FACULTAD DE DERECHO
CURSO : MAESTRIA EN DERECHO CONSTITUCIONAL
Y DERECHOS HUMANOS
TEMA : ANÁLISIS Y DESARROLLO DEL
MODELO CONSTITUCIONAL DE
GUATEMALA
ALUMNO : EUSEBIO CERVANTES GALVAN
CATEDRÁTICO : NAPOLEÓN CABREJO
CICLO : IV
LIMA-PERÚ
2014
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ANÁLISIS Y DESARROLLO DEL MODELO CONSTITUCIONAL DE
GUATEMALA
INTRODUCCIÓN
La jurisdicción constitucional, desde el punto de vista subjetivo, está
constituida por el órgano o conjunto de órganos encargados de
administrar justicia constitucional y que dentro de los poderes del
Estado se distingue del Ejecutivo y Legislativo. Tiene como finalidad la
defensa de la propia Constitución, para que las personas de quienes
emanó y que, a la vez, son sus destinatarios finales, encuentren
efectiva realización de sus derechos. Estas misiones (restauradora y
preventiva), han sido encargadas a la jurisdicción constitucional,
ejercida, unas veces por el Poder Judicial, otras, por un Tribunal
Especializado y distinto del Poder Judicial. Contribuir al objetivo de
conocer la forma en que operan cada uno de los Tribunales
Constitucionales, particularmente de los que integran la Conferencia
Iberoamericana de Justicia Constitucional, es el propósito del
presente documento, mediante el cual se presenta a la Corte de
Constitucionalidad de Guatemala, en él se detallan sus estructuras y
atribuciones, su sistema de control constitucional, así como su
posición frente al uso del derecho constitucional comparado, la
relación entre ciencia y derecho y el análisis del impacto económico
de sus decisiones judiciales.
La Corte de Constitucionalidad es un tribunal colegiado que en la
República de Guatemala ostenta la responsabilidad de ser la máxima
autoridad e intérprete supremo en la materia. Conoce de todas las
garantías constitucionales, denominación atribuida a los
procedimientos especiales que posibilitan el control de la
constitucionalidad y la tutela de los derechos fundamentales, es decir,
los procesos constitucionales propiamente dichos.
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I. PARTE HISTÓRICA
1.1 Sucesos históricos y políticos más importantes antes de la
creación del Tribunal Constitucional
El Tribunal Constitucional, nombre que le fue dado por la propia
Constitución Política de la República, es un tribunal independiente y
especializado.
El antecedente histórico más próximo se remonta a 1964, año en que,
en el marco del III Congreso Jurídico Guatemalteco, se presentaron
las primeras ponencias sobre la creación del "Tribunal de Control
Constitucional" y "Proyecto de Ley de Control de la
Inconstitucionalidad"; tales dictámenes fueron inspiradas en la
estructura del Tribunal Constitucional de la República Federal de
Alemania, siguiendo las directrices del sistema austriaco postulado
por Hans Kelsen.
En 1965 se redactó una nueva Ley Fundamental, habiendo
incorporado en ella dicho proyecto –aunque con algunas variantes
que no estaban del todo acorde con la propuesta original– de cuyo
contenido se extraen algunos de los rasgos más representativos que
caracterizaron a dicho órgano en esa época: Se acogía el modelo
austriaco o concentrado, pero en una modalidad dual: un Tribunal
Extraordinario de Amparo, integrado por el Presidente de las Salas de
Apelaciones, en orden numérico, y seis vocales de estas Salas, que
eran designados por sorteo entre los propietarios y suplentes de las
mismas, practicado por la Sala a la que pertenecía el Presidente que
era designado; y por otro lado, la Corte de Constitucionalidad,
integrada por el Presidente, cuatro Magistrados de la Corte Suprema
de Justicia, designados por la misma, y siete miembros más,
designados por sorteo practicado entre todos los Magistrados de la
Corte de Apelaciones y de lo Contencioso-Administrativo.
El Tribunal Constitucional estaba encargado del conocimiento de los
"recursos" interpuestos contra las leyes o disposiciones gubernativas
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de carácter general que adolecían de vicio parcial o total de
inconstitucionalidad. La existencia de los referidos órganos era
temporal, pues se conformaban sólo para conocer los casos
planteados.
Con el movimiento político-militar que sirvió de defensa al golpe de
Estado de 1982, se produjo la abrogación de la Constitución de 1965,
lo cual abrió paso a una coyuntura especialmente permeable a la
instauración de un nuevo y más firme orden constitucional, tras los
sucedáneos sismos políticos que le precedieron.
En vista del agotamiento institucional en que se encontraba sumida la
Corte de Constitucionalidad instaurada en 1965, en foros académicos
se recomendó la creación de un tribunal constitucional concentrado,
permanente y autónomo.
En ese contexto, y una vez tomadas las medidas necesarias a efecto
de reconducir la vida democrática del país, en 1985 la sociedad civil
impulsó la redacción, promulgación y entrada en vigencia de un nuevo
cuerpo normativo supremo, que es el que, con algunas reformas, se
encuentra vigente a la fecha.
Entre las innovaciones que se introdujeron al diseño del aparato
estatal, se dio vida a una nuevo Tribunal Constitucional, con la
fisonomía y particularidades que la caracterizan desde entonces.
Con la Constitución Política de la República de 1985 se
implementaron modificaciones sustanciales a la estructura
institucional de control del ejercicio del poder público.
En efecto, de forma colateral al clásico escenario tripartito del poder
que fuera trazado por Montesquieu, y con el evidente propósito de
robustecer los mecanismos de fiscalización del poder público –en
franca respuesta a la historia reciente, impregnada de autoritarismo y
arbitrariedad–, la Carta Magna contempló el posicionamiento de otras
tres entidades de carácter supremo, en un plano de independencia e
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insubordinación: La Procuraduría de los Derechos Humanos, El
Tribunal Supremo Electoral y La Corte de Constitucionalidad.
Con este esquema institucional, el Tribunal Constitucional
guatemalteco pretendió imitar la exitosa experiencia que había sido
alcanzada en algunos países del continente europeo como Alemania,
Italia y España, y adoptó un perfil muy semejante al que ya por
entonces distinguía a los tribunales constitucionales de algunas
naciones sudamericanas como Chile, Ecuador y Perú, el que también
sería recogido poco después en las legislaciones de Colombia y
Bolivia.
1.2 Sucesos históricos y políticos posteriores a la creación del
Tribunal Constitucional
Gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro
Poco tiempo después hubo elecciones democráticas y resultó
electo Presidente el licenciado Julio César Méndez
Montenegro en 1966. Como vicepresidente fue electo el
reconocido periodista Clemente Marroquín Rojas. Aunque en
un principio parecía haberse conseguido una democracia
transparente, el ejército, que tuteló el gobierno, lanzó una
fuerte campaña contra la insurgencia que rompió en gran parte
el movimiento guerrillero en el campo y comenzó el conflicto
civil que habría de causar centenares de miles de víctimas.
Durante su gobierno se estableció el celeste como el color de
la Bandera Nacional y se restableció, en 1967, el decreto 2795
promulgado por el gobierno del general Jorge Ubico
Castañeda que otorgó a las fincas cafetaleras y a las empresas
bananeras el permiso para castigar a los colonos jornaleros. Su
gobierno fue controlado por los militares. Así mismo, hubo
persistentes rumores de que el licenciado Méndez Montenegro
era únicamente un presidente títere, y que el alto mando del
ejército lo mantenía alcoholizado en los dispensarios de licor
que se encontraban en las cercanías del Palacio Nacional.
Regímenes Militares de la década de los 70
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El 27 de febrero de 1970 fue secuestrado el ministro de
Relaciones Exteriores, Alberto Fuentes Mohr y el 16 de marzo
el agregado laboral de la Embajada de Estados Unidos, Sean
Holly. La Fuerza Armadas Rebeldes (FAR) reivindicó la autoría
de ambos delitos.
El coronel Carlos Manuel Arana Osorio (1970-1974), del partido
de extrema derecha, Movimiento de Liberación Nacional, fue el
primero de una larga serie de jefes de gobierno militares, que
con la excusa de detener la acción insurgente emprendieron
sendas campañas contraterroristas. En 1970 dos nuevos
grupos guerrilleros patrocinados por la Unión Soviética y Fidel
Castro, el EGP y la ORPA, intensificaron la insurgencia contra
los gobiernos militares.
Tras permitir que los executivos de empresas mineras
prácticamente reescribieran la ley de Minería de Guatemala, el
gobierno otorgó una concesión por 40 años para la explotación
del níquel a la empresa Explotaciones y Exploraciones Mineras
de Izabal, S.A. (EXMIBAL), subsidiaria de la compaña
canadiense International Nickel Company (INCO).Durante el
gobierno de Julio César Méndez Montenegro se discutió la
posibilidad de ceder las minas de níquel en Izabal, pero tan
pronto como el general Carlos Arana Osorio inició su gestión el
1.º de julio de 1970, reabrió el caso de EXMIBAL y empezó a
trabajar para cederle la concesión. Numerosos sectores
sociales se opusieron a la misma, ya que argumentaban que
resultaría muy onerosa para el país. Uno de los principales
opositores fue la Comisión que la Universidad de San
Carlos creó para analizar el asunto; entre los miembros de la
comisión estaba el licenciado Oscar Adolfo Mijangos López,
para entonces diputado en el Congreso y respetado intelectual
guatemalteco. Mijangos López se opuso rotundamente a las
condiciones de la concesión que propuso el Gobierno a
EXMIBAL; el 13 de febrero de 1971 fue asesinado por
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desconocidos cuando salía de su oficina en la 4a. avenida de la
zona 1 de la Ciudad de Guatemala.
Terremoto de 1976
La zona más afectada por el terremoto cubría alrededor de
30000 km², con una población de 2.5 millones de personas.
Cerca de 23000 personas fallecieron y 77000 resultaron
gravemente heridas. Aproximadamente 258000 casas fueron
destruidas, dejando a cerca de 1.2 millones de personas sin
hogar. 40% de la infraestructura hospitalaria nacional fue
destruida, mientras que otros centros de salud también
sufrieron daños sustanciales. La Ciudad de Guatemala era un
caos, miles de personas estaban sepultadas entre los
escombros, muchas muertas o heridas de gravedad.
Masacre de Panzós
Después de la aprobación de la concesión de EXMIBAL hubo
numerosas protestas populares en contra de EXMIBAL y contra
la política agraria de los gobiernos militares de Guatemala
durante los siguientes años. Hacia 1978, progresó la capacidad
de organización de los campesinos, a través de los comités
que reivindicaban la titulación de las tierras, fenómeno que
preocupó al sector terrateniente y a las empresas
transnacionales, como EXMIBAL.
Triunfo sandinista en Nicaragua
A mediados de los años 70, parte de los líderes económicos
nicaragüense y los miembros de la Iglesia Católica de ese país
centroamericano se empezaron a alinear en contra del
gobierno de Anastasio Somoza Debayle. Formaron un
movimiento de oposición dirigido por Pedro Joaquín Chamorro
Cardenal, dueño del diario La Prensa, el mayor del país, y
forzaron al gobierno a realizar algunos cambios. Se desató un
gran malestar en el país y en marzo de 1979 las diferentes
fracciones del comunista Frente Sandinista de Liberación
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Nacional firmaron el acuerdo de unidad; luego, en junio hicieron
el llamamiento a la «Ofensiva Final» y convocaron a una
huelga general. El gobierno estadounidense de Jimmy
Carter intentó, mediante la Organización de Estados
Americanos (OEA), pero no obtuvo apoyo necesario de los
países latinoamericanos presentes en la
organización. Posteriormente, intentó estacionar tropas
en Costa Rica para intervenir en Nicaragua. Finalmente,
los Estados Unidos se vieron obligados a pedirle la renuncia
a Anastasio Somoza Debayle, quien abandonó el país el
martes 17 de julio de 1979.
Quema de la Embajada de España
El jueves 31 de enero de 1980, el caso de Guatemala atrajo la
atención mundial con la quema de la Embajada de España, en
la que 37 personas fueron quemadas vivas, entre ellas varios
ciudadanos españoles. La movilización en forma de protesta
por parte de un grupo de indígenas, con el fin de llamar la
atención del mundo sobre las matanzas que en 1980 cometía
el Ejército guatemalteco en El Quiché bajo las órdenes del
general Fernando Romeo Lucas García, fue el preludio del
caso de la quema de la Embajada de España. España rompe
las relaciones diplomáticas con Guatemala.
En julio de 2003, las manifestaciones estremecieron la capital,
forzando el cierre de la embajada estadounidense, cuando
simpatizantes de Ríos Montt clamaron que las cortes
nacionales eliminasen una prohibición contra antiguos líderes
golpistas (como Ríos Montt) de modo que él pueda participar
como candidato presidencial en las siguientes elecciones.
En 2004 tomó el cargo Óscar Berger Perdomo. El país se ve
sumido en pobreza, corrupción y crimen sin medida
denunciado por la O.N.U. Se inicia la ampliación del Aeropuerto
La Aurora, que alcanza por primera vez certificación A; se
remodelan los aeropuertos Mundo Maya (Internacional), San
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José (Internacional, como alterno de La Aurora),
Quetzaltenango, Puero Barrios, Coatepeque y Huehuetenango.
Se revitaliza buena parte de la infraestructura vial, incluyendo
la ampliación de la CA-9 en su primera fase (colaboración del
gobierno de Taiwán), carretera a Antigua Guatemala; se inicia
la ampliación de la carretera de los Altos, la ampliación de la
carretera a El Salvador desde el cruce a Santa Elena Barillas
hasta Barberena; recapeo de la ruta al Atlántico.
II. PARTE FUNCIONAL
2.1 Principales características generales del Tribunal Constitucional
La Corte de Constitucionalidad -también conocida como CC- es un
tribunal permanente de jurisdicción privativa, cuya función esencial es
la defensa del orden constitucional en Guatemala. Actúa como
tribunal colegiado con independencia de los demás organismos
del Estado y ejerce funciones específicas que le asignan
la Constitución de la República de Guatemala y la ley de la materia -
Artículo 268 de la Constitución Política de la República de Guatemala.
El Tribunal Constitucional fue creado por la Asamblea Nacional
Constituyente de 1985, e incorporado en la Constitución Política de la
República de Guatemala que se promulgó el 31 de mayo del mismo
año.
Magistrados de la Corte de Constitucionalidad
La Corte de Constitucionalidad está formada por 5 Magistrados
Titulares y Suplentes para un período de cinco años siendo electos un
Magistrado Titular y su Suplente por:
El Congreso de la República de Guatemala;
La Corte Suprema de Justicia;
El Presidente de la República de Guatemala en Consejo de
Ministros;
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La Universidad de San Carlos de Guatemala; y
El Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala;
Requisitos
De conformidad con lo establecido en el artículo 270 de la
Constitución, para ser magistrado de este tribunal, se deben llenar los
siguientes requisitos.
1. Ser guatemalteco de origen;
2. Ser abogado colegiado;
3. Ser de reconocida honorabilidad; y
4. Tener por lo menos quince años de graduación profesional.
MISIÓN
La Corte de Constitucionalidad, como tribunal permanente e
independiente, ejerce las funciones esenciales de defensa y
restablecimiento del orden constitucional y del estado constitucional
de derecho.
Derivado de esas funciones, que cumple jurisdiccionalmente, controla
los actos del poder público y otros que, emanados de personas del
ámbito del derecho privado, poseen la característica de autoridad.
Para ello interpreta y aplica la normativa que concierne a las garantías
constitucionales, protegiendo valores, principios, libertades y derechos
establecidos en la Constitución Política de la República de
Guatemala, en diversos tratados y convenios internacionales y otras
leyes.
VISIÓN
Fortalecer el orden constitucional y el estado constitucional de
derecho, resolviendo con certeza jurídica y en forma ágil los casos
que se someten a su conocimiento, de acuerdo con las competencias
que le asignan la Constitución Política de la República de Guatemala
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y la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad.
Impulsar los estudios y procedimientos necesarios para que
determinadas normas contenidas en la Constitución Política de la
República, se adecuen a la realidad nacional e histórica, con el
objetivo de que se fortalezca el orden constitucional y el estado
constitucional de derecho.
Corte de Constitucionalidad actual y en la historia
La Corte de Constitucionalidad en vigencia tomó posesión el 14 de
abril de 2011 y cumplirá su mandato hasta el 14 de abril de 2016. Está
conformada por Alejandro Maldonado Aguirre, Mauro Chacón
Corado, Héctor Hugo Pérez Aguilera, Roberto Molina Barreto y Gloria
Patricia Porras Escobar como magistrados titulares. Los magistrados
suplentes son María de los Ángeles Araujo Bohr, Juan Carlos Medina
Salas, Ricardo Antonio Alvarado Sandoval, Carmen María Gutiérrez
Sole y Héctor Efraín Trujillo Aldana.
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Organigrama General Corte de Constitucionalidad
2.2 Modelo de Justicia Constitucional
Del sistema de Jurisdicción Constitucional, surgen varios modelos,
según sea el órgano que imparta la justicia constitucional, se
mencionan los siguientes:
1. Sistema americano o difuso
Este sistema surgió en los Estados Unidos de América, iniciándose
con la famosa sentencia dictada por el juez Marshall en el caso
Marbury y Madison en el año 1803. En este sistema, el control de la
constitucionalidad es ejercido por todos los jueces tribunales judiciales
del país. Se le conoce también como “sistema de revisión judicial”.
Este sistema hace valer la supremacía de la Constitución y determina
que todos los jueces en cualquier proceso deben seleccionar la norma
constitucional frente a una norma de inferior jerarquía que la
contradiga, produciéndose una “inaplicación de la norma contraria a la
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suprema”. La sentencia produce un efecto de interpartes y continúa,
por tanto, siendo vigente.
2. Sistema concentrado o europeo
En este sistema, impulsado por el notable jurisconsulto Hans Kelsen
en Viena, 1924, se establece la existencia de un órgano autónomo,
independiente y con una función específica, consistente en el control
de la constitucionalidad de las leyes. Los procesos que se plantean
ante el mismo, producen como consecuencia, en caso de la
declaración con lugar de la acción, la anulación de la ley. En estos
casos, el Tribunal Constitucional actúa como un legislador negativo,
eliminando del ordenamiento jurídico, las normas que no se
conformen con la ley suprema.
3. Sistema mixto
La mayoría de Estados en América Latina han adoptado un sistema
mixto, la interconexión del sistema difuso y concentrado, en el cual
existe un control concentrado que se otorga a un Tribunal
especialmente creado para el efecto, o a uno de la jurisdicción
ordinaria, como la Corte Suprema o una sala de ésta, pero también
los jueces ordinarios conservan la posibilidad de inaplicar las normas
contrarias a la Constitución, pudiendo ser revisadas las resoluciones,
en última instancia, por el Tribunal que ejerce la jurisdicción
constitucional concentrada.
En Guatemala se adopta un sistema mixto, en el cual se ejerce la
jurisdicción constitucional en forma concentrada por la Corte de
Constitucionalidad pero se mantiene también el control de
constitucionalidad por los jueces ordinarios, Salas de la Corte de
Apelaciones, Cámara de Amparo y Corte Suprema de Justicia,
pudiéndose revisar en apelación fallos de éstos por la Corte de
Constitucionalidad, cuyas sentencias se convierten en definitivas e
impugnables.
2.3 Jurisdicción Constitucional
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Puede afirmarse que la justicia Constitucional adquiere especial
importancia en el Estado, porque constituye un mecanismo por medio
del cual se logra la plena vigencia de las disposiciones contenidas en
la norma suprema. Se determina entonces, la necesidad de crear e
introducir dentro del contexto actual de la estructura del Estado de
derecho, el sistema más idóneo de justicia constitucional. Se hace
necesario entonces determinar cuál ha de ser el sistema que debe
utilizarse para impartir la justicia constitucional.
Para ello se plantea dos propuestas, un sistema político, el cual ha
tenido muy poca utilización y el sistema jurisdiccional que se ha
utilizado ampliamente por diferentes Estados. Es así como surge la
jurisdicción constitucional, la cual puede definirse como el conjunto de
procesos y mecanismos procesales o judiciales establecidos para
asegurar y garantiza supremacía y vigencia de la Constitución, a
través de la intervención de un órgano jurisdiccional tanto con
respecto al control de la constitucionalidad de las leyes y normas
jurídicas como de la protección y defensa de los derechos
constitucionales.
Esta definición, además de recalcar la garantía que brinda la
jurisdicción constitucional, abarca los dos ámbitos de protección que
posee, siendo estos:
-El control constitucional, a través del conocimiento de las acciones de
inconstitucionalidad.
-La protección y defensa de los derechos de los habitantes del
Estado, lo cual, en Guatemala, se logra vía amapro y exhibición
personal.
2.4 Forma de Elección y Composición de sus miembros
El procedimiento de designación varía según sea el órgano nominador
o elector. Los magistrados titulares y suplentes por parte del Pleno de
la Corte Suprema de Justicia y del Pleno del Congreso de la
República se realizan mediante convocatoria expresa, por mayoría
absoluta de votos y de conformidad con los procedimientos que
determinan sus leyes internas.
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La designación por parte del Consejo Superior Universitario y por la
Asamblea General del Colegio de Abogados se hace por mayoría
absoluta de votos de los miembros presentes en el acto electoral, en
votación secreta.
La designación por el Consejo Superior Universitario de la
Universidad de San Carlos de Guatemala y por la Asamblea del
Colegio de Abogados de Guatemala, podrán ser impugnadas
conforme a la ley; mientras se resuelven las impugnaciones
continuarán actuando los magistrados titulares y suplentes que deben
ser sustituidos.
La Corte Suprema de Justicia, el Presidente de la República en
Consejo de Ministros, el Consejo Superior Universitario de la
Universidad de San Carlos de Guatemala y el Colegio de Abogados
deberán designar a los respectivos magistrados propietarios y
suplentes y remitir al Congreso de la República dentro de los sesenta
días siguientes a la instalación de este Organismo, los nombres de
quienes hubieren sido designados para ocupar estos cargos en la
Corte de Constitucionalidad. En el mismo plazo el Congreso de la
República deberá designar a sus respectivos magistrados.
La reelección, en su caso, se hará de la misma manera y por
cualquier órgano de designación, independientemente de cuál hubiere
designado al magistrado reelegible. El período de los magistrados es
de cinco años, y pueden ser reelectos por el organismo que los
designó o por cualquiera de los que tienen potestad de designación.
Según el artículo 269 de la Constitución, la Corte de
Constitucionalidad se integra con cinco magistrados titulares, cada
uno de los cuales tendrá su respectivo suplente. Cuando conozca de
asuntos de inconstitucionalidad en contra de la Corte Suprema de
Justicia, el Congreso de la República, el Presidente o el
Vicepresidente de la República, el número de sus integrantes se
elevará a siete, escogiéndose los otros dos magistrados por sorteo de
entre los suplentes. Los magistrados durarán en sus funciones cinco
años y serán designados en la siguiente forma:
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1. Un Magistrado por el Pleno de la Corte Suprema de Justicia;
2. Un Magistrado por el Pleno del Congreso de la República de
Guatemala;
3. Un Magistrado por el Presidente de la República de Guatemala,
Vicepresidente de la República de Guatemala en Consejo de
Ministros.
4. Un Magistrado por el Consejo Superior Universitario de
la Universidad de San Carlos de Guatemala; y
5. Un Magistrado por la Asamblea del Colegio de Abogados y
Notarios de Guatemala.
Simultáneamente con la designación del titular, se hará la del
respectivo suplente, ante el Congreso de la República de Guatemala.
Composición actual de los miembros del Tribunal Constitucional
Nombre Cargo Período Designado por
Alejandr
o Pleno
Magistr
Baltazar del Congreso de
ado 2011-2016
Maldona la República de
Vocal I
do Guatemala
Aguirre
María
Magistr Pleno
de los
ada del Congreso de
Ángeles 2011-2016
Suplent la República de
Araujo
e Guatemala
Bohr
Consejo
Universitario
Mauro Magistr
Superior de
Chacón ado 2011-2016
la Universidad de
Corado Vocal II
San Carlos de
Guatemala
16
Consejo
Juan Magistr Universitario
Carlos ado Superior de
2011-2016
Medina Suplent la Universidad de
Salas e San Carlos de
Guatemala
Asamblea
Héctor General
Magistr
Hugo del Colegio de
ado 2011-2016
Pérez Abogados y
Vocal III
Aguilera Notarios de
Guatemala
Ricardo Asamblea
Antonio Magistr General
Alvarad ado del Colegio de
2011-2016
o Suplent Abogados y
Sandov e Notarios de
al Guatemala
Magistr
ado
Vocal
Roberto Pleno de la Corte
IV,
Molina 2011-2016 Suprema de
Magistr
Barreto Justicia
ado
Preside
nte
Licencia
da
Carmen
Magistr
María Pleno de la Corte
ada
Gutiérre 2011-2016 Suprema de
Suplent
z Sole Justicia
e
de
Colmen
ares
17
Licencia
Presidente de la
da
Magistr República de
Gloria
ada 2011-2016 Guatemala en C
Patricia
Vocal V onsejo de
Porras
Ministros
Escobar
Presidente de la
Héctor Magistr
República de
Efraín ado
2011-2016 Guatemala en C
Trujillo Suplent
onsejo de
Aldana e
Ministros
2.5 Nombramiento del Presidente
La Presidencia de la Corte de Constitucionalidad será desempeñada
por los mismos magistrados titulares que la integran, en forma
rotativa, en período de un año, comenzando por el de mayor edad y
siguiendo en orden descendente de edades. Su período empezará
el 14 de abril del año en que fue designado y terminará el mismo 14
de abril del próximo año, según en el cual fue designado.
Designación
Según el artículo 271 de la Constitución, la Presidencia de la Corte de
Constitucionalidad será desempeñada por los mismos magistrados
titulares que la integran, en forma rotativa, en período de un año,
comenzando por el de mayor edad y siguiendo en orden descendente
de edades.
2.6 Funciones, competencia y atribuciones
FUNCIONES
Según el artículo 272 de la Constitución, establece que Corte de
Constitucionalidad tiene las siguientes funciones:
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a) Conocer en única instancia de las impugnaciones interpuestas
contra leyes o disposiciones de carácter general, objetadas parcial o
totalmente de inconstitucionalidad;
b) Conocer en única instancia en calidad de Tribunal Extraordinario de
Amparo en las acciones de amparo interpuestas en contra
del Congreso de la República de Guatemala, la Corte Suprema de
Justicia, el Presidente de la República de Guatemala y
el Vicepresidente de la República de Guatemala;
c) Conocer en apelación de todos los amparos interpuestos ante
cualquiera de los tribunales de justicia. Si la apelación fuere en contra
de una resolución de amparo de la Corte Suprema de Justicia, la
Corte de Constitucionalidad se ampliará con dos vocales en la forma
prevista en el artículo 268 de la Constitución;
d) Conocer en apelación de todas las impugnaciones en contra de las
leyes objetadas de inconstitucionalidad en casos concretos, en
cualquier juicio, en casación, o en los casos contemplados por la Ley
de la Materia;
e) Emitir opinión sobre la constitucionalidad de los tratados, convenios
y proyectos de ley, a solicitud de cualquiera de los Organismos del
Estado;
f) Conocer y resolver lo relativo a cualquier conflicto de jurisdicción en
materia de constitucionalidad;
g) Compilar la doctrina y principios constitucionales que se vayan
sentando con motivo de las resoluciones de amparo y de
inconstitucionalidad de las leyes, manteniendo al día el boletín o
gaceta jurisprudencial;
h) Emitir opinión sobre la inconstitucionalidad de las leyes vetadas por
el Ejecutivo alegando inconstitucionalidad;
i) Actuar, opinar, dictaminar o conocer de aquellos asuntos de su
competencia establecidos en la Constitución Política de la República.
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Según la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad,
establecida en la Constitución, relata en el artículo 164 de la misma
Carta Magna, que son otras funciones de la Corte de
Constitucionalidad las siguientes:
a) Dictaminar sobre la reforma a las leyes constitucionales
previamente a su aprobación por parte del Congreso de la República.
b) Emitir opinión sobre la constitucionalidad de los proyectos de ley a
solicitud del Congreso de la República.
c) Conocer de las cuestiones de competencia entre los organismos y
entidades autónomas del Estado.
COMPETENCIAS
COMPETENCIAS EN MATERIA DE AMPARO
En Guatemala, el objeto del amparo es proteger a las personas contra
las amenazas de violaciones a sus derechos o restaurar el imperio de
los mismos cuando la violación hubiese ocurrido; no hay ámbito que
no sea susceptible de amparo y procede siempre que las leyes,
disposiciones, resoluciones o actos de autoridad lleven implícita una
amenaza, restricción o violación a los derechos que la Constitución y
las leyes garantizan. El amparo puede solicitarse contra el poder
público, incluyendo entidades descentralizadas o autónomas, las
sostenidas con fondos del Estado creadas por ley o concesión o las
que actúen por delegación de los órganos del Estado, en virtud de
contrato, concesión o conforme a otro régimen semejante; asimismo,
contra entidades a las que debe ingresarse por mandato legal y otras
reconocidas por la ley, tales como partidos políticos, asociaciones,
sociedades, sindicatos, cooperativas y otras semejantes, cuando
ocurrieren situaciones previstas en la propia Ley de la materia o se
trate de prevenir o evitar que se causen daños patrimoniales,
profesionales o de cualquier naturaleza. Procede el amparo en
asuntos de los órdenes judicial y administrativo, que tuvieren
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establecidos en la ley procedimientos y recursos, por cuyo medio
puedan ventilarse adecuadamente de conformidad con el principio del
debido proceso, si después de haber hecho uso el interesado de los
recursos establecidos por la ley, subsiste la amenaza, restricción o
violación a los derechos que la Constitución y las leyes garantizan. A
este último respecto, la Corte de Constitucionalidad ha limitado el
amparo en materia judicial, a los casos en que haya una violación
directa de una norma constitucional o violación estricta al debido
proceso. En materia de amparo la competencia se distribuye en la
forma que se indica a continuación:
1. CORTE DE CONSTITUCIONALIDAD:
1.1. Conoce en única instancia, en calidad de Tribunal Extraordinario
de Amparo, en los amparos interpuestos en contra del Congreso de la
República, la Corte Suprema de Justicia, el Presidente y el
Vicepresidente de la República.
1.2. Conoce de todos los recursos de apelación susceptibles de
interponerse en amparos interpuestos ante cualquiera de los
tribunales de justicia, incluyendo la Corte Suprema de Justicia:
sentencias; autos referentes a amparo provisional, y a liquidación de
costas y daños y perjuicios; autos que pongan fin al proceso.
1.3. Conoce de ocursos de queja interpuestos por la parte que estime
que, en el trámite y ejecución del amparo, el tribunal no cumple lo
previsto en la ley o lo resuelto en la sentencia.
1.4. Determina el tribunal competente cuando la competencia no está
claramente establecida.
1.5. Con excepción de la que compete a la propia Corte de
Constitucionalidad, puede modificar la competencia de los diversos
tribunales, mediante auto acordado.
2. CORTE SUPREMA DE JUSTICIA: Conoce en primera instancia de
los amparos en contra de:
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2.1. El Tribunal Supremo Electoral.
2.2. Los Ministros de Estado o Viceministros cuando actúen como
encargados del Despacho.
2.3. El Procurador de los Derechos Humanos.
2.4. El Fiscal General de la República.
2.5. Los Embajadores o Jefes de Misión Diplomática guatemaltecos
acreditados en el extranjero.
2.6. Las Salas de la Corte de Apelaciones, Cortes Marciales,
Tribunales de Segunda Instancia, de Cuentas y de lo Contencioso
Administrativo.
2.7. La Junta Monetaria.
2.8. El Consejo Nacional de Desarrollo Urbano y Rural.
En los primeros cinco casos conoce la Corte Suprema de Justicia en
pleno; en los otros tres, su Cámara de Amparo.
3. SALAS DE LA CORTE DE APELACIONES DEL ORDEN COMÚN:
En sus respectivas jurisdicciones conocen en primera instancia de los
amparos que se interpongan contra:
3.1. Los Viceministros de Estado y los Directores Generales.
3.2. Los funcionarios judiciales de cualquier fuero o ramo que
conozcan procesos en primera instancia.
3.3. Los Alcaldes y Corporaciones Municipales de las cabeceras
departamentales.
3.4. El Jefe de la Contraloría General de Cuentas.
3.5. Los gerentes, jefes o presidentes de las entidades
descentralizadas o autónomas del Estado o sus cuerpos directivos,
consejos o juntas rectoras de toda clase.
22
3.6. El Director General del Registro de Ciudadanos.
3.7. Las asambleas generales y juntas directivas de los colegios
profesionales.
3.8. Las asambleas generales y órganos de dirección de los partidos
políticos.
3.9. Los cónsules o encargados de consulados guatemaltecos en el
extranjero.
3.10. Los Consejos Regionales o Departamentales de Desarrollo
Urbano y Rural, y los gobernadores.
4. JUECES DE PRIMERA INSTANCIA DEL ORDEN COMÚN: En sus
respectivas jurisdicciones conocen en primera instancia de los
amparos que se interpongan en contra de:
4.1. Los administradores de rentas.
4.2. Los jueces menores.
4.3. Los jefes y demás empleados de policía.
4.4. Los Alcaldes y Corporaciones Municipales que no lo sean de las
cabeceras departamentales.
4.5. Los demás funcionarios, autoridades y empleados de cualquier
fuero o ramo no especificados anteriormente.
4.6. Las entidades de derecho privado.
COMPETENCIAS EN MATERIA DE EXHIBICIÓN PERSONAL
Quien se encuentre ilegalmente preso, detenido o cohibido de
cualquier otro medio del goce de su libertad individual, amenazado de
la pérdida de ella, o sufriere vejámenes, aun cuando su prisión o
detención fuere fundada en ley, tiene derecho a pedir su inmediata
exhibición ante los tribunales de justicia, ya sea con el fin de que se le
restituya o garantice su libertad, se hagan cesar los vejámenes o
23
termine la coacción a que estuviese sujeto. La competencia de los
tribunales para la exhibición personal se rige de conformidad con lo
dispuesto para los Tribunales de Amparo, pero la competencia que en
esta última materia corresponde a la Corte de Constitucionalidad, se
atribuye a la Corte Suprema de Justicia.
COMPETENCIAS EN MATERIA DE INCONSTITUCIONALIDAD
1. APLICACIÓN DE LA SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL
Conforme al artículo 203 de la Constitución, la justicia se imparte de
conformidad con la Constitución y las leyes de la República, y según
el artículo 204, los tribunales de justicia en toda resolución o sentencia
deben observar obligadamente el principio de que la Constitución de
la República prevalece sobre cualquier ley o tratado.
Esta disposición ha sido generalmente obviada en la práctica por la
jurisdicción ordinaria. Sin embargo, se ha venido aplicando
reiteradamente en casos específicos relacionados con la
preeminencia que sobre el Derecho Interno atribuye el artículo 46
constitucional a los tratados y convenciones sobre derechos
humanos, aceptados y ratificados por Guatemala. Tales los
siguientes: en materia laboral, no obstante la exclusión del salario que
la ley hace de la llamada “bonificación incentivo” y otros pagos
periódicos, para efecto de cálculo de otras prestaciones, los tribunales
laborales han incluido tales pagos dentro del concepto amplio de
salario contenido en el convenio internacional de trabajo número 95,
en aplicación de la preeminencia de dicho convenio, conforme al
artículo 46 constitucional; en el orden penal, se ha aplicado la
preeminencia del “Pacto de San José” en cuanto a la limitación de la
pena de muerte a hechos no penados con ella antes de la ratificación
de dicho pacto, en casos para los cuales dicha pena se estableció
recientemente en el país, con posterioridad a la ratificación del pacto.
Por otra parte, los tribunales penales han restringido la sanción
24
derivada de la estafa mediante cheque, en aplicación de la disposición
constitucional relativa a que no hay prisión por deudas, exigiendo
prueba de que la emisión del cheque no ha sido en garantía.
Cabe decir que, en cuanto a la preeminencia sobre el Derecho Interno
de los tratados y convenciones en materia de derechos humanos, la
Corte de Constitucionalidad se ha pronunciado en dos ocasiones
expresamente, en el sentido de que tal preeminencia no se da sobre
la propia Constitución.
Por otra parte, la Constitución y la Ley de Amparo establecen la
nulidad de pleno derecho de las leyes que violen o tergiversen las
normas constitucionales, así como de las leyes y las disposiciones
gubernativas o de cualquier otro orden que regulen el ejercicio de los
derechos que la Constitución garantiza, si los violan, disminuyen,
restringen o tergiversan. Sin embargo, y sin perjuicio del control
constitucional jurisdiccional de cualquier aplicación inmediata de estos
principios, ha prevalecido el criterio de la necesidad de resolución
jurisdiccional para que se den los efectos de la nulidad y, en todo
caso, con efectos “ex nunc”. En cuanto a la inconstitucionalidad de
leyes, reglamentos y disposiciones de carácter general, la propia Ley
de Amparo establece en el artículo 140 que los efectos derogatorios
de la ley se dan a partir del día siguiente al de la publicación del fallo
en el Diario Oficial, salvo que hubiese habido suspensión provisional,
en cuyo caso los efectos del fallo se retrotraen a la fecha en que se
publicó dicha suspensión.
2. INCONSTITUCIONALIDAD DE LAS LEYES EN CASOS
CONCRETOS
2.1 TRIBUNALES DE LA JURISDICCIÓN ORDINARIA: En casos
concretos, en todo proceso de cualquier competencia o jurisdicción,
en cualquier instancia y en casación, antes de dictarse sentencia, las
partes pueden plantear como acción, excepción o incidente, la
25
inconstitucionalidad total o parcial de una ley a efecto de que el
tribunal del conocimiento, en primera instancia y asumiendo el
carácter de tribunal constitucional, declare su inaplicabilidad al caso
concreto, salvo si la inconstitucionalidad se plantea en procesos
seguidos ante un juzgado menor, en cuyo caso éste debe inhibirse
inmediatamente de seguir conociendo y enviar los autos al superior
jerárquico para que este último conozca de la inconstitucionalidad en
primera instancia.
2.2. CORTE DE CONSTITUCIONALIDAD: Conoce en definitiva de la
inconstitucionalidad, en caso de apelación de las partes. En caso de
que el tribunal de primera instancia deniegue la apelación, la Corte de
Constitucionalidad conoce del ocurso que haga valer la parte que se
tenga por agraviada.
3. INCONSTITUCIONALIDAD DE LEYES, REGLAMENTOS Y
DISPOSICIONES DE CARÁCTER GENERAL
Compete exclusivamente a la Corte de Constitucionalidad el
conocimiento y resolución de la acción de inconstitucionalidad de
leyes, reglamentos o disposiciones de carácter general que contengan
vicio parcial o total de inconstitucionalidad, con facultad de decretar la
suspensión provisional de la ley, reglamento o disposición de carácter
general si, a su juicio, la inconstitucionalidad fuere notoria o
susceptible de causar gravámenes irreparables, sin que, en todo
caso, tal suspensión prejuzgue sobre la resolución definitiva. Tienen
legitimación para plantear esta inconstitucionalidad: la Junta Directiva
del Colegio de Abogados, actuando a través de su Presidente; el
Ministerio Público; el Procurador de los Derechos Humanos en caso
de afectarse intereses de su competencia, y cualquier persona con el
auxilio de tres abogados colegiados activos.
OTRAS COMPETENCIAS DE LA CORTE DE
CONSTITUCIONALIDAD
26
Como se señaló al principio, es función esencial de la Corte la
defensa del orden constitucional y, además de las competencias que
se han venido describiendo, le corresponde también las siguientes
atribuciones:
1. Emitir opinión sobre la constitucionalidad de los tratados, convenios
y proyectos de ley, a solicitud de cualquiera de los Organismos del
Estado.
2. Dictaminar sobre la reforma a las leyes calificadas como
constitucionales previamente a su aprobación por parte del Congreso
de la República.
3. Emitir opinión sobre la constitucionalidad de los proyectos de ley a
solicitud del Congreso de la República.
4. Conocer y resolver lo relativo a cualquier conflicto de competencia
o de jurisdicción en materia de constitucionalidad.
5. Conocer de las cuestiones de competencia entre los organismos y
entidades autónomas del Estado.
6. Compilar la doctrina y principios constitucionales que se vayan
sentenciando con motivo de las resoluciones de amparo y de
inconstitucionalidad de las leyes, manteniendo al día el boletín o
gaceta jurisprudencial. Vale decir a este respecto que la interpretación
de las normas de la Constitución y de otras leyes contenidas en las
sentencias de la Corte de Constitucionalidad, sienta doctrina legal que
debe respetarse por los tribunales al haber tres fallos contestes de la
misma Corte, la cual puede separarse de su propia jurisprudencia,
razonando la innovación, la cual no es obligatoria para los otros
tribunales, salvo que lleguen a emitirse tres fallos sucesivos contestes
en el mismo sentido.
7. Emitir opinión sobre la inconstitucionalidad de las leyes vetadas por
el Ejecutivo alegando inconstitucionalidad.
27
8. En general, actuar, opinar, dictaminar o conocer de aquellos
asuntos de su competencia establecidos en la Constitución de la
República.
ATRIBUCIONES
1. Reglamentar sobre su propia organización y funcionamiento.
2. Formular y aprobar su presupuesto anual.
3. Establecer su régimen de servicio civil y clases pasivas.
2.7 Autonomía del Tribunal
El concepto de autonomía presenta dos tipos de concepciones, una
propia del derecho privado, en virtud de la cual nadie está obligado a
hacer lo que la ley no manda ni impedido de hacer lo que ella no
prohíbe, fundado en la autonomía de la voluntad privada. En el
derecho público la autonomía de los poderes públicos, gobiernos
regionales, locales y los organismos constitucionales se fundan en el
principio de control de poderes. Entonces la autonomía es tanto un
atributo de un poder u organismo independiente como la capacidad de
actuación de dicho organismo constitucional (Tribunal Constitucional),
para cumplir sus fines de control constitucional con las limitaciones y
responsabilidades que la propia Constitución y las leyes establecen.
En el marco de un Estado Constitucional y democrático, la labor del
Tribunal Constitucional es de integración jurídica de las normas, fallos
y actos presuntamente violatorios con la Constitución. En dicha labor
se manifiesta la vinculación que existe entre integración material y
legitimidad específica. La Jurisprudencia de carácter formalista que
relativiza hechos a favor del ordenamiento de órganos y funciones
prescritas en la Constitución, es por ello que la labor del Tribunal
Constitucional trasciende la labor de labor jurisdiccional del juez
ordinario, motivo por el cual requiere de un mayor nivel de autonomía
que le permita flexibilizar las formalidades de los procedimientos con
objeto de alcanzar fines constitucionales del mismo. Entonces la
autonomía es una necesidad del Tribunal Constitucional a través de
28
su regulación en su Reglamento y sus sentencias, si se quiere cumplir
a cabalidad el principio de supremacía constitucional. Dicha
autonomía no es una autarquía, sino le confiere un importante grado
de libertad y responsabilidad al momento de definir, subsidiariamente
de acuerdo a la ley.
2.8 Breve análisis de la Ley Orgánica o Reglamento del TC
“Artículo 268 Función esencial de la Corte de
Constitucionalidad. La Corte de Constitucionalidad es un tribunal
permanente de jurisdicción privativa, cuya función esencial es la
defensa del orden constitucional; actúa como tribunal colegiado con
independencia de los demás organismos del Estado y ejerce
funciones específicas que le asigna la Constitución y la ley de la
materia. La independencia económica de la Corte de
Constitucionalidad, será garantizada con un porcentaje de los
ingresos que correspondan al Organismo Judicial”.
“Artículo 269 Integración de la Corte de Constitucionalidad. La
Corte de Constitucionalidad se integra con cinco magistrados titulares,
cada uno de los cuales tendrá su respectivo suplente. Cuando
conozca de asuntos de inconstitucionalidad en contra de la Corte
Suprema de Justicia, el Congreso de la República, el Presidente o el
Vicepresidente de la República, el número de sus integrantes se
elevará a siete, escogiéndose los otros dos magistrados por sorteo de
entre los suplentes.
Los magistrados durarán en sus funciones cinco años y serán
designados en la siguiente forma:
Un magistrado por el pleno de la Corte Suprema de Justicia;
Un magistrado por el pleno del Congreso de la República;
Un magistrado por el Presidente de la República en Consejo de
Ministros;
29
Un magistrado por el Consejo Superior Universitario de la Universidad
de San Carlos de Guatemala; y
Un magistrado por la Asamblea del Colegio de Abogados.
Simultáneamente con la designación del titular, se hará la del
respectivo suplente, ante el Congreso de la República”.
“Artículo 271.- Presidencia de la Corte de Constitucionalidad. La
Presidencia de la Corte de Constitucionalidad será desempeñada por
los mismos magistrados titulares que la integran, en forma rotativa, en
período de un año, comenzando por el de mayor edad y siguiendo en
orden descendente de edades”.
“Artículo 272.- Funciones de la Corte de Constitucionalidad. La
Corte de Constitucionalidad tiene las siguientes funciones:
Conocer en única instancia de las impugnaciones interpuestas contra
leyes o disposiciones de carácter general, objetadas parcial o
totalmente de inconstitucionalidad;
Conocer en única instancia en calidad de Tribunal Extraordinario de
Amparo en las acciones de amparo interpuestas en contra del
Congreso de la República, la Corte Suprema de Justicia, el Presidente
y el Vicepresidente de la República:
Conocer en apelación de todos los amparos interpuestos ante
cualquiera de los tribunales de justicia. Si la apelación fuere en contra
de una resolución de amparo de la Corte Suprema de Justicia, la
Corte de Constitucionalidad se ampliará con dos vocales en la forma
prevista en el artículo 268;
Conocer en apelación de todas las impugnaciones en contra de las
leyes objetadas de inconstitucionalidad en casos concretos, en
30
cualquier juicio, en casación, o en los casos contemplados por la ley
de la materia;
Emitir opinión sobre la constitucionalidad de los tratados, convenios y
proyectos de ley, a solicitud de cualquiera de los organismos del
Estado;
Conocer y resolver lo relativo a cualquier conflicto de jurisdicción en
materia de constitucionalidad;
Compilar la doctrina y principios constitucionales que se vayan
sentando con motivo de las resoluciones de amparo y de
inconstitucionalidad de las leyes, manteniendo al día el boletín o
gaceta jurisprudencial;
Emitir opinión sobre la inconstitucionalidad de las leyes vetadas por el
Ejecutivo alegando inconstitucionalidad;
Actuar, opinar, dictaminar o conocer de aquellos asuntos de su
competencia establecidos en la Constitución de la República”.
“Artículo 159 Designación del Presidente. En la primera sesión que
la Corte de Constitucionalidad celebre después de haber sido
instalada, procederá a designar al Presidente y a establecer el orden
de los Magistrados vocales conforme a su derecho de asunción a la
presidencia”.
“Artículo 164 Otras funciones de la Corte de Constitucionalidad.
Corresponde también a la Corte de Constitucionalidad:
Dictaminar sobre la reforma a las leyes constitucionales previamente
a su aprobación por parte del Congreso.
Emitir opinión sobre la constitucionalidad de los proyectos de ley a
solicitud del Congreso de la República.
31
Conocer de las cuestiones de competencia entre los organismos y
entidades autónomas del Estado”.
“Artículo 165 Facultad reglamentaria. La Corte de Constitucionalidad
dictará los reglamentos sobre su propia organización y
funcionamiento”.
“Artículo 186 Presupuesto de la Corte de Constitucionalidad.
Es atribución de la Corte de Constitucionalidad formular su propio
presupuesto; y con base en la disposición contenida en el artículo 268
de la Constitución de la República, se le asignará una cantidad no
menor del cinco por ciento del mínimo del dos por ciento del
presupuesto de ingresos del Estado que correspondan al Organismo
Judicial, cantidad que deberá entregarse a la Tesorería de la Corte
de Constitucionalidad cada mes en forma proporcional y anticipada
por el órgano que corresponda.
Son fondos privativos de la Corte de Constitucionalidad los derivados
de la administración de justicia constitucional y a ella corresponde su
administración e inversión. Las multas que se impongan con motivo
de la aplicación de esta ley ingresarán a los fondos privativos de la
Corte de Constitucionalidad”.
“Artículo 187 Funcionarios de la Corte de Constitucionalidad. Son
funcionarios al servicio de la Corte de Constitucionalidad, el Secretario
General, los abogados jefes de sección, los oficiales y los auxiliares
necesarios para su buen funcionamiento”.
“Artículo 188. Régimen de servicio civil y clases pasivas.
La Corte de Constitucionalidad establecerá el régimen de servicio civil
y de clases pasivas del Tribunal, pudiendo incorporarlo al régimen
existente en el Estado sobre clases pasivas. La selección del
32
personal, su nombramiento y remoción corresponden a la Presidencia
de la Corte”.
2.9 Tipos de procesos Constitucionales ante el TC
La exhibición personal y constitucionalidad
De conformidad con lo establecido en el artículo 263 de la
Constitución:
“Quien se encuentre ilegalmente preso, detenido o cohibido de
cualquier otro modo del goce de su libertad individual, amenazado de
la pérdida de ella o sufriere vejámenes, aun cuando su prisión o
detención fuere fundada en ley, tiene derecho a pedir su inmediata
exhibición ante los tribunales de justicia, ya sea con el fin de que se le
restituya o garantice su libertad, se hagan cesar los vejámenes o
termine la coacción a que estuviere sujeto. Si el tribunal decretare la
libertad de la persona ilegalmente recluida, esta quedará libre en el
mismo acto y lugar. Cuando así se solicite o el juez o tribunal lo
juzgue pertinente, la exhibición reclamada se practicará en el lugar
donde se encuentre el detenido, sin previo aviso ni notificación. Es
ineludible la exhibición personal del detenido en cuyo favor se hubiere
solicitado.
De esa cuenta se aprecia la amplitud del objeto de la exhibición
personal para garantizar la libertad personal cuando la persona esté
ilegalmente detenida o presa o amenazada de perder esa libertad, así
como también cuando legalmente está detenida si sufriere vejámenes.
EL AMPARO
En Guatemala el proceso constitucional mayormente utilizado es el
amparo, el cual de conformidad con lo previsto en el artículo 265 de la
Constitución se instituye con el fin de “proteger a las personas contra
las amenazas de violaciones a sus derechos o para restaurar el
imperio de los mismos cuando la violación hubiere ocurrido. No hay
ámbito que no sea susceptible de amparo y procederá siempre que
33
los actos, resoluciones, disposiciones o leyes de autoridad lleven
implícitos una amenaza, restricción o violación a los derechos que la
Constitución y las leyes garantizan”. De esa cuenta la competencia en
amparo se ejerce por los tribunales de primera instancia, Salas de la
Corte de Apelaciones y la Corte Suprema de Justicia, quienes podrán
conocer del caso según la jerarquía de la autoridad a quien se le
reproche el acto violatorio a los derechos constitucionales. En lo
referente al amparo, puede señalarse que el mismo se entiende en la
legislación guatemalteca como la institución jurídico procesal
específicamente encargada de proteger los derechos de las personas
contenidos en la Constitución y leyes ordinarias.
2.10 Tipología de las sentencias
Por su contenido
Sentencias declarativas
También llamadas de mera declaración por ser aquellas que tienen
por objeto la declaración de la existencia o inexistencia de un derecho
y no van más allá de dicho reconocimiento. Luego de considerar las
circunstancias declaran la condena o la constitución de un estado
jurídico preexistente, ejemplo de esta clase de sentencias es la
declaratoria de unión de hecho post mortem, cuyos efectos se
retrotraen al inicio de la convivencia o la prescripción adquisitiva o
usucapión cuyos efectos se retrotraen al momento en que fue inscrita
la posesión.
En el caso de la unión de hecho post mortem, el juez declara una
situación que de hecho ya existió por lo que produce efectos
retroactivos, que aparejan la filiación y derecho a la sucesión
intestada entre otros.
Sentencias constitutivas
En este caso la sentencia no se limita a la misma declaración de un
derecho, sino crea, modifica o extingue un estado jurídico, que no
preexistía, sino es totalmente nuevo, ya sea que cese el existente, lo
34
modifique o lo substituya por otro. Como ejemplo están: el divorcio, la
separación.
Sentencias condenatorias
Al iniciar la exposición de este rubro, es indispensable resaltar que
esta clase de sentencias no se circunscriben únicamente a las
resoluciones penales, por el contrario son todas aquellas que imponen
el cumplimiento de una prestación, ya sea en sentido positivo: dar,
hacer, ya sea en sentido negativo: no hacer o abstenerse.
Las sentencias condenatorias constituyen la función más abundante
del poder judicial y durante largo tiempo, se consideró que eran el
único objeto de la actividad privativa de los órganos jurisdiccionales,
pues en ellas se cumple mayormente la tutela de los derechos
subjetivos.
En materia penal como ejemplo se encuentra la condena del imputado
en juicio oral, revestido de todas las garantías acordadas en favor de
éste, que produce el status de culpable; en materia civil podemos citar
la condena en daños y perjuicios o al pago de una pensión
alimenticia.
Sentencias cautelares
Esta clase de sentencias era la categoría más reciente en
incorporarse a la doctrina como decisión judicial autónoma.
Se les llama también providencias cautelares, medidas de seguridad,
medidas precautorias, medidas de garantía, acciones preventivas,
medidas cautelares entre otros, y se caracterizan por dictarse inaudita
altera pars, es decir sin audiencia previa a la contra parte y en un
procedimiento unilateral, de conocimiento sumarísimo y a petición de
parte interesada, que únicamente puede justificarse con base al
principio periculum in mora, (el peligro está en la tardanza), teniendo
un contenido provisional, accesorio, preventivo y bajo responsabilidad
del que las pide.
35
Como ejemplo el Código Procesal Civil y Mercantil regula en su
Artículo 535 el proceso cautelar, el cual una vez obtenida la medida
precautoria que se solicitó, obliga a entablar la demanda dentro de los
15 días siguientes.
Sentencias absolutorias
Hasta aquí se había desarrollado la clasificación doctrinaria más
divulgada y que continúa siendo acogida por la mayoría de autores de
derecho procesal, elaborada en un inicio por el maestro Eduardo J.
Couture, de quien se mencionó se basaba para diferenciar cada
sentencia, en el derecho sustancial o material que ellas ponían en
vigor, pero es necesario reconocer que existen resoluciones
definitivas, que no declaran la vigencia de derecho alguno y además
exoneran al supuesto obligado de quien se reclamaba el cumplimiento
de la prestación. Para algunos esta clase forma parte de las
sentencias constitutivas, toda vez que reconocen el status de
inocente.
Se trata entonces de sentencias que exoneran del cumplimiento de
una prestación, además si existen sentencias condenatorias es
consecuencia lógica que existan las sentencias absolutorias.
Para ejemplificar se puede citar la sentencia dictada en juicio ordinario
laboral, que exima al patrono de pagar la indemnización en virtud de
haber éste comprobado ante juez competente, la causa justa del
despido.
Laudo o sentencia arbitral
Doctrinariamente el término con que se designa al fallo de naturaleza
arbitral es laudo, no obstante la Convención Interamericana sobre
Arbitraje Comercial, suscrita en Panamá el 30 de enero de 1975,
estipula en el Artículo cuatro, el término sentencia arbitral.
El laudo arbitral es la decisión dictada como consecuencia de la
culminación de un proceso arbitral, al que se han sometido las partes,
ya sea por un compromiso arbitral previamente adquirido, (cláusula
36
compromisoria, ratificación de tratado que contemple el arbitraje como
forma de solucionar conflictos y compromiso arbitral ad – hoc o
temporal) o espontáneamente. La existencia del laudo arbitral
equivale al reconocimiento de resoluciones definitivas que no emanan
de un órgano que goce de jurisdicción y competencia como atributo
de la soberanía del Estado. La decisión arbitral puede ser a su vez
nacional, internacional, pública o privada según actúen particulares,
Estados u organismos internacionales en los últimos casos. También
puede ser de equidad si es dictada por árbitros legos (no
profesionales del derecho) que resuelven conforme a su leal saber y
entender o de derecho, si es dictada por árbitros letrados en materia
jurídica.
Clases de sentencias según el lugar en el que han de surtir
efectos
Laudo arbitral dictado en el ámbito nacional
En materia de arbitraje existen laudos dictados por cámaras de
arbitraje reconocidas dentro del mismo Estado en el que se ha de
ejecutar el laudo, el proceso en este caso se basa en una ley de
arbitraje ordinaria (para Guatemala Ley de Arbitraje, Decreto número
67-95 del Congreso de la República) y el reglamento propio de la
cámara a la que fue sometido el asunto.
Laudo arbitral extranjero
El fallo que emana de un tribunal de arbitraje que puede tener
carácter de internacional o no, en el cual se resuelve el conflicto
surgido entre particulares ciudadanos de diferentes Estados, se
denomina laudo arbitral extranjero. En estos casos, las partes han
celebrado un acuerdo de arbitraje previo, pero tienen domicilio en
diferentes Estados o el objeto sobre el cual versa el conflicto, se ubica
en el contexto territorial de un Estado distinto a aquel del cual
provienen las partes. Se diferencia del laudo internacional, en que en
éste, los que dirimen el conflicto son sujetos de derecho internacional,
es decir Estados, organismos internacionales, etc.
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Laudo arbitral internacional
El laudo internacional es el fallo que emana de un proceso de arbitraje
internacional. El arbitraje es un medio jurídico de solución de
conflictos internacionales, lo cual es importante resaltar, en el
entendido que en materia internacional existen así mismo medios
políticos de resolver conflictos entre sujetos internacionales, como la
negociación, la consulta, los cuales no requieren la ayuda de terceros,
o los buenos oficios, la mediación y la conciliación, en los que si
intervienen terceros que buscan facilitar la negociación entre las
partes.
La importancia del laudo internacional radica en que la época
moderna y el constante avance de la globalización, hace necesaria la
existencia de organismos que a nivel internacional conozcan los
conflictos que surgen entre sujetos de derecho internacional, cuyo
conflicto afecta intereses de más de un país e incluso intereses
mundiales. De aquí que el arbitraje como mecanismo de solución de
conflictos se ha vuelto una herramienta indispensable.
Sentencias extranjeras
Un ejemplo común de esta clase de sentencia es el fallo que autoriza
el divorcio, dictado por tribunal estadounidense, pero que tuvo como
objeto declarar la disolución de un matrimonio que fue celebrado en
territorio guatemalteco y por ende está inscrito en Guatemala,
situación que conlleva que la resolución debe surtir efectos en el país.
2.11 Efectos de las sentencias
Fuerza probatoria
Se deriva del carácter de acto auténtico, de instrumento que da fe con
energía particular, de hechos que han sido directamente
comprobados por el funcionario competente que la ha dictado. La
eficacia probatoria de la sentencia, no acredita los hechos admitidos
en ella, sino sirve para probar plenamente los actos del juicio. Es decir
38
que el fallo representa un proceso intelectual del juez, que admite un
hecho como probado, reconstruido en un sentido documental. La
sentencia como documento por lo tanto sólo prueba el haber sido
dictada por juez competente, su fecha, los hechos ocurridos ante el
magistrado y los allí probados, no así la verdad de los hechos de los
cuales el juez no fue testigo.
Fuerza de cosa juzgada
La cosa juzgada o res judicata se muestra como forma de autoridad y
como medida de eficacia. Es una forma de autoridad, en tanto es
resultado de una manifestación de la soberanía del Estado; y una
medida de eficacia, que es la fuerza reconocida por la ley al fallo.
Como concepto jurídico, la cosa juzgada puede definirse como la
autoridad y eficacia de una sentencia judicial, cuando no existen
contra ella medios de impugnación que permitan modificarla y
atendiendo a la teoría del proceso, tampoco remedios procesales.
La cosa juzgada no se refiere a hechos accesorios, sino al fondo, es
decir lo que quedó establecido y se tiene como verdad legal, contra la
que no puede admitirse ninguna prueba en contrario. La cosa juzgada
apareja además la eficacia de la sentencia, que por ser auténtica es
susceptible de producir como resultados: la inmutabilidad y la
coercibilidad.
Inimpugnabilidad
Se refiere a que al encontrarse la sentencia en calidad de cosa
juzgada, en virtud de ser auténtica y haber transcurrido el término
fijado por la ley para impugnarla, la ley misma impide todo ataque
ulterior tendiente a obtener la revisión misma de la materia.
Inmutabilidad
Atendiendo a lo ya estipulado respecto al fondo y forma, una vez ésta
ha quedado firme, no puede variarse su contenido, ni alterarse el
documento que la contiene.
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Coercibilidad
La coercibilidad se refiere a la eventual ejecución forzosa de la que
puede ser objeto la sentencia, aunque más que como un resultado de
la cosa juzgada, es considerada como parte de la tercer fuerza de la
sentencia.
Non bis in idem
La cosa juzgada apareja además la imposibilidad de entablar un
proceso con identidad de objeto, partes y causa. Puede entenderse
como objeto el bien corporal o incorporal que se reclama en juicio;
como causa el fundamento inmediato del derecho que se ejerce y
como partes los sujetos que han deducido sus respectivas
pretensiones.
Fuerza ejecutoria
La fuerza ejecutoria, es la facultad de solicitar al juez competente que
ejecute la sentencia aún por la fuerza, debido a la falta de
cumplimiento espontáneo, claro ejemplo es el proceso ejecutivo en la
vía de apremio regulado en el Código Procesal Civil y Mercantil, en el
que en virtud de fundamentarse en título que apareja una obligación
líquida, exigible y de plazo vencido, no se entra a discutir cuestión
alguna, únicamente se manda a requerir de pago, trabar embargo y
rematar los bienes embargados o en su caso, los dados en garantía.
Es decir que la sentencia es coercible, en cuanto tiene la virtud de ser
ejecutada compulsivamente en caso de eventual resistencia del
obligado. La fuerza ejecutoria es llamada actio judicati o sea, la
facultad que corresponde a la parte que ha obtenido sentencia
favorable, de hacerla ejecutar judicialmente cuando el vencido no la
cumple de modo voluntario.
2.12 Intentos de reforma al Tribunal Constitucional
Anteriormente se analizó de manera breve los distintos tipos de
control constitucional y los distintos órganos que lo ejercen.
Retomando de manera breve los conceptos, se tienen los controles
40
políticos y los jurisdiccionales. Estos últimos se dividen en control
difuso y control concentrado. En cuanto a los órganos que ejercen
dicho control se encuentran los políticos que se constituyen como un
órgano representativo del pueblo; y, por otra parte, se integran los
órganos jurisdiccionales que en algunos casos forman parte del poder
judicial, y en otros, son tribunales independientes.
El caso de Guatemala contempla un sistema mixto tanto a nivel de
control como de órganos encargados de la justicia constitucional. Por
una parte, se maneja el concepto de control de constitucionalidad
mixto, que abarca el sistema concentrado, al instituirse un órgano
permanente especializado en el tema y un sistema difuso que permite
el control entre los tribunales ordinarios.
En cuanto a los órganos que se instituyen para el efecto, Guatemala
adoptó la postura de crear la Corte de Constitucionalidad, que es un
tribunal concentrado, jurisdiccional e independiente del poder judicial
para conocer de determinados asuntos que le asigna la ley, y también
se optó por otorgarle la potestad al poder judicial para conocer de
amparos y de inconstitucionalidades en casos concretos en una
primera instancia, a través de los tribunales ordinarios.
Las constituciones hasta 1920, salvo el habeas corpus de antigua
tradición, no implementaron garantías constitucionales, las que
vivieron su desarrollo con la
Constitución unionista de 1921. En esta Constitución ya se incluyó el
amparo, como medio de control constitucional concentrando luego un
gran desarrollo en la Constitución de 1965, junto con la acción de
inconstitucionalidad de ley y la creación de un tribunal constitucional
ocasional. Este tribunal tenía la característica de integrarse
únicamente para casos de acciones de inconstitucionalidad general
de ley, por lo cual se catalogaba como un tribunal ocasional. Se
integraba con Magistrados de carrera de las Salas Jurisdiccionales, lo
41
cual cae en el supuesto de ser un tribunal jurisdiccional apegado a la
legalidad.
Estaba compuesto por el Presidente de la Corte Suprema de Justicia
quien también presidia dicho tribunal extemporáneo; cuatro
Magistrados del mismo
Tribunal Supremo y el resto por sorteo entre los Magistrados de la
Corte de
Apelaciones y de lo Contencioso Administrativo, que suma un total de
doce integrantes. Como se puede apreciar de dicha integración el
control constitucional para casos de acciones de inconstitucionalidad
general de la ley se encontraba en manos del poder judicial. De
conformidad con la teoría de división de poderes, este extremo
desequilibraba la repartición de poder ya que se dotaba al Organismo
Judicial de un supracontrol que se extiende más allá de las decisiones
del resto de organismos, lo que significó que tenía la última palabra en
cuestiones judiciales de constitucionalidad.
No obstante, el hecho de haber delegado tanta responsabilidad en
uno de los organismos del Estado y de haber desequilibrado la
balanza de poderes, no constituyó un problema relevante en virtud
que la Corte de Constitucionalidad consagrada en la Constitución de
1965 se constituyó en muy escasas ocasiones para conocer de estas
acciones. A pesar de todo, fue irrelevante, porque únicamente conoció
de cuatro casos planteados como actor por el Presidente de la
República.
Para 1985, con los antecedentes del primer intento de crear un
organismo especializado en materia constitucional y de haber
presenciado la falla al momento de integrarse, la Asamblea Nacional
Constituyente de 1985 se, decidió dotar a la Corte de
Constitucionalidad de nuevos elementos que instituirían un tribunal
más serio y eficiente.
42
Creó un tribunal independiente y permanente con jurisdicción privativa
y con suficientes facultades para mantener el control constitucional
tanto en única como en segunda instancia, en acciones de amparo,
inconstitucionalidades generales y en casos concretos y le agregó
otras facultades como las consultivas a requerimiento de los más altos
funcionarios o poderes del Estado, que comprenden al Presidente de
la República, el Congreso y la Corte Suprema de Justicia. La
Constitución dio un giro de 180 grados, el más significativo del siglo
pasado, que cambió el ordenamiento jurídico en la aplicación de
justicia constitucional.
2.13 Cinco principales sentencias emitidas y analizadas
1) CASO BÁMACA VELÁSQUEZ VS. GUATEMALA
VOTO CONCURRENTE DEL JUEZ EDUARDO VIO GROSSI
A LA RESOLUCIÓN DE LA CORTE INTERAMERICANA DE
DERECHOS HUMANOS DE 18 DE NOVIEMBRE DE 2010,
CASO BÁCAMA VELÁSQUEZ VS. GUATEMALA, SUPERVISIÓN DE
CUMPLIMIENTO DE SENTENCIA
Concurro con mi voto a aprobar la Resolución mencionada en el título
(en adelante “la Resolución”), estimando conveniente, empero,
formular algunos comentarios atinentes a los aspectos involucrados
en la misma que se indican seguidamente.
1.- Lo expuesto en el acápite A) 1. de la Resolución no son, a la luz
del Derecho Internacional y, por ende, para la Corte, más que hechos
que demuestran que el Estado no ha dado cumplimiento aún a la
obligación de investigar dispuesta en la Sentencia de esta causa, lo
que, en particular, queda en evidencia en la fundamentación que
aquél da al solicitar a la Corte “emitir el pronunciamiento
correspondiente en relación con la resolución emitida por (su) Corte
Constitucional, “en el sentido de ampliar criterio sobre el espíritu de la”
43
mencionada sentencia de autos, “pues con la resolución de (aquella),
no se permite al Estado de Guatemala cumplir” con esta última.
2.- Cabe llamar la atención, por de pronto, que, de acuerdo a la
información que consta en el expediente , el acto judicial de orden
interno que en definitiva decretó el incumplimiento de la Sentencia de
la presente causa, fue una decisión de la Corte Suprema del Estado,
aunque señalando que daba cumplimiento así a lo decretado por la
Corte de Constitucionalidad del mismo en la tramitación de un recurso
de amparo y, por tanto, haciendo suyo lo dispuesto por ésta, lo que
significa, entonces, que es aquella decisión la que, actualmente,
compromete la responsabilidad internacional del Estado por tal
incumplimiento y es a ella, por tanto, a la que habría que referirse
para precisar dicha responsabilidad.
3.- Asimismo, procede resaltar, por una parte, que la referida petición
del Estado no corresponde a lo que precisan los artículos 67 de la
Convención y 62 del Reglamento de la Corte, aplicable en autos, para
una demanda de interpretación de sentencia y por la otra parte, que
asimismo no es propia a los informes previstos en el artículo 63 del
citado Reglamento, como instrumento del procedimiento de
supervisión de cumplimiento de sentencias.
4.- También se debe considerar que, habida cuenta que, conforme al
Derecho Internacional, “ningún Estado puede invocar su derecho
interno para dejar de cumplir una obligación internacional” , el Estado
no puede hacer valer la decisión de uno de sus tribunales nacionales
o internos, ni aun indirectamente, no solo como justificación de la
violación de su obligación internacional de cumplir la Sentencia de la
Corte, sino tampoco como una causal que excluya la ilicitud en que
incurre por tal incumplimiento, máxime si ello se debe al
comportamiento del propio Estado Artículo 63: “Supervisión de
Cumplimiento de Sentencias y otras decisiones del
Tribunal.
44
1. La supervisión de las sentencias y demás decisiones de la Corte se
realizará mediante la presentación de informes estatales y de las
correspondientes observaciones a dichos informes por parte de las
víctimas o sus representantes legales. La Comisión deberá presentar
observaciones al informe del Estado y a las observaciones de las
víctimas o sus representantes.”
2. La Corte podrá requerir a otras fuentes de información datos
relevantes sobre el caso, que permitan apreciar el cumplimiento. Para
los mismos efectos podrá también requerir las pericias e informes que
considere oportunas.”
3. Cuando lo considere pertinente, el Tribunal podrá convocar a las
partes a una audiencia para supervisar el cumplimiento de sus
decisiones.
4. Una vez que el Tribunal cuente con la información pertinente,
determinará el estado del cumplimiento de lo resuelto y emitirá las
resoluciones que estime pertinentes.”
Artículo 32 del Proyecto de Artículos sobre la Responsabilidad del
Estado por Hechos Internacionalmente Ilícitos: “Irrelevancia del
derecho interno.
El Estado responsable no puede invocar las disposiciones de su
derecho interno como justificación del incumplimiento de las
obligaciones que le incumben en virtud de la presente parte”. Cfr.
Comisión de Derecho Internacional de la ONU. Proyecto de Artículos
sobre Responsabilidad del Estado por Hechos Internacionalmente
Ilícitos, adoptado por la Comisión de Derecho Internacional en su 53º
período de sesiones (A/56/10) y anexado por la AG en su Resolución
56/83, de 12 de diciembre de 2001.
Por su parte, el artículo 27 de la Convención de Viena sobre Derecho
de los Tratados: “El derecho interno y la observancia de los tratados”.
45
Una parte no podrá invocar las disposiciones de su derecho interno
como justificación del incumplimiento de un tratado. Esta norma se
entenderá sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 46.”
5.- Igualmente, es del caso señalar en que si bien la obligación de
investigar ordenada por la Sentencia en esta causa es, en la
perspectiva del Derecho Internacional, una obligación de
comportamiento, ella no involucra a los medios por los que se debe
cumplir, lo que importa, no solo que el Estado debe, al amparo de su
jurisdicción interna, doméstica o exclusiva, determinarlos, sino
también que ellos pueden consistir, si fuesen necesarios, en actos
previos, complementarios o sustitutivos de carácter legislativo,
administrativos o de otra índole para permitir la realización de los
judiciales y no únicamente éstos.
1) CASO BLAKE VS. GUATEMALA
VOTO RAZONADO CONCURRENTE DEL JUEZ ALFONSO
NOVALES AGUIRRE
Concurro con mi voto en esta Sentencia de reparación de daños,
basado en lo preceptuado en el artículo 63.1 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos.
Cuando decida que hubo violación de un derecho o libertad
protegidos en esta Convención, la Corte dispondrá que se garantice al
lesionado en el goce de su derecho o libertad conculcados. Dispondrá
asimismo, si ello fuera procedente, que se reparen las consecuencias
de la medida o situación que ha configurado la vulneración de esos
derechos y el pago de una justa indemnización a la parte lesionada.
Obviamente corresponde establecer claramente las reparaciones a
cargo del Estado de Guatemala por violaciones a los artículos 5
(Derecho a la Integridad Personal) y 8.1 (Garantías Judiciales) de la
citada Convención plenamente demostrados en la Sentencia de fecha
24 de enero de 1998.
46
Derecho a la Integridad Personal
1. Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física,
psíquica y moral.
2. Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles,
inhumanos o degradantes. Toda persona privada de libertad será
tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano.
3. La pena no puede trascender de la persona del delincuente.
4. Los procesados deben estar separados de los condenados, salvo
en circunstancias excepcionales, y serán sometidos a un tratamiento
adecuado a su condición de personas no condenadas.
5. Cuando los menores puedan ser procesados, deben ser separados
de los adultos y llevados ante tribunales especializados, con la mayor
celeridad posible, para su tratamiento.
6. Las penas privativas de la libertad tendrán como finalidad esencial
la reforma y la readaptación social de los condenados.
Garantías Judiciales
1. Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías
y dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente,
independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en
la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o
para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil,
laboral, fiscal o de cualquier otro carácter.
Estoy convencido que una investigación eficiente de los hechos que
produjeron las violaciones al Pacto de San José, es una acertada
forma de reparación. Lo que significa que, el establecimiento de
indemnizaciones pecuniarias en el presente caso no es, a mi criterio,
suficiente reparación, para la familia Blake, ya que a Guatemala como
Estado, le corresponde continuar y profundizar en las investigaciones
que el caso amerita hasta su finalización, para que las familias de los
47
señores Nicholas Blake y Griffith Davis obtengan una reparación
convincente y se siente un precedente de combate frontal a la
impunidad en general y particularmente en aquellos hechos que se
estipularon en la resolución de excepciones preliminares, de fecha 2
de julio de 1996, relacionados con la desaparición y muerte de los
señores Blake y Davis, derivado que el Estado de Guatemala aceptó
la competencia de la Honorable Corte Interamericana de Derechos
Humanos el 9 de marzo de 1987 "con la reserva de que los casos en
que se reconoce la competencia son exclusivamente los acaecidos
con posterioridad a la fecha en que esta declaración sea presentada
al Secretario de la Organización de los Estados Americanos", y que lo
acaecido en el presente caso ocurrió dos años antes (marzo 1985),
por lo que la Corte se declaró incompetente sobre la presunta
responsabilidad del Estado de Guatemala respecto a la detención y
muerte de las personas citadas, cuyos restos mortales fueron
recuperados en junio de 1992.
Fue por esa razón que en mi Voto Razonado Concurrente de la
Sentencia fechada el 24 de enero de 1998, dictada por la Honorable
Corte Interamericana de Derechos Humanos afirmé:
... debe exhortarse al Estado para que investigue exhaustivamente, a
través de la institución del Ministerio Público como corresponde, para
que se establezca la "verdad real" en relación con los hechos que
afectaron a los señores Blake y Davis; y a sus familias, a que se
acuda y se colabore con la Fiscalía y con el Juzgado en donde se
tramita el caso a efecto de aportar la evidencia necesaria para que
sea resuelto dentro de un debido proceso y de esa forma se combata
frontalmente la impunidad. En la etapa procesal correspondiente a las
reparaciones, se hace necesario para que se ejecute la sentencia en
su verdadero sentido, que el Estado de Guatemala ponga todo su
esfuerzo para una eficiente, dinámica y pronta investigación de los
hechos y condene a los autores materiales, intelectuales y
encubridores de conformidad a la legislación penal aplicable para el
caso, así como cumpla con la información periódica requerida por
48
esta Honorable Corte. Sólo después de cumplir con una investigación
profunda, objetiva y pronta, se podrá interpretar que la presente
Sentencia de reparaciones ha sido acatada para concluir en definitiva
el presente caso.
2) CASO DE LA MASACRE DE LAS DOS ERRES VS.
GUATEMALA
Voto razonado concurrente Ramón Cadena Rámila (Juez Ad-
Hoc)
Mi voto es a favor, en su totalidad, de la presente sentencia que viene
a adoptar la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso
de la Masacre de Las Dos Erres; ésta viene a ser un avance más en
la construcción jurisprudencial de la Corte Interamericana. Las
características de la Masacre de Las Dos Erres la convierten en uno
de los casos de mayor gravedad que la Corte Interamericana haya
conocido en toda su historia, no sólo por la crueldad de los hechos y
la violencia extrema llevada a cabo por el Ejército de Guatemala en
contra de mujeres y niños, sino por la impunidad en que se
mantienen. Las cuestiones trascendentales examinadas por la Corte
me suscitan algunas reflexiones, que me veo en la obligación de
consignar en este Voto Razonado.
1. Derecho Internacional Humanitario: La gravedad de los hechos
del caso de Las Dos Erres es evidente. Siendo el Derecho
Internacional Humanitario de índole imperativa, sus normas
constituyen compromisos absolutos que deben ser cumplidos
obligatoriamente por todos los Estados. No hay argumentos jurídicos
y muchos menos políticos que se puedan oponer a los Convenios de
Ginebra para justificar su incumplimiento. En efecto, esta rama del
derecho internacional no es más que la reafirmación de las reglas
consuetudinarias más antiguas, desarrolladas y completadas cuando
se hizo la correspondiente codificación.
49
Debemos referirnos entonces, en primer lugar, a los principios y
costumbre internacional que representan el mínimo de humanidad
aplicable en todo tiempo, en todo lugar y en toda circunstancia,
válidos incluso para los Estados que no sean partes en los Convenios,
dado que expresan la costumbre de los pueblos y el comportamiento
que deben observar los Estados en caso de conflictos armados
internos e internacionales.
Al respecto, es importante citar la famosa cláusula de Fréderic de
Martens que puede leerse en la Declaración de San Petersburgo: “En
los casos no previstos en los Convenios, las personas civiles y los
combatientes siguen estando bajo la salvaguardia y bajo el dominio
de los principios del derecho de gentes, según resultan de los usos
establecidos, de los principios de humanidad y de las exigencias de la
conciencia pública.”
Esta frase ha demostrado su profunda sensatez desde 1899 al punto
que se reproduce en los Protocolos Adicionales a los Convenios de
Ginebra de 1977.
Constituye una fórmula aceptada universalmente para resolver
aquellos casos no previstos en los convenios y leyes internacionales
de carácter humanitario. Como en todas las ramas del derecho, el
derecho humanitario tiene principios fundamentales de los cuales se
derivan las otras nociones.
En el presente caso, la Corte cita acertadamente a la Comisión de
Esclarecimiento Histórico, ya que la misma es útil para fundamentar la
responsabilidad del Estado de Guatemala de la siguiente forma: “Es
en este contexto que se desarrolló la Masacre de Las Dos Erres,
dentro de una política de Estado y un patrón de graves violaciones a
derechos humanos. Según la CEH “en general, de las violaciones de
los derechos humanos y de las infracciones al Derecho Internacional
Humanitario cometidos se deriva una ineludible responsabilidad del
Estado de Guatemala.”
50
Posteriormente, señala que “en el contexto de un conflicto armado
interno, las obligaciones del Estado a favor de los niños se definen en
el artículo 4.3 del Protocolo adicional II a los Convenios de Ginebra.
Dicho artículo establece que: “se proporcionarán a los niños los
cuidados y la ayuda que necesiten y, en particular: …
b) Se tomarán las medidas oportunas para facilitar la reunión de las
familias temporalmente separadas…” De acuerdo con el Comité
Internacional de la Cruz
Roja esta obligación ha sido definida como que “las partes en conflicto
deben hacer lo posible por reestablecer los lazos familiares, es decir,
no sólo permitir las búsquedas que emprendan los miembros de
familias dispersas, sino facilitarlas incluso.”
Del contexto descrito en la sentencia, así como de las
consideraciones que se hacen en otros apartados, está claro que el
Estado de Guatemala no observó en la conducción de las hostilidades
durante el conflicto armado interno y específicamente en el caso de la
Masacre de Las Dos Erres, diferentes principios y costumbres
aceptadas universalmente.
En efecto, según el principio de distinción, “la población civil y las
personas civiles gozarán de protección general contra los peligros
procedentes de operaciones militares.” Esta protección general de
que goza la población civil se deriva de la costumbre y de los
principios generales, pero a partir del artículo 3 común a los
Convenios de Ginebra de 1949 y sobre todo del Protocolo Adicional II
a los Convenios de Ginebra consta en el texto de derecho positivo. En
otras palabras, mientras que los primeros (combatientes) son, por
excelencia, el objeto de la guerra, los segundos no deben ser
implicados en las hostilidades. Esta norma de la costumbre
internacional reconoce enfáticamente que las partes en conflicto
harán, en todo tiempo, la distinción entre población civil y
combatientes.
51
Por otro lado, según el principio de proporcionalidad, en todo conflicto
armado interno o internacional los ataques deben limitarse
estrictamente a los objetivos militares. Los bienes civiles no deben ser
objeto ni de ataques, ni de represalias.
Y, por último, según el principio de prohibición de causar males
superfluos o innecesarios se prohíbe a cualquier combatiente y a
todas las partes en conflicto utilizar armas y métodos de guerra que
puedan causar pérdidas inútiles o sufrimientos innecesarios o
excesivos. En este sentido, se prohíben los ataques indiscriminados.
Todos estos principios constituyen deberes humanitarios que todos
los Estados deben cumplir, ya que en el Derecho Internacional
Humanitario los principios representan el mínimo de humanidad
aplicable en todo tiempo, en todo lugar y en toda circunstancia, válido
incluso para los estados que no sean partes en los
Convenios o Protocolos, dado que expresan la costumbre de los
pueblos.
En lo que respecta a los Convenios de Ginebra, es importante señalar
que fueron ratificados por el Estado de Guatemala el 14 de mayo de
1952. Como parte de dichos convenios, el artículo 3 común constituye
un sistema de protección a víctimas de los conflictos armados internos
y un mínimo de protección que se debe dar al ser humano en todo
tiempo y lugar en caso de conflictos armados que no sean de índole
internacional. Como lo precisa la Sala de Apelaciones del Tribunal
Penal Internacional para la Ex Yugoslavia en la sentencia del 20 de
febrero de 2001, “el mundo entero reconoce que los actos
enumerados en el artículo 3 común son criminales y que chocan la
conciencia de todo pueblo civilizado”. En conclusión, el Estado de
Guatemala tiene obligación de investigar los hechos y determinar si
hubo violaciones al artículo 3 común de los Convenios de Ginebra e
identificar a los responsables.
52
Es importante decir que la consideración de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos en el párrafo 131 de esta sentencia, al
referirse a una investigación sin dilación de la multiplicidad de los
delitos generados en los hechos de la masacre, debe entenderse que
incluye la investigación de aquellos hechos que se consideren
crímenes de guerra u otros prohibidos por el Derecho Internacional
Humanitario, para juzgar y sancionar a los responsables de estos
actos. Hubiese sido deseable, sin embargo, que la sentencia señalase
concretamente que el Estado de Guatemala está obligado a investigar
los hechos e identificar a los responsables, incluyendo una
investigación exhaustiva y eficiente para determinar si hubo
violaciones al Derecho Internacional Humanitario, con el objeto de
identificar a los responsables.
Existen tres argumentos de fondo que vienen a darle sustento a esta
afirmación.
a) La interpretación y aplicación de la Convención Americana no
excluyen las del derecho internacional general; todo lo contrario, las
requieren. El propio preámbulo de la Convención Americana se refiere
expresamente a los principios reafirmados y desarrollados en
instrumentos internacionales, "tanto de ámbito universal como
regional" .También se refiere a obligaciones impuestas por el derecho
internacional (artículo 27), así como a los "principios del derecho
internacional generalmente reconocidos" (artículo 46(1) (a)).
b) El hecho de que la Corte Interamericana carezca de jurisdicción
para determinar violaciones de determinadas convenciones como los
Convenios de
Ginebra de 1944 o la Convención contra el Genocidio (1948), no
significa que la
Corte no pueda tomar en cuenta actos que dichas convenciones
tipifican como infracciones graves o genocidio, como circunstancias
agravantes (aspecto desarrollado por el Juez Antonio Augusto
53
Cancado Trindade en su voto razonado en el Caso de la Masacre de
Plan de Sánchez). Este argumento toma más fuerza, cuando estas
convenciones se relacionan a la violación de un derecho establecido
en dicha Convención, como por ejemplo cuando se trata de una
violación al Derecho a la Vida establecido en el artículo 4º de la
Convención Americana.
En tal sentido, tal y como lo argumenta el jurista Cancado Trindade
“bajo la
Convención Americana, es perfectamente posible la determinación de
la responsabilidad internacional agravada del Estado…No sería ésta
la primera vez que la Corte Interamericana hubiese identificado una
responsabilidad internacional agravada (tal y como se hizo en los
términos del párrafo 51 de la sentencia sobre el caso de la Masacre
de Plan de Sánchez o en su anterior Sentencia, del 25.11.2003, sobre
el caso Myrna Mack Chang versus Guatemala, en la cual la Corte
concluyó que, de los hechos probados, se desprendía una
"responsabilidad internacional agravada del Estado demandado"
c) En la época en que ocurrieron los hechos del presente caso, la
prohibición establecida en el artículo 3 común a los convenios de
Ginebra ya formaba parte del derecho internacional consuetudinario, e
inclusive, del dominio del jus cogens. Por lo tanto, el Estado de
Guatemala ya estaba obligado a cumplir con dicha prohibición.
2. Acceso a la información y el Secreto de Estado en casos de
graves violaciones a los derechos humanos: la sentencia
establece en el numeral 144. que “todas las autoridades están
obligadas a colaborar en la recaudación de la prueba y por lo tanto
deberán brindar al juez de la causa toda la información que requiera y
abstenerse de actos que impliquen obstrucción para la marcha del
proceso investigativo.” Al respecto, es importante hacer una referencia
puntual a la obligación que tiene el Ejército de Guatemala de entregar
documentos relativos a planes militares de campaña o documentos
que contienen estrategias en la conducción de operativos militares y
54
las hostilidades en general y permitir el acceso a los archivos
militares.
Como lo mencionó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
en su demanda inicial en el caso en cuestión, en abril de 1982 “la
Junta Militar de
Gobierno dictó el Plan Nacional de Seguridad y Desarrollo” que
establecía objetivos nacionales en términos militares, administrativos,
legales, sociales, económicos y políticos.” En este plan se
identificaron las principales áreas de conflicto en diferentes
departamentos del país. La Junta Militar y el Alto Mando también
diseñaron y ordenaron la implementación de un plan de campaña
militar llamado “Victoria 82”, en el cual utilizaron nuevas definiciones
estratégicas dentro del marco de las contrainsurgencia y los objetivos
del Plan Nacional de Seguridad y Desarrollo. La negativa del Ejército
de entregar éstos y otros documentos están promoviendo más
impunidad en Guatemala.
En el caso Mack Chang Vs. Guatemala, Sentencia de 25 de
noviembre de 2003, parágrafo 180, la Corte Interamericana de
Derechos Humanos aseveró que “en caso de violaciones de derechos
humanos, las autoridades estatales no se pueden amparar en
mecanismos como el secreto de Estado o la confidencialidad de la
información, o en razones de interés público o seguridad nacional,
para dejar de aportar la información requerida por las autoridades
judiciales o administrativas encargadas de la investigación o proceso
pendientes.” La Corte Interamericana de Derechos Humanos también
se ha referido al “secreto de Estado” como obstáculo al acceso a la
información, en particular aquella relativa a esclarecer graves
violaciones de derechos humanos.
En efecto, en el caso Myrna Mack Chang vs. Guatemala la Corte se
hizo eco de las palabras de la Comisión Interamericana y reconoció
que “en el marco de un procedimiento penal, especialmente cuando
se trata de la investigación y persecución de ilícitos atribuibles a las
55
fuerzas de seguridad del Estado, surge una eventual colisión de
intereses entre la necesidad de proteger el secreto de Estado, por un
lado, y las obligaciones del Estado de proteger a las personas de los
actos ilícitos cometidos por sus agentes públicos y la de investigar,
juzgar y sancionar a los responsables de los mismos, por el otro lado.”
En este caso, la Corte fue categórica al afirmar que “en caso de
violaciones de derechos humanos, las autoridades estatales no se
pueden amparar en mecanismos como el secreto de Estado o la
confidencialidad de la información, o en razones de interés público o
seguridad nacional, para dejar de aportar la información requerida por
las autoridades judiciales o administrativas encargadas de la
investigación o proceso pendientes.”
En conclusión, el Estado de Guatemala y específicamente el Ejército
de Guatemala están obligados a entregar éstos y otros documentos
que aportan información necesaria para esclarecer, no sólo casos
como el de la Masacre de Las Dos Erres, sino otros casos de igual
gravedad que permanecen en la impunidad. El Derecho Internacional
reconoce el derecho de los individuos a recibir información, en
especial aquella relativa a actos de la administración pública. Si bien
el derecho al acceso a la información no es absoluto, toda restricción
que se le imponga debe estar claramente establecido en la ley y
responder a una situación excepcional.
El Estado de Guatemala tiene el deber de combatir la impunidad y, en
consecuencia, de remover todos los obstáculos que puedan impedir o
demorar injustificadamente la investigación y sanción efectiva de los
responsables por graves violaciones de derechos humanos y
crímenes bajo el derecho internacional y específicamente debe hacer
en el caso de la Masacre de Las Dos Erres. Por tal razón, no puede
invocar el “secreto de Estado” para negar información relativa a
graves violaciones de derechos humanos y crímenes bajo el derecho
internacional.
56
Asimismo, el Estado de Guatemala no puede oponer el “secreto de
Estado” como justificación para evitar que avancen los procesos
judiciales contra los presuntos responsables de graves violaciones a
los derechos humanos. Al negarse a entregar diferentes documentos
de esta naturaleza, el Estado de Guatemala ha comprometido su
responsabilidad internacional y por lo tanto debe cuanto antes finalizar
con esta práctica y entregar los documentos correspondientes.
III. DIFERENCIAS Y SEMEJANZAS CON EL TC PERUANO
DIFERENCIAS:
1. Perú: Artículo 201º El Tribunal Constitucional es el órgano de control
de la Constitución. Es autónomo e independiente. Se compone de
siete miembros elegidos.
1. Guatemala: Artículo 269. Integración de la Corte de
Constitucionalidad. La Corte de Constitucionalidad se integra con
cinco magistrados titulares, cada uno de los cuales tendrá su
respectivo suplente. Cuando conozca de asuntos de
inconstitucionalidad en contra de la Corte Suprema de Justicia, el
Congreso de la República, el Presidente o el Vicepresidente de la
República, el número de sus integrantes se elevará a siete,
escogiéndose los otros dos magistrados por sorteo de entre los
suplentes.
2. Perú: Los miembros del Tribunal Constitucional son elegidos por el
Congreso de la República con el voto favorable de los dos tercios del
número legal de sus miembros.
57
2. Guatemala: Los magistrados titulares y suplentes por parte del Pleno
de la Corte Suprema de Justicia y del Pleno del Congreso de la
República se realizan mediante convocatoria expresa, por mayoría
absoluta de votos y de conformidad con los procedimientos que
determinan sus leyes internas.
3. Perú: Los miembros del Tribunal Constitucional gozan de la misma
inmunidad y de las mismas prerrogativas que los congresistas. Les
alcanzan las mismas incompatibilidades.
3. Guatemala: Los magistrados de la Corte de Constitucionalidad
gozarán de las mismas prerrogativas e inmunidades que los
magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
4. Perú: Artículo 202º Corresponde al Tribunal Constitucional: Conocer,
en instancia única, la acción de inconstitucionalidad.
4. Guatemala: Artículo 272. Funciones de la Corte de
Constitucionalidad. La Corte de Constitucionalidad tiene las siguientes
funciones: a) Conocer en única instancia de las impugnaciones
interpuestas contra leyes o disposiciones de carácter general,
objetadas parcial o totalmente de inconstitucionalidad.
5. Perú: Conocer los conflictos de competencia, o de atribuciones
asignadas por la Constitución, conforme a ley.
5. Guatemala: Conocer en apelación de todos los amparos interpuestos
ante cualquiera de los tribunales de justicia. Si la apelación fuere en
contra de una resolución de amparo de la Corte Suprema de Justicia,
la Corte de Constitucionalidad se ampliará con dos vocales en la
forma prevista en el artículo 268.
6. Perú: Los Magistrados del Tribunal, en pleno y mediante votación
secreta, eligen, entre sus miembros, al Presidente.
Para la elección, en primera votación, se requieren no menos de cinco
votos. Si no se alcanzan, se procede a una segunda votación, en la
que resulta elegido quien obtiene mayor número de votos. En caso de
empate se efectúa una última votación. Si el empate se repite, se
elige al de mayor antigüedad en el cargo y, en caso de igualdad, al de
mayor antigüedad en la colegiación profesional.
58
6. Guatemala: La Presidencia de la Corte de Constitucionalidad será
desempeñada por los mismos magistrados titulares que la integran,
en forma rotativa, comenzando por el de mayor edad y siguiendo en
orden descendente de edades. Su período empezará el 14 de
abril del año en que fue designado y terminará el mismo 14 de
abril del próximo año, según en el cual fue designado.
7. Perú: El cargo de Presidente del Tribunal dura dos años. Puede
reelegirse sólo por un año más.
7. Guatemala: Según el artículo 271 de la Constitución, la Presidencia de
la Corte de Constitucionalidad será desempeñada por los mismos
magistrados titulares que la integran, en forma rotativa, en período de
un año.
8. Perú: Requisitos para establecer a un magistrado: Ser ciudadano en
ejercicio, Ser mayor de cuarenta y cinco años, Haber sido Magistrado
de la Corte Suprema o Fiscal Superior durante diez años, o haber
ejercido la abogacía o la cátedra universitaria en materia jurídica
durante quince años.
8. Guatemala: Requisitos para establecer a un magistrado: Ser abogado
colegiado, Ser de reconocida honorabilidad y Tener por lo menos
quince años de graduación profesional.
9. Perú: La sede oficial del Tribunal Constitucional Peruano se encuentra
en la ciudad de Arequipa, ubicada en el distrito de Yanahuara.
9. Guatemala: La sede oficial del Tribunal Constitucional de Guatemala
se encuentra en la ciudad de Guatemala (capital).
59
SEMEJANZAS
1. Los magistrados durarán en sus funciones cinco años.
2. Dentro de los requisitos para el establecimiento de un magistrado, el
individuo debe pertenecer al país de origen de la Constitución. Perú
(peruano) – Guatemala (guatemalteco).
3. Función esencial del Tribunal Constitucional es la defensa del orden
Constitucional
4. Velar por la protección de los Derechos Humanos.
5. Conocer los conflictos de competencia, o de atribuciones asignadas
por la Constitución, conforme a ley.
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CONCLUSIONES DEL MODELO
CONSTITUCIONAL DE GUATEMALA
De una concepción de Estado-Centro (Constitución Política de
1965), se ha dado paso al actual marco normativo supremo de
la República de Guatemala, Centro América (Constitución
Política de 1985), que afirma “la primacía de la persona
humana como sujeto y fin del orden social” (Preámbulo), como
una respuesta a las corrientes del pensamiento humanista.
Guatemala tiene un sistema de Gobierno republicano,
democrático y representativo (artículo 140 de la Constitución
Política). Se sigue el modelo clásico de la división de poderes,
en los que el pueblo delega su soberanía; a saber: Legislativo
(unicameral), integrado por diputados electos en sufragio
universal indelegable, para un período prorrogable de 4 años
(artículos 157 a 172 de la Constitución Política); Ejecutivo,
integrado por un Presidente de la República y un
Vicepresidente, electos para un período improrrogable de 4
años, por el voto ciudadano indelegable (el mandatario nombra
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a sus ministros, viceministros y secretarios) (artículos 182 a
202 de la Constitución Política); y Judicial, cuya Corte Suprema
de Justicia es electa por el Congreso de la República, de una
nómina depurada por una comisión de postulación, en la que
participan abogados, decanos de las facultades de derecho y
jueces-electores (artículos 203 a 222 de la Constitución
Política).
Existen diversos órganos de control, tales como: La Contraloría
General de Cuentas cuyo mandato es fiscalizar los ingresos,
egresos y en general todo interés hacendario de los
organismos del Estado, los municipios, entidades
descentralizadas y autónomas, así como cualquier persona que
reciba fondos del Estado o que haga colectas públicas
(artículos 232 a 236 de la Constitución
Política); el Ministerio Público, que tiene a su cargo la acción
penal pública, en nombre del Estado (artículo 251 de la
Constitución Política); y la Procuraduría General de la Nación,
cuya función es la de asesoría y consultoría de los órganos y
entidades estatales, así como la representación del Estado
(artículo 252 de la Constitución Política).
Con el nuevo modelo constitucional, se introdujeron 3 nuevas
figuras que ejercen un control jurídico-político en las
actuaciones estatales: El Tribunal Supremo Electoral, que tiene
a su cargo todo lo relativo al ejercicio del sufragio, los derechos
políticos, organizaciones políticas, autoridades y órganos
electorales y el proceso electoral (artículo 223 de la
Constitución Política);
La Corte de Constitucionalidad, tribunal permanente, cuya
función esencial es la defensa del orden constitucional
(artículos 268 a 272 de la Constitución Política); y el Procurador
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de los Derechos Humanos (Ombudsman), como comisionado
del Congreso de la República, para la defensa de las libertades
básicas (artículos 274 a 275 de la Constitución Política).
En cuanto a la división administrativa, el territorio de la
República se divide para su manejo en departamentos y estos
a su vez en municipios, sin perjuicio de la búsqueda de nuevos
sistemas de parcelamiento administrativo, atendiendo a
criterios económicos, sociales y culturales (artículo 224 de la
Constitución Política). Como ente operativo, funciona el
Consejo Nacional de Desarrollo Urbano y Rural, para la
organización y coordinación de la administración pública; con
los correspondientes Consejos Departamentales y Regionales
en cada departamento y región de la República (artículos 225 y
226 de la Constitución Política). Prima en la concepción de
Estado el reconocimiento a la autonomía municipal, y los
municipios tienen, entre otras funciones, las de: a) Elegir a sus
propias autoridades; b) Obtener y disponer de sus recursos; y
c) Atender los servicios públicos locales, el ordenamiento
territorial de su jurisdicción y el cumplimiento de sus fines
propios.
Finalmente, en cuanto al régimen tributario y financiero, es
potestad de Congreso de la República decretar los impuestos,
arbitrios y contribuciones especiales (artículo 239 de la
Constitución Política) y se tiene a la “justicia social” como punto
de apoyo del régimen económico y social de la República, con
la obligación del Estado de orientar la economía nacional para
lograr la utilización de los recursos naturales y el potencial
humano, incrementar la riqueza, pleno empleo y equitativa
distribución del ingreso nacional (artículo 118 de la Constitución
Política).
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BIBLIOGRAFÍA
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