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P.R.L. Buceo Profesional

Este documento habla sobre la prevención de riesgos laborales en el buceo profesional. Explica que el buceo profesional es una actividad de alto riesgo que requiere medidas de seguridad específicas. También describe los conceptos básicos de prevención de riesgos laborales y los riesgos comunes en el buceo profesional. El objetivo final es proporcionar una guía útil para buzos profesionales, técnicos en prevención de riesgos y estudiantes de buceo.
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P.R.L. Buceo Profesional

Este documento habla sobre la prevención de riesgos laborales en el buceo profesional. Explica que el buceo profesional es una actividad de alto riesgo que requiere medidas de seguridad específicas. También describe los conceptos básicos de prevención de riesgos laborales y los riesgos comunes en el buceo profesional. El objetivo final es proporcionar una guía útil para buzos profesionales, técnicos en prevención de riesgos y estudiantes de buceo.
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Prevención de Riesgos

Laborales en el Buceo
Profesional

Óscar Figueiro Touceda


P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES EN EL BUCEO PROFESIONAL


Óscar Figueiro Touceda
Reservados todos los derechos.
Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra
sin previo consentimiento por escrito del autor.
Impreso en España
Imprime: C.A Gráfica S.A.
Depósito legal: VG 709-2009
ISBN: 978-84-692-3954-4

2
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

PREVENCIÓN DE RIESGOS
LABORALES EN EL BUCEO

Óscar Figueiro Touceda


Técnico Superior en Prevención de Riegos Laborales
Instructor de Buceo Profesional

3
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

ÍNDICE
1. PREFACIO

2. INTRODUCCIÓN

3. CONCEPTOS BÁSICOS EN LA PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES EN EL


BUCEO

4. PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES EN EL BUCEO PROFESIONAL

4.1. Factores que incrementan el riesgo de accidente durante una maniobra de buceo

4.2. Riesgos comunes a diversas operaciones de buceo

4.3. Resgos al poner el equipo y durante la entrada / salida del agua

4.4. Riesgos de pérdida del buzo

4.5. Riesgos derivados de respirar aire a presión

4.6. Riesgos derivados del empleo de mezclas de fondo diferentes al aire o al nitrox

4.7. Riesgos derivados de respirar nitrox

4.8. La narcosis de las profundidades

4.9. Riesgos en espacios confinados

4.10. Riesgos derivados de diferencias de presiones

4.11. Riesgos en operaciones de encofrado / desencofrado y hormigonado


subacuático

4.12. Riesgos empleando herramienta hidráulica y pneumática bajo el agua

4.13. Riegos empleando maquinaria eléctrica y operacións de corte y soldadura

4.14. Riesgos derivados del empleo de explosivos

5. BUENAS PRÁCTICAS

5.1. El trabajo con un ROV

5.2. Trajes de buceo, ¿secos o húmedos?

5.3. Las maniobras Delonca y Valsalva

4
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

5.4. ¿Cuando se decide el final de una inmersión?

5.5. Recomendaciones para el trabajo en espacios confinados

5.6. Ante el enganche con un aparejo

5.7. En el trabajo con globos elevadores

5.8. Cables, cabos, eslingas y nudos

5.9. En el trabajo con grilletes

5.10. Montaje de “perrillos”

5.11. Atención y comprensión en las maniobras

5.12. Otras recomendaciones y el problema del exceso de confianza

6. GLOSARIO DE TÉRMINOS

7. ACRÓNIMOS, SIGLAS Y ABREVIATURAS

8. LEGISLACIÓN CONSULTADA

9. BIBLIOGRAFÍA

5
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

1. PREFACIO

Multitud de buenos manuales en materia de prevención de riesgos laborales


ayudan a reducir la accidentalidad en distintos ámbitos profesionales (en sectores
como los de la construcción, el metal…); no obstante, que yo tenga conocimiento,
no existe en la actualidad un solo manual de estas características específico para
el buceo profesional, a pesar de ser esta una actividad de alto riesgo, entre otras
razones por desarrollarse en un medio para el cual el cuerpo humano, por su
naturaleza, no está preparado.

La actividad del buceo profesional está sujeta a la legislación elaborada por


distintas administraciones públicas, que se deberán coordinar entre sí para
actualizar las normativas en vigor a las nuevas necesidades de este sector, siendo
conscientes de las innovaciones tecnológicas existentes (algunas de las cuales
tendrían que ser aplicadas específicamente) y sin dejar de mirar hacia aquellos
paises que, en esta materia, tengan sus leyes más desarrolladas y adaptadas a la
realidad.

Debido a esta necesidad, espero que pueda ser útil esta humilde aportación
que nace fruto de mi experiencia en este sector y desde mi punto de vista como
formador de futuros profesionales del buceo, a los que trato sobre todo de
inculcarles la importancia de respetar las medidas de seguridad en todos los
ámbitos de su vida, e con especial insistencia en los temas vinculados al buceo.

Este trabajo va destinado a todas aquellas personas que realizan su


actividad como buceadores profesionales, a los técnicos en prevención de riesgos
laborales, que tengan que elaborar un plan de seguridad para una tarea en la que
sea necesaria la presencia de buzos, y también para servir de complemento
didáctico en la formación de futuros buzos.

Óscar Figueiro Touceda

6
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

2. INTRODUCCIÓN

El buceo profesional es un oficio de suma importancia en nuestro país, que


desarrolla multitud de actividades, en muchas ocasiones arriesgadas. Así se indica
en las disposiciones generales del Decreto 152/1998, del 15 de mayo, por el que se
establecen las condiciones para el ejercicio del buceo profesional en la Comunidad
Autónoma de Galicia:

“El buceo es una actividad prioritaria para que Galicia pueda mantener en el
futuro la posición que actualmente tiene en relación con la explotación de los
recursos marinos, pesqueros o non, por ser las tecnologías subacuáticas
herramientas esenciales no sólo para la explotación de los recursos sinó para su
gestión y contrl, a la vez que son herramientas auxiliares importantes en la
industria naval, en la construcción civil y en el rescate y salvamento en el mar y
aguas fluviales”.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL1), en vigor desde 1995,


tiene por objeto promover la seguridad de los trabajadores y velar por su salud,
mediante la aplicación de medidas apropiadas para estes cometidos y el desarrollo
de las actividades precisas para la prevención de los riesgos procedentes del
trabajo. A tales efectos, esta Ley establece los principios generales relativos a la
prevención de los riesgos profesionales para la protección de la seguridad y de la
salud, la eliminación o disminución de los riesgos derivados del trabajo, la
información, la consulta, la participación equilibrada y la formación de los
trabajadores en materia preventiva.

Logicamente la Ley nos obliga a actuar con anterioridad a que se produzcan


los hechos no deseados (daño derivado del trabajo) y para eso tenemos un
conjunto de acciones a realizar que podemos agrupar en dos grandes grupos:

a) La definición e implantación de un Sistema de Gestión de la


Prevención, que incluya un plan de prevención de riesgos laborales
mediante el cual la empresa establece la estructura organizativa, define
las funciones, las prácticas preventivas y los procedimientos de gestión,
cumpliendo así parte de las obligaciones marcadas por la Ley.

b) La asignación de los Recursos Humanos y Materiales precisos para el


desarrollo de las actividades preventivas. Estes recursos, que dependen
del número de trabajadores y de la actividad de la empresa, pueden variar
desde la asunción por parte del empresario de la actividad preventiva,
hasta la designación de trabajadores, la construcción de un servicio de
prevención propio o la contratación de un servicio de prevención externo.

La no realización y/o implantación de un Plan de Prevención de Riesgos


Laborales2 está tipificado como falta grave en la legislación de orden social, y las

1
Ley 31/1995, del 8 de noviembre de Prevención de Riesgos Laborales. Esta Ley será designada a partir de
ahora como LPRL.
2
Desde ahora se citará como PRL.

7
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modificaciones de la LPRL de 1995 realizadas en la Ley 54/2003 obligan a que el


Plan de PRL esté documentado.

Evaluación de riesgos
Planificación de la actividad preventiva
Responsabilidades
Sistema de Gestión Formación
de la prevención Documentación
Plan de Auditorías
Prevención
de Riesgos
Laborales Constituyendo un servicio de prevención propio
(obligatorio para empresas de más de 500 trabajadores)
Asumiendo persoalmente la actividad
preventiva, sólo permitido a empresas de menos de 6
trabajadores y no incluídas en el anexo I de la LPRL (el
buceo está incluído en el anexo I).
Asignación de los
recursos humanos Designando trabajadores. El número de trabajadores
y el tiempo empleado serán los precisos para realizar
adecuadamente las funciones preventivas. Los
trabajadores tendrán la capacidad correspondiente a las
funciones a desarrollar.
Contratando un servicio de prevención ajeno,
opción válida para cualqueira empresa de menos de 500
trabajadores o 250 si se dedica a una actividad
especialmente peligrosa.

Recursos humanos

La citada Ley, en su artículo nº 15, define los principios generales de la


acción preventiva, que el empresario debe aplicar en cumplimiento del deber
general de prevención a aplicar en el trabajo. Los principios son los siguientes:

1. Evitar los riesgos

2. Evaluar los riesgos que no se puedan evitar

3. Combatir los riesgos en su origen

4. Adaptar el trabajo a la persona, en particular en lo que afecta a la


concepción de los puestos de trabajo, así como a la elección de los
equipos e de los métodos de trabajo, con la intención, en particular, de
atenuar el trabajo monótono y repetitivo y reducir los efectos del mismo en
la salud

5. Ter en cuenta la evolución de la técnica

6. Sustituir lo peligroso por lo que entrañe poco o ningún riesgo

7. Planificar la prevención, buscando un conjunto coherente que integre en

8
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ella la técnica, la organización del trabajo, las condiciones del mismo, las
relaciones sociales y la influencia de los factores ambientales en el trabajo

8. Adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la individual

9. Dar las instrucciones precisas a los trabajadores

Um ejemplo claro de los Principios Generales de la Acción Preventiva


que cualquier persona puede entender es, por ejemplo, en el supuesto de un
trabajo en un barco o plataforma flotante, como enfrentarnos al riesgo común de
todos los trabajos en el mar (ahogamiento o hipotermia por inmersión):

• Minimizar el riesgo de hundimiento del barco, en primer lugar

• Organizar las tareas de forma que se reduzca el trabajo en cubierta

• Reducir el número de lugares de posible caida al mar

• En lugares de posible caida al mar, instalar lineas de vida para trabajar


con un arnés

• Empleo de un traje de supervivencia o chaleco. El primero de ellos,


además de protegernos del ahogamiento lo hace también de la hipotermia

9
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3. CONCEPTOS BÁSICOS EN LA PREVENCIÓN DE RIESGOS


LABORALES EN EL BUCEO

Riesgo laboral Posibilidad de que un trabajador sufra un determinado daño derivado


del trabajo.

Daño Enfermedades o lesiones sufridas con motivo o ocasión del trabajo.


derivado del
trabajo

Accidente de Definido legalmente como toda lesión corporal que el trabajador sufra
Trabajo con ocasión o a consecuencia del trabajo que ejecuta por cuenta
ajena. Esta definición legal se refiere tanto a las lesiones producidas
en el centro de trabajo como a las producidas “in itinere”.

Enfermidad Definida en el artículo 116 do TRLGSS3 como toda enfermidad


profesional contraida a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena, en
las actividades que se especifiquen en el cuadro que se aprueba por
las disposiciones de aplicación y desarrollo de la Ley, y que esté
provocada por la acción de los elementos o sustancias que en el citado
cuadro se indiquen para toda enfermedad profesional.

Enfermidad Concepto más amplio que el anterior. Es aquel deterioro lento y


derivada del paulatino de la salud del trabajador, producido por una exposición
trabajo crónica a situaciones adversas, sean estas ocasionadas por el
ambiente en el que se desarrolla el trabajo o por la forma en que este
está organizado (puede no estar reconocida como enfermedad
profesional).

Prevención Conjunto de actividades o medidas adoptadas o previstas em todas las


fases de la actividad de la empresa con el fin de evitar o disminuir los
riesgos derivados del trabajo.

Avaluación de Proceso mediante el que se obtiene información precisa para que la


Riesgos organización esté en condiciones de tormar una decisión adecuada
sobre la oportunidad de adoptar acciones preventivas y, en tal caso,
sobre qué tipo de acciones se deben tomar.

E.P.I. Equipo de Protección Individual. Cualquier equipo destinado para ser


llevado o sujetado por el trabajador con el objeto de que protejerlo de
uno o varios riesgos, así como cualquier complemento o accesorio
destinado a tal fin.

3
Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social, Real decreto legislativo 1/1994, del 20 de Junio;
el mismo está integrado y actualizado el 3 de Enero de 2008, con las modificaciones introducidas por las
leyes publicadas en 2007.

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E.P.I. I E.P.I. categoría I. Su diseño sencillo permite al usuario juzgar por sí


mismo su eficacia. Son válidos como protección contra riesgos
mínimos, que tengan unos efectos graduales, y facilmente visibles por
parte del usuario del E.P.I.

E.P.I. II Aquel que no reuniendo las condiciones de la categoría anterior, no


esté diseñado para proteger al usuario de un peligro mortal o que
pueda dañar gravemente o de forma irreversible su salud.

E.P.I. III Aquellos que tienen un diseño complejo, destinados a proteger al


usuario de todo peligro mortal o que pueda dañar gravemente y de
forma irreversible la salud, sin que se pueda descubrir a tiempo su
efecto inmediato.

Marcado CE Logotipo que, colocado en un producto en lugar visible, sirve para


indicar que cumple con los requisitos esenciales establecidos por la
Unión Europea para ese producto4.

Auditoría Es una herramienta del sistema de gestión que nos permite evaluar su
fiabilidad.

4
El logo que se facilita en esta tabla será referido, a partir de ahora, con su correspondiente en caracteres:
CE.

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4. PREVENCION DE RIESGOS LABORALES EN EL BUCEO


PROFESIONAL

El presente trabajo pretende introducir el buceo profesional en la prevención


de riesgos laborales, puesto que, como ya comentamos, casi no existe
coordinación en estos dos campos. La mayoría de las veces por parte de los
responsables de seguridad simplemente se exige que los buzos reciban formación
en PRL en sectores como los de la construcción (o semejantes), que se faciliten
documentaciones de buzos para cubrir los equipos mínimos que marca la
legislación, y poco más.

El buceo profesional es una actividad con muchas especificidades que lo


hacen distinto de casi cualquier otro trabajo, provocando que el desarrollo de
actividades bajo el agua resulte, por lo menos, diferente.

¿Puedes imaginar otro trabajo donde se desarrollen tareas con las


siguientes características?:

• Que tengas mala o nula visibilidad en la maniobra que estás realizando

• Que en la/s maniobra/s dispongas de una mala o nula comunicación con los
compañeros

• Que puedas sentir vértigo o mareos porque el mar se está moviendo


continuamente

• Que puedas sufrir un grave accidente por un pequeño problema físico

• Que debas introducirte en un espacio confinado, reducido, oscuro…

• Que ante un accidente en tu puesto de trabajo, incluso no disbárico, no


puedas acudir a un hospital “normal”, sino que precises ser tratado en un
hospital que tenga integrado una cámara hiperbárica

La situación en la que el técnico haga una evaluación de riesgos reales


observando al buzo que realiza una determinada tarea, queda muy lejana
totalmente, pero no por eso tenemos que desistir de hacer del buceo una profesión
más segura.

Los accidentes suceden por causas reales y explicables, no se producen ni


por mala suerte ni porque sí, y si no descubrimos y corregimos las causas de los
mismos volverán a suceder. Por veces, en el buceo resulta inexplicable que

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algunas situaciones no terminen en un accidente de graves consecuencias.

Realizar una clasificación de los trabajos de buceo profesional puede llegar a


ser una tarea compleja, debido al enorme número de casos diferentes que se
pueden presentar, desde trabajos en el mar (fuera de la costa o en aguas
abrigadas), ríos y pantanos, tanques, espacios confinados…

Empecemos con la clasificación de las diferentes técnicas que se pueden


utilizar, reservando para líneas sucesivas la de los diferentes trabajos más
habituales.

La primera gran división que podemos realizar en el buceo sería en función


de si optamos por buceo de intervención (dejar fondo y ascenso a superficie antes
de la saturación de los tejidos) o buceo a saturación (inmersión en la que los
tejidos se saturan completamente de gas inerte). En este libro dejaremos a un lado
el buceo a saturación, por ser practicado en muy contadas operaciones en nuestro
país, y casi siempre por empresas extranjeras (extracción de fuel de la gabarra
Spabunker IV, salvamento de O Bahía, etc.)

El buceo de intervención lo podemos realizar empleando algunas de las


siguientes técnicas:

! Buceo en apnea.

! Buceo autónomo.

! Buceo con suministro de superficie.

! Buceo con campana abierta o húmeda.

! Buceo con campana cerrada o seca (torreta de inmersión).

! Mención especial merecería el buceo a presión atmosférica, con los


ADS5, trajes de presión atmosférica, donde los problemas derivados
de la presión estaría excluidos. Estos equipos son muy específicos y
tampoco se utilizan en nuestro país. Si atendemos a la Orden del 14
de Octubre de 1997 por la que se aprueban las Normas de Seguridad
para el ejercicio de actividades subacuáticas, un ADS podría operarlo
un trabajador sin titulación de buceo, este sería el caso contrario al de
las tuneladoras, en las que está fuera del agua si se somete el
trabajadora a un medio hiperbárico.

5
ADS: Sistema de Buceo a Presión Atmosférica.

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Y se realizamos otra clasificación atendiendo, esta vez, al gas respirado por el


buzo, tendremos operaciones realizadas con los siguientes gases:

! Aire.

! Aire enriquecido (Nitrox).

! Mezclas binarias y ternarias.

Las particularidades de cada mezcla respiratoria precisan un análisis


detallado, nosotros solamente haremos una pequeña aproximación en la parte final
de estos apuntes.

Además, hasta el momento facilitamos una clasificación de las técnicas de


buceo que en el siguiente diagrama queda esquematizado:

Saturación Campana cerrada

Buceo Circuito abierto


Apnea Circuito semi-cerrado
Autónomo Circuito cerrado
Intervención Suministro de superficie
Campana abierta
Campana cerrada (no operativo)

En el buceo profesional en España la gran mayoría de los trabajos se


realizan con suministro de superficie, y de realizarse cumpliendo la legislación,
resulta una técnica muy segura.

A lo largo de este trabajo intentaremos ser prácticos y eficientes, por lo que


dedicaremos nuestros esfuerzos en exponer los casos más usuales que suceden
en nuestras aguas (suministro con aire, o autónomo en circuito abierto), con la
pretensión de ofrecer soluciones realizables a problemas reales. No
profundizaremos, y de hacerlo será de forma muy superficial, en temas que aunque
a todos los buzos nos interesan son situaciones y riesgos muy poco probables,
como por ejemplo el SNAP6 o los procesos de toxicidad por una elevada presión
parcial de O2.

En algunos lugares se tiene hablado de buceo semi-autónomo como otra


técnica de buceo, pero en nuestra legislación actual no aparece reflejada; así como
tampoco existe una definición clara de los elementos que incluye esta técnica, pues

6
SNAP: Síndrome Neurológico de las Altas Presiones.

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pueden variar de una operación a otra. No obstante, nos encontramos con lo que
sería un equipamiento de autónomo, exceptuando las botellas y el chaleco
compensador, y con suministro de aire al buzo por medio de un “narguilé7” sin
homologación para el buceo.

En páginas sucesivas, cuando hagamos una evaluación de los riesgos más


habituales debidos a las tareas de buceo profesional, podremos comprobar que la
probabilidad de que ocurra un accidente en “semi-autónomo” es bastante elevada
si comparamos esta técnica con otras más seguras. Recordemos, además, que el
buceo en “semi-autónomo” es ilegal.

Intentaremos realizar una clasificación de los riesgos más típicos en trabajos


de buceo profesional, aunque seguramente muchos quedarán sin citar, pues existe
una gran variedad de operaciones de buceo dependientes de infinidad de
industrias y obras. Dentro de una operación de buceo podemos distinguir:

Riesgos generales
Trabajos en superficie
Riesgos derivados del manejo de
aparatos/recipientes a presión
Operación
de buceo
Riesgos disbáricos

Trabajos medio hiperbárico

Riesgos no disbáricos

La principal diferencia entre el buceo profesional y el de tiempo libre, y en la


que todos estaremos de acuerdo, es que en este último si no apetece, o si algún
factor induce a no realizar la inmersión, no se realiza y no pasa nada. Así a todo,
en el buceo profesional tiene que mostrarse bastante mal una situación para
suspender la operación de buceo. La finalidad de una operación de buceo
profesional no es la inmersión, es la realización de un determinado trabajo.

Podríamos entrar aquí en discusiones poco provechosas con respecto a su


denominación precisa (buceo profesional, industrial, comercial…) pero lo realmente
importante es que sea realizado conforme a la legislación y de forma segura.
Existen diferencias entre quién trabaja bajo el agua siempre, intentando realizar
toda clase de operaciones, e quién como extensión de su actividad profesional

7
Narguilé: término por el que se conoce a la manguera empleada en operaciones de buceo semi-autónomo,
con similares características a la de regar y que, al igual que ésta, fácilmente coge “cocas” o se corta,
dejando al buzo sin aire.

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acomete ocasionalmente trabajos bajo el agua, como por ejemplo los bomberos o
demás cuerpos de rescate.

También podríamos elaborar otra clasificación de las operaciones de buceo


en función del tipo de trabajo a realizar, y ésta se haría empleando como guía las
especialidades de buceo, teniendo presente de todos las formas, por ejemplo, que
en una operación de obra hidráulica existe una parte del trabajo en la que se
utilizan explosivos, o que en un salvamento empleemos soldadura. El objetivo de
estos apuntes no es facilitar una exhaustiva clasificación de las diferentes
especialidades de buceo, únicamente no concentraremos en la evaluación de los
riesgos específicos de las operaciones más habituales. Los planes de titulaciones
extranjeras, no se complican con tantas especialidades, van a lo realmente
efectivo, útil y práctico para el profesional.

Aquí entregamos una esquemática clasificación en atención a lo que se tiene


expresado con anterioridad:

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17
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

El riesgo común a todas las operaciones de buceo es, obviamente, el


ahogamiento; y esto, al igual que todos los demás riesgos, está en nuestras manos
lógicamente evaluarlo y minimizarlo, y por curioso que parezca el mayor número de
ahogados sucede a poca profundidad.

Los anteriores esquemas de clasificación de riesgos, en función de la


especialidad, tipo de trabajo a realizar, no los empleamos en nuestras evaluaciones
por tratarse de una clasificación general y amplia. Haremos las evaluaciones de
riesgos sobre tareas concretas.

Lógicamente, no es lo mismo una operación de inspección y muestra


biológica, o de ensayos no destructivos (donde a penas existe “lío”), que otra de
obra hidráulica, donde podemos tener muchas herramientas y materiales diversos
en el fondo, que incrementan el riesgo de un accidente no disbárico (corte
empleando una sierra, por ejemplo), y también aumentan la probabilidad de
padecer una enfermedad descompresiva, por un abollamiento descontrolado al
trabajar con un globo elevador.

Por otra banda, es necesario diferenciar accidente laboral de lo que es una


enfermedad derivada del trabajo. Las consecuencias de lo primero son inmediatas
y fácilmente reconocibles. Un accidente laboral es el sufrido por un trabajador por
cuenta ajena en su puesto de trabajo, o “in itinere”; y la enfermedad derivada del
trabajo engloba las enfermedades profesionales reconocidas por la Seguridad
Social y las no reconocidas.

Ejemplo de este caso anterior es la hipoacusia (o sordera), que viene siendo


el paulatino deterioro de la capacidad auditiva del buzo, provocado entre otras
cosas por las maniobras de compensación Valsalva8, esto es, un indiscutible caso
de enfermedad deriva del trabajo; pero como no aparece en el cuadro de
enfermedades profesionales no la podemos definir como enfermedad profesional.
En contrapartida, una sobrepresión pulmonar sería un claro ejemplo de accidente
laboral.

Como ya se comentó, a la hora de planificar una operación de buceo


debemos evaluar los riesgos y planificarla de forma que se reduzca al máximo la
probabilidad de enfermedad o accidente para que, en caso de producirse, las
consecuencias del mismo sean las menores posibles.

8
La operación Valsalva consiste en intentar soplar por la nariz, impidiendo la salida de aire, con el fin de
aumentar la presión del lado interno de la membrana timpánica, hasta que se iguale con la presión del
lado exterior, generada por el incremento de profundidad durante la inmersión.

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4.1. Factores que incrementan el riesgo de accidente durante una


maniobra de buceo

El mal estado físico o psíquico del buzo es uno de los factores principales
que puede incrementar el riesgo de un accidente en el buceo, ya que un trabajo
manual que en superficie no nos fatiga, en el agua supone un esfuerzo extra,
principalmente por la resistencia que ofrece el agua al movimiento del buzo.

En inmersiones a 50-60 metros simplemente te puedes cansar por respirar


(a 50 m.c.a.9 la densidad del aire es ≈ 7´35 g/dm3, cuando en superficie gira
alrededor de 1´23 g/dm3, esto explica el aumento de esfuerzo respiratorio).

Podríamos continuar con la enumeración de una serie de factores que,


aunque todos estamos cansados de repetir, de no tenerlos en cuenta
incrementarían los riesgos en una maniobra. Por eso, aunque puedan resultar
obviedades aparentes no está de más hacer hincapié en ellos:

• Non debemos emplear un equipo de buceo en mal estado

• Hay que cumplir la normativa de seguridad

• Es necesario planificar de forma adecuada la inmersión

• No consumir drogas, ni legales ni ilegales

• No bucear con problemas de congestión y mucosidad

• No bucear nunca sólo en autónomo

La lista anterior se podría ampliar con particularismos; aunque,


sinceramente, resulta más didáctico un ejercicio práctico de evaluación de riesgos
de una tarea en concreto, cubriendo también la ficha del INSHT10para el caso
particular, por ejemplo, de mover un muerto con un globo.

Es necesario recordar siempre que hay que examinar y valorar el estado de


los materiales así como la forma de realizar la maniobra en concreto que estamos
evaluando.

La evaluación de riesgos laborales es el proceso dirigido a estimar la


magnitud de aquellos riesgos que no se pudieran evitar, obteniendo la información
precisa para que el empresario esté en condiciones de tomar una decisión

9
m.c.a.: Metros columna de agua.
10
INSHT: Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.

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adecuada sobre la necesidad de adoptar medidas preventivas y, en tal caso, sobre


el tipo de medidas que se deben escoger.

Además de esto, tenemos que admitir cierto riesgo como tolerable, puesto
que no existe ninguna actividad carente de un nivel mínimo de peligrosidad.
Mediante la evaluación de riesgos damos respuesta a la siguiente pregunta: ¿Es
segura la situación de trabajo analizada?

Evaluaremos los riesgos del siguiente supuesto: mover un muerto con un


globo empleando eslingas, grilletes, globos y otros materiales en perfecto estado y
suficientemente dimensionados para el trabajo a realizar. La maniobra se efectúa a
9 m.c.a. por un único buzo que emplea un sistema de suministro de superficie,
acorde con la legislación vigente. La maniobra consiste en desplazar un muerto de
hormigón, de 3 m3, aproximadamente 10 metros, que está enterrado en el fango un
1% de su altura y luego volver a posarlo. La maniobra se ejecuta en el interior de
un puerto, y la zona está correctamente balizada con la bandera alfa.

La entrada al agua se hace desde una embarcación, saltando 80 cm. de


altura con un paso de gigante; y la salida se efectúa por una escala de gato11,
situada en la popa de la misma embarcación.

El reglamento de los servicios de prevención, en su artículo 3, define la


evaluación de los riesgos laborales como el proceso dirigido a estimar la magnitud
de los riesgos que no se pudieron evitar, obteniendo la información precisa para así
poder decidir sobre la necesidad de adoptar medidas preventivas.

EXPLICACIÓN: entramos en la tabla,


desde la fila con la probabilidad de que CONSECUENCIAS
se cumpla ese peligro y nos situamos
en la columna, de las consecuencias
que sufriría el trabajador si el peligro LEVEMENTE
DAÑINO EXTREMADAMENTE
se materializase. Obteniendo así la DAÑINO
(D) DAÑINO (E.D.)
estimación del riesgo (T,TO,M,I,IN) (LD)

BAJA TRIVIAL (T) TOLERABLE (TO) MODERADO (M)


PROBABILIDAD MEDIA TOLERABLE (TO) MODERADO (M) IMPORTANTE (I)
ALTA MODERADO (M) IMPORTANTE (I) INTOLERABLE (IN)

Las consecuencias se clasificarán según las partes del cuerpo que se vean
afectadas, así como por la naturaleza del daño, graduándolo como levemente
dañino, dañino, extremadamente dañino.
La probabilidad la establecemos como: alta (el daño ocurrirá siempre o casi
siempre), media (el daño ocurrirá en algunas ocasiones) y baja (el daño ocurrirá
raras veces).

11
En el buceo se emplea el término “escala de gato” para referirse a aquella escala que le permite salir del
agua a un buzo con las aletas puestas.

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EVALUACIÓN DEL RIESGO

ESTIMACIÓN DEL
PROBABILIDAD CONSECUENCIAS
RIESGO
DESCRIPCIÓN DEL
B M A LD D ED T TO M I IN
PELIGRO
ATRAPAMIENTO POR
ROTURA DEL PUNTO DE X X X
AMARRE AL MORTO
GOLPES POR ROTURA DE
X X X
ESLINGAS
GOLPES POR ROTURA DE
X X X
GRILLONES
GOLPES POR ZAFADO DE
X X X
LA PEZA ESTROBADA
GOLPES POR ROTURA
X X X
DEL GLOBO
BAROTRAUMAS, POR
ASCENSO
X X X
DESCONTROLADO DEL
GLOBO CON EL BUZO
ATRAPAMIENTO,
BAROTRAUMAS POR
X X X
DESCENSO
DESCONTROLADO
ATRAPAMIENTOS POR
OSCILACIONES X X X
PRODUCIDAS POR EL MAR
ATRAPAMIENTOS POR
X X X
FALTA DE VISIBILIDAD
GOLPES CON OBJETOS AL
X X X
ENTRAR EN EL AGUA
GOLPES AL SALIR DEL
X X X
AGUA
ENTERRAMIENTOS EN EL
X X X
FANGO
SOBREESFUERZOS X X X
TOXICIDAD DEL GAS
X X X
RESPIRADO
ACCIDENTES CAUSADOS
X X X
POR NARCOSIS
HIPOTERMIA X X X
PÉRDIDA DEL BUZO X X X
LESIONES PRODUCIDAS
POR HÉLICES DE LA X X X
EMBARCACIÓN PROPIA
LESIONES PRODUCIDAS
POR OTRAS X X X
EMBARCACIONES
AHOGAMIENTO POR
ERRORES EN EL “CHECK”
X X X
PREVIO A LA ENTRADA EN
EL AUGA
ENFERMEDAD
X X X
DESCOMPRESIVA LEVE

21
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

En el supuesto anterior evaluamos los riesgos de una operación de buceo


profesional muy simple y realizada de forma muy segura; pero ahora el siguiente
paso sería hacer una valoración de los riesgos, y decidir si estos son o no
tolerables.

A raíz de esto, es necesario informar que los niveles de riesgo indicados en


el cuadro anterior muestran la situación actual en esa tarea analizada, y en la
siguiente tabla se proporciona un posible criterio como punto de partida para la
toma de decisiones ante la situación analizada.

Resultado de
la evaluación Acción Temporización
del riesgo
Baja prioridad Antes
TRIVIAL No se requiere acción especifica urgente
de 9 meses

No se precisa mejorar la acción preventiva, no


obstante se deben considerar soluciones más
rentables o mejoras que no supongan una carga Prioridad media
TOLERABLE económica importante. Se requieren comprobaciones antes de 6 meses
periódicas para asegurar que se mantiene la eficacia
de las medidas de control.

Se deben de hacer esfuerzos para reducir el riego,


determinando las inmersiones precisas. Las medidas Prioridad
para reducirlo se deben implantar en un período
MODERADO determinado. Cuando el riesgo moderado está Media – alta
asociado a consecuencias extremadamente dañinas
(prob. baja) se precisará una acción posterior para Antes de 3 meses
establecer, con más precisión, la probabilidad de daño.

No se debe de comenzar el trabajo hasta que se


reduzca el riesgo, puede que se precisen recursos
considerables para controlar el riesgo. Cuando el
IMPORTANTE riesgo corresponda a un trabajo que se está
Inmediato
realizando, debe solucionares el problema en un
tiempo inferior al de los riesgos moderados.

No deben de comenzar, ni continuar, el trabajo hasta


que se reduzca el riesgo, si no es posible reducir el
INTOLERABLE riesgo, incluso con recursos ilimitados, debe prohibirse
Inmediato.
el trabajo.

Ahora podemos analizar las diferentes formas de realizar una misma


maniobra, por ejemplo:

Una inspección del dragado efectuado por una draga donde, lógicamente,
realizamos es operación de buceo, bien sin una draga, bien con una draga parada.
El principal riesgo de esta operación es la caída de un talud de fango encima del

22
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

buzo.

Estando de acuerdo con que la probabilidad de un enterramiento en el fango


sería la misma buceando en autónomo que en suministro de superficie o en
semiautónomo, las consecuencias no son comparables. El buzo que está en
autónomo, en el caso de caerle un talud de fango encima, depende para liberarse
únicamente de sus propios medios, puesto que en superficie no son conscientes de
que tiene un problema. Y, para mayor complicación, tiene una reserva de gas
limitada: si pierde el regulador de la boca todos sabemos lo que sucederá.

Al contrario de esto, empleando el semiautónomo (acordarse siempre que


este sistema es ilegal, y no cumple la legislación de seguridad) tendríamos un
buzo con un traje húmedo, sin chaleco hidrostático y sin botella de seguridad. Si le
cayese una pared de fango encima las consecuencias pueden ser fatales, y perder
el regulador de la boca equivale a morir. Tan sólo puede arriar el lastre para
aumentar su flotabilidad, y tal vez el ténder12, si lo hubiese, note que algo no va
bien.

Si utilizamos un sistema de suministro de superficie, acorde con la


legislación, y buceamos además con un chaleco hidrostático a mayores del traje
seco, tendríamos la misma probabilidad de que ocurra el enterramiento en el fango.
No obstante, las consecuencias se reducen considerablemente: el buzo nunca
perderá el regulador de la boca; desde el primer momento, en superficie conocen
exactamente el problema que tiene el buzo; posee una reserva de gas ilimitada;
tiene una mayor flotabilidad, al contar con un chaleco y traje seco; si no puede salir
por sus propios medios, el buzo de socorro lo puede localizar fácilmente siguiendo
el umbilical; e incluso pueden ayudarlo a salir virando por el umbilical.

Personalmente creemos que el buceo profesional tendría que ser realizado


siempre empleando suministro de superficie, no existe ninguna situación en la que
se obtenga mayor seguridad empleando el buceo autónomo.

Casos aparte serían algunas operaciones por ejemplo de salvamento de


buques, donde debido al mal estado del mar puede resultar más complicada una
operación con suministro de superficie. Pero, nunca podemos olvidar que se trata
de un salvamento de un buque, no de personas; el nivel de riesgo a asumir tiene
que ser el mismo que en otra operación de buceo, y si el mar no vale para
realizarla con suministro de superficie, resulta muy peligroso pretender hacerlo en
autónomo.

12
Tender: nombre con el que se conoce al ayudante en superficie.

23
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

También los detractores del suministro de superficie alegan en su contra que


no es operativo para operaciones sencillas (tales como quitar un cabo de una
hélice, inspecciones a poca profundidad, etc.), que tiene un mayor coste
económico que el buceo autónomo o que el semiautónomo (subrayemos de nuevo
que este último método es ilegal).

El principal argumento que utilizan los detractores del suministro de


superficie es que no resulta competitivo económicamente. Es indiscutible que lo
más barato sería un buzo sólo en autónomo, pero eso es ilegal, además de
extremadamente peligroso. He aquí un argumento falso además de fatídico, nos
quieren hacer escoger entre seguridad y coste, cuando eso no es potestativo,
tenemos que realizar operaciones de buceo conforme a algunos de los métodos
contemplados en la Ley (autónomo, suministro de superficie, campana abierta,
campana cerrada…).

Una operación de buceo que cumpla los mínimos de equipamiento y de


personal estipulados en el BOE del 22 de Noviembre de 1997 está dotada de un
nivel de seguridad muy aceptable.

Es función de la administración hacer cumplir la Ley, y todas las empresas


de buceo profesional deben actuar según lo legislado. Esto, que parece algo
evidente, evitaría buena parte de los accidentes que suceden; ya que, en la
actualidad, y en la gran mayoría de los casos que ocurre algún accidente grave, no
se obedece la normativa de seguridad publicada en el mencionado BOE del 22 de
Noviembre de 199713.

Buena parte del problema de falta de seguridad que existe en el buceo


profesional es causada por una baja acción en la inspección del trabajo, que
permite que muchas empresas realicen sus actividades incumpliendo
habitualmente los mínimos de personal y equipos, lo que induce al resto de las
empresas a no acatar tampoco la normativa de seguridad, para poder ser
competitivas a la hora de pasar presupuestos.

Porque aunque muchos manuales de gestión empresarial y de PRL afirmen


que resulta más rentable invertir en PRL que asumir el coste de los daños
derivados del trabajo, convencer de esto a un empresario en concreto resulta tan
complejo como que un vendedor calvo le venda un “crecepelo” a un cliente.

Por consiguiente, ante las opiniones de que no resulta posible


económicamente que los equipos de buceo cuenten siempre con 4 o 5 personas

13
Esta norma, en el artículo 1, informa para quién e para qué son aplicables: “Estas normas se aplicarán a
toda operación en la que se someta a personas a un medio hiperbárico, bien sean de buceo profesional,
deportivo, recreativo o de cualquier otra índole, a excepción de las militares (…)”.

24
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

(dependiendo de si trabajamos con autónomo o con suministro), debemos señalar


un par de cosas. La primera, que de no hacerlo así resulta ilegal. La segunda, que
tiene que ver con el tema de la rentabilidad, es muy discutible; y para comprobarlo
se puede analizar por medio de un supuesto, una operación de buceo de las más
simples, liberar la hélice de un barco de 20-25 metros de eslora que se lió en un
aparejo o en un cabo. Las alternativas que tiene el armador son:

1) Liberar la hélice a flote con un único buzo en autónomo,

2) Liberar la hélice a flote realizando una operación de buceo conforme a


la legislación,

3) Liberar la hélice varando el barco, con los costes que esto implica
(remolque, si no puede navegar / maniobrar libremente), factura del
varadero, y coste del tiempo que el barco no está operativo, que se
puede ver incrementado por esperar por la marea para subir o bajar del
carro.

La primera opción es ilegal, y tenemos que suponer que es irrealizable; la


tercera resulta claramente más cara, por lo tanto la opción válida sería realizarlo
con una operación de buceo conforme a la legislación.

Si el sector del buceo sólo trabajase cumpliendo la normativa de seguridad,


existirían ciertos cambios además de, lógicamente, un incremento del nivel de
seguridad: mayor demanda de buzos, ya que para toda operación serían precisos 4
buzos (en autónomo) o 5 buzos (con suministro) y las empresas tendrían un
volumen de facturación mayor.

En el buceo, al igual que en muchas


otras actividades, encontramos una
mentalidad muy reticente a los cambios en
materia de seguridad, incluso entre los
propios profesionales del sector. La diferencia
con el resto de actividades radica en que
somos de los sectores más atrasados en
materia de PRL (ausencia de formación
específica), y que nuestro puesto de trabajo
está en un hábitat hostil.

Reflexionando sobre nuestra forma de


trabajar, algunas veces somos los primeros
responsables en buscar los riesgos, no
pretendiendo con esto restar ni una mínima
parte de la responsabilidad de los empresarios.

25
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Ya que por ejemplo, que sucedan cosas como las de la siguiente imagen,
posiblemente sea culpa directamente de la política de [Link].14 de la empresa,
puesto que admitieron un buzo sin el más mínimo aprecio por su vida. Y fallaron
también el resto de los integrantes de ese equipo de buceo, que no impidieron que
se equipara de esa manera.

Puede ser culpa de la empresa no utilizar un umbilical homologado, no


utilizar pneumo15, ni tampoco un equipo de comunicaciones, no emplear botella de
seguridad, pero sustituir el lastre con zafado rápido por un grillete a la espalada, sin
posibilidad de que el buzo se pueda soltar ante un problema es una actitud que
puede fácilmente tener unas consecuencias fatales. Ya que ante un fallo del único
sistema de aporte de aire del buzo este se encontraría en un peligro mortal, y no
resulta improbable que esa manguera se corte o que el compresor sin calderín se
apague, o que aparezca una fisura en la segunda etapa y el buzo quede sin aire
para respirar, sin aire para inflar el traje y sin posibilidad de arriar el lastre y flotar
en superficie. Tenemos entonces en este supuesto demasiadas cosas que pueden
ocurrir, dando como resultado, con facilidad, otro buzo muerto.

14
[Link].: Recursos humanos.
15
Pneumo: Dispositivo que permite conocer en superficie la cota a la que encuentra el buzo.

26
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4.2. Riesgos comunes a diversas operaciones de buceo

El peso que un buzo soporta es muy elevado, y resulta preciso reducirlo lo


máximo posible, de forma que sea lo menos lesivo posible para su salud. En
función del trabajo a realizar se ha de ajustar la cantidad precisa de lastre, no es lo
mismo estar a 10 m.c.a. con mar de fondo y perforando, que en una inspección a
30 m.c.a.

Tenemos que considerar que 14 o más kilos apoyados en los riñones


durante un turno de agua resulta francamente malo para el cuerpo. Existen arneses
(escoger únicamente entre los que tengan zafado rápido), que distribuyen ese peso
entre la parte alta y baja de la espalda, resulta mucho menos perjudicial para el
cuerpo soltar, entonces, el peso de la botella y del lastre.

Tenemos que ser conscientes que si buceamos con un traje de neopreno, la


flotabilidad de éste disminuye a medida que aumenta la profundidad de inmersión,
por lo que a la hora de iniciar el ascenso nos podemos encontrar con escasa
flotabilidad, requiriendo un esfuerzo adicional de aletas para ascender. Arriar el
lastre sólo se haría en un caso de extrema necesidad, ya que, como es evidente,
esto nos ayudaría a ascender pero no nos permitiría regular la velocidad de
ascenso, ni realizar las paradas de descompresión en caso de ser necesarias.

Otra circunstancia que se puede dar es que nuestro traje seco pierda el aire
(por ejemplo por una rotura en una manga o por nos dio la vuelta el cuello del
traje). Ante esto, adoptaremos una postura casi horizontal para de esta manera
dificultar la salida del aire del traje y poder controlar nuestra flotabilidad.

Caso contrario sería que por un mal mantenimiento (no limpiar


adecuadamente el material luego de la inmersión en zonas con arena muy fina) el
botón de inflado del traje nos quede bloqueado en la posición de pulsado,
inyectando aire y provocando un abollamiento descontrolado, con el peligro que
eso implica de enfermedad descompresiva o barotraumas. La solución es tan
simple como desconectar el enchufe rápido que lo alimenta.

Los bibotellas, conjuntos formados por dos botellas usualmente de 10 o 12


litros, y en algunos casos de volúmenes mayores, resultan claramente perjudiciales
para la salud, ya que no se trata de manipulaciones puntuales de esa carga, sino
que forman parte del equipo junto con el traje. El buzo los tiene permanentemente
a su espalda, dificultando además sus movimientos porque tienen un volumen
considerable y el mar lo mueve mucho más.

27
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Existen botellas de aluminio así como de nuevas aleaciones revestidas de


composites que se están introduciendo en el mercado, pero que tienen el problema
de que con poco gas en su interior poseen flotabilidad positiva, lo que obliga al
buzo a compensarlo añadiendo más lastre. También se está avanzando en las de
acero con una presión de trabajo de 300 bares, y este incremento en la presión de
trabajo de las botellas nos permite almacenar una mayor cantidad de aire en su
interior. Estos recipientes de 300 bares para volúmenes de 10 y 12 litros tiene
actualmente el problema de su forma, que no resulta muy adecuada. Pero para
utilizar como botellas de seguridad en recipientes más pequeños son una excelente
alternativa, ya que nos dotan de mayor autonomía.

Una reflexión que casi nadie realiza es comparar el aire que nos aporta un
monobotella de 20 litros con el de un bibotella de 2 X 10 litros que, lógicamente, es
el mismo, pero resulta más cómodo un mono de 20 litros, además de poseer un
peso inferior.

Las primeras etapas de DIN tienen mayor seguridad y un nivel de fiabilidad


superior que las internacionales, no teniendo el peligro de que “salte” la tórica y
perdamos el aire rápidamente.

Otra acción que podemos realizar, especialmente los buzos en apnea (sin
entrar en lo poco recomendable que es realizar un trabajo empleando esta técnica),
es aquella que sucede cuando por algún motivo dejamos el fondo de forma
precipitada, dudando entre soltar el lastre y no soltarlo. Ante esto, podemos optar
por abrir el cinto, y aguantarlo con una mano en su sitio, ya que si sufrimos una
pérdida de consciencia, el cinto tendría que caer solo, permitiéndonos flotar a
superficie.

Trabajando en maniobras de estrobado de piedras, sean tanto con globos


elevadores como con grúas, hay que tener especial cuidado de que nunca pase
una carga suspendida sobre algún buzo, o personal en tierra, y estrobar las piedras
de forma que evitemos la posibilidad de una caída de las piedras más altas del
talud. Esto también es aplicable a la realización de una trinchera en fango para
meter un emisario, por ejemplo. Bajo el pretexto de reducir el volumen de dragado
y los costes, nunca podemos permitir una situación como la de la primera imagen.

28
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También resulta imprescindible la utilización de maquinaria y herramientas


expresamente diseñadas para su utilización subacuática y con el marcado CE. Un
ejemplo de esto son las actividades realizadas con una chupona de aire,
herramienta habitualmente construida por un taller sin la más mínima
especialización –debido a su simplicidad–, ya que con introducir aire en la parte
baja de un manguerote lleno de agua, creamos un flujo ascendente de la misma
que provoca el arrastre del material a dragar.

Las chuponas suelen llevar montadas en las proximidades de la cabeza de


succión una llave de esfera para controlar el flujo de aire y, en consecuencia, su
succión. La cabeza de la chupona se lastrará abundantemente, puesto que cuanto
más peso tenga más columna de aire podrá contener en su interior, lo que implica
un mayor poder de dragado. El peligro radica en que ante una situación de
emergencia (por ejemplo el atascamiento de la entrada de la chupona de aire,
pasando a tener una flotabilidad que arrastrará fácilmente el buzo y la chupona a la
superficie), seguramente no seamos capaces de accionar la llave de esfera
rápidamente, provocando flotaciones repentinas y posteriores caídas
descontroladas; o lo que sería peor, que tanto nuestras manos como el buzo (o el
facial ligero) puedan ser succionados con resultados mortales probablemente.

La solución a este problema no es nada nuevo, simplemente consiste en


instalar un dispositivo de parada de emergencia por pérdida de contacto; con un
funcionamiento tan sencillo a la vez que eficaz que, en el caso de que el buzo
suelte la empuñadura, se cierre automáticamente el aire de dragado, deteniéndose
en ese instante la succión. A la hora de diseñar el dispositivo de parada por pérdida
de contacto es muy importante darle al mando de soporte y accionamiento el
diámetro y forma adecuados para ser “utilizable” durante un turno de trabajo bajo el
agua.

También existen chuponas de agua, aunque su empleo es menos común,


sobre todo por el mayor coste que supone. Es más fácil y seguro trabajar con ellas,
ya que no tenemos el riesgo de los abollamientos de una chupona de aire.
Acordémonos que, así a todo, seguimos teniendo el riesgo de succión, bien
nuestra o bien de partes de nuestro equipo.

Siendo conscientes de la gran cantidad de flujo de agua que se va a general


a nuestro alrededor durante las operaciones de dragado, que poco a poco nos va
robando calor corporal y reduciendo la destreza de los dedos, nos protegeremos
del frío de forma conveniente antes de iniciar la inmersión; esto incrementa la
necesidad de instalar un dispositivo de parada por pérdida de contacto.

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4.3. Riesgos al poner el equipo durante la entrada/salida del agua

Riesgos Genéricos de diversas entradas al agua

En el momento de equiparse, una práctica que se debe erradicar entre los


buzos es la de pasar la botella por encima de su cabeza, ya que esto incrementa la
posibilidad de sufrir un “tirón” y perder el día de trabajo. Para evitarlo, lo ideal sería
implantar la figura de ayudante o “tender”, aunque entre compañeros también nos
podríamos facilitar las cosas cooperando mutuamente. Así a todo, una estructura o
silla modificada, en la que nos podamos sentar, apoyar la botella y equiparnos
solos fácilmente, también es una opción muy válida, pero tenemos que acordarnos
que luego no sirve el “autochequeo” previo a la inmersión; es preciso que siguiendo
una lista estricta, otra persona del equipo verifique la presencia, ajuste y correcto
funcionamiento de todas las partes de nuestro equipo, justo antes de la inmersión.

Un mal hábito profesional es dejar cualquier equipo de buceo, tanto de


autónomo como de suministro de superficie, sin purgar y con presión en las líneas
(o “latiguillos”), permitiendo de esa forma que los manómetros marquen presión, lo
que induce a errores. Esto podrá dar lugar a situaciones como la siguiente. Un
buzo poco metódico comprueba la presión de su botella, la estanqueidad y
operatividad de la 1ª e 2ª etapas, cierra la grifería y deja el equipo apoyado hasta el
momento el momento de equiparse. A la hora de equiparse, le dará una o dos
chupadas a la 2ª etapa, y comprobará que respira sin problema, pero luego de
introducirse en el agua, que es cuando realmente comienza a consumir aire, nota
como este se agota.
Tenemos que planificar siempre nuestra salida, ya que –por ejemplo– resulta
muy fácil saltar desde el paramento de un embalse, pero para salir tal vez
tengamos que hacerlo por una escalera cerrada con un dispositivo anticaída, que
nos dificultará mucho nuestro ascenso. Incluso, nos podemos encontrar con
escalas elaboradas con unos escalones de tubo redondo, lo que presenta los
siguientes problemas:

• Hacernos resbalar con facilidad.

• Se los escalones están elaborados con tubo de poco diámetro, nos


resultará muy molesto a la planta de nuestros pies la operación de
ascenso. Piénsese en todo el peso que soportamos (el nuestro propio
y el de todo el equipo).

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Entrada y salidas por la costa

Para planificar una inmersión se debe consultar siempre la previsión


meteorológica y, en caso de duda, no bucear. Así a todo, es necesario tener en
mente, además, que tal vez pueda cambiar de forma significativa las condiciones
del mar mientras estamos realizando la inmersión. Debido a esto, se pudiera dar el
caso de que el lugar por donde entramos no sirva también como lugar de salida,
por ejemplo porque el mar nos puede golpear contra las piedras. Aquí resulta
imprescindible una embarcación auxiliar adecuada a las aguas en las que se
realice el trabajo, así como un patrón cualificado, bien experimentado y
familiarizado con la embarcación a gobernar.

Cuando tengamos que caminar sobre las rocas debemos tener en cuenta
que es muy fácil resbalar por culpa de las algas que pueden recubrir su superficie.
Además, tenemos que contemplar previamente la firmeza de las rochas sobre las
que vamos a caminar, siendo conscientes de la posible inestabilidad de algunas de
ellas.

Si prevemos que durante varios días tendremos que entrar y salir por una
zona de rocas donde el mar nos pueda dificultar la maniobra de entrada y salida
del agua, debemos considerar la posibilidad de dejar un cabo portante, que vaya
desde fuera del agua hasta una zona de dentro del agua en la cual nos podamos
mover libremente por el fondo. En definitiva, se trata de atravesar la rompiente
siempre pegados al fondo y lo más agarrados posible.

Las empresas y trabajadores realizas sus funciones y servicios en relación,


evidentemente, a unos intereses económicos (plazos de fin de obra, buzos que si
no bucean cobran el sueldo de medio día…). Y puesto que en muchas ocasiones
no está claro si ese día sirve o no para trabajar, conociendo con antelación la
previsión meteorológica para las horas siguientes, tenemos que atender a diversos
factores importantes que nos pueden resultar reveladores para decidir o no bucear,
teniendo presente, claro está, que lo importante es la seguridad humana. Entre
estos factores se encuentran:

• Ver el mar en el lugar de la inmersión.

• Valorar el probable incremento de la fuerza del mar por tener marea


de ascenso.

• Tener en cuenta los mayores o menores efectos del mar de fondo


sobre los buzos por mayor o menor cota de inmersión...

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Entradas y salidas desde barcos o estructuras flotantes

Tenemos que valorar la posibilidad de sufrir alguna lesión que puede


suceder debido al impacto contra la superficie del agua o con algún objeto
semisumergido. Si existe altura, lo ideal sería entrar y salir en una cesta con una
grúa (importante que estén homologadas para la elevación de personas) pudiendo
de esta manera evitar también los efectos del mar en superficie.

Resulta bastante habitual salir en dispositivos no homologados o sentados


haciendo equilibrios en el gancho de las grúas de obra, lo que, como todos
estaremos de acuerdo, son prácticas muy peligrosas. Sustituir la cesta por un
arnés homologado es otra posibilidad, aunque no resulta muy cómodo pues todo el
peso del equipo hará que la presión del arnés sobre nuestro cuerpo sea mayor que
en una situación normal.

No hay duda de que el mayor riesgo que sucede en las entradas saltando es
el de golpearnos bien con el fondo marino o bien con algún objeto. Este efecto se
agrava, como es lógico, debido al incremento de peso por el equipo de buceo. Y si
esto fuera poco, aún pueden existir circunstancias que empeoren la situación,
como sería que a consecuencia del impacto algún componente del equipo nos
golpee (por ejemplo, que la parte superior de la botella nos lesione en la cabeza) o
que también perdamos alguna parte del mismo.

Realizaremos la entrada al agua de la manera más segura en cada caso y


de la forma más controlada posible, con el menor impacto y protegiendo las partes
más vitales del cuerpo. Debemos, además, compensar nuestra flotabilidad para no
ir excesivamente al fondo y sufrir un barotrauma. El paso de gigante es una buena
opción, y se la altura hasta el agua así lo aconseja entraremos con los pies juntos,
agarrando firmemente con una mano la máscara y las gafas (o el facial o casco) y
con la otra impidiendo que la espaldera o chaleco suba y provoque que la grifería
nos golpee la nuca. Si es mucha la altura se recomienda saltar sin aletas para
reducir el impacto, luego las pondremos en la superficie del agua. En algunas
situaciones incluso se puede optar por descolgar mediante un cabo el chaleco o
arnés con la botella y los plomos, y saltar nosotros con el resto del equipo,
terminando de equiparnos en la superficie del agua.

Si estamos en un buque, o plataforma flotante, lo ideal sería localizar la zona


en la que los movimientos de este sean lo menos bruscos posibles. Esta es una de
las razones por las que algunos DSV16 y pontonas disponen de un “moon pool”17
para la entrada y salida al agua de los buzos así como de las campanas de buceo.

16
DSV: Divers Support Vessel, Buque de Apoyo al Buceo, sería similar a un buque tipo supplay para las
plataformas petrolíferas.

32
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En caso de que el buque en que nos encontramos tenga un balance de


cierta importancia, el lugar en que menos afectará ha de ser en la zona próxima a
la mitad de su manga, es decir, en la zona de crujía18. Si no existen otros
impedimentos, lo ideal sería saltar en la mitad de la estampa.

Si el buque en que nos encontramos tiene unos movimientos de cabeceo


muy intensos, será la zona próxima a la mitad de la eslora en la que menos afecte
esta condición, es decir, en las proximidades de la cuaderna maestra19.

Se analizará cada situación de forma particular, se prestará atención al


estado del mar para que no nos empuje y golpee contra el casco del buque y,
seguidamente, se decidirá realizar el salto en el lugar del buque que implique un
menor riesgo.

Para evitar separarnos demasiado de la embarcación, a las veces resulta útil


tener largado algún cabo que flote para podernos agarrar mientras estamos en
superficie.

Lo ideal es tener el chequeo antes de situarnos en la zona de salto (por


ejemplo en la regala), para estar el mínimo tiempo posible en ese punto alto, del
que podemos fácilmente caer. Ya que si la caída es para a bordo del buque las
posibilidades de lastimarnos son muy elevadas. Cuando saltemos, lo haremos de
forma que el barco, debido a sus movimientos (balance, cabeceo…), no nos pueda
golpear.

Como se comentó en el párrafo anterior, tanto a la hora de subir a la regala


para entrar al agua como al salir por una escalera, resulta muy aconsejable, si
buceamos en autónomo, hacerlo con el regulador en la boca, ya que ante una
caída inesperada al agua, no pasaremos por la situación de tener que localizar el
regulador en apnea.

Evidentemente el jefe del equipo de buceo tiene que coordinar con el capitán
o con el patrón del buque toda la maniobra, para no poner nunca en peligro ni
atrapar al buzo, a su umbilical o cualquier otro componente del equipo con la/s
hélice/s del buque, las aspiraciones, los estabilizadores activos, la pala del timón…

17
Moon pool: gran orificio (conocido como “piscina”) con que cuentan algunos buques y pontonas, que va
desde la cubierta de trabajo hasta el fondo del mismo. Se utiliza para la entrada y salida de al agua de los
buzos y campanas de buceo. Esta “piscina” acostumbra estar localizada en la mitad de la eslora y de la
manga del buque.
18
Crujía: plano longitudinal que divide el barco de proa a popa.
19
Cuaderna maestra: zona donde el barco tiene su máxima manga, acostumbra estar próxima a la mitad de
su eslora.

33
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4.4. Riesgo de pérdida del buzo

Siempre que el buzo tenga por debajo de su cota de trabajo una profundidad
donde su mezcla respirable resulte tóxica, o bien existan fuertes corrientes en la
zona, tendría que ser obligatorio la utilización de suministro de superficie, o por lo
menos estar unidos los buzos autónomos a la superficie por medio de un cabo.

En operaciones en autónomo, la Orden de 14-10-97, en su artículo 5,


apartado primero, especifica el número de personas (buzos) necesarios para una
operación en autónomo y nos indica la siguiente disposición: Jefe de equipo, dos
buzos en el agua y uno en superficie (buzo de socorro), que estará preparado para
intervenir en caso de emergencia. La susodicha Orden dice así literalmente:

“Sobre el número de personas mínimo que deben intervenir en un trabajo de buceo


según el sistema utilizado.

1. Buceo autónomo: Un jefe de equipo, dos buceadores y un buceador de socorro,


preparado para intervenir en todo momento. En caso de emergencia o extrema
necesidad, podrá bajar uno solo, amarrado por un cabo guía que sostendrá un
ayudante en la superficie.

2. Buceo con suministro desde superficie: Un jefe de equipo que atenderá el cuadro
de distribución de gases además de las funciones encomendadas, pudiendo
designar a otra persona capacitada para ello; un buceador, un buceador de socorro
(en caso de bucear dos, éste no será necesario), y un ayudante por cada buceador,
que controlará el umbilical en todo momento.

3. Campana húmeda a torreta de inmersión: Un jefe de equipo que atenderá el


cuadro de distribución de gases además de las funciones encomendadas, pudiendo
designar a una persona capacitada para ello; dos buceadores, un buceador de
socorro, un operador del umbilical de la campana, un operador de los mandos de
arriado e izado de la campana o torreta.

4. Complejo de saturación: Un jefe de equipo y tantas personas como requiera el


perfecto funcionamiento del complejo utilizado, a recomendación del fabricante”20.

La realidad es que el buzo de socorro, que casi nunca está preparado, tiene
en la mayoría de los casos muchas dificultades para encontrar alguno de sus
compañeros en un tiempo razonable. Igualmente, si alguno de los buzos tiene un
problema: ¿como se lo comunica al buzo de socorro o al jefe de equipo?

20
Orden del 14 de octubre de 1997 por la que se aprueban las Normas de Seguridad para el Ejercicio de
Actividades Subacuáticas; artículo 5.

34
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

La realidad del trabajo bajo el agua es que aunque en autónomo se bucee


en pareja, realmente nos encontramos solos, puesto que la legislación no refleja la
obligatoriedad de mantener contacto visual con nuestra pareja, hecho que un buzo
asume como normal y que, de analizarlo razonablemente y de forma pausada, nos
tiene que parecer una verdadera temeridad. Efectivamente que todos buceamos
solos muchas veces y nunca pasa nada, mas los riesgos que asumimos son
altísimos, porque nunca nos debemos olvidar de que en autónomo disponemos de
una reserva de gas limitada y, si estamos solos, dependemos exclusivamente al
100% de nuestro equipo y de nuestro cuerpo. De poco vale que mantengamos
contacto visual con el compañero cada 10-15 minutos.

Toda operación de buceo debiera estar planificada para resolver los posibles
problemas que pueden surgir bajo la superficie, sin precisar de una apnea mayor
de 30-40 segundos. Tenemos que descartar el escape libre y planificar las
soluciones a los problemas en el fondo. Si utilizamos un sistema de suministro de
superficie tal y como manda la legislación, para casi todos los problemas que se
puedan dar en el fondo tenemos una solución sin depender de la apnea del buzo.
No existe ninguna situación normal en la que resulte más inseguro el sistema ilegal
del semi autónomo frente al suministro en superficie.

En lo que se refiere a la dificultad de localizar al compañero en buceo


autónomo, tenemos incluso otro problema añadido, que los trajes de buceo
profesional suelen ser negros, cuando lo más lógico es que fuesen de varios
colores llamativos, para que fuésemos más fácilmente visibles en el mayor rango
de profundidades. De todas formas, añadir una luz estroboscópica21 en el
equipamiento de un buzo supone un coste adicional bastante bajo y facilita ya no
solo su localización en caso de emergencia, sino también su localización durante
las maniobras realizadas normalmente. Existe asimismo el riesgo de que en
autónomo soltemos, o no encontremos, el cabo guía para el ascenso/descenso; o
lo que es aún peor, que este no esté instalado. El problema es que, de existir la
necesidad de realizar paradas de deco22, nos encontraríamos con la dificultad de
mantener la cota y con el riesgo de llegar finalmente a la superficie en un punto
muy distante del previsto. Ante esta situación, es necesario que el buzo incluya en
su equipo –previa inmersión– avisadores acústicos y/o visuales que indiquen su
presencia cuando esté ya en la superficie. Pero demos también otra
recomendación: si disponemos en la maniobra de un cable guía de acero que
llegue hasta el fondo, el cual emplearemos para el descenso/ascenso, es necesario
prestar especial cuidado a los alambres rotos que éste pueda tener, ya que con
mucha facilidad perforan los guantes e incluso nuestra piel. La piel reblandecida

21
Estroboscópico/a: se dice de la luz intermitente, tipo flashes, que es muy útil en el buceo, puesto que esta
clase de luz es muy visible en el fondo.
22
Deco: término empleado para referirse al proceso de descompresión del buzo durante todo el período de
ascenso.

35
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

por el contacto prolongado con el agua es fácilmente arañada o perforada, con la


aparición de la consiguiente herida de mayor o menor gravedad.

4.5. Riesgos derivados de respirar aire a presión

Tanto en el buceo en autónomo como con suministro de superficie, la


calidad del aire resulta importantísima, tanto más cuanto mayor es la profundidad
de la inmersión. Acordémonos que un aire perfectamente respirable en superficie al
“respirarlo a cota” puede ser mortal, ya que las presiones parciales de los gases
contenidos aumentan. En superficie podemos respirar al lado del escape de un
motor de explosión durante un largo período de tiempo sin que comencemos a
notar los síntomas de una intoxicación por monóxido de carbono (CO)23, pero si
“respiramos a cota” un mínimo porcentaje de CO contenido en el aire nos producirá
una intoxicación y, lógicamente, sus consecuencias nunca serán las misma al
trabajar con un regulador en la boca, y totalmente autónomo, que haciéndolo con
un casco o facial ligero y unido a la superficie por medio de un umbilical.

Buceando con aire prestaremos especial atención a la calidad del mismo, y


tendremos la precaución de que el punto de captación del aire esté en una zona
libre de emanaciones tóxicas (vapores de pintura, disolventes, respiros de los
tanques de combustible del buque, productos químicos en general…). Además, se
cumplirá con la periodicidad en los cambios de aceite (atóxico24) de las cabezas
compresoras. Prestaremos especial y continua atención a los cambios del viento,
con el propósito de evitar que los gases de escape de algún motor (emisores de
CO) se aproximen a la captación de los compresores de aire respirable.

Es necesario tener igualmente presente que también nos podemos intoxicar


por inhalación de dióxido de carbono (CO2), conocido asimismo por las
denominaciones de anhídrido carbónico o gas carbónico, que está presente de
forma natural en nuestra sangre, con una presión normal (“normocapnia”) de 40mm
de mercurio. Cuando la presión parcial de CO2 alcance aproximadamente los 0.04
bares comenzaremos a notar dolores de cabeza y sofocación, y de incrementarse
esa presión parcial notaremos narcosis25, vértigos y vómitos.

En la vida real non es costumbre habitual analizar periódicamente la calidad


del aire respirado, por lo que resulta de vital importancia extremar las precauciones
que todos conocemos, y tener especial cuidado con:

• Gases de escape de motores.

23
Desde ahora el monóxido de carbono será denominado por su fórmula química, CO.
24
Atóxico: que no es tóxico o que no produce toxicidad.
25
Narcosis: Estado más o menos profundo de adormecimiento o euforia.

36
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

• Contaminación ambiental.

• Calderines, botellas y “latiguillos” en buen estado y aptos para aire


respirable.

• Cumplir la periodicidad en los cambios de filtros, empleando


solamente aquellos específicamente homologados para aire
respirable.

• Realizar los cambios de aceite según lo se indique en el manual de


mantenimiento del compresor, teniendo presente que aquel –como ya
se señaló– debe ser de tipo atóxico.

Para evitar accidentes fatales, ante los primeros síntomas de intoxicación


que detecte el buzo, éste deberá comunicarlo a superficie, o de bucear en
autónomo comunicarlo al compañero y disponerse a finalizar la inmersión.

Existe la posibilidad de recibir aire de óptima calidad y sufrir también una


intoxicación por CO2, situación causada por una mala colocación del oronasal26 en
las máscaras y faciales ligeros del buzo (concretamente en los espacios muertos),
lo que provoca que el buzo inhale o exhale el aire “viciado” del interior de su
máscara en vez de inhalar el aire del regulador de su máscara y exhalarlo hacia el
exterior. Por consiguiente, debemos hacer hincapié en la importancia de la
necesidad de un correcto “chequeo” previo a la inmersión.

En lo que afecta a las máscaras y faciales ligeros empleados en el buceo


resultan muy seguros, pero verificaremos que todos los integrantes del equipo
tienen los conocimientos precisos para su manejo. No es la primera ocasión que
algo aparentemente tan insignificante como un simple trozo de papel de limpieza,
provoque la obstrucción de la válvula de exhaustación de la máscara y la
consiguiente inundación parcial del casco.

Caso parecido, pero de menores consecuencias, es lo que sucede cuando


se le añade combustible, con el motor en marcha, a los tanques de los motores-
compresores en suministro de superficie. Deberíamos aprovechar este momento
para probar el suministro de emergencia, evitando así agarrotamientos en las
válvulas por falta de uso (además de familiarizar al operario del cuadro con el
protocolo de fallo en el suministro principal) y los consabidos peligros de incendio o
explosión por añadir combustible al tanque de un motor en marcha. Además de
esto, las emanaciones gaseosas del combustible, de ser aspiradas por el

26
Oronasal: pieza interior de un casco o facial ligero de buceo que recubre la nariz y la boca, facilitando la
correcta circulación del gas inhalado y exhalado.

37
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

compresor, le causan acidez estomacal al buzo, a parte de otros síntomas


derivados de su toxicidad.
Se tendrá la precaución de no dejar a cero las botellas de buceo, para no
permitir de esta forma la entrada de agua en su interior. Tampoco se permitirá la
entrada de agua en el circuito cuando se realice el “endulzado” de las primeras y
segundas etapas de los reguladores, ya que facilita un rápido deterioro de estas
partes del equipo de buceo. Debemos ser conscientes que las partes más
importantes de nuestro equipo son aquellas que nos permiten respirar; un cinto de
plomos que no se lave únicamente provocará su acartonamiento, aunque no tendrá
mayores consecuencias, sin embargo una membrana de una segunda etapa sin
“endulzar” y con restos de arena pronto quiebra. Si sucede esto último durante una
inmersión resulta muy desagradable, ya que nos entrará aire y agua en la boca, y
en ese instante debemos pasar a respirar de la segunda etapa de emergencia, que
gracias al chequeo previo a la inmersión, tenemos perfectamente situada y
accesible. De no tenerla accesible, si mantenemos la calma y respiramos tranquilos
y de forma relajada, podremos terminar la inmersión sin mucho problema
(tranquilos, podemos separar en nuestra boca el aire del agua, expulsando esta
última al mar).

Si tenemos que hacer un escape libre acordémonos que siempre tenemos


que hacer la hiperextensión del cuello, y no nos olvidemos tampoco de que
disponemos de aire para inflar nuestro traje seco o chaleco, ayudándonos así a
“despegarnos” del fondo, que es donde tenemos mayor peso aparente, por la
reducción del volumen del neopreno de nuestro traje.

Luego de llegar a la superficie después de un escape libre, habrá que


prestar especial atención a la posibilidad de sufrir un accidente descompresivo, si
hicimos un escape libre estando dentro de los límites de la tabla II o de alguna otra
tabla que nos implique paradas en el ascenso actuaremos como si estuviésemos
tratando un accidente descompresivo:

• Activando en primer lugar el plan de evacuación27 para un buzo con


una E.D.28

• El susodicho plan tiene que contemplar la comunicación con el centro


médico hiperbárico al que nos dirijamos.

• Valoración del estado neurológico del buzo.

• Soporte vital básico o avanzado su fuera preciso y posible.

27
Plan de evacuación: documento que forma parte del sistema de gestión de la prevención.
28
Desde ahora denominaremos la Enfermedad Descompresiva por sus iniciales, E.D.

38
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

• Respirar O2 normobárico29 a la más alta concentración posible, para


ello disponemos en el botiquín de algún equipo tipo WENOLL30, que
nos tendría que permitir mantener el buzo respirando continuamente
O2 hasta llegar al centro de medicina hiperbárica. No debemos
restringir el O2 por miedo a que no nos llegue hasta el centro médico
hiperbárico. Lo que se aconseja en estos casos es comenzar
inmediatamente a respirar O2 a la máxima concentración posible, y no
retirarlo hasta llegar al centro médico hiperbárico o hasta terminar el
oxígeno.

• Beber abundante agua o bebidas isotónicas, aproximadamente medio


vaso cada 5 minutos, para no exceder la capacidad de absorción del
estómago. Lógicamente sólo lo pueden realizar los buzos
conscientes; en el supuesto de estar el buzo inconsciente, y siempre
bajo criterio y autorización médica, se le podrá administrar suero para
hidratarlo (Ringer Lactato, Dextrano…).

• Tomar un antiagregante plaquetario, ácido acetilsalicílico, teniendo la


certeza de que el buzo no tiene afectación neuronal o hemorragias
como, por ejemplo, un barotrauma del oído medio o interno, ya que en
este caso se potenciaría el sangrado, ocasionando una complicación
mayor que el beneficio obtenido. Ante esto es imprescindible valorar
las ventajas e inconvenientes que podrían surgir al administrarle una
aspirina.

• Reposo en posición lateral de seguridad o decúbito supino31, y acudir


(sin superar los 300 metros de altitud) al centro médico hiperbárico en
el que la empresa tenga el convenio de asistencia.

• Descartar totalmente las recompresiones en agua o los cartuchos


monoplaza, por los problemas que llevan parejos. La mejor alternativa
es seguir los pasos anteriores, que tienen que formar parte del plan
de evacuación ante un accidente descompresivo.

En el supuesto de un escape libre estando dentro de los límites de la tabla III


tenemos, por lo menos, que recordarle al buzo que beba abundante agua,
mantenerlo en reposo y facilitarle una aspirina, por su efecto como antiagregante

29
Normobárico: Relativo a la presión normal o atmosférica.
30
Wenoll: Sistema de O2 en circuito cerrado, permite que una pequeña botella de O2 tenga una duración de
varias horas.
31
Decúbito supino: tumbado boca arriba, brazos pegados al cuerpo y las palmas hacia arriba, piernas
extendidas y pies también hacia arriba.

39
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

plaquetario, y valorar la necesidad de que respire O2 en función de lo próximo que


estuviese de entrar en la tabla II durante su inmersión, no dejar al buzo solo en las
próxima horas y tener junto a él una persona capaz de identificar rápidamente los
síntomas de una E.D.

Resulta importante luego de cualquier inmersión, no realizar actividades que


supongan una aceleración del ritmo circulatorio, y someter al buzo a vigilancia para
detectar cualquier síntoma de E.D., estando por lo tanto totalmente desaconsejado
dormir en las 4 o 5 horas posteriores a la llegada a superficie, pues impide la
identificación de muchos de los síntomas de una E.D.:

• Dolor muscular errático.

• Molestias articulares.

• Manchas en la piel (descartar las provocadas por alergias o


picaduras).

• Alteraciones en la visión, en el habla, en la audición.

• Sensación de hormigueo en las extremidades.

• Pérdida de fuerza.

• Tics involuntarios, convulsiones, vértigos.

• Retención urinaria.

• Paraplejías, hemiplejías.

La mayor probabilidad de sufrir una E.D. se da en los primeros momentos


luego de llegar a la superficie, y desciende según transcurren las horas, incluso se
puede dar el caso de que el buzo sufra una E.D. durante la realización de las
paradas, antes de llegar a la superficie, siendo estos raros casos una situación
realmente grave, en la peligra la vida del buzo.

Un dato objetivo es que pocos buzos, un año después de terminar su


formación, son capaces de planificar algo tan sencillo como una inmersión sucesiva
o una inmersión en altitud; por lo tanto, resulta poco útil emplear el tiempo de la
formación de un buzo de segunda clase o incluso de un técnico a media
profundidad en explicar las tablas de tratamientos.

40
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

Es más útil, por consiguiente, centrar nuestros esfuerzos en concienciar


sobre la necesidad de planificar todas las inmersiones, y aconsejar para el buceo
en autónomo el empleo de un ordenador de buceo que nos calcule la deco en
función del gas consumido, que esforzarnos en explicar las diferentes posibilidades
que se nos pueden dar durante un tratamiento de una E.D., que será algo que
nunca o muy remotamente hará un buzo, y cuando así sea será bajo la dirección
de un médico.

Aconsejamos, entonces, concienciar de los peligros de una E.D. Nunca nos


debemos olvidar de planificar las inmersiones y efectuar correctamente las
oportunas decos así como estar muy atento y adiestrado en la identificación de los
síntomas de una E.D. Además, ante la sospecha de que un buzo sufre un
accidente descompresivo, es vital activar el plan de evacuación que, entre otras
cosas, tiene que indicarnos el comienzo de la aplicación del tratamiento en
superficie e, igualmente, la comunicación inmediata con el centro médico
hiperbárico, para simultáneamente seguir sus instrucciones.

La actual normativa de seguridad afirma que para inmersiones dentro de la


Tabla II tenemos un tiempo de saturación siempre menor de 12 horas. Esto resulta
por lo menos discutible, pues los modernos ordenadores de buceo, y las
organizaciones médicas especializadas en esta materia indican tiempos de
desaturación notablemente mayores.

Es preciso en inmersiones repetitivas, a lo largo de varios días en las que el


buzo llega a la superficie con un grupo de sucesiva Z o próximo a Z, considerar que
el buzo inicia la inmersión con cierta cantidad de nitrógeno residual. En estos casos
una muy buena alternativa es que esta persona cuente con un ordenador de buceo
que empleará exclusivamente él en todo ese turno de inmersiones, para que pueda
computar ese T.N.R.32 acumulado.

La utilización de un ordenador de buceo con gestión de aire es una muy


buena alternativa. La gran ventaja de la gestión de aire no es el dato del tiempo
restante de inmersión (que también lo es), sino que a mayores calcula nuestra
deco en función del gas que respiramos. No absorbemos la misma cantidad de N2
en una inmersión en la que por “stress” o por esfuerzo físico respiremos con mucha
frecuencia e intensidad que en una inspección hecha con un “scooter”33, donde uno
va totalmente relajado.
En suministro de superficie un ordenador de buceo no puede calcular la
deco en función del gas consumido. Es responsabilidad del jefe de equipo la
aplicación de los factores de seguridad precisos, teniendo en cuenta la “Ley de

32
T.N.R.: Tiempo de Nitrógeno Residual.
33
Scooter: Dispositivo motorizado que facilita el desplazamiento del buzo sin tener que “dar aletas”, útil para
recorrer grandes distancias.

41
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

Henry34” y los procesos de absorción del nitrógeno. Podemos fácilmente estar de


acuerdo con la necesidad de aplicar un factor de seguridad si el buzo pasa frío en
las paradas, pero no es preciso que esté el agua a baja temperatura para que el
buzo pase frío. En esto afectan varios factores:

• Estar en malas condiciones físicas

• Tener un E.P.I. deteriorado

• Tener sueño...

Por el contrario, se podría dar el caso, por ejemplo, de estar el agua a 7ºC y
disponer de un buen E.P.I. de agua caliente y no pasar frío.

Otro punto interesante a resaltar aquí es aquel que se desprende del artículo
18, apartado 6º, de la OMF35 del 14 de octubre de 1997, en lo tocante a la
descompresión en superficie, ya que se afirma que esta será empleada en el caso
de que el buzo tenga que ser evacuado del agua por cambio repentino en el estado
del mar, existencia de petróleo o contaminantes, determinada temperatura,
presencia de explosivos, etc. Y siempre se tendrá que aplicar una tabla VII –Deco
en superficie con O2. La descompresión en superficie con aire está sólo permitida
en el caso de avería del sistema de suministro de O2. Además, esta orden
ministerial no considera la posibilidad de que el buzo sufra una intoxicación por O2,
siendo preciso para estos casos variar el proceso de descompresión.

Es más que necesario revisar la actual normativa para facilitar las decos en
el agua con mezclas diferentes a la del aire; cuestión, ésta, tratada en el artículo 18
del capítulo II de las normas de seguridad, publicadas en el BOE del 22 de
noviembre de 1997. El aspecto más negativo de la deco en superficie con O2 es
que siempre implica unos minutos de omisión de descompresión. Así a todo, son
varios los aspectos positivos que compensan el empleo de este método, entre los
cuales podemos citar:

• Mínima deco en el agua

• Menor tiempo total de descompresión por empleo de O2 durante la


estancia en la cámara

34
Formulada por William Henry, enuncia que, a una temperatura constante, la cantidad de gas diluida en un
líquido es directamente proporcional a la presión parcial que ejerce ese gas sobre los líquidos.
35
OMF: Orden del Ministerio de Fomento. Esta que aquí se cita fue publicada en el BOE del 22 de
noviembre de 1997.

42
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• Mayor seguridad por estar el buzo caliente y en el interior de la


cámara

Por otra banda la descompresión en el agua, cuando se utilizan mezclas que


incrementan la presión parcial del O2, evita esos minutos de omisión de
descompresión y reduce notablemente los tiempos de deco, teniendo como
principal peligro la toxicidad por una presión parcial elevada de O2. Este riesgo de
toxicidad elevada no aparecería si trabajásemos con presiones parciales inferiores
a 1.3 bares. Y sería además muy recomendable revisar la actual normativa, pues
en la actualidad se dan situaciones donde las decos en el agua respirando aire son
realmente inhumanas, debido al frío que se pasa al estar quieto. Estas
descompresiones se podrían acortar con la revisión de las tablas existentes, en las
que se incluyan otras adecuadas para realizar las descompresiones con gases
diferentes al aire, o autorizando el empleo de software reconocido
internacionalmente para la planificación de inmersiones con mezclas de gases.

Es necesario ser consciente de que cada cuerpo humano tiene sus


particularidades; además de esto, sus respuestas ante una situación concreta no
tienen porqué ser idénticas todos los días, pues no se trata de máquinas, sino de
personas. De ahí que los profesionales tengamos que analizar y planificar los
trabajos con el objeto de minimizar sus riesgos, buscar la mayor seguridad y que
resulten lo menos penosos posibles.

Ciertos hábitos son muy recomendables, por ejemplo:

• Intentar descender con todo el instrumental preciso, o montar un


reenvío al fondo para reducir el número de ascensos/descensos

• Tener agua potable disponible para poder beber al terminar la


inmersión

Por el contrario, son malas prácticas:

• No respetar las tablas (incluida la I y la III)

• Malas condiciones físicas y/o psíquicas

• N2 acumulado, debido a inmersiones en días sucesivos

• Actividades que aceleren el ritmo sanguíneo al llegar a superficie. Por


consiguiente hay que evitar esfuerzos físicos posteriores a la
inmersión. Algunos manuales médicos también desaconsejan los

43
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esfuerzos físicos previos a la inmersión

• Circular y/o permanecer en lugares elevados en las horas siguientes a


la finalización del buceo. Y esto no tiene que ver únicamente con
viajar en un avión, sino que también se tendrá presente el hecho de
que muchas de las entradas que discurren próximas a la costa
pueden superar en algunas zonas los 300 metros de altitud sobre el
nivel del mar. Existen tablas que nos facilitan los tiempos mínimos
para ascender luego de una inmersión

• Mala hidratación (no beber agua suficiente)

• Para inmersiones dentro de la tabla III, ascensos y descensos con


“descontrol total”

• Malos hábitos de vida: obesidad, consumo de drogas legales o


ilegales, alcohol, tabaco...

• Consumo de ciertos fármacos que disminuyen nuestras capacidades


(físicas y/o psíquicas), y pueden producir somnolencia, irritabilidad,
nerviosismo...

Esto, y cosas semejantes, posiblemente no nos libren de tener un accidente


descompresivo, pero seguro que a largo plazo contribuirán a reducir la
osteonecrosis disbárica. Con esta lista pretendemos enseñarles a los buzos que
muchas situaciones sólo dependen de ellos y está en sus manos mejorarlas.

Todos los buzos serán capaces de identificar con claridad los síntomas de
una E.D., y ante la mínima sospecha de que un buzo la pudiese sufrir activaremos
el protocolo existente en la empresa, para proceder a su traslado a un centro
médico hiperbárico, estando totalmente desaconsejadas las recompresiones en
agua, por las dificultades y peligros que implican.

De todos modos, hay que evitar la psicosis de algún buzo poco


experimentado, que en una inmersión de 50 minutos de t.t.f.36 y a 11 m.c.a., por
ejemplo, confunda el cansancio y las molestias musculares ocasionadas por
trabajar, con una maceta o herramienta que requiera un gran esfuerzo físico, con
los síntomas de una E.D. Ante esta situación, podemos tranquilizarlo, explicándole
lo que ya se lleva dicho, y facilitándole si quiere un antiagregante plaquetario o
aspirina (ácido acetilsalicílico), recomendándole reposo y la ingesta de abundante
agua.

36
T.t.f.: tiempo total de fondo. Es el tiempo que transcurre desde que deja superficie hasta que deja fondo.

44
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4.6. Riesgos derivados del empleo de mezclas de fondo diferentes


al aire o al nitrox

Hasta el momento sólo nos centramos en operaciones en las que se respira


aire, porque mezclas respiratorias diferentes a la del aire raras veces se emplean
en nuestro país. Por el contrario, la utilización de ellas supondría una gran ventaja
para la salud de los buzos, mas en este caso surgirían ciertos problemas, entre
otros, un mayor coste económico y una mayor complejidad de las operaciones.

El Heliox, mezcla binaria de Helio y Oxígeno, es la más empleada en el


extranjero para intervenciones o saturaciones de 50 a 150 m.c.a. Durante el tiempo
en que el buzo respira Heliox hablará como el “pato Donald” debido a la diferente
densidad de ese gas con respecto al aire; pero esto se soluciona conectándole a
los cuadros de comunicación un decodificador. En lo que afecta al buceo, precisará
hacerlo con un traje de agua caliente para contrarrestar la pérdida de calor por
respirar Helio gas, que posee un coeficiente de conductividad térmica mayor que la
del aire y, además, tendrá que respetar unos tiempos de compresión y
descompresión acordes con las tablas empleadas (Bühlmann, Comex pro, Bsac…).

Existen otras mezclas binarias y ternarias (trimix), aunque el empleo de


estas últimas resulta incluso muy poco usual en el “buceo offshore37”. Las
operaciones con trimix tienen un nuevo campo de utilización, que es el buceo
técnico, buceo “deportivo” con unas altas dosis de especialización, en inmersiones
profundas en autónomo y con empleo de mezclas diferentes al aire.

Todas las inmersiones realizadas con mezclas diferentes del aire y del nitrox
precisan de unos conocimientos e infraestructuras mayores, desde una simple
operación de intervención con suministro de superficie, donde sólo tenemos como
gas de fondo un heliox y únicamente ventilamos las líneas de gases hasta
comprobar que el buzo habla normal, indicándonos que ya está respirando la
mezcal de descompresión; hasta una saturación donde los gases exhaustados por
el casco del buzo sean aprovechados y tratados convenientemente, para
emplearlos a posteriori con la misma finalidad. La temperatura y humedad de la
cámara son continuamente monitorizadas, y mantenidas en los rangos de confort
de los buzos. Las presiones parciales de los gases respirados en el hábitat de
saturación son continuamente controladas, registradas y mantenidas a la presión
precisa en cada etapa de saturación.

37
Se considera “offshore” la zona situada más allá de las tres millas contadas desde la línea de costa. Los
trabajos de buceo de tipo “offshore” se llevarán a cabo, fundamentalmente, en plataformas petrolíferas,
barcazas de tendido de tuberías,...

45
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Sirva como ejemplo de la complejidad de una saturación el simple hecho de


que un buzo que quiera ir al WC precise de la intervención de dos ayudantes, uno
para accionar las válvulas y otro para hablar y coordinar al usuario del WC con
asistente de soporte vital, que acciona las válvulas exteriores cuando el buzo
termina sus necesidades fisiológicas.

El buceo con heliox en campanas y saturaciones resulta muy interesante a


efectos de curiosidad, pero la intención de este trabajo es centrarse en aquellas
situaciones cotidianas que se dan en las operaciones de buceo en nuestras aguas.
No obstante, el buceo a saturación no es el futuro, ya que además de los costes de
toda la infraestructura material y humana, esto provoca un deterioro innegable de la
salud de los buzos. En la actualidad, como consecuencia de la reducción de los
costes de los ROV’s38 y de los grandes avances conseguidos en su operatividad,
hacen que el empleo de esta herramienta esté mucho más extendida y que, en
contrapartida, el número de operaciones a saturación descienda paulatinamente.

38
ROV: Vehículo submarino operado por control remoto.

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4.7. Riesgos derivados de respirar Nitrox

El Nitrox es simplemente una mezcla gaseosa con una proporción de O2


superior al 21% (lo normal es que sea un 32 o un 36%) y que reduce por lo tanto la
parte de N2, que es el componente que más problemas nos puede ocasionar. Al
contrario de lo que muchas personas creen, el Nitrox no se emplea para realizar
inmersiones a mayores profundidades, sino que resulta muy adecuado para reducir
los tiempos de deco y/o para ampliar los tiempos de fondo.

El Nitrox limita su profundidad operativa al producirse un incremento de la


presión parcial de O2 al que el buzo está expuesto, en comparación con una
inmersión de semejantes características realizada con aire. Existen tablas en las
que se exponen los tiempos de exposición diaria máxima en función de la presión
parcial de O2 respirada. Un término relacionado con respirar O2 a una presión
parcial elevada son las OTU39, empleadas en los cálculos de las saturaciones,
aunque no se utilicen en los cálculos para inmersiones con Nitrox.

El Nitrox se suele emplear en buceo deportivo para ampliar los tiempos


totales de fondo sin paradas de deco, que es lo que todos los buzos deportivos
intentan evitar. Acordémonos de que todas las inmersiones tienen deco, ya que el
mismo ascenso –aunque no se realicen paradas– es un período en el que se está
a descomprimir. También tengamos en mente la importancia de no superar la
velocidad de ascenso contemplada en las tablas publicadas en el BOE del 22 de
Septiembre de 1997, que es de 9 metros por minuto. Nuevos estudios nos informan
de los beneficios que reporta la substitución del ascenso a 9 metros por minuto e
las paradas, por un ascenso a menor velocidad y sin paradas, variando la
velocidad a lo largo del ascenso.
Sólo están autorizados a realizar inmersiones empleando Nitrox, los buzos
con una titulación de 2ª clase o superior. La formación es requisito imprescindible
para reducir accidentes, aunque en este apartado sería muy aconsejable que un
buzo que pueda operar hasta los 30 m.c.a. se le permita respirar Nitrox, por lo
menos en operaciones de suministro de superficie, ya que ello ofrece muchos
beneficios e implica unos riesgos muy reducidos y fácilmente evitables que,
además, no dependen del buzo, sino del jefe de equipo.

En cumplimiento del artículo 3, apartado 7º, de la Orden del 14 de Octubre


de 1997, que regula lo relativo a las mezclas diferentes al aire, lo más habitual por
práctico y seguro es que en las operaciones con Nitrox la empresa de buceo
solicite a algún suministrador de gases respirables de la zona los “racks” de Nitrox,
precisos para la operación a realizar.

39
O.T.U: Unidades de Tolerancia de Oxígeno.

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Para resolver este problema y otros semejantes, la IMCA40 hace una


clasificación con dos líneas profesionales claramente diferenciadas:

• Buzos, que tienen una formación y unas capacidades físicas y


psicológicas adecuadas para desempeñar trabajos bajo el agua.
Además tienen que superar unos reconocimientos médicos muy
estrictos con una periodicidad establecida.

• “Life Support” son aquellos miembro del equipo que no bucean, pero
que constituyen el soporte vital en superficie, siendo preciso que
tengan otras habilidades y conocimientos más orientados hacia las
matemáticas y la física, familiarizados en la realización de las mezclas
de gases, cálculos de consumos de gases, conocimientos de
fisiología y primeros auxilios, entre otras materias.

Con esta división, la IMCA consigue, por un lado, que un buen buzo –o
potencialmente bueno– no tenga que detener su ascenso en su carrera profesional,
ya que los requerimientos a nivel teórico no son especialmente restrictivos; y, por
otro, que los “Life Support”, formados específicamente en cálculo de gases,
descompresiones y demás problemas teóricos de las inmersiones, se
responsabilicen de este campo del buceo.

Esto, que no es nada nuevo, se llama especialización, y se aplica en


infinidad de campos profesionales. Y ya que esta especialización no aparece en los
cuadros de titulaciones existentes en nuestro país, sería una cuestión a formular,
pues hay infinidad de excelentes buzos con una titulación de 1ª clase que,
abiertamente, reconocen su aversión a las más sencillas operaciones de cálculo.

En una inmersión respirando Nitrox, en lugar de aire, reducimos el T.N.R, al


final de la inmersión por diversos factores, entre otros, principalmente por respirar
un mix con menor presión parcial de N2, y también porque durante la fase de
descompresión tenemos unas mayores presiones parciales de O2 y, asimismo, otra
de las particularidades del Nitrox es que reduce ligeramente el ritmo respiratorio,
ayudando esto a absorber menos gas inerte N2.

Otra de las ventajas de bucear con Nitrox es que reduce la presión parcial
del nitrógeno, gas responsable de la narcosis de las profundidades, aunque en el
rango de profundidades en que el Nitrox es operativo la narcosis no es un
problema.

40
La Asociación Internacional de Contratistas Marinos (IMCA) es una de las dos mayores asociaciones
internacionales dentro del buceo profesional.

48
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4.8. La narcosis de las profundidades

Uno de los factores que favorece la aparición de la narcosis es la realización


de un descenso rápido, por lo que para reducir sus consecuencias a partir de los
30-35 m.c.a. es conveniente disminuir la velocidad de descenso, dándonos un
minuto extra para terminarlo, y si al llegar al fondo percibimos una reducción de
nuestras facultades mentales, lo ideal en esta situación sería ascender unos
metros, teniendo especial cuidado en realizar ese ascenso lentamente, de forma
relajada y con el mínimo esfuerzo físico posible. Lo haremos palmeándonos por
algún cabo guía o elemento adecuado y, en el caso de no estar disponible,
tendremos que incrementar nuestra flotabilidad.

Es preciso tener presente que lo que provoca la reducción de nuestras


facultades es el aire que respiramos, por lo tanto resulta de vital importancia, para
poder recuperarlas, respirar tranquilos y de forma suave.

Nadie puede asegurar que actúa con la misma agilidad mental cuando
respira aire a 50 metros de profundidad que en la superficie, excepto aquellas
personas que padezcan narcosis cuando se encuentran en la superficie, que
también las hay. La narcosis existe, y no debemos ocultarla ni negar que nos
afecta, lo fundamental ante una inmersión profunda es descender muy tranquilo y
poco a poco en la parte profunda, tener en cuenta en todas las inmersiones un
completo conocimiento y control de nuestro equipo de buceo, llevar muy clara
nuestra tarea en el fondo y pensar dos veces antes de realizar una maniobra.

Los mayores momentos de narcosis se dan en el inicio de nuestra estancia


en fondo o luego de un ritmo respiratorio muy acelerado. Sus efectos son muy
semejantes a los de una borrachera común, por lo que al igual que esta, no sienta
igual beber una botella de albariño en 30 minutos que en 60. Además, cuando te
levantas, puedes optar por dejarte llevar por la euforia o intentar controlar la
situación y tranquilizarte.

En resumen, seremos conscientes que lo que nos “emborracha” es el aire


que respiramos, de ahí que cuanto más respiremos mayor será la sensación de
borrachera y, al igual que con el alcohol, el cuerpo a base de inmersiones se va
acostumbrando a estar en estas condiciones. No obstante, no les afecta de la
misma forma a todas las personas, incluso a un mismo buzo le puede provocar
efectos distintos en días diferentes. Los mejores consejos para controlar la
narcosis, como señalamos, son:

• Ser un buzo en activo

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• Descender lentamente. Como es lógico, no debemos perder 3


minutos en llegar a 24 m.c.a. porque, como sabemos, para calcular la
deco se considerará el tiempo de descenso como tiempo en fondo, y
por lo tanto estaremos perdiendo minutos de trabajo, que en una
inmersión profunda es un bien escaso.

• Tranquilidad y sosiego a la hora de respirar.

• Disponer de aire que sea 100% respirable y de la mejor calidad


posible, pues el incremento de en la presión parcial de CO2 potencia
el efecto narcótico del N2 y de los demás gases inertes, además de
incrementar el efecto tóxico del oxígeno.

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4.9. Riesgos en espacios confinados

Centrémonos ahora en los trabajos que se pueden realizar en el interior de


emisarios, por ser éstos los más usuales en espacios confinados, ya que entrar en
un buque hundido no es tan habitual en el buceo profesional y la entrada en otras
estructuras confinadas resultan actividades muy puntuales, por lo que merecería un
análisis específico para cada caso concreto.

En un reflotamiento se pueden hacer casi todos los trabajos desde el


exterior, y en la poco probable situación de tener que entrar –por ejemplo– para la
recuperación de cadáveres, debemos tener especial cuidado con los posibles
enganches de nuestro equipo (en puertas o objetos que se puedan mover por la
acumulación de las burbujas que exhalamos en el interior), en desorientarnos por
estar el barco muy escorado o quilla arriba… Caso aparte sería un buque que se
mantiene a flote con la quilla al sol. En este supuesto nunca se debería entrar, ya
que en esta situación no podemos predecir el comportamiento del buque, el cual se
podría ir al fondo de forma repentina de producirse una fuga del aire retenido en su
interior.

Atendiendo a las inspecciones por el interior de un emisario, tenemos que


indicar que presentan una serie de riesgos muy específicos, y en los que un
incidente que en otra inmersión no pasaría de ser un susto, en el interior de un
espacio cerrado fácilmente puede tener consecuencias fatales.

En el supuesto de planificar una inmersión en el interior de un emisario,


como norma optaremos siempre por suministro de superficie por la indudable
mayor seguridad que nos ofrece:

• Fuente “ilimitada” de mix41 respirable en superficie.

• Posibilidad de comunicaciones 100% fiables con la superficie.

• Posibilidad de recuperación del buzo desde la superficie, impidiendo o


dificultando la pérdida de la fuente respirable (un casco de buceo
nunca sería arrancado por una succión o arrastre, además de
proteger la cabeza de lesiones, algo que no nos ofrece un facial
ligero de buceo).

• Imposibilidad de desorientación en emisarios de gran diámetro y


pequeña variación de nivel.

41
Mix: en el argot del buceo, mezcla respirable de gases.

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En lo que afecta a los riesgos que tenemos que considerar al introducirnos


en el interior de un emisario son, entre otros:

• Los propios de una intervención en un espacio confinado, y sin


posibilidad de realizar un escape libre en vertical (planificar todas las
inmersiones, para poder solucionar cualquier posible situación sin
depender de la apnea del buzo).

• Toxicidad del efluente que transporte (ojo: puede ser agua cristalina
pero contaminada). Hay que cumplir todos los protocolos de
seguridad para una intervención en espacios confinados.

• Posibilidad de ser arrastrado por variaciones en la velocidad del


fluido. Se debe esperar a que se cumplan, por lo menos, los
protocolos de seguridad que tengan establecidos para esa instalación.

• En caso de inmersiones en tomas de mar, únicamente se podrá


acceder al interior del espacio confinado cuando estén las bombas
paradas. Antes de introducirse en él, se verificará cuales son las
bombas que actúan en esa toma de mar. Se recomienda la presencia
de una persona “responsable” de nuestro equipo que esté alerta y que
impida la activación de esas bombas mientras sus compañeros se
puedan ver afectados por ellas.

• En emisarios de aguas pluviales pueden ser peligrosas las lluvias,


incluso en puntos distantes, pues podrían provocar diferencias
bruscas en la velocidad del fluido en el interior del emisario.

• Presencia de seres vivos (erizos, anémonas, congrios...). La mejor


protección para este riesgo consiste en la elección de un casco o
facial de buceo que nos cubra completamente la cabeza; en su
defecto, para protegernos de la urticaria de las anémonas, antes de la
inmersión, nos podemos aplicar una fina capa de vaselina en la parte
expuesta de nuestra cara, para evitar así el contacto con su veneno
urticante. Otra alternativa es dejar barba, que realiza la misma función
protectora.

• Se recomienda el empleo de guantes adecuados para protegernos del


frío y de las picaduras de los erizos. Puede ser preciso incluso la
utilización de rodilleras y refuerzos en antebrazos para evitar que las
púas perforen el traje y se nos claven en el cuerpo.

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• Se pueden dar atrapamientos42 y/o enganches. En un emisario de


hormigón armado en malas condiciones, o deteriorado, pueden existir
partes de la armadura que sobresalen de la estructura de hormigón,
representando un peligro evidente, ya que si en un sentido apenas
estorbaban esas partes salientes, marcha atrás dificultan mucho
nuestro retorno.

• En emisarios en mal estado es necesario valorar la muy improbable


posibilidad de reflotamientos involuntarios por la acción de las
burbujas exhaladas por los buzos.

• Fallo de un regulador, rotura de un latiguillo o tórica, fallo de un


“scooter”… Como norma, tenemos que reducir las partes de nuestro
equipo que sean vitales y tener previsto los posibles fallos del equipo
para en cada supuesto tener asignada una solución.

• Cierre accidental de la botella de seguridad por enganches o roces.


No resulta una mala opción, para evitar este riesgo, abrir “a tope” el
grifo de la botella de seguridad y bloquearla con cinta adhesiva para
evitar así un cierre accidental.

• En una botella con doble grifería no instalaremos nunca una primera


etapa únicamente, ya que es relativamente fácil que el otro grifo –que
no tiene la primera etapa montada– se abra de forma accidental
perdiéndose así rápidamente el gas de la botella. En buco autónomo,
todos comprobamos periódicamente durante la inmersión la presión
restante de nuestras botellas, para terminar con margen de seguridad
la inmersión. Igual de importante resulta hacerlo en suministro de
superficie, para comprobar que no perdemos nuestro suministro de
emergencia.

E subrayemos que la LPRL nos indica que debemos tener y seguir un


protocolo para trabajos en espacios confinados.

42
No argot del buceo se utiliza habitualmente el término “atrapamiento” para definir lo que sería semejante a
un encarcelamiento que sufre un buzo por quedar atrapado por cualquier elemento, impidiendo su
ascenso a la superficie. Consecuencias semejantes suceden al producirse un enterramiento.

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4.10. Riesgos derivados de diferencias de presiones

Las diferencias de presión conocidas internacionalmente como “delta p” son


causa de múltiples accidentes en el buceo. Éstos suceden como consecuencia de
la aspiración o atrapamiento del buzo. Ejemplo de esto sería la succión en
colectores o la aspiración del buzo en paramentos de embalses, así como en otras
situaciones en las que existe un gran flujo de agua.

Podemos calcular de forma numérica con qué fuerza succionará una válvula
de 25 cm de diámetro en el paramento de un embalse a 60 m.c.a.

Fuerza
presión =
Superficie

La presión a 60 m.c.a. es 7 kg/cm2, así como la superficie de una


circunferencia de 12.5 cm de radio es 490 cm2. Por lo que la fuerzo con que puede
llegar a succionar al buzo está aproximadamente alrededor de 3.430 kg. La
conclusión de lo que pasa si atrapa al buzo que la saque cada uno.

Una operación típica en buceo es la realizada para abrir una válvula en el


escudo de una presa para igualar presiones. Lo ideal sería montar una válvula con
forma de T, incluso con dos codos orientados hacia el mismo lado (opuestos al
buzo), de forma que el agua pudiese entrar por dos lugares. Si se produjese un
atrapamiento, el agua se introduciría por el otro extremo de la T, lo que da como
resultado unas consecuencias más reducidas, así como una más fácil solución del
atrapamiento.

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Un accidente bastante comentado fue el sufrido por un buzo al realizar esta


maniobra, que luego de abrir la válvula, como la visibilidad en esta situación es casi
nula, sufrió un atrapamiento de sus manos. Por increíble que parezca las
consecuencias del accidente no fueron mortales: el buzo pudo soportar el frío de la
estancia en el fondo y de la “deco” oportuna, luego del tiempo preciso para que otro
buzo llegase con un sistema de corte subacuático para perforar el escudo y que se
igualasen las presiones. Una operación tan sencilla como abrir una válvula, si se
hiciese en autónomo tendría un resultado bien distinto, ya que cuanto más nervioso
está un buzo en autónomo por causa de un atrapamiento como el explicado, mayor
cantidad de gas consume, y esto se agrava con el probable riesgo de que, con el
dolor, suelte el regulador de la boca.

En estos casos, la importancia de poder hablar con el buzo para


tranquilizarlo y permitir la comunicación entre los buzos y la superficie es
fundamental.

Resulta imprescindible si buscamos fugas por succión en juntas, grietas o


válvulas (con los métodos de arrastrar un plástico, echar fango o líquidos
colorantes, por ejemplo leche) valorar de forma adecuada el poder de succión con
que nos podemos encontrar, y tener previsto como solucionar el problema de un
atrapamiento si ocurre.

Otro accidente causado por diferencias de presión (este con resultado de


muerte), sucedió durante una inspección en autónomo por el exterior de un
emisario de gran diámetro que tenía una rotura de 1 m2, aproximadamente. Las
bombas que hacían la aspiración eran las de refrigeración de una central térmica.

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4.11. Riesgos en operaciones de encofrado/desencofrado,


hormigonado subacuático

A la hora de encofrar partimos de una zona de trabajo ya preparada


previamente. Para realizar nuestro cometido, el encofrado se puede montar en
tierra y fijarlo posteriormente en el fondo en su posición correcta, o bien hacer toda
la operación de montaje en el fondo –pieza a pieza o por tramos. Un peligro al que
tenemos que prestar especial atención es a todas las maniobras con cargas
suspendidas, ya que éstas pueden caer sobre el buzo o que la grúa arríe
accidentalmente sobre el.

Peligros por golpes con varillas del forjado al entrar al agua, o durante la
inmersión, y por enganches con trincas de alambre o accesorios para sujeción del
encofrado, también pueden suceder.

El hormigonado subacuático se hace, en la actualidad, casi siempre con una


bomba de hormigonado, los antiguos métodos de depositar el hormigón en el fondo
con una tolva o cajón están en desuso, y los sacos de hormigón seco tienen un
campo de aplicación muy limitado.

Uno de los factores que dificulta el manejo de una bomba de hormigón bajo
el agua es que el operario de la bomba no vea la punta del manguerote, el buzo
que está a manipular la punta trabaja con muy poca visibilidad y tiene que
comunicarse con la superficie para mandar subir o bajar el manguerote y avanzar o
retroceder. Debe liberar, además, todos los enganches que se producen en el
interior del encofrado con el manguerote y soportar las sacudidas que éste da (por
los impulsos de la bomba, por fraguados puntuales dentro de él, por variaciones en
la naturaleza del hormigón bombeado, y por la destreza y prisa del operario de la
bomba).

Un riesgo que de forma muy sencilla podemos evitar es la caída del


manguerote sobre el buzo, por zafado de la unión del manguerote al último tramo
rígido del brazo de la bomba. Esto se soluciona comprobando que está
enganchada y en buen estado la cadena de seguridad de que dispone el
manguerote.

Una operación de vertido de hormigón sumergido no se puede realizar con


gafas y regulador, ya que de hacer de esta forma parte de la cara y los labios del
buzo estarían en contacto continuo con unas aguas contaminadas. Lo más
recomendable es el empleo de un facial ligero de buceo o de un casco (material
que tenemos que lavar a fondo con agua dulce al terminar la inmersión, y

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comprobar que continúa en perfecto estado de uso).

Los trabajos de encofrado, vertido de hormigón y desencofrado, aceleran


enormemente el deterioro del material de buceo, y tenemos que prestar especial
atención al estado del material que se emplea para estas operaciones, ya que por
mal mantenimiento pos-inmersión, o por dejar el peor material para estos trabajos,
nos podemos encontrar con situaciones en las que se bucee con un equipo que no
reúna los mínimos requisito de seguridad.

Es relativamente frecuente que un buzo para proteger su traje de buceo


profesional vista una funda de trabajo por encima de él, pero se debe tener
especial cuidado en que todas las funciones de ese traje o equipo continúen
estando 100% operativas y accesibles, tales como el botón de inflado del traje
seco, la válvula de exhaustación, así como el cinto de plomos que debe estar
encima de la funda de trabajo, ayudando así a ajustarla y permitiendo la posibilidad
del zafado rápido del lastre.

Los trajes de buceo claramente entran en la definición de E.P.I., que son


responsabilidad de la empresa suministrarlos y, paralelamente, responsabilidad de
los trabajadores mantenerlos en buen uso.

A la hora del desencofrado tenemos que prestar especial empeño en el


estrobado correcto de las piezas que vamos sacando del agua, y nunca nos
pondremos debajo de ellas mientras la grúa las vira, ni permitir que la grúa pase
con ellas por encima de un compañero.

Si empleamos una plataforma o algún dispositivo similar para sacar varias


planchas en una maniobra sola, tenemos que atender al reparto y distribución de
los pesos, y comprobar que las cargas están bien firmes y no se pueden caer de la
cesta o cajón que estamos empleando. Lo ideal sería la utilización de planchas de
encofrado comerciales, trabajando con su gancho estándar.

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4.12. Riesgos empleando herramienta hidráulica y neumática bajo


el agua

Los riesgos con los que nos encontramos son los propios de cada
herramienta que estamos a emplear. No serán los mismos al trabajar con una
radial que con un martillo perforador, o con un pistolete. La gran variedad de
herramientas que se pueden manejar haría demasiado extenso estos apuntes, por
lo que simplemente daremos unas líneas generales.

Debemos preferir siempre la herramienta hidráulica a la neumática, ya que


esta última deteriora mucho más nuestro organismo. Los efectos en el pecho, la
cabeza y en los tímpanos del buzo causados por la exhaustación del aire de las
herramientas neumáticas son enormemente mayores que los provocados por su
uso fuera del mar. Un buzo que no compense al 100% y haga un turno de agua de
3 hora con un picador o perforador, cuando termine tendrá la cabeza como si
participase en un combate de boxeo con un campeón del mundo.

Esto provoca, entre otros efectos, la pérdida de audición de los buzos.


Desconocemos si existe la posibilidad de medir los decibelios bajo el agua, pero de
todas formas tanto da que sean 100 que 200, la sensación es insufrible, y sería
preciso regular el uso de estas herramientas en función del daño causado.

Actualmente las normas de seguridad en el buceo, publicadas en el BOE del


22 de Noviembre de 1997, sólo hacen referencia a la reducción de la jornada bajo
el agua a 90 minutos si las herramientas de percusión, tanto hidráulicas como
neumáticas, tienen un peso fuera del mar superior a 20 kg. Como se observa, la
legislación trata por igual tanto las herramientas neumáticas como las hidráulicas,
cuando en la práctica sabemos que las consecuencias que se derivan de sus
manejos son totalmente distintas. En las hidráulicas, al ser de circuito cerrado, sólo
tenemos la vibración producida por la propia máquina, que por sí mismo ya es
suficiente molestia.

Lo más habitual es el empleo de martillos picadores y perforadores


neumáticos, pues se encuentran fácilmente en el mercado de alquiler (junto con los
compresores de aire), en contrapartida a las herramientas y centrales de potencia
hidráulicas que no son tan fáciles de alquilar. En lo que se refiere al empleo de
maquinaria neumática, resulta muy aconsejable revisar el correcto estado de las
abrazaderas que sujetan las conexiones “cangreja”, además, en previsión de que
alguna de estas uniones pueda fallar, optaremos por unirlas con un chicote como
seguridad para impedir que golpeen a alguien en el supuesto de que salten. Esto
puede apreciarse en el dibujo que se adjunta.

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Otro punto negativo en el empleo de las radiales o taladros neumáticos es


que la exhaustación del aire puede impedir ver la pieza sobre la que se está a
trabajar. De este hecho surgen varias consecuencias que implican riesgos
importantes; poner en peligro nuestro cuerpo (ya que nos podemos lastimar) y/o
dañar el equipo que nos permite estar debajo del agua. Así a todo, existen otros
que se dan únicamente en superficie, y no bajo el agua, como son todos aquellos
causados por proyecciones de la máquina o rotura del disco.

Al trabajar con herramientas con partes móviles las dificultades son


continuas, y entre ellas están:

• Non contar en el fondo con un apoyo estable, ya que el buzo, por


mucho lastre que tenga, siempre tendrá un peso aparente mucho
menor que en tierra.

• El operario tendrá su centro de gravedad desplazado, por efecto del


lastre y de la botella.

• Se moverá su cuerpo, y junto con él el equipo, por efecto del mar…

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Sería interesante hacer una comparativa del rendimiento de un buzo


trabajando con neumática o hidráulica. Todos estaremos de acuerdo en que si la
central de hidráulica nos da la presión y caudal precisos para nuestra herramienta,
el rendimiento será mucho mayor que con neumática; además, esta última en
trabajos a cierta profundidad sufrirá una gran reducción del volumen de aire que
nos lleva, debido a la “Ley General de los Gases”, que nos informa que a menor
temperatura menor volumen (baja incidencia) y a mayor presión menor volumen
(alta incidencia). Ya que por ejemplo a 10 m.c.a. tenemos la mitad de volumen que
en superficie, lo que provoca una pérdida muy considerable de rendimiento de
nuestra herramienta neumática.

En resumen, lo mejor es emplear una herramienta hidráulica, y cuando no


sea posible intentaremos reducir las consecuencias del empleo de la herramienta
neumática, proveyéndonos de la exhaustación de aire por encima de nuestro
cuerpo. Esto se puede realizar haciéndole a la máquina un pequeño colector con
manguera flexible; aunque lo que más ayuda a reducir los efectos es emplear un
casco en vez de unas gafas y regulador.

En otros trabajos, la perforación no se realiza con buzo que opere la


herramienta manual bajo el agua, sino que este trabajo se realiza desde la
superficie con una pontona que tiene montados los carros de perforación, con las
barrenas que llegan hasta el fondo y el buzo que sólo se sumerge en ocasiones
puntuales para iniciar o controlar el desarrollo del trabajo. En este caso los peligros
son muy distintos, ya que se suele emplear el semiautónomo (sistema ilegal). Es
un hecho habitual en algunas empresas que el buzo golpee con un objeto metálico
la barrena para mandar parar o continuar la perforación, y los riesgos más
importantes que se pudieran producir serían que con el giro de la barrena se
tapase el narguilé del buzo, o que al descender hasta la punta de la barrena para
inspeccionar el trabajo nos caiga encima un talud de fango.

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4.13. Riesgos empleando maquinaria eléctrica y operaciones de


corte y soldadura

Comúnmente empleadas en el buceo son las bombas sumergibles tipo


43
“Flygt ”, que entre otros riesgos pueden provocar, principalmente:

• La succión de un buzo que se desoriente y se aproxime a la bomba

• Enterramientos por caídas de taludes de fango

• Riesgo de shock eléctrico, aunque si a estas bombas no se les anulan


los dispositivos de seguridad eléctricos suelen ser muy sensibles a las
fugas de corriente, y ante la mínima derivación de electricidad cortan
el paso de ésta totalmente.

En el apartado de maquinaria eléctrica podemos incluir, al mismo tiempo,


algunas centrales hidráulicas sumergibles, donde tenemos montado bajo el agua –
en una carcasa estanca– un motor eléctrico que mueve una bomba, la cual genera
la potencia hidráulica que hace funcionar la herramienta.

Tal y como estamos viendo, en todos los casos en que el buzo se pueda
comunicar con la superficie dota a la operación de un nivel de seguridad mucho
mayor. Por el contrario, que las normas de seguridad de buceo profesional
permitan trabajar con corriente eléctrica (siempre corriente continua) y sin
comunicaciones resulta por lo menos increíble. Imaginemos la situación donde el
soldador está inmerso en un fluido conductor de electricidad, y este soldador sólo
se comunica dando tirones en una boya para que su ayudante en superficie abra o
cierre el circuito eléctrico.

El artículo 13 de la normativa de seguridad, en su apartado primero,


enumera una serie de preceptos referidos a operaciones de corte y soldadura; no
obstante, como se comentó, pasa por alto el empleo de comunicaciones verbales
con el operario que acciona el machete de corte de la corriente, y la
recomendación de que ante cualquier duda en las comunicaciones –sean estas
verbales o manuales, o sea, por tirones– debamos cortar la corriente y esperar a
que se pida claramente tensión eléctrica por el buzo.

Tampoco profundiza esta norma en la necesidad de situar el cable de masa


de la soldadura lo más cerca posible del punto a soldar, con el objeto de evitar que

43
Flygt: marca comercial de un fabricante de bombas sumergibles; por extensión, en el buceo se emplea
este término para referirse a calquer tipo de bomba sumergible.

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los buzos se puedan situar accidentalmente en la zona de flujo de corriente. Por


ejemplo, esto sería poner la masa en algún punto a nuestras espaldas.

Como rutina, tenemos solamente que tener tensión el tiempo estrictamente


preciso. Por ejemplo, luego de cebar un electrodo de oxicorte, podemos mandar
cortar la corriente, nunca picar la escoria con el circuito cerrado, y también resulta
de suma importancia cortar la corriente al terminar la maniobra, no permitiendo que
se saque ni el porta electrodo ni la masa del agua teniendo tensión.

Todo buzo que tenga en su cuerpo pircings o empastes de materiales


conductores debe estar alerta sobre los efectos de la corriente en su cuerpo,
asimismo lo que tengan tatuajes, deberán informarse sobre la existencia de tintes
metálicos en él, así como de sus posibles efectos. Sería interesante que los buzos
que tienen huesos con clavos o implantes metálicos, consulten con su médico las
posibles contraindicaciones.

Otra forma de reducir las molestias causadas por la electricidad es bucear


sin tener nuestra cara en contacto directo con el agua, y para eso emplearemos un
casco o facial de buceo. En todos los casos hay que vigilar el rápido deterioro que
pueden sufrir algunas partes de nuestro equipo, especialmente aquellas en las que
están en contacto dos materiales conductores distintos (por ejemplo, bronce y el
latón).

La utilización de comunicaciones verbales agiliza, igualmente, las tareas de


regular la intensidad de la corriente así como de la presión de trabajo de las
manoreductoras cuando empleamos gases.

En el manejo de los gases, el suministrador debe facilitarnos la ficha técnica


de cada producto, y tenemos la obligación de conocer y cumplir todas las
recomendaciones específicas de los gases que utilicemos. Incluso en operaciones
de corte o soldadura, donde no se empleen gases, se pueden generar gases
explosivos al soldar o cortar con arco eléctrico dentro del agua. El hidrógeno
desprendido, si se acumula (por ejemplo cortando un pilote o un tubo, o en el
interior de un buque o estructura), puede explotar con facilidad, luego de que una
chispa o material incandescente lo alcance. De ahí que resulte de suma
importancia realizar los trabajos de manera que no se acumulen gases en las
partes altas; para lo que, de ser preciso, realizaremos alguna perforación previa y
preventivamente en la parte más alta de la zona a cortar.

Una costumbre muy peligrosa, en el empleo de electrodos de corte térmico


“broco” o similares, es sujetar el electrodo por algún tramo de su longitud, mientras
que no se consume y con la intención de ayudarnos a guiar el corte. Es bien cierto

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que conseguimos un mejor pulso, pero debemos evitarlo agarrando con las dos
manos la pinza o, si resultase preciso sujetar el electrodo por el medio, hacerlo
empleando unas tenazas, ya que hay la posibilidad de encontrarnos con un
electrodo defectuoso que, si rompe por el punto de agarre, nos lesionaría
gravemente la mano.

4.14. Riesgos derivados del empleo de explosivos / expansivos

La utilización de explosivos bajo el agua es una actividad relativamente


frecuente, ya que resulta una de las mejores opciones en términos económicos
cuando precisamos realizar alguna operación para romper piedra u hormigón; a
parte, sabemos que el empleo de “retros” terrestres tienen la limitación del alcance
de su “brazo” hidráulico. Es necesario pensar también en el hecho de que la
utilización de “retros” submarinas u otras máquinas específicas implica un coste en
inmovilizado que pocas empresas pueden afrontar.

Si el volumen de piedra a romper es pequeño o la urgencia es mucha, se


acostumbra utilizar cementos expansivos que, como en todo producto químico, el
suministrador nos facilitará sus fichas técnicas correspondientes. En ellas se nos
dará toda la información para el manejo de forma segura de los expansivos y, si no
nos indican otro modo, los manipularemos con guantes adecuados y con la menor
parte de nuestro cuerpo expuesta (por ejemplo, no preparar el producto en
superficie con “chancletas” y pantalón corto), empleo de gafas apropiadas o
pantallas para protegernos de posibles salpicaduras en los ojos.

Los cementos expansivos se pueden verter directamente sobre los barrenos


utilizando un tubo desde la superficie, o bien encamisando el producto en una tela
tipo “geotextil”, con la intención de elaborar un cartucho que, luego de haberlo
metido en el barreno y retacarlo, facilitará la rotura de las piedras.

Uno de los mayores problemas que se pueden dar utilizando expansivos es


la necesidad de la realización de un mayor número de barrenos, pero también
presenta limitaciones en la rotura de la chatarra si pretendemos tronzar hormigón
armado.

Los expansivos son también una posibilidad en casos en los que –debido a
la proximidad de viviendas, refinerías, instalaciones de gas u otras situaciones– no
se nos autorice o no sea recomendable el empleo de explosivos. En algunas
operaciones de desguace de estructuras hundidas (cajones, buques, grúas
portuarias…) también se puede emplear el cable diamantado tipo “kerie”, que es el
método utilizado en algunas canteras para cortar el mármol y el granito.

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Volviendo al tema de los explosivos, tenemos que indicar que el índice de


accidentes/incidentes en su empleo subacuático es muy reducido, quizás porque
para su manejo existan instrucciones totalmente claras y concisas que se realizan
siempre bajo la estricta supervisión de un ingeniero de minas.

La fase de perforación de los barrenos se efectúa bajo la dirección del jefe


de equipo de buceo, y dependiendo de la buena realización de esta parte del
trabajo, se conseguirá realizar la fisura de la forma deseada y, además, las piedras
a extraer se fragmentarán en un tamaño aproximado al previsto. Algunos de los
parámetros que influyen en esta labor son:

• Tipo de piedra a romper

• Diámetro y profundidad de los barrenos

• Separación entre barrenos

• Verticalidad de los mismos

Otra alternativa es la realización de estos barrenos desde una pontona con


carros de perforación en vez de perforadoras manuales (neumáticas generalmente)
operadas por buzos.

Las actividades en las que se hace preciso manipular explosivos, están bajo
la dirección de un ingeniero de minas y del artillero jefe. Igualmente, se comprobará
que toda persona que manipule los explosivos tenga los conocimientos necesarios
para esta actividad, así como poder acreditarlo con la correspondiente cartilla de
artillero, que deberá tener vigente. A mayores de la cartilla de artillero con
autorización para la manipulación de los explosivos bajo el agua, sería
recomendable que el buzo poseyese además la especialidad en “explosivos
subacuáticos”.

Reaparece aquí un problema con el que existe cierta confusión en infinidad


de ocasiones. Por ejemplo, para trabajar con explosivos bajo el agua parecería
lógico exigirle a todos los buzos la especialidad de explosivos subacuáticos pero,
por el contrario, en una operación de obra hidráulica o corte, sólo se le exige esta
especialidad al jefe de equipo, ya que tendríamos sino a todos los buzos titulados
con “iniciación al buceo”, “2ª restringida” y “2ª clase” sin posibilidad de trabajar,
puesto que todos los trabajos bajo el agua son clasificables en alguna de las
especialidades subacuáticas.

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P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

Existe infinidad de estupendos manuales –específicos de esta materia, y con


información sobre una amplia gama de explosivos existentes–, fichas técnicas y
protocolos con todos los pasos a seguir en cada caso. Aconsejamos su estudio y
cumplimiento, por lo que tampoco enumeramos las diversas soluciones caseras, y
más o menos rudimentarias, para problemas concretos (como crear una cortina de
burbujas para cortar el alcance de la onda expansiva en el agua).

A la hora de montar la línea de tiro, para evitar confusiones, lo más


recomendable es que toda la tarea sea realizada por un único buzo y que, para
evitar enganches, vaya en autónomo. La función del compañero simplemente será
la de observador.

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P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

5. BUENAS PRÁCTICAS

Tal vez sea normal en el futuro que los buzos profesionales de nuestro país
empleen únicamente el suministro de superficie e incluso dispongan, en su casco,
de iluminación y cámara con c.c.t.v.44, que los avances tecnológicos ya existentes
hoy lleguen a facilitar las operaciones más cotidianas de buceo, así como que la
legislación –acatada y tenida en consideración por buzos y empresas- aumente
considerablemente la seguridad de esta profesión y, por consiguiente, disminuyan
los factores de riesgo. De todos modos, en base a nuestra experiencia, facilitamos
una lista de buenas prácticas que, aunque no completa, sí puede ayudar al
profesional inexperto o a aquel demasiado confiado.

5.1. El trabajo con un ROV

En ciertas operaciones sería muy positivo el empleo de un ROV, pudiendo


de esta forma visualizar las maniobras antes de que el buzo descienda, e
igualmente pudiendo planificar todos los miembros del equipo en superficie la
mejor manera de realizarlas. Además, nos permite ver al buzo durante la maniobra,
así como la operación que realiza. También se puede utilizar como fuente de
iluminación.

Los ROV’S no perciben sensaciones (no pasan frío), no tienen que hacer
deco en contraste con todas las limitaciones de los buzos, y pueden además
asumir riesgos que una persona nunca debiera asumir.

5.2. Trajes de buceo, ¿secos o húmedos?

Como buzos, tenemos que conocer y respetar nuestro cuerpo, prefiriendo


siempre los trajes de buceo secos a los húmedos, aunque estos últimos resulten
más cómodos. Con un traje seco siempre pasaremos menos frío en las paradas
deco, reduciendo además las probabilidades de una E.D. (ya que un buzo que
durante las paradas deco pase frío, elimina menor cantidad de N2, según la Ley de
Henry). De esta forma, asimismo, evitaremos el contacto directo del agua con
nuestro cuerpo, con los beneficios que esto reporta a largo plazo para nuestras
articulaciones.

44
C.c.t.v.: Circuito Cerrado de Televisión.

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5.3. Las maniobras Delonca y Valsalva

Ciertas maniobras como la Delonca –Apertura Tubárica Voluntaria que


muchos buzos realizan de forma automática e inconsciente durante el descenso– y
que consiste, grosso modo, en “subir” la parte posterior del paladar, resulta mucho
más segura y sana para nuestro cuerpo que la maniobra “Valsalva”. Esta última
puede provocarnos un barotrauma timpánico y, además, en casos extremos, la
obnubilación durante unos pocos segundos, por dificultar el riego sanguíneo del
cerebro.

Que un buzo realice la Apertura Tubárica Voluntaria dependerá de varios


factores: primero, tener una trompa de Eustaquio muy permeable; y segundo,
controlar los músculos semivoluntarios que intervienen. Por lo tanto sería
aconsejable explicarles esta maniobra a los buzos que no la practiquen, porque el
que fisiológicamente pueda hacerla, alcanzará no sólo las ventajas indicadas con
anterioridad, sino que, además, podrá descender con las manos libres para ajustar
el equipo, agarrar herramientas…

5.4. ¿Cuándo se decide el final de una inmersión?

Un detalle que tenemos que considerar buceando en autónomo es la


capacidad de los recipientes que transportamos a nuestras espaldas. Muchas
personas afirma que cuando un manómetro nos marque la presión de 50 bares en
la botella (zona roja en el manómetro) tenemos que dar por finalizada la inmersión,
pero este dato es totalmente relativo. No se precisa la misma reserva de aire en
una inmersión a 10 m.c.a. que a 30 m.c.a.; además de que 50 bares en un
recipiente de 10 litros45 son equivalentes a 500 litros de volumen de gas libre, y 50
bares de un bibotella 2 x 12 equivalen a 1.200 litros de gas libe. Para decidir en
qué momento debemos dar por terminada una inmersión, por terminársenos la
reserva respiratoria, se tendrá en cuenta todos aquellos factores (paradas de deco,
posibilidad de enganches, problemas de flotabilidad para llegar a la superficie…)
que puedan condicionar el tiempo preciso en salir a superficie.

45 3
Para facilitar la comprensión, emplearemos litros como sinónimo de dm , que sería lo más correcto.

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5.5. Recomendaciones para el trabajo en espacios confinados

Algo que ya repetimos en este trabajo es el gran riesgo que supondría entrar
en un espacio confinado en autónomo, que de hacerlo además sin planificación
previa se puede entender como una verdadera temeridad, igual que jugar a la
ruleta rusa.

También debemos profundizar en el aspecto de la desorientación cuando


realicemos una operación de este tipo, ya que es preciso tener en mente el peligro
que esto implica, aunque dispongamos de una buena visibilidad. Bien se puede dar
la circunstancia que, animados por unas aguas claras, nos aventuremos a entrar
con toda tranquilidad, pero a la hora de efectuar la salida, fuese por efecto de las
burbujas que exhalamos, fuese a consecuencia del aleteo, tengamos una
visibilidad muy reducida, incrementándonos este problema la no existencia de una
corriente de agua que arrastre las partículas en suspensión. Ante el nerviosismo
que nos puede ocasionar no localizar la salida, como ya sabemos cuanto más
excitados o intranquilos estemos más rápido consumiremos el gas de nuestras
botellas, por lo tanto si estamos en esta situación, resulta imprescindible mantener
la calma.

Por seguridad, nunca haremos una inmersión en un espacio confinado sin


planificarla adecuadamente, y en este caso el sentido común aconseja el empleo
de suministro de superficie. Hacerla en autónomo no es una buena alternativa,
aunque contemos con botellas de reservas dispuestas a lo largo del recorrido (e
indicadas con luces estroboscópicas), cabos guías, scooters para recorrer
distancias considerables y demás consejos que nos proporcionen distintos
manuales de espeleobuceo, o buceo bajo el hielo, tales como la regla de los
cuartos (1 cuarto para entrar, 1 para estar y 2 cuartos para salir).

5.6. Ante el enganche con un aparejo

Una situación bastante desagradable que siempre intentaremos evitar es el


enganche con un aparejo, siendo los peores que nos podemos encontrar en las
aguas gallegas los de enmalle de tanza (ya que muchas veces no lo ves hasta que
lo tienes pegado a ti); y si es un aparejo de tres paños el lío puede ser enorme.

Debido a ésta y otras razones, siempre tendremos que bucear con un


cuchillo que corte bien –puesto que forma parte del equipo obligatorio. De poco
vale que lo llevemos diariamente si no está en buen uso. En zonas donde es
probable la existencia de aparejos resulta imprescindible bucear con un cuchillo

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adecuado a nuestra actividad, y cuando previamente sepamos que vamos a tener


que cortar cabos o aparejo bajo el agua, recomendamos que se prepare un cuchillo
de sierra de los de cocina, protegiendo su hoja dentro de un trozo de manguera,
para poder guardarlo sin cortarnos. Lo cierto es que éste corta bastante mejor que
cualquier otro destinado específicamente para el buceo.

En el supuesto de tener que pasar por donde esté un aparejo largado, lo


ideal sería evitarlo. Y si no queda otro remedio, lo podemos pegar contra el fondo,
dándole vueltas a la tralla alta (boyas) con la tralla baja (plomos), consiguiendo con
ello que el aparejo permanezca pegado al fondo y con una altura mínima,
reduciendo, de esta manera, las posibilidades de un enganche.

Si nos quedamos liados en el aparejo, lo recomendable es moverse lo


mínimo imprescindible (y nunca nos debemos desequipar, esto queda totalmente
descartado). Primeramente, procederemos a cortar el aparejo por un lado –de
arriba abajo. A continuación nos separaremos para no engancharnos otra vez con
ese lado. Se repetirá esta operación para el costado restante y, cuando esté
cortado también ahí el aparejo, podremos ascender a la superficie, donde se
retirarán los restos que de él puedan quedar enganchados en nuestro equipo.

La posibilidad de un enganche en un palangre también la tenemos que


considerar, aunque la solución supone tan sólo cortar un único cabo o tanza (los
palangres de bajura no se acostumbran armar con cable de acero, de ser así
picaríamos la “madre” que es frecuente que sea de cabo). A continuación,
ascenderíamos a la superficie para solucionar el problema del enganche del
anzuelo en nuestro cuerpo; si sólo se enganchó en nuestro equipo, y no tuvo
consecuencias en su operatividad, podremos tal vez arreglar el problema en el
fondo.

5.7. En el trabajo con globos elevadores

En operaciones con globos elevadores hay que tener en cuenta la


posibilidad de controlar la entrada de aire desde una llave intermedia algo
separada del globo, para evitar estar demasiado próximos al conjunto, estrobos,
cabos, globos… Una rotura de cualquier componente de la maniobra nos podría
lesionar seriamente y, además, si estamos trabajando con algo que esté
parcialmente enterrado en un fondo de fango, cuando lo “despeguemos” resultará
imposible controlarle la velocidad de ascenso (Boyle Mariotte y Arquímides).

Tanto en el fondo como en superficie, sólo estaremos al lado de elementos

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en tensión (cabos, cables, eslingas…) cuando sea estrictamente preciso, y tan


pronto como nos podamos separar lo haremos.

Si le estamos a suministrar aire al globo, hay que tener siempre la completa


certeza de que no estamos liados en el, ni en nada. Una buena alternativa, si el
globo y la pieza estrobada escapan a superficie es ascender parcialmente y
apartarnos de su vertical. Lo realmente importante es realizar la maniobra de forma
que sea imposible que, de surgir una circunstancia que provoque un posterior
hundimiento del objeto izado, éste nos caiga encima. Para reducir el riesgo lo mejor
sería la utilización de globos cerrados o que los globos fuesen ayudados en la
operación de elevación por una “maquinillas” o grúa de capacidad adecuada. Es
una buena alternativa el empleo de globos próximos a la superficie (teniendo en
este caso, además, menor necesidad de volumen de gas libre).

En todas las maniobras en las que se manejen pesos y la visibilidad sea


reducida es aconsejable en el agua de un buzo sólo en suministro de superficie; si
estuviesen dos hay que tener especial cuidado con la posibilidad de que uno le
arríe un peso encima al otro por falta de visibilidad; es necesario planificar el
trabajo siendo conscientes del riesgo de quedar un buzo atrapado por un peso.
Esto es aplicable, asimismo, a aquellas operaciones con piezas posadas en el
fondo y trincadas a una grúa, maquinilla o a un globo en superficie, ya que
debemos tener cuidado con los movimientos que puedan sufrir no sólo porque
alguien accione un mando o llave, sino incluso por el efecto de las olas en la
superficie del mar. Una práctica muy peligrosa consiste en meter alguna parte de
nuestro cuerpo, por ejemplo, entre dos bloques para medir una separación; en este
caso lo ideal es emplear un trozo de perfil u otro elemento que nos permita
cuantificar esa medida.

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Otra solución contemplada en el trabajo con globos sería hacer una


“retenida” al fondo (a un muerto o a algún punto firme, si existe esta posibilidad),
con el propósito de evitar el ascenso incontrolado de la pieza. No obstante, ello
ofrece ciertos riesgos, tales como:

• Errores en los cálculos, y posible ascenso de todo el conjunto

• Atrapamientos por mayor complejidad de la maniobra

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• Tirones verticales y laterales, que pueden golpearnos…

5.8. Cables, cabos, eslingas y nudos

En toda maniobra que utilicemos cables, eslingas o cabos hay que tener la
precaución previamente a la entrada al agua de verificar su buen estado y la
adecuada resistencia para la tarea a realizar, y en las maniobras con cabos
emplear nudos adecuados y seguros. Con referencia a este último punto, comentar
que el “as de guía” (uno de los nudos más seguros utilizados por los buzos)
actualmente ha caído en desuso en el alpinismo, ya que en ciertas condiciones se
deshace.

El “as de guía” elaborado en un cabo de plástico (polisteel, poliéster…), y


que tenga tensión alternativamente, se puede deshacer con facilidad; eso sin tener
en cuenta el roce al que estará sometido por el elemento con que lo agarremos.

Otro nudo, que aquí aconsejamos para el amarre, es el que está formado
por dos vueltas y tres cotes, y que no tiene los problemas del as de guía, ya que
tiene la ventaja de que se retiene el cabo más rápidamente, y permite, además,
arriar el nudo de forma controlada teniendo tensión el cabo.

De todas formas, si queremos hacer un “as de guía” podemos optar por


realizarlo con dos vueltas, que resulta más seguro.

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5.9. En el trabajo con grilletes

En el supuesto de trabajar con grilletes, tener la precaución de montarlos en


su forma de trabajo, para evitar o dificultar el “gripado46”. Aprovechemos la ocasión
para comentar que en el mercado se suelen encontrar grilletes sin referencias ni
cargas de rotura y trabajo, así como otros en los que las empresas que los
fabricaron nos garantizar unas ciertas resistencias de sus producto. Ante estas dos
alternativas, está claro por cuál nos tenemos que decantar.

5.10. Montaje de “perrillos”

A la hora de montar “perrillos” en un cable es habitual verlos montados de


forma alternativa por cada lado del cable, mas este montaje no es correcta. La
forma idónea de realizar el montaje es como se describe a continuación. Se
montará la pieza que tiene las estrías para frenar el cable en el lado del firme. Esto
se puede ver con facilidad en el dibujo que adjuntamos, junto con la forma de
trabajo de un grillete, así como un sencillo dispositivo para evitar que se afloje y
caiga el bulón.

5.11. Atención y comprensión en las maniobras

En todos los equipos de trabajo, quien dirige la maniobra deberá de


asegurarse de todas las personas que intervengan en la operación entienden la
tarea y realizar así como la forma de hacerla. Y en el buceo, que por muy diversas
circunstancias es obligado modificar el plan de trabajo durante la inmersión, tiene

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Gripado: se emplea esta expresión para referirse a un grillete que está deformado y resulta muy difícil
desenroscar su bulón por estar desalineadas las orejas del grillete.

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que estar claro y definido previamente quién puede (o quiénes pueden) tomar la
decisión de variar la maniobra prevista.

Debido a las particularidades intrínsecas de las operaciones de buceo


(visibilidad reducida o nula en la zona de trabajo, dificultad en las comunicaciones
y/o comunicaciones deficitarias, presencia de olas y corrientes de aguas…) resulta
imprescindible crear un entorno de trabajo idóneo donde se expliquen y comenten
las tareas antes de realizarlas, comprobando el jefe de equipo que todos los buzos
–tanto los muy experimentados como los nuevos profesionales– entienden las
maniobras a realizar. Si surgen preguntas, éstas deberán formularse con total
libertad y confianza para que, disipadas las dudas, quede entendida la inmersión.
Todo esto viene al caso, porque aquellos miembros del equipo que no entendiesen
bien la maniobra serán un posible frente de accidentes y complicaciones.

5.12. Otras recomendaciones y el problema del exceso de


confianza

Los profesionales que desempeñan habitualmente una tarea acostumbran


conocer la mayor parte de los peligros a los que están expuestos; las
probabilidades de sufrir un accidente se incrementan, evidentemente, cuando estos
profesionales se relajan por exceso de confianza, por lo tanto en muchos casos
más importante que formar y concienciar.

Entre otras cosas, esta profesión se caracteriza en la actualidad por existir


una gran rotación de los trabajos en las empresas. Además, los buzos son
llamados para la realización de los trabajos más diversos bajo el agua, siendo esto
otro factor de riesgo.

Nunca bucearemos en autónomo donde nos podamos desorientar, siendo


conscientes de que la utilidad de un compás es muy limitada. Tampoco pasaremos
ni permaneceremos en las proximidades de una “cuchara de dragado”, draga de
succión o cualquier otro elemento peligroso.

Este trabajo que a lo largo de varios capítulos desarrollamos con mayor o


menor profundidad, precisaría ampliar gran cantidad de temas de los aquí tratados,
así como introducir aspectos que ni tan siquiera enumeramos. Sería bueno
disponer del tiempo preciso para poder ampliar y profundizar con más detalle en
esta documentación, intentando ayudar a que esta profesión, peligrosa de por sí,
sea algo más segura, ya que todos los esfuerzos que se hagan en este rumbo
nunca serán suficientes.

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Si este trabajo, que fue elaborado en base a mis conocimientos, a la


documentación consultada y a las experiencias personales, en los que también se
entregan multitud de opiniones particulares (que deben ser entendidas como tales,
y no como dogmas), sirve para que algún buzo opte por trabajar de forma más
segura, así como que algún futuro buzo aprenda algo que le evite un accidente, me
sentiré totalmente recompensado.

Estoy abierto a la crítica constructiva, y para cualquier sugerencia, duda,


aportación… permaneceré a la escucha en este canal: figueirotouceda@[Link]

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6. GLOSARIO DE TERMINOS

Apnea: Suspensión de la respiración. Técnica de buceo en la que el buzo limita su


estancia bajo el agua según le permite su capacidad de aguantar la respiración.
También se conoce esta técnica como buceo libre o a pulmón.

Arriar: Aflojar o soltar un aparejo, cabo, cable o línea de cadena.

As de guía: Nudo que permite soportar grandes esfuerzos y que, solamente cuando
cesan éstos, se puede arriar con facilidad.

Atóxico: Que no es tóxico o que no produce toxicidad.

Balance: Movimiento alternativo del buque en sentido babor a estribor, o a la inversa.

Barotrauma: Lesión física de los tejidos corporales que sucede por la diferencia de
presión entre el aire que puede haber en el cuerpo y el gas, o líquido, que lo
rodea. Debido a su relación entre previsión y volumen está sujeta a la “Ley de
Boyle”. Se puede definir, además, como la presencia de aire extra-alveolar en
lugares donde normalmente se encuentra. Hay varios tipos de barotraumas: en
la cara, en los senos (etmoidal, frontal o maxilar), en el oído (interno, externo o
medio), pulmonar... de ahí que sean calificados como barotraumas sinusal,
pulmonar...

Barotrauma pulmonar: También se conoce por el acrónimo SHPP (“Síndrome de


Hiperpresurización Pulmonar”), y puede producir, según los especialistas, cinco
cuadros patológicos: hemorragia alveolar, enfisema subcutáneo, embolia
gaseosa arterial, neumotórax y neumomediastino.

Cabeceo: Movimiento giratorio del buque sobre un eje imaginario perpendicular al plano
de crujía, levantando e bajando alternativamente a proa y a popa.

Deco: Termino empleado para referirse al proceso de descompresión del buzo durante
todo el período de ascenso.

Disbárico: Relativo a la presión. Este término se emplea en aquellas complicaciones


relacionadas con los cambios de presión ambiental y con la respiración de gases
comprimidos.

Emisario: Conducto que recoge las aguas residuales o pluviales de una red de
alcantarillas e las conduce a una depuradora, al río o al mar. También se aplica
este término a los conductos de captación para piscifactorías, centrales térmicas
y demás industrias –aunque lo más correcto sería que estos conductos de
captación se denominasen “tomas de mar”.

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Encofrado: Armazón compuesto por planchas de madera, metal, u otro material que tiene
la finalidad de contener el hormigón durante el fraguado.

Enfermedad descompresiva: Alteraciones que suceden en los tejidos del buzo por la
formación de burbujas o micro burbujas. Se pueden clasificar como graves (tipo
II) o leves (tipo I) dependiendo de si afecta o no al Sistema Nervioso Central.

Eslinga: Trozo de cadena, cable de acero o cabo con una gaza en cada un de sus
extremos, pudiendo tener otra en la mitad de su longitud. Se emplea en las
maniobras de manipulación de pesos. Debido a que su utilidad es semejante a la
del estrobo, en muchas ocasiones se utilizan indistintamente estos dos términos.
Las cinchas de nailon, conocidas como “bragas” –que se emplean para levantar
pesos con la ayuda de una grúa u otro medio, así como en el amarre de cargas–
también se suelen conocer con el nombre de eslingas.

Espeleobuceo: Variante de la espeleología que consistente en la exploración de


cavidades inundadas con la dificultad añadida de situarse normalmente por
encima del nivel del mar. Se trata de una actividad tremendamente peligrosa que
cobra muchas vidas humanas.

Estrobo: Anillo de cabo o cable hecho por la unión de dos extremos de aquel. Si es de
gran diámetro puede emplearse en forma de eslinga en las maniobras de
manipulación de pesos. El de pequeño diámetro o Estrobo de Remo se dispone
en la caña de éste y en el tolete.

Estroboscópica/o: Se dice de la luz intermitente, tipo flashes, que es muy útil en el


buceo, ya que esta clase de luz es muy visible en el fondo.

Expansivos o cementos rompedores: Productos que tienen la propiedad de expandirse


con una fuerza enorme al entrar en contacto con el agua. Son de fácil manejo y
no se precisan permisos específicos para su utilización.

Gaza: Especie de ojo, anillo o lazo que se forma en un cabo o cable doblándolo y
uniéndolo con una costura, nudo u otro método.

Hemiplejía: Parálisis de todo o un lado del cuerpo, provocada por una lesión o por una
afección de un centro nervioso.

Hiperbárico: Que tiene presión superior a la atmosférica normal.

Latiguillo: Tubo flexible que transporta un fluido a presión.

Mix: En el argot del buceo, mezcla respirable de gases. Por ejemplo, un trimix sería una
mezcla de tres gases (mezcla ternaria).

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Muerto: Sistema de anclaje permanente o semipermanente que se suele construir de


hormigón, dispone de uno o varios cáncamos, u otro sistema, para hacer un
firme.

Narcosis: Estado más o menos profundo de adormecimiento o percepción distorsionada


de la realidad.

Narguilé: Término por el que se conoce a la manguera empleada en operaciones de


buceo de semiautónomo, con similares características a la de regar y que, al
igual que ésta, fácilmente “coge cocas” o se corta, dejando al buzo sin aire.

Nudo: Lazo que se hace con uno o varios objetos flexibles, de forma que nos permite
unirlos entre ellos o a un punto firme, o incluso hacer de tope en el propio cabo.
Podríamos decir que un buen nudo será aquel que nunca se deshace
accidentalmente, y cuando se precisa arriar, incluso con tensión, resulta fácil
hacerlo.

Normobárico: Relativo a la presión normal o atmosférica.

Oronasal: Máscara que cubre la boca y la nariz, y que está dentro de un facial o casco de
buceo con la función de permitir la correcta inhalación y exhalación del gas
respirado.

Oxicorte: Sistema empleado en operaciones subacuáticas para el corte de distintos tipos


de materiales.

Palangre: Arte de pesca que consiste en un cabo largo (o madre) que dispone de cientos
de ramales (o líneas), cada un de los cuales está provisto de un anzuelo en su
extremo.

Palmearse: Durante la inmersión, se entiende por aquella forma de desplazarse a lo largo


de un cabo, cable u otro elemento, ayudándose de las manos. Esta es una
práctica muy habitual, ya que buceando sin aletas viene a ser la forma más
rápida y descansada de desplazarse, llegando en la mayoría de los casos al
punto deseado sin posibilidad de desorientaciones.

Paraplejía: Parálisis de los miembros inferiores del cuerpo (piernas).

Pneumo: Dispositivo que permite conocer en superficie la cota a la que se encuentra el


buzo.

Psicosis: gran temor, próximo a la obsesión, que pueden padecer algunas personas ante
una situación de peligro o que provoque su nerviosismo y excitabilidad.

Narcosis: Estado más o menos profundo de adormecimiento o euforia.

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Retacar: Se dice del hecho de apretar un producto explosivo o expansivo en el interior de


un barreno con el objeto de maximizar la rotura del elemento a quebrar. Si
quedan espacios huecos tanto la onda expansiva si hablamos de explosivos,
como la expansión del cemento rompedor, se ve reducida enormemente, debido
a la gran compresibilidad del aire.

Tórica o “junta tórica”: Se dice de la junta de caucho con forma de toro o rosquilla que se
emplea para estancar cierto tipo de uniones en circuitos con fluidos presurizados.

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7. ACRONIMOS, SIGLAS Y ABREVIATURAS

ADS: Atmospheric Diving System (Sistema de Buceo a Presión Atmosférica)

BOE: Boletín Oficial del Estado

C.C.T.V.: Closed Circuit Televisión (Circuito Cerrado de Televisión)

DSV: Diving Support Vessel (Buque de Apoyo al Buceo)

E.D.: Enfermedad Descompresiva, puede ser de tipo I o II

E.P.I.: Equipo de Protección Individual, puede ser de clase I, II o III

HOTC: Hyperbaric Oxygen Therapy Committee (Comité de Tratamiento con Oxígeno


Hiperbárico)

IMCA: International Marine Contractors Association (Asociación Internacional de


Contratistas Marinos)

INSHT: Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo

LPRL: Ley de Prevención de Riesgos Laborales

m.c.a.: Metros columna de agua

OMF: Orden del Ministerio de Fomento

OTU: Oxygen Tolerance Unit (Unidades de Tolerancia de Oxígeno)

PRL: Prevención de Riesgos Laborales

ROV: Remotely Operated Vehicle (Vehículo Operado por Control Remoto)

[Link].: Recursos Humanos

SNAP: Síndrome Nervioso de las Altas Presiones

T.N.R.: Tiempo de Nitrógeno Residual

TRLXSS: Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social

t.t.f.: Tiempo total de fondo (desde que deja la superficie hasta que deja el fondo)

UHMS: Undersea and Hyperbaric Medical Society (Sociedad Médica Submarina e


Hiperbárica)

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8. LEGISLACIÓN CONSULTADA

• Decreto 152/1998, do 15 de Mayo, por el que se establecen las condiciones para el


ejercicio del “Mergullo Profesional” en la Comunidad Autónoma de Galicia

• Ley 31/1995, del 8 de Noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales

• Ley 54/2003, del 12 de Diciembre, de Reforma del Marco Normativo de la


Prevención de Riesgos Laborales

• Orden del 14 de Octubre de 1997 por la que se aprueban las Normas de Seguridad
para el Ejercicio de Actividades Subacuáticas

• Real Decreto Legislativo 1/1994, del 20 de Junio, por el que se aprueba el Texto
Refundido de la Ley General de la Seguridad Social

• Real Decreto Legislativo 5/2000, del 4 de Agosto, en el que aprueba el texto


refundido de la Ley sobre Infracciones y Sanciones en la Orden Social (BOE
189/2000, del 8 de Agosto)

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9. BIBLIOGRAFÍA

AFONSO de AMORÍN DOMÍNGUES, M.; Construcción Naval I, ed. Tórculo


(Compostela 1997)

BAISTROCCHI, A.; Arte Naval, ed. Gustavo Gili (1952 Barcelona)

FAGÚNDEZ DÍAZ, T. et alii; Dicionario Galego de Construción Naval, ed. Colegio


Oficial de Ingenieros Navales y Oceánicos: Delegación en Galicia; Xunta de
Galicia (Ferrol 2008)

HOTC, ‘Crush injuries, compartment syndromes and other acute traumatic ischemias’,
in Hyperbaric Oxygen Therapy (Comnittee Report 1999)

MARTÍNEZ-HIDALGO y TERÁN, J. Mª. (dir.); Enciclopedia General del Mar, ed.


Garriga, 9 tomos (Barcelona 1988)

MENDUÍÑA GUILLÉN, M. J. et alii; ‘Barotrauma pulmonar en joven buceador’, in


Emergencias (2005) pp. 277- 279.

OTERO RIVERA, C.; Glosario de Términos Navales en inglés, ed. Reprografía


Noroeste S.L. (Compostela 2003)

SIMÓN QUINTANTA, J. de; Reglamento Internacional para prevenir los abordajes en


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UHMS, Indications for Hyperbaric Oxygen Therapy (consultado en la web el 15 de


Junio de 2005). Véase la página de internet de la UHMS que se facilita líneas
abajo.

VICTORIA MEIZOSO, J. R.; Principios de Ingeniería Naval, ed. Tórculo (Compostela


1995)

También se puede consultar en internet las siguientes direcciones:

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82
P.R.L. en el Buceo Profesional Óscar Figueiro Touceda

NOTAS

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