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Adolescencia: Desarrollo y Teorías

El documento describe la adolescencia como una etapa de transición entre la niñez y la edad adulta definida por la OMS entre los 10 y 19 años. Se caracteriza por cambios biológicos, psicológicos y emocionales rápidos que varían entre individuos. Es una etapa de preparación para la independencia y la consolidación de la identidad a través de la formación de valores y relaciones. También examina teorías psicoanalíticas, cognitivas y sociológicas sobre la adolescencia y cómo se desarrolla la personalidad a través de la afirm
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Adolescencia: Desarrollo y Teorías

El documento describe la adolescencia como una etapa de transición entre la niñez y la edad adulta definida por la OMS entre los 10 y 19 años. Se caracteriza por cambios biológicos, psicológicos y emocionales rápidos que varían entre individuos. Es una etapa de preparación para la independencia y la consolidación de la identidad a través de la formación de valores y relaciones. También examina teorías psicoanalíticas, cognitivas y sociológicas sobre la adolescencia y cómo se desarrolla la personalidad a través de la afirm
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1.

LA ADOLESCENCIA:

Adolescencia es un término que tiene su origen en el verbo latino adolescere, que

significa crecer, desarrollarse. Dos términos que aparecen relacionados habitualmente con el

de adolescencia son pubertad y juventud. Pubertad hace referencia fundamentalmente a los

cambios biológicos que aparecen en el final de la infancia y que suelen englobarse en una

primera fase de la adolescencia. Mientras que juventud es un término que alude a los procesos

formativos y de incorporación al mundo laboral a partir de la pubertad, y que se prolongarían

más allá de los 20 años.

La OMS define la adolescencia como el periodo de crecimiento y desarrollo humano

que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y los 19 años. Se

trata de una de las etapas de transición más importantes en la vida del ser humano, que se

caracteriza por un ritmo acelerado de crecimiento y de cambios.

Si bien todos los seres humanos pasaran por los mismos cambios biológicos, cada uno

se desarrolla de manera individual, pues no hay tiempos exactos ni establecidos para atravesar

dichos cambios; a nivel psicológico y emocional, cada persona evolucionará, dependiendo de

factores internos y externos, de las experiencias vitales que atraviese, el entorno familiar, las

relaciones sociales y redes de apoyo, el nivel socioeconómico y cultural en el que se

encuentre la persona.

La adolescencia es un periodo de preparación para la edad adulta durante el cual se

producen varias experiencias de desarrollo de suma importancia. Más allá de la maduración

física y sexual, esas experiencias incluyen la transición hacia la independencia social y

económica, el desarrollo de la identidad, la adquisición de las aptitudes necesarias para

establecer relaciones de adulto y asumir funciones adultas y la capacidad de razonamiento

abstracto.
La adolescencia es una etapa fundamental en el desarrollo psicológico de una persona,

pues es el periodo en el que se forja su personalidad, se consolida su conciencia del yo

(adquirida en la primera infancia), se afianza su identidad sexual y se conforma su sistema de

valores.

Es una época de búsqueda, de oposición, de rebelión, de extremismo, la edad de los

ideales, de verlo todo claro, y al instante verse inmerso en la confusión mental más absoluta;

de transgredir normas y de ir en contra de todo y de todos; de revolución personal para, poco

a poco, ir reconstruyendo el propio yo fragmentado.

2. Teorías de la adolescencia:

2.1 Perspectiva psicoanalítica

Desde el psicoanálisis se parte de considerar la adolescencia el resultado del brote

pulsional que se produce por la pubertad (etapa genital), que altera el equilibrio psíquico

alcanzado durante la infancia (etapa de latencia). Este desequilibrio incrementa el grado de

vulnerabilidad del individuo y puede dar lugar a procesos de desajuste y crisis, en los cuales

están implicados mecanismos de defensa psicológicos (fundamentalmente la represión de

impulsos amenazantes) en ocasiones inadaptativos.

Con la pubertad se inicia la fase genital en el individuo, que se prolonga hasta la edad

adulta. En esta fase se produce una reactivación de los impulsos sexuales que conduce al

individuo a buscar objetos amorosos fuera del ámbito familiar y a modificar los vínculos

establecidos hasta ese momento con los padres. Así, el adolescente está impulsado por una

búsqueda de independencia, esta vez de índole afectiva, que supone romper los vínculos

afectivos de dependencia anteriores.

El individuo tiene que ir construyendo una noción de identidad personal que implica

una unidad y continuidad del yo frente a los cambios del ambiente y del crecimiento
individual. Debe integrar los cambios sufridos en los distintos aspectos del yo (por ejemplo,

en el ámbito de su autoimagen y autoconcepto) y establecer procesos de identificación y

compromiso respecto a valores, actitudes y proyectos de vida que guíen su tránsito a la vida

adulta. En este proceso, el sujeto puede experimentar crisis de difusión de la identidad con

resultados inciertos.

El psicoanálisis acentúa la importancia de los factores internos en el curso adolescente,

que desencadenan en mayor o menor medida conflictos de integración social.

2.2 Perspectiva cognitivo - evolutiva

Desde la perspectiva cognitivo-evolutiva (Jean Piaget) la adolescencia es vista como un

periodo en el que se producen importantes cambios en las capacidades cognitivas y en el

pensamiento de los jóvenes, asociados a procesos de inserción en la sociedad adulta.

Durante esta etapa los jóvenes acceden en un grado u otro a formas de razonamiento

propias de lo que se denomina pensamiento formal, estas nuevas capacidades cognitivas les

capacita para el desarrollo de un pensamiento autónomo, crítico, que aplicará en su

perspectiva sobre la sociedad y en la elaboración de proyectos de vida.

Desde esta perspectiva la adolescencia se produce por una interacción entre factores

individuales y sociales.

2.3 Perspectiva sociológica

La adolescencia es el periodo en el que los jóvenes tienen que consumar los procesos de

socialización a través de la incorporación de valores y creencias de la sociedad en la que

viven y la adopción de determinados papeles o roles sociales.

El sujeto tiene que realizar opciones en este proceso haciendo frente a las exigencias y

expectativas adultas.
Desde esta perspectiva se enfatizan los procesos de integración en el mundo laboral,

como soporte necesario de ese tránsito desde una situación general de dependencia a otra de

independencia. La situación de segregación social de la que provienen y el alargamiento de

los procesos de tránsito a la sociedad adulta les coloca en una situación de vulnerabilidad.

La adolescencia se atribuye principalmente a causas y factores sociales, externos al

individuo.

3. Adolescencia y desarrollo de la personalidad

La personalidad en la adolescencia se entiende un conjunto de sistemas

comportamentales, estrechamente relacionados entre sí, y que principalmente se definen por

el hecho de que individuos distintos reaccionan y se comportan de manera diferente.

Se usa el concepto de personalidad para referir a ciertas clases de conductas relativas al

autoconocimiento, al reconocimiento interpersonal en la presentación de la propia identidad

en las relaciones sociales.

Existen momentos o etapas por las que el adolescente atraviesa en el proceso de

formación de su personalidad, así tenemos:

3.1 Afirmación de sí mismo: Quizás la tarea más importante de la adolescencia

consiste en la búsqueda o la construcción de la propia identidad. Los adolescentes necesitan

desarrollar sus propios valores, opiniones e intereses y no sólo limitarse a repetir los de sus

padres. Han de descubrir lo que pueden hacer y sentirse orgullosos de sus logros. Desean

sentirse amados y respetados por lo que son, y para eso han de saber primero quienes son.

La adolescencia es clave para la afirmación de uno mismo, para el descubrimiento

reflexivo del yo y del mundo; es la época más clara de oposición al ambiente. El adolescente

tiene ante sí tres problemas vitales fundamentales: el trabajo, la vida social y el amor. Y, por
encima de ellos, el problema de sí mismo. Las respuestas del adulto ya no lo satisfacen; es

preciso llegar a una respuesta personal, a una toma de conciencia reflexiva y personal ante la

vida.

La personalidad se afirmará de forma negativa o positiva: oponiéndose a otros, sobre

todo padres y maestros, o mostrándose susceptible cuando siente que no se respeta su

dignidad o no es «tomado en serio» o comprendido; manifestando su singularidad cuando

menos de forma superficial en la indumentaria y el cuidado del cuerpo, en el gesto y en el

andar, en el modo de hablar, en las costumbres y la conducta.

La confusión de la identidad típica de la adolescencia, los lleva a agruparse entre ellos y

a no tolerar bien las diferencias, como mecanismos de defensa ante dicha confusión. A veces

también muestran su confusión actuando de maneras más infantiles e irresponsables para

evitar resolver conflictos o actuando de manera impulsiva y sin sentido.

3.2 Desarrollo de la identidad Los cambios físicos, intelectuales y sociales suscitan en

el adolescente una crisis de identidad («¿quién soy yo realmente?»).

Durante esta etapa analizan sus opciones y buscan llegar a comprometerse con algo en

lo que puedan tener fe. Estos compromisos de carácter ideológico o personal ayudan a formar

la identidad y moldean la vida en los años siguientes. El nivel de confianza que los

adolescentes tengan en sus compromisos influye en su capacidad para resolver sus crisis de

identidad.

De la crisis de identidad surge la fidelidad a algo, la lealtad, la constancia o la fe y un

sentido de pertenencia.

Durante la adolescencia es muy importante la confianza en uno mismo, o transferir la

confianza que antes se tenía depositada en los padres, hacia otras personas, generalmente del

grupo de pares, amigos íntimos o parejas.


Al compartir con otras personas sus ideales, pensamientos, sentimientos y confianza, el

adolescente está explorando su posible identidad y viéndola reflejada en otra persona, lo cual

puede ayudarle a afianzar o aclarar mejor quien es.

No obstante, la intimidad madura, que implica compromiso, sacrificio y entrega, no se

alcanza hasta haber logrado una identidad estable.

Para Marcia, hay dos elementos clave en el desarrollo de la identidad, la crisis y el

compromiso: «crisis se refiere al periodo que pasan los adolescentes intentando elegir entre

alternativas significativas para ellos; el compromiso se refiere al grado de implicación

personal que muestra el individuo».

Según el autor James Marcia, existen cuatro estados en la evolución de la identidad:

1. Exclusión. En este nivel existe un compromiso, pero no ha habido

crisis. En él, la persona no ha dedicado tiempo a dudar y considerar las alternativas

(no ha estado en crisis) sino que se compromete con los planes de otra persona para su

vida.

Suele tratarse de personas con altos niveles de autoritarismo y pensamiento

estereotipado, obedecen la autoridad, se rigen por un control externo, son dependientes

y presentan bajos niveles de ansiedad. Pueden sentirse felices y seguros, tienen

vínculos familiares estrechos, creen en la ley y el orden y se vuelven dogmáticos

cuando alguien cuestiona sus opiniones. Los padres de estos adolescentes suelen

involucrarse demasiado con los hijos, evitan expresar las diferencias y usan la

negación y la represión para evitar manejar cosas que no les agradan.

2. Moratoria (crisis sin compromiso). Es el adolescente en crisis;

considera diversas alternativas, lucha por tomar una decisión y parece dirigirse hacia

un compromiso. Probablemente logrará la identidad. Estas personas suelen tener altos


niveles de desarrollo del yo, razonamiento moral y autoestima. Se muestran más

ansiosos y temerosos del éxito. A menudo mantienen una lucha ambivalente con la

autoridad paterna.

3. Logro de identidad (crisis que lleva al compromiso). En este nivel, el

adolescente se ha comprometido con algo después de un periodo de crisis; después de

un tiempo dedicado a pensar y sopesar alternativas. Son personas con altos niveles de

desarrollo del yo y razonamiento moral. Se rigen por un control interno, tienen

seguridad en sí mismas, alta autoestima y funcionan bien en condiciones de estrés y

cercanía emocional. Los padres de estos adolescentes estimulan la autonomía y la

relación con los profesores; las diferencias se analizan de un modo colaborador.

4. Confusión de la identidad (sin compromiso, crisis incierta). En este

nivel puede o no haberse considerado las opciones, pero se evita el compromiso. Son

adolescentes superficiales e infelices, a menudo solitarios. Tienen un bajo nivel de

desarrollo del yo, razonamiento moral y seguridad en sí mismos; presentan habilidades

deficientes para cooperar con los demás. Los padres de estos adolescentes no

intervienen en su crianza, los rechazan, los ignoran o no tienen tiempo para ellos.

Para Erikson, la llave de la verdadera intimidad es la apertura total, la capacidad

parcial de abandonarse al sentimiento de ser separado del otro y la voluntad de crear una

nueva relación dominada por la idea de nosotros antes que por la de yo.

Un estancamiento prolongado en un estado de identidad difusa, sin mayor desarrollo,

puede conducir a la desintegración de la personalidad y propiciar un trastorno psicopatológico

que puede conducir a la esquizofrenia o al suicidio.


3.3 Tendencia grupal: El fenómeno grupal adquiere una relevancia crucial, ya que se

transfiere al grupo gran parte de la dependencia que anteriormente se mantenía con la

estructura familiar, y en especial con los padres.

Durante la búsqueda de la propia identidad el adolescente se identifica con el grupo y

sus miembros, así el grupo constituye así la transición necesaria en el mundo externo para

lograr la individuación adulta, la cual se logrará una vez que la persona sea capaz de separarse

y asumir su propia identidad.

3.4 Necesidad de seguridad, comprensión y confianza: El adolescente necesita

seguridad, y para tenerla hace falta que llegue a dominar la anarquía de las tendencias, la

confusión de los instintos. Revelar al adolescente tanto las riquezas como las debilidades de

su ser en evolución supone enseñarle a aceptarse tal como es, con lucidez, es decir,

proporcionarle bases sólidas, objetivas, sobre las que construir su personalidad.

El adolescente encuentra también seguridad en la comprensión y la confianza que le

demuestran. Le gusta que sean sinceros y leales con él, que contesten a sus preguntas, que le

reciban bien y que le atiendan. Desea que se tomen en cuenta sus palabras, sus problemas, sus

actividades. Precisa que se le anime y se le felicite.

De esta manera, sabiéndose comprendido, atendido, apoyado por sus adultos de

referencia, puede trabajar con mayor seguridad en el pleno desarrollo de su personalidad.

De lo contrario, siempre se proyectarán en el adolescente las ansiedades del adulto y

se producirá ese colapso o crisis de enfrentamiento generacional, que dificulta el proceso

evolutivo y no permite el goce real de la personalidad.

3.5 La autointegración: durante la adolescencia, la comprensión de uno mismo se

vuelve más integrada, las diferentes estructuras que conforman la identidad se van acoplando
mejor entre sí, especialmente durante la adolescencia tardía, la cual es etapa que antecede a la

adultez.

Los adolescentes ya son capaces de detectar las propias inconsistencias que existen en

sus descripciones, conforme van describiendo su “yo” o su identidad.

Mientras afrontan presiones que los llevan a diferenciar su identidad en múltiples

roles, su pensamiento les presiona hacia la integración de su identidad, presentándose

contradicciones.

Al comienzo los adolescentes se enfrentan a sus descripciones y contradicciones, para

después pasar a resolver estas inconsistencias, para al final llegar a desarrollar su identidad.

Bibliografía:

 Santrock, J. 2003. Psicología del desarrollo en la adolescencia. Capitulo 4:

desarrollo emocional, social y de la personalidad. P 245-260. Novena edición.

Madrid España.

 Organización Mundial de la Salud. Sf. Desarrollo en la adolescencia.

Disponible en la red:

https://www.who.int/maternal_child_adolescent/topics/adolescence/dev/es/

 Ruiz, P. 2013. Psicologia del adolescente y su entorno. P 4-7. Disponible en la

red:

http://www.codajic.org/sites/www.codajic.org/files/Psicolog%C3%ADa%20de

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