Movimientos literarios Dominicanos
El Modernismo
Lo natural era el punto clave, lo propio para resaltar las auténticas creaciones.
Figuras de renombre: Rubén Darío (Nicaragua) y José Martí (Cuba).
Obra: “Azul” Rubén Darío y “El Ismaelillo” José Martí.
Apunte destacado: Fue el primer movimiento latinoamericano en ser escogido por los
españoles.
2 grandes movimientos reconocidos, anteriormente se conocían al Clasicismo,
Neoclasicismo y otros.
La idea central fueron los movimientos de vanguardia, después de sucedidos los
grupos de literatura, surgieron a partir de la Generación del 98 en España.
En la República Dominicana la poesía es el género más cultivado. Sus rastros
se encuentran en los días de la colonia. La falta de desarrollo económico, el
aislamiento impuesto por los ataques de las potencias europeas a España y el sistema
de navegación, hicieron de la isla un lugar de escaso desarrollo comercial y por ende
cultural. Vino a salir de su marasmo luego de la Revolución haitiana, pero las élites no
pudieron desarrollar su capacidad económica en una ciudad letrada de avanzadas.
Son contados los criollos dominicanos que estudiaron en Europa y que tuvieran una
presencia significativa, además del clérigo Sánchez Valverde, ningún otro fue capaz
de incidir con sus ideas en la vida de la región (Fornerín, 2014).
No fue sino hasta finales del siglo XIX cuando apareció la primera colección de
poesía “La lira de Quisqueya” y cuando se forjan los primeros poetas de importancia.
Del XIX, cabe seleccionar a Salomé Ureña Díaz, a José Joaquín Pérez y a Gastón
Fernando Deligne como voces importantes, que muestran una dedicación central en la
poesía, el pensamiento y la reelaboración de un sentido estético.
La poesía dominicana viene a tener cierta difusión durante el periodo del
modernismo, donde se destacan una gran cantidad de poetas, entre los que sobresale
de manera significativa Fabio Fiallo, quien también contribuyera con importantes
cuentos. Así que, no solo en la poesía sino en la prosa, la participación dominicana en
el modernismo es significativo. Al malogrado autor Federico Bermúdez cabe tener la
fuerza poética para dejar atrás la escuela de Darío, con “Oro virgen” y “Los humildes”;
entrada la década del treinta aparecen otros poetas de alcances mayores en las letras
hispanoamericanas.
Puede ser descrita la poesía dominicana desde dos metáforas usadas por
Heidegger: el suelo y la tierra. Toda la gran poesía dominicana ha tendido una relación
mayor entre la tierra y el cielo y se ha separado del corazón, de los sentimientos, del
amor. En el modernismo era la hiperestesia humana, en los poetas posmodernistas
tenemos la tierra, como relación problemática del hombre con su entorno.
Fue Domingo Moreno Jiménez quien, en la década de 1920, siendo un cronista de
expresión sentimental sobre la tierra, une la poesía y a la espiritualidad. El corazón es
entonces puesto en la tierra, en la poesía de Moreno Jiménez, que busca un lenguaje
más coloquial y se aleja del retoricismo, de la poesía como artefacto que Darío
encumbró.
Con una visión socializante, con un ritmo que pedía un escenario, llegó Pedro
Mir, el más centrado en la tierra, que olvida por completo el cielo. Coloca la poesía en
la boca de todos. Es el poeta social, portavoz del pueblo, continúa con ‘los humildes’
de Federico Bermúdez. Mir une la vida a la poesía, transforma el lenguaje modernista,
el instrumental de Darío, con la finalidad de construir una sinfonía social. Es el poeta
político por antonomasia: tierra, ágora y polísse unen en su decir. Tiene la dimensión
nacional, la caribeña y la latinoamericana. Juega en la frontera de los imperios
Las Vanguardias de República Dominicana
El Vedrinismo
Tendencia literaria responsable de la introducción del verso libre a la poesía
dominicana. El Vedrinismo no debe considerarse como un movimiento literario en sí,
ya que los vedrinistas no elaboraron ni desarrollaron un plan de trabajo definido como
lo hicieron los demás movimientos anteriores y posteriores a éste. Vigíl Díaz, su
creador, se limitó a la búsqueda de una transformación formal en la poesía mediante la
utilización del verso libre, olvidándose de que casi todo lo que se escribía en la Re-
pública Dominicana en aquel momento estaba íntimamente ligado al modo de pensar
europeo.
Tendencia literaria responsable de la introducción del verso libre a la poesía
dominicana. El Vedrinismo no debe considerarse como un movimiento literario en sí,
ya que los vedrinistas no elaboraron ni desarrollaron un plan de trabajo definido como
lo hicieron los demás movimientos anteriores y posteriores a éste (Contín, 1983).
La estadía de Vigil Díaz en Francia lo puso en contacto con escritores
vanguardistas que abogaban por el rompimiento total de las formas poéticas europeas
vigentes, de quienes absorbió los modelos poéticos que posteriormente introdujo en la
literatura dominicana. Así lo expone en la introducción a su libro Galeras de Pafos: "Yo
he tendido, por supervisión instintiva, a realizar la ambición de que habla Baudelaire
a Arsenio Houssage a la ambición de soñar con una prosa poética, musical, sin ritmo ni
rima, bastante flexible y bastante trunca para adaptarse a los movimientos líricos del
alma, a las ondulaciones del sueño y a los sobresaltos de la conciencia.
Vigil Díaz, su creador, se limitó a la búsqueda de una transformación for-mal en
la poesía mediante la utilización del verso libre, olvidándose de que casi todo lo que se
escribía en la República Dominicana en aquel momento estaba íntimamente ligado al
modo de pensar europeo. La estadía de Vigil Díaz en Francia lo puso en contacto con
escritores vanguardistas que abogaban por el rompimiento total de las formas poéticas
europeas vigentes, de quienes absorbió los modelos poéticos que posteriormente
introdujo en la literatura dominicana.
Así lo expone en la introducción a su libro Galeras de Pafos: "Yo he tendido,
por supervisión instintiva, a realizar la ambición de que habla Baudelaire a Arsenio
Houssage: a la ambición de soñar con una prosa poética, musical, sin ritmo ni rima,
bastante flexible y bastante trunca para adaptarse a los movimientos líricos del alma, a
las ondulaciones del sueño y a los sobresaltos de la conciencia" (Lebrón, 1994).
"El origen de la palabra Vedrinismo, según Manuel Rueda, es como sigue: En
1912 ocurrió la muerte del aviador francés Jules Vedrin, cuyas hazañas aéreas
conocidas como Looping the loop, más un vuelo realizado por éste entre París y
Madrid, le habían dado fama en su Francia natal. Virgil Díaz, suponiendo que su recién
estrenado modo de escribir poesía tenía semejanza con los actos acrobáticos de Vedrin,
no vaciló en bautizar su nuevo estilo con el apellido de dicho artista, de donde se
deriva la palabra Vedrinismo. Pero esa explicación no fue lo suficientemente
convincente como para lograr que su proyecto ganara adeptos. En consecuencia, él
mismo tuvo que asumir el rol de dirigente, miembro único y simpatizante del
Vedrinismo. Con eso Vigil Díaz no estaba saliéndose de la práctica común de la Europa
de aquellos días, donde era prácticamente imposible encontrar movimientos
vanguardistas cuyos nombres tuvieran explicaciones lógicas y convincentes capaces
de trascender las aspiraciones personales de sus creadores.
Algunos de los movimientos vanguardistas lograron proyectarse fuera de sus
entornos geográficos; otros, generalmente los más localistas, quedaron sólo como
patrimonios nacionales, y los más egocéntricos apenas sirvieron para satisfacer el ego
de sus propulsores. A este último grupo pertenece el Vedrinismo. El siguiente juicio de
Vigil Díaz así lo confirma: "Siempre me he empeñado en no perder el pensamiento y la
palabra que me da con lealtad y exactitud la medida de mi sensibilidad, mi música
íntima, la conservación intacta de mi yo..." Vigil Díaz no elaboró ningún tipo de
proclama ni de manifiesto ni tampoco propuso un programa de grandes aspiraciones,
como era propio de los vanguardistas. (Martínez, 1996).
Los ideólogos de los mismos siempre encontraron cómo justificar sus ingeniosas
y audaces pirotecnias formales y verbales. Ni los cubistas(Francia, 1906),
transformadores de la plástica y de la literatura por un largo período; ni los futuristas
(Italia, 1909), con los revolucionarios y, ocasionalmente, crueles planteamientos
de Marinetti; tampoco los expresionistas (Alemania, 1910), que trataron de llegar
alcanzarla más profunda esencia humana por medio de casi todas las manifestaciones
artísticas; ni
mucho menos los dadaístas (Suiza, 1916), encabezados por Tristán Tzara y quien conso
brada solemnidad decía que Dadá no tenía ningún significado, pudieron dar
explicaciones verosímiles sobre los nombres de sus movimientos. Algunos de los
movimientos vanguardistas lograron proyectarse fuera de sus entornos geográficos;
otros, generalmente los más localistas, quedaron sólo como patrimonios nacionales, y
los más egocéntricos apenas sirvieron para satisfacer el ego de sus propulsores. A este
último grupo pertenece el Vedrinismo. El siguiente juicio de Vigil Díaz así lo
confirma: "Siempre me he empeñado en no perder el pensamiento y la palabra que me
da con lealtad y exactitud la medida de mi sensibilidad, mi música íntima, la
conservación intacta de mi yo..." Vigil Díaz no elaboró ningún tipo de proclama ni de
manifiesto ni tampoco propuso un programa de grandes aspiraciones, como era propio
de los vanguardistas. El planteamiento estético o lo que podría considerarse como tal
está condensado en los siete párrafos que componen el prólogo de Galeras de Pafos.
El modernismo afronta su primer flagelo en 1917, cuando se inicia el primer
movimiento renovador de la poesía dominicana, el 10 de noviembre de 1917 con el
poema “Arabesco”, se inicia en la revista “La primada de América”, el vedrinismo,
comandado por Otilio Vigil Díaz, único representante (por lo menos hasta el lapso que
se considera duró el vedrinismo), pues mucho tiempo después se uniría a esta tendencia
Zacarías Espinal, como el único adepto del vedrinismo, quien cultivó una poesía letrista
basada en sonoridades.
El vedrinismo no recibió apoyo del vulgo para trascender, pues era un
movimiento atrevido para lo que el crítico estaba acostumbrado a escudriñar, y también
porque fue la primera renovación en toda Latinoamérica, por lo que era algo novedoso
desde toda perspectiva; hay que resaltar que en ese contexto el país estaba más atento a
la situación político-social, ante una inminente ocupación norteamericana. Sin embargo,
el vedrinismo tiene un mérito insoslayable en la literatura dominicana, especialmente en
la poesía, es la introducción del verso libre y por tanto de la vanguardia, elementos que
marcaron la modernidad poética en nuestra literatura. Los textos más representativos del
vedrinismo fueron: “Galeras de pafos”, “Góndolas”, “Miserere patriótico” (Candelier,
2013).
Postulados del Vedrinismo
Yo he tendido, por supervisión instintiva, realizar la ambición de que habla el
divino poeta Baudelaire a Arsenio Haussaye: a la ambición de soñar con una prosa
poética, musical, sin ritmo ni rima, bastante flexible y bastante trunca para adaptarse a
los movimientos líricos del alma, a las ondulaciones del sueño y a los sobresaltos de la
conciencia.
Peter Altemberg aconseja: "ante todo, escúchate a ti mismo, da oídos en ti, a
tu propia voz; no tengas vergüenza de ti mismo; no te dejes asustar por tus sonidos,
aunque sean desacostumbrados, con tal que sean tuyos: ten valor para tus
desnudeces; pinta a un hombre en una frase; un suceso del alma en una página; y un
paisaje en una palabra."
Siempre me he empeñado en no perder el pensamiento y la palabra que me da
con lealtad y exactitud la medida de mi sensibilidad, mi música íntima, la conservación
intacta de mi yo: y por lo demás y los demás, que derrame su veneno el crótalo y su
baba el caracol.
Por lo que toca a la estética del futuro, ésta será a métrica, astringente y
wagneriana, por no decir que será divina armonía del desorden.
Es pertinente advertir que mis poemas, aquellos que adoro de hinojos, venidos
de profundidades misteriosas, los más complicados, los que piden la camisa de fuerza,
y que conservo inéditos, para deleirlos más tarde en azul, a través de mis flautas de
París, unos fueron escritos en Francia; otros, los más, hace dos lustros sin influencias
ni calcomatismos.
¿Galeras de Pafos?... Afroditas, Melitas, Lesbias, Hetairas y Pallakas.
Yncubos y Subsubos. Sadismos y Masoquismos. Sátiros y Bacantes coronados de
pámpanos. Eurítmicos efebos deshojando rosas. Lechos de sándalo y marfil. Simiente.
Palomas blancas y vasos de perfumes. Tiríbulos y crepitantes y embriagadoras
sandácaras. Cráteras de Hidromiel. Liras y flautas. Anforas de vino color sangre y de
topacio.
Esclavos, remos de plata, y velámenes resumando púrpura sobre las ondas
azules y espumosas del ponto que arrulla y refresca la isla maldita de Chipre. Pues
nada de esto; el título de este libro, nada tiene que ver con el alma de este libro, que
es casi inofensiva, transparente y sencilla como una campiña; es simplemente el
cumplimiento de un canon parnasiano: todo título debe ser bello, poco importa que no
diga nada.
Postumismo
Movimiento literario aparecido en Santo domingo en 1921. El Postumismo
cambió radicalmente el sentido del discurso poético dominicano. A partir de éste se
comenzó a hablar de poesía dominicana tradicional y de poesía dominicana moderna,
debido a que los postumistas pusieron en práctica una nueva forma de poetizar la
realidad dominicana. El Postumismo ha sido definido por los mismos postumistas y,
también, por sus detractores. Domingo Moreno Jiménez, iniciador y líder principal del
grupo, lo interpreta como "una actitud del espíritu expresada por medio de un acento
emocional, en oposición al acento periódico".
A pesar de lo que se diga, la recepción del postumismo fue casi masiva en los
círculos literarios de la capital, Santiago, San Pedro de Macorís y El Seibo, para no
mencionar otras ciudades donde el peregrinar de un apostolado mesiánico llevó a
Domingo Moreno Jiménez, a otros miembros prominentes y adeptos del grupo
(Céspedes, 1985).
En Domingo Moreno Jiménez: apóstol de la poesía, José Rafael Lantigua
expresa que "el Postumismo es fuente creadora, manantial de convicciones claras,
quizás no muy precisas, pero sí evidentemente diáfanas. Nada de ocultamientos, ni de
malabarismos. Creación hacia un fin determinado, con el que da la naturaleza misma".
Baeza Flores, por su parte, lo concibe como: "Liberación a través de la autenticidad de
la expresión propia". "El Postumismo descubre de un modo amplio, por primera vez, la
tierra dominicana, el sentido racial y el sentido morfológico de nuestra realidad.
El realismo no está ahora determinado por unas normas preceptivas ni por
modelos a los cuales hay que ser fiel, sino por el impulso del alma del poeta en
contacto directo con la realidad nativa".
El Postumismo apareció en marzo de 1921, cuando la revista Cuna de
América, bajo el título de Postumismo, dedicó un número completo a la divulgación de
un conjunto de poemas que se apartaban radicalmente de las normas y los patrones
vigentes del quehacer poético dominicano. Seis años después, en 1927, apareció la
revista El día estético, órgano de difusión del grupo. La reacción de los intelectuales de
entonces fue inmediata pues sintieron que ese "pozo negro de la poesía dominicana",
como irreverentemente denominó Patín Maceo al Postumismo, además de cuestionar
la castidad y la pureza de la poesía que se había escrito en el país, ponía en peligro el
futuro de las letras nacionales.
Los poetas postumistas pertenecían, pues, a la avanzada cultural de una
importante red de activistas político-ideológicos que, durante la Ocupación y después
de esta, se dedicaron a realizar un intenso e intensivo trabajo de consolidación del
campo nacionalista en todo el país. Desde este punto de vista, casi parece lógico que
la publicación del “Manifiesto postumista” haya tenido lugar el mismo año de la
fundación de la Asociación Literaria Plus-Ultra, la cual inició sus actividades, bajo la
dirección de Manuel Arturo Peña Batlle, el 20 de noviembre del mismo año de 1921. Y
como nos lo recuerda Paulino: Algunos de los miembros de Plus-Ultra pasaron al
Paladión a partir del momento en que sus integrantes, encabezados por Peña Batlle,
se integraron al Partido nacionalista de Américo Lugo (Paulino, 2010).
En el mismo año l92l, en el prólogo a su primer poemario titulado Fantaseos,
Andrés Avelino dio a la publicidad el manifiesto postumista preparado por él. El
documento, de unos veinte postulados, anunciaba, según los postumistas, la ruta que
debía seguir la poesía dominicana a partir de ese momento. A pesar de que en el
primer número de El día estético aparecieron los nombres de Vigil Díaz, Francisco
Ulises Domínguez, Federico Lora, LuisMota y Tulio Pina, el Postumismo creció
alrededor de tres figuras claves: Domingo Moreno Jiménez, Rafael Augusto Zorrilla y
Andrés Avelino, quienes se reunían en la Colina Sacra, nombre con que fue designado
el hogar de Domingo Moreno Jiménez, a discutir los planes de trabajo e intercambiar
sus escritos.
Sin embargo, en su ensayo, Paulino Ramos menciona un dato que no manejan
ni Céspedes ni Lantigua. Se trata de la participación de Moreno Jiménez como
profesor de Literatura en la efímera Universidad Popular y Libre del Cibao, creada por
iniciativa de Juan Isidro Jiménez Grullón en los salones de la Sociedad Amantes de la
Luz de la cual él era presidente. Dicha universidad funcionó hasta 1933, cuando la
Sociedad Amantes de la Luz de Santiago cerró sus puertas por falta de recursos,
aunque, como apunta el mismo Paniagua: «la represión era la principal causa de lo
que estaba aconteciendo, ya que las autoridades redujeron la ayuda que entregaban a
la institución (Paulino, 2010).
Los enemigos del Postumismo fueron implacables con los postumistas y se
propusieron la inmediata destrucción del grupo. Para lograrlo, alimentaron con
sarcasmo e ironía soterrada, la idea de que Moreno Jiménez era el Sumo Pontífice de
los postumistas, mientras que Zorrilla y Avelino eran apenas Pontífices.
Eso, como era de esperarse, causó malestar y aumentó los conflictos que ya
se reflejaban en el grupo antes de cumplir el primer año. El primer aniversario fue
celebrado con una bebida especial preparada por ellos mismos hecha a base de agua
de coco, jengibre y leche condensada, que bautizaron con el nombre de lactopalma y
que tomaron acompañada de exóticas comidas y dulces de pétalos de rosas. Al
concluir dicho acto lanzaron al aire todos los pétalos de rosas restantes.
La revalorización de la obra de importantes figuras dominicanas (Domingo
Moreno Jiménez (sic), Héctor Incháustegui Cabral, Pedro Mir, etc.) que nos hemos
visto obligado a emprender obedece a que la crítica para la que ellos fueron sujetos no
aplicó los instrumentos de medición apropiados para situar su producción en su justo
valor y no deseamos que algo similar ocurra ahora con nosotros (Francisco, 1969).
Después de la celebración del primer aniversario, los postumistas fundadores
comenzaron a distanciarse entre sí, y a los ataques de sus detractores se sumaron
contradicciones estéticas y problemas de liderazgo. Zorrilla, que nunca exhibió
grandes dotes poéticas, murió en l937, dejando una obra breve y de cuestionable valor
literario. "Dos años antes de su muerte varios integrantes de La Cueva, dirigidos por
Rafael Américo Henríquez, emprenden una cruzada para alentarlo en su soledad
otorgándole el título de Sumo Pontífice, tras arrebatárselo a Moreno Jiménez". Por su
parte, Andrés Avelino, interesado en cambiar el curso de su poesía, intentó crear otra
tendencia poética: la Poesía matemática. El nuevo proyecto de Avelino pereció
rápidamente y su afirmación de que "la poesía matemática era esencia del
Postumismo" fue rechazada inmediatamente por Moreno Jiménez.
De los tres sólo Moreno Jiménez continuó los lineamientos poéticos
postumistas. Para desarrollar un amplio y ambicioso programa de difusión de sus
ideas innovadoras Moreno Jiménez se apoyó en el acápite marcado con la letra G del
manifiesto postumista, que dice: "Los poetas no seguirán siendo seres privilegiados y
desconocidos de la multitud, camino del ensueño, sino seres videntes, camino de la
verdad, pensadores y filósofos". Con esa convicción y el título de Sumo Pontífice,
Moreno Jiménez inició una larga caminata que lo llevó por casi todos los rincones del
país. De ese modo el Postumismo se convirtió en un movimiento de amplia difusión y
ganó seguidores en todo el ámbito nacional. A partir de entonces Postumismo y
Moreno Jiménez se convirtieron en sinónimos.
La concepción ética de la vida en Moreno Jiménez no es solamente la ética del
cristianismo pregonado por Jesucristo sino que las sentencias que adopta tienen el
rasgo de ser universales y propias de todas las religiones que tienen por estrategia la
conciliación y la reconciliación de los sujetos en torno al mantenimiento del orden
natural y divino» (Céspedes, 1985).
Los postumistas no lograron íntegramente los objetivos de su extenso
manifiesto debido al poco tiempo de unidad del grupo y a las limitaciones artísticas de
sus integrantes. El rechazo a la tradición poética anterior y el interés de desligarse de
todas las manifestaciones literarias son solo dos de los muchos obstáculos que
impidieron la proyección internacional del Postumismo. Al respecto, señala Alcántara
Almánzar, los postumistas "desconocieron los valores cimeros de la literatura
universal, a consecuencia de haber utilizado una perspectiva demasiado estrecha. El
desdén por las obras de Homero, Shakespeare, por ejemplo, no era más que el
resultado de una actitud equivocada ante la complejidad y riqueza de la cultura, para la
cual no existen límites geográficos ni regiones totalmente cerradas a la influencia
externa. Cuando el postumismo afirma que América debe superar a la Europa, olvida
la importancia de la tradición".
Un sector de los dominicanos históricamente cómplice del poder extranjero se
acomodó a la nueva situación y desde 1916 comenzó a disfrutar de las migajas del
poder foráneo, pero otros no. La respuesta a la dictadura militar, que llevó a Américo
Lugo, a Fabio Fiallo y a Francisco Prats-Ramírez a la cárcel, para solo citar a tres
ejemplos, fue la organización de agrupaciones políticas y culturales nacionalistas que
integraron a los sectores anti-intervencionistas: la Unión Nacional Dominicana, la Junta
Nacionalista, el Movimiento Postumista, Plus Ultra y el Paladión fueron algunas de
ellas (Paulino, 2010).
Las críticas mal intencionadas y el menosprecio de la élite intelectual
dominicana han intentado sepultar el aporte del Postumismo. Pero muchos de los que
lanzaron las más agudas críticas a ese grupo de revolucionarios de la poesía, luego se
han retractado. Incháustegui Cabral apunta: que "los que negaron el agua y la sal a los
postumistas aprendieron que el verso amorfo era una especie de monstruo medio
prosa medio verso y que allí, a pesar de todo, podía llover poesía" .Con el paso de los
años el Postumismo ha sido reconocido como el salto más importante que ha dado la
poesía dominicana a la modernidad. Así lo confirman los siguientes juicios críticos:
a) "Todavía no nos cansamos de admirar a Domingo Moreno Jiménez, quien
tuvo la osadía de incluir por primera vez en la poesía culta dominicana elementos de
nuestro diario vivir teñidos de correspondiente color criollo”.
b) "Los postumistas rompieron con el verso de medida pareja, con las
combinaciones aceptadas en las medidas dispares, con la colocación de los acentos
que se consideraba buena, con las estrofas hasta ese momento usuales, y con la rima.
Renegaron a las posibles ordenaciones de versos que hubieran logrado pasar y en
general con todo lo que ya era tradicional en la manera de trovar",
c) El Postumismo "trae grandes cambios a la poesía dominicana enriqueciendo
su temática y afanándose en redescubrir nuestra realidad ambiental, reflejándola en un
estilo desacostumbrado" "No obstante sus fallos, el Postumismo ofrece ciertos criterios
vigentes en la poesía contemporánea universal. La afirmación de que no existen
vocablos poéticos, para comenzar, es uno de sus aciertos loables"
Uno de estos matices, fundamental e indisociable de la ética de Moreno
Jiménez, es su rechazo a toda suerte de compromiso empírico con el mundo
(tanto Céspedes como Lantigua subrayan, desde sus respectivos puntos de vista, este
aspecto particular de la personalidad de Moreno Jiménez). Según Céspedes, es en
esa huida de la confrontación con la vida, con lo cotidiano y lo profano donde
descansa su concepción literaria, no su práctica del poema, la cual es trabajada sin
embargo por la metafísica del signo(Céspedes, 1985).
Moreno Jiménez también contribuyó a la formación del grupo La Poesía
Sorprendida; pero pronto entró en contradicción con los sorprendidos quienes habían
iniciado una campaña de desprestigio contra él. Lo acusaron de poeta localista, pobre
de imaginación y poco diestro en el manejo del lenguaje. Las contradicciones entre
Moreno Jiménez y los sorprendidos surgieron por la forma que tenía el grupo naciente
de concebir la obra artística, pues mientras Moreno Jiménez luchaba por una poesía
nacional, esencialmente dominicana, los sorprendidos abogaban por la
universalización del arte. Sin embargo, los sorprendidos no pudieron obviar el legado
postumista; pues si bien es cierto que éstos tuvieron una visión poética más amplia
que los postumistas acerca de la problemática del hombre dominicano, las raíces de
su poesía procedían justamente del mismo grupo que ellos combatían.
Es claro que hay una relación entre la vida y la obra de un escritor pero esa
relación nunca es simple. La vida no explica enteramente la obra y la obra tampoco
explica a la vida. Entre una y otra hay algo que está en la obra y que no está en la vida
del autor; ese algo es lo que se llama creación o invención artística y literaria. El poeta,
el escritor, es el olmo que sí da peras (Paz, 1982).
La poesía sorprendida
Al llegar a la década del cuarenta la antigua ciudad de Santo Domingo de
Guzmán ha sido sustituida por el nombre de Ciudad Trujillo. En honor al dictador y sus
calles y parques principales bautizados de nuevo, honran a los hijos y parientes del
Generalísimo. Las costas caribeñas infectadas de submarinos alemanes, no permiten
que se olvide que en un lugar no tan remoto el mundo se desangra en una lucha
violenta.
La dictadura trujillista se encontraba en el apogeo de su poder y su gobierno
controla todos los aspectos de la vida dominicana. Se vivía un clima espantoso y un
momento verdaderamente difícil, en particular, apresa el intelectual dominicano, que
no puede escapar de este ambiente de opresión moral y material. No obstante, los
primeros años del decenio se caracterizan por una incesante producción literaria de
obras de primera calidad como Poemas de una sola angustia, Compadre Mon, Trópico
negro, y Yelidá.
El mundo dominicano en esta época recibe el estímulo de una colonia de
republicanos españoles exiliados que se integran a la vida cultural del país. Entre ellos
se destacan Vicente Lloréns Castillo, catedrático de filosofía y literatura española,
discípulo de Menéndez Pidal Segundo Serrano Pónsela, poeta y editor de la revista
Panorama en Santiago de los Caballeros y colaborador a La poesía sorprendida.
Moreno Jiménez apareció en los primeros números de la revista La Poesía
Sorprendida, No obstan-te, desde la reunión inicial para la formación de dicho grupo,
éste fue excluido del mismo. Baeza Flores y Lebrón Saviñón se reunieron con Franklin
Mieses Burgos, Freddy Gatón Arce y el poeta y pintor español Eugenio Fernández
Granell y, bajo el lema de "Poesía con el hombre universal", dejaron formalmente
constituido el grupo (Omar, 2013).
Alberto Baeza Flores y su importancia en las letras dominicanas.
En el 1843, Baeza Flores llega a la vieja capital colonial como agregado a la
Delegación Chilena. Trae consigo un gran entusiasmo y una colección de revistas y
manifiestos surrealistas que está ansioso de compartir. Baeza Flores asiste a una de
las conferencias de la Sociedad Alfa y Omega y logra entablar amistad con el joven
poeta y estudiante de medicina Mariano Lebrón Saviñón, poeta negrista. Baeza quedo
profundamente impresionado por su juventud y la calidad de sus versos, se acerca a
él. A partir de esos momentos impulsados por un profundo interés en la difusión de la
poesía, deciden dar una lectura de poesía a dos voces en la Sociedad Alfa y Omega.
Es a partir de este momento en que la poesía dominicana a través de esta
generación de poetas comienza a abrir sus puertas a las literaturas europeas. Ya los
grupos La Cueva conocen la poesía de la generación del 2 y hay un vivo interés en el
romance.
Varios entre ellos Mariano Lebrón Savinón leen el francés y el inglés y su
biblioteca necesaria incluye los maestros franceses simbolistas y los surrealistas.
La poesía sorprendida se percibe como producto de preocupaciones internas e
individuales. La esencia poética, además, se le escapa a la palabra que muchas veces
debe permanecer muda para poder recogerla. Entonces los poetas comienzan a
preocuparse por las limitaciones que ofrece el lenguaje.
Desde el principio los sorprendidos presentan una estética que se aleja del
postumismo, preocupado desde sus orígenes por establecer la naturaleza poética de
los elementos y el habla más humilde dominicana.
La Poesía Sorprendida publica su primer número en octubre de 1943. Desde
su nacimiento la revista declara su intención de abrir las puertas de las letras
dominicanas a la tradición literaria mundial Estamos por una poesía nacional nutrida
en lo universal, única forma de ser propia; con lo clásico de ayer, de hoy y de mañana;
con la creación sin límites, sin fronteras y permanente; con el mundo misterioso del
hombre, universal, secreto, solitario e íntimo, creador siempre.
Estamos contra toda limitación del hombre, la vida y la poesía: contra todo falso
insularismo que no nazca de una nacionalidad universalizada en lo eterno profundo de
todas las culturas: contra la permanente traición a la poesía y sus permanentes
traidores por corta visión.
El planteamiento básico de los sorprendidos se apoyaba en la universalización
del arte. De ahí que su postulado principal fuera: "Estamos por una poesía universal
única forma de ser propia; con lo clásico de ayer, de hoy y de mañana; la creación sin
límites, sin fronteras y permanente; con el mundo misterioso del hombre, universal,
secreto, solitario e íntimo, creador siempre". Los sorprendidos no rechazaron el
pasado ni negaron los aportes de las culturas y las literaturas extranjeras como lo
habían hecho sus antecesores. Al contrario, estaban conscientes de que la poesía
dominicana debía abandonar el localismo folklórico que la identificaba y acercarse más
a lo universal. Las relaciones internacionales y el intercambio con importantes escrito-
res europeos, latinoamericanos y caribeños de la época, entre ellos Juan Ramón
Jiménez, Emilio Ballagas, Eliseo Diego, Jorge Guillén, Cintio Vitier, Lezama Lima,
Ramón Guirao, etc., puso a los poetas sor-prendidos en contacto con la mejor poesía
y los más importantes movimientos literarios de aquellos años. Eso los mantuvo al
tanto de lo que se estaba escribiendo en otros países de habla española (Omar,
2013).
La revista dura casi cinco años en los que se publica veintiún números, caso ya
de bastante mérito dentro del ambiente cultural hispanoamericano de entonces donde
pocas revistas obtienen esa longevidad.
Según Anderson Imbert, La Poesía Sorprendida es el acontecimiento cultural y
literario de la década de los cuarenta en la vida dominicana. En ningún momento hasta
entonces ha tenido la literatura dominicana esa relación sostenida con las literaturas
de América. Pedro Salinas y Andrés Bretón se detienen en la isla entusiasmados por
la labor de esos jóvenes amantes de las letras que luchan por mantener su espíritu.
Los sorprendidos reciben también el Tercer cántico de Jorge Guillen que
publican en la colección “El desvelado Solitario” en septiembre de 1944 y que se
reparte junto al número doce de La Poesía Sorprendida. Reciben además carta
de JuanRamón Jiménez en la que afirma interés en la labor de los jóvenes y solicita
los números de las revistas publicadas.
Además de poner la literatura dominicana en el mapa literario del momento, los
sorprendidos trabajan para fomentar el interés y la difusión del país no sólo de las
letras dominicano sino universal. Se ofrecen veladas y lecturas poéticas en salones y
parques.
Los poetas dominicanos en La Poesía Sorprendida. Son:
Rafael Américo Henríquez (1899-1968), Manuel Lanes (1899), Franklin Mieses Burgos
(1907-1976), Aida Cartagena Portalatín (1918-) Manuel Valerio (1918)
Freddy Gatón Arce (1920), Manuel Rueda, (1921), Mariano Lebrón Saviñon.(1922),
Antonio Fernández Spencer (1922).
Entre los poetas sorprendidos destacaremos los que consideramos de más
relevancia dentro del grupo: Franklin Mieses Burgos forma parte de la dirección de la
Poesía Sorprendida desde su concepción a la clausura. Su casa llegó a ser “La casa
de La Poesía Sorprendida”. Sus poemarios: Clima de eternidad y Sin mundo ya y
herido por el cielo. En 1951 Brigadas Líricas de Montevideo.
Aída Cartagena de Portalatín. La voz femenina de La Poesía Sorprendida
Conocida como la Ilustre escritora. Nació en Moca, República Dominicana en 1918.
Poeta, novelista y cuentista. Dio a sus escritos un impulso de contenido lírico.
Egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y diplomada en Artes de la
Universidad de Lowrce, de París. Siempre vivió comprometida con la vida literaria
dominicana.
Aída Cartagena de Portalatín publicó de poesía: Víspera del sueño, Del sueño
al Mundo, Mi mundo el Mar, Una mujer está sola. Llámalo verde Novela Escalera
para Electra, La tarde en que murió Estefanía. Ensayos. Cultura Africana Rebelde con
Causa, Narradores dominicanos.
En 1961 crea Brigadas Dominicanas y La Colección Baluarte en las que
emprende la tarea de hacer conocer la literatura de protesta al gobierno de Trujillo.
Pública Vísperas del sueño. Del sueño al mundo y Llámalo verde en la colección El
Desvelado Solitario de Poesía Sorprendida. En la Colección La Isla Necesaria
aparecen sus obras Mi mundo el mar, José Vela Zanetti y Una mujer está sola.
Brigadas Dominicanas publica sus obras Escalera para Electra y La voz desatada.
Murió en Santo Domingo el 3 de junio de 1994.
Manuel Rueda, nació en San Fernando de Monte Cristi, el 27 de agosto del
1921. Pianista, poeta, ensayista, dramaturgo, músico, crítico, folklorista y en el género
lírico, excelente sonetista. Rueda, artista sumamente versátil es colaborar en La
Poesía Sorprendida a la vez que celebrado concertista. Ha publicado una obra muy
extensa que incluye: Las noches y Tríptico 1949, Santiago de Chile: Las noches,
1953, Colección La Isla necesaria: La trinitaria blanca, Premio Nacional de Literatura,
1957 La criatura terrestre, 1966; Adivinanzas dominicanas, 1970; Conocimientos y
poesía en el folklore, 1971 y otras.
Lleva el tema negroide a su creación “Cantos de la frontera”, extenso poema
publicado con el cuaderno “La Criatura Terrestre”. Insertó en la poesía un “tema
modular” hasta ese momento sólo tratado por pensadores políticos y sociólogos y que
atañe a la esencia misma de la nacionalidad dominicana, los motivos negroides, son
sustancias de profunda meditación, pero con cierto aire esperanzador. “Cantos de la
Frontera” viene a ser en la poesía dominicana “Un Muestrario de Poesía Social”.
En sus obras Rueda revela el paisaje, la tragedia, la aridez la soledad y el
desamparo de su norte natal. Además ha incorporado a la Poesía Dominicana una
nueva y variada temática que es recogida y continuada por poetas más jóvenes.
“Visita a un centenario abandonado” abarca la interpretación de temas religiosos y
mágicos, así como otros destinados a iluminar nuestra más intima realidad.
Manuel Rueda es también uno de los fundadores del Teatro Moderno
Dominicano con su obra “La Trinitaria Blanca” por la que merece el premio de teatro
en 1957. Varias de sus obras han sido representadas en el extranjero.
Fue miembro de la Academia Dominicana de la Lengua, condecorado con la
orden de Duarte, Sánchez y Mella, por el gobierno dominicano.
En 1994 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura, y en 1995 el Premio
Anual Novela y el Premio de la Casa del Escritor, ambos por su novela “Bienvenida y
la Noche”.
Antonio Fernández Spencer fue colaborador y luego más tarde uno de los
editores de La Poesía Sorprendida. Edita en 1947 la revista Entre las soledades en las
que continúa las preocupaciones y el formato de La Poesía Sorprendida. Su obra
extensa incluye: Vendaval, publicaciones de La Poesía Sorprendida: Bajo la luz del
día, (1952) Nueva poesía dominicana, (1953: A orillas del filosofar, (1960) Los testigos,
(1962)
Verso libre
Vigil Díaz introduce la modernidad al crear el verso libre y el poema
en prosa con sus libros Góndolas (1912) y Galeras de Pafos (1921). Después de él, la
poesía dominicana vive otro gran momento representado por Domingo Moreno
Jiménez, al fundar, junto al filósofo Andrés Avelino y al poeta Rafael Augusto Zorrilla,
el postumismo, en 1921.
De regreso a la República dominicana fundó el Vedrinismo, primer intento de
movimiento literario de vanguardia en la República Dominicana que abogó por la
introducción del verso libre a la poesía nacional. A pesar de ser el único representante
del Vedrinismo Vigil Díaz logró, con la publicación del poema "Arabesco" en 1917,
que la poesía dominicana diera sus primeros pasos hacia la modernidad (Gutiérrez,
1998).
Redactan un manifiesto en el que niegan las vanguardias y favorecen una
poesía de carácter nacionalista que rescate el color local, el paisaje y la identidad del
hombre dominicano. Con el postumismo la tradición poética dominicana se renueva y
sacude para incubar nuevas voces que la fortalecen.
La forma de plasmar los sentimientos, sin rima, sin ritmo y con furos, es el
versolibrismo.
Es expresar en lírica, en épica, sin regla alguna, pero el poeta libre debe de
coordinar para hacer su historia, una maravilla.
La diferencia está en la rima, puesto que la poesía libre funciona también con
figuras retóricas de la literatura, versos, estrofa.
Verso libre es una nueva expresión de decir las cosas rápidas, precisas y concisas,
ideas con respeto, con ganas, de denuncia...
Su lenguaje es normal emplease a cualquiera de los significados de los usos del
leguaje.
Literatura de la República Dominicana
Literatura de la República Dominicana hace referencia a las obras escritas en
el país o fuera de él por escritores dominicanos, ya sea por nacionalidad o
ascendencia. Aunque sólo puede hablarse con rigor de literatura dominicana en
relación a las obras escritas tras la independencia del país, se acostumbra incluir la
producción literaria de la época colonial.
La literatura de República Dominicana continúa en flujo y en busca de mayor
proyección dentro y fuera del territorio nacional, aunque los autores dominicanos han
cultivado las variadas manifestaciones del quehacer literario, reflejando en sus obras
la mezcla de elementos españoles, africanos e indígenas que se da en el Caribe y la
influencia de sucesivas emigraciones por motivos políticos y económicos.
Luego vendrían José Joaquín Pérez, Manuel de Jesús Galván, Nicolás Ureña el que
el almirante describe el paisaje y los pobladores de América Cristóbal de
Llerena escribe el entremés Octava de Corpus Christi y, durante la etapa
colonial, Leonor de Ovando escribe algunos sonetos, por lo que se le considera la
primera mujer en escribir poesía de este lado del mundo.
Según (Alcántara, 1996) Durante mucho tiempo se ha discutido entre nosotros
si existe o no una tradición novelística en la República Dominicana. Algunos críticos
opinan que dicha tradición existe y se remontan a los años de la primera república
para explicar, con ejemplos de aquella época, la emergencia de una novela en la que
confluyen la leyenda, el poema épico y la descripción naturalista.
Otros niegan esa tradición, diciendo que la novela ha sido, para muchos
escritores, un quehacer ocasional al que se han dedicado con mayor o menor
constancia. Aunque este no es precisamente el espacio para discutir la validez de
ambas posturas, conviene precisar que una revisión de la lista de novelas publicadas
evidencia que esa área de la narrativa no sólo ha sido abundante en cada una de las
vertientes de la tradición hispanoamericana (histórica, costumbrista, criollista, social,
entre otras), sino también continua, y que podemos trazar una línea de conexión a
través de la cual veríamos las afinidades temáticas, las rupturas, los saltos, y los
procedimientos formales comunes.
La poesía, la novela, el cuento, el ensayo y la historia han expresado el
discurrir político, social y económico del país que desde la hazaña
del descubrimiento se ha impregnado de múltiples corrientes de pensamiento, sobre
todo europeas y estadounidenses inicialmente, y del lejano oriente en las
producciones de algunos escritores de finales del siglo XX.
La poesía ha tenido exponentes prominentes. El siglo XIX fue uno de los que
más robustecieron el género, aunque el siglo XX fue todavía más prolífico y significó la
evolución hacia su madurez, con el surgimiento de las vanguardias.
Aunque se desarrolló tardíamente, la novelística dominicana ha tenido y tiene
exponentes importantes en el país, aunque su desarrollo no ha escalado como las
otras manifestaciones literarias.
Surgió bajo la influencia del romanticismo francés de Víctor Hugo y acusa tres
momentos importantes de acuerdo a su tipología y temática: la “novela de la caña”, la
“novela bíblica” y “novelas costumbristas”.
El cuento ha tenido más trascendencia que la novela. El aporte de Juan Bosch,
maestro del género en Hispanoamérica, ha sido fundamental. El escritor y político
escribió tres significativas colecciones de cuentos tituladas Cuentos escritos antes del
exilio, Cuentos escritos en el exilio y Más cuentos escritos en el exilio. El cuento
moderno se inicia en la segunda fase del siglo XIX, es decir, tardíamente, a juzgar por
otros países.
Durante décadas, los intelectuales dominicanos han tenido en el ensayo un escenario
que han ampliado y desarrollado con talento. Destacan los ensayos políticos de los
independentistas, los conservadores y los restauradores. Uno de sus mejores
exponentes en la arena internacional fue don Pedro Henríquez Ureña, reconocido
autor de ensayos académicos sobre temas literarios.
La pasión local por los temas históricos, sobre todos los que abordan el tema
de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y otros episodios políticos trascendentales,
ha influido en el desarrollo de historiadores de fuste en diferentes épocas de la
República.
La Fundación Corripio y la Secretaría de Estado de Cultura otorgan cada año
el Premio Nacional de Literatura para reconocer el quehacer literario en el país.
Después de la poesía, la narrativa breve ha sido una de las más cultivadas en
el país a lo largo de ciento cincuenta años de historia republicana. En este apartado
reunimos textos que van del realismo costumbrista decimonónico a las audaces
versiones fantásticas que bordean la literatura del absurdo, formando un conjunto DOS
SIGLOS DE PROSA DOMINICANA (S. XIX-XX) 13 heterogéneo cuyas conexiones
hay que buscarlas en la parentela epocal, los vínculos temáticos y los procedimientos
escriturales.
Este volumen recoge una amplia muestra de escritores dominicanos de los
siglos XIX y XX que se han distinguido en el campo de la narrativa breve. Entre los del
siglo pasado prevalecen las tradiciones basadas en creencias o sucesos históricos, la
estampa folklórica o costumbrista, y el cuento romántico, de corte amoroso o
sentimental (Alcántara, 1996).
Según el escritor Basilio Belliard, el momento más espléndido de la poesía
dominicana del siglo XIX es el que conforman Salomé Ureña, José Joaquín
Pérez y Gastón Fernando Deligne, tres pilares donde descansa la modernidad de
nuestra poesía de la época en sus vertientes patriótica, indigenista y psicológica. Pero
no es sino en el siglo XX cuando nuestra poesía alcanza la categoría de moderna, con
el surgimiento de las vanguardias.
La poesía es el género más cultivado desde Manuel María Valencia, el primer
poeta romántico, pasando por Fabio Fiallo y otros que asimilan las influencias de las
corrientes literarias europeas, hasta la irrupción incipiente del Modernismo en tres
figuras importantes como Valentín Giró, Ricardo Pérez Alfonseca y Osvaldo Bazil,
cuyas influencias deDarío languidecen con la aparición del postumismo, hacia 1921.
Tal es el caso de Otilio Vigil Díaz, quien introdujo de las vanguardias en las letras
dominicanas y fue gran renovador de la lírica nacional, influido por
el simbolismo francés. Así, funda el primer movimiento poético de carácter
unipersonal, al que se le sumó Zacarías Espinal y al que denominó "vedrinismo",
llamado así porque en sus versos intentaba hacer las piruetas que hacía en el aire un
aviador francés de nombre Jules Vedrines.
Vigil Díaz introduce la modernidad al crear el verso libre y el poema
en prosa con sus libros Góndolas (1912) y Galeras de Pafos (1921). Después de él, la
poesía dominicana vive otro gran momento representado por Domingo Moreno
Jiménez, al fundar, junto al filósofo Andrés Avelino y al poeta Rafael Augusto Zorrilla,
el postumismo, en 1921. Redactan un manifiesto en el que niegan las vanguardias y
favorecen una poesía de carácter nacionalista que rescate el color local, el paisaje y la
identidad del hombre dominicano. Con el postumismo la tradición poética dominicana
se renueva y sacude para incubar nuevas voces que la fortalecen.
A este movimiento le sigue la Poesía Sorprendida, el grupo más pujante y de
una gran apertura estética, conformado por grandes poetas como Franklin Mieses
Burgos, Mariano Lebrón Saviñón, Antonio Fernández Spencer, Aída Cartagena
Portalatín, Freddy Gatón Arce, entre otros. Este conjunto de poetas tenía como lema la
“poesía con el hombre universal”, contrario al postumismo.
Después le sigue la generación de los Independientes del 40, integrada
por Manuel del Cabral, Héctor Incháustegui Cabral, Pedro Mir y Tomás Hernández
Franco, los cuales publicaron poemas emblemáticos como Compadre Mon, Hay un
país en el mundo, Poema de una sola angustia y Yelidá.
De los sorprendidos se desprende otro grupo de poetas antitrujillistas llamados
la Generación del 48, conformada, entre otros, por Víctor Villegas, Máximo Avilés
Blonda, Lupo Hernández Rueda, Luis Alfredo Torres, Rafael Valera Benítez y Abelardo
Vicioso.
En los años sesenta, a partir de la caída del régimen de Trujillo, surgen los
escritores de la Generación del Sesenta con Marcio Veloz Maggiolo, Ramón
Francisco, René del Risco, Jeannette Miller y Miguel [Link] la misma década, y
como consecuencia de la Guerra de abril del 65, surge el movimiento llamado Poetas
de Postguerra (o Joven Poesía), con Mateo Morrison, Andrés L. Mateo, Enriquillo
Sánchez, Tony Raful, Alexis Gómez Rosa, Enrique Eusebio y Soledad Álvarez, entre
otros.
En los años ochenta aparece un movimiento poético en diversas tendencias
haciendo tambalear el establishment literario del momento (el desencanto de post-
guerra) sentando las bases para una ruptura (que no se produjo en lo inmediato) con
aquella generación. El movimiento se dio en las direcciones siguientes: formación de
grupos,(entonces sólo existía el Taller Literario César Vallejo), nuevas tendencias
estéticas y de género.
Conclusión
Podemos decir que la literatura infantil es como una expresión artística, que
utiliza, para expresarse, el instrumento universal de comunicación de las ideas: la
palabra. Para que un escrito sea clasificado como literatura para la infancia, no basta con
que encierre mensajes positivos, sino que, además, debe exaltar la fantasía y cultivar el
gusto estético.
Se pudo apreciar a través de este material cada uno de los movimientos
vanguardia surgidos en nuestro país como son el vedrinismo, postumismo y la poesía
sorprendida. También asimilamos que el verso libre nace en el movimiento vedrinismo
introducido y fundado por Otilio Vigíl Díaz y Zacarías Espinal.
Se puede apreciar la gran cantidad de escritores Dominicanos que aportaron para
poder mantener estos movimientos aunque algunos no hayan durado más de un año pero
los aportes literarios fueron magníficos.
Referencia
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Seix Barral.