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Metodo Etnohistoria

articulo sobre el método de la etnohistoria

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La Etnohistoria: Un Intento de Explicacién CARLOS MARTINEZ MARIN Departamento de Enohistoria del Instituto Nacional de Antropologia e Historia, © Derechos reservados por el autor Hace poco més de dos décadas se empezé a utilizar en México el término etnohistoria para identificar trabajos interdisciplinarios de antropologia ¢ historia que se habian hecho con anterioridad, y a los que con el mismo cono y contenido se investigaban entonces en ese campo intermedio, atin sin delimitacion y tedricamente imprecise. El término parccia adccuado: para ubic México prehispanico, realizadas con base en el riquisimo acerve de fuentes y documentos porque se a esas investigaciones, de las cuales las mis se referian al desarrollo del escritas, pero utiliz concepeién rave buena acogida porque sitvid para agrupar los trabajos hasm enronces considerados indistinta y arbitrariamente como historias antiguas 0 como ecnografias histaricas, aunque de hecho con su anilisis etnoldgico y su sintesis histérica, rehasaban los If lo las categorias y conceptos de la antropologia cultural. Esta nueva res de La historia antigua acoscumbrada y de las descripciones inventatiales de Ia pura ecnogtafia. ‘A partir de ee momento, con el uso del nuevo término, tode trabajo sobre el México prehispinico que se explique en cl marco conceptual de la antropologi etnohistérico. Pronto también quedaron identificados como eales, los estudios orfentades con el mismo anilisis, y referides al mundo indfgena de la época colonial. Bastantes investigaci de esta indole se han emprendido y culminado desde entonces, publicadas por las instituciones se tiene como trabajo que cn México se ocupan del conocimicnte de nuestro pasado, especialmente de nuestros antepasados natives, Los investigadores especializados los han publicado y también presentado para su diseusién en = ¥ confront mo, hemos participado activamente en la docencia para In ensefianza de esta nueva disciplina con cursos especiales que se han inclutido en los respectivas programas de ensefianza superior, hasta Hegar a tina seccién especializada a nivel profesional. Sin embargo, cada uno de los comprometides en ese nuevo campo, han venido tabajando con los conceptos, categorias y metodologias de Ia historia o de la antropologia cultural, segdn conferens snes, en congress y reuniones. Asi m su preparacién previa o sus personales inclinaciones, a veces orientindose mis hacia alguna de las dos disciplinas, pero sin que a la fecha se haya manifestado ninguna importante corriente de interés en la reflexién acerca del origen, naturaleza, campo y problemas de conocimiento, meradologia y variantes de esca nueva disciplina. CARLOS MARTINEZ MARIN Involucrado con la etnohistoria desde st aparicién explicita en México, entre otras causas por la necesidad de incorporar elementos informativos y enfoques mis interés, que es la investigacién y la docencia en los problemas del México antiguo, he tenido que ver en bastantes de los hechos que han contribuido a perfilar este nuevo campo. En tales circunstaneias, al que esto escribe le Hlegé el momento de hacer un alto en la prictica empitica de st especialidad, para detenerse en la obligada y necesaria reflexién acerca de las peculiaridades de Ia disciplina practicada y de sus enfoques teiricos. Ese interés fue estimulado por las necesidades que plantea un mayor rigor académico en ka formulacion de proyectos de trabajo, de hipétesis, en In biisqueda de ticricas adecuadas para el proceso de trabajo y en la pretensién de alcanzar sintesis mis depuradas, que con mayor rigor expli los problemas planteados, con miras a lograr en los trabajos finales un contenido realmente ctnohistérico y no sélo un acercamiento entre disciplinas anexas, mis o menos mancjadas ante | necesidad de mis amplias explicaciones histérico-culturales, generalmente resueltas en reconstrucciones ccondmico-sociales, en descripciones puramente factuales o simplemente ctnogrificas, de indudable valor que nadie pone en duda, siempre y cuando st aleance haya sido el propésito premisario. Empero, en el intento de llegar a definit y manejar un ct especifico de normas y caregorias que conduzcan a trabajos de verdadera explicacién y cthohisrdrica, era indispensable a reflexién pertinente y detenida acerca del avance de esta disciplina, en aportaciones directas y en cucstior tareas y la expecializacién en etnohistoria que tambign en docencia tenia ya realidad al cobi la ermologia, con fuerte acento en la informacién, especialmente la antropolégica, si bien carente de enfoques teédricos especificos y alin de los histéricos y antropoligicos. La oportunidad de profundizar en esta disciplina, con cierto detenimiento, con orden y concierto, y con alguna sistematizacidn, se presents con marive de mi ingreso en la Academia Mexicana de la historia, con la presentacién publica del obligado tabsjo que justificara la cleccin, En esa respetable tribuna fue presentado el trabajo denominado “Reflexiones en torno: a la etmohistoria”, inadvertidamente de titulo similar a un trabajo paralelo y simultineo del roriador Howard F. Cli En forma de discurso se did a conocer en enero de 1973 y por involuntarias razones hasta ahora inédito. Hemos optado por su publicacién en Anales de Antropologia, revista idénea para tal trabajo, dade su contenido y campo de interés. El texto es bisicamente el mismo del discurso, con ligeras variantes de forma para su ediciéa. Ademés, se incorporan algunas de Las nuevas opiniones con que desde 1973 han contribuide varios colegas que comparten la misma preocupacién y que han publicado trabajos especificos en esta tarea de dilucidar y organizar el contenido, naturaleza y significacién de la etnohistoria, asi como el inventario de la obra lograda en este campo, especialmente en el rea mesoamericana. El intento no fue Fici Jéncos al drea de mi micntos redricos, para ruvimos que recurrir a una culdadosa tatea de recopilacién de maretiales no muy vastos ni abundantes, lo cual es explicable dada la juventud de la disciplina, y si bastante dispersos. Empero, utilizando la literatura publicada por autores extranjeros, la probler ican y novohispano, y la propia experiencia en la Investigacién y docencia, hemos llegado a la realizacién de la siguiente reflexién primaria, con la que esperamos suscitar nuevas y mis amplias aportaciones al campo de la etnohistoria. jea del desarrollo meso- an Direccién dle Etaohistoria La ctnohistoria es a la ver una nueva rama de Ia antropologia y de la historia, con unos 25 del siglo, no es sino a partie de 1950 cuando se empleé ya corrientemente. Multiples fueron las causas de su aparicién, pero es indudable que emergié de la antropologia culeural, que en su campo ctnolégico necesitaba salir del frenamiento de los estudias sincrénicos sobre Ia cultura, también en parte de la antropologia social que precisé de Ia dimensién lor procesos de cambio operados en las sociedades. Si bien en los tiempos iniciales de Ia ctnologia, los cvolucionistas recurieron a la historia para fundamentar sus esquemas macrohistéricos sobre el desarrollo cultural del hombre y’ aunque el uso que hicieron de esta disciplina fue abundante, el resultado fue muy relative aunque explicable, En sus Intentos por establecer ss reorias sobre un esquema de evolucisn, unilincal, postulande un camino tinico de desarrollo de las sociedades, que partia desde los grupos matrilineales y las forzba a una secuencia de estadios culturales de paso obligado: pudicron descubrir y clasificar buena parte de rasgos bisicos de las sociedades primitivas y de afios de desarrollo. Aunque el uso del término es més antiguo, de princi mporal para entender ron para los materiales documenrales, usados con una teoria comparativa, eran secuiencla del cambio cultural.’ ero esta primer etapa del uso de Ia etnologia y de Ia historia cn forma conjunta, se perdis y demostraron que les para entender Ia fala poll. de aecoowtmuecn ‘hiieion wet ested llamar priv Se presepecin’ por lkdenuficaesn‘de range ciktarakes y aie nav de-difieiny ler Uvaron despericar lo ue imgliciamantmangatans tba dineosia etroporl Que: indkohblede (asian gues nian a bs \cipios del siglo XX con la corriente difusionista cuyos principales representantes negaron, Los distribuctonistas, preacupadas en conformar Areas geogréfico-culturales de reparticidn de risgos, solo alcanzaron a establecer hipotéticas relaciones histérico-cronolégicas entre los grupos que poseian © no, tales © cuales rasges, pero nunca trataton de la reconstrucciss histérica-cultural detallada. Su trabajo fue descriptivo y sincrénico, pues varios de ellos como Kroeber, negaron que existieran evidencias documentales para los grupos llamados primitives y ‘otros como Lowie, también negaron la posibilidad de dicha reconstruccién en esos grupos, debido a su falta de conciencia histérica; por eso afiemaban que la tinica posibilidad de resolver Jos problemas histérices en eses grupos, cosrespondia a las disciplinas netamente antropolégicas por medio de sus mérodos objerivos y de la comparacis Pero la eoncepeidn histérica en Ia antropologia, que agudizé el rechazo de la historia por los antopélogos, se debié a la esctiela briténica de antropologia social. Esto sucedi décadas tercera y quinta de este siglo. Los aurores del repudio fueron Malinowski y Radcliffe Brown, y los seguidores de su escuela fancionalista. Argumentaban que para el estudio de las sociedades primitivas era indtil intentar cualquier biisqueda de profundidad temporal porque aba con ninguna documentacién: no solo eso, sino que debide a que ka nica * Cabe, 1968, p. 441 Abid, * Cohn, 1968, pp. 441-443. Instituto Nacio Historia al de Antropologi

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