AJEDREZ
Al rey le explicó su dama.
Para que tú no te arriesgues
en el campo de batalla,
yo, tus defensas guardare.
Qué en este suelo de escaques,
se ha declarado una guerra,
comandada por sagaces
cholas con inteligencia.
Si alfiles son dos Quijotes
que a mi lado serpentean,
dislocadas van las torres,
celando a diestra y siniestra.
Los caballos retadores
hasta el campo ajeno llegan.
No hay piedad con los peones,
que sin remisión se entregan.
Las brunas ganan a veces,
Y en otras, las claras ganan.
Mas, si fácil no se tiene
como zanjar la contienda,
un sensato acuerdo noble.
Los dos reyes pactan tablas
y así, nadie se somete.
Mª Eugenia Pereiro Barbero
Agosto 2016
Poesía del Dr. Casimiro Rugarcía (1944)
"Ajedrez romántico"
Es el Ajedrez sin par
imagen fiel de la vida
desesperada partida
contra el tiempo y el azar;
lucha donde suele hallar
nuestro débil corazón
además de humillación
una amargura tan fiera
como si al perder muriera
su mas hermosa ilusión.
II
En el triunfo hay que imitar
al hidalgo caballero
que saluda con su acero
y vence sin humillar.
Siempre se debe ganar
como el invicto marqués
en Breda: sin altivez,
sonriendo al enemigo,
tiende su mano de amigo.
Así es el noble ajedrez.
III
Como en la vida se advierte
que es juego de azar, y cada
movimiento, una jornada
en su marcha hacia la muerte.
No basta el saber, la suerte
le domina y de tal modo
que a veces se hunde en el lodo
un rey, cubierto de gloria,
y otras, injusta victoria,
logra venciéndolo todo.
IV
Lleno de ilusión empieza
como la vida este juego.
Igual que el amor es fuego
y, como el arte, belleza.
¡Cuantas veces su grandeza
se humilla y su ardor se abate!
Porque este juego o combate
también tiene su agonía,
en breve o lenta porfía,
que termina en jaque-mate.
Es contra el tiempo partida
de duda ansiedad y ensueño,
pero siempre loco empeño
a lo largo de la vida.
Hoy gloria; mañana herida...
en eterno retornar,
terco anhelo de ganar
contra todo...y al fin nada:
agua en la mano encerrada
que no podemos guardar.
VI
Yo siempre lo jugaré
con tanto amor y ansiedad
como en la temprana edad
frente al destino luché.
Ayer al tiempo gané,
y le gano también hoy.
Nada puedo y nada soy.
Eugene Salomon
(28 Marzo 2017)
Avanza un peón de blanca vestimenta
y presta la negra caballería
da un paso de soberbia altanería,
declarada queda una guerra cruenta.
Se fragua la batalla a cocción lenta;
el negro alfil lleno de valentía
a blanca torre abate con maestría,
mientras la oscura dama observa atenta.
Rápido enroque crea férrea trinchera,
mas parece caer la blanca bandera
tras perder su esbelta reina en combate.
Y al final, en el duro ataque abstraído,
sorprenden al rey negro en un descuido;
ganan blancas, un peón da jaque mate.
A. Jesús JB (2012