ANTES DE LA LECTURA
Se hace foco en la oralidad. La conversación.
¿Qué dice el título acerca del mito que voy a leer? ¿ Leyeron otros mitos? ¿Qué sé sobre ellos?
¿ Y de este que van a leer?
Se hace foco en la Exploración del paratexto. Elementos clave para la
prelectura.
Observar el texto que se va a leer. Identificar el título, autor, observar dónde están
ubicados, qué tipografía presentan- tamaño y tipo de letras, las ilustraciones.
Se hace foco en la escucha. Lectura modélica por el docente.
DURANTE LA LECTURA
Se hace foco en la lectura silenciosa. Contacto personal con el texto
¿Quién? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Qué creen que va a pasar después?
Se hace foco en la lectura en voz alta
Luego del primer encuentro personal del alumno con el texto, se realiza una lectura
colectiva. Cadena de lectura.
Se hace foco en la renarración y comentario. La comprensión del texto. La
actividad colectiva y el comentario en comunidad lectora e interpretativa. Se
realiza la relectura si alguna parte del texto no ha quedado clara.
Al finalizar la renarración se comenta acerca de los hechos sucedidos en el texto, la
actitud de los personajes, las características de los personajes, su origen.
DESPUÉS DE LA LECTURA
Se hace foco en la comprensión e interpretación del texto
1. ¿Por qué razón Prometeo engaña a Zeus con sus ofrendas?
2. ¿Qué tipo de actividades enseñó Prometeo a los hombres?
3. ¿Cuál es el castigo infligido a Prometeo por robar el fuego sagrado?
4. ¿Quién rescata a Prometeo? ¿Cómo lo hace?
5. ¿Qué actividades se privaban de hacer los hombres ante la ausencia del fuego?
6. ¿Por qué razón Prometeo les da a los hombres el fuego?
Se hace foco en el análisis y argumentación de lo leído.
1. ¿Por qué es tan importante el uso del fuego en el texto? ¿Es su uso similar al que se
le da actualmente?
2. Razona y responde. ¿Tuvo algo que ver su historia paterna en el rencor que
Prometeo sentía por Zeus? ¿Por qué?
3. ¿Qué pretende explicar este mito?
4. ¿Cómo describirías la actitud de Zeus? ¿Fue la broma que sufrió el único motivo de
su ira?
5. ¿Por qué Prometeo ama tanto a la humanidad?
6. En el exto, se mencionan a los Oráculos, se deduce que estos cumplían la función
de:…
Se hace foco en la apreciación personal
1. ¿Te parece que fue justo el castigo impuesto por Zeus a Prometeo? ¿Por qué?
2. ¿Qué opinas de la actitud que Prometeo mostraba estando encadenado al Cáucaso?
Se hace foco en la valoración personal
1. ¿Crees que el hombre, a través del tiempo, ha llegado a dominar el fuego? ¿Está
bien empleado?
2. Prometeo roba, utiliza algo que no es suyo y se lo ofrece a otros. ¿Crees que esta
actitud es válida? ¿Cómo conseguirías algo que se te plantea como difícil?
Se hace foco en la sistematización de las características formales del mito.
Reflexión sobre el género narrativo.
Se hace foco en la producción de textos escritos.
Contar la historia como si fueras Prometeo. ¿Qué otra habilidad le darías a los
hombres?. Podés contarla a través de dibujos con epígrafes.
PROMETEO
El mito de Prometeo es la síntesis de la lucha hombre-divinidad. Representa una
humanidad activa, industriosa, inteligente y ambiciosa, que trata de igualarse a las
potencias divinas. La siguiente es su historia:
Prometeo no es un dios olímpico: es un titán (hijo de Japeto y de la ninfa Climene).
Su padre pertenecía al grupo de divinidades que había sido desplazado para dar paso a
una nueva generación de Dioses encabezada por Zeus y sus hermanos.
Prometeo ama y protege a la raza humana,
de la que es artífice y creador. Y es, sin duda,
más amigo de los hombres que de los Dioses.
Pero estos hombres vagan como sonámbulos
por el planeta; a tientas y sin saber sacar
partido de toda la riqueza que se les ofrece.
Prometeo decide dar una conciencia a la bella
y trágica especie que creara. Pacientemente,
comienza su trabajo de maestro.
Les enseña el funcionamiento de toda la
naturaleza, los instruye en la cura de muchas
enfermedades fatales, les dice cómo
interpretar los sueños. Y, para que puedan
comprender sus destinos, el gran sabio, los
prepara para descifrar los oráculos. Por
último, Prometeo les abre la Tierra y les
enseña el medio preciso para extraer
metales. Ahora, los hombres tienen una
conciencia, cinco sentidos, una voluntad y
una fuerza poderosa.
Pero los hombres temen a los dioses y les rinden sacrificios. Prometeo advierte que
a su ser más preciado solo se le reserva las peores presas de los animales sacrificados
en los templos, en tanto que a Zeus se le ofrecen los trozos más delicados y sabrosos.
El rebelde idea un plan osado para burlarse del privilegiado dios del Olimpo. Conduce
un buey hasta el altar, lo sacrifica y separa las carnes y los huesos; mete las primeras en
un saco y los segundos en otro. Invoca a Zeus y lo invita a elegir el saco de su preferencia.
El soberano del Olimpo elige los huesos que habían sido envueltos en grasa
perfectamente blanca y limpia, y al verse burlado por el protector de los hombres, en el
colmo de la ira, decide vengarse en estos no dándoles el don del fuego que tanto podría
servirles.
Los hombres estaban obligados a comer los alimentos crudos y fríos. No podían dar
forma a los metales que, conducidos por Prometeo, habían descubierto en el seno de la
Tierra.
Tampoco podían fabricar vasos donde guardar el agua. Ni calentarse cuando la nieve
cubría la faz de la Tierra.
Prometeo se siente afligido, se considera culpable por haber provocado la cólera a
Zeus. Pero a la vez descarga su rencor contra este, por haber castigado a los hombres
por una burla insignificante.
Pero, Prometeo sabe que en el reino de los dioses hay una gruta sagrada, en ella arde
un fuego perenne, origen de todos los fuegos. Es la fragua de Hefestos, el dios del fuego.
El Titán quiebra de un árbol,
una larga rama seca, va
rápidamente hacia el cielo y la
enciende. Con la llama
encendida, alegría de los
mortales, vuelve a Tierra.
Ahora, los hombres conocen
el secreto del precioso
elemento. Poco los diferencia
de los dioses.
Envidioso una vez más de la
suerte de los hombres, Zeus
cae con toda su furia sobre
Prometeo y lo encadena primero a una columna y después al monte Cáucaso. La orden
es cumplida por Hefestos. Después, envía un águila hambrienta a devorarle el hígado,
que se reconstituye siempre.
Durante el día, el águila le arrancaba el hígado, haciendo que el creador de los
hombres se retorciera entre terribles dolores. Y por la noche el
órgano se regeneraba para que la agonía continuase la mañana siguiente.
Fueron treinta años de dolor. Pero Prometeo no pidió perdón, ni renegó de sus actos.
El sufrimiento de este despertaba
compasión, pero nadie se atrevía a aliviarlo. Un día, Hércules, el hijo de Zeus, acierta a
pasar por allí, flecha al águila y suelta los grilletes de Prometeo.
Zeus, orgulloso de su hijo, no protesta y
Y así, durante mucho tiempo, el mito de Prometeo sería recordado por la humanidad,
pues por amor a esta, había osado temerariamente desafiar la ira de los terribles dioses.
se limita a sonreír complacido. Sin embargo, obliga Prometeo a llevar siempre consigo
una sortija hecha con el hierro de la cadena que le había atenazado, en la que estaba
engarzada, un pedazo de roca de la que había sido prisionero tanto tiempo.