La periodista Erma Bombeck escribió un artículo comparando a los niños con las cometas:
Te pasas la vida tratando de hacerlas volar.
Corres con ellas hasta quedar sin aliento.
Caen al suelo. Chocan con los tejados. Tú
las remiendas, las consuelas, las ajustas y
las enseñas. Observas cómo el viento las
mece y les aseguras que un día podrán
volar. Finalmente, vuelan. Necesitan más
hilo y tú sueltas más y más, y sabes que
muy pronto la bella criatura se
desprenderá de la cuerda de salvamento
que la ata y se elevará por los aires, como
se espera que lo haga, libre y sola. Sólo
entonces te das cuenta de que has hecho
bien tu trabajo.