De acuerdo a la definición general, desde un punto de vista arqueológico, la chullpa (aymara) en el altiplano
boliviano es un monumento mortuorio de 1,5-8 m de altura, generalmente angular o redondo y en forma de
torre o caja, destinado a los personajes de gran prestigio. La mayoría de estos monumentos prehispánicos
tardíos ha sido construida de adobe, pero también existen varios sitios donde las chullpas han sido hechas de
piedra. (Risto Kesseli & Martti Pärssinen Identidad étnica y muerte: torres funerarias (chullpas) como símbolos de poder
étnico en el altiplano boliviano de Pakasa (1250-1600 d. C.) Bulletin de l'Institut français d'études andines)
Una Descripciones en tiempos de cronistas Es en las crónicas de Cieza de León, Cobo y Vásquez de
Espinoza donde se encuentran las primeras descripciones -sin nombrar la palabra chullpa de aquellas
prácticas de carácter mortuorio de los indígenas del altiplano que tenían una expresión artística en la
construcción de grandes monumentos. Se atribuye a Matienzo, el que usa por primera vez la palabra chullpa,
su asociación con los entierros de los caciques y grandes señores, con sus magníficas ofrendas (Aldunate et al
1981:1).
La historia gráfica contada por Felipe Guamán Poma de Ayala (1980 [1613]) también sirvió para la
comprensión y conceptualización tanto gráfica como estética del término chullpa. En sus láminas se describían
aquellas interpretaciones y significados que daba el Inca al momento de ritualidad fúnebre y su relación con
los ancestros.
Cabe destacar que las primeras descripciones no hacen relación a la chullpa como monumento funerario, sino
que más bien de describía su función mortuoria. Es el cronista Bertonio (Bertonio (1956 [1612) en Aldunate
y Castro 1981), quien hace una distinción en las definiciones de que es un enterramiento. El habla de tipos de
enterratorio aymara en el siglo XVI, los cuales describe y define como:
imavi a la “sepultura debaxo de la tierra cavada nomás”, amaya via a “sepultura como casa sobre la tierra,
callca a la “sepultura como caxa de muchas piedras para enterrar a la gente principal debaxo de la
tierra” y chullpa vel asanco a una “sepultura o serón como isanga donde ponían el difunto” (Bertonio (1956
[1612) en Aldunate y Castro 1981).
Arquitectura
La mayoría de chullpas fueron hechas de barro, pero existen una gran cantidad de chullpas hechas de piedra.
Sobre las chullpas de piedra existen algunas hechas de piedra pulida y unida sin argamasa (al estilo incaico)
de las cuales pueden ser de base cuadrada o redonda, así como también existen otras hechas con
pequeñas piedras unidas con argamasa de barro y paja, formando torres o conos, en el caso de las chullpas
asociadas a la sociedad Canas existe vestigio de por lo menos una chullpa rematada con una cúpula
(chullpa de Maukallakta). Algunas de las chullpas de piedra, además contienen algunos tallados
generalmente representando lagartos (como en el caso de Sillustani) o felinos (como el caso de Cutimbo).
En el caso de las chullpas de barro, la mayoría son de base cuadrada o rectangular con diversos diseños e
incluso con motivos pictóricos en donde predominan el rojo, amarillo y blanco, en menor medida el
verde y azul. Algunas presentan base de piedra y cuerpo trapezoidal, que en algunos casos fue invertido, las
puertas de ingreso en las chullpas de barro es diverso, existiendo puertas cuadradas, triangulares u ojivales.
Las chullpas polícromas eran realizadas con dos técnicas distintas, la primera consistía en hacer adobes
de barro coloreado que luego fueron colocados dando forma a motivos geométricos; la otra técnica fue
hacer la estructura con barro sin colorear y luego revestirla con pedazos geométricos de barro coloreado.
La mayoría de las chullpas de barro como las de piedra tuvieron sus ingresos orientados al este,
aunque existen algunas chullpas con 2 aberturas, una opuesta a la otra; así como chullpas con puertas
orientadas a otros puntos cardinales. Sobre la ubicación en relación con la residencia del gobernante
enterrado, esto dependía del grupo social que las construía. Existen conjuntos chullparios en lo alto de cerros
de difícil acceso, así como otras ubicadas en territorios llanos; en todos los casos adjuntos a territorios
geográficos considerados sagrados por los constructores. Asimismo, se han encontrado algunas chullpas
dentro de complejos arqueológicos domésticos, al costado de viviendas. Durante el periodo incaico, muchos
grupos étnicos fueron trasladados a lugares aledaños al Capac Ñan, aún asi, los cementerios (lugares
dotados de sacralidad) siguieron siendo utilizados. Existen datos sobre el esfuerzo que hicieron varios
grupos étnicos en conjunto para construir dos chullpas para el mallku Tata Paria, jefe de los «karakara»,
una en la ciudad de Macha (capital incaica de los «karakara») y la otra en Carata; estas chullpas fueron
construidas por 5 naciones que fueron Chui, Killaka, Sora, Carangas y Karakara); este hecho nos demuestra
que en tiempos incaicos los enterramientos fueron cambiando de lugar, teniendo en cuenta que la capital
tradicional «karakara» fue «Chayanta», el entierro se hizo en una ubicación que le otorgó el inca al mallku.
En el caso Lupaca, en cambio, se documentan poblaciones y mallkus trasladados como mitkmas a otros
lugares del Tahuantinsuyo, pero aun así continuaron utilizando sus lugares tradicionales de enterramiento,
como lo demuestra el sitio arqueológico de Cutimbo situado a menos de 20 km de Chucuito (capital
Lupaca). Asimismo, se sabe que en algunos casos las chullpas también sirvieron como hitos territoriales,
teniendo en cuenta que cada señorío tenía subdivisiones y éstos contaban con líderesque iban ganando
prestigio al incrementar su economía o su poderío bélico.
Distribución geográfica de hallazgos de chullpas
Las chullpas se hayan asociadas al altiplano, pero también se han denominado chullpas a varias torres
funerarias en la zona andina centro y norte del Perú (Chachapoyas, Chota, Cutervo y Canta).Las chullpas
del altiplano, en cambio, están asociadas a los reinos o señoríos aymaras que habitaron desde Canas y
Canchis en Perú, hasta el departamento de Potosí en Bolivia; aun así no todos las sociedades aymaras
construyeron chullpas, como lo demuestran los casos de las sociedades «karakara» del norte («karakara»
del sur si presenta chullpas) y «yampará»; y no todas las chullpas parecen ser aymaras, puesto que
existen chullpas con orientación oeste y norte en zonas puquinas al este del lago Titicaca.
Generalmente las chullpas se han asociado a las punas, pero se han descubierto muchas chullpas en la
vertiente oriental de los andes en territorios de espesura forestal y otras en los valles interandinos de Bolivia,
Chile y Perú. La mayoría de las chullpas de la zona amazónica son de piedra pero según crónicas europeas
existieron en el Beni chullpas de barro, de las cuales en la actualidad no hay vestigios descubiertos. Entierros
Sin lugar a dudas, las chullpas sirvieron para enterrar a los «mallkus» o «líderes étnicos»; su objetivo práctico
era proteger el cuerpo para poder recibir veneración, pero además servía como un recuerdo del poder que el
«mallku» ejercía en vida y que seguía ejerciendo. Es importante acotar que la mayoría de las chullpas no eran
exclusivas para el «mallku», sino que también albergaban los cuerpos de sus esposas y familiares, además hay
vestigios de entierros de sirvientes que fueron sacrificados durante los entierros. En algunos casos se han
encontrado hornacinas dentro y fuera de las chullpas que pudieron contener ídolos u objetos valiosos para
el mallku, en algunas chullpas se ha documentado que en aquellas hornacinas colocaban un k’ero
conteniendo chicha. La chullpa no era lo único necesario para el entierro, puesto que los cuerpos iban dentro
de textiles o cueros de auquénido, en otros casos eran puestos sobre cestos hechos de ichu o totora
entretejida. Algunas chullpas tuvieron cámaras subterráneas en donde colocaban los cuerpos.
La tradición chullparia del altiplano
La tradición de las chullpas en el altiplano aparece después del ocaso Tiahuanaco (1000 – 1100), y prevalece
hasta la conquista española (aprox. 1450). Según estudios de radiocarbono hechas a 32 torres en el área
del Collao, los más antiguos corresponden a la parte norte del Lago Poopo (mediados del siglo XIII). Existen
un grupo de chullpas en Toconce, al norte de San Pedro de Atacama que tienen más antiguedad, pero éstas
no son consideradas chullpas en el sentido estricto de la palabra, por carecer de enterramientos. Por otro
lado las chullpas del norte peruano, que son más antiguas (datan del «intermedio temprano») no
pueden ser puestas en el mismo fenómeno que explica la aparición de la tradición chullparia en el altiplano.
Las chullpas del altiplano tienen rápida difusión, se hacen más comunes entre los siglos XIV en varios
señoríos aymaras y luego, la tradición se extiende a otros grupos puquinas. Con la conquista incaica, la
tradición de los chullpares se mantiene y se perfeccionan los acabados. Las chullpas de Ollantaytambo
y Churajón (Arequipa), datadas en los siglos XIV y XV, parecen responder a esta misma corriente tradicional
de enterramientos. Las chullpas cuadradas son las más antiguas, mientras que las redondas aparecen de
manera más temprana entre la zona Lupaca y Pacaje. Las chullpas con piedra de mampostería, aparecen
en los Collas, Lupacas y Pacajes antes de la conquista incaica (esto tomando en cuenta la cerámica
encontrada en los enterramientos). En el caso de las chullpas de barro con decorados geométricos, aparecen
en Pacaje y Carangas luego de la anexión al Tahuantinsuyu. De igual manera, la mampostería de mayor
perfección en los territorios Collas, Lupacas y Pacajes aparecen luego de la anexión al incario. Las
diferencias entre las estructuras chullparias parecieran reflejar una identidad étnica, salvo algunos casos
en los cuales existe una gran cantidad de formas y acabados en un mismo lugar. Cutimbo presenta
chullpas de piedra mamposteada de base cuadrada y circular, Sillustani presenta chullpas redondas con
acabado de mampostería y otras de barro blanco, Caquiaviri presenta chullpas de base cuadrada y circular,
tanto llanas como cónicas; en éstos tres lugares, un mismo grupo étnico utilizó varios modelos
arquitectónicos en un mismo lugar La tradición chullparia del altiplano continúa durante los primeros
años de la conquista española, existen evidencias de chullpas en Sillustani que quedaron a medio construir.
En tanto la chullpa grande de Markiviri dio un fechado radiocarbónico entre 1658-1666, esto es varios
años después de la incursión española en el Collao. Al parecer, la lejanía de algunos lugares con respecto a las
ciudades fundadas por los españoles contribuyó a que la tradición chullparia se conservara en algunas
zonas. Por otra parte, algunos arqueólogos planteaban que las chullpas habían surgido de la tradición
funeraria tiahuanacota, pero los estudios demuestran que las chullpas aparecieron en el área del río
Tiwanaku entre el 1300 y 1400, por lo menos 200 años después del ocaso de Tiahuanaco y posterior a
las chullpas del norte del lago Poopó.