada, dado que junto a ella descansan los restos de familiares cercanos quienes en
vida se hacían cargo de los gastos del mantenimiento. En la tumba se pueden observar
esculturas de ángeles, distintas imágenes religiosas, que acompañan los restos de la Dama
de los Espejos en su partida hacia el inframundo.

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