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Guía para la construcción de rabeles José Ángel García Alvarez
Estimado amigo, si has llegado hasta aquí, intentaré instruirte en la
construcción del rabel, al que podemos definir como instrumento tradicional,
cordófono, pastoril, no profesional, frotado por un arco que porta su intérprete.
Es así de sencillo, si lo construían los pastores con más paciencia que
herramientas, nosotros que tenemos más medios seguro que lograremos
hacerlo dignamente y en menos tiempo.
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Guía para la construcción de rabeles José Ángel García Alvarez
INTRODUCCIÓN, AGRADECIMIENTO Y DEDICATORIA
La presente guía para la construcción de rabeles no pretende en ningún momento
ser un tratado de luthería monográfico en torno al rabel. Los rabelistas de la montaña
leonesa de quienes hemos tratado de recoger, renovar y difundir esta tradición, solían
ser ellos mismos los constructores de los instrumentos que acompañaban sus
tonadas, por ello queremos dar la oportunidad a los futuros rabelistas de poder crear
su propio rabel. Esta pequeña guía, no por ello resta valor a los numerosos
constructores de rabeles, que contribuyen con su labor a facilitar este instrumento tan
singular, a quienes por una u otra razón no se embarquen en la labor artesana, o quizá
sus cualidades no contemplen el don de “forjar” la madera.
Nunca está de más agradecer la labor de cuantos contribuyen a la difusión de
nuestra cultura tradicional, y a quienes continúan rescatando de cada rincón de
nuestros pueblos todas esas historias, cuentos, refranes, leyendas, romances,
“cantares”, y tradiciones que han sido base de nuestra historia y que pacientemente
documentan. Pero el mayor agradecimiento ha de ser a todos nuestros mayores, a
quienes jamás les sabremos corresponder con el legado que nos entregan, de ellos no
recibimos sólo tradición, también nos entregan su vida.
Agradezco de corazón a José Francisco Fernández Juárez la oportunidad de
participar complementando su continuación del método para tañer el rabel, añadiendo
esta sencilla guía de construcción. De la mano de José Francisco conocí el rabel, y
con él aprenden nuevos tañedores, vosotros sois quienes estáis contribuyendo a la
conservación y difusión del rabel.
A mis compañeros de Moher León, jamás faltarán en nuestro repertorio temas
leoneses, y en especial a Victor, nuestro humilde rabelista, que hace internacional al
rabel interpretando música de otros países.
A mis abuelos, de ellos no supe nada del rabel, pero sembraron en mí una buena
parte de la tradición oral que forma parte de mi pequeña cultura tradicional, ellos
fueron los primeros.
A mi padre, que tampoco conoció el rabel; en La Cepeda no había, pero de él
heredé y aprendí a manejar las herramientas que en mis manos dan a la madera la
forma de rabel. Si hoy estuviese aquí seguro que me superaba creando rabeles.
A mi madre, a mi amada esposa y a mis hijas, hay que ver la paciencia que tienen
conmigo cuando me pongo a sacar virutas.
A todos los que de una forma u otra divulgáis las tradiciones leonesas, para vosotros
sea mi agradecimiento y dedicatoria; de veras que en lo relativo a la cultura tradicional,
“quae non datur, amittitur”; lo que no se da, se pierde.
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HACIENDO EL RABEL PASO A PASO
1.-Diseño del rabel.
2.-Del papel a la madera.
3.-Corte del cuerpo del rabel y vaciado de la caja de resonancia.
4.-Mástil y cabeza del rabel
5.-La tapa armónica.
6.-Diapasón, cuña del diapasón y cordal.
7.-Lijado.
8.-Pequeñas partes, clavijas de afinación, cejuela, alma , barra armónica ,
varetas y puente.
9.-.-Barnizado
10.-Encordado y afinación del rabel.
11.-El arco, y su encordado.
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1.-DISEÑO DEL RABEL
Para empezar a construir lo que más adelante acabará siendo el rabel ha de
empezar en un papel con unas cuantas anotaciones.
Medidas fijas en el rabel no existen; pero para crear un referente, realizaré mi
diseño, partiendo de la experiencia compartida con unos cuantos rabelistas, de
ellos he observado y tomado nota de pros y contras sobre el rabel que tienen
en sus manos. Es un instrumento tan anárquico que puede admitir casi de todo,
eso sí, toda licencia es permitida conservando el sonido a “rabel”. El rabel tiene
carácter y sonido propio, pero a la vez toda la flexibilidad en pro de ajustarse a
la mano de de su rabelista, y de esta aclaración partirá mi diseño.
El tamaño y forma de las manos del rabelista dan la primera nota sobre el
diseño del rabel, de ello depende la ejecución de la nota sobre la cuerda del
rabel, con manos más grandes, más longitud en la cuerda. He conocido rabeles
cuya longitud de cuerda (entre cejuela y puente) varía desde los 33 cm. a los
23 cm. Esta es una aclaración importante, pues esa longitud de cuerda ha de
acomodarse al rabelista. Partiendo de esta base deducimos que el puente del
rabel nunca ha de estar pegado a la tapa, por lo que a la hora de hacer nuestro
diseño debemos prestar atención para determinar, una vez acabado el rabel la
localización del puente. En nuestro diseño la distancia entre el cordal y el
diapasón ha de permitir libertad de movimiento suficiente del puente hasta
decidir su colocación final.
La forma del rabel es libre, puede ser elíptico, periforme, rectangular,
ochavado, nos podemos esparcir entre curvas y rectas, pero siempre
intentando conjugar estética y comodidad. Forma y volumen condicionan el
sonido, a la vez que proporcionan desahogo a la hora de tañer el instrumento.
En términos generales un rabel ancho da una mayor calidez a los sonidos
graves, uno más pequeño dará más brillo a los agudos, aunque el tamaño no
es el único factor que influye en el tono.
En un rabel ochavado, la concavidad entre aros permite un fluir más libre en
la inclinación del arco al frotar las cuerdas, que unido a la curva de la parte
superior del puente permitirá su frotación de una en una o de dos en dos (una
de ellas a modo de bordón y la otra como cantarina).
Tomado lo anterior en cuenta, me permito llevar al papel unas cuantas
medidas que, si bien nunca partieron de una base fija, (no me cansaré de
repetir que en el rabel no existen dimensiones formales), nos permitirán ir
acomodando nuestro proyecto a nuestra necesidad.
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Sobre un pliego de papel trazaremos una línea longitudinal, que coincidiendo
con el eje de simetría del rabel nos servirá para ir dibujando, a lápiz sobre ella,
puntos de acotación que irán delimitando las diferentes partes del rabel,
siempre susceptibles de ser modificadas.
Medidas para nuestro proyecto:
-Longitud total del rabel: 58 cm.
-Clavijero: longitud del clavijero: 12 cm, anchos: 4 cm. y 6 cm..
-Diapasón (trapezoidal): longitud 22 cm. anchos: 3cm. y 4cm.
-Longitud del cordal: 9cm.
-Distancia cejuela-puente: 32 cm.
-Distancia entre clavijero y cuerpo:12 cm.
-Ancho de la tapa en su longitud mayor: 19cm.
-Ancho de la tapa en su longitud menor: 15 cm.
-Ancho entre aros en su zona cóncava: 11 cm.
Entre las medidas que acotan los dos anchos de la tapa y el ancho entre
aros, podremos diseñar las curvas que darán forma a nuestro antojo al cuerpo
del rabel.
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Una vez concluido el prototipo, sugiero recortar la silueta del mismo a lo largo
de una sola mitad, así para pasar el dibujo a la tabla tendremos una plantilla
perfecta que al girar sobre el eje de simetría nos permitirá dibujar de forma
simétrica nuestro rabel.
2.-DEL PAPEL A LA MADERA
Tomamos un lapicero del nº2 (es blando, y se borra fácilmente), una tabla de
madera de aproximadamente 60 x 25 x 4.5 cm. Maderas aconsejadas: cedro,
nogal, negrillo, cerezo, …en este caso he elegido chopo, es autóctono y fácil de
trabajar.
Comenzamos marcando sobre uno de los lados de 60 cm una paralela a 1.5
cm. Esta línea señalará el corte de una tablilla de la que obtendremos el arco.
En el ancho restante trazaremos un eje de simetría, sobre éste y apoyando
en él nuestra plantilla dibujaremos el contorno del rabel, primero una mitad y
luego la otra.
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En la parte del dibujo que corresponde al cuerpo del rabel dibujaremos una
línea interna, paralela a la del contorno exterior, separada de esta 1 cm. Ésta
delimitará los aros del rabel
También dibujaremos de la misma forma el hueco del clavijero.
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Antes de pasar al próximo paso, el corte y vaciado, debemos echar un último
vistazo al boceto, ya dibujado sobre la madera, aún estamos a tiempo de
rehacer el diseño, disipar posibles dudas, cualquier trozo de madera es única y
no merece la pena desperdiciarla…, pues en el momento que las virutas
empiecen a saltar no habrá vuelta atrás.
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3.-CORTE DEL CUERPO DEL RABEL Y VACIADO DE LA CAJA DE
RESONANCIA
Este es uno de los pasos en la fabricación del rabel más laboriosos, pero
antes de empezar con ello quiero hacer algunas anotaciones.
He titulado a este apartado “corte y vaciado”, ya que hay quienes el proceso
lo hacen en este orden y quienes primero hacen el vaciado y después
proceden al corte del cuerpo. No hay unanimidad en el método, yo lo achaco al
uso de las herramientas de las que dispongamos.
Si únicamente disponemos de algún formón, gubia o ambos, conviene
realizar primero el vaciado y posteriormente el calado del cuerpo.
Si disponemos de taladro y formón, se puede comenzar por el calado,
después el proceso se acorta, ya que una buena parte del procedimiento de
vaciado se realizará con el taladro o y no únicamente a golpe de maza.
Cabe también la posibilidad de hacer el vaciado con una fresadora.
Nuestros antecesores realizaban el vaciado con un arte especial, a base de
hacha, azuela, formón, navaja, o combinación de éstas.
En este caso voy a utilizar taladro y formón, ya que los considero
herramientas bastante habituales en casa de cualquier “manitas” que se precie,
a la par de ser de unas herramientas de coste asequible en comparación con la
fresadora y la gubia.
Antes de hacer el calado del cuerpo corto la tablilla con la que posteriormente
construiré el arco.
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Tomando la tabla ya marcada en primer lugar realizo el calado del cuerpo del
rabel con una sierra de calar, para ello me ayudo de taladros realizados en las
zonas de curvatura más comprometidas.
Un consejo, el calado lo realizo a 1 o 2 mm de la línea marcada, de esta
forma puedo corregir la marcha de la sierra, es preferible lijar y limar antes que
lamentar.
Para realizar el vaciado con un cierto orden, marco con cuadrículas las áreas
en las que aplicaré el taladro con broca de boca ancha.
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He de tener excesivo cuidado en este procedimiento, ya que procuraré no
perforar el fondo del rabel. Si dispusiera de un taladro de columna, este trámite
se realizaría con mucha más soltura. Si no tenemos taladro de columna, una
simple cinta adhesiva marcará en el cuello la broca la profundidad del taladro.
En la base del cuerpo del rabel he dejado una zona sin vaciar que servirá
como refuerzo al anclado del cordal.
Pues taladra que te taladra , y con cuidado.
…El proceso de vaciado lo completo con el formón.
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… Si no queremos complicarnos con el vaciado clásico podemos hacer un
cuerpo hueco mediante un “falso vaciado” esto es realizar un calado interno en
la zona de la caja de resonancia y dotar al rabel de dos tapas, una de ellas a
modo de fondo y la otra como tapa armónica. No es muy habitual este tipo de
construcción pero también es válido el procedimiento; aunque es más sencillo
reconozco que un vaciado clásico da más prestigio al rabel.
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4.-MÁSTIL Y CABEZA/CLAVIJERO DEL RABEL
El mástil es la parte del rabel que el rabelista abraza con la mano para
realizar la acción sobre las cuerdas, por lo tanto ha de ajustarse a la mano del
rabelista, por ello pese a sugerir para él un ancho que ronda los 3-4 cm y un
espesor aproximado de 2,5 cm. en la zona más estrecha, la medida va siempre
en proporción a la mano y al gusto del rabelista; lógicamente se ajustará en su
ancho exactamente al ancho del diapasón.
Por encima del diapasón está la cabeza o clavijero del rabel, donde tenemos
que realizar tantos orificios como cuerdas tendrá el rabel colocados estos en
sentido perpendicular destinados a albergar las clavijas de afinación. También
en el clavijero realizaremos un vaciado con taladro y formón que dejará al aire
la porción intermedia de las clavijas.
El vaciado del clavijero se hará de forma similar ala del vaciado de la caja de
resonancia.
Para instalar las futuras clavijas de afinación podemos optar por diversos
sistemas; el más perfecto es hacer un taladro trasversal y ajustarlo con un
escariador, cuya forma tronco-cónica se ajuste al mismo tamaño de la futura
clavija. Otra forma es hacer el taladro y cabecear la broca con suavidad para
que en uno de los extremos no se mueva, y en el opuesto obtengamos un
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orificio más ancho. Y el tercero consiste en hacer el taladro con dos anchos de
broca, uno para cada extremo, el más ancho de 8mm, y el más estrecho de
6mm.
En cualquier caso sugiero que el diámetro de la broca más fina no sea
superior a 6mm. ya que así habrá opción a corregir posibles errores, unos
orificios muy anchos albergarán clavijas de afinación muy gruesas y poco
estéticas (aunque para gustos…).
Como no dispongo de un torno, las clavijas de afinación las haré a partir de
varillas de haya. De una varilla gruesa (18 mm) cortaré cilindros de 3cm de
largo que me servirán de cabeza de la llave, a ellos les practicaré un taladro
para insertarle una varilla de 10 mm que previamente habré afilado con una
forma tronco-cónica.
Construiré cuatro clavijas, tres para la afinación de las cuerdas del rabel, y una
que utilizaré más adelante para graduar la tensión del arco.
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Posteriormente y con ayuda de una lima redonda para los orificios y papel de
lija, ajusto las clavijas a la cabeza del rabel.
El mástil del rabel lo iremos conformando con la ayuda de escofina, formón,
navaja, y por último una buena mano de lija, desde granos más gruesos a más
finos.
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5.-LA TAPA ARMÓNICA
Es la parte del rabel que vibrará bajo la acción de las cuerdas y que
indudablemente dará más carácter al rabel.
Su forma se ajustará a la del cuerpo del rabel, por lo que para cortarla
partiremos de la misma plantilla que utilizamos previamente.
La tapa generalmente se realiza en la misma madera que el cuerpo del rabel,
pero no es una condición inexcusable.
Existen también rabeles con tapas de lata, que generalmente se consigue de
un envase de aceite vacío, éste se acopla al rabel después de ser precortado, y
doblando sus bordes hacia dentro por fuera de los aros del rabel, fijando la lata
al cuerpo con pequeñas puntas. El sonido saldrá de la caja de resonancia a
través de incisiones realizadas sobre la lata con un punzón.
Otra variedad es la tapa de piel, que una vez curtida se fija, mojada, a la caja
de resonancia con puntas cortas, al secarse se obtiene un tensado natural.
Para que el sonido del rabel salga a través de la piel se practican orificios en
ésta con un alambre “al rojo”.
En nuestro caso, vamos a realizar un rabel con tapa de madera, para su
construcción necesitamos una tabla de un ancho no inferior al del cuerpo del
rabel (en el modelo que realizo 19 cm.), 4 mm de espesor, y de un largo no
menor al de la distancia que va entre la base del mástil a la base de la caja de
resonancia (31 cm para el modelo que estoy trabajando, lógicamente
proporcionado al cuerpo del rabel), recuerdo nuevamente que las medidas son
sugerencia, en ningún caso norma. No recomiendo un espesor por encima de
los 4mm., ya que a mi gusto resta sonoridad y brillo al sonido.
Para conseguir una tabla y sacar de ella la tapa armónica de las dimensiones
descritas, a menos que tengamos una herramienta propicia, no tendremos otro
remedio que ir a la carpintería o bien adquirir tablas para la construcción de
instrumentos que ya se venden en estos espesores para tal fin. Una vez
alguien me preguntó si se podría construir la tapa de un rabel con
contrachapado (okume), mi única respuesta es que existen multitud de
instrumentos hechos con este tipo de madera (contrachapada), si bien la tapa
de madera maciza imprime notoriedad al instrumento.
Mi decisión en este caso es utilizar una tabla de abeto que cortaré con la
forma del cuerpo del rabel.
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Luego la regruesaré con un cepillo y lija hasta obtener un espesor de unos3-4
mm.
Sobre la tapa, y teniendo como referencia el lugar aproximado donde apoyaré
el puente, dibujare las “efes” u oídos, que son las aberturas por donde saldrá el
sonido del rabel. Su situación será paralela y simétrica a ambos lados del
puente Se suelen llamar efes de acuerdo a su forma más común, aunque no
tiene porqué ser siempre así. También hay artesanos que en sus rabeles, en
vez de estos orificios colocan otros en la zona central, yo no soy partidario.
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Del ancho de los oídos tampoco hay nada escrito. Un servidor tiene
preferencia por que no sean muy exagerados, y los coloca entre los límites del
cuerpo del rabel y unas líneas imaginarias que recorrerían el rabel en sentido
longitudinal pasando por los puntos de apoyo del puente.
Hay quien dice que unos oídos, o en su defecto cualquiera de los orificios que
traspasan la tapa, si son anchos, o hacemos varios, “apagan” el sonido del
rabel para que éste no tape la voz acompañante.
También si dotamos a nuestro rabel de “alma”, los oídos serán
fundamentales para su colocación.
Con una tapa para el rabel de madera blanda y además con espesor por
debajo de los 2-3 mm. corremos el peligro de que ésta ceda bajo la presión de
las cuerdas, sin embargo una tapa fina vibra más, incluso con un tenue
rozamiento sobre las cuerdas; por ello, si decidimos instalar una tapa fina, dar
más resistencia a la tapa, o símplemente porque nos apetece, se pueden
instalar por debajo de la tapa del rabel unas varetas que le den resistencia.
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Los violines llevan por debajo de la tapa una vareta longitudinal llamada barra
armónica y a la par también se le instala alma; y no me seáis turriones, no es
pecado colocar en el rabel estos elementos, el rabel seguirá sonando a rabel.
En éste otro modelo opté por la barra armónica, también señalo el alma y el
lugar donde posteriormente irá colocada.
En el capítulo de pequeñas partes hablaré ampliamente de las varetas, el
alma y la barra armónica.
La tapa una vez confeccionada (con o sin varetas, con o sin barra armónica
hacedlo a vuestro gusto), ha de ser pegada al cuerpo, aconsejo utilizar buena
cola blanca de carpintería o cola de calidad para instrumentos musicales, la
marca Titebond (que no nos patrocina) es muy conocida.
Pero la calidad en el pegado viene dada principalmente por la presión aplicada,
con sargentos o cuerda elástica fuertemente apretada.
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6.-DIAPASÓN, CUÑA DEL DIAPASÓN, Y CORDAL.
Diapasón y cordal, quiero nombrarlos juntos porque los suelo hacer de la
misma madera, que elijo entre varias de mayor densidad que el cuerpo, puesto
que las maderas más duras resisten mucho mejor el roce y la tensión de las
cuerdas. En el diapasón, las cuerdas poco a poco van causando un desgaste,
especialmente si son de metal, que con el tiempo resulta incómodo en la
ejecución.
Las dimensiones del diapasón, como para todo el rabel, son anárquicas, pero
sugiero un largo de 23 cm, un ancho en la parte estrecha de 3cm, y 4cm para
la parte ancha, su superficie puede ser plana o curvada, al gusto, pero siempre
perfectamente lisa, logrando un buen tacto con lijas de varios gruesos,
procediendo desde granos medios a muy finos.
Las maderas autóctonas que suelo aconsejar son el haya, cerezo, roble,
castaño y nogal, pero si nos queremos ir a maderas tropicales, que tienen una
densidad tremenda, también tenemos la puerta abierta.
…Para este rabel he optado por el haya.
Para elevar el diapasón por encima de la tapa y con el fín de que ésta vibre
alegremente, podemos optar por colocar una cuña que se sitúa por debajo del
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diapasón o también puede esculpirse directamente en el mástil un plano
inclinado.
El diapasón puede ser plano o estar dotado a lo largo de una pequeña
curvatura que facilite la ejecución. Plano o curvado su superficie ha de estar
perfectamente nivelada y lisa, un taco de madera dura y lijas de grano medio a
muy fino dan el resultado perfecto.
Una vez terminado se encola al mástil con presión para garantizar la sujeción.
Al pegar el diapasón cuidaremos mucho su centrado.
El cordal tiene como única función fijar las cuerdas a la base del rabel, y está
sujeto a cierta tensión. Tampoco tiene dimensiones fijas, aconsejo 4x9 cm para
las dimensiones del rabel que estamos haciendo, en cualquier caso ha de estar
proporcionado al tamaño de la caja armónica para que no quite espacio a la
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colocación del puente. Se fija a la base de la tapa en su zona más estrecha
mediante un espigón de madera o con una simple punta.
Su fijación a la caja de resonancia puede ser a través de la tapa o también
puede realizarse de forma flotante, sin tocar la tapa armónica, mediante la
suspensión del mismo con la ayuda de cuerda lo menos flexible posible, fijada
a la base del cuerpo en su zona lateral con un espigón.
Aunque es poco ortodoxo de acuerdo a la tradición, también se puede
colocar entre el cordal y la cuerda, un elemento metálico que además de fijar la
cuerda también ayuda notablemente en la afinación, se trata del micro-afinador,
o afinador micrométrico. Para los más puristas es un elemento antiestético que
atenta a la tradición, para los más progresistas ayuda increíblemente a la
afinación. Su colocación la dejo a decisión del rabelista, sólo puedo decir que
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no afecta para nada en el sonido, y que contribuye a un ajuste muy fino en la
afinación del rabel.
7.-LIJADO DEL CUERPO
Si bien es uno de los procesos de acabado, el lijado es una labor ardua que
iremos realizando a lo largo de la construcción del rabel, primero con lijas de
grano grueso, para terminar con las de grano fino y muy fino.
También para devastar las imperfecciones más grandes, como por ejemplo al
igualar la tapa al cuerpo, podemos ayudarnos de escofina y lima, a mí también
me gusta usar una navaja bien afilada antes de lijar, nuestros abuelos también
utilizaban trozos de cristal roto. La lija por aquel entonces no se conseguía tan
fácilmente.
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8.-PEQUEÑAS PARTES: CLAVIJAS DE AFINACIÓN, CEJUELA, ALMA,
BARRA ARMÓNICA, VARETAS Y PUENTE.
…Disculpad si hago nuevamente referencia a cuestiones nombradas, más vale
repetir y que queden las cosas claras.
Las clavijas de afinación posibilitan la sujeción de las cuerdas y su
afinación, de forma tronco cónica en su extremo han de tener la capacidad de
giro y de fijación.
Para su construcción sugiero madera dura, nos sirven las aconsejadas para
el diapasón.
La longitud de las clavijas es variable, dependiendo directamente del ancho de
la cabeza del rabel, la parte tronco-cónica debe de ajustar perfectamente. Su
parte más ancha es la que accionará la mano, y su dimensión ha de ser
suficiente como para posibilitar un giro fácil, y a la vez dar una estética
elegante, hay artesanos que hacen clavijas de afinación rústicas y enormes,
mientras que otros las hacen con acabados más finos, cada cual como
disponga.
…La cejuela, que algunos llaman silleta, es el elemento colocado por encima
del diapasón donde se apoyan las cuerdas, está fijado mediante un leve
acanalado (entre diapasón y cabeza), tiene incisiones que marcan la
separación entre ellas (0,9 mm) y las proyecta hacia el puente. Su longitud es
la misma del diapasón, ancho aconsejado ente 2 y 4 mm. y grosor suficiente
para elevar las cuerdas aproximadamente1/2 mm. por encima del diapasón.
Debe de estar hecha en material duro, madera, fibra o hueso.
El alma, es otro elemento de controversia para los puristas del rabel
tradicional. Tiene una doble función, por una parte dar resistencia a la tapa
armónica , y a la vez transmitir vibraciones procedentes del puente al fondo del
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rabel. Hay rabelistas que apoyan directamente el puente del rabel en el alma a
través de uno de los oídos.
Si optamos por colocar alma en nuestro rabel, elegiremos una madera dura,
de ancho aproximado 4 mm. y longitud marcada por la distancia entre tapa
armónica y fondo
La colocación del alma en la forma clásica, es a través del oído del lado de la
cuerda más aguda con ayuda de una pinza curvada, el alma se sujeta a
presión, nunca va pegada. Se apoya en su parte superior a la zona
correspondiente al apoyo del puente del lado de la cuerda más aguda.
Acompañando al alma hay quienes colocan una vareta longitudinal pegada a la
tapa armónica en la zona de apoyo del puente del lado de la cuerda más grave,
se llama barra armónica. Un luthier alemán me dijo que su función es repartir
los armónicos y dar resistencia a la tapa. Al igual que el alma es un elemento
discutido por los puristas, pero si optamos por que nuestro rabel sea de tapa
fina, contraresta notablemente presión ejercida por las cuerdas, y no influyendo
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en el timbre del rabel, reparte las vibraciones a lo largo de la tapa. Lo dicen los
expertos.
La barra armónica, de un grosor de 5mm, una altura de 1,5 cm, y longitud
menor a la de la tapa de armónica, va pegada y nunca ha de tocar los aros del
cuerpo del rabel.
Otra forma de colocar varetas, al menos dos, es trasversalmente, en el
interior de la tapa de resonancia, de forma que no coincidan con la zona de
apoyo del puente. Pegadas en el interior de la tapa, de grosor y altura similar o
inferior a las de la barra armónica, y longitud inferior a la anchura de la tapa
armónica, de forma que no toquen ni ajusten con los aros del rabel. No afectan
al timbre del rabel.
Para construir varetas y barra armónica suelo utilizar restos de madera que
me sobran de los otros elementos del rabel.
Cada cual que decida, estamos en el sigloXXI.
El puente es el encargado de transmitir las vibraciones de las cuerdas a la
tapa armónica, suele ser de madera de haya, pero podemos elegir cualquier
otra madera de dureza similar. Su ancho son unos 5cm, el grosor aproximado
es de 5mm en la base que se va estrechando hacia la zona de apoyo de las
cuerdas donde alcanza 1,5mm aproximadamente, su altura viene determinada
por la de las cuerdas, éstas quedarán lo suficientemente separadas del
diapasón para que no ceceen.
Para construirlo lo cortamos con sierra y devastamos lo suficiente con lima y
lija. Un puente bien hecho se asienta perfectamente sobre la tapa, y no se cae
al colocarlo en su sitio sin sujeción.
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9.-BARNIZADO
He querido llamar barnizado a este apartado por la facilidad de aplicar este
producto sobre la madera, nos podríamos extender muchísimo, pero sólo
quiero decir algunas ideas, además el barnizado es un arte en el que no
destaco con notoriedad.
…Sobre cualquier instrumento de madera se aplica una capa de barniz, cera,
gomalaca o similar con un fin principal: proteger la madera del sudor y la grasa
corporal y procurar que nuestro instrumento se conserve en las mejores
condiciones a lo largo del tiempo. El otro fin es púramente estético.
El barniz puede ser de varios tipos, aconsejo elegir después de preguntar en
la tienda de pinturas y luego, a la hora de aplicarlo, lijar siempre ente mano y
mano, siempre después de un buen secado, con lana de acero muy fina. No
más anotaciones.
La gomalaca exige darle mucho “lustro” con una muñequilla (algodón
envuelto por un paño de tela del mismo material). Hoy podemos comprar
gomalaca lista para aplicar o en perlas para ser preparada, aconsejo elegir el
preparado. Impregnando la muñequilla y a base de frotar con “muchísima
paciencia” se obtienen resultados muy buenos.
…La cera se aplica preferiblemente en caliente con un paño de algodón.
Para nuestro rabel he elegido barniz nitrocelulósico, de acabado satinado, le
daré dos manos,lijaré con lana de acero muy fina, entre mano y mano para
evitar imperfecciones, y tras la mano final para que el barniz no tenga brillos,
únicamente busco protección para la madera.
Evito el uso de tapaporos, no quiero que la madera pierda ninguna de sus
características, hay quien asegura el éxito de los violines del maestro
Stradivarius al uso del barniz, que nunca estaba inmerso dentro de la madera,
sino por encima de ésta con un único fin protector.
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10.-ENCORDADO Y AFINACIÓN
A la hora de encordar el rabel al igual que en la elección de la madera
podemos actuar de forma anárquica, y sabiendo que nuestros sufridos
rabelistas de la montaña, utilizaban lo que más a mano tenían, crin de caballo,
cable de freno de bicicleta, tripa seca,… a día de hoy, nuestra posibilidad de
seleccionar el cordaje aumenta acudiendo a una tienda de instrumentos
musicales. Por analogía con el rabel, es bastante común encordar rabeles con
la 2ª, 3ª y 4ª cuerda de violín, que suelen coincidir con la 1ª, 2ª y 3ª de viola,
pero también podemos recurrir a las cuerdas de tripa ya calibradas, cuerdas
sintéticas, o cuerdas de cualquier otro instrumento,…sin descartar actuar a la
antigua usanza y con crin de caballo, dando nosotros mismos el calibre
deseado de forma puramente artesanal a las cuerdas del rabel.
En este caso optaré por usar cuerdas de violín,( 2ª,3ª y 4ª), que insertaré a
través de tres sendos orificios practicados en el cordal.
Una vez insertadas las apoyaré en el puente.
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En las llaves de afinación habré practicado con cuidado unos pequeños
taladros.
A través de ellos pasaré el otro extremo de las cuerdas que tensaré y afinaré.
En el rabel la afinación es libre, y si bien una de las más clásicas es LA, RE,
SOL, no olvidemos que está íntimamente sujeta a la tesitura vocal del rabelista,
ya que al fin y al cabo es un instrumento que de acuerdo a la tradición siempre
a compaña a su voz. También, y para los más exigentes aconsejo preguntar en
las tiendas de música sobre cuerdas y tensiones, para una misma tesitura
existen varios tipos de cuerda.
Quiero también señalar en este apartado, que el rabel al estar construido con
madera, ésta es muy vulnerable a cambios de temperatura y humedad. La
madera recoge y libera la humedad que tenemos en el ambiente, esto da lugar
a cambios que afectan directamente a la afinación. Lo mismo ocurre con la
temperatura, que contribuye a la dilatación y contracción del rabel. Y claro está
que humedad y temperatura también afectan directamente a las cuerdas del
rabel, por lo que aconsejo que antes de tocar, siempre lo expongamos a las
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condiciones naturales a las que se va a encontrar mientras nos acompañe en
nuestra tonada, y siempre tañerlo con las manos limpias y secas, de esta forma
evitaremos cambios indeseados en la afinación que serán muy incómodos,
especialmente si tenemos la suerte de compartir nuestra cultura musical ante el
público amante de la cultura tradicional.
Utilizando la anarquía, al final acabé instalando el cordal unos
microafinadores, el rabelista que utilice el rabel me lo agradecerá.
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11.-EL ARCO Y SU ENCORDADO.
Para construir el arco recurrimos a la tablilla que habíamos separado al
principio, de 1,5 cm de grosor, una longitud de 65 cm, y 4,5 cm de alto, sobre
ella dibujamos la preforma que luego cortaremos.
… En uno de los extremos podemos fijar el sedal o las cerdas de crin de
caballo con un nudo, es lo más rústico.
Si recurrimos a sedal resulta cómodo hacer la fijación con un husillo tallado
sobre una varilla redonda.
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Entre el mango del arco y el arco propiamente dicho colocaremos una de las
clavijas de afinación que previamente habíamos construido, esta vez con el fín
de hacer de tensor del arco.
Con un listón de madera y dos alcayatas fabricamos un sencillo útil que
servirá para devanar el sedal a la longitud requerida y hacer más sencillo el
proceso de encordado, Luego fijamos con husillo la madeja de fibras en un
extremo y a través del orificio de la clavija de tensado por el otro extremo.
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De la madeja de sedal, tomaremos uno de los bucles que pasaremos por el
orificio del arco y al que cruzaremos el husillo .
Del otro extremo cortaremos el bucle y lo haremos pasar a través de un
taladro practicado en la llave de tensado.
…Y si todo esto es lioso también tenemos siempre el recurso de hacer un arco
sencillo con una varilla curvada.
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Para que las cuerdas del rabel suenen hemos de impregnar las fibras del arco
(ya sea de sedal o de crin) con resina, a fin de que las cuerdas del arco froten
las del rabel y vibren.
Y por fin ya tenemos nuestro rabel y nuestro arco listos para tañer.
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MEDIDAS FINALES
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