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Glosario Paracelso

Este documento presenta definiciones de varios términos relacionados con la alquimia y la cosmología de Paracelso. Explica que la alquimia buscaba crear oro, la piedra filosofal y el elixir de la vida a través de procesos químicos y místicos. También define conceptos como anima, astro, astronomía, azufre, mercurio y sal que eran componentes fundamentales del cuerpo humano según Paracelso.

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Glosario Paracelso

Este documento presenta definiciones de varios términos relacionados con la alquimia y la cosmología de Paracelso. Explica que la alquimia buscaba crear oro, la piedra filosofal y el elixir de la vida a través de procesos químicos y místicos. También define conceptos como anima, astro, astronomía, azufre, mercurio y sal que eran componentes fundamentales del cuerpo humano según Paracelso.

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Glosario Paracelsico

Alquimia:
Estadio medieval previo a la Química. Trata de la fabricación
artificial del oro, de la piedra filosofal o del elixir de la vida.
Los esfuerzos de la Alquimia medieval tenían en muchos casos el
carácter de actos religiosos. Representan por así decirlo un ritual
religioso, llamado a expresar la inserción eterna e inalterable del
hombre en un orden mundial escalonado jerárquicamente y a
poner objetivamente ante sus ojos el proceso de transformación
de la materia química por vía de una profunda experiencia de sí
mismo.
Se trataba por tanto no sólo de un proceso químico-material, sino
también de un proceso místico en el que el alquimista estaba
incluido como meditador y en el que se esforzaba por redimir su
propia chispa de luz divina atrapada en su cuerpo material, lo que
en opinión de los alquimistas sólo podía ocurrir deo concedente,
es decir, de la gracia de Dios.
Los esfuerzos de la Alquimia se pueden resumir en los tres
procesos siguientes:
1. Arte de la transformación de los metales (crisopeya)
2. Fabricación de los Arcana (remedios secretos), especialmente
del elixir de la vida y el aurum potabile (farmacopea).
3. Fabricación mágica del Homunculus o hijo de la sabiduría, o de
la lapis philosophorum (Alquimia filosófica).
Anatomía:
En Paracelso, con este término se hace referencia en parte a la
estructura en su integridad orgánica, y en parte a la forma
originaria que está detrás de cada forma individual.
Anima:
Alma. Este concepto está en Paracelso ampliamente equiparado
al concepto de cuerpo sideral (véase): pero también se refiere con
él a todo lo etéreo, lo fino y fugaz -como era usual desde siempre
en la Alquimia-, y a lo específicamente activo, la esencia de la
medicina (ver también Mercurius).
Animal apocalíptico:
El dragón de siete cabezas que aparece en el Apocalipsis de san
Juan (caps. II y III) como encarnación del Mal (ver también
Babilonia).
Antimonio:
Se empleaba como remedio alquímico secreto; también es la
denominación simbólica de un determinado escalón en el proceso
de transformación. Del mismo modo que el antimonio limpia con
su chorro el oro y no deja en él impureza alguna, del mismo modo
y manera limpia también el cuerpo humano (de Paracelsus, citado
por Sticker). Esta limpieza se refiere tanto concretamente a la
enfermedad como simbólicamente al alma.
Aquafort:
Un precipitado que se utilizaba frecuentemente en el proceso
alquímico.
Arcanum (plural Arcana):
Secreto. Paracelso llama Arcana a todos los llamados remedios
secretos, cuya acción se manifiesta en el extracto de las virtudes
secretas que son inherentes a las distintas hierbas, minerales,
metales, etc.; se reconocen mediante un especial saber y se
consiguen y obtienen a través de un procedimiento especial (ver
también Quinta essentia).
Arte:
Significa la plena capacidad alcanzada en cada profesión; en
Paracelso, se refiere especialmente a la Medicina y la Alquimia, y
por tanto no hace referencia sólo, como en su sentido actual, al
Arte figurativo, la Literatura y la Música.
Artes inciertas:
Paracelso llama artes inciertae a la Geomancia, la Piromancia, la
Hidromancia, la Quiromancia, etc. (ver esas voces), porque en su
opinión la comprensión y conocimiento de estas artes no afluye al
hombre directamente desde el espíritu de Dios, sino que procede
de la imaginación (véase) del hombre; por tanto, son engañosas y
le llevan a menudo por caminos falsos y a su abuso.
Ascendente:
Concepto astrológico que designa el signo del Zodiaco que se alza
en el horizonte en el momento del nacimiento de un ser humano.
En Paracelso, significa también, en sentido cósmico-místico, en
sentido de interrelación y vinculación del hombre con toda la
Creación, el símbolo de su ascenso a culminador, de continuador
del mundo milagroso de la Creación, al penetrar en ella como ser
humano.
Aspecto:
La posición de las estrellas en su relación mutua, que, según una
antigua doctrina astrológica, puede producir una situación
general favorable o desfavorable para el hombre.
Astro:
Por este concepto entiende Paracelso la totalidad del firmamento,
así como también su influencia sobre la constitución física y el
alma del hombre (sobre el astro interior) que mantiene una
interrelación con la constelación cósmica. En Paracelso se emplea
a menudo con el mismo sentido que cielo y firmamento (ver
también Cuerpo sideral, Imaginación y Astrum)..
Astronomía:
En la época de Paracelso la Astronomía y lo que entendemos por
Astrología todavía no se habían separado. Paracelso siempre la
rechazó como arte de la profecía y de la interpretación mágica del
futuro. En ella no veía sino un camino para llegar al conocimiento
de la unidad omnivinculante y la armonía de la Creación, sin cuya
ayuda no se podía penetrar hasta la verdadera esencia de los
procesos naturales.
Esta concepción de Paracelso puede ser calificada más bien como
una especie de Cosmosofía, que tiene que destacarse claramente
de la vinculación a una influencia de los astros concebida como
determinista por el hecho mismo de que, por una parte, sitúa al
hombre como punto central y en relación multilateral con el
cosmos y, por otra, le permite estar hecho a imagen de Dios y
gozar de una libertad interior otorgada por Dios. Quien siga
consecuentemente la visión del mundo de Paracelso verá con
toda claridad en este punto lo poco que tiene que ver con los
ámbitos generalmente calificados de Astrología, predicción,
hechicería, etc. En el edificio doctrinal de Paracelso, significa la
ciencia que se ocupa de la comparación de Micro y Macrocosmos
para explicar fisiológicamente la naturaleza del primero y llegar al
conocimiento del principio razonable de la actividad de ambos
(citado según Hans Kayser, Schriften des Theophrastus
Paracelsus, Leipzig 1924). En este sentido, por tanto, la
Astronomía constituye la segunda de las cuatro columnas
(Filosofía, Alquimia y Ética son las otras tres) del edificio doctrinal
paracelsiano; Paracelso quería que todo médico dominara la
Astronomía como fundamento imprescindible.
Astrum:
La inculcación cósmica producida desde el cielo exterior por la
constelación de los astros en la hora del nacimiento, que forma
dentro del cuerpo su propio cielo y se muestra anímicamente
como condicionamiento del carácter.
Aurum potabile:
Oro líquido. En la Alquimia, el oro es el supremo elixir (ver Elixir).
Puede, por una parte, transformar metales no nobles en oro y es,
por otra parte, un rejuvenecedor elixir de la vida. Este elixir del
oro transforma cada cosa en aquella a la que se incorpora, y …
limpia y mantiene limpio el cuerpo humano… Su fuerza arcánica
supera todo veneno (citado según Sticker, Paracelsus).
Azoth:
Un retrato del año 1567 muestra una mano de Paracelso
descansando en el pomo de una espada que lleva la inscripción
Azoth. De los versos al pie de la ilustración puede deducirse que
aparentemente Azoth era la denominación de un remedio secreto,
una especie de elixir vitae, un remedio infalible, un
alexipharmakon (antídoto). Según una antigua tradición, se
trataría de un polvo blanco de propiedades tan milagrosas que
Paracelso siempre lo llevaba consigo en una cápsula en el pomo
de su espada. Se supone que ése sería el motivo de que no
quisiera separarse de su espada ni siquiera de noche. Azoth es
también la denominación secreta de Mercurius, que se extraía de
determinados materiales -una medicina universal que incluía en sí
las virtudes de todas las otras-. De ahí que Azoth fuera también
una denominación para la lapis philosophorum, la piedra filosofal.
Azoth es un spiritus animatus, un espíritu animado. Aparece ya en
la filósofa cóptica María la Judía (mencionada ya por Olimpiodoro
en el siglo VI) y en el alquimista Geber (Al Djabir, alquimista árabe
del siglo VIII; también se le llama Alfa-Omega Zeus, Theos).
Azufre:
Asimismo una de las materias que constituyen el hombre.
Químicamente en Paracelso una denominación genérica para todo
lo combustible, simbólicamente empleado para lo espiritual en el
hombre. La mayoría de las veces en combinación con mercurio
(alma) y sal (ver Cuerpo).
Babilonia:
La Prostituta Babilonia del Apocalipsis de san Juan, el monstruo
devorador, la encarnación del Mal, idéntico a Thiamat, la madre
originaria babilónica (ver Animal apocalíptico).
Bálsamo:
Principio que mantiene la vida en todos los seres vivos; puede ser
extraído alquímicamente como remedio. Es originariamente el
bálsamo de las momias, que protegía los cadáveres
embalsamados de la putrefacción. Tiene una importancia
funcional similar a la del Yliaster.
Cábala:
Tradición; el nombre que recibía el neoplatonismo judío de la Edad
Media, surgido del gnosticismo y de la apocalíptica de los
primeros siglos posteriores a Cristo. Sus dos obras principales son
el Sepher Yetzirah (Libro de la Creación) y el Zohar (Brillo de la
luz); el primero procede del siglo IX, el segundo fue redactado en
el siglo XIII por Moisés de León.
Cagastrum:
Posiblemente, el concepto opuesto a Yliaster (ver). Es verosímil
suponer que el término provenga del griego Kakos, malo y del
latín Astrum. El Cagastrum sería, por tanto, la sustancia nociva
que procede del cielo astral.
Carne de Adán:
Se refiere al cuerpo animal y pecador, y está en contraposición
con el cuerpo luminoso, la carne sutil que no procede de Adán.
Cielo:
Paracelso utiliza este término tanto en el sentido usual como en el
sentido del astro, y asimismo como denominación de la esfera
superior en contraposición a la esfera inferior, es decir, la tierra
(ver Astro).
Compositio humana:
Paracelso imagina al hombre como un compuesto de los cuatro
elementos (tierra, agua, fuego y aire) de los que está formada
toda la Creación, cada elemento se basa a su vez en tres
sustancias, a saber: mercurio, azufre y sal, que dentro del cuerpo
elemental, se convierten en carne y sangre y, como capacidades
del cuerpo sideral, en ánimo, sabiduría y arte . También en este
punto el fundamento viene expresado por el misterioso número 9
(=4+3, ver también Planeta). Pero la compositio humana ha de
ser entendida también como un compuesto de limus terrae y
limus coelorum, el hombre consta de una parte perecedera y una
parte eterna, en tanto perteneciente por igual al reino de la
Naturaleza y al reino de Dios.
Concordancia:
Coincidencia. En ella descansan las distintas correspondencias
que Paracelso supone, sobre todo las existentes entre Micro y
Macrocosmos.
Constelación:
La posición de las estrellas en un determinado momento; en un
sentido más amplio, una unión especial de distintos factores
existente en un momento dado. En muchas ocasiones, Paracelso
entiende por tal también una fuerza (simpatía) que pone todo en
relación y vincula así determinadas situaciones en el interior del
hombre con los astros, y viceversa causa la acción de las
posiciones de los astros en los procesos de la esfera inferior, es
decir, en el espacio vital del hombre.
Cosmógrafo:
Persona que se ocupa de la teoría del Universo.
Cuerpo:
Paracelso distingue tres clases de cuerpo en el hombre:
1. El cuerpo elemental, que es material y animal y al que
corresponden los bajos instintos.
2. El cuerpo sideral, es decir, el cuerpo astral, que es etéreo y
espiritual, no perceptible por nuestros sentidos e inaprensible, y
al que corresponden los instintos superiores.
3. El cuerpo luminoso, el núcleo esencial eterno e imperecedero
del hombre, la chispa de Dios, llamado también cuerpo
resurrecto.
Los dos primeros cuerpos son mortales, pero el tercero no. A la
muerte del hombre, según Paracelso, cada cuerpo retorna a su
origen: el elemental se hace agua y tierra, el sideral se reparte en
el aire y en la radiación cósmica; el cuerpo luminoso vuelve a
Dios. Paracelso adscribe materialidad a los dos primeros cuerpos,
aunque dice del cuerpo sideral que es tan sutil como un rayo de
sol. Carne y sangre forman el ánimo elemental, pensamiento y
sentido el cuerpo sideral del hombre. Es caracterísitico de
Paracelso el atribuir corporalidad incluso a la mente y alma,
aunque sea una corporalidad invisible e intangible. A cada cuerpo
le son inherentes los instintos que corresponden a su esencia; al
cuerpo elemental gula, lujuria, etc., al sideral ánimo, arte,
sabiduría, y al eterno la tendencia hacia el conocimiento de Dios.
Cuerpo astral:
El cuerpo sideral del hombre. El ens astrorum. (ver también
Astrum y Cuerpo).
Cuerpo sideral:
El cuerpo astral. Una parte del cuerpo humano, consistente en
fuego y aire, que acoge las impregnaciones del astro y provoca el
movimiento vital en el cuerpo. Llamado también cuerpo fugaz,
según Paracelso forma, en contraposición al cuerpo elemental,
una especie de cuerpo etéreo o espiritual (cuerpo astral) que no
obstante también es mortal (ver Cuerpo).
Curación:
Paracelso reconoce una curación mediante empleo de remedios
médicos, mediante conversación con la palabra activa y como
milagro a través de la gracia divina. para las dos primeras formas
es necesario que el médico no sólo conozca todos los remedios
específicos, sino también las grandes relaciones entre hombre,
Cosmos y Dios, sin las que no se puede ni conocer ni emplear
correctamente los Arcana.
Así por ejemplo un enfermo no se puede curar siempre a voluntad
del médico, sino sólo en un momento inmanente a su esencia y a
su determinación, sobr el que sólo pueden efecto los medios
empleados. En este sentido, la curación depende también de la
correcta disposición y la constitución personal del médico, que
han de estar asimismo en concordancia con enfermedad y
enfermo. la contemplación de la personalidad en su integridad
siempre estuvo en primer término de la práctica médica para
Paracelso.
Divinatio:
Adivinación.
Divinator:
Intérprete del futuro que formula profecías. Paracelso contrapone
este concepto a la sabiduría revelada, que procede de Dios.
Divinitas:
Divinidad.
Elementos:
Equiparables, conforme al criterio clásico, a la tierra, agua, aire y
fuego; los dos primeros están considerados húmedos y pesados,
más materiales, los dos últimos cálidos y etéreos, más
correspondientes al ámbito espiritual. Agua y tierra forman según
Paracelso el cuerpo animal, fuego y aire el cuerpo sideral. para
Paracelso no son sustancias químicas en el sentido moderno, sino
formas básicas de la materia, que potencial y eventualmente
están contenidas también de forma no visible en todo lo
perceptible sensorialmente, incluso si de cara al exterior ya no
aparecen en su forma típica originaria. Según Paracelso hay
cuatro elementos superiores (espirituales) y cuatro inferiores
(físicos): estos últimos son las llamadas matrices (madres),
mientras los superiores son los patres (padres) correspondientes a
ellos. De ahí que todos los seres tengan cuatro padres y cuatro
madres (los Ogdoas, paralelos gnósticos).
Elixir:
El remedio secreto para prolongar la vida ha sido desde siempre
la más ansiada meta de los distintos procesos mágicos y
alquímicos. En paracelso se usa también en el sentido de esencia
(ver Essentia). Como elixir vitae confiere la inmortalidad y es
equiparable en sentido simbólico a la panacea, el remedio
universal que redime al hombre de su prima materia y le lleva a
culminar su personalidad.
Enfermedad:
Para Paracelso, toda alteración en el equilibrio de fuerzas
(ordenadas en pares contrapuestos) que elimina el orden natural
de todos los componentes, incluyendo los psíquicos, es una
enfermedad. Una enfermedad puede surgir de forma autónoma
en cada ámbito concreto (en el cuerpo elemental o en el sideral),
o por un trastorno en la relación entre ambos; puede deberse a
causas naturales o ser impuesta por Dios como prueba o castigo.
Ens (plural Entia):
Lo que es, esencia determinada circunstancia corporal, espiritual
o intelecutal. Son influencias o fuerzas activas, causantes y
parteras de los trastornos y enfermedades del cuerpo. Paracelso
distingue cinco de tales entia (natural, astral, de los venenos,
espiritual y divino).
Esfera, inferior y superior:
Paracelso llama esfera inferior al ámbito de lo terreno, y esfera
superior al ámbito de la bóveda estelar. A la esfera inferior
pertenecen todas las propiedades animales e instintos del
hombre, todo lo elemental que hay en él, y a la superior en
cambio todo lo espiritual y los instintos superiores atribuidos al
cuerpo sideral.
Esperma:
Con este término Paracelso se refiere, a diferencia de la semilla, a
la parte material y tangible del fluido procreador, que no contiene
en sí el espíritu y el ser, es decir las fuerzas activas, de la semilla.
Espíritu:
Paracelso entiende por tal fuerzas del espíritu; éstas pueden
aparecer, visibles externamente, como fuerzas claramente
delineads y caracterizadas, ya sea en acciones o proyectadas
sobre otras como seres humanos. En el lenguaje de la moderna
psicología del insconsciente se les designaría probablemente ocn
el concepto de desdoblamientos psíquicos o personalidades
psíquicas parciales como las que se dan en las enfermedades
mentales, pero también en las neurosis, etc.
Essentia:
Esencia es, al contrario que veneno, el principio bueno activo en
las cosas, a menudo calificado también como virtus, virtud, fuerza
(ver Quinta essentia).
Estractiva:
Medio para extraer la esencia de las cosas.
Éter:
Empleado casi siempre por Paracelso para referirse al espacio
aéreo, y por ello perteneciente a la esfera inferior.
Extracto del Firmamento:
(ver Firmamento)
Filosofía:
Significa en Paracelso el conocimiento de todos los procesos
naturales y de su ser más profundo. Corresponde a las actuales
ciencias naturales.
Firmamento, extracto del:
Extracto del componente astral del hombre. Similar al elixir vitae.
Fisionomía:
El arte de investigar el carácter de un ser humano a partir de los
rasgos de su rostro y la estructura de su cráneo, así como
delmodelado de su rostro.
Gemas:
Piedras preciosas, también fósiles, los llamados Cerauniae, y otros
minerales de colores.
Geomancia:
Forma de adivinación que se basa enla observación de las fallas,
cordilleras… de la configuración superficial de la Tierra.
Gladiolo:
Planta con bulbo a la que antiguamente se atribuían toda clase de
poderes; es un bulbo encerrado por varias capas atravesadas en
forma reticular. Paracelso podría haberse referido a ella.
Hidromancia:
Interpretación del futuro a partir del agua, de manifestaciones en
los remolinos, las fuentes, lagos o incluso al mirar fijamente
superficies de agua lisa y brillantes.
Homo maximus:
El Macrocosmos entendido como esencia humana originaria.
Iliadus, Iliastes:
(ver Yliaster)
Imagen:
Paracelso entiende por ella en primer término la imagen de Dis,
conforme a la cual fue modelada el hombre; pero a menudo
emplea también la expresión en su sentido amplio de modelo.
Imaginación:
Capacidad de imaginar; en Paracelso es idéntica al astro o
firmamento en el hombre, es decir, que la fantasía se desprende
de la inculcación del cielo astrológico, que orma en nosotros el
hombre astro, es decir, el hombre verdader, interior o superior, el
hombre correcto, el cuerpo sideral y también sus capacidades
inmanentes.
Impressio:
Inculcación. Paracelso entiende por tal en primer término la
acción del astro (ver Astro y Cuerpo sideral), que impregna el
carácter y la constitución. Impressio deltica hace referencia a un
efecto mágico con ayuda de la imaginación.
Incarnativa:
Medio para fomentar la curación de las heridas, que hace crecer
la carne.
Incubo:
Espíritu nocturno. Una especie de fantasma o mal espíritu que
asalta a las mujeres por la noche (ver Súcubo). Según Paracelso,
tales espíritus surgen por la fuerza de la imaginación (ver también
Mujer).
Influencia:
Influjo, especialmente de los planetas.
Lapis Philosophorum:
La piedra filosofal. Significa, en sentido químico-alquímico, el oro
o sustancia en su forma elevada y final, es decir la sustancia que
transforma los metales en oro, o también la panacea (remedio
universal); en sentido simbólico, toda sabiduría suprema que
contempla al hmbre como objeto final de su camino iniciático y a
través de la cual éste puede llevar su personalidad a la máxima
culminación; a menudo se hace referencia con esto al propio
hombre perfecto. Paracelso emplea el concepto enel sentido de la
Fiosofía hermética, y por tanto en primer término como
comparación para el nivel de sabiduría más sublime del hombre.
Según esta visión, encontrar u obtener la lapis significaba para el
hombre un segundo nacimiento, el nacimiento del cuerpo puro y
sin escorias, el segundo Adán; en el procedimiento alquímico, se
hace referencia simbólica con esto a la extracción de la perla de
la oscuridad en la que yace oculta, la liberación de la chispa de
Dios de sus tinieblas (hay paralelismos en el gnosticismo y el
maniqueismo).
Limbus:
La materia amorfa y sin propiedades dotadas de la vida
primigenia, la única madre de todo lo terreno, el caos de los
alquimistas, en el que todas las cosas están ocultas y resumidas
como en un colector y encerradas en un estado potencial ( ver
Hans Kayser, Schirften des Theophrastus Paracelsus). Constituye
también la materia originaria de la compositio humana,
consistente en limus coelourm y limus terrae (ver Prima materia).
Limus coelorum:
La materia básica celestial, que junto con el limus terrae forman
la otra parte, la parte eterna de la composición del hombre.
Limus terrae:
La materia originaria de la tierra, el barro del que Dios creó lo
tangible. En gran medida idéntico al limbus.
Luz de la Naturaleza:
Un concepto central de Paracelso; al contrario de la sabiduría
revelada, es un conocimiento obtenido intuitivamente de la
experiencia de la Naturaleza que al mismo tiempo está también
oculto en todos los seres desde el principio. Cosmológicamente,
es una irradiación de fuerza oculta de la Naturaleza que hace
posible el conocimiento de los secretos de la misma. Desde el
punto de vista antropológico, es la fuerza de la inteligencia activa
del hombre (que según Paracelso también recibe la denominación
de razón) y una conciencia dirigida por la intuición y elaborada
por la experiencia. La luz de la Naturaleza pertenece al ámbito de
la Creación, y actúa sólo dentro de su entorno; procede del
espíritu de Dios, lo que Paracelso expresa de este modo: la luz de
la Naturaleza fue prendida por el Espíritu Santo. Aunque no está
indisolublemente unida al Espíritu Santo, constituye una forma de
conocimiento autónoma frente a la revelación.
Luz elemental:
Así llama Paracelso a las manifestaciones vitales que proceden de
la pura esfera de los instintos y por tanto son propias no sólo del
hombre, sino también de los animales. Se solapa en parte con la
luz de la Naturaleza.
Macrocosmos:
Este concepto incluye la totalidad de la Creación en su
contraposición al Microcosmos: el hombre. Recibe también la
denominación de la Gran Criatura, el Gran Mundo, en sentido
cosmogónico el hombre originario (el Adán gnóstico o el purusha
indio).
Magia:
Hechicería; en Paracelso dividida en una magia buena, justificable
en sentido cristiano (como empleo de conocimientos naturales
secretos en bien de los enfermos y para investigar la Naturaleza),
y una magia reprobable y pagana con fines malignos. Paracelso
empleaba con fines curativos, entre otras cosas, sellos, amuletos
y conjuros que formaban parte del arsenal de las ciencias ocultas
de la época. La palabra magia viene de Magus o Magusaeus, el
nombre para designar a los sacerdotes y sabios. Los tres Magos
de Oriente del Nuevo Testamento son astrólogos caldeos.
Magnalia:
A todos los remedios y obras a las que Paracelso atribuía un
efecto especial, inherente a ellos por la fuerza divina, los llamaba
magnalia Dei, y extendía este concepto a toda la Creación y a
todas las obras maravillosas de Dios.
Mal francés:
Morbus gallicus, enfermedad venérea conocida hoy generalmente
como sífilis, llamada también plaga del placer en la Edad Media;
se supone que, importada de América a finales del siglo XV por
soldados españoles, se difundió de manera repentina y con nunca
vista rapidez por toda Europa. Cada nación le puso el nombre de
otra, a la que se hacía sospechosa de haberla acarreado. Así, se
llamó primero mal español, después napolitano (porque el ejército
que Carlos VIII llevó desde Francia contra Nápoles se vio
violentamente atacado por él), pero ante todo mal francés. El
mercurio, empleado por primera vez metódicamente en su contra
por Paracelso, sigue estando considerado hoy en día el remedio
más seguro contra la sífilis. Paracelso pensaba que esta
enfermedad era provocada por súcubos producidos mediante
prostitución en los burdeles (ver Sífilis).
Materia:
Es para Paracelso toda materia dentro del Cosmos, desde la más
burda y aprehensible hasta la más fina e inaprensible (ver Prima
materia y Ultima materia).
Matrix:
Matriz, madre originaria, seno primigeno, lo conceptual, aún
amorfo, que adopta la forma.
Medicina:
Esta expresión es empleada alternativamente por Paracelso para
Medicina, arte curativo, y medicamento.
Medicina adepta:
Efecto curativo sobrenatural, Medicina secreta. Aquella medicina
que reposa en el conocimiento de las relaciones entre el cielo y el
hombre y se ocupa de aquellas enfermedades que se derivan de
la alteración de estas interrelaciones o que causa el cielo (por
ejemplo una serie de enfermedades psíquicas).
Melusina:
Un ser mítico-mágico cuyo nombre emplea Paracelso para
referirse a un Arcanum. Paracelso lo entiende como una fuerza
espiritual con sede en la parte acuosa de la sangre, una especie
de anima vegetativa.
Mercurius:
Mercurio. Es, según Paracelso, una de las tres sustancias básicas
del hombre; por su vitalidad y fácil volatilidad en sentido
simbólico-alquímico, se equipara con frecuencia a la materia
espiritual, cuerpo fugaz, citado la mayor parte de las veces en
unión con el azufre y la sal (ver allí). Se emplea como:
1. Argentum vivum, mercurio (significado alquímico).
2. Alma de la materia y espíritu vital; anima mundi, spiritus vitae
(significado filosófico). Simbólizado por el dragón, la doncella con
la serpiente, etc.
Metoposcopia:
Examen de las pecas y lunares con objeto de extraer de ellos
información de carácter médico o psicológico.
Microcosmos:
El hombre, que como imagen e hijo del Macrocosmos contiene en
pequeño todas las partes esenciales del mismo. Entre las distintas
partes del cuerpo del hombre, sus propiedades psíquicas y las
distintas partes del Cosmos existe, según la versión de entonces,
una correspondencia mutua (ver Astro y Concordancia). Según
Paracelso, Macrocosmos y Microcosmos se enfrentan como seres
autónomos.
Mujer:
La mujer es entendida por Paracelso, todavía plenamente en un
sentido dogmático-medieval, como segunda criatura en rango,
surgida tan sólo tras la creación del hombre. Sobre todo está ahí
en aras de él, como matriz, como seno materno del género
humano. Con esto se delinea y cumple su importante tarea, que
exige atención. pero en este sentido es también portadora de lo
material, de lo oscuro, y es -según el arbitrario criterio de
Paracelso- culpable del surgimiento de todas las enfermedades.
Porque antes de la creación de la mujer -cuando Adán todavía era
inocente y vagaba en el puro espíritu de Dios- no había
enfermedad alguna, sólo surgieron por el pecado original, y por
tanto por culpa de la mujer.
Como criatura terrenal a la mujer sólo le corresponde un papel
subordinado, pero como ser humano que posee en su alma una
parte inmortal ha de ser considerada enteramente igual al
hombre. porque también a ella se le inculcó la imagen de Dios, en
ella vive el cuerpo luminoso inmortal que volverá al Creador tras
la muerte de los cuerpos elemental y sideral. Así Paracelso no
asigna sin duda a la mujer una tarea intelecto-creadora, pero sí
unta tarea ético-espiritual junto con la corporal.
Mysterium magnum:
Gran secreto. Con esto Paracelso se refiere también a toda la
Creación.
Nigromancia, tambien Necromancia:
El arte de conjurar los espíritus de los muertos y hacerles
pronunciar profecías; una especie de espiritismo medieval.
Philosophia, scientia, sapientia:
En la tradición alquímica, expresiones empleadas de forma en
muchos casos idéntica.
Piedra de aroma:
Toboso, una especie de toba volcánica, piedra porosa.
Planeta:
Paracelso no sólo incluye entre los planetas a Venus, Marte,
Mercurio, Júpiter y Saturno, sino, según antigua tradición, también
al Sol y la Luna; éstos alcanzan así la cifra de siete, que desde
siempre pasa por ser una de las cifras más importantes dentro de
la estructura del mundo.
Planetas, metales y remedios están en Paracelso, debido a su
visión cosmológica, en una estrecha relación mutua, de la que se
pueden extraer importantes conclusiones para la Medicina. Los
planetas están también en el hombre, son su anatomía.. En el
sentido de unidad orgánica de Micro y Macrocosmos, se deducía
para Paracelso una relación íntima e invisible entre la situación
cósmica correspondiente -es decir, también la de los planetas- y
los acontencimientos en el marco de lo histórico-humano, como el
estallido de guerras o la aparición de nuevas artes, inventos, etc.
Plomo:
No es sólo el metal que hoy conocemos bajo esta denominación,
sino una expresión alquímico-simbólica para la materia originaria
tenebrosa, pesada e invisible. Es materia originaria tanto en el
proceso de transformación de la maduración espiritual como
también en el arte fabricador de oro de los alquimistas. Aurum
philosophorum est plumbum (el oro de los filósofos es plomo), se
dice en la obra alquímica Pandora (Basilea 1588). De acuerdo con
la doctrina de las correspondencias, el plomo pertenece al planeta
Saturno.
Predestinación:
Predestinación del destino por Dios o los acontecimientos
naturales. Paracelso asume que es inherente a todo lo creado una
fecha de caducidad predeterminada y oculta, una especie de reloj
interior.
Presagio:
Augurio, profecía, signo. Significa, en las propias palabras de
Paracelso: Presagio es una cosa que indica lo que ella misma no
es (Sudhoff I/1, pág. 332); en contraposición a las afirmaciones
hechas a partir de las correspondencias, éste procede de cosas
heterogéneas y discrecionales.
Prima materia:
La materia originaria aún sin elaborar, cosmogónicamente
también el caos; en sentido alquímico-simbólico todo lo que se
encuentra en su estado originario o vuelve a disolverse en él,
ademád el estado inicial inconsciente del alma antes de llegar a
su perfección, es decir, a la eliminación de sus impurezas.
Pronosticación:
Interpretación del futuro, pronóstico, precognición. Significa en las
propias palabras de Paracelso: Pronosticación es señalar una cosa
nvisible a partir de una visible (Sudhoff I/1, pág. 332).
Pronosticación significa en Paracelso simplemente el
conocimiento y determinación de lo invisible.
Quiromancia:
En Paracelso no es sólo, como hoy se entiende en sentido estricto,
el arte de leer las líneas de la mano, sino en general el arte de
obtener de las líneas externas visibles de todos los objetos
conclusiones referentes a sus circunstancias internas.
Quinta essentia:
Esta contenida como quinto en cada uno de los cuatro elementos;
una materia etérea de especial finura, que representa la virtud, la
fuerza de cada ser. la quintaesencia es portadora de la especial
fuerza curativa de las hierbas, metales, piedras, etc., cuya
segregaación intentaba la Alquimia en primer término en el arte
farmacológico. Filosóficamente es una especie de principio vital, y
por tanto emparentado con el Yliaster.
Rebis:
El hermafrodita, el ser de dos sexos; en su unidad, es decir, en
tanto que aúna ambos contrarios -masculino y femenino-,
representa en el sentido de la antigua concepción alquímica el
máximo nivel del proceso de transformación, la aspiración a la
integridad.
Revelar, poner de manifiesto:
Paracelso entiende por tal en primer término las posibilidades
potenciales que hay en todo lo creado de sacar a la luz su forma
final inmanente e ideal. al llevarlo de su estado potencial a uno
actual, todo lo creado se prefecciona (ver Luz de la Naturaleza).
Saber sideral:
El saber que se obtiene por mediación del cuerpo sideral, el astro,
sobre todo un saber acerca de las relacinoes cósmicas y naturales
secretas.
Sal:
Una de las tres sustancias básicas del hombre, en Paracelso
también una denominación química general para todo lo que es
terrestre y material, lo que nunca se quema del todo, sino que se
convierte en ceniza. En sentido simbólico, se hace referencia
también con ello a lo material-físico en el hombre; la mayoría de
las veces en unión con el mercurio (alma) y el azufre ( ver
Espíritu).
Sapientia:
Sabiduría. La mayoría de las veces, Paracelso lo emplea en el
sentido que Scientia (ciencia) y Filosfía; los tres son, por una
parte, conocimiento adquirido mediante la experiencia; por otra,
el tesoro de sabiduría que yace oculto de antemano en todos los
seres.
Saturnus:
El planeta Saturno; no obstante, significa también plomo y por
tanto la materia originaria, la materia inicial de la que se obtiene
la materia final. Dado que Paracelso partía de la transformación
de un metal en otro, utilizaba alegóricamente también la
denominación de planetas para tipos humanos. Saturno es el
astro de los melancólicos, los inhibidos y socialmente impedidos,
pero al mismo tiempo también el de una oscura sabiduría
primigenia. Saturno se identificaba, según un antiguo mito, con
Cronos, el padre del mundo, y tiene que ver en este contexto con
las edades del mundo.
Satyrion:
Una raíz de orquídea. En su época estaba considerada como
afrodisíaco porque tenía cierto similitud con los testículos
masculinos.
Semilla:
Por semilla entiende Paracelso, a diferencia del esperma, una
especie de savia vital, una quintaesencia de todas las partes del
hombre. El esperma es en muchos casos su mediador. Semilla
significa también todo lo potencial, todo lo que es como
posibilidad y no como realidad.
Sensible-insensible:
Perceptible y no perceptible sensorialmente.
Separatio:
Separación, segregación. Separatio elementorum es un proceso
que separa lo puro de lo impuro, lo ligero de lo pesado, el alcohol
del vino, lo fino de lo burdo, etc., es decir, una operación
alquímica. Se hace referencia con ella al proceso por el cual las
cosas individuales se separan de la masa caótica originaria en la
que estaban potencialmente contenidas o por el que son
devueltas a su estado primigenio. En el ámbito alquímico-
simbólico, toda delimitación aclaratoria en el sentido de
disociación de lo indebidamente mezclado, y por ello también de
lo espiritual y lo físico después de la Muerte. En la concepción de
Paracelso, la separatio se refiere a la separación originaria de lo
preexistente, del estado previo a la Creación, en fuerza originaria
y materia originaria, que, apartándose de su unidad primera, se
convirtieron en Creación perceptible y materialmente
aprehensible una vez que la separatio se produjo por voluntad de
Dios como momento engendrador y partera. Fuerza originaria y
materia originaria y separatio -o la Ley primigenia- son
incomprensibles para nuestro entendimiento humano; las tres
juntas forman el Mysterium magnum (citado en Kayser, Schriften
des Theophrastus Paracelsus).
Sibilino:
Oracular. Las sibilas eran doncellas proféticas, sacerdotisas de
Apolo, que comunicaban sus profecías en un estado de éxtasis
salvaje. Los libros sibilinos, una colección de profecías en verso,
procedían supuestamente de la Sibila de Cumas.
Sífilis:
Paracelso se dedicó de forma inusualmente profunda a la sífilis y
su tratamiento. De ello da testimonio una serie de escritos suyos
(ver Mal francés ).
Signatura:
Caracterísicas externas que corresponden a las propiedades
internas y sirven como signos mediante los cuales puede
conocerse todo lo interno e invisible. Enla idea de la signatura se
basa también la doctrina de Paracelso, según la cual lo igual se
puede curar con lo igual; cuanto más alto está una criatura en el
orden dela Creación, tanto más difícil es reconocer su interior y
tanto menos claro, dice Paracelso, es el reflejo del ser interior en
la forma exterior. Lo más oculto es el núcleo esencial del hombre,
mientras que por ejemplo en las plantas se expresa ya de forma
generalmente conprensible en su forma y color.
Sofismo:
El término es empleado consecuentemente por Paracelso para
toda palabrería vana que opera con falsas conclusiones e induce
conscientemente a la confusión.
Sofistas:
Filósofos griegos de la época de Sócrates y Platón, cuyo arte
consistía en prsentar cada tema en la forma que más les
convenía, con un lenguaje especialmente elocuente. Se decía de
ellos que llegaban a menudo a conclusiones falsas con tal de
convencer a sus oyentes. Paracelso califica de sofistas a todos los
falsos científicos que con muchas palabras ingeniosas inducen a
la confusión y como médicos engañan a los enfermos.
Spiritus:
Espíritu, espíritu aéreo. En Paracelso, el espíritu ígneo insuflado
por Dios, la chispa que representa el ser auténticamente inmortal
de cada criatura. Como spiritus arcanus o spiritus arcanorum,
emplea la expresión para referirse con ella a la fuerza de
irradiación perenne e inmanente de un remedio secreto (ver
Spiritus vitae).
Spiritus vitae:
Espíritu vital, Mercurius, Yliaster; es, como el spiritus arcanus, la
fuerza de irradiación inherente a todo cuerpo vivo y que todo
cuerpo alberga en sí como parte de la irradiación cósmica general
(fuerza mundial). Sólo indirectamente tiene pues que ver con la
parte divina espiritual del hombre,e n tanto que todo lo creado
posee la luz de la Naturaleza, que asimismo procede de Dios o del
Espíritu Santo.
Súcubo:
El espíritu nocturno del hombre (ver Incubo).
Sustancia:
En primer término, Paracelso entiende por tal las tres sustancias
principales de las que el hombre está compuesto, es decir,
mercurio, azufre y sal; y sin embargo, no emplea estos conceptos
en su sentido químico, sino también como correspondencia
general con las propiedades por ellos representadas: mercurio
como lo fugaz-deslizante, lo variable; azufre como lo combustible;
sal como lo material, nunca totalmente soluble (ver también
Mercurius, Azufre y Sal).
Syderica:
Con este término Paracelso podría referirse probablemente a la
verbena o lidago (Sideris, Sideritis), con su flor en forma de
estrella.
Teñir:
Colorear. Un proceso alquímico que simbólicamente se entiende
también como una transformación exterior, un refinamiento de la
forma externa. En sentido alquímico se usa para cambiar de color,
transformar. La tintura roja se empleaba también como panacea
(remedio universal) para cambiar el color del metal innoble en
dorado.
Teologistas:
Paracelso lo emplea como denominación para los teólogos que, a
diferencia de los verdaderos teólogos, se aferran a la letra y
quieren sustituir el espíritu de la religión por normas inventadas.
Teoría:
Theorica, en la Alquimia la preparación filosófica, meditación e
interpretación; en la Medicina la conversación y explicación de la
enfermedad.
Tinctura:
Colorante. Expresión para referirse a antiguos fluidos que podían
inducir una transformación, y también a remedios secretos fluidos
(ver Teñir).
Transmutar:
Transformar, contrapuesto a teñir; pero transformar no sólo
exteriormente, sino también sustancialmente. Según el criterio
medieval, se podían tanto transmutar gradualmente los
elementos entre sí como transformar los distintos metales entre
sí.
Ultima materia:
La materia llevada a su estado final; cosmológicamente, la
materia cósmica llevada a su forma final; desde el punto de vista
alquímico-simbólico, la personalidad total llevada a su última
maduración espiritual.
Vara de zahorí:
Varilla de avellano en forma de horquilla utilizada para encontrar
agua y tesoros y minerales ocultos.
Vegetación:
Todas las hierbas y plantas. Pero Paracelso emplea también esta
expresión para todo lo que tiene capacidad de crecimiento y
desarrollo, es decir, para todo lo vivo.
Vulcanus:
el dios clásico del fuego y la forja en el interior de la Tierra se
convierte en Paracelso en la denominación alegórica de una
fuerza conformadora en el hombre (idéntica quizá al Archeus); se
refiere con ello a la fuerza transformadora del fuego, que lleva las
cosas a su depuración y madurez. Esto vale desde la forma
primitiva de elaboraicón de los alimentos en el hombre hasta las
formas simbólicas más sutiles de la metamorfosis espiritual.
Yliaster, Yliastrum:
Probablemente un compuesto de Hyle (materia) y Astrum (astro),
es decir, de dos componentes de la materia básica en la que
consiste el Cosmos; es también prima materia. Paracelso emplea
este concepto, por una parte, para referirse al caos, y por otra
para la concepción mística del hombre primigenio, el homo
maximus. Iliastes es una fuerza vital espiritual.

Common questions

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El "Yliaster" representa una sustancia primordial que protege y estabiliza el cabello de la putrefacción, similar a su papel alquímico en crear y preservar la esencia vital . Funciona como el principio vital, vinculado al "Spiritus vitae" y al "elixir" en alquimia . Este concepto se conecta con el "spiritus arcanus," resaltando la unión y transformación de elementos básicos dentro del macro y microcosmos . Además, se condensa a través del proceso de "separatio," vinculándose al orden natural y la estructura cosmológica .

Para Paracelso, la alquimia es fundamental como medio para la transformación y perfección de lo creado . El "elixir" representa el remedio supremo que prolonga la vida, simbolizando la esencia misma de la creación perfecta y la inmortalidad . En el contexto alquímico, el elixir se asocia a la "panacea", un remedio universal que libera al hombre de su materia prima y perfecciona su personalidad . Este proceso es similar a la "tinctura" o "alquimia del color", donde se refina y transmuta lo burdo en sublime, transmutando los elementos y transformando espiritualmente al ser humano .

Paracelso postula que hay correspondencias fundamentales entre microcosmos (hombre) y macrocosmos (universal), reflejando su interdependencia . Estas correspondencias se establecen en las "concordancias" y se manifiestan en todas las formas vivas . La posición y movimiento de los astros (constelación) afectan procesos vitales en la esfera inferior o espacio vital humano, mientras los elementos del microcosmos replican el orden cósmico . Por ejemplo, el cuerpo sideral humano actúa como receptor de impregnaciones astrales, vinculando al individuo con fuerzas cósmicas .

Paracelso concibe al ser humano como un compuesto de cuatro elementos: tierra, agua, fuego y aire, cada uno asociado a tres sustancias: mercurio, azufre y sal, que en el cuerpo físico se transforman en carne y sangre, y en el cuerpo sideral en ánimo, sabiduría y arte . La compositio humana se entiende también como una mezcla de limus terrae (parte perecedera) y limus coelorum (parte eterna), simbolizando la dualidad naturaleza-divinidad . El ser humano posee tres cuerpos: el elemental (material y animal), el sideral (etéreo y espiritual), y el luminoso (eterno e imperecedero). A la muerte, el cuerpo elemental retorna a la tierra, el sideral se disipa en el aire, y el cuerpo luminoso vuelve a Dios .

Paracelso describe los "elementos superiores" como espirituales y los "elementos inferiores" como físicos . Los inferiores, considerados matrices o madres, se correlacionan con los superiores, denominados patres o padres, creando una dualidad parental que da vida a todos los seres . Esta estructura refleja una fusión de elementos materiales y espirituales, donde la tierra y el agua forman el cuerpo animal, y el fuego y el aire, el sideral . Todos los seres contienen elementos potenciales invisibles para el ojo humano, sugiriendo una presencia constante de espiritualidad en lo físico . Esta dualidad explica la naturaleza dual de creación espiritual y material, impulsada por la voluntad de Dios .

Paracelso contrasta la "carne de Adán" como el cuerpo animal, material y pecador, inherente a la parte perecedera y terrestre del hombre . Este cuerpo está en contradicción con el "cuerpo luminoso," que es espiritual, eterno, y refleja la chispa divina . Mientras la carne de Adán representa los instintos bajos y las pasiones materiales, el cuerpo luminoso alude a la posibilidad de trascendencia y la unión con Dios . La dualidad responde al principio de que el hombre participa tanto en el reino material de la Naturaleza como en el espiritual de Dios, sintetizando lo físico y lo divino .

En Paracelso, el "espíritu" es una fuerza divina inherente a cada ser vivo, conocida como spiritus arcanus o spiritus vitae . Es concebido como parte de la irradiación cósmica general y también como el spiritus vital que constituye la chispa inmortal en los seres . Este espíritu desempeña un papel central en la conexión del hombre con lo divino y espiritual; aunque indivisible e intangible, el espíritu influye en la manifestación corporal y psíquica, haciéndolo esencial en la salud y en la comprensión de la enfermedad . En un contexto teológico, el espíritu refleja lo ordenado y vivificante otorgado por Dios .

El 'cuerpo luminoso' en la filosofía de Paracelso es el núcleo esencial eterno e imperecedero del hombre, descrito como la chispa de Dios . Es uno de los tres cuerpos, siendo los otros dos el elemental y el sideral, que son perecederos. A diferencia de estos, el cuerpo luminoso no muere; después de la muerte, retorna a Dios . Representa el aspecto divino del ser humano, la parte inmortal que se asocia directamente con el conocimiento de Dios .

En la filosofía de Paracelso, el número 9 es fundamental, representado por la suma de los cuatro elementos (tierra, agua, fuego y aire) y las tres sustancias (mercurio, azufre y sal) que componen al ser humano . Este número simboliza la composición completa del hombre, combinando partes perecederas y eternas, y el equilibrio entre los aspectos físico y espiritual, terreno y divino . El uso del 9 apunta a una estructura cosmológica integrada, reflejando las correspondencias entre micro y macrocosmos, y subraya el papel del ser humano como un puente entre lo terrenal y lo divino .

Paracelso define enfermedad como una alteración del equilibrio de fuerzas, que desordena los componentes naturales y psíquicos del ser humano . Las enfermedades pueden surgir de problemas dentro de un cuerpo específico (elemental o sideral) o por una disrupción en la relación entre ellos; ciertas enfermedades tienen causas naturales, mientras que otras son impuestas como castigo o prueba divina . Cinco influencias o entia, que son causas de trastornos, incluyen el entia natural, astral, de los venenos, espiritual y divino .

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