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El ratón del granero: una fábula sobre la avaricia

El ratón vivía felizmente debajo de un granero, donde los granos de trigo caían poco a poco a su madriguera a través de un pequeño agujero. Sin embargo, el ratón quería presumir ante sus amigos de lo bien que le iba, por lo que agrandó el agujero para que cayeran más granos. Pero cuando invitó a sus amigos a una fiesta, el granjero había descubierto el agujero y lo había tapado, dejando al ratón sin comida.
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El ratón del granero: una fábula sobre la avaricia

El ratón vivía felizmente debajo de un granero, donde los granos de trigo caían poco a poco a su madriguera a través de un pequeño agujero. Sin embargo, el ratón quería presumir ante sus amigos de lo bien que le iba, por lo que agrandó el agujero para que cayeran más granos. Pero cuando invitó a sus amigos a una fiesta, el granjero había descubierto el agujero y lo había tapado, dejando al ratón sin comida.
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101- EL RATÓN DEL GRANERO

Leyendo y comprendiendo este cuento que presentamos podréis comprobar qué


puede ocurrir cuando actuamos sin reflexionar previamente y no se es precavido.
Antes de comenzar la lectura.
1. ¿Habéis oído alguna vez decir: “la avaricia rompe el saco”?
2. ¿Habéis visto alguna vez un ratón? ¿Sabéis lo que es un granero?
EL RATÓN DEL GRANERO
Érase una vez un ratón que vivía debajo de un granero. Las
tablas que formaban el suelo del granero tenían un agujerito,
por el que, uno tras otro, los granos de trigo caían poco a
poco a la madriguera.
De ese modo vivía el ratón espléndidamente, estando siempre
bien
alimentado. Pero, al cabo de algún tiempo, comenzó a mortificarlo
la
idea de que ninguno de sus amigos supiese lo bien que le iba.
Entonces
se puso a roer la madera del granero, para agrandar el agujero de
tal
modo que pudiesen caer más granos en su madriguera. Hecho
esto,
corrió en busca de los demás ratones de los alrededores y los
invitó a
una fiesta en su granero.
Venid todos a mi casa -les decía-, que os voy a
obsequiar.
Pero cuando llegaron los invitados, y quiso el ratón llevarlos
hasta el
agujero del granero, ya no había ningún agujero en las tablas, y
en el
nido no se veía ni un solo grano.
El gran tamaño del agujero que el ratón había abierto en el suelo
del
granero, llamó la atención del granjero. Y éste lo había tapado,
clavándole una tabla.

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