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Incontinencia Fecal en Adultos Mayores

Este documento presenta un caso clínico sobre incontinencia fecal. Explica que la incontinencia fecal afecta la calidad de vida y puede causar vergüenza, depresión y aislamiento social. Describe la fisiopatología del sistema digestivo y los mecanismos que mantienen la continencia fecal. Identifica varias causas comunes de incontinencia fecal como lesiones musculares o nerviosas durante el parto, enfermedades neurológicas, y estreñimiento crónico.

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Incontinencia Fecal en Adultos Mayores

Este documento presenta un caso clínico sobre incontinencia fecal. Explica que la incontinencia fecal afecta la calidad de vida y puede causar vergüenza, depresión y aislamiento social. Describe la fisiopatología del sistema digestivo y los mecanismos que mantienen la continencia fecal. Identifica varias causas comunes de incontinencia fecal como lesiones musculares o nerviosas durante el parto, enfermedades neurológicas, y estreñimiento crónico.

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ESCUELA DE ENFERMERIA DE DELICIAS

A.C. INCORPORADA ALA UACH


REGISTRO 914 AVE. AGRICULTURA PTE. S/N TEL. 4-72-13-30
CD. DELICIAS CHIHUAHUA C.P.

PROCESO ENFERMERO
“CASO CLINICO”

INCONTINENCIA FECAL

ALUMNA: MARIA MAGDALENA GOMEZ ORTIZ


GRUPO: 4 “C”
DOCENTE: L.E. VELIA GARDEA
INDICE:
INTRODUCCION:
La incontinencia fecal (IF) es un trastorno que afecta notablemente la calidad de
vida. La entidad, que es motivo de vergüenza, con frecuencia conduce a depresión
y aislamiento social. Debido a que con frecuencia quienes la sufren son renuentes
a informar el problema y porque muchos médicos desconocen la existencia de
tratamientos eficaces, muchas personas sufren innecesariamente IF. Los ancianos
suelen creer que la incontinencia es una función del proceso de envejecimiento y
que, por lo tanto, es una patología que deben tolerar. Por ello, es importante que
los profesionales de la salud traten el tema de la IF y alienten a sus pacientes a
buscar la terapia apropiada.

La aparición de incontinencia fecal se acompaña de múltiples repercusiones, no


sólo desde el punto de vista físico (úlceras por presión, infecciones urinarias,), sino
también de tipo económico, derivadas del gasto que genera el alto consumo de
absorbentes. Y, por último, y no por ello menos importante, haremos mención a
las consecuencias psicológicas y sociales que se generan en el paciente y su
entorno, tras la aparición de dicho síndrome. La persona que sufre incontinencia lo
vive con tristeza y humillación, pierde su autoestima y, por consiguiente, sufre un
deterioro progresivo de sus relaciones personales y sociales. En muchos casos va
a ser causa de disfunción sexual al disminuir su lívido, pues siente vergüenza por
el mal olor y miedo a la incontinencia durante el coito. También evita salir a la
calle, se asocia a depresión y, en muchos casos, es motivo de institucionalización.

Merece la pena destacar el ocultismo que caracteriza a este grupo de pacientes,


siendo muy escaso el porcentaje de los que consultan a un médico en busca de
una solución a su problema. Además, no es menos cuestionable asimismo la
escasa respuesta y participación de los profesionales cuando se encuentran con
este cuadro clínico.

Todos los factores descritos justifican la enorme dificultad para establecer una
prevalencia aproximada en la población general. Son escasos los estudios
longitudinales en la población geriátrica que permitan extraer consecuencias
directas del envejecimiento.
DEFINICION:
La incontinencia fecal, también denominada problema de control intestinal, es la
emisión accidental de heces sólidas o líquidas o mucosidad desde el recto. La
incontinencia fecal incluye la incapacidad de retener la deposición hasta llegar al
inodoro como así también defecar en la ropa interior sin advertirlo. La deposición,
también denominada heces, es residuo sólido que se elimina como defecación e
incluye alimentos no digeridos, bacterias, mucosidad y células muertas. La
mucosidad es un líquido transparente que cubre y protege los tejidos en el aparato
digestivo.

FISIOPATOLOGIA:
El tubo digestivo es una serie de órganos huecos que se unen en un tubo largo y
enrollado desde la boca hasta el ano. El movimiento de los músculos en el tubo
digestivo, junto con la liberación de hormonas y enzimas, permite la digestión de los
alimentos. Los órganos que conforman el tubo digestivo son la boca, el esófago, el
estómago, el intestino delgado, el intestino grueso (que incluye el apéndice, el ciego,
el colon y el recto) y el ano. El intestino se divide en intestino grueso e intestino
delgado. La última porción del tubo digestivo, denominado el tubo digestivo inferior,
consiste en el intestino grueso y el ano.

El intestino grueso absorbe agua y todos los nutrientes restantes de los alimentos
parcialmente digeridos que pasan desde el intestino delgado. El intestino grueso
luego convierte los desechos de líquido a heces. Las heces pasan del colon al recto.
El recto se encuentra entre la última parte del colon, denominada el colon sigmoide,
y el ano. El recto almacena heces antes de una deposición. Durante una deposición,
las heces se mueven del recto al ano, la abertura por la que las heces abandonan
el cuerpo.

¿COMO FUNCIONA?

El control intestinal depende del trabajo conjunto de los músculos y nervios del
recto y el ano para: mantener las heces en el recto, informarle a la persona
cuando el recto está lleno, despedir las heces cuando la persona está lista.

Los músculos circulares denominados esfínteres se cierran estrechamente como


gomas elásticas alrededor del ano hasta que las heces estén listas para ser
despedidas. Los músculos del piso pélvico también ayudan al control intestinal.

En el reposo, el ano forma un ángulo aproximado de 90 grados con el eje del


recto. Durante la contracción voluntaria, este ángulo se torna más agudo
mientras que se vuelve más obtuso durante la defecación. El esfínter anal interno
está formado por músculo liso que genera una actividad mecánica que contribuye
a su presión de reposo en un 70% a 85%, pero sólo en un 40% luego de la
distensión súbita del recto y en 65% luego de su distensión constante. Así, este
esfínter es principalmente responsable del mantenimiento de la continencia en el
reposo. El ano se encuentra cerrado normalmente por la actividad tónica de este
esfínter. Esta barrera se refuerza mediante la contracción voluntaria del esfínter
anal externo. Los pliegues de la mucosa anal, junto con los almohadones
vasculares expansibles, proveen un cierre hermético.
La región anorrectal se encuentra ricamente inervada por fibras sensitivas,
motoras y autonómicas y por el sistema nervioso entérico. El nervio principal es
el pudendo, que surge de los nervios sacros S2, S3 y S4 e inerva el esfínter anal
externo. Este nervio es mixto ya que tiene funciones motoras y sensitivas. Su
bloqueo crea una pérdida de la sensación de la piel perineal y de la genital, la
abolición de los reflejos contráctiles anorrectales y debilidad en el músculo
esfinteriano, pero no afecta la sensación rectal.
No se comprende completamente cómo los humanos perciben el contenido fecal
en el recto-ano, aunque la estimulación mecánica de la zona puede producir
respuestas cerebrales evocadas, lo que confirma que el recto es un órgano
sensorial. Es probable que la sensación de distensión rectal sea transmitida por
los nervios parasimpáticos provenientes de las raíces sacras mencionadas, ya
que, si la inervación parasimpática se suprime, el llenado rectal se percibe como
una sensación vaga de malestar o incomodidad.
La distensión rectal se asocia con una disminución en la presión anal de reposo
conocida como reflejo anorrectal inhibitorio. La amplitud y la duración de esta
relajación aumentan con el volumen de la distensión rectal. Este reflejo está
mediado por el plexo mientérico y está presente en pacientes con sección de los
nervios hipogástricos y en aquellos con lesión de la médula espinal. La llegada
de gases imita la distensión rectal súbita y se asocia con un descenso en la
presión anal.
El tejido vascular de la mucosa anal también desempeña un papel importante
para producir un cierre más perfecto del ano, y puede contribuir con el 10% a
20% de la presión anal de reposo. La capacidad del recto para percibir la
presencia de materia fecal lleva a la respuesta refleja contráctil perianal, un
mecanismo esencial para mantener la continencia.
La neuropatía pudenda puede disminuir la sensación rectal y llevar a la excesiva
acumulación de materia fecal, causando de esta forma sobrecarga fecal,
megarrecto y fecaloma.
El músculo pubiorrectal desempeña un papel integrador para mantener el ángulo
del recto con el ano. Este músculo está inervado en forma independiente del
esfínter y su papel como contribuyente a la continencia queda aún por definirse.
De esta manera, se puede producir incontinencia fecal cuando uno o más
mecanismos que mantienen la continencia se interrumpen a tal punto que los
demás mecanismos no pueden compensar. Así, la etiología de esta patología es
muchas veces multifactorial.

ETIOLOGÍA
La mayoría de los adultos que tienen incontinencia fecal, solo padecen esta afección
durante un episodio ocasional de diarrea. No obstante, algunas personas padecen
incontinencia fecal recurrente o crónica. Es posible que no puedan resistir el impulso
de defecar, que es tan repentino que no logran llegar a tiempo al baño. Esto se
denomina incontinencia imperiosa. Otro tipo de incontinencia fecal se produce en
las personas que no son conscientes de que deben evacuar heces. Esto se
denomina incontinencia pasiva.

La incontinencia fecal puede estar acompañada de otros problemas intestinales, por


ejemplo: diarrea, estreñimiento, gases e hinchazón.

En muchos casos, hay más de una causa de incontinencia fecal: Entre las causas
se pueden incluir:

 Lesión muscular. Las lesiones en los anillos de músculos que se encuentran


en el extremo del recto (esfínter anal) pueden dificultar la contención
adecuada de las heces. Este tipo de daño puede producirse en el nacimiento,
especialmente si se utiliza episiotomía o fórceps durante el parto.
 Lesión a los nervios. Las lesiones a los nervios que sienten las heces en el
recto o los nervios que controlan el esfínter anal pueden generar
incontinencia fecal. La lesión a los nervios se puede producir en el nacimiento
o mediante una tensión constante durante la evacuación intestinal, una lesión
en la médula espinal o un accidente cerebrovascular. Algunas enfermedades,
como la diabetes y la esclerosis múltiple, también pueden afectar estos
nervios y provocar daños que generan incontinencia fecal.

 Estreñimiento. El estreñimiento crónico puede generar una masa de heces


duras y secas en el recto (heces retenidas) que son muy grandes para
evacuarlas. Los músculos del recto y los intestinos se estiran y finalmente se
debilitan, lo que permite que las heces líquidas que están más arriba en el
tubo digestivo sorteen las heces retenidas y salgan del cuerpo. El
estreñimiento crónico también puede provocar una lesión a los nervios que
genera incontinencia fecal.

 Diarrea. Las heces sólidas son más fáciles de retener en el recto que las
heces blandas, por lo que las heces blandas de la diarrea pueden provocar
incontinencia fecal o empeorarla.

 Pérdida de la capacidad de almacenamiento en el recto. Normalmente, el


recto se estira para alojar las heces. Si el recto tiene cicatrices o las paredes
rectales se endurecieron por una cirugía, radioterapia o enfermedad intestinal
inflamatoria, el recto no se puede estirar tanto como debería, por lo que
puede haber pérdida del exceso de heces.

 Cirugía. La cirugía para tratar várices del recto o el ano (hemorroides), así
como también las operaciones más complejas que incluyen el recto y el ano,
pueden provocar una lesión a los nervios y los músculos que genera
incontinencia fecal.

 Prolapso rectal. Se puede producir incontinencia fecal si el recto desciende


al ano.

 Hernia rectovaginal. En las mujeres, la incontinencia fecal puede producirse


si el recto protruye a través de la vagina

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