3.
1 NOMBRE DEL OBJETO TÉCNICO:
Focos
ELABORADO POR: Jorge Alberto Camacho Reyes
FECHA: Mayo - Agosto
3.2 DIMENSIÓN TECNICA:
(Finalidad para lo que fue creado)
Su finalidad principal es iluminar ciertas áreas que lo requieran para facilitar el trabajo, tanto en el día
como en la noche. Estas son aplicadas en hogares, en el trabajo o en las calles las cuales con la luz del
foco o lámparas permiten tener mejor visualización.
3.3 ESTRUCTURA:
(Representación gráfica, partes y dimensiones)
Ilustración 1 Representación Gráfica.
Ilustración 2 Dimensiones
Ilustración 3 Partes de un foco.
3.4 DESCRIPCION:
Una lámpara de incandescencia o lámpara incandescente es un dispositivo que produce luz mediante
el calentamiento por efecto Joule de un filamento metálico, en concreto de wolframio, hasta ponerlo
al rojo blanco, mediante el paso de corriente eléctrica.
Bombilla De Vidrio:
Contiene, en un ambiente de muy baja presión, al filamento con sus soportes y conexiones eléctricas.
Un repliegue de la bombilla constituye el tubo cerrado en el cual se insertan los soportes del filamento.
Por el interior de este tubo salen los conductores que alimentan al filamento con la corriente eléctrica.
El vidrio de la bombilla debe ser resistente a los golpes y a las altas temperaturas. Esto se logra mediante
tratamientos superficiales apropiados, probablemente el enfriado por aire soplado, como en algunos
vidrios para horno. La unión entre el conductor pasante y la bombilla debe estar totalmente sellada de
manera que no ingrese aire del exterior. Esto se logra mediante tratamientos especiales de la superficie
del conductor. Los soportes deben ser firmes, pero no completamente rígidos de modo de absorber la
energía de golpes que podrían destruir el filamento.
Filamento De Tungsteno:
Es un doble arrollamiento espiral de tungsteno, cuyos extremos están conectados a la alimentación de
corriente. El filamento de tungsteno de una lámpara de 25 Watt consiste en unos 75 cm de alambre
muy fino (aproximadamente una centésima de milímetro de diámetro) arrollado en forma de espiral
con unas 3.000 vueltas. Esta espiral es a su vez arrollada nuevamente en forma de espiral con unas 100
vueltas, conformando el filamento visible de la lámpara. Este proceso es uno de los de mayor
complejidad técnica en la fabricación de la lámpara. Cuando circula la corriente eléctrica este filamento
se calienta hasta el rojo blanco. Esto se debe a la resistencia que el tungsteno opone a la circulación de
los electrones, proceso disipativo de energía descripto por la ley de Ohm. En presencia de oxígeno el
tungsteno se oxidaría, lo cual produciría el aumento de la resistencia, el consiguiente incremento de
temperatura y la fusión o vaporización del filamento. Por esta razón se llena primero la bombilla con
gases inertes, como el nitrógeno y el argón, y luego se la evacúa a presión muy baja.
Soportes Del Filamento:
Sujetan al filamento en varios puntos. Usualmente los soportes extremos son al mismo tiempo los
conductores de corriente.
Rosca Metálica:
Está sujeta a la bombilla con un sello hermético. Uno de los conductores de alimentación del filamento
está soldado a esta rosca. Cumple la doble función de sujetar la bombilla al portalámparas con buen
contacto eléctrico.
Contacto Eléctrico Inferior:
Mecánicamente sujeto a la rosca, pero eléctricamente aislado de ella, provee el segundo contacto
eléctrico para la alimentación del filamento a través del portalámparas. Desde el punto de vista
operativo, sólo se manipula la bombilla al colocarla en el portalámparas. A partir de ese momento sólo
es necesario manipular el interruptor de la lámpara. No se requieren instrucciones de uso, por la
sencillez de su operación.
3.5 DIMENSION CIENTIFICA:
(Funcionamiento, principios científicos utilizados)
El primero en usar el término «lámpara incandescente» fue William Robert Grove, en un artículo
publicado en 1840, en Philosophical Magazine, en el cual describía un experimento con dos hilos
de cobre dentro de un vaso invertido, el invento había sido desarrollado en 1802 por Humphry Davy,
cuando consiguió crear luz utilizando un hilo de platino, demostrándolo ante la Royal Society en 1809.
Consta de un filamento de wolframio muy fino, encerrado en una ampolla de vidrio en la que se ha
hecho el vacío, o se ha rellenado con un gas inerte, para evitar que el filamento se volatilice por las
altas temperaturas que alcanza. Se completa con un casquillo metálico, en el que se ubican las
conexiones eléctricas. La ampolla varía de tamaño proporcionalmente a la potencia de la lámpara,
puesto que la temperatura del filamento es muy alta y, al aumentar la potencia y el desprendimiento
de calor, es necesario aumentar la superficie de disipación de calor. Inicialmente en el interior de la
ampolla se hacía el vacío. Actualmente la ampolla está rellena de algún gas
noble (normalmente kriptón) que impide la combustión del filamento. El casquillo sirve para fijar la
lámpara en un portalámparas por medio de una rosca (llamada rosca Edison) o un casquillo de
bayoneta.
3.6 MATERIALES:
Wolframio
También llamado tungsteno, es un elemento químico de número atómico 74 que se encuentra en el
grupo 6 de la tabla periódica de los elementos. Su símbolo es W. Es un metal escaso en la corteza
terrestre, se encuentra en forma de óxido y de sales en ciertos minerales. Es de color gris acerado, muy
duro y denso, tiene el punto de fusión más elevado de todos los metales y el punto de ebullición más
alto de todos los elementos conocidos. Se usa en los filamentos de las lámparas incandescentes,
en electrodos no consumibles de soldaduras, en resistencias eléctricas, y aleado con el acero, en la
fabricación de aceros especiales. Su variedad de carburo de wolframio sinterizado se emplea para
fabricar herramientas de corte. Esta variedad absorbe más del 60 % de la demanda mundial de
wolframio.
Nitrógeno
Argón
Vidrio
3.7 DIMENSIÓN HISTÓRICA SOCIAL:
(Factores que determinaron su creación)
La historia de la lámpara incandescente, uno de los inventos más utilizados por el hombre desde su
creación hasta principios del siglo XXI, incluye los avances tecnológicos como las interminables disputas
respecto a un sinfín de patentes correspondientes al invento. Así, aunque el invento de la lámpara
incandescente se le atribuye a Thomas Edison, él solo fue el primero en patentar, el 27 de enero de
1880, con el número 285.898, una bombilla incandescente de filamento de carbono que fuese
comercialmente viable fuera de los laboratorios. La principal ventaja de la bombilla de Edison, frente a
la de su rival más próximo, y futuro socio, Joseph Swan, que había patentado una bombilla un año
antes, fue que Edison había conseguido crear un vacío total, con lo que daba una vida de 40 horas a la
bombilla frente a las 13 horas que duraba la bombilla de Swan, por no haber conseguido ese vacío total.
En 2009, una Directiva de la Unión Europea estableció un plazo para que en los estados miembros
dejaran de fabricar y comercializar lámparas incandescentes. El 1 de septiembre de 2009 se prohibió la
fabricación y distribución de lámparas de potencia igual o superior a 100 W y el 1 de septiembre de
2010 las lámparas de 75 W. Un año después, el 1 de septiembre de 2011, las lámparas de 60 W y, por
último, el 1 de septiembre de 2012 se retiraron las lámparas de 40 y 25 W. Las lámparas incandescentes
están siendo sustituidas por opciones más eficientes, como las lámparas fluorescentes compactas y las
basadas en tecnología LED. El primero en usar el término «lámpara incandescente» fue William Robert
Grove, en un artículo publicado en 1840, en Philosophical Magazine, en el cual describía un
experimento con dos hilos de cobre dentro de un vaso invertido, el invento había sido desarrollado en
1802 por Humphry Davy, cuando consiguió crear luz utilizando un hilo de platino, demostrándolo ante
la Royal Society en 1809. En 1820, Warren de la Rue, utilizando un espiral de platino, hizo lo que se
considera el primer intento de conseguir la incandescencia en una cámara sin aire, y en 1840, patenta
su lámpara incandescente con filamento de platino. En 1835, James Bowman Lindsay desarrolló una
lámpara incandescente. En 1841, Frederick de Moleyns, utilizando dos hilos de platino, hizo lo mismo
dentro de una bombilla de cristal al vacío, siendo el primero en patentar una lámpara incandescente.
En 1845, John Starr obtuvo un patente para una lámpara incandescente de filamento de carbono. Fue
una demostración pública de una lámpara incandescente patentada con un filamento de metal
realizada por el estadounidense William Staite ante la Sunderland Athenaeum, en Inglaterra, en 1845,
que inspiraría a uno de los más importantes rivales de Edison, Joseph Swan, a dedicarse a investigar el
tema. En 1846, John Daper patentó una lámpara incandescente con filamento de platino En
1850, Edward G. Shepard construyó una lámpara con filamento de carbono. En 1855, el
alemán Heinrich Goebel utilizó el bambú carbonizado como filamento para su propia bombilla
incandescente, mucho antes por tanto que Edison. En 1856, el francés C. de Chagny patentó una
lámpara incandescente para usar en las minas. En 1872, el ruso Alexander Lodygin desarrolló una
bombilla incandescente lleno de nitrógeno y con filamento de grafito. Poco después, el 11 de julio de
1874 se le concedió la patente nº 1619 para una bombilla incandescente con filamento de carbono. El
18 de diciembre de 1878, Joseph Swan presentó su invento ante la Literary and Philosophical Society
of Newcastle upon Tyne. Sin embargo, no lo patentaría hasta un año después al entender que se trataba
de una tecnología que estaba ya en el dominio público.
3.8 CONDICIONES DEL DESARROLLO TECNOLÓGICO DEL MOMENTO:
Los progresos de la electrónica, durante el siglo XIX, fueron establecidos, algunas veces, por
experimentadores carentes de formación universitaria. Incluso se afirma que Edison no conocía la ley
de Ohm, es decir, posiblemente nunca realizó cálculo alguno con ella, aunque intuitivamente conocía
muy bien el comportamiento de los circuitos eléctricos.
Durante esta época los avances tecnológicos ya podían observar:
Televisión.
Comunicaciones por satélite.
Informática.
Computadora.
Tarjeta de crédito.
3.9 IMPACTO SOCIAL:
(Influencia En La Forma De Vida)
Gracias a la luz generada a partir de electricidad a través de las lámparas incandescentes, el día deja de
ser, para crecientes porciones de la humanidad, el tiempo determinado por la disponibilidad de la luz
solar. Con esta lámpara la noche deja de ser tiempo de descanso obligado y la actividad nocturna en las
ciudades adquiere nuevas dimensiones, transformándose la convivencia social y económica y las
costumbres en los hogares. En este sentido es curioso ver cómo las generaciones jóvenes actuales en
los centros urbanos del planeta inician sus actividades cerca de la medianoche como si hubiera sido
siempre así.
3.10 REPERCUSIONES AMBIENTALES:
Las lámparas y bombillas están catalogadas como residuos especiales, en razón a que contienen gases
que mezclan en pequeñas cantidades el mercurio y el argón, para dirigir el flujo de la corriente eléctrica
dentro del tubo. Al contener una sustancia altamente tóxica, para evitar que se rompan es muy
importante entender que su separación en la fuente, en las casas u oficinas, así como su disposición
final, no corresponde hacerla con los residuos ordinarios y menos con los reciclables. Para suplir esta
necesidad, en Bucaramanga existe un programa de pos-consumo de este tipo de productos que nació
a través de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), denominado Lámina. Por medio
de él los usuarios del servicio de energía eléctrica pueden desechar de manera segura bombillas y
lámparas agotadas o que se partieron. El peligro potencial para el medio ambiente y para la salud
humana al manipular incorrectamente estos elementos, ha llevado a las instituciones ambientales del
mundo a prestar una mayor atención al manejo adecuado de estos residuos, sumado a que la mayoría
de instituciones e instalaciones generan una gran cantidad de ellos, por ser las lámparas fluorescentes
una de las fuentes de iluminación disponibles más eficientes en el uso de este tipo de energía.
3.11 MODIFICACIONES A TRAVÉS DEL TIEMPO:
(Formas Y Usos)
En tiempos prehistóricos la única iluminación nocturna de la morada era la escasa que brindaba el
fuego. El primer dispositivo específicamente destinado a iluminar fue la tea o antorcha, consistente en
un cabo de madera dura cuyo extremo se envolvía con fibras combustibles embebidas con asfalto, pez,
grasa animal, resina o aceites vegetales. En época tan temprana como el año 450 aC, la iluminación
nocturna de las calles de la ciudad de Antioquía (en la actual Siria) se hacía con antorchas (Crónica de
la Técnica, p. 69). A pesar de ser poco práctica por su escasa duración, el uso de la tea perduró hasta
épocas tan recientes como el siglo XVIII. Así lo atestiguan los soportes para colocarlas que había en los
corredores de las casas y castillos Lámpara de aceite de la antigüedad. En el interior de las viviendas se
usaron las menos luminosas y contaminantes lámparas de aceite que ya se usaban en el antiguo Egipto
alrededor del 2.800 aC (Crónica de la Técnica, p. 25). Consistían en un recipiente de cerámica, vidrio o
metal lleno con aceite vegetal, dentro del cual se embebía un pabilo de fibras retorcidas por las que el
aceite ascendía por capilaridad. El principio de funcionamiento es similar —y probablemente les dio
origen— al de las actuales velas y lámparas de kerosene. Los candeleros con velas son los únicos
artefactos portátiles de iluminación que han perdurado hasta nuestros días. Puede argüirse que la
iluminación no es una necesidad esencial, pero sin ella no es posible la realización normal de actividades
durante la noche, especialmente fuera de la morada. Esta necesidad se hizo particularmente crítica,
aún durante el día, cuando el hacinamiento de las viviendas en las ciudades industriales obstaculizó su
iluminación directa por el sol. La iluminación de las calles también tuvo importantes consecuencias
sociales, como señala un estudioso del tema: Es imposible exagerar las repercusiones sociales de la
instalación de faroles en las calles. Las vías públicas de las ciudades ya no se vaciaban al caer la noche,
y, si bien el alumbrado nos las hacía del todo seguras, al menos animaba a la gente a salir sola o en
grupo. La vida social salió ganando, por lo menos la de quienes disponían de tiempo libre para disfrutar
de ella. Sin embargo, para otros el alumbrado de las calles, sólo prolongó la jornada laboral. Así, las
tiendas permanecían abiertas hasta bien entrada la noche, y el número de horas de trabajo de sus
empleados, que antes concluían al caer la noche, se prolongaba hasta que ya no quedaban clientes
potenciales en la calle Thomas Alva Edison en 1915. En 1813 se introdujo en Londres la iluminación
artificial de calles y casas con lámparas alimentadas con gas metano obtenido del carbón mineral
(hulla). El sistema pronto se generalizó a todas las grandes ciudades, únicas donde era económicamente
viable el tendido de las redes de alimentación. La provisión de gas de alumbrado se transformó en una
enorme industria y hacia 1859 había en Inglaterra cerca de un millar de fábricas Lámpara de camisa El
Sol de Noche. La eficiencia de la lámpara mejoró mucho cuando se eliminó la “llama abierta” al
inventarse la camisa. Esta malla de fibras relocaliza la llama sobre su superficie de carbono recubierto
de tierras raras, que por incandescencia aumenta significativamente la luminosidad. El invento ha
llegado hasta nuestros días en las lámparas alimentadas por gas envasado (mayoritariamente
consistente en propano) usadas en los lugares donde no hay provisión domiciliaria de electricidades
razonable pensar que la lámpara eléctrica fue una consecuencia del tendido de redes eléctricas; pero
no sucedió así. Thomas Alva Edison, el primer empresario que hizo de la innovación tecnológica un
objetivo explícito y permanente, fabricó en serie y vendió a pérdida sus lamparitas eléctricas, para
promover sus empresas de generación y distribución de electricidad. Respecto a él escribió el
divulgador científico y escrito de ciencia ficción Isaac en Momentos estelares de la ciencia: Édison hizo
algo más que inventar, y fue dar al proceso de invención un carácter de producción en masa. La gente
creía antes que los inventos eran golpes de suerte.
Edison sacaba inventos por encargo y enseñó a la gente que no eran cuestión de fortuna ni de
conciliábulo de cerebros. El genio, decía Edison, es un uno por ciento de inspiración y un noventa y
nueve por ciento de transpiración. Una de las lámparas de Edison. Contrariamente a la creencia
popular, Edison no fue el inventor de la lamparita eléctrica, sino el empresario que comprendió sus
posibilidades, la fabricó y la comercializó de modo masivo, proveyendo toda la infraestructura necesaria
para la generalización de su uso. El inventor de la primera lámpara eléctrica incandescente fue el
ingeniero británico Robert Grove, en 1840. La característica más importante del dispositivo era el
encierro del filamento, hecho del metal precioso platino, en una cámara de la que se extraía el oxígeno
para evitar el proceso de oxidación. El dispositivo era excesivamente costoso, difícil de construir y de
corta vida. En 1846 el inglés Rafting desarrolló la máquina automática de soplado de vidrio que permitió
fabricar de modo económico las ampolletas de vidrio que aíslan el filamento del aire (Crónica de la
técnica, p. 307). La primera lámpara práctica fue construida en 1854 por el alemán H. Goebel usando
filamentos de carbón (Crónica de la Técnica, p. 334). Edison usa en 1879 poco duraderos filamentos de
algodón carbonizado, pero pone a punto la técnica de fabricación masiva de lamparitas. El dispositivo
alcanzó su forma final gracias a su asociación con Swan, quien desarrolló un método para moldear
filamentos de nitrocelulosa. Esta asociación dio origen a la actual empresa AEG (Crónica de la técnica,
p. 405). Edison debió quemar miles de lamparitas antes de encontrar la correcta combinación de formas
y materiales que permitieran un producto durable: unas 1200 horas de vida útil para las de filamento
de bambú. La fabricación requería unas 200 operaciones diferentes, y en 1881 su fábrica de Menlo Park,
con 133 operarios, producía 1000 lamparitas diarias a un razonable costo de 1,21 dólares cada una.
Edison las vendía a sólo 80 centavos, a fin de crear un mercado para este innovador El éxito compensó
pronto su iniciativa y esfuerzo; en 1882 inauguró los sistemas de iluminación eléctrica pública de
Londres, primero, y Nueva York, después. Pronto siguieron otras ciudades norteamericanas y europeas.
Se produjo entonces un crecimiento explosivo de los sistemas de generación y distribución de
electricidad, y de la tecnología asociada, la Electrotecnia. Con justicia, como se ve, la metáfora se le
prendió la lamparita se ha convertido en la caracterización popular de la creatividad y el ingenio.
Cumplido ya su primer siglo de existencia, la lámpara eléctrica de filamento incandescente ha llegado
a nuestros días con una sola modificación de importancia. Ni siquiera la forma ha variado demasiado,
ya que conserva el diseño inconfundible que originalmente le diera Edison como consecuencia de las
técnicas tradicionales de moldeado del vidrio. La modificación fue el reemplazo del frágil filamento de
carbón o nitrocelulosa por el de tungsteno. Esto fue posible gracias al desarrollo de un método de
fabricación desarrollado por el inventor estadounidense Coolidge, en 1908. El tungsteno funde a 3380
C y tiene una gran resistencia mecánica, lo que permite aumentar su temperatura de funcionamiento
y obtener luz más blanca y lámparas más resistentes al maltrato.