Febrero 2005
NATURALEZA DEL CAMBIO TECNOLÓGICO
Y EL CRECIMIENTO ECONÓMICO1
Conrado Aguilar Cruz2
Resumen
El cambio tecnológico introduce cambios que llevan al reemplazo de productos, procesos,
diseños, técnicas, etc. En los años cincuenta y sesenta encontramos ejemplos de cambios
técnicos drásticos, sucesión de mejoras, nuevos productos, procesos y sistemas
tecnológicos que condujeron a transformaciones en las condiciones de trabajo, estilos de
vida y estructuras de producción entre países. A partir de los setenta se presenta una
situación más compleja, a pesar de haber introducido innovaciones asociadas con la
microelectrónica y la biotecnología, el desempeño en materia de crecimiento económico
mundial no ha seguido el mismo ritmo.
Los países en desarrollo están llegando a la conclusión de que para encontrar una vía
aceptable de crecimiento no basta un ajuste macroeconómico sino que es necesario un
cambio estructural. Un cambio que armonice el marco institucional con el cambio técnico.
Palabras clave: Cambio técnico, innovación, crecimiento económico.
1
Trabajo presentado en Seminario, en la Universidad Tecnológica de la Mixteca, el pasado 14 de
octubre de 2004.
2
El autor es licenciado en economía y maestro en administración de organizaciones por la UNAM,
actualmente es profesor e investigador de la Universidad Tecnológica de la Mixteca.
1
1. Introducción
Hacer una breve reflexión –no necesariamente compleja ni filosóficamente profunda-
acerca de la naturaleza del cambio tecnológico y su relación con el crecimiento económico
de las naciones es el objetivo del presente trabajo. En especial, aquellos aspectos que
explican la relación entre la tecnología, la innovación y la competitividad de las naciones
fundadas en sus organización manufacturera y de servicios.
En la actualidad las condiciones de competencia en una etapa particular del desarrollo
industrial llamada “globalización”, pone de manifiesto la importancia del cambio e
innovación tecnológica, por su contribución en el incremento de la productividad, el
mejoramiento de la calidad, la disponibilidad y seguridad de los productos, procesos y
métodos de trabajo, y en general, también al crecimiento económico de los países
(Abramovitz, 1989 y Romer, 1990).
El cambio técnico es un rasgo propio de la naturaleza del sistema económico en el que se
introducen cambios en productos y en procesos, en distintas empresas e industrias. Su
importancia en el desarrollo económico no es nueva, lo que parece reciente son las formas y
modalidades para innovar, y el análisis que se hace para explicar su dinamismo y naturaleza
(Jasso, 1999). Estos cambios o innovaciones pueden ser, según Carlota Pérez (1992) de dos
tipos, innovaciones radicales e innovaciones graduales (incrementales). La innovaciones
radicales llevan al reemplazo de un producto por otro; un proceso por otro, una técnica de
producción por otra, más aún, a la creación de nuevas ramas de industrias o de servicios.
Los dos o tres decenios posteriores a la segunda Guerra Mundial encontramos abundantes
ejemplos de cambios técnicos drásticos reflejados en una sucesión de mejoras y de nuevos
productos, proceso y sistemas tecnológicos que condujeron a transformaciones
2
fundamentales en las condiciones de trabajo, en el estilo de vida y en la estructura de
producción de un país a otro.
Sin embargo, a partir de la década de los años setenta se ha presentado una situación más
compleja. Al igual que antes se han introducido numerosas innovaciones incrementales y
en especial radicales; se han desarrollado sistemas tecnológicos totalmente nuevos,
asociados con la microelectrónica y la biotecnología. Empero, el desempeño en materia de
crecimiento económico mundial no ha seguido el mismo ritmo.
En la mayoría de los países en desarrollo se está llegando a la conclusión de que para
encontrar una vía aceptable de crecimiento no es suficiente un ajuste macroeconómico sino
que es necesario un cambio estructural. Un cambio estructural que logre armonizar, que
logre acoplar el marco institucional a la naturaleza del cambio técnico.
2. El cambio tecnológico
Entre los años cincuenta y los setenta, la idea corriente sobre el tema de la naturaleza de la
tecnología y de la transferencia de la misma planteaba un esquema muy simple. La
tecnología se consideraba como un instrumento que permite avanzar linealmente por [las
siguientes] etapas (investigación, desarrollo, transferencia e innovación) hasta lograr la
“soberanía tecnológica”. Jasso, 1999:3
Fig. 2.1. Linealidad del flujo de conocimiento
Investigación Desarrollo Ingeniería Producción
Nota: Las flechas indican la dirección del flujo de conocimiento
derivado de actividades de investigación y desarrollo.
Fuente: Cadena, et al., p.11
3
Esta idea sobre el proceso de investigación y desarrollo para llegar a la innovación está
inspirada, fundamentalmente, en Joseph Schumpeter, economista y sociólogo austriaco
(1883-1950), quien logró gran influencia en el pensamiento económico, fue él quién
introdujo en el análisis, el concepto de innovación para referirse al proceso de crecimiento
económico mediante la “destrucción creativa” que producen las mutaciones en el sistema
económico.
Señala que los procesos de innovación están estrechamente relacionados con los ciclos
económicos, su epicentro se pueden localizar en ciertas industrias y, dentro de estas
industrias, en ciertas empresas a partir de las cuales las innovaciones se expanden por todo
el sistema económico (Rosenberg, 1982, Freeman 1988 y Del Valle, 2000)
En este sentido al explicar el concepto de innovación con base en la distinción
schumpeteriana, Carlota Pérez (1986) señala que:
La invención de un nuevo producto o proceso ocurre en lo que podríamos
llamar la esfera científico técnica y puede permanecer allí por siempre. La
innovación es un hecho económico. La primera introducción comercial de una
invención la traslada a la esfera técnico-económica como un hecho aislado
cuyo futuro será decidido en el mercado. Si tiene éxito, según el grado de
apropiabilidad y el impacto que tenga sobre la competencia o sobre otras áreas
de la actividad económica, dejará de ser un hecho aislado. Lo que más interesa
es entonces el proceso de adopción masiva. La difusión es lo que en última
instancia transforma lo que fue una invención en un fenómeno económico
social (Del Valle 2000:29)
4
Fig. 2.2. No linealidad del conocimiento
Investigación
Comercilaización Desarrollo
Produccción Ingeniería
Equipamiento
FUENTE: Cadena, et al., p.12
El análisis de Schumpeter por su sentido de perspectiva histórica, las distinciones
conceptuales entre invención, innovación y difusión, y su reconocimiento de la importancia
vital de los nexos entre las innovaciones organizacionales, administrativas, técnicas y
sociales; la manera de concebir las innovaciones, como olas que producen “explosiones” y
no como movimientos suaves, la concentración de innovaciones en determinados sectores y
de su desigual distribución en la economía permiten sentar las bases para el análisis de la
innovación tecnológica a nivel macro, es decir, en forma general y agregada.
Considera el proceso de cambio tecnológico en un sentido amplio, como el elemento
propulsor del cambio económico, en un proceso discontinuo y a grandes saltos que separa
la innovación de la invención y de la difusión. Destaca solo los grandes descubrimientos
que se consideran innovaciones determinantes de los cambios desde dentro de la industria,
dejando fuera de su análisis el carácter innovador de los pequeños hallazgos en la empresa
5
3
(Del Valle 2000:28) , es decir, deja fuera del análisis la posibilidad de la innovación
cotidiana y endógena.
Esta interpretación presenta tres limitaciones fundamentales: En primer lugar, se centró en
favorecer la oferta científico – tecnológica olvidando la parte de la demanda del mercado.
En segundo lugar, se descuida el hecho de que la innovación no siempre se deriva de
descubrimientos científicos, como se puede apreciar en la figura 2.3, donde se puede
apreciar que los descubrimientos científicos, ciertamente, derraman conocimiento sobre la
tecnología, y puede concebirse como un gran recipiente de conocimiento, que se alimenta
por el flujo continuo del conducto de la investigación básica, de vez en cuando algo del
contenido del recipiente se extrae y se utiliza, aunque nunca se sabe que parte del
contenido será necesario.
3
Para este autor la innovación tecnológica (o el cambio tecnológico), significa en esencia el empleo de
recursos productivos en usos no probados hasta ahora en la práctica, y su retiro de los usos a que han
servido hasta ahora (Del valle, citando a Schumpeter, 1979:30).
6
Fig. 2.3. Conocimiento científico y tecnológico
F A L S O
c o n o c im ie n to c o n o c im ie n to
c ie n tífic o te c n o ló g ic o
s e c to r
p ro d u c tivo
C O R R E C T O
c o n o c im ie n to c o n o c im ie n to
c ie n tífic o e m p íric o
c o n o c im ie n to
te c n ó lo g ic o
re c ip ie n te d e c o n o c im ie n to s
c ie n tífic o s
F U E N T E : C a d e n a , e t a l., p .1 0 s e c to r
p ro d u c tivo
Por su parte, la tecnología derrama sobre la ciencia nuevos desafíos, nuevas preguntas,
nuevos métodos e instrumentos, sin embargo, ambas son actividades diferentes.
En tercer lugar, el proceso de innovación no termina con la incorporación de mejoras
tecnológicas a la producción; más bien con ello se inicia un periodo de aprendizaje
tecnológico incremental comprendido como “las mejoras sucesivas a las que son
sometidos todos los productos o procesos” para lograr el incremento en la productividad
general. A este respecto Giovani Dosi (1988), sugiere que “la dinámica innovadora
depende más de los procesos de aprendizaje tecnológico que de los recursos disponibles y
que estos procesos de aprendizaje tienen un carácter acumulativo, sistemático y cultural
(Aguilar, 2003:29).
7
Fig. 2.4. Naturaleza del proceso de innovación
Adquisición
de
tecnología
Asimilación
y
adaptación
Innovaciones
tecnológicas Clientes
Universidades
Aprendizaje
institucional
Empresas por interacción
Proveedores
Gobierno
Aprendizaje
Creación de inicial
capacidades
propias
Acumulación y
habilitación de
conocimientos
FUENTE: Jasso, p.16
8
3. Perspectiva endógena del cambio técnico
En la perspectiva evolutiva del cambio técnico, autores de tradición no neoclásica como
Rosemberg, Freeman, Nelson y Winter, efectuaron aportes significativos para la
construcción de una teoría endógena del cambio tecnológico, que tienen como punto de
partida el escenario tecnológico de los países en desarrollo. Otros autores como Katz
(1989) han retomado esta tradición destacando el “cambio tecnológico adaptativo” que es
más acorde a la realidad de los países en desarrollo, debido a que viven claramente a la
zaga del progreso tecnológico internacional (Jasso 1999:4)
En esta línea se ubican un grupo más bien heterogéneo de modelos que destacan las
propiedades dinámicas de las economías, caracterizadas por el recurrente surgimiento de
diversas formas de innovación, procesos descentralizados de invención y persistencia
histórica de patrones de cambio.
Para estos autores el cambio tecnológico busca explicaciones más satisfactorias a las
relaciones entre los factores económicos y los factores institucionales que se encuentran en
la base de los desarrollos tecnológicos. Nelson, R. y Winter, S. (1982) sentaron las bases de
lo que llamaron “una teoría evolucionista del cambio económico”, al abordar aspectos
sobre tecnología señalan que “las innovaciones son una causa fundamental del
conocimiento y una fuente de desequilibrio no prevista en la ortodoxia prevaleciente” (Del
Valle, 2000:24), contraviniendo así a la concepción del equilibrio schumpeteriano.
A partir de aquí desarrollan los conceptos de rutina organizacional, búsqueda y ambientes
de selección. A la rutina organizacional la relacionan con la estructura organizacional que
conduce a tareas rutinarias que en cierto momento se tienen que modificar por influencias
del entorno, pero que en forma general frenan las innovaciones tecnológicas, por otro lado,
el estado del arte también influye y condiciona la innovación. Con relación a los ambientes
9
de selección, pueden ser de mercado y los que no son de mercado. Los primeros tienen que
ver con la rentabilidad y los segundos pueden estar influidos por la necesidad de conocer el
terreno de la innovación y los incentivos gubernamentales.
Las diversas interpretaciones evolutivas del cambio técnico, a decir de Solleiro (1998)
podrían resumirse en las siguientes características comunes:
Primero, que los individuos y las organizaciones nunca pueden poseer información
perfecta y pueden, cuando mucho, buscar la optimización a nivel local y no global.
Segundo, que la toma de decisiones de los agentes se encuentra normalmente restringida
por reglas, normas e instituciones.
Tercero, que los procesos de imitación e innovación son caracterizados por grados
significativos de acumulación y dependencia con trayectorias, pero pueden ser
interrumpidos por discontinuidades ocasionales, y
Cuarto, que las interacciones entre agentes ocurren, típicamente en situaciones de
desequilibrio y sus resultados se concretan en éxitos y fracasos de variantes de productos,
de métodos, así como de agentes. Entonces, en la esfera de la economía, el comportamiento
de los individuos y las organizaciones está determinado por sus experiencias pasadas y
mediante el establecimiento de conexiones entre la memoria y la anticipación Ibid.:15.
En este contexto, la actuación de los administradores es muy importante dentro de las
organizaciones en la toma de decisiones y el diseño de estrategias orientadas al logro de
objetivos, tomando en cuenta para ello, el conjunto de variables que conforman su entorno.
Estamos de acuerdo con la idea de que no es posible estudiar el comportamiento de la
tecnología de manera aislada, ya que, al no tratarse de una variable externa a la
organización, se le considera como un factor de la producción fundamental para alcanzar la
competitividad de una empresa, de una industria y de una nación.
10
También coincidimos en que los elementos que son comunes a diversas corrientes del
pensamiento sobre el cambio tecnológico:
En, primer término, que la innovación tecnológica es el centro de los mecanismos que
inducen a la evolución de la competencia global.
En, segundo, que la tecnología es sólo uno de los factores que determinan la competitividad
y que es imposible separarla de aspectos relativos a la organización, y
Tercero, que la tecnología es compleja y dinámica, por lo que su articulación con la
innovación y la competitividad debe ser atendida a través de mecanismos consecuentes con
su diversidad y flexibles, respecto de su evolución (Solleiro, 1997).
La innovación tecnológica es considerada, en este trabajo, como un proceso de naturaleza
diversa, porque a decir de Jasso (2000), se manifiesta en su carácter específico y
acumulativo, en su costo y riesgo porque se haya sometida a la incertidumbre. Porque sus
componentes pueden adquirirse o apropiarse por diversos instrumentos de propiedad
intelectual (patentes, marcas, secreto industrial) o por otros mecanismos como contratos,
estrategias de integración vertical o el aprendizaje. El conocimiento asociado con el cambio
tecnológico puede estar codificado en manuales, textos, instructivos o bien, presentarse de
manera tácita. Los conocimientos pueden crearse por medio del aprendizaje a través del uso
y mejora del conocimiento técnico. El aprendizaje es un proceso formal e informal que
incluye actividades de IyD, diseño, aprendizaje haciendo, aprendizaje por uso, copia e
ingeniería de producción (Ibid., 2000:4)
Así pues, el cambio o innovación tecnológica se puede interpretar como la introducción con
éxito en el mercado, en los procesos de producción o en las propias organizaciones, de
nuevos productos, tecnologías de proceso o servicios intensivos en conocimiento, así como
la subsecuente difusión en la sociedad. Las innovaciones implican, por lo tanto, una serie
11
de actividades científicas, tecnológicas, de organización financiera y comercial, que se
integran en un paquete tecnológico4 (Cadena, 1986; Solleiro, 1997; Del valle, 2000).
4. La competitividad de las naciones en un enfoque convencional
En el enfoque convencional sobre el comercio5, las ventajas comparativas, resultantes de
un mercado exento de intervención pública, son las que determinaban el grado de
intercambio comercial y fuente de crecimiento económico de los países. De acuerdo con
esta teoría, cada país se especializa en la producción de aquellos bienes que pueden ser
producidos a un menor costo relativo con relación a los costos de producción en otros
países. Introduce en su análisis elementos como el costo absoluto o el costo relativo para
explicar que un país tiene más ventajas en el comercio internacional de productos. Adam
Smith (1837) destaca la importancia del libre comercio para aumentar la riqueza de todas
las naciones que comercian en los siguientes términos:
...es la máxima de todo jefe de familia prudente, nunca tratar de producir en casa lo que le
costaría más producir que comprar. Si un país puede proveernos de un bien más barato de
lo que nosotros mismos podemos producirlo, es mejor comprárselo con alguna parte de la
producción de nuestra propia industria empleada en una forma en la cual tengamos
alguna ventaja (Smith 1837: 424-426).
A esto, él le llamó “ventaja absoluta” debido a que cada país podía producir un bien a un
costo absolutamente menor que el otro. En contraste con la propuesta de Smith, David
Ricardo señala que solo es posible obtener una ventaja comparativa si ésta se basa en el
requerimiento de trabajo para la producción de un bien. La ventaja comparativa, en
oposición a la ventaja absoluta, es un término relativo. Esencialmente se utiliza la misma
desigualdad para determinar la ventaja competitiva de cada país. Señala que cuando cada
4
Para Gustavo Cadena, et al. (1986, citando a Sabato, 1982), el paquete tecnológico es un conjunto de conocimientos
organizados de distintas clases (científico, técnico, empírico, etc.) proveniente de diversas fuentes (descubrimientos, otras
tecnologías, libros, manuales, patentes, etc.) a través de métodos diferentes (investigación, desarrollo, adaptación, copia ,
espionaje, expertos, etc.) Ibid.:17.
5
El pensamiento clásico esta representado, principalmente por Robert Torrens (1808, 1815), David Ricardo (1821), Adam
Smith (1837) y J. Stuart Mill (1902) (Chacholiades, 1982).
12
país se especializa en la producción de aquel bien, en el cual tiene una ventaja aun cuando
no sea absoluta, el producto total mundial de cada bien aumentará (Chalcholiades 1982:23,
citando a David Ricardo, 1821).
Este enfoque establece el precedente en el estudio de los factores para la determinación de
la competitividad de las naciones, aun cuando no explica porqué existen las diferencias en
los costos comparativos y su relación con las funciones de producción de cada país, sí
plantea que las diferencias comparativas radican en la productividad del trabajo, es decir,
en los diferenciales basados en el uso de la tecnología, aunque asume tácitamente que la
tecnología es un factor disponible en un mercado de competencia perfecta.
Recientemente, el enfoque tradicional del comercio desarrolla su análisis en el modelo de
Heckscher-Ohlin. Este modelo permite la predicción del patrón de comercio con base en
características observables de los países que comercian. Supone que la tecnología y los
gustos son semejantes entre los países y atribuye la ventaja comparativa a diferencias en las
dotaciones de factores.
Propone que la dotación factorial define la función de producción y se convierte en el
determinante decisivo de las ventajas comparativas, por lo cual, un país logra alguna
ventaja comparativa en la producción de aquel bien en que usa más intensamente el factor
más abundante del país y en esa medida debe especializarse en aquellas actividades donde
tal recurso es abundante.
En esta perspectiva, sin lugar a dudas, la dotación factorial y la ventaja comparativa son dos
elementos muy importantes para orientar la producción y para el comercio internacional,
pero en la actualidad el comercio mundial presenta una serie de características y
13
complejidades que no son analizadas por la teoría convencional del comercio6, los
supuestos de competencia perfecta son inoperantes y alejados de la realidad.
Investigaciones empíricas recientes muestran que:
...existen diferencias fuertes entre países y que las innovaciones tecnológicas, por
ejemplo, surgen en realidades específicas y que su transferencia no es una cuestión
simple, porque la dotación de recursos y de niveles de ingreso por habitante entre otras
razones las dificulta [y] buena parte del comercio se establece por grandes empresas que,
habitualmente, reciben apoyos –abiertos o disimulados- de sus gobiernos (Solleiro, et al
1997: 22).
Al respecto, Del Valle (2000) señala que en estos tiempos de globalización-
regionalización, los procesos industriales están dirigidos por las empresas transnacionales
ahora globalizadas, su análisis muestra que existe una tendencia hacia la integración
vertical de todas las fases del ciclo industrial, donde el papel del Estado incide en la
difusión de un modelo tecnológico para desarrollarla mediante una política de innovación
inducida, crédito, investigación y extensión (Ibid.:24).
El enfoque clásico del comercio internacional omite en su análisis la existencia de
diferencias importantes entre los países y entre las regiones que determinan su potencial de
desarrollo y que las innovaciones tecnológicas no son un fenómeno lineal y simple, es
decir, surgen en realidades particulares y su transferencia se encuentra sujeta a condiciones
particulares que nada tiene que ver con escenarios de competencia perfecta. Al respecto
Jasso (1999) señala que:
Una de las limitantes de estos enfoques es que no consideran la posibilidad de que se
generen procesos de asimilación, adaptación y aprendizaje de la tecnología transferida,
que implican el reconocer a la tecnología como un factor endógeno al sistema productivo
(Ibid.:4)
6
Por ejemplo, la paradoja de Leontief demostró que buena parte de las exportaciones de EUA eran intensivos den mano
de obra y no en capital, como era de esperarse de una economía industrializada.
14
5. Nuevas propuestas teóricas
Ante la existencia de un comercio mundial cada vez más intenso, las diferencias
tecnológicas entre los países y entre las empresas, y la presencia de los procesos de
liberalización comercial hacen que la teoría convencional del comercio internacional
comience a reconocer la presencia de fuerzas perturbadoras y desequilibrios significativos
e incorpora en sus análisis, por ejemplo, el papel de la inversión extranjera directa, la
tecnología, estructura industrial, la política industrial, tecnológica y comercial de los países
participantes del comercio. Fajnzylber (1991), Borja (1993), Unger y Saldaña (1994),
Lefebvre, (1993), CEPAL, 1992)7.
Al respecto, el pensamiento estructuralista contemporáneo, en una perspectiva de mediano
y largo plazo, la competitividad consiste en la capacidad que tiene un país para sostener y
expandir su participación en los mercados internacionales, y elevar simultáneamente el
nivel de vida de su población. Situación que exige el incremento de la productividad, y por
ende, la incorporación del progreso técnico. En cuanto a las diferencias en la inserción
internacional obedecen en gran medida a factores de carácter estructural y al uso que cada
país hace de los instrumentos específicos de política económica e industrial (Fajnzylber,
1988).
Para los estructuralistas la competitividad tiene dos distintas acepciones:
Aquella que hace abstracción de la sustentabilidad ambiental y del progreso técnico, es la
que denominan “competitividad espúrea”; se basa en recursos naturales depredados y en
salarios que caen. Se presenta en un marco de una caída del gasto en investigación y
desarrollo tecnológico, de la inversión y el ingreso per capita. En tanto que la
“competitividad auténtica” se basa en la incorporación y difusión de progreso técnico y
cautela en el aprovechamiento de los recursos naturales, bajo un esquema de
“sustentabilidad ambiental” (CEPAL/ONUDI 1992:13).
7
Comisión Económica para América Latina
15
En este sentido:
se vienen intentando explicaciones que tomen en cuenta las diferencias en las economías,
en las estrategias económicas y en los sistemas políticos (...) por ejemplo, se dice que la
absorción de fluctuaciones externas transitorias y especulativas, en actividades o sectores
estratégicos, deben ser evaluados permanentemente; se afirma que no siempre las
fluctuaciones o cambios externos deben ser absorbidos abruptamente por la economía
nacional, es decir, que la gradualidad debe ser una forma de comportamiento. La
absorción de impactos externos y la gradualidad en la apertura es especialmente
observable en los cambios tecnológicos que desplazan recursos de difícil reubicación y
lleva, como se observa en ocasiones, a reconversiones industriales en sectores de países
desarrollados. Solleiro, et al. (1997: 23)
Parte de la discusión gira sobre los efectos que tiene en la economía la creciente movilidad
de capitales, para unos, es beneficiosa siempre y cuando el país receptor desarrolle
políticas de adecuación para sus empresas exportadoras; para otros, el desarrollo
tecnológico y las alianzas estratégicas entre empresas seguirán siendo favorables sólo a las
empresas transnacionales, toda vez que la innovación tecnológica es generada desde fuera
de los países receptores.
En general, se reconoce la existencia de ventajas surgidas de la liberalización, en un
contexto de competencia imperfecta, como por ejemplo, el mayor acceso a un mercado de
consumidores domésticos con productos en los cuales el precio internacional es inferior al
nacional; acceso a una mayor variedad de diseños de los distintos productos y efectos sobre
la productividad, entre otros. Sin embargo, son ventajas que no se logran en forma
automática por lo que requiere que se armonice con la políticas tecnológicas e industriales,
es decir, que éstas no sean pasivas.
Las propuestas de esta nueva teoría no están asociadas a la justificación del proteccionismo
que en América Latina se ensayó en el periodo de sustitución de importaciones, y que
ahora todo mundo critica, pero tampoco son un aval de las recomendaciones de la teoría
16
convencional, que propone políticas económicas pasivas, ni la política de neutralidad de
incentivos (Solleiro, 1997)
En tal sentido, se recomienda un cierto grado de selectividad y de activismo, incluyendo
protección a ciertos sectores y subsidios a las exportaciones en otros; lo anterior debe
permitir establecer vínculos entre empresas y gobierno, para definir prioridades
comerciales, industriales y tecnológicas como bien lo ilustran los casos del sudeste asiático
(Ibid., citando a Amsden 1986, 1989 y Tsiang 1985).
6. Consideraciones finales
Contrariamente a lo que la teoría clásica expone, el crecimiento económico basado en la
tecnología para incrementar la competitividad de una nación, basada en su industria, está
ligada a una serie de factores o elementos que son claves para mantener e incrementar su
participación en los beneficios del comercio internacional. Entre estos elementos sobresale,
justamente, la tecnología como un factor determinante de la competitividad internacional de
cualquier nación.
También se reconoce que la competitividad está lejos de ser el resultado de la libre
concurrencia de las fuerzas del mercado, por el contrario, es indispensable contar con
estrategias que integren en un solo proyecto (nacional) a las diversas políticas ; industrial,
fiscal, laboral, de ciencia y tecnología, educativa, agropecuaria, de comercio exterior, entre
otras.
En los nuevos enfoques del comercio internacional el papel de las grandes empresas y las
economías de escala, están siendo cuestionados. Se afirma que la orientación del cambio
comercial se encuentra íntimamente asociado a los cambios de carácter tecnológico, por lo
mismo, que con las innovaciones registradas, hay oportunidades para las pequeñas y
medianas empresas por su mayor flexibilidad en su estructura productiva. Se puede hablar
17
de escalas de comercialización, de investigación y desarrollo, de organización, de redes de
información o de redes tecnológicas.8
Asimismo que la competitividad de las organizaciones hoy depende menos de los
descubrimientos fundamentales; y, más de saber combinar procesos de manufactura de bajo
costo con productos de alta calidad. Esto significa la mejora gradual y continua en aspectos
de función, costo y calidad que, a su vez, implica: el manejo de modelos sensibles al costo,
la introducción de nuevas tecnologías de proceso y un fuerte desarrollo de ingeniería de
sistemas de manufactura.
Pero también se observa que en los procesos productivos modernos, la tecnología juega un
papel distinto, o con variantes: las mejoras tecnológicas no necesariamente tienen que
generar un incremento en la productividad para generar un beneficio mayor a la empresa,
entonces, la mejora tecnológica busca más la diferenciación del producto que la
disminución de sus costos de producción derivado de un incremento en la productividad.
Por ejemplo, la innovación tecnológica puede hacer que un producto tenga mayor calidad y
sea único, lo cual le otorga mayor competitividad en el mercado global y permite al
productor vender a un precio que le reporta un beneficio más alto al que tenía antes de
introducir la innovación.
A partir de la revisión teórico conceptual podemos sugerir, la naturaleza del cambio
tecnológico descansa en un conjunto de factores tanto internos, como el papel del dirigente
(propietario) y en su capacidad para obtener y utilizar la información científico y
tecnológica adecuada, en la calidad y la flexibilidad de la organización interna, en la
importancia de la inversión material fundada en las tecnologías apropiadas, en la capacidad
8
Para profundizar en el conocimiento de las redes y espacios de cooperación y de la competencia consultar a
Jasso, Javier (2000), Los sistemas de innovación como espacios regionales, sectoeriales y empresariales:
características y taxonomía, Documentos de trabajo Núm.92, DAP, CIDE, México.
18
de elaborar producto diferentes con un alto valor en el mercado, pero también en el grado
de armonía con el marco institucional en el que se diseñan las políticas tecnológicas
orientadas al desarrollo de la competitividad industrial.
La discusión anterior hace necesaria la exploración de las implicaciones que para las
pequeñas y medianas empresas tiene la existencia de un comercio inter e intrasectorial,
cada vez más profundo, la presencia de diferencias tecnológicas entre las empresas, y el
efecto que tienen para ellas los procesos de liberalización económica, lo cual conduce a
repensar la recomendación que hace la teoría convencional del comercio sobre la
neutralidad de incentivos, por parte de los gobiernos y una política industrial y tecnológica
pasivas. Recomendaciones que los países desarrollados no están llevando acabo, pero que
insisten en que los países en vías de desarrollo las apliquen puntualmente.
19
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