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Introducción a la Filosofía y su Importancia

La filosofía se introduce como una disciplina que busca entender la realidad a través de la reflexión racional. Se define etimológicamente como "amor a la sabiduría" y se considera que surgió en la antigua Grecia cuando los primeros pensadores comenzaron a cuestionar las explicaciones tradicionales mediante el uso de la razón. Algunas características clave de la filosofía son que surge del asombro humano, utiliza la duda como método de conocimiento, y ofrece una visión totalizadora de la realidad a trav
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Introducción a la Filosofía y su Importancia

La filosofía se introduce como una disciplina que busca entender la realidad a través de la reflexión racional. Se define etimológicamente como "amor a la sabiduría" y se considera que surgió en la antigua Grecia cuando los primeros pensadores comenzaron a cuestionar las explicaciones tradicionales mediante el uso de la razón. Algunas características clave de la filosofía son que surge del asombro humano, utiliza la duda como método de conocimiento, y ofrece una visión totalizadora de la realidad a trav
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INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA 9

Introducción
a la filosofía
OBJETIVO INTRODUCCIÓN

La presente unidad tiene como propósito fundamental


introducirte en el estudio de la filosofía, lo que te permitirá tener
el marco de referencia para la presentación y discusión de los
problemas filosóficos que se abordarán en la materia.

Iniciaremos con la presentación de algunas de las diferentes


maneras en las que se ha concebido a la filosofía a lo largo de la
historia proporcionadas por algunos de los autores más
representativos, a la vez que se reflexionará las características e
importancia que tiene nuestra disciplina para la vida cotidiana.

Considerando lo anterior, otro de los aspectos que resulta


imprescindible determinar es el objeto de reflexión de la
filosofía, sus características básicas y los métodos que utiliza en
su indagación sobre la realidad, así como la relación que
establece con diferentes ámbitos de la cultura.
1.1 CONCEPTO DE FILOSOFÍA
Siempre que estudiamos una determinada ciencia es necesario conocer su significado
etimológico, ya que éste nos permite visualizar su objeto de estudio. La palabra filosofía
proviene de dos raíces griegas: philos amor o amistad y sophía sabiduría, motivo por el cual,
usualmente, la palabra Filosofía ha sido traducida como “amor al saber” o “amor a la
sabiduría”.

* “La escuela de Atenas” del pintor Rafael Sanzio Siglo XVI.

Se ha considerado que la filosofía de Occidente surge en


Grecia, en las colonias Jónicas de Asia Menor, en el siglo VI
a.C., sin embargo, es válido afirmar que existen filosofías en
muchas partes del mundo y en distintas civilizaciones, tales
como la Filosofía China, Hindú, Azteca, Filosofía Egipcia, etc;
La filosofía hace referencia a la actitud de los primeros
pensadores en hacer frente a los problemas que les presentaba
la naturaleza mediante la reflexión racional. Los griegos fueron
quienes dejaron de lado las explicaciones tradicionales,
acríticas o conservadoras fundamentadas en mitos, para dar paso a una explicación de la
naturaleza, la realidad y la huminidad, mediante el uso exclusivo de la razón.

Así, hemos de reconocer que la capacidad de cuestionar


racionalmente todo cuando nos rodea ha dado origen al
pensamiento filosófico. A partir de lo anterior es posible
sostener que la filosofía ha nacido de la curiosidad que tienen
los seres humanos por entender y explicar todo cuanto les
rodea.

Localización de Atenas
El deseo de investigar, de conocer el sentido último de todo lo que existe, ha estado presente en
los seres humanos a lo largo de la historia. Aristóteles, en el libro I de su Metafísica, lo comenta
de la siguiente manera:

“Los hombres –ahora y desde el principio– comenzaron

a filosofar al quedarse maravillados ante algo,


maravillándose en un primer momento ante lo que
comúnmente causa extrañeza y, después, al progresar
poco a poco, sintiéndose perplejos también ante las cosas
de mayor importancia, por ejemplo, ante las
peculiaridades de la luna, y las del sol y los astros, y ante
el origen del Todo.”.1

La consideración anterior, que remite al origen existencial de la filosofía, nos permite reconocer
que, en cierto sentido, todo ser humano es filósofo, en tanto que tiene la capacidad innata de
asombrarse, de cuestionar, de indagar, de buscar respuestas a cuestiones que le desconciertan y
ante las cuales no tiene una solución. Así, mediante una actitud crítica, reflexiva y racional, los
pensadores griegos dieron origen a la filosofía cuestionando todo aquello que era considerado
verdadero, marcando una nueva orientación en la búsqueda de la verdad.

Así, puede ser considerada una actividad racional, de reflexión sobre todos aquellos aspectos que
son considerados fundamentales en distintos ámbitos de la vida humana, profundizando hasta
los cimientos o bases sobre las cuales se edifica nuestro conocimiento del mundo.
Dicha actividad implica someter a crítica, a través de todos los medios con los que
disponemos, ciertas creencias, ideas y presupuestos básicos sobre nuestra vida.

1 Aristóteles (2006). Metafísica. pp. 76-77.


Es importante reconocer que no es posible establecer una sola definición única de filosofía, ya
que existen tantas concepciones del término como personas que se han dedicado a filósofar a lo
largo de la historia del pensamiento humano. Lo anterior se debe a que cualquier postura que se
asuma para definir a la filosofía siempre surge y está determinada dentro de un contexto en
específico. Dicho contexto está conformado por un conjunto de ideas que reflejan una situación
política, histórica, cultural, económica y geográfica en donde se generan una serie de problemas
que se pretenden resolver.

A continuación se enlistan algunas definiciones de filosofía presentadas por diferentes filósofos a


lo largo de la historia:

 La filosofía es un silencioso diálogo del alma consigo misma en torno al ser.


Platón (427 AC-347 AC) Filósofo griego.

 Filosofar es y sólo es una preparación para la muerte.


Karl Theodor Jaspers (1883-1969) Filósofo existencialista alemán.

 La filosofía significa el estudio de la sabiduría como perfecto conocimiento de todas las cosas
que el hombre puede conocer.
Descartes, (1596 – 1650) Prefacio a Los principios de la filosofía. Filóosofo francés.

 La filosofía responde a la necesidad de hacernos una concepción unitaria y total del mundo y de
la vida.
Miguel de Unamuno (1864-1936) Filósofo y escritor español.

 Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de
transformarlo, entonces la filosofía es el conocimiento para transformar la realidad.
Karl Marx. (1818-1883) filósofo alemán.
1.1.1 Características de la filosofía.
Tan importante es tener presente algunas definiciones de la filosofía como lo es poder reconocer
en éstas una serie de atributos que, independientemente del autor o el contexto, nos permiten
realizar una caracterización de la misma. A continuación se presentan una serie de rasgos que
podrían identificarse dentro del pensamiento filosófico:

a) Asombro. Uno de los elementos que caracteriza el saber filosófico está planteado a partir de la
capacidad de asombro que tiene el ser humano. Anteriormente señalamos que fue Aristóteles
quien de manera contundente pone de
manifiesto que, gracias a la facultad que posee
el ser humano de maravillarse, observar,
contemplar todo cuando le rodea y tratar de
buscar respuestas a cuestiones que
desconciertan a su intelecto, es posible el
surgimiento de la filosofía. A partir de un
recorrido histórico podríamos identificar
diferentes cuestiones que tradicionalmente han
inquietado al ser humano y lo han conducido a la
búsqueda de respuestas explicativas, a saber: la naturaleza de la divinidad, la creación del universo,
los límites de la libertad, la existencia del alma, el sentido de la vida, el origen del conocimiento, la
justificación de los valores morales, etcétera.

b) Duda. Aunado a la capacidad de asombro que


posee el ser humano se encuentra la actitud crítica
de dudar, de cuestionar la tradición, la autoridad, lo
cual implica la utilización de la duda como
condición existencial, misma que se expresa a
través de experimentar incertidumbre, angustia,
intranquilidad o desasosiego ante la realidad, o como método de conocimiento, en la que se
establece como condición de posibilidad para la generación del conocimiento.
c) Reflexión racional. Estrechamente vinculado a la capacidad de asombro y duda que carac-
terizan la filosofía, encontramos un tipo de reflexión ordenada, coherente, fundamentada en
razones, lo cual le otorga el título de ser un saber de reflexión racional. En este sentido, las
explicaciones que otorga son aceptadas en la medida en que están fundamentadas en
argumentos, que pueden ser discutidos y sometidos a crítica; es decir, las explicaciones que
presenta no son dogmáticas.

d) Visión totalizadora. A lo largo del tiempo, algunos filósofos han


considerado que otro rasgo que caracteriza a la filosofía es que ofrece
una visión totalizadora de la realidad, en tanto que tiene un objeto de
estudio distinto de las demás ciencias, pues abarca todas las cosas; esto
significa que es el más amplio campo de estudios, ya que no se centra en
segmentos o parcelas de la realidad, sino en la totalidad de los procesos. Así, al tener por objeto
de estudio la totalidad de cuanto existe, se encarga de poner de manifiesto los aspectos que
fundamentan la realidad para tratar de llegar a su esencia o sus caracterísitcas principales. En este
sentido, intenta proporcionar una visión de conjunto de lo real para tratar de descubrir el
fundamento ultimo de sus procesos, incluídos por supuesto la naturaleza misma de los seres
humanos.

e) Pregunta. Otro de los aspectos que caracterizan a los


planteamientos filosóficos se evidencia a partir de la estructura con la
que plantea las cuestiones que han sido de capital importancia a lo
largo de los siglos. Los grandes problemas de la filosofía están
expresados en forma de preguntas; por ejemplo, para Aristóteles la
filosofía puede ser entendida como una indagación causal, en tanto
que es una búsqueda que interroga por el ser, la sustancia, el hombre,
la realidad, etc., desde su fundamento último. De esta manera, la
pregunta filosófica cobra importancia en la medida que siempre está
orientada hacia la búsqueda– respuesta de los grandes problemas de
la filosofía.
f) Amor a la sabiduría. Afirmar que la filosofía se caracteriza como un amor a la sabiduría
podría implicar, por un lado, el reconocimiento de nuestra propia ignorancia y, por otro, la
necesidad de ir a la búsqueda del conocimiento. Así, la actividad filosófica consiste en el puro
deseo de conocer y contemplar la verdad, esto es, un gusto desinteresado por pensar a partir del
cual es posible reconocer que la filosofía constituye una pasión libre por la sabiduría, en el placer
exquisito de deleitarse en el pensar y reflexionar sobre el existir.

g) Formas de expresión. Hemos de reconocer que la filosofía tiene múltiples formas de


expresión, tanto oral como escrita, entre las más comunes podríamos mencionar el ensayo, el
tratado y el diálogo. Al inicio de nuestro curso nos acercaremos a una de las formas de expresión
más importantes de la actividad filosófica en la antigüedad y que ha subsistido a lo largo de la
historia: el diálogo, el cual es entendido como una discusión organizada mediante preguntas y
respuestas entre individuos interesados por una misma cuestión en la que se intenta precisar y
respecto de la cual se pueden mantener inicialmente puntos de vista distintos. Como caso
específico, podríamos mencionar que una de las primeras manifestaciones de diálogo dentro del
pensamiento occidental se encuentra en los Diálogos de Platón.
1.1.2 Importancia de la filosofía en la vida cotidiana
Si consideramos todas las características de la filosofía enunciadas anteriormente, se podría
pensar que la filosofía es y ha sido entendida a lo largo del tiempo como una actividad de la
inteligencia humana que busca establecer un conjunto de verdades o certidumbres, las cuales
sirven de fundamento para entender y comprender tanto el mundo en el que vivimos, como a
los seres que habitan en él; es decir, en apariencia la finalidad de la filosofía sería la consecución
de un saber puramente teórico y sin ninguna relación con nuestra vida práctica y cotidiana, sin
embargo, no es así.

En nuestros días es común escuchar que la filosofía nada tiene


que ver con las cuestiones de nuestra vida diaria, que lo mejor
es cultivarnos y capacitarnos en disciplinas y actividades que
tengan un verdadero impacto en la sociedad en que vivimos y
que olvidemos toda ciencia o disciplina −como la filosofía−
que no sirve para nada; es decir, lo mejor es estudiar materias
que nos permitan aprender conocimientos prácticos y mejorar
nuestro desempeño en saberes de tipo técnico.

Ahora bien, lo anterior podríamos objetarlo de manera muy sencilla si planteamos las siguientes
preguntas: ¿No es acaso lo más importante en la vida de las personas responder a la cuestión de
cómo debemos vivir en este mundo en que habitamos con otros seres humanos? ¿La filosofía
no se encarga también de este tipo de problemas? ¿Existe algo más trascendente que el sentido
que debemos darle a nuestras propias vidas? ¿Es posible que podamos vivir en sociedad si no
sabemos cómo debemos actuar en ella? ¿Qué es más importante: poseer un saber del mundo o
poseer un saber de nosotros mismos?
La filosofía se puede entender a partir de dos directrices fundamentales que la constituyen en su
conjunto: la pregunta teórica por el conocimiento del mundo y la pregunta por el valor y el
sentido que tiene el saber acumulado sobre el mundo, aunque, si tuviésemos que señalar cuál es
la más importante y apremiante por responder, estaríamos inclinados a decir que la segunda, pues sin
saber muchas cosas del mundo hemos podido vivir siempre, pero nunca hemos podido vivir sin
darle un sentido a nuestra existencia, y la filosofía se encarga de ello.
La separación radical entre la teoría filosófica y las cuestiones de la vida práctica y cotidiana es
imposible. Toda propuesta o doctrina filosófica no surge sin razón alguna, su comienzo debe
entenderse como una respuesta a ciertos problemas de una sociedad o cultura, formada por
hombres y mujeres que pertenecen a una época y que se encuentran insertos en un contexto
determinado.

Un filósofo mexicano de principios del siglo XX, llamado Antonio Caso Andrade, explica la
vinculación entre filosofía y vida cotidiana de la siguiente manera:

“Dos cosas importan a la inteligencia que se asombra ante el mundo e inquiere las
causas de su asombro; dos preguntas fundamentales constituyen la filosofía: ¿qué es el
mundo? ¿Qué valor tiene? Quién supiera responder, llanamente, a estos dos
problemas, habría agotado el conocimiento de todas las cosas; pero además de pensar,
queremos, simpatizamos, amamos; esto es, el mundo no sólo nos importa como objeto
de conocimiento, para averiguar sus atributos, sus leyes, sus transformaciones, etcétera;
sino como objeto del deseo, como móvil de la voluntad […] Supongamos que lo
sabemos todo. Hemos descifrado el misterio de las nebulosas más distantes. Conocemos
la composición íntima de la materia, el enigma de la fuerza, la intimidad del
movimiento, la naturaleza de la luz, el calor y la electricidad, el origen de la vida, el
arcano de la conciencia… Clasificamos ya, en una clasificación perfecta, todos los
seres. Nuestras matemáticas poseen procedimientos analíticos irresistibles, junto a los
cuales el cálculo infinitesimal resulta sólo un burdo instrumento. Nuestra física y
nuestra química son absolutas; nuestra biología sin defecto; perfecta también nuestra
psicología y minuciosa, acuciosa, sintética y omnicomprensiva nuestra historia. “Todo lo sabemos.” En un
pensamiento universal, exacto y oportuno, encerramos el secreto de toda la realidad. Aún nos falta resolver esta
otra terrible interrogación. ¿Qué vale el universo, dilucidado ya, para nuestra acción y nuestra dicha?”2

2 Antonio Caso Andrade (1993). Una definición de la filosofía en Antología filosófica. unam, Comp. Rosa Krauze de Kolteniuk.
Antonio Caso entiende el término mundo como sinónimo de la existencia universal; es decir,
hace referencia a la totalidad de los seres existentes, sean físicos, espirituales o incluso mentales;
por ende, la filosofía –según Caso– trata, por un lado, del conocimiento de la totalidad de lo
existente y, por otro lado, del valor o significado de este conocimiento para nuestra vida
cotidiana. Lo anterior significa que, aunque con la filosofía, la ciencia y su tecnología, en un
futuro muy lejano pudiésemos tener un conocimiento absoluto de la totalidad de las cosas que
están en el universo, aun así faltaría por responder a la segunda pregunta, que para nuestra vida
cotidiana es, sin lugar a dudas, mucho más importante. Claro que el saber es importante, pero
primero es vivir. Toda doctrina filosófica postulada con seriedad debe intentar explicar lo que es
el mundo, pero también debe establecer cómo vivir en él.
El valor de la filosofía
Texto de Bertrand Rusell, filófoso inglés.

Habiendo llegado al final de nuestro breve resumen de


los problemas de la filosofía, bueno será considerar,
para concluir, cuál es el valor de la filosofía y por qué
debe ser estudiada. Es tanto más necesario considerar
esta cuestión, ante el hecho de que muchos, bajo la
influencia de la ciencia o de los negocios prácticos, se
inclinan a dudar que la filosofía sea algo más que una
ocupación inocente, pero frívola e inútil, con
distinciones que se quiebran de puro sutiles y
controversias sobre materias cuyo conocimiento es
imposible.
Esta opinión sobre la filosofía parece resultar, en parte, de una falsa concepción de los fines de
la vida, y en parte de una falsa concepción de la especie de bienes que la filosofía se esfuerza en
obtener. Las ciencias físicas, mediante sus invenciones, son útiles a innumerables personas que
las ignoran totalmente: así, el estudio de las ciencias físicas no es sólo o principalmente
recomendable por su efecto sobre el que las estudia, sino más bien por su efecto sobre los
hombres en general. Esta utilidad no pertenece a la filosofía. Si el estudio de la filosofía tiene
algún valor para los que no se dedican a ella, es sólo un efecto indirecto, por sus efectos sobre
la vida de los que la estudian. (…)

La filosofía, como todos los demás estudios, aspira primordialmente al conocimiento. (…) Pero
no se puede sostener que la filosofía haya obtenido un éxito realmente grande en su intento de
proporcionar una respuesta concreta a estas cuestiones. Si preguntamos a un matemático, a un
mineralogista, a un historiador, o a cualquier otro hombre de ciencia, qué conjunto de verdades
concretas ha sido establecido por su ciencia, su respuesta durará tanto tiempo como estemos
dispuestos a escuchar.
Pero si hacemos la misma pregunta a un filósofo, y éste es sincero, tendrá que confesar que su
estudio no ha llegado a resultados positivos comparables a los de las otras ciencias.

Verdad es que esto se explica, en parte, por el hecho de que, desde el momento en que se hace
posible el conocimiento preciso sobre una materia cualquiera, esta materia deja de ser
denominada filosofía y se convierte en una ciencia separada. (…) La filosofía, aunque incapaz
de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir
diversas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y nos liberan de la tiranía de la
costumbre. Así, el disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son, aumenta
en alto grado nuestro conocimiento de lo que pueden ser; rechaza el dogmatismo, algo arrogante
de los que no se han introducido jamás en la región de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro
sentido de la admiración, presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar.

Aparte esta utilidad de mostrarnos posibilidades insospechadas, la filosofía tiene un valor —tal
vez su máximo valor— por la grandeza de los objetos que contempla, y la liberación de los
intereses mezquinos y personales que resultan de aquella contemplación. La vida del hombre
instintivo se halla encerrada en el círculo de sus intereses privados: la familia y los amigos pueden
incluirse en ella, pero el resto del mundo no entra en consideración, salvo en lo que puede ayudar
o entorpecer lo que forma parte del círculo de los deseos instintivos. Esta vida tiene algo de
febril y limitada. En comparación con ella, la vida del filósofo es serena y libre. (…)Para resumir
nuestro análisis sobre el valor de la filosofía: la filosofía debe ser estudiada, no por las respuestas
concretas a los problemas que plantea, puesto que, por lo general, ninguna respuesta precisa
puede ser conocida como verdadera, sino más bien por el valor de los problemas mismos; porque
estos problemas amplían nuestra concepción de lo posible, enriquecen nuestra imaginación
intelectual y disminuyen la seguridad dogmática que cierra el espíritu a la investigación; pero,
ante todo, porque por la grandeza del Universo que la filosofía contempla, el espíritu se hace a
su vez grande, y llega a ser capaz de la unión con el Universo que constituye su supremo bien.

Bertrand Russell, “ Los Problemas de la Filosofía”, 1912.

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