BURCHRUCKER, Cristian: Nacionalismo y Peronismo, pp.
279-404
La revolución anunciada.
Presidencia de Castillo. Conspiraciones del GOU. Tentativas del Frente democrático (UCR, PDP y
PS) y el Ministro de Guerra, Gral. Ramírez a quien se le ofreció la candidatura para el cargo de presidente.
Crisis política del gobierno de Castillo, el 4 de junio de 1943 Castillo fue derrocado. Gobierno militar para
"limpiar" moralmente al país, se reduce la participación civil. Pugnas internas por el poder. Presidentes
Rawson y Ramírez (junio de 1943 a febrero de 1944) y Farrell (febrero de 1944 a junio de 1946) Choque de
ambiciones personales y tendencias políticas: tres grupos1) Nacionalismo restaurador (Ramírez), 2)
nacionalismo populista (Perón) 3) oficiales aliadófilos, simpatizantes del conservadorismo y del radicalismo
antipersonalista. (Rawson, entre otros)
Primera etapa de la revolución de junio notablemente influenciada por las ideas del nacionalismo
restaurador: represión policial de comunistas, enseñanza religiosa en las escuelas, censura de la prensa,
estudiantes y profesores perseguidos, partidos políticos disueltos, etc. La prensa nacionalista saludó con
regocijo al nuevo régimen. El ejército era el modelo del orden social deseable...
En el transcurso del año 1944 se fue haciendo evidente que la revolución juniana debía culminar en el
regreso a algún tipo de normalidad institucional. Una ideología nacional debía ser creada sobre la base de los
conceptos Patria, Hogar y Cristianismo. Se acentuaron los lazos ideológicos con la corriente uriburista del
nacionalismo. Había mucho acuerdo en las filas restauradoras cuando se mencionaba la idea de Estado
corporativo, en el cual habrían de jugar roles protagónicos la familia, el municipio, la corporación, la
universidad, el ejército y la iglesia. Oposición civil al régimen. Se los acusaba, entre otras cosas, de nazis. En
1944 Ramírez debió romper las relaciones diplomáticas con Alemania y Japón, y un mes después él,
González y Gilbert fueron forzados por sus colegas a renunciar a sus cargos. Se debilitó el ala nacionalista
restauradora del régimen militar.
Perón y el peronismo
Integró el GOU. El 7/6/1943 fue nombrado Secretario del Ministro de Guerra (Gral. Farrell) y el 27 de
octubre obtuvo la dirección del Departamento Nacional de Trabajo. Estos nombramientos fueron el comienzo
de su carrera política propiamente dicha. Entidades gremiales reprimidas. Perón comenzó luego a difundir la
idea de que había comenzado la era de la política social argentina. Mejoras entre el gob. y el mundo sindical.
La Secretaría se convirtió en el centro de una sorprendente actividad: surgimiento de un cuerpo de legislación
laboral, el organismo estatal propulsó enérgicamente el desarrollo de las antiguas y fundación de nuevas
entidades sindicales, Perón se vio forzado a justificar sus acciones.
Legislación social: Estatuto del peón, creación del Instituto de Previsión Social, introducción del
seguro social y la jubilación, establecimiento de los Tribunales de Trabajo, reconocimiento oficial de
asociaciones profesionales, mejoras salariales en cuanto a los años de servicio y aguinaldo. (alguna de estas
reformas estaban en un proyecto socialista y en una ley de Yrigoyen que había sido derogada) Pérdida de
prestigio de socialistas y comunistas.
La CGT n° 1, dirigida por el sindicato ferroviario, empezó a colaborar cada vez más con el gobierno,
obteniendo notables adhesiones.
Perón fue nombrado Ministro de Guerra por Farrell sin perder la Secretaría de Trabajo y Previsión en
1944. En febrero se produjo una crisis que culminó con la disolución del GOU. Confrontación con EEUU hasta
1945 año en el que se estabilizaron las relaciones. En Marzo de ese año Argentina emitió una declaración de
guerra a Alemania y Japón. El gob. de Farrel fue reconocido por los EEUU. Algunos contactos con los
radicales
La Marina se fue convirtiendo, a lo largo de 1945, en el reducto del antiperonismo. El nacionalismo
restaurador se mostró crítico.
Perón sostenía que sin una industrialización integral corría peligro la soberanía nacional.
Se acusó a Perón de totalitario, imperialista y fascista.
Se inició un proceso de liberalización política que posibilitó a los partidos la intensificación de su
actividad opositora. Fuerte campaña contra el gobierno militar "fascista". El Partido Comunista legalizado
formó un frente común con radicales, socialistas y conservadores, todo bajo el signo del antifascismo.
El 27/05/1945 comenzó sus actividades en Argentina el nuevo embajador de EEUU, Braden.
Protector extranjero de la oposición. Polarización de la política argentina entre junio y julio de 1945. Braden
caracterizaba a Perón como nazifascista. Oposición de Braden a las medidas sociales de Perón. Este
intensificó sus discursos pidiendo alerta combativa a los sindicatos ante lo que interpretaba como un intento
de destruir las conquistas sociales. El 12/07/1945 se evidenció que bajo la jefatura de Perón se gestaba un
verdadero movimiento de masas. Gran manifestación que seguían la consigna de "Perón presidente". El
19/09 marcha de opositores bajo el lema "Muera Perón". El 9 de octubre el Gral. Ávalos, comandante de
Campo de Mayo movilizó sus tropas y declaró al presidente que Perón debía abandonar todos sus cargos. El
12/10 se produjo una manifestación antimilitarista frente al Círculo Militar. Perón fue detenido y trasladado a la
isla Martín García. Se produjeron contactos entre los colaboradores de Perón y los gremialistas con el
objetivo de realizar un contragolpe (actuación de Cipriano Reyes, Russo y Mercante, Eva Perón) El 16/10
pararon los trabajadores del azúcar en Tucumán y pidieron la liberación de Perón. La CGT resolvió la huelga
general para el 18. Anticipándose a esta resolución, se produjo la movilización de obreros y empleados de los
suburbios de la capital en la mañana del 17/10. Parecidas movilizaciones en el interior del país. Discurso de
Perón. A partir de ese día, Perón y su movimiento adquirieron una dimensión mítica, un lazo carismático. El
nuevo gabinete se constituyó con militares favorables a Perón. Este pasó a retiro a fin de poder dedicarse a la
campaña electoral. A fines de octubre, comenzó la organización de las agrupaciones políticas que
proclamaron la candidatura de Perón: 1) UCR, "Junta Renovadora", 2) Partido Laborista, 3) Los "Centros
Cívicos Coronel Perón".
FORJA, la agrupación nacionalista que colaboraba con Perón desde fines de 1943, se disolvió en
noviembre de 1945. La mayor parte de sus miembros se integró en alguno de los tres núcleos mencionados.
La Alianza Libertadora Nacionalista mantuvo su autonomía y programa y presentó candidatos propios para el
Congreso. Ellos apoyaban al gobierno militar desde 1943 y ahora aceptaron el binomio Perón-Quijano. La
coalición adversaria "Unión Democrática" no tenía mayor coherencia interna, no había personaje convocante.
En noviembre de 1945 la UCR, el PDP, los comunistas y los socialistas adoptaron la fórmula
Tamborini-Mosca y el Partido Demócrata Nacional declaró su simpatía por este binomio.
Campaña electoral de Perón: aguinaldo, vacaciones pagas, conflicto en torno a la Corte Suprema.
Braden declaró el Washington que Perón era el prototipo de un nazi y publicó el Libro Azul. Se pensabas que
la candidatura de Perón era imposible. Perón escribió el Libro Azul y Blanco criticando la injerencia de
extranjeros en la República. Al elector le quedaría la siguiente alternativa "¡Braden o Perón!". Perón ganó las
elecciones con el 52.4% y el 4/6 prestó juramento como presidente constitucional de la República.
La Doctrina Justicialista
El centro de gravedad de la exposición se encuentra en el análisis de la doctrina justicialista. El
fortalecimiento del Estado era un componente esencial de la doctrina peronista: Justicia social –
independencia económica – soberanía política.
La idea de justicia social; apuntaba a una distribución más justa de la riqueza nacional, con el
propósito de reparar las injusticias sociales existentes. La responsabilidad del Estado consistía en arbitrar las
relaciones entre el capital y el trabajo. La doctrina peronista anteponía el concepto de armonía social al
concepto de lucha de clases, propugnado por el pensamiento de izquierda. En materia laboral, se tomaron
medidas que complementaban las implementadas durante el periodo de la Secretaria de Trabajo y Previsión.
Decisiones como la sanción del Estatuto del Perón, el establecimientos de las vacaciones pagas, el aguinaldo
y las jubilaciones dejaron de ser decretos del gobierno militar para transformarse en leyes refrendadas por el
Congreso. También se otorgaron aumentos salariales, se estableció un salario mínimo, es decir que ningún
trabajador podría percibir un ingreso menor al estipulado, y se organizaron tribunales de trabajo para resolver
los conflictos laborales. El estado implemento créditos para la vivienda, a través del Banco Hipotecario y
construyo barrios para los sectores populares.
La idea de independencia economía significaba obtener mayor autonomía frente a los países
desarrollados y a los intereses extranjeros. Esto se robusteció ante el conflicto entre los EE. UU y la U.R.S.S,
después de 1945. Perón, convencido de la posibilidad de una tercera guerra mundial, presentaba una
posición alternativa llamada: tercera posición, que sintetizó las pretensiones de autodeterminación del país
frente a los sistemas ideológicos y políticos dominantes durante la guerra fría. Con fuertes vínculos con la
Doctrina Social de la Iglesia 1 , esta postura era considerada como la superación de la oposición entre el
“individualismo capitalista” y el “colectivismo marxista”. La aplicación de esta orientación a la política exterior
argentina se expresaba en que el gobierno
Peronista se manifestaba independiente frente al conflicto entre el bloque occidental y el comunista.
Aunque no ponía en duda la democracia en masas, Perón no confiaba en el sistema de partidos y
alentó una concepción de la sociedad en la cual los sectores sociales debían organizarse bajo su
representación corporativa.
La euforia económica de los primeros años del gobierno peronista fue acompañada por una política
social que mejoro las condiciones de vida del conjunto de los trabajadores y atendió las necesidades de los
sectores más desprotegidos.
Influencia ideológica de Perón: El Nacionalismo
La influencia del nacionalismo sobre la formación ideológica de Perón y de sus cercanos
colaboradores está bien documentada. En primera línea se trató de la corriente populista: desde 1936 Perón
conocía las publicaciones de FORJA. En junio de 1943, los oficiales del GOU leían los libros de Torres y
Scalabrini Ortiz, al tiempo que se iniciaban también contactos personales, impulsador por el mayor Estrada,
simpatizante del forjismo. Con todo esto, podemos observar un desplazamiento de los acentos: a raíz de su
actividad en la Secretaría de Trabajo, Perón otorgó preeminencia al tema de la justicia social, mientras que
los forjistas mostraron siempre más interés por la independencia económica. Igualmente fue menos decisiva
la influencia del nacionalismo restaurador sobre el peronismo. En realidad sólo se hacía notar intensamente
en aquellos puntos en que había coincidencia con el populismo, es decir, en el área del modelo económico
nacionalista y dirigista.
Los modelos hispanoamericanos: En los años treinta pueden descubrirse tres regímenes
hispanoamericanos que de una u otra manera parecen contribuir a la comprensión del proceso formativo del
pensamiento peronista:
BRASIL BAJO GETULIO VARGAS: ya hablaba de independencia económica, elogiaba el
cooperativismo, criticaba el capitalismo y el comunismo, subrayaba la importancia de la industria
pesada y fomentaba la estructuración de un sindicalista consustanciado con el Estado.
MEXICO BAJO LÁZARO CÁRCENAS: se privilegiaba la justicia social y en el avance en dirección a
una verdadera democracia, caracterizada por una mejor distribución de la riqueza. Exigían la unidad
de las clases trabajadoras de la Republica y definía el gobierno como árbitro y regulador de la vida
social.
BOLIVIA BAJO LOS GOBIERNOS DE TORO Y BUSCH: había un intento de lograr una coalición
estable de militares y mineros, dirigida contra la oligarquía tradicional del país.
Desde la Secretaria de Trabajo y Previsión, las experiencias de Perón fueron:
1. Los dos años al frente de la Secretaria, fueron la etapa decisiva para la formación del
movimiento, tanto en su faz practica como en el aspecto teórico.
1
Perón destacó muchas veces en sus discursos y escritos su postura favorable a la doctrina
social de la Iglesia. La doctrina social de la Iglesia subrayaba la necesidad de concebir al hombre en todas sus
dimensiones, no como meras leyes económicas pretendidamente inexorables, y esta ultima seria entonces la base no
solo del marxismo, sino también del liberalismo dogmatico. Además las encíclicas no negaban la realidad de los
conflictos de intereses, pero destacan la necesidad y posibilidad de una superación pacifica de esas confrontaciones a
través de la justicia social y la cooperación entre los individuos, las instituciones intermedias de la sociedad y el Estado.
En cuanto al primer núcleo social, la doctrina católica, señalaba que al trabajador hay que fijarle una remuneración que
alcance a cubrir el sustento suyo y el de su familia. Años más tardes, el peronismo siguió estos lineamientos cuando
codifico los derechos del trabajador y de la familia.
2. En 1932, comenzó su carrera argentina en el Departamento Nacional de Trabajo, convirtiéndose
pronto en un especialista de los estudios estadísticos, para cuya modernización aportó notables
contribuciones.
3. El rol realizado en la Secretaria, permitió que se desarrollaran los contactos decisivos de Perón
con dirigentes sindicales.
4. Desde comienzos de 1945 se nota en los discursos de Perón la influencia de la terminología
usual en el sindicalismo: se habla de explotación, privilegiados recalcitrantes, burguesía dorada,
prejuicios burgueses.
El conflicto con Braden:
A partir del 17 de Octubre de 1945, la sociedad argentina quedó dividida en dos mitades: peronistas y
antiperonistas. Ese día, Perón proclamó su candidatura presidencial frente a la multitud reunida en la Plaza
de Mayo. Luego empezó a diseñar una estrategia electoral que cautivó la adhesión de sectores políticos
diversos: recibió el apoyo de algunos militares y de la Iglesia Católica, de algunos conservadores y de los
simpatizantes de FORJA, que abandonaron las filas radicales. Pero su principal apoyo provenía de los grupos
sindicales que habían formado el Partido Laborista. Los partidos de la oposición confluyeron en la Unión
Democrática. Radicales, socialistas, comunistas y demócrata – progresistas se unieron tras la formula
presidencia integrada por los radicales Tamborini y Mosca, que concitó el apoyo de la juventud universitaria,
de sindicalistas opositores a Perón, de entidades profesionales, de importantes diarios, de organizaciones
patronales, como la SRA, la Bolsa de Comercio. Era una coalición que canalizaban las aspiraciones de los
grupos y sectores sociales más prósperos del país y sosteniendo el lema: “por la libertad y contra el
fascismo”.
El embajador de los Estados Unidos, Spruille Braden, produjo un acto sin precedentes al intervenir
abiertamente en la campaña electoral con el objeto de impedir el triunfo de Perón. La reacción del gobierno
argentino hizo que el presidente norteamericano desplazara a Braden, pero continúo combatiendo el avance
de lo que consideraba una dictadura fascista. Meses antes de la elección, el gobierno de los Estados Unidos
dio a conocer unos documentos, el Libro Azul, que denunciaba conexiones entre la Alemania Nazi y el
gobierno argentino. El asunto dio un giro inesperado al clima electoral. En sus discursos, Perón planteo la
disyuntiva entre la defensa de los intereses nacionales o el regreso a la connivencia de los intereses
norteamericanos y la tradicional oligarquía.
La tercera Posición Justicialista: los dos grandes sistemas de pensamiento anteriores al justicialismo,
el individualismo Liberal Capitalista y el Socialismo científico clasista y estatista, estaban encarnados en el
mundo de la postguerra, en dos grandes bloques geopolíticos e ideológicos antagónicos, que se habían
mantenido aliados durante la segunda guerra mundial, frente a las potencias del Eje. En ese mundo dividido y
alineado militar y estratégicamente, Perón levantaría el justicialismo como la tercera posición, no como una
posición a mitad de caminos de ambos sino, por el contrario, como una propuesta superadora de los
antagonismos ideológicos, a partir de una nueva concepción que realizaba en la práctica, con la legitimidad
del apoyo mayoritario del pueblo argentino, la justicia, la libertad. El justicialismo era una alternativa
independiente frente al capitalismo y al comunismo, ideologías que representaban los bloques con los
Estados Unidos y la Unión Soviética.
La Nueva Argentina y sus conflictos
Tensiones:
1. La problemática del antisemitismo
Antisemitas aparecían aliados al nacionalsocialismo. Desgarramiento de los nacionalistas en la
década peronista. La Alianza Libertadora Nacionalista abjuró de sus postulados antisemitas. En sectores de
la oposición se seguía sosteniendo que el peronismo era copia del nazifascismo y que sus supuestas
tendencias antisemitas eran de temer. Sin embargo, esa no era una apreciación realista de los hechos. Perón
condenó a los racistas y antisemitas. Por primera vez en la historia argentina se produjo el acceso de judíos a
funciones importantes en el Estado.
2. Los choques de la política internacional
Bipolaridad y GF no presentaba un marco favorable para la tercera posición. Se buscaba la
equidistancia entre la URSS y EEUU. Diversas iniciativas y actitudes de la diplomacia del gobierno peronista
ejercieron una influencia inesperada sobre las tensiones internas de la política argentina. a) Las relaciones
con la URSS y los Estados del bloque oriental: renovadas o iniciadas las relaciones diplomáticas y
comerciales con la URSS, Polonia y Yugoslavia. b) Posición argentina durante la Guerra de Corea y la
Conferencia de Washington (marzo 1951): rumores de participación en la guerra que encontraron oposición.
Tensión con EEUU. c) Revolución boliviana de 1952: ayuda peronista? d) La formación de un "bloque"
latinoamericano: acuerdo comercial para una unión económica, con Paraguay, Bolivia, Ecuador. Surgimiento
de la ORIT, influida por EEUU que no quiso incorporar a la CGT argentina. En 1952 surge ATLAS, integrada
por la CGT, sectores gremiales chilenos, peruanos, colombianos, ecuatorianos, mejicanos y de otros países
de Latinoamérica. e) El caso Arbenz: En la Décima Conferencia Interamericana (1954) EEUU logró que se
votase una resolución anticomunista que en realidad estaba dirigida contra el régimen de Arbenz de
Guatemala. México y Argentina no acompañaron esa resolución.
Acción del gobierno en relación con la Tercera Posición. Perón siguió una política de péndulo. Los
sectores liberal-conservadores y el nacionalismo restaurador pensaban que Perón se estaba desplazando
demasiado a la izquierda. La política exterior peronista no contribuyó a cimentar el consenso básico de los
argentinos, aunque era uno de sus objetivos.
3. La problemática de la dependencia y del desarrollo
La política económica del peronismo se caracterizó por un crecimiento del sector estatal y por la
introducción de la planificación indicativa. La deuda externa fue repatriada, nacionalizadas numerosas
empresas de servicios. Los trabajos de planificación comenzaron en agosto de 1944 con el Consejo nacional
de posguerra. Importantes instrumentos estatales de la política económica fueron el Banco de Crédito
Industrial Argentino, con sus créditos baratos para la industria; el IAPI y cuatro complejos industriales:
Fabricaciones Militares, DINFIA, AFNE y DINIE, que agrupaba 38 empresas anteriormente alemanas,
dedicadas a la metalurgia, los productos químicos y la rama textil.
El autor luego de mostrar varios datos y cuadros, hace las siguientes conclusiones con respecto a
economía peronista:
Al privilegiar el mercado interno y las necesidades básicas de la población, esa política se ajustó a los
lineamientos esenciales del justicialismo. En algunas áreas de la economía se obtuvo efectivamente
una mayor independencia; en otras ocurrió lo contrario.
Los choques entre concepciones económicas opuestas y los conflictos entre importantes grupos de
interés se mantuvieron y aun se agudizaron. El mundo empresario pedía cada vez más
insistentemente una liberalización que se orientaba superficialmente según el modelo de la economía
mercado de la Europa occidental.
El peronismo otorgó primacía a la industria pesada y a la obtención de energía desde el Segundo
Plan Quinquenal.
En los años finales del régimen, el gobierno peronista advirtió que los ambiciosos objetivos
industrialistas del Segundo Plan Quinquenal enfrentaban obstáculos serios: a) la argentina no había
podido acompañar el salto tecnológico de la Segunda Guerra Mundial; b) el país necesitaba más
energía; c) el mercado interno no era la suficientemente grande como para garantizar el desarrollo
con una política económica severamente nacionalista y autárquica; d) el capital nacional disponible
no parecía alcanzar para todos los proyectos.
Teniendo él cuenta el material estadístico que se posee no es posible hablar de derrumbe
económico. Estas expresiones que aparecen en recientes trabajos historiográficos de los últimos
años, constituyen exageraciones que originaron en la retórica de la lucha política de los años
cincuenta.
4. La cuestión redistributiva o social
Uno de los postulados centrales del justicialismo se refería a una distribución más equitativa de la
riqueza nacional. Esto se relacionaba concretamente con la elevación del nivel de vida de los sectores
humildes de la población y con avances en materias sanitaria y educativa. El régimen peronista pudo producir
un notable incremento en los salarios reales.
Perón declaro repetidas veces que uno de los objetivos del gobierno era impedir el predominio de los
latifundios y facilitar a la población rural la adquisición de pequeñas y medianas propiedades. Con ese
propósito se ofrecieron créditos en condiciones ventajosas a los arrendatarios. Sin embargo, los latifundios
siguieron caracterizando amplias zonas del país. La política crediticia del peronismo fomentó el desarrollo de
cooperativas de producción y comercialización.
No puede hablarse de la política social de la década sin mencionar el importante papel que cumplió la
Fundación de Ayuda Social M. Eva Duarte de Perón. Creada en 1948, esta fundación fue el ámbito de acción
de la carismática figura de la mujer del presidente. La mayor parte de la carga financiera de la fundación era
llevada por aportes de los sindicatos.
Visto en conjunto la política peronista de redistribución de ingresos fue un logro notable. En ella
residía el núcleo concreto de un movimiento que a menudo fue superficialmente desestimado como simple
“fenómeno irracional”. No cabía duda que la tendencia general de la política del gobierno favorecía a los
asalariados.
5. La cuestión de la legitimidad del poder político y de la participación masiva
Entre 1946 y 1955 el peronismo intentó plasmar un régimen que diese una respuesta moderna a esas
postergaciones, creándose así la base de un nuevo consenso en la argentina. Uno de los elementos que
contribuyeron a mantener inseguridades y tensiones en la búsqueda del consenso deseado estuvo en una
particular visión del futuro que tenía el peronismo. En él se hablaba de una nueva forma de democracia, en la
cual los sindicatos y otras “organizaciones del pueblo” habrían de ejercer el papel de los partidos y además
administrar los medios de producción. Conviene señalar que esta concepción peronista no tenía como
objetivo la anulación del sufragio universal, como ocurría en los modelos corporativistas del nacionalismo
restaurador.
Para adquirir una perspectiva más integral del proceso hay que señalar que, si bien el autoritarismo
aumento a partir de 1950-1951, no se trató de una evolución indetenible o continua. Más bien, se produjeron
constantes oscilaciones entre “endurecimientos” y etapas de moderación. Como desde 1950 la actividad
conspirativa de algunos sectores opositores era constante, los peronistas interpretaban sus medidas
autoritarias como la construcción del necesario muro protector contra aquel adversario. Muchos pensaban
que la tolerancia de Yrigoyen frente a la agitación subversiva de 1930 fue una de las razones fundamentales
para el triunfo de aquella revolución. De esto extraían la conclusión de que el gobierno debía controlar
severamente la opinión pública.
Fomento de la participación de las masas. En la teoría del justicialismo la participación masiva en la
política desempeña un papel central, de ninguna manera accesorio o extraño al conjunto. En la práctica del
decenio peronista los trabajadores sintieron, por motivos perfectamente comprensibles, que ese estado era el
suyo, que allí estaban representados.
6. El conflicto entre el Régimen y la Iglesia
El conflicto del régimen con la iglesia en sus primeros tiempos las relaciones del peronismo con la
iglesia fueron cordiales. En 1947 una ley confirmo la introducción de la enseñanza religiosa en el sistema
educativo. Pero esta legislación no tuvo el apoyo unánime de los diputados peronistas. La vieja antinomia
entre laicismo y tradicionalismo católico seguía latente en el nuevo movimiento de masas, aunque recién llego
a manifestarse abiertamente bajo circunstancias diferentes.
Más adelante surgieron problemas concretos. El ritual oficialista en torno a Eva Perón, con sus rasos
casi religiosos, hacia una mala impresión en muchos sacerdotes. El año 1954 asistió a una creciente
confrontación entre organizaciones juveniles peronistas y la juventud católica. Ante un emergente
sindicalismo católico, los gremialistas peronistas respondieron con indignación, convencidos de que se
trataba de un intento de dividir el movimiento obrero y de debilitar al régimen. En este clima volvieron a
resurgir tendencias anticlericalistas en la CGT y en sectores izquierdistas que apoyaban al gobierno.
El 22 de diciembre de 1954 se estableció la ley del divorcio vincular; los obispos respondieron con
una pastoral. El 30 dediciembre el gobierno reformo el régimen legal sobre la prostitución; en marzo de 1955
se anularon varios feriadosreligiosos y lo mismo se hizo con la instrucción religiosa en las escuelas. La
procesión del Corpus Christi del 11 de junio se convirtió en una gran manifestación de la oposición.
La oposición cuyo espacio de maniobra se veía reducido desde hacía años por el autoritarismo del
régimen, advirtió y aprovechó la oportunidad que las circunstancias le ofrecían. De esta manera puede
decirse que el conflicto con la Iglesia se convirtió en el catalizador de la revolución de 1955.
Peronismo y anti peronismo
A primera vista podría interpretarse la antinomia peronismo-anti peronismo como la consecuencia
casi inevitable de la polarización de los argentinos en torno de posturas muy definidas en las tensiones más
importantes que hasta ahora se han comentado. Pero esos desacuerdos también fueron magnificados,
simplificados y distorsionados por una retórica emocional que en ambos bandos imposibilito un enfoque más
sereno de los problemas esenciales.
Apenas si había alguna medida del gobierno que la oposición no denunciase como señal de
“fascismo”, “totalitarismo” o “tiranía”. Por su parte, Perón declaró en 1954 que solo existían dos fuerza
políticas: “el Pueblo” y “el anti pueblo”.
El autor va a señalar la ambigüedad en el movimiento peronista, que se hacíaaúnmás notorio en la
práctica gubernativa. Esta ambivalencia dificulta enormemente la clasificación del peronismo, usando como
marco categorías políticas tradicionales del tipo “derecha-izquierda”. Una discusión no menos pobre en
resultados que la anterior se movió durante años en torno de la cuestión de si el peronismo era “reformista” o
“revolucionario”. Tomando una de las medidas del régimen y considerándola con toda la serenidad posible,
parece adecuado calificar la política social y económica peronista como de tipo “reformista”. Pero su efecto
acumulativo, en el marco del ambiente psicológico y social de la época, fue tan impresionante para muchos
adherentes y opositores, que el proceso le mereció una valoración más espectacular, siendo interpretado
como “revolución”.
¿Qué era el anti peronismo?
Una parte de este o se oponía a los avances realizados, pero atacaba el autoritarismo y reclamaba
una liberación de la vida política y educativa. Otros sectores, representados por el viejo partido Demócrata
nacional y relacionados con los grandes propietarios rurales deseaban la destrucción de la CGT, la drástica
reducción de los cosos sociales y una vuelta ms o menos pronunciada al esquemaagroexportador que
privilegiaba el mercado externo.
La victoria del anti peronismo no iba a significar el comienzo de una política coherente, generadora de
un consenso renovado, sino solo una alteración de la constelación de fuerzas y un desplazamiento relativo de
algunos de los conflictos que se han comentado. El anti peronismo era un frente en el cual competían tres
perspectivas de la realidad argentina y tres programas, que en el fondo era incompatibles entre sí:
Una concepción congregaba a parte del radicalismo y de la cual habrían de disociarse, en años
venideros, la intransigencia y el desarrollismo. Su programa implicaba lo que concebían como
democratización y apertura de la vida argentina.
Para el liberal-conservadurismo tradicional, el país debía liberarse de un totalitarismo, para retornar a
los esquemas políticos, económicos y sociales anteriores a 1943.
El nacionalismo restaurador veía una supuesta revolución “roja” en un futuro cercano y exigía la
reconocida receta “salvadora” de un estado autoritario tradicionalista.
La estabilidad del régimen peronista se basaba en dos pilares: a) la legitimación que venia del apoyo
mayoritario de la ciudadanía expresado en las elecciones; b) el delicado equilibro entre las instituciones y
factores de poder más influyentes: la CGT, el Partido Peronista, Las FFAA, la Iglesia y las elites empresarias.
En la tercera etapa del régimen (1949/50-1955) el equilibrio señalado se vio afectado por la política
distributiva, los intentos integrales de “peronizacion” y el crecimiento del poder burocrático del partido y de la
CGT.
La interacción de los factores analizados fue creando las condiciones para el rebrote de la “guerra
civil fría”. Los hechos se sucedieron año tras año: en 1949 se dieron las primeras conspiraciones; en
septiembre de 1951 fue aplastada la intentona del General B. Menéndez; en 1952 aborto una operación de
“comandos” planeada por el Coronel José Suarez; en abril de 1953 se atentó contra una manifestación
peronista y se produjo la reacción con el incendio de locales opositores. A fines de 1954 la marina efectuó
una serie de maniobras que en realidad constituían una preparación disimulada del levantamiento. El intento
del 16 de junio de 1955 estuvo mal organizado y fracasó. Tres meses después triunfo el levantamiento
conducido por el general Lonardi y el almirante Isaac Francisco Rojas, después de cuatro días de lucha.
Perón tomo el camino del exilio.
El movimiento peronista carecía de toda experiencia que pudiese predisponer a sus miembros para
una guerra civil, no existían formaciones previamente armadas y adiestradas, desde el punto de vista
psicológico y organizativo, sus dirigentes y adherentes solo estaban preparados para dos métodos de lucha:
la huelga y la movilización para fines electorales. La decisión que finalmente tomó Perón no parece
desprovista de lógica militar y política. Rehusó prolongar el conflicto y se alejó, pudiendo afirmar que de ese
modo le ahorraba al país un baño de sangre. Podía contar con algo: la “normalización” posterior a la crisis le
permitiría al peronismo volver a utilizar con provecho sus armas ya probadas: el potencial electoral y las
huelgas.
Desde noviembre de 1955 la represión del movimiento peronista alcanzo niveles de extraordinaria
severidad. Y es que la ambigua revolución triunfante era, por un lado, “liberación” efectiva de un culto
personalista de tipo oficial, así como de las restricciones diversas que sufrían “casi” todos los partidos; pero
por el otro tenían también un semblante de “reacción”, bajo el cual las fuerzas conservadoras del periodo
1930-1943 intentaron consolidar una política anti industrialista y socialmente regresiva, además de
embarcarse en la empresa de desmantelar el partido más numerosos del país y las organizaciones obreras
que le eran adictas.
LA ARGENTINA EN LA CRISIS IDEOLÓGICA MUNDIAL
En todas las sociedades modernas, las ideologías políticas han cumplido por lo menos alguna de las
siguientes funciones:
a) La función de ofrecer una especia de “mapa” simplificado de la realidad, un modelo esquemático que,
si bien distorsiona inevitablemente, también integra rápidamente la información que bombardea sin
cesar al hombre contemporáneo.
b) La de proporcionar un sistema de representaciones y valores, capaz de actuar como factor de
comunicación, coordinación y consenso entre los distintos individuos, grupos e instituciones que
componen una nación.
c) La de constituir un conjunto de racionalizaciones de un interés parcial, sectorial, que intenta
justificarse y realizarse en una sociedad pluralista y conflictiva.
Ninguna de las grandes corrientes ideológicas contemporáneas puede a priori y para siempre
declararse inmune a la trampa de la manipulación. En un país como el nuestro, que, nos guste o no,
pertenece a la “periferia”, el peligro de la manipulación se da por partida doble. Recibimos las ideologías
“hechas” en los países centrales y con ellas, lógicamente, las potencialidades manipuladoras que tenían
desde su origen.
La “revolución” de 1930 puso sobre el tapete de las graves cuestiones argentinas una tensión que, de
diferentes formas, se da en toda sociedad actual: la de la adecuación entre el subsistema político-institucional
y el económico-social. En países periféricos como el nuestro no pude reconstruirse el delicado (e inestable)
equilibrio que precedió al fatídico año 1930. El estatismo y el deseo de un recambio del elenco dirigente
venían creciendo lentamente en el país, y este proceso era lógico, dados los elementos en juego. Surgióasí el
Peronismo. Más allá de ambiciones personales y aciertos y errores de la más variada índole, la esencia de su
propuesta estaba en lograr un nuevo equilibrio social, potenciando factores hasta entonces relativamente
marginales, fundamentalmente el sindicalismo.
La falla más notable del peronismo había estado en la segunda función de las ideologías, en su
fracaso como impulsor de la constitución de un nuevo y autentico consenso argentino.