AMOR OBSCURO
Es imposible un amor alimentar,
Si hay dos corazones indecisos
Con almas incapaces de amar,
Ardiendo en las llamas de los celos.
Entre las penumbras, te busco,
Encuentro lo que parece ser mi muerte,
Mira que entre los besos hay un truco
y en mi mirada tu suerte.
Mira entre mi alma y mi corazón,
Te fijas que late muy lento,
Y solo tu sabes la razón,
Aun que, lo que vivo parece de cuento.
Quiero pasar una parte de mi vida
Contigo; compartir besos sanguinarios
Con caricias infernales, sin salida
Y sentimientos variados.
Apoderate de mi mente,
Dame un beso como si fuera el último
Pero sin estar triste,
Y apaga de mi corazón el humo.
Ten consideración hacia mi ser,
Deja que nuestro amor corra por mis venas
Y déjame en tus labios renacer,
Hazme sentir sensaciones nuevas.
La forma en que muerdes mi boca,
Me hace sentir tu amor de demonio,
Tal como tu mirada me vuelve loca
Pues ya soy de tu dominio.
Acércate a mí; en una noche de romance
Con una lluvia de sangre tuya y mía,
Y amor obscuro que nace,
Que no llegar a quererte es lo que me temía.
Sentir cada beso tuyo y ver tus ojos
Y en tus abrazos sentir tu calor,
Encontraras algo que ni en mil espejos
¿Sabes que es?... mi amor
Nuestro amor una bella canción,
Una mirada vale más que las palabras
Y un beso que una mirada que conquista mi corazón
“por favor hazme volar dame tus alas
El rostro de un ángel
La llama que se ha encendido en mi corazón
impulsa cada una de mis palpitaciones con el fulgor de tu presencia
en esta vida mis penas se han visto recompensadas
tan solo con tu mirada posada en la nada que cubre mis ojos.
Rindo culto a cada una de las facciones de tu rostro
que hace mella en mí como la noche al extender su manto de negrura
en cada uno de los rincones que habita mi imaginación
regodeándose en la sutileza del sentimiento
que tu pasión ha ocasionado en mí.
Invocó tu imagen en las horas más siniestras de mi existir
pues incluso tu voz es como un elixir que atenua mi agonía
deslizándose sin prisa en cada una de mis venas
mientras el eco del silencio se escucha a las puertas de mi locura.
Es tu boca una réplica del veneno más dulce que pueda existir
tu piel como de mármol ha quedado grabado en cada uno de mis sentidos
el destello de tus ojos refulge como fuego en la oscuridad
atrayéndome sin ningún reparo hacia el hechizo indómito
al que has logrado someterme.
No puedo escapar de la influencia de tus artimañas
solo tú sabes bien como apelar a mis instintos
tal es el apego que siento hacia ti de manera inevitable
que no deseo estar lejos del alcance de tus labios nunca.
Eres como una daga que se hunde en medio de mi pecho
robando hasta el último atisbo de aliento que me queda con vida
y al mismo tiempo brindándome la gozosa sensación
de saberme conteniendo cada una de tus intenciones y movimientos
me pierdo en el sonido de tu voz mientras la hora nocturna me llama.
El dolor de tu ausencia
Desperté incluso después de haber exhalado mi último suspiro
sentía mis entrañas desgarrarse ante la perspectiva de tu partida
la realidad se abalanzó encima de mí como una pesada sentencia
para recordarme que en los designios de la eternidad
tendría que enfrentarme al dolor de tu ausencia.
Eres como una maldición que pesa sobre cada una de mis lágrimas
el vacío es grande, se cierne sobre mi persona sin compasión
si tan solo pudiera devolver a mi mente aquellos recuerdos
en los que las espinas del rosal no se clavaban con tanta saña en mi piel
no me afligiría tanto el estigma con el que me dejó tu abandono.
Hay en mí una agonía tan profunda como inmensa fue mi pasión una vez
esta noche hasta los ángeles derramaran sus lágrimas a causa de mi aflicción
no conciliaré la paz con tu imagen viviendo en mis memorias
tal como un espíritu que vaga después de su propia existencia
purgaré esta pena hasta el fin de los días del mundo.
Te amé más de lo que mi propio corazón me permitió sentir por alguien
te quisé como el cielo llama a las estrellas al caer el velo nocturno sobre él
la ilusión se desvaneció en el último instante entre la niebla difusa
que provocaban mis propios pensamientos al saberte lejos de aquí
al encontrarme con la certeza de tu destierro.