Unidad VIII
Unidad VIII
• Concepto:
Son consecuencias jurídicas que ella produce, tanto para el acreedor como para el deudor.
Los efectos de las obligaciones son consecuencias de índole jurídica que emanan de la relación
obligacional. Ellas se plasman en los distintos medios orientados a satisfacer el interés del acreedor y a
posibilitar que el deudor ejercite regularmente el derecho y el deber que tiene de cumplir.
Los efectos de contrato, en cambio, consisten en generar un orden normativo en virtud del cual se crea,
modifica, transfiere o extingue una determinada relación jurídica patrimonial entre las partes. El contrato
es fuente de la obligación, la obligación es así concebida como un efecto del contrato. Una vez creada la
obligación, ella es dotada por el ordenamiento jurídico de diferentes medios necesarios para su
satisfacción, esto constituyen sus efectos.
➢ Inmediatos: cuando la prestación debe ejecutarse desde el mismo nacimiento del crédito.
➢ Diferidos: cuando la prestación debe ejecutarse al cabo de un cierto tiempo por mediar por
ejemplo un plazo suspensivo.
➢ Instantáneos: los que se consuman con la ejecución de una prestación unitaria. Desde que
comienza hasta que termina el acto de cumplimiento no opera intervalo de tiempo por
ejemplo el pago al contado del precio en la compraventa.
➢ Duración: los que se prolongan sus efectos en el tiempo. Tal lo que sucede en las
obligaciones de ejecución duradera, donde la prestación requiere de un cierto tiempo para
su cumplimiento, sea corrido (ejecución continuada) o de múltiples fracciones de tiempo
separados entre si por intervalos (ejecución periódica) o desiguales (ejecución escalonada).
Ejemplo, la obligación del locador de asegurar al locatario uso y goce de la cosa.
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de otro de tal manera que en adelante puedan
ejercerlos en su propio nombre. La sucesión a
titulo universal sólo es concebible mortis causa. En
cambio a título singular también puede ser por
actos entre vivos.
El art. 503 como regla hace referencia a los
sucesores a titulo universal sólo excepción
alcanzaría a los singulares cuando se trate de
obligaciones propter rem o cuando el ingreso de
éstos en la relación jurídica se produzca por un
negocio jurídico directo de transferencia. Ejemplo
sesión de crédito de deudas.
Son aquellos que no son parte sustancial o material
en la relación jurídica obligatoria.
• Terceros interesados: son aquellos que tiene
un interés lícito en el cumplimiento de la
obligación.
• Terceros no interesados: son aquellos que no
Terceros.
tiene un interés lícito. El acreedor no esta
legitimado para exigir el cumplimiento a un
tercero ni el deudor puede ejecutar lo debido a
favor de un tercero. Ello no obsta en que
ciertos supuestos un tercero este facultado para
ejecutar o recibir la prestación debida.
El derecho de crédito es un verdadero derecho subjetivo y el acreedor tiene poder jurídico para la
satisfacción de su interés. El crédito tiene un contenido. Es una situación compleja en la que convergen
facultades pero también cargas y deberes. Por lo general la facultad de acreedor es dependiente, es decir,
integran y forman parte del derecho principal pero en ocasiones el ordenamiento jurídico las concibe
como derechos subjetivos autónomos y en cierto modo independiente.
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• Ejecución forzada (directa) en forma específica
o por un tercero a fin de obtener la prestación
en especie (o en natura).
• En defecto de ello puede reclamar el
contravalor dinerario de la prestación que no es
sino un sucesadaneo o sustitutivo de la
prestación específicamente debida, al que la
doctrina clásica tradicionalmente a denominado
efecto anormal de la obligación. Se trata de una
misma obligación que ha modificado su objeto.
• Puede finalmente en ciertas obligaciones, de
fuente contractual promover la resolución del
contrato trasladando la cuestión a la tutela
resolutoria del crédito.
Cautelar o preventiva del crédito. Abarca una gran
variedad de derechos y facultades que se orientan
en una doble dirección: por un lado a asegurar la
existencia, certidumbre y eficacia del derecho de
crédito; y por otro lado las que ayudan a defender
la integridad patrimonial del deudor. Se procura a
través de ellas precaverse de contingencias
negativas ulteriores, comprenden todas aquellas
facultades que le permitan al acreedor una eficaz
defensa preventiva de su crédito. Pueden ser
extrajudiciales y judiciales, tales como
preconstituir pruebas, otorgar fecha cierta al titulo
Tutuela conservatoria. en el que consta la obligación, obtener un
reconocimiento de deuda, etc.
También están incluidos los llamados medios de
conservación del patrimonio del deudor que se
edifican a partir de la premisa de que éste
constituye la garantía o prenda común de los
acreedores. Lo mismo sucede en el caso de
subrogación del acreedor en el ejercicio de los
derechos y acciones no personalísimos del deudor,
cuando medie inacción de éste. También
encontramos la acción de separación de
patrimonios, el llamado secuestro conservatorio de
los bienes de deudor.
En los contratos que generan obligaciones con
prestaciones reciprocas, se entiende implícita la
Tutela resolutoria. facultad del contratante no incumpliente de
resolver el contrato frente al incumplimiento de la
otra parte.
Comprende todas las cuestiones vinculadas con la
prevención, la reparación y en ciertos casos la
punición del daño que deriva del incumplimiento
obligacional en cualquiera de sus manifestaciones
Tutela resarcitoria. posibles (absoluto o relativo, total o parcial).
Quedan comprendidos no solo los efectos atinentes
al daño que deriva de la lesión al interés de la
prestación, sino también a otros perjuicios que se
ocasionan a la otra parte en la relación con motivo
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de la ejecución.
➢ Orden público.
➢ Abuso del derecho.
➢ Principio de buena fe.
➢ La moral y las buenas costumbres.
Estos deberes de cooperación actuan como un requisito o presupuesto para el ejercicio de una facultad:
exigir la prestación:
➢ Las llamadas cargas del acreedor para que el deudor pueda cumplir (hacerse presente
en el lugar del pago para recibir la cosa en las obligaciones de dar, posar para que el
pintor pueda ejecutar el retrato en una obligación de hacer, etc.)
➢ Las cargas de examinar diligentemente la prestación ya realizada. Como por ejemplo
en materia de contrato de locación de obra el comitente tiene la carga de examinar la
obra ejecutada a fin de detectar si ella presenta vicios aparentes.
➢ La carga de informar que impone el deber de comunicar ciertos acontecimientos cuyo
conocimiento es de interés para las partes.
➢ Carga que pesa sobre el acreedor de facilitar la liberación del deudor (ver mora del
acreedor).
Está caracterizada esencialmente por el deber jurídico específico y de contenido patrimonial que asume el
deudor denominado prestación, cuya realización tiende a satisfacer el interés del acreedor. Dicho deber
jurídico tiene especificidad de contenido patrimonial, y está directamente orientado a satisfacer el interés
de otro.
Su inejecución importa una lesión en sentido amplio al interés tutelado, y abre las vías de tutela
satisfactiva, resolutoria y, en su caso, resarcitoria que prevé el ordenamiento jurídico.
La situación de deuda es compleja, por lo tanto el deudor tiene deberes y facultades:
En cuanto a los derechos del deudor, éste no solo tiene deberes, sino también derechos y facultades. Así,
por ejemplo, el derecho de pagar, el de liberarse, la posibilidad de constituir en mora al acreedor, la
facultad de determinar la prestación en ciertas obligaciones de objeto relativamente indeterminado.
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Son susceptibles de reclamo los deberes secundarios de conducta?
Para algunos no podría demandarse su cumplimiento, sin que ello obste a que una violación imputable
pueda generar una acción resarcitoria en inclusive la resolución contractual.
Otros estiman que los deberes denominados accesorios puedan ser objeto de reclamo, no así los deberes
secundarios.
Están quienes sostienen que pueden ser demandados por el acreedor en cualquier momento y oportunidad.
En cuanto a efecto que producen el incumplimiento de estos deberes, para algunos sólo el no
cumplimiento de la prestación o deber principal es apta para generar incumplimiento. Por lo tanto si se ha
realizado el deber principal de prestación y no se ha dado el cumplimiento a un deber accesorio sólo
quedaría la vía indemnizatoria. Según otros, los deberes accesorios o de conducta no solo complementan
la prestación sino que frecuentemente contribuyen a configurarla, por lo que su no cumplimiento puede
determinar situaciones que por su gravedad nos ubiquen en los confines del incumplimiento definitivo.
Su origen se encuentra en el derecho romano. Este principio se basaba en que, en caso de duda de la
existencia o inexisistencia de la obligación, se estaba por ésta última. Tal concepción lleva incita la idea
de que el deudor es siempre la parte mas débil de la relación. En nuestro código civil encontramos una
serie de disposiciones que reflejan su recepción. Así en las obligaciones de genero y alternativas, salvo
pacto en contrario, la facultad de elección corresponde al deudor; en materia de imputación de pagos, ésta
corresponde en primer término al deudor. En el código de comercio el art. 218/7 sostiene “en los casos
dudosos que no pueden resolverse según las bases establecidas, las cláusulas ambiguas deben
interpretarse siempre a favor del deudor, o sea en sentido de la liberación”.
En las últimas décadas advertimos así mismo que la parte más débil de la relación no es el deudor sino el
acreedor. Por lo tanto el principio debe en nuestra opinión, ser superado y sustituido por otro mas acorde
a nuestros tiempos.
3. tutela satisfactiva.
• El cumplimiento. Importancia:
Hay que distinguir si el cumplimento es voluntario o no, en el primer supuesto el deudor cumple
voluntaria, normal y espontáneamente la prestación.
Si el deudor no cumple voluntariamente, el acreedor cuenta con medios legales para exigir el
cumplimiento, pero éste será forzado, es decir, ejecutado por la fuerza o mediante un tercero.
La diferencia entre uno y otro modo de cumplimento, es que, en uno interviene la voluntad y en el otro la
coactividad.
4. el pago.
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• Concepto. Noción amplia y restringida:
• Naturaleza jurídica:
Estamos en presencia de un acto jurídico unilateral: acto voluntario lícito que tiene como fin inmediato
extinguir la obligación. No se precisa más que una parte, la que ejecuta la obligación mediante el
cumplimiento adecuado de la prestación debida.
• Elementos:
• Legitimación activa:
Pueden hacer el pago todos los deudores que no se hallen en estado de ser tenidos como personas
incapaces, y todos los que tengan algún interés en el cumplimiento de la obligación.
El deudor tiene el derecho y el deber de pagar. En cambio los terceros interesados o no pueden hacerlo.
El deudor es quien tiene el derecho y el deber de pagar espontánea y apropiadamente mientras el vínculo
jurídico subsista.
El pago también puede ser hecho por un representante, siempre que no se trate de una obligación intuiti
personae:
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➢ Representante legal: este suple la incapacidad de hecho del deudor y la imposibilidad
de ejercitar por si los actos de la vida civil.
➢ Representante voluntario: el deudor es una persona capaz de hecho para efectuar el
pago, pero acude a un tercero para que en su nombre y representación lo realice. En tal
caso el pago el valido en la medida en que el interés del acreedor se vea plenamente
satisfecho como si hubiera sido efectuado por el propio deudor.
Desde el punto de vista del acreedor, poco interesa si el representante del deudor tiene representación
suficiente para efectuar el pago, ya que si el representante no tiene capacidad suficiente quede equiparado
como un tercero que paga una deuda ajena.
Supuestos:
Terceros interesados:
Supuestos:
➢ Quien constituye una garantía real sobre un bien propio, para asegurar el cumplimiento
de una deuda ajena.
➢ El tercero poseedor de un inmueble dado en garantía real, ya que puede perder la
posesion que detenta si el deudor no satisface el interés del acreedor.
➢ El acreedor que paga a otro acreedor que le es preferente.
➢ Quien paga una deuda a la que está obligado con otros. Ejemplo obligación
simplemente mancomunada de objeto divisible, ya que cada codeudor está obligado
por la cuota parte que le corresponde y si paga la totalidad es un tercero.
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➢ El que habiendo admitido una herencia con beneficio de inventario, paga con sus
propios fondos las deudas del causante.
No son terceros los codeudores solidarios o indivisibles, porque ellos deben satisfacer la totalidad de la
deuda debida. Es distinta la situación del codeudor de una obligación simplemente mancomunada, de
objeto divisible, que sólo debe su parte en la deuda y debe ser reputado tercero con relación al pago en
exceso de su cuota. Tampoco el fiador es un tercero, pues se trata de un deudor condicional, subordinado
al hecho de no pagar espontáneamente el deudor.
Terceros no interesados:
Es aquel que, sin tener interés en el cumplimiento de la obligación, se introduce en el vínculo obligacional
y ejecuta la prestación. Esto es posible en tanto no se trate de una prestación personalísima, o no se haya
pactado lo contrario.
Importante destacar que este tercero no interesado no puede realizar el pago cuando medie oposición
conjunta de acreedor y deudor.
No es estricto pago o cumplimiento de la obligación. Determina la satisfacción del interés del acreedor,
quien queda desinteresado transmitiéndole la calidad activa al tercero. La deuda subsiste impaga y solo
media cambio de acreedor. Consecuencia del tercero que paga puede dirigir su acción contra el deudor
obligado originalmente.
No opera la extinción del crédito del acreedor, crédito y deuda no existen separadamente el uno de
otro.
Efectuado el pago por el tercero el deudor queda obligado frente a éste, quien tiene derecho de exigir el
reintegro de lo pagado. Este principio funciona en todos los casos, salvo que haya mediado ánimo de
donar por parte del tercero.
Se configura en éste caso una gestión de negocios, que legitima al gestor a repetir del dueño del negocio
todos los gastos que la gestión le hubiese ocasionado, con los intereses desde el día que los hizo. Para que
el tercero pueda ejercitar la acción de reembolso, el pago debe ser útil al deudor. Si pagara una deuda nula
o prescripta, no tendrá derecho alguno por esta vía, atento a la falta de utilidad de la gestión para el
deudor. El tercero que paga debe dar aviso al deudor, en caso de no hacerlo, si éste pagase a su vez la
deuda, recibiendo así el acreedor un doble pago, el tercero carecerá de toda acción contra el deudor. Pero
conservara este tercero su derecho de repetir lo pagado al acreedor.
✓ Extensión del derecho del reembolso: si el tercero efectúa el pago antes del
vencimiento de la deuda, sólo tiene derecho a ser reembolsado desde el día
del vencimiento de aquella. El tercero que paga sin el reconocimiento del
deudor no tiene ninguna acción de reembolso cuando se trata de una deuda
de juego.
✓ Pago con subrogación: también el tercero que paga una deuda ajena con
ignorancia del deudor puede ejecutar esta acción.
En este caso el tercero, solo tiene derecho a obtener el reintegro de lo desembolsado, en la medida en que
al deudor le hubiera sido útil el pago, se aplican así las reglas del enriquecimiento sin causa. El pago será
útil en la medida en que la deuda sea exigible al deudor. La prueba del pago y la utilidad están a cargo del
tercero.
Cuando se trata de terceros no interesados y media oposición del deudor, la subrogación legal por pago es
improcedente. Nada impide sin embargo, que pueda en tal caso operar una subrogación de carácter
convencional dada por el acreedor.
En principio el acreedor no puede rehusar el pago efectuado por el tercero, aun cuando este haya sido
hecho contra la voluntad del deudor. Los requisitos son:
Una vez cumplida la prestación por el tercero, dicho acto deviene irrepetible, a excepción de que medie
error del tercero que paga una deuda ajena creyéndose deudor.
Qué ocurre cuando opera la garantía de evicción de la cosa entregada por el tercero al tiempo de ejecutar
la prestación, o si ella presenta vicios redhibitorios? El cumplimiento deviene ineficaz y no resulta apto
para producir efectos. Como consecuencia de ello el acreedor conserva su derecho de cobrar el crédito
contra el deudor, sin perjuicio de la responsabilidad del tercero por el daño que pueda haberle causado al
acreedor.
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El pago del tercero no es precisamente un medio liberatorio para el deudor, sino un modo particular de
transmisión del crédito a éste tercero, por la vía de la previa satisfacción del interés del acreedor
originario.
• Legitimación pasiva:
Acreedor:
Son reputados acreedores el representante del acreedor y tercero habilitado. La falta efectiva de
satisfacción del interés del acreedor verdadero en estos dos supuestos no invalida el pago, sino que se
abre a favor de éste las vías pertinentes para obtenerlo de quien frente al deudor estaba legitimado para
recibirlo.
Acreedor. Diferentes supuestos:
El pago debe hacerse a la persona a cuyo favor estuviese constituida la obligación: cuando el acreedor es
único o singular, el pago debe hacerse a el. Cuando, en cambio, existe pluralidad de acreedores:
El falso representante: en principio el pago efectuado a éste es de ningún valor. El deudor tiene el deber
de verificar la representación invocada, debiendo en caso de duda abstenerse de cumplir.
El pago efectuado al acreedor aparente en las condiciones indicadas, es eficaz frente al acreedor
verdadero, por lo tanto éste no esta legitimado para intentar nuevamente el cobro contra el deudor (quien
queda liberado). El verdadero acreedor tiene un nuevo crédito contra el acreedor aparente, que ha
ocupado su lugar a la hora de percibir aquello a lo que el primero tenía derecho. Si el acreedor aparente ha
obrado de buena fe, la acción que tendrá el acreedor verdadero contra el será la que nace del
enriquecimiento sin causa. Cuando el acreedor aparente obra de mala fe, esto es cuando ha recibido el
pago con conocimiento de la carencia de titulo, la cuestión transita por el plano de la responsabilidad civil
extracontractual por dolo o culpa.
Como regla, el pago realizado es inoponible al verdadero acreedor, rige el principio quien paga mal paga
dos veces. Las excepciones están dadas, cuando el pago efectuado al tercero no habilitado se hubiera
convertido en utilidad del acreedor. Esta excepción encuentra su fundamento en el enriquecimiento sin
causa. La prueba de la utilidad y su extensión corresponde al deudor que la alegue. La otra excepción esta
dada por la ratificación hecha por el deudor, cuando éste aprueba los hechos realizados por el tercero no
habilitado en su nombre. La ratificación equivale al mandato y tiene entre las partes efecto retroactivo al
día del acto, por las consecuencias del mandato, por lo tanto el tercero se convierte en mandatario. El
acreedor que conoce que el deudor equivocadamente realiza el pago a una persona no habilitada para
recibirlo, debe ser considerado de mala fe, siendo dicho acto solutorio eficaz. (Vallespinos).
Para que el pago del deudor sea válido éste no tiene que ser tenido como persona incapaz. Esta capacidad
se exige en toda la obligación (ya que consideramos al pago como acto jurídico unilateral). Cabe
distinguir entre, la titularidad del derecho de pago, que ostentan plenamente los incapaces, que tienen sin
duda derechos; y la capacidad de ejercicio del derecho de pagar, de la que carecen cuando se trata de
incapaces de hecho absolutos y relativos.
El ejercicio de tal derecho no puede ser ejercitado por ellos directamente, habrá de requerirse de la
intervención de un representante legal. Habrá que determinar en el caso concreto, si el pago representanta
un acto de administración o de disposición para exigir la capacidad correspondiente.
Tratándose de obligaciones de dar, cuando tiene por finalidad transferir o constituir derechos reales, se
exige capacidad para disponer; en cambio cuando se trata de restituirla a su dueño puede ser suficiente
con una mera capacidad de administración. En las obligaciones de hacer, habrá que ver de qué tipo de
actividad se trata, un menor de 18 años tiene capacidad para prestar un servicio que se está permitido,
pero no para otorgar por escritura pública de venta. El mismo criterio prevalece en las obligaciones de no
hacer.
➢ Son incapaces de efectuar pagos:
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✓ Incapaces absolutos: los enumerados por el art. 54; los inhabilitados del art. 152
que excedan los actos de administración; los quebrados y concursados.
✓ Incapaces relativos: los menores adultos que como regla son incapaces de hecho y
sólo tienen capacidad para efectuar pago que configuren los actos que las leyes les
autoricen a otorgar, como por ejemplo, están autorizados para realizar pagos
relativos al ejecución del empleo o al ejercicio de una profesión; aquellas personas
que se encuentran en la edad de 18 y 21 años, pueden celebrar contratos de trabajo
en actividad honesta sin consentimiento o autorización del representante; los
menores emancipados por habilitación de edad y matrimonio, son incapaces de
realizar pagos que signifiquen actos de disposición de bienes adquiridos a titulo
gratuito, pero pueden hacerlo con los recibidos a titulo oneroso.
Es preciso que la validez del pago de quien lo hace sea propietario de la cosa y capaz de enajenarla.
Si se considera al pago como un acto jurídico, faltando la capacidad de deudor, el acto es nulo y de
nulidad relativa, pues la sanción esta establecida para proteger al incapaz. Como consecuencia el acreedor
esta obligado a restituir por percibido.
El principio general es que lo que esta dispuesto para las personas que no pueden hacer pagos rige para
los que no pueden recibirlo. El acreedor no puede ser persona impedida de administrar sus bienes. Están
absolutamente impedidos los incapaces absolutos del art. 54; los inhabilitados del art. 152 bis; el
declarado en quiebra. Son relativamente incapaces, los menores adultos, respecto de aquellos actos para
los que no tengan capacidad; los menores entre 18 y 21 años en cuanto importe cobrar créditos ajenos a su
actividad laboral; los menores emancipados si el pago significa percepción de bienes recibidos a titulo
gratuito.
En que consiste:
Solo a partir de la conducta debida podrá identificarse el objeto del pago con el de la obligación. Los
requisitos sustanciales son: principio de identidad, de integridad e indivisibilidad, calidad de propietario
del solvens, disponibilidad de la cosa y ausencia de fraude.
Los requisitos circunstanciales son: localización y fecha de pago.
Cuando la conducta debida se ajusta a estos principios se alcanza el cumplimiento pleno de la obligación.
Principio de identidad:
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Consiste en una adecuación entre la conducta proyectada y la realizada.
El deudor debe entregar al acreedor la misma cosa a cuya entrega se obligó. El acreedor no puede ser
obligado a recibir una cosa por otra, aunque sea de igual o mayor valor. Si la obligación fuese de hacer, el
acreedor tampoco podrá ser obligado a recibir en pago la ejecución de otro hecho, que no sea el de la
obligación.
El acreedor y deudor no pueden unilateralmente modificar el objeto de la obligación, pero nada impide
que las partes acuerden lo contrario, o que el acreedor voluntariamente reciba en pago una prestación
diferente, lo cual lo lleva al plano de la dación en pago.
Este principio tiene aplicación en toda obligación. El derecho del acreedor a la identidad de la prestación
es invocable no solo frente al deudor sino también ante todo tercero que pretende ejecutarla.
El fundamento de este principio es la intangibilidad de la obligación, que por ser una relación jurídica
bilateral no puede ser unilateralmente modificada.
Este principio adquiere mayor rigor cuando se trata de obligaciones con prestación determinada en su
individualidad, lo que sucede con las obligaciones de dar cosas ciertas, las de hacer y no hacer.
Tratándose de obligación de hacer de carácter personalísima no es posible el cumplimiento por un tercero
ya que presenta una alteración cualitativa entre lo debido y lo pagado. En las obligaciones de género no se
considere menoscabado este principio, si al tiempo de practicarse la elección del deudor, elige una calidad
superior a la media o si el acreedor elige una calidad inferior a la media.
Este principio rige tanto en las obligaciones de fuente contractual como extracontractual.
➢ Excepciones:
Con el régimen actual tanto en las obligaciones de moneda extranjera cuanto la nacional, el deudor solo
se libera entregando la especie prometida por lo que ya no constituyen excepciones. En cambio en las
obligaciones facultativas, si constituyen una excepción al principio. Cuando el deudor cumple con la
prestación debida rige el principio en su plenitud. En cambio, cuando ejercita la facultad de sustitución
del objeto debido por el de pago, ejecuta efectivamente una prestación que esta fuera del objeto de
cumplimiento, por lo que opera la excepción.
➢ Supuestos controvertidos:
✓ Pago mediante entrega de cheque: el cheque es una orden de pago girada contra un
banco para que haga efectiva una determinada suma de dinero. Si bien, constituyen
un instrumento de pago no equivale a dinero, por lo que cuando lo que se debe es
éste último, el requisito de identidad no se alcanza. Es evidente que el pago por
medio de un cheque no hay identidad entre lo debido y lo pagado, por lo que el
acreedor puede oponerse a recibirlo. Lo mismo ocurre cuando se trata de un cheque
certificado, pero dada la importancia que tiene en el derecho comercial, la facultad
de rechazar el pago debe estar absolutamente justificado.
✓ Pago mediante la entrega de títulos de crédito: como la letra de cambio, pagarés,
vales, el pretendido pago de obligaciones de dar sumas de dinero, también falta
identidad, ya que dichos títulos son meras promesas de pagos futuros.
✓ Pago por depósito en cuenta bancaria: en principio se considera que no hay
identidad si el consentimiento expreso o tácito del acreedor, ya que a partir de éste
sólo tiene un crédito contra el banco. Cuando se ha efectuado si acuerdo alguno con
el acreedor, es eficaz en la medida en que se ha convertido en utilidad del acreedor.
✓ Pago mediante giro bancario: la solución es similar a la anterior.
Principio de integridad:
Traduce la idea de pago completo, permite incluir todo aquello que ha sido programado cuantitativamente
en la obligación y todo lo que esta comprendido dentro de ella.
Este principio alcanza a ambas partes, aplicable a las obligaciones de fuente contractual como
extracontractual y en el que la buena fe juega un rol muy importante.
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La integridad del pago no se ve afectada si la diferencia de intereses es insignificante y si el deudor ha
ofrecido pagarla en caso de existir realmente o procede ulteriormente a consignarla.
➢ Integridad e indivisibilidad:
Mientras el principio de integridad impediría restringir la obligación a una sola parte, el principio de
indivisibilidad obstaría a su fraccionamiento en el tiempo. El principio de integridad se ve conculcado
cuando el deudor no cumple en forma total con la prestación adeudada, situación que necesariamente
comprende el supuesto en que pretenda pagar la totalidad de lo que se debe, mediante pagos parciales.
➢ Cuestión en el código:
El art. 742 establece: “cuando el acto de la obligación no autorice los pagos parciales, el deudor no puede
obligar al acreedor a que acepte en parte el cumplimiento de la obligación”.
El art. 744 dice: “si se debiese suma de dinero con intereses, el pago no se estimará íntegro sino
pagándose todos los intereses con el capital”.
No es íntegro el pago que no cubre los accesorios de la deuda (intereses, costas de juicios, etc.).
➢ Excepciones:
✓ Por voluntad de las partes: acuerdo expreso o tácito, tal lo que sucede cuando el
acreedor voluntariamente reciba un pago parcial. Quien invoca la existencia de un
acuerdo en tal sentido debe acreditarlo.
✓ Por disposición de la ley:
o Deuda parcialmente ilíquida: si la deuda fuese en parte liquida y en parte
ilíquida, podrá exigirse por el acreedor y deberá hacerse el pago por el deudor
de la parte liquida, aun antes de que pueda tener lugar el pago de la que no lo
sea.
o Imputación legal de pagos: cuando las deudas presentan igual grados de
onerosidad y el pago debe imputarse a prorrata entre todas ellas, una vez
efectuadas la imputación se extinguen parcialmente las distintas obligaciones
hasta la concurrencia que resulten de dicho prorrateo.
o Pago parcial de un cheque: cuando el giro solo dispone de una provisión parcial
de fondos, el portador no puede rechazar el pago parcial, pero puede exigir que
se haga mención de dicho pago en el cheque y se otorgue recibo. El cheque
conserva sus efectos por el saldo impago.
o Pago parcial de una letra de cambio y de un pagaré: igual criterio que el
anterior.
o Concurso preventivo: todos los acreedores quirografarios y privilegiados,
quedan alcanzados por lo efectos, por lo que es procedente el pago no integro a
merito de la quita aprobada.
✓ Por disposición judicial: en casos excepcionales se permite al juez disponer una
morigeración de equidad de los montos indemnizatorios, siempre que no se trate de
un delito.
✓ No son excepciones:
o Cuando las partes mantienen entre ellas otras relaciones jurídicas obligatorias
diferentes e independientes entre si. El acreedor no puede rehusar el pago de
una de ellas aduciendo mora o incumplimiento de algunas de las otras.
o Tampoco en las obligaciones simplemente mancomunadas de objeto divisible,
cada codeudor debe solo su cuota parte, por lo que el acreedor no puede
pretender que cumpla con toda la deuda. La integridad funciona en estos casos,
para cada una de las cuotas partes en que se divide la deuda
➢ Acción de nulidad:
La legitimación activa de esta acción corresponde como es lógico, al acreedor de buena fe.
La situación del solvens, es que carece de acción para obtener la restitución de una cosa entregada en
pago. Es él el legitimado pasivo de esta acción.
✓ Buena fe del acreedor, es decir que haya ignorado que la cosa recibida no era de
propiedad del deudor. Se trata de una buena fe diligente, debe existir al momento
del pago y se presume.
✓ Devolución de lo recibido: al solvens en el estado en que se encuentra, incluso
deteriorada. Se entiende que el requisito no procederá, si la cosa hubiese perecido
por caso fortuito ya que el riesgo debe ser soportado por quien efectuó el pago.
✓ Peligro de la acción reivindicatoria: del acreedor de ser legitimado pasivo de tal
acción por parte del dueño de la cosa.
Si es un tercero ajeno a la entrega que se ha practicado, puede efectuar una acción de reivindicación
contra su actual poseedor, sin necesidad de recurrir a una acción de nulidad. A él, le basta con desconocer
ese pago.
Tratándose de inmuebles, la acción procede sin dificultades, salvo que el poseedor se haya convertido en
propietario por usucapión. Si se tratare de cosas muebles robadas o perdidas rige el principio del 2412. En
cambio, si fuesen cosas muebles no registrables de manera constitutiva, no robadas ni perdidas, la
reivindicación no prospera contra el poseedor de buena fe.
El dueño dispone también de la acción de daños y perjuicios en contra del deudor.
Aun en el caso de reivindicar, también esta legitimado para demandar la reparación de los daños
derivados de la privación indebida de la cosa.
Si el pago fuese de una suma de dinero o de otra cosa que se consuma por el uso, no puede ser repetido
contra el acreedor que la ha consumido de buena fe.
Para que el pago sea eficaz, es menester que quien lo realiza tenga libre disponibilidad de la cosa que
entrega. Sólo este principio juega en las obligaciones de dar. Debe estar presente al momento de efectuar
el traspaso patrimonial.
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Una situación delicada se presenta cuando, el deudor paga con una cosa que se encuentra embargada. Si
lo hace como si estuviese libre de gravámenes, ocultando esta situación, comete delito de estafa.
Tratándose de cosas muebles no registrables, el acreedor de buena fe esta al margen del reclamo del
embargante, pues rige para él, el principio de que la posesión vale por titulo.
El deudor propietario de la cosa embargada responde civil y penalmente.
Situación distinta, cuando no ha mediado ocultamiento, en este caso el pago no es oponible al
embargante, quien puede ejecutar la cosa como si se hallara en poder del deudor.
Carácter expedito de la cosa con que se paga (esto es, que sea disponible por parte del acreedor,
esto no se da cuando esta embargado o prendado):
➢ Créditos embargados:
La medida se practica mediante una orden judicial, que debe ser notificada al deudor por la cual éste debe
abstenerse de efectuar el pago a su acreedor (deudor a su vez del embargante).
➢ Créditos prendados:
Requiere que el crédito conste de un titulo por escrito, que este sea entregado al acreedor prendado o a un
tercero que actúe como depositario y que dicha situación sea notificada al deudor.
Esto no afecta la titularidad del crédito por el acreedor ni provoca modificación respecto de la
exigibilidad de la deuda.
El efecto común que producen ambos, es que se traducen en una orden negativa que se dirige contra el
deudor, consistente en no pagar lo que se debe al acreedor.
El art. 736 establece: “si la deuda estuviese prendada o embargada judicialmente, el pago hecho al
acreedor no será válido; y en tal caso la nulidad del pago aprovechara solamente a los acreedores
ejecutantes o demandantes, o a los que se hubiesen constituido la prenda, a quienes el deudor estará
obligado a pagar de nuevo, salvo su derecho a repetir contra el acreedor a quien le pago”. En realidad no
estamos frente a un pago nulo, sino inoponible al embargante o al acreedor prendario. El pago es válido y
conserva su eficacia respecto del acreedor y de otros acreedores diferentes del embargante o prendario.
Vamos a ver los efectos que produce el pago hecho en tales circunstancias.
El pago hecho por el deudor insolvente en fraude de los acreedores es de ningún valor. Cuando el deudor
vulnera el derecho de los demás acreedores para obtener la satisfacción de su interés, minorando la
garantía patrimonial que les debe, a través de la realización de pagos fraudulentos, la ley reconoce a los
afectados, el ejercicio de la acción revocatoria o pauliana.
Cuándo se configura el pago fraudulento? Solamente cuando quien lo realiza a través de el, provoca o
agrava su insolvencia, y dicha erogación no tiene para el deudor carácter necesario o forzoso en razón de
que no genera el riesgo de una ejecución individual o colectiva de sus bienes.
Se consideran fraudulentos el pago de una obligación natural, el pago de deudas no vencidas, el pago de
deuda ajena (tercero no interesado).
El efecto del pago fraudulento es que el mismo es inoponible a los acreedores perjudicados, pero
mantiene plena validez respecto de quienes no lo impugnen.
El pago debe ser hecho el día del vencimiento de la obligación, ni el acreedor puede pretender el
cumplimiento antes del vencimiento ni el deudor está legitimado para liberarse antes. Como regla el plazo
se presume establecido en favor de ambas partes. Cuál es el tiempo propio?
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➢ Obligación pura y simple:
Es aquel cuya exigibilidad es inmediata a su gestación. En estas el acreedor puede exigir el cumplimiento
en cualquier momento ulterior al nacimiento de la obligación.
Es aquel estipulado, fijado por las partes, la ley o por el juez. Pude ser cierto, cuando en la realización del
acto se conoce con presicion la fecha en que operara el vencimiento; o incierto, cuando esta fijado en
relación a un hecho que se sabe que se producirá pero no se sabe cuando. En estas obligaciones, el
momento de cumplimiento no es otro que el día de su vencimiento.
Este plazo puede ser tácito, que es cuando no está fijado pero surge de la naturaleza y circunstancias de la
obligación; puede ser tácito propiamente dicho que tampoco esta determinado, pero se advierten
elementos que permiten inferirlo, por ello corresponde su fijación judicial. En el primer caso, el pago
debe ser realizado al vencimiento; en el segundo caso, debe cumplirse en la fecha indicada en la
sentencia.
Son aquellas en que las partes han decidido postergar el cumplimiento de una deuda, hasta que el deudor
mejore su fortuna. Cesa el plazo cuando, opera el vencimiento del mismo por fijación judicial; en caso de
muerte del deudor, etc.
Caducidad de plazo:
Convencional: las partes pueden determinar que ciertos hechos produzcan la caducidad del plazo.
Ejemplo las cuotas.
Legal:
Noción amplia: se indetifica con todo supuesto en el que la obligación es satisfecha en el momento
anterior al previsto para su extinción.
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Noción restringida: tiene lugar cuando se verifica sin que las partes lo hayan dispuesto así.
Requisitos: la exigencia de una relación jurídica preexistente; es necesario que el cumplimiento haya sido
diferido temporalmente y la naturaleza de la obligación debe permitirlo.
Sus efectos, son los propios del acto solutorio. En caso de ser efectuado por error, no procede la
repetición.
• Gastos de pago:
Entendemos por tal, a todo desembolso necesario para la preparación de la prestación como para su
exacto cumplimiento (acomodo, transporte, etc.). En principio, salvo pacto en contrario o disposición
legal, están a cargo del deudor. No son considerados aquí los impuestos o tasas.
Como regla corresponde al deudor que alega el pago, acreditar su existencia. No se presume.
El acreedor debe probar, la existencia del vínculo jurídico y su entidad cualitativa y cuantitativa.
El deudor, puede probar el pago con presunciones, que son modos de prueba establecidos por ley como
por ejemplo cuando tiene en su poder el titulo de su deuda que le ha sido restituido por el propio acreedor,
en este caso puede presumirse el pago hasta tanto se pruebe lo contrario. Existen supuestos de excepción
en donde quien debe probar la falta de pago es el acreedor, por ejemplo en las obligaciones de no hacer.
En tanto la prueba no se dada, el deudor goza de presunción de haber cumplido.
El deudor debe probar el cumplimiento de la conducta debida, y que ésta sea adecua cuantitativa y
cualitativamente a los términos de la obligación. Ello se presume cuando el acreedor lo recibe sin
formular objeciones o reservas. El pago puede ser probado por cualquier medio de prueba incluida la
testimonial y presuncional, al no haber una forma establecida expresamente rige el principio de libertad
de medio de prueba.
El recibo es la prueba por excelencia de cumplimiento. Es una constancia escrita que emana del acreedor,
destinada a documentar el pago efectuado. Es una declaración unilateral de voluntad recepticia, a través
de la cual quien tiene aptitud para hacerlo afirma la verdad de la recepción del pago que ha sido
efectuado. El deudor tiene el derecho de exigir el recibo por el pago efectuado. El recibo no está sujeto a
formalidades, vasta que emane del acreedor capaz, la excepción, está dada por el art. 1184, donde
establece que debe ser hecho por escritura publica.
En cuanto al contenido del recibo, no esta como regla sujeto a formalidades. Existen supuestos de
excepción, donde la ley determina el contenido, como por ejemplo en el pago de créditos laborales.
En cuanto al valor probatorio del recibo, éste es una prueba completa de pago que allí consta; el acreedor
que impugne su validez debe alegar y probar que el pago ha tenido lugar sea por mediar error, dolo,
violencia al tiempo de su otorgamiento, o porque ha sido falsificado. El recibo esta al margen de la fecha
cierta.
Recibo por saldo: importa cancelación de todas las obligaciones anteriores a la fecha de su otorgamiento,
y que corresponden a las relaciones jurídicas a las que se refiere.
Recibo por capital: dado por el acreedor sin reserva alguna sobre los intereses, extingue la obligación del
deudor respecto de ellas. La norma comprende los intereses compensatorios, punitorios y moratorios, sin
embargo solo se justifica respecto de los primeros. Sin embargo se admite prueba en contrario por parte
del acreedor de que los intereses nunca fueron pagados. La intención de renunciar gratuitamente nunca se
presume. La prueba en contrario pesa sobre el acreedor.
5. imputación de pago.
• Concepto:
Es el conjunto de reglas y principios que dan solución a los problemas que se suscitan entre acreedor y
deudor, cuando existan:
➢ Varias obligaciones pendientes de pago.
➢ Que sean de igual naturaleza, de igual especie y homogéneas entre sí.
➢ Y el pago realizado debe ser insuficiente para alcanzar la satisfacción de todas, ya que si
alcanzara a cubrirlas la cuestión no tendría importancia.
Es facultad del deudor imputar el pago al momento de hacerlo. Si no se ejerce, la atribución se traslada al
acreedor. Una vez realizada la imputación no puede ser modificada unilateralmente, ni por quien la
realizó, ni por el otro sujeto de la obligación, y tampoco es posible hacer imputación legal. Conforme a
una doctrina, la imputación del pago por parte del acreedor es un acto unilateral. Otros entienden que es
bilateral, en cuanto debe ser aceptado por el deudor, de tal modo no existiría la imputación por parte del
acreedor, ya que en todos los supuestos calificados como tales, es en realidad el deudor quien decide la
imputación del pago a propuesta del acreedor. Y solo cuando ella puede estar afectada de dolo, violencia
o sorpresa, o error, procederá la invalidación de la dirección solutoria escogida.
Tienen los mismos límites que la imputación hecha por el deudor.
• Imputación legal:
No mediando imputación por parte del deudor o del acreedor con aceptación expresa o tacita del deudor,
es la ley quien determina las reglas aplicables.
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La imputación debe ser realizada a la más onerosa al deudor entre las obligaciones de plazo vencido. La
pauta para determinar la onerosidad no esta sujeta a moldes rígidos, se mencionan entre otras, el hecho de
llevar intereses, o una pena por falta de cumplimiento, o de tener una garantía real. Si las deudas fuesen
de igual onerosidad, se imputara el pago a prorrata a todas ellas. No se tiene en cuenta la antigüedad de la
deuda como dato relevante para la imputación.
Una vez efectuada, en cualquiera de sus formas, ella deviene definitiva, intangible e irrevisable por
voluntad unilateral de cualquiera de las partes. Nada impide, que de común acuerdo puedan hacerlo. En
caso de modificación, el mismo no puede afectar los derechos adquiridos por terceros durante el lapso
transcurrido entre la formulación de la imputación de pago y el convenio modificatorio. Por ejemplo no
podría hacerse renacer una fianza extinguida como fruto de la imputación originariamente realizada que
pretende luego ser dejada sin efecto.
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